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¿Qué efecto nos van a hacer otros 15 días en casa? Colaboración con El Diario Montañés

¿Cuál va a ser el tramo más duro?, ¿a quién le va a costar más el encierro? Cuatro psicólogos nos orientan

Por Yolanda Veiga / Foto Laura Rico

Nos ha pasado como en el juego, que cuando veíamos que ya habíamos avanzado un buen trecho, nos mandan de regreso a la casilla de la salida. Esa es un poco la sensación que tenemos desde que el domingo supimos que los quince días de encierro serán un mes. De momento… Si dos semanas de teletrabajo (eso quien tiene la suerte de no haberse ido al paro) ya eran difíciles, échele el doble. Un mes sin pisar la calle, sin abrazar a nuestros mayores, un mes de niños jugando solos en casa… Cuatro psicólogos nos ofrecen herramientas para hacer más llevadero el confinamiento y advierten: «Un mes es un periodo corto de tiempo».La incertidumbre de hasta cuándo ¿Cuáles serán los días más complicados?

«Lo más difícil de abordar en estos momentos es, posiblemente, la incertidumbre. Saber hasta cuándo tendremos que estar en esta situación… Si uno sabe que son quince días, aunque estos se amplíen, se puede entender. Pero si la situación se vuelve inestable o no sabemos su evolución será más difícil de aceptar. En un periodo corto de tiempo como un mes probablemente los días más complicados del confinamiento son los intermedios. Ahí tendremos momentos de bajón», advierte Guillermo Fouce, presidente de Psicología Sin Fronteras.Los niños ¿Videoconfrencias como alternativa al parque?

«A todos se nos va a hacer larga esta ampliación del encierro, pero los niños se van a adaptar con mas facilidad que los adultos. Nuestra obligación es transmitirles calma y serenidad y hacerles ver que el confinamiento es un reto de todos. Si ven que tenemos tiempo para ellos lo van a llevar mucho mejor. Sobre los amigos… Nadie va a perder a un amigo por estar un mes sin verlo, pensemos si no en los amigos que solo vemos en verano porque viven en otra ciudad. Eso sí, vamos a ser razonables con las videoconferencias porque a veces las están forzando los padres, se las estamos imponiendo. ‘Ale, videoconferencia con todos los niños de la clase. Y cada chaval a su bola…’. Solo hay que llamar a los amigos cuando el niño o la niña lo diga y a quién ellos digan, no a quien quieran sus padres», advierte Silvia Álava, directora del área Infantil de Psicología Álava Reyes (Madrid).Las clases ¿Qué efecto tiene un mes de deberes ‘online’?

«El alumnado puede seguir trabajando ‘online’ sin que eso suponga que van a perder la rutina de trabajo. Otra cosa es pretender que a lo largo de este mes van a avanzar igual que si hubieran estado en clases presenciales», anticipa la psicóloga Silvia Álava. Los mayores Cómo acercarnos estando lejos

«En su caso la situación se complica porque no suelen sentirse a gusto con a tecnología, a algunos les cuesta y a otros les genera desconfianza. Nos tenemos que adaptar a ellos, intentar enseñarles a usar lo mejor posible la videollamada para que nos sigan viendo y podamos ver cómo están, pero si no es posible tenemos también las llamadas de teléfono, con las que pueden sentirse acompañados. Una vía que les ayuda a sentirse importantes es recibir fotos con dibujos que los nietos o audios en los que les cuentan lo que están haciendo durante el día…», Dafne Cataluña, fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva.Psicología Positiva ¿Un par de herramientas para ‘aligerar’ el encierro?

«Las dos pautas son: en primer lugar, ser más flexibles que nunca con nosotros mismos y con los demás, porque una mente abierta nos permitirá adaptarnos mejor a nuestros errores y a los de los demás, de forma que juzguemos menos y aceptemos más. La segunda pauta consiste en priorizar el cariño, cuidar las palabras que elegimos y el tono con el que las transmitimos para sentirnos mejor nosotros y las personas que nos rodean», aconseja Dafne Cataluña.Los más vulnerables ¿Las personas solas lo van a pasar peor?

«Una persona que vive sola pero que cada tarde queda por videoconferencia para hablar con alguien lo vivirá con menos soledad que una pareja que esté toda la cuarentena sin hablar con nadie. Las relaciones son una fuente de satisfacción en la vida, por eso ahora es importante comprometernos con espacios en los que comunicarnos por videoconferencia. Y digo por videoconferencia, y no por teléfono porque no suscita la misma emoción una llamada de voz que una imagen. Si podemos, optemos por la videollamada. Si alguien está sólo y siente que le afecta puede utilizar la radio, los podcast… Una paciente me contaba que todas las mañanas hablaba durante casi una hora con su hermana antes de la cuarentena. Por supuesto no hay mucha novedad en la información de sus conversaciones. Lo que hay es compañía, es presencia», relata la psicóloga Dafne Cataluña. Deporte ¿Cómo no caer en la tentación de tirarse en el sofá?

