¿Cómo conseguir una relación sana con las tecnologías? Podcast

🎧 T02 E14 – Cómo conseguir una relación sana con la tecnología podcast de la mano de Begoña Beristain para Pantallas Amigas

🗣 «Si queremos que nuestros hijos e hijas tengan una relación sana con las nuevas tecnologías, los primeros que debemos tenerla somos nosotros. Los niños, niñas y adolescentes aprenden por modelado, es decir, imitan nuestros comportamientos. No podemos utilizarla como si fuera un chupete emocional. Se trata de enseñar a nuestros hijos e hijas a utilizar correctamente las nuevas tecnologías para que puedan beneficiarse de ellas»

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Participamos en las Jornadas Escolares organizadas por INCIBE para mejorar las competencias digitales de alumnos y docentes a las que asiste SAR la Princesa de Asturias

Su Alteza Real la Princesa de Asturias participa en la ‘Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad: Disfruta de Internet con Seguridad’ en el I.E.S Julio Verne de Leganés.

Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad

La iniciativa se integra dentro de las Jornadas Escolares organizadas por INCIBE para mejorar las competencias digitales de alumnos y docentes.

Su Alteza Real la Princesa de Asturias participó hoy en la ‘Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad: Disfruta de Internet con Seguridad’, en el I.E.S. Julio Verne de Leganés, organizada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. 

Este encuentro contó con la presencia de Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional;

Rocío Albert, viceconsejera de Política Educativa de la Comunidad de Madrid y Santiago Llorente, alcalde de Leganés. La sesión formativa, que reunió a 39 alumnos de Bachillerato y FP y profesores y miembros de la Dirección del centro, forma parte de la iniciativa de concienciación a menores, padres y educadores, con la que INCIBE fomenta el uso seguro de las tecnologías a través de Internet Segura for Kids (IS4K).  

Mejorar las competencias digitales

Estas jornadas escolares tienen como objetivo mejorar las competencias digitales del profesorado y el alumnado de Educación Primaria y Secundaria para hacer un uso seguro y responsable de Internet. Así, durante la jornada se abordaron temáticas, como el respeto a los demás y el fomento de habilidades sociales de convivencia en la Red o el impulso del espíritu crítico para contrastar la información en redes sociales.

Identidad digital

Asimismo, se incidió en asuntos relevantes para la creación de una correcta identidad digital de los menores, como el modo de proteger sus dispositivos digitales; y en el desarrollo de iniciativas y actitudes para prevenir los riesgos a los que se exponen en Internet. La sesión estuvo dirigida por Cristina Gutiérrez, técnico de Ciberseguridad para Menores de INCIBE; Laura Cuesta, profesora de Comunicación y Nuevos Medios de la UCJC y experta en Educación Digital; Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de UNICEF España y Silvia Álava, especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa en el Centro de Psicología Álava Reyes

Cuatro grupos de trabajo

Durante el desarrollo de la actividad, la Princesa Leonor formó parte de uno de los cuatro grupos de trabajo. Rosa Díaz, directora general de INCIBE, fue la encargada de exponer las conclusiones finales de esta jornada ante más de 450 alumnos del I.E.S Julio Verne.

Itinerarios formativos

Las Jornadas Escolares de INCIBE se celebran desde 2016 en diferentes puntos de la geografía española. Hasta la fecha se han realizado más de 12.300 sesiones, a través de las cuales se ha formado a un total de 56.441 menores y a 14.786 docentes. Esta iniciativa tiene como protagonistas a alumnos y profesores de Educación Primaria y Secundaria. En estas sesiones de formación gratuita de las competencias digitales se trabajan itinerarios formativos que los docentes incluyen posteriormente dentro de sus ciclos formativos.  

FUENTE: INCIBE.es

Cómo consigo que mi hijo se porte bien

Los malos comportamientos de nuestros hijos nos preocupan y desgastan, pero a la vez, sentimos que no tenemos herramientas para hacerlos frente.

La mayor parte de las conductas problemáticas se dan en los primeros años de nuestros hijos y lo paradójico es que como madres y padres nos empezamos a preocupar cuando son preadolescentes. Sin embargo, cuando echamos la vista atrás, nos preguntamos por qué hemos acudido a un profesional cuando tienen 12, 14 o 16 años. Sentimos que ya es demasiado tarde y no tenemos herramientas. Para hacer frente a estos primeros momentos de la infancia podemos contar con un diario de conducta, en este caso, de la mano de la psicóloga Silvia Álava.

Descargar: Registro Diario de Conducta

Si te preocupan y desgastan los malos comportamientos de tus hijos, aquí podrás descargar gratuitamente esta herramienta útil para cualquier problema o conducta que desees cambiar.  Puedes descargar el Diario de Conducta haciendo clic sobre la imagen de debajo.

¿Qué es y para qué sirve un registro diario de conducta?

