Estrategias emocionales para afrontar la vuelta al cole. Webinar de la mano de Gestionando Hijos

Hoy webinar: Estrategias emocionales para afrontar la vuelta al cole. Con Gestionando hijos

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Vuelta al cole sin olvidarnos de la actividad física de los más pequeños, en Antena3 Noticias

La actividad física es clave tanto para el correcto desarrollo físico como emocional de los niños, y contribuirá a tener una vuelta al cole menos dura:

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Nos vamos a separar ¿Cómo explicárselo a los niños?

Todos los meses de septiembre nos encontramos con la noticia que en este mes se incrementa el número de divorcios, y la situación se vuelve más complicada cuanto tenemos hijos, a la par de aparecer dudas sobre cómo debemos explicárselo a los niños.


¿Cómo debemos de explicárselo los niños?

  1. Cuando ya hemos tomado la decisión, hay que decírselo. Los niños tienen una gran capacidad de observación y se dan cuenta que algo raro ocurre. No es bueno ocultarles la información, porque seguramente ya habrán notado cosas diferentes en su ambiente.
  2. El mensaje debe de ser claro: papá y mamá se van a separar. Eso quiere decir que dejaremos de vivir juntos, cada uno vivirá en una casa diferente. No intentemos edulcorar la información¡, porque corremos el riesgo que los niños no lo entiendan.
  3. Si son pequeños podemos decirles que dejamos de ser novios, para facilitar que lo entiendan mejor
  4. Con independencia de la edad, hay que dejarles fuera de los motivos de la separación. Así,
    1. Si son pequeños debemos de hacer hincapié que no tiene nada que ver con ellos, con su conducta, si se portaron mal…
    1. Si son mayores tampoco les tenemos que contar el motivo. Son cosas de pareja, no hace falta que ellos tengan dicha información.
  5. La noticia es siempre mejor darla los dos juntos. Dejando espacio para las preguntas y para que expresen lo que sienten.
  6. Evitar discutir o mensajes del tipo, es mamá, es papá quien se quiere separar. Por mucho que nos duela o que uno de los dos no quiera separarse, los niños necesitan saber que es una decisión ya tomada y cerrada. No les hagamos albergar falsas esperanzas.
  7. Dejar unos días de tiempo y espacio para que se puedan expresar y puedan preguntar. No es bueno que uno de los dos desparezca nada más decir la noticia, porque si les surgen preguntas, es bueno que ambos progenitores puedan contestar a las mismas.
  8. Puede ser normal que cuando se lo digamos, simplemente asientan y que se vayan a jugar o hacer sus cosas. Por eso es bueno estar cerca los días posteriores para puedan preguntar o hablar de sus sentimientos.
  9. Nunca bajo ningún concepto hables mal de tu expareja. Puede que como pareja haya sido un desastre, pero no deja de ser el padre o la madre de tu hijo. No es conveniente que vea que no confiamos en el otro progenitor.
  10. Evita comprar su afecto por regalos, o incluso con una mascota para que le apetezca estar contigo, ¿realmente quieres que tu hijo te quiera por lo que le compras?
  11. Es normal sentirse herido e incluso guardar rencor hacia tu ex, pero ¿merece tu hijo o tu hija que le utilices para hacerle daño?

Por desgracia en consulta vemos todos los días casos de niños y de niñas cuyos problemas emocionales vienen de la mala relación entre sus progenitores, que les dan más información de la que necesitan, les intentan poner en contra… y están recibiendo las balas perdidas de una guerra entre adultos. O incluso padres y madres que utilizan a sus hijos para herir a sus exparejas poniéndoles en contra. Parecemos estas malas prácticas y velemos siempre por el bien de los menores.

Aquí os dejo el vídeo:

https://youtu.be/-YhDoInax6g

Ya está en pre-venta nuestro libro ilustrado «6 Cuentos para educar en disciplina positiva» Disponible a partir del 3 de septiembre

Ya está en pre-venta nuestro libro ilustrado «6 Cuentos para educar en disciplina positiva» que estará disponible a partir de 3 de septiembre

El equipo de psicólogos infantiles de la prestigiosa clínica Álava Reyes presenta un libro ilustrado para toda la familia sobre la disciplina positiva.

Seis cuentos de disciplina positiva para toda la familia.

