Ideas de juegos caseros para fomentar la autonomía de los niños de 3 a 8 años

¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos a ser más autónomos? La doctora en psicología Silvia Álava nos propone algunos juegos caseros con los que podemos fomentar la autonomía infantil, de los 3 a los 8 años. ¿Jugamos y aprendemos?

https://youtu.be/2ndn1Ys521s
  • Cómo trabajar la autonomía infantil desde la primera infancia (00:09)
  • Enseñar a los niños a responsabilizarse de sus tareas (01:31)
  • La importancia de dar tiempo a los niños para hacer las cosas solos (01:54)
  • Cómo enseñar a los niños a jugar solos (03:00)
  • No hagas por tu hijo lo que él o ella sepa hacer (04:22)

La vuelta al cole en Trece al Día de TreceTV

Os comparto este nuevo vídeo de mi intervención en el programa Trece al Día donde hablamos sobre la vuelta al cole y todo lo que implica para la familia.

También dedicamos un parte de nuestra conversación a hablar sobre el acoso escolar, algo que cada vez necesita mayor atención por parte de todo el entorno escolar.

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso online gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo: Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves: Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional: ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción: Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones: ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial: Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional: ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta: Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción: Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables: ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática: ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma: A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

Reggaeton ¿Son los mensajes de sus canciones adecuados para todas las edades?

En este nuevo vídeo reflexionamos sobre los mensajes que transmiten las canciones de Reggaeton. ¿Son adecuadas para todas las edades? ¿Debemos filtrar de alguna manera lo que escuchan los más pequeños de la casa? ¿Están alineadas las letras de esas canciones con los valores que queremos transmitir en nuestra familia? Aquí te dejo algunas ideas…

Enseñar a los niños a jugar solos para fomentar su autonomía (y más tips)

Ayudar a tus hijos a ser más autónomos e independientes a través de la responsabilidad y el juego.

Fomentar la autonomía en los niños es fundamental si queremos que estos tengan un correcto desarrollo y puedan asumir las responsabilidades adecuadas para cada edad, pero también estableciendo hábitos como que, por ejemplo, el niño juegue solo. Por ello, es esencial empezarla a trabajar la autonomía desde muy pequeños a través del juego y con pequeñas tareas domésticas o de cuidado personal.

Establecer rutinas, darles espacio y adaptar lo que les pedimos es fundamental para que ellos sientan que pueden conseguirlo y, por ende, crezcan felices, sanos y con una buena autoestima.

Índice

  1. Como fomentar la autonomía y responsabilidad de los niños
  2. Cómo y por qué enseñar a los niños a jugar solos
  3. Educar a niños más autónomos e independientes

Como fomentar la autonomía y responsabilidad de los niños

A partir de los 2 años, más o menos, los niños tienen un gran entusiasmo a la hora de hacer cosas por ellos mismos: estamos en la fase del ‘yo puedo solo‘, del ‘yo quiero hacerlo’. Aprovechar esta fuerza, esta confianza, que sale de nuestro pequeño es fundamental para empezar con el desarrollo de la autonomía. En este punto, pues, es vital que tengamos mucha paciencia con ellos y que los animemos a que realicen las tareas por su cuenta.

Las tareas que pueden realizar los niños en esta edad son bastante básicas, pero debemos entender que son un mundo para ellos. Por este mismo motivo, no solo debemos mostrarles nuestro apoyo, sino que debemos animarlos y no presionarles; debemos dejarles su tiempo y su espacio.

Un juego al que podemos jugar en esta etapa, como no podría ser de otro modo, es el de ser mayor. En este caso, les podemos pedir que tiren los pañales al cubo de basura correspondiente o bien dejarles que empiecen a vestirse y desvestirse de forma autónoma, y que depositen la ropa sucia para lavar, etc. Siempre dándoles responsabilidades que se encuentren dentro de sus capacidades.

