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¿Y si aprovecháramos el verano para aprender de forma diferente? Colaboración con Padres y Colegios

Os adjunto mi última colaboración con la revista Padres y Colegios titulada ¿Y si aprovecháramos el verano para aprender de forma diferente?

Haz click en la imagen para leer la revista:

Las emociones son las grandes olvidadas del sistema educativo. Entrevista para Sapos y Princesas

Silvia Álava es doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga sanitaria y educativa, escritora y conferenciante. Combina esta actividad con la docencia universitaria, así como con la divulgación de la psicología en diversos medios de comunicación. Asimismo, es la directora del área infantil Centro
de Psicología Álava Reyes.

Hablamos con ella sobre el libro El arte de educar jugando, del que es coordinadora. Un ejemplar que aborda temáticas clave en la educación de los niños de hoy en día: la estimulación de su atención y su inteligencia; la autonomíalos límites; la seguridad y la autoestima o la educación afectivo-sexual, entre otras, y que aglutina valoraciones y propuestas de 14 expertos en psicología infantil

 Escucha aquí la entrevista completa:

Sapos y Princesas · Entrevista- Silvia Álava – El Arte de Educar Jugando


El arte de educar jugando

El arte de educar jugando

Si tienes este libro en tus manos, ¡enhorabuena! El arte de educar jugando, dos conceptos, educar y jugar, comentados con ejemplos por 14 especialistas en diversas temáticas. Ya seas padre, madre o docente lo importante es que eres consciente de que has iniciado un viaje apasionante y a la vez de gran importancia y responsabilidad: ocuparte de la educación de uno o varios niños. Como habrás oído en multitud de ocasiones, es un proceso precioso, pero no exento de dudas, momentos difíciles y cierta incertidumbre; ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Hay una forma más fácil de conseguir los resultados esperados? ¿Estoy dándole a mis hijos o alumnos lo que necesita?

Es normal sentir inseguridad y es bueno admitirlo, ya que es lo que nos anima a buscar respuestas y a mejorar. A lo largo de este libro iremos abordando varias temáticas que entendemos primordiales en la educación de los niños de hoy en día; por ejemplo, cómo estimular su atención y su inteligencia; cómo trabajar la seguridad y la autoestima; cómo promover una correcta educación afectivo-sexual; cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas debemos de seguir para introducir las nuevas tecnologías, entre otras muchas cuestiones. Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en el tema, que nos va sugiriendo cómo hacerlo, con juegos y dinámicas con las que además de pasar un divertido tiempo en familia, trabajaremos áreas que son fundamentales en el correcto desarrollo de los menores.

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Silvia Álava también es autora de otras obras como Queremos hijos felices o Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia.

FUENTE: Sapos y Princesas

Aprender jugando, vital para que los niños crezcan felices y seguros de sí mismos

‘El arte de aprender jugando’ es una iniciativa conjunta de 15 psicólogos para favorecer el desarrollo integral de los menores de una manera entretenida y adaptada a cada franja de edad.

Por NACHO MENESES Madrid 

Criar a un hijo de la mejor manera posible, cubriendo sus necesidades y facilitando un desarrollo pleno y feliz, es sin duda un objetivo irrenunciable para cualquier padre o madre. Una carrera de fondo llena de incertidumbres en la que es común cuestionarse si podríamos hacerlo mejor, especialmente cuando la pandemia que vivimos impone desde hace más de un año una carga sin precedentes para grandes y pequeños: estrés, inseguridad, falta de contacto social, trabajo y educación a distancia… “Hay un montón de necesidades emocionales que atender, y eso hace que los niños nos necesiten más que nunca, que estemos presentes en su vida”, afirma Silvia Álava, psicóloga infantil y autora, junto a otros 14 especialistas, del libro El arte de educar jugando (JdeJ, 2021).

No se trata de ofrecer fórmulas mágicas

No se trata de ofrecer fórmulas mágicas, sino de resaltar la importancia del juego como herramienta educativa: “Los menores pasan gran parte de su vida jugando y cuando lo hacen desarrollan muchos procesos, no solamente a nivel cognitivo (la concentración, la atención, la memoria, el razonamiento lógico…), sino también a niveles de seguridad, autoestima o habilidades sociales”, explica Álava. “Podemos conseguir educarles poniendo en valor los juegos o las actividades y la familia, porque al final no es solo el valor educativo de lo que aprenden, sino la cohesión que existe en el hogar, la conexión que conseguimos con ellos y cómo podemos fomentar ese apego, ese vínculo”.

Estimular su cerebro; fomentar el desarrollo de la atención, de las habilidades sociales o de la inteligencia emocional; o desarrollar su autoestima, su seguridad y su pensamiento crítico son algunos de los aspectos que se abordan en esta obra, sin olvidar el educarles en las nuevas tecnologías e igualdad de género y cómo conseguir una correcta educación afectivo-sexual. A través de actividades y juegos en familia, se trabajan áreas que son fundamentales para el desarrollo de los menores, de la mano de psicólogas y psicólogos expertos en cada área. Y se hace aprovechando muchas veces situaciones cotidianas, para que ello no constituya una carga adicional para los padres.

