Día Internacional de la Sonrisa.

Hablamos de los beneficios de sonreír

La cara es reflejo del alma, ya que muchas de las emociones se muestran en la cara, y principalmente en la boca… La alegría se caracteriza por la sonrisa, que cuando se trata de una sonrisa plena se contagia de manera positiva. No te pierdas este vídeo si quieres saber qué es la propiocepción!

Abandonar las Redes Sociales por salud emocional

Hablamos sobre la presión que sufren algunas personas en las #RedesSociales, tanta, que les lleva a abandonarlas por salud mental.

Click en la foto para ver el vídeo:

#tv #noticias #vídeo #saludemocional

Tensión emocional por estrés térmico

En ocasiones, es posible confundir los síntomas de la tensión o estrés emocional con el Golpe de Calor. Y, por ello, es importante saber identificarlo, porque el no interpretar bien los síntomas sí que puede causar ansiedad. ¡Nos lo cuenta en este vídeo!

Las temperaturas elevadas afectan a las funciones cognitivas.

¿Sientes que tu cerebro ‘se funde’ cuando hay 40 grados? Esta es la razón

POR NURIA SAFONT

El calor excesivo nos agota, nos impide dormir bien, afecta a nuestro humor, nos irrita, puede causarnos un problema de salud y, además, achicharra el cerebro. Sí, has leído bien. Cuando el mercurio alcanza los 40 ºC se alteran las funciones cognitivas. La memoria, la atención o los reflejos son los principales perjudicados. Así lo explica la Dra. Silvia Álava, colaboradora del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS). 

Cómo afecta el calor a la atención y a la memoria

Como detalla la Dra. Álava, cuando hace demasiado calor nos resulta más difícil mantener la atención. También se reduce la calidad de esta atención. Es decir, nos va a resultar más complicado fijarnos en los detalles que pueden resultar importantes para llevar a cabo una tarea o resolver un problema. Como explica la experta, también tenemos menos control de la interferencia, es decir, nos es más fácil distraernos y más complicado concentrarnos y seguir con la tarea que estábamos realizando sin interrupciones.

Silvia Álava también advierte de que olas de calor como las que estamos viviendo causan estragos en la memoria. Esto es debido a que estamos más cansados, más fatigados, el cerebro funciona más despacio, la velocidad de procesamiento también es menor e, incluso, podemos tener la sensación de que pensamos peor o vamos más lentos. 

Esta lentitud también afecta a los reflejos. Y esto es algo que debemos tener muy en cuenta, sobre todo si tenemos que conducir o realizamos actividades que conlleven un riesgo. 

Planifica para rendir más 

¿Y si trabajamos? Nuestro rendimiento también se verá afectado. Por ello, es importante que tratemos de aprovechar al máximo las horas más frescas para hacer aquellas actividades que requieran un esfuerzo mental mayor. Además, recomienda adaptar estos horarios a nuestro ritmo circadiano. Es decir, las personas que rinden mejor por la mañana, deberían tratar de exprimir las horas tempranas para trabajar. Al contrario, aquellas que son más nocturnas, pueden aprovechar la tarde noche. Sin embargo, no todo el mundo se puede permitir este lujo. ¿Qué hacer entonces?

Álava recomienda que tengamos en cuenta cómo afecta el calor a nuestro cerebro para planificar nuestras actividades. Y que seamos conscientes de que, a causa de la lentitud, no seamos capaces de llevar a cabo el mismo número de tareas que en momentos en el que las temperaturas son más bajas o que vamos a necesitar más tiempo. Por ello, hay que ser realistas, insiste la experta. 

Por otro lado, también debemos recordar que la canícula nos vuelve más irascibles. Otro en el que debemos trabajar para no alterar las relaciones con nuestros compañeros o nuestros familiares. 

¿Cómo paliar los efectos del calor en el cerebro? 

La doctora recuerda en los vídeos del Instituto de Investigación Agua y Salud que hay que tomarse muy en serio cómo nos afecta el calor excesivo y que debemos evitar siempre el golpe de calor, una situación grave que puede comprometer nuestra vida. 

