¿Hemos aprendido algo de la crisis por Covid-19 en la educación? Colaboración con Padres y Colegios

Os adjunto mi última colaboración con la revista Padres y Colegios, la revista digital para familias con hijos en edad escolar centra en la educación desde los 5 años hasta la mayoría de edad.

¿Hemos aprendido algo de la crisis por Covid-19 en la educación?

Pincha en la portada de este número de octubre para leer gratis toda la revista:

#Vídeo Presentación del libro “Seis cuentos para educar en disciplina positiva”

Presentación del libro “Seis cuentos para educar en disciplina positiva”

Os presentamos nuestro último libro ilustrado, va dirigido a toda la familia con el trasfondo de un tema que interesa muchísimo a los padres: la disciplina positiva.

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Cómo evitar la insatisfacción de tu hijo perfeccionista. Colaboración con La Vanguardia

Un nivel de autoexigencia muy alto y no permitirse fallar supone un problema para el desarrollo y el bienestar de los niños.

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS 

Borrar y volver a trazar decenas de veces una letra, o repetir un selfie durante horas, son ejemplos de cómo el perfeccionismo interfiere en el desempeño de muchos niños. Este rasgo de la personalidad, lejos de ser un incentivo para mejorar, se relaciona con el sufrimiento y la frustración , ya que el pequeño perfeccionista nunca queda satisfecho con su ejecución.

Sacar un ocho y recibir la noticia desde el enfado es otro típico caso de que algo falla. Aunque en el entorno académico se pueden reconocer más fácilmente estos perfiles, el perfeccionismo se manifiesta en todas las parcelas de la realidad. Los padres que afrontan estas situaciones pueden encontrarse con hijos que pasan noches en vela terminando proyectos, o con enfados recurrentes al intentar alcanzar un imposible.

¿Cómo identificar el perfeccionismo?

Hacer las cosas lo mejor posible es la filosofía que deben seguir padres e hijos para reconducir el perfeccionismo hacia una versión más saludable y realista del esfuerzo.

Los fallos nos ayudan a aprender, aunque los perfeccionistas no los perciben de esta forma. Más bien lo conciben como una autoconfirmación de que no son lo suficientemente buenos en algo. Es entonces donde comienzan a complicarse la existencia. “Estos niños lo pasan mal porque consideran que no han hecho las cosas suficientemente bien. Objetivamente hay un buen resultado, pero se frustran. No existe una correlación entre el rendimiento y sus sentimientos”, explica la psicóloga sanitaria Silvia Álava.

Esta cualidad afecta, entre otras variables, a la seguridad, la autoestima y provoca sensaciones desagradables en quienes la padecen. Sin embargo, la especialista en psicología educativa advierte que no hay que confundir este tipo de reacciones con las derivadas de una baja tolerancia al esfuerzo. “Lo que ocurre en el último escenario –el de la baja tolerancia al esfuerzo– es que los niños se enfrentan a una tarea difícil y, como no sale con la facilidad que esperan, se frustran, gritan, chillan… El perfeccionismo es diferente, ya que no consideran que hayan hecho las cosas suficientemente bien”, continúa la experta.

En cierto modo, el perfeccionismo incapacita, al requerir más recursos de los necesarios para realizar una acción. “Por ejemplo, los niños perfeccionistas ponen mucha atención al pintar, borrando muchas veces. Necesitan más tiempo para realizar cualquier tarea, algo que a otro niño sin tal nivel de exigencia le costaría la mitad”, indica Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez psicólogos.

En los más pequeños puede identificarse a través de determinados rasgos de rigidez: “Las cosas tienen que hacerse como ellos quieren y se frustran mucho si se llevan a cabo de otra forma”, añade Domínguez. Es algo que va en contra de la flexibilidad y la espontaneidad.

¿Por qué mi hijo es perfeccionista?

Tanto la genética como los factores ambientales influyen en la gestación de un perfeccionista. “Es un concepto muy aprendido. A través de fórmulas como “no está suficientemente bien” o “sí, muy bien, pero…” se fomenta este rasgo”, advierte Álava. Por ello, es muy importante analizar el modelo de comportamiento que los progenitores transmiten. “Los niños aprenden copiando a sus adultos de referencia, que suelen ser su padre y su madre, por eso hay que tener mucho cuidado con lo que proyectan”, añade.

Como recomienda la psicóloga: “Es fundamental pararse y observar el propio comportamiento. Por ejemplo, si un adulto entra en la habitación de los niños y dice: “esto está hecho un desastre”, pero solo hay un juguete en el suelo, se puede generar ese sentimiento de forma desintencionada”, comenta la psicóloga.

Domínguez también relaciona este rasgo con modelos de aprendizaje muy rígidos. Se trata de los casos en los que se enseña una sola forma válida de hacer las cosas. “Esto va a hacer que se sientan inseguros”, añade el profesional. Para evitar esta falta de flexibilidad, Domínguez recomienda preguntar a los niños cómo quieren o prefieren hacer las ejecuciones, ya que existen muchas propuestas válidas.

¿Cuándo es un problema?

