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Expertas explican cómo decirle a tus hijos que te divorciarás de su padre

Por Lorena Martinez – para Tiempo Digital

En ocasiones, la relación que llevas con el papá de tus hijos no es necesariamente la más óptima ni brinda la felicidad que necesitan. Puede tratarse de un sentimiento recíproco en el que ninguno de los dos se siente cómodo con la compañía del otro, pero ¿cómo decirle a mi hijo que me divorciaré de su padre?

Pues bien, antes que nada, debes tener en cuenta que no es el fin del mundo y que son muchas las parejas con hijos que deciden seguir una vida por separado.

Recuerda que eso no es malo ni bueno. Es una circunstancia de vida que se debe enfrentar como cualquier otra.

A pesar de que pienses que separarte de tu pareja puede ser una acción negativa para tus hijos, la realidad es que si entre ustedes crean un ambiente tóxico en casa, el mejor regalo que pueden brindar a los pequeños, es que cada uno continúe por su lado. Eso será de gran ayuda para que no vivan en un ambiente denso y lleno de toxicidad.

Sobre el tema, la psicopedagoga Laura Aguilera da algunos consejos para que sepas cómo informarle a los hijos de la manera más asertiva la decisión de divorciarte de su padre.

Según la experta, informar a tus hijos sobre una noticia de tal índole, es algo que debe planificarse con delicadeza, pues deberás tener respuesta a cualquier pregunta que puedan hacer al respecto. Sobre todo, deben dejar bien claro que la separación no es para nada, culpa de él/ella (el hijo).

En ese sentido, recomienda dar el tiempo para que independientemente de la edad que tengan, los hijos asimilen la situación de una manera tranquila y serena.

¡Déjalos que se expresen!

Por otro lado, la especialista en Psicología Infantil Silvia Álava, aconseja que le permitas a tus hijos expresarse libremente; aún sabiendo que esa reacción no será nada positiva.

Los niños son muy inteligentes, y es muy importante que los escuches y no reprimas sus ideas y sentimientos, y más cuando se trata de temas tan delicados como un divorcio, dice Álava.

Nunca trates de imponer ideas tuyas acerca de la situación o de su padre. Por ejemplo, -dice la psicopedagoga Laura Aguilera, «el niño tiene que poder sentir la libertad de decir que echa de menos a su padre o a su madre cuando no está con él o con ella».

Eso no tiene por qué hacerte enojar o ponerte nerviosa. Entre otras cosas, eso implica, «no luchar por el papel del bueno de la película», sino más bien lograr que la decisión acerca de la separación de sus padres ha sido con el fin de buscar el bienestar de todos.

A renglón seguido, las expertas recomiendan que digan a sus hijos mensajes como: “Los dos te queremos y siempre vamos a estar contigo acompañándote, aunque ya no estemos juntos, siempre seremos tus padres”.

FUENTE: Tiempo digital

Ante el curso de sus vidas

Expertos en educación reclaman devolver el protagonismo de la vuelta al cole a los niños «para atender primero sus necesidades emocionales». Todos defienden a ultranza la presencialidad: «Una pantalla no es una escuela»

Por ICIAR OCHOA DE OLANO

La Vuelta a las aulas

Aquellos septiembres que no volverán llegaban repentinos y sin invitación, con olor a imprenta y al aroma sintético del final del verano. Se mezclaban en las pituitarias con la química de la loción antiparasitaria y con el tímido frescor del uniforme recién planchado. Entre la pereza y la excitación, enfrentábamos la liturgia de plastificar los libros de texto aún rígidos e inexplorados, y de engordar el estuche con gomas, sacapuntas, bolígrafos y un arcoíris de pinturas. En algún lugar entre el diafragma y la clavícula, resuena aún el eco de aquella chispeante agitación que producía la perspectiva de reencontrarnos con compañeros y profesores, y la de embarcarnos en la aventura de un nuevo curso. Cerca de 8,2 millones de niños y adolescentes de nuestro país encaran la próxima semana el adiós a un estío de profilaxis y contención para abrazar una vuelta a más de 28.534 escuelas e institutos bajo el síndrome de la Covid. Toneladas de ilusión que chocan contra el estado de incertidumbre, preocupación y alarma que genera entre los padres y madres, la comunidad educativa y la sanitaria el regreso masivo a las aulas en medio de la escalada descontrolada del virus.