Una habilidad por capítulo

En cada capítulo, se presenta una habilidad, se explica por qué es importante y se proponen juegos y actividades para hacer todos juntos y divididos por edades (de cero a tres, de tres a seis, de seis a nueve y de nueve a 12). “En el de la inteligencia emocional, por ejemplo, explicamos que es esa capacidad que todos tenemos para percibir las emociones en nosotros mismos y en los demás. Todas las emociones son buenas, porque nos dan información para tomar decisiones, comprenderlas y poder regularlas”, cuenta Álava. “Cuando los niños tienen un problema emocional o de autorregulación, el aprendizaje puede verse afectado en un 30 o 40 %”, añade la experta.

Para trabajar el autocontrol con los más pequeños, por ejemplo, hay un juego llamado Esta vez gana el último, que consiste en una carrera de caracoles en la que el objetivo es ir despacito sin llegar a quedarse parados, y que puede alternarse añadiendo otras órdenes para que de repente sean liebres (y vayan deprisa) o ranas (y vayan saltando). “Y en el capítulo de hábitos de vida saludables, introducimos actividades lúdicas para conseguir que los niños aprendan a irse a la cama a su hora, a no protestar y el por qué es necesario ir ralentizando el ritmo de nuestra rutina en las últimas horas de la tarde, proponiendo tareas como leer un cuento”, añade.

La psicóloga Silvia Álava.
La psicóloga Silvia Álava.

Estimular su cerebro y su capacidad de atención

El hecho de que el cerebro de los niños esté en constante evolución hace que las capacidades que tienen a nivel sensorial, motor, cognitivo o socioemocional sean diferentes en cada momento vital. “Por lo tanto, va a ser fundamental que, a la hora de educar, nos ajustemos a esas características y a esas capacidades”, explica Aroa Caminero, neuropsicóloga infantil y coautora del libro. Además, “sabemos que se aprende mucho mejor a través de las emociones positivas y que los niños, cuando hacemos con ellos juegos y otras actividades lúdicas, están activando las áreas cerebrales del placer, de la curiosidad y de la motivación”.

El momento de ir al supermercado es una buena oportunidad para estimular estos procesos cognitivos. “Los papás de niños pequeños pueden llevarlos cuando la compra sea un poco rapidita, y si pueden ponerles en un carrito de su tamaño, mejor, porque estarán entretenidos y además estimularán la parte motora”, explica. “A partir de los seis años, podemos aprovechar para que nos ayuden a hacer la lista de la compra, y que sean los encargados de ver lo que tenemos que coger y lo que no. Y en la última etapa, cerca de los 12 años, nos pueden ayudar no solamente a ahorrar, sino también a hacer un planning de los gastos domésticos para que podamos utilizarlo de manera conjunta y que aprendan también toda la parte de razonamiento matemático, de priorización…”

Capacidad de prestar atención

Otra de las habilidades que se trabajan es la capacidad de prestar atención, una herramienta que dotará a estos niños de constancia y perseverancia para sus actividades diarias, lo que les permitirá a la larga llegar a conseguir mayores éxitos. “Además, prestar atención es una condición necesaria para que puedan aprender conceptos nuevos y memorizarlos”, argumenta Tatiana Fernández, doctora en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Autónoma de Madrid y coautora de esta obra. Un aspecto que, como con el resto de áreas, se trabaja de diferente manera según la edad del menor.

De cero a seis años, por ejemplo, la atención es principalmente involuntaria, de manera que las actividades se centran en trabajar el autocontrol y la paciencia, para que aprendan a esperar para conseguir aquello que desean (por ejemplo, una pintura). A partir de los tres, pueden practicar encontrando la salida de laberintos con lápiz y papel, o pintando mandalas que deben terminar usando distintos colores; de seis a nueve se puede entrenar la atención selectiva, retándoles a que encuentren cosas; y de nueve a 12, cultivar la atención al detalle a través de, por ejemplo, distintos tipos de manualidades.

La importancia del pensamiento crítico y de la autoestima

El pensamiento crítico se refiere no solo a la capacidad de identificar, evaluar, clasificar e interpretar lo que está a nuestro alrededor, sino que influye también en el desarrollo de la creatividad, la resolución de conflictos, la empatía, la autonomía, la autocrítica y la adaptación a las situaciones nuevas. “Cuando un niño no ha sido educado en el pensamiento crítico, aumenta la posibilidad de que sea arrastrado, por ejemplo, por manipuladores emocionales, el abuso de sustancias o comportamientos delictivos solo por la necesidad de aprobación de sus iguales”, afirma Bárbara Martín, coautora. “Fake news, phishing, viralidad, cultura de la posverdad… Dotar a los niños de pensamiento crítico les ayudará a no creer todo lo que ven, leen y escuchan, y podrán formular sus propias conclusiones para decidir de una manera informada”, explica.

Fomentar un correcto desarrollo de su autoestima es otro de los aspectos fundamentales. “Un niño con una fuerte autoestima es un niño que se siente satisfecho, que se quiere a sí mismo y que es capaz de disfrutar en las diferentes situaciones, encajar en el grupo y aprovechar los recursos de los que dispone. En definitiva, se convierte en una persona feliz, que es lo que evidentemente queremos para nuestros hijos”, explica Lucía Boto, autora de este capítulo. Según mantiene la experta, es necesario validarles, dedicarles tiempo en exclusiva y hacer que se sientan importantes para reforzar su seguridad en sí mismos.

