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¿Ha cambiado la pandemia nuestra personalidad? Un estudio lo sugiere… y no hemos «salido mejores»

Hallan cambios en la personalidad aparentemente ligados a la pandemia, sobre todo en jóvenes, que se reconocen más neuróticos y menos amables que en 2019

Por Mario Viciosa

¿Sientes que has perdido en amabilidad? ¿Actúas con menos empatía? ¿Te sientes más neurótico o neurótica que en 2019? No eres la única persona. No resulta sorprendente, pero un estudio, publicado en PLoS ONE, ha detectado cambios en la personalidad en los últimos dos años de pandemia en un número significativo de personas.

Esto es relevante, porque tradicionalmente en psicología “se entiende que es difícil cambiar la personalidad”, precisa a Newtral.es la psicóloga Silvia Álava Sordo. Por acotar definiciones: ‘personalidad’ es una categoría que nos define a partir de un componente biológico “o genético, que asociamos con el temperamento, y otro ambiental, que puede ir cambiando”. Se deriva de la conducta.

Es algo distinto al comportamiento, que parece evidente que ha mutado en los últimos dos años. Podríamos citar tantos testimonios como personas hay en un país. Tú misma o mismo podrías relatar tu experiencia: o bien te pusiste a hacer pan –cosa que antes no hacías–; o a comer mejor; o a beber más alcohol; o a salir menos –cuando estaba permitido–. Pero, por ejemplo, difícilmente habrás cambiado tu personalidad como para dejar tu querido y previsible trabajo de oficinista para dedicarte a recorrer el mundo en un globo aerostático autofabricado, aun dándote miedo volar… O sí.

No, no salimos mejores

En la personalidad, hay cinco rasgos que se presuponen poco alterables en el tiempo y algunos, más bien ajenos a nuestras vivencias, aunque no del todo. ¿Tan brutal ha sido el impacto de la pandemia colectiva e individualmente como para que se hayan producido cambios en la personalidad?

La idea es que la pandemia nos ha convertido ‘en otras personas’ para ciertos rasgos. “Los llamados big five en psicología: neuroticismo, extroversión, apertura a lo nuevo y empatía o responsabilidad, aunque podríamos considerar otros”, matiza Álava, que no ha participado en este nuevo estudio.

La personalidad se considera algo estable, que no cambia fácilmente por eventos estresantes como catástrofes.

La personalidad de los adultos jóvenes fue la que más cambió

Y aquí vienen los detalles del estudio: el equipo que lo ha desarrollado, de la Universidad del Estado de la Florida (EE.UU.) liderado por Angelina Sutin, destaca que “en pandemia, la personalidad de los adultos jóvenes fue la que más cambió, con aumentos marcados en el neuroticismo y disminuciones en la amabilidad y la ‘escrupulosidad’ o empatía”. Este último término se entiende aquí como cierta conciencia de nuestros actos, algo cercano a autocontrol o responsabilidad o, dicho en ciertos contextos coloquiales, ‘cortarse un pelo’ en pandemia.

Los sujetos analizados, unos 7.000 estadounidenses, tendieron a volverse “más malhumorados y más propensos al estrés, menos cooperativos o confiados y menos comedidos y responsables”. Pero no fue lo mismo 2020 que 2021. En el segundo año de pandemia, los más jóvenes se hartaron antes y reconocieron ser menos empáticos, por ejemplo.

Más neuróticos, menos empáticos…

Más neuróticos, menos empáticos… Suena a que no se ha cumplido aquel eslogan de 2020 de «saldremos mejores«. En perspectiva, la psicóloga Sarai Fernández (Center Psicología Clínica) cree que aquella afirmación solo podría haber tenido sentido desde el punto de vista de la resiliencia. Pero incluso con este sentido, “hemos llegado al límite para sobreponernos”.

A su modo de ver “no, no hemos salido mejores personas, creo que lo teníamos clarísimo. Somos animales sociales. Cuando dejamos de entrenar esas habilidades sociales, perdemos esa ‘masa muscular’ emocional”. Eso se percibe especialmente en el “rasgo del neuroticismo (el más ligado al estado de salud mental), sobre todo en adolescentes, que están en aprendizaje social”. Muchos de ellos han vivido el paso de la infancia a la adolescencia encerrados o con una socialización casi limitada a las pantallas. Eso marca.

Desde la Universidad de Medicina y Salud de Irlanda, la psicóloga Jolanta Burke apunta que “los cambios de personalidad detectados en este estudio pueden explicar de alguna manera la disminución en el bienestar que hemos visto durante la pandemia”.

Un impacto colectivo sin precedentes, “ni siquiera una guerra”

El estudio es complejo. Y no menos complejo es sacar conclusiones en caliente; la pandemia ni siquiera ha acabado. Jugamos con esos cinco rasgos universales pero con matices locales. ¿Cómo se miden estas cosas? Lo explica el psiquiatra en el Hospital Clínic de Barcelona Joaquim Raduà, de IDIBAPS en el SMC de España: “Las pruebas de personalidad valoran la tendencia de una persona a mostrar comportamientos parecidos en diferentes contextos. Por ejemplo, para medir tu extraversión te preguntan si tiendes a hablar con los demás en la mayoría de las situaciones, si eres habitualmente sociable, etc. Todos podemos sentirnos más habladores un día y más reservados otro. Pero una persona con extraversión elevada tiende a ser habladora o sociable la mayoría de las veces”. 

