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Organizar nuestro tiempo para no ir con la lengua fuera

Os contamos junto a la pedagoga Maite Vallet consejos para no ir siempre con prisas.

Nos gustaría disponer de más tiempo, pero eso no está en nuestras manos: tenemos trabajos con horarios extensos, muchos compromisos, las tareas de casa, llevar a los niños al cole, a las extraescolares… y al final vivimos siempre con la sensación de “no me da tiempo a todo, tengo que ir siempre corriendo y con la lengua fuera”.

La psicóloga Silvia Álava propone pararnos a pensar cómo organizamos nuestro tiempo y cómo podemos hacerlo para pasar un tiempo de mayor calidad con nuestros hijos. Para ello, Silvia nos aconseja observar y analizar dónde están las fugas de tiempo: el niño está protestando, le estás mandando más cosas de las que puede hacer a la vez, le estamos sobrecargando de actividades o a lo mejor le estamos pidiendo que haga las cosas más rápido de lo que puede. Porque a la hora de organizar el día a día solemos planificar los tiempos en función de lo que tarda un adulto y, por ejemplo, le dejamos menos tiempo a nuestro hijo para que se vista, no puede hacerlo tan rápido y nos entran las prisas y el estrés.

ESTABLECER RUTINAS Y HORARIOS EN FAMILIA

Maite Vallet, pedagoga y formadora de profesores y padres, propone elaborar un horario en familia de las actividades que deben realizar antes de entrar en el colegio y después de salir de él. Si les ayudamos a reflexionar sobre todas las tareas, nuestros hijos se sienten implicados, respetados y satisfechos cuando cumplen los horarios y conocen las tareas que se deben realizar.

Otra ventaja de elaborar un horario de tareas en casa es que, si lo hemos hecho con su participación, realmente juntos, podrían reducirse las peleas por irse al baño o lavarse los dientes, porque es una tarea marcada en el horario que hemos elaborado juntos.

PLANIFICAR LA AGENDA Y RESPETAR LOS TIEMPOS PACTADOS

Del mismo modo que en el trabajo bloqueamos tiempo para tareas y lo cumplimos, es importante entender que el tiempo que le hemos dicho al niño que vamos a dedicar a alguna actividad es sagrado. Pero Silvia Álava recuerda que es importante dejar tiempo para pequeños imprevistos para tener un pequeño colchón de tiempo que no nos haga ir corriendo si, por ejemplo, no encontramos un calcetín.

GESTIONAR EL TIEMPO DEL NIÑO Y HACÉRSELO SABER

Por ejemplo decirle que ahora no puedo atenderte porque estoy haciendo la cena pero cuando termine me acercaré. Pero hay que cumplirlo, porque si cuando hemos acabado el niño está tranquilo no vale ponerse con otra cosa. Se trata de respetar ese tiempo que le he reservado. Cuando el niño es pequeño, le podemos dejar con una actividad planificada para que rellene ese tiempo.

EDUCAR NIÑOS RESPONSABLES Y AUTÓNOMOS

En realidad ese es el objetivo de la educación, que nuestros hijos sean autónomos. Muchas veces es cierto que no nos da tiempo a todo, pero porque en realidad estamos asumiendo tareas que nuestros hijos podrían hacer por sí solos, como vestirse, ducharse solos o incluso colaborar en la limpieza y el orden en casa. Por eso Silvia nos invita a enseñar a nuestros hijos a asumir sus tareas de manera progresiva, cuando ya estén preparados.

“Si favorecemos su correcta autonomía desde que nuestros hijos son pequeños, será cada vez más fácil porque iremos consiguiendo que cada vez sean más responsables y autónomos, pero hay que darles el tiempo que los niños necesitan”, señala Silvia Álava. Podemos empezar a preparar la mochila con ellos y paulatinamente dejarles que lo hagan y decirles que solo supervisaremos. Cuando yo asumo las responsabilidades de ese hijo o hija al final no aprende, porque piensa: “Si papá o mamá lo van a hacer, ¿para qué lo voy a hacer yo?”, nos indica Silvia.

«Debemos asumir que no llegamos a todo y, a partir de ahí, elegir y priorizar es fundamental para no frustrarnos por no cumplir unas expectativas poco realistas»

Lucía Galán, Pediatra

PRIORIZAR Y DISTINGUIR LO QUE ES IMPORTANTE DE LO QUE NO LO ES

En ocasiones nos gustaría cocinar una cena maravillosa, pero no tenemos el tiempo suficiente, así que eso no va a ser tan importante, se trata de resolver la situación. Lo mismo ocurre con las actividades que planificamos por la tarde con nuestros niños.

“En el momento que estamos viendo que tenemos que meter las actividades extraescolares casi casi con calzador y tenemos que ir corriendo de una a otra, hay que pararse y analizar si realmente tiene sentido que haga tres deportes en la misma tarde”, señala Silvia.

«Asumir que no llegamos a todo», como nos decía Lucía Galán (Lucía, mi pediatra) y, a partir de ahí, «elegir y priorizar» es fundamental para no frustrarnos por no cumplir unas expectativas poco realistas.

«Los niños tienen que aprender a aburrirse, que es muy bueno. Además, todavía ningún niño se ha muerto de aburrimiento”

Silvia Álava, Psicóloga

DEJARLES TIEMPO LIBRE

Como nos dice Silvia Álava, la mayoría del tiempo de nuestros hijos está planificado por un adulto: profesores, padres, monitores de extraescolares… Es importante, afirma Silvia Álava, que nuestros hijos aprendan a “gestionar su tiempo libre, decidir a qué juegan o simplemente aprender a aburrirse, que es muy bueno”, porque, bromea, “todavía ningún niño se ha muerto de aburrimiento”.