  • Lo esencial es mantener una buena hidratación. Beber constantemente agua y evitar el alcohol, que produce deshidratación. Además, esta sustancia interfiere en la capacidad de termorregulación y aumenta el riesgo de golpe de calor. 
  • La dieta debe ser ligera y no deben faltar los alimentos ricos en agua, como por ejemplo, las verduras, las hortalizas y las frutas, que deben constituir la mitad de un plato para que este sea saludable. 
  • Si notamos que nuestra temperatura corporal aumenta, lo ideal es darse una ducha fría para bajarla. Si esto no es posible, debemos mojarnos la nuca y las muñecas. 
  • Hay que procurar llevar prendas de tejidos naturales y que permitan la transpiración
  • Si notamos que las altas temperaturas nos están ocasionando ya un problema, nos duele la cabeza o sentimos que nos mareamos, debemos pedir ayuda de inmediato. 

FUENTE: hola.com

«Por qué no soy feliz»: los 9 enemigos de la felicidad

Es inquietante la siguiente cita: «Con la felicidad pasa lo mismo que con las gafas: las buscas y las buscas y resulta que las llevas puestas». ¿No te ha ocurrido con las gafas, el teléfono móvil o las llaves? Al parecer, la comparativa encaja a la perfección con la búsqueda de la felicidad, un estado que, como ya dijimos, parece más bien una carrera de fondo de a ver quién llega primero.

Sin embargo, es posible que vivas etapas en las que, efectivamente, no estés feliz. ¿Por qué? Los motivos pueden ser innumerables, pero existen una serie de «impedimentos» internos que te obstaculizan, aquí te los contamos para que los tengas en cuenta y puedas poner las herramientas necesarias para superarlos:

FUENTE: abc.es/salud

¿Tengo que espiar a mis hijos en Internet?

Una duda muy habitual de los padres es si tienen que espiar a sus hijos en Internet. En este podcast resolvemos las dudas acerca de cómo nos tenemos que comportar cuando nuestros hijos empiezan a tener redes sociales. Los profesionales aconsejamos en formar, educar en el correcto uso de Internet, acompañándolos en el proceso.

Os adjunto el enlace al podcast, haz click en la imagen:

María Jesús y Silvia Álava te dan las claves para trabajar tu felicidad, en TRECE

Las psicólogas se han subido a ‘La Azotea’, con Antonio Hueso y María Ruiz, para dar a los espectadores las herramientas para afrontar una vida sin focalizar en el sufrimiento

«La azotea de medianoche» ha abierto sus puertas en TRECE. El ‘late night’ conducido por María Ruiz y Antonio Hueso ha tenido, este miércoles, unas invitadas muy especiales: Silvia Álava y María Jesús Álava. Las psicólogas, tía y sobrina, se han sentado en el plató de TRECE juntas por primera vez en televisión.

¿Cómo podemos ser felices?: “Para que la psicología funcione, la persona tiene que asumir que tiene que conocerse en profundidad”, comienza relatando María Jesús. Silvia apunta que no todo el mundo está dispuesto a encontrar cosas que no le gustan, ya que nadie nos prepara para ello: “Necesitamos herramientas y estas vienen de la mano de la psicología”.

Es complicado encontrar a alguien que se sienta absolutamente feliz y satisfecha consigo mismo. ¿Por qué nos cuesta reconocer las cosas positivas?: “Desde pequeños nos han señalado las cosas que hacemos mal y las que hacemos bien, se supone que las tenemos que hacer así. No nos sabemos tratar bien. Nos llamamos la atención cuando hacemos lago mal y a las personas que son buenas personas les cuesta perdonarse”, apunta María Jesús. “Es imposible ser feliz sin asumir fallos. La clave está en conocer lo que te hace sentir mal y, a partir de ahí, sustituir esos pensamientos por otros más realistas”.