El diario de conducta es un recurso que se suele utilizar tanto en el ámbito de la psicología como en el aula. En definitiva, es una tabla que nos permite observar los comportamientos de nuestro hijo y revisar cómo estamos reaccionando. Silvia Álava, en su libro “Queremos hijos felices”, nos recuerda que los niños aprenden por modelado, es decir, copian a sus figuras de referencia. Además, si tenemos en cuenta las bases de la disciplina positiva, los niños y los adultos buscamos la pertenencia al grupo y para ello, adaptamos nuestro comportamiento en función a nuestras creencias.

Este recurso permite entender el contexto donde se produce el mal comportamiento, a veces no somos conscientes de todo lo que ocurre a nuestro alrededor y lo que decimos. Cuando nuestra hija llora por las mañanas para ir al colegio porque quiere ir al parque de al lado, y aunque tratamos de explicarle que no puede, sigue llorando, quizá no nos paramos a pensar que podemos buscar una ruta alternativa para evitarlo. Como adultos, nos permite recuperar el control de la situación y ofrecernos una disciplina personal para parar, reflexionar y tomar consciencia del problema.

Cuando vivimos un conflicto con nuestro hijo o hija no nos damos cuenta de lo que ocurre, ni antes ni durante, pero cuando nos obligamos a escribir tenemos la posibilidad de revisar y observar. Puede que veamos que con nuestra reacción le estamos dando un matiz más grave al asunto y quizá, solo requiere de más paciencia u otra organización por nuestra parte. Por ejemplo, si hay conflictos durante el desayuno, quizá no nos percatemos de que el tiempo establecido para ese momento del día sea insuficiente para nuestros hijos, que con la edad que tienen les estamos poniendo la ropa, los zapatos o el desayuno, y que para hacerlo autónomamente necesitan levantarse antes. En ocasiones, vemos las cosas desde un punto de vista adultocentrista y no desde las necesidades de los niños.

¿Cómo utilizo el diario de conducta?

La mayoría de las conducta problema pasan inadvertidas o no les damos la suficiente importancia. Por eso importante observar las conductas de nuestros hijos, sus emociones, qué le ha provocado ese malestar. Para ello contamos con esta herramienta: el diario de conducta. ¿Qué necesitamos para utilizarlo?

  1. La observación será nuestra principal herramienta de evaluación en las primeras edades.
  2. La información clara y precisa será crucial en nuestra intervención.
  3. La delimitación de las “conductas problema” será clave.
  4. Realizarlo, mínimo, durante una semana y observar cómo respondemos ante sus conductas. Después de este tiempo, veremos muy claro qué es lo que está ocurriendo. Evaluaremos la situación y nos daremos cuenta de cosas como que siempre terminamos cediendo cuando tiene una rabieta o que repetimos las cosas 17 veces y terminamos haciéndolo por él porque perdemos la paciencia.
  5. Escribirlo en el momento, no dejarlo para después. Si lo dejamos para más tarde es probable que se nos olviden detalles significativos. Cuando son pequeños y nos ven escribiendo es probable que se queden parados y no hagan nada. Se darán cuenta de esta dinámica, pero volverán a lo suyo otra vez. Si nos preguntan, con un escueto “estoy tomando notas”, es suficiente.
  6. Escribir todo lo que ocurre hasta que queda “resuelto” el conflicto. Por ejemplo: si el conflicto es que el niño ha comenzado a no tomar desayuno y llora todos los días, debemos escribir desde que se sienta en la mesa hasta que lo llevamos al colegio y queda extinguida la situación. En el cuadro debe estar incluido todo lo que ha pasado durante ese transcurso de tiempo.

En las edades más tempranas estaremos especialmente atentos a los primeros signos de falta de interiorización de las normas. Un signo crucial será el cambio repentino en la conducta o en el rendimiento escolar que muestra nuestro hijo, ahí nos está diciendo que hay algo que le está influyendo, pueden ser los amigos, algo que ha observado en casa o nuestros comentarios o actitudes hacia él.

Silvia Álava: “Si queremos que nuestro hijo cambie su conducta, el cambio debe empezar en nosotros”

EDUCACIÓN

Silvia Álava: “Si queremos que nuestro hijo cambie su conducta, el cambio debe empezar en nosotros”

Partes del diario de conducta

Cada vez que nuestro hijo o hija tiene un mal comportamiento que queremos cambiar debemos coger este recurso y empezar a escribir. La experta recomienda que seamos muy literales en nuestra redacción, debemos poner con exactitud lo que ocurre, hacemos, decimos, etc.