Silvia subraya la trascendencia de que nuestros hijos tengan tiempo libre solos porque, señala, “la única persona que nos va a acompañar toda la vida somos nosotros mismos”, así que es importante enseñarles a “estar a gusto con ellos mismos”. 

FUENTE: www.elperiodico.com

Mi hijo es demasiado tímido, ¿tiene un problema?

Si quieres ayudar a tus hijos a superar la timidez, atención a estas claves.

Por Marina Borràs

   

Hay muchos padres y madres preocupados porque sus hijos son muy tímidos, hasta el punto de preguntarse si esta condición puede llegar a convertirse en patológica. El no saber cómo ayudarles puede generar frustración en los padres y llevar a cabo algunas prácticas que, más que beneficiarles, pueden jugar en su contra.

Por eso, es importante que sepamos qué es la timidez y qué podemos hacer las madres y los padres para ayudarles a superarla sin perjudicarles. Para ello, hemos hablado con la psicóloga Silvia Álava, quien nos ha arrojado luz sobre este tema.

¿TIMIDEZ O INTROVERSIÓN?

Silvia Álava empieza señalando que “es importante distinguir la timidez de la introversión. Cuando hablamos de alguien introvertido, hablamos de un rasgo de personalidad, y esto significa que se sienten cómodos estando solos, estando con ellos mismos, no necesitan estar continuamente con otras personas, son los típicos niños y niñas que con un par de amigos se sienten bien y no necesitan tener grupos grandes de amigos como los niños y niñas extrovertidos”.

Cuando hablamos de timidez, por otro lado, “hablamos de niños que, a lo mejor, en un determinado momento, sí les gustaría acercarse a jugar o tener más amigos, pero no se atreven a hacerlo. Puede que sientan mucha vergüenza, que piensen que se van a reír…, y entonces no se atreven”, apunta la psicóloga.

¿CUÁNDO SE CONVIERTE LA TIMIDEZ EN UN PROBLEMA?

Silvia Álava explica que la timidez se convierte en un problema “cuando vemos que ese niño o niña no hace determinadas cosas por esa falta de atrevimiento. No ocurre como con los niños introvertidos que no necesitan más, no hace falta que se esfuercen, porque para ellos no es necesario. En cambio, un niño tímido estaría deseando ponerse a jugar, por ejemplo, pero no se atreve”.

«La timidez se convierte en un problema cuando el niño no hace determinadas cosas por falta de atrevimiento»

Silvia Álava, Psicóloga

QUÉ DEBEMOS EVITAR ANTE LA TIMIDEZ DE LOS NIÑOS

A veces, las madres y padres tendemos a infravalorar las emociones de nuestros hijos con frases como “venga, si no pasa nada, no tengas vergüenza”, así como también a etiquetarles, “¡qué tímido eres!”, y debemos saber que estas conductas son un error.

“Muchas veces los adultos lo empeoramos”, declara Silvia Álava, “porque lo peor que podemos hacer es colgarles etiquetas, ya que les damos un refugio para actuar en función de la etiqueta que le hemos puesto. También a veces las madres y padres lo que hacen es hablar por ellos, por ejemplo. Por lo tanto, mucho cuidado con estas dos cosas: colgarles etiquetas y hablar por ellos”, advierte la psicóloga.

CÓMO AYUDAR A MI HIJO A SUPERAR LA TIMIDEZ

Silvia Álava nos aconseja esta serie de claves para ayudar a nuestros hijos a trabajar su timidez:

  • Primero, como hemos dicho, etiquetas fuera.
  • Segundo, es muy importante que hablemos con ellos, entendiendo que muchas veces esa timidez está en la cabeza, y que trabajemos la emoción de la vergüenza, porque puede que piense que se van a reír o que no les va a gustar lo que dice o que le van a rechazar.
  • No hablar por ellos e ir poniéndoles pequeños retos. Por ejemplo, en un restaurante, dejando que pida él lo que quiere o en el parque animándole a que hable con los niños para jugar con ellos.
  • Si no se atreve, pues lo podemos entrenar. “Los psicólogos trabajamos mucho con el role playing, que consiste en hacer una especie de teatrillo para entrenar y que vayan cogiendo más seguridad”, explica Silvia Álava.

FUENTE: www.sport.es

Estos son los propósitos más deseados para mejorar como familia en 2022. Colaboración con diario ABC

Por Laura Peraita SEGUIR

Los expertos señalan la importancia de marcar reuniones en las que los hijos también expresen sus deseos para incentivar un mejor clima familiar.

El comienzo del nuevo año supone el mejor punto de partida para marcarse la puesta en marcha de esos propósitos que se suponen que nos pueden ayudar a mejorar como personas, pero también como familia. Una de las mejores maneras de hacerlo es, según Silvia Álava Sordo, Doctora en Psicología, convocar una reunión familiar en la que estén todos sus miembros, no solo los adultos, y que se planteen qué quieren mejorar para que el clima familiar sea más favorable. «Es importante que los padres escuchen los deseos y propuestas de los hijos y reflexionen sobre lo que les dicen porque ayudará, además, a identificar sus necesidades y la situación en la que está la relación familiar en ese momento».

Entre los propósitos más ansiados por las familias destaca, en primer lugar, tener más tiempo juntos.

Así lo señala María Campo, profesora del master en Orientación Familiar de la UNIR, quien añade que los padres tienen una «necesidad imperante» de pasar más tiempo de calidad con sus hijos, para poder mirarles a los ojos, escucharles sin estar haciendo varias cosas al mismo tiempo o pensando en lo siguiente que deben hacer… «Es una lucha constante que les genera mucha frustración no conseguir».

