Más chándal, sofá y mejor comida: así han cambiado nuestros hábitos tras un año de coronavirus. Colaboración con los informativos de Antena3

Un estudio ha sido capaz de cuantificar cómo nuestros rituales de vida han ido cambiado a lo largo de estos meses. Se demuestra que no comemos igual ni cuidamos nuestro aspecto físico como lo hacíamos antes.

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Tras más de un año de pandemia del coronavirus, un reciente estudio ha sido capaz de cuantificar cómo nuestros rituales de vida han ido cambiado a lo largo de estos meses. Se demuestra que no comemos igual ni cuidamos nuestro aspecto físico como lo hacíamos antes.

El estudio ‘Rituales tras un año de pandemia’, explica que el coronavirus ha cambiado por completo nuestros hábitos. «Han cambiado mucho nuestros hábitos y rutinas para tratar de normalizar la situación sanitaria», explica Silvia Álava, doctora en psicología.

Uno de los aspectos que más ha cambiado es la apariencia física, el 30% de los españoles se arregla menos. De hecho, el chándal se ha convertido en la prenda estrella. El uso de la mascarilla también ha afectado de forma clara a rituales tan arraigados como el maquillaje. Un 34,5% de mujeres afirma haber variado su rutina de maquillaje y un 16,7% ahora solo se maquilla los ojos.

También hemos pasado más tiempo en la cocina, un 41% ha cambiado su dieta por una más elaborada. «Antes con el trabajo cogía lo primero congelado, ahora hago pan o bizcocho», explican.

Los jóvenes cambian sus hábitos matutinos

Los más jóvenes (25-34 años) son quienes más han alterado sus hábitos de levantarse por la mañana. Esto le ha ocurrido al 23,9% de los entrevistados, en comparación con otras franjas de edad mayores en las que este hábito apenas se ha alterado.

La ducha se mantiene para la gran mayoría (94,6%) y sin embargo ir a trabajar o estudiar es un hábito matutino en el que un 29,1% afirma haber experimentado cambios tras este año.

Pasamos más tiempo en el sofá

La pandemia nos ha alejado en muchas ocasiones de los más queridos, el 61% de los españoles echa en falta reunirse con su familia y amigos. Para aliviar esta añoranza el 33% de los entrevistados reconoce pasar más tiempo en el sofá. Ver la televisión, series o películas se ha convertido, más que nunca, en la forma de ocio favorita para un 36,6% de los españoles.

FUENTE: Antena3

Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

Afrontar la muerte no es fácil, y en la actual situación de la pandemia de COVID-19, menos aún. Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

El distanciamiento social y las diferentes limitaciones hacen que el duelo esté siendo especialmente complicado en el último año. Cuando este duelo afecta a los más pequeños, muchas familias no saben cómo hacerle frente. Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña, recalca la importancia de contar con recursos y herramientas que puedan ayudar a …

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-consejos-abordar-duelo-infantil-covid-19-20210330115147.html

¿Cómo regular y reducir el estrés? colaboración con Formando Hogar, de IKEA

Os damos las claves para reducir y sobrellevar el estrés en casa dentro de esta serie de vídeos realizados por IKEA en su proyecto «Formando Hogar»

¡No te pierdas todos sus consejos!👇👇

Con la crisis sanitaria del COVID-19, los hogares se han convertido en espacios fundamentales para el aprendizaje y desarrollo de los más pequeños. En #IKEA​ creemos que todo el mundo merece tener acceso a un hogar seguro, auténtico y vivo y, por eso, una de nuestras iniciativas es #FormandoHogar​, un programa con diferentes expertos para visibilizar, concienciar y ayudar a que cada hogar sea un refugio de bienestar emocional. Hoy, trataremos la temática de cómo hacer frente al estrés y aprenderemos unas técnicas para sobrellevarlo.

Descubre más sobre nuestro propósito para construir verdaderos hogares 👉 https://www.ikea.com/es/es/campaigns/…​ 💥Suscríbete a nuestro canal💥 y activa la campanita 🔔 para no perderte ni un vídeo sobre Formando Hogar y ¡mucho más! Puedes hacerlo aquí 👉https://www.youtube.com/c/IKEASpain?s…

La vianda escolar, consejos para una alimentación saludable en la escuela

Claudia Guimaré nos propone planificar el menú y la compra, cuestionar las etiquetas, buscar alternativas saludables fuera del super y animarte a lo casero.

A falta de estrés, buenas son las viandas…

Si para muchos padres la alimentación de los chicos en general puede ser un verdadero dolor de cabeza, la comida en la escuela puede agregar un estrés adicional a nuestra dinámica familiar, máxime cuando esta vuelta a clases viene marcada por nuevos protocolos instalados en muchos colegios debido a la pandemia actual.

Asegurarnos de que coma, pero que además coma bien, es decir, combinar lo saludable con lo que a nuestro hijo o hija le guste comer, puede implicar verdaderos malabares a la hora de pensar menúes. Y si además a esto le agregamos la preocupación por cuestiones bromatológicas de que el alimento llegue en perfecto estado al colegio, la cosa puede llegar a tornarse un verdadero rompecabezas.

Por eso en esta nota te dejamos algunos consejos e ideas para que el armado de la vianda no te agobie y que de paso, puedas aprovechar esta instancia para inculcar hábitos de alimentación saludables a tus chicos.

