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Conferencia «Cómo superar las dificultades que presentan los niños con altas capacidades» de la mano de AEST

El sábado 1 de junio Mª Jesús Álava, Ángel Peralbo y Yo, tendremos el placer de participar en la conferencia «Cómo superar las dificultades que presentan los niños con altas capacidades» de la mano de la «Asociación Española para Superdotados y con Talento» (AEST).

El contenido de la ponencia versará sobre la realidad que viven los niños, los adolescentes, los padres, los educadores y la sociedad actual, con relación a la educación de los hijos, profundizando en la problemática específica que presentan los niños con altas capacidades.

AEST

Juegos electrónicos infantiles, colaboración con la revista SOS Mamá

Juegos electrónicos para niñosEs muy importante que un niño interactúe con otros niños, que corra, que salte, que negocie a qué jugar, que aprenda a ganar y a perder con otros niños… aunque tampoco debe quedarse atrás en la evolución tecnológica de la sociedad…

Pinchar en el siguiente link para acceder al artículo: Juegos Electrónicos para niños

Niños en el diván, colaboración con la revista YoDona

Os adjunto la colaboración publicada el pasado sábado en la revista YoDona en la que diferentes profesionales hablamos sobre el aumento y las causas de las consultas relacionadas con niños en los gabinetes de psicología (Creo que pinchando en ella podréis leer el artículo):

Niños en el diván

De niñas a Malotas, nuevo libro de Ángel Peralbo

De niñas a malotas Ángel PeralboDe niñas a malotas es un libro que refleja con acierto y profundo conocimiento cuál es la realidad de las chicas adolescentes hoy y, también, cómo afrontan sus padres ese momento tan difícil de sus «princesas». Ellas, entre la búsqueda de libertad y la inseguridad; sus progenitores, entre el amor incondicional y el desconcierto.

Ángel Peralbo, psicólogo especializado en adolescencia y autor de El adolescente indomable –del que se han vendido 10.000 ejemplares−, explica por qué muchas jóvenes no son dueñas de sus vidas, aunque parezca lo contrario; qué las lleva a tener prisas por crecer; qué hace que se sientan incomprendidas; cómo manejan las turbulentas relaciones con sus amigas o sus conflictos con su propia imagen; cuáles son los peligros en su tiempo de ocio; por qué caen en las redes de una pareja tóxica que sigue patrones de antaño…

Todas estas cuestiones y muchas más en una obra imprescindible para comprender y poder ayudar a su hija adolescente, y aprovechar la oportunidad que nos da la adolescencia para garantizar que tenga una autoestima adecuada.

¿Cómo se puede ayudar a un adolescente (desde el punto de vista del médico) a que su visita al dentista sea lo más agradable posible?

Adolescentes en el dentistaCuando el paciente a tratar es un adolescente, debemos de tener en cuenta los cambios psicológicos que se producen durante la adolescencia:

En su desarrollo intelectual, destaca la potenciación del sentido crítico.  Este hecho ocasionará muchas dificultades en las relaciones familiares, pero incluso puede hacer que surja tensión con el profesional. Surge una falta de reconocimiento de la autoridad, que les hace cuestionarse todas las normas establecidas por los adultos, aunque sea su dentista. Debemos entender que les falta la experiencia vital, lo que les lleva a defender posturas muy rígidas y extremas, y hace que desarrollen un sentido idílico de la justicia.

 Su mundo se amplía. La familia pierde protagonismo a favor del grupo de los amigos. Necesitan marcar una diferencia con la etapa anterior en la que se los protegía y cuidaba, ahora “ya son mayores” y todo lo que antes  admiraban de sus padres, pasa a ser juzgado y criticado. No obstante, no debemos confundirnos, a pesar de su aparente rechazo, todavía necesitan a los padres y precisan su cariño y comprensión.  En este sentido nos podemos encontrar que hagan más caso a lo que les dice sus amigos respecto al cuidado y a la higiene dental, que lo que les dice su dentista.

Su identidad está en crisis. Ellos se sienten débiles y en muchas ocasiones sacrifican sus decisiones y preferencias personales, en función de lo que el grupo tolere; si todo el grupo fuma o lleva determinada indumentaria, también ellos tienden a hacerlo, para no quedar apartados.