Para lograr esta meta, el primer paso es que los padres consigan una buena organización y planificación de todas sus tareas «de tal manera —matiza— que se eviten las prisas y el estrés de, por ejemplo, los minutos previos de ir al colegio cada mañana para no acabar a gritos y que niños y mayores lleguen alterados a sus respectivos colegios o puestos de trabajo. Es necesario tener paciencia y respetar los ritmos de los más pequeños, dejar que hagan las cosas y no intervenir para que acaben antes, lo que les resta autonomía».

Lograr un ambiente de respeto.

«El respeto debe reinar en todos los hogares con letras mayúsculas —indica Álava Sordo— porque su presencia implica cariño, dulzura en el trato y que evitemos hacernos daño mediante acciones y frases incisivas. Implica también que tenemos en cuenta las emociones de los demás».

Esta Doctora en Psicología reconoce que no siempre es fácil mantener una actitud respetuosa porque en el día a día surgen muchas situaciones, personales y familiares, que nos pueden llevar al límite. Es en esos momentos cuando recomienda expresar nuestros sentimientos de nerviosismo, enfado, frustración o ansiedad y qué es lo que necesitamos para no estallar ante los demás. «No se trata de trasladar nuestros problemas de adultos a los niños, pero sí de compartir emociones para que no sean ajenos a nuestro sentir. Hay que perder el miedo a decir lo que sentimos porque eso nos ayudará a regular las emociones desagradables y a que nuestros hijos aprendan a reconocerlas y saber también cómo afrontarlas».

Hacer realidad el trabajo en equipo y la ayuda colaborativa.

«Los niños desde muy pequeños pueden responsabilizarse de ciertas tareas del hogar. Es importante que los padres eduquen en corresponsabilidad, no se trata de ayudar a mamá, consiste en que contribuyan para el buen funcionamiento de la organización familiar con su aportación».

Para no caer en el incumplimiento de estos propósitos, Silvia Álava Sordo recomienda realizar reuniones familiares esporádicamente para evaluar el seguimiento de estas metas. No deben ser encuentros forzados como, por ejemplo, todos los lunes, sino que los padres deben aprovechar ciertos momentos de relajación para fomentar la comunicación y felicitar por los logros conseguidos o reforzar, en el caso de ser necesario, la constancia en estos propósitos, para que no queden en el olvido.

Espacios para ellos mismos.

María Campo añade que los padres «deben contar también con espacios para ellos mismos; es decir, no abandonar sus aficiones para dedicarse al cien por cien a sus hijos. Deben cuidarse para sentirse bien y poder cuidar a los demás y ofrecer la mejor versión de sí mismos a sus hijos. Esta debe ser la motivación principal para no decaer en los propósitos marcados: pensar que todo lo que se hace es por el bien de los hijos». Y, advierte, «las metas no se pueden afrontar todas a la vez, hay que ir poco a poco para lograr resultados a medio largo plazo, del mismo modo que una persona no se puede plantear al mismo tiempo dejar de fumar, hacer ejercicio, ponerse a dieta y aprender idiomas. Todo lleva sus tiempo».

FUENTE: ABC Familia

¿Te has convertido en un padre o una madre dron?

No debemos abusar del control y supervisión a nuestros hijos que nos permiten los dispositivos electrónicos

Por Alicia Mendoza

Todos conocemos cómo funciona un dron: a través de un control a distancia, este aparato vuela y muestra las imágenes de cualquier lugar en tiempo real. Puede sobrevolar nuestras cabezas e incluso entregar a las personas diferentes objetos. Pero los drones también sirven para controlar y vigilar todo lo que sucede.

Para Eva Millet, periodista experta en educación y crianza y autora del libro ‘Hiperpaternidad’, la función que realiza un dron también se puede aplicar a la paternidad/maternidad, o mejor dicho la hiperpaternidad.

Ser un padre dron, para la experta, consiste en «supervisar cada aspecto de la vida de los hijos», en gran medida por el uso de las tecnologías. Así nos lo contaba en nuestro evento ‘La educación importa’, en el que afirmaba que usamos la gran cantidad de aparatos electrónicos actuales para vigilar y controlar a nuestros hijos e hijas

Este tipo de hiperpaternidad está condicionado por una sobreprotección a nuestros hijos. Adoptamos este tipo de postura por el temor a que los niños “se traumen” y “no sufran”. Y las consecuencias para los niños son negativas. “Les transmiten el mensaje de <<sin mí, sin mi protección y sin mi ayuda, sin mi intervención tú no puedes>>”, a lo que Millet añade que repercute “a su autoestima” ya que hace que los niños sean “menos autónomos, más inseguros, más frágiles, no se atreven a lanzarse a explorar su mundo porque tienen miedo”.

Versión actualizada del padre helicóptero

Antes del uso de la terminología de ‘padre dron’ se usaba el término ‘padre helicóptero‘. La psicóloga Silvia Álava nos contaba en este taller cómo son estos padres helicópteros, padres sobreprotectores que satisfacen necesidades de los niños sin haberlas ellos pedido antes. «Antes de que al niño no le pueda pasar nada, yo ya estoy aquí como un helicóptero encima sobrevolando para que a este niño no le ocurra nada. ¿Cuál es el problema? En ocasiones los niños ni tan siquiera llegan a pedir las cosas, porque antes de que las pidan ya se las hemos dado. No les hemos dado la oportunidad de generar un deseo, ni de ganárselo. Antes de que haya un problema, ya se lo hemos resuelto», contaba.

