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#Vídeo ¿Cómo validar emociones con los niños?

Somos humanos y tenemos emociones. ¿Cómo validar emociones con los niños?

Sentimos, y en ocasiones es difícil manejar nuestras emociones.

Las emociones están presentes en todas las esferas de nuestra vida, por mucho que nos esforcemos en no demostrar lo que sentimos, es imposible, están ahí, y son buenas porque nos dan información de lo que nos sucede, por eso hay que aprender a identificarlas, escucharlas comprenderlas y para por último regularlas. Y eso es algo es necesario que nos enseñen a hacer.

Los psicólogos insistimos mucho que hay que validar las emociones de los niños. Es un tema complicado porque genera muchas dudas de como hacerlo y en ocasiones no lo hacemos bien.

  • Emoción es lo que sentimos
  • Conducta es lo hacemos
  • Pensamientos en los que pensamos

Y en ocasiones en lugar de validar las emociones nos equivocamos y validamos las conductas.

Por ejemplo, mi hijo o mi hija puede estar enfadado, porque no quería recoger los juguetes y por eso chilla que no lo va a recoger y los tira. O está enfadado con su hermana y la pega. Como adultos debemos validar la emoción, decirles entiendo que estás enfado, pero nunca podremos validar la conducta de agresión. ¿Cómo lo hacemos?

Le diremos entiendo que lo que te pasa es que estás enfadado, probablemente sea porque no querías recoger los juguetes y querías seguir jugando, pero estar enfadado no significa que podamos pegar o gritar o hacer daño a los demás.

Emoción es lo que siento y conducta es lo que hago.

Con los niños se puede hablar y razonar y es bueno que trabajemos la inteligencia emocional para que sepan que es lo sienten, porque, y aprendan a expresarlo de la forma correcta. No obstante, es necesario elegir muy bien el momento y que no sea en medio de un estallido emocional. Mejor cuando ya ha pasado.

Otra cosa que nos puede ayudar es avisarles de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, que se te lo estás pasando muy bien jugando o viendo la televisión, youtube… pero en 5 minutos tenemos que recoger para ducharnos, cenar… te aviso que en 5 minutos vuelvo para que recojamos y así ya lo sabes. Le damos la oportunidad de cerrar el juego y de prepararse.

Es importante ir, agacharnos, que nos mire a los ojos y cerciorarnos que nos ha entendido porque a veces lanzamos las órdenes desde la cocina, según vamos andando por la casa y ni nos escucharon.

Se trata de aprender a validar las emociones para que estén presentes en nuestro día a día.

Navidades confinadas ¿Supondrán un trauma para los niños? Colaboración con CampusFad

El primer trimestre ha finalizado y llegan las ansiadas vacaciones de Navidad. Sin embargo, estas no son como habíamos esperado. La pandemia continúa y la amenaza de una tercera ola está en pie.

Ante esta situación no sólo la movilidad se ha visto reducida y es complicado juntarse en las fiestas, sino que también la dinámica de la escuela ha cambiado y por ejemplo, hemos tenido que prescindir de los tradicionales festivales de Navidad en la que cada clase hacía una actuación o cantaba un villancico.

Muchos padres y madres están muy preocupados y se preguntan si todos estos cambios pasaran factura a sus hijos e incluso si podrían generar un trauma a los más pequeños de la casa. La respuesta como muchas cosas en la vida es… “depende”. Hay muchos factores que debemos de tener en cuenta para evitar que esto ocurra. Así:

Una situación traumática no tiene por que ser un accidente, una catástrofe natural o un evento en el que nuestra vida haya corrido peligro. Un trauma surge cuando no hemos sido capaces de integrar el evento que hemos vivido. Las emociones que se han generado han sido de tal magnitud que nos han bloqueado y se han quedado atrapadas en nuestro “sistema límbico”, que es nuestro cerebro emocional. Sin embargo, cuando somos capaces de verbalizar lo que hemos sentido, por muy mal que lo hayamos pasado, el hecho quedará grabado en nuestra “memoria episódica” y será mucho más difícil que se genere un trauma. Por eso insistimos tanto en dejar espacio para hablar sobre lo que estamos sintiendo a lo largo de la pandemia, y sobre todo en favorecer que los niños y las niñas verbalicen sus emociones y que éstas sean validadas por los adultos, tanto los progenitores, como los docentes.