En general, los estudios anteriores no habían detectado asociaciones entre los eventos estresantes colectivos (terremotos, huracanes, etc.) y el cambio de personalidad. Sin embargo, la pandemia de coronavirus ha afectado a todo el mundo y a casi todos los aspectos de la vida, incide la doctora Álava.

“Los estudios hechos en situaciones extremas son los que te permiten ver cambios, mínimos, pero ahí están”, señala. “La pandemia tuvo algo único. Nos encerramos prácticamente todos en el planeta. La humanidad estaba amenazada por igual. Ni siquiera su impacto es como el de una guerra. Las guerras son estresantes para quienes las viven, pero no tienen incidencia mundial”, apunta.

Tampoco es comparable a otras calamidades de gran impacto. “En las catástrofes naturales opera la psicología de emergencias –recuerda Sarai Fernández–. Crea un trauma de un solo momento, personal o vicario; igual que el terrorismo, como el 11-M. Hay gente que adquirió un trauma de verlo por la tele, desarrolando miedo a coger el tren”. Es distinto a una pademia, nueva, sostenida y cambiante. “Al final, tenemos hartazgo”.

Para los autores del estudio, hemos tenido que cambiar tantas formas de relacionarnos que, al final, eso ha inducido a un cambio en la personalidad. “Pequeño, pero significativo”. Y eso va por edades. Y no fue lo mismo 2020 que 2021.

El cambio en la personalidad en pandemia se notó más en jóvenes

El equipo de Sutin hizo análisis previos a la pandemia (mayo de 2014 y febrero de 2020), evaluaciones al comienzo de la crisis (marzo a diciembre de 2020) y posteriores (2021-2022). Se analizaron 18.623 valoraciones (una media de 2,62 por participante, todos mayores de edad).

De acuerdo con otros estudios, hubo relativamente pocos cambios entre los rasgos de personalidad previos a la pandemia y los de 2020, con solo una pequeña disminución en el neuroticismo. “Normalmente, al hacernos mayores solemos ir puntuando más bajo en ese rasgo, tenemos más estabilidad”, explica Álava. Sin embargo, se han visto disminuciones en la extraversión, la amabilidad y la empatía cuando se compararon los datos de 2021-2022 con la personalidad previa a la pandemia.


En 2020, la gente ‘se cortaba más’, tenía más responsabilidad. Eso cambió en 2021, donde se desplomó el ‘mantener las formas’ en jóvenes, pero no sólo.

En este estudio, los cambios fueron de casi una décima parte de una desviación estándar, lo que equivale a aproximadamente una década de cambio normativo de personalidad, según la profesora Sutin. La peor parte parece que se la llevaron las personas más jóvenes. El grupo de adultos de mayor edad no mostró cambios estadísticamente significativos en los rasgos.

De hecho, los mayores de 65 años se ‘volvieron’ en todo caso un poco más amables. Pero destaca especialmente el apartado de la empatía, aquí entendida como ‘autocontención’. Los menores de 30 pegaron un cambio brusco en 2021, no en 2020. Reconocieron que en lo que más variaron fue en ‘tener menos escrúpulos‘, del orden de 10 veces menos que los mayores de 65, que también mostraron una menor capacidad de contenerse. “Tiene sentido, ligado a la respuesta a las restricciones”, interpreta Álava.

Por su parte, junto a su colega psicólogo Miquel Àngel Fullana, el doctor Raduà cree que “los resultados de este estudio, en caso de que se repliquen, podrían indicar que con la pandemia las personas cambiaron algunos de sus comportamientos habituales” y con ellos, la personalidad. Pero la clave es si esos cambios vinieron para quedarse.

¿Es cosa de la pandemia o hay algo más?

Distingamos, una vez más, comportamientos de personalidad. Los comportamientos, a la larga, también nos definen. “Para algunas personas mayores, las videollamadas les abrieron una ventana al mundo (que han mantenido), amortiguando algunos aislamientos –señala Álava–. Pero hay que tener cuidado, porque en más jóvenes, familiarizados con redes sociales, sí se ha detectado un aumento de la soledad”.

Camino de dos años y medio después del confinamiento, “encontramos más comportamientos hostiles, sobre todo”, explica Fernández desde su experiencia. Hay “más irascibilidad” y también “sintomatología más depresiva”. Pero eso no implica que definitivamente nos hayamos vuelto más neuróticos, menos empáticos, más introvertidos y menos abiertos. “Habría que hacer estudios a más largo plazo”.

Los autores concluyen que si estos cambios en la personalidad de la pandemia son duraderos, se probará que los eventos estresantes en toda la población pueden torcer ligeramente la trayectoria de la personalidad, especialmente en los adultos más jóvenes. De la misma forma que se ha demostrado que el distanciamiento físico altera nuestras emociones y percepción del tiempo. “Nada es igual a un abrazo por mucho que hoy tengamos Skype”, ejemplifica Álava.

Eduard Vieta (CIBERSAM y Hospital Clínic) es algo más crítico. “El estudio tiene cierta validez, pero también limitaciones, especialmente al hacer atribuciones a la pandemia, ya que los cambios pueden ser debidos a otros factores”, cree este psiquiatra. Destaca que no es lo mismo Estados Unidos que otros países con otras restricciones y cultura (es diferente implantar una mascarilla en Norteamérica que en Asia-Pacífico). Y destaca el peso de la salud mental, antes y después de los confinamientos y la crisis por el coronavirus.

