¿Cómo regular y reducir el estrés? colaboración con Formando Hogar, de IKEA

Os damos las claves para reducir y sobrellevar el estrés en casa dentro de esta serie de vídeos realizados por IKEA en su proyecto «Formando Hogar»

¡No te pierdas todos sus consejos!👇👇

Con la crisis sanitaria del COVID-19, los hogares se han convertido en espacios fundamentales para el aprendizaje y desarrollo de los más pequeños. En #IKEA​ creemos que todo el mundo merece tener acceso a un hogar seguro, auténtico y vivo y, por eso, una de nuestras iniciativas es #FormandoHogar​, un programa con diferentes expertos para visibilizar, concienciar y ayudar a que cada hogar sea un refugio de bienestar emocional. Hoy, trataremos la temática de cómo hacer frente al estrés y aprenderemos unas técnicas para sobrellevarlo.

Descubre más sobre nuestro propósito para construir verdaderos hogares 👉 https://www.ikea.com/es/es/campaigns/…​ 💥Suscríbete a nuestro canal💥 y activa la campanita 🔔 para no perderte ni un vídeo sobre Formando Hogar y ¡mucho más! Puedes hacerlo aquí 👉https://www.youtube.com/c/IKEASpain?s…

¿Cómo ayudar a hacer los deberes de los niños para que los padres nunca acaben haciéndolos? en Business Insider

Por Óscar F. Civieta

  • Hay unanimidad en que los padres no deben, en ningún caso, hacer los deberes de los niños. Aunque sí ayudarles en un momento puntual, preguntarles por ellos y dialogar antes que controlar.
  • El número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE.

Cuántos padres suspenderían los exámenes que hacen sus hijos en el colegio. Cuántos volvieron a la escuela (en sentido figurado) cuando comprobaron que no sabían hacer los deberes de los niños. Una opción es disimular tus carencias, otra (la más apropiada) tomar medidas para poder ayudar a tus hijos o hijas. 

Está abierto, desde hace tiempo, el debate acerca de la conveniencia o no de mandar deberes a los niños y, en caso de respuesta positiva, respecto al tiempo que deben dedicar a ellos. No hay controversia, sin embargo, en que tan importante como la enseñanza y el aprendizaje es el tiempo libre, el descanso y el esparcimiento. 

En la web Etapa Infantil muestran las horas que deben estudiar los niños según su edad

  • 6 años: “Mantendrá una atención de 10 a 30 minutos, siendo 30 minutos poco probable”.
  • 7 años: “Su capacidad de atención podrá aumentar hasta los 35 minutos”.
  • 8 años: “Con esta edad el tiempo de atención aumenta hasta los 40 minutos”.
  • 9 años: “Puede mantener su atención hasta 45 minutos”.
  • 10 años: “Será capaz de mantener la atención hasta 50 minutos y comenzar a hacer sus tareas de manera autónoma”.
  • Más de 10 años: “A partir de esta edad, el tiempo de estudio ideal seguido es de 1 hora, con su correspondiente descanso de 10 minutos. Las pautas de descanso son esenciales para que la mente recupere la energía”.

En el informe Panorama de la educación – Indicadores de la OCDE 2019, del Ministerio de Educación y Formación Profesional, se apunta que “el número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE. En cambio, en la primera etapa de Educación Secundaria, España supera en más de 130 horas la media de la OCDE. En ambos casos, los alumnos españoles superan la media de la UE23”.

Así puedes ayudar a tus hijos a hacer los deberes

También presenta controversia el hecho de hasta qué punto deben implicarse los padres en la realización de los deberes de los niños. En general, el consejo habitual, como apunta M. Carmen Bouzas Cabello, directora de Remonta Pedagogía, es que “los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no sentarse en la silla de al lado para hacerlos con ellos”. En la misma línea opina Jesús Alonso, profesor del IES Arturo Soria de Madrid: “El papel de los padres debe limitarse a proporcionarle a su hijo un espacio adecuado y un tiempo suficiente para que pueda hacer por él mismo los deberes, pero en ningún caso ocuparse directamente de ellos”.