Los profesionales coinciden en que el perfeccionismo es un problema serio cuando aparece un desgaste emocional y social en los niños. “Sobre todo en el colegio, en el tiempo que dedican a las tareas, en su interacción social…”, subraya Domínguez.

Este tipo de niños tienen un nivel de autoexigencia muy alto y no se dan permiso para fallar en el proceso de aprendizaje. Esto les impide disfrutar de las experiencias. Un aspecto que puede afectarles para fluir en el juego creativo o aplicar la creatividad al dibujo. A nivel social también puede interferir. “En muchos casos, intentan imponer su forma de pensar, ya que suelen tener un ideal sobre cómo se deben hacer las cosas”, comparte Domínguez.

Llevado al extremo, el perfeccionismo puede derivar en problemas serios. “Si no ofrecemos recursos para que lo sobrelleven, superen y manejen puede desembocar en trastornos de la conducta alimentaria o del espectro obsesivo”, advierte el psicólogo.

¿Cómo actuar?

Evitar fomentar el perfeccionismo no está relacionado con educar en la mediocridad. “Siempre debemos inculcar que las cosas se hagan lo mejor posible, educar en crecer y superarse, ya que si no, los niños no podrán desarrollar su potencial”, explica Álava. No obstante, si los niños no son conscientes de sus propios méritos es el momento de actuar. Estas son algunas técnicas para redirigir el perfeccionismo:

  • Poner el foco en el esfuerzo. No se trata de replicar un modelo o de aspirar a metas que trasciendan de las posibilidades personales reales. Se trata de premiar el valor del esfuerzo. “En este marco, también hay que tener en cuenta las circunstancias. Por ejemplo, si al niño le duele una muela, tiene fiebre o ha ocurrido algo en la familia, es importante considerar y reconocer el trabajo realizado”, recomienda Álava. La psicóloga insiste en que los padres manifiesten que valoran ese esfuerzo.
  • Centrarse en la emoción, más que en el resultado. El proceso importa y las sensaciones que aparecen durante el mismo. “Los niños deben confiar en cómo se sintieron al hacer algo. ‘¿Cómo te sentiste haciendo la tarta? ¿La hiciste lo mejor posible? Es algo a lo que hay que darle valor”, confirma la psicóloga.
  • Favorecer la proactividad. Preguntar directamente a los niños cómo quieren hacer las cosas es una manera de fomentarla. También se pueden sugerir alternativas a un modelo dado.
  • Plantear determinadas tareas de creatividad. Es una forma de favorecer la flexibilidad mental. “Que sean ellos los que encuentren una de las posibles soluciones anticipando que siempre van a existir muchas”, recomienda Domínguez.
  • Evitar los términos absolutos. “Si hablamos de forma probabilística, desterrando conceptos del tipo “todo o nada”, “siempre o nunca”, también se favorece la flexibilidad que estos niños necesitan”, incide el psicólogo.

FUENTE: La Vanguardia

La pandemia, ¿ha cambiado nuestra forma de educar?

Hace un año era impensable que los niños saliesen solos del colegio, fuesen a comer a casa ellos solos, o recogiesen a sus hermanos pequeños y quedasen fuera del colegio con sus padres ¿Ha cambiado la pandemia nuestra forma de educar?

¿Estamos dejando de ser padres helicópteros?

Si somos realistas, muchos padres y madres están dando más responsabilidad a sus hijos, porque no les queda otra. No es posible acompañarlos a la fila o a su aula, y eso implica fiarse de ellos. ¿y que es lo que está ocurriendo? Que los niños están respondiendo.

La pandemia está haciendo que estalle esa burbuja de sobreprotección porque el sistema no puede permitírselo. La nueva logística familiar implica dar más responsabilidad y protagonismo a los niños. Y ellos responden muy bien.

En estos días es fundamental trabajar su autonomía y su responsabilidad. En muchas ciudades de España, niños de instituto solo van dos o tres días al colegio de forma presencial, el resto se conectan online en casa. Otros directamente tienen clases online y muchos de ellos por un positivo en el aula tienen que guardar cuarentena y estar en casa varios días.

La enseñanza online no puede sustituir a un profesor.

Pero mientras no haya otra alternativa requiere un mayor compromiso y una mayor responsabilidad por parte del alumno. Es hora de trabajar la autonomía y la responsabilidad de los niños y dejar el estilo sobreprotector.

Y eso también implica permitirles que experimenten emociones desagradables. Hay días muy complicados y estarás triste o enfadado, o tendrás que quedarte en casa, y tendremos que enseñarte a tolerar la frustración. Definitivamente es momento de cambiar la forma de educar para que estén lo más preparados posible para afrontar la situación.

¿Cómo conseguir las metas?

Acaba de empezar el otoño y promete ser duro, no sé si a nivel climatológico, pero desde luego si a nivel emocional.

Los números de positivos por coronavirus crecen, las malas noticias nos rodean, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, la gestión de la incertidumbre…

En medio de toda esta vorágine, tenemos que seguir con nuestra vida, con nuestros proyectos y luchando por conseguir nuestros objetivos.