“Más que cambios en la personalidad, la pandemia ha destapado problemas de salud mental que veníamos acarreando. Un vendaval ante una casa con los cimientos tocados”

Silvia Álava, psicóloga

“La personalidad es una cualidad relativamente estable; los cambios detectados parecen los esperables en un contexto de estrés. Encajarían con el aumento detectado de problemas de salud mental (conducta alimentaria, autolesiones, etc.) observado en la población más joven en 2020-2021“, apunta Vieta en el SMC de España.

La profesora Burke añade una paradoja en The Conversation: “Muchos nos volvimos más conscientes de la salud, comiendo mejor y haciendo más ejercicio. Buscamos cualquier conexión social e intentamos reenfocar nuestra atención en el crecimiento psicológico, emocional e intelectual”. Eso, en nuestra conducta. Pero “la salud mental y el bienestar disminuyeron significativamente. Esto tiene sentido dados los cambios drásticos por los que pasamos“. Y eso puede permear ligeramente en nuestra forma de ser y nuestra identidad.

En este sentido, la experiencia clínica en España de la doctora Álava ha revelado que han saltado las costuras de esa salud mental, más que las de la personalidad. “No teníamos suficientes herramientas para regular nuestras emociones. La pandemia ha destapado problemas de salud mental que veníamos acarreando. Llegábamos justos. Un vendaval ante una casa con los cimientos tocados”, concluye.

FUENTE: Newtral.es

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso online gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo: Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves: Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional: ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción: Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones: ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial: Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional: ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta: Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción: Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables: ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática: ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma: A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

Enseñar a los niños a jugar solos para fomentar su autonomía (y más tips)

Ayudar a tus hijos a ser más autónomos e independientes a través de la responsabilidad y el juego.

Fomentar la autonomía en los niños es fundamental si queremos que estos tengan un correcto desarrollo y puedan asumir las responsabilidades adecuadas para cada edad, pero también estableciendo hábitos como que, por ejemplo, el niño juegue solo. Por ello, es esencial empezarla a trabajar la autonomía desde muy pequeños a través del juego y con pequeñas tareas domésticas o de cuidado personal.

Establecer rutinas, darles espacio y adaptar lo que les pedimos es fundamental para que ellos sientan que pueden conseguirlo y, por ende, crezcan felices, sanos y con una buena autoestima.

Índice

  1. Como fomentar la autonomía y responsabilidad de los niños
  2. Cómo y por qué enseñar a los niños a jugar solos
  3. Educar a niños más autónomos e independientes

Como fomentar la autonomía y responsabilidad de los niños

A partir de los 2 años, más o menos, los niños tienen un gran entusiasmo a la hora de hacer cosas por ellos mismos: estamos en la fase del ‘yo puedo solo‘, del ‘yo quiero hacerlo’. Aprovechar esta fuerza, esta confianza, que sale de nuestro pequeño es fundamental para empezar con el desarrollo de la autonomía. En este punto, pues, es vital que tengamos mucha paciencia con ellos y que los animemos a que realicen las tareas por su cuenta.

Las tareas que pueden realizar los niños en esta edad son bastante básicas, pero debemos entender que son un mundo para ellos. Por este mismo motivo, no solo debemos mostrarles nuestro apoyo, sino que debemos animarlos y no presionarles; debemos dejarles su tiempo y su espacio.

Un juego al que podemos jugar en esta etapa, como no podría ser de otro modo, es el de ser mayor. En este caso, les podemos pedir que tiren los pañales al cubo de basura correspondiente o bien dejarles que empiecen a vestirse y desvestirse de forma autónoma, y que depositen la ropa sucia para lavar, etc. Siempre dándoles responsabilidades que se encuentren dentro de sus capacidades.

Cómo y por qué enseñar a los niños a jugar solos

Otra manera en la que podemos fomentar la autonomía de los niños es enseñándoles a jugar solos. Sí, aunque a veces nos parezca que no es bueno, debemos aprender a dejar que jueguen solos. Evidentemente, compartir todo el tiempo que podamos con ellos es muy bueno, fantástico. Pero, también deben aprender a estar solitos y a pasar ratos con ellos mismos; darles espacio para que vayan fomentando su creatividad y vayan siendo conscientes de todo cuanto pueden llegar a conseguir si se lo proponen. 

Conseguir que los niños jueguen solos es bastante simple si seguimos unas pequeñas pautas: lo primero, será conseguirles un juego que les guste y que fomente tanto la creatividad como el razonamiento. Por ejemplo, los bloques de construcción y los muñecos.

Cuando queramos empezar a enseñarles a jugar solos, vamos a darles unas pequeñas pautas como, por ejemplo, ‘construye una escuela y ahora vengo yo a verte y ayudarte’. Y, dejamos pasar unos minutos antes de ir a ver todo lo que han hecho. Esta pequeña pausa en la que los dejamos solos debe ir aumentándose poco a poco hasta que los niños sean capaces de jugar sin necesitar de los adultos.

Y, a medida que vayan sumando años, vamos añadiendo juegos adaptados a su edad, tareas del hogar y responsabilidades en su cuidado personal

Educar a niños más autónomos e independientes

Como hemos dicho, cerca de los 2 años, los niños tienen una necesidad de demostrar, y demostrarse, que pueden hacer las cosas por ellos mismos, de tener más autonomía. Y, aquí, los padres debemos ir con mucho cuidado. Pese a que, a veces, vayamos con el tiempo justo o sepamos que los niños no van a hacer algo como se lo hemos enseñado, debemos evitar el ‘ya lo hago yo’ y ‘te ayudo, porque tú solo no puedes’.

