Conferencias y debates sobre BIENESTAR Y SALUD MENTAL EN UNA SOCIEDAD DIGITALIZADA

DEL 1 DE MARZO AL 26 DE ABRIL DEL 2023 en

CaixaForum Macaya

Analizaremos los riesgos para la salud mental (ciberacoso, alteración de la imagen corporal, ansiedad, etc.) y las oportunidades (hacer, mantener y construir relaciones, crear una expresión positiva de sí mismos/as) del uso de pantallas en adolescentes y jóvenes. Se pretende entender modalidades de uso y expectativas en torno a los dispositivos y el espacio virtual; así como fomentar un adecuado aprovechamiento de las TIC.

Coorganizado con: El Observatorio Social y Fundación FAD Juventud

ACTIVIDADES DE ESTE CICLO

ADICCIÓN A LAS PANTALLAS EN LA ADOLESCENCIA Y LA JUVENTUD: ¿CÓMO AFECTA A SU SALUD Y BIENESTAR?

DISPOSITIVOS COMO VENTANAS AL MUNDO – MIÉRCOLES 1 DE MARZO DE 2023

Discusión sobre riesgos y oportunidades en el uso de las TIC entre adolescentes y jóvenes, centrando la mirada en el uso y acceso a dispositivos, el ocio digital, el mundo gamer o el consumo de porno.

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REDES SOCIALES Y SU IMPACTO EN LA AUTOIMAGEN JUVENIL

ESPACIOS QUE MUESTRAN ESTILOS DE VIDA Y MODELOS ESTÉTICOS – MIÉRCOLES 29 DE MARZO DE 2023

La sesión se centrará en analizar el papel de las redes sociales en la autoimagen de adolescentes y jóvenes, en cómo la conexión permanente, el postureo, las aplicaciones para retocar imágenes o el seguir a determinados influencers pautan las formas de estar online, condicionan la imagen que proyectan adolescentes y jóvenes en sus redes, afectan a su autoestima y aspiraciones sociales y personales, teniendo muchas veces una repercusión negativa en su salud mental.

A cargo de:

  • Cristina Gil, psicóloga, especializada en psicología infantojuvenil. Es autora de la guía Sin Filtros, un manual para luchar contra la irrealidad de las plataformas
  • Asiria Álvarez, fotógrafa contemporánea y diseñadora gráfica por la EASDGC. También es autora de la guía Sin Filtros
  • Santos Solano, doctor en Psicología e investigador del grupo ANOBAS de la Universidad Autónoma de Madrid. Sus proyectos y aportaciones se han centrado en temas como los TCA
  • Elena Devesa, periodista y CEO en WeLoverSize. Junto a Rebeca Gómez crearon el blog WeLoverSize, una comunidad del movimiento curvy. En 2016 lanzó el libro GORDI fucking BUENA
  • Moderado por: Silvia Álava, psicóloga sanitaria, experta en psicología educativa, escritora y conferenciante. Es directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes y directora de formación de Apertia Consultig

Horarios: Miércoles 29 de marzo, a las 18 h

Comentarios: Entrada gratuita, Duración aproximada de la actividad: 90 min, Aforo limitado

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METAVERSO, ¿UN FUTURO PROMETEDOR?

POTENCIAL Y APLICACIONES DEL MUNDO VIRTUAL INMERSIVO – MIÉRCOLES 26 DE ABRIL DE 2023

¿Cómo analizar las transformaciones que trae consigo el metaverso? ¿Qué retos y qué problemáticas a nivel psicológico puede implicar esa inmersión virtual en la adolescencia y juventud? ¿Cómo puede afectar a la salud mental y el bienestar?

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Todos los motivos (aunque no los necesites) para que no dejes de dar besos y abrazos a tus hijos. Colaboración con Telva

Los abrazos son fundamentales en la infancia y dos expertas nos explican por qué

Por Miriam Mascareñas

Si en alguna ocasión has escuchado aquello de «no mimes tanto al niño que lo vas a malcriar«, atenta: la ciencia ha demostrado que los besos y abrazos, lejos de ser «malos», son imprescindibles en la infancia. Silvia Álava Reyes, psicóloga especializada en Psicología Educativa, y Rocío Alegre, directora de la escuela infantil Nemomarlin Carabanchel, destierran los falsos mitos y nos desvelan por qué es tan importante que abracemos y besemos a nuestros hijos. Porque sí, los mimos son fuente de felicidad.

¿Por qué son importantes los besos y abrazos en la infancia?

«Los besos y abrazos a los niños son fundamentales«, sentencia Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en Psicología Educativa y autora de Queremos hijos felices y Queremos que crezcan felices (JDEJ Editores).

Podríamos decir eso de «no hay más preguntas, señoría», pero queremos saber más, ¿verdad?

«Los niños se tienen que sentir queridos. No basta con decir ‘te quiero’, hay que demostrarlo con besos y abrazos«, añade Silvia Álava Sordo, «todos los del mundo«.

Rocío Alegre, maestra en educación infantil y directora de la escuela infantil Nemomarlin Carabanchel, coincide: «Es muy, muy, muy importante dar besos, abrazos y caricias a los niños«. Hay que tener en cuenta que sobre todo en los primeros años de vida los niños no tienen suficiente lenguaje para expresar lo que sienten en cada momento y por eso se comunican a través de comunicación no verbal: con una mirada, un llanto, una sonrisa… «Los educadores, y también los padres, debemos darles respuesta con palabras pero también de forma no verbal, con este tipo de gestos. Es una manera de que el niño se sienta querido, seguro y protegido. Le haremos saber que estamos ahí, que le entendemos, evitando así su frustración«.

Mejoran la autoestima y los llenan de felicidad

La ciencia ha demostrado que cuando un niño se encuentra seguro y se siente querido, es más fácil que desarrolle su autoestima, así como que muestre niveles bajos de estrés, nerviosismo o incluso ansiedad.

¿Sabías que la neuroeducación afirma que el contacto físico con nuestros hijos logra liberar la hormona de la oxitocina? También llamada «hormona de la felicidad», «cuando, por ejemplo, les damos un masaje o hacemos piel con piel estamos logrando que los niños liberen esta hormona y por lo tanto sean más felices«, explica Rocío Alegre.

Abrazar no está reñido con educar

Entonces, si es tan positivo, ¿por que hay quien sigue repitiendo que no hay que mimar tanto a los niños? «En algunos casos, a los psicólogos se nos malinterpreta«, explica Silvia Álava Sordo. Y es que si algo recomiendan los expertos es medir el momento en que abrazamos o besamos a nuestros hijos. «Por ejemplo, si estamos a la mesa y vamos a comer, no es el momento«, cuenta la psicóloga. Tenemos que entender y hacer entender a nuestros hijos que hay tiempos para cada cosa, de ahí que hablemos de la importancia del cuándo.

Pero, ¿hay algún momento en el que no debamos abrazarlos? «Cuando nos hacen daño: nos pegan, nos insultan… En ese momento tenemos que hacerles entender lo que ha ocurrido, que nos encontramos mal por algo que nos han hecho. Los mimaremos pasado un rato, cuando lo hayan comprendido, pero no en ese momento en que nos han dañado«, nos cuenta la experta.

