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“El Grinch roba la Navidad”: el trend viral de TikTok en el que los adultos se disfrazan y roban regalos que puede dejar “una huella psicológica” en los más pequeños

Imagínate que una noche, sin esperarlo, el famoso Grinch aparece en tu casa dispuesto a robarte la Navidad y todos los regalos. Esto es algo que han experimentado algunos niños en Estados Unidos después de que el trend o tendencia de TikTok ‘El Grinch roba la Navidad’ –en el que uno de los padres se disfraza del personaje y asusta a los niños– se haya viralizado.

Más allá de las reacciones que entienden esta tendencia como una broma, en Maldita.es hemos consultado a dos psicólogas para saber qué impacto tienen estas acciones sobre los niños y si pueden acabar afectando a su desarrollo o generando un trauma.

‘El Grinch roba la Navidad’, un ‘trend’ viral

Esta tendencia viral está centrada en el famoso personaje infantil conocido como ‘El Grinch’. Creado por Theodor Seuss Geisel en 1957, se trata de una figura que trata de amargar las Navidades a los niños de todo el mundo. El trend consiste en que uno de los padres o familiares de los más pequeños se disfracen de este personaje e irrumpan en la casa durante la noche para llevarse los regalos y asustar a los niños.

La situación acaba en la mayoría de los casos con los pequeños gritando, llorando y corriendo de miedo, mientras los padres los graban y se ríen detrás de la cámara. Hay niños que, incluso, han tratado de defenderse y agredir al elfo que, al final, siempre acaba llevándose algunos de los regalos.

Algunos de los vídeos del trend publicados en TikTok.

Estos vídeos acumulan millones de reproducciones en redes sociales y han dado la vuelta al mundo, pero muchos usuarios critican este trend. Muchos usuarios culpan a los padres de hacer sufrir a los más pequeños y de poder causarles un trauma en el futuro, además, aseguran ellos “nunca harían eso a sus hijos”. Otros, sin embargo, comentan “que se apuntan la broma” para las próximas Navidades.

Comentarios en uno de los vídeos publicados en la plataforma. 

Los niños viven estas experiencias “de manera muy real”

La psicoterapeuta Carolina Cáceres explica que los niños viven este tipo de eventos de manera muy real: “Lo que para el adulto puede ser una sencilla broma, el niño lo asume como una realidad irrefutable”. De ahí viene, resalta, “el pavor” que se ve en sus caras durante el vídeo, la “frustración” por perder sus juguetes, los gritos. “A estas emociones se suma, además, la extrañeza de ver a adultos riendo cuando algo muy malo está pasando”, añade.

Silvia Álava, doctora en Psicología Clínica y de la Salud, señala que a la rabia y al miedo se une una segunda parte: “La figura que les tiene que proteger, que son mamá y papá, en vez de protegerlos y frenar al Grinch y echarle, les están grabando. Esto lo único que hace es incrementar el malestar del menor”.

Algunas de las reacciones de los pequeños al ver al supuesto Grinch. 

Para Cáceres es importante resaltar la edad de los pequeños que aparecen en los vídeos: “Tienen seis años o menos. Eso significa que están en una etapa en la que el pensamiento mágico está todavía presente en ellos. Es decir, entienden el lenguaje de manera literal, de forma que si tú le dices que el hada de los dientes vendrá a dejarle algo a cambio de llevarse sus dientes, te van a creer. Eso hace que los niños elaboren el mundo que les rodea desde la fantasía”. Álava insiste en que el niño “no es consciente” de que es una broma: “No son conscientes en ningún momento. Ellos creen que el verdadero Grinch está yendo a su casa a robar la Navidad”. “Están aterrados porque viven esos hechos como reales”, explica Cáceres.

Los padres, dice la experta, desconocen el impacto que puede tener someter a sus hijos a este tipo de experiencias. “El rol de los cuidadores primarios –es decir, el de los padres– es dotarlos de seguridad y hacerlos sentir cuidados y protegidos para que los niños puedan enfrentar las adversidades de manera exitosa”, explica.

Con este tipo de situaciones, dice Álava, rompen el vínculo de seguridad que los niños tienen con ellos, porque los progenitores tienen que ser las figuras que les protejan: “Como psicóloga, quiero pensar que estos padres no están calibrando el daño que les hacen a sus hijos”.