No existen emociones correctas

De esta forma cuando un niño o una niña nos dice que está triste porque no podrá pasar la Navidad con sus abuelos, o que siente rabia, porque quería ir a jugar con los primos, lo último que deberíamos hacer es decirle: “no pasa nada”, “no es para tanto” o aún peor “es una tontería”, de esta forma el mensaje implícito es: “tu emoción no es la correcta, no te deberías sentir así”. Y sin embargo, no existen las emociones correctas para esta situación.

Cada persona es un mundo diferente y tiene todo el derecho a sentirse como se sienta. Nadie tiene porque juzgar las emociones de los demás, y sin embargo con los menores lo hacemos muy a menudo. Por eso es tan necesario “validar las emociones”. Una fórmula para hacerlo podría ser decirles: “entiendo que estés triste por no poder ir a ver a los abuelos” o “entiendo que estés enfadada porque te apetecía mucho ir a jugar con los primos”. Incluso podemos compartir cómo nos sentimos nosotros, con frases del tipo: “a mí también me da pena”, o ”a mí tampoco me gusta, porque yo también quería ir”. De esta forma además de validar las emociones trabajamos la “percepción emocional” (nombramos la emoción que sienten) y la “comprensión emocional” (la causa de esta).

No nos quedemos enganchados en las emociones desagradables

Sin embargo, tampoco conviene quedarse enganchado en esta emoción desagradable, por lo que podemos darles alguna estrategia para regular esas emociones, como puede ser una explicación de por qué no vamos a ir, como, por ejemplo, “no queremos que los abuelos se puedan contagiar”. Y les damos una alternativa que les ayude a pasarlo mejor, como podría ser, hacer una videollamada, jugar nosotros a algo…

Los niños y las niñas tienen una gran capacidad de observación, y se dan cuenta de que algo pasa, sin embargo, dado su propio desarrollo cognitivo, madurativo, emocional… no siempre saben interpretarlo. Por lo que necesitan que los adultos, los padres y las madres, y los profesores y profesoras, se lo expliquen con un lenguaje adaptado a su edad y a sus circunstancias. Necesitan que les “decodifiquemos” el mensaje, que se lo traduzcamos, para que lo puedan entender. Por ejemplo, podemos explicarles que esta navidad es diferente, que el coronavirus sigue y que por eso no podemos juntarnos, pero que, aunque “Los Reyes Magos” no vayan a pasar a saludar en la cabalgata para evitar contagiarse, seguirán yendo a cada casa, al igual que Papá Noel, pero quizás tengan que traer menos regalos que otros años, dada la situación…

En ocasiones nos preocupa más a nosotros que a los niños

El cómo los adultos les trasmitimos el mensaje también será muy importante. En ocasiones nos preocupa más a nosotros que a los niños, tenemos mucha ansiedad, creemos que lo van a pasar muy mal… y sin querer les estamos condicionando. Por eso debemos explicárselo desde la calma y la serenidad.

Se trata de mostrarles a nuestros hijos y alumnos que estas Navidades son diferentes, pero que pese a ello, podemos pasarlo bien. Dejando espacio para hablar de las emociones, poniendo el foco en lo que sí que se puede hacer y ayudándoles a pasarlo lo mejor posible.

FUENTE: CampusFad

El agradecimiento como uno de los mejores predictores de la felicidad

Como ya hemos comentado en otras ocasiones el agradecimiento es uno de los mayores predictores de la felicidad. Estas Navidades tan atípicas pueden ser un gran momento para ponerlo en marcha.

La Navidad: una «oportunidad» para conectar con los más íntimos y una «liberación» por despedir al 2020. Colaboración con RTVE.es

Tres psicólogas analizan el contexto de estas fiestas y comparten algunas recomendaciones en función de cada vivencia.

Por JESSICA MARTÍN

El periodo navideño llegará en breve y lo hará acompañado de unas expectativas bastante pobres. Las limitaciones que ha impuesto la pandemia de COVID-19 y la atmósfera que se respira en todo el país permiten anticipar que, para una mayoría, estas fiestas no serán ni las más gozosas ni las más alegres, lo cual no impide que, incluso en este contexto, sea posible sacar provecho a la Navidad más atípica.

Lograrlo, no obstante, demanda un importante cambio de enfoque, un último esfuerzo en este año agotador que ha dejado a la sociedad con la energía bajo mínimos.

Tres psicólogas consultadas por RTVE.es analizan a qué nos enfrentamos en estas fechas desde el punto de vista de la salud mental y comparten algunos consejos para disfrutar de ellas o, al menos, para evitar que la carga simbólica de las Navidades haga más profundo el dolor de quienes más han sufrido el azote del coronavirus.

