#Vídeo ¿Cómo conseguir que los niños se aficionen a la lectura este verano?

Muchas familias me preguntan, ¿Cómo podemos hacer para que nuestros hijos se aficionen a la lectura? Lo primero que tenemos que pensar es si nosotros, como adultos, ¿leemos? porque recordemos que somos la referencia de nuestros hijos en cuanto a comportamiento, actitud…

No dejes de ver este vídeo si quieres ayudar a tus hijos a aficionarse a la lectura.

https://youtu.be/lYUNmIPCsYQ

#Vídeo ¿Qué hacemos para controlar el uso de pantallas de los niños este verano?

Durante el periodo de confinamiento el uso de las pantallas entre los más pequeños subió un 180% debido a la «educación virtual» y a la imposibilidad de salir de casa. Ahora estamos en verano y es necesario aprovechar el buen tiempo para recuperar buenos hábitos con los niños y niñas. Te propongo algunas ideas en este vídeo.

#Vídeo ¿Nos hemos hecho adictos a las pantallas?

De tiempo en tiempo es importante reflexionar sobre cuánto tiempo estamos dedicando a las pantallas y además del tiempo, pensar a qué dedicamos ese tiempo: películas, redes sociales, o pasando simplemente «el tiempo… «

Y lo que es más importante, ser conscientes de si estamos utilizando las nuevas tecnologías como «chupete emocional»… Debemos perder el miedo a estar a gusto con nosotros mismos…

De todo ello hablamos en este vídeo

La importancia del juego en los procesos cognitivos de los niños. Colaboración con el diario El País

En esta colaboración con Nacho Meneses explicamos para el diario El País la mejor manera de gestionar el tiempo libre y la salud emocional de los menores en el verano del coronavirus.

El verano de 2020 está arrojando unas vacaciones sin duda diferentes. Las medidas de prevención adoptadas debido a la pandemia hacen que gestionar el tiempo libre y de ocio de los más pequeños se convierta en todo un quebradero de cabeza para muchas familias, que deben equilibrar ahora las necesidades físicas, sociales y emocionales de sus hijos con la necesaria protección de su salud. De ello hablamos con Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de la Videoguía para aprender jugando, un trabajo que realizó durante el confinamiento para, a través de los juegos, explicar cómo trabajar los procesos cognitivos de los niños.

PREGUNTA. ¿Cómo debe ser un ocio infantil saludable y de calidad?

RESPUESTA. Es muy importante dejar a los niños tiempo libre para que jueguen, ya sea solos o con sus hermanos o amigos. Cuando juegan solos, trabajan todos los procesos de función ejecutiva: decidiendo a qué juegan, con qué juegan, cuáles son las normas… Va a ser además un juego mucho más creativo, porque están fomentando ellos solos su creatividad, y la curiosidad que tienen por aprender, y además les estamos enseñando a tolerar la frustración del “¡papá, mamá, me aburro!”.

Como el día es muy largo, tenemos que intentar que haya un rato donde ellos jueguen solos a lo que quieran: a ser posible, sin una pantalla, porque esos juegos están tremendamente dirigidos, y el proceso de atención sostenida te lo hace el mismo juego. Se trata de estímulos que cambian muy rápido a nivel visual y auditivo.

P. ¿Es el juego igualmente importante en todas las edades?

R. A menudo se nos olvida que los niños aprenden muchas cosas a través del juego. Primero, porque estamos transmitiéndoles una serie de valores, pero además porque se fomentan muchos procesos a nivel cognitivo, como la memoria o la velocidad de procesamiento, con la que somos capaces de pensar y generar ideas; también el razonamiento lógico y abstracto; la riqueza y fluidez del vocabulario; o la inteligencia emocional.

El juego tiene beneficios diferentes en cada edad, pero es verdad que cuanto más pequeños son, más importante resulta. Cuando un bebé está jugando colocando unos cubos delante de otros, está trabajando la coordinación visomanual, las destrezas finas, la organización espacial… Siempre hablamos de que los seis primeros años de vida son fundamentales, pero es que, de esos, los dos primeros son los más importantes.