Educar «en positivo» está de moda, pero no todos los padres tienen claro que es lo que implica en terminos prácticos. La disciplina positiva no es la ausencia de límites, ni tampoco la imposición de nuestra voluntad. Se trata de compartir con nuestros hijos la lógica que hay tras nuestras normas, de escucharlos y, en ocasiones, de negociar con ellos.

Cada cuento de este libro ilustra un concepto clave de la disciplina positiva: la importancia de las rutinas, la utilidad del pensamiento positivo o la necesidad de aprender de nuestros errores para progresar. Estas seis tiernas y emocionantes historias protagonizadas por jóvenes trapecistas, ovejas parlantes y piedras mágicas están pensadas para los más pequeños. Para sus padres, el libro incluye además material adicional con explicaciones teóricas que pueden convertirse en una útil herramienta en la crianza de sus hijos.

Podéis la reserva en vuestra librería favorita o mediante internet en los siguientes enlaces el libros que estará a la venta a partir del 3 de septiembre:

-> En La Casa del Libro

-> En La Fnac

-> En Amazon:

https://www.amazon.es/cuentos-educar-disciplina-positiva-ilustrado/dp/842045334X

#Vídeo ¿Cómo conseguir que los niños se aficionen a la lectura este verano?

Muchas familias me preguntan, ¿Cómo podemos hacer para que nuestros hijos se aficionen a la lectura? Lo primero que tenemos que pensar es si nosotros, como adultos, ¿leemos? porque recordemos que somos la referencia de nuestros hijos en cuanto a comportamiento, actitud…

No dejes de ver este vídeo si quieres ayudar a tus hijos a aficionarse a la lectura.

https://youtu.be/lYUNmIPCsYQ

#Vídeo ¿Qué hacemos para controlar el uso de pantallas de los niños este verano?

Durante el periodo de confinamiento el uso de las pantallas entre los más pequeños subió un 180% debido a la «educación virtual» y a la imposibilidad de salir de casa. Ahora estamos en verano y es necesario aprovechar el buen tiempo para recuperar buenos hábitos con los niños y niñas. Te propongo algunas ideas en este vídeo.

La importancia del juego en los procesos cognitivos de los niños. Colaboración con el diario El País

En esta colaboración con Nacho Meneses explicamos para el diario El País la mejor manera de gestionar el tiempo libre y la salud emocional de los menores en el verano del coronavirus.

El verano de 2020 está arrojando unas vacaciones sin duda diferentes. Las medidas de prevención adoptadas debido a la pandemia hacen que gestionar el tiempo libre y de ocio de los más pequeños se convierta en todo un quebradero de cabeza para muchas familias, que deben equilibrar ahora las necesidades físicas, sociales y emocionales de sus hijos con la necesaria protección de su salud. De ello hablamos con Silvia Álava, psicóloga infantil y autora de la Videoguía para aprender jugando, un trabajo que realizó durante el confinamiento para, a través de los juegos, explicar cómo trabajar los procesos cognitivos de los niños.

PREGUNTA. ¿Cómo debe ser un ocio infantil saludable y de calidad?

RESPUESTA. Es muy importante dejar a los niños tiempo libre para que jueguen, ya sea solos o con sus hermanos o amigos. Cuando juegan solos, trabajan todos los procesos de función ejecutiva: decidiendo a qué juegan, con qué juegan, cuáles son las normas… Va a ser además un juego mucho más creativo, porque están fomentando ellos solos su creatividad, y la curiosidad que tienen por aprender, y además les estamos enseñando a tolerar la frustración del “¡papá, mamá, me aburro!”.

Como el día es muy largo, tenemos que intentar que haya un rato donde ellos jueguen solos a lo que quieran: a ser posible, sin una pantalla, porque esos juegos están tremendamente dirigidos, y el proceso de atención sostenida te lo hace el mismo juego. Se trata de estímulos que cambian muy rápido a nivel visual y auditivo.

P. ¿Es el juego igualmente importante en todas las edades?

R. A menudo se nos olvida que los niños aprenden muchas cosas a través del juego. Primero, porque estamos transmitiéndoles una serie de valores, pero además porque se fomentan muchos procesos a nivel cognitivo, como la memoria o la velocidad de procesamiento, con la que somos capaces de pensar y generar ideas; también el razonamiento lógico y abstracto; la riqueza y fluidez del vocabulario; o la inteligencia emocional.

