Claves para educar a hijos responsables, que serán más felices

¿Cómo podemos fomentar la responsabilidad en nuestros hijos? El psicólogo infanto-juvenil Antonio Ortuño deja claro que “la responsabilidad se lleva muy bien con dos conceptos clave: la felicidad y la inteligencia” y nos ofrece claves para construir esa responsabilidad día a día.

Por Educar es Todo

Seguramente cuando nuestros niños son pequeños y rebeldes desearíamos que fueran más obedientes. Pero si miramos más allá de esta primera infancia, nos daríamos cuenta de que no querríamos que nuestros hijos, el día de mañana, fueran sumisos, sino que tuvieran criterio propio y decidieran conociendo o anticipando las consecuencias de sus actos. En definitiva, seguramente querríamos que nuestros hijos fueran responsables. ¿Cómo podemos fomentar la responsabilidad en nuestros hijos? El psicólogo infanto-juvenil Antonio Ortuño deja claro que “la responsabilidad se lleva muy bien con dos conceptos clave: la felicidad y la inteligencia” y nos ofrece claves para construir esa responsabilidad día a día.

¿Por qué los hijos responsables son más felices?

Si pensamos en hijos a los que les damos todo hecho, que no tienen apenas responsabilidades ni decisiones que tomar, podríamos pensar que les estamos haciendo la vida más fácil y eso les haría felices. Incluso si pensamos en niños a los que les pedimos obediencia a nuestras normas podríamos pensar que también les estamos haciendo la vida más llevadera al dejarles bien claro qué tienen que hacer, cuándo, cómo…

Pero lo cierto es que nuestros hijos quieren ser protagonistas de su propia vida, sentirse capaces, útiles y competentes. Y que, en la medida en que se sienten capaces y protagonistas, tienen una autoestima más alta. Según Eva Millet, cuando nos resistimos al muy habitual gesto de coger a nuestros hijos “les estamos diciendo: tú puedes”. Por esa regla de tres, al no fomentar que nuestros hijos se responsabilicen de su vida les estamos diciendo: “tú no puedes”, “déjame a mí, que yo sé” o “no confío en ti”.

Lo que está claro es que los hijos responsables son capaces de tomar decisiones, de asumir riesgos y de reconocer sus propios errores. En definitiva, son más autónomos. Y, como nos dice Silvia Álava, experta que también participa en nuestra plataforma, “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad. Cuando los niños no saben resolver las cosas por sí mismos, eso va en contra de su propia felicidad”.

Hijos que aprenden a tomar decisiones

Nos recuerda Antonio Ortuño que “la responsabilidad se construye de forma progresiva. A diario tenemos multitud de ocasiones para fomentarla”. Y se fomenta la responsabilidad, especialmente, dejando tomar decisiones. Porque lo cierto es que si pretendemos la obediencia (por ejemplo, que nuestro hijo nos haga caso y ordene su habitación) no dejamos al niño margen de decisión y, si no cumple lo que ordenamos, nos enfadaremos, estaremos desbordados emocionalmente… Esta escena tan típica, dice Antonio Ortuño, “es una oportunidad perdida para educar en la responsabilidad”.

¿Cómo podríamos dar la vuelta a esta situación? Podríamos dejar que nuestro hijo decidiera si recoge o no la habitación, pero controlando las consecuencias: si recoge puede ver la tele, si no recoge no podrá verla. Pero Antonio Ortuño deja muy claro que “las emociones deben ser las mismas, decida una cosa o la otra”.

Claves para educar hijos responsables

  1.  Dejar que nuestros hijos tomen decisiones y vivan las consecuencias de sus actos. Por ejemplo, si no ha cogido el almuerzo para el colegio por mucho que se lo hayamos recordado, fomenta más su responsabilidad dejar que viva la consecuencia natural de este olvido (no tiene almuerzo) que volver corriendo a casa a cogerlo y llevárselo al colegio.
  2.  Hablar de las consecuencias que pueden tener sus actos si no cumplen una norma. Por ejemplo, si en casa creemos que no pueden ver la tele hasta que ordenen el cuarto, deberíamos dejarlo claro, explicar esa norma y su consecuencia y dejar que experimenten la consecuencia si no cumplen dicha norma.
  3.  Conversar con nuestros hijos sobre sus responsabilidades y dejarles que se hagan cargo. Educar es extenuante y más aún si tenemos que hacernos cargo de una logística que nuestros hijos pueden asumir. Para liberarnos de tanto peso, podemos decir a nuestros hijos que se deben hacer cargo de preparar la mochila con los materiales y equipación que necesitan para su extraescolar, por ejemplo natación o hockey.
  4.  Permitir que resuelvan sus pequeños problemas, debatiendo con ellos sobre posibles consecuencias o repercusiones que anticipamos para apoyarles a tomar la decisión que ellos creen más acertada. Por ejemplo, si tienen una pelea con un amigo y no saben cómo actuar con el amigo al día siguiente, podríamos hablar con ellos de las posibles alternativas y apoyarles para que elijan la que más les satisfaga.
  5.  Entender que nuestro objetivo educativo ha de ser enseñarles a elegir bien y no obedecer, y menos aún en función de nuestro desborde emocional. Esta idea nos puede ayudar a rebajar la tensión (tal vez así entendamos sus retos como formas de aprender, no como afrentas personales) y a dejar de estar detrás de ellos, porque lo que queremos es que decidan ellos mismos.

