La cartera de papá y mamá no es infinita, cuanto antes lo sepan mejor

Aunque les cueste entenderlo al principio, para los niños el dinero es un concepto abstracto, la psicóloga Silvia Álava aconseja enseñarles el valor que tiene.

CRISTINA RAPOSO Miércoles, 28 abril 2021, 22:21

Nos guste o no, el dinero es parte de nuestras vidas. Muchos lo consideran el «elixir» de la felicidad del ser humano. ¡Qué disparate! Pensaran. Y tal vez estén en lo cierto, pero es innegable que ayuda. La crisis económica que ha dejado a su paso (y sigue dejando) el omnipresente virus ha abierto una gran brecha en la cartera de miles de personas. Y en una sociedad en la que reina el consumismo, no es tan descabellado asegurar que, al menos, sí que aporta tranquilidad. Quienes no son capaces de llegar a comprenderlo del todo son los pequeños. Y es normal, para ellos el dinero no es más que un concepto abstracto con el que papá y mamá «compran cosas». Habrá quien considere que «ya tendrán tiempo para ser responsables con sus finanzas». Sí, desde luego, pero cuanto antes lo aprendan mejor. No olviden que son pequeñas esponjas que absorben los comportamientos y costumbres de sus mayores. «Aunque les cueste entenderlo al principio, hay que educarles el valor que tiene el dinero. Tienen que ver de primera mano que las cosas cuestan un dinero. Que participen es muy beneficioso, pero también que conozcan de dónde sale», sostiene Silvia Álava, psicóloga del gabinete madrileño Álava Reyes.

La responsabilidad de su propio dinero

Lo que recomiendan los psicólogos es que se les dé una pequeña paga semanal (a partir de los ocho años está bien). De este modo, ellos mismos adquieren la responsabilidad de su propio dinero. «Tienen que aprender que cuando se acaba no hay más. Gestionarlo es el mejor modo para que le den el valor que realmente tiene», apunta la experta. Y reconoce que es «muy bueno» que nos acompañen a hacer las compras, que les hagamos algún encargo relacionado con ellas, o incluso que la revisemos. «Además de practicar y perfeccionar el cálculo matemático, de este modo comprobamos si nos han devuelto bien el cambio, o si podemos comprar algo más con las vueltas. Lo importante es que estén acompañados y que vayan viendo cómo funciona la vida», explica.

Ojo con premiar cualquier acto

Con lo que hay que tener cuidado es con financiarles «a demanda» o con premiarles porque han cumplido «alguna tarea». Deben aprender que una familia coopera y trabaja junta, y premiarles monetariamente por haber recogido la mesa está lejos de ser una buena idea. «No han de ser cantidades muy excesivas. Aunque en la familia no existan problemas económicos, no es bueno que los niños o los adolescentes tengan mucho dinero porque no sabrán valorarlo. Tienen que aprender lo que cuestan las cosas. Tener mucho dinero solo les generará problemas y frustración. Y así no aprenderán a ahorrar porque no les será necesario», subraya Álava.

Es cierto que la vida cada día está más cara. Ahora ir al cine y tomarte un refresco con unas palomitas casi que es un artículo de lujo. Pues más aún para los menores. Pero no sientan lástima. Ojo, que tampoco hay que apartarles de su círculo de amigos y negarles el participar en cualquiera que sea el plan (también nos podemos estirar dándoles una propinilla mayor de vez en cuando). Pero deben aprender o, más bien, experimentar lo que la experta llama «la bienvenida al mundo real». «Muchos padres me dicen que si no les dan mucho dinero no pueden ir al cine y comprarse unas palomitas o quedarse a cenar después. Y sí, es así. Pero en la vida tenemos que aprender a elegir. Puedes entrar a una tienda y que te encanten tres vestidos, pero realmente, solo puedes comprar uno. Se trata de un aprendizaje vital. Si no les enseñamos esto, de mayores estarán frustrados. No se puede hacer todo. Hay que enseñarles que a veces hay que escoger, y que, en ocasiones, hay que coger un trabajo extra», manifiesta la profesional.

La tarjeta «infinita»

Algo crucial también es que nos vean pagar en metálico porque la tarjeta para los niños es como el bolsillo mágico de Doraemon, pide y se te dará. «Conviene que nos vean pagar con dinero porque estamos hablando de una cosa abstracta para ellos y deben ver el billete, en físico. Tienen que ser conscientes de que la tarjeta tiene un límite. Es muy recomendable explicarles que nuestro dinero está en el banco y que cada vez que pagas se descuenta», avanza la psicóloga.

Y si nuestro adolescente de hormonas revueltas nos lanza la posibilidad de querer buscarse un trabajo, calma, que ello no quiere decir que vaya a abandonar los estudios. Ni mucho menos. De hecho, es una gran oportunidad para que comience a familiarizarse con el mundo laboral y el de las finanzas. Sus finanzas. «A veces, ese trabajo se lo podemos dar nosotros mismos. Como pedirle que nos pinte y lije la verja. No hay que ser unos padres autoritarios, hay que dejarles que vayan experimentando la capacidad de decisión. Y, lo más importante, qué es lo prioritario», aconseja.

