¿Qué tareas pueden hacer los niños en casa? Colaboración con Burgos Conecta

El encierro es un buen momento para iniciarles en las labores de casa. Dos psicólogas nos orientan sobre cómo hacerlo.

Por Yolanda Veiga.

Venga, que no llegamos. ¡Veeengaaaaa!».

Hace ya días que no arrancamos así la jornada. Confinados como estamos, los horarios se han relajado un poco, especialmente los de los niños. «Ya no hay excusa para que la niña no se vista sola. Que lo haga, aunque tarde veinte minutos en lugar de cinco». Porque ahora tenemos veinte, aunque cada mañana añoremos la prisa de antes. «Es un buen momento para trabajar la autonomía de los chavales. Tardarán el triple, sí, pero hoy podemos gastar ese tiempo que normalmente no tenemos», propone Silvia Álava, directora del área infantil del gabinete psicológico Álava Reyes (Madrid). No es echar rato para que se haga más corto, no. La idea es que los niños vayan asumiendo tareas que se hagan hábito. 

«No se trata de forzar situaciones. Hay padres que pueden pensar: ‘¡Qué buen momento para quitarle el pañal ahora que no tenemos que madrugar!’. Y lo hacen porque les viene bien a ellos aunque no sea el momento adecuado para el niño. Para lo que seguro que sí es buen momento es para enseñarle a tu hija de 2 años que hay que recoger los juguetes. Obviamente no lo va a hacer sola pero podemos dedicarle un rato a esa tarea: ‘Tú guardas un juguete y yo otro’».

Tareas por edades

2-3 años:Recoger algún juguete con ayuda, llevar el pañal sucio a la basura.4-5 años:Recoger juguetes con poca ayuda, llevar la ropa sucia al cesto, llevar las pinzas para colgar la colada, llevar los desperdicios al cubo de la basura.A partir de 6 años:Poner la mesa, pinche de cocina, meter los platos sucios al lavavajillas.A partir de 8 años:Hacer la cama, prrepararse el desayuno, emparejar calcetines.A partir de 10 años:Barrer la cocina, pasar la aspiradora.

Habla la experta de trabajar la «corresponsabilidad». «Ojo, no se trata de ‘ayudar en casa’. Ese planteamiento no vale. Vamos a aprovechar que estamos todos juntos sin poder salir para que los niños vean que las labores de casa son labores de equipo». Nada de tareas por sexo. Los trabajos se reparten en función de la edad. «Imaginemos una familia con tres hijos de 7, 4 y 2 años. No puede ser que el de 7 ponga la mesa y los demás no hagan nada porque son pequeños. El de 4 años puede poner la barra de pan, que no se rompe si se cae. Y el de 2 puede encargarse de llevar el pañal sucio, al que hemos hecho previamente una bola, a la basura. El objetivo es que todos vean que son importantes, que colaboran».

Para quien no sepa por dónde empezar, Silvia Álava propone una serie de tareas por cada franja de edad. «Podemos empezar por los juguetes. Con 2 o 3 años recogeremos nosotros más que ellos, pero es importante que empiecen a hacerlo. Con 4 o 5 años lo harán con menos ayuda y con 6 ya deberían hacerlo solos. Pongamos ahora el baño, que es algo que veces les cuesta. Al de 3 años con que deje el pijama encima de la cama es suficiente, de más mayores pueden llevar a la ducha el albornoz, coger la crema para después, y con 8 años deberían ya recoger la ropa sucia tras el baño y vestirse solos».

Los deberes

Explica la especialista que el ‘salto’ en cuestión de autonomía se produce en torno a los 6 años. «Con esa edad les gusta mucho hacer de pinches de cocina. No se trata de dejarles con la olla, sino de que cojan los tomates del frigorífico, que laven algún utensilio que no sea de cortar…». Y que a partir de los 8 ya podrían afrontar tareas como hacerse la cama o prepararse el desayuno. «Si es algo sencillo como unas tostadas bien pueden hacerlo solos. Se trata de que cojan un hábito y que lo mantengan después, cuando regresemos al trabajo y al colegio». «A partir de 10 años serían perfectamente capaces de barrer o de pasar la aspiradora, por ejemplo».

No lo hagamos, en todo caso, con la idea «de que nos quiten trabajo a los trabajos», sino que la única finalidad es «educar en corresponsabilidad». «Deben asumir que las labores de casa son tareas de familia. Así que dejémosles que pasen la bayeta, aunque luego la tengamos que pasar nosotros por detrás». 