«Por una cuestión de salud física, psicológica e inmunológica. El cerebro tiende a economizar energía por una cuestión de supervivencia. Así que lanzará señales o mensajes para que ‘no hagas’. Hay que luchar contra ello. Hay que hacer actividad física en la terraza o jardín y que te dé un poco el aire. Si no, dentro de casa, en un lugar con espacio, luz, buena temperatura y ventilado. Que sea el mismo lugar semanalmente, y si se puede, variar uno o dos días a la semana para romper la monotonía. Establecer rutinas semanales con días y horarios, preferiblemente por la tarde, sobre las 18.00 horas. Tener una tabla semanal, hacerla acompañado y con música que nos motive. En la mayoría de los casos, el objetivo de la actividad física no es reducir la ansiedad y el estrés, dado que el ejercicio físico será de intensidad baja. Lo que se busca es estar activo y desconectar», explica Alejo García-Naveira, psicólogo del deporte y Experto en estrategias psicológicas para el alto rendimiento y salud.Nuevas rutinas ¿Qué podemos incorporar como hábito?

«Al margen de lo obvio de hacer deporte, descansar y alimentarse bien, es aconsejable ver series de humor o empezar a hacer meditación. Y las de siempre: leer, escuchar música», enumera Alejo García-Naveira.¿Y si se alarga? ¿Hay un ‘techo’ de días para aguantar?

«No lo sabemos porque es una situación desconocida. De lo único de lo que tenemos certeza es de que es una carrera de fondo, aunque si se alargara más allá del mes previsiblemente se produciría un efecto complejo de cansancio o saturación. Un efecto que será mayor o menor en función de lo que hagamos: si mantenemos ciertas rutinas o no, si nos aislamos o no, si vivimos solos o no… Si pensamos que podemos recuperar nuestra vida anterior la cosa será más fácil. Y luego vienen los cambios añadidos que pueden aparecer y complicar las cosas: si nos despiden o reducimos ingresos, si empeora nuestra relación de pareja porque la convivencia agrava los elementos negativos, si enfermamos o tenemos a alguien cercano enfermo, si sufrimos un transtormo mental que se agrave…», explica el psicólogo social Guillermo Fouce.

FUENTE: Diario Montañés

¿Lo estoy haciendo bien con los niños? Vídeo

¿Lo estamos haciendo bien? Es la duda que tenemos.

  • No te sientas culpable. No tienes que ser el padre/madre perfecto
  • Se flexible. No puedes mantener la misma rutina, hay que adaptarla
  • Expresa tus emociones
  • Explica tus necesidades

#psicología#cuarentena#COVID19

Solos en casa… con niños. Colaboración con el Diario El Norte de Castilla

Por Carmen Barreiro

No se preocupen. Este reportaje no va de las mil y una manualidades que pueden hacer con sus hijos para entretenerles durante la cuarentena. Primero, porque no hay casa en el mundo –bueno, igual sí– que tenga la cantidad de purpurina, goma eva, globos, pegamentos y papeles de toda clase y textura que aparecen en los tutoriales ‘online’ y, segundo, porque bastante tenemos con trabajar en casa –los que pueden– y al mismo tiempo cuidar a la prole como para sumarle una nueva fuente de estrés. «El objetivo ahora es sobrevivir a estas dos semanas y no perder la cabeza. No es el momento de hacer cursos intensivos de inteligencia emocional. Tenemos que relajarnos y ser prácticos», recomienda la psicóloga educativa Silvia Álava.

Lo primero que recomiendan los expertos para hacer lo más llevadero posible este encierro involuntario es «intentar mantener las rutinas». Las de los niños, pero también las de los mayores. Ahora es cuando usted piensa ‘sí, claro. La teoría nos la sabemos todos muy bien, pero la práctica ya es otra cosa’. Efectivamente, tiene razón. Cuando los psicólogos hablan de mantener las rutinas no se refieren a hacer la misma vida que hacíamos antes de la declaración del estado de alarma –¿se acuerdan?– sino en «adaptarla» manteniendo nuestros hábitos. Si antes de la crisis del coronavirus, los niños no se levantaban entre semana a las diez de la mañana y se pasaban todo el día en pijama, malcomiendo y jugando a la consola, ahora tampoco.

Tenemos que procurar que se levanten a la misma hora de siempre –más o menos–, que desayunen como si fuese día de colegio y que se vistan. Que se vistan, aunque sea con un chándal. No pueden estar en pijama todo el día. Ni ellos, ni los adultos. «No estamos de vacaciones, ni de fin de semana», advierte Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del Centro de Psicología Área Humana de Madrid. Y eso es lo más difícil de entender, sobre todo para los más pequeños. De ahí que debamos intentar «mantener la normalidad» en la medida de lo posible. 