FUENTE: elcorreo.com

Mediaset conmemora el Día del Niño con una campaña de 12 meses

En 2020, los niños estuvieron varias semanas confiados en sus casas. No pudieron salir a la calle hasta el 26 de abril, una fecha en la que por fin salieron a jugar a la calle. Por eso quieren declararlo el Día del Niño. Reivindicar el juego como esencia de la infancia en este Día del Niño es el objetivo de Mediaset España con esta campaña 12 meses.

Haz click en la imagen para ver la noticia:

“Desde el 1 de abril y hasta el día 26, todos sus canales incluido Boing emitirán un spot creado por 12 Meses en colaboración con la Fundación Crecer Jugando que rinde homenaje al comportamiento ejemplar de los más pequeños durante todo el confinamiento”, reza en un comunicado.

Silvia Álava, psicóloga infantil, señala que se pretende «poner en valor el comportamiento tan ejemplar que tuvieron los niños y las niñas a lo largo del confinamiento».

El derecho a jugar

El derecho a jugar a sus juegos favoritos «porque contribuye muchísimo al desarrollo global del niño. Por ejemplo, a través del juego muchas veces van a expresar aquello que están sintiendo y que no saben ponerlo en palabras».PUBLICIDAD

Y, en un día como hoy, no podían faltar los más grandes: los dinosaurios. El Museo de las Ciencias y otras entidades celebran este Día del Niño con espectáculos y actividades. «Les estamos acercando la cultura, la historia, transformándolo en algo lúdico y divertido», indica Álava.

Todo para que estos niños reciban un gran aplauso en el Día del Niño.

FUENTE: Telecinco.es

«¿Pero qué te pasa?». El error de preguntar en plena rabieta

Por Laura Peraita

Muchos padres esperan una explicación cuando deberían ser ellos los que aclaren a sus pequeños la razón por la que están actuando así

Silvia Álavadoctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», considera que es habitual que los padres se preocupen por las necesidades fisiológicas de sus hijos, pero no tanto de las emocionales. «Es verdad que lo primero de todo es que estén bien atendidos en su alimentación, pero la pandemia ha dejado patente que la salud mental en la infancia también es muy importante». Y lo es, según explica, porque todo lo que ocurre en la primera etapa de la vida determina el desarrollo del niño y su forma de ser en la vida adulta, en sus relaciones de pareja, con sus futuros hijos, el entorno…

«La cuestión es que las necesidades emocionales de los niños no están cubiertas. No tiene capacidad de manejarlas y necesitan que un adulto de referencia (ya sea padres o docentes) les atienda en para entender qué les pasa en ciertos momentos cuando están enfadados, tristes…, y así poder actuar en consecuencia con una respuesta adecuada».

Esperar

Sin embargo, lo habitual es que, por ejemplo, cuando un niño tiene una rabieta, los padres le pregunten «¿qué te pasa?», cuando, en realidad deberían ser los padres los que le explicaran al pequeño lo que le ocurre para que pueda entenderlo. «En este caso, es mejor esperar a que la rabieta haya pasado para que los adultos expliquen al menor las razones de su sentimiento de rabia para que sepan qué es, porqué se siente así y qué pueden hacer para gestionarla con el objetivo de que la próxima vez, ante una situación parecida, no esté desconcertado, no sufra y sepa salir airoso. El problema, no obstante —matiza esta experta— es que en muchas ocasiones, son los padres los que no tienen herramientas para saber argumentar a sus hijos lo que les ha ocurrido».

Calmar la situación

Si es así, Álava recomienda que en pleno enfado se intente pensar en otra cosa para calmar la situación. También aconseja respirar y relajarse y no reprochar nada en el momento. Una vez que hay una vuelta a la tranquilidad, lo mejor es reflexionar juntos qué ha pasado y los motivos que han llevado al pequeño a reaccionar de esa manera tan desmesurada. Para los que tengan dudas sobre cómo manejar estas emociones con los hijos, esta psicóloga les invita a que lean libros sobre tema siempre que tengan evidencia científica, «y que no se dejen llevar por lo que le ha ido bien a una vecina. También pueden acudir a profesionales de la salud mental para aclarar sus ideas y conocer los pasos a seguir. No hay duda de que la pandemia nos ha ayudado a que los padres sean conscientes de las necesidades emocionales de sus hijos y a darse cuenta de su fragilidad y vulnerabilidad. Es un primer paso para tomarse en serio este asunto que tanto influirá en su bienestar emocional futuro».

FUENTE: Diario ABC

¿Qué es la mentalidad de crecimiento y cómo potenciarla?