Mucho cuidado con los deberes

Trabajos que se harán sin descuidar los deberes. Mucho cuidado con esos deberes… «Las tareas escolares son ahora un tema un poco peliagudo. Insistimos en que las tienen que hacer solos, pero el problema es que el profesor no ha tenido ocasión de explicarles algunas de esas materias en clase. Así que lo que les toca a los padres ahora es explicarles las cosas. Pero solo eso. ‘Yo te explico este concepto y me voy’. No me quedo sentada a tu lado mientras haces los deberes. Los adultos, solo para resolver dudas», insiste.

En estos días que parece que tienen más de veinticuatro horas hay tiempo para mucho pero «hay que evitar sobrecargar a los niños», advierte la psicóloga Mariola Bonillo. «En las redes sociales se están compartiendo muchas ideas para hacer en casa pero escoged solo las que realmente os apetezca hacer». 

Recomienda la experta reservar huecos libres de tareas, de tablets, de televisión… para estar juntos, simplemente. «Pensemos en los bebés y menores de 3 años. Requerirán de más atención y alternancia de actividades: cogerles en brazos, montarles en el carrito y pasearles por la casa…».

«Estás enfadado porque querías salir a la calle, ¿verdad?»

Los adultos estamos francamente preocupados por cómo afectará el encierro al rendimiento escolar. Pero si lo estamos solo por eso, nos estamos quedando cortos. «Hay una cosa importantísima a trabajar en casa estas semanas, la inteligencia emocional. A veces las emociones nos saturan y tenemos un estallido de ira o de rabia. Y otras veces, simplemente nos las tragamos». Ni una ni otra opción son las mejores, advierte la psicóloga Silvia Álava, que ha preparado una guía con ejercicios para ayudar a los chavales a que identifiquen cómo se sienten estos días y por qué. «A menudo les decimos: ‘No te enfades’, ‘No llores’, ‘No es para tanto’ o les preguntamos de forma compulsiva qué les pasa. ¡Pero no lo saben! Debemos ayudarles a identificar lo que les ocurre: ‘Creo que te has enfadado porque querías salir a jugar. Estás aburrido porque llevas muchos días en casa, ¿es eso lo que te ha pasado?’». Aunque el principio sería otro, un ejercicio que es también una manualidad y que consiste en «recortar de revistas viejas caras de enfado, de tristeza, de alegría…», que les ayuden a identificar las emociones. «Podemos hacer una sesión de fotomatón: cada miembro de la familia se hará seis fotos representando emociones básicas». Que también hay que aprender a regular. «Para gestionar una emoción desagradable los chavales pueden coger una de esas bolas de cristal en las que se ve la nieve o la purpurina caer despacio. Al centrar nuestra atención en esa nieve, aunque sea por un momento, somos capaces de abandonar la preocupación».

FUENTE: burgosconecta.es

Superar la pérdida de un familiar ¿es posible? Colaboración con Funespaña

Cuando vivimos la pérdida de un familiar o un ser querido no es algo que se supera, es una situación que aceptamos e integramos en nuestra vida. 

Sentimientos ante la pérdida de un familiar

En un primer momento lo habitual es sentir tristeza, rabia, enfado e incluso frustración, pero sin lugar a dudas la emoción predominante es la tristeza.

La tristeza pasará, y se trasformará en nostalgia, y podremos decir que lo tendremos aceptado e integrado cuando recordemos a esa persona y no sintamos ese vacío desgarrador, ni las lágrimas acudan a nuestro rostro.

Lo que empezaremos a sentir será añoranza, melancolía… pero seremos conscientes de todo lo que ha significado para nosotros esa persona.

Que es cierto que la echamos de menos, pero desde la consciencia de que nuestra vida sigue y que podemos ser felices sin él o ella.

Si acabas de perder a alguien, lo más probable es que esto te parezca muy lejano, pero te aseguro que llegará un día en el que lo conseguirás.

Dejarás de estar triste, de llorar, de preguntarte cómo va a ser tu vida a partir de ahora, porque serás consciente de que tu vida sigue, que todo continúa sin tu ser querido, y que incluso, por muy difícil que te parezca ahora, volverás a sonreír y a ser feliz.

¿Cuándo estaré bien?

Si estás en esta situación, lo más probable es que quieras saber cuándo estarás bien. Cuándo vas a dejar de sufrir. Puedo garantizarte que, poniendo de tu parte, aceptando lo ocurrido e integrándolo en tu vida lo conseguirás.

