Organizar nuestro tiempo para no ir con la lengua fuera

Os contamos junto a la pedagoga Maite Vallet consejos para no ir siempre con prisas.

Nos gustaría disponer de más tiempo, pero eso no está en nuestras manos: tenemos trabajos con horarios extensos, muchos compromisos, las tareas de casa, llevar a los niños al cole, a las extraescolares… y al final vivimos siempre con la sensación de “no me da tiempo a todo, tengo que ir siempre corriendo y con la lengua fuera”.

La psicóloga Silvia Álava propone pararnos a pensar cómo organizamos nuestro tiempo y cómo podemos hacerlo para pasar un tiempo de mayor calidad con nuestros hijos. Para ello, Silvia nos aconseja observar y analizar dónde están las fugas de tiempo: el niño está protestando, le estás mandando más cosas de las que puede hacer a la vez, le estamos sobrecargando de actividades o a lo mejor le estamos pidiendo que haga las cosas más rápido de lo que puede. Porque a la hora de organizar el día a día solemos planificar los tiempos en función de lo que tarda un adulto y, por ejemplo, le dejamos menos tiempo a nuestro hijo para que se vista, no puede hacerlo tan rápido y nos entran las prisas y el estrés.

ESTABLECER RUTINAS Y HORARIOS EN FAMILIA

Maite Vallet, pedagoga y formadora de profesores y padres, propone elaborar un horario en familia de las actividades que deben realizar antes de entrar en el colegio y después de salir de él. Si les ayudamos a reflexionar sobre todas las tareas, nuestros hijos se sienten implicados, respetados y satisfechos cuando cumplen los horarios y conocen las tareas que se deben realizar.

Otra ventaja de elaborar un horario de tareas en casa es que, si lo hemos hecho con su participación, realmente juntos, podrían reducirse las peleas por irse al baño o lavarse los dientes, porque es una tarea marcada en el horario que hemos elaborado juntos.

PLANIFICAR LA AGENDA Y RESPETAR LOS TIEMPOS PACTADOS

Del mismo modo que en el trabajo bloqueamos tiempo para tareas y lo cumplimos, es importante entender que el tiempo que le hemos dicho al niño que vamos a dedicar a alguna actividad es sagrado. Pero Silvia Álava recuerda que es importante dejar tiempo para pequeños imprevistos para tener un pequeño colchón de tiempo que no nos haga ir corriendo si, por ejemplo, no encontramos un calcetín.

GESTIONAR EL TIEMPO DEL NIÑO Y HACÉRSELO SABER

Por ejemplo decirle que ahora no puedo atenderte porque estoy haciendo la cena pero cuando termine me acercaré. Pero hay que cumplirlo, porque si cuando hemos acabado el niño está tranquilo no vale ponerse con otra cosa. Se trata de respetar ese tiempo que le he reservado. Cuando el niño es pequeño, le podemos dejar con una actividad planificada para que rellene ese tiempo.

EDUCAR NIÑOS RESPONSABLES Y AUTÓNOMOS

En realidad ese es el objetivo de la educación, que nuestros hijos sean autónomos. Muchas veces es cierto que no nos da tiempo a todo, pero porque en realidad estamos asumiendo tareas que nuestros hijos podrían hacer por sí solos, como vestirse, ducharse solos o incluso colaborar en la limpieza y el orden en casa. Por eso Silvia nos invita a enseñar a nuestros hijos a asumir sus tareas de manera progresiva, cuando ya estén preparados.

“Si favorecemos su correcta autonomía desde que nuestros hijos son pequeños, será cada vez más fácil porque iremos consiguiendo que cada vez sean más responsables y autónomos, pero hay que darles el tiempo que los niños necesitan”, señala Silvia Álava. Podemos empezar a preparar la mochila con ellos y paulatinamente dejarles que lo hagan y decirles que solo supervisaremos. Cuando yo asumo las responsabilidades de ese hijo o hija al final no aprende, porque piensa: “Si papá o mamá lo van a hacer, ¿para qué lo voy a hacer yo?”, nos indica Silvia.

«Debemos asumir que no llegamos a todo y, a partir de ahí, elegir y priorizar es fundamental para no frustrarnos por no cumplir unas expectativas poco realistas»

Lucía Galán, Pediatra

PRIORIZAR Y DISTINGUIR LO QUE ES IMPORTANTE DE LO QUE NO LO ES

En ocasiones nos gustaría cocinar una cena maravillosa, pero no tenemos el tiempo suficiente, así que eso no va a ser tan importante, se trata de resolver la situación. Lo mismo ocurre con las actividades que planificamos por la tarde con nuestros niños.

“En el momento que estamos viendo que tenemos que meter las actividades extraescolares casi casi con calzador y tenemos que ir corriendo de una a otra, hay que pararse y analizar si realmente tiene sentido que haga tres deportes en la misma tarde”, señala Silvia.

«Asumir que no llegamos a todo», como nos decía Lucía Galán (Lucía, mi pediatra) y, a partir de ahí, «elegir y priorizar» es fundamental para no frustrarnos por no cumplir unas expectativas poco realistas.

«Los niños tienen que aprender a aburrirse, que es muy bueno. Además, todavía ningún niño se ha muerto de aburrimiento”

Silvia Álava, Psicóloga

DEJARLES TIEMPO LIBRE

Como nos dice Silvia Álava, la mayoría del tiempo de nuestros hijos está planificado por un adulto: profesores, padres, monitores de extraescolares… Es importante, afirma Silvia Álava, que nuestros hijos aprendan a “gestionar su tiempo libre, decidir a qué juegan o simplemente aprender a aburrirse, que es muy bueno”, porque, bromea, “todavía ningún niño se ha muerto de aburrimiento”.