Estas experiencias podrían dejar “una huella psicológica” en los pequeños, según los expertos consultados por ‘Maldita.es’

Muchos usuarios han respondido indignados a estos vídeos asegurando que este tipo de vivencias puede causar traumas en los más pequeños. Ante eso, Cáceres recuerda la definición de ‘trauma’, que se recoge como “cualquier evento que se vive de manera inesperada, involuntaria y que amenaza directamente tu seguridad, tu vida e integridad dejando una huella psicológica”. La experta señala que, si bien en términos reales estos eventos no amenazan la vida real de los pequeños, “los síntomas que podrían experimentar posteriormente sí pueden ser muy similares a los de un estrés postraumático: como flashbacks, llantos repentinos o episodios de ansiedad, entre otros”.

Dependerá mucho del niño o la niña, dice Álava: “Habrá niños que lo olviden cuando sepan que es una broma, pero habrá otros para los que sí sea un pequeño trauma. Hay que tener cuidado porque, se lo genere o no, el malestar del niño no vale la pena y menos por conseguir un puñado de likes”.

Cáceres recuerda que los eventos son percibidos de una manera muy particular por cada persona y aunque el evento en sí no es traumático, “la forma en la que los niños lo procesen y perciban sí puede constituir un evento traumático para ellos”. Incluso, resalta la experta, este acontecimiento podría marcar la concepción que el niño tenga a partir de ahora de la Navidad: “Puede guardarla en la memoria como un evento muy desagradable, puede incluso generar sentimientos de rechazo y aversión a la Navidad por temor a que este evento tan intenso se vuelva a repetir”. Álava coincide: “Habrá que ver qué pasa después. Puede que cuando se entere que el Grinch era alguno de sus padres empiece a cuestionárselo todo”.

La exposición de los pequeños en estos vídeos fomentan su vulnerabilidad

Cáceres explica que al exponer sus emociones de esta manera, acompañadas de risas o burlas que invalidan sus sentimientos de miedo, “los pequeños se vuelven más vulnerables”. Además, resalta que estos vídeos “normalizan” conductas poco empáticas como la burla frente al llanto del otro: “Esto genera un desequilibrio de poder, donde el que se burla del otro es el más fuerte o el más guay. De esta forma, los niños pueden aprender a relacionarse ejerciendo este poder sobre sus compañeros al trasladarlo al ámbito social”.

Hemos subido el vídeo a la red social, dice Álava, y hemos dejado al menor completamente expuesto: “De alguna manera hemos vulnerado su derecho a la protección de la infancia. El resto de personas del mundo no tienen porque verlos llorando y pasándolo mal. Más cuando el vídeo se puede volver viral”. La experta insiste en que estos vídeos perduran en redes y que, en un futuro, cuando los niños crezcan puede no gustarles y acabar enfrentándose a sus padres para saber por qué decidieron colgarlos. “Los vídeos en los que hay menores no tendrían que estar en la red por el daño que les podemos hacer con ellos”, zanja.

FUENTE: maldita.es

La última canción de Shakira, analizada por varios psicólogos: «Los que sufren son los hijos»

Los expertos coinciden en que expresar y compartir los sentimientos ayuda a superar una ruptura, pero que hay que tener cuidado cuando hay menores involucrados

Shakira lanza su bomba nuclear a Piqué en su tema con Bizarrap

Por MARÍA LOZANO

La última canción de Shakira, que ha visto la luz este jueves, ha sembrado polémica sobre la forma que ha tenido la cantante de superar la ruptura con Piqué. La colombiana es bastante explícita y la letra desvela detalles sobre el estado de la relación entre ambos. Varios psicólogos analizan en ABC los últimos versos de Shakira.

Tanto Silvia Álava, doctora en psicología y autora del libro ‘¿Por qué no soy feliz?‘, como Guillermo Fouce, doctor en psicología, profesor en la Universidad Complutense, presidente de la fundación Psicología sin fronteras, coinciden en que expresar las emociones y compartirlas ayuda, pero que hacerlo público cuando hay hijos en la pareja es perjudicial para ellos.