El paso del tiempo es un factor que a la mayoría de las personas les ayuda, sin embargo, aceptar la situación puede llevar desde seis meses a un año, pero en ocasiones, podemos tardar más tiempo, la fecha dependerá de:

  • Las circunstancias del fallecimiento: No es lo mismo una enfermedad terminal donde nos hemos hecho a la idea y nos hemos podido despedir, que la situación que muchas familias tienen que vivir en la actualidad, en la que el coronavirus se ha llevado a sus seres queridos prácticamente sin avisar.
  • Si nos hemos podido despedir: Por eso, ya comentamos en otros post, que aunque fuese mediante una carta o con técnicas como la silla vacía, que era bueno despedirse, porque esto nos permite iniciar el duelo.
  • La edad de nuestro ser querido: Cuanto más joven, más complicado será asumir la pérdida, debido a esa sensación de injusticia que nos lleva a pensar en todo lo que le quedaba por vivir.
  • El grado de cercanía y de la relación con el fallecido: Cuanto más allegada sea la persona, tanto a nivel familiar como personal, más difícil será de asimilar y aceptar la pérdida.
  • Nuestro estilo de afrontamiento:Las tres primeras variables no dependen de nosotros, son las que han tocado, pueden ser muy complicadas, porque en esta situación tenemos mucho en contra. Sin embargo, esta última depende al 100% de nosotros mismos. Sé que es muy complicado, pero la actitud que tomamos ante la muerte, es algo que depende de nosotros.

Superar la pérdida de un familiar 

Decálogo para aceptar la situación:

No negar la tristeza

Ser conscientes de la tristeza que nos causa la pérdida y no negarla.

Aceptar los sentimientos

Sin juzgar nuestras emociones, simplemente experimentándolas, es el primer paso para la aceptación. Aceptar no significa que no duela, sino que soy consciente, se que es lo normal y lo asumo.

Verbalizar cómo nos sentimos

Tragarnos las lágrimas no es una buena idea. Si necesitas llorar, llora. Expresa todo lo que sientas, todas las emociones son lícitas y válidas. No hay una emoción correcta.

Si estás enfadado o frustrado es importante que lo digas. Nadie debe cuestionar cómo te sientes, y mucho menos tú mismo.

Hablar sobre la muerte del ser querido

En esta situación en la que no hay posibilidad de velatorio, ni de compartirlo con los demás, es fundamental llamar a amigos o familiares para hablar de lo que ha ocurrido, de lo que sabemos, de cómo nos sentimos.

Nos ayudará a procesar la situación y evitar que el duelo se enquiste y se procese como traumático.

Ayuda a los demás

Ayuda a tus familiares y amigos que también sufren la pérdida.

Cuando ayudamos a los demás, además de sentirnos útiles, nos sentimos mejor con nosotros mismos. En ocasiones hacer un duelo compartido puede facilitarlo.

Mantén unos hábitos de vida saludable

No descuides las rutinas de comida, sueño… hacer deporte en la medida de los posible y mantenerse activo ayudarán a normalizar la situación.

Intenta retomar tu vida

En la medida de lo posible, intenta seguir con tu vida. Teletrabajando, hablando con amigos, aunque lo hagas triste, pero no dejes de atender a nuestras obligaciones.

Recuerda la vida de tu familiar

Qué cosas le gustaban, situaciones especiales vividas juntos… aunque en un primer momento te ponga triste, recordarle y rememorar, es una buena estrategia para aceptar lo que ha ocurrido y valorar lo que esa persona nos ha aportado.

Escucha a tu cuerpo y tus necesidades

Reconoce lo que necesitas, negarlo no es una buena estrategia, y lo único que haríamos sería retrasar la aceptación y el duelo.

Pide ayuda si la necesitas

No tienes que hacerte el valiente, somos humanos y no somos perfectos. La situación es muy complicada y seguro que hay personas de tu entorno dispuestas a ayudarte.

FUENTE: Funespaña

¿Cómo controlar la ansiedad en momentos difíciles? Colaboración con Funespaña

Ante las situaciones que no podemos controlar nace el sentimiento de frustración e impotencia. El hecho de no tener control sobre las cosas o que nuestras expectativas no se hayan cumplido, nos dificulta controlar ansiedad que esto nos genera.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta de nuestro organismo ante una situación de peligro.

Cuando nuestro cuerpo o nuestra mente identifica que una situación es potencialmente peligrosa, se activa, con la finalidad de facilitar la huida.

Signos y síntomas de ansiedad

Para ello el corazón bombea más sangre, lo que se traduce en taquicardia, se hacen intercambios más rápidos de oxigeno y dióxido de carbono, por lo que se hiperventila, se tensan los músculos… en definitiva, nuestro cuerpo se preparara para poder salir corriendo de esa situación peligrosa.