Preocuparse por sus estudios y confiar en ellos

Varias universidades españolas realizaron un estudio que medía el rendimiento académico de estudiantes de Infantil, Primaria y Secundaria. Una de las conclusiones que extrajeron es que los padres han de leer con los niños, preguntarles por las clases y confiar en ellos. Se comprobó que ayudarles directamente en la realización de los deberes no mejora los resultados académicos.

Mejor dialogar que controlar

Con un enfoque muy similar al anterior, el informe La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio, elaborado por diversos profesores de la Universidad de Oviedo para el Observatorio Social de La Caixa, señala que “los hijos de familias más comunicativas muestran mejor desempeño escolar, todo lo contrario que los casos en los que los progenitores adoptan un estilo más controlador”.

No son los deberes de los padres

“Los deberes son responsabilidad de los niños”, la psicóloga educativa Silvia Álava lo deja muy claro en una entrevista en la web de BBVA. Si los deberes los hacen los padres, subraya, “los niños entienden que nos es su responsabilidad. Hay padres que ves que les importa más a ellos la nota que a los propios niños. Se puede ayudar de manera puntual, pero no hacerlos. Y si dicen que no lo entienden, pero resulta que no han hecho nada, no es que no lo entiendan, sino que quieren que se los hagas”.https://www.youtube.com/embed/bCyHwhybIVU?feature=oembed&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.businessinsider.es

Establecer una rutina de trabajo

Los padres han de generar una rutina para hacer los deberes de los niños. Transmitir a sus hijos el mensaje de que el trabajo escolar es una prioridad y establecer reglas básicas, que tengan que ver con un horario y un espacio. Así lo apuntan los expertos de KidsHealth.

Riñas, no; juegos, sí

La pedagoga M. Carmen Bouzas apunta que es conveniente “cambiar las riñas, protestas e insistencias en que hagan los deberes por un tiempo de juego cuando ha terminado de hacerlos”. Además, resalta lo importante que es marcar unos horarios, no sólo en el sentido de estatuir rutinas, sino en el de poner unos límites al tiempo que le dedica a los deberes. Algo que tiene mucho que ver con lo comentado anteriormente acerca de cuánto aguantan los niños concentrados según su edad.

FUENTE: Businessinsider.es

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Hablamos de EMOCIONES, EDUCACIÓN Y VIDA con Vidas en Positivo #GenteQueSuma​​​​

Esta semana tengo el honor de haber participado de la mano de Ana Asensio, compañera de profesión, en el #clubdelosdomingos​. para hablar de la importancia de las emociones en la vida. Os adjunto el vídeo para que podáis verlo, si no tuvisteis la ocasión:

Gracias por dejarme formar parte de #GenteQueSuma​ y por aportar tanto al mundo de la Psicología #clubdelosdomingos​.

Podcast Educar en la era digital. Colaboración con Internet Seguro

Las nuevas generaciones nunca habían tenido la posibilidad de acceder tan rápido a las nuevas innovaciones tecnológicas, y este proceso se produce sin apenas mediación de los adultos. Los niños de hoy en día son “nativos digitales”, desde que nacen están rodeados de tecnologías y saben cómo utilizarlas, pero hay que enseñarles a gestionarlas. Por eso es tan importante saber cómo educar en la era digital. Te invitamos a escuchar algunas claves en el siguiente podcast. Haz click en la imagen para escucharlo:

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«La salud mental de la sociedad está muy tocada» Colaboración con OKDiario

Silvia Álava
Silvia Álava, psicóloga. @SilviaÁlava

Psicóloga sanitaria y educativa. Silvia Álava (Valladolid, 1979) asegura que, a pesar de haber mejorado mínimamente la percepción social de patologías como la ansiedad o la depresión, aún hay estigma alrededor de la salud mental. “Por desgracia, hay un sector de la sociedad o hay determinadas personas que creen que este tipo de enfermedades son un síntoma de debilidad o que es algo que te has buscado y en absoluto es así”, añade.

