Estas son las razones por las que no debes mentir a tus hijos, a ninguna edad. Colaboración con La Vanguardia

Descubrir que sus padres falsean la verdad hará que se sientan traicionados, entre otros desajustes

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Si no estás listo ya, me iré sin ti. Si no te duermes, vendrá el coco. Como no termines el plato, no vas a crecer. Estas afirmaciones tienen algo en común: que todas son mentiras muy extendidas entre los padres. Frases como estas se lanzan con la intención de evitar confrontaciones y enfados o de promover buenos comportamientos. Pero disfrazar la verdad nunca es una buena estrategia.

A primera vista, parece que este tipo de afirmaciones bienintencionadas no hacen mal en quien las recibe. Sin embargo, los expertos y la ciencia tienen una visión distinta de la situación. Recientemente se ha publicado un estudio en el Journal of Experimental Child Psychology que aborda las consecuencias que puede desencadenar en los niños el engaño. En concreto, la investigación revela que privar de la verdad a los hijos puede provocar desajustes en el desarrollo psicosocial de los menores.

Criar a través de la mentira puede parecer un ahorro de tiempo, sobre todo cuando las razones de los padres para engañar es que sus hijos hagan algo difícil de explicar”, comenta Peipei Setoh, profesor de Ciencias Sociales de la Universidad de Singapur y primer autor de la investigación, en un comunicado. Sin embargo, este comportamiento puede desencadenar una pérdida de confianza en los adultos. “Los niños se sienten muy traicionados cuando se dan cuenta de que sus personas de máxima confianza les mienten”, revela Silvia Álava, especialista en psicología educativa.

El por qué de las ‘mentirijillas’

Mentirijillas es un término con el que se resta importancia al hecho de enmascarar la realidad. No obstante, ni las más pequeñas hacen ningún bien al desarrollo de los menores. De hecho, este tipo de comportamiento suele estar más ligado al confort de los adultos que al beneficio de los hijos. “Mentimos porque tenemos miedo de contar la verdad; a veces, porque les estamos sobreprotegiendo; y otras, porque pensamos que es un tema que no les atañe por la edad que tienen”, indica la psicóloga.

Es frecuente evitar afrontar temas relacionados, por ejemplo, con la muerte o la sexualidad. “Lo hacemos para protegernos, o porque nos da vergüenza hablar sobre determinados asuntos y tener que dar explicaciones”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez Psicólogos.

Impacto en el desarrollo

Lo que en un principio parece una medida de protección, puede dejar una profunda huella en el desarrollo infantil. Los resultados de la investigación antes mencionada indican que aquellos niños a los que se les había educado en la mentira, la utilizaban de forma frecuente. Además, mostraron comportamientos más egoístas y manipuladores, así como un mayor sentimiento de culpa y vergüenza.

“Los niños siempre van a acabar descubriendo la verdad, son muy buenos observadores. Puede que no sepan exactamente qué sucede, pero se dan cuenta de que hay algo raro en el discurso. Por otra parte, los adultos también se sienten incómodos con su comportamiento, al enseñar un modelo en el que se valida la mentira”, explica Álava.

Los niños educados en la mentira tienen comportamientos más egoístas y manipuladores

La psicóloga aclara que esto no quiere decir que haya que compartirlo todo con los hijos. “En ocasiones, no necesitan tener información detallada de lo que está ocurriendo, porque hay que preservar la infancia. No hay que transmitirles, por ejemplo, las preocupaciones de los mayores; es algo que no necesitan”, subraya.

Otro efecto colateral del embuste es que quien lo ejerce deja de ser una fuente fiable para los pequeños. “Ellos no son tontos; si ven que les mentimos u ocultamos cosas van a dejar de preguntar. Por ello, debemos dar respuestas veraces”, comenta Domínguez. De lo contrario, buscarán respuestas en otras personas, como pueden ser amigos o internet.

“Aquí entramos en el apartado de los valores o pudor que puedan tener los padres ante determinados temas, como pueden ser la sexualidad o la prevención del consumo de sustancias adictivas. Yo les animo a que siempre hablen de ello, porque a través de internet, compañeros de clase o padres que tengan menos tapujos van a tener acceso estas cuestiones”, añade el psicólogo.

Cómo contar la verdad

Es importante valorar el nivel de crecimiento para entablar una comunicación efectiva. Álava recomienda siempre analizar qué es lo que el niño necesita saber dada la edad que tiene: “En función de sus años y de lo necesario que sea contarle algo, será cuando elaboraremos el discurso”.

Ser asertivo y claro en el mensaje, así como en los detalles que se van a compartir, es fundamental, ya que como indica la experta, “muchas veces nos enganchamos a las mentiras porque los pequeños empiezan a hacer preguntas y nos ponen nerviosos”.

Adaptar el lenguaje a cada etapa de crecimiento es fundamental para crear un vínculo de confianza. “Los niños no están maduros a todas las edades para encajar determinados temas, pero hay que adaptarlos a su nivel de entendimiento. Más adelante cuando pregunten o necesiten una actualización de la información, podemos dar una versión acorde a lo que puedan entender”, propone Domínguez.

De hecho, a los más pequeños, les cuesta identificar las mentiras. “Tienen un pensamiento más fantasioso, algo que hay que trabajar con ellos. A medida que van creciendo son más conscientes de si les estamos falseando la información o no. Entonces es cuando caemos en la incongruencia educativa: Me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”, reflexiona Álava.

“Caemos en la incongruencia educativa: me enfado si me mientes, pero yo te puedo mentir a ti”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Intentar empatizar con los sentimientos infantiles, ofrecer información para que sepan cómo manejar la situación o resolver determinados problemas juntos son algunas herramientas para evitar el engaño.