  1. Día y hora. Debemos poner la fecha y la hora.
  2. Situación.  ¿Dónde estamos, quiénes y qué hacemos? Por ejemplo: Estamos en casa, en el salón y los niños están jugando a la PlayStation. Nosotros estamos leyendo y es hora de hacer la cena y poner la mesa.
  3. Conducta problema. ¿Qué hace o dice el niño? Literalmente. Por ejemplo: “Déjame en paz, no me da la gana”, “¿eres tonta? ¡estaba jugando con mi Play!”.
  4. Respuesta de la madre, padre o persona presente. Literalmente qué hacemos o decimosPor ejemplo: “ya te he dicho que hay que hacerlo”, “me da igual si no quieres dejar la Play, hay que poner la mesa” A continuación, se la quito y volvemos a gritarnos: “¿por qué me lo apagas?”, “Porque te he dicho que ya no se juega más”, “Mamá, por favor, 5 minutos más”, “Te he dicho que no”… Como se ha mencionado anteriormente, hay que volver a redactar todo hasta que la situación queda extinguida.

¿Qué hacer después de una semana?

Tras una semana dejando por escrito lo que ocurre, es momento de sentarnos y leer. Siguiendo el ejemplo, quizá nos demos cuenta que siempre nos retan cuando hay que poner la mesa, que les dejamos jugar justo 10 minutos antes de ponernos a cenar, que no avisamos con el suficiente tiempo, que terminamos poniendo la mesa nosotros o que siempre les gritamos y no les damos opción a hablar. Como se ha mencionado anteriormente, nos da pistas sobre cómo reaccionamos y claves para ver por qué nuestro hijo se comporta así.

Tras este proceso de reflexión es posible buscar otras alternativas como: que necesita que le delimitemos mejor el horario de juego, hacer preavisos, asegurarnos que nos ha entendido o que le quitemos los mandos en silencio y le llevemos hacia la mesa. Sin duda no es un proceso que nos lleve al éxito inmediato, necesitaremos de ensayo y error para ajustar nuestra respuesta a las necesidades de nuestro hijo. Sin embargo, sí nos proporcionará claves para el mayor objetivo como madres y padres: no cometer los mismos errores y actuar cuando sea demasiado tarde.

FUENTE: elperiodico.com

El ‘síndrome de la cara vacía’

Por qué los chavales no se quieren quitar la mascarilla en el colegio

Por MARTA FDEZ. VALLEJO

Las mascarillas van a desaparecer de las aulas tras las vacaciones de Semana Santa después de dos años en los que han limitado las relaciones y la comunicación entre escolares y con sus profesores e, incluso, los propios compañeros…

Sigue leyendo en: elcorreo.com

Participación en el programa A vivir de cadena Ser: «Las preguntas de Broncano y Burque»

¿Tus amigos te hacen más inteligente?

Nuestras amistades de la infancia nos pueden haber influido mucho. Un estudio publicado por la Universidad Internacional de Florida confirma que la inteligencia de un adolescente de 15 años está correlacionada con la del que era su amigo a los 11. Hablamos con Javier del Pino y Burque, sobre la influencia de las amistades cuando somos más pequeños.

Quitarse la mascarilla, motivo de ansiedad para adolescentes: ¿Cómo ayudarles a sentirse más seguros sin estar tapados?

Los psicólogos insisten en la importancia de no forzar y darles su tiempo. Muchos reconocen que sienten vergüenza al quitarse la mascarilla por miedo al qué dirán los demás sobre su aspecto físico.

Para muchos adolescentes, quitarse la mascarilla supone un motivo de ansiedad: que se les vean los granos, su verdadera imagen… admiten que se sienten más seguros tapados. Los psicólogos insisten en la importancia de no forzar y darles su tiempo. Porque, aunque parece algo fácil quitarse la mascarilla, para algunos implica mucho más. Manuel, de 13 años, lo ve a diario en su colegio.

«Hay algunos que se levantan un poco la mascarilla por debajo, le dan un mordisco al bocadillo y se vuelven a tapar», cuenta este menor del Colegio Sagrado Corazón-Fundación Spínola de Sevilla. Se sienten desnudos («es como si me quito los pantalones», comenta una alumna), y les genera inseguridades: «Siempre piensas en qué le pareces a la otra persona cuando te bajas la mascarilla».

Para José Luis Barrejón, orientador de Secundaria y Bachillerato de Brains International School, está claro lo que sucede con esta nueva problemática: «Permite tapar aquellas características de su físico con la que no se sienten tan cómodos». Una valoración a la que se suma Silvia Álava, doctora en Psicología: «Esa sensación de seguridad hace que no quieran quitarse la mascarilla».

Les sucede más a ellas que a ellos. Para adentrarse más en esta cuestión, un equipo de laSexta se fija en un grupo de estudiantes que se juntan en el patio. Son nueve, y seis de ellos tienen la mascarilla puesta, y otros dos, aunque quitada, la mantienen cerca, algo que evidencia un empleo alternativo de la mascarilla. En el Brain International Schools de La Moraleja, los menores hablan de esas inseguridades.