Vencer el miedo y fomentar las habilidades sociales

Para Silvia Álava, resulta fundamental dotar a los niños de estrategias y herramientas para que puedan enfrentarse a situaciones de la vida cotidiana, porque en caso contrario “no se sienten capaces de aprender igual que los demás, o creen que necesitan siempre a sus padres para que les resuelvan las situaciones del día a día”. “Herramientas entre las que no se puede obviar una gestión adecuada del miedo”, prosigue, “ya que esta emoción es parte de su desarrollo evolutivo”. Según mantiene Álava, las actividades del libro tienen como objetivo que los padres y madres comprendan cómo sus hijos pueden manifestar esta emoción, y que los puedan acompañar de forma adecuada a través del juego.

Pero ¿qué pueden hacer los adultos al respecto? “Primero, recordar que cada niño o niña puede manifestar más un miedo que otro, o ser más sensible, y eso no nos tiene en principio que preocupar”, cuenta Gema Valenzuela, especialista en conducta infantil, trauma y apego. “En estas situaciones es importante estar calmados (…) y ofrecerles seguridad para que vayan interiorizando la creencia de que el mundo es un lugar seguro. Y el juego mejora la percepción que tienen de nosotros como figura de seguridad”, incide.

Contacto con los demás

Si hay un aspecto de nuestras vidas que se ha visto mermado a causa de la covid es el contacto que tenemos con los demás. “Y precisamente por eso cobra especial relevancia el que, como padres, se trabaje este aspecto con los niños, porque, al final, no son habilidades innatas, y si no las trabajamos con ellos, no las van a aprender de una manera adecuada”, explica Sara Ríos, psicóloga sanitaria del Instituto Psicoeducativo Elea: “Tanto en lo que respecta a las habilidades sociales básicas (cómo escuchar al otro, iniciar o terminar una conversación sin ser brusco) como complejas (toma de decisiones, el saber decir que no y hacerlo de una manera correcta…)”.

“Aunque de cero a tres años los niños no son socialmente activos, es bueno que le vayamos acostumbrando a que estén con gente. De tres a seis empiezan a tener sus primeras relaciones sociales, y se puede enseñarles a saludar y presentarse a los demás a través de actividades como un teatro de presentaciones”, detalla Ríos. “De seis a nueve, sus relaciones son algo más intensas y van apareciendo conflictos y, según nos acercamos a los 12, las relaciones sociales ya son algo vital, y por eso es bueno que las consolidemos y que las trabajemos con ellos”, termina esta experta.

FUENTE: ElPaís.es

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

Efectos psicológicos del confinamiento en la infancia y en la adolescencia #Manualdescargable

Los efectos psicológicos del confinamiento en la infancia y en la adolescencia: Prevención e Intervención desde el profesorado

Este manual forma parte de un curso realizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y dirigido al profesorado durante al pandemia COVID19.

«En estos días en los que la escuela se ha trasladado a las casas y estáis intentando llegar a los hogares de vuestros alumnos para evitar que se descuelguen del curso, sólo podemos alabar vuestra excelente labor. Nadie está preparado para esto, no nos han formado para enseñar sin medios, sin clases, en medio de una pandemia.

La crisis del COVID-19 y el confinamiento asociado al mismo está cambiando nuestra forma de entender la enseñanza y el mundo.

¿Qué efectos psicológicos está teniendo el confinamiento en nuestros alumnos y profesores?

Analizaremos los efectos a nivel de aprendizaje, emocional y conductual en los alumnos y propondremos herramientas que nos ayudarán a mitigarlos.

Durante el confinamiento, incluso cuando los alumnos vuelvan a las aulas, una parte extra del trabajo como profesor será dar soporte emocional a los alumnos, comprender cómo se están sintiendo y detectar si puede haber alguna situación de vulnerabilidad o problemas emocionales. En absoluto vamos a pediros que hagáis terapia con los alumnos, pero sí hemos querido introducir un apartado con síntomas que podrían ser indicadores de un problema que haga necesario pedir ayuda.»

Podéis descargar el documento en PDF.

Silvia Álava Sordo(link is external)Directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.(link is external)Archivos adjuntos: PDF iconefectospsicologicosconfinamientoinfanciaadolescencia_prevencionintervencionprofesorado_2.pdf

«El aburrimiento es clave y fundamental para el correcto desarrollo de los niños» Entrevista en elconfidencial.com

La psicóloga infantil, junto a 14 especialistas, acaba de publicar ‘El arte de educar jugando’. Charlamos con la experta sobre niños criados entre algodones, la sobreestimulación de los niños y otras cuestiones.

Por Fran Sánchez Becerril

¿Estoy educando bien a mi hijo?; ¿estoy dándole todo lo que necesita? Estas son algunas de las muchas preguntas que todo padre y madre se ha hecho en algún momento a lo largo de su vida. Unas dudas que son completamente normales, ya que los niños no vienen con una manual de instrucciones.