Por un lado, el ‘ya lo hago yo’ se debe evitar porque es muy fácil que los niños se acostumbren, luego, a que lo hagamos todo nosotros. Y lo hacen muy rápidamente. Por ello, debemos armarnos de paciencia y darles el tiempo necesario para que hagan de forma autónoma lo que les hemos pedido.

Por otro lado, el ‘te ayudo, porque tú solo no puedes hacerlo’ también se debe evitar, ya que esto transmite a los niños una falta de confianza en sus habilidades. Y, si nosotros no confiamos en ellos, ¿quién lo hará? Debemos entender, también, su punto de vista y ser muy empáticos con ellos en todo momento. Si nuestros hijos ven, por el contrario, que los animamos, no solo mejorarán su autonomía, sino que incrementarán muchísimo su propia autoestima.

Enseñar responsabilidad a los niños y hacerlos más autónomos es tarea y responsabilidad de los papás y mamás si queremos verlos crecer felices y sanos, además de ofrecerles las herramientas necesarias para que puedan convertirse en adultos con una vida plena. 

Puedes leer más artículos similares a Enseñar a los niños a jugar solos para fomentar su autonomía (y más tips), en la categoría de Autonomía en Guiainfantil.com

¿Qué hacer si creo que mi hijo es víctima de acoso escolar? en el Diario El País

Prevenir y detectar los casos de ‘bullying’ pasa necesariamente por involucrar a toda la comunidad educativa y por cultivar, desde casa, valores tan importantes como la asertividad y el respeto

Por NACHO MENESES

Si hay algo que caracteriza al acoso escolar es que, al margen de las cifras, no se limita ni se detiene en las paredes del centro escolar. El bullying es ya multiplataforma porque, a lo sucedido en sus instalaciones, se suma lo que acontezca después en las redes sociales, fuera del horario lectivo y lejos del alcance de los profesores y, muchas veces, de las familias. La amenaza no es baladí: el aumento en el uso de los dispositivos digitales ha tenido como consecuencia un crecimiento significativo del ciberacoso en redes sociales como WhatsApp, Instagram o Tik Tok, hasta el punto de suponer el 22,6% de este tipo de agresiones. La edad de acceso a estos terminales tampoco ayuda: los menores hacen uso de su propio móvil, de media, a los 12 años y sin apenas supervisión parental, según los datos ofrecidos por el III Informe de Prevención del Acoso Escolar en Centros Educativosde la Fundación Anar y la Fundación Mutua Madrileña.

De la percepción de los estudiantes se deduce que el acoso escolar afecta todavía a un 15,2% de los menores.

Otros porcentajes también son relevantes: uno de cada cinco alumnos admite haber podido participar en algún caso de acoso o ciberacoso sin darse cuenta, mientras que, de los casos detectados, casi la mitad no fueron resueltos, e incluso el 17% de los alumnos piensa que el centro no hizo nada por solucionarlo. Los docentes, por su parte, señalan la falta de recursos (78,8%) y de formación (51%) en el profesorado, así como la dificultad en diferenciar el acoso de otros problemas de convivencia como las barreras más relevantes a la hora de intervenir en los centros.

¿Qué es acoso?

“Lo primero que debemos hacer es distinguir el acoso de lo que no lo es, porque es verdad que los niños se pelean y a veces se hacen daño si juegan a lo bruto, tienen comportamientos indeseados y se faltan el respeto”, afirma la psicóloga infantil Silvia Álava. “Cuando hablamos de acoso, tiene que existir una intención de hacer daño de manera completamente intencionada, deliberada y continuada, y que se dirija siempre al mismo alumno”. Y que exista, además, un desequilibrio de poder entre el acosador y el acosado, que se siente inferior al otro y que ve cómo la situación de acoso afecta seriamente a su autoestima. Los tipos de agresión más frecuentes, según el informe Anar, son los insultos, motes o burlas (86,3%); la difusión de rumores (46,9%); los empujones o collejas (45,3%); el aislamiento (44,9%), los golpes y patadas (38%); y las provocaciones 30,9%).

1. La prevención

Actuar frente al acoso empieza necesariamente con la prevención y, por ello, cualquier acción preventiva ha de abarcar toda la comunidad escolar, desde el clima del aula hasta el de todo el colegio e incluso de las familias. Y hacerlo sin olvidar que hablar de acoso es hablar de la víctima, pero también del acosador y del resto de compañeros, que muchas veces adoptan el rol de testigos mudos frente a la agresión. Por eso, el primer factor que hay que trabajar es el respeto: “Uno de los problemas que tiene el acoso es que no implica únicamente a un niño que acosa a otro; también están los compañeros que lo ven y no dicen nada o que incluso le refuerzan, aplaudiéndole por detrás”, explica Álava. A la primera señal de una falta de respeto en el aula, afirma, es necesario que el alumno o alumna afectados puedan pararlo; que los compañeros también lo puedan frenar; y que, si es necesario, se lo digan al adulto responsable del aula. “Tenemos que pensar que la mayor parte del acoso es encubierto, porque ocurre a espaldas de los adultos”, añade.

Autonomía, asertividad e inteligencia emocional

Pero la prevención es un proceso que ha de empezar en casa, trabajando la autonomía, la asertividad y la inteligencia emocional de los pequeños desde muy temprano, “para que sean capaces de decir qué es lo que quieren, piensan, desean u opinan, pero sin imponerlo; y que tampoco se queden callados o inhibidos”, recomienda Álava. Esto no solo ayudará a que haya menos víctimas; también hará que surjan menos acosadores. Ahora bien, ¿cómo trabajar esa asertividad a nivel familiar? “Lo primero que hay que hacer es crear un clima de confianza, donde los niños se atrevan a compartir lo que está ocurriendo en la escuela. Ellos tienen que sentirse escuchados en casa, y que vean que a su familia le importa lo que está pasando y que los van a escuchar. Y eso implica crear espacios donde conversar”, añade. La experta sugiere usar el tiempo dedicado a la cena familiar: ya que estamos todos juntos en casa, mejor cenar juntos y contarse lo que está sucediendo.