Hoy os propongo una técnica para conseguirlo, para aumentar nuestra motivación, seguro que muchos de vosotros ya la conoceréis, pero siempre podremos darle una nueva aplicación.

Escribir una carta a nuestro yo futuro. En el que penséis donde queréis estar, que metas creéis que habréis conseguido y cual ha sido el camino que habéis tenido que recorrer.

Expertas explican cómo decirle a tus hijos que te divorciarás de su padre

Por Lorena Martinez – para Tiempo Digital

En ocasiones, la relación que llevas con el papá de tus hijos no es necesariamente la más óptima ni brinda la felicidad que necesitan. Puede tratarse de un sentimiento recíproco en el que ninguno de los dos se siente cómodo con la compañía del otro, pero ¿cómo decirle a mi hijo que me divorciaré de su padre?

Pues bien, antes que nada, debes tener en cuenta que no es el fin del mundo y que son muchas las parejas con hijos que deciden seguir una vida por separado.

Recuerda que eso no es malo ni bueno. Es una circunstancia de vida que se debe enfrentar como cualquier otra.

A pesar de que pienses que separarte de tu pareja puede ser una acción negativa para tus hijos, la realidad es que si entre ustedes crean un ambiente tóxico en casa, el mejor regalo que pueden brindar a los pequeños, es que cada uno continúe por su lado. Eso será de gran ayuda para que no vivan en un ambiente denso y lleno de toxicidad.

Sobre el tema, la psicopedagoga Laura Aguilera da algunos consejos para que sepas cómo informarle a los hijos de la manera más asertiva la decisión de divorciarte de su padre.

Según la experta, informar a tus hijos sobre una noticia de tal índole, es algo que debe planificarse con delicadeza, pues deberás tener respuesta a cualquier pregunta que puedan hacer al respecto. Sobre todo, deben dejar bien claro que la separación no es para nada, culpa de él/ella (el hijo).

En ese sentido, recomienda dar el tiempo para que independientemente de la edad que tengan, los hijos asimilen la situación de una manera tranquila y serena.

¡Déjalos que se expresen!

Por otro lado, la especialista en Psicología Infantil Silvia Álava, aconseja que le permitas a tus hijos expresarse libremente; aún sabiendo que esa reacción no será nada positiva.

Los niños son muy inteligentes, y es muy importante que los escuches y no reprimas sus ideas y sentimientos, y más cuando se trata de temas tan delicados como un divorcio, dice Álava.

Nunca trates de imponer ideas tuyas acerca de la situación o de su padre. Por ejemplo, -dice la psicopedagoga Laura Aguilera, «el niño tiene que poder sentir la libertad de decir que echa de menos a su padre o a su madre cuando no está con él o con ella».

Eso no tiene por qué hacerte enojar o ponerte nerviosa. Entre otras cosas, eso implica, «no luchar por el papel del bueno de la película», sino más bien lograr que la decisión acerca de la separación de sus padres ha sido con el fin de buscar el bienestar de todos.

A renglón seguido, las expertas recomiendan que digan a sus hijos mensajes como: “Los dos te queremos y siempre vamos a estar contigo acompañándote, aunque ya no estemos juntos, siempre seremos tus padres”.

FUENTE: Tiempo digital

Mi hijo no va al colegio, lo educo en casa: la pandemia como impulso del ‘homeschooling’ Colaboración con Xataka

Por ALESYA MO @alesyamo_

No toques a tus compañeros. Ponte mascarilla. No dejes tus lápices ni tu goma a otros niños. Distánciate. Quédate en clase en el recreo. No olvides utilizar el gel desinfectante. Si la vuelta al cole para los niños (y para los padres) ya era dura, ahora va a serlo aún más.

Cada comunidad autónoma ha elaborado y anunciado toda suerte de medidas para que los niños puedan volver a clase con la máxima seguridad posible, desde la distancia mínima de 1,5 metros entre alumnos hasta calzado específico para el aula en el caso de algunos centros. Aún así, algunos padres no acaban de estar convencidos con la vuelta a las clases y creen que la solución más coherente es la más simple: no ir al colegio.

Tras el comienzo de la pandemia se han triplicado las consultas sobre el ‘homeschooling’

Renunciar a asistir a la escuela no es sinónimo de negar la educación, según sus defensores. El ‘homeschooling’ es una opción educativa en la que los padres deciden educar a sus hijos fuera de las instituciones educativas tanto públicas como privadas para hacerlo por su cuenta.

Ya hemos hablado en Xataka sobre cómo la pandemia ha impulsado varios cambios en la sociedad, tales como hacer peligrar las oficinas tradicionales y favorecer el modelo del teletrabajo. Ahora, según hemos podido comprobar, el interés en estudiar desde casa también crece.

Así nos lo confirman desde ALE (Asociación por la Libre Educación) y La Coordinadora Catalana pel Reconeixement i la Regulació del Homeschooling (Coordinadora Catalana por el Reconocimiento y la Regulación del Homeschooling), las principales organizaciones centradas en el ‘homeschooling’ de España.https://www.youtube.com/embed/x-VwDlw4miM?enablejsapi=1&origin=https://www.xataka.com

“El año pasado la media de consultas eran seis a la semana y durante los meses de confinamiento pasaron a ser unas 25 de media. Actualmente, son unas 40 semanales (entre correos electrónicos y por Facebook)” nos afirman desde el Voluntariado de ALE.

