Cómo aumentar tu autoestima y seguridad en época de exámenes y de EvAU (o selectividad)

Hablamos con la doctora en psicología Silvia Álava, quien nos ofrece algunos consejos sobre cómo aumentar la seguridad en el estudio en esta época donde los nervios están muy presentes. «Somos mucho más que una nota».

Estamos en plena época de exámenes y en nada empezaremos a estudiar para la prueba de la EvAUEBAU o, como siempre, selectividad. Y puede que por ello, en estos momentos, estemos quizá más nerviosos y más inseguros con nosotros/as mismos/as.

Por ello, es clave en estos días y largas jornadas entre libros y apuntes, «cuidar nuestra autoestima (confiar en nosotros/as mismos, en todo lo que hemos sido capaces de hacer durante el curso, de todo lo que hemos logrado y que somos capaces de reflejarlo en los exámenes)» explica a laSexta.com la doctora en Psicología, Silvia Álava, directora del área de psicología infantil del centro de psicología Álava Reyes (Madrid) y autora del reciente libro ‘¿Por qué no soy feliz? Vive y disfruta sin complicarte la vida’.

Cuidar el autoconcepto

Y también, y sobre todo, cuidar lo que los psicólogos llaman el autoconcepto. Esto es «conocer realmente y tener muy claro cuáles son nuestros puntos fuertes y los puntos débiles, saber que hay cosas que se nos dan peor pero que hay muchas otras que se nos dan bien y que debemos potenciar, ya no solo en las asignaturas y la parte académica, sino también en la vida en general», explica la experta. Porque eso será de gran ayuda para confiar más en nuestro estudio.

Porque es fundamental que confiemos en todo lo que hemos andado hasta llegar aquí, en todas las pruebas y exámenes que hemos ido pasando y que como decíamos hace muy poco, esto es solo el empujón final, que lo complicado, ya está hecho. Que lo logrado hasta ahora, aunque parezca mentira, ha sido mucho.

Por otro lado, será también de gran ayuda, no poner únicamente el foco en la nota que vayamos a sacar. Sí, ya lo sabemos, no cabe duda que la nota final es fundamental porque será el camino para entrar en una determinada carrera, en la universidad que queremos o en el módulo o formación profesional que nos gustaría.

Pero es importante recordar que «somos mucho más que una nota, que somos mucho más que un número, que nuestra vida entera y todo lo que somos no lo define un 5, un 7 o un 9″, asegura la experta.

Cuida el lenguaje interno

Una de las herramientas que más nos pueden ayudar para no caer en pensamientos negativos anticipatorios y para tener más seguridad en nosotros mismos a la hora de estudiar, es tener en cuenta el lenguaje que usamos para con nosotros, es decir, lo que nos decimos mentalmente.

«Nuestro lenguaje es como nuestro ‘GPS’ interior que nos va guiando a donde nos dirigimos, pero no siempre somos conscientes del tipo de mensaje o de coordenadas que estamos metiendo en ese GPS», explica Álava.

Esto es, «si yo estoy metiendo frases como: el examen es súper difícil, es que no voy a poder, soy un desastre, no me ha dado tiempo a estudiarlo… La orden que se queda en el cerebro es que, efectivamente, no voy a ser capaz; por ello es muy importante pararse a analizar muy bien qué tipo de mensajes nos estamos dando».

La estrategia de las autoinstrucciones

Relacionado con lo anterior, hay una técnica que se usa mucho, por ejemplo, cuando hay exámenes que provocan nervios o ansiedad, como es el caso de la EvAU o selectividad, que se llama las autoinstrucciones. «Ser conscientes de las instrucciones que yo me doy ante una situación que es potencialmente exógena como es este examen», sostiene Álava.

Las autoinstrucciones para que funcionen tienen que ser por un lado personalizadas, es decir, cada uno buscará las frases con las que se siente cómodo. Por otro, deberán ser también verdaderas y reales, es decir, no vale decir ‘me va a salir estupendo’ o ‘voy a sacar un 10’ si no hemos estudiado lo suficiente o si esa asignatura, por ejemplo, no se nos da del todo bien.

Y por último, estas autoinstrucciones tienen que ser enunciadas en positivo, es decir, «no es lo mismo decirse a sí mismo ‘voy a aprobar’ que ‘no voy a suspender’, aunque semánticamente sea lo mismo. Es mejor que sean enunciados en positivo porque la fuerza que tienen en el cerebro será mucho mayor», explica la doctora en Psicología.

3 momentos claves para usar estas autoinstrucciones en la Evau

«Esta técnica hay que usarla antes de la situación de ansiedad: antes de los exámenes, durante los exámenes y después de realizarlos», explica Álava. No olvidemos que son muchos exámenes, no solamente uno.

Antes del examen

Antes del examen, es fundamental el mensaje que nos damos, porque debemos predisponernos en positivo: ‘lo he estudiado, me lo sé y lo puedo hacer bien, como lo he hecho tantas otras veces’.