Los padres dron se convierten así en la la versión del siglo XXI de los padres helicóptero, ya que ahora tenemos más dispositivos electrónicos que “nos permiten actuar cual drones”, como señala Millet, para supervisar cada aspecto de la vida de los hijos. «La esencia es la misma, pero ahora disponen de un arsenal de nuevas tecnologías para sobreproteger y controlar en exceso las vidas de sus hijos”, aclara Millet.

Hacemos uso de todas las apps de control parental y vigilancia en exceso, no nos ponemos límites a la supervisión que hacemos de nuestros hijos, y como dice Eva Millet, nos convertimos así en otra variedad de hiperpadres: los padres-espía. “El debut son las aplicaciones que permiten controlar al bebé, incluso antes de que nazca. El móvil se convierte en una especie de cordón umbilical que no se corta nunca porque luego aparecen los grupos de WhatsApp de la clase, para ejercer de secretarios», explica.

¿Cómo detectar que somos unos padres dron?

  • No fomentamos su autonomía: no permitimos que nuestros hijos aprendan solos, que exploren, que coman solos. Les damos todo masticado para que no encuentre ningún bache en el camino.
  • Traspasamos los límites del control parental: El control parental es una herramienta efectiva para que nuestros hijos puedan relacionarse de forma sana con la tecnología, pero no puede la única herramienta que usemos en su educación digital ni debe usarse para prohibir.
  • Usando apps de vigilancia: En el mercado de apps existen numerosas aplicaciones para vigilar y monitorizar los movimientos de un individuo, en este caso de nuestros hijos. La geolocalización que poseen ciertas apps solo se debe usar en caso de peligro o de incertidumbre, no se puede usar para controlar cada movimiento de los niños
  • Resolviendo cada uno de sus conflictos: Si cuando tienen un problema no dejamos que ellos mismos busquen una solución o no les permitimos negociar, en el futuro no sabrán enfrentarse a otros problemas mayores de la vida.

FUENTE: www.elperiodicodearagon.com

9 juegos tradicionales que NO sabías que benefician tanto a los niños

¿Cuáles son los beneficios del juego que hace que los niños sigan aprendiendo?

Jugando, los niños aprenden más y mejor. A través de los juguetes y las actividades que más les entretienen, nuestros hijos desarrollan habilidades que son esenciales en su desarrollo. Por ello, los niños necesitan jugar todos los días. Los juegos tradicionales (los más sencillos, los juegos de siempre) permiten a los niños poner en marcha procesos cognitivos que potencian sus capacidades. Te sorprenderá ver que los juegos más beneficiosos para los niños son los juegos de siempre.

Índice

  1. Juegos tradicionales que benefician mucho a los niños
  2. Por qué los niños aprenden tanto jugando
  3. Cuáles son los beneficios del juego para los niños
  4. Por qué hay que elegir juguetes adecuados a la edad de tus hijos

Juegos tradicionales que benefician mucho a los niños

A veces, los padres nos desesperamos buscando juguetes o juegos que resulten muy estimulantes y atractivos para nuestros hijos. Sin embargo, nos olvidamos de que son los juegos tradicionales más sencillos los que permiten a los niños poner en marcha estos procesos cognitivos tan importantes. A continuación vamos a ver algunos ejemplos prácticos; vamos a nombrar algunos de los entretenimientos favoritos de los niños para analizar qué área trabaja.

1. Los puzles
Con los puzles o rompecabezas, los niños trabajan la orientación espacial, la memoria de las formas y el razonamiento lógico.

2. El fútbol y otros deportes de pelota
Hablamos de fútbol, baloncesto, hockey, etc. Y los niños trabajan procesos como la motricidad gruesa, la coordinación general, la velocidad de procesamiento, los reflejos y el trabajo en equipo.

3. Los dibujos
Cuando los niños pintan, trabajan la psicomotricidad fina, pero también la creatividad, la paciencia, la tolerancia a la frustración

4. El escondite (las escondidas o las escondidillas)
Este popular juego en el que un niño se esconde y otro le busca, se trabaja la motricidad gruesa, el trabajo en equipo, la tolerancia a la frustración, el cumplimiento de las reglas del juego

5. Los coches o carros de juguete
Este tipo de juguetes son ideales para que los niños practiquen la coordinación óculo-manual y su creatividad.

6. Las muñecas o los bebés de juguete
A través de los juegos que consisten en el cuidado de un muñeco, así como la recreación de diferentes juegos simbólicos, los niños trabajan la psicomotricidad fina, las habilidades socioemocionales, la adquisición de vocabulario, su creatividad y mucho más.

7. Los disfraces
A algunos niños les gusta mucho jugar a disfrazarse o maquillarse. En este caso, se trata de un juego con el que trabajan la psicomotricidad fina, la creatividad y las habilidades socioemocionales.

8. Las manualidades
Sabiendo de los grandes beneficios para los niños de hacer manualidades, son muchos los padres que animan a sus hijos a crear pequeñas obras artísticas. Con esta actividad se trabaja la psicomotricidad fina, la tolerancia a la frustración, la creatividad, la paciencia y funciones ejecutivas.

9. Cantar y bailar
Pon música… ¡y a cantar y bailar! Con este tipo de juegos tradicionales trabajamos la motricidad gruesa, la coordinación gruesa y las habilidades emocionales.