Tipos de ansiedad

La ansiedad positiva o “eustrés”

Se origina cuando nos activamos ante una situación de peligro real.

Por ejemplo, si estamos en casa y empieza a oler a quemado y vemos salir mucho humo de la cocina, el eustrés nos activaría para poder salir corriendo y llamar a los bomberos.

Esta activación es la que nos permite seguir con vida, porque nos protege del peligro.

También ocurre cuando ante un pico de trabajo o una situación especialmente complicada, como la que vivimos hoy en día, nos permite seguir en pie, muchas veces sacando fuerzas de donde ya no las hay.

La ansiedad negativa o “distrés”

Ocurre cuando nuestro organismo se activa de la misma forma que si estuviésemos viviendo una situación potencialmente peligrosa, pero en realidad, ésta no lo es.

Es lo que normalmente se conoce como ansiedad.

Los síntomas son, taquicardia, hiperventilación, tensión muscular, nudo en el estómago, entre otros. En estos casos lo habitual es que nuestros pensamientos estén magnificando una situación.

Pensamos que algo es horrible, catastrófico, que va a salir mal… ¿Cuántas veces hemos sentido ansiedad al hablar en público, en un examen o en una reunión importante? La causa está en nuestros pensamientos.

Ideas irracionales, de tipo negativo que nos hacen ponernos en lo peor, cuando muchas veces ni siquiera se asemejan a lo ocurrido.

Consejos para controlar la ansiedad

Identifica las emociones

Es normal sentir ansiedad, todos lo experimentamos. Ser conscientes de ello es el primer paso para poder gestionarlo.

Ventila las emociones

Es importante poder expresar lo que sentimos. Hablar con personas de confianza, pedir ayuda psicológica o hacer un diario emocional en el que escribas cómo te sientes y lo que piensas, te ayudará a asimilar la situación.

Pon tu foco de atención en lo que puedes hacer

Pon tu foco de atención en lo que depende directamente de tien lo que tú puedes hacer, no en los demás, o en las situaciones externas.

Cuida tus pensamientos

Cuidado con lo que piensas. En ocasiones detrás de la ansiedad están pensamiento de tipo irracional, como pueden ser ideas catastrofistas, pensar que todo va a ir mal…

Interpreta la realidad de forma objetiva

Los pensamientos son tu forma de interpretar la realidad, pero no la única. Ser capaces de hacer una interpretación más objetiva nos puede ayudar a reducir la ansiedad.

Practica deporte

Aunque sea unos minutos, haz una tabla de ejercicios.

El deporte genera endorfinas que nos hacen sentir emociones agradables, además de mantenernos activos y de ser una herramienta útil para reducir nuestro nivel de ansiedad.

Realiza alguna técnica de relajación

La que sepas o más te guste, yoga, meditación, respiración abdominal o diafragmática, relajación abdominal… o simplemente puedes escuchar música relajante y trasportarte mentalmente a un lugar relajante.

Busca espacios para ti

Encuentra un lugar para cuidarte y mimarte. Por ejemplo, disfrutar de una ducha o un baño relajante, nos puede ayudar a bajar el nivel de ansiedad.

Párate y se consciente de cómo el agua cae por tu espalda y de la sensación agradable de la espuma en tu piel.

Utiliza el sentido del humor

Cuando somos capaces de reírnos de nuestra situación, implica que somos capaces de relativizar, de ampliar el foco y verlo desde otro punto de vista.

Además de generar emociones agradables, la activación fisiológica que produce la risa ayuda a contrarrestar la activación negativa de la respuesta de “distrés” o ansiedad negativa.

Aprende a tomarte las cosas con humor, no dejes de sonreír a la vida, pero no te confundas, utilizar el sentido del humor nunca implicará reírse de los demás.

Cuida tu sueño

No alterar el ritmo de sueño y vigilia y dormir al menos durante 8 horas al día.

Sabemos que una de las funciones principales del sueño es reducir el nivel de ansiedad.

¿Cómo gestionar la ansiedad por el coronavirus?

Estamos viviendo una pandemia. Una lucha mundial contra un virus, donde, de momento, no se ha encontrado la cura.

La única forma de frenarlo es quedarnos en casa. No salir para evitar contagios y que el número de casos siga aumentando.

Es una situación real, escalofriante y muy peligrosa. Quizás es la situación más peligrosa que hemos vivido en los últimos años a nivel global. Por eso, es normal sentir ansiedad.

