La Fundación Bertín Osborne crea +Family

La Fundación Bertín Osborne crea un servicio integral y gratuito que ofrece apoyo y asesoramiento a las familias de personas con necesidades especiales.

Por Carlota Fominaya SEGUIR

Bertín y Fabiola son un ejemplo como pareja en todo lo que respecta a la discapacidad de su hijo Kike, nacido con parálisis cerebral. Juntos, y con la presencia de la Infanta Elena como madrina de excepción, han presentado hoy la aplicación +Family, un servicio de apoyo y acompañamiento a las familias de personas con necesidades especiales, sean estas del tipo que sean. Su objetivo, ha explicado el propio cantante en rueda de prensa en el AC Santo Mauro, es «ofrecer una atención personalizada, diaria, las 24 horas, 365 días al año, para cualquier persona que esté en nuestra situación.

Que sepan que hay una entidad a la que se pueden dirigir, donde les van a ofrecer información de todo tipo, sobre trámites, dudas médicas o legales, ayudas, apoyo psicológico… Para que en nuestro país nadie se quede sin tomar decisiones porque no sabe dónde ir».

Sigue leyendo la noticia en: ABC.es

Un proyecto en el que desde el Centro de Psicología Álava Reyes estamos colaborando a través de FUDEPI, la fundación creada por María Jesús Álava Reyes.

¿Cómo gestionar la incertidumbre?

Os compartimos algunas ideas para gestionar la incertidumbre de una forma más efectiva de la mano de ANEABE la Asociación de Aguas Minerales de las España:

El peligroso y oscuro cuello de botella en las consultas de salud mental

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental

Por Sefi García

La mayoría de comunidades guardan silencio sobre listas de espera para salud mental. Imposible saber cuántos días hay que esperar para que te vea un psicólogo, que en algunas áreas llega casi al año. 40 días esperando una primera cita en psiquiatría en la sanidad publica de alguna comunidad. Las listas de espera pueden llegar al mes y medio en la sanidad privada y los expertos consultados por COPE consideran insuficiente el Plan de Salud Mental que acaba de aprobar el Gobierno.

Fundamental una atención rápida en la primera consulta

Si una cita se demora más de tres meses, puede suponer un empeoramiento que te lleve al ingreso hospitalario. Si tienes una crisis suicida, puede ser la diferencia entre la vida y la muerte”. Quien nos cuenta esto es Jonathan, un enfermo diagnosticado. Jonathan considera fundamental una atención rápida en la primera consulta, pero también en las sucesivas: seis meses han tardado en darle una a el de seguimiento. También de la rotación de los profesionales porque “te van cambiando de especialista y al final tienes que ir contando tu problema a uno tras otro”.

Gobierno y comunidades autónomas han aprobado recientemente una estrategia común para abordar la salud Mental. Prevé dotar de más profesionales a las comunidades autónomas, que todas elaboren un plan de salud mental, prestar atención al mundo del trabajo (origen de mucho sufrimiento psiquico), a la prevención del suicidio (el primer paso ha sido la creación del teléfono 024) y al consumo de sustancias estupefacientes.

El necesario cambio de mentalidad

Mikel Munarra, psiquiatra, miembro de la asociación española de Neuropsiquiatría celebra que por fin, haya una reacción política a un problema “que nosotros conocemos desde hace mucho tiempo”. Pero sostiene que “ahora hay que analizarlo porque “si damos soluciones simples a problemas complejos, podemos agravar situaciones”.Explica el profesional de la salud mental que aunque suene raro “es un tema demasiado importante para dejarlo en manos solo de los profesionales, y esta vez sí hay un interés y hay que verlo como algo positivo, hay ideas de como hacerlo, y también nos obliga a los profesionales a repensar cómo hacerlo. Es un desafío para todos”.

Por eso entiende el doctor Munarra que el plan puede quedarse corto. “Algo está pasando, y ya pasaba antes de la pandemia. La pandemia puede haber subrayado en fosforito algunos aspectos de este problema, pero sinceramente, y aunque soy un profesional de la salud y reconozco que hacen falta muchos más recursos, si solo nos quedamos con eso, nos vamos a quedar en un titular”.

Si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará.