Más allá de estrategias organizativas

Protocolos de limpieza, malabarismo de horarios, grupos burbuja, mascarillas a discreción y recreos escalonados, pedagogos, psicólogos, profesores y filósofos ponen el acento en las necesidades emocionales y educativas de los escolares tras seis meses alejados de las aulas, un confinamiento, medio curso en remoto y una pandemia que también ha lacerado sus vidas. Para la psicóloga especialista en infancia Silvia Álava, la prioridad, por encima de nuevas lecciones, es «escuchar a los niños». «Hay que abrir espacios y crear un clima de confianza para que hablen de lo que les ha pasado, de lo que han sentido, de lo que les preocupa, de sus miedos. Habrá escolares que lleguen con sus necesidades emocionales cubiertas, porque sus padres han sabido contarles lo que ocurre, pero otros no. Incluso habrá quien ha perdido a familiares. Una crisis de esta magnitud no se puede gestionar solo con buena voluntad. Hay que tratar de paliar los efectos psicológicos y, en este sentido, resulta fundamental que se verbalice lo vivido y que se escuchen entre ellos mismos, porque eso les ayudará a crear un vínculo social. Luego ya vendrá lo académico».javascript:falsePUBLICIDAD 

«Hay que estimular su capacidad natural de aprendizaje. Ellos van construyendo y nosotros les guiamos»DAVID BUENO | PROFESOR DE LA UB E INVESTIGADOR

«Desde el punto de vista formativo conviene desdramatizar la pérdida de algún mes de educación presencial reglada»

JAVIER GOMÁ | FILÓSOFO Y ENSAYISTA

Conductas de seguridad y riesgo

La experta, autora del libro ‘Queremos niños felices’, recomienda que, en paralelo, se trabajen las conductas de seguridad y de riesgo. «Los niños necesitan que les expliquemos las cosas. No basta con que les digamos que no pueden acercarse unos a otros. Hay que hacer lo que los psicólogos llamamos decodificar. Los niños son muy buenos observadores y extraen mucha información, pero les cuesta entenderla e interiorizarla. Necesitan que un adulto decodifique el mensaje, lo adapte a su edad e instaure las conductas que se deben normalizar. En lugar de no puedo abrazar a mis amigos, porque les quiero un montón no les abrazo. La comunicación es clave para hacer frente al miedo».

Mar Romera, maestra, licenciada en pedagogia y en psicopedagogía y especialista en inteligencia emocional, comparte este punto de partida. «El primer mes se debe dedicar a proporcionar herramientas y no contenidos». Esa es una de las consignas que ha propugnado durante los seminarios virtuales de preparación para la vuelta al cole del coronavirus que ha promovido durante este verano y que han seguido más de 17.000 profesores de toda España. «Para ello, hemos propuesto que durante las dos primera semanas los niños se escolaricen en el mismo curso en el que estaban cuando se decretó el confinamiento, en las mismas aulas y con los mismos profesores. En la vida es muy importante cerrar los círculos, expresar las emociones vividas y despedirnos. Esto no se puede dejar al azar».

Lo que realmente constituye educación

Romera, una de las grandes y más autorizadas voces españolas para el cambio educativo, apuesta por aprovechar las exigencias de la difícil coyuntura para impulsar esa transformación, a la «educación con los niños y no para los niños», sintetiza. «Durante el confinamiento se han visto las miserias de nuestro sistema académico, que ha respondido enviándoles tareas repetitivas y reproductivas para mantenerles entretenidos. Lo que realmente constituye educación son aquellos procesos que implican madurez, reestructuración neurológica y desarrollo de un pensamiento crítico. Y para que eso suceda necesitamos utilizar los contenidos, no integrarlos. Me explico. Hay que involucrar a toda la comunidad en el proceso educativo, desde los ayuntamientos a las empresas, los servicios, las comisarías o los mercados, para convertir las ciudades en laboratorios»; rebajar la rigidez en los horarios y desarrollar proyectos educativos propios, expone esta maestra, presidenta de la Asociación Pedagógica Francesco Tonucci (el ideólogo de La ciudad de los niños) y autora de ‘La escuela que quiero’, donde recoge las esencias de esa revolución. «La rutina de una clase tras otra cada 45 minutos no funciona. Ni de manera presencial ni ‘online’. La educación es otra cosa. Si nos centramos únicamente en evitar que no haya rebrotes vamos a llegar a una estructura escolar como la de Tailandia, con los niños en cubículos de plástico», advierte.

«El encierro ha mostrado las miserias de nuestro sistema, a base de mandarles tareas repetitivas»

MIGUEL ÁNGEL SANTOS GUERRA | DOCTOR EN CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN

Donde se aprende a convivir

Desde Málaga, Miguel Ángel Santos Guerra, doctor en Ciencias de la Educación y catedrático emérito de Didáctica y Organización Escolar en la Universidad de esa ciudad, contempla con resignación cómo crecen cada día las probabilidades de que se acabe instaurando un modelo de clases híbrido (en vivo y digital). Y no se resiste a reivindicar la presencialidad. «Una pantalla no es la escuela. A distancia no hay educación. Lo que puede haber es instrucción. Desde la soledad y el aislamiento social no existe socialización. La educación exige comunicación y encuentro. El mundo virtual no nos permite relacionarnos intensamente, no nos enseña a convivir y empobrece el contenido relacionado con el mundo emocional. El aprendizaje de la ciudadanía no se puede hacer a través de la pantalla porque a convivir se aprende conviviendo. La escuela es la gran mezcladora social».