Nuestro cuerpo, está en tensión y lo interpreta preparándose para poder huir. Sin embargo, lo que necesitamos en este momento no es salir corriendo, sino todo lo contrario, quedarnos en casa, porque es lo único que podemos hacer para frenar la pandemia.

Céntrate en lo que puedes hacer

Pon el foco en lo que está en tu área de acción. Por ejemplo, saber que quedándote en casa contribuyes a frenar la curva de infección y que haces algo útil, te ayudará a vivir mejor la situación que si lo interpretas como un fastidio, como algo impuesto desde fuera y que ha arruinado tus planes.

Evita la sobreinformación

Estamos en una situación de crisis mundial, hay que saber lo que ocurre. Pero basta con elegir un momento al día para informarse. Estar pegado a las pantallas viendo cómo suben o bajan el número de casos y el número de fallecidos, no es una buena opción. 

No hables solo del tema “coronavirus”

Es importante que hables de otras cosas, la vida sigue y continua. Habla de otros temas, de cosas que te motiven, de vivencias pasadas y de proyectos futuros.

Mantén el pensamiento positivo

Va a ser una situación difícil, y muy complicada, pero pasará, entre todos venceremos al Covid-19 y volvernos a salir a la calle, a recuperar nuestra vida, a celebrar, tanto la vida como el fin de ella.

Los niños deben hablar de sus pesadillas, temores y miedos. Colaboración con Ideal.es

Ellos son los que mejor se adaptan, pero que hay que estar vigilantes ante posibles secuelas tras este duro confinamiento, aconseja la psicóloga infantil / «La actitud de los niños dependerá de la nuestra, lo que perciban es determinante»

Por Miguel Lorenci

Esos locos bajitos a los que tanto queremos se adaptan a la adversidad mejor que los adultos. Lo confirma Silvia Álava, psicóloga y directora del área infantil de la clínica Álava Reyes, que ofrece a los padres recursos para que el confinamiento con críos sea más llevadero. Deben gestionar los miedos, temores y pesadillas de unos peques que sueñan que sus abuelos enferman y mueren y que reclama con pataletas ir a la calle.

–¿Tienen los niños herramientas para enfrentarse al confinamiento?

–No. Lo que sí tienen es una mayor capacidad de adaptación. Se acomodan a las nuevas situaciones, a una adversidad como el confinamiento, antes y mejor que un adulto. Pero necesitan que nosotros les proporcionemos herramientas para facilitarlo.

–¿Asimilan lo que está pasando?

–Son conscientes de que ocurre algo, escuchan muchas cosas, pero necesitan procesarlo con nuestra ayuda. Es fundamental explicarles la situación de forma clara y sencilla, acorde a su lenguaje, a su desarrollo cognitivo y emocional, para transmitirles que vamos a salir de esto.

–No es lo mismo explicárselo a un crío de dos años que a uno de doce.

–Al de dos años habrá que insistirles una y otra vez, porque se les olvida y se quedarán, sobre todo, con que no pueden salir a la calle. Decirles que no es que papá y mamá no quieren salir, sino que un virus no nos deja. Buscar un ‘malo de la película’ para evitar la pataleta. Con los mayores, ser positivos sin mentirles, y pedirles que sean proactivos y colaboren.

–¿Cómo gestionar y aplacar sus miedos?

–Logrando que los verbalicen, que sean capaces de hablar sobre lo que les atemoriza, que sepan que les entendemos. No vale decir «no tengas miedo, que no pasa nada». Primero te escucho, valido y acepto tu miedo, y te explico que es normal sentirlo. Que todos lo tenemos. Cuando hemos empatizado con él y validado la emoción, podemos decirle con delicadeza y serenidad que sabemos que los abuelitos están bien, que no vamos a verles para no contagiarlos y que no se pongan malos. Que es bueno que les llamen y que hablen con ellos y que verles por videoteléfono les ayudará a sentirse mejor.

–¿Los niños son el espejo de nuestros sentimientos?

–Sí. Su actitud dependerá de la nuestra. Es determinante lo que perciban en los adultos. Reaccionarán en función de cómo nosotros vivamos la situación. Transmitir calma en lugar de estrés es primordial. Necesitan un entorno seguro. Si nuestra actitud es de nerviosismo, si oyen decir «¡ay Dios mío! ¿qué nos va a pasar?», lógicamente se inquietarán.

–¿Saldrán de esta más fortalecidos o afectados emocionalmente?