P. Tras el estado de alarma, será necesario recuperar de alguna manera el tiempo perdido.

R. Es fundamental que, cumpliendo todas las medidas de seguridad, haya juegos al aire libre y en los que se fomente la actividad física y el deporte, cuyos beneficios sobre el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños están muy estudiados. Se trabaja mucho la psicomotricidad, tanto a nivel grueso como fino, y el autocontrol, porque al controlar el cuerpo también voy a controlar mi conducta. Es muy importante que corran y se muevan, porque este año, tras los meses de confinamiento, tenemos déficit en ese sentido.

En la medida de lo posible, también es bueno dejar que jueguen con otros niños. Y que lo hagan sin un adulto que funcione como monitor de tiempo libre. Que aprendan, lo primero de todo, a negociar a lo que van a jugar; a saber las normas que van a seguir; y a consensuar y resolver esos conflictos entre iguales.

Silvia Álava, explica la mejor manera de gestionar el tiempo libre con los niños.

P. ¿Cómo animarles a jugar con otros niños en el contexto del coronavirus?

R. Creo que, en estos momentos, es mejor pecar de pesados y recordárselo una y otra vez: si quieren jugar con sus amigos, de acuerdo, pero con la condición de llevar siempre la mascarilla y jugar a juegos que no impliquen contacto físico. También hay que hablar de las emociones que esto genera en los niños, porque les puede no gustar, poner tristes e incluso frustrar. Y para ello, lo primero que hay que hacer es validar sus emociones: entiendo que te sientas así, que no te guste, que te parezca un rollo. Y luego ya trabajamos esa emoción juntos, para que entiendan que este verano, debido al coronavirus, a lo mejor no es posible estar en la piscina haciendo todo lo que queremos, y que hay que jugar con mascarilla, porque si no, nos podemos contagiar, contagiar a los demás e incluso tener que volver a quedarnos en casa. A los niños hay que explicarles mucho lo que está pasando, adaptando el mensaje a cada edad.

P. ¿Deberían evitarse las pantallas este verano?

R. Yo creo que no podemos demonizarlas; máxime cuando venimos de una sobreexposición a las pantallas del 180 %, porque no había otra forma de comunicarse para hablar con los amigos o hacer los deberes. No se trata de proponer un apagón digital; pero sí de poner un límite de uso de tiempo. Que cada familia decida cuál es, y lleguen a un consenso con los niños y adolescentes sobre los minutos que tienen, para que los gestionen como quieran, y sobre las mejores horas para usarlos. Siempre evitando, eso sí, las horas de las comidas, y que nunca se lleven una pantalla a la cama, porque puede interferir en la calidad del sueño.

Todavía hay un riesgo de abuso de las pantallas porque, para empezar, ya nos hemos acostumbrado, y tenemos mucha más inercia a usarlas que antes del confinamiento; y porque las posibilidades de ocio no son las mismas. Antes de los dos años, no deberían tener tiempo de pantalla, y los niños de Infantil no deberían superar la media hora.

P. ¿Es importante que los padres se involucren en el juego de los niños?

R. Es fundamental, porque al final, lo que más les gusta a los niños es que sus papás jueguen con ellos. Si podemos reservar un tiempo para el juego libre en familia, sería maravilloso. Con una simple baraja de cartas trabajas una gran cantidad de procesos cognitivos: la atención sostenida, porque tengo que andar pendiente del juego; la atención selectiva, para ver qué cartas salen y cuáles no; la planificación, la estrategia… Te vas a la playa y te puedes meter unas cartas, que no ocupan espacio, y jugar a juegos de toda la vida, como la escoba, en la que practican el razonamiento numérico; como el burro, con el que usas planificación, estrategia y reflejos… Pero es importante que el adulto también juegue, para sostener el tiempo de juego aún más.

En vídeo, la psicóloga infantil, Silvia Álava, habla sobre la gestión del tiempo libre de los niños durante el verano y su salud emocional.

P. ¿Influye la situación de confinamiento por la que hemos pasado en la gestión que hagamos ahora del tiempo de ocio de los niños?