Cuando la asistencia no sea del todo posible por imperativo del virus, Santos Guerra prescribe altas dosis de «creatividad». David Bueno, profesor e investigador en la sección de Genética Biomédica Evolutiva del Desarrollo de la Universidad de Barcelona y Premio Magisterio en 2018 por su contribución a la neuroeducación, tiró de ella durante el encierro con buenos resultados. «Hicimos pedagogía inversa. Los alumnos se convierten en sus propios profesores. No tiene sentido conectarse con 78 estudiantes cuyas caras son sellos en el ordenador. Yo antes daba tres clases teóricas y una cuarta para debatir y solucionar casos. Decidí darle la vuelta. Les di apuntes, unos capítulos para leer del libro que estábamos viendo, y les animé a montar foros de discusión de entre cuatro y diez alumnos. Nos conectábamos una hora o dos cada diez días y entonces los debatían conmigo. Este sistema, que voy aplicar también en las clases presenciales, es perfectamente trasladable a los escolares. Estimula nuestra capacidad natural de autoaprendizaje. Ellos van construyendo y nosotros les guiamos en ese proceso».

Arranque del curso con «serenidad

Sin edulcorar las dificultades de la grave situación sanitaria y económica que atravesamos, Bueno opta por afrontar el arranque del curso con «serenidad» y como una «oportunidad para hacer cosas nuevas, jamás como un curso perdido. Cuando educamos nos centramos en el qué transmitimos y no en el cómo. Si tienen una buena actitud ya lo aprenderán cuando les haga falta».

«Lo prioritario es abrir espacios para que los niños hablen de cómo se han sentido y para que se escuchen»

SILVIA ÁLAVA | PSICÓLOGA EDUCATIVA Y ASESORA

Encaramado a la «perplejidad» que, dice, le provoca «la complejidad de los intereses, a veces contrapuestos, que hay en juego» en esta vuelta al colé, el filósofo y ensayista Javier Gomá aboga por «desdramatizar la importancia de la pérdida de unas semanas o incluso algún mes de educación presencial reglada desde un punto de vista estrictamente formativo. Los grandes de la cultura occidental no siguieron esa educación presencial reglada y muchos, ninguna clase de educación colectiva y presencial».

FUENTE: Diario Vasco

«Hijo, aléjate de Pablo que dio positivo en Covid-19» Colaboración con ABC

¿Algunos niños podrían quedar «señalados» por sus compañeros tras pasar el coronavirus?

Laura Peraita Por Laura Peraita

«Hijo, tu no te acerques a Pablito en el cole que fue positivo en Covid-19». La incertidumbre y el miedo está provocando que algunas familias –sobre todo aquellas que se han visto afectadas seriamente por el coronavirus o que conviven con personas mayores o vulnerables–, alienten a sus hijos a alejarse de aquellos compañeros que han pasado el Covid. «Acabamos de empezar las clases y todavía es pronto, pero en cuanto haya un niño que dé positivo y vuelva a clase, somos conscientes de que habrá padres que “obliguen” a sus hijos a que no se junten con él», asegura Andrés Cebrián, presidente del Sindicato Independiente de Enseñanza Anpe.

Precisamente, hace tan solo unos días, el Consejo General de Enfermería ha advertido de la posibilidad de que el contagio por Covid-19 traiga consigo «un estigma para los niños infectados e, incluso, para los que han pasado la enfermedad», por lo que ha pedido a los centros educativos que estén preparados y tomen medidas.

Salud emocional

El presidente de Anpe señala que es un problema «del que somos conscientes y del que ya hablamos en el mes de julio con la Consejería de Educación». Explica que la salud emocional de los alumnos es muy importante, pero el problema es que los profesores están «relativamente preparados» para dar respuesta a estas nuevas situaciones porque ahora mismo «tienen una sobrecarga de trabajo enorme al tener que hacer de maestros, sanitarios, psicólogos… Un docente no va a saber qué hacer si se encuentra con niños solos porque sus compañeros no quieren estar con él por haber pasado el Covid-19».

Pedro José Caballero, presidente de Concapa, asegura que cuando haya un positivo en una clase, el coordinador Covid del colegio será el encargado de llevárselo a una habitación especialmente habilitada para ello. Este coordinador avisará a los padres para que vayan a recoger a su hijo y llamará al centro de salud para que indique los pasos a seguir. Al avisar al resto de familias de escolares de su clases, en ningún caso se facilitará el nombre del niño afectado por protección de datos pero, al final, como ocurre en otros casos –como cuando un niño es el que tiene piojos–, todo se sabe y el nombre sale a relucir, lo que puede ser un problema para el afectado».

