El foco de los expertos, sobre jóvenes y reuniones de amigos: «Es absurdo, creen que el virus no puede venir del familiar» Colaboración con 20minutos

Por LOLITA BELENGUER

Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.
Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.

«La nueva normalidad no tiene nada de normalidad», asegura el epidemiólogo Salvador Macip, que advierte de que estamos «en un momento muy frágil». Tanto es así que el segundo día de la llamada ‘nueva normalidad’ tres comarcas oscenses han retrocedido a la fase 2 de la desescalada por los brotes de Covid originados en la provincia, donde este lunes se registraron 33 nuevos contagios.Un botellón juvenil podría ser el origen de los contagios del nuevo brote de coronavirus en Huesca

Los focos se ubican en las localidades de Zaidín, Fraga, Monzón y Binéfar. El alcalde de Zaidín, Marcos Ibarz, ha señalado en COPE que el brote detectado en su localidad, vinculado a una empresa hortofrutícola, podría venir de un botellón al que acudieron varios trabajadores agrícolas

Durante el estado de alarma, las fiestas privadas en domicilios y las reuniones en parques para ingerir alcohol fueron objeto de multitud de sanciones -400 intervenciones y 97 multas solo en Madrid durante el primer fin de semana que se permitieron las salidas a los adultos-. Una vez iniciada la desescaladaen las terrazas se comenzó a observar relajación en las medidas de prevención contra el coronavirus, sobre todo entre la juventud«Es sin duda el sector de la población que toma menos medidas. A muchos les vemos en la calle abrazados, sin mascarilla y fumando», afirma el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y psicoanalista, José Ramón Ubieto. 

Esta actitud frente al virus y la menor percepción del riesgo tiene una explicación. Ubieto, que pide «no caer en la criminalización de la juventud», explica que esta etapa vital se caracteriza por una sensación de «invulnerabilidad» y «omnipotencia» que lleva a los jóvenes a «transgredir como forma de autoafirmación«. «Las conductas de riesgo están muy presentes en la adolescencia, tienen que ver con ponerse a prueba, para ver si damos o no la talla» ante el grupo de amistades.

El profesor de Psicología expone además otro factor: «Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro, y eso pasa por el contacto físico porque el cuerpo es un elemento fundamental del adolescente».

«Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro»

La doctora en psicología del Centro Álava Reyes, Silvia Álava, añade que si los jóvenes perciben un menor riesgo frente a la Covid-19 es porque «la zona del cerebro que evalúa el peligro -el lóbulo frontal- no termina de madurar hasta los 25 años«.

Además, «son mucho más sensibles a la presión grupal porque no han madurado la función ejecutiva caliente, que es la que regula las emociones. Esto significa que cuando van solos son tan cautos como un adulto, pero en grupo adoptan muchas más conductas de riesgo», abunda Álava. 

Aviso sobre las reuniones familiares

Ubieto apunta también como «elemento colateral», mensajes públicos que restan peligro a la pandemia como las «ideas negacionistas del virus» difundidas por mandatarios como el presidente de EE UUDonald Trump, o de BrasilJair Bolsonaro, los dos países más afectados por el virus a nivel mundial. 

El experto señala asimismo la idea «irracional» pero presente en el ser humano de que «lo familiar está preservado del virus». Ubieto advierte de la relajación de las medidas de distancia social y mascarilla entre familiares y amigos. «El «pensamiento inconsciente es que el virus no podría venir de un familiar y eso es absurdo, pero es que el humano no es racional».

La gente «se confía», se reúne con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero una celebración puede favorecer los contagios

A este respecto, el presidente del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Huesca, José Borrel, apeló este martes a la responsabilidad ciudadana para evitar contagios del SARS-CoV-2 y alertó de que «el gran problema son las concentraciones de personas». 

Borrel indicó que se están realizando celebraciones familiares porque los ciudadanos «se confían», se reúnen con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero advirtió de que una celebración puede favorecer los contagios. En su opinión, «la gente está teniendo mucha prisa por juntarse y celebrar» y «las medidas de protección brillan por su ausencia», indicando que «no hay que tener tanta prisa».

«Momento muy frágil»

Por su parte, el epidemiólogo Salvador Macip, autor de Las grandes epidemias modernas: La lucha de la humanidad contra los enemigos invisibles (Destino, 2020), indica que «el problema con la gente joven es que piensan que este virus no les afecta. Lo cierto es que los casos más graves se han dado mayoritariamente en mayores, pero también ha habido algunos jóvenes». Y, añade, al llegar a sus casas pueden contagiar a los familiares más edad como padres o abuelos.