R. Es muy importante. Por ejemplo, este no es el verano de estar haciendo deberes y deberes. Durante el confinamiento, como no había colegios y el aprendizaje se trasladó a las casas, los niños han estado continuamente intentando hacer esos trabajos con papá, con mamá, a través de la pantalla… Es importante parar y leer o escribir un poquito; podemos trabajar la lectura, pero que sea con una lectura divertida; escribir cartas, o un diario de lo que hacemos en vacaciones.

Hay muchos padres que a lo mejor están un tanto agobiados, porque piensan que sus niños no han aprendido todo lo que necesitaban. Pero si el aprendizaje se ha resentido un poco, ya se tendrá en cuenta cuando empecemos el nuevo curso escolar. Otra cosa importante es que uno de los efectos psicológicos del confinamiento es un aumento de los trastornos de ansiedad o del estrés postraumático, porque para algunos niños puede haber sido una vivencia traumática. A través del juego libre, pueden simbolizar muchas cosas. Por ejemplo, niños que están jugando con muñecos para que no se pongan malos, y que el coronavirus no esté por allí… Es el momento de ver si, a nivel emocional, hay algo que haya podido quedar pendiente de gestionar, debido al confinamiento o porque hayan sufrido alguna pérdida familiar, como la de un abuelo.

P. Tampoco es necesario llenar el día de actividades, ¿verdad?

R. En absoluto. Los niños necesitan tiempo para aburrirse, porque el aburrimiento fomenta la creatividad y la curiosidad, y nos ayuda a tolerar la frustración. También hace que nos conozcamos mejor y que aprendamos a estar a gusto con nosotros mismos, sin tenerlo todo lleno de actividades. Y luego, hay que tener en cuenta que en verano se relaja el horario, pero no la rutina. No hace falta poner el despertador a las siete si no hay que ir al cole o asistir a una clase online, ni que se acuesten a las nueve, cuando aún hay sol, pero tampoco es necesario que a las 12 o una estén aún por la calle. Hay que respetar los horarios de sueño y comidas, aunque se relajen un poco.

FUENTE: Diario El País

El uso de pantallas en niños y adolescentes aumentó un 180 por ciento en el confinamiento

Las pantallas han sido el ocio de los más pequeños esta primavera. Para desconectar los psicólogos recomiendan movimiento y aire libre «El mejor juguete para los niños y adolescentes es que los padres jueguen con ellos», explica la psicóloga Silvia Álava. Detrás de ellas también ha pasado la mitad del curso escolar y ahora desenchufarse cuesta. «Un poquito, estaban acostumbrados a comunicarse con sus amigos a través de las aplicaciones y al principio tenían como miedo escénica», afirma Eva Pastor, madre de Alejandra y Pablo, de 10 y 8 años. Contra la resistencia a la desconexión se recomienda buscar consensos. «Dar al niño la posibilidad de que elija cuándo lo va a utilizar», apunta Silvia Álava. Aunque según la aplicación de control parental Family Time,  el consumo ha aumentado un 180 por ciento en España durante el confinamiento, la tecnología no sustituye al contacto humano.

«Hijo, este verano no nos vamos de vacaciones». Claves para afrontarlo de forma positiva. Colaboración con el diario ABC

Por motivos económicos, por miedo al contagio, por tener familiares en el hospital… Los expertos explican cómo lograr que no sean unos días «perdidos»

Por Laura Peraita

Este año, las vacaciones van a estar de una u otra forma marcadas por los efectos del Covid-19. Muchas familias se van a enfrentar a la difícil decisión de comunicar a sus hijos que «este verano no nos vamos de vacaciones». Son muchas las razones. En algunos casos, el bolsillo se ha visto gravemente dañado debido a que los padres están en paro o afectados por un Erte, lo que obliga a recortar gastos. En otras ocasiones es el miedo el que invita a quedarse en casa por temor a un posible contagio. Tampoco hay que olvidar a las familias que no tienen ánimo de ir a ninguna parte porque han perdido a un ser querido en duras circunstancias por el coronavirus o por estar pendientes de los que aun están hospitalizados por esta causa.

