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Halloween: ¿Cómo ayudar a los niños con miedo a los monstruos? Colaboración con GuiaInfantil.com

Miedo en Halloween: recursos para que los niños disfruten sin temor. Colaboración con Mujer Hoy

¿Es Halloween una fiesta adecuada para los niños? ¿Puede ser un tipo de actividad que resulte útil para ayudarles a gestionar sus miedos? Con la ayuda de la psicóloga Silvia Álava, que acaba de publicar ‘Queremos que crezcan felices’ desgranamos las principales preguntas (con respuestas) en torno a este tema.

Halloween y niños

Mujerhoy (Mh): ¿Es adecuado celebrar festividades como Halloween o participar de ello si el niño manifiesta miedo hacia este tipo de estética o personajes?  ¿Por qué?Silvia Álava (S.A.): La fiesta de Halloween lleva muy poco tiempo instaurada en España; aunque cada vez es más habitual que los niños lo celebren y se disfracen, no conviene en absoluto obligarles a participar si no les gusta o no quieren. Como menciono en ‘Queremos que crezcan felices’, de JdJ Editores, debemos entender que la estética de la fiesta, con calaveras, esqueletos, zombies y brujas a algunos niños más sensibles les puede asustar. En este caso nunca debemos obligarles a participar. Los niños se tienen que enfrentar a las cosas cotidianas, pero la estética macabra de esta fiesta en absoluto es algo obligatorio que los niños tengan que superar.   Mh: Qué recursos prácticos aconseja (ejercicios, actitudes, herramientas…) para que unos padres puedan ayudar a su hijo a que gestione sus miedos: A la oscuridad:

S. A.: En determinadas edades puede ser muy habitual que los niños tengan miedo a la oscuridad. En estos casos conviene «desmontar» con ellos este miedo, es decir, que entiendan que no va a pasarles nada, que no hay nadie malo… En un primer momento se les puede dejar una lucecita pequeña encendida por la noche hasta que el niño vaya adquiriendo una mayor seguridad y sea él mismo quien decida apagarla.

– A los fantasmas o personajes irreales o fantasmagóricos, brujas, monstruos o con estética ‘fea’. 

S.A: Muchas veces los niños durante el día nos parecen muy valientes y no les importa ver películas o dibujos donde aparecen fantasmas, brujas, monstruos… pero al llegar la noche estos miedos brotan. Por eso será importante vigilar y controlar primero qué están viendo los niños para restringir este tipo de imágenes. Una vez que el miedo ya ha aparecido, hay que trabajar con ellos para que lo superen. Será necesario que lleguen a entender que ninguno de estos personajes existe y que por tanto no los vamos a temer. Y por supuesto debemos dejar de ver este tipo de dibujos, series o películas.

– A la muerte.  

S.A.: Cuando los niños descubren la muerte en ocasiones se pueden quedar más afectados y verbalizar que tienen miedo a que alguno de sus adultos de referencia pueda fallecer. En estos casos los niños tienen que ver que el adulto no se preocupa, sino que se lo toma con sentido del humor, y que sobre todo tranquiliza al niño explicándole que es muy raro que se puedan morir, que se mueren las personas mayores, las que están muy enfermas… Se trata en todo momento de tranquilizar al niño y sobre todo que vea que el adulto no se preocupa ni se pone nervioso. Cuando esto ocurre el pequeño lo interpreta como ‘mi padre o mi madre se está preocupando o poniendo nervioso porque se puede morir’.

A disfrazarse.  

S.A.: Algunos niños les da miedo disfrazarse, sobre todo cuando son pequeños y no entienden bien la dinámica del disfraz. Por eso nunca conviene forzarles a disfrazarse, sino jugar con ellos de modo que sea el adulto o los hermanos los que se disfracen y a través del juego vayan introduciendo al niño en la dinámica, le animen a ponerse un gorro o una capa… Pero siempre asociándolo al juego y a la diversión. De esta forma será más probable que el niño poco a poco vaya perdiendo el miedo y consiga disfrazarse.

Mh:  ¿Se puede combatir el miedo con miedo? ¿cómo? 

