Entradas

Aprende a entrenar tus emociones y las de tus hijos. Curso online gratuito del BBVA y El País

Conoce cómo podemos aprender a desarrollar, gestionar y regular nuestras emociones y las de nuestros hijos y alumnos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para percibir las emociones tanto en uno mismo como en los demás, de comprender por qué se han producido y ser capaz de regularlas. Las personas emocionalmente inteligentes extraen lo mejor de sí mismas: alcanzan su máximo potencial, disfrutan de mayor bienestar físico y psicológico, y multiplican sus posibilidades de alcanzar sus objetivos.

Cómo se estructura

Silvia Álava Sordo y Ruth Castillo Gualda, doctoras en Psicología, son las encargadas de dar forma a estos contenidos. Juntas han diseñado las herramientas necesarias para entrenar, paso a paso, las habilidades de la inteligencia emocional.

Recuerda que puedes ver el contenido de forma lineal o saltar de un vídeo a otro centrándote en lo que más te interese.

  1. ¿Qué son las emociones? ¿Qué es una emoción?, ¿Para qué sirve?, ¿Cuál es su relación con nuestras acciones?, ¿Y con nuestros pensamientos?, ¿Existen emociones buenas y emociones malas? Reflexionar sobre estos y otros aspectos será el punto de partida para comprender la importancia que las emociones tienen en nuestra vida.
  2. Se escucha con el cuerpo: Nuestro cuerpo transmite emociones. Los gestos, la mirada y la postura expresan lo que sentimos. Si tomamos conciencia de lo que transmitimos con el cuerpo, mejoraremos nuestra capacidad de comunicación con los demás.
  3. Lo que ves… y lo que no ves: Las emociones tienen dos caras: una visible y otra invisible. Conocerlas ambas y comprender su alcance es uno de los secretos de la Inteligencia emocional.
  4. ¿Cómo te sientes? Medidor emocional: ¿Sabías que las emociones se pueden medir? El medidor emocional sirve para identificar y clasificar las emociones. Porque sólo tomando conciencia de ellas podrás gestionarlas de forma saludable.
  5. Adivina mi emoción: Desarrolla el autoconocimiento y la empatía adivinando las emociones. Analiza qué transmites y tu capacidad de identificar las interpretaciones de los demás.
  6. Quién es quién de las emociones: ¿Cómo se diferencia la motivación de la inspiración? Este es un juego para ampliar tu vocabulario emocional. Dale un nombre a cada emoción y analiza sus matices. Descubrirás lo importante que es profundizar en su significado.
  7. Un cuento muy especial: Las emociones se relacionan entre ellas y se transforman unas en otras. ¿Cuántas emociones puedes sentir en un día? Descubre cómo escribir un cuento sobre la evolución de las emociones.
  8. Diario emocional: ¿Cómo te sentiste? ¿Por qué? ¿Cuál fue tu respuesta? La mejor forma de conocer tus emociones es analizarlas. En este ejercicio, iniciamos un diario para expresarlas a través de la escritura o el dibujo.
  9. Estilos de respuesta: Aprende a sentir, pensar y actuar para solucionar los conflictos desde la empatía y el acuerdo. Sin imponer tu opinión y respetando la de los demás. La asertividad es la respuesta.
  10. El poder de la emoción: Las emociones no son buenas o malas, negativas o positivas. Todas son necesarias, todas son útiles. En este juego de mesa, descubrirás que si utilizas las emociones correctas puedes conseguir todo lo que te propongas.
  11. ¿Reaccionas o respondes? Abrir un refresco después de haberlo agitado no es una buena idea.  Reaccionar de forma impulsiva, darle vueltas a todo o solo culpar a los demás, tampoco. Conoce qué tipo de respuestas automáticas damos y cómo podemos evitarlas.
  12. Estrategias saludables: ¿Qué puedes hacer cuando estás triste? ¿Cómo afrontas una situación emocional complicada? ¿Se puede mantener la alegría? Conoce cómo hacer deporte, escuchar música o hablar con tus amigos te puede ayudar a regular tus emociones.
  13. La respiración diafragmática: ¿Quién no se pone nervioso alguna vez? En este ejercicio practicarás la ‘respiración diafragmática’. Entrena esta técnica para relajarte y consigue mantener la atención siempre que lo necesites.
  14. El rincón de la calma: A veces, en momentos de enfado, nos dejamos llevar por la emoción y hacemos o decimos algo de lo que luego nos arrepentimos. ¿Podemos aprender a controlar nuestras emociones en esos momentos? Sí.