Asumir que será una Navidad «diferente» y cambiar el enfoque

“Tenemos que ser realistas. Van a ser unas Navidades muy complicadas porque aún no hemos superado la pandemia y porque hay personas que lo han pasado muy mal, que han perdido a familiares, o que tienen que vivir en soledad estas fechas. Por eso, lo primero que hay que hacer es escucharnos a nosotros mismos y, después, vivir estos días desde la consciencia personal y la responsabilidad”, apunta la psicóloga Silvia Álava.

Lo que ella propone a las personas que no estén pasando por un momento especialmente duro, pero que se sientan agotadas por todo lo vivido, es aceptar las restricciones como «la mejor solución» y no «banalizar» las emociones que nos provoque esta Navidad «diferente».

“Es normal que nos genere mucha rabia o tristeza no poder celebrar las Navidades como siempre y está bien reconocerlo y saber que esas sensaciones están ahí. Ahora bien, hay que evitar quedarse enganchado en eso. La mejor de las opciones es no vivir las limitaciones como una imposición sino entendiendo que es la mejor solución para protegernos a nosotros y a nuestra familia”, explica Álava.

“La mejor de las opciones es no vivir las limitaciones como una imposición sino entendiendo que es la mejor solución“

La psicóloga Iratxe López también incide en esto y aconseja «abrir las puertas al miedo, a la incertidumbre y al enfado» porque las emociones son adaptativas y negarlas o hacer como si no existieran no ayuda, sino todo lo contrario. 

Vigilar cómo nos estamos hablando

“Algo muy importante también es vigilar cómo nos estamos hablando a nosotros. Debemos dejar de decirnos frases como que este año no hay Navidad y cambiar el discurso negativo por uno que, simplemente, sea objetivo y neutro. Podemos decirnos que no son las Navidades que hubiéramos elegido y poner el foco en lo que sí podemos hacer para pasarlas del mejor modo posible”, añade Álava, que lo considera un buen método para bloquear el pensamiento pesimista y dejar margen a la ilusión y a las emociones agradables.

Para muchos, una oportunidad para estar junto a los más íntimos

Su planteamiento es muy similar al que expone la psicóloga Sonia García, quien considera que esta Navidad ofrecerá a muchos la «oportunidad» de hacer planes “caseros” junto al «núcleo» familiar que, sin duda, serán muy enriquecedores.

“En lugar de centrarnos en lo que nos va a faltar, tenemos que centrarnos en qué podemos hacer este año que otros años no hacíamos. Por ejemplo, las familias que solían irse fuera de vacaciones ahora pueden aprovechar para disfrutar de un maratón de películas navideñas, jugar con los niños o dedicar más tiempo a adornar la casa”, dice García.

López ve posible que, incluso, haya familias que disfruten de estas Navidades «más que otros años»: «Pensemos que la mayoría de las familias apenas se han visto durante el año, con lo cual, las comidas y cenas navideñas cobran un nuevo sentido», apunta.

Familias con niños

En el caso concreto de las familias con niños, lo que estas expertas aconsejan es no trasladarles a ellos la negatividad del mundo adulto mediante un lenguaje demasiado pesimista y transmitirles, por el contrario, mensajes de seguridad para que puedan seguir viviendo con ilusión estas fechas.

“Busquemos soluciones creativas para los más pequeños“

“Es necesario que respondamos a sus preguntas, sin ser alarmistas, trasmitiendo tranquilidad e indicándoles que la pandemia tiene un punto de inicio y también un final. Darle un carácter temporal les ayudará (…) Además, la creatividad es una herramienta muy útil. Busquemos soluciones creativas para los más pequeños. Si este año no podemos ir a la cabalgata, podemos, por ejemplo, simular nuestra propia cabalgata en casa», sugiere López.

En situaciones de soledad, reforzar el contacto a distancia

Disfrutar de la Navidad cuando hay distancia física entre familiares que habitualmente celebran juntos las Navidades requiere de un esfuerzo mayor, admiten las psicólogas. En estos casos lo que proponen es reforzar el contacto telefónico y optar por recursos que fueron cruciales durante el confinamiento de la primera ola, como las videollamadas.

“Lo que hay que intentar es que todos los que estamos lleguemos a las siguientes Navidades“

“Es fundamental que podamos sentirnos acompañados aunque estemos en la distancia”, comenta García, mientras que Álava recalca la importancia de recordarnos a nosotros mismos las prioridades y las razones por las que conviene estar separados: “lo que hay que intentar es que todos los que estamos lleguemos a las siguientes Navidades. Esa es la clave”.