También aquí es importante para rebajar los nervios y aumentar nuestra seguridad en lo estudiado, no quedarnos con nuestros amigos justo antes del examen, en el pasillo, si están hablando del examen, repasando el tema y ello nos hace mal.

En este caso, «puedes decirles por ejemplo, ‘lo siento mucho, voy al baño a refrescarme un poco, luego os veo. No te quedes si el ambiente en el que estás te pone más nervioso. Y no, no pasa nada, tus amigos no se van a enfadar por eso. Cada cual tiene que pensar en sí mismo/a», aconseja esta profesional.

Durante el examen

Quizá el momento más tenso, sea el reparto de exámenes, cuando estamos esperando qué es lo que caerá o no caerá. En este momentos, aconseja Álava, pueden funcionar muy bien técnicas como la respiración diafragmática «porque estamos tomando consciencia en nuestra respiración y no tanto en el examen y se va a activar nuestro sistema nervioso parasimpático que es el responsable de la relajación y vamos a conseguir que nuestra actividad/alerta baje un poquito».

También es importante ir diciendo frases en positivo, no quedarse anclado en las preguntas que no nos sabemos e ir asegurando puntos contestando primero las preguntas que nos sabemos. Muchas veces nos atascamos en aquello que nos cuesta o no recordamos bien y podemos venirnos abajo o bloquearnos.

También, durante el examen es importante beber agua. «Uno de los síntomas de ansiedad es tener la boca seca, entonces cuando vamos bebiendo poco a poco, la ansiedad se rebaja un poquito. Además sabemos que con porcentajes de deshidratación muy, muy bajitos nuestra capacidad de concentración y atención disminuyen, incluso también la velocidad con la que pensamos», explica la doctora.

Después de cada examen

Y por último, debemos recordar que son tres días seguidos de exámenes y tal vez el primero y el segundo no nos han salido como esperábamos y ello puede puede condicionar el resto. Por eso es importante quedarse con lo positivo y no quedarse en el ‘error’: este no ha sido mi examen pero el siguiente lo puedo hacer mejor, al menos he controlado mis nervios y ansiedad. «A veces, lo positivo es todo lo que tú has podido controlar en estos momentos de tantos nervios», concluye Álava.

FUENTE: lasexta.com

Educación en valores y más tiempo en familia. Intervención en Código Samboal

Intervención en el programa Código Samboal, donde comentamos algunos de los consejos para contrarrestar los acontecimientos de acoso escolar y sexual que están saliendo a la luz en los últimos días.

Cuidarme para cuidar mejor

Sabemos que, para poder cuidar a nuestros hijos y nuestras hijas, incluso para rendir mejor en el trabajo y sentirnos mejor en nuestra vida es necesario cuidarse. En este vídeo te contamos cómo practicar el autocuidado atendiendo a los pilares básicos: practicar deporte, cuidar la alimentación, dormir el tiempo necesario, saber manejar las emociones y utilizar las tecnologías de forma consciente.

Puntos tratados

  • Reflexiona: reserva espacio para ti
  • No negar las emociones
  • Cuidado con negar las necesidades
  • Deporte
  • Cuida tu alimentación
  • Duerme el tiempo necesario.
  • Aprende a manejar las emociones
  • Utiliza las tecnologías de forma consciente

Haz click en la imagen para ver el vídeo:

El aumento del bienestar educativo pasa por una disminución del acoso escolar

Os comparto el artículo de El Economista tras mi participación en la jornada organizada por KiVa y Macmillan Education para exponer técnicas de prevención contra la problemática.

En el marco de su compromiso por luchar contra el Acoso Escolar, Macmillan Education ha celebrado el evento «Familia y escuela, la clave para la prevención del acoso», que tiene como principal objetivo educar a las familias en las más innovadoras técnicas para la prevención del acoso escolar, contribuyendo a una mejora de la convivencia en las aulas españolas.

Este evento ha contado con la participación de expertos de primer nivel, especializados en la prevención de esta problemática, entre los que se encontraba Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga sanitaria y educativa, además de especialista en psicoterapia.

La importancia de la confianza y el respeto

Álava ha basado su discurso en la importancia de trabajar la confianza y el respeto entre los más pequeños, así como estar alerta ante algunas señales por las que se puede identificar una situación de acoso por parte de las familias y los centros educativos.

«Poder trabajar en un clima en el que se respire confianza desde que los alumnos son pequeños, ayuda a que puedan expresarse si están involucrados en este tipo de situaciones en el centro educativo o fuera de este», declara Álava.

Este es uno de los pilares en los que se trabaja desde los centros KiVa. Para que el bullying se minimice lo máximo posible es necesario involucrar a todos los agentes intervinientes en el desarrollo cognitivo y comportamental de los alumnos. Es por ello por lo que, el programa sitúa en el centro de sus acciones la colaboración y comunicación constante entre familias y centro escolar.

KiVa logra reducir en más de un 8% los casos de acoso

Según el último informe presentado por Mutua Madrileña y Fundación ANAR, el 15,2% de los estudiantes españoles fue víctima de acoso el pasado año. Los datos que se desprenden del informe elaborado por Macmillan Education, tan solo el 7% de los alumnos matriculados en centros que han implantado el programa KiVa contra el acoso escolar han sufrido esta problemática.