S. A. Es normal que a determinadas edades los niños puedan tener miedo. Debemos tener en cuenta que los miedos evolucionan según la edad. Así, a partir de los seis años puede ser habitual que tengan miedo al daño físico, al ridículo, a no caer bien a los amigos… Cuando son algo mayores puede aparecer el miedo a la separación de los padres, al bajo rendimiento escolar, a las enfermedades, a los accidentes… Otros niños presentan miedos a las tormentas, a montar en ascensor…Incluso es habitual que en los chicos con un perfil más temeroso e inseguro sus miedos vayan cambiando por temporadas y que sustituyan unos por otros.

Muchos padres se reconocen como miedosos, e incluso se ven muy reflejados en sus hijos y recuerdan que ellos también tenían temores cuando eran pequeños. Eso les puede llevar a ser más sobreprotectores y a no trabajar el problema con sus hijos para que lo afronten y lo superen.

Recordemos que los niños aprenden por modelado, copian a sus padres, y cuando los padres son personas inseguras y miedosas es muy probable que los niños también lo sean.

Es importante que los niños aprendan desde pequeños a superar sus miedos. Eso reforzará su seguridad y su autoestima.

Los padres pueden hacer mucho por evitar los miedos de los niños:  

– Mostrando el ejemplo a seguir.

– Utilizando el sentido del humor.

– Sin mostrar una preocupación excesiva ante el miedo del niño.

– Y pidiendo ayuda profesional en el caso de que vieran que el niño lo pasa muy mal o que sus miedos le impiden practicar actividades de su vida cotidiana.

FUENTE: mujerhoy.com

¿Cómo afecta Halloween a los niños con miedo a los monstruos? colaboración con Guiainfantil.com

¿Se nos han ido de las manos los cumpleaños infantiles? Colaboración con La Voz de Galicia

Las AMPA y psicólogos consideran que las fiestas son hoy una competición entre padres y crearán adultos frustrados.

Por MARTA OTERO 

Fiestas por todo lo alto que cuestan un pastón (algunas incluso temáticas) con toda la clase invitada, decenas de regalos y tartas personalizadas que los niños ni llegan a probar. En esto se han convertido en los últimos años los cumpleaños infantiles, que en generaciones pasadas se celebraban en casa o repartiendo caramelos en clase, si tocaba.

Profesores y psicólogos son testigos de una costumbre que se ha arraigado peligrosamente y alertan de que forma parte de una tendencia educativa nada beneficiosa para los niños.Ana Parro De La Fuente, pedagoga del centro Parro de la Fuente, asegura que «se nos está yendo un poco de la de las manos, no es bueno educar a los niños y niñas en estos excesos. La verdad que el listón de los cumpleaños está cada vez más alto y se está convirtiendo en una presión social entre padres y madres. Una celebración tan a lo grande puede distorsionar la realidad del niño y tener una percepción irreal de lo que es la vida ¿qué va a pasar entonces cuándo cumpla 18 años? ¿Qué nos demandará o qué tipo de fiesta le vamos a ofrecer? Lo mismo ocurre con los regalos, se necesita dosificación. No tiene que ver que en determinado cumpleaños hagamos una fiesta especial por algo en concreto. Debemos reflexionar sobre qué valores queremos transmitir a nuestros hijos y encontrar un equilibrio».

La experta recuerda que las celebraciones de los cumpleaños son buenas, es importante realizarlas y festejar el nacimiento del niño, «compartir con él esa alegría es positivo y aprovechar el momento para hacerle ver sus progresos en ese año». Pero recuerda que «estas celebraciones deberían ser una oportunidad para fomentar los valores de la amistad y la responsabilidad. El cumpleaños debería ser algo íntimo, especial (no superfluo) y familiar para compartir con amigos y con la familia. Se debe hacer al niño/a participe de los preparativos con sus padres, implicando al niño en la preparación de su fiesta, eligiendo la decoración, elaborando la merienda y la tarta… porque él es el protagonista pero también el anfitrión y cómo tal se debe comportar. Es importante fomentar la responsabilidad, no todo vale. Ellos pueden elegir pero los límites los ponen los padres acordes con las necesidades y recursos de la familia».

Fernando Lacaci, presidente de la Federación de ANPA, asegura que «o problema está na educación que lles damos aos nosos fillos coa organización dunha gran boda para un neno que fai dous anos. Na nosa época como moito facíanche un chocolate na casa e invitabas a catro amigos e xa estaba. O fundamental era o concepto de festa, e os agasallos, como moito, eran un conto ou un xoguete correntiño».