«No está reñido dar muchos mimos con educar con calma y serenidad, con enseñarles a ser autónomos y autosuficientes«, añade la psicóloga Silvia Álava.

Lée el artículo completo en Telva.com

“El Grinch roba la Navidad”: el trend viral de TikTok en el que los adultos se disfrazan y roban regalos que puede dejar “una huella psicológica” en los más pequeños

Imagínate que una noche, sin esperarlo, el famoso Grinch aparece en tu casa dispuesto a robarte la Navidad y todos los regalos. Esto es algo que han experimentado algunos niños en Estados Unidos después de que el trend o tendencia de TikTok ‘El Grinch roba la Navidad’ –en el que uno de los padres se disfraza del personaje y asusta a los niños– se haya viralizado.

Más allá de las reacciones que entienden esta tendencia como una broma, en Maldita.es hemos consultado a dos psicólogas para saber qué impacto tienen estas acciones sobre los niños y si pueden acabar afectando a su desarrollo o generando un trauma.

‘El Grinch roba la Navidad’, un ‘trend’ viral

Esta tendencia viral está centrada en el famoso personaje infantil conocido como ‘El Grinch’. Creado por Theodor Seuss Geisel en 1957, se trata de una figura que trata de amargar las Navidades a los niños de todo el mundo. El trend consiste en que uno de los padres o familiares de los más pequeños se disfracen de este personaje e irrumpan en la casa durante la noche para llevarse los regalos y asustar a los niños.

La situación acaba en la mayoría de los casos con los pequeños gritando, llorando y corriendo de miedo, mientras los padres los graban y se ríen detrás de la cámara. Hay niños que, incluso, han tratado de defenderse y agredir al elfo que, al final, siempre acaba llevándose algunos de los regalos.

Algunos de los vídeos del trend publicados en TikTok.

Estos vídeos acumulan millones de reproducciones en redes sociales y han dado la vuelta al mundo, pero muchos usuarios critican este trend. Muchos usuarios culpan a los padres de hacer sufrir a los más pequeños y de poder causarles un trauma en el futuro, además, aseguran ellos “nunca harían eso a sus hijos”. Otros, sin embargo, comentan “que se apuntan la broma” para las próximas Navidades.

Comentarios en uno de los vídeos publicados en la plataforma. 

Los niños viven estas experiencias “de manera muy real”

La psicoterapeuta Carolina Cáceres explica que los niños viven este tipo de eventos de manera muy real: “Lo que para el adulto puede ser una sencilla broma, el niño lo asume como una realidad irrefutable”. De ahí viene, resalta, “el pavor” que se ve en sus caras durante el vídeo, la “frustración” por perder sus juguetes, los gritos. “A estas emociones se suma, además, la extrañeza de ver a adultos riendo cuando algo muy malo está pasando”, añade.

Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, señala que a la rabia y al miedo se une una segunda parte: “La figura que les tiene que proteger, que son mamá y papá, en vez de protegerlos y frenar al Grinch y echarle, les están grabando. Esto lo único que hace es incrementar el malestar del menor”.

Algunas de las reacciones de los pequeños al ver al supuesto Grinch. 

Para Cáceres es importante resaltar la edad de los pequeños que aparecen en los vídeos: “Tienen seis años o menos. Eso significa que están en una etapa en la que el pensamiento mágico está todavía presente en ellos. Es decir, entienden el lenguaje de manera literal, de forma que si tú le dices que el hada de los dientes vendrá a dejarle algo a cambio de llevarse sus dientes, te van a creer. Eso hace que los niños elaboren el mundo que les rodea desde la fantasía”. Álava insiste en que el niño “no es consciente” de que es una broma: “No son conscientes en ningún momento. Ellos creen que el verdadero Grinch está yendo a su casa a robar la Navidad”. “Están aterrados porque viven esos hechos como reales”, explica Cáceres.

Los padres, dice la experta, desconocen el impacto que puede tener someter a sus hijos a este tipo de experiencias. “El rol de los cuidadores primarios –es decir, el de los padres– es dotarlos de seguridad y hacerlos sentir cuidados y protegidos para que los niños puedan enfrentar las adversidades de manera exitosa”, explica.

Con este tipo de situaciones, dice Álava, rompen el vínculo de seguridad que los niños tienen con ellos, porque los progenitores tienen que ser las figuras que les protejan: “Como psicóloga, quiero pensar que estos padres no están calibrando el daño que les hacen a sus hijos”.

Estas experiencias podrían dejar “una huella psicológica” en los pequeños, según los expertos consultados por ‘Maldita.es’

Muchos usuarios han respondido indignados a estos vídeos asegurando que este tipo de vivencias puede causar traumas en los más pequeños. Ante eso, Cáceres recuerda la definición de ‘trauma’, que se recoge como “cualquier evento que se vive de manera inesperada, involuntaria y que amenaza directamente tu seguridad, tu vida e integridad dejando una huella psicológica”. La experta señala que, si bien en términos reales estos eventos no amenazan la vida real de los pequeños, “los síntomas que podrían experimentar posteriormente sí pueden ser muy similares a los de un estrés postraumático: como flashbacks, llantos repentinos o episodios de ansiedad, entre otros”.

Dependerá mucho del niño o la niña, dice Álava: “Habrá niños que lo olviden cuando sepan que es una broma, pero habrá otros para los que sí sea un pequeño trauma. Hay que tener cuidado porque, se lo genere o no, el malestar del niño no vale la pena y menos por conseguir un puñado de likes”.

Cáceres recuerda que los eventos son percibidos de una manera muy particular por cada persona y aunque el evento en sí no es traumático, “la forma en la que los niños lo procesen y perciban sí puede constituir un evento traumático para ellos”. Incluso, resalta la experta, este acontecimiento podría marcar la concepción que el niño tenga a partir de ahora de la Navidad: “Puede guardarla en la memoria como un evento muy desagradable, puede incluso generar sentimientos de rechazo y aversión a la Navidad por temor a que este evento tan intenso se vuelva a repetir”. Álava coincide: “Habrá que ver qué pasa después. Puede que cuando se entere que el Grinch era alguno de sus padres empiece a cuestionárselo todo”.

La exposición de los pequeños en estos vídeos fomentan su vulnerabilidad

Cáceres explica que al exponer sus emociones de esta manera, acompañadas de risas o burlas que invalidan sus sentimientos de miedo, “los pequeños se vuelven más vulnerables”. Además, resalta que estos vídeos “normalizan” conductas poco empáticas como la burla frente al llanto del otro: “Esto genera un desequilibrio de poder, donde el que se burla del otro es el más fuerte o el más guay. De esta forma, los niños pueden aprender a relacionarse ejerciendo este poder sobre sus compañeros al trasladarlo al ámbito social”.