Videoguía de Inteligencia Emocional para padres y docentes

Salud Emocional

En estos días estamos recibiendo mucha información sobre qué hacer con los niños en casa. Los padres nos hemos convertido en profesores, monitores de tiempo libre, entrenadores…; además de amos y amas de casa.Y todo ello, sin olvidar que, por supuesto, seguimos trabajando desde casa. Nos espera un gran reto, del que seguro todos vamos a salir muy reforzados, y del que vamos a sacar un gran aprendizaje.

En toda esta vorágine de tareas se nos está olvidando algo fundamental: ¿estamos cuidando la salud emocional de nuestros hijos e hijas?

En esta situación es normal sentir miedo, sentir rabia, sentir frustración; los adultos lo sentimos y los niños lo notan, y por supuesto los niños también sienten miedo, rabia, tristeza y frustración.

Por eso es importante reservar espacios para hablar de lo que sentimos y ayudarles a verbalizarlo, porque ellos no siempre sabrán cómo hacerlo.

En estos días, os invitamos a trabajar la Inteligencia Emocional con vuestros hijos, y, ya de paso, con nosotros mismos.

La Inteligencia Emocional es la capacidad para identificar lo que sentimos en primera persona y también lo que sienten los demás, comprender por qué nos sentimos así, cuál es la causa y la consecuencia de mi emoción, y cómo las emociones van cambiando a lo largo del día. Saber nombrar con precisión lo que sentimos, utilizar la información de las emociones para poder hacer una buena toma de decisiones y ser capaces de manejar y regular nuestras emociones, así como responder de forma premeditada en lugar de reaccionar en automático.

Todo esto son habilidades de la inteligencia emocional, y como tales, se pueden trabajar. En esta guía os proponemos una serie de videos y ejercicios agrupados en 5 pasos para que sepáis cómo hacerlo.

Descárgate la Guía de Inteligencia Emocional para padres y Docentes en el siguiente enlace:

¿Qué es la Facilitación Emocional?

La segunda habilidad de la #InteligenciaEmocional es la Facilitación Emocional

  • No existen #emociones buenas ni malas.
  • Todas son necesarias.
  • Nos dan información, escúchala, te ayudará a tomar decisiones.
  • Todos podemos generar emociones.

#psicología #cuarentena #educacion

5 cosas que puedes hacer para favorecer un buen desarrollo emocional en la infancia. Colaboración con Padres y Colegios

Los padres y los maestros tenéis un papel fundamental a la hora de favorecer el correcto desarrollo emocional de vuestros hijos y alumnos. Los niños cuando son pequeños necesitan la ayuda de sus adultos de referencia para poder regular tanto su conducta como sus emociones, así, por ejemplo, la lactancia materna, los cuidados y el contacto físico ayudan a que los bebés puedan regularse. Según van creciendo, cada vez serán más autónomos a la hora de saber manejar su conducta y sus emociones, no obstante, es importante que les vayamos mostrando la forma de hacerlo, a la vez que les acompañamos en este proceso.

Las emociones constituyen el primer medio de comunicación, y están presentes en los bebés desde su nacimiento. Por eso es tan importante que los adultos sepamos interpretarlas. Además, el tipo de cuidados que los niños reciben en su día a día, sobre todo en las pequeñas acciones cotidianas marcarán cómo serán sus relaciones en la vida adulta. No obstante, el cerebro es plástico y siempre podemos aprender nuevas formas de relacionarnos. Y es que, nos ocupamos de que los niños aprendan a leer, a escribir, a que sepan matemáticas, idiomas… pero no a manejar, controlar y ser dueños de las emociones.  El estilo educativo de los padres tiene influencia en el desarrollo socioemocional de los niños tanto a corto como a medio y a largo plazo. Es importante conocer los diferentes estilos educativos y sus consecuencias en el desarrollo emocional de los niños para conocer cuál es la mejor opción para educarlos.  