Para Lacaci, lo que estamos haciendo en la actualidad es «demostrar sistematicamente o noso cariño a base de gasto, educando os nosos fillos nunhas expectativas que nin sequera sabemos se serán extrapolables a eles mesmos dentro duns anos, porque as condicións económicas da vida son moi cambiantes». El representante de los colectivos de padres cree que este tipo de costumbres no son buenas para el niño porque, se pregunta, «que expectativas lles estamos dando nun mundo onde todo parece indicar que no seu día gañarán 900 euros? Convencelos de que é normal facer unha gran festa por calquera circustancia é conducilos á infelicidade máis absoluta. Que vai pasar cando iso sexa imposible? Os que temos xa máis anos sabemos que para arriba é moi fácil ir, pero para abaixo é imposible».

La psicóloga infantil Silvia Álava también considera que «estamos perdiendo un poco el sentido común con esto de los cumpleaños infantiles, porque al final se trata de celebrar con tus amigos que es tu cumpleaños, pero no hace falta hacer celebraciones tan extensas o tan importantes ni gastarse tanto dinero». Lo primero que hay que pensar, asegura, es qué le gusta a tu hijo. «Porque hay niños que son muy extrovertidos y quieren muchos amigos y otros que son más introvertidos y estarían mucho más cómodos con un número menor de invitados».

 SOBREDOSIS DE REGALOS

Otra de las claves de la polémica sobre los cumpleaños son los regalos. Álava recomienda trabajar con los niños el valor de las cosas y «optar por juntarse entre todos para hacer un regalo conjunto, porque, al final, los niños cuando tienen tal cantidad de regalos no los valoran».

La experta cree que se han convertido en una competición entre padres «para ver quién hace el cumpleaños más grande, más original o llamativo». «Como todos los niños celebran un megasupercumpleaños, yo también -explica la experta-. Pero hay que pensar si tu hijo realmente lo quiere y, sobre todo, si es adecuado celebrarlo en este momento. Hay que ver si es lo que él quiere o lo que se ha puesto de moda, porque hay niños que piden algo más simple».

Sobre las dudas de si hay que invitar a toda la clase o solo a los amigos, la psicóloga cree que «es que el niño el que tiene que pensar a quién quiere invitar. Hay niños que querrán invitar solo a sus amigos y es mejor así, aunque los padres tengan sus compromisos».

La otra cara de la moneda es la exclusión de los niños a los que nadie invita, con el consiguiente sufrimiento del pequeño y sus padres. «Si nunca lo invitan hay que averiguar la causa. A lo mejor tiene menos habilidades sociales, o son niños más chinchones, que pegan… Hay que trabajar con él para que aprenda que, en función de cómo tú te comportes con los demás ellos querrán o no estar contigo».

En cualquier caso, lo que no se recomiendan son los ataques entre padres. «Tenemos que pensar que somos el modelo de habilidades sociales e inteligencia emocional de nuestros hijos. Si nuestra forma de resolver el conflicto es agresiva nuestro hijo va a aprender que los conflictos se resuelven así. Y luego nadie lo invitará».

Todos recordamos algún caso de un niño que, ante un gran regalo, al final acaba jugando con la caja. «É unha tolemia -afirma Fernando Lacaci- que con só 4 ou 5 anos reciba vinte agasallos. O neno o que necesita é a atención e o cariño, que se revelan en cousas moi pequenas. O mellor é xuntar os seus amigos un día e permanecer con el para que poida xogar en liberdade. E nada máis».

Otro problema añadido a la moda de los grandes cumpleaños son los regalos. «Estamos considerando como un custonatural que, se o teu fillo ten vinte compañeiros de clase, vas ter que facer vinte agasallos, e se o multiplicas é unha cantidade salvaxe, á que tes que sumar o que gastas, cando che toque, na festa nun sitio especializado».

Además, la moda de invitar a toda la clase puede provocar que haya algún niño que no pueda asumir el coste del regalo. «Se queres invitar a todos os nenos dunha clase tes que limitar a cuestión económica ao mínimo, porque do contrario o risco que corres é de exlcuir a alguén».

Ante esta nueva y costosa forma de celebrar, Lacaci cree que debemos reflexionar y recordar que «un cumpreanos non é a celebración da fin dunha guerra mundial, é unha festiña de medio pelo que temos unha vez ao ano, e debe ser tratado como tal. Se tes unha vida longa terás setenta ou oitenta festas, non é coma unha voda nin unha graduación».