Hemos subido el vídeo a la red social, dice Álava, y hemos dejado al menor completamente expuesto: “De alguna manera hemos vulnerado su derecho a la protección de la infancia. El resto de personas del mundo no tienen porque verlos llorando y pasándolo mal. Más cuando el vídeo se puede volver viral”. La experta insiste en que estos vídeos perduran en redes y que, en un futuro, cuando los niños crezcan puede no gustarles y acabar enfrentándose a sus padres para saber por qué decidieron colgarlos. “Los vídeos en los que hay menores no tendrían que estar en la red por el daño que les podemos hacer con ellos”, zanja.

FUENTE: maldita.es

Qué hacer para que los niños no sufran en los divorcios: «Que no reciban las balas de la guerra de sus padres»

Sí, con una buena gestión del divorcio o de la separación de los padres, es posible que los niños no sufran o no tengan problemas psicológicos por la ruptura. La psicóloga Silvia Álava nos cuenta todas las claves a tener en cuenta.

Por Beatriz G. Portalatín

Cuando se produce una ruptura sentimental en una pareja con hijos, ésta deja de serlo pero ninguno de los dos dejan de ser padres o madres. Por eso, y según los expertos es importante que haya un buen divorcio y una buena gestión de la separación para que los niños/as sufran lo menos posible.

Y clara-mente mucho se está hablando de todo esto durante las últimas 48 horas, por la famosa canción queShakira ha dedicado a Piqué, pero sin hacer valoraciones sobre este caso (que bastantes cosas hay ya) y extrapolándolo a lo mundano y cotidiano de nuestro entorno, expliquemos las claves para tener un buen divorcio.

Porque sí, es posible que los niños no sufran con las rupturas de sus progenitores, siempre y cuando haya una buena gestión de la separación, que sabemos que no son nada fáciles y que como ya explicamos en este artículo, también deben atravesar su duelo. Y ese duelo siempre lleva consigo una fase de dolor muy importante.

«La evidencia nos dice que, si sabemos separarnos cuando tenemos hijos pequeños, no tendría por qué haber problemas con los niños/as», afirma a laSexta.com Silvia Álava (@silviaalava), doctora en Psicología y directora del área de psicología infantil del Centro Álava Reyes (Madrid).

Sin embargo, «cuando no hay una buena gestión de la separación, los estamos utilizando para hacer daño al otro progenitor o están los niños recibiendo las balas perdidas de la guerra de sus padres, las probabilidades de que desarrollen problemas psicológicos se incrementan mucho más», asegura esta experta, autora de Queremos hijos felices (donde precisamente hay un capítulo dedicado a esto).

Y es que al final, muchas veces, «son los hijos los que se quedan en medio de la guerra que tienen sus padres y ellos tienen que estar a otra cosa, y sobre todo tienen que estar protegidos por sus propios padres. No tienen ellos que recibir esas balas».

Claves para gestionar un buen divorcio cuando hay niños

Fundamentalmente, podemos decir que, según Silvia Álava, existen 4 claves básicas que debemos tener en cuenta cuando tenemos hijos pequeños, sean niños o adolescentes (no olvidemos que los adolescentes no son adultos) y nos estamos separando o divorciando de nuestra pareja.

1. Explicarle bien a los niños que sus padres se van a separar

Esto es fundamental. Contarles bien a los pequeños que sus padres/madres se van a separar pero que ellos no tienen culpa ninguna y que les van a seguir queriendo igual. De hecho, «muchas veces con los más pequeñitos funciona muy bien la palabra novios: vamos a dejar de ser novios, vamos a vivir en casa separadas, pero te vamos a querer igual… Con los más mayores, sí podemos decir pareja», señala Álava.

Pero es muy importante insistir en que «son cosas de pareja y que nada tienen que ver los niños«; y esto hay que dejarlo claro porque a veces tienden a pensar que es por su culpa y no es así, debemos decirles que las cosas de pareja son precisamente eso, cosas que pertenecen solo a dos personas».

2. Explicarles a los niños cómo va a ser su vida a partir de ahora

Algo fundamental para los pequeños es que, una vez les contamos que sus padres/madres van a separarse, les expliquemos muy bien cómo va a ser su vida a partir de ahora: en qué casa van a vivir, quién los va a llevar ahora al colegio… Todo lo que necesitan saber para su día a día, todas esas cosas prácticas. Y además es importante que les involucren en esto. Por ejemplo, «si van a tener un segundo dormitorio en casa del otro progenitor, que sean ellos quienes vayan a elegir la decoración y que se sientan parte de su nuevo hogar».

Y así lo explicaban también aquí varias expertas en psicología y mediación: es importante «formular la separación procurando que sus hábitos cambien lo menos posible y que sigan en relación con las respectivas familias (abuelos, tíos, primos…)». La estrategia común que tenga en esto la pareja es fundamental, es decir, tal como aseguraban las expertas, para que los hijos/as sufran lo menos posible, la pareja tiene que llegar a un buen acuerdo en la forma en que se van a separar y a una buena planificación y organización de cómo será ahora la vida de sus hijos/as.

3. Nunca contarles los motivos de la ruptura (son cosas de pareja)

«No, nunca debemos contarles a los niños los motivos de la ruptura», asegura Álava. «Nunca tenemos que contar el porqué se ha roto la pareja, los niños/as no tienen que tener más información de la que les atañe a ellos mismos», insiste la experta. Y es que «hay muchos adultos que están dolidos porque su ex ha tomado la decisión de terminar y cuando se lo cuentan a sus hijos/as no son capaces de discernir con claridad y tienen que darse cuenta de que esto es un tema de adultos».

Porque por mucho que deje de ser tu pareja, «no va a dejar de ser el padre/madre de tus hijos y necesitamos que la relación sea lo mejor posible. Necesitamos una relación buena y sana, por ello en ningún momento podemos descalificar a la expareja, porque al final ese niño/a se va a quedar con los dos», señala.

4. Que no haya o que no sigan las faltas de respeto

Normalmente, antes de que la pareja se separe, hay malos momentos, probablemente palabras duras, faltas de respeto… pero cuando la pareja decide romper, «no tiene que haber ya esas faltas de respeto hacia el otro/a delante de los hijos, porque la pareja ya no existe, para algo nos hemos separado».

Y esto es importante porque «la mala relación con nuestra expareja puede afectar al vínculo de seguridad y de apego que queremos que nuestros hijos desarrollen con los dos progenitores. Por eso es importante dejar siempre a los niños al margen», asegura Álava. Al margen del dolor y de todo lo que podamos sentir nosotros, como pareja, con la ruptura y la separación.

FUENTE: lasexta.com

La última canción de Shakira, analizada por varios psicólogos: «Los que sufren son los hijos»

Los expertos coinciden en que expresar y compartir los sentimientos ayuda a superar una ruptura, pero que hay que tener cuidado cuando hay menores involucrados

Shakira lanza su bomba nuclear a Piqué en su tema con Bizarrap

Por MARÍA LOZANO

La última canción de Shakira, que ha visto la luz este jueves, ha sembrado polémica sobre la forma que ha tenido la cantante de superar la ruptura con Piqué. La colombiana es bastante explícita y la letra desvela detalles sobre el estado de la relación entre ambos. Varios psicólogos analizan en ABC los últimos versos de Shakira.