Educar el paladar es clave

Los expertos señalan que la comida preferida en la infancia genera emociones que determinan nuestros gustos alimenticios para el resto de nuestras vidas. Por ende, un chico para el que la ida a McDonald’s es el punto cúlmine de su felicidad semanal, será un adulto mucho más proclive a alimentarse con comida chatarra, buscando inconscientemente recrear esa sensación de placer y felicidad vivida en la infancia. La temprana infancia es el momento para educar el paladar de nuestros hijos y mostrarles que comer sano, no es comer feo o aburrido.

Una buena noticia

Lo primero que debes saber es que, si bien como en todo siempre hay excepciones, por regla general los niños que comen poco o mal en casa se convierten en buenos comedores en la escuela como por arte de magia (ya sea que lleven vianda o que almuercen la comida de la institución), como señala Silvia Álava, psicóloga española especialista en Psicología Educativa y autora de “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”. Esto no tiene que ver con la comida en sí, sino más bien con el entorno en que se encuentran.

A diferencia de lo que pasa en casa, cuando están “lejos de la mirada de papá y mamá, la actitud del niño hacia la comida cambia, porque ahora la comida es simplemente un momento más del día” que comparte con amigos de manera distendida” explica. Y por ello, la vianda escolar, ya sea almuerzo o merienda, puede ser la oportunidad para introducir nuevos alimentos y de paso, asegurarnos que la única opción que tenga el niño en ese momento, sea saludable.

La planificación es la clave

Lo primero que podemos hacer para organizar las viandas escolares sin colapsar en el día a día, es planificar bien y con tiempo el menú semanal.

Para esto es ideal empezar por listar aquellas cosas que sabemos a nuestros hijos les encantan y las que no tanto pero a las que no opondrán resistencia y así tener un primer pantallazo de lo que sabemos que si mandamos, van a comer seguro. Y luego listar algunas cosas que tengamos intención de ir incluyéndoles poco a poco.

De esta forma, y con eso a la vista, nos será más fácil no sólo pensar las combinaciones que nos permitan ir “mechando” los alimentos que queremos introducir con los que son un éxito asegurado, sino que además, podremos armar menúes variados y balanceados (tomando en cuenta que contengan proteínas, vitaminas, carbohidratos etc) y de paso también organizar la lista del súper, puesto que las compras de último momento y a las apuradas, son más factibles de terminar incluyendo alimentos procesados o golosinas cargadas de azúcar para salir del paso.

Comprar sabiendo qué compramos: hay que leer la etiqueta

Una vez que tenemos claro qué cosas necesitamos comprar, la segunda clave está en entender cabalmente lo que estamos comprando, lo cual hoy día puede ser una tarea agotadora. Etiquetas diminutas que requieren de una lupa y un listado de componentes de nombres extraños nos llenan de información que más que aclarar nos confunde. Pero no leer la etiqueta implica, en palabras de Soledad Barruti, periodista dedicada a la difusión científica de cuestiones vinculadas a la industria alimenticia y autora de los libros “Malcomidos” y “Mala leche, el supermercado como emboscada”, firmar un cheque en blanco.

Para esta escritora, la enorme mayoría de las etiquetas son “una engañapichanga” que no dicen lo que realmente tienen que decir y dicen muchas otras cosas que nos terminan guiando para mal. Ahí es cuando surgen las preguntas: ¿Qué galletitas son más sanas? ¿Si el colorante es natural entonces es bueno? ¿Si un alimento es fortificado, entonces no contiene sustancias nocivas? ¿Todos los conservantes son malos? ¿Sabor a chocolate implica que tiene chocolate de verdad? ¿Si la patita de pollo dice que es 100% carne de pollo, significa esto que su principal ingrediente es verdaderamente carne de pollo?

Para no volverse loco, conviene empezar por informarse un poco sobre alimentos ultraprocesados y cómo interpretar lo que las etiquetas declaran, para evitar comprar jugos de naranja que de naranja no tienen más que el color del envase o galletitas o cereales que esconden bolsones de azúcar, maíz ultra procesado, harinas malas y aceites baratos, y hacerlo no sólo en pos de darle algo sano a nuestros hijos hoy sino porque el abuso de estos alimentos ultraprocesados moldea el paladar de los chicos para su futuro.

Y como dice Barruti, “luego de comer lo que hoy se entiende por un yogur, una fruta ya no les sabe a nada”. Les recomiendo seguir a Barruti en las redes, así como también a Marina Koppmann, en “Cazabacterias”, toda una referente en la región sobre temas de bromatología, para más información seria del estilo. También puede ser útil para cuando se nos agoten las ideas, seguir instagramers que ofrezcan ideas de menúes saludables para chicos.

Una de mis favoritas es LO QUE LOS KOALAS COMEN. Hay muchas opciones, cuentas de ig y grupos de Facebook. Es sólo cuestión de empezar a bucear de a poco y les aseguro, suma.

Escapar del supermercado

Para muchos de nosotros, que nos criamos a base de chivitos canadienses, tener hijos fue el disparador para comenzar a tomar conciencia de la calidad de lo que comemos en casa. En mi caso por ejemplo, amigarme con una dietética del barrio, fue un gran descubrimiento para empezar a cambiar el chip.

Podemos descubrir budines o galletas sin azúcar, endulzados a base de estevia, o con algarrobo para sustituir al chocolate, jugos de fruta con probióticos, sin colorantes ni conservantes artificiales, frutos secos o frutas disecadas como rodajas de pera, manzana, chips de banana etc o leches chocolatadas a base de soja, maní o almendras.