El presidente de las ANPA cree que «estamos facendo unha estupidez realmente. Antes nin a primeira comuñón era unha gran festa, tan só era unha festa algo diferente. Desde logo non se pedían préstamos para pagala». Todo esto, asegura, corresponde a la cultura de «cambiar o cariño polo gasto». «Os agasallos, o reparto de invitacións… todo é un despropósito», concluye. 

FUENTE: La Voz de Galicia

Niños y pantallas: pautas de educación digital en el nuevo curso. En Parent’s Academy (#ZonaFB) el 26 de septiembre

Educar en el entorno digital es, sin duda, uno de los retos de los padres de hoy en día. La tecnología influye en muchas facetas de niños y adolescentes: en el desarrollo de su personalidad, su sociabilidad, seguridad y creatividad. 

A veces nos gustaría saber qué han hecho otros padres, qué funciona y qué no. O que algunos expertos nos ayudasen en la educación de nuestros hijos. Este es el objetivo de Parent’s Academy. 

Cada mes tiene lugar una Masterclass con un experto en educación digital: una sesión con un enfoque muy práctico que poder aplicar en el día a día. Además, habrá un tiempo para preguntas y para poder conversar con el experto invitado y con otros padres y madres asistentes.

El próximo 26 de septiembre, a las 19:30, Estaremos en Parent´s Academy (#ZonaFB, para charlar sobre «Niños y pantallas: pautas de educación digital en el nuevo curso».

Parent´s Academy (#ZonaFB, Paseo de la Castellana 35, Madrid)!

Inscríbete gratuitamente aquí: http://empantallados.com/madrid/

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder esta semana

Muchos pequeños de tres años pisan en estas fechas por primera vez un aula docente. Se adentran en un mundo nuevo y desconocido, y recurrirán a usted para aclarar sus dudas.

Miguel Ángel Bargueño

Estos días, cerca de 600.000 niños españoles de tres años (alrededor del 96% de los de su edad) empezarán las clases de Primero de Educación Infantil. Alrededor de 487.000 iniciarán Primaria. Muchos de ellos —quienes no hayan pisado una guardería o accedan a Primaria, primer escalón de la enseñanza obligatoria, sin pasar por Infantil—, se enfrentarán a una experiencia nueva, en un escenario extraño (fuera de la seguridad del hogar) y rodeados de desconocidos. Alrededor de 487.000 iniciarán Primaria. Muchos de ellos —quienes no hayan pisado una guardería o accedan a Primaria, primer escalón de la enseñanza obligatoria, sin pasar por Infantil—, se enfrentarán a una experiencia nueva, en un escenario extraño (fuera de la seguridad del hogar) y rodeados de desconocidos.

¿Por qué me has abandonado?

Toda su vida, hasta ese día, el niño ha estado pegado a sus padres. Puede que no entienda que, de pronto, lo entreguen en un edificio y se marchen. «Habría que dejarle claro que en ningún momento se le ha abandonado. Decirle: ‘Has crecido, eres mayor, y por eso vas al colegio a aprender, que además es un sitio divertido», propone la psicóloga infantil Silvia Álava Sordo. «Es importante cuidar la comunicación no verbal: si ve cualquier atisbo de preocupación van a interpretar que ese sitio no es bueno; que vean una gran sonrisa».

¿Por qué no me puedo llevar mi osito?

Aunque hay centros que permiten a los niños acudir con un juguete pequeño, que quepa en un bolsillo, lo habitual es que los queridos muñecos se queden en casa. «Tienes que ir al cole a aprender, pero a la vuelta puedes jugar con tu oso», plantea la psicóloga Silvia Álava.

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué no puedo comer chuches?

La respuesta tendría que ir más o menos en los términos que sugiere María Astudillo, nutricionista y codirectora de ALEA Consulta Dietética: «Las plantas y las personas somos parecidas: necesitamos comer y beber bien para estar sanos y fuertes. El abono de las plantas es como nuestra alimentación diaria: si no es sana porque comemos muchas chuches, nos convertiremos en unos niños sin energía, no podremos aprender bien ni disfrutar con nuestros amigos. Las chucherías son un abono nada sano para nuestros cuerpos, así que cuantas menos, mucho mejor».

¿Mañana tengo que volver?