FUENTE: El Periódico de Aragón

Estos son los deportes olímpicos más valorados por los padres en el desarrollo de sus hijos

Estos son los deportes olímpicos más valorados por los padres en el desarrollo de sus hijos

El fútbol y la natación, los deportes preferidos por los niños  

El deporte es cada vez más importante para los españoles, especialmente porque, además de los beneficios del ejercicio físico, transmite valores esenciales como el respeto, el trabajo en equipo, el compañerismo o la disciplina, entre otros.    En este sentido, la marca de galletas Príncipe nos descubre en su último estudio que el 98% de los padres consideran que el deporte es clave en el desarrollo cognitivo y socioemocional de sus hijos e hijas …

“Los deportes grupales son un excelente potenciador de las habilidades sociales. Los niños hacen amigos en los entrenamientos y es importante fomentar esas amistades, además de aprender a relacionarse con ellos. Los equipos deportivos son un entorno excelente para que los niños adquieran esas habilidades sociales“, puntualiza la psicóloga Silvia Álava…

Leer el artículo completo en: https://www.europapress.es/chance/lifestyle/noticia-son-deportes-olimpicos-mas-valorados-padres-desarrollo-hijos-20210805095936.html

(c) 2021 Europa Press.

Vacaciones con niños, ¿cómo las planteamos? Entrevista para agencia EFE

¿Cómo plantear unas vacaciones con niños? ¿Cómo distribuir el tiempo libre? ¿Jugar y aprender al mismo tiempo? La doctora en Psicología Clínica y de la Salud Silvia Álava Sordo, conferenciante y escritora, expone en un artículo para EFEsalud cómo afrontar el mes de vacaciones con los más pequeños durante este segundo verano marcado por el impacto del coronavirus

Vacaciones con niños, ¿cómo lo planteamos?

por Javier Tobar

Estamos ya casi en el ecuador del ansiado verano, y para las familias que tienen hijos es una situación que no es fácil.

Primero por las dificultades para conciliar, ya que por mucho que lo intentemos las vacaciones de los adultos no se estiran tanto como para cubrir los dos meses y medio de vacaciones de los niños.

Y segundo, porque la perdida de rutinas, que en un primer momento necesitamos para poder relajarnos y no vivir
esclavos del reloj, tampoco ayuda a que los niños estén entretenidos.

Además, este verano no es un verano más. Emocionalmente ha sido un curso muy difícil, sin duda el más complicado al que se han enfrentado nuestros hijos e hijas y, si somos sinceros, también al que nosotros nos hemos enfrentado como padres y educadores.

El confinamiento y las restricciones provocadas por la pandemia Covid-19 nos han pasado factura a nivel emocional a todos, tanto a niños como adultos.

Entonces, ¿cómo podemos plantearnos este mes de vacaciones con los niños?

Dejando espacio para hablar sobre lo que hemos sentido este curso, y también sobre lo que sentimos ahora. En ocasiones, los niños necesitan tiempo para tomar distancia, y cuando están más relajados es cuando nos cuentan sus preocupaciones.

Silvia Álava Psicología
La psicóloga Silvia Álava/Foto cedida

Intentando que las pantallas no lo invadan todo. Las nuevas tecnologías tienen muchos beneficios y han llegado para quedarse, sin embargo, debemos de evitar el desplazamiento digital y que ocupen el lugar de otro tipo de ocio, como practicar deporte, estar en la playa, en la piscina, en la naturaleza, con amigos…

Procurando que se relacionen con más niños y que jueguen al aire libre. Que se puedan mover. De sobra son conocidos los beneficios del deporte para el correcto desarrollo infantil a todos los niveles

  • Cognitivos: dado que fomenta la capacidad de planificación, toma de decisiones, organización, memoria de trabajo.
  • Sociales: los niños a través de los juegos deportivos desarrollan habilidades sociales necesarias en su vida.
  • Emocionales: el deporte también les ayuda a trabajar la tolerancia a la frustración.