En opinión de Macip, «esto se junta con lo mal que se está explicando esta etapa, la ‘nueva normalidad‘ no tienen nada de normalidad. La normalidad significa que vamos a tener que seguir con precauciones».

El médico recalca que esta etapa de la pandemia es «un momento muy frágil» en el que además detecta un «efecto rebote» del confinamiento, que en España se ha cumplido, dice, muy bien. A ello, también «se suma que estamos en verano«.

«Vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, hay que ser más conscientes que nunca»

Con todo, Macip concluye que «no se ha explicado bien que este momento es muy frágil y que si se están relajando las medidas de control es por motivos económicos, por que si no no se abrirían las fronteras, vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, que depende en gran medida del turismo, y por tanto hay que ser conscientes de que hay riesgos, de que vamos a aumentar las situaciones de peligro y hay que ser más conscientes que nunca», avisa.

Macip recuerda que, aunque lo peor ya haya pasado en Europa, la pandemia está «en el momento más alto en América» y recalca que «si abrimos la movilidad, el virus va a volver, igual que le ha pasado a China y a Nueva Zelanda«, que han tenido que volver a adoptar medidas de contención tras detectar casos importados. «Así funciona una pandemia. La pandemia es un problema global, no nacional», zanja.

FUENTE: 20minutos.es

Presentamos la Vídeo-Guía #AprenderJugando

Los niños pasan mucho tiempo jugando. Jugar no es sólo divertirse, cuando los niños juegan están aprendiendo y se consolidan muchos procesos cognitivos. A través del juego se adquieren conocimientos, valores, además de generarse emociones agradables.

Queremos que los niños y niñas aprendan lo máximo posible, que no se retrasen en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo, y en ocasiones se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego.

La neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables. Pensar que los niños tienen que sufrir o pasarlo mal para aprender no tiene ninguna base científica. Lo que se aprende jugando se retiene y se reproduce mejor.

Seis grandes beneficios del juego infantil:

  1. Cuando los niños juegan, adquieren autonomía, dado que según van creciendo les iremos pidiendo que cada vez se entretengan solos durante más tiempo, que sean ellos quienes decidan a qué jugar y que sean capaces de dirigir su juego.
  2. El juego aumenta la seguridad de los niños y la confianza. Ellos son los que dirigen el juego y conocen las reglas, lo que hace que se sientan líderes y capaces.
  3. El juego también sirve para desarrollar la autoestima, dado que los niños aprenden a conocerse, saber cuáles son sus fortalezas y cómo mejorar sus habilidades.
  4. A través del juego también se desarrollan habilidades sociales, especialmente en las interacciones grupales, ya que hay que aprender a negociar, a ceder, a seguir las reglas… todas ellas habilidades esenciales en la vida adulta.
  5. El juego sirve para desarrollar múltiples procesos intelectuales, como el razonamiento lógico y abstracto, la memoria, la atención, la organización espacial, la función ejecutiva…
  6. Muchas de las competencias emocionales necesarias para tener éxito en la vida se pueden desarrollar a través del juego.

Conociendo los beneficios del juego, ¿a qué esperar para aprender jugando? Descárgate gratis nuestra vídeo-guía #AprenderJugando:

Cómo escapar del secuestro emocional y poner a sus autores en el lugar que merecen. Colaboración con Buena Vida, de El País

Por si no te suena, las emociones sin control no sirven de nada

Por MANUELA SANOJA

¿Reprimir tus emociones no va contigo? ¿Tampoco negarte a lidiar con ellas? ¿Nunca las has empujado disimuladamente debajo de la alfombra, como si así fueran a desaparecer? ¿No? Admítelo, tú también lo has hecho. Sigues haciéndolo. Y hay malas noticias: no desaparecerán. Aún peores: un día vendrán a por ti, como si la alfombra te explotara en la cara. Pero aún hay esperanza. Aprende a gestionarlas y te ahorrarás un sinfín de disgustos, desde bochornosas pérdidas de control hasta serios problemas de salud, y no solo mental. Respira. Y recibe la buena noticia: existen técnicas científicamente respaldadas para conseguirlo.