Silvia subraya la trascendencia de que nuestros hijos tengan tiempo libre solos porque, señala, “la única persona que nos va a acompañar toda la vida somos nosotros mismos”, así que es importante enseñarles a “estar a gusto con ellos mismos”. 

FUENTE: www.elperiodico.com

¿Te has convertido en un padre o una madre dron?

No debemos abusar del control y supervisión a nuestros hijos que nos permiten los dispositivos electrónicos

Por Alicia Mendoza

Todos conocemos cómo funciona un dron: a través de un control a distancia, este aparato vuela y muestra las imágenes de cualquier lugar en tiempo real. Puede sobrevolar nuestras cabezas e incluso entregar a las personas diferentes objetos. Pero los drones también sirven para controlar y vigilar todo lo que sucede.

Para Eva Millet, periodista experta en educación y crianza y autora del libro ‘Hiperpaternidad’, la función que realiza un dron también se puede aplicar a la paternidad/maternidad, o mejor dicho la hiperpaternidad.

Ser un padre dron, para la experta, consiste en «supervisar cada aspecto de la vida de los hijos», en gran medida por el uso de las tecnologías. Así nos lo contaba en nuestro evento ‘La educación importa’, en el que afirmaba que usamos la gran cantidad de aparatos electrónicos actuales para vigilar y controlar a nuestros hijos e hijas

Este tipo de hiperpaternidad está condicionado por una sobreprotección a nuestros hijos. Adoptamos este tipo de postura por el temor a que los niños “se traumen” y “no sufran”. Y las consecuencias para los niños son negativas. “Les transmiten el mensaje de <<sin mí, sin mi protección y sin mi ayuda, sin mi intervención tú no puedes>>”, a lo que Millet añade que repercute “a su autoestima” ya que hace que los niños sean “menos autónomos, más inseguros, más frágiles, no se atreven a lanzarse a explorar su mundo porque tienen miedo”.

Versión actualizada del padre helicóptero

Antes del uso de la terminología de ‘padre dron’ se usaba el término ‘padre helicóptero‘. La psicóloga Silvia Álava nos contaba en este taller cómo son estos padres helicópteros, padres sobreprotectores que satisfacen necesidades de los niños sin haberlas ellos pedido antes. «Antes de que al niño no le pueda pasar nada, yo ya estoy aquí como un helicóptero encima sobrevolando para que a este niño no le ocurra nada. ¿Cuál es el problema? En ocasiones los niños ni tan siquiera llegan a pedir las cosas, porque antes de que las pidan ya se las hemos dado. No les hemos dado la oportunidad de generar un deseo, ni de ganárselo. Antes de que haya un problema, ya se lo hemos resuelto», contaba.

Los padres dron se convierten así en la la versión del siglo XXI de los padres helicóptero, ya que ahora tenemos más dispositivos electrónicos que “nos permiten actuar cual drones”, como señala Millet, para supervisar cada aspecto de la vida de los hijos. «La esencia es la misma, pero ahora disponen de un arsenal de nuevas tecnologías para sobreproteger y controlar en exceso las vidas de sus hijos”, aclara Millet.

Hacemos uso de todas las apps de control parental y vigilancia en exceso, no nos ponemos límites a la supervisión que hacemos de nuestros hijos, y como dice Eva Millet, nos convertimos así en otra variedad de hiperpadres: los padres-espía. “El debut son las aplicaciones que permiten controlar al bebé, incluso antes de que nazca. El móvil se convierte en una especie de cordón umbilical que no se corta nunca porque luego aparecen los grupos de WhatsApp de la clase, para ejercer de secretarios», explica.

¿Cómo detectar que somos unos padres dron?

  • No fomentamos su autonomía: no permitimos que nuestros hijos aprendan solos, que exploren, que coman solos. Les damos todo masticado para que no encuentre ningún bache en el camino.
  • Traspasamos los límites del control parental: El control parental es una herramienta efectiva para que nuestros hijos puedan relacionarse de forma sana con la tecnología, pero no puede la única herramienta que usemos en su educación digital ni debe usarse para prohibir.
  • Usando apps de vigilancia: En el mercado de apps existen numerosas aplicaciones para vigilar y monitorizar los movimientos de un individuo, en este caso de nuestros hijos. La geolocalización que poseen ciertas apps solo se debe usar en caso de peligro o de incertidumbre, no se puede usar para controlar cada movimiento de los niños
  • Resolviendo cada uno de sus conflictos: Si cuando tienen un problema no dejamos que ellos mismos busquen una solución o no les permitimos negociar, en el futuro no sabrán enfrentarse a otros problemas mayores de la vida.

FUENTE: www.elperiodicodearagon.com

¿Fanfarroneas de zapatillas o de móvil? Esto es el ‘brand bullying’ Colaboración con El Correo

Es un tipo de acoso al alza entre los más jóvenes

Por ALBA PELÁEZ

Siempre que un chaval plantea sus miedos, temores y complejos, los adultos nos revestimos de razón –y de algo de prepotencia– y ‘desmontamos’ sus agobios. ¡Nos sentimos tan poderosos! Pero a veces los argumentos de los menores son tan incontestables que nos callan la boca. Ahí va una muestra: un adolescente participante en un estudio realizado en EE UU sobre el ‘brand bullying’ o acoso consumista, que lo pasaba fatal cuando iba a clase porque sus compañeros se burlaban de su ropa ‘sin marca’, describía así su calvario diario: «Este es el peor tipo de ‘bullying’, porque no hay mucho que puedas hacer si no eres rico». Así lo recoge Umit Kucuk, profesor de marketing y comportamiento del consumidor, en su libro ‘Brand hate’. Es decir, es una condena de la que no puedes escapar.