Dejando tiempo libre para que ellos se organicen. Cuando los niños tienen todo su día organizado y simplemente les llevamos de una actividad a otra, no les estamos dando la oportunidad de que aprendan a organizarse ellos, adquieran esa capacidad de planificación, y que sean ellos/as quienes deciden qué es lo que van a hacer, como entretenerse, a qué jugar… esto es fundamental para que puedan desarrollar la función ejecutiva, es decir ser capaces de dirigir su conducta para conseguir una meta, que tan importante es para el correcto desempeño escolar.

Y dejando que asuman las responsabilidades propias de su edad, como, por ejemplo, llevar la toalla a la piscina, recoger los juguetes y volver a llevarlos a casa…

Permitiendo que se aburran. El aburrimiento tiene muchas cosas positivas, fomenta la creatividad en los niños, les ayuda a adquirir tolerancia a frustración, a perder el miedo a estar solos con uno mismo, a aprender a entretenerse solos… Sin embargo, a los padres nos da mucho miedo que se aburran y enseguida intentamos
distraerlos, evitando que adquieran ellos esa capacidad de regulación.

Respetando sus horarios. Puede que a nosotros no nos pase nada por comer más tarde o por alterar nuestro ritmo de sueño y vigilia. Sin embargo, los niños no tienen esa capacidad para adaptarse, por lo que, aunque no nos venga bien e interfiera con nuestros planes, los horarios siempre los marcarán los más pequeños.

Los planes deben de estar ajustados a su edad. Intentando hacer actividades que no tengan en cuenta la edad ni las posibilidades de nuestros hijos, lo más probable es que terminemos todos frustrados y enfadados. Puede que lo que más nos apetezca sea ir a visitar un museo, y pasarnos allí todo el día, pero si es muy largo y no está adaptado para los niños, seguramente, se vaya a aburrir. En cambio, una visita guiada más corta es algo que un niño si que está preparado para hacer.

Actividades de investigación que mantengan activo su afán por aprender. Que estemos de vacaciones no significa que dejemos de aprender, por eso desde la psicología siempre recomendamos, que, aunque es tiempo de descanso, dediquemos tiempo, por ejemplo:

  •  Para leer, leer cosas divertidas, adaptadas a su edad y para investigar.
  • Para usar las pantallas a nuestro favor, y descubrir las cosas curiosas que suceden a nuestro alrededor… buscar información sobre esa mariposa que hemos visto en el parque, o sobre ese caminito de hormigas que encontramos en el camino, o sobre el nombre de nuestra calle…

Y luego que nos lo cuenten, por ejemplo, durante la comida o la cena, cuando toda la familia esté unida….

En definitiva, “recarguemos pilas” que es muy necesario para todos, pero despertando en ellos la curiosidad por el conocimiento de una forma abierta, distendida y divertida…

FUENTE: EFESalud

Este verano, los cuadernos de refuerzo también son digitales

Este verano, los cuadernos de refuerzo también son digitales. Las herramientas tecnológicas permiten reforzar contenidos en cualquier lugar y momento, pero también es importante dejar espacio para el descanso y las actividades de ocio al aire libre.

Por NACHO MENESES

Tras un curso difícil y en medio de un verano en el que las noticias sobre el avance de la vacunación se entremezclan con la mayor incidencia en meses, la incertidumbre y el miedo se resisten a desaparecer. Por eso, las largas vacaciones estivales aportan a millones de estudiantes un descanso merecido y muy necesitado que también suele aprovecharse para repasar o reforzar alguno de los contenidos que se aprendieron a lo largo del año: “Tenemos que pensar que el cerebro no entiende de vacaciones, de si estamos en agosto o en septiembre u octubre. El cerebro sigue aprendiendo, y por eso es importante seguir estimulándolo. Pero podemos hacerlo de una forma completamente diferente, sin necesidad de que se sienten a hacer deberes”, explica Silvia Álava, psicóloga infantil.