Para dar respuesta a estas y otras muchas cuestiones, un total de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito el libro ‘El arte de educar jugando’ (JdeJ, 2021). Se trata de una obra en la que se abordarán varias temáticas primordiales en la educación de los niños de hoy en día como, por ejemplo, cómo estimular su atención y su inteligencia; cómo trabajar la seguridad y la autoestima; cómo promover una correcta educación afectivo-sexual; cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas hay que seguir para introducir las nuevas tecnologías, entre otras muchas cuestiones.

Cada capítulo ha sido escrito por un especialista diferente, experto en cada materia, que va sugiriendo una metodología, con juegos y dinámicas con las que, además de pasar un divertido tiempo en familia, se trabajan otras áreas fundamentales en el correcto desarrollo de los menores.

Charlamos con la coordinadora del libro sobre la importancia de los juegos en la educación, los hijos criados ‘entre algodones’, la sobreestimulación de los niños y la autonomía de los más pequeños, entre otras cuestiones.

PREGUNTA. ¿Los padres tienen alguna forma de saber si están educando bien a sus hijos?

RESPUESTA. Si se están planteando si están educándoles bien o no, eso significa que van por el buen camino. Si somos capaces de pararnos a reflexionar y pensar si hay otro tipo de educación posible, o si hago lo que mi hijo necesita, significa que tenemos el foco puesto en hacerlo bien.

Eso sí, no hay que quedarse solamente en el planteamiento. Tenemos muchísima información, así que vamos a preocuparnos de hacer lo correcto para uno de los trabajos más importantes de nuestra vida, criar a nuestros hijos. Igual que para nuestro entorno laboral hacemos un montón de máster y cursos; para la educación de los pequeños hay que leer, estar informados y, sobre todo, saber que lo que estamos haciendo sigue una evidencia científica.

P. ¿Cómo de necesarios son los juegos en la educación?

R. En este libro hemos querido destacar el valor potencial que tiene el juego como herramienta de aprendizaje. No somos conscientes de que cuando los niños están jugando no solo se divierten, también están trabajando muchísimos procesos de aprendizaje, como puede ser la planificación, la organización, la memoria, la velocidad con la que procesan la información, temas emocionales, entrenar las habilidades sociales, fomentan la creatividad…

Hemos querido rescatar todo este potencial que el juego tiene en el aprendizaje y también más allá del aprendizaje. Podemos utilizar también los juegos para educar a los niños en determinados valores, como la importancia del perdón o a cuidar su cuerpo.

Contra la idea antigua de que ‘la letra es que sangre entra’, la evidencia científica y la neurociencia señalan todo lo contrario. Las emociones negativas bloquean el aprendizaje, incluso se puede llegar a dar una indefensión aprendida, que provoque que el niño se bloquee tanto que no llega aprender. Y, sin embargo, las emociones agradables potencian los aprendizajes.

P. ¿Hay alguna forma de saber cuánto tiempo y recursos debemos invertir en la educación de los niños?

R. Tenemos que pensar que no existen fórmulas mágicas, ni consejos que valgan para todos los niños por igual. Lo primero que hay que hacer es pararse y analizar muy bien qué es lo que necesita tu hijo, porque dos niños pueden necesitar dos cosas diferentes.

«No existen fórmulas mágicas, ni consejos que valgan para todos los niños por igual»

Se trata de dejar ir de en automático, que es lo que solemos hacer por las prisas del día a día. Debemos educar desde la conciencia y utilizando la rutina a nuestro favor, trabajando una serie de procesos de aprendizaje. Pero también debemos utilizar el juego y hacerlo desde la conciencia. Es tan importante que me pare a observar muy bien qué hace y dice mi hijo, como qué no hace y no dice. Tendemos a darles más atención en negativo, cuando no obedecen, que cuando sí que están haciendo lo correcto.

P. ¿Cómo de importante es estimular el cerebro de los niños independientemente de la edad que tengan?

R. Es fundamental tener una estimulación constante. Para que los niños crezcan sanos, felices y se desarrollen correctamente es necesaria esta estimulación, que muchas veces los padres no saben que pueden hacer con juegos en las rutinas cotidianas. Por ejemplo, cuando son bebés lo que más necesitan es la estimulación multisensorial. En este caso, podemos aprovechar el tiempo del masajito después del baño para hacer toda esta estimulación. Según van creciendo podemos utilizar otro tipo de juegos en las rutinas.

Es fundamental caer en la cuenta de que nosotros vamos estimulando los procesos de aprendizaje de los niños y esto no significa que tengamos que hacer de profesor. No somos el maestro, somos sus padres, y debemos entender que a través del juego muchos de los procesos se van a consolidar. El niño necesita explorar, llevarse cosas a la boca cuando es bebé, luego hacer torres con las que va trabajando la coordinación, trabajar la memoria haciendo puzles… No se trata tanto de enseñar conceptos teóricos, sino utilizar esos juegos para trabajar aprendizajes básicos.

También hay que entender muy bien, como mostramos en el libro, que no tiene nada que ver el cerebro de un niño de 2 años y cómo se estimula, con el de uno de 10. Siempre tenemos que entender el proceso madurativo que está siguiendo cada niño y qué podemos exigir en cada momento.