Tanto Silvia Álava, doctora en psicología y autora del libro ‘¿Por qué no soy feliz?‘, como Guillermo Fouce, doctor en psicología, profesor en la Universidad Complutense, presidente de la fundación Psicología sin fronteras, coinciden en que expresar las emociones y compartirlas ayuda, pero que hacerlo público cuando hay hijos en la pareja es perjudicial para ellos.

«Sacar la rabia y el dolor es positivo, lo que es controvertido es hacerlo canción. La canción tiene vida propia, todo el mundo habla de ella y eso va a transformar el contexto en el que vivan los niños. Son los que más sufren«, señala Fouce, que opina que el último ‘hit’ de Shakira es »el traslado de una guerra de quién es el bueno y quién es el malo a la opinión pública«.

Álava insiste en que estamos hablando de «dos niños de 7 y 9 años y no conviene que reciban información sobre las cosas que han podido pasar en la pareja. A los niños siempre hay que dejarles fuera«. Es preferible que queden al margen porque aunque la relación entre los progenitores haya terminado, los hijos mantienen la relación con ambos, asegura la psicóloga.

«Predisponer en negativo puede provocar que lo pasen mal cuando tengan que estar juntos», indica la especialista. Esto se puede aplicar también a la nueva pareja de uno de los progenitores. En este caso, Shakira menciona de forma evidente a Clara, la novia de Piqué y la persona con la que supuestamente le fue infiel a la cantante. «Una de las cosas más desafortunadas es introducir a una tercera persona», coincide Fouce.

Consecuencias en su estabilidad emocional

Al final, cuanta más información negativa reciban los niños sobre lo que ha ocurrido en la pareja y el porqué de la ruptura es peor. «Cuando se meten en procesos de separación en los que tienen tantos detalles, puede haber consecuencias a nivel de su estabilidad emocional. Los que sufren son los menores», señala Álava.

Todo esto sería diferente, aseguran, si no hubiera menores de por medio. «Si no tiene hijos, tú puedes sentirte en la libertad de expresar lo que estás sintiendo, pero esto es completamente diferente», afirma la especialista. Al margen de esto, Fouce concluye que la canción es «una forma de intentar superar ese rencor» y celebra el empoderamiento que ha generado.

FUENTE: abc.es

¿Cómo afectan los desencuentros en casa a los hijos? Piqué, Shakira y los reproches a ritmo de Bizarrap

En esta entrevista de COPE RADIO analizamos la canción de Shakira y Bizarrap y cómo les puede afectar a los hijos a nivel general

Por María Ruiz

¡Shakira lo ha vuelto a hacer! La cantante de 45 años ha sacado una nueva canción junto al joven productor argentino Bizarrap de 24 años -también conocido en las redes sociales por Bzrp- que, al escucharla y al analizarla hay pocas dudas de hacia a quién va dirigida. De hecho, en alguna de las frases le nombra de manera sutil.

El tema en sí, que sale al mercado bajo el nombre de BZRP Music Sessions #53, lleva intrínseco varios mensajes que dedica a su pasada relación con Gerard Piqué. A raíz de la polémica con la letra de la canción, y el temazo en general que ha revolucionado las redes y que ya tiene más de dos millones de visualizaciones, en COPE hemos querido saber qué repercusión tiene esto en los propios hijos y de qué manera les afecta la exposición pública a la que se enfrentan a diario.

La canción de Shakira: ¿Cómo afecta a los hijos?

Después de haberse pronunciado de nuevo con otra canción, desde COPE nos hemos puesto en contacto con Silvia Álava, Psicóloga Infantil, ha contado lo que ocurre con los hijos ante esta expresión pública de la cantante sobre su expareja: «Los que siempre peor lo pasan son los niños, son los menores, y hay que protegerles. Hay que protegerles en el sentido de que todos esos problemas que ha podido haber en la pareja, es un tema de la pareja. Es un tema que se tendría que quedar fuera de los menores», explicaba. Ante esto, Silvia lanzaba una advertencia muy importante. «Que los niños puedan escuchar este todo este tipo de acusaciones su peor versión«, «las dabas de campeón«, «no está pa’ tipos como tú«, «mastiques y tragues«, «la deuda en Hacienda«…), porque al final son acusaciones, pero son muy directas porque, al escuchar la canción de Shakira todo el mundo sabe directamente que va dirigida hacia su expareja (…) y los niños no necesitan esta información, porque por mucho que te hayas separado de tu expareja, esta va a seguir siendo el padre o la madre de tus hijos, por eso nunca conviene meterles en el medio», aseguraba.

La experta en psicología infantil ha dicho que «siempre hay que preservar los derechos de la infancia, mantener su privacidad. A lo mejor a este niño no le apetece nada que el resto de niños sepan lo que está pasando con su padre y con su madre», señalaba Silvia, ante la situación que se puede producir en un colegio al acudir los pequeños a clase. Además, ha asegurado que hijos de las familias siempre se acaban enterando de todo, independientemente de la edad que tengan: «Se dan cuenta incluso siendo muy pequeñitos. A veces nos encontramos, prácticamente, bebés, niños de 2 o 3 años (los hijos de Shakira y Gerard Piqué tienen 7 y 9 años), que se están dando cuenta. No son capaces de entender a nivel cognitivo todo lo que está sucediendo, pero sí que el mal clima o el mal ambiente que está pasando, de eso sí se dan cuenta», advertía, añadiendo que, en este caso, es algo que está «en boca de todos«.

Consecuencias y efectos en los más pequeños

A la hora de hablar de las consecuencias que puede tener este tipo de situaciones en los menores, en COPE también hemos hablado con Paloma Alonso, profesora de Psicología de Familia de la Universitat Abat Oliba CEU, que ha explicado los efectos directos que puede tener el mal entendimiento entre el padre y la madre, y los reproches que se puedan dedicar, como ha sido el caso en la letra de Shakira, canción junto a Bizarrap. «Si no restauran esa herida, pueden tener un bloqueo emocional, establecer unas relación con el otro sexo íntimas, y siempre hay que sanar eso. ¿Cómo se sana? Cuando encuentran personas que les quieren de verdad«, contaba, añadiendo que, esa seguridad que tienen en su casa «se ha roto», y algunos menores piensan que «tienen la culpa, otros tienen ese estrés, todos tienen un reproche, incluso hacia ellos mismos».

Consejos para evitar discusiones delante de los hijos

Según datos de la Estadística de Nulidades, Separaciones y Divorcios elaborada por el Instituto Nacional de Estadística, el número de rupturas matrimoniales durante el 2022 aumentó en un 13,2% respecto al año pasado, alcanzando así los 90.582. En este aspecto, Silvia Álava daba unos consejos para aquellos padres que se separen, que no llegue a influir la situación en los más pequeños: «Es fundamental, en el caso de que nos separemos, dejar siempre a los niños fuera. Tú te separas de tu pareja, pero no te vas a separar de tu hijo ni de tu hija, y no vas a hacer de tu expareja deje de ser el padre o la madre de tu hijos. Por tanto, todos los problemas hay que discutirlos en la pareja. Ellos no necesitan la información de por qué un matrimonio ha fracasado», explicaba.