Aprovechar el verano

Según la experta, el verano es una época ideal para aprovechar con los niños situaciones cotidianas como ir a la compra y practicar el cálculo con los precios y las vueltas, fomentar la lectura leyendo un libro (y que luego nos lo puedan contar) o incluso ponerse a escribir sobre las cosas que han hecho a lo largo del día. Pero la transformación digital acelerada por la pandemia ha potenciado y transformado también otros recursos como los tradicionales cuadernos de refuerzo estivales, incorporando herramientas como la gamificación para aumentar la motivación y el interés de niños y jóvenes a la hora de dedicarle tiempo al estudio. No en vano, el informe anual de Qustodio 2020 sobre los hábitos digitales de los menores destacó que el uso de aplicaciones educativas aumentó un 54 % a lo largo del año, algo especialmente relevante si se tiene en cuenta que España fue el país donde más creció el uso de estas herramientas durante la pandemia.

Para Fran García Ferrández, profesor de Inglés de Secundaria en Alicante, “durante las vacaciones de verano, es importante que los alumnos no desconecten por completo del ambiente escolar. Sería interesante reforzar aquellas materias en las que el resultado puede ser mejorable, así como trabajar la escritura, la comprensión lectora y los idiomas” sin descuidar el aspecto lúdico, como señala Silvia Álava: “Si elegimos cuadernos, que sean cuadernos que puedan llamarles la atención y que sean divertidos; que no los vean como una carga añadida, porque lo último que queremos es que se desmotiven”.

¿Qué aportan los cuadernos digitales?

En unas circunstancias como las actuales, la tecnología brinda no solo la oportunidad de seguir aprendiendo en cualquier lugar y momento, sino también el hacerlo de una forma lúdica y motivadora. “Uno de los resultados que ha originado la pandemia es que ha acelerado nuestro conocimiento de qué funciona en la educación digital y cómo aprovecharlo para optimizar el aprendizaje”, señala Eilert Hanoa, CEO de Kahoot!. Por eso, desde la popular plataforma de aprendizaje se señalan varias ventajas:

  • Aprendizaje en cualquier lugar. Es fácil que, durante estas fechas, la familia se encuentre lejos de su lugar habitual de estudio o trabajo, por lo que las apps educativas posibilitan el dedicar un rato de estudio ya sea en la playa, en la piscina, en el hotel o durante un viaje en coche.
  • Mayor motivación. Los juegos interactivos, los retos digitales o las actividades online suelen resultar más motivadoras y llamativas, ya que presentan desafíos y permiten la competición entre amigos.
  • Interacción social. Las apps educativas hacen posible que los amigos y compañeros sigan en contacto e incluso interactúen y compartan actividades de aprendizaje en grupos o por videollamada.

Ahora bien, ¿qué herramientas es recomendable utilizar, y cuánto tiempo cada día? “Depende mucho del niño o niña, de la edad que tenga y de la velocidad a la que lea, escriba… Más que especificar un tiempo, sería mejor hacerlo por objetivos. Es bueno que desde pequeños les acostumbremos a marcar un objetivo, y que lo importante sea conseguirlo, no estar 45 minutos o una hora con ello”, afirma Álava. “Y tampoco es lo mismo un niño que ha terminado bien un curso que otro que necesita reforzar algo o que tiene dificultades específicas de aprendizaje”. El día da para muchas horas y muchas cosas, explica, aunque también depende de si los padres están o no trabajando y de sus posibilidades de conciliación, “porque una cosa es lo que recomendemos los psicólogos, y otra lo que realmente se pueda hacer”.

“Si nos ponemos en un entorno ideal, en el que no tenemos de estar pendientes de cómo conciliar, lo ideal sería desayunar y descansar un rato, antes de ponerse a hacer estas actividades, de manera que se dejen hechas desde por la mañana y tengamos tiempo libre para el resto, para nuestra recompensa”, añade la experta. Una rápida búsqueda por Internet nos revela una amplia gama de opciones según los aspectos que quieran reforzarse: la lectura, la escritura, el cálculo matemático, los idiomas… Por eso, desde EL PAÍS queremos presentaros nuestra propia selección de apps educativas para este verano:

  • iCuadernos. Los tradicionales cuadernos Rubio se han transformado en herramientas digitales para que los niños aprendan jugandolectoescritura, matemáticas o ejercicios de refuerzo de la psicomotricidad fina desde su tablet.
  • Smartick. Una app española que ofrece distintos packs para afianzar las matemáticas y la lectura, en función de las necesidades de cada niño y gracias al uso de la Inteligencia Artificial. Los padres reciben, además, información instantánea por correo electrónico de las sesiones que completan sus hijos.
  • Kahoot! ofrece tres juegos distintos: para los más pequeños (entre tres y ocho años), Poio les ayuda a aprender a leer jugando; DragonBox para aprender Matemáticas y Drops para cultivar más de 41 idiomas a través de juegos visuales y divertidos.
  • Academons. Una completa app educativa para alumnos de cualquier curso de Primaria, con la que pueden aprender Lengua, Inglés, Ciencias Naturales y Sociales. Al estilo de Pokemon Go, los niños verán como las distintas criaturas presentes en Academons van evolucionando y adquiriendo nuevas habilidades con cada juego resuelto.
  • Lingokids.Una app con cientos de juegos para familiarizarse con el vocabulario en inglés desde edades tempranas.