Cómo y por qué enseñar a los niños a jugar solos

Otra manera en la que podemos fomentar la autonomía de los niños es enseñándoles a jugar solos. Sí, aunque a veces nos parezca que no es bueno, debemos aprender a dejar que jueguen solos. Evidentemente, compartir todo el tiempo que podamos con ellos es muy bueno, fantástico. Pero, también deben aprender a estar solitos y a pasar ratos con ellos mismos; darles espacio para que vayan fomentando su creatividad y vayan siendo conscientes de todo cuanto pueden llegar a conseguir si se lo proponen. 

Conseguir que los niños jueguen solos es bastante simple si seguimos unas pequeñas pautas: lo primero, será conseguirles un juego que les guste y que fomente tanto la creatividad como el razonamiento. Por ejemplo, los bloques de construcción y los muñecos.

Cuando queramos empezar a enseñarles a jugar solos, vamos a darles unas pequeñas pautas como, por ejemplo, ‘construye una escuela y ahora vengo yo a verte y ayudarte’. Y, dejamos pasar unos minutos antes de ir a ver todo lo que han hecho. Esta pequeña pausa en la que los dejamos solos debe ir aumentándose poco a poco hasta que los niños sean capaces de jugar sin necesitar de los adultos.

Y, a medida que vayan sumando años, vamos añadiendo juegos adaptados a su edad, tareas del hogar y responsabilidades en su cuidado personal

Educar a niños más autónomos e independientes

Como hemos dicho, cerca de los 2 años, los niños tienen una necesidad de demostrar, y demostrarse, que pueden hacer las cosas por ellos mismos, de tener más autonomía. Y, aquí, los padres debemos ir con mucho cuidado. Pese a que, a veces, vayamos con el tiempo justo o sepamos que los niños no van a hacer algo como se lo hemos enseñado, debemos evitar el ‘ya lo hago yo’ y ‘te ayudo, porque tú solo no puedes’.

Por un lado, el ‘ya lo hago yo’ se debe evitar porque es muy fácil que los niños se acostumbren, luego, a que lo hagamos todo nosotros. Y lo hacen muy rápidamente. Por ello, debemos armarnos de paciencia y darles el tiempo necesario para que hagan de forma autónoma lo que les hemos pedido.

Por otro lado, el ‘te ayudo, porque tú solo no puedes hacerlo’ también se debe evitar, ya que esto transmite a los niños una falta de confianza en sus habilidades. Y, si nosotros no confiamos en ellos, ¿quién lo hará? Debemos entender, también, su punto de vista y ser muy empáticos con ellos en todo momento. Si nuestros hijos ven, por el contrario, que los animamos, no solo mejorarán su autonomía, sino que incrementarán muchísimo su propia autoestima.

Enseñar responsabilidad a los niños y hacerlos más autónomos es tarea y responsabilidad de los papás y mamás si queremos verlos crecer felices y sanos, además de ofrecerles las herramientas necesarias para que puedan convertirse en adultos con una vida plena. 

Puedes leer más artículos similares a Enseñar a los niños a jugar solos para fomentar su autonomía (y más tips), en la categoría de Autonomía en Guiainfantil.com

Erradicar el acoso el acoso escolar depende de todo el entorno

Alejandro tenía 10 años cuando se suicidó. Se quitó la vida por el acoso escolar que sufría por parte de algunos compañeros y el maltrato de una profesora. Pasó 3 años de insultos hasta que no lo soportó. Una tarde le pidió a su madre una y otra vez que le permitiera no ir al colegio. «Mamá no quiero ir a clase, por favor. Yo le dije pero ¿ha pasado algo? Me dijo no, nada… Subió la persiana, abrió la ventana y se tiró». Es el relato de su madre, destrozada desde entonces. Su único consuelo es luchar para que se apruebe un Plan Nacional contra el acoso escolar y el maltrato.

«A los niños les pido que por favor, por favor, por favor, les cuenten a sus padres lo que les pasa».

Las asociaciones contra el acoso escolar se quejan de que no exista un protocolo estatal, de que cada comunidad tenga sus propios protocolos, que muchas veces no funcionan.

«Falta formación o miran para otro lado», denuncia Carmen Cabestany, presidenta de la asociación NACE y profesora.