Según Kucuk, esta forma de acoso «puede alcanzar niveles extremos en el mundo de los ‘teenegers’» y tiene como consecuencia directa que, para muchos jóvenes, las horas previas a ir a clase se hayan convertido en una pesadilla. ¿Qué me pongo? ¡Mi móvil es una antigualla, no lo voy a sacar de la mochila! ¿En serio me tiene que llevar mi padre al instituto en ese coche tan cutre? Ya tenemos drama familiar (y personal). Pero, ojo, esto no llega de un día para otro, se va forjando en el seno familiar. ¿Podemos evitar que los adolescentes se obsesionen con las firmas y que sufran o hagan sufrir por ello?

Ojo con lo que ven en casa

El eje del ‘brand bullying’: se desplaza al chaval –es más frecuente en la preadolescencia, en torno a los 12 años– que lleva una ropa más barata y cuya familia tiene un automóvil más sencillo o una casa más pequeña. En casos extremos, se autoexcluye él mismo. ¿Dónde ha empezado ese problema? En la publicidad, que bombardea por igual a padres y a hijos, y en los adultos, que se sienten superiores por poder permitirse un mayor volumen de gastos y están comunicando a sus hijos, a veces de manera inconsciente, que ese es el camino para lograr reconocimiento. «Es importante establecer pronto la diferencia entre ‘lo que quiero’ y ‘lo que necesito’ y transmitirla a nuestros hijos –explica la psicóloga infantil Silvia Álava–. No se trata de renunciar a una marca que nos interesa, sino de ser conscientes de que no somos mejores por comprarla. Eso es lo que hay que trabajar con los niños».2

Ojo con la publicidad

Según un estudio realizado por Unicef, el peso de las decisiones de los chavales en las compras familiares es brutal. Mientras que el 80% de los padres opta por marcas blancas, sus retoños prefieren las firmas líder, las que se gastan más dinero en marketing. «Muchos anuncios van ya destinados a los más pequeños, lanzándoles el mensaje de ‘esto es lo que necesitas para estar integrado’», apunta Álava. El error de algunos padres es terminar comprando cosas caras o innecesarias a sus hijos para que no sufran o se vean ‘distintos’.3

La autoestima, el arma

Victoria Tur-Viñes, catedrática de Sociología de la Universidad de Alicante, sostiene que el exceso de ‘marquismo’ se combate fomentando la autoestima de los chavales, «de modo que se sientan seguros por sí mismos y no por parapetarse vistiendo una marca».4

Sobreexposición a las redes

El ‘brand bullying’ está muy ligado a las redes sociales.A los chavales hay que explicarles que lo que ven en ellas solo es una versión del mundo real, no el mundo real.También hay que alertarles de que los ‘influencers’ venden un modo de vida que está muy por encima de las posibilidades del común de los mortales y que están pagados. «Las redes sociales muestran una realidad edulcorada con filtros, con flores, con desayunos maravillosos de zumos, frutas, tortitas… Y esto invita a la comparación social», indica Álava.Claro, el adolescente que ve que en su casa hay leche con galletas y gente con ojeras y pereza por la mañana… ¿qué piensa? ¿Y si encima se tiene que poner unas zapatillas de 20 euros en lugar de unas de marca, de 150 euros, como las de algunos de sus compañeros de curso? Pues cree que su vida no es del todo buena y que las burlas de los demás tienen fundamento.

CADA GENERACIÓN TIENE SUS PRENDAS FETICHES

  • Ahora le han puesto nombre y apellido a este problema (con ustedes, ‘brand bullying’), pero realmente lleva existiendo toda la vida. La frustración que pueden llegar a sentir los más jóvenes por poseer una determinada prenda u objeto también la hemos podido llegar a sentir nosotros a su edad. De hecho, en la memoria de muchos de nosotros perduran marcas que se han quedado grabadas a fuego. En unas ocasiones, porque formaron parte de nuestra vida y, en otras, porque por aquel entonces no pudimos permitírnoslas y, con el tiempo, ya no tenía el mismo sentido hacerse con ellas. Repasamos algunas de las firmas que pegaron fuerte en las últimas décadas en España, esas que nos hicieron suspirar y sentir deseo.
  • Años 70: La ropa deportiva dio forma al estilo sport informal. Los polos de marcas como Lacoste, Ralph Lauren o Benetton se abrieron paso y, a día de hoy, con algún cambio respecto a la época, siguen sacando colecciones inspiradas por esta década. Las pellizas y las zapatillas Victoria fueron otras de las grandes favoritas de los 70. Todo el que quería ir chulo y llamar la atención necesitaba urgentemente estas prendas.
  • Años 80: Si algo caracteriza a esta década son los vaqueros. Los Levi´s 501 para ser más concretos. A poder ser, los de etiqueta roja. Toda una joya de armario que causó sensación. Otros clásicos de la época fueron los tejanos de la marca Lee; los jerseys de Privata o las chaquetas de Chevignon.
  • Años 90: Las sudaderas y los vaqueros de Liberto eran muy habituales en los 90. Champion era otra de las marcas habituales entre los jóvenes, así como Fila, que a día de hoy se ha recuperado entre las tendencias gracias a diversos famosos e influencers que los lucen tanto en el día a día como en galas de premios. De hecho, estas ‘recuperaciones’ parecen tener mucho que ver con los deseos incumplidos de quienes eran adolescentes en esos años.
  • Años 2000: La moda ‘surfer’ se impuso. Marcas como Quicksilver, Roxy, Billabong o Volcom se popularizaron. Con un estilo informal, todos querían lucir los bañadores de estas marcas o la ropa de nieve que ofrecían. Las mochilas fueron otros de las los grandes iconos de estas firmas.