La importancia de la salud emocional

A punto de cumplir un año y medio de pandemia, e independientemente del refuerzo escolar que escojamos para nuestros hijos, el descanso estival nos brinda la ocasión perfecta “para priorizar la salud emocional de la familia, hablar sobre lo que hemos sentido y cómo estamos. Estamos viendo que la salud de los niños y los adolescentes está muy afectada, y el juego es un vehículo ideal para crear un clima de confianza y que los menores expresen lo que sienten”, apunta Álava. Por eso, y después de tantos meses con restricciones, es recomendable aprovechar al máximo las oportunidades de hacer actividades al aire libre o deportivas, ya que, como recuerda Álava, el deporte está también relacionado con el aprendizaje y el desarrollo de las capacidades ejecutivas, de planificación y organización. Lingokids, por su parte, aporta unas pocas sugerencias:

  • Actividades al aire libre en contacto con la naturaleza, jugando con amigos o en la plaza del pueblo; correr, saltar, hacer guerras de agua o ir en bici; y hacer senderismo o ir a la playa o a la piscina con la familia son algunas de las muchas posibilidades a nuestro alcance.
  • Introducirlos a las tareas “de los mayores”, de forma lúdica y adaptada a su edad. Enseñarles a hacer su cama, dejarles que participen en la preparación de la comida o la cena, recoger la ropa, poner la mesa…
  • Reinventar los juegos en familia, usando cualquier espacio abierto: el escondite, el pañuelo, la gallinita ciega, las carreras de sacos o con un huevo y una cuchara, morder una manzana sumergida en agua…
  • Sacarle partido a las sobremesas, que son el momento ideal para echarse una siesta, leer un libro que ellos hayan elegido expresamente o incluso jugar a la tablet por un tiempo razonable, sin dejar que se enganchen y nunca cerca de la hora de acostarse, para que no interfieran con su rutina de sueño.

FUENTE: Diario El País

El 98% de los padres considera que el deporte es clave en el desarrollo cognitivo y socioemocional de sus hijos, según un estudio

El 98% de los padres considera que el deporte es clave en el desarrollo cognitivo y socioemocional de sus hijos, según un estudio

Los datos del “Estudio sobre la relación entre el deporte y el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños” realizado por gallegas Príncipe en colaboración con la psicóloga Silvia Álava e Ipsos revelan que la mayoría de los padres encuestados es consciente de los beneficios del deporte. Casi la totalidad (98%) consideran que es clave en el desarrollo cognitivo y socioemocional de sus hijos y, por tanto, fomentan su práctica.

En España, los niños y niñas dedican más tiempo a practicar alguna actividad física que a las pantallas con fines recreativos (un promedio de 9 horas semanales frente a 7,5). Así, la práctica deportiva es mayor entre los más pequeños (4-6 años) y va disminuyendo con la edad. 

Sigue leyendo el artículo en ABC.es

¿Era mejor la educación que recibieron generaciones pasadas o la actual? Entrevista con Universidad de Padres

Os adjuntamos un extracto de la entrevista realizada para Universidad de Padres, un referente de escuela de familias, donde hablamos sobre la buena o mala educación que reciben hoy en día los jóvenes adolescentes, apareciendo de forma recurrente la pregunta ¿Era mejor la educación que recibieron generaciones pasadas como nuestros padres o abuelos?

Con los últimos acontecimientos acaecidos durante esta pandemia (con los jóvenes de protagonistas) hemos querido invitar al blog a Silvia Álava, psicóloga sanitaria y educativa, y colaboradora recurrente de up!Family, para darle un enfoque ponderado al debate.

☑️ Viendo el suceso ocurrido en Mallorca con el viaje de fin de estudios de cientos de jóvenes y el macrobrote que ha supuesto tal evento, se están alzando muchas voces críticas sobre la permisividad de los padres con sus hijos por dejarles ir a un viaje multitudinario sin estar vacunados y sin, aparentemente, reparar en que todavía estamos en peligro por pandemia. Se le llama «hiperpaternidad», el darle todo y consentirle todo a los hijos.