Predicar con el ejemplo

Suele decirse que hay que predicar con el ejemplo, y esto es aquí más cierto que nunca. El modelo que los niños tengan en casa influirá de manera directa en su conducta futura, porque ellos tienden a copiar a sus adultos de referencia: su padre y madre, su profesor o profesora… Y si queremos que sean asertivos, es importante que sus progenitores también lo sean. “Pero si yo soy una persona que tiendo a faltar el respeto, y hablo despectivamente desde que pongo la tele, ¿qué pasa? Que mi hijo o hija pensarán que eso es normal”, explica Álava. Y cuidado con la sobreprotección: los menores criados con un estilo educativo sobreprotector tienen más probabilidades de acabar siendo víctimas de acoso.

¿Cómo actuar respecto a las redes sociales? 

Es importante no caer en el error de repudiarlas, porque el entorno digital es una parte esencial de sus vidas que no podemos pretender ignorar. Pero, para evitar el abuso de las mismas, “lo que sí podemos hacer es, desde pequeños, acompañarlos en su correcto uso. En función de su edad, poner una limitación de tiempo; y al principio nos tendremos que sentar a su lado, ver en qué páginas y redes sociales se mete y qué tipo de comentarios está dejando, para que aprendan que el respeto y la tolerancia también han de estar presentes en internet”.

2. La detección

¿Qué factores pueden indicar la presencia de acoso escolar? Aunque hay muchas diferencias individuales, está claro que el bullying será siempre una situación tremendamente angustiosa y ansiógena para el menor, y eso transpirará en su conducta. “Vamos a ver muchos síntomas de ansiedad: desde que nos digan por la mañana que les duele la cabeza o la tripa (es decir, dolores somáticos), llegando incluso a vomitar, a que experimenten cambios de hábitos, como que no quieran ir al colegio o coger la ruta escolar o que insistan en que los acompañes. O cuando, por ejemplo, hay una excursión con el colegio y ponen excusas para no ir”, argumenta la psicóloga.

Cambios

También pueden producirse cambios de naturaleza muy diversa que abarcan desde el carácter a la alimentación o los hábitos de sueño. “Puede que, por ejemplo, esté más irritable, más retraído, más angustiado o más triste; que de repente tenga ataques de rabia o que se eche a llorar, pero que cuando le preguntes, ponga excusas y diga que no pasa nada”, desgrana Álava. Puede suceder que, por la noche, le cueste conciliar el sueño, y que durante el día haya una excesiva somnolencia; que experimenten alteraciones del apetito, bien debido a una excesiva somnolencia o a que, por el contrario, coman con demasiada ansiedad; o que se muestre más distraído, olvidadizo o con baja seguridad y autoestima. “E incluso podemos llegar a observar comportamientos agresivos en casa con los hermanos más pequeños, donde reproduce ese tipo de comportamiento”, remacha la especialista.

3. Cómo actuar en caso de acoso

Lo primero de todo es no perder tiempo otorgando culpabilidades: ni a ti como padre o madre, ni al niño, niña o adolescente. No es el momento de culpabilizar, sino de escuchar y de tener una comunicación abierta. “Es decir: cuéntame qué es lo que ha ocurrido. Intenta hacer preguntas lo más abiertas posibles; no cerradas, para que te puedan oír y contar. Es el momento de validar sus emociones, no de dar soluciones. Y en ese ‘te escucho’, te escucho y te pregunto cómo te sientes hoy; entiendo que estés frustrado; entiendo que estés enfadado; entiendo que estés triste y que tengas miedo… Lo último que necesita es que le echemos la bronca o que le digamos qué tiene que hacer, porque seguramente no está en disposición de hacer nada”, desgrana Álava. Se trata, en definitiva, de generar un clima de confianza.

Ayuda de los profesionales

El siguiente paso, continúa la psicóloga, sería ponerse en contacto inmediato con la escuela y solicitar la ayuda de los profesores: “Hay que mantener un contacto fluido con el colegio o el instituto, para que nos digan lo que se va a hacer o se está haciendo. Y, en paralelo, sería también bueno pedir ayuda externa para ayudarle a ser más asertivo. Enseñarle a defenderse, pero no desde la agresividad ni desde la violencia, sino desde el ‘yo te paro’ o del ‘soy capaz de decirte que esto no me gusta’, y que incluso pueda, en un momento determinado, ignorar al acosador: ‘Si la agresión está haciendo que tú te enfades y te piques, enséñale a pedir ayuda y hablar con el colegio”. Y, finalmente, intentar que abra su círculo de amigos, o al menos favorecer otros contactos más allá de ese entorno a través de actividades extraescolares, del barrio… “Si no puede ser en la escuela o en el instituto, que al menos sea en otro sitio donde se sienta bien”, concluye Álava.