Es importante hacer ver a nuestro hijo que ir al colegio es una nueva rutina en su vida. Respuesta idónea: «Igual que mamá y papá van a trabajar, tú vas al cole a aprender», formula Silvia Álava. Probablemente más adelante le expliquemos que el último día de cole es el viernes (un día ideal para descansar), así que se pasarán la semana preguntando: «¿cuándo es viernes?».

¿Por qué tengo que hacer caso a esa señorita?

«Igual que cuando estás en casa, papá y mamá, que son los mayores, te dicen cuándo tienes que lavarte los dientes, en el colegio es la profesora quien te dice cuánto tienes que hacer las cosas. Y es la persona que te va a enseñar un montón de cosas muy chulas», recomienda contestar la psicóloga. «Hay que recalcar en todo momento las cosas positivas que tiene el colegio», añade.

¿Por qué hay niños que lloran?

Una imagen clásica: pequeños quejándose a lágrima viva, incapaces de separarse de su padre o madre a las puertas de clase. Puede hacer pensar al nuestro que en ese sitio les hacen cosas malas. Silvia Álava: «Podemos decirles: ‘Hay niños que piensan que van a echar de menos a sus papás o como no sabían cómo iba a ser el colegio podían estar un poco asustados. ¿Pero dejaron de llorar después? Seguro que se lo pasaron muy bien’. Hay que interesarse por sus emociones, pero luego subrayar que se lo van a pasar muy bien».

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué tengo que hacer nuevos amigos si ya tengo a los míos?

Según Álava, «es difícil que un niño antes de tres años tenga amigos. Se podrá relacionar circunstancialmente con otros niños en el parque, pero el concepto de amistad no se ha desarrollado. De todas formas, no vamos a imponerles el hacer amigos. En el cole tienen esa posibilidad. Podemos explicarles que es precisamente en el colegio donde se forjan las primeras grandes amistades y, si es posible, acompañarlo con el ejemplo de alguno de los padres, si conserva algún amigo del colegio».

¿Por qué me ponen judías verdes si no las como en casa?

Puede explicar que «aportan fibra (para que tu intestino funcione genial) y minerales como el hierro (para que seas más fuerte cada día). Quizá el primer día que las pruebes no te hagan mucha gracia, pero es bueno darles una oportunidad más: ¡quizá el próximo día las cojas con más ganas o estén cocinadas más ricas!», dice la nutricionista María Astudillo. Y después, si no las prepara en casa, anímate a hacerlo.

¿Por qué tengo que llevar babi?

La respuesta debe enfatizar la función de pertenencia a un grupo que implica el uniforme. «¿Has visto que todos los niños lo llevaban? Significa que sois compañeros del mismo colegio, y os distingue de niños de otros colegios», enuncia Silvia Álava.

Si estoy malito un día, ¿tengo que ir al cole?

Conviene que tenga claro que, si tiene fiebre, «no puede rendir en el colegio y, conforme pasan las horas, puede tener otros síntomas como vómitos, diarreas, dolor de cabeza, manchas en la piel que hay que vigilar….», dice la doctora Ana Isabel Ramírez Gomara, portavoz de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap). Además, «lo más probable es que esté iniciando un proceso infeccioso con una alta probabilidad de contagiar a los demás niños y profesores del colegio».

Trece preguntas incómodas sobre el colegio que muchos padres tendrán que responder hoy

¿Por qué no puedo quedarme durmiendo, si tengo sueño?

«Les podemos exponer que igual que papá y mamá se levantan temprano para ir a trabajar, él tiene que hacer lo mismo para ir al cole. Y si tiene sueño, lo que debe hacer es acostarse antes por la noche. En eso sí que hay que ser bastante tajante. Vemos que hay niños bastante dormidos por las mañanas y el problema es que se están acostando muy tarde. Y llegar tarde al cole no es una opción», dice Silvia Álava.

¿Por qué tengo que dormir la siesta en una colchoneta?

Lo ideal en este caso sería transmitirle con nuestras palabras cercanas lo que apunta la pediatra Ana Isabel Ramírez Gomara: «Dormir la siesta tiene importantes beneficios para el desarrollo infantil: se consigue la recuperación de energía física y psíquica, elimina las tensiones y el cansancio del niño, hace que estén preparados para afrontar las actividades de la tarde con buen humor, consigue que estén más tranquilos y más sociables. Además, se ha demostrado científicamente que el sueño permite que se generen más conexiones neuronales y se aumente la plasticidad del cerebro, consiguiendo que la memoria y el aprendizaje se consoliden. También durante el sueño se libera la hormona del crecimiento, lo que contribuye al desarrollo físico normal del niño y puede influir en el sistema inmunológico, haciendo que el niño enferme menos».