¿Estás de acuerdo?

Los psicólogos decimos que uno de los mayores errores que se cometen hoy es que hay una educación sobreprotectora, un estilo de educación más permisivo que se le llama de muchas formas ( “hiperpaternidad” o “padres helicópteros”). Vamos viendo que no estamos preparando a los jóvenes para la vida que realmente van a tener, cuando se lo estamos poniendo todo muy fácil, se lo damos todo muy hecho, como si les dijéramos “no hagas nada ahora que ya sufrirás más adelante, ya lo hago yo por ti”. Van a desarrollar menos competencias emocionales. No van a ser más felices porque les hagamos las cosas, como por ejemplo llevarles la mochila o enterarnos de sus deberes por el grupo de whatsapp de padres. De este modo van a desarrollar menos habilidades, menos tolerancia a la frustración.

No se trata de frustrarles gratuitamente, pero sí hay que permitir que experimenten esas pequeñas frustraciones típicas de la edad, y lo que tenemos que hacer es darle las herramientas para que las puedan gestionar.

En relación a los viajes de fin de curso, aunque es entendible las ganas que tienen tras un curso difícil y atípico, no nos debemos olvidar que seguimos en una pandemia y debemos actuar en consecuencia.

☑️ Por sucesos como el de Mallorca, ¿Notas que los padres y madres actualmente están menos preparados para la paternidad que hace unas décadas (padre y madre trabajan muchas horas, estrés laboral y familiar, menos atención a la crianza y al crecimiento de los hijos)?

No es que los padres estén menos preparados para la educación que en épocas pasadas, sino que por la sobrecarga laboral, muchas horas fuera de casa, mucho estrés familiar, estrés laboral, pues se sienten culpables porque no llegan a todo. Creen que no les dan todo lo que podrían. Que los hijos están viviendo una infancia, y los adolescentes una adolescencia, anormal por la pandemia. Esta culpabilidad tendemos a querer compensarla con regalos, con más tiempo con los videojuegos, con «no decirles que no a cosas porque tal y como estamos no quiero enfrentamientos«. Entonces, la culpabilidad nos lleva por un mal camino porque les consentimos cosas que no serían lo más aconsejable.

No es que se estén menos preparados, al contrario. Contamos con la generación de padres más preparada en cuestión de educación superior, pero lo que pasa es que en ocasiones la culpa no nos hace tomar buenas decisiones y no todo los padres tienen, es verdad, el mismo nivel de educación a la hora de tomar las decisiones para sus hijos.

☑️ Hoy en día, gracias a las nuevas tecnologías, los recursos educativos de apoyo para padres y madres en la crianza de sus hijos son abundantes y de fuentes de contrastada reputación.

Como colaboradora de UP y acreditada divulgadora y conferenciante, ¿Consideras que los padres actuales necesitan más que nunca estos recursos extra y formaciones específicas para desempeñar una crianza efectiva?

Los padres necesitan más que nunca recursos de formación para llevar a cabo una crianza efectiva. No existen leyes universales sobre la educación en plan “esto es lo que hay que hacer siempre en estos casos”. No. Nadie te va a decir qué es bueno o malo para tu hija o hijo. Tú mejor que nadie lo sabes.

Hay que formarse e informarse muy bien de las cosas avaladas por la ciencia. En educación, todo el mundo opina. Es posible que lo que a unos padres les ha valido, a nosotros no nos funcione igual. Me estoy perdiendo una info necesaria para entender a mi hijo o hija, por eso es necesario contar con profesionales de la educación que nos digan cuál es la mejor forma de educar para cada niño, atendiendo a sus necesidades, a su personalidad, a su problemática, para a partir de ahí contar con técnicas con herramientas, con recursos, entendiendo que hay que hacer una educación no solo basada en lo formal (sacar buenas notas por ejemplo), sino también en la parte emocional. Cómo validar las emociones, cómo enseñarles a regular las emociones… Todo eso es más necesario que nunca con toda esta situación de la pandemia que estamos viviendo, que hace que todos estemos fuera de nuestra ventana de tolerancia a la frustración que hace que estemos especialmente irritables e irascibles.

☑️ ¿Hasta qué punto la educación que reciben los jóvenes, tanto en casa como en el hogar, influye en su comportamiento (bueno o malo)?