Por qué los niños aprenden tanto jugando

Debemos de rescatar el valor del juego como potenciador del aprendizaje de los niños. La neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables y los niños sienten muchas de estas cuando juegan. Pensar que los niños tienen que sufrir o pasarlo mal para aprender (seguro que has oído en alguna ocasión eso de ‘la letra con sangre entra’) no tiene ninguna base científica. Lo que se aprende jugando se retiene y se reproduce mejor.

De forma lúdica mejoraremos no solo la dinámica familiar, sino que trabajaremos con los niños habilidades que los psicólogos sabemos que son esenciales para el correcto desarrollo de los niños. No se trata de fórmulas mágicas, ni de obligaciones adquiridas, sino de ideas en forma de juegos tradicionales que nos ayudarán a trabajar distintas habilidades de los más pequeños de la casa.

Los niños pasan mucho tiempo de su vida jugando. Y lo más interesante es que jugar no es solo divertirse; cuando los niños juegan están aprendiendo y se consolidan muchos procesos cognitivos. A través del juego se adquieren conocimientos y valores, además de generarse emociones agradables.

Cuáles son los beneficios del juego para los niños

Por lo tanto, si enumeramos algunos de los beneficios que el juego tiene para los niños…

– Cuando los niños juegan, adquieren autonomía
Según van creciendo, les iremos pidiendo a nuestros hijos que cada vez se entretengan solos durante más tiempo, que sean ellos quienes decidan a qué jugar y que sean capaces de dirigir su juego. Es importante que les dejemos esta libertad, pues los niños necesitan ir adquiriendo autonomía.

Es posible que, al principio, nos llamen para que juguemos con ellos. Pero se trata de ir dejando, progresivamente (primero nos vamos 5 minutos, luego 15, a continuación 40 minutos…), que vayan jugando solos.

– El juego aumenta la seguridad de los niños y la confianza en ellos mismos
Los niños son los que dirigen el juego y conocen las reglas, lo que hace que se sientan líderes y capaces. Esto es fundamental para potenciar su autoestima y confianza en ellos mismos.

– El juego también sirve para desarrollar la autoestima
Esto se debe a que, a través del juego, los niños aprenden a conocerse, a saber cuáles son sus fortalezas y cómo mejorar sus habilidades.

– A través del juego también se desarrollan habilidades sociales
Especialmente en las interacciones grupales, ya que los niños necesitan aprender a negociar, a ceder, a seguir las reglas… Todas ellas son habilidades esenciales en la vida adulta.

– El juego sirve para desarrollar múltiples procesos intelectuales
Nos referimos, por ejemplo, al razonamiento lógico y abstracto, la memoria, la atención, la organización espacial, la función ejecutiva…

– Se trabaja la educación emocional
Muchas de las competencias emocionales necesarias para tener éxito en la vida se pueden desarrollar a través del juego.

Por qué hay que elegir juguetes adecuados a la edad de tus hijos

Si bien ya hemos visto que el juego tiene muchísimos beneficios para los niños, debemos tener en cuenta la edad de los pequeños a la hora de escoger qué tipo de actividades les proponemos. A cada edad, un juguete o juego. En caso contrario, el juego no conseguirá causar estas emociones agradables que promueven el aprendizaje, sino que provocarán emociones desagradables como la frustración o la ira.

Los juguetes suelen llevar en su caja un indicador de la edad óptima de uso para el niño, y es verdad que, aunque hay diferencias individuales, es bueno hacer caso a dicha recomendación. Cuando le damos a un niño juguetes orientados para más pequeños, se puede aburrir con ellos; pero cuando el juguete está indicado para más mayores, puede que no lo llegue entender o que no esté preparado para ese juego.

Puedes leer más artículos similares a 9 juegos tradicionales que NO sabías que benefician tanto a los niños, en la categoría de Juegos en Guiainfantil.com.

FUENTE: Guiainfantil.com

Niños Hiperregalados, en TRECE al día

Os comparto la entrevista realizada para el programa TRECE al día donde hablamos sobre los regalos y los niños, ¿Cuántos? ¿Cómo elegirlos? ¿En qué momento?… y sobre todo ¿Cuál es el mejor regalo para un niño o una niña?… No te lo pierdas…

Carta a los Reyes Magos: «Los niños quieren tiempo para jugar con sus padres»

El 5 de enero, vísperas de la Epifanía del Señor, hay casi 10 millones de niños (de 0 a 14 años) en España que no pueden con los nervios en el estómago por la emoción ante la duda de qué dejaran los Reyes Magos en sus zapatos la próxima madrugada (los mayores también esperamos con ilusión ¿cómo no?).

Atrás queda un año largo en el que se han portado muy bien, han sacado las mejores notas posibles (cada uno habrá hecho el esfuerzo adecuado a sus posibilidades), y de ayudar en casa – a sus padres y hermanos, también a los abuelos-. Pero claro, los niños se lo piden todo: muñecas, coches, patinetes, tecnología… y no sería positivo para su formación que los Reyes dejaran muchos regalos porque, al final, no hay tiempo para jugar con todo y no valoran lo suficiente aquello que les han traído. Es fundamental enseñarles a elegir entre todos sus deseos y a meter en la carta cosas que necesiten.

Es la regla de los cuatro regalos:

  • Que uno sirva para ponerse (zapatos, ropa)
  • Que uno sea para leer
  • Un tercero que sea algo que se necesite
  • Y, por último, algo que les haga mucha ilusión

Silvia Álava, psicóloga infantil, ha recordado en «Herrera en COPE» que, al final, lo que más quieren los niños «es poder jugar con sus padres, es tiempo para jugar con sus padres«, también advierte que «si hay muchos regalos lo único que hacen es desenvolver y no valoran nada».