Para el psiquiatra, si no nos planteamos que el tema de la salud mental es un problema colectivo no se solucionará. “Tiene que ver con lo social, con lo afectivo, con la manera de acompañarnos unos a otros, con la esperanza que estamos dando, con el futuro que estamos ofreciendo Las iniquidades, las desigualdades, las discriminaciones, este tipo de cosas afectan a la salud en general. Notamos además que las situaciones continuas de crisis, la dificultad para planificar un futuro, esa falta de seguridad para tirar adelante una vida, hacen falta más personal, pero también un compromiso social colectivo”.

Y esto sirve igual, puntualiza, para la esquizofrenia y para paradigma de enfermedad mental grave, y para el sufrimiento de la persona que sabe que le van a desahuciar al día siguiente”. Los profesionales de la salud Mental tienen ahora, asegura un reto debido a estas evidencias, “tenemos que salir de este modelo reduccionista y darnos cuenta de que el sufrimiento psíquico es multifactorial, por decirlo así, y que a veces te empeñas en tratarlo desde el punto de vista biológico u ofrecer una opinión de experto, cuando lo que uno necesita son más apoyos en su medio, más recursos informales”.

El peligro de la saturación en las consultas de psicología

La primera barrera está en la consulta del psicólogo y la atención primaria. Las listas de espera para esta especialidad son un pozo oscuro del que nadie quiere hablar, ni siquiera hay psicólogos clínicos en todos los centros de salud. Y donde los hay la espera puede llegar casi al año para una primera consulta.

Silvia Álava es psicóloga. Asegura que el tiempo es fundamental para esa primera atención, porque las enfermedades psíquicas “no se curan por sí solas, no hace que desaparezca el problema, lo que hace es que el problema se agrave y en muchos casos que se cronifique. Por eso es muy importante ante los primeros síntomas poder iniciar el tratamiento, muchas veces incluso trabajando en la parte de prevención, no hace falta esperar a que cumplas criterios diagnósticos para poder y poder diagnosticas un problema grave de salud mental para poder tener acceso a este tratamiento”.

La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones

No todas las comunidades autónomas han hecho públicas las lista de de espera en Salud Mental. Las que lo han hecho, solo consignan la que existe para la primera consulta con Psiquiatría. La falta de datos y de diagnóstico dificultan encontrar posibles soluciones a ese oculto cuello de botella que puede tener consecuencias muy graves, como te hemos contado: desde acciones irreversibles hasta el empeoramiento o la cronificación de patologías. España es el país del mundo donde más ansiolíticos se consumen. Los expertos nos dicen que tiene que ver con la facilidad para acceder al menos a una receta. Las “pastillas para no soñar” que diría Sabina, son un parche temporal para adormecer el dolor emocional que atenaza a nuestra sociedad. Algo está pasando en esta sociedad, reflexiona Mikel Munarra. Conviene reflexión.

FUENTE: cope.es

¿Por qué no se quitan la mascarilla? El síndrome de la cara vacía en adolescentes. Podcast de cadena SER

¿Han aparecido entre los menores trastornos de ansiedad por el miedo a quitarse la mascarilla? ¿Esto puede enmascarar los problemas propios de la adolescencia o la falta de autoestima y autoconcepto de sí mismo?

Por Paco Auñón pacoaunonmuelas SER Cuenca

En el espacio Escuela de Salud que coordina Beatriz Hernández y que emitimos los jueves cada quince días en Hoy por Hoy Cuenca, hemos abordado el síndrome de la cara vacía tras la restricción del uso de mascarillas en interiores y lo hemos analizado con Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga sanitaria y educativa, especialista en Psicoterapia, escritora y conferenciante, profesora universitaria, divulgadora científica y directora del Centro de Psicología Álava Reyes.

¿Por qué los adolescentes no se quitan la mascarilla?

“No es lo mismo que los adolescentes no se quiten la mascarilla por el efecto del miedo a contagiarse”, explica la doctora Álava, “que, como estamos viendo en muchos de ellos, por vergüenza, cierta inseguridad y complejos. Quizá en el tiempo de la pandemia han cambiado y puede ser que sus dientes no sean perfectos, que tengan granitos u otros complejos que la mascarilla ayudaba a mantenerlo tapados”.