A Luna, de 12 años, le costó quitársela: «Pensaba que iban a decir cosas sobre mí, lo mismo que le pasó a mis amigas. Teníamos vergüenza«. Aunque es normal, según dicen los orientadores, al tratarse de una época de cambios, altos y bajos de autoestima, como es la adolescencia. «Es una época de cambios físicos y de presión sobre su imagen», ha destacado Ana Herrero, coordinadora del Departamento de Orientación de este centro educativo.

La solución pasa por trabajar la autoestima y por no forzar. «Es importante, si no se quieren quitar la mascarilla, no forzar, darles tiempo y validar las emociones que están sintiendo», ha expuesto Silvia Álava. Así, todos, también ellos, nos iremos adaptando a la que siempre ha sido nuestra realidad, tanto dentro como fuera de las aulas.

FUENTE: lasexta.com

Los jóvenes españoles ¿están «anestesiados» con la tecnología?

Según un informe de GAD3 y Empantallados, presentado este martes, el 84 % de los adolescentes recurren al teléfono móvil para no aburrirse, especialmente dentro del hogar familiar.

La situación de pandemia y el confinamiento han provocado un punto de inflexión en nuestra relación con la tecnología, sobre todo en el hogar. Para medir cómo y en qué medida ha influido la digitalización en los adolescentes y sus relaciones familiares, Empantallados y GAD 3 han presentado este martes en Madrid la cuarta edición de su informe El impacto de las pantallas en la vida familiar.

Diagnóstico” de lo que sucede en el interior de los hogares españoles

Los datos de este estudio realizado a finales de 2021 -y basado en las respuestas de 824 participantes- recoge la opinión de padres, madres y adolescentes de entre 14 y 17 años sobre su relación con la tecnología, y busca ser un “diagnóstico” de lo que sucede en el interior de los hogares españoles, tal y como ha indicado la coordinadora de contenidos de Empantallados, María José Abad.

Una de las principales conclusiones de la investigación es que el teléfono móvil se ha convertido en un “refugio” para los adolescentesDos de cada tres jóvenes lo utilizan con mayor frecuencia que antes del confinamiento, y un 84 % admite recurrir a su smartphone para no aburrirse.

¿Pero a qué se debe este consumo excesivo?

Según la psicóloga Silvia Álava, la situación actual de alerta sanitaria constante nos genera “tristeza” y buscamos evadirnos con aquello que tenemos más a mano: nuestro móvil.

Es la vía de escape más rápida al aburrimiento y “una montaña rusa de emociones” para los adolescentes: más de la mitad creen que las pantallas les ayudan a sentirse más felices, y un 16 % no se aguantarían a sí mismos si pasasen más de dos días alejados de sus dispositivos electrónicos.

Ante estas cifras, Álava ha insistido en que debemos “dejar de usar las nuevas tecnologías como anestesiadores emocionales” y que debemos aprender a convivir con nosotros mismos y recuperar la capacidad de introspección que hemos perdido con la pandemia. “El aburrimiento no es malo”, ha añadido.

Este incremento en el uso de las pantallas dentro del hogar también ha provocado que la mitad de las familias flexibilicen las normas tecnológicas en casa, y ha forzado a los padres a “recalcular su posición con respecto al mundo digital”, ha asegurado la investigadora tecnológica y decana de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, Charo Sádaba.

Los padres: el principal referente digital de los jóvenes

La avanzada digitalización también ha puesto en manifiesto el papel de los progenitores como referente en educación digital para sus hijos. A pesar de posibles desencuentros, el 78 % de los jóvenes encuestados admite hacer caso a los consejos de sus padres.

La familia es un espejo en el que se reflejan las fortalezas y las debilidades de las distintas generaciones frente a las pantallas. Y también sus diferencias. El ámbito que más preocupa a los jóvenes en internet es el ciberacoso; mientras que la principal cavilación de los padres es la relación de sus hijos con desconocidos en la red.

Más del 20 % de los adolescentes reconocen haber sufrido insultos a través de WhatsApp o redes sociales; el mismo porcentaje que admite abiertamente haber consumido pornografía en el último mes. En ambos casos, la cifra es mayor entre el sexo masculino.

«Perdidos” en cómo educar a sus hijos en un uso responsable de la tecnología.

Y es que un tercio de los progenitores encuestados aseveran sentirse “perdidos” en cómo educar a sus hijos en un uso responsable de la tecnología. Álava ha señalado que pueden “ayudarles a detectar sus puntos fuertes y detectar sus áreas de mejora” a través de un lenguaje cuidado y con mensajes más concretos.

La aportación clave, según Sádaba, es el “criterio”, pues siete de cada diez padres afirman que sus hijos carecen de espíritu crítico a la hora de diferenciar la calidad de las noticias y, por tanto, son también más vulnerables a bulos y fake news.

También a la hora de consumir contenido audiovisual. Tres de cada cuatro padres es consciente de que ver series y películas en compañía de sus hijos fomenta la conversación familiar. Sin embargo, este dato contrasta con que casi un 60 % de los adolescentes ven las series habitualmente solos.