De ahí la importancia de enseñar a nuestros hijos, a los niños, a elegir y valorar, «tienen que aprender a elegir y que les traigan cosas que necesitan».

Os dejamos el link para que podáis escuchar la entrevista:

Regalos que impliquen a toda la familia

Sin necesidad de demonizar a la tecnología que tanto progreso nos aporta, también significa que los niños piden consolas o móviles que les llevan a juegos individualizados dejando de lado el jugar en familia, un hecho muy importante para su desarrollo físico e intelectual, sin olvidar los valores que el juego en grupo aporta como aprender a gestionar la frustración si se pierde.

Por ello la psicóloga infantil Silvia Álava insiste en la importancia de los juegos familiares, «es algo fundamental, ese tiempo de familia compartido, de risas aseguradas es una forma de educar y es una forma de aprender y este tiempo en familia se recordará cuando sean adultos. Con la consola no trabaja el… sotenido porque lo hace la consola sola . Con los juegos compartidos se aprenden las reglas, se gestiona la frustración si se pierde y se aprenden valores».

Por ello a la hora de escribir la carta a los Reyes Magos también es fundamental que se repartan los juguetes que más se quieren para que los traigan en casa de los abuelos, de los tíos.

«Es el momento de aprender a vivir el aquí y el ahora, es una de las enseñanzas que nos está dejando la pandemia, hay que vivir el presente no se puede educar en cuántos regalos tengo y si tengo más que el de al lado» y no se puede olvidar que «los juguetes son para todo el año y cuando digan ‘papá, mamá, me aburro’ que no haya que tirar del móvil».

FUENTE: Herrera en COPE

¿Fanfarroneas de zapatillas o de móvil? Esto es el ‘brand bullying’ Colaboración con El Correo

Es un tipo de acoso al alza entre los más jóvenes

Por ALBA PELÁEZ

Siempre que un chaval plantea sus miedos, temores y complejos, los adultos nos revestimos de razón –y de algo de prepotencia– y ‘desmontamos’ sus agobios. ¡Nos sentimos tan poderosos! Pero a veces los argumentos de los menores son tan incontestables que nos callan la boca. Ahí va una muestra: un adolescente participante en un estudio realizado en EE UU sobre el ‘brand bullying’ o acoso consumista, que lo pasaba fatal cuando iba a clase porque sus compañeros se burlaban de su ropa ‘sin marca’, describía así su calvario diario: «Este es el peor tipo de ‘bullying’, porque no hay mucho que puedas hacer si no eres rico». Así lo recoge Umit Kucuk, profesor de marketing y comportamiento del consumidor, en su libro ‘Brand hate’. Es decir, es una condena de la que no puedes escapar.

Según Kucuk, esta forma de acoso «puede alcanzar niveles extremos en el mundo de los ‘teenegers’» y tiene como consecuencia directa que, para muchos jóvenes, las horas previas a ir a clase se hayan convertido en una pesadilla. ¿Qué me pongo? ¡Mi móvil es una antigualla, no lo voy a sacar de la mochila! ¿En serio me tiene que llevar mi padre al instituto en ese coche tan cutre? Ya tenemos drama familiar (y personal). Pero, ojo, esto no llega de un día para otro, se va forjando en el seno familiar. ¿Podemos evitar que los adolescentes se obsesionen con las firmas y que sufran o hagan sufrir por ello?

Ojo con lo que ven en casa

El eje del ‘brand bullying’: se desplaza al chaval –es más frecuente en la preadolescencia, en torno a los 12 años– que lleva una ropa más barata y cuya familia tiene un automóvil más sencillo o una casa más pequeña. En casos extremos, se autoexcluye él mismo. ¿Dónde ha empezado ese problema? En la publicidad, que bombardea por igual a padres y a hijos, y en los adultos, que se sienten superiores por poder permitirse un mayor volumen de gastos y están comunicando a sus hijos, a veces de manera inconsciente, que ese es el camino para lograr reconocimiento. «Es importante establecer pronto la diferencia entre ‘lo que quiero’ y ‘lo que necesito’ y transmitirla a nuestros hijos –explica la psicóloga infantil Silvia Álava–. No se trata de renunciar a una marca que nos interesa, sino de ser conscientes de que no somos mejores por comprarla. Eso es lo que hay que trabajar con los niños».2

Ojo con la publicidad

Según un estudio realizado por Unicef, el peso de las decisiones de los chavales en las compras familiares es brutal. Mientras que el 80% de los padres opta por marcas blancas, sus retoños prefieren las firmas líder, las que se gastan más dinero en marketing. «Muchos anuncios van ya destinados a los más pequeños, lanzándoles el mensaje de ‘esto es lo que necesitas para estar integrado’», apunta Álava. El error de algunos padres es terminar comprando cosas caras o innecesarias a sus hijos para que no sufran o se vean ‘distintos’.3

La autoestima, el arma

Victoria Tur-Viñes, catedrática de Sociología de la Universidad de Alicante, sostiene que el exceso de ‘marquismo’ se combate fomentando la autoestima de los chavales, «de modo que se sientan seguros por sí mismos y no por parapetarse vistiendo una marca».4

Sobreexposición a las redes

El ‘brand bullying’ está muy ligado a las redes sociales.A los chavales hay que explicarles que lo que ven en ellas solo es una versión del mundo real, no el mundo real.También hay que alertarles de que los ‘influencers’ venden un modo de vida que está muy por encima de las posibilidades del común de los mortales y que están pagados. «Las redes sociales muestran una realidad edulcorada con filtros, con flores, con desayunos maravillosos de zumos, frutas, tortitas… Y esto invita a la comparación social», indica Álava.Claro, el adolescente que ve que en su casa hay leche con galletas y gente con ojeras y pereza por la mañana… ¿qué piensa? ¿Y si encima se tiene que poner unas zapatillas de 20 euros en lugar de unas de marca, de 150 euros, como las de algunos de sus compañeros de curso? Pues cree que su vida no es del todo buena y que las burlas de los demás tienen fundamento.

