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Ejercicios para trabajar la función ejecutiva en casa

En los próximos días os traeremos una serie de vídeos con ejercicios concretos y muy sencillos con los que poder ejercitar distintas habilidades con nuestros hijos durante esta cuarentena. Espero que os resulten útiles e interesantes.

#YoMeQuedoEnCasa #15diaspara

Cómo detectar y potenciar las virtudes de tus hijos que les ayudarán a ser más felices. Colaboración con La Vanguardia

No debemos confundir las fortalezas del niño, que son parte del carácter, con sus intereses y preferencias

Por Rocío Navarro Macías

Decía Einstein que “todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”. Si existe un momento en que esta afirmación es determinante es en la etapa infantil. Cualquier niño cuenta con un abanico de virtudes y debilidades. Potenciar sus fortalezas e incidir en aquellos aspectos que le suponen un desafío son fundamentales para que se crezca sin limitaciones.

“No sólo es posible detectar las virtudes en los niños, sino que es totalmente recomendable para que su desarrollo personal sea más completo”, comparte Marta Campo Ruano, Jefa de Psicología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

¿Cómo identificarlas?

Para poner en marcha la maquinaria que refuerce estas actitudes, primero hay que identificarlas. “Simplemente parándonos y observando a qué se dedica el niño, cómo se comporta o qué deja de hacer vamos a tener bastantes señales sobre cuáles son sus fortalezas”, explica la psicóloga clínica Silvia Álava. El juego es un momento excelente para conocerlas, ya que nos da pistas sobre lo que prefieren, cómo socializan y se ven a sí mismos.

Marta Campo coincide en que la atención al comportamiento es una técnica válida para dar con las fortalezas. “Hay instrumentos de medida diseñados para niños que permiten identificarlas de un modo sistemático. Para ello lo ideal sería acudir a un psicólogo infantil que pudiera hacer una evaluación completa. De manera informal solo hay que estar atento a las preferencias que muestra el niño y a su competencia (sus talentos), facilitándole la exposición a un amplio rango de actividades”.

Atención debemos prestar también a las peculiaridades de cada niño. Son una valiosa fuente de información sobre su carácter y, por ende, sus virtudes. “Sabemos que la persistencia es una fortaleza que está muy relacionada con el logro. Para los padres puede tener una parte un poco negativa, ya que pueden ser un poco cabezotas, pero también significa que son perseverantes para cumplir sus objetivos”, comenta Álava. De hecho, que un hijo sea obstinado puede ser una buena noticia porque comportará ventajas cuando sea adulto.

Una herramienta fácil y efectiva para dar con las virtudes de los hijos es anotar sus actitudes en un diario. Por ejemplo, ¿qué hace que tu hijo esté contento? ¿Cuáles son las cosas que atrapan su atención durante más tiempo? ¿Es generoso? ¿Cómo lo demuestra? ¿Qué es lo primero que dice por la mañana? ¿Y antes de acostarse?

¿Por qué es bueno reforzar las fortalezas de carácter?

Como parte del carácter, las fortalezas son un compendio de factores genéticos y ambientales. Los primeros ya vienen marcados, pero en los segundos influye la educación que los adultos inculquen. “En niños de 4 ó 5 años ya podemos ver determinadas fortalezas del carácter, si bien es verdad que la personalidad se va a ir formando a lo largo de toda la niñez y la adolescencia”, expone Álava.

“A los 4-5 años ya podemos ver ciertas fortalezas del carácter, si bien la personalidad se va a ir formando en toda la niñez y adolescencia”

Silvia Álava

Cuando se identifican, es posible incrementar las emociones positivas. “El bienestar se asocia no sólo con la ausencia de enfermedad, sino con la detección y potenciación de las fortalezas de la persona. Es importante buscar apoyos para reforzar los déficits, pero es igualmente necesario poner atención en las experiencias positivas de los niños y enfatizar el desarrollo de sus habilidades. Así se alimenta su autoestima y disminuyen los comportamientos problemáticos”, advierte Campo.