P. ¿Cómo podemos conseguir que los hijos presten atención?

R. Las fórmulas mágicas no existen. Lo único que es fundamental es entender muy bien qué podemos pedir en cada edad. Que un niño de dos años nos preste atención un minuto es una maravilla y eso hay que reforzarlo. Se trata de ir pidiéndole con cada edad lo que pueden hacer e irlo fomentando.

«En el tema de atención es fundamental evitar elementos de distracción»

En el tema de atención hay una cosa que es fundamental: evitar elementos de distracción. Hay ocasiones en las que pedimos que nos presten atención con la televisión encendida, la música puesta y mientras enredan con la ‘tablet’; y, claro, tienen tantos estímulos que tienen que aprender a centrarse en uno solo para prestar atención.

P. ¿Y qué hacemos con esta cantidad de estímulos que pueden tener y qué hacen que les cueste prestar atención?

R. No se trata de quitarles los estímulos, pero sí de ir buscando determinados momentos en los que no estén sobreestimulados para captar su atención. Tenemos el problema de que intentamos constantemente que no se aburran, pero no pasa nada porque en un determinado momento se aburran y aprendan a entrenarse ellos solitos. Por ejemplo, pueden jugar por ellos mismos o hacer ciertas actividades para trabajar la lógica.

P. ¿Debemos reclamar la importancia del aburrimiento en el aprendizaje?

R. El aburrimiento es clave y fundamental para el correcto desarrollo de los niños. Es muy típico lo de escuchar la frase de “papá, mamá, me aburro”, que dé un miedo espantoso y rápidamente tratar de entretenerle. No hay documentada todavía ninguna muerte por aburrimiento. No pasa nada porque los niños se aburran. De hecho, es muy bueno. De este modo aprenden a desarrollar la creatividad, entretenerse por ellos mismos y, sobre todo, es fundamental aprender a estar solo con ellos mismos, sin necesidad que una persona o una cosa (una pantalla) les entretenga.

«Los niños tienen que estar a gusto consigo mismos y ser capaces de quererse solos»

Hay algo que es fundamental, la única persona que tenemos garantizada que nos va a acompañar durante toda nuestra vida somos nosotros mismos. Si no somos capaces de estar a gusto con nosotros mismos, en el momento que fallan los estímulos y necesitamos alguien, tenemos un problema, uno grave. Tenemos que enseñar a los niños en función de la edad, desde que son pequeños, a que tienen que estar a gusto consigo mismos y que tienen que ser capaces de quererse solos.

P. ¿Qué consejos darías a los padres para que sus hijos desarrollen la inteligencia emocional y el autocontrol?

R. Le damos mucha importancia a los aprendizajes formales y no nos damos cuenta de que cuando los niños no tienen una buena capacidad de regulación emocional, interfiere en el aprendizaje. También es una de las cosas fundamentales para tener una buena salud mental y equilibrio emocional.

Lo primero que tenemos que hacer es poner las emociones sobre la mesa. Vamos a hablar de emociones, qué es lo que estamos sintiendo y qué es lo que están sintiendo. Lo primero que tenemos que tener claro es que somos los adultos de referencia y lo que hacemos les sirve de modelo.

«Hay que enseñarles estrategias para que puedan ir regulando sus emociones»

También debemos enseñarle un vocabulario emocional básico. Por ejemplo, saber responder al “¿cómo estás?”, no solo de modo políticamente correcto. Entender las emociones, empezado por las básicas y después siguiendo con las complejas, comprendiendo para qué sirve cada emoción. Sobre todo, hay que enseñarles las estrategias para que puedan ir regulando sus emociones. Les vamos a tener que acompañar, porque hasta los 3-4 años no madura ese control ejecutivo que regula las emociones. Hasta entonces le acompañas y vas dando pequeñas herramientas, como pueden ser estrategias de relajación.

P. ¿Cómo de importante es fomentar la autonomía de los hijos?

R. Es fundamental. Queremos que los niños sean felices, pero si no son autónomos va a ser muy complicado. Será difícil que te sientas feliz y seguro si no eres capaz de resolver las cosas por ti mismo. Debemos irles acompañando para que ellos aprendan a hacer las cosas solitos.

En este sentido, podemos utilizar la metáfora de enseñar a un niño a montar en bicicleta. Primero le das un triciclo, luego una bici con ruedines, después le quitas uno, luego el otro y todo este proceso le acompañas y supervisas hasta que lo sepa hacer solo. Habría que actuar así con casi todo. Aunque sea más cómodo vestirle cada mañana, lo mejor es levantarle a una hora adecuada para que lo pueda hacer él mismo y aprenda.