«Sacar la rabia y el dolor es positivo, lo que es controvertido es hacerlo canción. La canción tiene vida propia, todo el mundo habla de ella y eso va a transformar el contexto en el que vivan los niños. Son los que más sufren«, señala Fouce, que opina que el último ‘hit’ de Shakira es »el traslado de una guerra de quién es el bueno y quién es el malo a la opinión pública«.

Álava insiste en que estamos hablando de «dos niños de 7 y 9 años y no conviene que reciban información sobre las cosas que han podido pasar en la pareja. A los niños siempre hay que dejarles fuera«. Es preferible que queden al margen porque aunque la relación entre los progenitores haya terminado, los hijos mantienen la relación con ambos, asegura la psicóloga.

«Predisponer en negativo puede provocar que lo pasen mal cuando tengan que estar juntos», indica la especialista. Esto se puede aplicar también a la nueva pareja de uno de los progenitores. En este caso, Shakira menciona de forma evidente a Clara, la novia de Piqué y la persona con la que supuestamente le fue infiel a la cantante. «Una de las cosas más desafortunadas es introducir a una tercera persona», coincide Fouce.

Consecuencias en su estabilidad emocional

Al final, cuanta más información negativa reciban los niños sobre lo que ha ocurrido en la pareja y el porqué de la ruptura es peor. «Cuando se meten en procesos de separación en los que tienen tantos detalles, puede haber consecuencias a nivel de su estabilidad emocional. Los que sufren son los menores», señala Álava.

Todo esto sería diferente, aseguran, si no hubiera menores de por medio. «Si no tiene hijos, tú puedes sentirte en la libertad de expresar lo que estás sintiendo, pero esto es completamente diferente», afirma la especialista. Al margen de esto, Fouce concluye que la canción es «una forma de intentar superar ese rencor» y celebra el empoderamiento que ha generado.

FUENTE: abc.es

Entrevista en Antena 3 Noticias

Hablamos para Antena 3 Noticias sobre el incremento de casos de violencia de género en España en este mes de diciembre y la manipulación psicológica de los agresores sobre las víctimas.

#stopviolenciadegénero

¿Qué puede pasar cuando le entregas un móvil a tu hijo o a tu hija?

Os comparto esta nueva campaña de UNICEF #LeDasUnMóvilyYa

La guía que no viene con el móvil

#LeDasUnMóvilyYa

Con la llegada del primer móvil nos surgen muchas dudas y preguntas para mantenerles seguros en internet.

Madres y padres somos responsables de que esa experiencia sea lo más segura posible, que pueda ser informada y con unas pautas de uso y límites claros.

Descarga la guía que no viene con el móvil, con 10 pasos para ayudar a tus hijos a hacer un buen uso de él -> DESCARGAR GUÍA

Y aquí Más recursos y materiales sobre la campaña

Silvia Álava, psychologist: ‘We are very hypocritical; we celebrate Halloween and dress up, but we don’t talk about death’

Wearing a disguise fosters the imagination, creativity and empathy of the children. This time of year is a great opportunity to do it, always taking their tastes and wishes into account, and explaining the meaning of the celebration.

Writer: CAROLINA GARCÍA

Witches. Spiders. Ghosts. Jack-o’-lanterns. Halloween is right around the corner. It’s a very exciting day for many children, who will get to dress up and collect fistfuls of candy. But how well do they know the meaning of this celebration? Child psychologist and author Silvia Álava Sordo believes that its main purpose – that grandparents, parents and children spend some time with nostalgia and death – is fading away.

“I think we are very hypocritical, because we celebrate this day and dress up, but we don’t talk about death with the children,” says Álava.

“It’s not just that day.

There are parents who are incapable of dealing with death, who keep their children away from hospitals and funeral homes – even from illness. This is wrong because death is a part of life, and this day can be a good opportunity to remember those who are no longer here,” she adds.

Álava believes that it is a good idea to teach children that, aside from all the fun of dressing up and having a great time with their friends, there are places like Spain and Mexico where people spend that time of the year remembering those who have died. “Perhaps it’s a good moment, for example, to remember the grandfather who passed away this year, to look at his photos together and tell stories about his life. Not from a place of sadness, but from nostalgia. Letting them know that, although we obviously miss him, we’re grateful for the time we spent with him.”

What should they dress up as?