Estas cifras ponen de relieve la eficacia del programa, que consiguió reducir la incidencia del acoso en más de un 8% durante 2021. Desde Macmillan Education apuntan al bullying como uno de los principales problemas del sistema educativo, ya que el 2% de los alumnos encuestados en su estudio reconocieron abiertamente haber acosado a otros más de 2 veces al mes durante ese año.

KiVa, el programa finlandés de prevención del acoso escolar

Para minimizar el número de casos de acoso escolar en las aulas españolas, Macmillan Education trabaja activamente hacia la mejora de la convivencia con el programa de prevención del acoso escolar KiVa, desarrollado en la Universidad de Turku, en Finlandia y que persigue educar y sensibilizar a toda la comunidad educativa de alumnos, familias y docentes sobre la dinámica del acoso escolar y sus diferentes tipos de acoso (verbal, físico, ciberbullying) dando herramientas para detectarlos de manera temprana.

KiVa está ya presente en más de 100 colegios de toda España en castellano, catalán y euskera, trabajando para atajar esta problemática y haciendo hincapié en la importancia de construir una conciencia grupal para todo aquel que forma parte del ecosistema escolar. Con ello, el 96% de los estudiantes de cuarto a sexto de primaria perciben que cuentan con un programa que les apoya en este sentido y un 97% de los que cursan educación secundaria cuentan con nociones acerca del mismo. Estos datos implican un efecto significativo en el bienestar y la convivencia escolar.

El programa ha sido evaluado en un ensayo realizado a 30.000 alumnos y los resultados reflejan que el 98% de las víctimas participantes en conversaciones con los equipos KiVa de las escuelas sintieron que su situación había mejorado, reduciendo así drásticamente los casos de acoso detectados.

Además, este programa ha estado implementado en el 90% de las escuelas finlandesas y ya está presente en países como Suiza, Holanda, Reino Unido, Alemania, Francia, Bélgica, Italia, Suecia o Luxemburgo.

FUENTE: eleconomista.es

La Fundación Bertín Osborne crea +Family

La Fundación Bertín Osborne crea un servicio integral y gratuito que ofrece apoyo y asesoramiento a las familias de personas con necesidades especiales.

Por Carlota Fominaya SEGUIR

Bertín y Fabiola son un ejemplo como pareja en todo lo que respecta a la discapacidad de su hijo Kike, nacido con parálisis cerebral. Juntos, y con la presencia de la Infanta Elena como madrina de excepción, han presentado hoy la aplicación +Family, un servicio de apoyo y acompañamiento a las familias de personas con necesidades especiales, sean estas del tipo que sean. Su objetivo, ha explicado el propio cantante en rueda de prensa en el AC Santo Mauro, es «ofrecer una atención personalizada, diaria, las 24 horas, 365 días al año, para cualquier persona que esté en nuestra situación.

Que sepan que hay una entidad a la que se pueden dirigir, donde les van a ofrecer información de todo tipo, sobre trámites, dudas médicas o legales, ayudas, apoyo psicológico… Para que en nuestro país nadie se quede sin tomar decisiones porque no sabe dónde ir».

Sigue leyendo la noticia en: ABC.es

Un proyecto en el que desde el Centro de Psicología Álava Reyes estamos colaborando a través de FUDEPI, la fundación creada por María Jesús Álava Reyes.

¿Cómo gestionar la incertidumbre?

Os compartimos algunas ideas para gestionar la incertidumbre de una forma más efectiva de la mano de ANEABE la Asociación de Aguas Minerales de las España:

El peligroso y oscuro cuello de botella en las consultas de salud mental

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental

Por Sefi García

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental. Imposible saber cuántos días hay que esperar para que te vea un psicólogo, que en algunas áreas llega casi al año. 40 días esperando una primera cita en psiquiatría en la sanidad publica de alguna comunidad. Las listas de espera pueden llegar al mes y medio en la sanidad privada y los expertos consultados por COPE consideran insuficiente el Plan de Salud Mental que acaba de aprobar el Gobierno.

Fundamental una atención rápida en la primera consulta

Si una cita se demora más de tres meses, puede suponer un empeoramiento que te lleve al ingreso hospitalario. Si tienes una crisis suicida, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”. Quien nos cuenta esto es Jonathan, un enfermo diagnosticado. Jonathan considera fundamental una atención rápida en la primera consulta, pero también en las sucesivas: seis meses han tardado en darle una a el de seguimiento. También de la rotación de los profesionales porque “te van cambiando de especialista y al final tienes que ir contando tu problema a uno tras otro”.

Gobierno y comunidades autónomas han aprobado recientemente una estrategia común para abordar la salud Mental. Prevé dotar de más profesionales a las comunidades autónomas, que todas elaboren un plan de salud mental, prestar atención al mundo del trabajo (origen de mucho sufrimiento psiquico), a la prevención del suicidio (el primer paso ha sido la creación del teléfono 024) y al consumo de sustancias estupefacientes.