Asimismo, la experta anima a trabajar con ellas cuanto antes mejor: “Facilitar el reconocimiento de sus propias fortalezas y animarle a que las ponga en marcha debería estar incorporado en el día a día de la familia. La investigación indica que estos puntos fuertes de carácter actúan como factores de protección”. Prevenir problemas de conducta y propiciar las condiciones para un crecimiento pleno son otros de los beneficios de detectarlas.

Las fortalezas son más que intereses

Es importante no confundir las fortalezas del niño con sus intereses. Son conceptos relacionados, pero las fortalezas tiene un alcance más específico. Las virtudes son sentimientos positivos que acompañan al niño cuando desempeña determinadas acciones concretas. Y es en aquellas áreas donde son fuertes las que se desarrollan como intereses.

Por ejemplo, dos niños pueden mostrar interés por los animales, pero uno de ellos disfrutar cuidándolos, mientras otro lo hace entrenándolos. Ambos tendrían el mismo interés, pero fortalezas diferentes.

“Cuando el niño es consciente de que tiene facilidad para desempeñar una tarea, alcanzará un mayor compromiso con ella. A todos nos gusta comprobar nuestros puntos fuertes y tendemos a involucrarnos en actividades que, implicando cierto grado de dificultad, se nos dan bien”, añade Ruano.

Las fortalezas no son preferencias

También debemos diferenciar fortalezas y preferencias. Que tu hijo sea bueno en mates no es una fortaleza, sino algo relacionado con sus preferencias. “La fortaleza es una virtud, está más ligada al carácter. Lo demás son procesos relacionados con la inteligencia. En este ámbito se encuentran la planificación, la capacidad de expresión verbal, el razonamiento lógico, abstracto o matemático, por ejemplo. Hay que diferenciar ambos. Estos últimos están relacionados con las diferentes formas de inteligencia”, cuenta Álava. Y la inteligencia no va ligada a la felicidad, mientras que las fortalezas sí aumentan el bienestar.

Sin embargo, también es importante detectar las preferencias y trabajarlas. Además, estas pueden ser un catalizador para detectar otros aspectos que necesiten un refuerzo. “Por ejemplo, la planificación es un proceso que se puede entrenar, pero hay gente que es más planificada u organizada que otra. Por eso es importante detectar en qué son buenos nuestros hijos y trabajar aquellas parcelas en las que no lo son. Ya que un mínimo de planificación necesita todo el mundo en su día a día”, continúa la psicóloga.

Es importante conocer cuáles son los puntos fuertes y débiles tanto a nivel de procesos como de virtudes del niño para ponerlo al servicio del método de enseñanza. “Así se podría aplicar una educación lo más personalizada posible. Hay niños que funcionan bien en cualquier tipo de circunstancia. Pero existen casos en los que no hacerlo puede conllevar el fracaso del pequeño”, expone Álava. Y añade que en torno a los seis años es un buen momento para adaptarla.

La psicóloga concluye subrayando que identificar el carácter y preferencias de los hijos es una forma de ayudar a los padres a aceptar cómo son: “Asimismo sabrán qué pueden potenciar y cómo ayudarles a mejorar”.

FUENTE: LaVanguardia.com

Niños «youtubers», ¿un negocio cada vez más polémico? Colaboración con la Agencia EFE

Por Marta Ostiz.

Los Niños youtubers forman parte de un fenómeno que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren

Comienza el vídeo y una sonriente niña cuidadosamente vestida y peinada se dirige a la cámara para saludar a sus 3,26 millones de suscriptores y mostrar el mercadillo de Navidad que ha organizado en su jardín con decenas de juguetes, un castillo de princesa y una casa en miniatura.

Es una muestra de los muchos menores que triunfan en internet y forman parte de un fenómeno -los niños youtubers- que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren y los mensajes que lanzan, hiperconsumistas y plagados de estereotipos de género.

Se trata casi de un trabajo

Grabados por sus padres, los menores escenifican distintas actividades o abren las cajas de multitud de juguetes, los montan y durante un buen rato juegan con los productos que figurarán después en las cartas a los Reyes Magos de los niños españoles.