Al final, erradicar el acoso depende de cada centro, de que sus profesores y dirección se vuelquen para eliminarlo, implicando a todos: a los alumnos, a las familias y sobre todo, a las de los agresores. Asegura Silvia Álava, psicóloga infantil.

Los «testigos mudos», esos compañeros que presencian el acoso pero no hacen nada son fundamentales. Hay que implicarlos para que pidan ayuda o denuncien la situación, aunque sea en buzones anónimos colocados en los centros.

Silvia Álava

FUENTE: elcorreo.com

Un tanque para Noah. Por Educar es todo

Por Leo Farache Director de Educar es Todo.

Este verano estaba en la playa, muy cerca de Noah, una niña de 3 años y medio, y su abuela. También estaba su tanque. El tanque que le acababa de dar su abuela una vez que juntas habían abierto una bola de plástico que encerraba este juguete de plástico.

 – ¿Qué es esto que se mueve?

pregunta Noah. Se refiere al cañón. La abuela le dice sin entusiasmo: “sí, se mueve”. Pero no contesta a su pregunta. Supongo que la respuesta correcta sería “un cañón para matar al enemigo”.

Noah sigue preguntando: –

¿Por qué solo tiene dos ruedas?,

señalando a dos ruedas que sobresalen para que la niña pueda desplazar su juguete. La abuela contesta: “porque va por la arena y así se desplaza de un sitio a otro”. Supongo que la respuesta correcta sería, “es un tractor oruga, un sistema de tracción utilizado para carros de combate que permiten arrasar con el enemigo”.

La abuela y yo nos miramos con sorpresa y tristes. No nos gusta que Noah tenga su primer tanque. A la cabeza se nos vienen para qué fueron creados, las imágenes de sus cañones lanzando fuego por sus bocas para hacer daño.

Estoy seguro de que alguna vez os habéis visto en esta misma situación. Alguien ha llegado a vuestra casa con un tanque o juguete similar para vuestros hijos. O, quizá, ha sido vuestro hijo quien os ha pedido que le compréis tal juguete.

Seguro que os habéis preguntado si un juguete bélico es lo más apropiado para un niño.

También habréis podido llegar a la conclusión de que solo es un juguete, y no tiene tanta trascendencia. Para salir de dudas, hemos preguntado a la psicóloga Silvia Álava. En su libro ‘Queremos hijos felices» aborda el tema de los juguetes infantiles.

Esta es la charla que hemos tenido con ella:

Silvia, ¿los juguetes bélicos (tanques, pistolas…) fomentan la violencia en los niños?

Actualmente, no existe evidencia científica, con estudios longitudinales, que demuestre que los juguetes bélicos incidan en que los niños sean más violento en el futuro. Pero una cosa es que no exista tal evidencia y otra es que no nos paremos a pensar qué valores les estamos transmitimos. No nos cansamos de decir que una de las cosas más importantes de la educación es la transmisión de valores. Y los valores no es algo que se transmita desde una perspectiva teórica, en la que un adulto le explica a un niño cómo deben comportarse, sino que es algo que se transmite en el día a día a través de nuestras acciones y conductas. Y los valores que transmiten los juguetes bélicos están muy relacionados con la violencia y la agresividad y con el hecho de que gana el más fuerte. Y este discurso a lo mejor no es el que queremos inculcar a nuestros hijos.

¿Hay alguna edad a la que este tipo de juguetes sean menos aconsejables que en otras?

Realmente, como psicóloga, no aconsejaría los juguetes bélicos a ninguna edad. Cuando son muy pequeños, menos, porque aún no han desarrollado la moral, y los niños tienen que ir aprendiendo lo que está bien de lo que está mal. Digamos que hasta que la desarrollan, más o menos a los 12 años, los niños no saben discernir lo que está bien de lo que está mal y, si le estamos dando un juguete con el que jugamos a hacer daño a los demás, el mensaje que puede llegarles a ellos es que esto está permitido. Quizá nos interesen más juegos que desarrollen otro tipo de habilidades.