Sea por el motivo que sea, lo cierto es que Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», recomienda a los padres no tener miedo a comunicar en casa que este verano no salen fuera. «El problema es que tenemos asumido que estar de vacaciones es igual a viajar. Y si lo pensamos bien, no es así. Es solo una decisión opcional. Es una idea que hay que trabajar con los niños desde pequeños porque las vacaciones suponen mucho más que hacer las maletas».

Romper rutinas

No tener que trabajar o no ir a clase por unas semanas implica tiempo de descanso, de romper con la rutina, con los horarios, poder hacer actividades que normalmente no se pueden realizar debido al estrés diario e, incluso, tener momentos para perder el tiempo y aburrirse. «Lo importante –añade– es hacer cosas fuera de la rutina del resto del año: un picnic en un parque o en el campo, un paseo en bici todos juntos, visitar la propia ciudad en la que se reside con ojos de turista, descubrir un museo… Son muchas las alternativas a un viaje y que permiten disfrutar igualmente de las vacaciones. Lo ideal es ofrecer a los hijos que aporten ideas de lo que les gustaría hacer y negociar actividades. Hay miles de planes por hacer».

Los padres deben explicar a los hijos que no irán a la playa o montaña este verano de manera «serena, sin transmitir ansiedad, preocupación o tristeza», matiza Alicia López de Fez, directora del Centro de Psicología López de Fez. Mi recomendación es hacer una lectura positiva de la situación». De lo contrario, si los progenitores se lo dicen con mal tono, como si fuera un castigo o dando por hecho que es un auténtico fastidio, los niños también lo asumirán así, pero si se les transmite lo cómodos que estarán en casa y se les plantea un amplio abanico de posibilidades por hacer, el panorama será muy diferente.

Nano López, coach experto en adolescentes, asegura que, atendiendo a la edad de los hijos, hay que exponerles la situación con realismo y normalidad. «Necesitan saber el motivo del cambio de destino estas vacaciones porque ellos ven y escuchan muchas noticias, comentarios de personas… y los padres son los que deben exponerles la situación exacta para que no tengan dudas e incertidumbre y conozcan de paso las normas que deben seguir para evitar contagios».

Olvidar ideas limitantes

Asegura este coach que los niños suelen adaptarse mejor que los adultos a las nuevas situaciones. Son más flexibles. «No sufren tanto esa sensación de pérdida de un viaje de veraneo. Suelen ser precisamente los padres los que toleran menos no ver cumplido su deseo por sentir que las alternativas que se plantean no están a la altura de las expectativas. Sienten culpa y remordimiento. Mientras un padre lucha por resignarse a no ir a EuroDisney, un hijo puede estar tan feliz porque se le ofrece la sencilla alternativa de comprar una piscina hinchable para bañarse hasta las rodillas en la terraza de casa. Le parece un planazo y se lo pasará pipa. La clave, por tanto, está en ofrecer a los hijos diversión. Da igual en el lugar que sea –puntualiza–. Hay que ser más abiertos y olvidarse de ideas limitantes como que solo me lo puedo pasar bien en verano si estoy en la playa. Hay que ser más flexibles, lo que es muy útil para cualquier ámbito de la vida».

Adolescentes

Cuando se trata de hijos adolescentes hay que tener en cuenta que prefieren antes su entorno social que el familiar. «Este año –añade Silvia Álava– se dará la circunstancia de que muchos amigos tampoco saldrán de su ciudad, por lo que podrán quedar más a menudo, algo muy motivador cuando a estas edades es habitual que piensen que viajar con los padres es un auténtico rollo. Hay que dejarles su propio espacio. Intentar hacer todos los planes juntos no es una buena opción. Aquí también hay que ser flexibles».

También explica esta doctora en Psicología que es importante escuchar a los hijos y conocer sus sentimientos, cómo se sienten. «Ver truncados sus planes de veraneo es un interesantísimo entrenamiento para la tolerancia a la frustración y para saber valorar lo que tiene cada uno. Hay que ser empáticos y decirles que los adultos también sentimos rabia o tristeza para que vean que es una emoción común y, por eso, juntos podrán hacer lo posible para mejorar la situación con planes divertidos».