El futuro es tecnológico

De 3.080 grados universitarios disponibles actualmente en España, menos de 100 tienen un “contenido digital potente o acorde a lo que el mercado está demandando”, ha destacado el director general de la escuela digital ISDI, Rodrigo Miranda.

Pero tanto jóvenes como adultos son conocedores de que su futuro está escrito en digital. Más del 90 % de los padres saben que internet cambia muy rápido el mercado laboral y que las pantallas serán claves en el futuro profesional de sus hijos.

Videotutoriales

De hecho, ya lo está siendo. Tres cuartas partes de los adolescentes encuestados ha recurrido a videotutoriales para adquirir algún conocimiento nuevo; y un 60 % ha realizado algún trabajo de modo colaborativo.

El director de Responsabilidad Social Corporativa de Orange (empresa colaboradora del estudio), Daniel Morales, concluyó: “No debemos demonizar a la tecnología, sino conocer bien todos sus efectos para aprovechar los positivos frente a los negativos”.

FUENTE: compromiso.atresmedia.com

El 84% de los adolescentes usan el móvil para evitar aburrirse, sobre todo cuando están solos en casa. Estudio realizado por empantallados.com

El 84% de los adolescentes en España afirman que usan mucho el móvil para no aburrirse; y utilizan más las pantallas cuando están solos en casa. Es una de las principales conclusiones de la cuarta edición del estudio “El impacto de las pantallas en la vida familiar. Familias y adolescentes tras el confinamiento”, realizado por empantallados.com y GAD3, con el apoyo de Orange, a través de su iniciativa ‘Por un uso Love de la Tecnología’, y la Comisión Europea.

La investigación, llevada a cabo a finales de 2021, se basa en una encuesta a una muestrarepresentativa de padres con hijos adolescentes, así como a adolescentes entre 14 y 17 años; y en focus groups con adolescentes y padres. Analiza los cambios de usos digitales de padres e hijos tras el confinamiento, y los principales retos que plantea la adolescencia en el entorno digital.

En el acto de presentación han participado Narciso Michavila, presidente de GAD3 y Pía García Simón, de Empantallados, quienes han comentado las principales cifras del estudio; así como Daniel Morales, director Responsabilidad Social Corporativa de Orange. A continuación, tres expertos han hablado sobre el papel de las familias en el nuevo contexto, el reto educativo de la salud emocional y las nuevas profesiones: Charo Sádaba, investigadora europea de menores y tecnología, y decana de la facultad de comunicación de la Universidad de Navarra; Silvia Álava, psicóloga; y Rodrigo Miranda, director general de ISDI, primera escuela de negocios nativa digital.

LAS 5 CLAVES DEL ESTUDIO

1. La nueva normalidad de las familias es cada vez más tecnológica. El inicio de la pandemia provocó un cambio drástico en la relación de padres y adolescentes con la tecnología. El tiempo de uso de pantallas se disparó en los hogares españoles, y continuó en niveles muy elevados tras el confinamiento. Dos de cada tres adolescentes (68%) utilizan el teléfono móvil más que en la “vieja normalidad”, solo cuatro puntos más que los propios padres (64%). Y el teletrabajo y las clases digitales han “revivido” al ordenador: más de la mitad de padres (51%) e hijos (54%) reconocen utilizar este dispositivo más que antes.

Este incremento de tiempo llevó a replantear las normas de utilización de pantallas en casa, y tras el confinamiento no se ha vuelto a la realidad anterior. La mitad de los padres (51%) reconocen que las normas digitales se han flexibilizado; algo que solo percibe uno de cada tres adolescentes (34%). El aumento de confianza de los padres en sus hijos, cuando estos van creciendo; y la inercia de la pandemia, lo explican.

2. Las pantallas, refugio para los adolescentes. El 84% de los adolescentes afirman usar mucho el móvil para no aburrirse; y reconocen usar más las pantallas cuando están solos en casa. Los jóvenes usan mucho las pantallas, pero ya lo hacían antes de la pandemia.El confinamiento ha acentuado una realidad que ya existía: el 56% de los padres creen que los hijos están más “enganchados” a las pantallas que antes de la COVID-19.

¿A qué se debe el consumo excesivo? Las pantallas ofrecen un remedio inmediato frente al aburrimiento. Los padres se quejan de que se trata de una generación con menor capacidad para afrontar la frustración. Fomentar un uso de las pantallas con un “para qué” (como potenciar un talento), o promover otras actividades (voluntariado, deporte, salidas a la naturaleza…) puede ser parte de la solución. En el fondo muchos adolescentes prefieren lo presencial: solo el 36% de prefieren quedarse en casa jugando a un videojuego a salir a la calle; y casi el 60% prefiere las clases presenciales.