Pero antes de convertirte en un maestro zen del dominio emocional, vale la pena describir el terreno en el que se librará la batalla. Hay que saber que todo lo que nos ocurre genera emociones y que, en muchas ocasiones, ellas mismas se autorregulan. El combate no va a ser tan frenético. Pero no siempre es así. Es entonces cuando hay que pararse a pensar, respirar y darnos un poco de tiempo para entenderlas. Hazlo o arriésgate a sufrir lo que el psicólogo estadounidense Daniel Goleman denominó “el secuestro de la amígdala” en su superventas La Inteligencia Emocional: ¿Por qué puede importar más que el IQ? La amígdala es una zona región central del cerebro que funciona como un núcleo de control de todas nuestras emociones y sentimientos, y que también se hace responsable de cómo respondemos a ellos. “Cuando sentimos algo muy fuertemente, se activa demasiado e impide que el cerebro funcione y puedas razonar más allá”, explica la psicóloga Silvia Álava.

En ese momento se produce el nefasto rapto de una de las tres dimensiones fundamentales de un ser humano, el pensamiento. Es como si un robo en el banco central de nuestro ser nos dejase únicamente dos opciones: sentir y actuar. Y, en estas condiciones, las actuaciones no suelen estar entre las más memorables… Según Álava, el secuestro suele ocurrir porque solemos tener una educación emocional nefasta: “No sabemos identificar, expresar ni gestionar las emociones. Se ve claramente cuando nos preguntan cómo estamos y respondemos con un ‘bien’ o ‘mal’. Es un uso completamente vacío y superficial del lenguaje, que no quiere decir nada”, explica su colega Elena Dapra. Que tire la primera piedra el que no se haya salido de sus casillas con un enfado, no se haya paralizado por el miedo a algo o no haya llorado desconsoladamente y sin poder parar durante horas después de una ruptura. ¡Guarda esa china!

Aprender a identificar las emociones conlleva conseguir expresarlas mejor. Y, como en toda buena comunicación, la clave está en la asertividad.

Para reconocerlas “debemos pararnos y ver dónde las sentimos en el cuerpo, observar si es agradable o desagradable y si tenemos una energía alta o baja”, aclara Álava. La alegría, por ejemplo, se refleja en nuestra cara a través de una sonrisa y sus consecuentes patas de gallo en los ojos; con el enfado fruncimos el ceño, se tensan nuestros músculos y aumenta nuestra energía; y el asco nos revuelve la tripa. Todas se expresan físicamente y a todas se les puede, se les debe, poner un nombre. ¿Que no logras discernir la emoción original? “Hay que buscar la clave del asunto. Para ello debemos retroceder hasta el último momento en el que nos sentimos a gusto y, a partir de ahí, ir hacia adelante, analizando paso a paso lo que ha ido ocurriendo hasta llegar al momento en el que estamos”, explica González. Olvídate de encontrar una respuesta espectacular, esto no es CSI y tú no eres Gil Grissom: la avalancha de emociones se puede haber generado de algo tan simple como haber visto una película que te haya puesto de bajón.

Al final, todo se resume en aprender a escucharnos a nosotros mismos, dicen las expertas. “Las emociones son información sobre lo que nos ocurre”, aclara Álava. Una vez las sentimos toca reflexionar sobre ellas y la situación que las ha generado, preguntarnos qué nos estamos diciendo a nosotros mismos y cómo interpretamos cada una de esas emociones. Para esto también hay técnicas.

Aprender a identificar las emociones conlleva conseguir expresarlas mejor. Y, como en toda buena comunicación, la clave está en la asertividad. Es la historia de siempre: no poner la culpa en el otro, sino hablar desde uno mismo. “No decir ‘me estás cabreando’ porque la otra persona no es la que te enfada, sino ‘yo me siento enfadado por…’. Y si en determinado momento no queremos o podemos hablarlo, también es válido. Toca dar un paso atrás y reflexionar sobre lo que ocurre.

Y a pesar de todo el esfuerzo, fracasarás. Tranquilidad, le ocurre hasta a las expertas: “A todos se nos va la olla a veces”, asegura Dapra, quien añade que no por ello hay que tirar la toalla. Al contrario, es necesario seguir haciéndolo para evitar que ocurra y acabemos gritándole barbaridades a nuestra pareja, a un amigo, a un compañero de trabajo o a la jefa. Quizá ellos no serán tan comprensivos como las especialistas…

PUEDES LEER EL ARTÍCULO COMPLETO EN: elPais.com

Videoguía de Inteligencia Emocional para padres y docentes en confinamiento

Salud Emocional

En estos días estamos recibiendo mucha información sobre qué hacer con los niños en casa. Los padres nos hemos convertido en profesores, monitores de tiempo libre, entrenadores…; además de amos y amas de casa.Y todo ello, sin olvidar que, por supuesto, seguimos trabajando desde casa. Nos espera un gran reto, del que seguro todos vamos a salir muy reforzados, y del que vamos a sacar un gran aprendizaje.