El necesario cambio de mentalidad

Mikel Munarra, psiquiatra, miembro de la asociación española de Neuropsiquiatría celebra que por fin, haya una reacción política a un problema “que nosotros conocemos desde hace mucho tiempo”. Pero sostiene que “ahora hay que analizarlo porque “si damos soluciones simples a problemas complejos, podemos agravar situaciones”.Explica el profesional de la salud mental que aunque suene raro “es un tema demasiado importante para dejarlo en manos solo de los profesionales, y esta vez sí hay un interés y hay que verlo como algo positivo, hay ideas de como hacerlo, y también nos obliga a los profesionales a repensar cómo hacerlo. Es un desafío para todos”.

Por eso entiende el doctor Munarra que el plan puede quedarse corto. “Algo está pasando, y ya pasaba antes de la pandemia. La pandemia puede haber subrayado en fosforito algunos aspectos de este problema, pero sinceramente, y aunque soy un profesional de la salud y reconozco que hacen falta muchos más recursos, si solo nos quedamos con eso, nos vamos a quedar en un titular”.

Si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará.

Para el psiquiatra, si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará. “Tiene que ver con lo social, con lo afectivo, con la manera de acompañarnos unos a otros, con la esperanza que estamos dando, con el futuro que estamos ofreciendo Las iniquidades, las desigualdades, las discriminaciones, este tipo de cosas afectan a la salud en general. Notamos además que las situaciones continuas de crisis, la dificultad para planificar un futuro, esa falta de seguridad para tirar adelante una vida, hacen falta más personal, pero también un compromiso social colectivo”.

Y esto sirve igual, puntualiza, para la esquizofrenia y para paradigma de enfermedad mental grave, y para el sufrimiento de la persona que sabe que le van a desahuciar al día siguiente”. Los profesionales de la salud Mental tienen ahora, asegura un reto debido a estas evidencias, “tenemos que salir de este modelo reduccionista y darnos cuenta de que el sufrimiento psíquico es multifactorial, por decirlo así, y que a veces te empeñas en tratarlo desde el punto de vista biológico u ofrecer una opinión de experto, cuando lo que uno necesita son más apoyos en su medio, más recursos informales”.

El peligro de la saturación en las consultas de psicología

La primera barrera está en la consulta del psicólogo y la atención primaria. Las listas de espera para esta especialidad son un pozo oscuro del que nadie quiere hablar, ni siquiera hay psicólogos clínicos en todos los centros de salud. Y donde los hay la espera puede llegar casi al año para una primera consulta.

Silvia Álava es psicóloga. Asegura que el tiempo es fundamental para esa primera atención, porque las enfermedades psíquicas “no se curan por sí solas, no hace que desaparezca el problema, lo que hace es que el problema se agrave y en muchos casos que se cronifique. Por eso es muy importante ante los primeros síntomas poder iniciar el tratamiento, muchas veces incluso trabajando en la parte de prevención, no hace falta esperar a que cumplas criterios diagnósticos para poder y poder diagnosticas un problema grave de salud mental para poder tener acceso a este tratamiento”.

La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones

No todas las comunidades autónomas han hecho públicas las lista de de espera en Salud Mental. Las que lo han hecho, solo consignan la que existe para la primera consulta con Psiquiatría. La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones a ese oculto cuello de botella que puede tener consecuencias muy graves, como te hemos contado: desde acciones irreversibles hasta el empeoramiento o la cronificación de patologías. España es el país del mundo donde más ansiolíticos se consumen. Los expertos nos dicen que tiene que ver con la facilidad para acceder al menos a una receta. Las “pastillas para no soñar” que diría Sabina, son un parche temporal para adormecer el dolor emocional que atenaza a nuestra sociedad. Algo está pasando en esta sociedad, reflexiona Mikel Munarra. Conviene reflexión.

FUENTE: cope.es

Niños enfadados y con dificultades de aprendizaje a causa de la pandemia

La crisis sanitaria y las restricciones han impactado en la salud metal de casi la mitad de los niños españoles.

Por Sefi García

Dos años de pandemia han hecho mella también en la salud mental de nuestros pequeños. Los niños están más tristes (aumento del 31%) y más enfadados (un incremento del 57%). Han vivido en una burbuja cerrada y eso ha provocado que hasta un 33% ha visto empeorada su capacidad para relacionarse con las personas y un 40% ha disminuido su capacidad para controlar sus propias emociones. Eso sí, los datos del estudio realizado por la fundación “crecer jugando” demuestra que les ha hecho mas fuertes.

Nadie ha sido capaz de adaptarse tan bien a los cambios que en nuestra vida produjo la crisis sanitaria como los más pequeños.