CADA GENERACIÓN TIENE SUS PRENDAS FETICHES

  • Ahora le han puesto nombre y apellido a este problema (con ustedes, ‘brand bullying’), pero realmente lleva existiendo toda la vida. La frustración que pueden llegar a sentir los más jóvenes por poseer una determinada prenda u objeto también la hemos podido llegar a sentir nosotros a su edad. De hecho, en la memoria de muchos de nosotros perduran marcas que se han quedado grabadas a fuego. En unas ocasiones, porque formaron parte de nuestra vida y, en otras, porque por aquel entonces no pudimos permitírnoslas y, con el tiempo, ya no tenía el mismo sentido hacerse con ellas. Repasamos algunas de las firmas que pegaron fuerte en las últimas décadas en España, esas que nos hicieron suspirar y sentir deseo.
  • Años 70: La ropa deportiva dio forma al estilo sport informal. Los polos de marcas como Lacoste, Ralph Lauren o Benetton se abrieron paso y, a día de hoy, con algún cambio respecto a la época, siguen sacando colecciones inspiradas por esta década. Las pellizas y las zapatillas Victoria fueron otras de las grandes favoritas de los 70. Todo el que quería ir chulo y llamar la atención necesitaba urgentemente estas prendas.
  • Años 80: Si algo caracteriza a esta década son los vaqueros. Los Levi´s 501 para ser más concretos. A poder ser, los de etiqueta roja. Toda una joya de armario que causó sensación. Otros clásicos de la época fueron los tejanos de la marca Lee; los jerseys de Privata o las chaquetas de Chevignon.
  • Años 90: Las sudaderas y los vaqueros de Liberto eran muy habituales en los 90. Champion era otra de las marcas habituales entre los jóvenes, así como Fila, que a día de hoy se ha recuperado entre las tendencias gracias a diversos famosos e influencers que los lucen tanto en el día a día como en galas de premios. De hecho, estas ‘recuperaciones’ parecen tener mucho que ver con los deseos incumplidos de quienes eran adolescentes en esos años.
  • Años 2000: La moda ‘surfer’ se impuso. Marcas como Quicksilver, Roxy, Billabong o Volcom se popularizaron. Con un estilo informal, todos querían lucir los bañadores de estas marcas o la ropa de nieve que ofrecían. Las mochilas fueron otros de las los grandes iconos de estas firmas.

FUENTE: www.elcorreo.com

El primer móvil como regalo: cómo configurarlo y qué tener en cuenta para que los niños lo usen con responsabilidad. Colaboración con Maldita.es

El uso de los dispositivos electrónicos en los más pequeños siempre suele ser un factor de preocupación para padres y madres. Ahora, con las celebraciones de Navidad a la vuelta de la esquina, muchas familias regalarán a sus hijos su primer móvil. ¿Qué consejos pueden seguir para que este nuevo paso en la vida digital de los niños sea adecuada?¿Deberíamos configurar el móvil de alguna manera para que sea más seguro?

En nuestro Twitch hablamos sobre la relación de los niños con Internet y tocamos un tema que suscita dudas a muchos padres y madres: ¿qué edad mínima es la recomendada para que los menores tengan un móvil propio? No hay una edad específica que haga la magia, pero sí que sacamos la conclusión de que antes de los 13 igual era un poco complicado gestionar esa relación que establecen los menores con sus móviles.  

Silvia Álava, psicóloga especializada en Psicología Educativa, remarca la importancia de “saber cuál es el objetivo por el que le regalamos uno de estos dispositivos a nuestro hijo o hija: si es un móvil, saber si es para poder localizarlo, para que hable con sus amigos o para conectarse a Internet”. 

Para Laura Cuesta Cano, experta en Educación Digital y profesora de Cibercomunicación en la Universidad Camilo José Cela, “lo más recomendable es que se empiece por un dispositivo sin conexión móvil a Internet y de baja gama, y según tengan más edad y, por tanto, más responsabilidad, iremos incorporando tarifa de datos (nunca datos ilimitados) y terminales más avanzados”.

Acordar límites horarios y lugares de uso para asegurarnos de que se utiliza responsablemente

Establecer las condiciones de uso y el límite de tiempo en el que se puede estar con el móvil es una de las medidas que más recomiendan las expertas consultadas por Maldita.es

Para ello, un método de asegurar y establecer estos horarios y el tiempo es a través de “un acuerdo o un contrato firmado por padres e hijo, en el que se reflejen todas estas condiciones”, como propuso en la Maldita Twitchería María Lázaro, docente, bloguera y autora de “Redes sociales y menores”. Una medida que también apoyan Laura Cuesta y Silvia Álava.

En Internet segura for Kids (IS4K), el centro de seguridad en Internet para menores de edad en España, tienen disponible un modelo de acuerdo que pueden rellenar y elaborar los mayores con los más pequeños para regular el uso de los dispositivos electrónicos, como el tiempo o los lugares en los que se permite usarlos y en los que no. 

Evitar el ‘desplazamiento digital’: que otras actividades lúdicas se dejen de hacer por los dispositivos

Sumado a las condiciones de uso que cada familia acuerde, Silvia Álava también comenta a Maldita.es que “no tenemos que olvidarnos de que los llamados ‘nativos digitales’ lo son porque han nacido con la tecnologíano porque sepan usarlas desde pequeños, y por eso tenemos que enseñarlos y estar con ellos”.