A la hora de elegir un juguete para nuestro hijo, ¿Qué deberíamos tener en cuenta?

Tenemos que tener en cuenta muchas cosas. Las más importantes:

  • El juguete tiene que ser divertido para el niño o la niña. Si no le divierte, no lo va a usar.
  • Tenemos que pensar cómo es nuestro hijo. Si es un niño más creativo, a lo mejor le gustan más las manualidades…. También podemos hacer justo todo lo contrario. Vemos que es un poco impulsivo, nos vendrán bien juegos de mesa en los que haya que seguir las instrucciones y respetar los turnos para trabajar precisamente esa impulsividad. Sabemos que a través del juego podemos trabajar muchos procesos cognitivos.
  • La edad. Leer siempre la etiqueta para conocer para qué edad está recomendado ese juguete.
  • Que no sea sexista. Aunque vamos mejorando, aún hay muchos juguetes que perpetúan los estereotipos de género.
  • Los valores que transmite, y si son acordes a los que queremos transmitir nosotros a nuestros hijos.

FUENTE: educarestodo.com

Acoso escolar: ¿Qué hacer cuando nuestro hijo es el que agrede?

Trabajar con el menor responsable del acoso es fundamental para erradicar conductas inapropiadas y brindarle la ayuda que necesita. Muchas veces, el acosador también es víctima.

Por NACHO MENESES

Qué ha podido fallar en nuestra familia

“Mi propio hijo no era consciente ni se había dado cuenta de que estaba haciendo acoso a uno de sus compañeros”, dice la madre de un menor de 14 años que recurrió a la Fundación ANAR, de Ayuda a los Niños y Adolescentes en Riesgo, en busca de ayuda. Solo durante 2021, la fundación recibió un total de 29.638 peticiones de ayuda por situaciones de acoso escolar, de las que atendieron 3.225 casos; la mayoría correspondientes a víctimas, porque las familias de los acosadores aún se resisten a reconocer el problema: “La toma de conciencia es difícil, porque cuesta mucho asumir que nuestro hijo o hija tenga actitudes violentas”, explica Diana Díaz, directora de las líneas de ayuda de ANAR. “Existe una resistencia psicológica que muchas veces es un mecanismo de defensa muy potente. Y eso nos lleva a preguntarnos qué ha podido fallar en nuestra familia y cómo hemos podido llegar hasta ahí”, añade. Y entonces surge la pregunta:

¿Qué podemos hacer si creemos que nuestro hijo o hija es culpable de acoso?

Ante todo, no minimizar el problema. Actuar. Evitar a toda costa los “no pasa nada”, “son cosas de chicos” o “tal vez le provocaron”. La no intervención hará que el problema se perpetúe en el tiempo a través de nuevos episodios con nombres diferentes y que, incluso, llegados a la edad adulta, se transformen en casos de violencia de género, maltrato o acoso laboral. El agresor, a fin de cuentas, es en este caso otro menor de edad que también necesita ayuda. “Tienen que establecerse unas consecuencias lógicas y coherentes con la situación ocurrida, que vayan orientadas a reparar el daño causado y en las que se trabaje la empatía: cómo te sientes, cómo has hecho sentirse a los demás… E incluso pedir ayuda psicológica, porque los padres de las víctimas enseguida vienen al psicólogo, pero los de los acosadores vienen agarrados por las orejas”, afirma Silvia Álava, psicóloga sanitaria y educativa. “Y si tienen que ir al centro a pedir disculpas, como padre o madre, he de conseguir que lo hagan. La violencia no puede ser gratuita, y pedir perdón es importantísimo”, esgrime Díaz.