Letra de la canción

Perdón, ya cogí otro avión

Aquí no vuelvo

No quiero otra decepción.

Tanto que te las dabas de campeón

Y cuando te necesitaba,

Diste tu peor versión

Sorry, baby, hace rato

Que yo debí votar ese gato.

Una loba como yo,

No está pa’ novatos.

Una loba como yo

No está pa’ tipos como tú

Pa’ tipos como tú.

A ti te quedé grande,

Y por eso estás

Con una igualita que tú.

Esto es pa’ que te mortifiques

Mastique y tragues, tragues y mastiques

Yo contigo ya no regreso

Ni aunque me llores ni me supliques

Yo entendí que no es culpa mía que te critiquen

Yo solo hago música

Perdón que te sal-pique.

Me dejaste de vecina a la suegra

Con la prensa en la puerta y la deuda en Hacienda

Te creíste que me heriste y me volviste más dura

Las mujeres ya no lloran

Las mujeres facturan.

Tiene nombre de persona buena

Clara-mente no es como suena

Tiene nombre de persona buena

Clara-mente es igualita que tu

Pa’ tipos como tú.

Del amor al odio hay un paso,

Por acá no vuelvas, hazme caso

Cero rencor bebé.

Yo te deseo que: te vaya bien con mi supuesto reemplazo

No sé ni qué es lo que te pasó

Estás tan raro que ni te distingo.

Yo valgo por dos de 22

Cambiaste un Ferrari por un Twingo

Cambiaste un Rolex por un Casio.

Vas acelerado, dale despacio

Mucho gimnasio, pero trabaja el cerebro un poquito también

Fotos por donde me ven,

Aquí me siento un rehén.

Por mi todo bien,

Yo te desocupo mañana

Y si quieres tráetela a ella que venga también.

Tiene nombre de persona buena

Clara-mente no es como suena

Tiene nombre de persona buena

Y una loba como yo no está pa’ tipos como tú.

FUENTE: cope.es

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso online gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo: Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves: Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional: ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción: Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones: ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial: Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional: ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta: Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción: Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables: ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática: ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma: A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

Generación sándwich: cuido a mis hijos, cuido a mis padres, trabajo fuera de casa…

Una singular ecuación demográfico-cultural-económica ha hecho que muchas mujeres adultas se vean hoy cuidando de sus hijos y también de sus progenitores. Ellas se quejan y los expertos advierten: la de la cuidadora 360º es una especie en peligro de extinción.

  • Por MARÍA CORISCO

levo seis meses intentando estar en varios sitios a la vez: en mi trabajo, en las sesiones de quimio de mi madre, al pie de la cama de mis hijos cuando tienen anginas… Si antes ya hacía la ruta de polideportivos, escuela de danza y academia de inglés, ahora, además, tengo el problema de la enfermedad de mi madre: ella era quien atendía a mi padre, que desde que tuvo un ictus tiene medio cuerpo paralizado…». Carmen, de 50, se lamenta y a su alrededor lo hace también el coro de amigas, vecinas y compañeras. «Mi madre se rompió la pelvis justo cuando los mellizos empezaban la semana blanca», dice Yolanda, de 48, y Chus cuenta lo suyo: «Cada tres meses viene mi suegra a casa, 92 años, apenas se puede mover. Y yo tengo un hijo de 16 con discapacidad, y un trabajo, y una madre en una residencia…». Todas coinciden: «Estamos atrapadas».

Atrapadas entre la lendrera y el sonotone, entre el monopatín y el andador. Pertenecen a la generación sándwich, un concepto ideado en 1981 por la trabajadora social Dorothy Miller para definir a ese grupo de mujeres estadounidenses de entre 30 y 40 años que se sentían como si estuvieran en medio de dos rebanadas de pan, una integrada por sus hijos y otra por sus padres, que demandaban su atención. No se trata, por tanto, de un fenómeno nuevo, me digo. De hecho, miro hacia atrás y recuerdo a mis abuelos, él con patologías múltiples y ella con Alzheimer, rotando cada mes de la casa de un hijo a la de otro… y en todas había chiquillería.

España en el pasado y en la actualidad

En esos años, pienso, por aquí nadie habría entendido eso del sándwich, y menos aún en la España rural. Al fin y al cabo, dice Begoña Elizalde-San Miguel, profesora de Sociología y Trabajo Social de la Universidad Pública de Navarra, «nuestro modelo de bienestar ha sido tradicionalmente familista: el cuidado de las personas, tanto mayores como menores, estaba garantizado dentro de las familias, sin que el Estado hubiera de asignar recursos específicos para estos cuidados». Pero hoy sí que se entiende la metáfora del sándwich, y la trampa de los cuidados también.

La clave está en que en las últimas décadas se ha producido una transformación del modelo familiar español. El tinglado, aun siendo el mismo, tiene otros mimbres: por una parte, la mujer -cuidadora por tradición, que no necesariamente por vocación- se ha incorporado al mercado laboral de pleno derecho; por otra, se ha producido un claro aumento de la edad de maternidad: según el INE, la media a la que las españolas empiezan a tener hijos ronda los 32 años (lo dice el INE y así será, pero miro a mi alrededor y las que van con el carrito del bebé están más próximas a los 40 que a los 30…). «Es una edad que va en ascenso constante, una tendencia sin vuelta atrás», continúa Elizalde-San Miguel, «y esa fase coincide, y cada vez lo hará más, con que tus padres son mayores». Para seguir completando el cuadro, los padres viven mucho: somos el cuarto país con mayor esperanza de vida (después de Japón, Suiza y Singapur, dice la OMS) y esta conquista tiene también sus servidumbres.

La tormenta perfecta

A eso podemos sumarle otros cambios sociales que no es que sean buenos ni malos, pero que tampoco ayudan. «De niña, llegaba del colegio, cogía el bocata y a la calle. Hoy mis hijos no salen solos y tienen sus extraescolares», me dice Meli, de 47 años, con tres hijos de entre 12 y seis, y una madre de 78 con glaucoma avanzado. Y añade: «Hasta hace poco me ayudaba mi madre con ellos, hoy soy yo la que tiene que estar pendiente de ella».

Porque, dentro de ese modelo familista, cuando los abuelos están bien les encasquetamos a los niños, y no es solo una cuestión de egoísmo puro: pensemos que el número de peques entre cero y tres años que tienen una plaza en una escuela infantil pública es, a nivel estatal, de un mezquino 20%; otro 20% más se puede permitir dejarlos en guarderías privadas. ¿El resto? Madres que no trabajan fuera de casa… y los benditos abuelos. Esto puede ser así hasta que aparecen patologías en los ancianos, el equilibrio se resquebraja y nos toca cuidarlos.

¿Qué podemos hacer?