“Invito a que los papás a que reconozcan a los niños como grandes científicos. Están en constante investigación, probando cosas nuevas y buscando explicaciones sobre el mundo que les rodea. Todo esto es positivo, si les animamos a contrastar lo que les digan o vean en internet criaremos futuros adultos inteligentes”, concluye Domínguez.

FUENTE: LaVanguardia.com

“Si queremos que los niños sean felices tenemos que hacerlos autónomos, seguros y capaces” Colaboración con SerPadres.es

Las pantallas y las tecnologías llegaron a nuestras vidas para quedarse y no solo eso: cada vez tienen más protagonismo en nuestro día a día y en la de nuestros hijos, por eso, utilizarlas de forma saludable es fundamental. Hablamos de estos y otros temas con la psicóloga Silvia Álava.

Por Cristina Cantudo

Que crezcan sanos y felices. Si preguntamos a la mayoría de padres qué quieren para sus hijos, gran parte de las respuestas podrían resumirse en estas dos ideas. Para lograrlo, hábitos como hacer un buen uso de las pantallas y las tecnologías, tener un vínculo de confianza con los hijos y ayudar en el desarrollo emocional de los niños son factores claves. Silvia Álava, especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa, colaboradora de Empantallados.com y ponente de la sesión «Niños y pantallas: pautas de educación digital en el nuevo curso», en la Parent’s Academy de Empantallados.com y Zona from Facebook, nos da algunas recomendaciones y nos orienta en este camino en el que, como ya sabemos, las curvas están garantizadas. 

¿Cómo pueden hacer los niños un buen uso de las pantallas?

En este sentido, la experta asegura que tenemos que enseñar a los niños a hacer un buen uso de las pantallas y de las tecnologías y, como padres, somos responsables de lograrlo. Para ello es fundamental estar con nuestros hijos, no podemos dejarles con la tablet, el ordenador o el móvil e irnos, porque así no podemos supervisar en qué páginas están entrando ni qué contenidos están viendo. Tenemos que acompañarles en este uso y enseñarles cómo hacerlo.

¿Es un error prohibir que usen las nuevas tecnologías?

Silvia Álava lo tiene claro: “No podemos prohibir que usen las nuevas tecnologías porque ya sabemos que todo lo prohibido se hace más atractivo y además es imposible cumplirlo”. Los niños siempre van a tener acceso a algún móvil o a alguna nueva tecnología, por eso, prohibirlo no tiene sentido, lo que se debe hacer es acompañarles y educarles en el correcto uso de las mismas.

La introducción de las tecnologías en el aula

Son muchos los centros en los que las nuevas tecnologías se han introducido de pleno en las aulas, ya que pueden aportar grandes beneficios para el aprendizaje, por ejemplo, en este aspecto la experta recalca que el proceso de atención sostenida lo hace la pantalla. Además el feedback es inmediato y el niño se hace más responsable de su propio aprendizaje. Eso sí, la figura del maestro sigue siendo fundamental: “El maestro es el encargado de transmitir conocimiento, de fomentar la curiosidad y de incentivar las ganas de los niños de aprender”. Además, Silvia Álava también explica que la figura del profesor es fundamental para enseñar a discernir entre lo que es un hecho y una opinión, ya que Internet está lleno de opiniones y, hoy en día, con las nuevas tecnologías, es fundamental trabajar el sentido crítico, ya que en la red hay información que está muy bien, pero otra mucha que no es veraz.

Límites y normas

Los niños necesitan límites y normas. Hay padres que piensan que poner límites o normas a los niños puede hacer que se anule su personalidad, pero eso es un error, ya que les ayudan a adquirir autonomía. La experta en psicología educativa señala que es clave que los progenitores se junten y se pongan de acuerdo para establecer las normas y poner dónde está el límite. También da algunas pautas para hacerlo: las normas deben ser muy pocas, estar adecuadas a la edad del niño y a sus características y preferiblemente debemos enunciarlas en positivo. “Las normas deben ser pocas, adecuadas a la edad del niño y debemos enunciarlas en positivo”

Preocupación ante el fácil acceso a pornografía…

Actualmente los niños tienen fácil acceso a la pornografía desde edades tempranas y esto es algo que preocupa a muchos padres. Silvia Álava tiene claro que ante esto, el arma fundamental es la educación: “Hay que hacer una educación afectivo-sexual desde que son pequeñitos, porque si en casa ven que no van a tener la respuesta a su inquietud la van a buscar en Internet y se van a encontrar con sexo y pornografía”. Los menores no van a acceder a una educación afectivo-sexual saludable, van a encontrar pornografía, que no suele tener asociada ningún tipo de valores. “Hay que perder el miedo, tenemos que ir haciendo esa educación afectivo-sexual desde que son pequeños, adaptando el contenido a su edad y que vean que en nosotros van a encontrar cualquier respuesta que necesiten, que pueden preguntarnos cualquier cosa”, explica Álava.

Hay muchos riesgos en el consumo temprano de pornografía, pero sobre todo el problema es que cuando llegan a la adolescencia, al momento de mantener esas relaciones afectivo-sexuales con sus iguales, piensan que la pornografía es real: “ Creen que los que sale en las películas porno es lo que les gusta a los hombres o a las mujeres en realidad y esto no suele ser así, porque además, en la pornografía, la mujer es un mero objeto que no disfruta y que está para darle placer al hombre”, lamenta la experta. Por eso es fundamental incidir en esta educación y lanzarles el mensaje de que deben respetar su cuerpo y el de los demás. 

¿Cómo hablar de sexo con los hijos?