¿Por qué nos cuesta tanto ir al psicólogo? Silvia destaca que, aunque esto está cambiando, todavía hay bastante tabú: “Hay gente que piensa que si va al psicólogo es como reconocer que tiene un problema. La gente más joven ya no tiene miedo de hablar de ello. Antes los adolescentes iban al psicólogo de la oreja por sus padres y ahora ellos mismos son quiénes lo piden”. María Jesús señala un problema que tenemos con las nuevas generaciones y es que se les ha sobreprotegido y, ahora, no tienen recursos para hacer frente a las dificultades.

Antes de la pandemia, el 25% de la población tenía ansiedad o depresión, algo que se ha acentuado estos últimos dos años: “Han incrementado los miedos, las fobias, los trastornos de alimentación… se tarda mucho en venir y llegan con casos ya cronificados”, aclara Silvia. También María Jesús relata cómo pusieron el abierto en sus redes sociales unos vídeos sobre la inutilidad del sufrimiento: “La primera mañana que lo pusimos en Twitter tuvo más de 30.000 visitas. Esto nos indica la necesidad de las personas de obtener recursos para superar ciertos problemas”.

Dale al PLAY para ver la entrevista completa y tomar nota de todos los consejos.

María Jesús Álava y Silvia Álava en La Azotea, de Trece TV

María Jesús y Silvia Álava responden en ‘La Azotea’ de TRECE

En esta sección, el invitado responde a preguntas indiscretas formuladas por personas que los conocen muy bien. En esta ocasión, los espectadores realizaban las preguntas:¿Cómo puedo superar la añoranza del pasado?: “Extrayendo todos los aprendizajes para vivir intensamente el presente. Tendemos a idealizar el pasado y no eras tan feliz como crees. Siempre pensamos que nunca vamos a ser tan felices como antes y también echamos la culpa de lo que nos pasa a lo mal que lo pasamos en el pasado”.

¿Cómo puedo afrontar la inseguridad?: “Nosotros siempre mantenemos un diálogo con nosotros mismos. Si te dices cosas negativas, lo que hay que hacer es decirte cosas positivas u objetivas como “Voy a hacerlo lo mejor que pueda”. Si no eres capaz, también puedes pensar qué le dirías a un amigo en esa misma situación”.

¿Cómo puedo hacerle una crítica a alguien y que no se lo tome mal?: “Las críticas tienen que ser cortas y positivas. Tu actitud no tiene que ser de regañar, hay que empezar diciendo algo positivo y terminar también con algo positivo como “creo que puedes solucionarlo”. También hay que esperar a que el otro esté receptivo y que quiera tu opinión”.

¿Por qué repetimos errores?: “Se desiste de intentar cambiarlos. En estos casos hay que hacerles conscientes de sus errores y ponerle objetivos. Los adultos no funcionamos a través del castigo, es necesario reforzar al otro positivamente y negativamente. Es más útil decirle cosas que ha hecho bien y quitarle algo que le preocupe en su vida, que le vas a ayudar mucho”.

FUENTE: COPE.ES

Me cuesta quitarme la mascarilla, ¿Qué me pasa? Colaboración con El Dentista Moderno

El momento de quitarse la mascarilla ha llegado, pero este gesto no va a ser igual para todo el mundo por motivos muy diversos. A lo largo de este artículo respondemos a una serie de cuestiones para conocer más a fondo cuáles son las causas y las emociones que están detrás de aquellos a los que les cuesta quitarse la mascarilla. 

Después de dos años llevando puesta la mascarilla llega el momento de quitársela. Este gesto no va a significar lo mismo para todos. Mientras hay personas que les va a suponer un alivio, porque llevaban mucho tiempo deseando quitarse la mascarilla; otras, sin embargo, seguirán con ella puesta. El motivo puede ser muy diferente. No obstante, es importante conocer la causa y, sobre todo, la emoción que subyace ante el hecho de no quererse quitarse el “cubrebocas”. En función de esta emoción, actuaremos de forma diferente como profesionales. 

¿Qué emociones están detrás de no querer quitarse la mascarilla? 