Estilos educativos

Existen cuatro tipos de estilos educativos:

  1. Los padres con estilo democrático intentan dirigir la conducta del niño hacia una madurez, por eso tratan de fomentar su autonomía, favoreciendo el diálogo y la comunicación, sin dejar de imponer su rol de padres. Parten de que tanto el niño como los padres tienen ciertos derechos y responsabilidades con respecto al otro y utilizan la negociación y el razonamiento.
  2. Los padres autoritarios valoran la obediencia, utilizan el castigo como principal medida educativa, no favorecen el diálogo y restringen la autonomía del niño.
  3. Los padres permisivos no siempre son capaces de marcar ciertos límites y evitan el recurso de la autoridad, el castigo y las restricciones. No son exigentes en relación con la responsabilidad en la realización de tareas y en cuanto a las expectativas de madurez y actúan de forma sobreprotectora con ellos, impidiendo que desarrollen su autonomía.
  4. Los padres negligentes no son capaces de resolver las necesidades en ocasiones fisiológicas de sus hijos, y casi nunca las emociones. No están presentes cuando los niños les necesitan.  

Consecuencias del estilo educativo en el desarrollo socioemocional

El estilo educativo de los padres puede llegar a condicionar el desarrollo socioemocional de sus hijos. Así sabemos: Los niños cuyos padres tienen un estilo democrático suelen desarrollar una buena autoestima y autoeficacia, además de buena competencia social. Suelen tener buen rendimiento escolar y tienen una menor incidencia de problemas psicológicos y de conducta. Los niños cuyos padres tienen un estilo autoritario, es cierto que tienen un alto nivel de obediencia e incluso de rendimiento escolar. Sin embargo, desarrollan pocas competencias sociales. Pueden tener problemas de autoestima, sobre todo porque se perciben como menos eficaces. Además, presentan una mayor incidencia de síntomas depresivos y problemas emocionales. Los niños cuyos padres tienen un estilo permisivo, desarrollan buena autoestima y pueden tener una buena competencia social, sin embargo, tiene un rendimiento académico menor y mayor incidencia de problemas de conducta y abuso de sustancias. El estilo educativo negligente, es sin lugar a duda el que más problemas llega a generar en los niños. Con problemas escolares, bajo desarrollo de competencia social. Una mayor incidencia de problemas de ajuste psicológico y mayor incidencia de problemas de conducta y abuso de sustancias.  

¿Qué podemos hacer para favorecer el desarrollo socioemocional de los niños?

La primera escuela donde se enseña a manejar las emociones es la familia, por tanto, es necesario que los padres y maestros sepamos gestionar nuestras propias emociones para que así actúenos como modelos de autoregulación emocional para los niños. Además, podemos trabajar las siguientes acciones con nuestros hijos y alumnos siguiendo las siguientes pautas:

  1. Reconocer Emociones. Es importante enseñar a los niños a reconocer las emociones, ser conscientes del estado emocional en el que nos encontramos, tanto en uno mismo como en los demás.
  2. Favorecer los buenos momentos, y que los niños experimenten bienestar, emociones agradables que les ayuden a contrarrestar las desagradables.
  3. Actitud Positiva. Mostrarles cómo tener una actitud positiva ante la vida, y cómo disfrutar.
  4. Favorecer la autonomía: que hagan las cosas por sí solos.
  5. Prestarles atención, sobre todo cuando hacen bien las cosas, y trasmitirles la idea de tú me importas, tus necesidades me importan, cómo te sientes, me importa.

FUENTE: Padres y Colegios

#Video ¿Cómo establecer un clima de confianza en el entorno familiar?

¿Cómo establecer un clima de confianza en el entorno familiar? Para la generación de un buen clima de confianza será necesario poner en común ¿Qué es lo que cada miembro de la familia necesitaría para sentirse cómodo a la hora de comunicarse dentro del entorno familiar?

#Vídeo ¿Cómo trabajar la comprensión emocional con los #niños?

¿Cómo trabajar la #inteligenciaemocional con los #niños?

  • Trabajando la comprensión emocional
  • Juguemos a aprender el nombre de las #emociones
  • Contaremos cuándo hemos sentido cada emoción
  • Prueba a utilizar un dado emocional

#Psicologia #educacion

El hambre emocional que esconde la obesidad infantil. Colaboración con EFE Salud

El sobrepeso y la obesidad afecta al 43 % de los niños españoles. Atajarlo con dieta y un aumento de la actividad física en la mayoría de los casos no es suficiente. Detrás se esconde el hambre emocional, una forma de comer desequilibrada e impulsiva, que requiere tratar psicológicamente al menor y a su familia

El hambre emocional que esconde la obesidad infantil

Infografía cedida

Detectar el hambre emocional y tratar de una forma global a los menores es lo que lleva a cabo el programa ENTREN de intervención psico-familiar interdisciplinar En determinados centros de salud y un hospital de la Comunidad de Madrid impulsado por el grupo de investigación ANOBAS de la Universidad Autónoma de Madrid.