En todo caso hay mucho para probar sabiendo que es ensayo y error ya que algunas veces encontraremos opciones geniales en sabor y otras que a los ojos (o paladar) de nuestros hijos, no le ganen ni a palos a sus competidoras no saludables.

Algunas opciones para tener en mente

Aunque parezca una tarea difícil, si nos organizamos, podemos lograr una variedad de opciones saludables de merienda con poco esfuerzo. La diferencia en calidad entre unas galletitas caseras y otras industriales es inconmensurable.

Para combatir la pereza de hacerlas en casa, se puede hacer una vez una masa abundante y frizarla en porciones y cada tanto, descongelar una porción y hornear algunas pocas. Hay mil recetas sencillas que no llevan más de 10 minutos de preparación y nos aseguramos que contengan buenos ingredientes, chocolate de verdad, azúcar en la cantidad justa etc. En casa hacemos tipo cookies americanas con chips de chocolate, galletitas de manteca y de limón.

Los budines por ejemplo son otra opción sencilla para hacer en casa y escapar a los del supermercado. Se pueden cortar en rodajas y frizarlas en sobres de nylon por separado y cada noche simplemente sacás una porción para el día siguiente. En casa hacemos de limón con glaseado y pan de banana con miel y dulce de leche, ¡una bomba!

Lo mismo podemos hacer con productos de panadería comprados, como medialunas, muffins, tartas, pan de chocolate etc, congelarlas separadas e ir sacando a diario.

Los cereales (sueltos o en barritas) son de los alimentos más engañosos al punto que hoy, muchos son más una golosina que un cereal propiamente dicho. Por ello conviene escapar de las marcas del super y comprarlos en dietéticas y mercados naturistas. También están las “tutucas” y las almohaditas rellenas de diferentes sabores hechas con muy poca azúcar y manteca.

Snacks o postres

Ya sea como snack o como postre, es ideal enviar siempre algo de fruta a diario. Las más comunes como manzana y banana deben ir idealmente con cáscara para evitar su oxidación y pelarse en el momento. De no ser posible, podemos recurrir a mandarina en gajos o uvas (cortarlas al medio por seguridad para evitar atragantamientos) bien envasadas o también se puede recurrir a fruta deshidratada como rodajitas de banana, pera, manzana, ananá etc que también se venden en las dietéticas y son muy sabrosas.

Bebidas

Escaparle a las gaseosas y las aguas saborizadas es lo primero. Podemos enviar jugo de fruta, si es comprado, siempre que sea en envase tetra cerrados o si tenemos vaso térmico hermético podemos hacer jugos naturales o licuados de fruta o verdura tipo smoothies caseros. Un truco es, si no tenés vaso térmico, congelar una botellita de agua por las noches para que se vaya derritiendo a lo largo del día y asegurarte de que siempre tenga agua fresca.

Comidas

Si de enviar sólo comidas frías se trata, rollitos de jamón y queso o bastoncitos de queso, empanadas de distintos sabores, buñuelos, muffins de queso y verduras, o porciones de tarta nos pueden sacar del apuro.

En el caso de las tartas si son de verdura escurrir bien el relleno y blanquear la masa de la base para que no se humedezcan y desarmen. Comidas como la tortilla o incluso la pizza, también sirven ya que nadie les dice que no aun frías. Rodajitas de choclo hervido y huevos duros, son prácticos, ricos y admiten ir fríos. Pero cuidado con el huevo, la yema debe estar bien cocida.

¿Con qué más hay que tener cuidado? Con los sándwiches porque al contener manteca deben conservar el frío para ser seguros. Por ello deben enviarse siempre en envase cerrado y lonchera térmica únicamente. Con los tomatitos cherry ya que por su diámetro pueden ser peligrosos en atragantamientos, por ello hay que cortarlos siempre en dos o en cuatro.

Por último, debemos evitar las comidas con mayonesa incluida y enviar los aderezos siempre a parte, en sachette o en un envase cerrado a parte y en frío.

Envasado: Loncheras, platos y botellas

A la hora de envasar, por cuestiones bromatológicas es bueno hacerlo todo por separado, sobre todo cuando se manda pollo o pescado e intentar envasar cuando la comida ya está fría, ya que con el calor, muchos alimentos producen bacterias con gran rapidez.

Utilizar platos con separadores no sólo facilita el emplatado para que la comida no se mezcle sino que también colabora para armar comidas más “vistosas” para los niños, separando los alimentos por tipo o incluso color, ya que los niños, al igual que los adultos, también “comen con los ojos”.
La elección de la lonchera es fundamental. Si precisamos que mantenga el frío o el calor, ojo con comprar demasiado económicas.

Hay unos tuppers para loncheras de la marca Joseph Joseph que son realmente geniales y que tienen diversos compartimentos superpuestos pero cerrados de manera independiente para llevar lo fio y caliente o lo salado y lo dulce separados así como también vasos térmicos para las bebidas, contenedor especial para los cubiertos y hasta recipiente pequeño para los condimentos, ideal para quienes no pueden comer la milanesa sin mayonesa por ejemplo!! o para agregarle el aceite de oliva a los cherries.

Si disponemos de botellas o vasos térmicos que cierren herméticos, podremos enviar jugos o licuados naturales de fruta o chocolatadas hechas en casa con cacao auténtico. Y si no tenemos vaso térmico, tenemos el truco de la botella de agua congelada para que se vaya descongelando durante el día y así tengan agua fresca siempre.