Vivieron durante meses compartiendo metros solo con su familia directa, sin salir al parque, sin poder ver a sus amiguitos. La profe era una imagen en una pantalla de ordenador. No hubo quejas. Si acaso algún momento de agobio, alguna rabieta más que justificada por el encierro. No hubo quejas pero sí consecuencias. La pandemia nos ha dejado niños más tristes y más enfadados. Los chiquitines son más agresivos en el cole y hablan peor. Los que ya están en edad de aprender a leer y escribir, van retrasados. Duermen peor y tienen más miedos. Pero ese encierro loe ha ayudado a entender mejor las emociones y los sentimientos. Ahora el foco está en volver a socializar, sobre todo a los más pequeños.

Las alarmas

Sagrario Peña es maestra. Nos cuenta que la vuelta a las aulas supuso una alegría enorme para los pequeños, pero se han encontrado con sorpresas preocupantes. Lleva muchos años de profesión y nunca había detectado ciertos comportamientos. “ Cuando volvieron a las aulas los niños de 3 años, los que se incorporan por primera vez al cole-explica la maestra- tenían conflictos entre ellos más frecuentes que nunca, había manotazos, patadas, mordiscos, que no habíamos visto antes con esa frecuencia, e intensidad”. Están convencidos de que “el hecho de que los niños tuviesen menos interacciones sociales y con un grupo de personas más reducido ha influido en no tener la experiencia de aprender y aplicar los estereotipos sociales para resolver conflictos”. También ha detectado que “el nivel de lenguaje también ha influido, respondían peor para solventar los conflictos porque llegaron con un lenguaje mas simple, por debajo de su edad”.

Otra alarma saltó en las aulas que acogen a niños de 5 y seis años, los que están al final del ciclo infantil y los que empiezan Primaria: la dificultad para aprender a leer y escribir. “ Hemos visto-insiste la maestra- que la lecto-escritura que se aprende con instrucción y en trabajo colaborativo, les costaba mucho más, y hemos tenido que intervenir de forma personalizada e individualizada”.

Los colegios se han puesto las pilar para ayudarles a ponerse al día y a gestionar las emociones, nos cuenta Sagrario Peña. En su centro van a crear una figura específica, van a designar a un profesor con ese cometido.

El 45% de los niños españoles se han visto afectados en su salud mental por la pandemia y las restricciones, según el trabajo que ha hecho la fundación “Crecer Jugando”. Hasta un 40% han crecido las emociones negativas de nuestros pequeños, que están más enfadados (un 57%), más tristes (un 37%) , duermen peor (un tercio) y 4 de cada 10 ha disminuido su capacidad para controlar sus emociones.

Aprender con otros

En los coles están haciendo una labor especifica para ayudarles a gestionar esas emociones negativas. “Tenemos que crear un clima de seguridad en la clase”, afirma la maestra y lo van a conseguir porque “miramos a los niños con los ojos del corazón”.

Los datos del estudio revelan también que los menores han reducido en un 70% el tiempo que pasan con otros niños, y que las actividades extraescolares y de ocio han disminuido un 27%.

Sagrario Peña afirma que “los niños necesitan de sus iguales, porque se aprende haciendo, se aprende haciendo, y se aprende con otro”. Por esta razón recomienda a los padres que “retomen las actividades sociales de sus hijos. En el colegio ya lo estamos haciendo, las excursiones, las extraescolares formativas, porque son muy necesarias”. Entiende la maestra el recelo de los padres pero les pide que “observen la conducta de sus hijos, porque los niños necesitan sentirse cuidados, queridos, y que nos cuenten, que le pongan palabra a eso que les pasa, a lo que sienten”.

Quedémonos con lo bueno

A pesar del terremoto emocional que ha supuesto para los niños, lo que nos ofrecieron las restricciones fue “una gran cantidad de tiempo”, nos cuenta la psicóloga Silvia Alava. “de tiempo de estar en familia, de juegos en familia, de hecho los niños lo echan de menos, pero también para estar solos jugando, dirigiendo su propio juego, reflexionando y pensando sobre su vida”. Es esa parte “de ir más despacio, la que debemos mantener- afirma la psicóloga autora del libro El arte de educar jugando-porque en el momento en el que nuestra vida ha vuelto a lo que era antes, hemos vuelto a las prisas, sin dejar espacios para el juego y la introspección personal”.

De hecho, el estudio realizado por la fundación “crecer jugando” destaca que 4 de cada 10 niños han mejorado su capacidad para entender emociones y sentimientos. Pero todo esto les ha removido y mucho.

Necesidades emocionales

Es momento, explica Silvia Álava, de atender sus necesidades emocionales, “ver lo que puede estar ocurriendo y como les podemos ayudar, porque los niños no tienen completamente adquirida la capacidad de regulación emocional, por eso tenemos que seguir pendientes de cómo están y ayudarles a verbalizar lo que les está ocurriendo”.

Todavía no hay estudios sólidos para determinar como les puede impactar en su futuro adulto la situación que han vivido. “Por eso-asegura la psicóloga- es tiempo de prevención”.

El informe señala como posibles consecuencias la dificultad de relacionarse con amigos y familiares, que puede afectar al 34%, el impacto en el bienestar emocional, que tienen en riesgo el 42%, y la calidad de vida, que puede empeorar para el 38%.