Álava, que opta a estar entre el Top 100 de Mujeres Líderes de España por su amplia labor de divulgación de su especialidad psicológica relacionada con la educación, relata también que la pandemia ha dejado una sociedad “muy tocada” y muy divorciada. “Hemos observado más separaciones, el confinamiento ha sido lo mismo que unas vacaciones muy largas y muchas parejas se han dado cuenta de que su matrimonio no funcionaba”, aclara.

¿Sigue siendo la salud mental un tema a esconder?

Hemos mejorado bastante y nos atrevemos cada vez más a decir si nos pasa algo o tenemos algún problema a nivel de salud mental, pero lo cierto es que aún no lo hemos normalizado. Sí que decimos si tenemos una gripe, pero aún no nos atrevemos a comentar que tenemos un trastorno de ansiedad, del estado del animo o depresión. Está ahí ese estigma porque, por desgracia, hay un sector de la sociedad o hay determinadas personas que creen que este tipo de enfermedades son un síntoma de debilidad o que es algo que te has buscado y en absoluto es así.

La otra parte, además de la poca normalización de la que hablas, es el altísimo repunte del consumo de ansiolíticos y antidepresivos. ¿Muchos fármacos y pocos psicólogos?

El problema es que tenemos un modelo muy medicalizado. ¿Y qué pasa? Que los que están absorbiendo los problemas de salud mental son los profesionales de la Medicina Primaria y ésta no puede hacer una terapia psicológica, y tampoco se remiten todos los casos a Salud Mental. Entonces, lo que están haciendo es recetar ansiolíticos y antidepresivos que, ojo –advierte–, en algunas ocasiones son necesarios, no vamos a decir que no; pero, claro, también tenemos que hacer una terapia que nos ayude con técnicas de control de la ansiedad, el manejo de las emociones o con herramientas que nos ayuden a comprender qué es lo que nos pasa, por qué nos sentimos así y, sobre todo, cómo manejarlo.

¿Entonces?

Al final la medicación, por decirlo así, hace que me pueda sentir un poco mejor, pero no me enseña técnicas que me permitan regular mis emociones cuando tengo una crisis de ansiedad, un ataque de ira o un trastorno del estado de ánimo. Y me refiero sobre todo a estas patologías de salud mental porque en estos momentos están disparadas, es lo que más estamos viendo con la pandemia, aunque habría más, claro.

¿Hay repunte de visitas a las terapias psicológicas a raíz de la pandemia?

Creo que todos los que trabajamos en salud mental te vamos a decir lo mismo. En este momento, de verdad, la salud mental de la sociedad está muy tocada, el equilibrio emocional tras un año de pandemia no se ha recuperado porque no hemos vuelto a hacer lo que hacíamos, no lo hemos dejado olvidado en un cajón. Hemos regresado a una realidad en la que el virus sigue en la calle y con un montón de medidas restrictivas, por eso, las estrategias que teníamos y que nos ayudaban a regularnos emocionalmente las hemos perdido.

Pasamos a los niños. No sé, la verdad, si es más sencillo parirlos o educarlos, Silvia.

(Reímos)

¡Ambas cosas son complicadas! Pero, la educación comienza en el minuto cero y termina al final de nuestra vida. Es un proceso muy constante en el que, además, hay que intentar hacerlo de una forma correcta y ¡hacerlo siempre!

Ahora que hay tantos tipos de educación, ¿Cómo saben los padres que la que eligen es la correcta y no están perjudicando al niño? La educación de antes no es la de ahora.

Lo más importante siempre es observar a los niños, María. Ver qué hacen, cómo reaccionan, ver qué pasa en casa para saber lo que tu hijo necesita. No hay modelos buenos y malos, sino que debemos atender a las necesidades de los niños. A las fisiológicas, por supuesto no se las podemos negar, aunque últimamente con la crisis sanitaria hay algunos niños que no lo están pasando bien. Pero, sobre todo, debemos atender a las necesidades emocionales porque, a lo mejor, no sé, tienes dos hijos y cada uno de ellos tiene necesidades diferentes. Por eso, aunque tú te puedas empeñar en que te gusta este o el otro sistema de educación, a tus hijos puede que nos les valga o no les vaya bien y debemos hacer adaptaciones.