FUENTE: ElPais.com

10 consejos para educar hijos felices

¿Cuál es la respuesta más común entre los padres cuando se les pregunta qué quieren para sus hijos?… Que sean Felices…

Silvia Álava - 10 consejos para educar hijos felices

Analizamos a través del humor y situaciones cotidianas, cuáles son los retos a los que se enfrentan los padres hoy en día, donde prevalecen un excesivo sentimiento de culpa, sobreprotección y un afán de perfección que en palabras de la psicóloga “no existe, porque no existen las personas perfectas”. Por ello, Álava animó a los padres a perder el miedo al fracaso para no extender esa frustración a los hijos y “preparar a tu hijo para el camino, no el camino para tus hijos. Los que preparan el camino son padres “apisonadora”, que impiden que sus hijos desarrollen competencias emocionales, lo que les generará más inseguridad e infelicidad en el futuro”.

Decálogo que puede ser de gran utilidad para educar en la felicidad:

1. El mayor regalo para un niño es la atención.

Esta atención debe ser de calidad, mediante una escucha activa. Nos sentimos escuchados por los ojos. Necesitamos que nos miren.

2. No les presiones.

Ofrece al niño pequeños retos, que siempre son más efectivos que el castigo.

3. Mide bien lo que le pides al niño.

No le exijas lo que no pueden hacer. La búsqueda de la perfección en los hijos hace que en muchas ocasiones se les exijan cosas para las que no están preparados.

4. Refuerza cada paso que dé, aunque sea pequeño.

Todos necesitamos el reconocimiento de los que nos rodean. El niño irá ganando en confianza y autonomía.

5. Busca cosas que se le den bien, donde pueda destacar aunque sean fuera del ámbito escolar.

La práctica deportiva es muy útil, en este sentido, porque además muestra que las cosas que dan más felicidad se ganan con esfuerzo continuado.

6. Mitiga defectos y potencia virtudes.

Es necesario reforzar en positivo, sin comparaciones. El niño también agradece que el padre se muestre orgulloso de él y se lo haga saber a él y a sus seres queridos.

7. Si lo necesitas, pide ayuda.

El afán de perfeccionismo de los padres hace que muchas veces no pidan ayuda y esto, sumado a la falta de tiempo y el cansancio, genera frustración.

8. Enséñale a pensar y dótale de recursos.

Evitar el “ya lo hago yo” o “espera a que llegue a casa y lo hacemos”. Son mensajes que hacen sentir al niño que él no es capaz. Por el contrario, hay que optar por el “¿Tú qué piensas? ¿Cómo lo harías?”.

9. Busca con él los momentos felices.

Las pequeñas cosas del día aportan felicidad. Hay que buscar que esos momentos sean de calidad, prestando atención al niño.

10. La vida es más que un boletín de notas.

Este punto está directamente relacionado con el 5 y con el 8. Ninguno de nosotros recuerda como momentos felices hacer los deberes con nuestros padres.

FUENTE: Liceo-Europeo.es

30 de Julio: Día Mundial de la Amistad

El “Día Internacional de la Amistad” (International Friendship Day) es un día para fomentar la amistad entre los pueblos, los países, las culturas y las personas.

Compartir el espíritu humano a través de la amistad

Nuestro mundo hace frente a muchos desafíos, crisis y fuerzas divisorias —pobreza, violencia, violaciones de los derechos humanos— que amenazan la paz, la seguridad, el desarrollo y la armonía social entre los pueblos del mundo y dentro de sí mismos.

Para abordar estos problemas, es necesario atajar las causas que los provocan, fomentando y defendiendo la solidaridad, que puede manifestarse de muchas maneras, como por ejemplo, la amistad.

A través de la amistad, cultivando los lazos de la camaradería y fortaleciendo la confianza, podemos contribuir a los cambios fundamentales y necesarios para alcanzar una estabilidad duradera, tejer una red de apoyo social que nos proteja a todos y generar pasión por lograr un mundo mejor, todos unidos por el bien común.

Los orígenes

Los orígenes de esta celebración se remontan a una reunión de amigos realizada en Puerto Pinasco (Paraguay) en 1958, en la cual el Dr. Artemio Bracho (fundador de la Cruzada mundial de la amistad), propone la instauración de un día para festejar la amistad entre los seres humanos.

La Asamblea General designó en 2011 el Día Internacional de la Amistad con la idea de que la amistad entre los pueblos, los países, las culturas y las personas puede inspirar iniciativas de paz y presenta una oportunidad de tender puentes entre las comunidades. 

Para conmemorar el Día Internacional de la Amistad, la ONU alienta a los gobiernos, las organizaciones internacionales y los grupos de la sociedad civil a celebrar eventos, actividades e iniciativas que contribuyan a los esfuerzos de la comunidad internacional para promover un diálogo entre civilizaciones, solidaridad, comprensión mutua y reconciliación.

Implicar a los jóvenes y a los futuros líderes

La resolución (A/RES/65/275) pone un especial énfasis en la importancia de implicar a los jóvenes y a los futuros líderes en actividades comunitarias encaminadas a fomentar la inclusión de las distintas culturas y el respeto entre ellas, promoviendo a la vez la comprensión internacional y el respeto de la diversidad.

El Día Internacional de la Amistad es una iniciativa que se remonta y parte de la propuesta hecha por la UNESCO tratada y aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 (A/RES/52/13), que definió la Cultura de Paz como un conjunto de valores, actitudes, y conductas que rechazan la violencia y procuran prevenir los conflictos, abordando las causas profundas con el objetivo de resolverlos. 

Dos años después se adoptaría la Declaración y Programa de Acción sobre una Cultura de Paz (A/RES/53/243), la cual estableció 8 líneas de acción que las naciones, organismos y personas pueden emprender para que prevalezca una cultura de paz.