¿Por qué no puedo ir en mi sillita?

Hay niños (y padres) a quienes le cuesta jubilar este instrumento que tanta comodidad aporta. Sea como fuere, debe evitarse para acudir al centro escolar, recomienda la psicóloga Silvia Álava. «Al cole hay que ir andando. Debemos hacerles comprender que son mayores, y los mayores van andando. A esa edad hay que empezar a educar en autonomía. Tampoco conviene llevarlos en brazos: luego hay que arrancarlos de los brazos de los padres», sostiene.

FUENTE: Diario El País

El 81% de los bebés tiene presencia en las redes antes de los seis meses. Cuidado con sobreexponer a los menores en Internet. Colaboración con LaSexta TV

Cuidado con sobreexponer a los menores en Internet: el 81% de los bebés tiene presencia en las redes antes de los seis meses.

De media, los padres cuelgan en torno a 200 fotos de sus hijos al año. Al hacerlo, muchas veces comparten información que permite localizarles o que puede ser vergonzosa.

Decir ‘patata’ o contar hasta tres se ha convertido en uno de los gestos más comunes, sobre todo en verano: hacer fotos a los niños para después colgarlas en la red. Hasta un 81% de los bebés, según los expertos, tiene presencia en redes sociales antes de los seis meses.

Advierten de que subir una foto a Internet es igual que repartirla por la calle entre desconocidos. «Cuando subimos una foto o un vídeo a la red perdemos un poco el control de esa foto y ese vídeo», advierte María Ramírez, portavoz de la Policía Nacional.

Una práctica cada día más habitual, conocida como ‘sharenting’ o sobreexposición de los menores en Internet por parte de los padres. Los hay incluso que aparecen antes de nacer y que con tan solo unos meses de vida ya tienen su propia cuenta personal.

«Si tú quieres subir fotos tuyas sube todas las que quieras, pero cuando salga tu hijo o tu hija ten cuidado con la cantidad de fotos que subes o con las poses que tiene o con lo que está haciendo», aconseja Silvia Álava, psicóloga infantil.

Los padres publican de media al año unas 200 fotografías de sus hijos y los hay que con cinco años ya tienen más de 1.000 imágenes circulando por la red. «Los menores son menores y hay que respetarlos», afirma una madre al respecto.

Se recomienda que los niños salgan siempre vestidos o para mayor seguridad, de espaldas o mostrando solo una pequeña parte del cuerpo. «Hay fotos que no se deben de sacar: playas, topless en el caso de menores femeninas y demás», indican desde la Policía.

Porque inmortalizar un bonito recuerdo de las vacaciones no debe dejar desprotegidos a los más pequeños.

Pincha en la foto para ver el vídeo:

Silvia Álava - La Sexta - Niños y Redes Sociales

¿Cómo resolver situaciones cotidianas con nuestros hijos: de los 6 a los 12 años?

¿Hay que ayudarle con los deberes? ¿Cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora?, ¿Qué criterios se deben seguir para la elección del colegio?, ¿Cómo gestionar la «paga»?, ¿Y si mi hijo es el único que no tiene móvil?, ¿Debo ser su agenda?, ¿Cuándo iniciarles en la información sobre la sexualidad?

Estas son algunas de las muchas preguntas a las que la psicóloga infantil Silvia Álava da respuesta en su nuevo libro “QUEREMOS QUE CREZCAN FELICES. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)”.

Después de su primer libro “Queremos Hijos Felices (de 0 a 6 años)”, la autora centra sus esfuerzos en  solucionar  las numerosas dudas que muchos padres tienen para saber cómo actuar con sus hijos más mayores.

Consejos para afrontar las dificultades de los hijos

En primer lugar, los progenitores deben saber que no existen los padres perfectos; lo más importante es saber afrontar el día a día con los niños e intentar esforzarse para dar lo mejor de sí mismos.

“Un buen padre es el que se involucra en la educación de su hijo”, señala Silvia Álava quien destaca que “no hay un baremo para determinar en qué medida se es buen padre o buena madre, y no debemos destruirnos con otras teorías”.