Reconoce Caballero que ese alumno puede quedar marcado «y no es un problema baladí». «Los psicólogos del colegio –prosigue– deberán mediar para que su regreso sea lo más óptimo posible. Hay que trabajar, no obstante, con todos los alumnos porque llevamos meses diciéndoles que no se acerquen a otras personas porque hay un bicho muy malo que mata cuando ahora se ven metidos en un aula con sus compañeros. Hay que transmitir seguridad sin restar importancia a la situación. Es una contexto nuevo para todos y la Administración también debe ofrecer respuestas adecuadas a este problema».

Sin malas intenciones

Para la doctora en Psicóloga Silvia Álava Sordo, las familias también tienen un papel importante. «Es esencial que cuenten a sus hijos que no hay mala intención por parte de un compañero que ha tenido Covid, sino que es mala suerte. Se puede aprovechar para enseñarles a empatizar, a ponerse en el lugar del niño afectado y saber cómo se siente si nadie quiere estar con él. Y, muy importante, hacerle saber que mañana puede ser él el que tenga Covid y pase por esa misma situación. Los padres, no obstante, deben tener cuidado con lo que dicen delante de sus hijos porque están muy atentos y actuarán o dirán lo que escuchan a los adultos».

En la misma línea se manifiesta Rocío Ramos- Paul, directora de Ramos- Paul Psicólogos, al hablar de la necesidad de empatizar con los demás. «La labor se tiene que realizar conjuntamente desde casa y el colegio. La solución es parecida a una situación de acoso. Los niños necesitan que les demos herramientas y explicarles que es verdad que su amigo ha pasado el Covid, pero que es suficiente con tomar medidas de distanciamiento, lavado de manos… para evitar contagios. No hay que bajar la guardia, pero tampoco estigmatizar a nadie».

FUENTE: Diario ABC

Cómo ayudar a que los niños aprendan mejor: más deporte. En el diario AS

El juego y la actividad física pueden contribuir positivamente en el aprendizaje de los niños ya que éste se consolida mejor a través de las emociones agradables.

Por Laura Martin Sanjuan @laura_publisher

Para que los niños aprendan mejor, es necesario que mientras consiguen fijar contenidos, se diviertan. Así lo afirma el I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños, llevado a cabo por las galletas Príncipe junto a la psicóloga infantil Silvia Álava y a través de IPSOS y en el que han participado más de 1.000 padres, ha puesto de manifiesto precisamente que los juegos tradicionales y el deporte son las actividades que mejor contribuyen a la disposición al estudio.

“Queremos que nuestros hijos aprendan lo máximo posible, que no se queden atrás en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo y, en ocasiones, se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego. De hecho, la neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables”, como ha especificado Álava.

El nuevo curso escolar: emociones variadas

Y es que a la emoción por volver a empezar un nuevo curso escolar, se suman las medidas seguridad y distanciamento social necesarias ante la pandemia. Asimismo, el entusiasmo de los padres porque sus hijos vuelvan a la normalidad va a tener un papel clave en esta reincoporación.

En este sentido, una de las máximas preocupaciones de los progenitores es cómo sus hijos van a volver a coger la rutina de estudio tras tantas semanas jugando solos e interactuando con una pantalla. Y es que, tal y como ha demostrado este estudio de Príncipe, el 52% de los padres encuestados considera que el uso recreativo de pantallas altera la disposición al estudio.

“Vivimos en un mundo totalmente tecnológico. Gracias a ellas nos comunicamos, tenemos acceso a la información del conocimiento, nos han permitido que la educación de los niños continúe… pero no debemos permitir que ocupen todo el tiempo de ocio de nuestros menores, dado que los juegos tradicionales tienen un efectos en el desarrollo cognitivo y socioemocional en los niños que las pantllas no tienen”, ha señalado la psicóloga Álava.

Cómo serán los recreos

Si finalmente hay clases presenciales, los recreos van a ser diferentes pero esto no quiere decir que ya no puedan jugar, si no al contrario. “En la medida de lo posible, debemos fomentar que los niños jueguen al aire libre, a juegos que impliquen movimiento y que puedan practicar deporte, dado que está demostrado que tienen un efecto positivo en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños”, ha explicado Álava .

Por otro lado, tal y como ha destacado la psicóloga, “para el 90% de los padres el deporte contribuye positivamente en sus hijos ayudándoles a aprender por lo que, siguiendo, por supuesto, todas las recomendaciones sanitarias acerca del coronavirus, el deporte y la actividad física son una asignatura más en esta vuelta al cole”.

Juego y aprendizaje, una pareja perfecta 

Jugar y realizar actividad física y deporte no implica solo diversión, si no que cuando los niños realizan estas actividades están aprendiendo y se consolidan muchos procesos intelectuales. De hecho, el 99,5 de los padres entrevistados considera que el juego es clave en el desarrollo de los niños.