–Nunca hemos atravesado por una experiencia como está. No hay estudios sobre un confinamiento tan masivo y tan largo que nos aporten criterios. Dependerá de las características y variables de personalidad de cada crío. Los hay más vulnerables y preocupones; tendentes a obsesionarse con algunas cosas, y con ellos debemos tener más cuidado. Hay otros que lo llevan razonablemente bien. Padres y educadores tendrán que estar muy atentos. Calibrar qué hacen o dejan de hacer distinto de lo que hacían antes del confinamiento.

–¿Les dejará secuelas el confinamiento?

–Podría haberla en algún caso. Por eso hay que observar muy bien si están más retraídos, retadores, irascibles, tristes o apáticos. Si se ve alterado el apetito, el ritmo del sueño o si tienen pesadillas.

–Los más peques tendrán un recuerdo difuso pero, ¿qué pasa con los niños más mayores?

–Es difícil que se consoliden los recuerdos antes de los dos años. Todo dependerá de cómo lo vivan la familia y cómo les ayudamos los padres a superarlo.

–¿Van a aprender los papás de los hijos, y viceversa?

–Sí. Es una situación dura e inédita para las dos partes. Hay que sacar lo más positivo. Debemos hacer que esta convivencia sea enriquecedora y afiance los lazos familiares.

–En la educación ‘online’, ¿ven un regalo o un castigo?

-Es una buena herramienta que permite seguir con sus horarios y sus rutinas. Es la menos mala de las alternativas.

FUENTE: Ideal.es

¿Por qué es importante que los niños no lleven el pijama puesto cuando tienen clases online? Vídeo de la colaboración con COPE.es

Durante cerca de media hora, hemos dado respuesta a preguntas sobre ¿Cómo debemos educar a nuestros hijos en casa? ¿Cómo hacerles comprender la situación que atraviesan? y ¿Cómo tenemos que distribuir su tiempo de ocio?

Os dejo el enlace al vídeo de la entrevista:

Mañana lunes 30 responderé vuestras dudas sobre cómo seguir educando a los niños durante el aislamiento en la COPE

Responderé a las preguntas en un consultorio especial que se emitirá a las 12h en COPE.es

La situación de pandemia mundial ha obligado a la ciudadanía a permanecer en casa con el objetivo de frenar la propagación del coronavirus. Más de nueve millones de niños y jóvenes se encuentran en casa sin posibilidad de ir al centro escolar. Una situación anómala y sin precedentes que ha cambiado las rutinas de niños y mayores, la forma de educación y el proceso de convivencia de la familia. 

Y en esta situación muchos padres se preguntan: ¿Qué normas debo establecer en casa? ¿Qué rutinas deben llevar mis hijos? ¿Cómo puedo evitar que pierdan el curso?

Para dar respuesta a estas y otras dudas, COPE.es abre un consultorio de familia enfocado en marcar pautas en estos momentos tan especiales, dar consejos y compartir experiencias que nos ayuden a que los menores comprendan la situación en la que se encuentran. 

Si tienes una pregunta o inquietud, puedes escribirnos a participacion@cope.es y os daremos respuesta en el que consultorio que se emitirá a través de COPE.es y redes sociales de COPE (Facebook y Youtube) el lunes 30 a las 12.00h. 

¿Por qué es importante pedir ayuda en un proceso de duelo? Colaboración con Funespaña

Funespaña

Cuando perdemos un familiar lo habitual es sentir una gran cantidad de emociones, todas ellas de gran intensidad. Pedir ayuda psicológica puede ser una herramienta que nos ayude a sobrellevar la situación.

La clave radica en saber en qué momento debemos recurrir a un profesional y los beneficios que esto nos traerá.

¿Qué sentimos cuando fallece un ser querido?

En muchas ocasiones nos sentimos desbordados por las emociones, sentimos que la situación nos ha sobrepasado. Nos sentimos incapaces de continuar con normalidad nuestra vida.

Cuando además la situación es tan complicada como la que vivimos actualmente, todavía se hace más difícil.

El no poder despedirnos, el no poder acompañar a nuestro familiar en su último adiós, dificulta el proceso de duelo.

Es una situación dura, difícil y muy complicada, afortunadamente no estás solo. Tienes familiares, amigos y además, los profesionales de la psicología podemos ayudarte a sobrellevar esta situación lo mejor posible.

Pedir ayuda es de valientes

Pedir ayuda psicológica no es de débiles, sino todo lo contrario. Se necesita valentía y humildad para reconocer que no podemos con todo lo que nos sucede.

Cuando pedimos ayuda no significa que nos vaya a dejar de doler, o que nos van a contar un truco o una técnica milagrosa con el que dejar de sentir, eso no existe.

