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Hoy en Escuela de Padres, con Helena López Casares, en Vaughan Radio

Hoy a las 16,30h participaré en el programa Escuela de Padres de Vaughan Radio con Helena López Casares, en el programa de hoy, en el que se estrena formato con público en directo trataremos temas como:

1.- Desde los primeros años, los niños difieren ampliamente unos de otros,
tanto por su herencia genética como por variables ambientales en las que se
desarrollan. ¿El modelo de educación que se siga puede dejar una huella
duradera en la personalidad?
 2.- Los niños caprichosos: saber decir «no»
 3.- La importancia de los límites.
 4.- La importancia de la comunicación con los niños: Hablar con asertividad y sin alterarnos
Os adjunto el enlace al reproductor para que podáis escucharlo en directo:

Revista SOS Mamá: La importancia de la comunicación en los niños

Os adjunto el artículo publicado en la revista panameña SOS Mamá sobre la importancia que tienen una correcta comunicación con los niños:

Hábitos saludables en la alimentación de los niños

¿Qué hacer para que coman, en cuánto tiempo deben comer y qué deben comer los niños?

La nutrición de nuestros hijos es uno de los temas que más preocupa a los padres porque está directamente relacionada con el desarrollo y el crecimiento de los niños. Una alimentación sana y equilibrada es fundamental, pero ¿cómo conseguir que los niños coman bien, que coman de todo y en el tiempo adecuado según su edad? Para resolver todas estas cuestiones, mantuvimos una interesante charla con guiainfantil.com, donde se extráen algunos consejos prácticos para que los niños no utilicen la comida como un método para llamar nuestra atención. Os adjunto el link a la entrevista:

Recomendaciones con los niños desobedientes

Recogemos algunas recomendaciones extraídas del libro El No también ayuda a crecer, de María Jesús Álava. (La Esfera de los Libros, Madrid, 2002)

Recomendaciones con los niños desobedientes

  1. Poner unas normas claras, que sepan qué ocurre cuando desobedecen. Ej. Las cosas las diremos sólo una vez y sino haces caso las consecuencias serán “éstas” (según sea el caso y la edad le llevarán a su cuarto para que recapacite, no le prestarán atención…).
  2. Actuar inmediatamente sino obedece; no entrar en pelea.
  3. No caer en sus provocaciones. No contestar a sus quejas, directamente hacer lo que os habíais propuesto.
  4. No intentar razonar con él cuando desobedece; es inútil, sólo intenta “liarnos y ganar tiempo”.
  5. Ser más perseverantes que ellos.
  6. Animarles cuando actúan bien, reconocer su esfuerzo y
  7. Prestarles atención cuando obedezcan y tengan buena actitud.

 

¿Qué castigos jamás se deben poner?

Muchos padres abusan del castigo, confundiendo castigo con buena educación, y con ello consiguen que la situación empeore cada vez más. Dentro de los errores más comunes que encontramos están:

  • Castigar al niño por periodos largos de tiempos, entonces el niño sentirá que no le damos oportunidad de portarse bien y como ya está castigado, ¿para qué esforzarse en el comportamiento correcto?
  • Castigarle con todo lo que le gusta, de esta forma, cuando se porte bien,  ¿Con qué lo reforzaremos?
  • Acumular el castigo durante varios días. Cada día hay que darle la opción de conseguir el objetivo, y animarlo a que lo haga.
  • Castigos desproporcionados…

Cabe destacar, que bajo ningún concepto es lícito pegar o dar un cachete a un niño, pues de esta forma, no sólo le haremos daño físico, sino que le mostraremos que hemos perdido el control de la situación, y que él ha logrado desesperarnos; y es importante que los niños vean que en todo momento es el adulto el que mantiene el control, nunca él.

 

¿Qué ocurre cuando no se pone límites a los hijos? ¿Qué consecuencias existen en aquellos niños que no se les pone límites?

Los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben el camino que tienen que elegir.

Los niños tienen que aprender a ganarse las cosas, y que ésto se consigue, cumpliendo las normas establecidas, que tienen que ser muy sencillitas y adecuadas a la edad del niño (No gritar, no pegar, obedecer…).