As October 31 approaches (and many tend to start the celebrations earlier), children get increasingly excited about the day when they will become vampires, witches or mummies. Regarding the costumes they should choose, Álava Sordo says the main thing to avoid is masks, especially if they are young: “It’s not only that you can’t see their faces, but also that it can overwhelm them and impair their breathing.” What’s more, some minors could be afraid to go as vampires, witches or skeletons: “The best thing in these situations is to talk to them about the playful side of Halloween […] such as the costumes, the jack-o’-lanterns or the trick-or-treating, and ask them if they understand, and how they want to participate. Maybe they want to go as something else. And that’s fine, too.”

Around this time, there is often a parental debate about whether it is better to buy a costume or to make it at home.

“In my opinion, it’s better to do it yourself,” says Álava.

She is not talking about the parents sewing away at night; she means organizing a family activity, involving the children and being creative. “We can simply take cardboard, rubber bands, things we have at home, and make it together bit by bit.” The psychologist emphasizes that the point is not to win a contest, but to do something fun, even if the result is not as spectacular as a costume you could purchase at a store. “In addition, with activities like these you teach teamwork, and the child will feel much more involved.”

Of course, in school there must be a consensus between store-bought and homemade costumes.

“There may be a boy or a girl in the classroom whose family cannot afford it. It is essential to be aware of each minor’s personal situation, so that the teacher can praise the effort and creativity of the child and their family. And, above all, it is not about who has the best costume – it is a moment of group cohesion, to have fun, a day in which we do different things.”

Normally, and especially in early childhood education, there is a tendency for teachers to choose a theme for the costume, such as witches, vampires and spiders. Álava points out that it is important for teachers to take into account the tastes of their students, and to choose something they can understand: “A good idea would be for everyone to go as animals, as easily identifiable professions or, in the case of Halloween, maybe mummies or witches. What could a child not understand? If they all go as people from the 1980s, for example, or from a specific horror movie.” In addition, teachers should be sympathetic when a child comes to class with something different from what was originally planned: “It’s OK. We still have fun.”

“Some children love to dress up, but others don’t,”

she continues. “In these situations you have to respect their opinion, you have to understand that they don’t want to do it.” In conclusion, you do not have to force or convince them to do it. In these cases, Álava adds, what is best is to explain to the minor what they will find when they arrive at school that day. “You have to tell them that everyone is going to be in disguise except for them, and that they may have to answer questions from their peers or the school community. You also have to warn them that they may feel a little weird being the only one that is different.” You can propose to buy or make a costume together the previous days, so they have something to wear if they change their mind, or even put it in their backpack, just in case – “with their permission, of course. You have to let them know.”

The benefits of dressing up

“Parents should know that wearing a disguise is more than just a child dressing up as their favorite character at a party or during Halloween. They are role-playing, it’s a game. And I’m not just talking about store-bought outfits; the child does it at any time of the year, for no reason, and with anything. They can use paper, rags, cloth, or their parents’ clothes. Anything goes.” And the benefits are many.

As the expert explains, this type of symbolic play – a spontaneous activity in which children use their mental ability to recreate a scenario for entertainment – fosters creativity, imagination and empathy. “Sometimes it’s not easy to understand the feelings of others, and costumes can help children comprehend unfamiliar situations; they help them create and experience different characters and, on top of that, they have a good time while they do it.”

Elpais.com

¿Qué hacer si tu hijo tiene miedo en Halloween?

Os adjunto estos 5 consejos de Sonia López Iglesias sobre los miedos de los más pequeños de la casa ante las brujas, los fantasmas y los villanos…

Entrevista en El País: “Somos un poco hipócritas cuando celebramos Halloween y nos disfrazamos, pero no hablamos de la muerte con los niños”

Disfrazarse ayuda a los más pequeños a despertar su imaginación y a ser más creativos y empáticos. Una fiesta en la que también hay que respetar sus gustos y que es buena idea aprovechar para que conozcan por qué se celebra el Día de Todos los Santos.

Por CAROLINA GARCÍA

Halloween está a la vuelta de la esquina

Brujas. Arañas. Fantasmas. Calabazas. Halloween está a la vuelta de la esquina y muchos niños y niñas viven con emoción esta fiesta, porque se van a disfrazar y en el colegio será un día diferente. ¿Pero conocen los niños el verdadero significado de esta celebración importada de Estados Unidos y que ha cogido cada vez más fuerza en los últimos años? ¿Qué ha ocurrido con nuestro Día de Todos los Santos? Silvia Álava Sordo, psicóloga infantil y autora de libros como ¿Por qué no soy feliz? Vive y disfruta sin complicarte la vida o El arte de educar jugando, es de la opinión que se está perdiendo la finalidad de este día: que abuelos, padres e hijos convivan con la nostalgia y la muerte.