Todo esto no implica que vayan a ser grupo complicado de tratar en la clínica dental, pero conviene saberlo para actuar con ellos de la forma más adecuada posible. No podemos tratarlos como si fueran niños, pero tampoco vale jugar a ser sus “amigos o colegas”, hay que ser amables y agradables (es fundamental ganarse su confianza), pero sin dejar de ser firmes, e informarles de lo que les vamos a hacer. Esto les dará seguridad y confianza. Y no dejemos de tranquilizarles y de mantener el foco de atención fuera de ellos, haciéndoles preguntas, planteándoles algún tema de conversación entretenido… pues por la edad, puede que les de vergüenza reconocer que tienen miedo o que están nerviosos, cuando si que lo están.

¿Cómo se puede ayudar a un niño (desde el punto de vista del médico) a que su visita al dentista sea lo más agradable posible?

Niños y dentistas foto absolutsevilla.comPor regla general los niños tienen una gran capacidad de observación. Incluso superior a la de los adultos. Es por eso que lo primero que van a hacer cuando llegan a la consulta es fijarse en cómo está, en su decoración, su distribución… Es aconsejable, que en la sala de espera pueda haber alguna mesa y sillas pequeña para que ellos se sienten, que tengas cuentos o tebeos… algo que les haga saber que allí van niños, lo que puede ayudar a que se tranquilicen.

Citar a varios niños seguidos también es otra práctica recomendable. Cuando el niño ve a otros niños, se normaliza la situación, y si además el resto de niños, se portan bien, obedecen al dentista, y son “valientes” y no lloran, reforzará su conducta positiva.

Una vez que el niño está dentro, lo ideal es que pase solo a la sala, a no ser que se trate de un niño muy pequeño (bebés o niños menores de tres años que los padres tendrán que sujetar) o niños con necesidades especiales. No solo porque de esta forma el profesional solo tiene que atender al niño (hay padres que no dejar de hablar, preguntar, y demandan casi tanta atención como el niño); sino porque los niños se portan de forma diferente cuando los padres  están delante (y generalmente suele ser peor).

Otra cosa que debemos de tener en cuenta es que el niño va a valorar al profesional en cuanto entre por la puerta. Por lo que lo primero que debemos hacer será ganarnos su confianza. Ayudará que vea que su dentista, es agradable y amable, a la vez que firme y seguro.

Podemos preguntarle cómo se llama, cuál es su cole, cuál es su equipo de fútbol favorito… de esta forma ayudaremos a que se genere un clima de confianza.  Que el niño sepa lo que van a hacer también puede ser positivo. No hay que darle todos los detalles, ni utilizar un lenguaje técnico, pero si explicarle cosas que él pueda entender, como “ahora vas a abrir la boca, para que pueda revisar los dientes con ayuda de este espejito y ver si hay alguno que está picado”.

No hay que mentirle, pues perderemos toda la credibilidad. No le digamos que no le vamos a pinchar si puede que necesite anestesia. Pero tampoco anticipemos ni le demos más información de la necesaria.

Una vez que se ha iniciado el proceso en sí, tenemos que conseguir que el foco de atención del niño no esté en sí mismo, si no que intentemos mantener un foco de atención externo, para que no focalice la atención en lo que siente, no solo por el dolor, sino por la percepción de sus nervios (la respuesta en una situación de ansiedad se dispara cuando el foco de atención es uno mismo). Podemos entretener al niño preguntándole por sus juegos o deportes favoritos, o incluso plantearles una adivinanza, para que estén entretenidos y el foco de atención no esté en ellos mismos.

Una vez finalizado el proceso, es importante reforzar mucho al niño. Elogiar su conducta, lo bien que se ha portado… E incluso decírselo a los padres para que también puedan reforzarle. De esta forma, el niño se sentirá bien, y no pondrá problemas para volver a la consulta.