Normas, límites y algunas pautas básicas de educación

Los niños necesitan saber qué está bien y qué está mal en cada momento, y cuáles son sus tareas establecidas. El sentido de lo moral no se termina de formar hasta los doce años de edad. Hay que trabajar la importancia del esfuerzo y de la constancia de forma que los niños puedan conseguir buenos resultados y valoren que detrás de una buena acción siempre hay una recompensa.

Desde los 6 hasta los 12 años

Silvia Álava dedica una sección especial –“A partir de los seis años hasta los doce- en la que ofrece las diferentes pautas para conocer cómo se desarrolla la amistad en los niños; la mejor manera de actuar cuando un hijo se pelea con sus amigos o cómo gestionar la paga; además, ofrece ayuda sobre otros temas de gran actualidad, como decidir la edad adecuada para que nuestros hijos tengan teléfono móvil.

¿Qué hacer con las nuevas tecnologías?

Los padres deben estar muy atentos para establecer un buen uso de las nuevas tecnologías. Se debe limitar y controlar tanto el tipo de páginas webs que visitan como el tipo de juegos a los que acceden.

¿Cómo afrontar los miedos?

Además, en el manual se pone especial atención a los miedos que sufren los niños en esas edades, ya que es importante que aprendan a superarlos cuanto antes. No podemos olvidar que los niños aprenden por modelado, lo que significa que si los padres les transmiten inseguridad los pequeños lo notarán y se convertirán en personas miedosas.

Los estudios

Para muchos padres elegir el colegio adecuado para los hijos es una tarea muy complicada, pero siempre hay que pensar en que se deben cubrir las necesidades específicas de cada niño..

¿Deberes para padres o para hijos?

Silvia Álava nos recalca en este capítulo del libro que los deberes siempre son responsabilidad de los niños, no de los padres. Sin embargo, cuando los hijos son pequeños debemos ayudarles para que se organicen correctamente. Además, hay que evitar el error de sentarse a su lado para hacer los deberes, ya que solo debemos solucionarles ciertas dudas y supervisar el trabajo y la constancia.

Cambios psicológicos en la adolescencia

Es cierto que esta es una de las etapas más complicadas para todos los padres y madres, pero hay que tener claro que a pesar de los cambios de conducta que puedan experimentar los chicos este periodo no es siempre conflictivo. En esta edad es importante que los padres se ganen la confianza de los hijos para que así les puedan contar lo que les sucede, pero sin forzarles.

Queremos que Crezcan Felices - Silvia Álava

El niño necesita sentirse querido. Colaboración con CrecerFeliz

Charlamos con Sandra Sánchez, periodista de Crecer Feliz sobre las claves a la hora de educar a los niños pequeños:

silvia-alava-crecer-felizCrecer Feliz: ¿Cuándo se empieza a educar a un niño?

Silvia Álava: Muchas veces pensamos que el niño aún es demasiado pequeño, que tenemos que esperar a que crezca un poquito más para ponernos a educarlo.

Y la educación empieza desde el primer día. Hay técnicas que no puedes utilizar con un bebé, no puedes darle un discurso porque no te entenderá; pero saber qué pautas queremos seguir a la hora de educar a ese niño, qué valores transmitirle, eso lo tenemos que tener bien pensado desde el principio.

Por ejemplo, con la comida: con un año empiezan a coger solos la cuchara. Se les va a caer, lo van a poner todo perdido, pero hay que dejarles que lo hagan..

C.F. ¿Se puede educar a un niño con las pautas correctas si los padres trabajan fuera?

S.Álava: Se puede hacer, pero no vamos a decir que sea fácil porque sería engañar a los padres.

Cuando los dos padres trabajan es fundamental organizarse muy bien en equipo. Si somos dos, somos dos también para atender al niño. Vamos a trabajar en equipo, a dividirnos las tareas y a organizar bien el tiempo.

C.F. Dices en tu libro que los papeles de poli bueno-poli malo no funcionan para educar

S. Álava: Es mucho mejor que ambos padres sigan la misma línea educativa. Esto no significa que gestionen absolutamente igual todas las situaciones, pero sí que ambos tengan claras las normas que ponen, dónde están los límites y cuáles son las consecuencias de sobrepasarlos.

Cuando hablamos de consecuencias lo importante no es cómo castigar a los niños, sino con qué les vamos a premiar, qué vamos a hacer cuando hagan bien su trabajo. Así va a ser fácil seguir una misma línea.