Vamos a obtener escucha incondicional de un profesional que en ningún momento va a juzgar cómo te sientes o te dejas de sentir.

Hay personas que no se atreven a contar lo que les sucede internamente a sus familiares o amigos por diversas razones.

En un determinado momento temen ser pesados, por estar tristes, por necesitar llorar, o que necesitan expresar emociones que les da vergüenza reconocer a sus más allegados.

Beneficios de pedir ayuda psicológica para superar el duelo

Comprenderás lo que estás sintiendo

Nos ayudará a comprender qué es lo que nos ocurre, por qué nos sentimos de una determinada forma.

Se ha estudiado mucho sobre el duelo y sus fases, y, sin embargo, sabemos que no es algo universal y que cada persona pasa el duelo de forma diferente, dependiendo mucho de sus circunstancias y de sus variables de personalidad.

Los psicólogos nos pueden ayudar a normalizar lo que sentimos, sobre todo porque con sus explicaciones podremos entenderlo.

Aprenderás a aceptar la situación

Aceptar la situación es algo más complicado, y más en este momento donde no podemos despedirnos del fallecido y no podemos contar con el abrazo de nuestros familiares y amigos.

Para eso es fundamental dejar de juzgarnos por lo que hicimos o por lo que no pudimos hacer, y sobre todo no juzgar nuestros sentimientos.

Todas las emociones son lícitas. Nadie puede ni debe decirnos que no nos debemos de sentir de una determinada forma y mucho menos nosotros mismos.

Asumirás que no hay un culpable

En un primer momento puede resultar un alivio, pero la carga del resentimiento no es una buena consejera.

Entenderás tus tiempos para superarlo

Pedir ayuda psicológica nos llevará a darnos cuenta de que cada uno tenemos nuestro propio tiempo para superarlo.

No será ni mucho, ni poco, será el tiempo que necesitemos, dependiendo de nuestras características, creencias y la incertidumbre del momento.

Retomarás tu vida poco a poco

Cada uno a su ritmo, sin forzar, pero tampoco demorando el poder volver a nuestras obligaciones cotidianas.

La pérdida necesita un proceso de duelo, y hay que asumir que vamos a estar tristes, pero sabemos que poco a poco, tenemos que volver a nuestra vida, incluso cuando nos parece imposible.

Buscarás nuevas motivaciones

La ayuda psicológica te guiará en la búsqueda de nuevos objetivos, nuevas ilusiones y cosas que te hagan sonreír y no sentirte mal por encontrarlas.

Restablecerás tu equilibrio emocional

Podrás restablecer el equilibrio emocional, trabajando con los sentimientos, pensamientos y los recuerdos de esa persona.

Se trata no tanto de superar la pérdida, sino de integrarla en nuestra vida.

Además de todos los beneficios que hemos indicado, existen técnicas específicas que nos pueden ayudar. Por ejemplo, cuando no hemos podido despedirnos, el escribir una carta a ese amigo o familiar nos aliviará, o técnicas como la silla vacía, en la que se trata de reproducir esa conversación que quedó pendiente con nuestro ser querido y que no se pude tener por el confinamiento.

De esta forma, se ayuda a la persona a aceptar la situación y poder iniciar el duelo porque nos ayuda a hacer la despedida.

Se trata de ofrecer ayuda para realizar un acompañamiento en el duelo, para evitar que se convierta en un duelo patológico.

por que pedir ayuda psicologica durante el duelo

FUENTE: Funespaña

10 Consejos para ayudar a los niños a superar el miedo. Colaboración con Padres y Colegios

Todos, tanto los niños como los adultos en alguna ocasión tenemos miedo. Y es algo que a veces nos cuesta expresar y asimilar. Nuestros hijos e hijas y nuestros alumnos y alumnas muchas veces tienen miedo y no saben reconocerlo, ni expresarlo, ni gestionarlo. El miedo no es malo, es una emoción, que además tiene un valor fundamental para nuestra especie.

¿Para qué sirve el miedo?

El miedo ha tenido y tiene un valor fundamental para la supervivencia. Es una alarma psicológica, que sirve para avisarnos de que una situación es peligrosa. Hace que se facilite la respuesta de escape. El miedo prepara al organismo para salir corriendo. Por eso cuando sentimos miedo el corazón late más deprisa, hiperventilamos, los músculos, principalmente de las piernas, se tensan… todo ello facilita la huida en una situación potencialmente peligrosa.