FUENTE: www.elcorreo.com

El primer móvil como regalo: cómo configurarlo y qué tener en cuenta para que los niños lo usen con responsabilidad. Colaboración con Maldita.es

El uso de los dispositivos electrónicos en los más pequeños siempre suele ser un factor de preocupación para padres y madres. Ahora, con las celebraciones de Navidad a la vuelta de la esquina, muchas familias regalarán a sus hijos su primer móvil. ¿Qué consejos pueden seguir para que este nuevo paso en la vida digital de los niños sea adecuada?¿Deberíamos configurar el móvil de alguna manera para que sea más seguro?

En nuestro Twitch hablamos sobre la relación de los niños con Internet y tocamos un tema que suscita dudas a muchos padres y madres: ¿qué edad mínima es la recomendada para que los menores tengan un móvil propio? No hay una edad específica que haga la magia, pero sí que sacamos la conclusión de que antes de los 13 igual era un poco complicado gestionar esa relación que establecen los menores con sus móviles.  

Silvia Álava, psicóloga especializada en Psicología Educativa, remarca la importancia de “saber cuál es el objetivo por el que le regalamos uno de estos dispositivos a nuestro hijo o hija: si es un móvil, saber si es para poder localizarlo, para que hable con sus amigos o para conectarse a Internet”. 

Para Laura Cuesta Cano, experta en Educación Digital y profesora de Cibercomunicación en la Universidad Camilo José Cela, “lo más recomendable es que se empiece por un dispositivo sin conexión móvil a Internet y de baja gama, y según tengan más edad y, por tanto, más responsabilidad, iremos incorporando tarifa de datos (nunca datos ilimitados) y terminales más avanzados”.

Acordar límites horarios y lugares de uso para asegurarnos de que se utiliza responsablemente

Establecer las condiciones de uso y el límite de tiempo en el que se puede estar con el móvil es una de las medidas que más recomiendan las expertas consultadas por Maldita.es

Para ello, un método de asegurar y establecer estos horarios y el tiempo es a través de “un acuerdo o un contrato firmado por padres e hijo, en el que se reflejen todas estas condiciones”, como propuso en la Maldita Twitchería María Lázaro, docente, bloguera y autora de “Redes sociales y menores”. Una medida que también apoyan Laura Cuesta y Silvia Álava.

En Internet segura for Kids (IS4K), el centro de seguridad en Internet para menores de edad en España, tienen disponible un modelo de acuerdo que pueden rellenar y elaborar los mayores con los más pequeños para regular el uso de los dispositivos electrónicos, como el tiempo o los lugares en los que se permite usarlos y en los que no. 

Evitar el ‘desplazamiento digital’: que otras actividades lúdicas se dejen de hacer por los dispositivos

Sumado a las condiciones de uso que cada familia acuerde, Silvia Álava también comenta a Maldita.es que “no tenemos que olvidarnos de que los llamados ‘nativos digitales’ lo son porque han nacido con la tecnologíano porque sepan usarlas desde pequeños, y por eso tenemos que enseñarlos y estar con ellos”.

No se trata de espiar a escondidas lo que hacen con los dispositivos, sino enseñar a usarlos y acompañarlos mientras se usan, porque el contenido que puedan ver les puede quedar grande”, aclara.

En el mismo sentido, esta especialista hace hincapié en evitar el denominado “desplazamiento digital”, es decir, que todo el ocio sea a través de estas tecnologías y se dejen de hacer otras actividades. “Si por usar los dispositivos, se deja de ir al parque, de leer libros, de jugar a otros juegos, ahí es donde se produce este desplazamiento digital, por lo que es importante fijar bien el uso de las pantallas”, apostilla Álava.

Además de acompañar, los padres deben ser un referente en el uso de las nuevas tecnologías

Cuesta, además, añade que “regalar un móvil a los pequeños implica también una reflexión por parte de los padres, que piensen si se está preparado para esta decisión y si se tiene el tiempo suficiente para aprender las competencias digitales que les ayudarán a enseñar a sus hijos el uso responsable de cuestiones como redes sociales, la apertura de perfiles o la privacidad”. De nada sirve lamentar cuando cumplan 16 algo que llevan haciendo desde que tienen 13. 

Nos da algunas pautas muy claras: “Debemos convertirnos en sus mejores referentes, tratando de adoptar en la medida de lo posible las normas saludables que hayamos definido en casa, como no usarlo por las noches, no cargarlo en la habitación o no sacarlo mientras se está en reuniones familiares o con amigos”. El uso excesivo de pantallas también puede llegar a ser perjudicial, de modo que es importante controlar también el tiempo que pasan frente a ellas.

Esto es algo que también resaltan en otros materiales de Pantallas Amigas, como en la guía ‘Educar en familia con el ejemplo’, en la que también recomiendan que los padres de los pequeños “establezcan momentos de desconexión, dejen a un lado el móvil cuando están con otras personas cara a cara o prescindan del móvil mientras se realizan actividades que requieran atención o concentración”.

¿Y qué hay del móvil en sí?

¿Habría que instalar alguna aplicación de control parental o configurar el teléfono de alguna manera para que lo usen con seguridad? Con las aplicaciones de control parental que podamos encontrar en las tiendas de Android o iOS hay que tener cuidado y revisar muy bien qué permisos necesitan y a qué información acceden, como ya os hemos advertido en Maldita.es. A veces es peor el remedio que la enfermedad y usar sin control este tipo de aplicaciones puede derivar en que usen y compartan más datos de los menores de los que deberían. 

Los móviles suelen contar con algunas herramientas que se pueden configurar para controlar el tiempo que se usa el dispositivo o a qué contenido se accede, por lo que no necesitaríamos depender de ninguna aplicación externa. Es lo que prefieren desde organizaciones como Pantallas Amigas, cuya responsable de formación, Leire Lasuen, señala a Maldita.es que “en Android se puede gestionar a través de Family Link y en iOS mediante Tiempo de uso”. 