Fuente: cope.es

Cómo sustituir castigos por consecuencias: 6 ejemplos prácticos

Casos en los que se puede sustituir un castigo desproporcionado a los hijos por una consecuencia lógica

Por Alicia Mendoza Martín

Cada vez más, padres y madres apuestan por una crianza sin castigos. Se suele pensar que este tipo de educación está libre de normas, de límites y de consecuencias. No es así. Los actos que cometen tanto los niños como los adultos conllevan ciertas consecuencias.

El objetivo de aplicar consecuencias ante sus actos no es hacerles sentir mal, ni imponer una pena desproporcionada e ilógica como hace el castigo, sino que el objetivo es hacerles entender poco a poco que sus actos siempre tienen consecuencias sobre los demás. Las consecuencias buscan un aprendizaje, los castigos son solo punitivos.PUBLICIDAD

Como ya te contábamos en este artículolas consecuencias pueden diferenciarse en naturales o en lógicas. Las naturales son aquellas que suceden por una causa-efecto natural. Por ejemplo, si nuestro hijo no hace los deberes, la consecuencia natural es que al día siguiente no los va a llevar hechos al cole. En las consecuencias lógicas intervenimos los padres para guiarles y ayudarles a reflexionar sobre sus actos. Para poder aplicarlas, deben cumplir estos puntos:

  • Han de estar relacionadas con la conducta que queremos corregir.
  • Tenemos que haberlas comentado y llegado a un acuerdo antes con el hijo.
  • Han de ser respetuosas con ellos.
  • Han de ser proporcionadas a la conducta que se quiere corregir.

Aunque mediante nuestra intervención los hijos van a ir aprendiendo y asimilando sus conductas, debemos acercarnos a la raíz del problema más allá de aplicar consecuencias lógicas. ¿Por qué nuestro hijo tiene esa emoción? ¿Tiene sus necesidades cubiertas? ¿Por qué expresa su rabia, por ejemplo, contestándonos mal?

Os dejamos con algunos ejemplos prácticos donde podemos sustituir un castigo desproporcionado por una consecuencia lógica.

1. ¿Qué consecuencia lógica podemos aplicar cuando nuestro hijo pequeño da una mala contestación, con mal tono o se enfrenta a nosotros?

Desde la infancia hasta la adolescencia nos encontramos a veces que nuestros hijos nos contestan mal, nos insultan o quieren enfrentarse a nosotros. Puede que quizás se nos venga a la mente que ante esta falta de respeto debemos mandarles directamente a su cuarto castigados. Pero podemos hacerle ver que hay que cambiar esos malos gestos desde las consecuencias lógicas de sus actos.

Silvia Álava, psicóloga infanto-juvenil, nos cuenta que podemos plantear a nuestros hijos que al habernos tratado mal, como consecuencia no nos apetece estar con ellos durante un ratito. “Tienes que entender que ahora mismo y durante un ratito, no me apetece hablar contigo porque me has insultado y no me has tratado con respeto. Entiende que yo necesito un espacio para que se me pase”, nos cuenta Silvia sobre cómo abordarlo con ellos. Es posible que, si nuestro hijo está enfadado, no reaccione ante nuestras palabras. Por eso, debemos darles tiempo también a ellos para que se calmen y puedan entender nuestra perspectiva.

Asimismo, les podemos plantear una comparativa para que entiendan el daño que nos ha hecho al faltarnos al respeto. “Imagínate que un amigo en el colegio te trata mal, te empuja y te pega. Luego te dice: vente a jugar conmigo. ¿Te apetece jugar con él? No, verdad. Necesitas un tiempo hasta que se pase y te pida perdón”, ejemplifica Álava. De esta forma, permitimos que los hijos reflexionen sobre sus actos y como nos dice Álava, que “vayan aprendiendo la dinámica del mundo, las reglas no escritas de la sociedad”.

2. ¿Qué consecuencia lógica podemos aplicar si les digo de hacer algo, lo repito mil veces y no lo hacen? (Si no hacen sus deberes, si no se quieren duchar, si no recogen su habitación…)

Nos habremos encontrado en esta situación. Les decimos a nuestros hijos: “Cariño, ¿puedes recoger tu habitación?” Pasa un tiempo y vemos que no lo ha hecho. O incluso se lo hemos repetido mil veces y no nos ha hecho caso. Si no hacen sus deberes, como consecuencia natural, al día siguiente irán a clase sin haberlos hecho; si no se quieren duchar, no irán limpios al día siguiente; y si no recogen su habitación, la tendrán desordenada y vivirán en un pequeño caos. ¿Cómo podemos actuar los adultos para que vayan aprendiendo que tienen que hacer sus tareas sin imponerles castigos?