Cuando tenemos miedo, la atención se redirige y prestamos una atención exclusiva al estímulo temido. Nuestro cuerpo y nuestra mente actúa así, porque quieren tener bajo control algo que consideran potencialmente peligroso. Por eso, si tienes miedo a un bicho que ha entrado en la habitación donde estás, no puedes dejar de seguirlo con la mirada y eres incapaz de seguir con tu tarea.

El miedo nos prepara para poder reaccionar de forma rápida e instintiva a los estímulos potencialmente peligrosos. Si no sintiésemos miedo, tendríamos problemas para reaccionar de forma correcta ante el peligro y no tomaríamos precaución a la hora de enfrentarnos a situaciones peligrosas. Por ejemplo, el miedo ayuda a cruzar con cuidado una calle. Si enseñamos a los niños y niñas que pueden ser atropellados por un coche, serán más precavidos y cruzarán la calle con más cuidado.

El problema es cuando tenemos miedo a cosas o situaciones que a priori no son peligrosas. En el caso de los niños existen miedos de tipo evolutivo que es importante conocer.

¿Por qué es importante conocer los miedos de nuestros hijos y alumnos?

Frases como “sentir miedo es de débiles”, “el miedo es opcional”, “no tengas miedo”… no ayudan a conocer ni a gestionar esta emoción correctamente. Conocer los miedos que pueden tener los niños a las diferentes edades y cómo actuar ante ellos ayudará a que los menores los superen y no se queden enquistados.

Los niños experimentan miedos muy diferentes a lo largo de su desarrollo, muchos de ellos, son normales evolutivamente hablando y desparecerán con el tiempo.

Así, los niños de hasta 3 años pueden tener miedo a la separación de los padres, y los ruidos fuertes o sobresaltos inesperados es fácil que les asunten.

A partir de los 3 años el desarrollo cognitivo del niño es mayor y por eso pueden experimentar miedo ante seres imaginarios como fantasmas o monstruos. También en esta etapa pueden sentir miedo a los animales y a dormir solos.

De los 6 a los 9 años, los miedos ya no son tanto a seres imaginarios, sino que se vuelven más realistas y específicos. A esta edad puede aparecer el miedo a la propia muerte o a la de un familiar, a la sangre, agujas…

En la preadolescencia suelen reducirse los miedos a los animales y se incrementan el miedo a la crítica, al fracaso o a suspender.

Al llegar a la adolescencia decrecen los miedos relacionados con la muerte y el peligro y aparecen los miedos relacionados con la sexualidad.

10 consejos para ayudar a los niños a superar su miedo:

1.Observa tu comportamiento. No olvides que los niños copian a sus adultos de referencia, que son sus padres. Los padres son el modelo a seguir. Unos padres asustadizos y con miedo están enseñando a sus hijos a tener miedo.

2.Mantén la calma. Si tu hijo o un alumno te ve asustado interpretará que su miedo es real y cada vez lo experimentará con una mayor intensidad.

3.No muestres al niño una excesiva preocupación por su miedo.

4.Debemos transmitir firmeza y seguridad, no miedo y angustia.

5.Utiliza el sentido del humor; esto ayudará a que el niño se relaje y pueda relativizar sus miedos. Pero no te equivoques: no se trata de reírnos de él, tal actitud, además de agravar el problema, puede afectar a su seguridad y a su autoestima.

6.Controla los dibujos y las películas que ven los niños.Aunque sean aptos para su edad, puede que muestren determinados personajes o situaciones que les den miedo.

7.Haz aproximaciones sucesivas. Que poco a poco se vaya enfrentado con éxito a los miedos, empezando siempre por los temores más bajos e ir de forma gradual incrementando la exposición a lo que más miedo le da.

8.La clave es acompañar. No le dejes solo, pero tampoco lo resuelvas por él. Que sepa que estarás a su lado pero que tiene que enfrentarse él.

9.Prueba a ridiculizar los miedos. Como por ejemplo pintar el monstruo o fantasma que lo asusta y tacharlo, o ponerle lazos para que provoque risa en lugar de miedo.

10.Practica con él alguna técnica de relajación como la respiración diafragmática o abdominal.

Es importante distinguir entre los miedos evolutivos y el miedo patológico. Si vemos que el miedo interfiere en el día a día de nuestros hijos o alumnos, que lo pasan mal o que incluso les coarta de realizar algunas actividades, no dudes en pedir ayuda profesional.

FUENTE: PadresyColegios

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

¿Sabías que es importante mantenerse correctamente hidratado durante la conducción?

Te lo contamos en este vídeo realizado con el Instituto de Investigación Agua y Salud