Todos esos factores en la coctelera nos ayudan a entender por qué esa generación sándwich está hoy más acogotada que ayer. «Se nos ha juntado todo: mis padres me necesitan, pero aún no puedo dejar a mis hijos solos», explica la doctora en Psicología Silvia Álava, del Centro de Psicología Álava Reyes, «es el momento de la corresponsabilidad y de ser capaces de pedir ayuda, porque no es una carga que debamos llevar nosotras solas».

Y abrimos así otro melón. El de nuestro rol de cuidadoras, un rol que parecería grabado a fuego en nuestro sentido del deber. Mientras hablo con Elizalde-San Miguel, me oigo decir que cómo no voy a cuidar de mi madre, «si es que está en mi ADN…». El coscorrón es inmediato: «No está en nuestro ADN, es una construcción, un mandato de género en el que seguimos siendo socializadas. Las expectativas de cuidados están generizadas, es una creencia colectiva que cuesta muchísimo romper». Entono el mea culpa y lo hablo con Silvia Álava, quien dice que «se nos ha inculcado. Si no ejercemos el rol de cuidadora aparece la culpa. Tenemos un nivel más alto de autoexigencia, de hija estupenda que cuida a los padres en el momento en el que hay un problema».

La importancia de la corresponsabilidad

En el cuidado infantil, aun cuando las mujeres son, en un 80%, quienes solicitan las reducciones de jornada por hijos a cargo, sí vamos viendo una progresiva involucración de los hombres. Mi ejemplo, con un marido permanentemente atento a los hijos, era excepcional 20 años atrás; hoy lo va siendo menos. Pero el tema de los mayores parece ir más despacio. Mamen, de 51, lo resume así: «Yo estoy pendiente de mi madre, voy a verla, hablo con ella todos los días… Y él se desentiende de la suya. Le tengo que estar recordando que la llame, pero se queda tan pancho porque sabe que su hermana está ahí».

Ah, cierto: en lo que toca a los mayores, el conflicto de género no se da solo en la pareja, sino entre hermanos. Me lo cuenta así Vanesa: «Somos seis hijos; dos chicas y cuatro chicos. Pero somos nosotras quienes los acompañamos al médico, buscamos alguien para que los ayude en casa, estamos atentas al día a día, a que no les falte de nada…».

¿Una cuestión de educación?

«Suele suceder que los padres, cuando se hacen mayores y se sienten vulnerables, tienden a tirar más de las hijas. Ahí está el tema de las diferencias en la educación en niños y niñas. Es el momento de atajarlo», dice Silvia Álava, y con ella coincide Elizalde-San Miguel, que añade que hay una cuestión de fondo, que preocupa a demógrafos y sociólogos y que nosotras apenas atisbamos desde nuestro sándwich, que es la crisis de los cuidados, el modelo de dependencia, el quién cuida de quién: «La Ley de Dependencia se ha traducido en buena parte en una prestación por cuidado familiar; seguimos sin profesionalizar los cuidados».

Además, no nos engañemos: el valor simbólico del buen cuidado está muy vinculado a lo emocional, al cariño: queremos que nos cuide quien nos quiere, no un extraño. Para Silvia Álava, «estamos en una fase de transición y hay un desajuste: las expectativas de los mayores siguen vinculando su cuidado a la familia y, dentro de esta, a las mujeres. Pero ellas, cada vez más, trabajan fuera de casa. Es la excusa perfecta para el conflicto», señala Silvia Álava.

Las expectativas

Pero el futuro se antoja más difícil aún, lamento decirlo. Porque no es ya solo que la edad de maternidad se siga retrasando y que los abuelos vayan a vivir cada vez más años… Es que también batimos récords en descenso de natalidad. De forma que esas peleas entre hermanos acerca de quién cuida a mamá van a dejar de existir…, porque no va a haber hermanos con los que repartir la carga de los cuidados. Antes, por cada mayor de 75 años había tres personas entre 40 y 55 años. Ahora, el grupo poblacional que debe cuidar de los padres es más pequeño y seguirá descendiendo.

No hay una solución colectiva fácil, especialmente en lo concerniente al cuidado de los más ancianos. «¿Qué pasará mañana? Quien se lo pueda permitir contratará a un cuidador, ¿y el resto?, ¿querrán nuestros hijos cuidarnos?», se pregunta Begoña Elizalde-San Miguel. Porque es posible que nuestras hijas o nietas sean capaces de quitarse la rebanada de pan de encima, de convertirse más en generación tosta, si se me permite la frivolidad, que en generación sándwich. Es algo que debemos tener en cuenta, y el Estado también, concluye la experta, porque «pensar que va a seguir funcionando el modelo, dejarlo al albur de que haya algún familiar dispuesto a cuidarnos, nos pone en el riesgo de la desatención».

FUENTE: Revista Yodona

El bote de las esencias – Juego para mejorar la autoestima de los niños

Actividades para asegurarnos que nuestros hijos tienen la autoestima alta.

Por Beatriz Martínez

Que los niños tengan confianza en ellos mismos es esencial para su correcto desarrollo y motivación, pero ¿cómo podemos trabajar la autoestima con nuestros niños y niñas? En este vídeo, la doctora en psicología Silvia Álava nos va a dar las principales claves para mejorar la autoestima de los niños y además nos mostrará cómo hacer en casa el juego del bote de las esencias.

Índice

  1. El juego del bote de las esencias para mejorar la autoestima infantil
  2. Otros juegos para potenciar la autoestima infantil
  3. ¿Por qué es importante que los niños tengan buena autoestima?
  4. Otros consejos para trabajar el autoconcepto de los niños

El juego del bote de las esencias para mejorar la autoestima infantil

Bote de las esencias para la autoestima de los niños

En primer lugar, te proponemos una técnica o juego muy sencillo conocido como El bote de las esencias. Se trata de una actividad con la que los niños serán más conscientes de la cantidad de cosas que hacen bien a lo largo del día. Y es que muchas veces tendemos a fijarnos solo en los errores y lo que no nos sale tan bien.

Aprovecha un día en el que estéis haciendo manualidades en casa y prepara un bote cualquiera que encuentres por casa (una cajita de crema que ya se haya terminado, un frasco de legumbres…). Límpialo bien y decóralo junto a tus hijos para hacerles partícipes del proceso de creación. ¡Ya tenéis vuestro bote de las esencias!

A continuación, solo tenéis que hacer las esencias para vuestro bote. Recorta con los niños unos cuantos papeles de colores y formas; cuantos más y más diferentes, mejor.

Cada vez que veamos algo que nuestro hijo o hija ha hecho bien, lo anotaremos en uno de esos papeles que lo introduciremos en el bote. Poco a poco se irá llenando de cosas bonitas que hemos conseguido cada día. Invita a los niños a escribir todo aquello de lo que se le ocurra para que sean capaces de reconocer sus propios logros, con el paso del tiempo.

De vez en cuando abriremos el bote de las esencias y leeremos al azar algunos de estos mágicos papeles, créeme cuando te digo que es algo que a los niños les encanta.

Otros juegos para potenciar la autoestima infantil

Más juegos caseros para la autoestima de los niños

Cuando un niño juega se siente seguro y muy capaz, por eso es una actividad que ha de formar parte de su día a día. A continuación te proponemos otros juegos que ayudarán a los niños a mejorar su autoestima.