Carlota Salas, presidenta de La Coordinadora Catalana, participa en la asociación desde hace cinco años y desde marzo de este año hace la función de portavoz de la organización. Nos cuenta que sus consultas también hasta se han triplicado respecto a estas mismas fechas del año pasado, sin concretarnos números. El interés ha crecido “sobre todo a partir de la desescalada, con todo el miedo a los rebrotes y todas las medidas que se están valorando tomar de cara al curso que viene”.

Las consultas provienen de padres con niños en edad de escolarización pero también con niños muy pequeños, bebés o que todavía están en embarazo, y se plantean hacer ‘homeschooling’ en un futuro. Esta situación, “les ha abierto la mirada a otras opciones educativas que antes no conocían o siquiera planteaban”.

Si consultamos las búsquedas en Google Trends de los últimos cinco años podremos ver que a partir de marzo de 2020, por razones obvias, la necesidad de informarse sobre educar en casa ha crecido. Pero ahora que la vuelta al colegio está cerca, han vuelto a crecer respecto a años anteriores.

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Podríamos pensar que el motivo principal por el que las familias se plantean la opción de educar en casa es por miedo al contagio, pero la realidad es que hay otras razones de peso para estos padres.

Cuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet

EN XATAKACuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet

«Me asusta someter a mi hijo a unas medidas extremadamente estrictas de régimen carcelario»

Una de esas madres es Mª Jesús, funcionaria en Valladolid, con dos hijos. La mayor tiene 18 años y el menor 14. Decidida a no escolarizar a su hijo este año, se anima a contarnos sus razones: “No, no tengo miedo al contagio. Lo que realmente me asusta es someter a mi hijo a unas medidas extremadamente estrictas de régimen carcelario y que el colegio se convierta en una fuente de problemas de convivencia”.

“Los niños necesitan reír, abrazarse, salir al patio, subir y bajar las escaleras en pandilla, compartir material, empujarse, pelear, jugar al fútbol… Si eso no lo tiene, ¿qué necesidad hay de enviarle al colegio? El aprendizaje siempre será mejor si es personalizado, más efectivo y rápido. Las relaciones sociales el resto del día”.

Mª Jesús aclara que no ha consultado ninguna asociación ‘homeschooler’, va por libre. Más adelante reconsiderará si retomarán las clases presenciales.

Un perfil distinto de padres que han estado consultando a ALE estos meses: «Son familias que ya se sentían atraídas por una educación libre con anterioridad, pero que por motivos laborales, familiares o sociales preferían adaptarse al sistema educativo establecido». Aún así, se han encontrado a padres que se interesan por educar desde casa por el mismo motivo: “Hay otras familias que opinan que las medidas que se pretenden aplicar en las escuelas van a afectar psicológicamente a su progenie y se saben responsables de ese cuidado».https://www.youtube.com/embed/DCRnZrk2fzU?enablejsapi=1&origin=https://www.xataka.com

Ahora “muchas han decidido tomar esta decisión, priorizando el bienestar familiar y queriendo atender a su familia como modo de responsabilidad social frente a la incertidumbre, y a veces sumado a que algún miembro de la familia es grupo de riesgo, lo cual les hace asumir la responsabilidad como familias consecuentes de su decisión”.

Carlota Salas también confirma esta tendencia: «Que no pueda haber adaptación para los niños más pequeños, no pueda haber contacto físico entre los niños, que no puedas abrazar a tu maestra… Los padres se preocupan no tanto por el contagio, sino que al revés, preferirían que pudiera haber contacto, menos distancia, etc. Entonces hay muchas familias que no quieren escolarizar a sus hijos porque no quieren que a sus hijos les afecte psicológicamente estas medidas.”

«Las familias quieren poder dar otra opción educativa a sus hijos»

El miedo y la incertidumbre no son los únicos motivos por los que los padres se han interesado por el ‘homeschooling’. El confinamiento también ha hecho que reconecten con sus hijos. Desde ALE han podido ver que algunas familias deseaban que los más pequeños volvieran a la escuela, sin embargo “una minoría había experimentado que sus hijos aprendían mejor, de forma más tranquila y equilibrada” durante el encierro. Esto les ha dado en qué pensar. Para “algunas familias el confinamiento les conectó con la infancia y descubrieron que el aprendizaje era posible de otra manera”.

Mª Jesús está buscando alternativas por sus propios medios para continuar con la escolarización de su hijo hasta que la situación se aclare. Su planteamiento para proseguir la educación de su hijo es seguir el guión de contenidos escolares, explicar los temas en función de las necesidades de la comprensión del niño, utilizar las herramientas que ofrece internet, lápiz y papel.