En toda esta vorágine de tareas se nos está olvidando algo fundamental: ¿estamos cuidando la salud emocional de nuestros hijos e hijas?

En esta situación es normal sentir miedo, sentir rabia, sentir frustración; los adultos lo sentimos y los niños lo notan, y por supuesto los niños también sienten miedo, rabia, tristeza y frustración.

Por eso es importante reservar espacios para hablar de lo que sentimos y ayudarles a verbalizarlo, porque ellos no siempre sabrán cómo hacerlo.

En estos días, os invitamos a trabajar la Inteligencia Emocional con vuestros hijos, y, ya de paso, con nosotros mismos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar lo que sentimos en primera persona y también lo que sienten los demás, comprender por qué nos sentimos así, cuál es la causa y la consecuencia de mi emoción, y cómo las emociones van cambiando a lo largo del día. Saber nombrar con precisión lo que sentimos, utilizar la información de las emociones para poder hacer una buena toma de decisiones y ser capaces de manejar y regular nuestras emociones, así como responder de forma premeditada en lugar de reaccionar en automático.

Todo esto son habilidades de la inteligencia emocional, y como tales, se pueden trabajar. En esta guía os proponemos una serie de videos y ejercicios agrupados en 5 pasos para que sepáis cómo hacerlo.

Descárgate la Guía de Inteligencia Emocional para padres y Docentes en el siguiente enlace:

Efectos del confinamiento en tus hijos (y cómo sobrellevar juntos esta etapa). Colaboración con Consumer

Estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido tener consecuencias negativas en nuestros hijos. Conoce cuáles son, cómo llevar esta situación y qué aprender de ella juntos

Por E. Sánchez 

Adaptarse a un confinamiento como el que hemos tenido que vivir para evitar la expansión del coronavirus ha exigido reorganizar la vida en familia. Para los niños ha resultado y resulta —aún no han vuelto al cole— especialmente difícil: la obligación de estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido desestabilizar la armonía doméstica y tener efectos negativos en el terreno emocional, que analizamos a continuación. Pero de esta inédita circunstancia cabe extraer lecciones que ayuden de cara al futuro, como también lo vemos en estas líneas.

Efectos psicológicos del confinamiento en los niños

En el plano emocional, el confinamiento puede producir estrés causado por un cambio tan fuerte en su entorno, como advertían investigadores chinos en un artículo publicado en The Lancet también en marzo de 2020. Durante el encierro, “es posible que se den alteraciones de sueño, episodios de rebeldía, rabietas, cambios de humor y peleas entre hermanos”, pone de relieve Silvia Álava.

Tras la cuarentena, en estos días pueden manifestarse secuelas: “A nivel emocional, algunos niños pueden experimentar más ansiedad, miedo, trastornos obsesivos o depresivos”, advierte Álava. “En el plano de la conducta pueden volverse retadores, tener pataletas o regresiones: por ejemplo, vuelven a hacerse pis en la cama cuando lo habían superado”. Son indicadores de que alguna pequeña factura les ha pasado. Si vemos que no concilian bien el sueño, tienen miedo, pierden el apetito o tienen un hambre voraz, hacen llamadas de atención… “Quizá es momento de pedir ayuda profesional”.

Cómo establecer rutinas y no caer en los castigos

Estos conflictos derivan en gran medida del caos que ha suscitado la nueva realidad. Álava subraya la importancia de establecer horarios y rutinas en los pequeños, pues “les da seguridad”. También lo afirma Carmen de Andrés, doctora en Ciencias de la Educación y profesora de Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid: “Todos necesitamos esas rutinas, también los mayores. Es primordial establecerlas, para que los pequeños sepan cuándo es tiempo de estudiar, de jugar, de comer, de hacer ejercicio o de dormir”. Cuanto más organizada esté la jornada como en una situación normal, menos probabilidades habrá de que se produzcan los problemas antes citados.

De cara a lograr la deseable armonía, nunca es tarde para elaborar en familia un cuadro de horarios “donde programemos qué hacemos cara hora”, señala Silvia Álava. “Al hacerles partícipes de la planificación, los niños no la han visto como una imposición, sino resultado de su propia iniciativa, y será más fácil que la cumplan”.