«Haz lo que yo diga y no lo que yo haga», la típica frase de padres cuando te mandan algo y les reprochas que ellos sí lo hacen. Supongo que el modelo de observación en casa también es importante, ¿no?

¡Fundamental! Es fundamental. Ellos observan lo que tú haces, así que muchas veces las respuestas a los problemas las vamos a tener en la actuación que están teniendo los padres. Muchas veces, sin quererlo, pensamos que lo estamos haciendo muy bien y en absoluto es así. Quizá, insisto que sin querer, estamos reforzando cosas que no debemos o ciertos comportamientos que creemos que son una llamada de atención de los niños, pero hay un mensaje detrás que debemos leer.

Con respecto a la disciplina positiva, que se basa, entre otras cosas, en la comunicación y el razonamiento con los niños. Vamos a ver, ¿es posible eso? Pregunto.

Claro que sí. Con los niños hay que razonar muchísimo, el caso es que debemos saber el momento en el que debemos hacerlo. Es decir, ¿debemos hacerlo en el momento álgido de la pataleta? No, claro que no. Todos debemos calmarnos, los niños y los adultos, pero cuando todo ha pasado debemos hablarlo y explicar qué ha pasado y las razones por las que se ha armado. Hay que razonar mucho, la clave es elegir muy bien momento. Cuando hay estallido emocional, mejor no hacerlo porque sufrimos un secuestro emocional y vamos a decir algo de lo que después nos arrepentiremos.

Otra consecuencia de esta pandemia, además de los problemas económicos y la ansiedad, que en muchas ocasiones son dos conceptos indisolubles, han sido los divorcios. ¿También percibís aumento de separaciones?

Claro, es que esta pandemia ha sido como unas vacaciones largas en las que muchas parejas se han dado cuenta de que su matrimonio no funciona y ha habido un ascenso de las separaciones. Y, además, también observamos que muchas parejas no se separan porque económicamente no pueden mantener dos casas, así que siguen viviendo juntos pero no están bien y los niños lo ven. En este sentido, el principal problema que observamos es que los niños viven en un ambiente de hostilidad, de agresividad, en un ambiente donde se falta al respeto.

Y entonces, ¿qué les decís?

Les aconsejamos que es mucho mejor que los padres se separen antes de seguir en ese ambiente. Aunque, claro, el problema es que también se dan algunos casos en los que la hostilidad sigue a pesar de la separación donde, además, se usa a los niños para herir al otro.

¿Y los niños cómo gestionan esto?

A ver, vemos un poco de todo, pero algunos tienen trastornos del estado de ánimo, están un poco tristes o también muestran estados disruptivos, es decir, se empiezan a portar mal como llamada de SOS diciendo: “Estoy en un ambiente que no quiero, que no me gusta”. A veces el niño te monta el numerito, pero hay que pensar que el niño no sabe decirte que no está bien.

Los niños miran el modelo que tienen en casa, en definitiva.

Claro, si tú lees, ellos leerán; si tú gritas, ellos gritarán. Unos padres totalmente sobrepasados no pueden ayudar a sus hijos a regular sus emociones, eso es así. No es que no quieren atender las emociones de sus hijos, es que muchos padres no están atendiendo ni las suyas propias.

¿Qué pasa si tu hijo varón te ve que te pintas las uñas y te pide que se las pintes a él? Seguro que hay padres que les dicen que eso es cosa de niñas, ¿o no?

Claro, no pasa nada por pintarles las uñas. Pero, ojo, hay que prepararles también para la sociedad en la que vivimos. Me explico: si en un momento dado el niño quiere ir con las uñas pintadas, tendré que explicarle y darle herramientas para que en un momento dado, si alguien le dice algo, sea lo suficientemente seguro para que no se hunda. Hay que trabajar por la igualdad, por supuesto, pero también debemos dotar a los niños de la seguridad para que vayan en contra de lo que socialmente es lo típico.