El juego tiene beneficios diferentes en cada edad, pero es verdad que cuanto más pequeños son, más importante resulta. Cuando un bebé está jugando colocando unos cubos delante de otros, está trabajando la coordinación visomanual, las destrezas finas, la organización espacial… Siempre hablamos de que los seis primeros años de vida son fundamentales, pero es que, de esos, los dos primeros son los más importantes.

P. Tras el estado de alarma, será necesario recuperar de alguna manera el tiempo perdido.

R. Es fundamental que, cumpliendo todas las medidas de seguridad, haya juegos al aire libre y en los que se fomente la actividad física y el deporte, cuyos beneficios sobre el desarrollo cognitivo, social y emocional de los niños están muy estudiados. Se trabaja mucho la psicomotricidad, tanto a nivel grueso como fino, y el autocontrol, porque al controlar el cuerpo también voy a controlar mi conducta. Es muy importante que corran y se muevan, porque este año, tras los meses de confinamiento, tenemos déficit en ese sentido.

En la medida de lo posible, también es bueno dejar que jueguen con otros niños. Y que lo hagan sin un adulto que funcione como monitor de tiempo libre. Que aprendan, lo primero de todo, a negociar a lo que van a jugar; a saber las normas que van a seguir; y a consensuar y resolver esos conflictos entre iguales.

Silvia Álava, explica la mejor manera de gestionar el tiempo libre con los niños.

P. ¿Cómo animarles a jugar con otros niños en el contexto del coronavirus?

R. Creo que, en estos momentos, es mejor pecar de pesados y recordárselo una y otra vez: si quieren jugar con sus amigos, de acuerdo, pero con la condición de llevar siempre la mascarilla y jugar a juegos que no impliquen contacto físico. También hay que hablar de las emociones que esto genera en los niños, porque les puede no gustar, poner tristes e incluso frustrar. Y para ello, lo primero que hay que hacer es validar sus emociones: entiendo que te sientas así, que no te guste, que te parezca un rollo. Y luego ya trabajamos esa emoción juntos, para que entiendan que este verano, debido al coronavirus, a lo mejor no es posible estar en la piscina haciendo todo lo que queremos, y que hay que jugar con mascarilla, porque si no, nos podemos contagiar, contagiar a los demás e incluso tener que volver a quedarnos en casa. A los niños hay que explicarles mucho lo que está pasando, adaptando el mensaje a cada edad.

P. ¿Deberían evitarse las pantallas este verano?

R. Yo creo que no podemos demonizarlas; máxime cuando venimos de una sobreexposición a las pantallas del 180 %, porque no había otra forma de comunicarse para hablar con los amigos o hacer los deberes. No se trata de proponer un apagón digital; pero sí de poner un límite de uso de tiempo. Que cada familia decida cuál es, y lleguen a un consenso con los niños y adolescentes sobre los minutos que tienen, para que los gestionen como quieran, y sobre las mejores horas para usarlos. Siempre evitando, eso sí, las horas de las comidas, y que nunca se lleven una pantalla a la cama, porque puede interferir en la calidad del sueño.

Todavía hay un riesgo de abuso de las pantallas porque, para empezar, ya nos hemos acostumbrado, y tenemos mucha más inercia a usarlas que antes del confinamiento; y porque las posibilidades de ocio no son las mismas. Antes de los dos años, no deberían tener tiempo de pantalla, y los niños de Infantil no deberían superar la media hora.

P. ¿Es importante que los padres se involucren en el juego de los niños?

R. Es fundamental, porque al final, lo que más les gusta a los niños es que sus papás jueguen con ellos. Si podemos reservar un tiempo para el juego libre en familia, sería maravilloso. Con una simple baraja de cartas trabajas una gran cantidad de procesos cognitivos: la atención sostenida, porque tengo que andar pendiente del juego; la atención selectiva, para ver qué cartas salen y cuáles no; la planificación, la estrategia… Te vas a la playa y te puedes meter unas cartas, que no ocupan espacio, y jugar a juegos de toda la vida, como la escoba, en la que practican el razonamiento numérico; como el burro, con el que usas planificación, estrategia y reflejos… Pero es importante que el adulto también juegue, para sostener el tiempo de juego aún más.

En vídeo, la psicóloga infantil, Silvia Álava, habla sobre la gestión del tiempo libre de los niños durante el verano y su salud emocional.

P. ¿Influye la situación de confinamiento por la que hemos pasado en la gestión que hagamos ahora del tiempo de ocio de los niños?