En algunos casos se ha convertido en casi un trabajo. «No es que el niño grabe un vídeo porque le gusta o le apetece, sino que tiene una relación contractual con una casa de juguetes y no juega con lo que quiere, como quiere y cuando quiere, sino que es un adulto el que le dice lo que tiene que hacer».

Así lo advierte a Efe la doctora el Psicología Silvia Álava, que alerta de los efectos nocivos que puede tener para estos menores la sobreexposición y la sensación de vivir en un mundo irreal.

«En la vida real nadie te manda juguetes para que grabes un vídeo y te paguen dinero», y eso es lo que ven los millones de suscriptores que tienen esas cuentas, en muchos casos, niños muy pequeños.

Desde Save the Children, Carmela del Moral, analista jurídica de Derechos de la Infancia, advierte de que «no se debe demonizar» todo lo que viene de las nuevas tecnologías porque también es una forma de expresarse, pero admite que hay casos «complicados».

Explica que en el caso de los niños youtubers lo preocupante sería si protagonizar este tipo de vídeos les impide disfrutar de otros derechos como la educación o el ocio. «Se trata de saber cuánto es un trabajo y cuánto se puede regular, igual que hay limitaciones en el caso de los niños actores», apunta.

Sin regulación

Pero la realidad es que internet ha avanzado mucho más rápido que las leyes y no hay una regulación al respecto. El fiscal de Sala de Menores, Javier Huete, recuerda a Efe que se trata de niños que tienen progenitores y no se encuentran en ninguna de las situaciones en las que interviene la Unidad de Menores de la Fiscalía General del Estado.

«Nosotros intervenimos cuando detectamos que se está utilizando a los niños en campañas para obtener dinero a través de una estafa», como en el caso de menores enfermos.

Con los niños youtubers, al igual que con los actores, hay que buscar que no sufran un perjuicio en su escolarización. «Si tuviéramos un caso de absentismo escolar intervendríamos y en algunas circunstancias se podría entender que hay una comisión de hechos delictivos por abandono de las obligaciones familiares».

Pero advierte de que «de la mera exposición de los niños no se deriva que exista un incumplimiento de la obligación de escolarización. No es tan fácil».

Como pronóstico personal, Huete cree que cuando estos niños sean mayores y se encuentren con que su vida ha estado expuesta, muchos van a decir que no lo han consentido y que ahora les está afectando.

Pone el ejemplo de cuando busquen trabajo en el futuro. Las empresas podrán encontrar en internet situaciones que los padres consideran graciosas, pero en las que a los niños no les va a gustar.

Huella digital

La huella digital va a perseguir a estos menores en su edad adulta. Es el resultado de una hiperexposición para la que no han prestado su consentimiento, como recuerda Carmela del Moral.

A partir de los 14 años los niños pueden ejercer el derecho a su propia imagen, pero antes son los padres los que autorizan. «Cuando son muy pequeños hay que cuestionarse la implicación que tiene para su desarrollo y los valores que se están promoviendo», señala del Moral.

Silvia Álava apunta que hay padres que buscan realizarse a través de los hijos. El riesgo está en generar unas expectativas y que el niño acabe frustrado, porque cuando quiera dejar de participar en los vídeos sienta que no tiene escapatoria.

La psicóloga habla de los efectos negativos de la fama a edades tempranas y las dificultades a la hora de diferenciar entre su vida pública y la real (el colegio y sus amigos). Cree que a medio plazo estos pequeños pueden desarrollar complicaciones como el hecho de no saber valorar lo que tienen o estar alejados de la realidad.

Otra de las patas de este fenómeno son los consumidores de los vídeos, niños pequeños que pueden confundir lo que están viendo con la vida real. «Es bueno que los padres nos sentemos con ellos para enseñarles a ser más críticos».

Obligación de los padres

La especialista en Políticas de Infancia de Unicef Comité Español, Almudena Olaguibel, incide en que son los padres los primeros que tienen la obligación de proteger a sus hijos.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que no deben ser objeto de «injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación».