“Efectivamente, Halloween es una celebración que no es nuestra, sino importada, y que ha dejado de lado nuestro Día de Todos los Santos, en el que vamos a los cementerios, llevamos flores y encendemos velas por nuestros seres queridos.

 Y creo que somos muy hipócritas, porque celebramos este día y nos disfrazamos, pero no hablamos de la muerte con los niños”.

Álava se refiere al hecho de que muchos padres y madres no hacen partícipes a sus hijos de todo el ritual que conlleva el 1 de noviembre en España. “Parece una broma, pero no sucede solo ese día. Hay progenitores que son incapaces de lidiar con la muerte, que continuamente alejan a sus hijos de los hospitales, de los tanatorios e, incluso, de la enfermedad. Y esto está mal porque la muerte es parte de la vida, y este día puede ser una buena oportunidad para recordar a aquellos que ya no están”, añade.

“Hemos importado toda esa parafernalia del disfraz de Halloween, disfraces de zombis, de brujas, de esqueletos, pero luego se nos ha olvidado toda la parte más emocional”,

incide. Para ella, esa parte emocional es hablar de la muerte con los niños: “Que entiendan que morir forma parte de la vida. Aunque es cierto que hasta los seis años los menores no entienden la idea del no retorno, el que si mueres ya no vuelves —la experta se refiere a la edad en la que el desarrollo cerebral empieza entender que vivimos y morimos―”.

Álava cree que es una buena idea explicarles que, además de la ilusión de disfrazarse en Halloween porque se lo van a pasar fenomenal con sus amigos, existe el 1 de noviembre, un día en el que en España nos acordamos de las personas que ya no están con nosotros: “A lo mejor, es un buen momento, por ejemplo, para acordarse de ese abuelito que falleció este año, viendo todos juntos sus fotos y contándole historias sobre su vida, pero no desde la tristeza, sino desde la nostalgia. Transmitiéndole que, obviamente, le echamos de menos, pero estamos agradecidos del tiempo que hemos pasado con él”. En definitiva, dice, “importar una fiesta extranjera es genial, pero no perdamos la nuestra”.

Halloween ha llegado para quedarse, ¿qué disfraz escojo?

Pero la fiesta de Halloween está claro que ha llegado para quedarse. Según se acerca el 31 de octubre, fecha de su celebración (aunque los colegios ya han empezado a festejarlo estos días), los niños cada vez están más emocionados con que llegue el día para convertirse en vampiro, bruja o momia. En cuanto a los disfraces que deberían elegir, Álava Sordo es tajante en señalar que no se usen máscaras, sobre todo si los niños son pequeños: “No es solo porque no se les ve la cara, sino también porque les puede agobiar y hacer que respiren mal”. Además, hay menores a los que les da miedo ir de vampiros, brujas o esqueletos: “Lo mejor en estas situaciones es explicarles qué es Halloween, la parte más lúdica de la Noche de los Muertos, como son las vestimentas, las calabazas o el truco o trato —ir de casa en casa pidiendo chucherías—, y preguntarles si lo entienden y cómo quieren participar. A lo mejor quieren ir disfrazados de otra cosa. Y también está bien”.

¿Comprar el disfraz o hacerlo en casa?

Durante estos días a menudo también se da el debate entre padres y madres de si es mejor o peor comprar un disfraz o hacerlo en casa. “En mi opinión, es mejor hacerlo”, asegura convencida Álava. Pero no se refiere a que los padres y las madres estén cosiendo por las noches, sino a hacerlo involucrando a los niños, creando un momento de creatividad en familia: “Podemos coger simplemente cartulinas, gomas, las cosas que tenemos por casa, e ir construyéndolo poco a poco todos juntos”. La psicóloga quiere dejar claro que no se trata de ganar un concurso, y que el objetivo es hacer algo divertido, aunque no quede tan espectacular como un superdisfraz comprado. “Además, con este tipo de actividades se aprende a trabajar en equipo, y el menor se va a sentir mucho más implicado”.