Silvia Álava Sordo para la presentación de su libro ‘¿Por qué no soy feliz?’ el 8 de enero, 2022 en Madrid. / Pablo Blázquez Domínguez

Dos años con media cara tapada

Tras dos años de pandemia y usando mascarilla, los adolescentes, las personas a las que más puede cambiarles su rostro en doce meses debido a su desarrollo, se enfrentan al síndrome de la cara vacía. “Han usado la mascarilla como una especie de protección para no tener que mostrar su verdadero rostro”, explica Silvia Álava. “Tenemos que pensar en los chicos y chicas que entraron en primero de la ESO que no se habían visto casi sin mascarilla. Es muy diferente conocer a alguien con o sin mascarilla”.

¿Recuperar mascarillas?

No es seguro que las mascarillas no vuelvan a nuestros rostros. La evolución de la pandemia del covid y la intensidad de las distintas olas que puedan sucederse marcará si esto ocurre. “Llevamos dos años diciendo que lo bueno para protege es la mascarilla, que no nos la quitemos”, relata la psicóloga. “De repente la situación ha mejorado, ya nos la podemos quitar. Para determinadas personas no deja de ser complicado porque todo esto puede recibirlo como mensajes contradictorios. Ahora sí, ahora no. Por eso hay que ligarlo a la situación epidemiológica”.

Salud mental

“La pandemia ha afectado a la salud mental de niños, adolescentes ya adultos”, explica la doctora Álava. “En los menores se han incrementado los trastornos de ansiedad y otros sobre el estado de ánimo como la depresión. Estamos viendo muchos duelos que no se han realizado correctamente o trastornos de la conducta alimentaria”.

En manos de profesionales

A pesar de que en pandemia ha aumentado la venta de libros de autoayuda, lo recomendable es ponerse en manos de profesionales. “En el momento en el que veamos que la situación se nos puede escarpar de las manos es cuando tenemos que pedir ayuda”, explica Silvia Àlvar. “El psicólogo nos va a ayudar a entendernos mejor, a entender qué le ocurre a nuestro hijo o hija, y siempre en base a la evidencia científica”.

FUENTE: cadenaser.com

La estrecha relación entre el intestino y el cerebro, en Saber Vivir, de TVE

El cerebro y el intestino están tan relacionados que la falta de fibra puede influir tanto como el exceso de estrés en la ansiedad.

En Saber Vivir te contamos cómo

Vídeo-Guía #AprenderJugando, descárgala gratis

Los niños pasan mucho tiempo jugando. Jugar no es sólo divertirse, cuando los niños juegan están aprendiendo y se consolidan muchos procesos cognitivos. A través del juego se adquieren conocimientos, valores, además de generarse emociones agradables.

Queremos que los niños y niñas aprendan lo máximo posible, que no se retrasen en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo, y en ocasiones se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego.

La neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables. Pensar que los niños tienen que sufrir o pasarlo mal para aprender no tiene ninguna base científica. Lo que se aprende jugando se retiene y se reproduce mejor.

Seis grandes beneficios del juego infantil:

  1. Cuando los niños juegan, adquieren autonomía, dado que según van creciendo les iremos pidiendo que cada vez se entretengan solos durante más tiempo, que sean ellos quienes decidan a qué jugar y que sean capaces de dirigir su juego.
  2. El juego aumenta la seguridad de los niños y la confianza. Ellos son los que dirigen el juego y conocen las reglas, lo que hace que se sientan líderes y capaces.
  3. El juego también sirve para desarrollar la autoestima, dado que los niños aprenden a conocerse, saber cuáles son sus fortalezas y cómo mejorar sus habilidades.
  4. A través del juego también se desarrollan habilidades sociales, especialmente en las interacciones grupales, ya que hay que aprender a negociar, a ceder, a seguir las reglas… todas ellas habilidades esenciales en la vida adulta.
  5. El juego sirve para desarrollar múltiples procesos intelectuales, como el razonamiento lógico y abstracto, la memoria, la atención, la organización espacial, la función ejecutiva…
  6. Muchas de las competencias emocionales necesarias para tener éxito en la vida se pueden desarrollar a través del juego.

Conociendo los beneficios del juego, ¿a qué esperar para aprender jugando? Descárgate gratis nuestra vídeo-guía #AprenderJugando:

Videoguía de Inteligencia Emocional para padres y docentes

Salud Emocional

En estos días estamos recibiendo mucha información sobre qué hacer con los niños en casa. Los padres nos hemos convertido en profesores, monitores de tiempo libre, entrenadores…; además de amos y amas de casa.Y todo ello, sin olvidar que, por supuesto, seguimos trabajando desde casa. Nos espera un gran reto, del que seguro todos vamos a salir muy reforzados, y del que vamos a sacar un gran aprendizaje.