[Mamás y papás] Menudos encuentros en Zaragoza

Vuelve la jornada Menudos Encuentros a Zaragoza

Será el domingo 29 de mayo  de 11 a 20:30h en el edificio San Valero de la Plaza Santa Cruz, en pleno casco histórico de la ciudad.

Menudos encuentros, es una jornada intensiva dirigida a familias (infancia y adolescencia), donde proporcionar soluciones prácticas para los problemas de hoy. Un espacio único donde expertos educativos, instituciones y marcas relacionadas con la familia, se unen para buscar soluciones, en un ambiente de aprendizaje, divertido y solidario.

La recaudación de las entradas, con un precio entre 4 y 1 €, será destinada a favor de Aspanoa. Ya podemos comprarlas en su web.

Ya sabemos algunos detalles de la programación de la jornada. Os adelantamos algunos:

ENCUENTROS CON EXPERTOS

12:00 Presentación del evento.

12:15 Viajar en familia: una inversión en felicidad , con Joana Saldon , periodista experta en Viajes. Mamás Viajeras

13:00 Conciliación Real, trabajando para ayudar a las familias. Plataforma de la Infancia

17:00 Menores en la red ¿Qué debo saber como madre o padre?. Laura Cuesta, Profesora de Ciber comunicación. Encuentro Patrocinado por UP FAMILY!!

18:00 ¿Cómo Favorecer la salud emocional de nuestros hijos? Silvia Alava, psicóloga y Especialista en Psicología Educativa. Patrocinado por Direccion general de Igualdad y Familias del Gobierno de Aragon.

19.30h Actuación de clausura del Coro Infantil del Conservatorio Municipal Elemental de música.

*Podéis ver los ponentes en la web de menudosencuentros.com

ZONA INFORMATIVA Y DE TALLERES.

ESPACIO Con Peques en Zaragoza y Cuentacientíficas.

Haremos una manualidad donde conoceremos a unas científicas muy especiales de 11 a 13h

Espacio Creativo de actividad libre, con imprimibles de 16 a 20 h

ESPACIO INCIBE

Espacio interactivo, donde un experto dará consejos y toda la información sobre los servicios de INCIBE, y en particular, aquellos más centrados en ciudadanos (OSI) y menores (IS4K), que sean de interés para las familias.

ESPACIO ASPANOA

Actividad Plástica. Ayúdanos a realizar la Guirnalda más larga de Aspanoa, que posteriormente trasladaremos al Hospital. De 11.00 a 14.00 horas.

De 16.30 a 19.30 horas. Espacio Informativo solidario.

Foto solidaria con Squad Cierzo

Legion 501.

ESPACIO PLANETARIO DE ARAGON y MUSEO MATEMATICO

Espacio Informativo, juegos interactivos  y sorteos. Torres de Hanoi, Mate, Rascacielas, Juegos de Nim

ESPACIO DKV.

13 h Taller ¿Cómo hablar con mis hijos adolescentes? Con  la psicóloga Marta Martín y Laura Gimeno de Psicología Mente Libre.

18:45 Taller Mindfullnes en Familia ( Sala Polivalente), con Asherco.

GOBIERNO DE ARAGON. DIRECCION GENERAL DE IGUALDAD Y FAMILIAS 

Plasma tu mensaje en el Muro de Conciliación. Horario Continuo

¡ESPACIO UP FAMILY! Y FUNDACION EDELVIVES. 

Conoce Up Family un espacio de encuentro, formación y de acompañamiento para todas las familias.

ESPACIO CENTRO DINGOLONDANGO

Talleres continuos

Taller de Tactos y Contrastes 0 a 3 años

Camino Sensorial

Juegos Reciclados

ESPACIO GRUPO SAN VALERO.

FESTIVAL TOCANDO EL CIELO

De 11 a 13h talleres musicales familiares

PLATAFORMA DE LA INFANCIA

• Hora: desde las 11h

• Edad recomendada: todas las edades

• Lugar:  Edificio San Valero de la Plaza Santa Cruz

Precio:

4€ adultos. 1€ peques

• Organiza:  Menuda Feria

Más información:  https://menudosencuentros.com

¿Cómo consigo llevarme bien con mi suegra? En el programa Ya Es Mediodía

  • El Papa Francisco pide paz entre nueras y suegras del mundo
  • La gran mayoría de los problemas de pareja surgen de las relaciones con la familia política

Haz click en la imagen para ver el vídeo:

Silvia Álava - Ya es Mediodía

Hasta el Papa Francisco ha querido poner su granito de arena para mejorar la relación entre nueras y suegras del mundo. Pero, ¿Por qué se llevan tan mal teniendo tanto en común? La psicóloga Silvia Álava nos ha dado en ‘Ya es mediodía’ las claves para llevarnos bien con la madre de nuestro marido.

«Hoy en día la suegra es un personaje mítico. Siempre se dice que son malas. Pero son la madre de tu marido y/o de tu mujer… Son también madres. Una de las cosas más bonitas para las abuelas es ver a sus nietos. A veces son un poco especiales, pero han dado todo… Tened cuidado con vuestras lenguas. Es uno de los pecados de las suegras«, así pedía durante la homilía el Papa Francisco que las nueras y suegras del mundo intentaran llevarse bien.

Una relación que no suele ser buena, pero ¿Por qué se llevan tan mal las suegras y sus nueras? La psicóloga Silvia Álava nos ha explicado los motivos y nos ha dado algunas claves para intentar solucionar la situación.  

