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Campamentos de verano (IV): Elige el campamento en función de las características de tu hijo

De idiomas, deportivos, en contacto con la naturaleza… Muchas son las propuestas de campamentos disponibles. ¿Qué tipo de actividades necesita un niño muy tímido? ¿A qué campamentos deberíamos apuntarle?

A los niños más tímidos, les puede ayudar ir de campamento, pues los monitores están prácticamente presentes todo el día guiando las diferentes actividades, juegos, lo que facilitará la integración del niño. Si el niño es especialmente tímido, apuntémosle al campamento en el que creamos que se sentirá más cómodo, en el que pueda desarrollar las actividades que más le gustan o que mejor se le de hacer. Por ejemplo, si no es muy buen deportista y por el contrario le encanta la naturaleza, busquemos un campamento más enfocado en esta…De esa forma aumentaremos su seguridad y confianza.

¿Y si el problema es que nuestro hijo es muy perezoso? ¿Es adecuado inscribirle en uno deportivo para que practique o la obligación hará que no disfrute de este plan?

Si se trata de un niño muy perezoso, quizás lo mejor sea apuntarle a un campamento de tipo mixto, donde haya algunas actividades deportivas (casi todos las tienen), pero también otras más tranquilas. De esta forma conseguiremos que lo pase bien, y que también incremente su actividad física.

¿Qué hacemos con los niños inquietos? ¿A qué campamentos deberían acudir?

En cambio, a un niños más inquieto, conviene que le apuntemos a campamentos deportivos, donde haya actividades deportivas preparadas que le ayuden a canalizar el exceso de energía.

Campamentos de verano (III): Aspectos a tener en cuenta

¿Qué aspectos deben tener en cuenta los padres a la hora de elegir campamento? ¿Hay que considerar también la opinión del niño?

A la hora de elegir el campamento, hay que pensar:

  • En la edad del niño: por ejemplo un campamento de multideporte puede ser muy entretenido, pero para niños un poco más mayores que lo van a  saber aprovechar mejor; o un campamento de idiomas, es mejor que el niño sea un poco más mayor, y que ya haya ido previamente a otros campamentos más lúdicos.
  • Tengamos en cuenta las preferencias del niño: qué tipo de actividades le gustan, si estará mejor en un campamento temático de su deporte favorito, en otro más enfocado a actividades culturales, o bien en uno mixto en el que se hagan actividades de todo tipo.
  • No olvidemos que la opinión del niño cuenta, pero la última palabra la tienen siempre los padres.

Campamentos de verano (II): ¿Cuál es la edad ideal para cada tipo?

¿A qué edades es mejor que los niños acudan a un campamento urbano? ¿A partir de qué edad podemos mandarles a dormir fuera de casa? ¿Y a un campamento en el extranjero? ¿Cuántos días reservaremos?

 La edad idónea de un niño para ir de campamento, dependerá mucho del tipo campamento que se trate. Cuando hablamos de campamento urbano, en el que los niños hacen prácticamente las mismas horas que en el colegio, meriendan y duermen en casa, pueden ir desde más pequeñitos. Los niños lo ven como un cole en el que se va a jugar, a pasarlo bien…

Para mandar a un niño a un campamento en el que duerman fuera de casa, dependerá mucho del niño, su maduración, lo autónomo que sea, como creamos que lo vaya a vivir… no obstante, en términos generales a partir de los 8 años, los niños pueden ir a un campamento a dormir sin problema. Si previamente han ido con su colegio a dormir fuera de casa a una granja escuela, donde pueden ir desde más pequeños, pues van con su clase, con su profesora… que les proporcionará más seguridad y confianza, les será más fácil dar el paso al campamento de verano.

Para ir a un campamento fuera de España, es mejor esperar un poco más, que el niño sea más mayor, más independiente, y sobre todo dependerá mucho del dominio del idioma. En torno a los 12 años, ya podríamos mandarles a un campamento en el extranjero.

Respecto a los días de duración, dependerá mucho de la edad, y del tipo de campamento, pero 15 días puede ser lo idóneo, para que se integren, se lo pasen bien, les de tiempo a divertirse, hacer amigos, pero no echar en exceso de menos a papá y mamá.

 

Campamentos de verano

Se inician las vacaciones de verano, quedan dos meses por delante para relajarnos, disfrutar, y para que los peques descansen, pero los padres no siempre disponen de la misma cantidad de vacaciones, por eso  este mes la revista la Guía del Niño dedica un reportaje a los campamentos de verano, en el que he tenido el placer de colaborar. Esta semana profundizaremos en este tema y resolveremos algunas dudas:

¿Es bueno que los niños vayan a campamentos donde relacionarse con otros pequeños? ¿Qué ventajas presenta asistir a este tipo de actividades? ¿Qué aprenden los niños en ellos?

 Es bueno que los niños vayan a campamentos, en ellos aprenderán a relacionarse, tanto con niños de su edad, como un poco más mayores y más pequeños, donde aprenderán un montón de juegos, se divertirán un montón, pero también aprenderán a convivir, a respetar a los demás, y verán que las normas no solo existen en su casa y en su colegio, sino en toda la sociedad. El campamento tendrá sus normas y sus horarios, y los monitores, serán la fuente de autoridad mientras los niños estén con ellos.