Al final, hablando contigo me doy cuenta de que lo más importante…

¡Es el sentido común! Y de esto andamos últimamente un poco justos. Continuamente se nos olvida que esto es lo más importante y esto es el problema, no nos damos cuenta de que hay cosas que no podemos hacer.

¿Estamos criando a niños seguros, pero también pequeños Napoleones?

¡Claro! Es que, cuidado, podemos fomentar su seguridad, pero insistiendo en lo importante que es no imponer. Puedo decir qué quiero y qué pienso, pero respetar siempre. Todos tendemos a provocar emociones en los demás, si provoco emociones negativas lo más probable es que no quieran hacer nada conmigo. Sentido común una vez más.

@MaríaVillardón

FUENTE: OkDiario.com

#Vídeo ¿Cómo crear un clima de confianza?

En anteriores vídeos hemos explicado que para que la situación que estamos viviendo no la grabemos en nuestro cerebro como traumática, es importante ventilar nuestras emociones y decir cómo nos sentimos, así que ¿Cómo crear un clima de confianza?

Pero para poder hacer eso, primero tenemos que generar un «clima de confianza». Debemos de tener en cuenta que para que una persona exprese lo que siente, el primer requisito para poder hacerlo es que haya la confianza suficiente. Si no, no nos vamos a atrever a hacerlo.

En familia muchas veces damos por hecho que este clima ya viene “de serie” sólo por el hecho de ser familia, y en absoluto es así. Debemos de fomentarlo de manera consciente.

En este vídeo os explicamos cómo:

Entrevista de Leo Farache en la presentación de «Educar es Todo»

Os comparto la conversación que mantuvimos con Leo Farache director de «Educar Es Todo» (antiguo «Gestionando Hijos»). Esta entrevista se enmarca en el evento de inauguración de «Educar Es Todo» en el que también podréis ver a muchas otras personas expertas en educación en el canal de «Educar Es Todo».

Educar es Todo es una comunidad de padres, madres y educadores que creemos firmemente que, como dijo Nelson Mandela, “la educación es el arma más poderosa para cambiar el mundo”, y por ello, hemos puesto todas nuestras energías y recursos al servicio de las madres y padres que tanta responsabilidad tienen de cara a construir una sociedad mejor.

La vianda escolar, consejos para una alimentación saludable en la escuela

Claudia Guimaré nos propone planificar el menú y la compra, cuestionar las etiquetas, buscar alternativas saludables fuera del super y animarte a lo casero.

A falta de estrés, buenas son las viandas…

Si para muchos padres la alimentación de los chicos en general puede ser un verdadero dolor de cabeza, la comida en la escuela puede agregar un estrés adicional a nuestra dinámica familiar, máxime cuando esta vuelta a clases viene marcada por nuevos protocolos instalados en muchos colegios debido a la pandemia actual.

Asegurarnos de que coma, pero que además coma bien, es decir, combinar lo saludable con lo que a nuestro hijo o hija le guste comer, puede implicar verdaderos malabares a la hora de pensar menúes. Y si además a esto le agregamos la preocupación por cuestiones bromatológicas de que el alimento llegue en perfecto estado al colegio, la cosa puede llegar a tornarse un verdadero rompecabezas.

Por eso en esta nota te dejamos algunos consejos e ideas para que el armado de la vianda no te agobie y que de paso, puedas aprovechar esta instancia para inculcar hábitos de alimentación saludables a tus chicos.

Educar el paladar es clave

Los expertos señalan que la comida preferida en la infancia genera emociones que determinan nuestros gustos alimenticios para el resto de nuestras vidas. Por ende, un chico para el que la ida a McDonald’s es el punto cúlmine de su felicidad semanal, será un adulto mucho más proclive a alimentarse con comida chatarra, buscando inconscientemente recrear esa sensación de placer y felicidad vivida en la infancia. La temprana infancia es el momento para educar el paladar de nuestros hijos y mostrarles que comer sano, no es comer feo o aburrido.

