El reto de controlar a los menores que se exponen en redes para hacer publicidad

El ‘boom’ de los ‘influencers’ de 10 años: Una nueva generación de niños ‘influencers’ acumula millones de visualizaciones en redes sociales. Hablamos con expertos sobre el impacto que puede tener en ellos esta sobreexposición a internet

Por LUCÍA FRANCO

Algunos de los niños influencers de la generación Alpha, nacidos después del 2010, tienen más millones de dólares en el banco que años de vida. Se han vuelto mundialmente famosos en plataformas como TikTok porque a su corta edad hablan, se maquillan y bailan en las redes como si fueran los influencers que han crecido imitando. Como muestra, un botón: la última tendencia que han protagonizado es la de los Sephora Kids. Esta ha llenado las redes de videos en donde salen cientos de niñas de 10 años que han arrasado con los productos de maquillaje de la marca para después hacer rutinas de skin care (cuidado de la piel)con sus seguidores.

Clasificación anual de youtubers mejor pagados

La revista Forbes publicó en septiembre la clasificación anual de youtubers mejor pagados del año en todo el mundo. En la lista destaca Ryan Kaji, que a sus nueve años se ha hecho viral haciendo reseñas de juguetes. En 2023 tuvo ganancias de 35 millones de dólares gracias a sus 36 millones de seguidores. Su familia ha convertido su influencia en las redes en una empresa llamada Ryan’s World, que vende juguetes, juegos de mesa y ropa. Supera a reinas de las redes como Chiara Ferragni y Monet McMichael.

La española Cintia López Narváez, de 36 años, es creadora de contenido desde hace 12. Empezó primero haciendo posts de moda en un blog y después migró a Instagram en donde enseñaba los conjuntos que se ponía para ir a trabajar. Sin embargo, cuando nacieron sus hijos, decidió dar un giro a su estrategia y cambiar su contenido: ahora su canal gira en torno a la maternidad y niños. “La verdad con este tipo de contenido me va mucho mejor, mi comunidad ha crecido mucho”, explica. Su hijo Jorge, de seis años, ha protagonizado campañas para marcas junto con su madre desde antes, incluso de poder recordar que las ha hecho.

Voluntariamente

Su madre asegura que lo hace voluntariamente: “Primero le pregunto si le apetece, y lo hacemos siempre como si fuera un juego”. López ya ha perdido la cuenta de todas las marcas con las que ha trabajado, pero recuerda que desde los pañales hasta la habitación de los niños fueron colaboraciones.

Por imitación, el hijo ha aprendido de la madre y ya se graba imitando lo que le ha escuchado decir a López mil veces: “Seguidme, darme like y no olvidéis activar las notificaciones”. López cree que dentro de poco Jorge también tendrá su propia cuenta de creador de contenido. No ve ningún problema: “Para ellos es normal porque toda su vida han estado en contacto con las redes, nosotros lo tuvimos que aprender”.

Generación Alfa

Según el estudio publicado por GWI Generación Alfa: el panorama real, la generación Alpha tiene influencia y poder adquisitivo más allá de su edad en Estados Unidos. “Un tercio de los jóvenes de 12 a 15 años tienen una cuenta bancaria o de ahorro a la que pueden acceder”, reza el estudio. En el texto, los investigadores concluyen que estos niños también tienen más conciencia social a una edad temprana y que se van a convertir en consumidores de grandes marcas más rápidamente.

Según el Instituto Nacional de Estadística, a los 11 años la mitad de los niños españoles ya tienen un móvil. Esta proporción crece hasta el 93,3% cuando los menores alcanzan los 15 años. Los niños han visto que es posible volverse millonarios solo con una pantalla en la mano, y esto ha hecho que cada vez menos de ellos quieran ser doctores o abogados cuando sean mayores: sueñan con ser youtubers, influencers streamers. Así se puede ver en una encuesta de Adecco en la que preguntó a casi 2000 niños de entre los 4 y 16 años qué querían ser de mayores.

Es el resultado de mucho tiempo de visualización.

Un informe de Datareportal de 2022 cifra en dos horas el tiempo que cada usuario pasa de media en España en redes sociales viendo reels, stories en TikTok e Instagram. “Sin duda, los más jóvenes son los que más horas pasan pegados a las pantallas, que de alguna manera terminan educando a los niños”, asegura la psicóloga Silvia Álava, autora del libro Queremos hijos felices. “Las personas a las que los niños siguen en redes sociales muestran muchas veces realidades inalcanzables con las cuales ellos se comparan: el cuerpo, los lujos y la alimentación podría afectarse por la sobreexposición a las redes de una forma no sana”.