Durante el confinamiento se encargó de que su hijo siguiera los estudios desde casa: “Yo le explicaba, poníamos las fórmulas en la pared (o los esquemas que él mismo hacía), y lo teníamos a la vista para hacer los ejercicios. Cuando me preguntaba algo, yo le decía que lo buscara en la pared. Al final acababa memorizando por el uso. Y disponía de los recursos para solucionar todos los problemas que se le planeaban”.

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Carlota se ha encontrado con un grupo de padres que durante la desescalada “se han dado cuenta de la mala gestión y de las carencias que hay en el sistema educativo”. “Durante la pandemia sus hijos no han sido atendidos como ellos creían, y se ha destapado una carencia en el sistema educativo que ellos no quieren para sus hijos”.

“Ellos quieren poder dar otra opción educativa a sus hijos», nos resume. En concreto, recuerda el ejemplo de una madre en particular que se había dado cuenta de que su hijo tenía una dificultad de aprendizaje durante esta pandemia y que en la escuela no le habían dicho nada. A pesar de comentarlo después con la maestra, ella consideraba que claramente su hijo tenía una dificultad y que no se había tomado en consideración hasta que ella misma lo vio en casa.

La otra cara de la moneda de este interés por el ‘homeschooling’ es que puede darse la situación en la que la motivación nace más desde el descontento con el sistema que replantearse en su totalidad lo que significa educar a los hijos en el hogar.

«Una inmensa mayoría de familias que tocan a nuestra puerta están rebotadas del sistema, ya sea porque no les ha gustado cómo se ha gestionado a nivel de sistema educativo durante la pandemia o no les ha gustado lo que han visto en sus hijos a raíz de estar con ellos durante la pandemia, entre otras razones. Entonces vienen rebotados, y nosotros hacemos mucha pedagogía de hacer entender que el ‘homeschooling’ o la responsabilidad que nosotros asumimos como familia de la educación integral de nuestros hijos, es otra cosa. No es en contra de nadie, sino a favor de nuestros hijos y de su educación. Para nosotros es muy importante que quede claro cuando nos consultan».

«Los niños deben aprender a acatar las normas en este marco social», psicólogos ante la vuelta al cole

silvia

«Es importante que los niños vayan al colegio para seguir en contacto con otros niños», nos explica Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en crianza, «porque habrá contacto visual, presencial». Por su forma de ser, «los niños aunque no se puedan tocar, abrazar o deban mantener distancia, se inventarán juegos simbólicos para interactuar entre ellos sin tener que tocarse, y son importantes también».

Una explicación adecuada a la edad del niño sobre las nuevas normas que les rodean no debería generarle problemas, según Silvia. Deben aprender a desenvolverse en una sociedad con unas nuevas normas. El colegio es un lugar indicado para ello.

«Un colegio no es solo para aprender la tabla de multiplicar. Hacen amigos, se relacionan, y ahora aprenderán la interacción con la sociedad con el Covid-19 de por medio. Cosas, por ejemplo, como aprender cuándo sí compartir un lapicero o cuando no para prevenir el contagio. En general, acatar las normas con este nuevo marco social, interiorizarlas. Enseñarles que estamos en una pandemia y esto es lo que se debe hacer. Es necesario para el desarrollo socioemocional y la interacción con sus iguales».

Javier Urra, psicólogo especializado en menores de edad y Defensor del Menor entre 1996 y 2001, concuerda con Silvia en que es necesario que los niños vayan al colegio. «En España es un derecho y un deber», nos recuerda, «hay que ir, no es una opción».

Javier Urra

«El confinamiento nos ha agobiado a todos y lo mejor que podemos hacer es intentar normalizar la situación, ¿cómo lo hago? Yendo a clase, yendo a ver a otros niños. Si tienes al niño entre cuatro paredes le estás limitando. Los niños deben de estar con otros niños, porque aprenden del juego, de la discusión, del diálogo, de hablar con otros niños, de la figura del profesor… Los niños tienen derecho a ir a la escuela, y realmente están deseando hacerlo, ver sus amigos e interactuar con otros niños».

Javier entiende que actualmente hay personas que tienen miedo, pero los padres especialmente «no deben transmitir ese miedo a sus hijos». Destaca que efectivamente hay que prevenir, explicar a los niños las nuevas normas sociales, cómo los abuelos son más vulnerables ante esta situación, cómo deben actuar con cautela, pero evitar infundirles miedo.

Los problemas legales que pueden surgir por no llevar a tu hijo al colegio

Una de las mayores dudas que tienen los padres a la hora de dejar de escolarizar a sus hijos trata sobre su legalidad, nos confirman las dos asociaciones de ‘homeschooling’ antes referidas.

Recientemente, la Fiscalía se pronunció al respecto. Anunció que se iniciarán acciones penales en aquellos casos en los que los niños no asistan de forma repetida y presencial a clase sin una justificación clara, alegando absentismo escolar. Se activarían protocolos de actuación, aun teniendo en cuenta la crisis sanitaria.

Hemos contactado con todas las Consejerías de Educación de cada Comunidad Autónoma, pero solo hemos obtenido respuesta de la Consejería de Educación, Universidad y Formación Profesional de la Junta de Galicia.

Se activarían protocolos de actuación, aun teniendo en cuenta la crisis sanitaria.