Después de haber vivido un confinamiento tan estricto en los peores meses de la pandemia, una buena práctica, añaden las psicólogas, sería utilizar lo aprendido durante ese periodo de encierro para “conectar con nosotros mismos” y «agradecer lo que tenemos».

Respecto a esto último, Álava, propone realizar un ejercicio que, asegura, tiene un efecto muy positivo en la mente: “Se trata de escribir cartas a nuestros allegados contándoles las cosas por las que estamos agradecidos. Ni siquiera hace falta enviarlas, aunque hacerlo puede ser muy bonito”.

Unas fechas aún más difíciles para quienes han perdido a un ser querido

Esta idea de la carta, precisa la psicóloga, también puede convertirse en una actividad infantil y que sean ellos quienes envíen un mensaje a esos familiares con los que no van a poder celebrar las Navidades, pero sobre todo es una herramienta muy valiosa para las personas que se encuentren en un proceso de duelo y que no pudieron despedirse de un ser querido por las circunstancias sanitarias.

“Las Navidades van a ser especialmente difíciles para quienes hayan perdido a alguien. Sobre todo, para quienes además no hayan podido despedirse porque el proceso de cierre es necesario y en esos casos puede ser muy beneficioso escribir una carta de agradecimiento o de despedida, aprovechar el final del año para hacerles un pequeño homenaje”, añade Álava.

A quienes se encuentren en ese momento de duelo García también les recomienda poner el foco en los momentos vividos y darse “permiso” para sentir emociones como la tristeza. “Estas fechas no siempre son felices para todos”, recuerda esta psicóloga, quien, no obstante, incide que lo más sano desde el punto de vista psicológico siempre es intentar reconducir los pensamientos negativos y recrearse en los momentos que sean más positivos.

El fin de 2020, ¿un acontecimiento «liberador»?

Por otro lado, tanto García como Álava coinciden en que estas Navidades pueden provocar una sensación de “libertad” en numerosas mentes. 

“Cuando el reloj de la Puerta del Sol suene ya no solo indicará que es un nuevo año, como pasa siempre. Esta vez tendrá un efecto liberador porque se acaba el 2020 y se entenderá como un momento de cierre”, señala Álava

En palabras de García, “supone terminar uno de los peores años de nuestra historia para las personas que estamos vivas» y cree que, «del mismo modo en que normalmente nos marcamos propósitos de año nuevo y nos despedimos de los hábitos que no nos gustan, en esta ocasión, simbólicamente, despedirse de un año tan duro es reconfortante, porque entendemos que un día más es un día menos de pandemia”.

Despedirse del año

En cuanto a esto, López hace una puntualización. «Es peligroso dar carpetazo al 2020 sin haberlo integrado y procesado todo, y tenemos mucho que procesar: los planes y objetivos que no hemos podido cumplir, todo a lo que hemos renunciado, la pérdida de la libertad y, en los peores casos, la muerte de un ser querido. Este es un proceso que para cada persona llevará un ritmo diferente, habrá quien este preparado para cerrar ya y personas que necesitarán más tiempo».

Ella considera que es importante que cada persona respete sus propios ritmos y no tiene tan claro que para la mayoría sea muy significativo el cambio de año porque la COVID, lamenta, seguirá ahí en 2021. «Lo que sí puede ser interesante es hacer balance: ¿Qué he perdido en este 2020?, ¿hay algo que he ganado?, ¿he aprendido nuevas habilidades durante la pandemia?, ¿qué estrategias me han sido útiles para lidiar en esta situación?, ¿cuáles no?», propone López.

FUENTE: RTVE.es

5 cosas que puedes hacer para favorecer un buen desarrollo emocional en la infancia. Colaboración con Padres y Colegios

Los padres y los maestros tenéis un papel fundamental a la hora de favorecer el correcto desarrollo emocional de vuestros hijos y alumnos. Los niños cuando son pequeños necesitan la ayuda de sus adultos de referencia para poder regular tanto su conducta como sus emociones, así, por ejemplo, la lactancia materna, los cuidados y el contacto físico ayudan a que los bebés puedan regularse. Según van creciendo, cada vez serán más autónomos a la hora de saber manejar su conducta y sus emociones, no obstante, es importante que les vayamos mostrando la forma de hacerlo, a la vez que les acompañamos en este proceso.