“Desde Príncipe, creemos firmemente en que todos los niños deben tener la oportunidad de disfrutar lo máximo posible de su infancia. A través del juego y la actividad física, los más pequeños de la familia pueden ser más felices en su día a día”, director de la categoría de galletas en Mondelēz International en España. “Por esta razón, desde Príncipe nos queremos comprometer y participar en proyectos que a través de la promoción de la actividad física buscan que cada niño sea más feliz.”

La importancia de las actividades deportivas en los niños

FUENTE: Diario AS

Vuelta al cole: Una hidratación adecuada ayuda a rebajar el nivel de ansiedad

Uno de los síntomas de la ansiedad es la sensación de boca seca y beber agua se convierte en una herramienta para ayudar calmar ese estado de intranquilidad, aseguró la psicóloga Silvia Álava en una conferencia sobre la importancia del agua para el desarrollo cognitivo pronunciada en las XX Jornadas de Nutrición Práctica.

Pero, además, con la deshidratación aumenta la circulación de las hormonas del estrés, el cortisol, y se ponen en marcha unos procesos fisiológicos similares a cuando el cuerpo está en una situación de peligro o de inquietud.

Diferentes estudios demuestran que el estrés repercute en el rendimiento intelectual, afecta a la lentitud de pensamiento, a los reflejos y provoca errores en la resolución de conflictos.

“A los estudiantes les recomiendo que estudien con una botellita de agua que les ayude a mantener la atención y la concentración y que también la lleven a los exámenes para bajar esos niveles y controlar la ansiedad”, señaló la especialista en las jornadas que se celebraron en la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid.

Hay estudios que indican que una deshidratación del 2,7% puede hacer que tengamos una mayor sensación de esfuerzo para hacer las tareas unido a tristeza, cansancio y decaimiento.

“Bien hidratados mantendremos un buen estado de ánimo”, apunta Silvia Álava.

Deshidratación y función cognitiva

Si la deshidratación afecta a nuestra forma de sentirnos, mucho más lo hace sobre el funcionamiento de nuestro cerebro.

La evidencia científica ha constatado que ya con un 1% o un 2% de deshidratación empieza a resentirse la memoria a corto plazo, las tareas de atención selectiva visual, la concentración y el tiempo de reacción.

Pero en general la deshidratación produce una disminución significativa en la percepción, atención, memoria, pensamiento, lenguaje y rendimiento psicomotriz. En resumen, de la función cognitiva en su conjunto, además de las repercusiones físicas.

Por eso, Silivia Álava considera esencial educar desde la infancia en el hábito regular de beber agua para que se acostumbren a pedirla y a beberla.

“Los niños no llegan al colegio bien hidratados y eso repercute en su falta de atención, en el cansancio e incluso en la irritabilidad. Y eso se agrava si encima llegan sin desayunar”, advierte.

El consumo de líquidos, en especial el agua, es vital para el funcionamiento del organismo humano en todas las edades, pero además de los niños, otro grupo de riesgo es el de los ancianos que sufren alteración del mecanismo de la sed y pueden pasar horas sin beber agua, algo que les afecta especialmente física y cognitivamente.

Por eso la psicóloga anima a las instituciones a fomentar la educación para una correcta ingesta de agua y otros líquidos que según las autoridades sanitarias internacionales debe ser de 2 litros en el caso de las mujeres y de 2,5 de los hombres.

FUENTE: El Informador

Así contribuyen los juegos tradicionales y el deporte al estudio en los niños

El 52% de los padres encuestados considera que el uso recreativo de pantallas altera la disposición al estudio.

La pandemia del coronavirus ha supuesto un antes y un después en nuestras vidas. En el caso de los niños, la irrupción de la COVID-19 supuso que sus rutinas cambiaran drásticamente ya que dejaron de asistir de forma presencial al colegio y de tener contacto físico con sus compañeros.

Ahora, llega el mes septiembre con la vuelta al cole llena incertidumbre e interrogantes entre los padres. Tras meses en casa, llega el momento del reencuentro con la rutina del aprendizaje y libros. Sin embargo, tal y como especifica la psicóloga Silvia Álava, «el aprendizaje o la disposición al estudio no sólo es a través de los libros, mediante el juego también podemos contribuir a él».

El I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños

Llevado a cabo por las galletas Príncipe junto a la psicóloga infantil Silvia Álava y a través de IPSOS y en el que han participado más de 1.000 padres, ha puesto de manifiesto precisamente que los juegos tradicionales y el deporte son las actividades que mejor contribuyen a la disposición al estudio.

Tal y como ha especificado Álava «queremos que nuestros hijos aprendan lo máximo posible, que no se queden atrás en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo y, en ocasiones, se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego. De hecho, la neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables».