Nos indican la obligatoriedad de asistencia recogida en la Ley Orgánica de Educación de 1990 y que se aplicará el Protocolo para la prevención y el control del absentismo escolar para hacer el seguimiento de los posibles casos de absentismo.

El único caso en el que «se prevé que no se aplique dicho protocolo es cuando la familia informe de cualquier posible caso relacionado con el Covid-19, bien del propio alumno o de su entorno, sin necesidad de justificante médico».

Indicándose así en Protocolo de Adaptación al contexto de la Covid 19 en los centros de enseñanza no Universitaria de Galicia, en el punto 2A.2 lo siguiente:

«En el caso de que se detectase sintomatología compatible en casa, el alumnado no acudirá a centro y él/ella o su familia contactará inmediatamente con el centro de salud de referencia del alumno/a y con alguna de las personas miembros del equipo COVID. Para la justificación de la ausencia, no será necesario ningún justificante médico, será suficiente con el comprobante de los/as padres/madres o tutores/as legales. Las ausencias derivadas de esta causa tendrán la consideración de justificadas a los efectos del protocolo de prevención de absentismo escolar.”

FUENTE: Xataka.com

Ante el curso de sus vidas

Expertos en educación reclaman devolver el protagonismo de la vuelta al cole a los niños «para atender primero sus necesidades emocionales». Todos defienden a ultranza la presencialidad: «Una pantalla no es una escuela»

Por ICIAR OCHOA DE OLANO

La Vuelta a las aulas

Aquellos septiembres que no volverán llegaban repentinos y sin invitación, con olor a imprenta y al aroma sintético del final del verano. Se mezclaban en las pituitarias con la química de la loción antiparasitaria y con el tímido frescor del uniforme recién planchado. Entre la pereza y la excitación, enfrentábamos la liturgia de plastificar los libros de texto aún rígidos e inexplorados, y de engordar el estuche con gomas, sacapuntas, bolígrafos y un arcoíris de pinturas. En algún lugar entre el diafragma y la clavícula, resuena aún el eco de aquella chispeante agitación que producía la perspectiva de reencontrarnos con compañeros y profesores, y la de embarcarnos en la aventura de un nuevo curso. Cerca de 8,2 millones de niños y adolescentes de nuestro país encaran la próxima semana el adiós a un estío de profilaxis y contención para abrazar una vuelta a más de 28.534 escuelas e institutos bajo el síndrome de la Covid. Toneladas de ilusión que chocan contra el estado de incertidumbre, preocupación y alarma que genera entre los padres y madres, la comunidad educativa y la sanitaria el regreso masivo a las aulas en medio de la escalada descontrolada del virus.

Más allá de estrategias organizativas

Protocolos de limpieza, malabarismo de horarios, grupos burbuja, mascarillas a discreción y recreos escalonados, pedagogos, psicólogos, profesores y filósofos ponen el acento en las necesidades emocionales y educativas de los escolares tras seis meses alejados de las aulas, un confinamiento, medio curso en remoto y una pandemia que también ha lacerado sus vidas. Para la psicóloga especialista en infancia Silvia Álava, la prioridad, por encima de nuevas lecciones, es «escuchar a los niños». «Hay que abrir espacios y crear un clima de confianza para que hablen de lo que les ha pasado, de lo que han sentido, de lo que les preocupa, de sus miedos. Habrá escolares que lleguen con sus necesidades emocionales cubiertas, porque sus padres han sabido contarles lo que ocurre, pero otros no. Incluso habrá quien ha perdido a familiares. Una crisis de esta magnitud no se puede gestionar solo con buena voluntad. Hay que tratar de paliar los efectos psicológicos y, en este sentido, resulta fundamental que se verbalice lo vivido y que se escuchen entre ellos mismos, porque eso les ayudará a crear un vínculo social. Luego ya vendrá lo académico».javascript:falsePUBLICIDAD 

«Hay que estimular su capacidad natural de aprendizaje. Ellos van construyendo y nosotros les guiamos»DAVID BUENO | PROFESOR DE LA UB E INVESTIGADOR

«Desde el punto de vista formativo conviene desdramatizar la pérdida de algún mes de educación presencial reglada»

JAVIER GOMÁ | FILÓSOFO Y ENSAYISTA

Conductas de seguridad y riesgo

La experta, autora del libro ‘Queremos niños felices’, recomienda que, en paralelo, se trabajen las conductas de seguridad y de riesgo. «Los niños necesitan que les expliquemos las cosas. No basta con que les digamos que no pueden acercarse unos a otros. Hay que hacer lo que los psicólogos llamamos decodificar. Los niños son muy buenos observadores y extraen mucha información, pero les cuesta entenderla e interiorizarla. Necesitan que un adulto decodifique el mensaje, lo adapte a su edad e instaure las conductas que se deben normalizar. En lugar de no puedo abrazar a mis amigos, porque les quiero un montón no les abrazo. La comunicación es clave para hacer frente al miedo».