Relacionar la felicidad la imagen física idealizada

El problema es relacionar la felicidad con esa imagen física idealizada, porque eso solo lleva a la frustración. Investigaciones de Facebook filtradas en 2021 han demostrado que las redes sociales influyen en el estado anímico de los más jóvenes. “Más del 40% de los usuarios de Instagram aseguró no sentirse atractivo mientras usaba la app”.

Lorena González, CEO y psicóloga de Serena Psicología, una clínica que se centra en el bienestar de las mujeres, ve cómo a su consulta llegan todos los días madres preocupadas por sus hijos y las redes sociales. “Tenemos muchos ejemplos de niños que fueron famosos muy jóvenes protagonizando películas, y hemos podido ver también cómo a esa edad no entienden que ese refuerzo que da la fama no es real y que tener millones de seguidores no es nada definitivo. El síndrome del juguete roto ahora se traslada a los jóvenes influencers que viven por los likes de sus publicaciones”, asegura la experta. Su opinión sobre el nuevo fenómeno es rotunda: “No podemos normalizar el tener a niños de 10 años trabajando como influencers. Debería estar penalizado”.

Padres y madres figuras de referencia

El fenómeno viene de lejos. Los niños de la generación Alpha, explican los expertos consultados, han interiorizado lo que les han enseñado desde que estaban en la barriga sus madres millennials, que han documentado en sus redes la vida de sus hijos desde el momento del parto, algunas incluso antes. “Los niños aprenden lo que les enseñamos. Somos sus modelos. Si los padres normalizan esta sobreexposición a las redes, para ellos es normal que sea así, aunque todavía no sepamos las consecuencias de esto”, afirma González. Sheila Tabernero, de 42 años, lleva la cuenta de Instagram Palabra de madre, que tiene 58.300 seguidores y se centra en planes de ocio familiar. Empezó en el 2012, cuando se quedó embarazada de su primer hijo haciendo un blog contando su experiencia con la maternidad. Poco a poco fue evolucionando, y cuando llegó el segundo hijo empezó a hablar no solo del embarazo, pues se centró más en temas de ser madres y la familia. “Entre en este mundo de creadora de contenido y las marcas me empezaron a contactar y ahí empezamos a hacer colaboraciones toda mi familia y yo”, asegura Tabernero, que está representada por la agencia de influencers SP Talents.

La normalidad

Tabernero explica que desde que sus tres hijos nacieron siempre han aparecido en sus redes. “Para ellos es lo normal”. A medida que han ido creciendo, sobre todo con el mayor de 11 años, he intentado ser cada vez más cuidadosa con su imagen”, afirma. Aunque sus videos la mayoría son de viajes en familia, en donde se muestran en situaciones muy naturales, cuenta con la opinión de los niños. “Siempre les pregunto antes de publicar si están de acuerdo con el contenido en el que van a salir. En mi casa hay peleas entre mis hijos por salir en mis videos y colaborar con las marcas. Si fuera por mi hijo mayor, Ares, él ya tendría su propio canal de Youtube hace un par de años, pero yo todavía no quiero”, asegura.

Para la directora de Capital Psicólogos, María Padilla, esta generación va a traer consigo un cambio de paradigma: “Es una generación que vive en un mundo dominado por las tecnologías digitales. Son niños que nunca han conocido un mundo sin internet, teléfonos inteligentes y tabletas”.

Crecimiento exponencial

El experto en redes sociales José Alvargonzález y director de Digitalvar acude a los datos para explicar lo que ocurre: “TikTok ha experimentado un crecimiento exponencial en usuarios jóvenes. Estadísticas recientes indican que un porcentaje considerable de su base de usuarios está compuesto por menores de 16 años, pasando en promedio una cantidad significativa de tiempo en la plataforma cada día”. Por esto tiene un coste: “Es crucial considerar el impacto de las redes sociales en el desarrollo infantil. Estas plataformas pueden fomentar la creatividad, la expresión personal y habilidades comunicativas en los niños, pero, por otro lado, existen riesgos asociados como la exposición a contenidos inapropiados, problemas de autoestima y presión por mantener una imagen pública idealizada”.