Sofocar insurrecciones es posible sin recurrir a regañinas o castigos, que elevarán la tensión en una atmósfera poco relajada de por sí. “Cuando surgen conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, lo mejor es dejar de prestarles atención”, explica la psicóloga. “Por el contrario, debemos premiar y alentar aquellas acciones que queremos perpetuar”. Coincide UNICEF, que recomienda usar lenguaje positivo para decir a los niños lo que deben hacer. “Por favor, recoge tu ropa”, en vez de: “No lo dejes todo hecho un lío”.

El colegio en casa: ¿es home-schooling?

Lee el artículo completo en Consumer.es

#podcast ¿Nos han cambiado las nuevas tecnologías?colaboración con Vodafone

En este podcast hablamos sobre cómo nos han cambiado las nuevas tecnologías, que avances nos ofrecen, cómo nos ayudan a formarnos, favorecen el acceso a la cultura y cómo mejoran nuestro día a día. Las nuevas tecnologías tienen muchos aspectos positivos, vamos a utilizarlas correctamente, sin abusar de las mismas.

Te invitamos a escucharlo, pincha en la imagen para ir al podcast

Hablamos de Desgaste emocional y Autocuidado con Fabiola Osborne en Instagram Live

El viernes 22 de mayo a las 18h hablaremos sobre desgaste emocional, cómo evitarlo mediante el autocuidado y mucho más en un Instagram Live organizado por la Fundación Bertín Osborne.

Nos os lo perdáis conectándoos a las 18h a la cuenta de Instagram de Fabiola Osborne @fabiolaosborne_

Ya podemos salir a la calle, pero el #miedo está presente #Vídeo

Ya podemos salir a la calle, pero el #miedo está presente

  • Cuidado con la ansiedad anticipatoria: «y si me contagio»
  • Las personas de riesgo y sus familiares es más probable que tengan miedo
  • O con rasgos obsesivos o ansiosos de personalidad

#psicología#ansiedad#COVID19

Primera batalla ganada. Colaboración con ElDíadeValladolid.com

Los niños vencen el pulso al confinamiento y reciben el permiso del Gobierno para salir a la calle, aunque sujetos a estrictas limitaciones

Por Maricruz Sánchez (SPC)

Tras más de un mes de encierro por la pandemia de coronavirus, los más pequeños de la casa han ganado su primera batalla a la enfermedad. Han soportado la presión del confinamiento para llegar a la recompensa: a partir del domingo, de 09,00 a 21,00 horas, y durante 60 minutos como máximo al día, les permitirá dar paseos controlados en la compañía de un adulto.

Un alivio en la cuarentena

Un alivio en su cuarentena que afecta, finalmente, a los menores de entre 0 y 13 años, puesto que los de 14 en adelante quedan excluidos de esta nueva disposición normativa. Así, podrán salir acompañados por un adulto (hasta tres críos de la misma familia simultáneamente), con sus juguetes y en un radio de un kilómetro de su domicilio, eso sí, sin usar los parques públicos y manteniendo las distancias de seguridad y las medidas de higiene.
Esta fue una de las modificaciones principales de la nueva prórroga del estado de alarma en España, la tercera, que durará hasta el 10 de mayo. Una medida muy demandada por los padres y que tuvo que pasar por varias aclaraciones por parte del Ejecutivo, que en un primer momento solo contempló las salidas a supermercados y bancos y que, más adelante, amplió y matizó tras un aluvión de críticas ciudadanas, con la inclusión del permiso para hacer recados similares a los de los adultos a los chicos de entre 14 y 18 años.

Ventajas


La iniciativa busca dar respuesta a una demanda generalizada de alivio del confinamiento para este colectivo tan vulnerable que venían haciendo desde hace días progenitores y expertos, y que se basa en las ventajas que tiene el levantamiento del encierro estricto en los niños y adolescentes.
La psicóloga Silvia Álava, directora del Área Infantil del centro de psicología Álava Reyes, explica que estar metidos en casa tanto tiempo sin poder salir tiene un impacto muy importante para ellos, aunque hasta ahora fuera lo más seguro. «Evidentemente tiene unos efectos muy negativos para la salud mental de los pequeños, aunque haya sido lo más acertado en esta primera fase para evitar la propagación del virus; siempre hay que mirar cuál es el mal menor», asegura esta experta.