El papel de las pantallas en el aprendizaje

Este año el regreso a las aulas va a ser muy diferente. Y es que a la emoción por volver a empezar un nuevo curso escolar, se suman las medidas seguridad y distanciamento social necesarias ante la pandemia. Asimismo, el entusiasmo de los padres porque sus hijos vuelvan a la normalidad va a tener un papel clave en esta reincoporación.

En este sentido, una de las máximas preocupaciones de los progenitores es cómo sus hijos van a volver a coger la rutina de estudio tras tantas semanas jugando solos e interactuando con una pantalla. Y es que, tal y como ha demostrado este estudio, el 52% de los padres encuestados considera que el uso recreativo de pantallas altera la disposción al estudio.

«Vivimos en un mundo totalmente tecnológico. Gracias a ellas nos comunicamos, tenemos acceso a la información del conocimiento, nos han permitido que la educación de los niños continúe…, pero no debemos permitir que ocupen todo el tiempo de ocio de nuestros menores, dado que los juegos tradicionales tienen un efectos en el desarrollo cognitivo y socioemocional en los niños que las pantllas no tienen», ha señalado la psicóloga Silvia Álava.

Jugar de forma diferente

Las medidas de prevención y seguridad del coronavirus van a impactar directamente en la forma de jugar que tienen los niños. Si finalmente hay clases presenciales, los recreos van a ser diferentes pero esto no quiere decir que ya no puedan jugar, si no al contrario. «En la medida de lo posible, debemos fomentar que los niños juegen al aire libre, a juegos que impliquen movimiento y que puedan practiar deporte, dado que está demostrado que tienen un efecto positivo en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños», ha explicado Álava.

Por otro lado, tal y como ha destacado Silvia Álava, «este estudio ha puesto de manifiesto que para el 90% de los padres el deporte contribuye positivamente en sus hijos ayudándoles a aprender por lo que, siguiendo, por supuesto, todas las recomendaciones sanitarias acerca del coronavirus, el deporte y la actividad física son una asignatura más en esta vuelta al cole».

Los resultados que han arrojado esta investigación, también han mostrado que 9 de cada 10 padres creen que, para el desarrollo de las habilidades de percepción, comprensión y regulación emocional, tanto el deporte como el ejercicio físico, seguido de los juegos tradicionales, son claves. «Puede que nuestros hijos hayan pasado momentos de estrés que podrían afectar a su correcto desarrollo emocional. La vuelta al cole va a suponer todo un revulsivo para los más pequeños por eso es tan importante que sigamos fomentando, de forma segura, el juego junto sus compañeros», ha argumentado la psicóloga.

El juego como método de aprendizaje

En definitiva, una de las grandes revelaciones de este estudio es que jugar y realizar actividad física y deporte no implica solo diversión, si no que cuando los niños realizan estas actividades están aprendiendo y se consolidan muchos procesos intelectuales. De hecho, el 99,5 de los padres entrevistados considera que el juego es clave en el desarrollo de los niños.

«Creemos firmemente en que todos los niños deben tener la oportunidad de disfrutar lo máximo posible de su infancia. A través del juego y la actividad física, los más pequeños de la familia pueden ser más felices en su día a día», director de la categoría de galletas Príncipe en Mondelēz International en España. «Por esta razón, nos queremos comprometer y participar en proyectos que a través de la promoción de la actividad física buscan que cada niño sea más feliz».

FUENTE: Diario ABC

6 cosas que hemos aprendido viajando al cerebro de nuestros hijos.

Entenderíamos mejor los comportamientos de los niños si supiéramos cómo funciona su cerebro.

Colaboración con Gestionando Hijos

«Es muy importante educar con el cerebro en mente» nos decía el neuropsicólogo Álvaro Bilbao. «Tener unas nociones básicas acerca de cómo funciona el cerebro del niño es una gran ventaja para aquellos padres que quieran aprovecharla. En el cerebro del niño están todas las claves para una p/maternidad satisfactoria».

Y es que entenderíamos mucho mejor algunos de los comportamientos de nuestros hijos si supiéramos cómo funciona su cerebro, aún en desarrollo. Por ejemplo, entenderíamos que, a causa de que su corteza prefrontal es aún muy inmadura, es lógico que con tres años tenga rabietas, puesto que, sin el correcto desarrollo de esta zona del cerebro, es difícil que pueda controlar sus emociones.

Pero hay más aprendizajes importantes. Hoy rescatamos seis:

1. Las emociones son protagonistas del cerebro de nuestros hijos (y del nuestro)

Álvaro Bilbao nos presenta la estructura del cerebro: «El cerebro racional se desarrolla sobre otros cerebros que son el cerebro primitivo (el que nos pide que comamos, que durmamos) y sobre el cerebro emocional (que busca afecto). Solo cuando ese cerebro emocional ha recibido el cariño que necesita, puede tener una capacidad intelectual plena». Pero Álvaro nos lanza una advertencia: «Es muy importante que no confundáis el afecto con la sobreprotección».