“Es la pregunta del millón, lo primero de todo es perder el miedo y darle cierta naturalidad. Un pequeño truco, si nos resulta complicado hablar de ello, podemos hacerlo mientras estamos haciendo otra cosa, por ejemplo, mientras estamos preparando una ensalada o un bizcocho. De este modo, si nos cuesta mantener la mirada, podemos desviarla”. Sin embargo, la experta matiza que este es un truco para aproximarnos al tema, pero que debemos ponerlo sobre la mesa para evitar que lo busquen en Internet y en la pornografía.

¿Cómo crear un vínculo de confianza con nuestros hijos?

Parece que en algunos casos nos entran las “prisas” para crear ese vínculo cuando llega la adolescencia y vemos que es un momento peligroso para nuestros hijos tengan acceso a pornografía, drogas, etc. pero realmente hay que intentar crear ese vínculo desde que son pequeños. “Es importante crear un espacio en el que estemos juntos y nos veamos la cara, los ojos, para analizar la información que nos están dando de lo que están sintiendo los niños”, aconseja Alava. También recomienda reservar un tiempo para poder hablar, como aprovechar el rato de la comida, la cena o el desayuno y dejar los dispositivos electrónicos fuera de este tiempo y de ese espacio. “Somos los adultos los primeros que tenemos que explicar cómo nos sentimos y aportar de nuestra vida”, concluye la experta.

Desarrollo emocional

Los padres tenemos un papel fundamental en el desarrollo emocional de nuestros hijos. En el día a día, en casa, la relación con los padres, con los hermanos y con la familia es fundamental para este desarrollo. A veces los padres somos el mayor enemigo de la inteligencia emocional cuando caemos en un estilo de educación sobreprotector: “Cuando estamos demasiado encima, no les dejamos que hagan las cosas para las que sí están preparados, no les permitimos sentir emociones desagradables ante determinados momentos o que se frustren porque lo van a pasar mal, y con esto, sin querer, estamos impidiendo que se desarrolle correctamente la inteligencia emocional”, argumenta la psicóloga.

Crear hábitos saludables

Los niños necesitan hábitos saludables y nosotros somos el espejo en el que se miran, por eso es tan importante que demos ejemplo: “Los niños nos copian en todo momento, por eso muy difícil que tu hijo o tu hija tenga hábitos saludables si tú no los tienes, eres el primero que tiene que comer sano, no sirve de nada llegar, que haya una comida para los niños con fruta y verdura y luego nosotros comer otra cosa. Tenemos que comer todos de forma sana”, recomienda Álava.

Otro factor muy importante es el ciclo de sueño: muchos niños no duermen las horas necesarias: “En España los niños tienden a dormir poquísimo, muchas menos horas de las que son recomendables. Tienen que estar a su hora en la cama” asegura la experta. También aconseja tratar de prescindir de aquellas actividades que sean secundarias para que no nos sirvan como excusa para que los niños se acuesten más tarde por falta de tiempo. Debemos tener en cuenta que si no duermen lo recomendable, cuesta mucho que se levanten e incluso están más irascibles durante el día.

Cómo criar hijos felices

El mayor deseo de todos los padres es que sus hijos sean felices, todos queremos ser felices, pero debemos tener cuidado porque a veces nos equivocamos: “Crear una burbuja de felicidad en la que tratemos de dárselo todo, comprárselo todo, evitar que sufran en todo momento, va en contra. Si queremos que los niños sean felices tenemos que hacerlos autónomos, tenemos que hacerlos seguros, capaces y tenemos que saber que ellos sienten que ante la mínima dificultad van a saber responder o que pueden acudir al adulto cuando no sepan, pero no hacerles tan “blanditos” de pensar que ante cualquier problema ellos no saben y se arrugan, porque eso va en contra de su felicidad”.

Educando en valores

Es fundamental que los valores estén presentes en la educación, cada familia tiene que pararse a pensar cuáles son los valores que quieren inculcar a sus hijos: “Los valores son las guías, los topes del camino que indican cuándo me estoy saliendo, algo que me dice que eso va en contra de mis valores. Cada uno que piense cuáles son, pero yo sí recomendaría, como psicóloga, que el respeto debe estar presente, porque si conseguimos una sociedad en la que todos nos respetemos con independencia de las opiniones que tengamos, de la religión o de la raza, vamos a conseguir una sociedad mucho más justa y sentirnos todos mucho mejor”, concluye Silvia Álava.

*Parent’s Academy de Empantallados.com y Zona from Facebook: cada mes en Madrid tiene lugar una Masterclass con un experto en educación digital: una sesión con un enfoque muy práctico que poder aplicar en el día a día. Más información sobre próximas sesiones en: empantallados.com/madrid

Para leer el artículo completo y ver el vídeo de la entrevista pincha aquí: serpadres.es

¿Son los videojuegos de tu hijo adecuados para su edad? Colaboración con Consumer

La violencia y las estrategias para monetizar los juegos online pueden provocar una dependencia excesiva y transmitir valores inadecuados para su edad.

Por Nacho Meneses

Es gratuito, pero genera 3.000 millones de dólares en beneficios, y en solo dos años ha atraído la pasión y el fervor de 2.000 millones de usuarios repartidos por todo el mundo. Hablamos, claro, del videojuego online Fortnite, todo un fenómeno social en el que 100 jugadores pertrechados con los más variopintos accesorios combaten en cada partida hasta que solo queda un superviviente. Entre esos jugadores, hay muchos menores. Incluso niños que aún no tienen la edad mínima para la que está recomendado: 12 años. En las siguientes líneas profundizamos en este videojuego y analizamos cómo la violencia y las estrategias para monetizar los juegos online pueden provocar una dependencia excesiva en los niños.