  1. El juego no dirigido. El juego libre o no dirigido es maravilloso para reforzar la autoestima de los hijos, tengan la edad que tengan. Por eso, además de brindarles estos momentos de ocio, si intervenimos será para participar respetando tal cual su modo de juego.
  2. La caja de las frases motivadoras. En este caso lo que vamos a preparar son unas cuantas frases de motivación y aliento: ‘yo sé que tú puedes’, ‘lo estás haciendo genial’, ‘adoro la persona en la que te estás convirtiendo’, ‘solo es una piedra en el camino’ que meteremos en una cajita. Cualquiera de la familia podrá leerlas cuando lo necesite.
  3. De mayor quiero ser… Astronauta, médico, profesor… cada uno dice aquello en lo que le gustaría convertirse el día de mañana y, entre todos, comentamos qué haría falta para conseguirlo: leer mucho o saber ayudar a los demás. Ayudarles a visualizar sus metas les hará ver lo capaces que son de lograrlo.
  4. Borrando etiquetas. En este último juego para reforzar la autoestima de los hijos, también vamos a escribir, solo que en lugar de guardarlo lo que haremos será tirarlo a la papelera. En unos trocitos de papel escribiremos las etiquetas que creemos que tenemos y que tan poco nos gustan: torpe, descuidado, siempre saco dieces, soy muy buena y una vez las hayamos roto ¡desaparecerán para siempre!

¿Por qué es importante que los niños tengan buena autoestima?

La buena autoestima de tus hijos

Que nuestros hijos e hijas tengan una sana autoestima es fundamental para nosotros como padres porque sabremos que lo estamos haciendo bien en nuestro papel y porque tenemos la certeza de que solo así podrán lograr todo lo que se propongan.

Y si queremos que esto sea así, que los niños y niñas tengan una buena autoestima, tenemos que lograr que tengan muy claro qué es el autoconcepto: conocer cuáles son mis puntos fuertes y también reconocer mis puntos débiles, ¡todo el mundo los tiene!

La autoestima no solo influye en la capacidad que nuestros hijos tienen de ver sus defectos desde un punto de vista en el que no entran los agobios, sino que además es básico de cara a afrontar nuevos retos y desafíos, ahora y el día de mañana.

Además, una buena autoestima se traduce en niños más felices, alegres y motivados; en niños y niñas más creativos y resolutivos pues saben que las metas que quieren lograr son solo eso, metas alcanzables.

Otros consejos para trabajar el autoconcepto de los niños

Trabajar el autoconcepto de los niños

El autoconcepto, la imagen que un niño tiene de sí mismo, está muy relacionado con cuánto se quiere a sí mismo, cuánto se valora y la mucha o poca estima que se tiene. Y es que, aunque aún sean muy pequeños para entender estos términos, su autoestima y autoconfianza están en desarrollo, por lo que es importante que siempre les hablemos bien y de forma positiva. Pero, además, es muy necesario que les tengamos en cuenta, que escuchemos sus opiniones y les hagamos ver cuánto nos alegramos de que participen en las actividades cotidianas.

Y es que en el modo en el que nos dirigimos a los hijos es tan importante como las frases de aliento, apoyo o confianza que les regalamos. Por ejemplo, si constantemente les estamos diciendo que se portan mal, que son malos, lo que haremos será minar su autoestima. En cambio, si les explicamos las cosas y dejamos a un lado las etiquetas lo tendremos mucho más sencillo para que aprendan a valorarse a sí mismos.

¿Y sabes qué más? No solo es cuestión de decirles de vez en cuando lo maravillosos que son, sino también cosas concretas como: ‘gracias por prepararte para ir al colegio a la hora’ o ‘cuánto me alegro de que sepas atarte tú solo los zapatos’.

En lugar de centrarte solo en las cosas a mejorar, anima a tus hijos a que sean conscientes de todo lo que sí hacen bien: aprobar el examen de matemáticas con buena nota, poner la mesa sin que mamá o papá se lo diga o leer un cuento a su hermano pequeño… Cuanto más les valoremos nosotros y más apreciemos su actitud más lo harán ellos mismos.

FUENTE: Guíainfantil.com

Cómo y cuándo desvelar a los niños el secreto de ‘la magia de la Navidad’

  • ¿A qué edad es normal que surjan las dudas sobre ‘la magia de la Navidad’?
  • Hablamos con la psicóloga Silvia Álava sobre si es conveniente o no desvelar el secreto a los niños antes de que se enteren por su cuenta
  • ¿Hacerles cómplices del secreto de ‘la magia de la Navidad’ es la clave para ayudarles a sobrellevar mejor la decepción?

Es habitual que por estas fechas vuelve a estar en las “agendas” de muchos padres y madres el tema del secreto de la magia de la Navidad. No es extraño que en las semanas previas a las vacaciones más de un niño o niña llegue del colegio con un disgusto monumental y el temido comentario: “¡Mamá! que me ha dicho Pedrito hoy en el patio una cosa muy fea sobre los Reyes Magos… y muchos niños de mi clase dicen que es verdad!”.

¿Qué hacemos ante esta situación?

¿Qué variables tenemos que tener en cuenta?, ¿debemos desvelar el secreto a nuestros hijos sea cual sea la edad a la que nos pregunten?, ¿hasta qué edad recomiendan los expertos que mantengamos el gran secreto de la magia de la Navidad?

Nos guste o no a los padres, lo natural es que, entre niños y niñas de alrededor de diez años, el tema de la magia de la Navidad sea la comidilla en los patios de los colegios. Es lo que toca a esa edad porque, ya con ocho años, es normal que empiecen a tener bastantes dudas, como explica la psicóloga Silvia Álava: “Llega un momento en que ya no es los niños se vayan a enterar porque se lo digan en el cole, sino que por el propio desarrollo evolutivo de los niños, dado su desarrollo a nivel cognitivo, ya empiezan a decir: ‘a ver aquí hay cosas que no me encajan: no pueden entre tres señores repartir todos los juguetes a todos los niños del mundo, no puede haber un único Papá Noel’. Esto ocurre en cuanto el desarrollo de la lógica y del pensamiento abstracto del niño va desarrollándose y ya son un poquito más mayores”, explica la psicóloga.

A partir de los ocho años ya, con ese salto evolutivo que se da, es normal que empiecen a decir: ‘aquí hay cosas que no me encajan’ (Silvia Álava, psicóloga)

Dudas y preguntas

Esta idea tal vez despeje las dudas de Natalia, una madre de 43 años que, como muchos otros progenitores, anda un poco despistada… “No sé si mi hija Ana habrá descubierto ya el secreto de la magia de la Navidad con once años recién cumplidos, porque ella no me dice nada…no me pregunta. No sé si se hace la tonta o si es que realmente no lo ha descubierto aún… Entonces claro, la que se hace la tonta soy yo: si no pregunta, no voy a ser yo la que le desvele el secreto, pobrecita, que siga disfrutando de la magia estas Navidades”.