En toda esta vorágine de tareas se nos está olvidando algo fundamental: ¿estamos cuidando la salud emocional de nuestros hijos e hijas?

En esta situación es normal sentir miedo, sentir rabia, sentir frustración; los adultos lo sentimos y los niños lo notan, y por supuesto los niños también sienten miedo, rabia, tristeza y frustración.

Por eso es importante reservar espacios para hablar de lo que sentimos y ayudarles a verbalizarlo, porque ellos no siempre sabrán cómo hacerlo.

En estos días, os invitamos a trabajar la Inteligencia Emocional con vuestros hijos, y, ya de paso, con nosotros mismos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar lo que sentimos en primera persona y también lo que sienten los demás, comprender por qué nos sentimos así, cuál es la causa y la consecuencia de mi emoción, y cómo las emociones van cambiando a lo largo del día. Saber nombrar con precisión lo que sentimos, utilizar la información de las emociones para poder hacer una buena toma de decisiones y ser capaces de manejar y regular nuestras emociones, así como responder de forma premeditada en lugar de reaccionar en automático.

Todo esto son habilidades de la inteligencia emocional, y como tales, se pueden trabajar. En esta guía os proponemos una serie de videos y ejercicios agrupados en 5 pasos para que sepáis cómo hacerlo.

Descárgate la Guía de Inteligencia Emocional para padres y Docentes en el siguiente enlace:

No soy feliz aunque soy mamá

Madres y padres debemos reflexionar sobre qué es para nosotros la felicidad verdadera.

Por Adriana Méndez

Muchas mujeres piensan que, para ser totalmente felices, necesitan ser madres. Sin embargo, cuando ya tienen a su bebé en brazos, les sorprende descubrir que aún se siguen sin sentir plenas. No son felices aunque son mamás porque han volcado su felicidad en la llegada de sus hijos, en lugar de buscarla por ellas mismas. Esto, además, les lleva a preguntarse: si yo no soy una madre feliz, ¿mis hijos tampoco serán dichosos?

A continuación analizamos todas estas cuestiones y reflexionamos sobre cuál es el verdadero significado de la felicidad plena.Índice

  1. ¿Por qué no consigo ser feliz aunque soy madre?
  2. Si yo no soy una mamá feliz, ¿mis tampoco serán dichosos?
  3. Los padres debemos reflexionar sobre qué es la felicidad

¿Por qué no consigo ser feliz aunque soy madre?

Soy mamá pero no soy feliz

Debido al abrumador sentimiento de mantener el balance de ser madre, mujer, trabajadora y pareja, muchas mujeres pueden tener bajones emocionales que las hagan sentirse desanimadas o incluso tristes. A menudo, esto les lleva a sentir culpabilidad por ello y dejan de disfrutar de su maternidad de una forma saludable.

Una de las grandes preguntas que se hacen las madres cuando por fin tienen a su bebé en brazos y se encuentran cara a cara con la maternidad es: ‘¿acaso es normal sentirse triste en lugar de feliz aunque tengo a mi hijo en brazos?‘ La respuesta es SÍ. Estas emociones son más comunes de lo que podemos pensar y pueden darse por diversas razones.

A menudo, se escucha eso de que ‘para ser felices hay que tener un hijo‘. Sin embargo, nada más lejos de la realidad. De hecho, el proceso debería ser el contrario: primero debemos tratar de encontrar la felicidad (si bien tenemos que reflexionar sobre cómo definimos la felicidad) y luego, tener un hijo. La felicidad tiene que ser personal y venir desde el interior de cada quien, los hijos no pueden ser esa fuente de alegría que esperas recibir.https://be22a1bfe7de90ae9a3278e3fd0c81cf.safeframe.googlesyndication.com/safeframe/1-0-38/html/container.html

Es cierto que los niños son un motivo para aumentar esa satisfacción personal que ya poseemos, pero esto deviene al buscar la alegría por nuestra cuenta y no a través de otras personas. Y no hablamos solo de los hijos; las mamás tampoco podemos basar nuestra felicidad en nuestra pareja, en otros familiares o en nuestros hijos. De manera que, cuando una mujer se sienta realizada por quién es, al momento de decidir tener hijos, estos magnifiquen su dicha.