Falta de regulación

En este contexto, la falta de regulación laboral del contenido hecho en redes sociales por menores y el poco cumplimiento de las normas existentes hace que estos niños puedan pasarse horas grabando videos monetizados: “Si estos mismos chicos, de 10 años, fueran camareros en vez de influencers estarían inmediatamente sancionados por el Ministerio de Trabajo”, asegura el experto. Según un estudio llevado a cabo por la Sociedad Española de Pediatría “el uso de la imagen del menor en la publicidad que se vehiculiza a través de internet es inadecuada en dos de cada tres anuncios. Dicho mal uso del menor suele objetivarse en la representación del mismo de forma estratégicamente no justificable, y favoreciendo valores no positivos o que favorecen situaciones de desigualdad”.

Configuración necesaria

Desde el Instituto Nacional de Ciberseguridad apuntan a que los padres también deben trabajar para que sus hijos eviten la la publicidad personalizada en redes. Deben organizar la “configuración de anuncios de las principales redes sociales así como utilizar las opciones para reportar o denunciar aquellos anuncios que no nos parezcan apropiados. Además, es muy importante que los menores no den datos personales sin el asesoramiento de un adulto responsable, ni aunque parezca un simple sorteo sin importancia”, algo muy habitual en Instagram y TikTok. Por otro lado ven esencial, “limitar los tiempos de uso de pantallas, a fin de reducir el número de horas en las que van a encontrar publicidad, y por lo tanto reduciendo el número de contenidos comerciales que van a consumir”.

FUENTE: elpais.com

Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

La Asamblea General de Naciones Unidas declaró el 11 de febrero Día Internacional de las Mujeres y las Niñas en la Ciencia en reconocimiento al papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología. En su resolución del 22 de diciembre de 2015, el órgano de las Naciones Unidas donde están representados todos los Estados Miembros aprobó una resolución en la que justificaba la proclamación de este Día Internacional y alababa las iniciativas de igualdad.

Datos y cifras

A pesar de que los campos STEM se consideran fundamentales para las economías nacionales, hasta ahora la mayoría de los países, independientemente de su nivel de desarrollo, no han logrado la igualdad de género en STEM:
➡️33,3% porcentaje medio mundial de mujeres investigadoras
➡️Solo el 35% de los estudiantes de carreras relacionadas con las STEM son mujeres.
➡️Las estadísticas muestran un rendimiento similar de chicos y chicas en ciencias y matemáticas, pero persisten los estereotipos de género: muchas niñas siguen sin sentirse alentadas en los campos STEM y tienen opciones limitadas (si es que tienen alguna) para su educación y desarrollo profesional.
➡️Incluso los países que han alcanzado la paridad entre hombres y mujeres en cuanto a investigadores siguen enfrentándose a importantes retos para conseguirla en todos los aspectos, ya que la segregación vertical y horizontal persiste como barrera.
➡️Las mujeres ocupan una pequeña minoría de los altos cargos a pesar de una mejora en los últimos años, hasta la fecha solo 22 mujeres han sido galardonadas con un premio Nobel en una disciplina científica.
La Agenda 2030 incluye el audaz compromiso de «no dejar a nadie atrás» poner de manifiesto las desigualdades que se producen mediante la recopilación y el análisis de datos sistemáticamente desglosados por sexo, edad, ingresos, discapacidad, origen étnico y otros factores pertinentes.

En este Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, se reitera este mensaje fundamental:

Llas mujeres necesitan la ciencia y la ciencia necesita a las mujeres. Solo aprovechando todas las fuentes de conocimiento, todas las fuentes de talento, podremos liberar plenamente el potencial de la ciencia y estar a la altura de los desafíos de nuestro tiempo.

¿Tienen que llevarse bien por el hecho de ser hermanos?

Hoy queremos hablar de las relaciones entre hermanos, que pueden ser muy intensas tanto para lo bueno como para lo malo. Por el hecho de ser hermanos, ¿hay que llevarse bien?

El vínculo que se establece con un hermano se hace desde una edad muy temprana y genera emociones muy fuertes y muy intensas, por lo que es importante procurar que sean emociones agradables en lugar de desagradables.

Un hermano es una persona con el que compartes un porcentaje importante de genes, pero eso no implica que tengáis que ser personas compatibles, los hermanos y hermanas no se eligen, los amigos sí. Hay personas que se llevan muy bien con sus hermanos y esa relación perdura cuando son adultos y otros no.

La relación entre hermanos, al crecer, puede cambiar radicalmente por muchos motivos: puede tratarse de formas de entender ciertos aspectos de la vida que no se comparten o de elecciones personales que, en determinadas circunstancias, pueden desembocar en relaciones difíciles entre hermanos.