«El mayor error que cometemos hoy en día en educación es la sobreprotección»

P. ¿Están criando cada vez más padres a sus hijos ‘entre algodones’?

R. El mayor error que cometemos hoy en día en educación es la sobreprotección. Malentendemos el amor paterno y materno y sobreprotegemos a los niños. Un ejemplo son los padres que dicen aquello de “es que no me cuesta nada prepararle la mochila y llevársela”. Pero en esta situación tenemos que analizar dos cosas: la primera es que no aprende y la segunda es que interfiere en su autoestima. Cuando el niño ve que ese “ya lo hago yo” y que le tienen entre algodones, el mensaje con el que se queda es “tú no puedes hacer esto, pero yo sí”; y esto es tremendo para el desarrollo de su autoconcepto y su autoestima. Tener a un hijo entre algodones es uno de los mayores errores que se cometen en educación.

P. ¿Un padre puede llegar a hacer ‘inútil’ a su hijo?

R. En nuestro centro de psicología vemos en algunas ocasiones niños que vienen porque aparentemente tienen un problema de aprendizaje o de otro tipo. Pero al final observamos que en realidad no son problemas de aprendizaje, sino que no le han enseñado cómo hacer las cosas. No le han dotado de estrategias, ni herramientas para que pueda desenvolverse por él mismo. Hay que tener mucho cuidado, porque a veces hacemos a los hijos inútiles funcionales. Si no se enseña, el niño no aprende.

P. En esta sociedad tan polarizada, ¿cómo de importante es fomentar que los niños tengan un pensamiento crítico, en lugar adoctrinarlos con los pensamientos de sus padres?

R. Tenemos que fomentar el pensamiento crítico con preguntas como “¿Tú que crees, qué piensas?”. Ese, “tienes que pensar como yo” es tremendamente nocivo. La pandemia es un buen ejemplo. Es necesario el pensamiento crítico para saber diferenciar un hecho de una opinión. Además, deben aprender a tomar decisiones, desde las más pequeñitas a las grandes. Tenemos que enseñarlos a que lo hagan, porque si decidimos por ellos, vamos a tener una sociedad de niños y niñas tremendamente manipulables. Lo que queremos es que tengan su propia voz y un pensamiento crítico atendiendo a lo que ellos opinan; sabiendo hacer algo que es fundamental, diferenciar un hecho de una opinión.

P. Entonces, si fomentamos este pensamiento crítico en los más pequeños, tendremos una sociedad más rica intelectualmente hablando…

R. Más inteligente y, sobre todo, menos manipulable, que es lo más importante. E, incluso, mucho más justa.

P. ¿Cómo de importante de realizar educación afectivo-sexual con los hijos?

R. Es tremendamente importante. En primer lugar porque los niños son curiosos por naturaleza y van a ir a buscar la información a otros sitios. Tienen a su disposición aparatos electrónicos, donde van a buscar preguntas y no van a recibir educación afectivo-sexual; sino que reciben las respuestas directamente del porno, con la falta de valores y ética que tiene. Además de no verse en ningún momento una parte efectiva y no ser real.

Es importante que los niños vean que hablamos con cierta normalidad de los temas afectivo-sexuales. Que entiendan que los padres y las madres se quieren, se cuidan y que eso forma parte de valores.

Pero, sobre todo, hay que trasmitir la importancia del respeto al propio cuerpo y al de los demás. Hago lo que yo quiero y el otro también. Y no dejo que me fuercen, fuerzo o hago lo que no quiero por los demás. Además, si los niños están correctamente informados es mucho menos probable que sean víctimas de un abuso sexual, porque en cuanto vean algo raro, van a ser capaces, por lo menos, de decirlo.

P. ¿Cómo hablamos a los niños de la existencia del abuso como prevención, pero sin asustarlos?

R. Por ejemplo, podemos utilizar la diferencia de “secreto bueno o secreto malo”. Los buenos son decirle “es el cumpleaños de un amigo y vamos a comprarle un regalo. Es secreto, no se lo puedes decir porque queremos sorprenderle y es algo bueno para él”. Pero los secretos malos se producen cuando alguien le dice que “no le digas a nadie el secreto”, que además es negativo para él. Por ejemplo, un acosador que toque a un niño o si alguien hace algo no le está gustando y le dicen que no lo cuenten o le amenazan.

Esta educación afectivo-sexual debe darse desde que son pequeños, ajustada siempre a la edad. No empezamos directamente con la prevención del abuso, sino que vamos educando y explicándoles.

P. ¿Por qué es tan importante fomentar hábitos de vida saludable en los más pequeños?

R. Es fundamental. Solamente tenemos un cuerpo, pero cuando eres pequeño y adolescente, no te das cuenta de la importancia que tiene el cuidado del cuerpo. Hay que ir concienciando a los niños desde pequeños de que solo tienen un cuerpo y hay que cuidarlo; igual que cuando tienen un juguete nuevo, que quieren cuidar para que dure. Pues con el cuerpo igual, cómo no van a cuidar del cuerpo con el que van a vivir el resto de nuestros días. Tú te vas a apagar porque tu cuerpo se va a apagar.

Desde que somos pequeñitos necesitamos conocer aspectos básicos como la higiene, pero no solo el lavado de manos y cepillado de dientes por estar limpios, también por las bacterias. Y el covid lo ha dejado más que claro. Tenemos que ir proponiendo actividades que sean rutinas y explicar el porqué de estas, concienciando de que están cuidando su cuerpo. Igualmente es importante trabajar una alimentación equilibrada y la importancia que tienen el sueño, porque uno de los males de los adolescentes niños es que se duerme poquísimo, lo que les puede hacer más irascibles y ponerles más difícil atender en clase.