Una buena noticia

Lo primero que debes saber es que, si bien como en todo siempre hay excepciones, por regla general los niños que comen poco o mal en casa se convierten en buenos comedores en la escuela como por arte de magia (ya sea que lleven vianda o que almuercen la comida de la institución), como señala Silvia Álava, psicóloga española especialista en Psicología Educativa y autora de “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”. Esto no tiene que ver con la comida en sí, sino más bien con el entorno en que se encuentran.

A diferencia de lo que pasa en casa, cuando están “lejos de la mirada de papá y mamá, la actitud del niño hacia la comida cambia, porque ahora la comida es simplemente un momento más del día” que comparte con amigos de manera distendida” explica. Y por ello, la vianda escolar, ya sea almuerzo o merienda, puede ser la oportunidad para introducir nuevos alimentos y de paso, asegurarnos que la única opción que tenga el niño en ese momento, sea saludable.

La planificación es la clave

Lo primero que podemos hacer para organizar las viandas escolares sin colapsar en el día a día, es planificar bien y con tiempo el menú semanal.

Para esto es ideal empezar por listar aquellas cosas que sabemos a nuestros hijos les encantan y las que no tanto pero a las que no opondrán resistencia y así tener un primer pantallazo de lo que sabemos que si mandamos, van a comer seguro. Y luego listar algunas cosas que tengamos intención de ir incluyéndoles poco a poco.

De esta forma, y con eso a la vista, nos será más fácil no sólo pensar las combinaciones que nos permitan ir “mechando” los alimentos que queremos introducir con los que son un éxito asegurado, sino que además, podremos armar menúes variados y balanceados (tomando en cuenta que contengan proteínas, vitaminas, carbohidratos etc) y de paso también organizar la lista del súper, puesto que las compras de último momento y a las apuradas, son más factibles de terminar incluyendo alimentos procesados o golosinas cargadas de azúcar para salir del paso.

Comprar sabiendo qué compramos: hay que leer la etiqueta

Una vez que tenemos claro qué cosas necesitamos comprar, la segunda clave está en entender cabalmente lo que estamos comprando, lo cual hoy día puede ser una tarea agotadora. Etiquetas diminutas que requieren de una lupa y un listado de componentes de nombres extraños nos llenan de información que más que aclarar nos confunde. Pero no leer la etiqueta implica, en palabras de Soledad Barruti, periodista dedicada a la difusión científica de cuestiones vinculadas a la industria alimenticia y autora de los libros “Malcomidos” y “Mala leche, el supermercado como emboscada”, firmar un cheque en blanco.

Para esta escritora, la enorme mayoría de las etiquetas son “una engañapichanga” que no dicen lo que realmente tienen que decir y dicen muchas otras cosas que nos terminan guiando para mal. Ahí es cuando surgen las preguntas: ¿Qué galletitas son más sanas? ¿Si el colorante es natural entonces es bueno? ¿Si un alimento es fortificado, entonces no contiene sustancias nocivas? ¿Todos los conservantes son malos? ¿Sabor a chocolate implica que tiene chocolate de verdad? ¿Si la patita de pollo dice que es 100% carne de pollo, significa esto que su principal ingrediente es verdaderamente carne de pollo?

Para no volverse loco, conviene empezar por informarse un poco sobre alimentos ultraprocesados y cómo interpretar lo que las etiquetas declaran, para evitar comprar jugos de naranja que de naranja no tienen más que el color del envase o galletitas o cereales que esconden bolsones de azúcar, maíz ultra procesado, harinas malas y aceites baratos, y hacerlo no sólo en pos de darle algo sano a nuestros hijos hoy sino porque el abuso de estos alimentos ultraprocesados moldea el paladar de los chicos para su futuro.

Y como dice Barruti, “luego de comer lo que hoy se entiende por un yogur, una fruta ya no les sabe a nada”. Les recomiendo seguir a Barruti en las redes, así como también a Marina Koppmann, en “Cazabacterias”, toda una referente en la región sobre temas de bromatología, para más información seria del estilo. También puede ser útil para cuando se nos agoten las ideas, seguir instagramers que ofrezcan ideas de menúes saludables para chicos.