Si yo no soy una mamá feliz, ¿mis tampoco serán dichosos?

Hijos dichosos de madres infelices

Más allá de darle una vuelta a nuestro concepto de ‘ser feliz’, existe un miedo perpetuo en las mamás que no se sienten felices o están en un momento de desánimo en su maternidad: se preguntan (y a veces hasta se culpabilizan) si, dado que ellas no son felices, no saben si sus hijos llegarán a ser dichosos.

Si bien, nuestro ánimo repercute en los niños, hay que aclarar que ser feliz y tener un bienestar emocional no implica estar contentas todo el día, todos los días, con una gran sonrisa en el rostro. Este es un modelo de felicidad que es imposible de lograr.

Lo que como madres y padres debemos buscar es mantener una paz y balance emocional, lo que nos lleva a tener un bienestar físico y psicológico ideal para sentirnos a gusto con nosotros mismos. Ese es el modelo de felicidad que debemos enseñar a nuestros niños: el disfrutar de los días buenos sin negar la existencia de los días malos, donde está bien sentirnos decaídos.

Todas las emociones (las que son muy agradables pero también las que nos hacen sentir incómodos) son válidas. Porque estas son emociones que nos ayudan a apreciar los buenos momentos cuando llegan y magnificar esos sentimientos de fortuna.

Los padres debemos reflexionar sobre qué es la felicidad

Tener hijos dichosos aunque no seas feliz

En conclusión, debemos ser consciente de que es completamente normal que haya momentos en los que nos sintamos con los ánimos más altos y otros en los que nos sintamos más decaídas; porque la felicidad no es sinónimo de sentirse contenta las 24 horas del día. Cada mamá debe reflexionar sobre cuál es su concepto de felicidad y tratar de alcanzar esa dicha por ella misma (sin volcarla en la gente que le rodea, ni siquiera en sus hijos). Este es el modelo de felicidad que debemos trasladar a nuestros hijos, ya que será el que les haga verdaderamente dichosos.

Lo más importante para los padres es intentar mantener una actitud positiva, en lugar de tener una visión fatalista de la vida. Esto se logra potenciando las emociones agradables del día a día. Cuando logramos hacer esto, estamos enseñando a los niños a ser más felices, porque saben cómo manejar sus emociones.

Cabe resaltar que la mejor forma de lograr esto es teniendo como ejemplos a sus padres. Hay que recordar que los niños aprenden todo de primera mano imitando a sus progenitores, pues son las personas más cercanas e importantes para ellos.

Y para ti, ¿qué es la felicidad?

Puedes leer más artículos similares a No soy feliz aunque soy mamá, ¿mis hijos tampoco serán dichosos?, en la categoría de Ser madres y padres en Guiainfantil.com.

FUENTE: Guiainfantil.com

«Nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí»

Especializada en Psicoterapia, esta profesora universitaria, conferenciante y divulgadora científica es una de las profesionales de su campo con más proyección mediática de España y un referente en el país por sus libros sobre psicología infantil.

Tan importante como conocer tus virtudes es ser consciente de tus defectos. Así lo explica la psicóloga Silvia Álava, en su último libro ¿Por qué no soy feliz? (HasperCollins), señalando que, solo de este modo se pueden ajustar las expectativas a la hora de definir nuestros sueños.

Álava recuerda que, desde que nacemos, nos venden la idea de que tenemos que perseguir nuestra felicidad, que para triunfar en la vida hay que ser felices y, además, en este siglo XXI, colgarlo en las redes sociales para demostrar al mundo lo bien que estamos. Pero, se pregunta, ¿realmente es necesario ser feliz?

Usted dice ofrecer en su libro las claves para vivir y disfrutar de la vida sin complicarse. ¿No es eso un tanto pretencioso?

Precisamente para evitar que sea pretencioso, en la primera parte hablo de lo que significa ser feliz, de desmitificar la felicidad, para entender que la idea de vivir constantemente dando botes de alegría es una falacia, es algo que no se puede conseguir. Ser feliz implica estar a gusto con uno mismo, con sus días buenos y malos, y entender que siempre no se va a poder hacer lo que a uno le apetece. Vivir acorde a nuestros valores e ideales, porque a veces lo que nos pasa es que nos hemos alejado de ellos y eso nos genera mucha frustración.