A juicio de Olaguibel, cuando este derecho entra en conflicto con la libertad de expresión hay que preguntarse si el menor está siendo instrumentado, si hay alguien manipulando los contenidos y si tiene la suficiente madurez como para aceptar las críticas.

Carmela del Moral reitera el deber de protección que tienen los padres, a quienes aconseja «pensar en el futuro de sus hijos y si les va a gustar tener esa huella digital en su pasado».

FUENTE: Diario ABC

Vídeo ¿Cómo elegir los juguetes según la edad?

¿Cómo elegir los juguetes según la edad? Colaboración con El Corte Inglés

Esto es lo que pasa cuando los niños crecen sin límites. Colaboración con La Vanguardia

El aislamiento social o la falta de autocontrol son sólo algunas de las consecuencias

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Casi sin darnos cuenta, a los niños las normas y limitaciones les vienen marcadas casi por el nacimiento. Modelar sus necesidades de sueño, comida y juego según los ritmos de la casa es una de las primeras formas en que se enfrentan a las normas. Es algo que obedece a un dictamen social, por el que se consigue que la vida en comunidad tenga éxito.

A medida que el niño crece, la situación respecto a los límites se vuelve más compleja. Aparecen otro tipo de emociones, y descubren la empatía, algo esencial para trazar las reglas de comportamiento desde el respeto a los demás. Todos los expertos coinciden en que poner límites a ciertos conductas es esencial. “Vivimos en una sociedad tremendamente difícil, que tiene sus normas. Si no las siguiéramos, generaríamos situaciones incómodas a nivel social”, expone la psicóloga Silvia Álava. En su libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. (J de J editores), cuenta que “los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir”.

Autocontrol

¿Por qué son necesarias las normas?

Sin embargo, no todas las formas de establecer límites son válidas para fijar las pautas en lo que se imaginan como comportamientos deseables. Existe algo así como las “normas o límites saludables”, algo que permite al niño actuar desde el respeto, pero sin acotar su desarrollo. “Tan mala es la ausencia total de límites como que tengan muchos. Necesitan explorar, descubrir, inventar… todo esto implica cierto nivel de riesgo. Si limitamos (su conducta) tanto que los niños entienden que todo lleva unas normas que no se pueden pasar, estamos coartando su propio desarrollo”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez psicólogos. Encontrar el equilibrio y evitar transmitir frustraciones son dos aspectos fundamentales para establecer unos buenos límites.

La sociedad funciona en torno a las normas. Las hay para evitar peligros, pero también de convivencia, y conocerlas –por ejemplo al llegar a un sitio nuevo–, genera seguridad. De la situación contraria se derivaría un estado de frustración. “Los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro, porque nada más salir de su casa se encontrarán con ellos: por ejemplo si intenta quitarle el balón a un compañero y no le deja, o que los profesores le insten a reducir su movimiento en clase… El pequeño será mucho más infeliz en el futuro por esa frustración a nivel social”, analiza Domínguez.

La sociedad funciona en torno a normas; los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro

En algunos casos, los padres dudan respecto a establecer límites pesando que ello tendría consecuencias negativas en el desarrollo de sus hijos. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, apunta Álava.

De hecho, si un niño creciese sin conocer ninguna restricción a su conducta, el desenlace podría ser fatal. “Si evoluciona sin que se los pongan se puede convertir en un sociópata, que no tenga en cuenta los deseos y derechos de los demás y busque solo satisfacer su hedonismo”, advierte Domínguez.

Cuándo y cómo imponerse

Normas “saludables”, y en su justa medida

De nada sirve tener una larga lista con lo que puede y no puede hacerse, ya que incluso puede ser contraproducente. “Los límites tienen que ser muy pocos, breves y adecuados a la edad. Muchos coartarían la libertad del niño. Es fundamental que se hable de cosas muy básicas y genéricas”, recomienda Álava, que recuerda cómo cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser. Además, todos estas reglas deben ser coherentes con los comportamientos que perciben los pequeños. “Ordenar e imponer como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, continúa.