Cada vez los hijos tienen más de más cosas y no tienen que hacer ningún esfuerzo por conseguirlas, y no por ello podemos afirmar que son más felices. Además, en general cuantas más cosas tienen los hijos, más cosas quieren, por la progresión insaciable que supone “el tener” frente a la gran oferta que existe hoy día. Y llega un momento en que los padres se encuentran incapaces de proporcionar más satisfacción por la vía material.

Los padres no se sienten más satisfechos, porque ven que no disminuye el grado de exigencia en los hijos, sino que al contrario, aumenta el grado de inconformismo.

Cuando los niños no aprenden que las cosas hay que ganárselas, que tienen que cumplir las normas establecidas,  que junto con nuestros derechos, van nuestra obligaciones, y que si no las cumplimos no podremos disfrutar de los privilegios (como tele, ordenador, videojuego…), se pueden convertir en jóvenes y adultos insatisfechos e infelices, porque no han aprendido a valorar lo que tienen, todo lo consideran como un derecho, y cuando la sociedad les impone sus normas, pueden sentirse muy dolidos y frustrados.

 

El castigo en la educación de los niños

Este mes he tenido la ocasión de participar en la sección el debate de la Revista Mía, sobre educación, y el tema elegido ha sido el castigo. Durante esta semana, iremos comentando aspectos sobre el mismo. ¡Os invito a participar!

¿Se debe castigar o no a un niño?

La psicología nos ha demostrado que en pocos casos el castigo es efectivo. El objetivo en la educación es consolidar las conductas positivas en los niños y extinguir las conductas negativas, y eso se consigue mucho mejor mediante el refuerzo y la extinción que con el castigo. Consideramos refuerzo a cualquier consecuencia positiva que sigue a la conducta deseada del niño, y ojo, no lo equivoquemos con premios materiales, el mejor refuerzo para los niños puede salirnos muy barato, es la atención de sus padres. Se trata de aprender a reforzarles cuando estén realizando las conductas que queremos instaurar, es decir, esté con ellos y refuerce y premie al niño mientras se porta bien, y no le preste más atención cuando está realizando las conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, esto es lo que se llama extinción

 

Características del insomnio infantil por hábitos incorrectos

Hay múltiples factores, pero algunos de ellos son:

  • Dificultad para dormirse solos.
  • Múltiples despertares nocturnos. Entre 3 y 15 veces, no siendo capaces de volverse a dormir de forma espontánea ellos solos.
  • Sueño superficial, cualquier ruido les despierta.
  • Dormir menos horas de lo habitual para su edad.

Si queréis más información, os recomiendo el siguiente libro: “Duérmete, niño. Como solucionar el problema del Insomnio Infantil”. Del Dr. Estivill.

La siesta es una buena costumbre, ¿hasta cuándo debemos mantenerla? ¿Es mejor evitarla cuando el niño duerme mal de noche?

Dependerá de la edad del niño. La siesta de después del desayuno desaparecerá a partir de los 15 meses, pero la siesta después de comer es necesaria cuando son pequeños y no es recomendable sustituirla hasta los cuatro años de vida aunque el niño duerma mal de noche.

Lo que sí que debemos controlar es la duración de la misma, y si se alarga en exceso es bueno despertar al niño para no romper el ritmo del sueño.

Hay que tener en cuenta, que a los niños les cuesta ponerse en marcha y pueden necesitar entre 15 y 30 minutos para volver a su actividad normal.

¿Cuántas horas necesita dormir un bebé? ¿y cuántas son necesarias a partir del año de nacimiento?

Depende de la edad. Los recién nacidos suelen dormir entre 16-17 horas diarias repartidas en periodos que pueden variar de 2 a 6 horas.

A partir del tercer mes podemos ayudarles para ir adoptando el ciclo sueño-vigilia, durmiendo entre 3 ó 4 siestas durante el día y el sueño nocturno ya es más largo, entre 5 y 9 horas. (15 horas)

A los 6 ó 7 meses un bebé duerme entre 10 ó 12 horas de sueño nocturno y dos siestas. (14 horas)

De los 12 a los 24 meses, se suprime la siesta de la mañana y por la noche siguen durmiendo entre 12 ó 13 horas.

Hasta los cuatro años no se debería suprimir la siesta de después de comer, y las horas de descanso, serían en  torno a 11 horas y media.