Ojo, que si los hijos tienen un dispositivo Android sus padres van a poder usar ambas herramientas indiferentemente  del sistema operativo que utilicen, mientras que si el pequeño tiene un iPhone, sólo se podrá supervisar mediante otro iPhone.

Family Link en Android…

En el caso de Android, se puede configurar en el menú de “Bienestar digital y control parental” de los ajustes del dispositivo. Lasuen incide en “configurarlo primero en el teléfono del adulto y luego en el del hijo”. Tal y como indican en una guía publicada en su web, “el sistema nos guiará a través de la configuración de Family Link, que preguntará de quién es el dispositivo (hijos o padres) y, a partir de ahí, podremos seleccionar los ajustes, como consultar y limitar el tiempo de pantalla, supervisar las aplicaciones y aplicar filtros”. 

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Control parental en Android.

… y Tiempo de uso en iOS

Si usamos iOS, el sistema operativo de Apple, “Tiempo de uso permite evitar compras en la tienda, bloquear contenido explícito y para adultos, restringir las apps y funciones integradas y limitar el tiempo de uso de cada aplicación, así como restringir los datos a los que acceden las aplicaciones”, como explica Lasuen y refleja otra guía de Pantallas Amigas. Para activar esta función, “tenemos que ir al menú de Tiempo de uso dentro de los Ajustes del dispositivo y seleccionar si es el del menor o el de los padres, y a partir de ahí ajustar los tiempos según haya acordado cada familia y los ajustes de contenido y privacidad”, resume la responsable formativa de Pantallas Amigas. 

Control parental en iOS.

A pesar de que estas funciones son útiles para controlar el uso de los móviles por los más pequeños, Jorge Flores, presidente de Pantallas Amigas, puntualiza que “es una herramienta que se puede aprovechar por parte de las familias pero que, en ningún caso, debe tratar de sustituir la necesaria tutela y educación de nuestros hijos que les permita ir adquiriendo las competencias necesarias para una vida digital autónoma y saludable”.

FUENTE: www.maldita.es

Hablamos sobre los juguetes en La Lupa de la mañana, de TreceTV

Hablamos sobre todas las claves para elegir el juguete perfecto para los más pequeños de la casa en «La Lupa de la mañana», de TreceTV. Haz click en la imagen para ver la entrevista que comienza en el minuto 4:19 aproximadamente:

Las Redes Sociales y los jóvenes: peligros y oportunidades

Las Redes Sociales y los jóvenes: peligros y oportunidades

Mañana tendré la oportunidad de participar en estas jornadas organizadas por la Consejería de Familia, Juventud y Política Social de Madrid y que serán retransmitidas en directo a partir de las 10 de la mañana a través de @YouTube en el siguiente enlace:

https://youtu.be/WTXcIkJOfpA

El juego, la educación de los niños y las Navidades

Varios expertos opinan sobre cómo deben ser los juguetes y los juegos, que no es lo mismo

Cada vez que nos acercamos a las fechas navideñas, los niños vuelven a tomar protagonismo. Se acercan fechas de vacaciones escolares, de reencuentros familiares alrededor de la mesa y con la familia y también llegarán regalos para la ilusión de los más pequeños. La sociedad consumista, a costa de campañas en los medios, mueve una cantidad increíble de recursos humanos y económicos en estas fechas.

Sus Majestades los Reyes de Oriente tienen la ayuda de los pajes y éstos a su vez, la ayuda de mucha gente que les da algún tipo de apoyo. Pero los psicólogos infantiles suman sus voces para destacar la importancia del juego en las diferentes fases del crecimiento de los niños y niñas, así como el juguete en sí.

Dedicar un tiempo (aunque no sea mucho) de manera cotidiana a jugar con nuestros hijos supone los fundamentos de un crecimiento y educación óptimos. La falta de todo contacto o dejar al niño o niña solo con un juego sin compartir ese tiempo está creando un peligroso caldo de cultivo que, con el tiempo, genera graves problemas de comunicación paternofilial en la adolescencia y puede motivar a los niños que van creciendo a mendigar el cariño de otros por la ausencia del calor de la familia.

La psicóloga Silvia Álava ha publicado, junto a otros quince profesionales de la psicología, un libro que resulta una guía para ayudar a padres y madres que no sepan muy bien cómo hacer algo como educar jugando. El libro se titula “El arte de educar jugando” y plantea los beneficio de que los niños jueguen, solos o no. En el planteamiento del libro se muestran teoría y prácticas de diferentes formas de jugar y educar al mismo tiempo. Según los autores se pueden trabajar diferentes habilidades del niño a través del juego, especialmente si se hace en familia. Se aborda desde diferentes tramos de edad, desde bebés hasta los 12 años.

El juego incluye también el deporte o la actividad física. Una de las cuestiones que aborda el libro y a la que parece que se presta más atención por parte de los padres es el del papel que tienen que jugar las pantallas en el juego. Son de una generación donde las pantallas deben formar parte del juego, pero donde debemos poner límites para evitar que se convierta en el único recurso o en el “aparca niños” de los padres.

FUENTE: menorcaaldia.com

Agotamiento emocional en la crianza: ¿Qué es el ‘burnout’ parental?

Siete de cada 10 progenitores españoles admiten sentirse muy cansados por el esfuerzo diario de ser unos padres perfectos, según una encuesta de Lingokids.