Hay personas que aún sienten mucho miedo. El mensaje que llevamos dos años escuchando es que las mascarillas, junto al lavado de manos y la distancia de seguridad, es lo que nos está evitando el contagio. Por tanto, es lógico y lícito que muchas personas sientan miedo a contagiarse, o que sientan que quitarse la mascarilla es como quitarse los escudos protectores ante el coronavirus. 

Hay otras personas que sienten vergüenza, que tienen algún tipo de complejo y les cuesta mostrar su rostro. Están inseguras y tienen a magnificar algunos aspectos de su físico, como granitos, marcas en la cara, y sobre todo las relacionadas con la boca. Unos labios finos, unos dientes descolocados…. Durante dos años se sintieron seguros al llevar parte de su rostro cubierto y ahora que llega el momento de destaparlo sienten que el resto de las personas van a juzgarlas y a criticar sus defectos. 

«Es importante conocer la causa y, sobre todo, la emoción que subyace ante el hecho de no quererse quitarse la mascarilla» 

Trasmitir las emociones se ha convertido en algo mucho más complicado desde que llevamos la boca tapada. Las emociones se sienten en el cuerpo y se expresan principalmente en la cara. Y donde más nos fijamos es en la boca. La boca, junto con los ojos, son fundamentales para trasmitir emociones. Esto ha hecho que personas más tímidas o inseguras sintiesen una falsa sensación de seguridad, porque notaban que estaban menos expuestas. Pensaban que a los demás les sería más complicado percibir las emociones o que, por ejemplo, si se ponían “rojos”, el resto de personas, no lo iban a notar. Por eso el tener que quitarse de nuevo la mascarilla les supone un reto. Dejan de sentir el alivio de pensar que los demás no van a ver cómo reacciono. 

¿Afecta por igual a todas las edades? 

No, en absoluto. Las personas mayores son más propensas a no quererse quitar la mascarilla por miedo. Mientras que entre la gente joven el motivo de no querer quitarse el cubrebocas suele ser más por vergüenza, por no tener que enfrentarse a sus complejos e inseguridades. 

Hay personas que comenzaron la pandemia siendo niños y que para cuando ya se han podido quitar la mascarilla son adolescentes. Su cuerpo y su rostro ha cambiado. Pero las personas que les rodean, principalmente los compañeros de clase, no han ido viendo esos cambios paulatinos. Por eso, ahora que llega el momento de quitarse la mascarilla a muchos les cuesta, porque ya tienen “bigote”, acné… Dejaron de ser niños y temen que sus compañeros no les reconozcan e incluso se rían de ellos. 

Los chicos y chicas de primero y segundo de la ESO no han conocido a sus compañeros de instituto sin mascarilla. Muchos de ellos no conocen el rostro completo de los demás. Y es lógico pensar que sientan un poco de vergüenza o de incertidumbre cuando sus compañeros vean su cara. Además, las personas a las que hemos conocido con mascarilla, nos cuesta reconocerlas sin ella. Nos sorprende su rostro. Sólo hemos visto su frente y sus ojos, y el resto de su cara, su nariz y su boca, nos la hemos imaginado. Y la mayor parte de las veces ese ejercicio de imaginación no se corresponde con la realidad. 

¿Cómo podemos actuar ante las personas que les cuesta quitarse la mascarilla? 

1. En primer lugar, hay que averiguar la emoción que hay detrás, como hemos dicho, no actuaremos igual ante la persona que sienta miedo que ante la que sienta vergüenza o inseguridad. 

2. Una vez que somos conscientes de la emoción que está provocando esta conducta, es el momento de validarla. Decir “no pasa nada, no tengas miedo, no es para tanto…” implica que la persona va a sentir que su emoción no es lícita, que se está sintiendo de forma incorrecta y que además le están juzgando por ello. Es mejor decir, “entiendo que tengas miedo, es normal tenerlo. Llevamos mucho tiempo escuchando que es necesaria y es normal sentir reparo a quitársela”. O “entiendo que de vergüenza”. 

3. En función del origen actuaremos de forma diferente. Si el motivo de seguir con la mascarilla es el miedo, habrá que trabajar esa emoción, entender las causas de ese miedo e ir afrontándolo poco a poco. Quizás empezando por quitarse la mascarilla cuando hay poca gente, cuando se puede guardar distancia, cuando estamos en exteriores, o esperando a ver que la incidencia realmente no ha subido. 