En las XXIV Jornadas Internacionales de Nutrición Práctica, celebradas este mes en la Fundación Pablo VI de Madrid por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA), el programa ENTREN y la educación emocional fueron algunos de los asuntos tratados.

La psicóloga Silvia Álava destacó la importancia de la educación emocional como base de una alimentación sana y subrayó que, cuando se aborda la obesidad en niños, hay que evaluar también a la familia desde el punto de vista emocional y de hábitos que transmiten a sus hijos.

“Las estrategias de intervención contra la obesidad deberían estar dirigidas a ingerir una menor cantidad de alimentos y a aumentar la actividad física, pero en muchos casos eso no es efectivo ya que puede haber problemas emocionales detrás”, aseguró la especialista en psicología clínica y educativa.

Hambre emocional por tristeza o ansiedad

Tristeza o ansiedad suelen ser las emociones más frecuentes que se esconden detrás de comer de forma compulsiva alimentos insanos ricos en grasas o azúcares.

“Es el hambre emocional. Mientras comen tapan las emociones, sienten placer, pero cuando terminan, las emociones vuelve a surgir. Y así los niños se meten en un bucle infinito del que no saben salir”, apuntó la experta.

Esa es la razón por la que se debe trabajar la autorregulación emocional en el niño, explicó Silvia Álava, poner el foco en los motivos de tristeza y ansiedad, pero también en los posibles problemas de conducta.

“La educación emocional hay que hacerla también desde las aulas, les enseñamos diferentes disciplinas pero no a reconocer lo que sienten y hacerles dueños de sus emociones, algo que también nos pasa a los adultos”, indica.

Por eso, es necesario educar en inteligencia emocional, en reconocer las diferentes emociones que sentimos y que sienten los demás y poder expresarlas correctamente.

“Las emociones son todas buenas, no hay emociones malas, nos dan información de que está pasando algo y que tengo que escucharme. Es fundamental comprender por qué siento algo, verbalizarlo y regularlo para evitar utilizar la comida”, señaló la psicóloga.

hambre emocional
La psicóloga Silvia Álava. EFE/Ana Soteras

Un tren con destino a la salud

Precisamente ese es uno de los objetivos del programa ENTREN, una metáfora de un viaje en tren cuyo destino es la salud y cuyas paradas representan las estrategias de aprendizaje para mejorar la calidad de vida y el bienestar psicológico, explicó la psicóloga Marta Rojo, integrante del equipo de investigación ANOBAS, en las jornadas.

Este programa multidisciplinar, gratuito, se enfoca en niños de 8 a 12 años con sobrepeso y obesidad con el fin de mejorar su calidad de vida y bienestar psicológico del menor y su familia.

Se desarrolla en dos centros de salud de las localidades madrileñas de Alcobendas y Getafe y en el Hospital Niño Jesús de Madrid durante seis meses y con un seguimiento posterior de dos años.

“La obesidad infantil es un problema complejo y multifactorial. Las cifras de prevalencia son alarmantes. No podemos mirar para otro lado”, concluyó Marta Rojo.

FUENTE: EFESalud

La Inteligencia Emocional como aliado del aprendizaje. Colaboración con Padres y Colegios

Nos preocupamos mucho porque nuestros hijos y alumnos aprendan y salgan lo más preparados posibles de las escuelas y de los institutos, que adquieran muchos conocimientos, que saquen buenas notas. Y en ocasiones se nos olvida que la inteligencia emocional es un gran aliado del aprendizaje y en ocasiones un mejor predictor de los resultados académicos que el Cociente de Inteligencia Total. Por tanto, no podemos dejar la educación de las emociones a la suerte, debemos activarla de forma sistemática, y basándonos en programas que hayan demostrado su validez de forma empírica.

¿Por qué es tan importante la Inteligencia Emocional en los niños?