La pediatra Lucía Galán nos recuerda que el cerebro de un niño está dominado por la parte inferior, de las emociones, los impulsos y los instintos. «Los niños hacen cosas de niños, no necesitan la casa ordenada, no necesitan llegar a tiempo…». Sus necesidades y las nuestras difieren. Pero para conectar la parte del cerebro inferior (dominada por emociones e impulsos) y la superior (dominada por el razonamiento lógico), lo único que hace falta es un chispazo. Y el mejor, nos cuenta Lucía, es el contacto físico: «Cuando no sepáis qué hacer, antes de gritar, apostad por el contacto físico».

Las emociones son incluso protagonistas en la toma de decisiones, nos dice Álvaro Bilbao: «El cerebro escucha e integra todas las partes del cerebro (primitivo, emocional y racional) para tomar decisiones acertadas. Incluso en la decisiones más simples, también influye la emoción».

2. Nuestro cerebro quiere marcha

«El cerebro es un gran consumidor de oxígeno. Con tan solo un 2% del peso corporal consume el 33% del oxígeno que está en nuestros pulmones. Ese oxígeno llega al cerebro gracias a un corazón que debe estar bien entrenado. Y la mejor manera de conseguirlo es implantar el ejercicio físico desde que somos pequeños«, nos dice Álvaro Bilbao.

Heike Freire, experta en innovación educativa, nos recuerda que «a lo largo de la evolución de nuestra especie, el movimiento ha estado muy relacionado con el desarrollo del cerebro y todas sus capacidades».

Es por este motivo por el que es tan importante el porteo. Si, mientras nosotros hacemos cosas en casa, nuestro bebé, en lugar de estar tumbado en la cuna, se mueve con nosotros, estaremos ayudando a su cerebro a desarrollarse.

3. El cerebro necesita naturaleza y aire libre

Nos decía siempre la experta en talento y liderazgo Noelia López Cheda que «se nos ha olvidado que el contacto con la naturaleza es una de las mejores cosas para que los niños se calmen y aprecien las pequeñas cosas además de que se desarrolle su curiosidad de manera natural. Y para los tiempos que corren tan tecnológicos, es una medicina para el cerebro infantil».

4. Para el cerebro, es mejor educar sin etiquetas

Álvaro Bilbao nos dice que «hoy en día sabemos que si un niño escucha de sus padres que es un desobediente, su cerebro le dirá que desobedezca». Los mensajes que emitimos sobre nuestros hijos se quedan grabados a fuego en su cerebro, que se ve obligado a ‘obedecer’ a nuestros mensajes. Y no olvidemos que hasta los 6 años la autoestima no es auto, sino que depende de lo que piensen los demás de nosotros. Si continuamente le estamos diciendo a nuestro hijo que es desobediente, no le estamos ayudando a que construya una autoestima sana.

5. La sobreprotección y el darles todo hecho es un freno al buen desarrollo del cerebro

«Si queremos tener hijos felices en lugar de hacer que el viento siempre sople a su favor hay que enseñarles también a navegar en tempestades», nos dice Álvaro Bilbao. Álvaro subrayó que enseñarles autocontrol no significa encorsetar a nuestros hijos. Antes al contrario: «El lóbulo frontal es una zona realmente versátil y va a permitir a vuestros hijos tener la mejor respuesta en función de cada situación», autocontrolarse cuando sea necesario y divertirse o relajarse en otras ocasiones. Álvaro nos confesó que «me gusta mi labor de mal padre, en esos momentos en que les digo a mis hijos que eso no lo puede hacer, que tienen que esperar un poco, porque aunque sé que muchas veces mis hijos se enfadan, sé que es una labor tan amorosa como darles un beso de buenas noches. Cuando les digo que no o que tienen que esperar, estoy dándoles un regalo importantísimo para su cerebro».

6. Los primeros años de vida son fundamentales

La psicóloga Silvia Álava nos dice que «el cerebro del niño es muy plástico. Cuando nace el bebé el cerebro pesa ya 350 gr y en los dos primeros años de vida ha alcanzado el 75% del desarrollo que tendrá en la edad adulta y con 5 años de edad hasta el 90% del desarrollo cerebral. Los primeros años de vida son fundamentales y en ellos se van a anclar y sentar las bases del aprendizaje. Muchas veces pensamos «que el niño es muy pequeño», pero es fundamental lo que hacemos cuando son pequeños. Hay que estimularles correctamente (a nivel intelectual, a nivel cognitivo…) y es una edad fundamental para crear un buen vínculo emocional con los padres, un vínculo que les aporte seguridad, no dependencia».

Accede al portal Gestionando Hijos y disfruta de más consejos y claves de nuestros expertos.

FUENTE: eldia.es

La importancia de las actividades deportivas en los niños. Diario As

La importancia de las actividades deportivas en los niños. Según una encuesta, el 50% de los padres afirman que los juegos que implican ejercicio físico son el tipo de juego con el que sus hijos son más felices.