Influye todo: la educación que reciben los jóvenes, lo que han visto, su personalidad (compendio del temperamento y el ambiente donde hemos vivido). No podemos echar la culpa de lo que pasa con los jóvenes a los padres y a la educación, sino que hay que valorar cada caso. Los jóvenes que salen en los medios son aquellos que no están cumpliendo las medidas de seguridad, que están haciendo botellones, los que viajan masivamente tras los exámenes… Pero la gran mayoría están siendo muy responsables, incluso muchos participan en voluntariados para ayudar a los demás. No quieren salir mucho de casa o lo hacen cumpliendo las medidas de seguridad porque piensan en sus mayores, en sus seres queridos y en los demás.

Mucho cuidado por tanto en caer en qué mal está la educación, qué mal lo hemos hecho, porque no. Hay muchos otras variables que no controlamos, como las circunstancias que rodean a cada uno, su personalidad. Todo eso no lo estamos controlando, pero habría que incidir especialmente en la cantidad de jóvenes que lo están haciendo fantásticamente bien y no son los que salen en los medios.

…..

Si queremos que no sean tan manipulables hay que fomentar el sentido crítico. Y hacerlo desde que son pequeños, para que tomen decisiones según sus emociones, y obviamente aquellas decisiones acordes a su edad.

Lee la entrevista completa en Universidad de Padres

Lo que la piel dice de tu salud mental

Lo que la piel dice de tu salud mental: cómo detectar que algo va mal y productos que te irán bien

POR MARÍA GALÁN para Status of Empire

La piel es el escudo protector que nos separa del mundo que nos rodea. Es el órgano al que normalmente no prestamos la atención necesaria, pero que mejor refleja nuestra salud mental y nuestro interior.

Decía Cicerón que los ojos son el espejo del alma. Sin embargo, para Claudia Hernández Rosa, dermatóloga y directora del equipo Dermalat, la piel es el verdadero reflejo del alma. Tiene cierto sentido pues, si nos fijamos en nuestro día a día, nuestras mejillas se sonrojan cuando sentimos vergüenza o rabia. Incluso la piel de gallina recorre toda nuestra dermis cuando sentimos miedo, frío o estupor.

La piel es muy sensible a nuestro estado de ánimo, a las emociones y a nuestra salud mental

La piel es un órgano. De hecho, es el más grande del cuerpo, y como tal, es muy sensible a nuestro estado de ánimo, a las emociones que sentimos y, en definitiva, a nuestra salud mental. Por tanto, todo aquello que no expresamos o que negamos, se somatiza a través de la piel, es decir, que nuestra piel convierte nuestros problemas psicológicos en síntomas físicos que afectan a nuestro cuerpo.

Algunos de los síntomas más frecuentes que pueden afectar a nuestro exterior son la ansiedad o el estrés. La piel lo suele reflejar, tal y como indica la Doctora Hernández Rosa, “a través de la aparición acelerada de arrugas y surcos, bolsas y ojeras pronunciadas, sequedad y rojeces”. Aunque también tiene efectos negativos en el crecimiento del pelo, “acelerando prematuramente su caída”, explica la dermatóloga.

“Nos preocupa mucho la piel, pero no la podemos cuidar únicamente desde el exterior”

Según la Sociedad Española de Medicina Estética, casi un 36% de la población española recurre a los servicios de medicina estética. Sin embargo, cada vez más revistas, como Forbes, comienzan a hacer un llamamiento hacia la belleza integral, es decir, “una belleza que va más allá del aspecto físico”. Y es que, tal y como nos cuenta Silvia Álava, Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, “nos preocupa mucho la estética y la piel, pero no la podemos cuidar únicamente desde el exterior”.

Hay problemas cutáneos que aparecen y que, con una consulta adecuada con un especialista dermatólogo, pueden desaparecer. Sin embargo, cuando estos problemas tienen que ver con trastornos del estado de ánimo, “el tratamiento debe ser combinado entre psicólogo y dermatólogo”, explica Silvia Álava. Un problema cutáneo no podrá solucionarse cuando hay detrás problemas relacionados con la salud mental. Dejando esto claro y siendo plenamente conscientes de que la atención especialista es básica, hay ciertos signos que refleja nuestra piel que, si son temporales y básicos, les pueden ir bien ciertos productos. Nagore Arteaga, licenciada en Farmacia, nos descubre algunos de ellos.

“La piel funciona como un escudo protector frente a un mundo al que estamos expuestos”

….