Seguro que muchos de los lectores recordarán el famoso experimento de Walter Mischael, más conocido como “el test de la golosina”. En este test, se les pedía a niños y niñas de 4 años de edad que pasaran al que los investigadores llamaban <<el cuarto de las sorpresas>>. En la habitación había una mesa y una silla, además de un espejo a través del cual se podía ver la reacción de los niños. La investigadora le pide al niño o la niña que se siente y le ofrece una golosina, que pone delante en un plato. La psicóloga le dice que tiene que salir un momento, y que si quiere puede comerse la golosina ahora mismo, pero si espera a que ella vuelva le dará otra y podrá comerse dos. También añadía que si quiere comerse la golosina mientras ella está fuera, también puede hacerlo, pero perderá la segunda. ¿Qué hicieron los niños de este experimento? Ante esta situación podían ocurrir tres cosas:

  • Un tercio de los niños se comió la golosina nada más salir la investigadora.
  • Un tercio logra esperar unos minutos, aunque finalmente se comió la golosina.
  • Un tercio fue capaz de esperar a que volviera la psicóloga entre 15 y 20 minutos.

El objetivo inicial de la investigación era conocer las estrategias que permitían posponer la gratificación de los niños, y no esperaban encontrar relación entre el tiempo que el niño en edad infantil tardaba en comerse la golosina y su comportamiento futuro en la vida real. Sin embargo, cuando se hizo un seguimiento longitudinal de los niños el estudio mostró que los niños y niñas que supieron esperar en la adolescencia eran más independientes y tenían una mayor capacidad de autocontrol, más confianza en sí mismos y una mayor tolerancia al estrés y los que se comían inmediatamente la golosina soportaban peor la frustración, eran más indecisos y socialmente menos hábiles, incluso tenían, de promedio, unas notas más bajas en las pruebas de acceso a la universidad.

Cuando los niños y niñas que participan en el estudio eran adultos (entre los 25 y los 30 años) también se encontraron diferencia entre los que habían sabido esperar y lo que no. Así los primeros tenían un menor consumo de drogas, menos índice de masa corporal, mayor autoestima, mayor nivel educativo, más tolerancia al estrés y la frustración y mejores relaciones sociales. En un tercer momento, cuando los sujetos ya contaban con 40 años se realizó un seguimiento con técnicas de resonancia magnética. Los resultados mostraron que los que habían sido capaces de resistir la tentación a los cuatro años presentaban una mayor actividad en la corteza prefrontal derecha, una zona relacionada con el control de la conducta y la toma de decisiones. Mientras que el grupo que se comió la golosina mostraron una mayor activación en el estriado ventral, que es la región cerebral donde se procesan las recompensas positivas y está vinculado a los circuitos del placer y de las adicciones.

Otras investigaciones longitudinales, como la realizada en Dunedin, Nueva Zelanda, muestran que un buen autocontrol durante la infancia influye en la salud, la riqueza y la seguridad en la edad adulta. Por tanto, la capacidad para gestionar nuestras emociones, si se aprende durante la infancia, tendrá también una gran influencia en la edad adulta. Si sabemos todo esto ¿Por qué no introducimos la educación emocional en la escuela y en las familias?

La capacidad para gestionar nuestras emociones, si se aprende durante la infancia, tendrá también una gran influencia en la edad adulta.

La evidencia científica nos muestra que los programas de intervención en educación emocional son efectivos, tanto a corto como a largo plazo en variables como el rendimiento académico, la relación alumno-maestro, se reducen los problemas de conducta, de bullying y ciberbullying, la ansiedad y el consumo de sustancias. Mejorando tanto la salud física como emocional de los participantes, de los alumnos y de los profesores.

Si su hijo o su alumno se comió la golosina, tampoco hay que dramatizar, pero sí ocuparse en hacer una buena educación socioemocional y para ello será necesario tener unas pautas educativas claras, con normas y límites, instrucciones sencillas, ser consistentes y coherentes, y contar con programas de entrenamiento emocional que estén basados en la evidencia científica y administrados por profesionales cualificados.

FUENTE: PadresyColegios.com

Vídeo de la charla TEDx Manzanares «¿Matará la sobreprotección la Inteligencia Emocional de tu hijo?»

Es muy bueno que los niños aprendan muchas cosas y experimenten. Pero, ¿es posible que a veces queremos que hagan todo a la vez y tengamos niños hiperestimulados?

¿Estamos proporcionando a nuestros hijos las herramientas para enfrentarse a los continuos cambios que, sin duda, les deparará la vida?

Hablamos de todo ello en esta charla realizada en TEDx Manzanares.