Identificar todo lo que se esconde detrás de esta situación

Recurrir a la ayuda profesional es de vital importancia y ayudará a identificar todo lo que se esconde detrás de la situación de acoso. Porque, en ocasiones, los mismos agresores sufrieron un abuso en el pasado, y lo pueden estar reproduciendo; o provienen de un entorno familiar en el que la violencia está normalizada. Por eso es fundamental enseñarles a relacionarse de una manera diferente, a tener un comportamiento asertivo en lugar de agresivo y a trabajar la inteligencia emocional y la empatía. “En ocasiones, se trata de chicos, chicas o adolescentes que muestran comportamientos agresivos incluso hacia sus amigos o su propia familia. Insultan, amenazan, coaccionan o mienten; les cuesta mucho empatizar y no se suelen sentir culpables”, describe Álava. Son jóvenes que actúan de forma muy impulsiva, carecen de estrategias no violentas para resolver conflictos y suelen tener una baja capacidad de autocontrol y poca tolerancia a la frustración. “Y luego está el que es agresor porque se ve presionado y entonces apoya al agresor principal. Y, al hacerlo, también se convierte en acosador”, remacha Díaz.

Responsabilidad legal

Conviene recordar, además, que los progenitores tienen una responsabilidad legal sobre los actos de sus hijos en el centro escolar. Porque, aunque el menor tenga edad penal para responder sobre sus actos a partir de los 14 años, los padres continúan teniendo una responsabilidad civil, sea cual sea la edad, hablemos de 13 o de 17 años. La Fundación ANAR gestiona un chat y dos líneas telefónicas de ayuda: la propia (900 20 20 10) y la del Teléfono Contra el Acoso Escolar y los Malos Tratos, del Ministerio de Educación (900 018 018).

Para prevenir hay que empatizar

La prevención ha de empezar a trabajarse en casa y desde edades tempranas, porque si esperamos a hacerlo hasta los 17 años, es fácil que lleguemos tarde. “Practicar la empatía implica enseñarles a ser solidarios y a hacer cosas por los demás, para que vean que en el centro escolar se puede ser líder teniendo una actitud de cooperación”, cuenta la responsable de ANAR. Y añade: “Se debe favorecer muchísimo la cercanía, la comunicación y el diálogo con nuestros hijos e hijas desde las primeras etapas, para saber cómo es su día a día, cuáles son las mejores cosas que les han sucedido y las dificultades que han podido tener, sin olvidarse de fomentar el sentimiento de pertenencia dentro de la familia. A nivel preventivo, es necesario estar muy al tanto de con quién se relacionan y cuáles son los desafíos a los que se enfrentan. Y que te vean como un modelo de referencia y te puedan consultar cualquier duda o problema”.

La semilla de la atención y la comunicación

Sembrar desde el principio la semilla de la atención y la comunicación en el hogar familiar sirve para poner límites tanto en casa como fuera, y que entiendan que ningún objetivo justifica el uso de la violencia. Algo que puede lograrse consensuando las normas y asegurándonos de que están adaptadas a su edad. De esa manera, cuando el menor salga al exterior, sabrá manejarse adecuadamente. “Este es un mensaje muy poderoso para las familias: si yo justifico alguna forma de violencia, sea la que sea, al final estoy dando carta blanca a actuaciones que tienen que ver con la violencia”, reflexiona Díaz. La educación en valores hará el resto: trabajar la autoestima, la autonomía, la conciencia social, la confianza y la resolución de problemas.

En el centro escolar

La prevención, además, se puede y debe cultivar desde el centro escolar: tanto a nivel general, por medio de la celebración de distintos talleres y dinámicas, como dentro de cada aula. El III Informe de Prevención del Acoso Escolar en Centros Educativos, de ANAR y la Fundación Mutua Madrileña, recoge algunas de las recomendaciones de los docentes, como el respeto a la diversidad; el fomento de la escucha, el diálogo y la comunicación; promover la cohesión del grupo y facilitar una metodología didáctica de trabajo cooperativo. “En el centro escolar tiene que haber una conversación necesaria que aborde el por qué y el para qué se ha recurrido a la violencia. Y a partir de ahí, ponernos en manos de profesionales que nos puedan ayudar”, sostiene Díaz.