Eso sí, Álava incide en que en las clases debe haber consenso a la hora de elegir entre un disfraz comprado o uno hecho: “Obviamente, puede que haya en el aula algún niño o niña que su familia no pueda comprarlo. Conocer la situación individual de cada menor es esencial, para que así el docente pueda alabar el esfuerzo y la creatividad del niño y su familia. Y, sobre todo, no se trata de quién tiene el mejor o el peor disfraz, es un momento de cohesión del grupo, para pasarlo bien, un día en el que hacemos cosas distintas”.

Tener en cuenta los gustos de los niños y niñas

Normalmente, y sobre todo en Educación Infantil, hay una tendencia a que los profesores elijan el tema del disfraz para que todos los niños vayan iguales: todos brujas, todos calabazas, todos arañas, etcétera. En opinión de Álava, es importante que los docentes tengan en cuenta los gustos de sus alumnos y que elijan disfraces que estos puedan entender: “Una buena idea sería que todos vayan de animales, de profesiones que son fáciles de representar y, en este caso, de Halloween, pues de momias o brujas. ¿Qué es lo que un niño no va a entender? Pues que se decida que vayan todos, por ejemplo, de la década de los ochenta o de una película de terror concreta”. Además, y según explica, los profesores deberían ser comprensibles con que un niño acuda a clase con algo diferente, aunque no estuviera previsto: “No pasa nada. Nos divertimos igual”.

“Hay niños a los que les encanta disfrazarse, pero hay otros a los que no”,

prosigue la también escritora. “Y en estas situaciones hay que respetar su opinión, hay que entender que no quiera hacerlo”. En conclusión: no hay que obligarle ni convencerle para que lo haga, a pesar de la presión que pueda ejercer sobre él que el resto de la clase sí lo vaya a hacer. Álava añade que, en estos casos, lo mejor es explicarle bien al menor lo que se va a encontrar cuando llegue al colegio el día que toque disfrazarse: “Hay que avisarle de que todos van a ir caracterizados menos él, y que tal vez tenga que responder preguntas de sus compañeros o de la comunidad escolar. Hay que advertirle también que puede que se sienta un poco raro al ser el único que va diferente”. La psicóloga sugiere que se le puede proponer comprar o hacer un disfraz juntos los días anteriores por si cambia de opinión o, incluso, meterlo en la mochila por si acaso: “Con su permiso, claro. Hay que informarle”.

Los beneficios de disfrazarse

“Los padres y madres deben saber que disfrazarse va más allá de que nuestro hijo se vista de su personaje favorito en Carnavales o Halloween. Cuando un niño lo hace, está interpretando un rol, está jugando. Y no me refiero solo a los atuendos que se compran en las tiendas; el menor lo hace en cualquier época del año, sin excusas y con cualquier cosa. Puede usar papel, trapos, telas o la ropa de mamá o papá. Todo vale”. Y sus beneficios son muchos.

Según explica la experta, este tipo de juego simbólico —actividad espontánea en la que los pequeños utilizan su capacidad mental para recrear un escenario como entretenimiento— fomenta la creatividad, la imaginación y la empatía: “A veces, no es fácil entender los sentimientos de los otros, y los disfraces pueden ayudar a los niños a entender situaciones que no les son conocidas; les ayudan a crear y vivir diferentes personajes y, además, lo hacen pasándoselo bien”.

¿Qué hacer si tu hijo tiene miedo a Halloween?

Halloween es también una fecha que puede asustar a muchos niños, sobre todo a los más pequeños, a los que puede no gustarles una fiesta que se relaciona con brujas, fantasmas, monstruos y villanos. La psicopedagoga Sonia López Iglesias resume lo que se puede hacer en esos casos con estas cinco pautas: 

  1. No hay que obligar a los niños a disfrazarse o a estar en contacto con personas disfrazadas si no lo desean.
  2. Lo primero que se debería hacer es explicarles en qué consiste la fiesta, de dónde proviene y asegurarnos que entienden que todo lo que pasa en ella no es real (por ejemplo, que una persona muerta no puede resucitar).
  3. Se pueden utilizar cuentos que traten la diferencia entre la realidad y la ficción y sobre cómo afrontar el miedo.
  4. No se debe ridiculizarles si muestran miedo; deben sentir que se valida su emoción y la acompañamos con calma y respeto.
  5. Podemos proponerles que nos disfracemos juntos para que sea mucho más divertido, o hacer alguna receta de cocina relacionada con el tema.  