Laura Martin Sanjuan @laura_publisher

Puede que este año las actividades deportivas extra escolares no sean las más idóneas, pese a las ganas de los niños, pero el beneficio para la salud mental y física de los niños es extraordinario. Y esta vuelta al cole, más que nunca. 

Según el “I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños” desarrollado por Príncipe junto a la psicóloga Silvia Álava y realizado con Ipsos, para 9 de cada 10 padres, tanto la actividad física como el deporte son claves para el desarrollo emocional y de las habilidades de percepción y compresión de sus hijos.

La importancia del juego para aprender

El juego y la actividad física son fundamentales para los niños, ya que no solo disfrutan realizando este tipo de actividades, si no que también favorecen su aprendizaje. En este sentido, tal y como señala la psicóloga Silvia Álava, “hay una gran cantidad de trabajos científicos que han demostrado que a través del juego se potencian las funciones ejecutivas, se ayuda a mejorar el rendimiento matemático, el desarrollo lingüístico, la inteligencia fluída, la memoria de trabajo y el procesamiento de los niños, entre otras materias”.

Y es que los niños necesitan jugar y hacer ejercicio para desarrollarse con plenitud. Además, el juego promueve las relaciones entre iguales, desarrollan lazos de amistad con otros niños, competencias emocionales, habilidades sociales…

Juegos de siempre, juegos para todos

En este caso, los padres encuestados (más de mil) consideran que los juegos tradicionales, los juegos que implican ejercicio físico y el deporte son las categorías que más contribuyen al desarrollo cognitivo de sus hijos, ayudándoles a tomar decisiones, a resolver problemas y a entender el mundo.

“Estos resultados están en consonancia con la evidencia científica existente, que ha demostrado que, en la infancia, el desarrollo cognitivo se ve potenciado gracias a los juegos de reglas, juegos interactivos y juegos motores o de actividad física”, ha señalado Álava, quién ha destacado que “además, el juego hace que desarrollen su creatividad y fantasía y les ayuda a comprender el mundo real”. 

Por otro lado, los resultados muestran que 9 de cada 10 padres creen que, para el desarrollo de las habilidades de percepción, comprensión y la regulación emocional, tanto el deporte como el ejercicio físico son claves, seguido de los juegos tradicionales. En el caso de los niños más pequeños (4 a 6 años), los progenitores creen que son los juegos tradicionales los que más ayudan al desarrollo emocional de sus hijos.

¿Qué juegos hacen más felices a los niños?

Aunque 4 de cada 10 padres afirman que las pantallas son la principal fuente de disfrute de sus hijosel 50% de los encuestados declara que el ejercicio físico es el tipo de juego que más feliz hace a los niños. “1 de cada 2 niños juega con pantallas a diario y el 31% lo hace durante 2 horas o más. Son cifras que no nos sorprenden ya que vivimos en un mundo totalmente tecnológico”, ha destacado Filipe Salsinha, quien ha explicado que “sin embargo, los padres tienen claro que sus hijos son más felices cuando practican actividad físicas o deportes”.

Como indica el estudio, la felicidad está más relacionada con saber disfrutar de cada momento y dotar de herramientas y recursos a nuestros hijos para que sean seguros y autónomos. Por este motivo, “debemos fomentar que los niños jueguen al aire libre, a juegos que impliquen movimiento y que puedan practicar deporte, dado que está demostrado que el deporte y los juegos al aire libre tienen un efecto positivo en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo y emocional de los más pequeños”, argumenta Álava.

FUENTE: Diario As

Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos.

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

Pincha en la siguiente imagen para empezar a disfrutar de este curso. Además con el código ALAVA10 tienes un 10% de descuento adicional:

Consigue que tus hijos sean felices

La importancia de mantenerse hidratado al volante durante el verano. En Infosalus

La importancia de mantenerse hidratado al volante durante la ‘Operación Salida’

Expertos del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS) han advertido de la necesidad de vigilar la hidratación al volante durante la ‘Operación Salida’ de agosto, que comienza este viernes en medio de una ola de calor y con la obligatoriedad del uso de mascarilla. El arranque de las vacaciones coincide también con la alerta por altas temperaturas de la AEMET para el fin de semana, especialmente en la mitad sur, mitad este, centro, Baleares y puntos de la mitad norte, donde las te …

A este respecto, la doctora Silvia Álava, miembro del Comité Científico del Instituto de Investigación Agua y Salud, señala que «el cerebro es un órgano muy sensible a cualquier desequilibrio hídrico y una inadecuada hidratación puede provocar fatiga, pérdida de concentración, dolor de cabeza y somnolencia, síntomas que se deben evitar durante la conducción».

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-importancia-mantenerse-hidratado-volante-operacion-salida-20200731115756.html