 

¿Cómo preparar a los niños para ir al dentista? (II)

Niños y dentistaDejando los posibles miedos a un lado, hay otras causas que también debemos conocer: hay determinados niños que plantean dificultades derivadas de la conducta, (a parte de los pacientes con necesidades especiales infantiles):

  • Niños con TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad), a los que les cuesta estar quieto en el sillón dental.
  • Niños carentes de normas y de límites, que no tienen interiorizada la autoridad, y retan incluso al dentista.
  • Niños muy inseguros que a la mínima se asustan y no se ven capaces de “soportar” lo que les haga el dentista.
  • Niños con padres muy permisivos, que delegan toda la responsabilidad en el dentista, y no les exigen una mínima colaboración…

¿Cómo preparar a los niños para ir al dentista?

Niños y dentistas foto dentalperfectHace unas semanas participé en un desayuno profesional organizado por la Gaceta Dental, en representación del Colegio de Psicólogos de Madrid, en él se trataron diversos temas relacionados con los niños y la salud dental: tanto los derivados de los cambios de hábitos alimenticios, como los relacionados con la adaptación de las consultas a los niños y consejos tanto para los padres, como para los propios profesionales, a la hora de recibir a un niño en consulta. Sobre ello hablaremos en los próximos días en el blog:

Miedos y actitudes de los niños ante el dentista: 

Lo normal es que los niños se porten razonablemente bien a la hora de acudir al odontólogo, pero conocer las causas que puedan hacer que tengan cierto temor nos permitirá ayudarles a superarlo:

  • El miedo de los padres: No olvidemos que los niños aprenden por modelado, es decir copian a sus adultos de referencia, que principalmente son su padre y su madre. Por eso es fundamental que los padres no tengan miedo a acudir al odontólogo, y que si lo tienen, no se lo trasmitan al niño.
  • El miedo al dolor: Muchos niños no acuden a la consulta hasta que hay un “problema grave”, por lo que les duele, y están más focalizados en ese dolor. Lo ideal sería que los niños acudan al dentista desde que son pequeños, que se hagan revisiones periódicas para evitar complicaciones, y que se normalice la visita al dentista, llegando a ser tan rutinaria como lo puede ser ir al pediatra.
  • El miedo a lo desconocido: Los niños, al igual que los adultos, pueden tener un cierto miedo a lo desconocido. El niño va a un sitio que no conoce, y no sabe lo que le van a hacer, por lo que es importante, que el ambiente que perciba en la clínica sea positivo y agradable.
  • La experiencia previa: Cuando ha habido malas experiencias previas, es cuando el niño puede desarrollar miedo o fobia al dentista, y ese temor le hace estar tan nervioso que no permite que el profesional realice su trabajo.

 

Menores de edad, fotos e Internet: colaboración en «El Confidencial»

Os adjunto el enlace al artículo aparecido en el diario «El Confidencial» a raíz de la prohibición hacer fotos en colegios y campamentos. En él no solo se trata el tema en si, sino también todas las implicaciones que internet y los menores de edad;

¿De qué forma se puede impedir que los “desencuentros” con los hijos no afecten en exceso a la relación de la pareja?

Finalizamos la serie de los niños de parejas anteriores aconsejandoos una regla de oro:

Los temas de pareja, son de la pareja, no de los niños, por lo que siempre deben de permanecer fuera de éste ámbito.

Entender que la relación es con mi pareja, no con su hijo, y que por tanto, esto se tiene que quedar al margen. Establecer un área de familia, en la que haremos cosas juntos, y otra área de pareja, en la que hacer actividades los dos solos, sin los hijos.

Y por supuesto, en el caso de que ocurra, no entrar en la provocación del niño, o de la niña, de esa forma solo entraremos en “su juego” y reforzaremos esa actitud que nada conviene. Que no vea que a la nueva pareja le afectan sus provocaciones, y tener muy claro, que no es nada personal en contra de él, sino que en muchas ocasiones es su forma de rebelarse contra la situación, y necesita espacio y tiempo a hacerse a la ida de que sus padres nunca volverán a estar juntos; pues, aunque lo sepan de antes, en muchos casos albergan la esperanza de que sus padres vuelvan, y esta esperanza se termina en el momento en que le aparece una nueva pareja.