3. El principal reto educativo: salud emocional y bienestar digital. El 65% de los padres piensan que las pantallas y las redes sociales son una amenaza para la autoestima de los adolescentes. La tecnología es la puerta de acceso a experiencias emocionales intensas. El 43% de los adolescentes creen que las pantallas producen en ellos una montaña rusa de emociones. Más aún; el 55% piensan que les ayudan a ser más felices, y el 48% a evadirse de su realidad diaria.

Los videojuegos ayudan a sentirse mejor al 59% de los adolescentes; las redes sociales, al 52%. Otros datos, aunque con carácter más minoritario, invitan a la reflexión sobre el impacto que las pantallas tienen en la salud emocional de los adolescentes: sin móvil durante dos días, el 16% de los adolescentes no se aguantarían a sí mismos; y el 12% se sentirían sin ganas de nada.

En cuanto a las preocupaciones más frecuentes sobre el entorno digital: la relación con desconocidos es lo que más preocupa a los padres, y el ciberacoso la principal preocupación de los adolescentes. El acceso a contenidos inadecuados, daños en la salud mental (ansiedad, depresión…) y la dependencia o adicción a redes sociales son otros factores de preocupación.

Más del 20% de los adolescentes reconocen que les han insultado por WhatsApp o redes sociales. En cuanto a contenidos inadecuados o prácticas de riesgo, en el último mes el 20% reconoce abiertamente haber visto pornografía, el 7% apostado en una web de apuestas y el 5% haber enviado a otra persona imágenes desnudo. En los dos primeros casos, el porcentaje es mayor entre los chicos, y en la tercera, entre las chicas.

4. Los padres siguen siendo el principal referente de los hijos. La irrupción de la tecnología en el hogar ha puesto de manifiesto la importancia del papel educativo de los padres. El 78% de los adolescentes reconocen que, aunque piensen distinto, hacen caso de los consejos de sus padres. En cuanto a la elección de estudios, una de las decisiones más importantes para un adolescente, el 60% afirman que a quienes hacen más caso es a sus padres, seguidos de a sus amigos y tutores. Los influencers no parecen jugar un papel relevante en esta decisión (solo el 6% dicen que les harían caso). 

Las series y las películas pueden ser una ocasión para generar conversaciones en familia: tres de cada cuatro padres consideran que ver series y películas con los hijos facilita generar temas de conversación importantes con los hijos. Este dato contrasta con que la mayoría de los adolescentes ven las series habitualmente solos (56%), y que los padres las ven habitualmente en compañía de su pareja (61%).

Por otra parte, la familia es espacio de aprendizaje conjunto de las nuevas realidades tecnológicas. En el último año, el 48% de los adolescentes han ayudado a sus padres con cosas de pantallas que sabían más (videoconferencias, redes sociales…). Y el 43% de los padres han ayudado a sus hijos en temas que dominaban mejor, como los programas Office. Aunque más de un 30% de los padres afirman que se siente perdido en cómo educar a su hijo en un uso saludable de las pantallas.

Asimismo, la familia es un espejo en el que se reflejan las fortalezas y debilidades que las distintas generaciones hacen de las pantallas. El 71% de los padres afirman que sus hijos tienen menos criterio para diferenciar la calidad de las noticias; y que, por tanto, son más vulnerables a bulos y fake news. En el último año, dos de cada diez adolescentes (21%) han reenviado alguna noticia falsa pensando que era cierta. Una cifra que desciende hasta el 13% entre los padres.

Al mismo tiempo, el 65% piensan que sus hijos gestionan mejor la sobrecarga informativa del ámbito digital. Lo ilustra la avalancha de mensajes que reciben por WhatsApp y redes: el 45% de los padres se sienten agobiados por el aluvión de notificaciones; 35% en el caso de los adolescentes. 

5. Hacia un futuro cada vez más digital. Con el confinamiento, la sociedad dio un gran salto en competencia digital; las pantallas eran la única ventana al trabajo, a mantener relaciones sociales, etc. Dos años después, el 67% de adolescentes resaltan que las pantallas les facilitan buscar nueva información; el 58%, que la tecnología les ayuda a tener más comunicación con los demás; y el 53% que les ayudan a ser más curioso y generar nuevas inquietudes.

Una tecnología que, además, les facilita desarrollar competencias nuevas, propias de la era digital, como el aprendizaje permanente o nuevas formas de trabajo en equipo. El 75% de adolescentes han buscado recientemente algún videotutorial para aprender a hacer algo nuevo. Y, en el último año, el 60% han hecho algún trabajo de modo colaborativo.

Los padres saben que el horizonte de los hijos es cien por cien digital. El 94% dicen que las pantallas van a ser muy importantes para el futuro profesional de sus hijos. Y el 92% saben que internet cambia muy rápido el mercado laboral.