Lo más probable es que -dado el nivel de desarrollo del pensamiento lógico y abstracto de una niña de once años, Ana ya lo sepa…y además desde hace tiempo. “A partir de los ocho años ya, con ese salto evolutivo que se da, es normal que empiecen a decir: ‘aquí hay cosas que no me encajan’….ya con diez años es muy complicado que realmente se lo estén creyendo al cien por cien, ahí es cuando ya empiezan las dudas y empiezan las preguntas…y si no son resueltas en casa, es cuando ya lo hablan entre ellos en el cole y terminan descubriendo la realidad”, explica Álava.

Niños que ya lo saben, pero ni lo dicen ni preguntan

¿Y por qué no todos los niños nos preguntan a los progenitores cuando empiezan a tener dudas?, ¿por qué no nos dicen: mamá, papá, no hace falta que sigáis con las comedias que ya sé lo del secreto de ‘la magia de la Navidad’?

Según la psicóloga, lo que suele ocurrir en estos casos es que muchos niños y niñas no lo dicen porque tienen cierto miedo a que si dicen que lo saben puede que ya no vayan a tener tantos regalos…hay que entender que es una situación completamente nueva para ellos “No saben lo que va a pasar y tienen miedo a que desaparezca esa ‘magia’ de los regalos”, explica.

Entonces, cuando nuestros niños se acercan a la edad de las dudas ¿debemos sacar el tema nosotros? No es obligatorio sacar el tema a la fuerza si nuestro hijo o hija de entre diez y doce años no nos pregunta, insiste la psicóloga, pero tampoco es malo sacarlo si lo creemos conveniente porque, en el fondo, dado su desarrollo cognitivo a esa edad, no le vamos a contar nada que no sepa ya.

Hay expertos que recomiendan a los progenitores adelantarse y contar a los niños la realidad sobre ‘la magia de la Navidad’ para generar un clima de mayor confianza con ellos.

Miguel y Teresa prefirieron desvelar el secreto de la Navidad a sus mellizos de 10 años antes de que escucharan comentarios en el cole y se llenaran de dudas…De hecho, hay expertos que recomiendan a los progenitores adelantarse y contar a los niños la realidad sobre ‘la magia de la Navidad’ para generar un clima de mayor confianza con ellos, para que el hecho de tratarles de tú a tú les sirva un poco de ‘anestesia’ por la posible decepción y para evitar que se enteren a través de otros niños que no lo harán con el mismo ‘tacto’ y cariño que sus padres.

La experiencia de Miguel y Teresa con sus hijos fue muy buena: “no fue nada traumático para ellos, de hecho, nos dijeron que ya sospechaban algo y les encantó que les tratáramos como niños mayores haciéndoles partícipes del secreto”.

Los casos más delicados

¿Y si nuestro hijo o hija nos traslada sus dudas sobre ‘la magia de la Navidad’ antes de los ocho años porque ha oído algo en el cole?

Aquí hay que ir con cuidado y tener muy en cuenta la edad exacta del niño porque no es lo mismo que tenga cinco años que ocho. Por ejemplo, si el niño y niña tiene cinco o seis años y nos viene con las dudas, aún estamos a tiempo de reconducir la situación y mantener por unos años más la ilusión. Eso mismo hicieron los padres de Marina las Navidades pasadas cuando, con solo cinco años y medio la niña subió del parque muy angustiada porque unos niños mayores le habían desvelado el secreto. “La verdad es que la pobre estaba muy decepcionada, pero a la vez convencida de que los otros niños estaban equivocados. En realidad, fue ella la que se contestó a sí misma. Me dijo: es imposible, tienen que existir porque papá y tú no tenéis tanto dinero…así que la pobre era tan inocente que me lo puso muy fácil y decidí seguirle el rollo: claro, claro, le dije, ¡nosotros no podemos comprar todos esos regalos, qué locura! Ella se quedó tan tranquila”.

Variables de personalidad

Otra cosa muy diferente es que eso ocurra cuando el niño o niña tiene ya ocho años. En esa situación la manera más adecuada de actuar dependerá siempre mucho de las variables de personalidad de cada niño de cada niña y de su grado de maduración porque no todos los niños y niñas son iguales.

“En esos casos, recomienda Silvia Álava, no te esfuerces tanto en pensar en qué discurso le vas a dar a tu hijo: escucha primero. Escucha primero y pregúntale ¿tú qué crees? Porque en ese ¿tú qué crees? ya vamos a tener muchas pistas de por dónde va ese niño o niña y ahí ya podemos acompañar nuestro discurso con un: ‘pues sí, mira tienes razón’ y explicárselo bien o, a lo mejor, la respuesta a ese ¿tú qué crees? nos indica que tenemos que ir por otro lado y mantener un poco más el secreto. Así que la mejor recomendación en esos casos es la de párate, observa y escucha y, a partir de ahí, ya podemos tomar una decisión”.

Llegó el momento de desvelar el secreto, ¿cómo decírselo?

Cuando finalmente se enteran del secreto de la Navidad, muchos niños, independientemente de su edad, se sienten traicionados por sus padres. Sienten que les han estado engañando y mintiendo durante años, ¿Cómo podemos ayudarles a gestionar la desilusión?, ¿qué podemos decirles a los niños en esos casos?

Según la psicóloga Silvia Álava es normal que se produzca ese enfado en el momento de la decepción y como padres debemos comprenderlo, “pero una vez que validamos la emoción y les decimos: claro, es normal que te sientas un poquito decepcionado porque era mucho más chulo de la otra forma, pero bueno es una cosa que se hace en Navidad, es una tradición que hacemos todos los mayores porque es algo muy bonito para los niños, recuerda lo bien que lo has pasado tú todos los años pasados”.

Álava insiste en que debemos enfatizar mucho la idea de ‘secreto’, y no tanto la de ‘engaño’; “Debemos explicárselo así porque ‘la magia de la Navidad’ no es una mentira en el sentido de que estamos mintiendo a nuestros hijos, es una tradición que está instaurada y que no conlleva ningún daño, no estamos traicionado su confianza. Les podemos decir que es una cosa que se lleva haciendo así muchísimos años, que en todas las culturas en Navidades hay un ser mágico que llega y deja sus regalos y que se hace así por lo bonito que es para los niños”.

Guardianes del secreto

Una buena manera de amortiguar un poco esa decepción es hacerles cómplices y guardianes del secreto de ‘la magia de la Navidad’. “Les podemos decir: ahora que ya lo sabes y perteneces al club de los mayores que ya lo saben, tu labor, tu responsabilidad es no decírselo a los más pequeños y al resto de los niños porque, igual que te ha gustado mucho a ti y has disfrutado mucho de la magia, ahora tenemos que dejar que los pequeñitos sigan disfrutando”, explica la psicóloga.

Y a esa idea podemos añadir un toque tranquilizador diciéndoles: “no te preocupes, que tú vas a seguir teniendo tus regalos”…porque, aunque ya sean un poco mayores, no podemos olvidarnos de que siguen siendo niños.

FUENTE: NiusDiario.com