Si lo que ocurre es que se prefiere seguir con la mascarilla por inseguridad, es el momento de trabajar la seguridad personal y aceptar nuestro cuerpo tal y como es para superar los complejos. 

En el caso de que el origen sea la vergüenza, además de trabajar la seguridad, es necesario sentir que las personas no son tan críticas como nos imaginamos, que tendemos a magnificar nuestros defectos y que muchas veces pasan desapercibidos a los demás, o simplemente no les dan importancia. 

4. Recordar que quitarse la mascarilla no es obligatorio. Desde el 20 de abril se puede estar sin ellas en interiores, siempre y cuando no sea una residencia, un centro sanitario. Pero eso no significa que sea obligatorio. Si la persona no quiere, no es necesario quitársela. Respetemos todas las opciones. 

¿Y si piden tratamiento? 

Llegado este punto muchas personas se plantearán el acudir a un especialista para así lucir su mejor sonrisa. En este caso es importante además de realizar una valoración a nivel odontológico, averiguar cuál es el motivo de querer hacer ese cambio. ¿Es necesario? ¿Es por estética? ¿O es porque nos comparamos con los demás, con las sonrisas que se ven en las redes sociales? 

Es lícito y comprensible querer vernos guapos y para eso la sonrisa y los dientes son fundamentales. El problema podría estar cuando la persona no lo hace desde el propio convencimiento, sino que lo hace para mostrárselo a los demás, por la comparación social, el querer ser más que los demás. 

Además, es importante dejarse aconsejar por los profesionales. Cada día nos encontramos con más personas que piden sonrisas de anuncio, o de Instagram, que están muy alejadas de la realidad y que incluso no les van a quedar bien con su fisonomía facial. Que incluso pueden presentar un disformismo corporal que les hace preocuparse demasiado por su aspecto y en los que están desaconsejados los tratamientos estéticos o la cirugía, y que deberían ser derivados a salud mental. 

Ante estas situaciones el profesional debe anteponer su ética deontológica y advertir al cliente de las posibles consecuencias, aconsejando una reflexión previa antes de tomar la última decisión. […]

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También puede consultar el número 67 de DM El Dentista Moderno

Participación en el programa «Los miedos de…» de Cuatro Tv

Os adjunto mi participación en el programa «Los miedos de…» emitido por Cuatro en el que trabajamos con la cantante Toñi Salazar su gran temor a los espacios cerrados.

Haz click en la imagen para ver el programa

¿Qué es el síndrome de la cara vacía y cómo superarlo?

El síndrome de cara vacía puede ser más frecuente entre los jóvenes.

Por: Gabriel Revelo Noticieros Televisa

Aunque en su momento nos costó traer cubrebocas todo el tiempo, ahora que su uso ya no es obligatorio en varios lugares y situaciones es probable que también nos cueste quitárnoslo por miedo o inseguridad; esto es conocido como síndrome de la cara vacía.

De acuerdo a Silvia Álava, psicóloga sanitaria y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes, en Madrid, bajo este nuevo escenario a las personas les puede costar quitarse el cubrebocas.

“Es completamente lógico y normal que ahora nos cueste quitarnos mascarillas porque llevamos dos años recibiendo el mensaje de que hay que llevarla y es lo que frena y nos puede librar del contagio de COVID-19, y ahora el mensaje cambia”.

… explicó a Infosalus.

Dice que ahora se nos está transmitiendo que, como parece que la situación epidemiológica está mejor, hay menos contagios, y la gente contagiada es de menor gravedad, es cuando te la puedes quitar.

“Pero muchas personas sentirán miedo, ¿por qué? Porque la situación es menos grave pero realmente la COVID-19 no ha desaparecido. Entonces es normal que haya muchas personas tengan ese miedo y ese respeto a quitársela porque llevan durante mucho tiempo recibiendo el mensaje de que les protege”.

… insiste la experta.