Es fundamental que los críos entiendan que no van a encontrar la normalidad

Como expone Álava, es fundamental que los críos entiendan que no van a encontrar la normalidad que están buscando y hay que recordárselo antes de cada salida para evitar que se frustren si no se cumplen sus expectativas. «Deben comprender que se va a dar un paseo. No hace falta que lleven muchos juguetes, que habrá que desinfectar después, y no van a poder quedar con sus amigos; si se los encuentran, les verán en la distancia, les saludarán y seguirán con el paseo junto al adulto», apunta.
Grave impacto. Mientras, el pediatra y expresidente de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria, Venancio Martínez Suárez, indica que ya se estaba empezando a constatar la existencia de problemas psicológicos en niños derivados del confinamiento y de la sobreexposición a la información sobre la COVID-19. «Hay niños que no duermen de noche por miedo a morirse por el coronavirus», afirma Martínez, que actualmente ejerce en el Centro de Salud del Llano, en Gijón, sobre llamadas que ha registrado en su consulta de familias recientemente.
De hecho, recibe entre 30 y 40 llamadas al día de progenitores inquietos por el estado de ansiedad de sus hijos. «Es normal que estén preocupados», reconoce, al tiempo que aconseja que los pequeños deberían recibir información sobre la pandemia solo en los aspectos de prevención de la infección.

FUENTE: eldiariodevalladolid.com

Esto es lo que pasa por la cabeza de un niño cuando rompemos sus esquemas de lo que es salir a la calle. Colaboración con el diario ABC


Por Laura Peraita

Presumiblemente los niños podrán salir a la calle este domingo de 9 a 21 horas acompañados de un adulto. Eso sí, los padres deben explicarles bien que no pueden ir a parques, que si se encuentran con algún amigo no pueden salir corriendo a abrazarle, besarle o juntarse a él, tampoco podrán jugar juntos, tocar lo que hay en la calle y, si llevan mascarilla, no podrán quitársela.

Debemos explicarles las nuevas consignas

Este esquema es muy diferente al que tenían los niños la última vez que salieron a la calle. Por este motivo, es importante que los padres empiecen desde ya mismo a explicarles y concienciarles de las nuevas consignas para que los pequeños vayan asumiéndolas. «La mejor manera de hacerlo —explica  Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron»— es utilizando frases positivas: «como ya eres mayor ya vas a poder salir a la calle, pero tenemos que tener cuidado para no contagiarnos del virus», «como sé que eres responsable y no vas a tocar cosas, ni abrazar a tus amigos podremos salir este domingo a la calle a dar un paseo»… Lo mejor no es plantearle un panorama aterrador fuera ni amenazarle si se le ocurre tocar algo porque lo único que le generaremos es temor y ansiedad por salir a la calle».

No obstante, esta experta explica que es normal que puedan sentir miedo porque llevan mucho tiempo, cada día, escuchando que hay una cifra muy elevada de muertos y que el virus es muy peligroso. «Por eso es tan importante no esperar al momento antes de salir para darles las pautas, sino hacerlo poco a poco y cuanto antes. No pasa nada por ser pesados y repetírselo o, de vez en cuando, preguntarles «¿qué haremos cuando salgamos y veamos a un amiguito?». Lo importante es que lo tengan claro».

Evitar la frustración 

Desde luego que es una situación anómala para ellos, «y, por ello, por su cabeza pueden pasar ideas desde temor a frustración. Saldrán a la calle y se darán cuenta de que no pueden hacer lo que quieren, como estar en un parque y montar en los columpios, lo que les generará rabia. Es lógico —apunta Silvia Álava Sordo—. Su cabeza necesita asimilar también la nueva situación y ver que sus expectativas de salir a la calle son diferentes a las que había imaginado». 

Para esta doctora en Psicología es importante también que los padres no les trasmitan a sus hijos miedo. «Por las circustancias, a los ojos de los pequeños muchos adultos salen a la calle como si fueran «a la guerra» por precaución de no contiagarse —guantes, gorros, mascarillas— y eso ya les asombra, lo que es normal».

Vivir el presente

Recomienda Silvia Álava que se aproveche el paseo para «vivir el presente. Es decir, que no piensen en lo que no pueden hacer, sino en sentir el sol, la brisa del aire, escuchar a los pájaros, observar algunas cosas que están igual que antes y cómo han cambiado otras. Es una gran oportunidad para centrarse en el presente y olvidar los problemas».

De vuelta a casa, además de seguir con las medidas de higiene recomendadas, «resulta muy conveniente reflexionar con los hijos y preguntarles cómo se han sentido, si están contentos, si no lo están, si tienen ganas de salir otra vez… con el objetivo de que expresen sus emociones, las compartan, se liberen y sepan los padres cómo se sienten sus hijos», concluye Silvia Álava.

FUENTE: Diario ABC