El enfado y la envidia entre hermanos pueden surgir por diversos motivos y, cuando no se pueden superar, pueden llevar a tal indiferencia entre hermanos que se pueden pronunciar frases como «ya no quiero tratar con mi hermano», «ya no hablo con mi hermana», «tengo una hermana tóxica, no quiero que forme parte de mi vida». ¿Qué hay detrás de estas frases sobre «hermanos que te decepcionan»?

¿De qué depende que se lleven bien o mal? ¿Y qué pasa con los celos entre hermanos? ¿Cuáles son las causas de esos celos?

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Family Game, iniciativa de Movistar y Malasmadres para el uso responsable de los videojuegos

Movistar y el Club de Malasmadres han puesto en marcha el proyecto Family Game, una iniciativa para acompañar a las familias a hacer un buen uso de la tecnología y de los videojuegos en casa, y con ellos hemos colaborado.

Os dejo el vídeo del evento en el que tuve la oportunidad de participar:

Qué es el ‘sharenting’ y cómo puede afectar a tus hijos que compartas fotografías suyas en redes sociales

Desde simplemente compartir una fotografía de tu bebé en tu cuenta, hasta influencers que ganan dinero compartiendo cada detalle de su vida en familia, el sharenting es una práctica popular en la era digital que tiene consecuencias para los menores. 

Por Magdalena Torga.

Menores de tres años con miles de seguidores de Instagram, padres y madres influencers ganándose la vida compartiendo momentos diarios (y privados) de su vida en familia, o tu amigo de toda la vida publicando una foto de su recién nacido en las historias de Facebook. A A todo ello se le denomina sharenting, una práctica propia de la era de las redes sociales en la cual los progenitores documentan y comparten en sus redes sociales momentos de las vidas de sus hijos e hijas.

El sharenting,

Un término construido en inglés con las palabras share (compartir) y parenting (paternidad), es un comportamiento extendido entre las nuevas generaciones, uno al que la mayoría no le ve maldad alguna, pero que puede traer peligros y consecuencias para los menores de edad expuestos. Nace de la necesidad humana de compartir y socializar, pero se vuelve peligrosa si no se tiene cuidado ni control sobre las personas que acceden al contenido.

“Internet se ha convertido en un escaparate en el que absolutamente todo se convierte en un producto, incluidas las personas”, afirma Irene Montiel, psicóloga jurídica. La experta explica que hay dos formas de hacer sharenting: una privada y respetuosa con autorización de los hijos y con un entorno controlado; y otra “pública, negligente y no consentida, que ofrece el contenido a cualquier persona que quiera asomarse a tu vida”.

Maternidad, lifestyle, care and gym

El último tipo de sharenting es uno que ha tomado gran fuerza en la última década, con creadores de contenidos que se dedican a compartir momentos familiares íntimos en las redes. Por ejemplo, Estefi Unzu (@Verdeliss), quien define su contenido como “Maternidad, lifestyle, care and gym”, acumula más de 2.12M de suscriptores en Youtube, y 1.4M de seguidores en Instagram. Vídeos como “Primer día de colegio de Miren” y “7 hijos y un recién nacido” acumulan más de 500 mil visualizaciones. Mientras, “El Parto en casa de Deva” llega a los 1.2 millones de vistas.

Un verdadero éxito de audiencia, que de acuerdo a la psicóloga Silvia Álava, se atribuye a la necesidad de valorar lo que otros hacen en familia. “Hay seguidores que lo hacen desde un punto aspiracional de ‘me gustaría ser como esta persona’, y otros que lo hacen por el tradicional cotilleo”, añade la también escritora.

Para Montiel, el consumo de este contenido en muchas ocasiones se mueve por la curiosidad o la necesidad de comparar nuestras vidas con los demás, pero advierte que “también hay personas que buscan activamente en las redes imágenes de niños y niñas con las que poder satisfacer sus deseos sexuales, aunque las imágenes no tengan ese tono”.

Una generación víctima del oversharing

La sobreexposición ha llevado a la generación actual de niños a tener infancias más públicas que nunca antes. Otra consecuencia del sharenting es la huella digital no consentida que crean los padres sobre sus hijos, especialmente si se hace un uso de las redes sociales irresponsable. Los menores pueden crecer y no estar de acuerdo con su presencia en redes, ya que el oversharing es un acto no consentido en la mayoría de los casos.

“Los padres no son realmente conscientes de los efectos que puede tener a nivel familiar”, explica Álava, que añade que un menor puede autorizar el uso de sus fotos, pero que es realmente responsabilidad de los adultos entender que la privacidad de ellos es sagrada. “Ha habido menores muy expuestos en redes sociales que al alcanzar la mayoría de edad han pedido a sus padres que eliminen el contenido”, concluye la psicóloga.