La importancia de los testigos mudos

Resolver una situación de acoso pasa necesariamente por trabajar con los tres perfiles presentes en cualquier situación de acoso escolar: la víctima, el agresor y el espectador, que con su actitud puede validar e incluso animar los comportamientos violentos. Por eso, conviene enseñarles a no permanecer impasibles ante cualquier situación de abuso o acoso de la que puedan ser testigos. “Se ha de trabajar todo el clima del aula, e incluso de toda la escuela, para saber que aquí funcionamos desde el respeto; y que, en el momento en que haya una falta de respeto, esto se corta. En vez de decirles “tú, si ves algo, no te metas”, insistir en que lo primero de todo es defender a esta persona, ponernos en su lugar y no dejarla sola”, señala Álava. Y esto se puede hacer acudiendo a un profesor de la escuela, que puede ser incluso un mediador, porque hay muchos centros que tienen programas de prevención del acoso. Pero, ante todo, concluye, ni callarse ni mirar hacia otro lado.

FUENTE: elpais.com

La importancia de los testigos mudos ante el acoso escolar

Para terminar con esta lacra dentro de las instituciones escolares, es muy importante que demos las herramientas suficientes para denunciar los hechos a los llamados «testigos mudos», aquellos compañeros que son testigos del acoso escolar, pero que no dicen nada, ni a los maltratadores, ni a los adultos de referencia. De ello hablamos en esta colaboración.

Una semana (como mínimo) para preparar la vuelta al cole: consejos para que los niños se adapten mejor

Por Beatriz G. Portalatín

Sí, no es ningún mito: los niños/as necesitan un periodo de adaptación después de las vacaciones de verano para reincorporarse de nuevo a la rutina de las clases. Al menos, una semana antes de la vuelta al ‘cole‘, las familias deben comenzar a adaptar a los pequeños/as a los horarios de sueño y comida.

Además, es importante los mensajes que lanzamos durante estos días de septiembre: es fundamental hacer una asociación positiva con la vuelta al cole y no mandar mensajes negativos. Estar de vacaciones es muy bueno y divertido pero la rutina y el colegio también tienen muchas cosas buenas.

«El periodo de adaptación es fundamental porque los seres humanos no somos máquinas, no nos reprogramamos de un día para otro. Es cierto que los niños, en general, se adaptan muy rápido, pero tampoco les podemos pedir algo que no pueden hacer», afirma a laSexta.com Silvia Álava, doctora en psicología y directora del área de psicología infantil del Centro de Psicología Álava Reyes (Madrid).

Por ello, «es fundamental que la semana de antes de empezar el colegio, nos vayamos ajustando de nuevo a los horarios de siempre», añade la experta, también autora de varias publicaciones (su último libro, ‘¿Por qué no soy feliz?’). Con una semana antes de que cada niño/a empiece las clases será suficiente para adaptarse al nuevo curso y a la rutina de cada año.

«El inicio de curso es para los niños un momento importante al que es fundamental adaptarse, ya que se sale de las vacaciones para volver a las responsabilidades que están aprendiendo a asumir, y son muchos los cambios que esto implica, desde el tipo de actividades hasta los horarios», afirma la psicóloga Laura Palomares, directora del centro Avance Psicólogos (Madrid).

Por ello, veamos tres claves o consejos que debemos tener en cuenta en esa semana de antes para que los niños/as puedan adaptarse poco a poco a la vuelta de la rutina.

Ir adaptándose poco a poco los horarios de sueño y comidas

«Empezar, antes de la vuelta al cole , a retomar los horarios de sueño habituales, va a ayudar a que se adapten más fácilmente: hará que se concentren mejor y estarán de mucho mejor humor», asegura Palomares.

Por ello y en primer lugar, es fundamental ir ajustando el ritmo de sueño-vigilia. «Seguramente durante todas las vacaciones, y como es totalmente normal, los niños/as se han acostado y levantado más tarde, y además sin despertador. Así es clave ir acostándose durante esa semana un poco antes cada día para intentar que unos 2-3 días antes del comienzo del curso ya estén hechos al horario», indica Álava.