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¿Es un problema que niños más pequeños utilicen este tipo de juegos? Si se pone 12 años es “porque hasta esa edad la moral no está plenamente desarrollada; la estética del juego puede que esté concebida para niños pequeños, pero el contenido no… Cuanto más pequeños, más sensibles son, y hay que tener un cuidado especial en que nada interfiera con el correcto desarrollo de la moral”, explica Silvia Álava, psicóloga infantil.

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¿Son los videojuegos perjudiciales?

Aunque no pueda decirse que haya una relación de causalidad entre este tipo de videojuegos y conductas violentas en la vida real, “lo que sí hay que plantearse es el tipo de valores que quieres fomentar en tu hijo. Somos demasiado benevolentes con el tema de los videojuegos… Hay niños de 8 a 11 años jugando al Fortnite y también niños de 12 jugando a juegos de 18”, añade Álava. Dependiendo de sus características, el código PEGI incluye diferentes clasificaciones para los videojuegos, que van desde los 3 a los 18 años.

Más que por jugar a videojuegos, el problema se presenta en el caso de que el menor, por hacerlo, deje de llevar un estilo de vida saludable y de atender otras actividades necesarias como los estudios, la lectura, las actividades al aire libre o la vida familiar. Aunque si el menor abusa del juego, este puede llegar a afectar al correcto desarrollo de la atención: “El esfuerzo de atención sostenida no lo tiene que hacer el niño, sino que lo hace el juego, porque cambia rápidamente de estímulos visuales y auditivos”, afirma Álava. “Te lo guía todo el juego… Por eso ocurre que los niños se aburren tan rápido en la vida real. Si en los videojuegos te lo dan todo hecho, en la vida real lo tienes que hacer tú. Hay que alternar los dos tipos de juegos”.

Gratis, hasta cierto punto

En el estudio mencionado, el miedo a sentirse desplazado era un motivador importante a la hora de jugar: si todo el mundo lo hace, ¿me voy yo a quedar fuera? Hoy en día, el videojuego se ha convertido en una herramienta básica de socialización, y muchas veces incluyen chats de voz para quedar con los amigos del colegio y conversar con los nuevos contactos que se hacen dentro del juego.

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El verdadero peligro puede que no venga de la violencia, sino de un elemento de presión social que lleva a “glorificar las cuestiones de estatus a través de las compras de skins y accesorios, y por el hecho de que tengas que pagar para obtener aquellos que te hagan destacar dentro del grupo social al que pertenece el menor”, añade Arnedo. Algo que puede hasta llegar a ocasionar problemas de autoestima. Y como hay cosas que solo puedes conseguir aleatoriamente, se empuja al usuario a estar más horas jugando y a gastar más dinero. A fin de cuentas, como apunta Álava, “el juego está hecho para que el niño se enganche”.

Lee el artículo completo en FUENTE: Consumer

«Hay chicas que malinterpretan la igualdad y copian las conductas masculinas» Colaboración con el diario ABC

La grabación de las agresiones da a sus protagonistas «visibilidad y sentido de la pertenencia»

Por Érika Montañés @emontanes

Violencia llama a más violencia es un aforismo que no siempre se cumple. Entre los jóvenes, lo único que desmantela ese axioma es una educación positiva en valores y en resolución de conflictos por la vía pacífica porque «no tienen la madurez emocional necesaria» para no caer en arranques de agresivididad, insiste el especialista en Psicología de Adolescentes, Ángel Peralbo.

Tras conocer la agresión que se produjo ayer en el Instituto Francisco de Quevedo de Madrid, ninguno de los psicólogos infanto-juveniles consultados por este periódico ocultan que los muchachos están más expuestos que nunca a imágenes de rudeza y eso es jugar con fuego. No obstante, la doctora en Psicología Silvia Álava niega la mayor: las conductas violentas entre jóvenes siempre han existido, pero el elemento diferenciador es que en la actualidad muchos de ellos encuentran un estímulo inmediato en el hecho de que se les vea. «Se mueven por “el aquí y ahora”, en ningún momento empatizan con la víctima» ni muestran la menor solidaridad con su sufrimiento, apuntilla Álava.

Acoso en torno al aula

La del instituto de San Blas no es la única agresión dura que se ha conocido en los últimos años a las puertas de un centro educativo. En la Fundación ANAR reciben con frustración este tipo de grabaciones y comentarios con demasiada frecuencia. Gestionan también el Teléfono del Acoso Escolar (900 018 018) puesto en marcha por el Ministerio de Educación, y que registró casi 26.000 llamadas el año pasado. De ellas, más de 8.000 fueron casos reales de «bullying» en las aulas que merecieron ser investigados.

Además, los psicólogos tanteados por ABC exponen otra regla de oro: los jóvenes reciben un aluvión de entradas de información violentas, cada vez mayor a través de internet y los videojuegos, lo que, de manera inconsciente, va elevando su patrón de tolerancia hacia otros comportamientos igualmente severos. Ocurre como en el sexo, explican estos expertos en la mente del niño; si acostumbras a visionar imágenes de porno duro, en tus relaciones sexuales consentirás escenas de gran salvajismo y las concebirás naturales, explica Peralbo.

Normalizan la violencia

«Esa normalización de la violencia» es lo que está detrás, para el psicólogo juvenil Abel Domínguez, del proceder cada vez más virulento e incluso un tanto enfermizo desplegados por jóvenes de nuestra sociedad.

Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 90% de los jóvenes de 13 a 15 años tienen un «smartphone» en la mano en estos momentos en España. Su consumo no es corto: entre dos y cuatro horas al día. La doctora Álava no culpa a la telefonía ni a los videojuegos. «No se ha podido demostrar en un estudio la correlación significativa entre internet y su consumo y una mayor agresividad conductual entre los jóvenes. Lo que ocurre es que no son conscientes del daño que ocasionan, les reporta satisfacción personal difundirlos y un sentido de pertenencia» dentro del grupo afectivo en el que se mueven. A la postre, adquieren mayor visibilidad gracias al efecto multiplicador de la redes.Sucede como en el sexo: con el consumo de porno duro, los jóvenes naturalizan también la violencia sexual

¿Y el género, también influye? ¿Son las chicas cada vez más agresivas? Este punto sí despierta consenso entre los especialistas: las mujeres siempre han desarrollado cierta agresividad, no tan física como los hombres. Es más manipulativa, es violencia verbal. Lo que sucede, incide Álava, es que ellas han malinterpretado la igualdad y copian comportamientos netamente masculinos.

Peralbo, autor de «De niñas a malotas» (Esfera de los Libros), reseña que hombres y mujeres se han equiparado en conductas de riesgo, pero sin que se correspondan con perfiles a priori agresivos. Muchas veces, afirma, peleas lamentables como la última en Madrid las protagonizan niñas que no suelen presentar actitudes tan abruptas.

FUENTE: Diario ABC

El regreso a la rutina escolar supone un gran esfuerzo económico y psicológico para los padres. Colaboración con la cadena COPE

Llegamos al final del verano y eso solo significa una cosa, volver a la rutina. Dejamos la playas, volvemos a casa, retomamos el trabajo y a los niños les toca algo que no les gusta mucho, volver a las clases. La vuelta al cole se traduce en un auténtico esfuerzo económico y psicológico para padres y niños. En cuanto a lo económico, las familias realizan un gran desembolso para los uniformes, los libros, las mochilas, básicamente todos los materiales escolares. Un desembolso que, según la Organización de Consumidores y Usuarios, oscila este año entre los 1.993 euros de gasto medio por hijo. Unos costes que dependen, lógicamente, del tipo de educación que tenga el niño.

Si la educación es pública, la OCU estima que el gasto medio por niño desde que llega a infantil hasta bachiller es de 4.416 euros. Si es concertado, el gasto asciende paulatinamente a 10.168 euros. Y si la educación es privada, los gastos llegan a 24.841 euros. Dentro de esas medias se encuentran los gastos en material, ropa libros… El material escolar ronda en torno a los 83 euros de media anual, los libros de texto, unos 201 euros y en el caso de los uniformes, unos 151 euros de media. Cifras que sin duda suponen una “cuesta de agosto”.

Pero como decíamos al principio, también significa un esfuerzo psicológico tanto para padres como para hijos. Los niños tienen que recuperar los hábitos de acostarse pronto, ir a clase, dejar las consolas por los libros… Un cúmulo de cambios que hace que la vuelta a la rutina sea complicada. Los padres por su parte luchan para que sus hijos recuperen estos hábitos, llegando muchas veces a discutir y enfadarse cuando estos muestran cierto estado de rebeldía.

En Mediodía COPE hemos hablado con Silvia Álava, psicóloga experta en educación, para conocer conocer mejor cómo afecta el inicio del colegio a los pequeños: «Les afecta un poquito. Es cierto que les cuesta ponerse las pilas pero tardan menos que los padres. Normalmente suelen tardar unos 15 dias en habituarse«. La psicóloga ha dado consejos para mejorar la vuelta al cole en las casas: «Los padres pueden ir retomando horarios estas semanas previas a la vuelta al cole. No tiene sentido que apuren con el mismo horario hasta el comienzo del colegio porque si no van a estar agotados«.

También ha destadado la importancia de la actitud que tienen que tener los padres cuando llevan a los pequeños al cole: «Los niños tienen que saber dónde vamos, qué es lo que se va a hacer, etc. Pero lo fundamental en estos casos es la actitud de los padres porque hay a veces que son los padres quienes van con miedo al colegio. Esa actitud da un mal enfoque al pequeño y lo asimila con algo negativo. Por eso tienen que cambiar la actutud para que el pequeño vaya contento al colegio«

Apoyamos el avance en educación del siglo XXI junto a Faro de Vigo

Estaremos en el III Foro de Educación FARO DE VIGO que se celebrará en el Mar de Vigo los días 20 y 21 de septiembre

Por Selina Otero

En una etapa de cambios como la actual el mundo educativo avanza a paso de gigante y tiene la responsabilidad de adaptarse y dar respuestas al alumnado, preparándolo para el futuro que ya es presente. FARO renueva su compromiso con la comunidad educativa, desde profesores hasta padres y, en general, personas interesadas en los temas educativos y las nuevas tendencias, con la organización y celebración del III Foro de Educación FARO DE VIGO, que será los días 20 y 21 de septiembre en el Palacio de Congresos Mar de Vigo.

Avanzar en una Educación del Siglo XXI es uno de los objetivos de este encuentro, que llega a su tercera edición y que ha reunido hasta el momento a ponentes de prestigio tanto en el ámbito gallego como en el nacional y el internacional, así como a numerosos docentes y especialistas que imparten talleres prácticos a lo largo de las dos jornadas de duración del congreso, que ya se ha convertido en la cita anual de los docentes y familias interesados en estar a la última.

El alumno en el centro del proceso de enseñanza aprendizaje, no como mero observador, con una enseñanza participativa y activa, aprendiendo a través de la experimentación son la base de un sistema educativo que pretende prepararlos para afrontar el futuro. En estas jornadas se hablará sobre tecnologías, inteligencia emocional, las relaciones afectivas y la educación en igualdad, la hiperpaternidad, la inclusión, la educación diferenciada o el desarrollo de los talentos.