Las expertas destacan las consecuencias que pueden tener en la dinámica familiar una práctica irresponsable del sharenting. “Puede tener efectos sobre el bienestar emocional y psicológico de los menores, generando tensiones y conflictos con los padres y madres”, argumenta Montiel, que añade que, a nivel interno, los niños pueden ver afectada su autoestima o les puede generar cierta ansiedad social.

El mito del sharenting responsable

Entonces, ¿hay una forma realmente responsable de compartir contenido sobre tus hijos en redes sociales? Para Álava, la forma más segura de compartir el contenido familiar es no hacerlo a través de redes, sino hacerlo solamente con personas de tu círculo cercano y de confianza. “Es interesante pararnos y preguntarnos si realmente el resto de la humanidad necesita tener una foto de mi hijo o hija”, añade Silvia y recalca que la información y privacidad de los menores debería ser sagrada.

Desde la perspectiva de Irene Montiel, no hay forma de compartir contenido familiar de forma responsable, ya que “toda la información que se sube a la red es susceptible de acabar en manos de personas malintencionadas o empresas con intenciones puramente económicas”. Eso sí, la psicóloga jurídica añade que hay formas de hacerlo mejor utilizando canales cifrados de extremo a extremo, como WhatsApp, solicitando siempre el permiso de los menores y compartiendo solo con personas cercanas.

FUENTE: compromiso.atresmedia.com

¿Cómo evitar que nuestros hijos se queden enganchados a las pantallas?

Los menores pasan cada vez más tiempo delante de las pantallas, son casi unas 4 horas diarias repartidas entre televisión, redes sociales y videojuegos… lo que trae consigo ciertos riesgos de adicción, además de la consecuente falta de ejercicio físico y sedentarismo…

Te cuento algunos consejos a la hora de poner normas y límites en el uso de las pantallas dentro del entorno familiar.

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I Encuentro Family Game: cómo educar en un uso saludable de la tecnología

Educar en un buen uso de la tecnología es uno de nuestros retos. Para ayudaros celebramos el I Encuentro On Line Family Game con Movistar

Un evento en el que contaremos con Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres y con cuatro expertas y expertos: Sonia López, autora y experta en adolescencia, Silvia Álava, psicóloga clínica y de la salud, Carlos Gonzalez Tardón, especialista en videojuegos, y María Zabala, experta en familia y tecnología y Luis Filgueira, director deportivo de Movistar Koi.

Con ellas hablaremos de establecer límites y fomentar el pensamiento crítico, entender la adicción y la salud mental, cómo nosotros, como madres y padres, podemos formarnos para proteger y guiar a nuestros hijos en el mundo digital. Además, discutiremos la importancia de la seguridad en la red.

¿Por qué es tan importante limitar el acceso de contenidos para adultos a los menores?

Con el acceso a internet desde los teléfonos inteligentes y tabletas cualquier contenido puede estar al alcance de la mano de cualquier persona, esto que es una gran noticia, se convierte en un problema en el caso de menores y contenidos destinado para adultos.

El acceso a estos contenidos por parte de menores hace normalizar ciertos comportamientos y actitudes influyendo en cómo entienden las relaciones y en su desarrollo, en un momento el que emocionalmente no están preparados para asimilar ese contenido.

Por eso es tan necesario poner en marcha nuevos límites y barreas al acceso de estos contenidos a menores de edad.

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¿Por qué no hay que sentirse culpable si se tiene un hijo favorito?

Más que de favoritismos, hay que hablar de compatibilidades. Tener predilección por uno de los vástagos es algo normal, aunque es importante criar en el equilibrio para evitar comparaciones y perjuicios entre hermanos

Por CRISTINA BISBAL DELGADO

Si se pregunta a cualquier niño y, más aún, a un adolescente si sus padres tienen un hijo favorito, hay muchas posibilidades de que su respuesta sea afirmativa y que no se señale a sí mismo, sino a otro hermano como el elegido. Hacer la prueba es sencillo. Y los resultados son casi siempre los mismos. Cristina Prestel (50 años, dos hijos de 18 y 13 años) estaba segura de que el resultado sería que cada uno de sus dos hijos señalara al otro. Y así fue. Eva Carmona (45 años, dos hijos de 14 y 12 años) no lo ha preguntado, pero está convencida de que la respuesta sería la misma.