Las emociones constituyen el primer medio de comunicación, y están presentes en los bebés desde su nacimiento. Por eso es tan importante que los adultos sepamos interpretarlas. Además, el tipo de cuidados que los niños reciben en su día a día, sobre todo en las pequeñas acciones cotidianas marcarán cómo serán sus relaciones en la vida adulta. No obstante, el cerebro es plástico y siempre podemos aprender nuevas formas de relacionarnos. Y es que, nos ocupamos de que los niños aprendan a leer, a escribir, a que sepan matemáticas, idiomas… pero no a manejar, controlar y ser dueños de las emociones.  El estilo educativo de los padres tiene influencia en el desarrollo socioemocional de los niños tanto a corto como a medio y a largo plazo. Es importante conocer los diferentes estilos educativos y sus consecuencias en el desarrollo emocional de los niños para conocer cuál es la mejor opción para educarlos.  

Estilos educativos

Existen cuatro tipos de estilos educativos:

  1. Los padres con estilo democrático intentan dirigir la conducta del niño hacia una madurez, por eso tratan de fomentar su autonomía, favoreciendo el diálogo y la comunicación, sin dejar de imponer su rol de padres. Parten de que tanto el niño como los padres tienen ciertos derechos y responsabilidades con respecto al otro y utilizan la negociación y el razonamiento.
  2. Los padres autoritarios valoran la obediencia, utilizan el castigo como principal medida educativa, no favorecen el diálogo y restringen la autonomía del niño.
  3. Los padres permisivos no siempre son capaces de marcar ciertos límites y evitan el recurso de la autoridad, el castigo y las restricciones. No son exigentes en relación con la responsabilidad en la realización de tareas y en cuanto a las expectativas de madurez y actúan de forma sobreprotectora con ellos, impidiendo que desarrollen su autonomía.
  4. Los padres negligentes no son capaces de resolver las necesidades en ocasiones fisiológicas de sus hijos, y casi nunca las emociones. No están presentes cuando los niños les necesitan.  

Consecuencias del estilo educativo en el desarrollo socioemocional

El estilo educativo de los padres puede llegar a condicionar el desarrollo socioemocional de sus hijos. Así sabemos: Los niños cuyos padres tienen un estilo democrático suelen desarrollar una buena autoestima y autoeficacia, además de buena competencia social. Suelen tener buen rendimiento escolar y tienen una menor incidencia de problemas psicológicos y de conducta. Los niños cuyos padres tienen un estilo autoritario, es cierto que tienen un alto nivel de obediencia e incluso de rendimiento escolar. Sin embargo, desarrollan pocas competencias sociales. Pueden tener problemas de autoestima, sobre todo porque se perciben como menos eficaces. Además, presentan una mayor incidencia de síntomas depresivos y problemas emocionales. Los niños cuyos padres tienen un estilo permisivo, desarrollan buena autoestima y pueden tener una buena competencia social, sin embargo, tiene un rendimiento académico menor y mayor incidencia de problemas de conducta y abuso de sustancias. El estilo educativo negligente, es sin lugar a duda el que más problemas llega a generar en los niños. Con problemas escolares, bajo desarrollo de competencia social. Una mayor incidencia de problemas de ajuste psicológico y mayor incidencia de problemas de conducta y abuso de sustancias.  

¿Qué podemos hacer para favorecer el desarrollo socioemocional de los niños?

La primera escuela donde se enseña a manejar las emociones es la familia, por tanto, es necesario que los padres y maestros sepamos gestionar nuestras propias emociones para que así actúenos como modelos de autoregulación emocional para los niños. Además, podemos trabajar las siguientes acciones con nuestros hijos y alumnos siguiendo las siguientes pautas:

  1. Reconocer Emociones. Es importante enseñar a los niños a reconocer las emociones, ser conscientes del estado emocional en el que nos encontramos, tanto en uno mismo como en los demás.
  2. Favorecer los buenos momentos, y que los niños experimenten bienestar, emociones agradables que les ayuden a contrarrestar las desagradables.
  3. Actitud Positiva. Mostrarles cómo tener una actitud positiva ante la vida, y cómo disfrutar.
  4. Favorecer la autonomía: que hagan las cosas por sí solos.
  5. Prestarles atención, sobre todo cuando hacen bien las cosas, y trasmitirles la idea de tú me importas, tus necesidades me importan, cómo te sientes, me importa.