Os adjunto esta colaboración con la revista Padres y Colegios donde presentamos la importancia de transmitir «mentalidad de crecimiento» a nuestros hijos y alumnos:

#Podcast y #Vídeo¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con Aprendemos Juntos

Firmes defensores de la autonomía de los niños, reclamamos el derecho al error en el aprendizaje y la superación de miedos y desafíos. Entre otros temas, explicamos por qué los padres deberían limitar su participación en los deberes de los niños, cómo afrontar la ansiedad ante un examen o evitar la sobreprotección. Además, proporcionamos las claves para que los niños desarrollen relaciones basadas en la confianza y la igualdad, así como el rechazo a conductas machistas.

https://www.ivoox.com/player_ej_28351462_6_1.html

También puedes ver el vídeo:

“Si queremos que nuestro hijo cambie su conducta, el cambio debe empezar en nosotros” Entrevista para Educar es Todo

 Por María Dotor Periodista + INFO

‘Seis cuentos para educar en disciplina positiva’ es el último libro publicado por el Centro de Psicología Álava Reyes, escrito por una una de sus profesionales, la psicóloga Silvia Álava.

Seis historias protagonizadas por trapecistas, ovejas, piratas y piedras mágicas recorren las páginas de este libro con el fin de enseñar a los más pequeños conceptos como las rutinas, la pertenencia, la persistencia, el perdón, el enfado o la autoestima de un modo sencillo.

Pero, además, es un manual para nosotros, las madres y padres, ya que contiene una guía práctica para enseñarnos a aplicar desde casa esta disciplina positiva para conseguir que nuestros hijos cumplan normas, pidan perdón, gestionen sus emociones, etc…

1. Silvia, seis cuentos para niños, pero también explicaciones para los padres que nos pueden servir en la crianza y educación de nuestros hijos… Un libro que es la herramienta perfecta para toda la familia…

Exacto, es que el cambio está en nosotros, los adultos. Cuando estamos educando, los responsables somos los padres. Incluso, cuando estamos hablando del adolescente, el cambio tiene que empezar en nosotros. Es el adulto el que tiene que actuar de forma diferente para que el niño actúe diferente. Cuando trabajo con familias les pido que hagan un registro, no solo de lo que hace o dice su hijo, sino de lo que le contestan ellos. Y la clave, la mayor parte de las veces, está en nuestra respuesta.

2. La herramienta que propones en este libro para relacionar con nuestros hijos es la disciplina positiva. Cuando hablamos de educar en positivo, hay mucha gente que lo relaciona con el hecho de no poner normas y límites a los niños. ¿Por qué ocurre esto? 

Es cierto que existe un mal entendido y confundimos disciplina positiva con ausencia de normas y límites, pero nada más lejos de la realidad. Cuando hablamos de disciplina positiva, por supuesto que hay normas y límites, lo que pasa es que las normas y los límites se han explicado y anticipado. Es decir, las normas atienden a una lógica y un razonamiento, no se ponen bajo el esquema del “aquí mando yo”.  No podemos olvidar que las normas y los límites no las ponemos para que los niños nos obedezcan porque sí, sino para que los niños y las niñas activen el autocontrol. Por eso, las normas deben estar explicadas, anticipadas, enunciadas en positivo y adaptadas a la edad de los niños. Por otra parte, me gustaría quitar de la cabeza de algunos padres que las normas y los límites anulan la personalidad nuestros hijos. No, para nada, les dan seguridad, confianza y les ayudan a adquirir autocontrol.  

     3. ¿Cómo definirías tú la disciplina positiva? 

Educar desde el respeto. Teniendo en cuenta que el niño debe respetar a los adultos, pero nosotros también al niño. Le tenemos en cuenta, su opinión, sus emociones, sus necesidades. Quizá algo diferencial cuando hablamos de disciplina positiva es que no castigamos. Porque, ¿qué es el castigo? Es una sanción. En disciplina positiva no hay castigo, hay consecuencias. Las consecuencias son lógicas (las hemos anticipado previamente, el niño sabe lo que va a ocurrir) y tienen que ver con la conducta. Es decir, si tu hijo no echa la ropa al cesto de la ropa sucia, un castigo sería no dejarle ir al cine el sábado con sus amigos, algo que no tiene nada que ver con su conducta. La consecuencia sería que no le lavamos la ropa porque no está en el cesto. De esta forma, fomentamos la autonomía de nuestros hijos, y que aprendan a hacer las cosas por sí mismos.  

4. De hecho, la neurociencia nos dice que no hay que sentirse mal para aprender…

No es que no haya que sentirse mal para aprender, es que la neurociencia ha demostrado que las emociones agradables favorecen el aprendizaje, y las desagradables lo entorpecen. Lo que necesitan los niños para aprender es tiempo, calma, paciencia y repetición. Por tanto, vamos a educar sintiéndonos todos bien, sin el grito, sin la amenaza y el castigo. Lo que nos traerá un resultado mucho más beneficioso para el niño, pero también para nosotros, que nos sentiremos mejor. 

Portada del libro ‘Seis cuentos para educar en disciplina positiva’.