A los niños que son un poco más tímidos, o inseguros, el relacionarse con más niños (con juegos guiados por un monitor, que está pendiente de que se cumplan las normas) les ayudará a integrarse, por lo que a los niños que les pueda costar un poco más establecer amistades, también les será muy beneficioso, y les facilitará la socialización.

Hoy en Escuela de Padres, con Helena López Casares, en Vaughan Radio

Hoy a las 16,30h participaré en el programa Escuela de Padres de Vaughan Radio con Helena López Casares, en el programa de hoy, en el que se estrena formato con público en directo trataremos temas como:

1.- Desde los primeros años, los niños difieren ampliamente unos de otros,
tanto por su herencia genética como por variables ambientales en las que se
desarrollan. ¿El modelo de educación que se siga puede dejar una huella
duradera en la personalidad?
 2.- Los niños caprichosos: saber decir «no»
 3.- La importancia de los límites.
 4.- La importancia de la comunicación con los niños: Hablar con asertividad y sin alterarnos
Os adjunto el enlace al reproductor para que podáis escucharlo en directo:

Revista SOS Mamá: La importancia de la comunicación en los niños

Os adjunto el artículo publicado en la revista panameña SOS Mamá sobre la importancia que tienen una correcta comunicación con los niños:

Hábitos saludables en la alimentación de los niños

¿Qué hacer para que coman, en cuánto tiempo deben comer y qué deben comer los niños?

La nutrición de nuestros hijos es uno de los temas que más preocupa a los padres porque está directamente relacionada con el desarrollo y el crecimiento de los niños. Una alimentación sana y equilibrada es fundamental, pero ¿cómo conseguir que los niños coman bien, que coman de todo y en el tiempo adecuado según su edad? Para resolver todas estas cuestiones, mantuvimos una interesante charla con guiainfantil.com, donde se extráen algunos consejos prácticos para que los niños no utilicen la comida como un método para llamar nuestra atención. Os adjunto el link a la entrevista:

Recomendaciones con los niños desobedientes

Recogemos algunas recomendaciones extraídas del libro El No también ayuda a crecer, de María Jesús Álava. (La Esfera de los Libros, Madrid, 2002)

Recomendaciones con los niños desobedientes

  1. Poner unas normas claras, que sepan qué ocurre cuando desobedecen. Ej. Las cosas las diremos sólo una vez y sino haces caso las consecuencias serán “éstas” (según sea el caso y la edad le llevarán a su cuarto para que recapacite, no le prestarán atención…).
  2. Actuar inmediatamente sino obedece; no entrar en pelea.
  3. No caer en sus provocaciones. No contestar a sus quejas, directamente hacer lo que os habíais propuesto.
  4. No intentar razonar con él cuando desobedece; es inútil, sólo intenta “liarnos y ganar tiempo”.
  5. Ser más perseverantes que ellos.
  6. Animarles cuando actúan bien, reconocer su esfuerzo y
  7. Prestarles atención cuando obedezcan y tengan buena actitud.

 

¿Qué castigos jamás se deben poner?

Muchos padres abusan del castigo, confundiendo castigo con buena educación, y con ello consiguen que la situación empeore cada vez más. Dentro de los errores más comunes que encontramos están:

  • Castigar al niño por periodos largos de tiempos, entonces el niño sentirá que no le damos oportunidad de portarse bien y como ya está castigado, ¿para qué esforzarse en el comportamiento correcto?
  • Castigarle con todo lo que le gusta, de esta forma, cuando se porte bien,  ¿Con qué lo reforzaremos?
  • Acumular el castigo durante varios días. Cada día hay que darle la opción de conseguir el objetivo, y animarlo a que lo haga.
  • Castigos desproporcionados…

Cabe destacar, que bajo ningún concepto es lícito pegar o dar un cachete a un niño, pues de esta forma, no sólo le haremos daño físico, sino que le mostraremos que hemos perdido el control de la situación, y que él ha logrado desesperarnos; y es importante que los niños vean que en todo momento es el adulto el que mantiene el control, nunca él.

 

¿Qué ocurre cuando no se pone límites a los hijos? ¿Qué consecuencias existen en aquellos niños que no se les pone límites?

Los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben el camino que tienen que elegir.

Los niños tienen que aprender a ganarse las cosas, y que ésto se consigue, cumpliendo las normas establecidas, que tienen que ser muy sencillitas y adecuadas a la edad del niño (No gritar, no pegar, obedecer…).

Cada vez los hijos tienen más de más cosas y no tienen que hacer ningún esfuerzo por conseguirlas, y no por ello podemos afirmar que son más felices. Además, en general cuantas más cosas tienen los hijos, más cosas quieren, por la progresión insaciable que supone “el tener” frente a la gran oferta que existe hoy día. Y llega un momento en que los padres se encuentran incapaces de proporcionar más satisfacción por la vía material.

Los padres no se sienten más satisfechos, porque ven que no disminuye el grado de exigencia en los hijos, sino que al contrario, aumenta el grado de inconformismo.

Cuando los niños no aprenden que las cosas hay que ganárselas, que tienen que cumplir las normas establecidas,  que junto con nuestros derechos, van nuestra obligaciones, y que si no las cumplimos no podremos disfrutar de los privilegios (como tele, ordenador, videojuego…), se pueden convertir en jóvenes y adultos insatisfechos e infelices, porque no han aprendido a valorar lo que tienen, todo lo consideran como un derecho, y cuando la sociedad les impone sus normas, pueden sentirse muy dolidos y frustrados.