FUENTE: Padres y Colegios

Del «buenismo» al drama en los spots para jóvenes: «La campaña perfecta es como un antibiótico» Colaboración con el diario ABC

Las campañas dirigidas a los jóvenes para frenar la expansión del virus han ido evolucionado con la pandemia y están «llevando al límite» los mensajes publicitarios.

Beatriz L. Echazarreta

Una chica ojerosa y con atuendo de funeral mira directamente a cámara y, lacónica, revela: «El otro día contagié a mi abuela y la hemos enterrado hoy». La Comunidad de Madrid lanzaba la semana pasada una de las campañas de concienciación frente al Covid-19 más crudas que hemos visto en los meses que llevamos de pandemia. Isabel Díaz-Ayuso ha invertido tres millones de euros en esta acción publicitaria, que ya empapela la capital. El mayor número de contagios de la comunidad se concentra entre los 15 y los 29 años y los mensajes a este sector de población se han intensificado en tono y difusión. Sin embargo, Madrid no es la única que apuesta por esta línea «dramática» en la campañas. Hace dos semanas, Canarias causaba un gran impacto en redes sociales con un anuncio similar: una llamada de teléfono interrumpía unas copas entre amigos: «¿Qué pasa, mamá?». «Tu abuela tiene Covid. De esta noche no pasa».

El sofá como trinchera

Los alemanes han encarado este problema desde un ángulo muy distinto, la ironía. En el último plan de concienciación impulsado por el gobierno de Merkel nos habla un jubilado ficticio desde el futuro y echa la vista atrás: «Corría el invierno de 2020 y todas las miradas estaban puestas en nosotros». Relata a cámara, imitando el formato de los reportajes sobre guerras pasadas, que los jóvenes fueron los héroes de aquella batalla y ¿Cuál fue su hazaña?. Quedarse en el sofá, que se convirtió en trinchera.

Xavier Olazábal, CEO de Publicis España, asemeja este tipo de campañas a las de la DGT (Dirección General de Tráfico), que esperan llevar al límite los mensajes publicitarios, pues cuando la problemática social es grave y el resultado es la muerte, la tendencia es dramatizar. Olazábal apunta una falla importante en este tipo de estrategias de concienciación, ya que en publicidad es necesario «cierto grado de repetición» y cuando el mensaje es tan «agresivo y desagradable», preferimos evitar la campaña y no volver a verla. Según este experto en publicidad, con una sociedad tan tensionada por la crisis del coronavirus, un mensaje más positivo e involucrativo sería más eficaz, sin perder un ápice de notoriedad. El tono «agorero» de las mencionadas campañas buscan, en su opinión, una notoriedad de cara a la galería que puede no ser la mejor estrategia. «El joven entiende muchos otros tonos de comunicación».

Coincide con él la publicista Silvia Álava, psicóloga sanitaria y experta en psicología educativa, que sostiene que «la apelación al miedo no suele funcionar bien. Sino, la gente no fumaría». En opinión de esta psicóloga, lo que sí ayudan son gestos como el del niño de Logroño de hace unas semanas. Ese joven de 16 años, hijo de una barrendera empezó a movilizar a su grupo de amigos a través de redes sociales para demostar que «no todos los jóvenes son iguales», tras ver los disturbios en su ciudad.

Mensajes contradictorios a los jóvenes

Según Álava, la acción tuvo éxito porque los jóvenes percibieron el gesto casi heróico «de un igual». Los mensajes que se han lanzado a los jóvenes desde el inicio de la pandemia no han sido claros, y con el paso de los meses y el avance del virus han ido mutando. Al principio, la idea que más se trasladó fue que «eran inmunes». Silvia sentencia que se han ido dando palos de ciego y el «realismo» no ha estado presente en estas campañas de conciación.

José Antonio Luengo, especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid, explica que cualquier campaña que afecta a una amplia franja de edad tienen un impacto en gran parte de esa población pero siempre se nos escapa un porcentaje de ese colectivo.

A la pregunta de por qué hay algunos jóvenes que no hacen el más mínimo caso, sentencia que desde el principio, hemos tratado a los jóvenes en su conjunto como descerebrados, criminalizándolos y la condición de irresponsables es más personal. Joven se es hasta los 30 años, «los que fallaban eran una horquilla muy amplia».

Luengo planeta una interesante línea cronológica sobre la evolución que han experimentado las campañas dirigidas a los jóvenes en la pandemia.

Primera tanda: buenismo e «influencers»

La primera tanda de iniciativas intentaron llamar la atención de los jóvenes a través de los «influencers», los «ídolos de la juventud» y también se recurrió a las campañas más «buenistas» que aspiraban a una «sociedad idílica», como la lanzada al inicio de la desescalada por la Comunidad de Madrid, cuyo eslogan era «Protégete. Protégenos».