En cualquier caso, Silvia Álava se mantiene firme en su alegato. “Cuando nos miremos en el espejo, debemos perder el miedo a hacernos esa mirada interior que explique cómo nos estamos sintiendo”, explica la profesional. La salud no requiere solamente vernos bien por fuera, sino que esa imagen exterior debe ser reflejo de nuestro interior, incluso si este reflejo es negativo. No pasa nada por estar un poco más triste o irritable. Lo importante es siempre que “el problema lo tengamos nosotros y no que el problema se haga cargo de nosotros”, explica Carolina Blanco Carmona, Psicóloga de la nutrición y Cosmetóloga.

Para ello, no vale únicamente con aplicar los productos que hemos mencionado. La ayuda de un dermatólogo y de un psicólogo, en el caso de que tu piel se esté viendo afectada por tu salud mental, será la solución al problema.

Puedes leer el artículo completo en: Status Of Empire

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso online gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo: Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves: Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional: ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción: Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones: ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial: Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional: ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta: Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción: Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables: ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática: ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma: A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

¿Nos ha ayudado la tecnología a superar la pandemia?

¿Nos ha ayudado la tecnología a superar la pandemia? Colaboración con Internet Seguro

Después de un año de confinamiento y de restricciones todos hemos cambiado, con independencia de la edad y del sexo. Hemos cambiado nuestros hábitos de higiene, ya no nos parece raro salir a la calle con mascarilla, hemos normalizado echarnos gel en las manos antes de tocar cualquier cosa fuera de casa, incluso hemos aceptado no tocarnos y no abrazarnos. Son cambios en nuestras rutinas que nos ayudan a no contagiarnos y a vivir con una cierta normalidad las restricciones y medidas sanitarias provocadas por la pandemia por la Covid-19.

La pandemia ha cambiado nuestras vidas

La pandemia ha cambiado nuestras vidas, y las nuevas tecnologías nos han ayudado a paliar los efectos de las restricciones provocadas por la Covid-19 y poder continuar de la forma más eficiente posible sin tener que parar al 100% nuestra vida. Hemos podido seguir estudiando, trabajando, manteniendo el contacto con familiares y amigos…

El teletrabajo ha aumentado y según un estudio realizado por BBDO & Proximity, denominado “Rituales tras un año de pandemia”, el 37% de los encuestados teletrabaja de manera total o parcial. El teletrabajo y la formación online han llegado para quedarse, quizás es el momento de pararnos a plantearnos cómo queremos regular esto en nuestras vidas. Así, teletrabajar nos permite poder seguir con nuestra actividad laboral pese al virus. No obstante, eso no debe implicar no diferenciar horarios y espacios, que es la principal problemática asociada a esta nueva situación.

Hemos cambiado nuestros hábitos.

Además, el no poder ver a nuestros familiares y amigos nos pasa factura a nivel emocional. Para superarlo el poder hablar con ellos a través de videoconferencias o de las redes sociales ha sido una válvula de escape en los momentos más difíciles. Por eso hemos cambiado nuestros hábitos. Los resultados del estudio de BBDO & Proximity también muestran que el 24% de los encuestados han incrementado su tiempo de uso en las redes sociales, quizás para seguir sintiéndonos en contacto con los nuestros. Sin embargo, aunque estas videollamadas han sido como un balón de oxígeno durante el confinamiento y han hecho que muchas personas puedan llevar mejor su soledad, la mayor parte de la población piensa que no es lo mismo, y que no sustituyen el poder vernos y estar compartiendo nuestro espacio. Quedar a comer, a tomar algo, poder reunirse con todos los amigos que nos apetezca, es algo que echamos de menos.

El ocio también ha cambiado

Nuestro ocio también ha cambiado y ante la imposibilidad de estar fuera, de nuevo hemos incrementado el consumo de las pantallas, ver la televisión, series o películas se ha convertido en el pasatiempo favorito para un porcentaje grande de la población.

Como medida paliativa, que nos está ayudando a llevar esta situación lo mejor posible, está muy bien. No obstante, debemos evitar el llamado “desplazamiento digital”, es decir, dejar de hacer otras actividades que antes hacíamos, por estar con las pantallas. Por ejemplo, entrenar o realizar deporte. Es cierto que hay que utilizar la mascarilla, que los gimnasios no siempre están abiertos, pero debemos impedir que eso sea una excusa para dejar de hacer ejercicio. O valorar qué otras formas de ocio seguro podemos seguir practicando o hemos dejado de hacer estos últimos meses, como por ejemplo salir a pasear, o leer un buen libro…

Piensa que los mejores momentos de la vida, no se publican, se disfrutan.

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