5. Cuando hablamos de disciplina positiva, hay muchas madres que argumentan que a ellos no les funciona porque si no le castigan, su hijo no les hace caso…

Cuidado, es que los niños han aprendido que hasta que no les decimos las cosas cinco veces, no nos tienen que hacer caso. Pero es que, además, ellos saben que desde que se lo decimos la primera vez hasta la quinta, les hacemos mucho caso. Y, sin embargo, si lo hacen bien a la primera, nadie le mira. Entonces, el niño, que lo que quiere es tu atención, no lo hace hasta la quinta. Probemos a hacer lo contrario, cuando estás obedeciendo, te presto atención, me quedo a tu lado. Muy importante también es ir avisando de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, yo sé que mi hijo no va a querer dejar de jugar para irse a bañar, pues le voy a ir avisando. “Oye, en 5 minutos vamos a recoger los juguetes”. Y, en lugar de castigar, alentar: “Qué bien, porque lo vamos a hacer muy rápido y nos va a sobrar tiempo para leer un cuento juntos”.  

6. Otra frase recurrente suele ser esta: “Está muy bien eso de razonar con el niño, pero es difícil hacerle entrar en razón”. 

Los niños son capaces de razonar perfectamente, pero la clave está cuando tratamos de hacerlo. En medio de una pataleta nadie puede razonar, hagámoslo después, en calma. Lo hablamos después, explicándole con un lenguaje que ellos entiendan porqué tiene que ducharse y dejar de jugar. Y, además, lo hacemos respetando su emoción: “Cariño, entiendo perfectamente que quieras seguir jugando, es lógico, por eso te sientes enfadado, pero sabes que todos los días hay que dedicar un ratito al baño”.  

 7. ¿La disciplina positiva ve la educación como un proceso a largo plazo y el autoritarismo quiere el resultado ya? 

Podría ser una buena definición. A veces queremos conseguir las cosas ya, es lógico, necesitamos el resultado hoy. Lo que ocurre es que el “porque lo digo yo” no suele funcionar. ¿Las madres y padres queremos que nuestro hijo se lave los dientes porque nosotros se lo decimos o que aprenda por qué se tiene que lavar los dientes y lo haga siempre, independientemente de que estemos delante? Yo creo que lo segundo. Se trata de que entiendan en todo momento el porqué de las cosas. Y hay que explicárselo con su lenguaje: hay que lavarse los dientes porque si no vienen los bichitos, por ejemplo. 

8. ¿Cómo será de adulto un niño al que le han educado en la disciplina positiva y cómo será de adulto un niño al que le han educado desde el autoritarismo? 

Está demostrado que los niños cuyos padres son figuras más autoritarias, pueden llegar a funcionar muy bien en el colegio, a nivel de notas, pero pueden ser menos críticos y, a nivel emocional, les costará más reconocer sus emociones y las de los demás. La sobreprotección tampoco ayuda. Las consecuencias serían falta de autonomía, seguridad… 

Educado con disciplina positiva educamos de una forma más democrática, buscando consensos, y conseguimos niños seguros, autónomos, capaces de reconocer y regular sus emociones.

 María DotorPeriodista+ INFO

Funespaña propone tres cuentos para ayudar a los niños a afrontar la muerte en tiempos de pandemia

‘¡Me muero de chicle!’

La primera de ellas se titula ‘¡Me muero de chicle!’, de Laura Arnedo, una obra que transmite con lenguaje sencillo la percepción de la muerte para un niño, consiguiendo hacer una descripción de las emociones.

Funespaña ha puesto a disposición de las familias tres cuentos recomendados por expertos y psicólogos para ayudar a los niños a afrontar la muerte de un ser querido en tiempos de pandemia, y ofrece una serie de consejos como ser sinceros con los menores y adaptar el lenguaje a su madurez.

La doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña Silvia Álava Sordo, recomienda «educar desde la edad temprana para establecer unas pautas psicológicas saludables de la relación de los niños con la muerte».

Herramientas docentes

Con el objetivo de establecer herramientas docentes de ayuda para mostrar a los niños la realidad de la muerte como parte del ciclo de la vida, la Revista Adiós Cultural, editada por Funespaña, convoca cada año un concurso de cuentos infantiles. Funespaña ha subido tres de estas obras originales a Internet para ponerlas a disposición de todas las familias que lo deseen, de forma gratuita.

La primera de ellas se titula ‘¡Me muero de chicle!’, de Laura Arnedo, una obra que transmite con lenguaje sencillo la percepción de la muerte para un niño, consiguiendo hacer una descripción de las emociones. La historia está narrada por una niña y subraya la igualdad a través de un lenguaje inclusivo.

‘Pim, pam, pim, pam’

Otra de las obras es ‘Pim, pam, pim, pam’, de Virtudes Olvera, que en su relato intenta «poner de manifiesto esa necesidad de no huir de lo desagradable», y ofrece algunos consejos como dosificar la información dependiendo de su madurez; «tratarles con el respeto que merecen, sin insultar su inteligencia», o educarles «en un amor por la vida» y «en un no olvidar a los que les precedieron».

‘Calimero y mi tía, la de las gallinas’

El tercer libro recomendado se titula ‘Calimero y mi tía, la de las gallinas’, de May Flores Manzano, cuya idea nació de la pérdida del hámster de sus sobrinos quienes, en un principio, aún guardaban la esperanza de que el animal solo estuviera muerto por un corto periodo de tiempo, como ocurre a menudo en los dibujos.