C.F. Si las pautas generales no son las mismas para los padres, ¿cómo llegar a un acuerdo?

S. Álava: Observar al niño y ver cómo reacciona va a darnos muchas pistas y nos va a hacer entender por qué en determinadas ocasiones hay que actuar como lo hace uno, en otras como lo hace el otro… y a veces habrá que cambiar completamente la estrategia y no hacerlo como ninguno de los dos.

Lo habitual es que haya que respetar pautas de actuación de uno y de otro, es muy raro que uno lo haga todo bien y otro todo mal.

C.F. Quizá tendemos a sobreproteger a los hijos… ¿Cómo evitarlo?

S. Álava: Detrás de la sobreprotección muchas veces está un sentimiento de culpabilidad: “No he estado contigo en todo el día y cómo llego ahora y te digo que no a algo”.

Pues hay que pararse y pensar qué es lo mejor para el niño. Si el niño está preparado para hacer algo, que lo haga. No tenemos que pedirle más que lo que es adecuado para su edad. Si tiene edad para vestirse solo, tendrá que aprender a hacerlo.

Tú estás ahí para ayudar, pero sólo si lo necesita; si puede solo, mejor solo.
Niños con criterio propio.

C.F. A veces los padres transigimos por cansancio…

S. Álava: El cansancio y el sentimiento de culpabilidad son las dos grandes variables que provocan que los padres a veces no hagan lo que saben que tienen que hacer.

Ahí tenemos que pensar no a corto plazo (“que haga lo que quiera y termino esta situación”), sino a medio-largo plazo.

Si le decimos, por ejemplo, que ahora no corresponde ver la tele y aguantamos su pataleta de cinco minutos, mañana va a ser de dos y pasado no la va a tener. Si actuamos a corto plazo y cedemos, mañana la pataleta durará siete minutos y pasado diez…

C.F. ¿Cómo podrían los padres ganar en autoconfianza?

S. Álava: Es fundamental centrarse en lo que haces con tu hijo cuando estás con él, no en lo que te estás perdiendo. Si piensas en esto último te vas a sentir culpable y baja de ánimo.

Una vez que te has centrado en lo que sí puedes hacer con él, vamos a valorar ese tiempo, a pensar en qué lo estamos empleando.

Si sobrecargamos la tarde, dejamos de disfrutar. Es bueno que los niños hagan actividades extraescolares, pero no apuntarlos a todas. Se puede tener alguna tarde libre en la que estemos tranquilos en casa, merendando, haciendo deberes, jugando…

queremos-hijos-felicesC.F. ¿Cuándo empezar a darles pequeñas responsabilidades?

S. Álava: Cuando son pequeños quieren hacer ellos las cosas y sentirse mayores. Si a un niño que ya anda le haces un paquetito con su pañal y le dices que lo lleve a tirarlo, él va feliz. Luego le aplaudes, le dices lo bien que lo ha hecho y se pone súper contento y se siente mayor.

Esa etapa es el momento óptimo para empezar a darles pequeñas tareas y responsabilidades, porque las quieren y las piden. El problema es cuando vamos con prisas y lo hacemos todo por él. El mensaje que recibe es “yo no puedo, yo no sé, yo soy menos” y su autoestima va cayendo.

Además, después se les pasa la fase de querer hacer cosas por ellos mismos y empieza la de “mejor házmelo tú”…

C.F. ¿Cómo fomentar que el niño tenga criterio propio?

S. Álava: Cuando nos diga que le pasa algo, primero nos ponemos a su altura, le miramos a los ojos y le escuchamos. Después preguntamos “¿y tú qué crees, cómo lo podemos arreglar?”.

Al principio le vamos a dar muchas pistas y le vamos a guiar para que él tenga esa sensación de “ay, si podía solucionarlo yo solo”. Yo no le resuelvo problemas, le enseño a resolverlos.

C.F. Si los niños vinieran con manual de instrucciones, ¿cuál sería para ti la primera?

S. Álava: Que todos los niños necesitan que los quieran. No hay nada peor para un niño que no tener a un adulto que le coja la mano, le dé un beso de buenas noches y le diga lo importante que es en su vida.

 

FUENTE: Crecer Feliz

5 consejos para unas vacaciones perfectas con niños. Colaboración con Viajar, de ElPeriodico.com