FUENTE: orange.es

Intervención en las Noticias de Antena 3 a raíz del alumno que apuñaló al profesor en un colegio de Murcia

La Policía encontró material inflamable en la mochila del alumno que apuñaló al profesor, aunque no llegó a utilizarlo.

Un alumno de 13 años apuñalaba este miércoles al profesor, de 41 año, en el colegio Monteagudo de Murcia. Las últimas novedades sobre este caso señalan a que este menor también había llevado a clase material inflamable, no solamente el puñal.

El joven había fabricado una especie de cóctel molotov casero. La Policía encontró ese material inflamable en el interior de la mochila del alumno, aunque no llegó a utilizarlo.

Durante los próximos 15 días el chico de 13 años no podrá venir a clase y el profesor ya ha recibido el alta hospitalaria. El Grupo de Menores de la Policía Nacional está investigando porque este alumno actuó así.

El alumno apuñaló al profesor cuando él se encontraba de espaldas, escribiendo en la pizarra, en mitad de la clase y delante del resto de los alumnos.

Además del objeto punzante, según confirman fuentes oficiales, también llevaba material inflamable en su mochila. El niño se estaba medicando y cuando llegaron los agentes lo encontraron, desorientado y aturdido. «Se dejan llevar por ese estallido emocional y hacen cosas de las que luego se arrepienten«, explica la psicóloga infantil Silvia Álava.

No es el único caso de violencia en las aulas, «probablemente debido a debido a la fatiga pandémica», comenta el psicólogo sanitario, Abel Domínguez.

Los expertos advierten del impacto que estas agresiones pueden suponer en los profesores, «puede sufrir desmotivación, aumento de estrés» y aseguran que puede afectar tanto a su calidad de vida como la enseñanza de los alumnos.

¿Qué hacer cuando el caos se apodera de la habitación de tu hijo adolescente? En El País

Algunas pistas: dejar claras las normas de los espacios comunes, consensuar una ley de mínimos y despejar la mesa de estudio de vez en cuando.

Por CRISTINA BISBAL DELGADO

Entrar en la habitación de mi hijo es como ir a Ikea. Voy a echar un vistazo y salgo con seis vasos, dos platos y cuatro toallas”. Este chiste es un buen ejemplo de a lo que muchas madres y padres se enfrentan cada vez que pasan el umbral del dormitorio de sus adolescentes. Otro ejemplo es el tiktok de Oliva sin Hache (@oliva_sinhache) en el que cuenta que la merienda de su hijo de esa tarde va a consistir en el medio yogur con moho encontrado en el cajón de su escritorio y los restos del sándwich de Nocilla que estaba debajo de la cama; eso sí, le despega los pelos, que a él no le gustan, ironiza.

Es cierto que, como dice la psicóloga Silvia Álava, no todos los adolescentes son iguales y los hay ordenados, pero es muy habitual que su espacio sea lo más parecido a una jungla en la que las sillas a duras penas sostienen la ropa sin ordenar de toda la semana; y las prendas limpias sin guardar se juntan con las sucias sin echar a la lavadora… Y es así sin importar género, resultados académicos, que se le den bien las matemáticas o la filosofía. Una de las razones de que así sea es que su tolerancia al desorden es mayor que la de los adultos: “Es a los padres a quienes realmente nos molesta su desorden, entre otras cosas porque nos gustaría aún tener la sensación de control sobre nuestro hijo o hija”, afirma Álava. Algo que se nos va escapando un poco cada día cuando llegan a la pubertad. MÁS INFORMACIÓNCómo actuar frente a la desidia de tu hijo adolescente

Dejadez, rebeldía o prolongación de la infancia

Mientras, a ellos cada vez les importa más “lo que pasa fuera de casa: los amigos, las redes…; y menos lo que les piden sus padres. Así que a veces no recogen por dejadez o incluso por rebeldía”. Pero también, como dice Carmen Guaita, maestra, escritora y tutora de UP!family, puede ser una forma de “reflejar un deseo de prolongar la infancia o de manifestarnos su saturación. Es como si dijeran: ‘Que los demás se ocupen de esto, que yo bastante tengo con la adolescencia, los horarios, los granos, los estudios y los amigos’”.

Es importante tener claro que la desorganización de su espacio es independiente de posibles problemas mentales. “El desorden exterior no tiene por qué reflejar un desorden interior”, aclara Guaita, quien se refiere a desórdenes alimenticios, de sueño, de consumo o de higiene personal. Para distinguirlo aconseja utilizar lo que denomina “indicador del apuro sobre el desorden”. Vamos, si se avergüenza del estado de su habitación. Y pone estos ejemplos: “Si va a recibir amigos, ¿arregla su habitación? Si graba un vídeo para una red social, ¿ordena lo que aparece a su espalda?” Si la respuesta es afirmativa, es que percibe el desorden y lo que debemos hacer es recurrir al comodín del diálogo, siempre ejercido con tranquilidad. “Establecer unos mínimos de orden que afecten a su habitación y a la casa entera. Por supuesto, estos mínimos estarán marcados por nuestro sentido común y priorizarán la salud y la higiene. No es lo mismo una pila de restos de comida podridos que de papeles”, comenta la escritora.