Regular el comportamiento de los niñoses una tarea a la que conviene dedicarse casi desde su nacimiento. Aplicar normas de forma consciente es algo que debe introducirse desde muy temprana edad. “Cuando todavía no hablan, los bebés cogen las cosas o las quitan mientras juegan, y es un buen momento para explicarles que hay que pedirlas. Lo que no tendría sentido es castigar a un niño de dos años porque no ha pedido algo”, cuenta la psicóloga.

En torno a los cuatro años, cuando tienen la empatía más desarrollada, es momento de introducir reglas desde otra aproximación. “Podríamos invitarlos a pensar en lo que no les gusta que le hagan a ellos para que sean ellos mismos quienes vayan regulando sus conductas”, añade.

“Imponer no funciona; cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Para quienes tienen dudas sobre cuándo aplicarlas, Domínguez alude a una circunstancia inequívoca: “Cuando comienzan a tener una idea de quiénes son y memoria para recordar lo que querían, va a aparecer la frustración; ese es el momento de empezar a ponerles límites”.

No es lo mismo imponer que invitar o razonar una norma. Las exigencias transmitidas desde la agresividad, de forma brusca o negativa van a generar rechazo en el pequeño. “Los límites siempre se deben comunicar en positivo, con las normas establecidas de antemano, no cuando ha surgido un problema”, recomienda Silvia.

Plantearlas como algo que nos ayuda a todos a tener una convivencia mejorará la aceptación del quien las recibe. Asimismo, Domínguez invita a recordar en la misma frase que se establece la norma que los niños son queridos y válidos: “Así les ayudamos a diferenciar cómo son de lo que están haciendo”. Es una forma de evitar que se identifiquen con su comportamiento. “Con los adolescentes hay que introducir sentimientos para que adquieran una cultura emocional. ‘Estoy defraudado con esto que has hecho y te agradecería que no lo hicieras’ u ofrecer alternativas a conductas que han desarrollado”, continúa el psicólogo.

Un proceso natural

Vencer la frustración

Cuando se acota un determinado comportamiento, lo normal es que la frustración aparezca. Si a un niño se le limita la parcela de lo que él todavía no conoce como algo aceptado,es natural que surjan emociones relacionadas con la tristeza o el enfado. “Este fenómeno hay que afrontarlo con la mayor de las naturalidades. En nuestro día a día todo el mundo experimenta frustración, satisfacción, alegría o tristeza. Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño o joven y enseñarle a gestionar la frustración”, insiste Domínguez.

Se trata de un proceso por el que aprenderán a autorregularse. No obstante, Álava alerta de que en ningún momento hace falta poner un castigo ejemplar, sino exponer las consecuencias lógicas, tanto a nivel conductual como emocional, si la norma no se sigue. “Nunca es necesario para que el niño aprenda ni hacerle sentir mal ni insultarle. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarle”, explica la especialista.

“Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño y enseñarle a gestionar la frustración”

ABEL DOMÍNGUEZ Psicólogo

Por otra parte, si se quedan muy enganchados a la tristeza o a la frustración por la limitación, se le puede ayudar a explorar las opciones que tienen. “Cuando son más mayores se tienden a comparar con otros niños –con alegaciones como ‘A mi amigo le dejan hasta las 10 y a mí no’–, y hay que frenarles; se les puede ofrecer una visión más global, con pautas y argumentos para que puedan equilibrar esa frustración”, finaliza Domínguez.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Todos los motivos (aunque no los necesites) para que no dejes de dar besos y abrazos a tus hijos. Colaboración con Telva

Los abrazos son fundamentales en la infancia y dos expertas nos explican por qué

Por Miriam Mascareñas

Si en alguna ocasión has escuchado aquello de «no mimes tanto al niño que lo vas a malcriar«, atenta: la ciencia ha demostrado que los besos y abrazos, lejos de ser «malos», son imprescindibles en la infancia. Silvia Álava Reyes, psicóloga especializada en Psicología Educativa, y Rocío Alegre, directora de la escuela infantil Nemomarlin Carabanchel, destierran los falsos mitos y nos desvelan por qué es tan importante que abracemos y besemos a nuestros hijos. Porque sí, los mimos son fuente de felicidad.