En resumen: planifica el menú y la compra, cuestiona las etiquetas, busca alternativas saludables fuera del super y anímate a lo casero organizándote en casa.

Los estudios indican que los niños son quienes en realidad digitan el 75% de las compras de alimentos del hogar, por lo que comenzar a preocuparse por la alimentación de nuestros hijos puede ser el punta pie inicial para revisar algunos de nuestros hábitos alimenticios y que todos salgan ganando.

Claudia Guimaré

Claudia GuimaréLa socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

FUENTE: ElPaís.com.uy

Vídeo-Guía #AprenderJugando, descárgala gratis

Los niños pasan mucho tiempo jugando. Jugar no es sólo divertirse, cuando los niños juegan están aprendiendo y se consolidan muchos procesos cognitivos. A través del juego se adquieren conocimientos, valores, además de generarse emociones agradables.

Queremos que los niños y niñas aprendan lo máximo posible, que no se retrasen en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo, y en ocasiones se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego.

La neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables. Pensar que los niños tienen que sufrir o pasarlo mal para aprender no tiene ninguna base científica. Lo que se aprende jugando se retiene y se reproduce mejor.

Seis grandes beneficios del juego infantil:

  1. Cuando los niños juegan, adquieren autonomía, dado que según van creciendo les iremos pidiendo que cada vez se entretengan solos durante más tiempo, que sean ellos quienes decidan a qué jugar y que sean capaces de dirigir su juego.
  2. El juego aumenta la seguridad de los niños y la confianza. Ellos son los que dirigen el juego y conocen las reglas, lo que hace que se sientan líderes y capaces.
  3. El juego también sirve para desarrollar la autoestima, dado que los niños aprenden a conocerse, saber cuáles son sus fortalezas y cómo mejorar sus habilidades.
  4. A través del juego también se desarrollan habilidades sociales, especialmente en las interacciones grupales, ya que hay que aprender a negociar, a ceder, a seguir las reglas… todas ellas habilidades esenciales en la vida adulta.
  5. El juego sirve para desarrollar múltiples procesos intelectuales, como el razonamiento lógico y abstracto, la memoria, la atención, la organización espacial, la función ejecutiva…
  6. Muchas de las competencias emocionales necesarias para tener éxito en la vida se pueden desarrollar a través del juego.

Conociendo los beneficios del juego, ¿a qué esperar para aprender jugando? Descárgate gratis nuestra vídeo-guía #AprenderJugando:

Vídeo ¿Por qué últimamente estoy tan irascible y cómo remediarlo?

¿Te notas más nervioso, irritable y que te disparas con más facilidad o por el contrario sientes que tu cuerpo es como si se congelara, como si dijese “ya no puedo más” y empiezas a sentirte como en una nube donde la sensación es “todo me da igual? en este vídeo hablamos de ¿Por qué últimamente estoy tan irascible y cómo remediarlo?

Si esto te ocurre no es porque tengas un grave problema de salud mental ni mucho menos. Nos está pasando a todos y todas.

Lo que te está pasando es que seguramente estás fuera de tu ventana de tolerancia al estrés. Todos tenemos un espacio dónde nos sentimos seguros, dónde somos capaces de aprender, sentimos que, aunque ocurra algo desagradable, somos capaces de gestionarlo.

Sin embargo, hay varias cosas que nos disparan y hacen que salgamos de este círculo, que son:

  • La novedad: Experiencia nueva que nunca hemos experimentado
  • La «imprevisibilidad». La incertidumbre de no saber qué pasará
  • «Sensación de no control». No depende de nosotros
  • «Amenaza» para la personalidad. No cumplir expectativas…
  • Peligro.

Si os dais cuenta, la situación que estamos viviendo hace que prácticamente todos vivamos fuera de esa ventana de tolerancia al estrés.

¿Qué podemos hacer para llevarlo lo mejor posible?

  1. Conectar con nuestras emociones. Ser conscientes de lo que nos ocurre.
  2. Verbalizarlo y ponerle nombre
  3. Identificar la causa
  4. No rumiar en exceso, centrarnos en lo que sí que podemos hacer
  5. Cae en la cuenta de cómo es tu lenguaje interior ¿ayuda? ¿es ajustado a la realidad? Si no es así llega el momento de cambiarlo.
  6. Pide ayuda cuando lo necesites
  7. Practica el autocuidado.

Siguiendo estas estrategias ampliaremos nuestra «ventana de tolerancia al estrés» y conseguiremos estar más centrados y sobre todo menos irascibles.

Videoguía de Inteligencia Emocional para padres y docentes

Salud Emocional

En estos días estamos recibiendo mucha información sobre qué hacer con los niños en casa. Los padres nos hemos convertido en profesores, monitores de tiempo libre, entrenadores…; además de amos y amas de casa.Y todo ello, sin olvidar que, por supuesto, seguimos trabajando desde casa. Nos espera un gran reto, del que seguro todos vamos a salir muy reforzados, y del que vamos a sacar un gran aprendizaje.

En toda esta vorágine de tareas se nos está olvidando algo fundamental: ¿estamos cuidando la salud emocional de nuestros hijos e hijas?

En esta situación es normal sentir miedo, sentir rabia, sentir frustración; los adultos lo sentimos y los niños lo notan, y por supuesto los niños también sienten miedo, rabia, tristeza y frustración.