Consejos para ayudar a los niños a afrontar el duelo

Además, desde Funespaña ofrecen algunos consejos para ayudar a los niños a afrontar el duelo. En primer lugar, recomiendan decírselo según se recibe la noticia frente a la creencia generalizada de que es mejor no contárselo para «ahorrarles el sufrimiento». «Verán tristeza, llantos y malos ratos alrededor; hay que explicarles lo ocurrido para no generarles incertidumbre, algo que no van a saber gestionar», explican.

Asimismo, invitan a ponerse a su altura y tratarlo con naturalidad, empatizando con sus emociones, mirándoles a los ojos. «Es bueno que vean las emociones reales, por lo que no hay que aparentar o aguantar el tipo», señalan.

Además, aconsejan adaptar el lenguaje en función de su edad. «Generalmente, los niños son muy buenos recogiendo y captando información, sin embargo, por su propio desarrollo cognitivo, evolutivo y madurativo, no siempre lo entienden bien», explican.

También sugieren ser «sinceros» en las repuestas pues los niños tendrán muchas preguntas sobre lo sucedido. «Puede que no sepas o tengas las respuestas. En ese caso, es mejor decir ‘no lo sé’ a inventarnos las respuestas», señalan.

Igualmente, desde Funespaña recomiendan intentar restablecer la rutina porque «les aportará seguridad y confianza». No obstante, precisan que «lo prioritario en este momento es atender a sus necesidades emocionales, interiorizar la pérdida y hacer el duelo de la forma más sana posible».

«Debemos animarlos a expresar sus sentimientos para que sientan nuestro apoyo y gestionarlo de la mejor manera posible. Siempre será una situación difícil, pero en estos momentos en los que no nos podemos despedir, en los que no habrá velatorios y los funerales tienen que aplazarse, es todavía más complicado», comenta Silvia Álava Sordo.

FUENTE: Heraldo.es

Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

Afrontar la muerte no es fácil, y en la actual situación de la pandemia de COVID-19, menos aún. Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

El distanciamiento social y las diferentes limitaciones hacen que el duelo esté siendo especialmente complicado en el último año. Cuando este duelo afecta a los más pequeños, muchas familias no saben cómo hacerle frente. Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña, recalca la importancia de contar con recursos y herramientas que puedan ayudar a …

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-consejos-abordar-duelo-infantil-covid-19-20210330115147.html

¿Cómo ayudar a hacer los deberes de los niños para que los padres nunca acaben haciéndolos? en Business Insider

Por Óscar F. Civieta

  • Hay unanimidad en que los padres no deben, en ningún caso, hacer los deberes de los niños. Aunque sí ayudarles en un momento puntual, preguntarles por ellos y dialogar antes que controlar.
  • El número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE.

Cuántos padres suspenderían los exámenes que hacen sus hijos en el colegio. Cuántos volvieron a la escuela (en sentido figurado) cuando comprobaron que no sabían hacer los deberes de los niños. Una opción es disimular tus carencias, otra (la más apropiada) tomar medidas para poder ayudar a tus hijos o hijas. 

Está abierto, desde hace tiempo, el debate acerca de la conveniencia o no de mandar deberes a los niños y, en caso de respuesta positiva, respecto al tiempo que deben dedicar a ellos. No hay controversia, sin embargo, en que tan importante como la enseñanza y el aprendizaje es el tiempo libre, el descanso y el esparcimiento. 

En la web Etapa Infantil muestran las horas que deben estudiar los niños según su edad

  • 6 años: “Mantendrá una atención de 10 a 30 minutos, siendo 30 minutos poco probable”.
  • 7 años: “Su capacidad de atención podrá aumentar hasta los 35 minutos”.
  • 8 años: “Con esta edad el tiempo de atención aumenta hasta los 40 minutos”.
  • 9 años: “Puede mantener su atención hasta 45 minutos”.
  • 10 años: “Será capaz de mantener la atención hasta 50 minutos y comenzar a hacer sus tareas de manera autónoma”.
  • Más de 10 años: “A partir de esta edad, el tiempo de estudio ideal seguido es de 1 hora, con su correspondiente descanso de 10 minutos. Las pautas de descanso son esenciales para que la mente recupere la energía”.

En el informe Panorama de la educación – Indicadores de la OCDE 2019, del Ministerio de Educación y Formación Profesional, se apunta que “el número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE. En cambio, en la primera etapa de Educación Secundaria, España supera en más de 130 horas la media de la OCDE. En ambos casos, los alumnos españoles superan la media de la UE23”.

Así puedes ayudar a tus hijos a hacer los deberes

También presenta controversia el hecho de hasta qué punto deben implicarse los padres en la realización de los deberes de los niños. En general, el consejo habitual, como apunta M. Carmen Bouzas Cabello, directora de Remonta Pedagogía, es que “los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no sentarse en la silla de al lado para hacerlos con ellos”. En la misma línea opina Jesús Alonso, profesor del IES Arturo Soria de Madrid: “El papel de los padres debe limitarse a proporcionarle a su hijo un espacio adecuado y un tiempo suficiente para que pueda hacer por él mismo los deberes, pero en ningún caso ocuparse directamente de ellos”.