R. Es muy importante. Por ejemplo, este no es el verano de estar haciendo deberes y deberes. Durante el confinamiento, como no había colegios y el aprendizaje se trasladó a las casas, los niños han estado continuamente intentando hacer esos trabajos con papá, con mamá, a través de la pantalla… Es importante parar y leer o escribir un poquito; podemos trabajar la lectura, pero que sea con una lectura divertida; escribir cartas, o un diario de lo que hacemos en vacaciones.

Hay muchos padres que a lo mejor están un tanto agobiados, porque piensan que sus niños no han aprendido todo lo que necesitaban. Pero si el aprendizaje se ha resentido un poco, ya se tendrá en cuenta cuando empecemos el nuevo curso escolar. Otra cosa importante es que uno de los efectos psicológicos del confinamiento es un aumento de los trastornos de ansiedad o del estrés postraumático, porque para algunos niños puede haber sido una vivencia traumática. A través del juego libre, pueden simbolizar muchas cosas. Por ejemplo, niños que están jugando con muñecos para que no se pongan malos, y que el coronavirus no esté por allí… Es el momento de ver si, a nivel emocional, hay algo que haya podido quedar pendiente de gestionar, debido al confinamiento o porque hayan sufrido alguna pérdida familiar, como la de un abuelo.

P. Tampoco es necesario llenar el día de actividades, ¿verdad?

R. En absoluto. Los niños necesitan tiempo para aburrirse, porque el aburrimiento fomenta la creatividad y la curiosidad, y nos ayuda a tolerar la frustración. También hace que nos conozcamos mejor y que aprendamos a estar a gusto con nosotros mismos, sin tenerlo todo lleno de actividades. Y luego, hay que tener en cuenta que en verano se relaja el horario, pero no la rutina. No hace falta poner el despertador a las siete si no hay que ir al cole o asistir a una clase online, ni que se acuesten a las nueve, cuando aún hay sol, pero tampoco es necesario que a las 12 o una estén aún por la calle. Hay que respetar los horarios de sueño y comidas, aunque se relajen un poco.

FUENTE: Diario El País

#Vídeo ¿Cómo nos planteamos el verano con los niños?

Tenemos que asumir que es una situación distinta a la idea que habíamos planificado, por ello:

  • Reconocer las emociones y dar espacio para expresarlas.
  • Explicarles la situación.
  • Olvidarnos un poco de las tareas y descansar, jugar al aire libre… con todas las medidas necesarias.
  • Vigilar las rutinas del sueño.

Pincha en el vídeo para ver todos los consejos:

«Hijo, este verano no nos vamos de vacaciones». Claves para afrontarlo de forma positiva. Colaboración con el diario ABC

Por motivos económicos, por miedo al contagio, por tener familiares en el hospital… Los expertos explican cómo lograr que no sean unos días «perdidos»

Por Laura Peraita

Este año, las vacaciones van a estar de una u otra forma marcadas por los efectos del Covid-19. Muchas familias se van a enfrentar a la difícil decisión de comunicar a sus hijos que «este verano no nos vamos de vacaciones». Son muchas las razones. En algunos casos, el bolsillo se ha visto gravemente dañado debido a que los padres están en paro o afectados por un Erte, lo que obliga a recortar gastos. En otras ocasiones es el miedo el que invita a quedarse en casa por temor a un posible contagio. Tampoco hay que olvidar a las familias que no tienen ánimo de ir a ninguna parte porque han perdido a un ser querido en duras circunstancias por el coronavirus o por estar pendientes de los que aun están hospitalizados por esta causa.

Sea por el motivo que sea, lo cierto es que Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», recomienda a los padres no tener miedo a comunicar en casa que este verano no salen fuera. «El problema es que tenemos asumido que estar de vacaciones es igual a viajar. Y si lo pensamos bien, no es así. Es solo una decisión opcional. Es una idea que hay que trabajar con los niños desde pequeños porque las vacaciones suponen mucho más que hacer las maletas».

Romper rutinas

No tener que trabajar o no ir a clase por unas semanas implica tiempo de descanso, de romper con la rutina, con los horarios, poder hacer actividades que normalmente no se pueden realizar debido al estrés diario e, incluso, tener momentos para perder el tiempo y aburrirse. «Lo importante –añade– es hacer cosas fuera de la rutina del resto del año: un picnic en un parque o en el campo, un paseo en bici todos juntos, visitar la propia ciudad en la que se reside con ojos de turista, descubrir un museo… Son muchas las alternativas a un viaje y que permiten disfrutar igualmente de las vacaciones. Lo ideal es ofrecer a los hijos que aporten ideas de lo que les gustaría hacer y negociar actividades. Hay miles de planes por hacer».