Por NACHO MENESES Madrid – 19 NOV 2021 – 05:38 CET

Conciliación familiar

Decir que la crianza es un proceso agotador requiere de una reflexión más profunda. Porque, por mucho que se haya avanzado, sigue sin ser un esfuerzo equilibrado entre uno y otro género; porque la sociedad no termina de facilitar la conciliación familiar y porque los ideales que se reflejan en la televisión y en las redes sociales en poco o nada se parecen a la realidad. Según una encuesta elaborada por Lingokids a 600 familias españolas con hijos de dos a ocho años, un 67 % de los consultados admite “que la importancia que conceden a ser un buen padre o madre y el esfuerzo que destinan a ese fin llega a ser agotador”. Siete de cada 10 progenitores admiten también sufrir estrés laboral (23 % en un grado muy elevado y el 49 % por temporadas), y casi la mitad de ellos (un 46 %) considera que ese sentimiento afecta negativamente a su vida familiar y a su relación con sus hijos.

Burnout o agotamiento parental

Combinar el cuidado de los hijos con un amplio abanico de responsabilidades y circunstancias laborales y familiares puede llevar al conocido como burnout o agotamiento parental, un síndrome en el que el distanciamiento emocional con respecto a los hijos y los sentimientos de estrés, culpa y frustración por no ser capaces de darles todo el cuidado y la atención que les gustaría, se unen a otros síntomas como la tristeza, la irritabilidad, los conflictos con la pareja o los trastornos del sueño. De acuerdo con la misma encuesta, ocho de cada 10 padres se sienten culpables, en mayor o menor medida, por no tener tiempo suficiente para sus hijos (de manera constante para el 18 % de ellos y frecuente para el 27 %) ni para ellos mismos.

Las presiones que rodean a la crianza

Las presiones que rodean a la crianza son muchas, y se perciben desde múltiples ámbitos: “La sociedad actual impone a los padres un grado de perfección marcado por las imágenes idílicas que vemos en la televisión y en las redes sociales, que no es fácil de conseguir. Empeñarse en ser padres perfectos termina debilitando nuestra resistencia, provocando cuadros de estrés, cansancio físico y mental que, agravados por un exceso de intensidad laboral, pueden convertirse en un problema que llegue a afectar a la relación con nuestros hijos”, sostiene Rhona Anne Dick, educadora y directora de Experiencia de Aprendizaje de Lingokids, app que ofrece contenidos en inglés para edades tempranas.

Las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrirlo que los hombres

Estudios previos sobre el agotamiento parental han concluido que las mujeres tienen el doble de probabilidades de sufrirlo que los hombres, consecuencia del rol que las mujeres han asumido tradicionalmente como cuidadoras de los hijos en la familia, y que la pandemia no ha hecho sino empeorar: “Creo que está cambiando, pero en muchos hogares las mujeres siguen ocupándose de la mayoría del trabajo relacionado con la cocina, la limpieza, llevar a los niños al cole… incluso si la pareja se ofrece para ayudar”, afirma Dick. Una idea que también hace suya Laura Baena, fundadora del Club de Malasmadres: “Siete de cada 10 mujeres madres se sienten solas en la crianza, y eso lleva a la incomprensión y al agotamiento extremo. Porque, además, criar en una sociedad que no prioriza la familia y que no valora la maternidad se hace aún más duro”.

Permisos de maternidad más largos

El peso de la crianza, cuenta Baena, no está repartido de manera equitativa, y los distintos agentes sociales todavía tienen mucho que hacer para que esto mejore: “Si no contamos con permisos de maternidad más largos; si no tenemos flexibilidad horaria; si no trabajamos por objetivos o tenemos mecanismos formales que apoyen la crianza en los primeros años; si las empresas no se corresponsabilizan y se dan cuenta de que ellas también tienen mucho que hacer y decir en este tema; y si las instituciones no dan un paso adelante, se hace muy complicado ser madre o padre en España”. Como también es clave, añade, hacer equipo con la pareja, si se tiene; y practicar el autocuidado, “aunque nos cueste y lo hagamos con culpa. Porque sin esos momentos de respirar, de recargar pilas, muy difícilmente llegamos al fin de semana sin sentirnos superadas y superados”. El apoyo mutuo es por eso fundamental, para que ambas partes puedan disfrutar de momentos de desconexión individual.

El impacto de las redes sociales

Las fuentes consultadas para este reportaje coinciden en señalar el impacto negativo que las redes sociales pueden ejercer sobre la maternidad. “Piensa, por ejemplo, que en la época de nuestros abuelos las únicas con quienes podían compararse eran otras personas del barrio, o sus propios padres. Ahora nos comparamos con toda una red global de familias, amigos, gente que ni siquiera conocemos, influencers, expertos… Llegar a sentir que estás haciendo un buen trabajo es todo un desafío”, esgrime Dick. La solución, apunta Baena, pasa por conectar con lo que realmente queremos y no tanto con lo que se espera: “Tenemos que ser fuertes y vivir un poco al margen. Olvidarnos de la presión social de llegar a todo y llegar bien, priorizar lo realmente importante para cada familia y entender que es mucho más importante educar en valores que llenar la agenda de actividades deportivas, de eventos sociales y de visitas culturales. Hay que despertar el espíritu crítico, intentar vivir en pequeño, sin que nos arrastre lo que nos imponen desde fuera”.

Cómo prevenir el ‘burnout’ parental

Lo primero, y aunque parezca una obviedad, es tratar de que ese agotamiento parental no llegue nunca a producirse: “No quieres llegar a ese punto en el que sientes que te derrumbas, porque muchos de los síntomas acaban relacionados con la distancia emocional con tu hijo, y el sentirse culpable por ello”, recuerda Dick. Es necesario recordar que el agotamiento parental no solo sucede por falta de tiempo; sino también por no tener los conocimientos, las estrategias o los recursos suficientes, “no solo sobre cómo educar, sino educar en positivo; sobre cómo establecer límites desde el sentido común (pocos, ajustados a la edad y con consecuencias lógicas y coherentes)”, afirma la psicóloga Silvia Álava. Por eso, apoyarse en las experiencias previas de otros padres y madres siempre puede ser útil.