Por eso es importante reservar espacios para hablar de lo que sentimos y ayudarles a verbalizarlo, porque ellos no siempre sabrán cómo hacerlo.

En estos días, os invitamos a trabajar la Inteligencia Emocional con vuestros hijos, y, ya de paso, con nosotros mismos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar lo que sentimos en primera persona y también lo que sienten los demás, comprender por qué nos sentimos así, cuál es la causa y la consecuencia de mi emoción, y cómo las emociones van cambiando a lo largo del día. Saber nombrar con precisión lo que sentimos, utilizar la información de las emociones para poder hacer una buena toma de decisiones y ser capaces de manejar y regular nuestras emociones, así como responder de forma premeditada en lugar de reaccionar en automático.

Todo esto son habilidades de la inteligencia emocional, y como tales, se pueden trabajar. En esta guía os proponemos una serie de videos y ejercicios agrupados en 5 pasos para que sepáis cómo hacerlo.

Descárgate la Guía de Inteligencia Emocional para padres y Docentes en el siguiente enlace:

Del «buenismo» al drama en los spots para jóvenes: «La campaña perfecta es como un antibiótico» Colaboración con el diario ABC

Las campañas dirigidas a los jóvenes para frenar la expansión del virus han ido evolucionado con la pandemia y están «llevando al límite» los mensajes publicitarios.

Beatriz L. Echazarreta

Una chica ojerosa y con atuendo de funeral mira directamente a cámara y, lacónica, revela: «El otro día contagié a mi abuela y la hemos enterrado hoy». La Comunidad de Madrid lanzaba la semana pasada una de las campañas de concienciación frente al Covid-19 más crudas que hemos visto en los meses que llevamos de pandemia. Isabel Díaz-Ayuso ha invertido tres millones de euros en esta acción publicitaria, que ya empapela la capital. El mayor número de contagios de la comunidad se concentra entre los 15 y los 29 años y los mensajes a este sector de población se han intensificado en tono y difusión. Sin embargo, Madrid no es la única que apuesta por esta línea «dramática» en la campañas. Hace dos semanas, Canarias causaba un gran impacto en redes sociales con un anuncio similar: una llamada de teléfono interrumpía unas copas entre amigos: «¿Qué pasa, mamá?». «Tu abuela tiene Covid. De esta noche no pasa».

El sofá como trinchera

Los alemanes han encarado este problema desde un ángulo muy distinto, la ironía. En el último plan de concienciación impulsado por el gobierno de Merkel nos habla un jubilado ficticio desde el futuro y echa la vista atrás: «Corría el invierno de 2020 y todas las miradas estaban puestas en nosotros». Relata a cámara, imitando el formato de los reportajes sobre guerras pasadas, que los jóvenes fueron los héroes de aquella batalla y ¿Cuál fue su hazaña?. Quedarse en el sofá, que se convirtió en trinchera.

Xavier Olazábal, CEO de Publicis España, asemeja este tipo de campañas a las de la DGT (Dirección General de Tráfico), que esperan llevar al límite los mensajes publicitarios, pues cuando la problemática social es grave y el resultado es la muerte, la tendencia es dramatizar. Olazábal apunta una falla importante en este tipo de estrategias de concienciación, ya que en publicidad es necesario «cierto grado de repetición» y cuando el mensaje es tan «agresivo y desagradable», preferimos evitar la campaña y no volver a verla. Según este experto en publicidad, con una sociedad tan tensionada por la crisis del coronavirus, un mensaje más positivo e involucrativo sería más eficaz, sin perder un ápice de notoriedad. El tono «agorero» de las mencionadas campañas buscan, en su opinión, una notoriedad de cara a la galería que puede no ser la mejor estrategia. «El joven entiende muchos otros tonos de comunicación».

Coincide con él la publicista Silvia Álava, psicóloga sanitaria y experta en psicología educativa, que sostiene que «la apelación al miedo no suele funcionar bien. Sino, la gente no fumaría». En opinión de esta psicóloga, lo que sí ayudan son gestos como el del niño de Logroño de hace unas semanas. Ese joven de 16 años, hijo de una barrendera empezó a movilizar a su grupo de amigos a través de redes sociales para demostar que «no todos los jóvenes son iguales», tras ver los disturbios en su ciudad.

Mensajes contradictorios a los jóvenes

Según Álava, la acción tuvo éxito porque los jóvenes percibieron el gesto casi heróico «de un igual». Los mensajes que se han lanzado a los jóvenes desde el inicio de la pandemia no han sido claros, y con el paso de los meses y el avance del virus han ido mutando. Al principio, la idea que más se trasladó fue que «eran inmunes». Silvia sentencia que se han ido dando palos de ciego y el «realismo» no ha estado presente en estas campañas de conciación.

José Antonio Luengo, especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid, explica que cualquier campaña que afecta a una amplia franja de edad tienen un impacto en gran parte de esa población pero siempre se nos escapa un porcentaje de ese colectivo.

A la pregunta de por qué hay algunos jóvenes que no hacen el más mínimo caso, sentencia que desde el principio, hemos tratado a los jóvenes en su conjunto como descerebrados, criminalizándolos y la condición de irresponsables es más personal. Joven se es hasta los 30 años, «los que fallaban eran una horquilla muy amplia».

Luengo planeta una interesante línea cronológica sobre la evolución que han experimentado las campañas dirigidas a los jóvenes en la pandemia.