Es importante que, durante la semana de antes del comienzo de las clases, acostemos a los niños/as un poco antes cada día para intentar que 2-3 días antes ya estén hechos de nuevo horario del ‘cole’

Silvia Álava, doctora en psicología

Por ejemplo, «se les puede ir acostando cada día 15 minutos antes para que el cambio no sea muy brusco y poco a poco, durante esa semana, vayan recuperando los horarios de siempre», apunta por su parte la maestra Pilu Hernández Dopico, CEO de El Pupitre de PiluY esa adaptación con los horarios de sueño, debe hacerse igual con los horarios de la comida: «Ambas cosas deben hacerse a la par, a la vez, de lo contrario no lo estaremos haciendo bien», añade esta especialista.

En el caso de los horarios de comida, igualmente «es importante que vayamos poco a poco comiendo antes (porque seguramente en verano hayamos comido y cenado más tarde) e ir acercándonos a los horarios de comida que tenemos durante el curso», aconseja Álava. Pero no sólo el horario sino también «adaptarnos a la cantidad de tiempo que disponemos para las comidas». Por ejemplo, en vacaciones se desayuna sin prisa, pero no suele ser así cuando hay clases.

Hablar de las emociones que sienten y de lo positivo de volver

También es importante durante estos días hablar de emociones porque los niños/as viven un sin fin de emociones durante estos días y es bueno que lo expresen. También es clave -como hemos comentado al principio- hacer una asociación positiva con la vuelta al cole: «Revisar con ellos los aspectos positivos ya que les motivará y les predispondrá a centrarse en ellos», asegura Palomares.

No olvidemos que los niños aprenden por modelaje (por modelo/imitación), «por lo que cuidado con decir frases del tipo: ‘ya se nos acabó lo bueno’, ‘ya tenemos que volver otra vez a trabajar’… «, indica Álava, «porque al final estamos mandando el mensaje de que sólo está bien o sólo es bueno estar de vacaciones, cuando lo demás también es bueno. Hay que focalizar también esa parte positiva del día a día».

Es bueno revisar con los niños/as los aspectos positivos de la vuelta al cole, ya que les motivará y les predispondrá a centrarse en ellos

Laura Palomares, psicóloga

También y dentro de este contexto, es importante ajustar las expectativas y «hacerles sentir que son valiosos y queridos ante todo, no por su rendimiento si no por quienes son. Esto rebajará la autoexigencia y la ansiedad que puedan sentir y se sentirán acompañados, apoyados y les predispondrá a comenzar con ilusión y seguridad», añade Palomares.

Igualmente es un buen momento para enseñarles y hacerles ver el respeto hacia los demás compañeros/as. Como explica y aconseja Pilu Hernández, podemos aprovechar para inculcarles que no pasa nada porque no estrenen mochila o libros nuevos (bien ellos o sus compañeros de clase), que todos los niños son igual de válidos y que hay que respetarse y no insultar ni meterse con nadie.

Preparar, organizar y hacer planes de cara a la vuelta al cole

Durante los días previos, es importante que las familias preparemos con nuestros pequeños/as esa vuelta al cole. Por ejemplo, «que vayamos juntos a comprar el material escolar, que hablemos de las materias que van a tener, de los profesores/as que les pueden tocar, del tutor que se las asignará, de los amigos, de los nuevos alumnos/as que pueden ir con ellos a clase, etc.», aconseja Hernández.

Durante esta semana previa es bueno que las familias preparen con sus hijos/as esa vuelta al cole yendo juntos, por ejemplo, a comprar el material escolar, hablando de las materias que van a tener, de los profesores/as que les pueden tocar, etc.

Pilu Hernández, maestra

Todo esto es muy bueno para que paulatinamente los niños/as vayan acercándose a este nuevo año escolar que comienza y a despedirse así de las vacaciones.

Otra de las cosas que podemos hacer con ellos durante esta semana previa es «planificar próximos proyectos de ocio y/o salidas en el fin de semana, ya que les ayudará a afrontar la vuelta como algo menos exigente o rígido, a sabiendas de que momentos de desconexión y descanso se seguirán manteniendo a lo largo del año», aconseja Palomares.

FUENTE: lasexta.com