En esta edición serán catorce los ponentes que pasarán por el Palacio de Congresos Mar de Vigo durante el viernes día 20 de septiembre y el sábado día 21. Las jornadas se estructuran en ponencias y talleres formativos. Entre los ponentes de este III Foro Educativo: Álex Rovira, profesor, escritor y conferenciante; Anna Forés, experta en Neurodidáctica; la pedagoga Betina Represas, que hablará sobre convivencia; Javier Tourón, Catedrático de Innovación; Eva Millet, que centrará su charla en los peligros de la sobreprotección de los hijos e hijas o Mabel Lozano, que realizará una exposición sobre cómo educar en relaciones afectivo sexuales sanas.

Volcado en la Educación

Con esta edición, FARO celebra por tercer año consecutivo este congreso educativo, que cuenta con la colaboración del Concello de Vigo, Diputación de Pontevedra, Banco Sabadell, Universidad de Vigo y FCC. Las entradas para asistir a este III Foro de Educación estarán disponibles desde hoy en www.eventbrite.es y en las oficinas de FARO en Policarpo Sanz, 22, en horario de lunes a viernes de 9 a 14 horas y martes y jueves de 17 a 19 horas. Se pueden adquirir para una sola jornada o para las dos y los precios oscilan entre los 12,50 euros la jornada del viernes, 17,50 la del sábado y 25 euros el foro completo. Como novedad, en esta edición, los talleres tendrán un coste de 0,50e/taller y el importe neto recaudado del total de los talleres será donado a DownVigo, que este año estará presente en el Foro mediante un taller que tratará sobre inclusión. Los talleres deben seleccionarse en el momento de comprar las entradas ya que cuentan con diferentes aforos que oscilan entre los 25 del taller de Matermáticas y el ilimitado del método BAPNE.

El Foro Educativo es uno de los pilares del compromiso de FARO DE VIGO con la Educación. Este periódico ha reforzado recientemente su suplemento educativo, el FARO DA EDUCACIÓN (en papel, publicación quincenal) y un portal web (www.faroeduca.com) que aglutina toda la actualidad educativa, así como contenidos especializados. Además, FARO continúa, cada curso, con el FARO DA ESCOLA, un proyecto en el que participan ya más de 60 centros educativos: elaboran su propio periódico, que se imprime en la rotativa del diario decano.

Por el Foro Educativo pasaron hasta el momento expertos de la talla de Richard Gerver, Emilio Duró, Catherine L’Ecuyer, Ianire Estébanez, Mar Romera, Claudia Bruna, David Calle, Jesús Guillén, Andrés Bellido, Pedro Sarmiento, Javier García, Laura Llauder, Manel Rives, Bertila Fernández, Belén Piñeiro o Aitor Barbosa.

Guías del futuro educativo

El profesor británico Richard Gerver, autor de «Creating Tomorrow’s Schools Today», proclamaba en la segunda edición del foro educativo de FARO que necesitamos «una generación de personas que sepan gestionarse a sí mismas» ante los cambios que vienen: «preparar a los jóvenes para que lideren un nuevo renacimiento», decía.

Si el año pasado un total de nueve expertos impartieron las conferencias y los talleres en el foro educativo, con cerca de 1.500 asistentes entre profesionales de la educación y padres, en esta ocasión FARO amplía el cartel de expertos: serán catorce en total entre las ponencias y las salas para la experimentación. En el panel de conferencias destacan «Educar es amar», de Álex Rovira, profesor, conferenciante y escritor.

Anna Forés, pedagoga y escritora se centrará en educar en tiempos complejos y Javier Tourón en las más conocidas como altas capacidades. Betina Represas se ocupará de la convivencia en el aula, desde su experiencia como formadora, orientadora y coordinadora en el Programa Piteas de desarrollo del talento. Eva Millet y Mabel Lozano completan el cartel de las charlas de esta edición.

Los talleres formativos para esta edición del foro tocarán varias disciplinas. Silvia Álava, doctora en Psicología, se centrará en inteligencia emocional en el proceso de aprendizaje. Sergio Clavero, profesor en el IES de Cacheiras (Teo) y asociado de la Universidade de Santiago (USC), impartirá un taller sobre alfabetización cinematográfica y sobre cómo educar la mirada. El especialista en matemáticas de esta edición será Julio Ferro, que intentará explicar las matemáticas para la vida, con herramientas para un aprendizaje significativo. Elba Pedrosa, especialista en creatividad, publicista y escritora, describirá cómo despertarla con unos pasos sencillos y que todos podemos desarrollar.

Habrá en el foro de este año un taller lleno de ritmo: el de Javier Romero Naranjo, representante del método Bapne (percusión corporal). Javier García García, exdirector y docente, transmitirá su experiencia de cómo transformar un centro educativo, como él llevó a cabo en el Centro de Educación Infantil y Primaria (CEIP) Viñagrande (Deiro-Vilanova).

También habrá un taller impartido por José Yuste Frías, profesor de la Universidade de Vigo. Tratará sobre el uso de las pantallas, analizando edades tempranas, y la revolución digital. Yuste es licenciado y doctor en Filosofía y Letras (Filología Románica-Francés) por la Universidad de Zaragoza y profesor titular de la UVigo en el Departamento de Tradución e Lingüística de la Facultad de Filoloxía y Tradución de la Universidade de Vigo, donde imparte docencia de grado dando clase de traducción directa.

Un taller muy especial será el impartido por formadores de la Asociación para el Síndrome de Down (Down Vigo). Se centrará en el Programa Alida: una experiencia educativa en un entorno universitario. Personas con diversidad funcional encuentran en Alida un aliado para la formación, la inclusión social y el acceso al mercado laboral, según explica la propia asociación.

FUENTE: FarodeVigo.es

#Podcast Vacaciones en Familia: hablamos de las claves para la convivencia estival en No Es Un Día Cualquiera de RNE

Estamos de vacaciones y es época de compartir con familares, por eso, el sábado hablamos en RNE en No es día cualquiera sobre Claves para la convivencia estival.