El síndrome de la cara vacía

El término ‘síndrome de cara vacía’, que fue acuñado por varios expertos, es relacionado primero por Álava con la sensación de desprotección que tenemos frente al virus.

Sin embargo, la psicóloga advierte de que también puede tener una vertiente psicológica en personas con ciertas inseguridades o problemas a la hora de mostrarse tal y como son, por lo que fuera, porque tuvieran algún complejo o algo.

“Estas personas se han acostumbrado a llevar la cara tapada durante dos años y a que no vean su rostro, a no mostrarse tal y como son, y esto ha hecho que alguien con pequeñas inseguridades no se haya tenido que enfrentar a ello y ahora les cuesta más exponer su rostro”.

Además, la experta del Centro de Psicología Álava Reyes recuerda que las emociones donde más las podemos ver es en la cara, especialmente en la boca, y personas más tímidas o vergonzosas se van a sentir más desnudos sin el cubrebocas.

Más frecuente entre los jóvenes

Con ello, esta especialista reconoce que este síndrome de cara vacía puede ser más frecuente entre los jóvenes porque, por un lado, indica que pueden tener miedo a contagiarse, pero también, y fruto de una serie de complejos y de inseguridades les da vergüenza o miedo el quitársela.

“Creen que van a estar expuestos, que no les han visto la cara y les da miedo que se les puedan ver unos dientes que no están perfectamente alineados, que tienen una serie de granos, todo esto hace que algunos jóvenes les cueste quitarse la mascarilla. Es cierto, eso sí, que esto siempre ha ocurrido. Es habitual en esta edad sentirte más inseguro con respecto a tu cuerpo o tu cara. Antes veíamos cómo algunos adolescentes se tapaban parte del rostro con el pelo y en estos dos años lo han hecho con la mascarilla”.

… añade.

A la vez habla de los adolescentes más jóvenes, que empezaron a usar el cubrebocas con 10 años y ahora tienen 12 años y su cara se ha transformado totalmente y el hecho de tener que exponer su cara les puede costar a algunos un poco más.

¿Cómo superar el síndrome de la cara vacía?

¿Qué hacemos entonces si nos cuesta quitarnos el cubrebocas por ese miedo o inseguridad? Esta psicóloga sanitaria señala en primer lugar que el mensaje que hay que tener claro es que no es obligatorio hacerlo, te la puedes quitar si tú quieres, es una posibilidad. “Si te cuesta es importante pararse y ver por qué te está costando, qué es lo que ocurre, y cuál es la emoción que hay debajo”, aprecia.

Resalta que no es lo mismo tener dificultades a la hora de quitarse el cubrebocas por tener miedo al contagio, de forma que se puede optar por esperar a ver cómo evoluciona la pandemia y la incidencia de casos, e ir tanteando o exponiéndose poco a poco, primero cuando haya pocas personas o vea que hay ventilación, por ejemplo, y según vaya sintiendo que yo controlo la situación.

“Si me da vergüenza tendré que trabajar mi seguridad y autoestima y aceptarme tal y como soy, y aquí es importante el ir exponiéndose poco a poco y luego ir abriendo círculos. El eje a trabajar sería la seguridad y la aceptación de mi cara y de mis complejos. O si se tiene vergüenza el ser consciente de que los cambios forman parte de la vida”

… subraya esta psicóloga.

Si interfieren en nuestra vida

En cambio, considera que se debe consultar con un especialista cuando estas emociones interfieren en nuestra vida diaria y por ejemplo si nos olvidamos del cubrebocas y entramos en pánico porque pensamos que nos van a estar mirando y fijándose en nuestros granos, en nuestros labios, por ejemplo.

“Cuando veamos que es algo que interfiere en nuestra vida diaria, y las emociones que nos genera son tan desagradables que no las sabemos controlar es el momento de pedir ayuda y no esperar a que realmente haya un problema más gordo, sino que veo que me interfiere, que me cuesta, y que me lo hace pasar mal y las emociones que me genera no las controlo”. 

… concluyó Silvia Álava.

FUENTE: noticieros.televisa.com