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Mandones, antisociales e impacientes: ¿los chicos son maleducados por culpa de los asistentes virtuales?

Investigaciones critican a esos sistemas, mientras los desarrolladores intentan mitigar los daños. ¿Cómo hallar el equilibrio entre esos avances y las conductas deseables?

Por Uriel Bederman

Igual que ocurre con el martillo, los beneficios de las soluciones digitales estriban en el uso. Edificar o destruir depende de cómo se emplee la herramienta. Esta lógica también corre para los asistentes virtuales incluidos en muchos dispositivos: informan, ayudan y entretienen, pero también podrían maleducar.

Un informe reciente criticó a esos sistemas con crudeza. Un estudio realizado por Investigadores de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, y publicado en la revista Archives of Disease in Childhood señaló que los asistentes de voz impactan en forma negativa en el desarrollo cognitivo y emocional de los chicos.

Inteligencia artificial

Para desprevenidos, se trata de sistemas basados en inteligencia artificial que proponen una interacción verbal y una relación de asistente-asistido. Los más famosos son Google Assistant, Apple Siri y Amazon Alexa. En la práctica, el usuario puede pedir con su voz información sobre la agenda del día, el clima, que se abra una aplicación determinada e incluso que se encienda el lavarropas.

¿Qué ocurre cuando los chicos se vinculan con esos avances? Amén de reflexiones e investigaciones, una infancia en la que la relación con las máquinas es cosa de todos los díases una novedad de este siglo.

Mandones, antisociales e impacientes: ¿los chicos son maleducados por culpa de los asistentes virtuales?

“Estamos aprendiendo a usar estas tecnologías y como ocurre a veces con lo que es nuevo, hay una fascinación para que luego de un tiempo se acomode de forma más matizada”, dice en diálogo con TN Tecno la psicóloga Fiorella Litvinoff.

Chicos que usan asistentes virtuales: “Un método deficiente para aprender la interacción social”

El estudio de Cambridge menciona que esta novedosa relación obstaculiza las oportunidades de aprendizaje e impide el desarrollo social. “La falta de capacidad para participar en la comunicación no verbal hace que el uso de los dispositivos sea un método deficiente para aprender la interacción social”, escribieron los investigadores.

También señalaron que requerir señales para activar a esos sistemas (es usual hacerlo con un llamado de voz) podría aumentar el riesgo de que los pequeños “antropomorficen en exceso los dispositivos digitales” o atribuyan características humanas a objetos inanimado.

Los científicos refieren a “oportunidades de aprendizaje obstaculizadas” por el uso de los asistentes de voz. (Foto: Amazon)
Los científicos refieren a “oportunidades de aprendizaje obstaculizadas” por el uso de los asistentes de voz. (Foto: Amazon)

“Requiere una atención más urgente”, notaron los autores del estudio, añadieno que las bunas costumbres deseables en la interacción no se replican al usar asistentes virtuales. ¿Alguien pensó alguna vez en decir “gracias” o “por favor” a un ayudante mecánico? Eso nos pone a pensar en una cuestión anexa: ¿la cortesía es únicamente favorable para el que la recibe o, acaso, también para aquel que la expresa?

“Gracias Siri, por favor Alexa”

En Mis hijos hablan con Alexa, Assistant y Siri y me pregunto si debo enseñarles a ser amables, publicado en el sitio Xataka, Javier Penalva dialoga con especialistas en pedagogía para desenmarañar este nuevo vínculo.

En el jugoso repaso, Silvia Álava, doctora en psicología y autora de Queremos que crezcan felices, dice: “La hipótesis que nos planteamos es que el niño puede aprender perfectamente a relacionarse con el robot y hay que enseñarle a hacerlo de forma educada, igual que hacemos por ejemplo con el recepcionista de un hotel”.

Las compañías que desarrollan estos avances conocen el inconveniente. Sea por convicción o por presiones externas, han comenzado a pensar cómo mejorar el trato con los asistentes virtuales.