No se trata de espiar a escondidas lo que hacen con los dispositivos, sino enseñar a usarlos y acompañarlos mientras se usan, porque el contenido que puedan ver les puede quedar grande”, aclara.

En el mismo sentido, esta especialista hace hincapié en evitar el denominado “desplazamiento digital”, es decir, que todo el ocio sea a través de estas tecnologías y se dejen de hacer otras actividades. “Si por usar los dispositivos, se deja de ir al parque, de leer libros, de jugar a otros juegos, ahí es donde se produce este desplazamiento digital, por lo que es importante fijar bien el uso de las pantallas”, apostilla Álava.

Además de acompañar, los padres deben ser un referente en el uso de las nuevas tecnologías

Cuesta, además, añade que “regalar un móvil a los pequeños implica también una reflexión por parte de los padres, que piensen si se está preparado para esta decisión y si se tiene el tiempo suficiente para aprender las competencias digitales que les ayudarán a enseñar a sus hijos el uso responsable de cuestiones como redes sociales, la apertura de perfiles o la privacidad”. De nada sirve lamentar cuando cumplan 16 algo que llevan haciendo desde que tienen 13. 

Nos da algunas pautas muy claras: “Debemos convertirnos en sus mejores referentes, tratando de adoptar en la medida de lo posible las normas saludables que hayamos definido en casa, como no usarlo por las noches, no cargarlo en la habitación o no sacarlo mientras se está en reuniones familiares o con amigos”. El uso excesivo de pantallas también puede llegar a ser perjudicial, de modo que es importante controlar también el tiempo que pasan frente a ellas.

Esto es algo que también resaltan en otros materiales de Pantallas Amigas, como en la guía ‘Educar en familia con el ejemplo’, en la que también recomiendan que los padres de los pequeños “establezcan momentos de desconexión, dejen a un lado el móvil cuando están con otras personas cara a cara o prescindan del móvil mientras se realizan actividades que requieran atención o concentración”.

¿Y qué hay del móvil en sí?

¿Habría que instalar alguna aplicación de control parental o configurar el teléfono de alguna manera para que lo usen con seguridad? Con las aplicaciones de control parental que podamos encontrar en las tiendas de Android o iOS hay que tener cuidado y revisar muy bien qué permisos necesitan y a qué información acceden, como ya os hemos advertido en Maldita.es. A veces es peor el remedio que la enfermedad y usar sin control este tipo de aplicaciones puede derivar en que usen y compartan más datos de los menores de los que deberían. 

Los móviles suelen contar con algunas herramientas que se pueden configurar para controlar el tiempo que se usa el dispositivo o a qué contenido se accede, por lo que no necesitaríamos depender de ninguna aplicación externa. Es lo que prefieren desde organizaciones como Pantallas Amigas, cuya responsable de formación, Leire Lasuen, señala a Maldita.es que “en Android se puede gestionar a través de Family Link y en iOS mediante Tiempo de uso”. 

Ojo, que si los hijos tienen un dispositivo Android sus padres van a poder usar ambas herramientas indiferentemente  del sistema operativo que utilicen, mientras que si el pequeño tiene un iPhone, sólo se podrá supervisar mediante otro iPhone.

Family Link en Android…

En el caso de Android, se puede configurar en el menú de “Bienestar digital y control parental” de los ajustes del dispositivo. Lasuen incide en “configurarlo primero en el teléfono del adulto y luego en el del hijo”. Tal y como indican en una guía publicada en su web, “el sistema nos guiará a través de la configuración de Family Link, que preguntará de quién es el dispositivo (hijos o padres) y, a partir de ahí, podremos seleccionar los ajustes, como consultar y limitar el tiempo de pantalla, supervisar las aplicaciones y aplicar filtros”. 

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Control parental en Android.

… y Tiempo de uso en iOS

Si usamos iOS, el sistema operativo de Apple, “Tiempo de uso permite evitar compras en la tienda, bloquear contenido explícito y para adultos, restringir las apps y funciones integradas y limitar el tiempo de uso de cada aplicación, así como restringir los datos a los que acceden las aplicaciones”, como explica Lasuen y refleja otra guía de Pantallas Amigas. Para activar esta función, “tenemos que ir al menú de Tiempo de uso dentro de los Ajustes del dispositivo y seleccionar si es el del menor o el de los padres, y a partir de ahí ajustar los tiempos según haya acordado cada familia y los ajustes de contenido y privacidad”, resume la responsable formativa de Pantallas Amigas. 

Control parental en iOS.

A pesar de que estas funciones son útiles para controlar el uso de los móviles por los más pequeños, Jorge Flores, presidente de Pantallas Amigas, puntualiza que “es una herramienta que se puede aprovechar por parte de las familias pero que, en ningún caso, debe tratar de sustituir la necesaria tutela y educación de nuestros hijos que les permita ir adquiriendo las competencias necesarias para una vida digital autónoma y saludable”.

FUENTE: www.maldita.es

La vacunación en los niños

Las vacunas en los niños ¿Te da miedo vacunar a tus hijos?

Este año ha sido el año de las vacunas, ahora toca el turno de los más pequeños, y es el momento en el que los padres y las madres tienen que tomar la decisión, y lo primero que tienes que saber es que es normal tener dudas, sentir dudas a la hora de tomar una decisión en la que no controlamos todas las variables… En este vídeo te hablamos de todo ello y de las situaciones que podemos encontrarnos a partir de las diferentes decisiones que tomemos….