  • Mantener una buena actitud, crear un clima de confianza
  • El respeto esté siempre presente entre todos los miembros de la familia.
  • Por mucha confianza que tengamos el “por favor” y las “gracias” deben se estar siempre presentes.
  • Evitar las comparaciones entre familias.
  • No competir.
  • Mantenerse abierto a aprender Mantente abierto/a a aprender otras formas de hacer las cosas, de gestionar las situaciones, no estás en posesión de la verdad absoluta.
  • Y sobre todo, nunca obligar a elegir: o tu madre/padre o yo. No solo porque puede no gustarnos la elección final, sino porque estamos poniendo a la persona en una situación muy comprometida y emocionalmente muy intensa.

«Bajo ningún concepto un bofetón a un hijo ayuda a educarle» Colaboración con el diario ABC

La Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología, explica alternativas para afrontar las discusiones con los niños.

Laura Peraita @LauraPeraita

La negativa de un niño de 10 años por ir a ducharse encendió la llama de una discusión familiar que su madre quiso zanjar con un bofetón. Pero, el enfado no acabó ahí. El caso llegó a los tribunales y la Audiencia de Pontevedra ha fallado en contra de esta madre a la que ha impuesto una pena de dos meses de prisión al considerarle autora de un delito de maltrato en el ámbito de la violencia doméstica. No obstante, este castigo se rebajará a dos meses de trabajos en favor de la comunidad, puesto que la acusada no cuenta con antecedentes penales.

Lejos de valorar el dictamen del juez, Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», explica que «bajo ningún concepto un bofetón está justificado ni ayuda a educar a un niño. Éstá muy estudiado que la violencia solo genera violencia».

Explica que si un padre trata de regular las emociones de un niño, reaccionar de forma violenta con él no contribuye a mejorar su comportamiento. «Los padres son el modelo a seguir por los hijos y, si se actúa de esa manera, se le está enseñando, precisamente, a reaccionar de forma violenta porque el adulto no ha sido capaz de regular sus propias emociones».

Esta experta añade que, actuar de este modo, conllevará a entrar en una escalada de actuaciones violentas ante cualquier conflicto en la familia llegando, en ocasiones, a que la situación «se les escape de las manos».

Por este motivo, Silvia Álava Sordo matiza que lo mejor en estos casos de discusión en los que parece que se pueden perder los papeles con el hijo, «es parar y que los padres se retiren de la habitación en la que se encuentra el niño y avisarle de que cuando estén más calmados se abordará el tema con tranquilidad. Es muy importante, ante tanta tensión, —advierte— no tener contacto visual entre ambos. Cada uno, en solitario, deberá hacer un esfuerzo por calmarse, respirar hondo y, en el caso de necesitarlo, realizar alguna técnica de relajación. Cuando todo vuelva a la calma, los padres deben retomar el tema para dejar claro que el comportamiento del hijo no ha sido el adecuado y que los padres son los que siempre tienen la autoridad que hay que respetar», concluye esta experta.

Los expertos advierten sobre la presencia de los menores en las redes: el 75% tiene fotografías en Internet con solo dos años. Colaboración con LaSextaTV

La Fiscalía del Menor advierte de que el derecho de imagen les pertenece a los menores y hay casos que ya han llegado a los tribunales.

Los niños nacen, prácticamente, con una huella digital bajo el brazo y el dato es muy llamativo: el 75% de los menores de dos años tiene fotografías de él subidas a Internet.

Javier Huete, fiscal de la sala del Coordinador de menores, alerta del peligro: «En el momento en el que el niño es un preadolescente se puede sentir condicionado porque puede ser objeto de chanzas y burlas».

Y es que, no tenemos en cuenta su opinión. Desde la Fiscalía del Menor insisten en que el derecho de imagen les pertenece a ellos. Sin embargo, durante todo el año, pero sobre todo en verano, compartirnos continuamente contenido con nuestros familiares y amigos.

«Una vez que subimos una fotografía o un vídeo a la red, perdemos el control de ese archivo», señala María Ramírez, portavoz de Policía Nacional.

Muchas imágenes se comparten sin ningún tipo de filtro, algo con lo que hay que tomar precauciones, según la psicóloga infantil Silvia Álava: «Hay que tener cuidado con las poses que tiene o lo que está haciendo».

Hay casos que han llegado hasta los tribunales. De hecho, en España hay sentencias que obligan a padres y madres a eliminar el contenido del menor en las redes. Y en Francia ya existen multas, 45.000 euros y un año de cárcel por publicar fotos íntimas de los hijos sin su permiso.

Según una encuesta de ‘Malasmadres’, a más del 60% les cuesta controlar el propio uso de las tecnologías. Y, lo cierto es que, mientras se trata de velar por la seguridad de los niños, a la vez se está narrando su vida en las redes.

Es tú oportunidad, así podrás crecer como familia este verano. Colaboración con el diario ABC

Claves reales para mejorar las relaciones con los hijos y de pareja

Por Laura Peraita @LauraPeraita

Durante al curso académico la mayoría de los padres se quejan de la falta de tiempo para estar con sus hijos y disfrutar del tiempo libre. El estrés, las prisas, las obligaciones diarias, las apretadas agendas… pueden poner al límite a cualquier familia y dejar en un segundo plano cuestiones tan importantes como conocerse más en profundidad, comunicarse en calma, resolver conflictos con reflexión, interesarse sobre cómo se sienten los demás… Ya no hay excusas: el verano es una oportunidad para crecer como familia. El tiempo libre es el mejor aliado.