FUENTE: elconfidencial.com

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

‘El arte de educar jugando’, guía práctica para aprender a través del juego en familia en EFE Salud

¿Estoy educando a mi hijo de una forma correcta?; ¿puedo conseguir los resultados que quiero de una manera más sencilla?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? La psicóloga Silvia Álava, junto a otros catorce psicólogos, responde a estas y otras cuestiones en su nuevo libro ‘El arte de educar jugando’

Jugar es mucho más que divertirse. El juego es clave a la hora de consolidar procesos cognitivos, como la memoria, y de reforzar la autonomía, la seguridad, la autoestima y las habilidades sociales de los más pequeños.

Por ello, un grupo de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito ‘El arte de educar jugando’.

En él, los expertos explican cómo educar y favorecer el correcto desarrollo de los niños y niñas a través del juego y nos dan las claves para hacerlo en familia.

De acuerdo con Silvia Álava, coordinadora del proyecto, “el juego tiene beneficios cuando los niños juegan solos, cuando juegan con otros niños y cuando se juega en familia, porque además de pasar ratos divertidos en familia, se trabaja el vínculo, el apego y toda una serie de valores”.

‘El arte de educar jugando’ es el octavo título de la colección ‘Tu vida en positivo’, que engloba una serie de títulos donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices.

Consejos prácticos para jugar y aprender en familia

Estimular su cerebro, conseguir que presten atención, desarrollar la inteligencia emocional y el autocontrol o fomentar su autonomía son algunas de las cuestiones que, desde un enfoque práctico, aborda este trabajo.

Cada capítulo está escrito por un experto en la materia, que explican la teoría y la práctica, para que, además de pasar un tiempo en familia, se trabajen áreas que son fundamentales para el correcto desarrollo de los niños.

“Lo que hemos hecho en cada capítulo es, en primer lugar, explicar brevemente la habilidad que vamos a trabajar, por qué es importante dicha habilidad y los beneficios de hacerlo en familia”, expone Silvia Álava.

Después de esta breve explicación teórica, se proponen juegos y actividades para trabajar la habilidad en cuestión.

“Esta parte la hemos dividido por edades, porque hay que tener en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños: de 0 a 3 años, 3 a 6, 6 a 9 y 9 a 12”, señala la psicóloga.

Además del juego, también se incide en el papel del deporte en la educación y el desarrollo de los menores:  “El deporte es fundamental. Sabemos que ayuda a fomentar muchos aprendizajes y favorece el desarrollo de la memoria, de la atención, la toma de decisiones… Pero también a nivel emocional y de habilidades sociales tiene un papel importante”, apunta Silvia Álava.

¿Nativos digitales? Sí, pero hay que enseñarles a usar las tecnologías

Haz click aquí para seguir leyendo el artículo de EFE Salud

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

El arte de educar jugando en el programa «Vamos a ver»

Comparto la entrevista realizada en el programa «Vamos a ver» de Castilla y León Televisión en la que hablamos de nuestro libro «El Arte de educar jugando»

¿Cómo entendimos que sobreproteger es desproteger?

¿Cómo entendimos que sobreproteger es desproteger? os adjunto esta colaboración con el Periódico de Aragón

¿Por qué es importante respetar y fomentar que nuestros hijos sean autónomos? ¿Qué pasa si siempre les resolvemos sus problemas? Os lo contamos con una historia.

Nuestros expertos y expertas suelen estar de acuerdo: la sobreprotección es uno de los mayores errores en la educación de nuestros hijos e hijas hoy en día. Os contamos por qué como mejor sabemos hacerlo: con una historia, la de Marta y sus padres.

Marta es una niña de nueve años de temperamento muy intenso. Sus padres, Lola y Manuel, creen que todo le afecta demasiado y que eso es un problema. Cuando encuentra algún obstáculo se frustra de tal manera que, muchas veces, Lola y Manuel van corriendo a buscar la solución y servírsela en bandeja, ya sea preparar un examen con ayuda, resolver un conflicto con alguna amiga, recoger su habitación para encontrar un juguete sepultado en una montaña de caos… Manuel y Lola esperaban que con el tiempo su hija fuese más autónoma y pudiera ir superando sus retos, creían que su papel era ayudarla hasta que estuviera preparada. Hasta que un buen día se dieron cuenta de que tal vez su responsabilidad era prepararla para ser autónoma en lugar de poner parches para que no se frustrara.

Ese buen día, Marta tenía que preparar una exposición oral para el día siguiente. Lo había ido dejando, porque, claro, ya la ayudarían sus padres e iría más rápido, con una tarde bastaba. Pero justamente ese día sus padres estaban con muchísimo trabajo y no pudieron ayudarla. Como ella no les había comentado nada hasta ese día porque siempre parecían disponibles y dispuestos a ayudarla, no pudieron organizarse. Imaginaos qué frustrada se debió de sentir Marta, que se vio incapaz de investigar sobre curiosidades de las serpientes y protestó por la injusticia que suponía que sus padres no le prestaran la “ayuda” que ella siempre había recibido.