Los padres deben explicar a los hijos que no irán a la playa o montaña este verano de manera «serena, sin transmitir ansiedad, preocupación o tristeza», matiza Alicia López de Fez, directora del Centro de Psicología López de Fez. Mi recomendación es hacer una lectura positiva de la situación». De lo contrario, si los progenitores se lo dicen con mal tono, como si fuera un castigo o dando por hecho que es un auténtico fastidio, los niños también lo asumirán así, pero si se les transmite lo cómodos que estarán en casa y se les plantea un amplio abanico de posibilidades por hacer, el panorama será muy diferente.

Nano López, coach experto en adolescentes, asegura que, atendiendo a la edad de los hijos, hay que exponerles la situación con realismo y normalidad. «Necesitan saber el motivo del cambio de destino estas vacaciones porque ellos ven y escuchan muchas noticias, comentarios de personas… y los padres son los que deben exponerles la situación exacta para que no tengan dudas e incertidumbre y conozcan de paso las normas que deben seguir para evitar contagios».

Olvidar ideas limitantes

Asegura este coach que los niños suelen adaptarse mejor que los adultos a las nuevas situaciones. Son más flexibles. «No sufren tanto esa sensación de pérdida de un viaje de veraneo. Suelen ser precisamente los padres los que toleran menos no ver cumplido su deseo por sentir que las alternativas que se plantean no están a la altura de las expectativas. Sienten culpa y remordimiento. Mientras un padre lucha por resignarse a no ir a EuroDisney, un hijo puede estar tan feliz porque se le ofrece la sencilla alternativa de comprar una piscina hinchable para bañarse hasta las rodillas en la terraza de casa. Le parece un planazo y se lo pasará pipa. La clave, por tanto, está en ofrecer a los hijos diversión. Da igual en el lugar que sea –puntualiza–. Hay que ser más abiertos y olvidarse de ideas limitantes como que solo me lo puedo pasar bien en verano si estoy en la playa. Hay que ser más flexibles, lo que es muy útil para cualquier ámbito de la vida».

Adolescentes

Cuando se trata de hijos adolescentes hay que tener en cuenta que prefieren antes su entorno social que el familiar. «Este año –añade Silvia Álava– se dará la circunstancia de que muchos amigos tampoco saldrán de su ciudad, por lo que podrán quedar más a menudo, algo muy motivador cuando a estas edades es habitual que piensen que viajar con los padres es un auténtico rollo. Hay que dejarles su propio espacio. Intentar hacer todos los planes juntos no es una buena opción. Aquí también hay que ser flexibles».

También explica esta doctora en Psicología que es importante escuchar a los hijos y conocer sus sentimientos, cómo se sienten. «Ver truncados sus planes de veraneo es un interesantísimo entrenamiento para la tolerancia a la frustración y para saber valorar lo que tiene cada uno. Hay que ser empáticos y decirles que los adultos también sentimos rabia o tristeza para que vean que es una emoción común y, por eso, juntos podrán hacer lo posible para mejorar la situación con planes divertidos».

Quedarse en casa «es también una oportunidad para todos de aprender el valor de las cosas que habitualmente se tenían y que este año no estarán –concluye López de Fed–. Es una estupenda ocasión para desarrollar aficiones dentro de casa o en el sitio en que esté cada familia. La próxima vez, seguro que las vacaciones se saborearán el doble».

FUENTE: Diario ABC

Mis hijos tienen 4 y 11 años… ¿a qué pueden jugar juntos? Colaboración con El Correo

La psicóloga Silvia Álava nos da ideas de juegos para que niños de edades dispares se entretengan juntos

Por YOLANDA VEIGA

En esta campaña rara que nos está tocando vivir, los más peques, sin alcanzar a comprender las dimensiones de lo que ocurre, están notando las consecuencias como los adultos. No pueden jugar como antes. Nada de partidos de fútbol ni multitudes en las piscinas y los parques. Esta vez toca jugar entre los hermanos, o con los primos, o con los vecinos cercanos. Dos, tres… cuatro niños a la vez. Pero, ¿es fácil que eso suceda cuando tienen edades muy dispares? ¿Pueden jugar juntos dos hermanos de 4 y 11 años? Y, en caso afirmativo, ¿a qué pueden jugar que les entretenga a ambos?