Una de mis favoritas es LO QUE LOS KOALAS COMEN. Hay muchas opciones, cuentas de ig y grupos de Facebook. Es sólo cuestión de empezar a bucear de a poco y les aseguro, suma.

Escapar del supermercado

Para muchos de nosotros, que nos criamos a base de chivitos canadienses, tener hijos fue el disparador para comenzar a tomar conciencia de la calidad de lo que comemos en casa. En mi caso por ejemplo, amigarme con una dietética del barrio, fue un gran descubrimiento para empezar a cambiar el chip.

Podemos descubrir budines o galletas sin azúcar, endulzados a base de estevia, o con algarrobo para sustituir al chocolate, jugos de fruta con probióticos, sin colorantes ni conservantes artificiales, frutos secos o frutas disecadas como rodajas de pera, manzana, chips de banana etc o leches chocolatadas a base de soja, maní o almendras.

En todo caso hay mucho para probar sabiendo que es ensayo y error ya que algunas veces encontraremos opciones geniales en sabor y otras que a los ojos (o paladar) de nuestros hijos, no le ganen ni a palos a sus competidoras no saludables.

Algunas opciones para tener en mente

Aunque parezca una tarea difícil, si nos organizamos, podemos lograr una variedad de opciones saludables de merienda con poco esfuerzo. La diferencia en calidad entre unas galletitas caseras y otras industriales es inconmensurable.

Para combatir la pereza de hacerlas en casa, se puede hacer una vez una masa abundante y frizarla en porciones y cada tanto, descongelar una porción y hornear algunas pocas. Hay mil recetas sencillas que no llevan más de 10 minutos de preparación y nos aseguramos que contengan buenos ingredientes, chocolate de verdad, azúcar en la cantidad justa etc. En casa hacemos tipo cookies americanas con chips de chocolate, galletitas de manteca y de limón.

Los budines por ejemplo son otra opción sencilla para hacer en casa y escapar a los del supermercado. Se pueden cortar en rodajas y frizarlas en sobres de nylon por separado y cada noche simplemente sacás una porción para el día siguiente. En casa hacemos de limón con glaseado y pan de banana con miel y dulce de leche, ¡una bomba!

Lo mismo podemos hacer con productos de panadería comprados, como medialunas, muffins, tartas, pan de chocolate etc, congelarlas separadas e ir sacando a diario.

Los cereales (sueltos o en barritas) son de los alimentos más engañosos al punto que hoy, muchos son más una golosina que un cereal propiamente dicho. Por ello conviene escapar de las marcas del super y comprarlos en dietéticas y mercados naturistas. También están las “tutucas” y las almohaditas rellenas de diferentes sabores hechas con muy poca azúcar y manteca.

Snacks o postres

Ya sea como snack o como postre, es ideal enviar siempre algo de fruta a diario. Las más comunes como manzana y banana deben ir idealmente con cáscara para evitar su oxidación y pelarse en el momento. De no ser posible, podemos recurrir a mandarina en gajos o uvas (cortarlas al medio por seguridad para evitar atragantamientos) bien envasadas o también se puede recurrir a fruta deshidratada como rodajitas de banana, pera, manzana, ananá etc que también se venden en las dietéticas y son muy sabrosas.

Bebidas

Escaparle a las gaseosas y las aguas saborizadas es lo primero. Podemos enviar jugo de fruta, si es comprado, siempre que sea en envase tetra cerrados o si tenemos vaso térmico hermético podemos hacer jugos naturales o licuados de fruta o verdura tipo smoothies caseros. Un truco es, si no tenés vaso térmico, congelar una botellita de agua por las noches para que se vaya derritiendo a lo largo del día y asegurarte de que siempre tenga agua fresca.

Comidas

Si de enviar sólo comidas frías se trata, rollitos de jamón y queso o bastoncitos de queso, empanadas de distintos sabores, buñuelos, muffins de queso y verduras, o porciones de tarta nos pueden sacar del apuro.