Silvia ve que estos escenarios los podemos plantear así: podemos explicarles que, al no haber hecho la tarea que tenían pendiente, se les ha acabado el tiempo para hacer la tarea siguiente que tenían muchas más ganas de hacer (jugar, leer, ver la tele…). “Cuando yo te digo una cosa y no lo haces a la primera, ¿sabes lo que pasa? Que luego no nos queda tiempo para jugar, para poner la tele, para hacer algo juntos. Ahora no da tiempo, porque lo perdimos cuando lo gastaste no recogiendo la habitación, no queriendo ir a la ducha”. De esta manera, Álava explica que no se trata del “como no me has obedecido, te quedas sin la Tablet”, sino que es una consecuencia lógica por usar su tiempo de juego y de diversión en negarse a hacer las tareas: hemos usado todo el tiempo esperando a que recogieras la habitación y hoy no podremos jugar con la Tablet porque es la hora de dormir.

Nos explica la psicóloga que si sabemos que les cuesta realizar estas tareas (recoger, hacer los deberes…), vamos a poner otra más agradable tras ellas, y explicarles “desde la calma y la serenidad” que para hacer estas últimas nos tiene que haber dado tiempo a realizar las más duras antes. “Tiene que saber que tiene que tener los deberes hechos para que haya tiempo para la Tablet, para encender la tele…”. Al fin y al cabo, se trata de haber hablado con ellos antes y haber consensuado que, para que dé tiempo a coger los dispositivos electrónicos, se debe haber hecho las tareas antes.

Álava también señala que podemos usar la emoción de la sorpresa para que ellos vayan entiendo la lógica de sus actos. “¡Aaaaah! Pero si yo pensaba que esto ya no lo querías hacer, como no hiciste los deberes y teníamos muy claro que para hacer esto tenías que tener hecho los deberes…”

Asimismo, Álava remarca que, para que sea efectivo esto, en el día a día tenemos que prestar más atención cuando están haciendo una tarea que cuando no la están haciendo. Es decir, cuando decimos a nuestro hijo que recoja la habitación y lo hace, nosotros nos solemos ir a hacer otra cosa; por el contrario, cuando no quiere recogerla, nos quedamos ahí con él y le decimos “recoge”, “te he dicho que recojas”. Por eso, debemos poner nuestra atención más en positivo (nos quedamos con él cuando recoge su habitación) y no tanto en negativo (cuando no lo hace, no debemos prestarles la misma atención y repetirles mil veces “recógela”).

3. ¿Qué consecuencia podemos aplicar si pega a su hermano u a otro niño? 

Cuando un niño pega a alguien, esa otra persona, ya sea otro niño o un hermano, se va a sentir molesto, triste y dolorido. Lo primero que debemos hacer como padres es separarles y después les hablamos para que entiendan la situación en la que se encuentran. “A nadie nos gusta que nos peguen. ¿A ti te gustan que te peguen? No. Cuando tú pegas, es normal que tu amigo no quiera estar contigo”, ejemplifica Álava.

Es decir, la consecuencia lógica es que nuestro hijo no va a poder estar con su amigo durante un tiempo hasta que a la otra persona se le pase su emoción y pueda perdonarle. Si pega a su hermano, como padres y madres podemos decirle que se va a quedar un rato sin jugar con nosotros porque vamos a estar jugando con su hermano que está dolido y no quiere estar con él durante un tiempo.

Las consecuencias deben ir acompañadas con pedir perdón. “Perdonar implica que yo soy consciente de que te he hecho daño. Que no sea el pedir perdón porque así de esta forma ya te quitas las consecuencias, pedir perdón es para que aprendan cómo aliviamos el malestar de esa persona”, contempla Álava.

No hay que olvidar que los niños pequeños no tienen desarrollado por completo la parte de su cerebro que controla sus impulsos, por lo que es normal en su desarrollo natural que tengan impulsos de pegar o morder tanto a nosotros como padres y madres como a sus pares.

4. En cuanto a las pantallas, ¿cómo cambiar el castigo de “si te pasas de la hora, te quedas sin Tablet” a una consecuencia lógica?

Pongamos en situación que nuestro hijo ha estado con los videojuegos más de la cuenta o se ha quedado viendo la tele más tiempo del que tiene establecido.

Para que esto no vuelva a suceder, Álava señala que debemos explicarles claramente cuál es el horario de uso de las pantallas y su tiempo máximo. Asimismo, podemos avisarles cuando faltan cinco minutos para que estén con preaviso y sepan que deben dejarlo. “Y si se pasan de la hora, ahí sí que podemos decirles: confié en ti, tú me dijiste que lo ibas a apagar”. Es decir, en ese momento les explicamos nuestra emoción de decepción al ver que ha traicionado nuestra confianza. Como consecuencia, les podemos señalar que al día siguiente tendrán la Tablet, pero a su tiempo habitual se les restará el tiempo que estuvieron jugando de más.

5. ¿Y si suspende asignaturas por no haber dado un palo al agua?

Seguro que alguna vez hemos escuchado: hasta que no apruebes las asignaturas te quedas sin salir de casa, no vas a ver a tus amigos. Suena ilógico privar a alguien de necesidades como socializar por haber suspendido.