Educación emocional

“La mejor forma de prevenirlo es con educación emocional, empezando por nosotros mismos. Vamos a pararnos y observar lo que está ocurriendo, no solo a mi hijo o hija, sino a mí. Porque lo que estamos viendo ahora es que prácticamente todos estamos bastante fuera de lo que es nuestra ventana de tolerancia, ese margen donde nos sentimos en control de las cosas”, argumenta Álava. “Con todo lo que hemos vivido en pandemia, en el confinamiento y las restricciones, la incertidumbre de no saber lo que va a pasar… Todo eso hace que nos cueste mucho regular nuestras emociones y, por tanto, las de nuestros hijos”. Se trata, añade, de ver si estamos en condiciones de educar, o si estamos tan desregulados que lo primero que hay que hacer es parar y regularse para, desde ahí, educar de forma diferente, desde la calma y la serenidad, explicándole a mi hija lo que ocurre y sin recurrir al grito, que nos termina por agotar.

Actividades extraescolares

Entre las estrategias más prácticas, Dick recomienda la posibilidad de organizar citas de juegos con las familias de los amigos del colegio, “de manera que puedas llevarle a la casa de su amigo o amiga y que su padre o madre les cuide por dos o tres horas, y te vas turnando con dos o tres familias haciendo eso mismo, y no te cuesta nada”. Las actividades extraescolares son otra de las herramientas disponibles, si el presupuesto familiar lo permite, “aunque también es necesario tener en cuenta que tampoco quieres que el niño se queme, si además de la escuela cada día tiene una actividad diferente: eso hará que estén agotados y se porten mal, lo que te complicará la vida”.

Las pantallas

Las pantallas, por supuesto, son recursos que también están disponibles, siempre que se haga con mesura. Un 30 % de los padres que respondieron a la encuesta de Lingokids afirmaron querer disponer de una fuente de entretenimiento autónomo para sus hijos, mientras ellos se ocupaban de otras tareas: “A la hora de enlazarlo con nuestra app, trabajamos duro para conseguir que los niños no sean zombis enfrente de la pantalla, sino que interactúen con contenidos educativos”, señala Dick. Otros factores reductores del estrés citados por los progenitores fueron buscar más actividades que realizar fuera de casa los fines de semana y contar con ayuda externa para las tareas del hogar o el cuidado de los niños, así como tener tiempo individual para salir a correr o caminar, leer o escuchar música, ver la televisión o ir al gimnasio.

FUENTE: el país.com Puedes seguir De mamas & de papas en FacebookTwitter o apuntarte aquí para recibir nuestra newsletter quincenal.

«El arte de educar jugando», el mejor regalo para estas fiestas

Estas Navidades, te proponemos el mejor regalo.

El Arte de educar jugando, escrito por 15 profesionales de la psicología, ofrece a los padres una formación interactiva sobre cómo educar a sus hijos. ¿Estoy educando a mi hijo de una forma correcta?; ¿Puedo conseguir los resultados que quiero de una manera más sencilla?; ¿Estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? A través de esta obra, se tratan todo tipo de temas, desde cómo enseñar a relacionarse, hasta cómo fomentar su autonomía.

Cuestiones clave de la educación infantil

El objetivo es resolver varias de las cuestiones clave en la educación infantil actual, entre ellas, conocer cómo estimular su atención e inteligencia; cómo trabajar su seguridad y autoestima; cómo promover una correcta educación emocional; cómo enseñarles a cuidar su cuerpo o qué pautas deben seguir para introducirles en las nuevas tecnologías, además de dar respuesta a otras muchas preguntas.

Características del libro:

  • 15,21  €
  • Disponible en librerías y online
  • Editorial: Actitud de Comunicación / JdeJ Editores
  • 302 páginas

Dentro de la colección Tu Vida en Positivo

Este es el octavo título de la colección “Tu vida en Positivo”, que engloba una serie de libros donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices, editado por JdeJ Editores y Actitud de Comunicación.

Vivir en positivo “es una actitud que afecta a todas las áreas de nuestra vida; desde el primer pensamiento de la mañana hasta cada uno de los pasos de nuestro día a día: la relación con la pareja, hijos, compañeros de trabajo y amistades”. En definitiva, sentirnos bien con nosotros y con quienes nos rodean.

Escrito por 15 autores y profesionales de la psicología

Este libro ha sido escrito por 15 autores y profesionales de la psicología, en concreto del ámbito infantil, especialistas en cada una de las materias que desarrollan en esta obra: Aroa Caminero Ruiz, Tatiana Fernández Marcos, Raquel Prieto Elipe, Isabel Quesada San José, Rosa del Rincón García, Bárbara Martín Martí, Lucía Boto Pérez, Sara Ríos Pérez, Nicolás Sánchez Álvarez, Gema Valenzuela Simón, Margarita Montes, Manuel Gámez-Guadix, Estíbaliz Mateos-Pérez, Carolina Cárcamo Vergara y la coordinadora de la obra, Silvia Álava Sordo.

Silvia Álava, además de la coordinadora de este libro, es autora de otras obras dentro de esta colección como “Queremos Hijos Felices (de 0 a 6 años)”, o “Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia”. Es doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga sanitaria y educativa, escritora y conferenciante. Combina esta actividad con la docencia universitaria, así como con la divulgación de la psicología en diversos medios de comunicación. Es la directora del área infantil Centro de Psicología Álava Reyes.