Conductas, emociones y deseos

De hecho, un estudio publicado en 2020 por la empresa británica de estudios de mercados YouGov afirma que más de un tercio de las personas ha percibido que sus padres tenían hijos favoritos, y la mayoría insiste en que no eran ellos. Esa misma investigación asegura que hasta el 10% de los progenitores ha reconocido tener un hijo favorito. En este punto es importante entender que eso no significa que se le quiera más. Estas emociones van en otra dirección. Lo afirma Natalia Ortega, psicóloga sanitaria y directora de Activa Psicología y Formación: “Creo que habría que hablar de aquel hijo con el que encajamos más por carácter, lo que hace que el nivel de empatía sea mayor, que la comunicación fluya con mayor facilidad y, por tanto, que los choques sean menores; que entendamos mejor sus conductas, emociones y deseos que las de otro hijo. Por lo tanto, no lo enfocaría como el hijo favorito, sino con aquel con el que somos más compatibles”.

Carmen Osorio propósitos Año Nuevo

Querer por igual

Silvia Álava, doctora en Psicología y experta en salud y educación, es categórica en ese sentido: “Querer, querer, se quiere igual a todos los hijos”. “En algunos momentos, por la situación vital en la que nos encontramos, con una problemática en concreto, como puede ser una enfermedad, y teniendo en cuenta rasgos de nuestra personalidad, se puede tener una mayor afinidad con un hijo que con otro. Aun así, no podemos generalizar”, matiza. Eva Carmona reconoce tener la suerte de que con cada uno de sus retoños siente afinidad en un campo: “Con mi hijo, en el amor por los deportes; con mi hija, en el carácter y la sensibilidad”. A pesar de ello, está convencida de que cada uno de ellos cree que mima más al otro.

Las emociones no son estáticas

Todas estas emociones cambian con el tiempo. “Las relaciones entre padres e hijos no son estáticas”, prosigue Álava, “van variando a lo largo de la vida y en función de la edad de los padres, de los niños, de las circunstancias vitales, pero sobre todo de cómo interaccionan entre ellos”. “Nuestro comportamiento genera emociones en los demás, que se van a comportar conmigo en función de esas emociones. Y es algo que los hijos deben aprender, porque también les va a pasar a ellos. Tienen que entender que su conducta va a afectar en los demás”, añade la psicóloga. Para Álava, la conducta de los hijos puede hacer que sus padres estén bien, alegres, orgullosos, satisfechos, pero también lo contrario: “Que se sientan mal, estén tristes, disgustados. Y aunque es algo que nos cuesta mucho asumir, es importante saber que la relación entre padres e hijos se va a ver mediatizada por las emociones que se generan. Y esto va en ambas direcciones: de padres a hijos y viceversa”.

El orden de nacimiento y el género pueden influir

La similitud en el temperamento y las aficiones no son lo único que influye en tener un hijo favorito. “Según diversos estudios, como uno publicado en el Journal of Family Psychology en 2016, titulado Reciprocal links among differential parenting, perceived partiality, and self-worth: a three-wave longitudinal study [Vínculos recíprocos entre crianza diferencial, parcialidad percibida y autoestima: un estudio longitudinal de tres ondas, en español], el primogénito puede ocupar el lugar de favorito por ser el primer hijo deseado, por depositar en él mayores responsabilidades y porque puede existir más complicidad por haber menor diferencia de edad con los padres. Aunque otros concluyen que es el menor por la tendencia a sobreprotegerle. No hay una conclusión firme”, explica la psicóloga Natalia Ortega. Respecto al género, por ejemplo, “las madres a menudo sienten más predilección por el varón y los padres por la mujer, quizás por la atracción que supone el desconocimiento del otro sexo”, incide Ortega.

No debemos sentirnos culpables

En cualquier caso, los padres y madres no deben sentirse culpables por tener predilección por un hijo. “Hay que tratar de normalizar estos pensamientos y emociones como progenitores porque, cuanto más aceptado esté y más conscientes seamos, más fácil resultará no relegar a un segundo plano al otro hijo, sino tratar de equilibrar la atención a todos por igual”, asegura Ortega. En efecto, esta situación podría ser perjudicial tanto para ese hijo como para los demás, según retoma Álava. En concreto, podría afectar en la autoestima de quien se siente relegado. En este sentido, esta última experta afirma que este podría sentir que su hermano vale más o hace las cosas mejor. “Además, podría crecer con mayores inseguridades y más inhibido en sus respuestas y con dificultades en su asertividad”, añade Ortega. Por otro lado, para Álava también podría afectar a la relación entre hermanos cuando son niños, más aún cuando son adolescentes, llegando a ser grave cuando son adultos.