Quedarse en casa «es también una oportunidad para todos de aprender el valor de las cosas que habitualmente se tenían y que este año no estarán –concluye López de Fed–. Es una estupenda ocasión para desarrollar aficiones dentro de casa o en el sitio en que esté cada familia. La próxima vez, seguro que las vacaciones se saborearán el doble».

FUENTE: Diario ABC

Psicólogos analizan la actitud del niño que defendió a su madre de una agresión machista en Eibar. Colaboración con La Sexta Noticias

Los psicólogos sostienen que los menores viven las agresiones a personas a las que tienen como referentes con gran daño emocional. Ante ello, suelen mostrar dos salidas: bloquearse o protegerlas.

El menor que presenció la agresión machista a su madre en Eibar por parte de su pareja, menor de edad, reaccionó intentando que el agresor la soltara. Como se puede observar en el vídeo, el pequeño llora desconsoladamente mientras intenta parar la agresión.

La defensa del pequeño está dentro de lo previsible, según los expertos. La psicóloga infantil Silvia Álava, ha explicado que hay niños que reaccionan «protegiendo a su progenitor de referencia«, aunque también hay otros niños que «se quedan bloqueados». Ambas reacciones son normales.

En el caso de la brutal paliza que recibe la joven de Eibar, a pesar de que hay una persona grabando, el menor ve que no hay nadie que pueda ayudar a su madre y trata de socorrerla.

Diana Díaz, directora teléfono ANAR, ha afirmado que en este caso «la figura que está en riesgo a parte del propio menor es su madre, y eso genera daño emocional».

Por eso se recomienda hablar con los menores de lo que ha ocurrido, para que verbalicen las emociones. Según Álava, lo que se busca es que «expresen lo que han sentido y no esconderlo, porque puede quedar como un evento traumático«.

El motivo es que presenciar situaciones como esas les pueden pasar factura cuando crecen. Tal y como ha afirmado Diana Díaz, «la violencia genera un mensaje en los propios menores que se ejercita para conseguir cosas. La transmisión generacional de la violencia es muy delicada».

Solo en lo que va 2020, 11 menores se han quedado huérfanos por culpa de la violencia machista.

FUENTE: lasexta.com

Videoguía de Inteligencia Emocional para padres y docentes en confinamiento

Salud Emocional

En estos días estamos recibiendo mucha información sobre qué hacer con los niños en casa. Los padres nos hemos convertido en profesores, monitores de tiempo libre, entrenadores…; además de amos y amas de casa.Y todo ello, sin olvidar que, por supuesto, seguimos trabajando desde casa. Nos espera un gran reto, del que seguro todos vamos a salir muy reforzados, y del que vamos a sacar un gran aprendizaje.

En toda esta vorágine de tareas se nos está olvidando algo fundamental: ¿estamos cuidando la salud emocional de nuestros hijos e hijas?

En esta situación es normal sentir miedo, sentir rabia, sentir frustración; los adultos lo sentimos y los niños lo notan, y por supuesto los niños también sienten miedo, rabia, tristeza y frustración.

Por eso es importante reservar espacios para hablar de lo que sentimos y ayudarles a verbalizarlo, porque ellos no siempre sabrán cómo hacerlo.

En estos días, os invitamos a trabajar la Inteligencia Emocional con vuestros hijos, y, ya de paso, con nosotros mismos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar lo que sentimos en primera persona y también lo que sienten los demás, comprender por qué nos sentimos así, cuál es la causa y la consecuencia de mi emoción, y cómo las emociones van cambiando a lo largo del día. Saber nombrar con precisión lo que sentimos, utilizar la información de las emociones para poder hacer una buena toma de decisiones y ser capaces de manejar y regular nuestras emociones, así como responder de forma premeditada en lugar de reaccionar en automático.

Todo esto son habilidades de la inteligencia emocional, y como tales, se pueden trabajar. En esta guía os proponemos una serie de videos y ejercicios agrupados en 5 pasos para que sepáis cómo hacerlo.

Descárgate la Guía de Inteligencia Emocional para padres y Docentes en el siguiente enlace:

Instagram Live con Super Mamás -> lunes 15 a las 18h ¿Cómo lograr que nuestros niños tengan una mejor calidad de sueño después del confinamiento?