Preocuparse por sus estudios y confiar en ellos

Varias universidades españolas realizaron un estudio que medía el rendimiento académico de estudiantes de Infantil, Primaria y Secundaria. Una de las conclusiones que extrajeron es que los padres han de leer con los niños, preguntarles por las clases y confiar en ellos. Se comprobó que ayudarles directamente en la realización de los deberes no mejora los resultados académicos.

Mejor dialogar que controlar

Con un enfoque muy similar al anterior, el informe La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio, elaborado por diversos profesores de la Universidad de Oviedo para el Observatorio Social de La Caixa, señala que “los hijos de familias más comunicativas muestran mejor desempeño escolar, todo lo contrario que los casos en los que los progenitores adoptan un estilo más controlador”.

No son los deberes de los padres

“Los deberes son responsabilidad de los niños”, la psicóloga educativa Silvia Álava lo deja muy claro en una entrevista en la web de BBVA. Si los deberes los hacen los padres, subraya, “los niños entienden que nos es su responsabilidad. Hay padres que ves que les importa más a ellos la nota que a los propios niños. Se puede ayudar de manera puntual, pero no hacerlos. Y si dicen que no lo entienden, pero resulta que no han hecho nada, no es que no lo entiendan, sino que quieren que se los hagas”.https://www.youtube.com/embed/bCyHwhybIVU?feature=oembed&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.businessinsider.es

Establecer una rutina de trabajo

Los padres han de generar una rutina para hacer los deberes de los niños. Transmitir a sus hijos el mensaje de que el trabajo escolar es una prioridad y establecer reglas básicas, que tengan que ver con un horario y un espacio. Así lo apuntan los expertos de KidsHealth.

Riñas, no; juegos, sí

La pedagoga M. Carmen Bouzas apunta que es conveniente “cambiar las riñas, protestas e insistencias en que hagan los deberes por un tiempo de juego cuando ha terminado de hacerlos”. Además, resalta lo importante que es marcar unos horarios, no sólo en el sentido de estatuir rutinas, sino en el de poner unos límites al tiempo que le dedica a los deberes. Algo que tiene mucho que ver con lo comentado anteriormente acerca de cuánto aguantan los niños concentrados según su edad.

FUENTE: Businessinsider.es

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La vianda escolar, consejos para una alimentación saludable en la escuela

Claudia Guimaré nos propone planificar el menú y la compra, cuestionar las etiquetas, buscar alternativas saludables fuera del super y animarte a lo casero.

A falta de estrés, buenas son las viandas…

Si para muchos padres la alimentación de los chicos en general puede ser un verdadero dolor de cabeza, la comida en la escuela puede agregar un estrés adicional a nuestra dinámica familiar, máxime cuando esta vuelta a clases viene marcada por nuevos protocolos instalados en muchos colegios debido a la pandemia actual.

Asegurarnos de que coma, pero que además coma bien, es decir, combinar lo saludable con lo que a nuestro hijo o hija le guste comer, puede implicar verdaderos malabares a la hora de pensar menúes. Y si además a esto le agregamos la preocupación por cuestiones bromatológicas de que el alimento llegue en perfecto estado al colegio, la cosa puede llegar a tornarse un verdadero rompecabezas.

Por eso en esta nota te dejamos algunos consejos e ideas para que el armado de la vianda no te agobie y que de paso, puedas aprovechar esta instancia para inculcar hábitos de alimentación saludables a tus chicos.

Educar el paladar es clave

Los expertos señalan que la comida preferida en la infancia genera emociones que determinan nuestros gustos alimenticios para el resto de nuestras vidas. Por ende, un chico para el que la ida a McDonald’s es el punto cúlmine de su felicidad semanal, será un adulto mucho más proclive a alimentarse con comida chatarra, buscando inconscientemente recrear esa sensación de placer y felicidad vivida en la infancia. La temprana infancia es el momento para educar el paladar de nuestros hijos y mostrarles que comer sano, no es comer feo o aburrido.

Una buena noticia

Lo primero que debes saber es que, si bien como en todo siempre hay excepciones, por regla general los niños que comen poco o mal en casa se convierten en buenos comedores en la escuela como por arte de magia (ya sea que lleven vianda o que almuercen la comida de la institución), como señala Silvia Álava, psicóloga española especialista en Psicología Educativa y autora de “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”. Esto no tiene que ver con la comida en sí, sino más bien con el entorno en que se encuentran.

A diferencia de lo que pasa en casa, cuando están “lejos de la mirada de papá y mamá, la actitud del niño hacia la comida cambia, porque ahora la comida es simplemente un momento más del día” que comparte con amigos de manera distendida” explica. Y por ello, la vianda escolar, ya sea almuerzo o merienda, puede ser la oportunidad para introducir nuevos alimentos y de paso, asegurarnos que la única opción que tenga el niño en ese momento, sea saludable.