La experta asegura que muchos de los problemas surgidos en la pareja suelen proceder de la relación con la familia política. Y que esto puede suceder porque no intentamos empatizar y entender a la otra parte. Nos olvidamos de escuchar  a la otra persona y convertimos la relación en una competición en la que intentamos quedar por encima.

Silvia Álava resalta que las formas en las que nuestra familia politica gestiona los problemas o situaciones puede ser muy diferente a como lo hace nuestra familia o nosotros hemos aprendido, algo que no significa que sea ni mejor ni peor.

FUENTE: Telecinco.es

Participamos en las Jornadas Escolares organizadas por INCIBE para mejorar las competencias digitales de alumnos y docentes a las que asiste SAR la Princesa de Asturias

Su Alteza Real la Princesa de Asturias participa en la ‘Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad: Disfruta de Internet con Seguridad’ en el I.E.S Julio Verne de Leganés.

Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad

La iniciativa se integra dentro de las Jornadas Escolares organizadas por INCIBE para mejorar las competencias digitales de alumnos y docentes.

Su Alteza Real la Princesa de Asturias participó hoy en la ‘Jornada sobre Juventud y Ciberseguridad: Disfruta de Internet con Seguridad’, en el I.E.S. Julio Verne de Leganés, organizada por el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), dependiente del Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial. 

Este encuentro contó con la presencia de Pilar Alegría, ministra de Educación y Formación Profesional;

Rocío Albert, viceconsejera de Política Educativa de la Comunidad de Madrid y Santiago Llorente, alcalde de Leganés. La sesión formativa, que reunió a 39 alumnos de Bachillerato y FP y profesores y miembros de la Dirección del centro, forma parte de la iniciativa de concienciación a menores, padres y educadores, con la que INCIBE fomenta el uso seguro de las tecnologías a través de Internet Segura for Kids (IS4K).  

Mejorar las competencias digitales

Estas jornadas escolares tienen como objetivo mejorar las competencias digitales del profesorado y el alumnado de Educación Primaria y Secundaria para hacer un uso seguro y responsable de Internet. Así, durante la jornada se abordaron temáticas, como el respeto a los demás y el fomento de habilidades sociales de convivencia en la Red o el impulso del espíritu crítico para contrastar la información en redes sociales.

Identidad digital

Asimismo, se incidió en asuntos relevantes para la creación de una correcta identidad digital de los menores, como el modo de proteger sus dispositivos digitales; y en el desarrollo de iniciativas y actitudes para prevenir los riesgos a los que se exponen en Internet. La sesión estuvo dirigida por Cristina Gutiérrez, técnico de Ciberseguridad para Menores de INCIBE; Laura Cuesta, profesora de Comunicación y Nuevos Medios de la UCJC y experta en Educación Digital; Nacho Guadix, responsable de Educación y Derechos Digitales de UNICEF España y Silvia Álava, especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa en el Centro de Psicología Álava Reyes

Cuatro grupos de trabajo

Durante el desarrollo de la actividad, la Princesa Leonor formó parte de uno de los cuatro grupos de trabajo. Rosa Díaz, directora general de INCIBE, fue la encargada de exponer las conclusiones finales de esta jornada ante más de 450 alumnos del I.E.S Julio Verne.

Itinerarios formativos

Las Jornadas Escolares de INCIBE se celebran desde 2016 en diferentes puntos de la geografía española. Hasta la fecha se han realizado más de 12.300 sesiones, a través de las cuales se ha formado a un total de 56.441 menores y a 14.786 docentes. Esta iniciativa tiene como protagonistas a alumnos y profesores de Educación Primaria y Secundaria. En estas sesiones de formación gratuita de las competencias digitales se trabajan itinerarios formativos que los docentes incluyen posteriormente dentro de sus ciclos formativos.  

FUENTE: INCIBE.es

Fin de la mascarilla en interiores: «Una parte importante de la población va a sentir miedo»

El fin de las mascarillas tiene fecha: a partir del próximo 19 de abril no será obligatoria. Una liberación para muchos y un temor para otros. La psicóloga Silvia Álava nos explica que la retirada de las mascarillas tendrá un impacto psicológico: «hay gente que ha utilizado la mascarilla como un mecanismo de defensa para tapar complejos. Se han acrecentado las inseguridades, pero es importante que nos mostremos tal y como somos realmente». Álava habla sobre que las mascarillas pueden ser un foco de bullying y generar comportamientos difíciles de gestionar. Para ello, propone fomentar la comunicación y trabajar desde el respeto y la empatía. «Necesitamos tiempo para adaptarnos a la nueva situación y darnos tiempo para validar».

La psicóloga Silvia Álava ha asegurado en el Canal 24 Horas que «una parte importante de la población va a sentir mucho miedo» ante el fin de la mascarilla en interiores, que está previsto para el próximo 20 de abril, y «va a esperar un poco a quitársela, para ver que no sube realmente la incidencia, y cuando vea que se está controlando será cuando se la quiten». Sin embargo, esta especialista ha matizado que muchas otras personas «lo van a vivir como una liberación».

Para estas personas más temerosas, esta especialista recomienda «ir poco a poco», y empezar a quitarse la mascarilla cuando estén en un sitio en el que hay menos gente, o con la ventana abierta… «Pequeños factores que nos pueden dar seguridad para después ir incrementando más el número de tiempo que estamos sin la mascarilla puesta», asegura.

«Nos tenemos que dar tiempo para adaptarnos a la nueva situación y para validar las emociones que nos va a generar esta nueva situación», ha manifestado.

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