-Mamá, ¿no puedes entregar ese informe más tarde? Yo mañana tengo la exposición y no he empezado, no puedo hacerla sola – decía a su madre indignada.

– Pero Marta, ¿cómo se te ocurre dejarlo para el último momento? – contestaba Lola, muy nerviosa. – Yo esta tarde lo tengo imposible. No te puedo ayudar.

-¿Y tú, papá? ¡Venga, que solo necesito dos horas para tenerlo listo, como siempre! ¡Por favooooor!

-No, cariño, tengo una reunión muy importante ahora.

Los padres se sentían culpables por no poder sacar un hueco para ayudar a su hija, estaban muy nerviosos por el contratiempo y trataron de buscar una solución: tal vez si Manuel pidiera aplazar la reunión…, tal vez si Lola entregaba el informe un poco después y se acostaba a las mil… Tal vez así podrían encontrar un hueco, porque pobre Marta, no era capaz, no iba a saber hacerlo y tenían que ayudarla. Sabían que otros niños de la clase de Marta preparaban casi toda la presentación solos, pero es que Marta no parecía estar preparada…

En esas estaban, debatiendo cómo encajar el puzzle, cuando Lola pegó un brinco:

-Manuel, es que no puede ser. No podemos estar haciendo lo imposible para que Marta no se enfrente a sus retos. Me da mucha pena que se sienta tan incapaz y no quiero fomentarlo.

Cambiando totalmente de rumbo, los dos padres se sentaron con Marta y le dijeron:

-Cariño, sabemos que puedes organizar tú la presentación un poco y luego, cuando acabemos nuestro trabajo, podremos ayudarte a terminar. Confiamos en ti y sabemos que lo puedes hacer.

Marta al principio se enfadó mucho, le parecía muy injusto que le tocara hacerlo a ella sola. Pero al final vio cómo sus padres habían organizado las anteriores exposiciones orales, pensó un esquema y fue buscando información. Poco a poco se fue sintiendo más capaz y luego pudo rematar sin problemas la presentación con sus padres. Y tuvo que admitir que hacer la mayor parte de la presentación ella sola le había hecho sentir muy muy bien, porque como dijo Silvia Álava en una entrevista a Educar es Todo, “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad,. Un niño seguro y autónomo es más probable que sea feliz. Cuando los niños no saben resolver las cosas por sí mismos, eso va en contra de su propia felicidad”. Y Manuel y Lola se dieron cuenta de que, como decía Heike Freire en otra entrevista para Educar es Todo, “sin autonomía no hay autoestima. Si no fomentamos que los hijos hagan las cosas por sí mismos, no se sentirán capaces y no se valorarán”.

Cómo pasar de fomentar la sobreprotección a educar en la autonomía

Os ofrecemos aquí unas claves para dejar atrás la sobreprotección de nuestros hijos y fomentar su autonomía:

1.   Tengamos muy muy claro antes de empezar el proceso que la autonomía es la base de la autoestima de nuestros hijos. Y que de hecho nuestros hijos quieren ser autónomos (¿por qué, si no fuera así, repiten bien pequeños: “yo solito, yo solita”) y para avanzar en este camino lo mejor es escucharlos. Como dice Alberto Soler en una entrevista a Educar es Todo la clave para educar niños autónomos está en escucharlos: “Se trata más bien de dejarles a ellos guiarnos en cuáles son los pasos que necesitan dar, porque si les escuchamos, normalmente ellos nos lo van diciendo”

2.   Como casi todo, esto empieza con una preguntatal como nos contaba Noelia López-Cheda en una entrevista a Educar es Todo: “Hazte la pregunta de qué pueden hacer. Por ejemplo, ¿puede mi hijo pequeño meter el tenedor en el lavavajillas? Si la respuesta es sí, que lo haga”.

3.   Es importante transmitir un mensaje de confianza, de que lo pueden lograr. Como nos decía Noelia López-Cheda en su ponencia viral en un evento de Gestionando hijos: “El mensaje que quería transmitiros hoy es que confiéis en vuestros hijos, que confiemos en la Humanidad, en que lo van a poder hacer, que van a superar problemas. Pensemos que son seres humanos completos, que tienen los recursos para crecer”Alberto Soler, en otra ponencia del mismo proyecto, nos decía: “La confianza es la base para el crecimiento. Confiemos en la capacidad que ellos tienen a nivel físico, a nivel emocional, a nivel cognitivo… Porque si no lo que estamos haciendo es limitar su automía y bajar su autoestima”

4.   Dejemos de ver el error como un drama y empecemos a verlo como un motor de aprendizaje. Nuestros hijos se van a equivocar, como lo hacemos nosotros también. “Nos estamos olvidando de que cuando nuestros hijos prueban y fallan, aprenden“, resume Noelia López-Cheda.

FUENTE: El Periódico de Aragón

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¿Sabías que cuando utilizamos el sentido del humor estamos re-evaluando la situación de forma natural y dándole otro punto de vista? Puede que la situación que estamos viviendo no sea fácil, incluso que sea especialmente complicada, sin embargo, siempre podemos utilizar el sentido del humor como antídoto.