Según Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», crecer como familia es mejorar. Para ello sugiere a los padres que se paren a pensar, que se planteen dónde están y dónde les gustaría llegar y, sobre todo, cómo conseguirlo. Cada familia es muy distinta y tiene metas diferentes, pero lo más habitual es que pretendan mejorar la comunicación, la paciencia, acabar con los gritos, fomentar el respeto, el afecto físico (dar más muestras de cariño con besos, abrazos), reconocer los aspectos positivos de los demás… «Por ello, –apunta–, hay que aprovechar las vacaciones para plantearse objetivos claros de mejora familiar y luchar por ellos. No hay que dejarse llevar por la pereza o por el día a día porque las relaciones no mejoran solas. El verano es el momento de actuar».

Estado emocional inicial

Pero antes de ponerse manos a la obra, Gema Garrido, presidenta de Praxxia, asociación especializada en coaching familiar y parentalidad positiva, aconseja que los padres, al echar el freno, aprovechen para analizar el estado emocional en el que se encuentran en ese momento como individuos; es decir, si están muy estresados, cansados, deprimidos, ilusionados… «porque la persona, como tal, no se enfrenta de la misma manera a una convivencia familiar las 24 horas».

También considera Garrido relevante tener expectativas reales. «Que llegue el verano no significa que vayan a ser las vacaciones de nuestra vida tal y como salen en los anuncios en los que todo es felicidad y diversión. En este periodo también hay tiempo para aburrirse o estar cansado. Es muy humano. No por ir a un hotel en la playa con la familia implica que todo el tiempo va a estar rebosante de felicidad», explica.

Con fecha y hora

En la misma línea se manifiesta Ana Asensio, psicóloga de Vidas en Positivo, quien reconoce que es muy habitual coger con unas ganas inmensas las vacaciones y a veces no suele ser todo como se idealizaba. «Nos da la sensación de que el tiempo en familia es un verdadero estrés, que no sabemos hacerlo bien o que nuestros hijos están “maleducados”, se enfadan todo el tiempo, protestan continuamente… mientras nosotros, como adultos, también tenemos la necesidad imperiosa de descansar. Somos humanos».El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión…

Por este motivo, Silvia Álava Sordo propone, en primer lugar, fijar los objetivos y buscar momentos de calidad en familia, «pero poniendo fecha y hora, planificándolos, porque si no esos ratos quedan diluidos y al final se dejan pasar. El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión… De esta forma, fluirá la conversación para conocerse mejor. También se puede aprovechar para rescatar álbumes de fotos familiares, contar cómo se conocieron papá y mamá, cómo vivían los abuelos… Hacer juegos para que dibujen a cada miembro de la familia y conocer cómo los perciben nuestros hijos de forma divertida…».

Matiza, no obstante, que conocer a los hijos «es aceptar como son y olvidarse de cómo quiero transformarles en lo que yo quiero que sean. Es un error muy común. Se debe asumir que cada persona es única y tiene que hacer su vida a su manera dentro de un orden».

En este sentido, Gema Garrido propone a los cabeza de familia que bajen el nivel de exigencia con sus hijos porque en estos días libres se pueden pasar por alto ciertas rigideces imprescindibles para el resto del año. «Para que esta labor sea más fácil es bueno empatizar con los pequeños, hacer una regresión personal a cuando nosotros teníamos su edad para intentar entender qué es lo que nos motivaba entonces para, de esta forma, poder planear momentos y actividades acordes a sus deseos y en los que todos puedan disfrutar lejos de discusiones».

Cuando los hijos son adolescentes puede resultar más complicado que quieran pasar ratos junto a sus padres o hermanos por la etapa vital que atraviesan, «pero no pueden mantenerse al margen de la familia», prosigue Silvia Álava Sordo. «Lo mejor es dejarles espacio para su soledad y para estar con sus amigos, pero negociar con ellos que hay momentos dentro de la dinámica familiar en los que tienen que estar presentes, como a la hora de la comida o la cena, por ejemplo. Lo ideal sería que estas dos ocasiones no fueran impuestas, sino que se les presente como momentos divertidos y atractivos para que quieran compartirlos con el resto de la unidad familiar».

Espacios propios

No obstante, Ana Asensio advierte que, al igual que en el resto del año, «en vacaciones es esencial generar espacios en el hogar para compartir, pero también para disfrutar de momentos propios, para nuestras aficiones, descanso o para aburrirnos y no hacer nada». Recuerda que «no hacer, también es hacer», y es muy necesario en este instante vital aprender y enseñar a nuestros hijos a no hacer nada de vez en cuando y a sentirse cómodos por ello. «No hacer, no es una pérdida de tiempo; al contrario», matiza.Querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror…

Para evitar sentimientos de culpabilidad cuando no todo el tiempo en familia sale como se esperaba, Ana Asensio apunta que sentir ese estrés de convivencia familiar en vacaciones y que puedan entrar ganas de huir es natural y humano, también forma parte de la vida. «En ocasiones, las demandas nos resultan elevadas. La exigencia de la crianza y la educación unida a la coordinación con nuestra pareja puede hacernos sentir agobio. Y, además, al querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror… Bueno –insiste–, pues esto también es humano. ¿El truco? La calma. Si se monta un alud y la bola de nieve se hace cada vez más grande; para, respira, salte de la escena, observa y, cuando todo haya bajado de intensidad, decides qué hacer. Probablemente te resulte más fácil tomar una decisión adecuada sin carga emocional añadida».

Esta psicóloga anima a los progenitores recordando que hay que comprender que la convivencia con los niños es toda una aventura, «y a veces el humor nos ayuda mucho y nos saca victoriosos de situaciones que inicialmente nos puedan generar incomodidad y hasta miedo», concluye.

FUENTE: Diario ABC