Para más información:

Actitud de Comunicación / Tel. 91 302 28 60 

Rutinas en niños: beneficios y cómo crearlas

¿A tu hijo le cuesta seguir una rutina? Atentos a estas claves

Por Alicia Mendoza

A muchos y muchas de nosotros nos sonará esta situación. Despertamos a los niños, pero se quieren quedar más rato en la cama. Cuando ya se levantan, ponen impedimentos para ponerse la ropa para ir al cole. A la hora del desayuno tardan mucho en comer. Por la tarde no respetan la hora de estudio y cogen antes el videojuego…

Y como estas situaciones se dan muchas otras en las que tenemos que poner en práctica nuestra paciencia con los hijos e hijas para que el día a día salga adelante. Aquí es donde entra la importancia de educar y criar a nuestros hijos con unas rutinas fijas. Como nos cuenta Silvia Álava Sordo en este vídeo de la Comunidad Educar es Todo “los niños funcionan muy bien cuando tienen bien marcadas las rutinas […] porque les da mucha seguridad”.

Las rutinas son esenciales para los niños para su día a día: les ayuda a organizarse, les proporciona seguridad y estabilidad. Pero estas rutinas también vienen muy bien para los padres y madres, ya que son el eje que vertebra el núcleo familiar.

BENEFICIOS DE LAS RUTINAS EN NIÑOS

Tanto los niños como las familias se van a beneficiar de la creación de rutinas en su día a día.

Bienestar familiar

Las rutinas permiten crear un ambiente de bienestar familiar, tanto emocional como funcional.

Asimilación de reglas y normas

Esta investigación que aborda cómo las rutinas y rituales repercuten en el día a día de la familia y en la adquisición de habilidades de los niños, señala que “las rutinas contribuyen a la definición no sólo de las reglas internas de la familia sino también de la dimensión del significado del mundo social alrededor de la familia y de las relaciones que la familia instaura con el mismo”.

Se acatan las órdenes y se dejan atrás los gritos

Amaya de Miguel, experta de la comunidad Educar es Todo y creadora de “Relájate y Educa”, cuenta que para que los niños y niñas obedezcan “los días deben ser lo mas parecidos entre sí que se puedan», es decir debe haber rutinas iguales todos los días para los niños. “Todos los días te acuestas y te levantas a la misma hora, la comida es de esta manera, se cumplen los horarios… Todos los días recoges la mesa, también cuando estás cansado. Hay una rutina en todo muy marcada en los niños, también con los dulces y con los extras».

Responsabilidad

Las rutinas y los hábitos les enseñarán a ser responsables, que se deben respetar las dinámicas de la familia. Para ello, debemos dar ejemplo. Si nosotros como padres y madres no nos saltamos unas rutinas, nuestros niños también obedecerán los ritmos que deben llevar.

Ayuda al desarrollo del niño y de su autonomía

Esta investigación explica cómo “al crear un ambiente óptimo tanto en la escuela como en el hogar, el niño aumenta su seguridad emocional, desarrolla su autonomía, capacidad de interactuar y aprendizaje”. Y es que si les damos seguridad y estabilidad en su día a día, nuestros hijos comenzarán a realizar estos hábitos ellos mismos como una forma de ser independientes y autónomos.

TRES PILARES SOBRE LOS QUE IR CREANDO RUTINAS

  • Higiene: Muchos padres y madres se encuentran con la situación de que llegada una edad los niños no les apetece entrar en la ducha, lavarse las manos o cepillarse los dientes. Por eso, desde pequeños debemos educarles en el hábito de la higiene, para que así tengan en cuenta de que ducharse o lavarse las manos es algo beneficioso para su salud, y así no pondrán tantos impedimentos para seguir esta rutina.
  • Alimentación: Debemos intentar al menos comer una vez al día en familia a la misma hora.
  • Sueño: Fijar un horario de fijo no solo le va a permitir tener una rutina de sueño, sino que también va prevenir problemas de sueño como el insomnio.

También podemos establecer rutinas para el estudio, el juego al aire libre, el cuento, el videojuego, etc.

CÓMO CONSEGUIR IMPLANTAR RUTINAS

Os damos algunos consejos para que los niños y niñas acaten sus rutinas.

Mediante el juego

La psicóloga Patricia Ramírez nos contaba cómo jugar desde primera hora puede ayudar a que los niños hagan sus rutinas. “Por la mañana cuando me levanto y preparo el desayuno yo ya empiezo jugando con mis hijos. Mi hijo es un poco perezoso. Entonces pongo mi cronómetro de runner y le digo: Pablo, te estoy cronometrando el tiempo que tardas en salir de la cama. Y el tiempo que tardas en vestirte, y el tiempo que tardas en asearte y bajar a desayunar. Y cuando baja le doy los tiempos y hago como que lo anoto en una libreta para compararlo con otros días”. Esta estrategia de educar jugando permite que los niños hagan sus rutinas a tiempo y que desde por la mañana el día en familia funcione correctamente

Dar ejemplo

¿Cómo nos comportamos delante de nuestros hijos? ¿Nos vamos a dormir cada día a una hora? ¿A veces desayunamos y otros días no? Si queremos que nuestros hijos cumplan las rutinas que les decimos, también nosotros tenemos que cumplir con nuestra parte y no saltarnos aquello que obligamos a nuestros hijos e hijas.Noticias relacionadas

Respetar las rutinas

Relacionado con lo anterior, nosotros mismos tenemos que respetar las rutinas de los niños. Muchas veces tenemos la mentalidad que ejemplifica Silvia Álava Sordo: “no pasa nada si hoy retrasamos un poquito el tiempo de la ducha o el tiempo de la cena, pero cuando nos damos cuenta son las diez y el niño está sin meter en la cama y entonces nos entran las prisas y los agobios, cuando hemos sido nosotros mismos quienes hemos ido posponiendo esa situación”.

FUENTE: elperiodico.com