Primera tanda: buenismo e «influencers»

La primera tanda de iniciativas intentaron llamar la atención de los jóvenes a través de los «influencers», los «ídolos de la juventud» y también se recurrió a las campañas más «buenistas» que aspiraban a una «sociedad idílica», como la lanzada al inicio de la desescalada por la Comunidad de Madrid, cuyo eslogan era «Protégete. Protégenos».

José Antonio Luengo apunta un factor a tener muy en cuenta, pues «los jóvenes tienen una percepción del riesgo mucho menor». A las personas jóvenes les importa poco la salud, se sienten «inexpugnables». Fernando Simón hizo una sonada llamada a estos «influencers» para que compartieran mensajes de conciación del Covid en redes.

Sin embargo, en opinión de Luengo y en la línea de Silvia Álava, «una cosa es seguir a alguien y otra es identificarte con él». Los influencers que se erigen como adalides de la buena conducta frente al Covid y se han pasado el verano recorriendo Ibiza en barco no terminan de cuajar, como es normal. Esta experta en psicología educativa aduce que los mensajes han de lanzarse desde «la empatía» para que el receptor no sospeche que el busto parlante que le habla con moralina es un impostor. A los jóvenes les importa poco su salud. Se sienten inexpugnables José Antonio Luengo , especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid

La salud de la familia y la propia

En la segunda fase de las campañas, se intentó concienciar sobre el contagio a las familias, a los seres queridos. «A lo mejor a ti no te afecta. Pero sí a tus familiares». Según Luengo se empieza a tocar una fibra intacta en la primera tanda publicitaria.

El siguiente escalón fue apelar a la siguiente idea: «Joven, a ti también te puede pasar esto». La campaña de la Comunidad de Madrid en la que salían celebridades del mundo de la moda como Pelayo Díaz, toreros como Fran Rivera, o futbolistas como Roberto Carlos, culminaba con esta idea. El vídeo cerraba con Oscar Riballo, un joven farmacéutico y aficionado al boxeo, al que el coronavirus ha estado a punto de arrebatarle la vida. Este tipo de comunicación, en palabras de Luengo, «va sumando gente».

La última vía: la salud del bolsillo

La cuarta y última tipología de acciones publicitarias dirigidas a la juventud, superaría el «esto es lo que te va a pasar», para centrarse en «esto es lo que te va a costar». Luengo opina que si no se está llegando a los jovenes por las consecuencias que el Covid deja en la salud y como último recurso, se debería llamar la atención sobre la «salud del bolsillo».

Este psicólogo menciona la existencia del «colectivo de los indeseables», que hará caso omiso al primer nivel, y también al segundo. Hablamos de un grupo al que le importa poco su salud y la de su familia. Se guían por el «carpe diem» como valor supremo.

Luengo considera que no existe la campaña perfecta y que, con cada nivel, «se va rascando» en la conciencia de los adolescentes. Opina que se ha estigmatizado al joven y que cometemos el error de tratarle como «un indeseable». Sin embargo, puntualiza que «antes del indeseable, está el joven inconsciente». Como un antibiótico, para que una campaña sea efectiva, ha de ser específica, por lo que este psicólogo apuesta por mandar varios mensajes a la vez, pero cada uno dirigido a un perfil de joven en concreto.

Así, se evitaría el reduccionismo y que, por hartazgo, un joven que se sienta culpable se rebele contra una campaña que busca el efecto opuesto. Ya solo queda una cosa. Preguntarse qué la campaña plantearía Don Draper, el publicista con más puntería de la ficción.

FUENTE: Diario ABC

Técnicas para que tus hijos aprendan a relajarse atendiendo a su personalidad y a su edad. Revista Hola

Por ANA CAAVEIRO

Llevamos un ritmo de vida trepidante, por lo que no es extraño que, en estos últimos años, el estrés se haya convertido en nuestro peor compañero, y las técnicas de relajación unas buenas herramientas para intentar combatirlo. Sin embargo, en muchas ocasiones nos olvidamos de que los niños también pueden sufrirlo, y a diferencia de nosotros, los adultos, no suelen contar con los recursos necesarios para controlar sus nervios.

Se trata, al fin y al cabo, de aprender a gestionar sus emociones, y hablamos con la psicóloga Silvia Álava, doctora en Psicóloga Clínica y experta en psicología educativa, de su importancia en la infancia.

Señales que te pueden indicar que tu hijo está estresado

«Los niños suelen tener más estrés de lo que nosotros nos pensamos», nos comenta la psicóloga. Por este mismo motivo, es importante que los padres estén atentos a algunas señales que pueden indicar que el pequeño está más nervioso de lo habitual:

  • Problemas para conciliar el sueño.
  • Cambios en su apetito.
  • Apatíatristezacansancioirritabilidad
  • Bajo rendimiento en el colegio.
  • Se queja con frecuencia de que le duele la tripa, la cabeza… dolores que, tal y como nos explica Silvia Álava, pueden estar provocados por los nervios y por la ansiedad. «Esto no significa que sea un cuento: ese dolor es real, pero la causa no es orgánica».  

¿Por qué los niños están más nerviosos?

No cabe duda de que los más pequeños ven a sus padres comos sus referentes. Sin embargo, «es cierto que en ocasiones, sin darnos cuenta, les estamos sometiendo a un nivel de intesidad de horarios, de rutinas… los adultos les transmitimos ese ritmo de vida frenética a los niños«, detalla la psicóloga. La especialista también apunta a que existe una diferencia clave entre ambos: que los niños, a diferencia de los mayores, no tienen estrategias para poder superarlo.