Siempre va a tener que ser el niño mayor el que se tenga que amoldar un poco al pequeño

Silvia Álava, psicóloga especializada en infancia del gabinete Álava Reyes, nos da unas pautas para ayudar a los pequeños que se sacan una o dos cabezas a jugar juntos. Le planteamos varias situaciones, con casos de edades muy distintas. Y al margen de sus recomendaciones, una advertencia inicial: «Siempre va a tener que ser el niño mayor el que se tenga que amoldar un poco al pequeño. Cuando uno pequeño juega con uno mayor a veces no entiende el juego y nos encontramos con chavales que corren detrás de los mayores aunque no entiendan muy bien de qué va la cosa. Pero se lo pasan bien porque les da la sensación de que están participando».

Dos hermanos de 2 y 5 años

A cuidar muñecos

«Ya pueden empezar a compartir el juego. El de 2 años todavía está en una edad en la que va a jugar junto a su hermano, no con su hermano. No es que haya un juego en el que la interacción vaya a ser entre los dos niños, sino que la interacción es triangular, a través del juguete que hayan elegido. Lo más seguro es que el de 2 se sentará al lado del de 5 y tratará de copiar lo que hace el mayor. Éste, a su vez, le puede dirigir un poco el juego. Podrían estar jugando a cuidar muñecas, a profesores».

Amigos de 3, 7 y 8 años

Al ‘pilla pilla’

«Los de 7 y 8 años pueden tener un juego más complejo, con normas claras, desde juegos de mesa a juego simbólico o dinámicas de ejercicio físico tipo ‘pilla pilla’. El de 3 años va a estar a su lado pero estará corriendo y haciendo cosas parecidas, más imitando el juego de los mayores, que sí estarán jugando. Es importante que los mayores entiendan que el pequeño no puede jugar al mismo nivel que ellos y que le asignen alguna tarea sencilla: ‘tú nos sigues’, por ejemplo. Si hay movimiento puede correr detrás de ellos, que le dejen correr, pero que no sea él el que siempre se la queda porque no va a ser capaz de pillar a ninguno».

Una chavala de 12 años con sus padres

Al ‘Cluedo’ o el ‘Monopoly’

«A los 12 años están entrando en la adolescencia y el tipo de procesamiento ya es más parecido al de un adulto. Pueden tener un desarrollo de pensamiento lógico muy bueno, que es útil, sobre todo, para los juegos de mesa que interesen a ambos: cartas, ajedrez, ‘El Cluedo’ para resolver misterios, el ‘Monopoly’… Y si les ponemos a jugar a los videojuegos van a estar encantados todos. Con los chavales de 12 años se pueden tener conversaciones super interesantes y hay que preguntarles cosas para que vayan desarrollando la lógica».

Dos primos de 6 y 9 años

A disfrazarse e inventar películas

«Pueden jugar a muchísimas cosas juntas porque a los 6 ya hay un desarrollo evolutivo que hace que los niños puedan seguir los juegos de normas y de reglas. Desde los tradicionales juegos de mesa de normas hasta el juego simbólico: inventan que son profesores, que viven en el mar de sirenas… Es una edad muy buena y hay un tipo de juego muy rico con una interacción entre ambos que va a ser bastante parecida. Podrían entretenerse bastante bien. Los juegos de mesa les van a venir bien pero el juego simbólico, de roles… que imaginen películas, disfraces… es una edad genial para eso».

Un niño de 4 con su hermana de 11

La mayor le lleva a caballito

«En este caso, con esas edades tan dispares, la interacción ya no es tan rica. La de 11 juega mucho con uno de 4 años pero tiene que entender que está jugando con él básicamente para entretenerle. Debe saber que le va a tener que explicar todo, que el de 4 no va a saber las normas del juego si es que las tiene, así que se las va a tener que ir diciendo por el camino. Estamos pasándonoslo bien pero el juego lo va a tener que dirigir la de 11 años. Podrían hacer carreras, que la mayor le llevara a caballito… Todo lo que sea juego de contacto físico le va a gustar muchísimo al pequeño y a la de 11 le va a gustar sentirse mayor».

FUENTE: Diario El Correo