Mar Romera, maestra, licenciada en pedagogia y en psicopedagogía y especialista en inteligencia emocional, comparte este punto de partida. «El primer mes se debe dedicar a proporcionar herramientas y no contenidos». Esa es una de las consignas que ha propugnado durante los seminarios virtuales de preparación para la vuelta al cole del coronavirus que ha promovido durante este verano y que han seguido más de 17.000 profesores de toda España. «Para ello, hemos propuesto que durante las dos primera semanas los niños se escolaricen en el mismo curso en el que estaban cuando se decretó el confinamiento, en las mismas aulas y con los mismos profesores. En la vida es muy importante cerrar los círculos, expresar las emociones vividas y despedirnos. Esto no se puede dejar al azar».

Lo que realmente constituye educación

Romera, una de las grandes y más autorizadas voces españolas para el cambio educativo, apuesta por aprovechar las exigencias de la difícil coyuntura para impulsar esa transformación, a la «educación con los niños y no para los niños», sintetiza. «Durante el confinamiento se han visto las miserias de nuestro sistema académico, que ha respondido enviándoles tareas repetitivas y reproductivas para mantenerles entretenidos. Lo que realmente constituye educación son aquellos procesos que implican madurez, reestructuración neurológica y desarrollo de un pensamiento crítico. Y para que eso suceda necesitamos utilizar los contenidos, no integrarlos. Me explico. Hay que involucrar a toda la comunidad en el proceso educativo, desde los ayuntamientos a las empresas, los servicios, las comisarías o los mercados, para convertir las ciudades en laboratorios»; rebajar la rigidez en los horarios y desarrollar proyectos educativos propios, expone esta maestra, presidenta de la Asociación Pedagógica Francesco Tonucci (el ideólogo de La ciudad de los niños) y autora de ‘La escuela que quiero’, donde recoge las esencias de esa revolución. «La rutina de una clase tras otra cada 45 minutos no funciona. Ni de manera presencial ni ‘online’. La educación es otra cosa. Si nos centramos únicamente en evitar que no haya rebrotes vamos a llegar a una estructura escolar como la de Tailandia, con los niños en cubículos de plástico», advierte.

«El encierro ha mostrado las miserias de nuestro sistema, a base de mandarles tareas repetitivas»

MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA | DOCTOR EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Donde se aprende a convivir

Desde Málaga, Miguel Ángel Santos Guerra, doctor en Ciencias de la Educación y catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de esa ciudad, contempla con resignación cómo crecen cada día las probabilidades de que se acabe instaurando un modelo de clases híbrido (en vivo y digital). Y no se resiste a reivindicar la presencialidad. «Una pantalla no es la escuela. A distancia no hay educación. Lo que puede haber es instrucción. Desde la soledad y el aislamiento social no existe socialización. La educación exige comunicación y encuentro. El mundo virtual no nos permite relacionarnos intensamente, no nos enseña a convivir y empobrece el contenido relacionado con el mundo emocional. El aprendizaje de la ciudadanía no se puede hacer a través de la pantalla porque a convivir se aprende conviviendo. La escuela es la gran mezcladora social».

Cuando la asistencia no sea del todo posible por imperativo del virus, Santos Guerra prescribe altas dosis de «creatividad». David Bueno, profesor e investigador en la sección de Genética Biomédica Evolutiva del Desarrollo de la Universidad de Barcelona y Premio Magisterio en 2018 por su contribución a la neuroeducación, tiró de ella durante el encierro con buenos resultados. «Hicimos pedagogía inversa. Los alumnos se convierten en sus propios profesores. No tiene sentido conectarse con 78 estudiantes cuyas caras son sellos en el ordenador. Yo antes daba tres clases teóricas y una cuarta para debatir y solucionar casos. Decidí darle la vuelta. Les di apuntes, unos capítulos para leer del libro que estábamos viendo, y les animé a montar foros de discusión de entre cuatro y diez alumnos. Nos conectábamos una hora o dos cada diez días y entonces los debatían conmigo. Este sistema, que voy aplicar también en las clases presenciales, es perfectamente trasladable a los escolares. Estimula nuestra capacidad natural de autoaprendizaje. Ellos van construyendo y nosotros les guiamos en ese proceso».

Arranque del curso con «serenidad

Sin edulcorar las dificultades de la grave situación sanitaria y económica que atravesamos, Bueno opta por afrontar el arranque del curso con «serenidad» y como una «oportunidad para hacer cosas nuevas, jamás como un curso perdido. Cuando educamos nos centramos en el qué transmitimos y no en el cómo. Si tienen una buena actitud ya lo aprenderán cuando les haga falta».

«Lo prioritario es abrir espacios para que los niños hablen de cómo se han sentido y para que se escuchen»

SILVIA ÁLAVA | PSICÓLOGA EDUCATIVA Y ASESORA

Encaramado a la «perplejidad» que, dice, le provoca «la complejidad de los intereses, a veces contrapuestos, que hay en juego» en esta vuelta al colé, el filósofo y ensayista Javier Gomá aboga por «desdramatizar la importancia de la pérdida de unas semanas o incluso algún mes de educación presencial reglada desde un punto de vista estrictamente formativo. Los grandes de la cultura occidental no siguieron esa educación presencial reglada y muchos, ninguna clase de educación colectiva y presencial».