Para ella, los progenitores son una buena fuente de regulación emocional, y su actitud resulta fundamental. Sobre todo, dadas las circunstancias excepcionales que estamos viviendo. «Hay padres que no es que no estén preocupados por sus hijos, sino que les cuesta asimilar todo lo que está ocurriendo, y no son capaces de atender a sus necesidades emocionales», señala.

A esto se pueden sumar otras causas, tales como:

  • Miedo al contagio.
  • No saber manejar la incertidumbre, ya que no sabemos lo que va a pasar, lo que vamos a poder o no hacer.
  • Pérdida de rutinas.

Aprender a relajarse siempre es bueno

La experta incide en que no hay que esperar a que haya un problema para enseñar a los niños técnicas de relajación.

Gracias a ellas, lo que hacen es regularse emocionalmente. Se trataría, en definitiva, de una habilidad de inteligencia emocional: aprenden a percibir sus emociones, a ser conscientes de lo que sienten ellos y los demás… Al final, «entienden que la emoción no es buena ni mala, sino que les da información de lo que está pasando, y que tienen que prestarle atención, no ignorarla», apunta.

De este modo, dispondrán de técnicas para manejar sus emociones, consiguiendo potenciar las agradables (como la alegría, la calma o la seguridad), regular las desagradables (como la tristeza o el miedo), y bajar la instensidad cuando sea necesario.

Un aprendizaje que les servirá durante la infancia, pero también en su etapa adulta.

Su edad y su personalidad, dos factores a tener en cuenta 

Silvia Álava desvela que, antes de escoger una técnica de relajación, los especialistas tienen en cuenta dos factores:

  • Su edad, puesto que un pequeño de siete años no se relaja de la misma manera que los de 10 a 12, por ejemplo.
  • Su personalidad. La psicóloga detalla que tampoco se puede aplicar la misma técnica en un pequeño más activo que en otro con una personalidad más tranquila. Y es que, probablemente, los primeros experimentarán más dificultades a la hora de concentrarse y fijar su atención.

Para los más tranquilos: estrategias de una mayor duración

Silvia Álava nos revela que con los pequeños cuya personalidad es más calmada, se suelen aplicar las siguientes técnicas, que, advierte, han de ser instruidas por un especialista:

  • Técnica de Koeppen, que consiste en tensar los músculos, poco a poco, muchas veces desde los pies hasta la cabeza, para después destensarlos.
  • Visualizaciones de imégenes mentales. Imaginarse en una playa, en una montaña…
  • Mindfulness, prestando atención a su cuerpo y a la respiración. Gracias a ella, logran crear esa atmósfera de calma que tanto requieren.

Para los más ‘movidos’: mejor las técnicas de corta duración

Principalmente porque, tal y como expresa la psicóloga, hemos de tener en cuenta que les va a costar mantener su atención. Por este mismo motivo, aconseja:

  • Técnica por implosión. Parecida a la expuesta anteriormente, pero, en este caso, deben tensar todo el cuerpo de golpe y después relajarlo.
  • Imágenes mentales que a ellos les sirvan. La experta resalta que, normalmente, sus imágenes distan mucho de lo que nosotros pensamos que puede ser relajante. Por ejemplo, imaginarse haciendo surf, tirándose por una pista de esquí… «A este tipo de niños estas imágenes sí que les relajan», y tenemos que entenderlo.

La respiración diafragmática, la fórmula ‘infalible’

Silvia Álava asegura que existe una técnica casi ‘universal’, que suele funcionar muy bien con todos: la respiración diafragmáticaBásicamente se trata de respirar, no sólo llevando el aire en los pulmones, sino hinchando el diafragma, con la tripa.

El secreto de su éxito, desvela, es que es una técnica muy sencilla y fácil de aprender. De hecho, admite que es la que más enseñan los psicólogos, y se puede utilizar en cualquier situación.

Trucos para lograr que se relajen en casa

Aunque las técnicas de relajación deben ser impartidas por profesionales, esto no significa que no existan métodos para que los padres consigan que los pequeños se relajen en casa:

  • Crear un rincón de la calma. Reservar un espacio de la casa donde el niño irá dejando las cosas que le relajan. La experta recomienda algunos objetos que pueden ayudar a crear ese refugio: unos cojines de colores (para que se tumben o se sienten), unas pelotas blanditas que puedan estrujar, algún libro que les hable de la gestión de emocioneso un ‘pompero‘. Este último, explica, suele ser muy efectivo, puesto que se concentran en cómo se forman las pompas de jabón, y después, en seguir su trayectoria a lo largo de la habitación.
  • Comprarles bolas de nieve/purpurina o hacer tarros de calma. Ejercen un efecto similar al pompero, puesto que van prestando atención a cómo, después de agitar la bola, va cayendo la nieve o la purpurina. «Es una técnica derivada del mindfulness, dado que centran su cuerpo en cómo cae la nieve o la purpurina, y no en lo que les pone nerviosos«, relata. Si no se quiere comprar una, existe la opción de crearla, lo que se conoce como ‘tarro de la calma‘, en el que se incluirán llamativos componentes como la purpurina, champú… ‘ingredientes’ que les fascinen y le transmitan calma.

Fuente: Hola.com

Las consecuencias del confinamiento en los niños. Colaboración con Aleteia.

Permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores.

Esta situación que estamos viviendo creo que nos ha cogido a la mayoría con el pie cambiado y si a los adultos nos está costando sobrellevar este confinamiento, cuánto más les puede estar ocurriendo a nuestros niños.

Todos aplaudíamos el domingo pasado la decisión de que nuestros menores salieran a la calle. ¡Era necesario para los niños! Es más, para que esto se realizara de manera razonable, se apelaba desde las altas instancias a la responsabilidad de los padres, lógico por otra parte. Quién mejor que los padres para querer lo mejor para sus hijos.

No obstante, el permanecer tantos días encerrados hace que nos preguntemos si esta situación puede traer consecuencias psicológicas o de conducta en nuestros menores, dado que las circunstancias que estamos viviendo desde mediados de marzo, es cuanto menos para analizarla.

Si hacemos una lectura en positivo, al menos, tanto los padres como los hijos están pasando tiempo juntos, con intensidad añadiría yo, donde un mismo espacio de la casa se hace multifuncional. La cuestión es cómo eso repercute en las familias.

Los expertos, en todo caso, muestran preocupación ante la primera generación infantil en vivir un confinamiento semejante.

«Todavía no sabemos bien lo que va a ocurrir porque estamos ante una situación excepcional», aclara la doctora en Psicología, Silvia Álava. «No existen estudios sobre el confinamiento de un país entero durante tantos días, pero sí sabemos que el aislamiento puede tener efectos en la salud emocional y el desarrollo cognitivo. Se ha estudiado a niños que han estado en antiguos internados y se ha visto que la falta de estimulación y cariño tienen consecuencias, pero, en este caso, la mayoría están con sus padres. Por eso no vaticinamos que los efectos vayan a ser dramáticos«.

Ante esta realidad y sabiendo de que los niños son esponjas emocionales, muchos especialistas infantiles, aseguran que los menores tienen una capacidad de resiliencia enorme y nos lo están demostrando a diario, dándonos verdaderas lecciones de vida, de adaptación y de ilusión.

A estas alturas muchas familias habrán experimentado:

  • situaciones de enfado,
  • irritabilidad,
  • tristeza
  • ansiedad
  • conductas oposicionistas
  • conductas desafiantes,
  • alteraciones en el sueño
  • quejas somáticas…

Pero en muchos casos, también habrán experimentado:

  • situaciones de complicidad,
  • risas,
  • ternura,
  • juegos con los hijos que transportaban a los adultos a su más tierna infancia, sacándoles alguna que otra lágrima de alegría,
  • todo esto aderezado con muchos gestos de cariño.

Por eso, es importante evitar el alarmismo, ya que no todos los niños experimentarán alteraciones a raíz del confinamiento y, de hecho, «se espera que la mayoría no las sufran. Los niños, en general, cuentan con una buena capacidad de adaptación, que puede ser incluso superior a la de los adultos. Por tanto, aunque aparezca algún síntoma, no esperamos que se alargue en el tiempo en la mayoría de ellos«, concluyen los expertos.

Dado que nuestros menores son capaces de adaptarse a lo que tengan por delante y precisamente porque son como esponjas, serán lo que sus padres les enseñen con su ejemplo. “Con el cariño del entorno familiar no tiene por qué haber secuelas emocionalesy si existieran, que éstas sean mínimas», asegura la Presidenta de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria, AEPAP, Concha Sánchez Nieta.

Esto dependerá tanto del entorno como de la gestión emocional que se haga en las familias de esta situación.

Emociones y afectos

Lamentablemente el confinamiento puede influir más en las familias desfavorecidas, con pocos recursos o con hijos con patologías previas, donde el contagio emocional de los padres a los hijos se agudiza más en espacios pequeños. Pero también es verdad que este tiempo de encierro es tiempo de crecimiento en las relaciones familiares, de comunicación y de gestión de emociones, de permitirnos sentir y de expresarlo.

Lógicamente habrá momentos en los que derrumbemos, los niños ahora son más conscientes de la fragilidad del mundo, pero si han visto que sus personas de referencia les transmiten seguridad e información sobre lo que está ocurriendo y les hablan con un lenguaje adaptado a su edad, explicándoles la situación con cariño pero siendo realistas y aclarando sus dudas, ayudaremos a nuestros hijosa una mejor gestión emocional de la situación.

Es tiempo de reforzar vínculos afectivos con nuestros menores, 

De acompañarles en su crecimiento para que éste sea firme y seguro y de creer que lo más importante es la actitud que tengamos ante las dificultades. Por eso, la tarea que hoy tenemos por delante los adultos, en cuanto a la gestión interna de la situación en nuestras familias, es una tarea difícil pero apasionante, como la de un jardinero queplanta sus semillas y día a día las cuida hasta que esa planta echa raíces y florece.

Es tiempo de conocimiento y de reconocimiento mutuo en las familias, de practicar la escucha interior de nuestras emociones y de las de nuestros hijos, de cultivar la paciencia y a través de la palabra llena de cariño, permitir que nuestros pequeños crezcan seguros y felices, tiempo de siembra para que este período no les traiga consecuencias emocionales negativas y si eso ocurriera, estar ahí para acompañarles.

Y como decía Viktor Frankl, “si no está en tu mano cambiar una situación que te produce dolor, siempre podrás escoger la actitud con la que afrontes ese sufrimiento.

FUENTE: Aleteia