En el caso de las tartas si son de verdura escurrir bien el relleno y blanquear la masa de la base para que no se humedezcan y desarmen. Comidas como la tortilla o incluso la pizza, también sirven ya que nadie les dice que no aun frías. Rodajitas de choclo hervido y huevos duros, son prácticos, ricos y admiten ir fríos. Pero cuidado con el huevo, la yema debe estar bien cocida.

¿Con qué más hay que tener cuidado? Con los sándwiches porque al contener manteca deben conservar el frío para ser seguros. Por ello deben enviarse siempre en envase cerrado y lonchera térmica únicamente. Con los tomatitos cherry ya que por su diámetro pueden ser peligrosos en atragantamientos, por ello hay que cortarlos siempre en dos o en cuatro.

Por último, debemos evitar las comidas con mayonesa incluida y enviar los aderezos siempre a parte, en sachette o en un envase cerrado a parte y en frío.

Envasado: Loncheras, platos y botellas

A la hora de envasar, por cuestiones bromatológicas es bueno hacerlo todo por separado, sobre todo cuando se manda pollo o pescado e intentar envasar cuando la comida ya está fría, ya que con el calor, muchos alimentos producen bacterias con gran rapidez.

Utilizar platos con separadores no sólo facilita el emplatado para que la comida no se mezcle sino que también colabora para armar comidas más “vistosas” para los niños, separando los alimentos por tipo o incluso color, ya que los niños, al igual que los adultos, también “comen con los ojos”.
La elección de la lonchera es fundamental. Si precisamos que mantenga el frío o el calor, ojo con comprar demasiado económicas.

Hay unos tuppers para loncheras de la marca Joseph Joseph que son realmente geniales y que tienen diversos compartimentos superpuestos pero cerrados de manera independiente para llevar lo fio y caliente o lo salado y lo dulce separados así como también vasos térmicos para las bebidas, contenedor especial para los cubiertos y hasta recipiente pequeño para los condimentos, ideal para quienes no pueden comer la milanesa sin mayonesa por ejemplo!! o para agregarle el aceite de oliva a los cherries.

Si disponemos de botellas o vasos térmicos que cierren herméticos, podremos enviar jugos o licuados naturales de fruta o chocolatadas hechas en casa con cacao auténtico. Y si no tenemos vaso térmico, tenemos el truco de la botella de agua congelada para que se vaya descongelando durante el día y así tengan agua fresca siempre.

En resumen: planifica el menú y la compra, cuestiona las etiquetas, busca alternativas saludables fuera del super y anímate a lo casero organizándote en casa.

Los estudios indican que los niños son quienes en realidad digitan el 75% de las compras de alimentos del hogar, por lo que comenzar a preocuparse por la alimentación de nuestros hijos puede ser el punta pie inicial para revisar algunos de nuestros hábitos alimenticios y que todos salgan ganando.

Claudia Guimaré

Claudia GuimaréLa socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

FUENTE: ElPaís.com.uy

Top100 Mujeres Líderes. Finalizado el periodo de votación. Gracias por vuestro apoyo!

Ya ha finalizado el periodo de votación abierto al público de la novena edición de las Top100 Mujeres Líderes. Os agradezco a todos y a todas el apoyo recibido y las muestras de cariño que me habéis hecho llegar!

Al final de esta fase del proceso, me encuentro en la cuarta posición de mi categoría, “Académicas, investigadoras y pensadoras” (Inspiran y lideran el conocimiento y la innovación), con 374 votos, ahora comienza la fase de valoración del jurado, que es la más vinculante…

Mucho ánimo a todas las candidatas en esta recta final!

Vota por mí. Candidata a las Top100 Mujeres líderes. Últimos días para votar!

Nos alegra profundamente compartir con todas y todos vosotros nuestra candidatura a los premios #Top100 Mujeres Líderes!

  • María Jesús Álava participa en la categoría de «Profesionales y Líderes independientes, y
  • Yo en la de «Académicas, Investigadoras y Pensadoras»

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