José Antonio Luengo apunta un factor a tener muy en cuenta, pues «los jóvenes tienen una percepción del riesgo mucho menor». A las personas jóvenes les importa poco la salud, se sienten «inexpugnables». Fernando Simón hizo una sonada llamada a estos «influencers» para que compartieran mensajes de conciación del Covid en redes.

Sin embargo, en opinión de Luengo y en la línea de Silvia Álava, «una cosa es seguir a alguien y otra es identificarte con él». Los influencers que se erigen como adalides de la buena conducta frente al Covid y se han pasado el verano recorriendo Ibiza en barco no terminan de cuajar, como es normal. Esta experta en psicología educativa aduce que los mensajes han de lanzarse desde «la empatía» para que el receptor no sospeche que el busto parlante que le habla con moralina es un impostor. A los jóvenes les importa poco su salud. Se sienten inexpugnables José Antonio Luengo , especialista en Psicología Educativa y Sanitaria y Secretario de la Junta de Gobierno del Colegio de Psicólogos de Madrid

La salud de la familia y la propia

En la segunda fase de las campañas, se intentó concienciar sobre el contagio a las familias, a los seres queridos. «A lo mejor a ti no te afecta. Pero sí a tus familiares». Según Luengo se empieza a tocar una fibra intacta en la primera tanda publicitaria.

El siguiente escalón fue apelar a la siguiente idea: «Joven, a ti también te puede pasar esto». La campaña de la Comunidad de Madrid en la que salían celebridades del mundo de la moda como Pelayo Díaz, toreros como Fran Rivera, o futbolistas como Roberto Carlos, culminaba con esta idea. El vídeo cerraba con Oscar Riballo, un joven farmacéutico y aficionado al boxeo, al que el coronavirus ha estado a punto de arrebatarle la vida. Este tipo de comunicación, en palabras de Luengo, «va sumando gente».

La última vía: la salud del bolsillo

La cuarta y última tipología de acciones publicitarias dirigidas a la juventud, superaría el «esto es lo que te va a pasar», para centrarse en «esto es lo que te va a costar». Luengo opina que si no se está llegando a los jovenes por las consecuencias que el Covid deja en la salud y como último recurso, se debería llamar la atención sobre la «salud del bolsillo».

Este psicólogo menciona la existencia del «colectivo de los indeseables», que hará caso omiso al primer nivel, y también al segundo. Hablamos de un grupo al que le importa poco su salud y la de su familia. Se guían por el «carpe diem» como valor supremo.

Luengo considera que no existe la campaña perfecta y que, con cada nivel, «se va rascando» en la conciencia de los adolescentes. Opina que se ha estigmatizado al joven y que cometemos el error de tratarle como «un indeseable». Sin embargo, puntualiza que «antes del indeseable, está el joven inconsciente». Como un antibiótico, para que una campaña sea efectiva, ha de ser específica, por lo que este psicólogo apuesta por mandar varios mensajes a la vez, pero cada uno dirigido a un perfil de joven en concreto.

Así, se evitaría el reduccionismo y que, por hartazgo, un joven que se sienta culpable se rebele contra una campaña que busca el efecto opuesto. Ya solo queda una cosa. Preguntarse qué la campaña plantearía Don Draper, el publicista con más puntería de la ficción.

FUENTE: Diario ABC

Los efectos psicológicos del confinamiento en la infancia y en la adolescencia: Prevención e Intervención desde el profesorado

Este manual forma parte de un curso realizado por el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y dirigido al profesorado durante al pandemia COVID19.

«En estos días en los que la escuela se ha trasladado a las casas y estáis intentando llegar a los hogares de vuestros alumnos para evitar que se descuelguen del curso, sólo podemos alabar vuestra excelente labor. Nadie está preparado para esto, no nos han formado para enseñar sin medios, sin clases, en medio de una pandemia.

La crisis del COVID-19 y el confinamiento asociado al mismo está cambiando nuestra forma de entender la enseñanza y el mundo.

¿Qué efectos psicológicos está teniendo el confinamiento en nuestros alumnos y profesores?

Analizaremos los efectos a nivel de aprendizaje, emocional y conductual en los alumnos y propondremos herramientas que nos ayudarán a mitigarlos.