También plantea si realmente es necesario ser feliz, cuando se da por hecho en la sociedad actual…

Vivimos en un momento en el que nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí y además demostrarlo en las redes sociales. Antes el éxito en la vida pasaba por tener un determinado coche, una casa, un tipo de ropa… Hasta que llegó un punto en el que tampoco eso era la felicidad. Ahora hay que demostrar públicamente que se es feliz, y compartirlo con imágenes de una alegría exagerada. Pero cuidado, que habrá temporadas que estaré bien y otras no tanto, simplemente porque la vida es así, un cúmulo de reveses. Por eso, vamos a aprender a potenciar las emociones agradables para sentirnos bien, pero también a generar estrategias para regular esas emociones, que son también intensas, pero menos agradables.

¿Muchas de las frustraciones que sentimos podrían responder a esa idea de felicidad sobreactuada?

Algunas de ellas sí y otras no. Una de las ideas que se trabajan en el libro es que no existen las reglas generales. La felicidad depende de muchas variables, entre ellas de la genética, las circunstancias que se atraviesan en cada momento y como se interpretan esas situaciones.

¿Qué papel juega el componente genético en la felicidad?

Lo que dicen los estudios realizados en gemelos monocigóticos es que el 50 por ciento de la felicidad depende de este factor. Un 10 por ciento estaría determinado, en cambio, por las circunstancias. Por eso es muy importante aprender que hay recursos y habilidades que permiten una capacidad de mejoría.

Para estar bien, ¿hace falta hacer grandes cambios en la vida?

Encontrarse bien va a estar dentro de nosotros mismos y dependerá más de qué estrategias vamos usando para regular las emociones desagradables y propiciar las agradables que de hacer cambio radicales. El impulso inicial nunca tiene que ser la huida. Hay que aprender a manejar las situaciones y, a partir de ahí, decidir qué hacer en adelante.

¿En qué consiste la aceptación?

Aceptar nunca significa resignarse. Es ser consciente de qué se puede cambiar y qué no. Una vez que sabemos identificar lo que no depende de nosotros y las emociones que nos genera (rabia, enfado, frustración…), el foco de atención había que trasladarlo a gestionar cómo me hace sentir esa situación.

¿Qué significa estar en calma con uno mismo?

Nos han vendido una idea de felicidad asociada en todo momento a emociones agradables de alta intensidad. Pero, en situaciones como la que estamos viviendo ahora con la pandemia, aflora con fuerza otra emoción, en esta caso de baja intensidad, que es la calma y la serenidad. La hemos dejado un poco apartada y eso no puede ser. Porque hacer cosas muy alegres está bien, pero eso no puede ser constante. A veces no hace falta estar haciendo nada más allá de quedarse en casa leyendo un libro, viendo una película, paseando en conexión con la naturaleza.

¿Somos esclavos de la felicidad?

Somos esclavos de las emociones fuertes. Hay muchas personas que repiten «yo no quiero vivir en una montaña rusa constante», pero la realidad es que están enganchadas a eso y tienen que aprender a vivir desde la serenidad. Es la llamada adaptación hedonista, que consiste en acostumbrarte tanto a lo bueno que luego el resto de cosas no se valoran. Un ejercicio para trabajarlo es agradecer lo que se tiene y no poner tanto el foco en lo que no se tienen.

¿Somos todos capaces de aprender a gestionar sus emociones?

Se podría decir que sí, la parte del cerebro que regula las emociones puede aprender a lo largo de toda la vida. Hay gente que tendrá más facilidad que otra por sus variables de componente genético, pero todas las personas pueden hacerlo. El problema es que no nos enseñan. Muchos adultos que pasan por mi consulta me confiesan: «si yo hubiera sabido esto antes, cuantos disgustos me habría ahorrado».

¿Existe el secreto de la felicidad?

El mayor enemigo de la felicidad es nuestro director de cine interior. A veces somos nosotros mismos los que nos montamos las películas mentales, e incluso series de varias temporadas, sobre cosas que realmente no han ocurrido. Hay que vivir más pegado al Planeta Tierra, donde pasan cosas muy desagradables, buscar la objetividad y el ser más realista. Puede que una situación sea muy difícil y compleja, pero hay que intentar manejarla y no caer en el victimismo.

FUENTE: Diario de Burgos

Más que estar alegres las 24 horas, se trata de conseguir bienestar emocional

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Entrevista para EFE Salud👉