¿Por qué son importantes los besos y abrazos en la infancia?

«Los besos y abrazos a los niños son fundamentales«, sentencia Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en Psicología Educativa y autora de Queremos hijos felices y Queremos que crezcan felices (JDEJ Editores).

Podríamos decir eso de «no hay más preguntas, señoría», pero queremos saber más, ¿verdad?

«Los niños se tienen que sentir queridos. No basta con decir ‘te quiero’, hay que demostrarlo con besos y abrazos«, añade Silvia Álava Sordo, «todos los del mundo«.

Rocío Alegre, maestra en educación infantil y directora de la escuela infantil Nemomarlin Carabanchel, coincide: «Es muy, muy, muy importante dar besos, abrazos y caricias a los niños«. Hay que tener en cuenta que sobre todo en los primeros años de vida los niños no tienen suficiente lenguaje para expresar lo que sienten en cada momento y por eso se comunican a través de comunicación no verbal: con una mirada, un llanto, una sonrisa… «Los educadores, y también los padres, debemos darles respuesta con palabras pero también de forma no verbal, con este tipo de gestos. Es una manera de que el niño se sienta querido, seguro y protegido. Le haremos saber que estamos ahí, que le entendemos, evitando así su frustración«.

Mejoran la autoestima y los llenan de felicidad

La ciencia ha demostrado que cuando un niño se encuentra seguro y se siente querido, es más fácil que desarrolle su autoestima, así como que muestre niveles bajos de estrés, nerviosismo o incluso ansiedad.

¿Sabías que la neuroeducación afirma que el contacto físico con nuestros hijos logra liberar la hormona de la oxitocina? También llamada «hormona de la felicidad», «cuando, por ejemplo, les damos un masaje o hacemos piel con piel estamos logrando que los niños liberen esta hormona y por lo tanto sean más felices«, explica Rocío Alegre.

Abrazar no está reñido con educar

Entonces, si es tan positivo, ¿por que hay quien sigue repitiendo que no hay que mimar tanto a los niños? «En algunos casos, a los psicólogos se nos malinterpreta«, explica Silvia Álava Sordo. Y es que si algo recomiendan los expertos es medir el momento en que abrazamos o besamos a nuestros hijos. «Por ejemplo, si estamos a la mesa y vamos a comer, no es el momento«, cuenta la psicóloga. Tenemos que entender y hacer entender a nuestros hijos que hay tiempos para cada cosa, de ahí que hablemos de la importancia del cuándo.

Pero, ¿hay algún momento en el que no debamos abrazarlos? «Cuando nos hacen daño: nos pegan, nos insultan… En ese momento tenemos que hacerles entender lo que ha ocurrido, que nos encontramos mal por algo que nos han hecho. Los mimaremos pasado un rato, cuando lo hayan comprendido, pero no en ese momento en que nos han dañado«, nos cuenta la experta.

«No está reñido dar muchos mimos con educar con calma y serenidad, con enseñarles a ser autónomos y autosuficientes«, añade la psicóloga Silvia Álava.

Lée el artículo completo en Telva.com

¿Cómo explicar la muerte a los niños? Colaboración con Aragón Radio

#Podcast. Hablamos sobre cómo prevenir la ansiedad y el estrés en los niños con Cris Moltó, en Capital Emocional, de Capital Radio

Esta semana, en el programa Capital Emocional, de Capital Radio, hablamos con Cris Moltó sobre Cómo prevenir la ansiedad y el estrés con los niños:

  • Todos en un determinado momento podemos tener ansiedad.
  • Para poder decir que un niño tiene ansiedad debe cumplir una serie de criterios.
    Por eso antes de que llegue ese diagnóstico podemos trabajar la prevención… No te piernas nuestros consejos!

¿Cómo pueden influir las películas de terror en los miedos de los niños? Halloween: Colaboración con GuíaInfantil.com

Hallowen: ¿Cuándo el miedo de los niños debe preocupar a los padres? Colaboración con GuiaInfantil.com