Consejos para criar en el equilibrio hacia todos los hijos

Es habitual que cada hijo piense que el favorito es el otro. «Tendemos a fijarnos más en lo que tienen los demás que en lo que tenemos nosotros. Además, cuando mi papá está con mi hermano, el tiempo pasa muy despacio. Pero cuando está conmigo, pasa mucho más deprisa, por lo que la percepción no tiene que ver con la realidad», asegura la psicóloga Silvia Álava. 

A pesar de ello, es importante tratar de criar a los hijos sin favoritismos.

Según Álava y Natalia Ortega, psicóloga también, es posible si se siguen algunos consejos como estos:

  • No hacer comparaciones entre los hermanos porque favorece su rivalidad y fomenta los celos. 
  • Mostrar afecto incondicional hacia todos.
  • También es relevante potenciar la autoconfianza y autoestima de cada uno de ellos, validando su individualidad y sus emociones.
  • Establecer normas similares para todos los hijos por igual, incluyendo a los padres, aunque teniendo en cuenta las circunstancias de cada uno de ellos. 
  • Es fundamental también dar un espacio y un tiempo a cada hijo.

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Lo esencial a la hora de marcar propósitos de año nuevo con los hijos es no exigirles nada que como padres no vayamos a hacer

La autora y también experta en salud y educación señala que los niños pueden empezar a plantearse metas a partir de los ocho años y que la labor de los padres, además de ser un ejemplo, es motivarles, ayudarles a reconocer sus emociones y a marcarse objetivos realistas.

Por CAROLINA GARCÍA

La Nochevieja es una velada en el que todos, grandes y pequeños, se llenan de esperanza para entrar con buen pie en el nuevo año. Una celebración que, además, suele ir acompañada de buenos propósitos o metas que se pretenden cumplir en los siguientes 12 meses. Los adultos suelen hacerlo, y algunos los cumplen y otros no. Entonces, ¿es positivo que los niños también se marquen objetivos? “Va a depender mucho de la edad del menor, porque marcar unos propósitos implica tener un nivel de metaconciencia bastante alto”, señala Silvia Álava Sordo (Valladolid, 44 años), doctora en Psicología y experta en salud y educación.“Tengo que tener claro quién soy, cómo me comporto, cuáles son mis puntos fuertes y débiles”, prosigue.

Acompañar a sus figuras de referencia

Para la también autora de libros como Queremos hijos felices: lo que nunca nos enseñaron de 0 a 6 años (Liberespacio, 2022) y El arte de educar jugando (Todostuslibros.com, 2021), esto significa que solo a partir de tener esa conciencia el niño podría saber qué cosas mejorar: “Muchas veces los pequeños quieren acompañar a sus padres y también marcarse propósitos, pero es fundamental tener en cuenta la etapa de madurez en la que se encuentra”. ¿Cuál sería la edad para iniciar este tipo de charlas con ellos? Según la experta, a partir de los ocho años ya se puede conversar sobre cuestiones como: ¿Cómo te ha ido el año? ¿Cuáles crees que han sido tus puntos positivos? “Pero de una forma bastante light. En la adolescencia es cuando realmente se puede incluir más contenido”, agrega.

Hacer balance juntos

Álava señala que es importante que los padres y madres también hagan el trabajo de resumir a sus hijos cómo ha sido su año, en qué cosas han mejorado y en cuáles les gustaría hacerlo. “Cuando hablemos con ellos para que nos cuenten sus vivencias estos meses, lo ideal sería que se alejasen de lo material y que mirasen hacia dentro, que piensen en las cosas que les han hecho felices, mucho más allá de haber tenido un móvil nuevo o una consola”. La psicóloga pone varios ejemplos: “Hemos conseguido aprobar el curso; hacer o mantener los amigos, hemos pasado buenos momentos en familia, en definitiva, poner en valor aquellas cosas que, aunque pueden parecer pequeñas, son enormes”. Lo ideal, asegura, es transmitirles lo importante: “Si, por ejemplo, a tu hijo le ha costado un montón sacar el curso, pero al final lo ha conseguido, debe sentirse orgulloso. Es cierto que esto no es un buen propósito, pero sí que lo sería que se intente organizar mejor para que el nuevo año le cueste menos”.