“Nuestro servicio para chicos en Alexa cuenta con controles que ayudan a los padres a administrar las formas en que sus hijos interactúan con la tecnología y brindan contenido apropiado para su edad (…) También incluimos un modo cortés que alienta a los niños a decir ‘por favor’ y ‘gracias’ cuando hablan con el asistente”, comentaron desde Amazon en respuesta al crudo informe divulgado por los investigadores británicos, arriba mencionado.

Por su parte, una entrada firmada por la doctora Jenny Radesky en un blog oficial de Google repasa “principios” que conviene seguir cuando los más pequeños usan estos softwares. Incluimos algunos a continuación.

Mandones, antisociales e impacientes: ¿los chicos son maleducados por culpa de los asistentes virtuales?

No des por hecho que los niños ven los asistentes virtuales de la misma forma que los adultos (…) Algunos estudios han comparado la concepción que tienen los niños y los adultos sobre los robots o los juguetes interactivos, y han constatado que los primeros suelen verlos mucho más como entidades de fiar que piensan, sienten y merecen un trato humano. ¿Quién nos dice que no van a ver con los mismos ojos al asistente virtual del salón de su casa?”, escribe Radesky.

¿Qué pasa cuando los chicos hacen consultas a estos asistentes con un tono exigente o con malas palabras?

 La especialista comenta al respecto. “Los padres deben marcar reglas de amabilidad en casa a la hora de interactuar con los demás, ya sea con una persona o con una inteligencia artificial”.

Hay otro problema: la impaciencia y el mal hábito de recibir respuestas para todo, justo después de solicitarlas. Otro estudio realizado en la Universidad de Washington entre chicos de entre 5 y 10 años analizó si los nenes se convierten en “pequeños tiranos” por su trato habitual con los asistentes virtuales. En ese caso, la conclusión fue que ellos supieron diferenciar con claridad cuándo y cómo hablar con una máquina o con un humano.

Siguiendo a la doctora Radesky, acostumbrarse a recibir al instante todo lo que se pide podría ir en contra de dos atributos que conviene desarrollar desde niños: la paciencia y la autonomía. “El aprendizaje informal también puede ser positivo, como cuando los chicos aprenden que es importante cuidar de la naturaleza gracias a un podcast”.

No poner al demonio en la tecnología

El año pasado, una noticia relacionada al uso de asistentes virtuales causó impacto. En la ocasión, la madre de una nena de 10 años denunció que el sistema Amazon Alexa pidió a su hija que meta monedas en el enchufe.

Mandones, antisociales e impacientes: ¿los chicos son maleducados por culpa de los asistentes virtuales?

La nena había pedido un desafío al programa, en busca de un entretenimiento. “Es simple. Enchufá un cargador de teléfono hasta la mitad y luego toca con una moneda las patas expuestas del enchufe”, respondió el asistente digital.

Amazon salió a dar explicaciones y a remediar el error en el software que, en rigor, replicó un peligroso desafío tomado de un sitio web que en el pasado había provocado incendios en Estados Unidos. Aquel acontecimiento (incluyendo la denuncia de la madre) fue citado en el estudio de la Universidad de Cambridge.

Las apps no reemplazan el contacto humano

El punto de vista de Litvinoff sirve como conclusión. “Cómo ocurre con todo, el exceso es dañino. Las apps no reemplazan el contacto humano, Siri o Alexa tampoco. Por supuesto que muchas veces sucede que en lugar de beneficiar la conexión son usadas como un refugio frente al contacto con otros o cómo compañía, y eso habla de la soledad y el miedo al otro qué hay en nuestras sociedades”, observa.

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“En lugar de colocar al demonio en la tecnología habría que preguntarnos qué tipo de valores, como ser el individualismo, competencia, enfrentamiento, transmite nuestra sociedad para que muchos jóvenes se aíslen en ellas en lugar de usar las redes como contacto con el otro”, comenta y cierra señalando que “existe un miedo de que los jóvenes queden ‘atrapados’ en los dispositivos, pero salvo casos excepcionales el ser humano sigue necesitando y busca la socialización”.

FUENTE: TN.COM.AR

El peligro del consumo de sustancias tóxicas entre los jóvenes

En esta intervención hablamos del peligro del creciente consumo de sustancias tóxicas por parte de los jóvenes durante el fin de semana. Una actividad con graves consecuencias para su salud a corto y largo plazo.