¿Cómo lograr que nuestros niños tengan una mejor calidad de sueño después del confinamiento?

Les invitamos a ver nuestra transmisión en vivo este lunes 15 de junio a las 11h00 Ecuador, 18h00 España, junto a una de las mejores profesionales del campo de la psicología en Europa, Silvia Álava Sordo Psicóloga Especialista en Psicología Educativa.

¡No te lo puedes perder! 💟

Efectos del confinamiento en tus hijos (y cómo sobrellevar juntos esta etapa). Colaboración con Consumer

Estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido tener consecuencias negativas en nuestros hijos. Conoce cuáles son, cómo llevar esta situación y qué aprender de ella juntos

Por E. Sánchez 

Adaptarse a un confinamiento como el que hemos tenido que vivir para evitar la expansión del coronavirus ha exigido reorganizar la vida en familia. Para los niños ha resultado y resulta —aún no han vuelto al cole— especialmente difícil: la obligación de estudiar, jugar y hacer ejercicio dentro de casa ha podido desestabilizar la armonía doméstica y tener efectos negativos en el terreno emocional, que analizamos a continuación. Pero de esta inédita circunstancia cabe extraer lecciones que ayuden de cara al futuro, como también lo vemos en estas líneas.

Efectos psicológicos del confinamiento en los niños

En el plano emocional, el confinamiento puede producir estrés causado por un cambio tan fuerte en su entorno, como advertían investigadores chinos en un artículo publicado en The Lancet también en marzo de 2020. Durante el encierro, “es posible que se den alteraciones de sueño, episodios de rebeldía, rabietas, cambios de humor y peleas entre hermanos”, pone de relieve Silvia Álava.

Tras la cuarentena, en estos días pueden manifestarse secuelas: “A nivel emocional, algunos niños pueden experimentar más ansiedad, miedo, trastornos obsesivos o depresivos”, advierte Álava. “En el plano de la conducta pueden volverse retadores, tener pataletas o regresiones: por ejemplo, vuelven a hacerse pis en la cama cuando lo habían superado”. Son indicadores de que alguna pequeña factura les ha pasado. Si vemos que no concilian bien el sueño, tienen miedo, pierden el apetito o tienen un hambre voraz, hacen llamadas de atención… “Quizá es momento de pedir ayuda profesional”.

Cómo establecer rutinas y no caer en los castigos

Estos conflictos derivan en gran medida del caos que ha suscitado la nueva realidad. Álava subraya la importancia de establecer horarios y rutinas en los pequeños, pues “les da seguridad”. También lo afirma Carmen de Andrés, doctora en Ciencias de la Educación y profesora de Facultad de Formación del Profesorado y Educación de la Universidad Autónoma de Madrid: “Todos necesitamos esas rutinas, también los mayores. Es primordial establecerlas, para que los pequeños sepan cuándo es tiempo de estudiar, de jugar, de comer, de hacer ejercicio o de dormir”. Cuanto más organizada esté la jornada como en una situación normal, menos probabilidades habrá de que se produzcan los problemas antes citados.

De cara a lograr la deseable armonía, nunca es tarde para elaborar en familia un cuadro de horarios “donde programemos qué hacemos cara hora”, señala Silvia Álava. “Al hacerles partícipes de la planificación, los niños no la han visto como una imposición, sino resultado de su propia iniciativa, y será más fácil que la cumplan”.

Sofocar insurrecciones es posible sin recurrir a regañinas o castigos, que elevarán la tensión en una atmósfera poco relajada de por sí. “Cuando surgen conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, lo mejor es dejar de prestarles atención”, explica la psicóloga. “Por el contrario, debemos premiar y alentar aquellas acciones que queremos perpetuar”. Coincide UNICEF, que recomienda usar lenguaje positivo para decir a los niños lo que deben hacer. “Por favor, recoge tu ropa”, en vez de: “No lo dejes todo hecho un lío”.

El colegio en casa: ¿es home-schooling?

Lee el artículo completo en Consumer.es