“No es lo mismo que haya sido un examen más difícil y no pasa nada por suspenderlo, frente al típico ‘bah, ya me lo sé’”, aclara Álava. Por eso, primero debemos averiguar junto a ellos por qué ha suspendido. En el caso de que nuestros hijos no hayan querido estudiar, les explicamos que van a tener que invertir más tiempo en sus estudios frente a lo que lo hacían anteriormente. Esto no significa privarle de hacer excursiones, tener vacaciones o salir con sus amigos, sino que se trata de invertir más tiempo de su día a día en estudiar. “No lo has estudiado cuando tocaba, ahora toca estudiarlo en el tiempo que tenías que hacer otra cosa. Si el hijo quiere coger la tablet, plantearle con lógica y coherencia: ‘no, a ti te toca estudiar más, ahora ese tiempo que estabas con las pantallas, lo tienes que invertir en estudiar’”, explica Álava.

6. Mi hijo se quita el cinturón o mi hijo me suelta la mano al cruzar. ¿Debo aplicar consecuencias o poner un límite?

Hay que hacer una distinción entre diferentes situaciones: las que conllevan peligro para el niño y las que no. Por ejemplo, en los momentos en los que nuestro hijo no quiere montarse en la silla del coche o quiere cruzar sin cogernos de la mano, reaccionamos, le damos la mano o le colocamos en la silla, y después les explicamos por qué es peligroso ir en el coche sin la silla o sin el cinturón. “Cuando tu vida corre peligro primero te salvo, y luego educamos”, señala Álava. Aunque nuestros hijos hagan pataletas y quieran ir libres, hay que establecer un límite muy claro que ellos también deben conocer. Con poca edad, la capacidad de razonamiento de ese niño o niña no está desarrollada, por lo que la explicación tampoco les servirá. Por eso, como sentencia Álava, “ante todo, protegerles ante estos peligros, aunque no les apetezcan darnos la mano”.

FUENTE: información.es

El peligro de dar en una app de citas con un ciberdepredador como el asesino de Bilbao

Son discretos, silenciosos y apenas dejan pistas a su paso. Utilizan las aplicaciones de citas para dar con sus víctimas. Primero hablan, después se conocen, y finalmente, atacan. Es el peligro de dar con un ciberdepredador a través de una de estas apps.

Son discretos, silenciosos y apenas dejan pistas a su paso. Utilizan las aplicaciones de citas para dar con sus víctimas. Primero hablan, después se conocen, y finalmente, atacan. Es la figura del ciberdepredador, los nuevos actores del escenario delictivo en la red. La muerte de, al menos, cuatro personas en Bilbao ha puesto de manifiesto la existencia de estos asesinos en serie que actúan desde el móvil.

En muchas ocasiones lo hacen bajo otro nombre. En Bilbao utilizaba el pseudónimo de ‘Carlos’ para contactar con sus víctimas. «1 de cada 5 perfiles en redes sociales es engañoso o utiliza algún tipo de identidad falsa», afirma Francisco Canals, periodista especializado en ciberdelitos y director del OEI. «Estas apps son preferidas por agresores ya que aportan anonimato y transnacionalidad, se dejan menos pistas y se selecciona mejor a las víctimas casi a modo de catálogo».

Tienen claro su objetivo

Una vez que lo hacen van a por ellos, intentando ganarse su confianza. «La primera impresión que dan es que son encantadores, poniéndose una especie de careta para acercarse a la víctima. Después ya se la quitan y son ellos mismos», nos cuenta la psicóloga Silvia Álava. Es el modus operandi con el que consiguen engañar a quienes están al otro lado de la pantalla. «En la conversación crean un vínculo y dan seguridad. Cuando tienen la confianza es cuando actúan para conseguir su objetivo, que puede ser poder o dinero».

El económico podría ser el fin del asesino de cuatro hombres en Bilbao. Los drogó, asesinó, y les robó el dinero de sus tarjetas bancarias. Para la psicóloga esta manera de actuar se observa en perfiles con rasgos sociópatas o psicópatas. «Se ve afectada la empatía, la capacidad de ponerse en lugar del otro. No llegan a entender las emociones de su víctima», explica. Álava asegura que estas personas están dispuestas a hacer cualquier cosa para llegar a lograr su objetivo. «El psicópata tiene muy claro cuál es su objetivo. Por conseguirlo no le importa hacer daño a los demás, o son conscientes de ello pero no les afecta».

Consejos para evitar a los ciberdepredadores

Y ese es el peligro de encontrarse con estos delincuentes en Internet. Para evitar dar con ellos Canals aporta un decálogo de consejos: «mantener la cita inicial en un espacio público, reunir el máximo de datos sobre el interlocutor y minimizar su anonimato». «Las citas no deben ser impulsivas y ambos usuarios deben identificarse con un número de teléfono. Enviar la ubicación a una persona de confianza y desconfiar de usuarios que buscan el corto plazo. No subir al coche del interlocutor e informar a alguien de tu ubicación. Además, se deben evitar las relaciones de larga distancia y se deben priorizar a los perfiles verificados».

FUENTE: antena3.com