FUENTE: Diario Vasco

Vídeo «Estrategias emocionales para gestionar la vuelta al colegio». Con Gestionando Hijos

Afrontamos un nuevo curso escolar lleno de incertidumbre, pretender que el curso se inicie y que siga con normalidad no es realista, por eso debemos de estar preparados para gestionar la montaña rusa emocional en la que este curso nos vamos a ver inmersos con estas estrategias emocionales para gestionar la vuelta al colegio que os proponemos… Y no solo nuestros hijos, nosotros también.

FUENTE: www.gestionandohijos.com

«Hijo, aléjate de Pablo que dio positivo en Covid-19» Colaboración con ABC

¿Algunos niños podrían quedar «señalados» por sus compañeros tras pasar el coronavirus?

Laura Peraita Por Laura Peraita

«Hijo, tu no te acerques a Pablito en el cole que fue positivo en Covid-19». La incertidumbre y el miedo está provocando que algunas familias –sobre todo aquellas que se han visto afectadas seriamente por el coronavirus o que conviven con personas mayores o vulnerables–, alienten a sus hijos a alejarse de aquellos compañeros que han pasado el Covid. «Acabamos de empezar las clases y todavía es pronto, pero en cuanto haya un niño que dé positivo y vuelva a clase, somos conscientes de que habrá padres que “obliguen” a sus hijos a que no se junten con él», asegura Andrés Cebrián, presidente del Sindicato Independiente de Enseñanza Anpe.

Precisamente, hace tan solo unos días, el Consejo General de Enfermería ha advertido de la posibilidad de que el contagio por Covid-19 traiga consigo «un estigma para los niños infectados e, incluso, para los que han pasado la enfermedad», por lo que ha pedido a los centros educativos que estén preparados y tomen medidas.

Salud emocional

El presidente de Anpe señala que es un problema «del que somos conscientes y del que ya hablamos en el mes de julio con la Consejería de Educación». Explica que la salud emocional de los alumnos es muy importante, pero el problema es que los profesores están «relativamente preparados» para dar respuesta a estas nuevas situaciones porque ahora mismo «tienen una sobrecarga de trabajo enorme al tener que hacer de maestros, sanitarios, psicólogos… Un docente no va a saber qué hacer si se encuentra con niños solos porque sus compañeros no quieren estar con él por haber pasado el Covid-19».

Pedro José Caballero, presidente de Concapa, asegura que cuando haya un positivo en una clase, el coordinador Covid del colegio será el encargado de llevárselo a una habitación especialmente habilitada para ello. Este coordinador avisará a los padres para que vayan a recoger a su hijo y llamará al centro de salud para que indique los pasos a seguir. Al avisar al resto de familias de escolares de su clases, en ningún caso se facilitará el nombre del niño afectado por protección de datos pero, al final, como ocurre en otros casos –como cuando un niño es el que tiene piojos–, todo se sabe y el nombre sale a relucir, lo que puede ser un problema para el afectado».

Reconoce Caballero que ese alumno puede quedar marcado «y no es un problema baladí». «Los psicólogos del colegio –prosigue– deberán mediar para que su regreso sea lo más óptimo posible. Hay que trabajar, no obstante, con todos los alumnos porque llevamos meses diciéndoles que no se acerquen a otras personas porque hay un bicho muy malo que mata cuando ahora se ven metidos en un aula con sus compañeros. Hay que transmitir seguridad sin restar importancia a la situación. Es una contexto nuevo para todos y la Administración también debe ofrecer respuestas adecuadas a este problema».

Sin malas intenciones

Para la doctora en Psicóloga Silvia Álava Sordo, las familias también tienen un papel importante. «Es esencial que cuenten a sus hijos que no hay mala intención por parte de un compañero que ha tenido Covid, sino que es mala suerte. Se puede aprovechar para enseñarles a empatizar, a ponerse en el lugar del niño afectado y saber cómo se siente si nadie quiere estar con él. Y, muy importante, hacerle saber que mañana puede ser él el que tenga Covid y pase por esa misma situación. Los padres, no obstante, deben tener cuidado con lo que dicen delante de sus hijos porque están muy atentos y actuarán o dirán lo que escuchan a los adultos».

En la misma línea se manifiesta Rocío Ramos- Paul, directora de Ramos- Paul Psicólogos, al hablar de la necesidad de empatizar con los demás. «La labor se tiene que realizar conjuntamente desde casa y el colegio. La solución es parecida a una situación de acoso. Los niños necesitan que les demos herramientas y explicarles que es verdad que su amigo ha pasado el Covid, pero que es suficiente con tomar medidas de distanciamiento, lavado de manos… para evitar contagios. No hay que bajar la guardia, pero tampoco estigmatizar a nadie».

FUENTE: Diario ABC

Vuelta al cole sin olvidarnos de la actividad física de los más pequeños, en Antena3 Noticias

La actividad física es clave tanto para el correcto desarrollo físico como emocional de los niños, y contribuirá a tener una vuelta al cole menos dura:

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