La planificación es la clave

Lo primero que podemos hacer para organizar las viandas escolares sin colapsar en el día a día, es planificar bien y con tiempo el menú semanal.

Para esto es ideal empezar por listar aquellas cosas que sabemos a nuestros hijos les encantan y las que no tanto pero a las que no opondrán resistencia y así tener un primer pantallazo de lo que sabemos que si mandamos, van a comer seguro. Y luego listar algunas cosas que tengamos intención de ir incluyéndoles poco a poco.

De esta forma, y con eso a la vista, nos será más fácil no sólo pensar las combinaciones que nos permitan ir “mechando” los alimentos que queremos introducir con los que son un éxito asegurado, sino que además, podremos armar menúes variados y balanceados (tomando en cuenta que contengan proteínas, vitaminas, carbohidratos etc) y de paso también organizar la lista del súper, puesto que las compras de último momento y a las apuradas, son más factibles de terminar incluyendo alimentos procesados o golosinas cargadas de azúcar para salir del paso.

Comprar sabiendo qué compramos: hay que leer la etiqueta

Una vez que tenemos claro qué cosas necesitamos comprar, la segunda clave está en entender cabalmente lo que estamos comprando, lo cual hoy día puede ser una tarea agotadora. Etiquetas diminutas que requieren de una lupa y un listado de componentes de nombres extraños nos llenan de información que más que aclarar nos confunde. Pero no leer la etiqueta implica, en palabras de Soledad Barruti, periodista dedicada a la difusión científica de cuestiones vinculadas a la industria alimenticia y autora de los libros “Malcomidos” y “Mala leche, el supermercado como emboscada”, firmar un cheque en blanco.

Para esta escritora, la enorme mayoría de las etiquetas son “una engañapichanga” que no dicen lo que realmente tienen que decir y dicen muchas otras cosas que nos terminan guiando para mal. Ahí es cuando surgen las preguntas: ¿Qué galletitas son más sanas? ¿Si el colorante es natural entonces es bueno? ¿Si un alimento es fortificado, entonces no contiene sustancias nocivas? ¿Todos los conservantes son malos? ¿Sabor a chocolate implica que tiene chocolate de verdad? ¿Si la patita de pollo dice que es 100% carne de pollo, significa esto que su principal ingrediente es verdaderamente carne de pollo?

Para no volverse loco, conviene empezar por informarse un poco sobre alimentos ultraprocesados y cómo interpretar lo que las etiquetas declaran, para evitar comprar jugos de naranja que de naranja no tienen más que el color del envase o galletitas o cereales que esconden bolsones de azúcar, maíz ultra procesado, harinas malas y aceites baratos, y hacerlo no sólo en pos de darle algo sano a nuestros hijos hoy sino porque el abuso de estos alimentos ultraprocesados moldea el paladar de los chicos para su futuro.

Y como dice Barruti, “luego de comer lo que hoy se entiende por un yogur, una fruta ya no les sabe a nada”. Les recomiendo seguir a Barruti en las redes, así como también a Marina Koppmann, en “Cazabacterias”, toda una referente en la región sobre temas de bromatología, para más información seria del estilo. También puede ser útil para cuando se nos agoten las ideas, seguir instagramers que ofrezcan ideas de menúes saludables para chicos.

Una de mis favoritas es LO QUE LOS KOALAS COMEN. Hay muchas opciones, cuentas de ig y grupos de Facebook. Es sólo cuestión de empezar a bucear de a poco y les aseguro, suma.

Escapar del supermercado

Para muchos de nosotros, que nos criamos a base de chivitos canadienses, tener hijos fue el disparador para comenzar a tomar conciencia de la calidad de lo que comemos en casa. En mi caso por ejemplo, amigarme con una dietética del barrio, fue un gran descubrimiento para empezar a cambiar el chip.

Podemos descubrir budines o galletas sin azúcar, endulzados a base de estevia, o con algarrobo para sustituir al chocolate, jugos de fruta con probióticos, sin colorantes ni conservantes artificiales, frutos secos o frutas disecadas como rodajas de pera, manzana, chips de banana etc o leches chocolatadas a base de soja, maní o almendras.

En todo caso hay mucho para probar sabiendo que es ensayo y error ya que algunas veces encontraremos opciones geniales en sabor y otras que a los ojos (o paladar) de nuestros hijos, no le ganen ni a palos a sus competidoras no saludables.

Algunas opciones para tener en mente

Aunque parezca una tarea difícil, si nos organizamos, podemos lograr una variedad de opciones saludables de merienda con poco esfuerzo. La diferencia en calidad entre unas galletitas caseras y otras industriales es inconmensurable.

Para combatir la pereza de hacerlas en casa, se puede hacer una vez una masa abundante y frizarla en porciones y cada tanto, descongelar una porción y hornear algunas pocas. Hay mil recetas sencillas que no llevan más de 10 minutos de preparación y nos aseguramos que contengan buenos ingredientes, chocolate de verdad, azúcar en la cantidad justa etc. En casa hacemos tipo cookies americanas con chips de chocolate, galletitas de manteca y de limón.