Durante el confinamiento, incluso cuando los alumnos vuelvan a las aulas, una parte extra del trabajo como profesor será dar soporte emocional a los alumnos, comprender cómo se están sintiendo y detectar si puede haber alguna situación de vulnerabilidad o problemas emocionales. En absoluto vamos a pediros que hagáis terapia con los alumnos, pero sí hemos querido introducir un apartado con síntomas que podrían ser indicadores de un problema que haga necesario pedir ayuda.»

Podéis descargar el documento en PDF.

Silvia Álava Sordo(link is external)Directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.(link is external)Archivos adjuntos: PDF iconefectospsicologicosconfinamientoinfanciaadolescencia_prevencionintervencionprofesorado_2.pdf

#Vídeo ¿Cómo gestionar las emociones de los más pequeños en estas Navidades «atípicas»?

Tenemos que ser conscientes de que emocionalmente, este año no partimos con el contador a cero. Sino que nuestro nivel de ansiedad es más elevado, estamos más cansados por el efecto de la fatiga pandémica, la carga mental es más alta porque a nuestras preocupaciones cotidianas se le suman las propias de la pandemia, como por ejemplo si habrá vacuna, si me contagiaré yo a alguno de mis seres queridos, las dificultades económicas que pueden ir asociadas, los inconvenientes del teletrabajo o las dificultades para conciliar entre otras cosas.

Sin embargo, a los niños las navidades les encantan. Lo asocian con Papá Noel, los Reyes Magos, juguetes y regalos, tiempo para jugar y tiempo de estar en familia, de comer todos juntos… por eso es tan importante que pese a las medidas restrictivas preservemos la Navidad de los más pequeños y ya que estamos, que los adultos también lo pasemos lo mejor posible:

#Vídeo Consejos para llevar bien estas Navidades «atípicas»

Consejos para llevar bien estas Navidades «atípicas»

Se presentan unas navidades atípicas. Todavía no sabemos con certeza lo que va a ocurrir, pero parece que es poco probable que podamos movernos entre comunidades autónomas, que no podremos juntarnos toda la familia en las cenas y comidas de Navidad, ni salir de fiesta…

Este año toca cambiar la frase de “vuelve a casa por navidad”, por quédate en tú casa por navidad, y evita moverte lo máximo posible, dado que es la única forma de garantizar que podamos volver muchas navidades a casa y que cuando todo esto pase no falte nadie en la mesa.

¿Qué efectos puede tener estas navidades tan atípicas? ¿Qué podemos hacer para que el espíritu navideño nos visite esta navidad pese a la pandemia?

¿Qué decir a los niños en estas Navidades tan diferentes? Informativos Telecinco

Los expertos recomiendan cambiar los pensamientos negativos por realistas

A pocas semanas de Navidad nadie tiene dudas de estas fiestas van a ser muy diferentes. La incertidumbre y la tristeza por no poder celebrar las reuniones de otros años están haciendo mella en el estado de ánimo de muchas personas. Los expertos recomiendan cambiar los pensamientos negativos por pensamientos realistas para afrontar esta Navidad tan atípica, también cuando nos dirigimos a los niños. Por ejemplo, Cecilia explica a sus hijas que este año también los Reyes Magos serán prudentes.

Para que los más pequeños entiendan esta Navidad atípica es importante validar sus sentimientos. «Decirles algo así como: ‘entiendo que estés triste, da mucha rabia que este año no vamos a estar con los primos. ¿Qué se te ocurre que podemos hacer?'», explica Bárbara Martín, psicóloga infantil. «Un dibujo para los primos de París, que no los voy a ver», propone la hija de Cecilia.

Ante la situación actual hay que cambiar el discurso. «Aceptamos nuestros sentimientos dándolos importancia y focalizando en lo que sí que podemos hacer: escribir una carta con todo lo que estamos sintiendo o escribir una carta a aquellos que son importantes», recomienda la psicóloga Silvia Álava.

Además, es importante elegir bien el ocio porque «cuando el ocio es activo, no pasivo, nos ayuda a encontrarnos mucho mejor y a regular las emociones».

La decoración juega un papel importante para levantar el ánimo

La decoración también juega un papel importante para levantar el ánimo. Montse Fullola, decoradora de Becara, recomienda «colores siempre sobrios, pero muy alegres» y mesas muy cuidadas, aunque sean para dos. Además, cree que es imprescindible incluir un «elemento de purpurina», iluminación en la entrada del hogar y en el árbol bolas de cristal para crear reflejos de luz de paz y esperanza.

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FUENTE: telecinco.es