Normas de convivencia para todos

Ambas expertas inciden en la importancia de mantener al margen los lugares ordinarios de la casa. Nada dejar la ropa tirada en el salón; ni zapatillas en la cocina o el cuarto de baño. Ahí juegan especial importancia las normas de convivencia, que deben ser comunes para todos los miembros de la familia. En ese sentido, Guaita recuerda que no deben ampararse en la intimidad, que no es lo mismo que la privacidad: “La intimidad es absolutamente sagrada, pero la privacidad tiene límites cuando se vive en familia. El baño, la despensa, el frigo, el cesto de la ropa, los armarios… no son sitios privados, sino que familiares mientras vivamos juntos”.

Pero no podemos pretender que el amor por el orden les llegue por ciencia infusa, así, de repente. La tutora de Up! Family recuerda que hay que educarles en la colaboración, según su edad, desde pequeños. “A veces sobreprotegemos hasta un punto de no retorno, y de ahí pasamos a una exigencia para la que no tuvieron rodaje. Aun así, nunca es tarde para sentarse un momento y pedirles colaboración para que la vida sea un poco más fácil para todos”. Y añade: “No podemos consentir que nuestros hijos vivan en el caos. De hecho, no debemos llegar al caos, sino marcar pautas familiares lo antes posible, sin dramatizar, sin amenazar, sino mirando bien cuándo se cumplen para agradecerlo y valorarlo”. Guaita apuesta por la comunicación: escucharles y tratar de adecuar nuestras exigencias a sus requerimientos, que los mínimos sean pactados, pero que tengan claro que hay que cumplirlos y valorarlo cuando se cumplan.

Nada de recoger por ellos

Todo ello con una premisa fundamental: si hemos empezado este diálogo, si ya estamos trabajando en ello, deberíamos tener prohibido entrar en su cuarto y ordenarlo nosotros. Y, si lo hacemos, como dice Guaita, no podremos echárselo en cara. Silvia Álava: “Que un padre o una madre de vez en cuando entre en la habitación y ordene no es aconsejable por el mensaje que se le está dando: al final, siempre vienen y me lo hacen”. Entonces, ¿para qué molestarme en hacerlo yo? Es más. Ni siquiera deberíamos llevar la ropa sucia que sabemos que van a necesitar unos días después, a la cesta de la ropa para lavar: “Deben saber las consecuencias de su desorden: su sudadera favorita no tiene patitas, por lo que si no la llevan ellos, no estará limpia el día que se la quieran poner”. Álava apuesta por establecer un día a la semana para poner orden o pasar revista en la habitación.

¿Y si el caos es en la mesa de estudio?

Ahí la cosa cambia. Porque afecta directamente a su nivel de concentración, como cuenta Ana Couto, pedagoga y creadora del programa Estudiar con sentido: “El orden es necesario porque tener muchas cosas a la vista genera distracciones a nivel inconsciente, a modo de ruido visual, que impide que podamos poner todos nuestros recursos en la tarea en la que estamos y ni siquiera nos damos cuenta. Para una buena concentración debemos tener la mesa de trabajo completamente despejada”. Claro que ella misma sabe que no es sencillo que cambien sus hábitos. Más aún si quien lo dice son sus padres.

Aquello de “¡Pero mira cómo tienes la mesa!” no resulta eficaz “solo consigue una habitación más o menos recogida cuando hay alguna amenaza por medio, o un tono un poco más elevado de lo habitual”. Es distinto cuando se lo dicen otros, y más aún cuando comprueban la diferencia. Couto: “En nuestras sesiones les explicamos lo que ocurre en nuestro cerebro cuando estamos ante el desorden; y, con base en esta teoría, les pedimos que prueben a estudiar un día con la mesa completamente limpia y lo comparen con su experiencia anterior. Además, la ventaja que tenemos nosotros es que cuando empiezan a trabajar con nuestro programa están en un momento de cambio, dispuestos a probar cosas nuevas”, y que quien se lo dice no son sus progenitores.

La buena noticia es que este caos no dura siempre. “La etapa en la que están, con cambios continuos, físicos, psíquicos, emocionales, es normal que se manifieste con ese gran desorden exterior. Eso no significa en absoluto que se vayan a quedar así para siempre”. Por eso, la pedagoga cree que no debemos sentirnos culpables si de vez en cuando nos ocupamos de despejar su mesa. “No significa que no vaya a poder hacerlo por sí mismo más adelante”. Solo se necesita algo de tiempo y, como siempre, amplias dosis de paciencia.

FUENTE: elpais.com Puedes seguir De mamas & de papas en FacebookTwitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter quincenal.