Los budines por ejemplo son otra opción sencilla para hacer en casa y escapar a los del supermercado. Se pueden cortar en rodajas y frizarlas en sobres de nylon por separado y cada noche simplemente sacás una porción para el día siguiente. En casa hacemos de limón con glaseado y pan de banana con miel y dulce de leche, ¡una bomba!

Lo mismo podemos hacer con productos de panadería comprados, como medialunas, muffins, tartas, pan de chocolate etc, congelarlas separadas e ir sacando a diario.

Los cereales (sueltos o en barritas) son de los alimentos más engañosos al punto que hoy, muchos son más una golosina que un cereal propiamente dicho. Por ello conviene escapar de las marcas del super y comprarlos en dietéticas y mercados naturistas. También están las “tutucas” y las almohaditas rellenas de diferentes sabores hechas con muy poca azúcar y manteca.

Snacks o postres

Ya sea como snack o como postre, es ideal enviar siempre algo de fruta a diario. Las más comunes como manzana y banana deben ir idealmente con cáscara para evitar su oxidación y pelarse en el momento. De no ser posible, podemos recurrir a mandarina en gajos o uvas (cortarlas al medio por seguridad para evitar atragantamientos) bien envasadas o también se puede recurrir a fruta deshidratada como rodajitas de banana, pera, manzana, ananá etc que también se venden en las dietéticas y son muy sabrosas.

Bebidas

Escaparle a las gaseosas y las aguas saborizadas es lo primero. Podemos enviar jugo de fruta, si es comprado, siempre que sea en envase tetra cerrados o si tenemos vaso térmico hermético podemos hacer jugos naturales o licuados de fruta o verdura tipo smoothies caseros. Un truco es, si no tenés vaso térmico, congelar una botellita de agua por las noches para que se vaya derritiendo a lo largo del día y asegurarte de que siempre tenga agua fresca.

Comidas

Si de enviar sólo comidas frías se trata, rollitos de jamón y queso o bastoncitos de queso, empanadas de distintos sabores, buñuelos, muffins de queso y verduras, o porciones de tarta nos pueden sacar del apuro.

En el caso de las tartas si son de verdura escurrir bien el relleno y blanquear la masa de la base para que no se humedezcan y desarmen. Comidas como la tortilla o incluso la pizza, también sirven ya que nadie les dice que no aun frías. Rodajitas de choclo hervido y huevos duros, son prácticos, ricos y admiten ir fríos. Pero cuidado con el huevo, la yema debe estar bien cocida.

¿Con qué más hay que tener cuidado? Con los sándwiches porque al contener manteca deben conservar el frío para ser seguros. Por ello deben enviarse siempre en envase cerrado y lonchera térmica únicamente. Con los tomatitos cherry ya que por su diámetro pueden ser peligrosos en atragantamientos, por ello hay que cortarlos siempre en dos o en cuatro.

Por último, debemos evitar las comidas con mayonesa incluida y enviar los aderezos siempre a parte, en sachette o en un envase cerrado a parte y en frío.

Envasado: Loncheras, platos y botellas

A la hora de envasar, por cuestiones bromatológicas es bueno hacerlo todo por separado, sobre todo cuando se manda pollo o pescado e intentar envasar cuando la comida ya está fría, ya que con el calor, muchos alimentos producen bacterias con gran rapidez.

Utilizar platos con separadores no sólo facilita el emplatado para que la comida no se mezcle sino que también colabora para armar comidas más “vistosas” para los niños, separando los alimentos por tipo o incluso color, ya que los niños, al igual que los adultos, también “comen con los ojos”.
La elección de la lonchera es fundamental. Si precisamos que mantenga el frío o el calor, ojo con comprar demasiado económicas.

Hay unos tuppers para loncheras de la marca Joseph Joseph que son realmente geniales y que tienen diversos compartimentos superpuestos pero cerrados de manera independiente para llevar lo fio y caliente o lo salado y lo dulce separados así como también vasos térmicos para las bebidas, contenedor especial para los cubiertos y hasta recipiente pequeño para los condimentos, ideal para quienes no pueden comer la milanesa sin mayonesa por ejemplo!! o para agregarle el aceite de oliva a los cherries.

Si disponemos de botellas o vasos térmicos que cierren herméticos, podremos enviar jugos o licuados naturales de fruta o chocolatadas hechas en casa con cacao auténtico. Y si no tenemos vaso térmico, tenemos el truco de la botella de agua congelada para que se vaya descongelando durante el día y así tengan agua fresca siempre.

En resumen: planifica el menú y la compra, cuestiona las etiquetas, busca alternativas saludables fuera del super y anímate a lo casero organizándote en casa.

Los estudios indican que los niños son quienes en realidad digitan el 75% de las compras de alimentos del hogar, por lo que comenzar a preocuparse por la alimentación de nuestros hijos puede ser el punta pie inicial para revisar algunos de nuestros hábitos alimenticios y que todos salgan ganando.

Claudia Guimaré

Claudia GuimaréLa socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

FUENTE: ElPaís.com.uy