Marcar los objetivos

Una vez explicado todo esto llega la segunda parte de la conversación: “Bueno, ya sabemos lo que hemos conseguido, ¿y ahora que nos gustaría conseguir este 2024? ¿Y qué es lo que puedes hacer para obtenerlo?”, ejemplifica. “A lo mejor, un buen propósito es mantener los amigos”, prosigue Álava, “que, por cierto, sería uno genial, porque fidelizar las amistades en la infancia y la adolescencia no suele ser tan complicado como para los adultos”. “¿Cómo lo puedo hacer?”, se pregunta la experta, “pues voy a ofrecerles mi ayuda, me voy a alegrar por sus éxitos o simplemente llevar un día al cole mis patatas favoritas y compartirlas con ellos…”. Otro ejemplo que señala es si el niño o adolescente quiere sacar buenas notas: “En este caso, habría que marcar pasos muy concretos como que intente estar más atento en clase para que cuando llegue a casa tarde menos en hacer los deberes o que el menor tenga una agenda en la que apunte todo y así no se despiste y pueda planificarse y organizarse mejor”.

Propósitos para toda la familia

Pero el propósito no tiene por qué ser solo a nivel individual, también puede implicar a toda la familia. Un ejemplo que menciona Álava son las tareas que implica tener una mascota: “Si el hijo es mayor, puede proponerse sacar al perro una vez al día para ayudar en casa, pero, en cambio, si es más pequeño, puede participar en tareas más sencillas como limpiarle las patitas o estar pendiente de ponerle el agua. Cosas fáciles, pero que pueden aliviar la carga sobre los otros miembros del hogar”. “En casa somos un equipo y todos somos parte de ese equipo”, incide la experta.

Para que los niños y mayores no se olviden de los propósitos que se han marcado para este 2024 se pueden apuntar, pero para Álava, sobre todo, lo más importante es que estos salgan del propio niño: “Al igual que los adultos se los marcan ellos mismos, también tienen que ser una necesidad propia del menor, un querer mejorar desde el propio yo, no desde el otro”.

¿Cómo pueden fomentar padres y madres que sus hijos quieran mejorar?

“Lo primero que hay que hacer es diferenciar entre motivación intrínseca y extrínseca”, señala Álava. La extrínseca, según refiere la psicóloga, es aquella que viene del exterior, de los otros. Los niños son sensibles a que a sus padres les vean y les refuercen la buena conducta que hacen con frases como “estoy contento porque te estás esforzando”, según la psicóloga. Pero también hay que trabajar con ellos la parte interior, la motivación intrínseca. ¿Cómo? “Preguntarles cómo se sienten al ver que el perro está contento o al mejorar sus notas. Y explicarles que esa emoción se llama orgullo, satisfacción, y que lo va a sentir siempre y cuando se esfuerce en hacer algo”.

Para Álava es importante no poner el foco únicamente en conseguir el objetivo, sino en el esfuerzo de intentar hacerlo: “Esforzarse en conseguirlo es lo realmente relevante”. La psicóloga también aclara que todo lo mencionado hay que ir inculcándolo desde que los niños son muy pequeños y hay que hacerlo poco a poco.

La importancia del ejemplo

Los niños hacen lo que sus padres hagan, copian los comportamientos, por lo que lo importante es que los progenitores sean un buen ejemplo para sus hijos. “Tú imagínate que hablamos todo esto en familia, lo apuntamos en un papel y yo como padre dije que iba a dejar de fumar, y a los dos días vuelvo hacerlo. Esto no puede ser”, relata Álava. “Hay que tener mucho cuidado, yo no te puedo pedir que tú mejores cada año, que tengas una lista de propósitos, si yo luego no hago lo mismo”. Así que lo esencial a la hora de marcarse propósitos de año nuevo es no exigir nada a los hijos que el padre o la madre no vaya a hacer: “Y no solo porque no vayas a ser un buen ejemplo, sino porque le vas a crear en el menor mucha rabia y frustración”.

Álava recalca que educar sobre la premisa de “es que tú tienes que hacer lo que yo te diga, no lo que me ves hacer a mí” crea una presión bastante importante en el niño y en el adolescente y sentimientos de injusticia. En definitiva, prosigue, si los padres y madres no están dispuestos a cumplir y plantearse objetivos que vayan a hacer y que impliquen que ellos mejoren cosas, incluso, estando dispuestos a que sean los hijos quienes marquen esas metas, “mejor que no los hagan”. Los propósitos de año nuevo tienen que ser reversibles y en ellos tienen que participar ambas partes, padres e hijos, con el mismo nivel de responsabilidad: “Si no se hace así puede ser hasta contraproducente”.

FUENTE: elpais.com