La clave en este caso es la OR-GA-NI-ZA-CIÓN. Hacer un horario de actividades nos ayudará a planificar el día a día «y a los niños les da mucha seguridad saber lo que van a hacer en cada momento. Les tranquiliza», coinciden las psicólogas. No se trata de establecer un régimen militar de horas y actividades, «pero sí de intentar seguir una serie de pautas que nos ayuden a gestionar estos días de encierro», precisa Silvia Álava, doctora en Psicología y directora del área infantil en el gabinete Álava Reyes. El horario se puede colocar en algún lugar de la casa donde todos los miembros de la familia lo puedan consultar, como la puerta del frigorífico, el pasillo o la sala. Y, por supuesto, se puede decorar. Ya tienen una manualidad.

Un consejo de las expertas: tanto el tipo de actividades que figuran en el cuadrante como el tiempo que debe dedicarse a cada una de ellas deben ser «realistas» y adaptadas a la edad de cada niño. «No podemos poner dos horas de juego libre a un bebé de dos años porque sería engañarnos. También debemos evitar la sobrecarga de tareas o elegir aquellas que en realidad no nos apetece hacer», explica Bonillo. Ni tampoco establecer el mismo horario a un niño de cuatro años que a sus hermanos de siete y doce, por ejemplo. 

Y una advertencia. Tenemos que ser lo más prágmaticos que podamos y asumir que nos vamos a desesperar, que vamos a interrumpir nuestro trabajo cada media hora para poner un poco de orden en el caos y a acordarnos doscientas veces de ese perro que en su día no quisimos adoptar y que ahora estaríamos encantados de sacar a pasear catorce veces al día. «Porque va a pasar», admiten las psicólogas. Es una situación «desconocida y muy estresante» para todos los miembros de la familia, por lo que es «fundamental» que establezcamos una normas mínimas de comportamiento basadas en el respeto. «Puede parecer una perogrullada, pero con tantos días de encierro es muy fácil perder los nervios», señala Álava. Lo es.

Otra de las recomendaciones que hacen las psicólogas para estos días de convivencia intensa es intentar que los niños tengan un tiempo dedicado al juego sin pantallas. «No pueden estar todo el día viendo la tele o con la consola. Todos sabemos que es el recurso más fácil para mantenerles entretenidos un rato largo, pero debemos buscar alternativas», admiten. Una muy recomendable es que hagan ejercicio físico dentro de las limitaciones que supone la cuarentena. «Es bueno que los pequeños se muevan y se cansen», señala Bonillo. Ánimo, ya queda menos.

Rosa, nuestra aliada para contarle a los más pequeños lo que está pasando

¿Debemos contar a los niños lo que está pasando? ¿Cómo lo hacemos? ¿A partir de qué edad pueden entender lo que ocurre? ¿Es bueno que vean los informativos? ¿Sí? ¿No? Las dudas que asaltan a los padres estos días son muchas, pero vayamos por partes. 

¿Debemos contárselo? Los expertos son tajantes. Sí. Los niños, incluso lo más pequeños, son perfectamente conscientes de que algo raro está pasando. No van a clase, en algunos casos papá y mamá están en casa… Hay que explicárselo, pero con palabras que puedan entender. Cada edad requiere un tipo de explicación. El aluvión de consultas ha sido tal que el Colegio Oficial de Psicología de Madrid ha decidido editar un cuento digital gratuito para explicar qué son los virus y promover hábitos adecuados para combatir a estos microorganismos. ‘Rosa contra el virus’ «ayuda a conocer, entender y poder transmitir la información adecuadamente a los más pequeños teniendo en cuenta la incertidumbre en cuanto a la evolución del brote», explican en la editorial Sentir. Al final del cuento se incluye un apartado de recomendaciones para adultos adaptadas a niños y niñas de 4 a 10 años.

«A los más pequeños les podemos enseñar las calles vacías y decirles que la Policía ha cerrado los parques. Es necesario que entiendan que la decisión de no salir de casa no es de sus padres», añade Silvia Álava. La psicóloga madrileña es partidaria de que cada día recordemos a los niños por qué estamos en casa. «No hace falta que les saturemos con informativos o noticias del coronavirus, pero es importante que tengan claro el por qué de la situación», aclara. La psicóloga Mariola Bonillo también aconseja «dejarles espacios para que se expresen. Tenemos que ayudarles a comprender y regular sus emociones».

FUENTE: Diario El Norte de Castilla

¿Cómo conseguir teletrabajar cuando los niños están en casa?

¿Cómo hacer para que los niños entiendan que aunque estamos en casa, tenemos que trabajar?

  • Recordar cada día por la mañana que estamos viviendo una nueva situación, en la que aunque todos estamos en casa, no son vacaciones ni fin de semana.
  • Mantener horarios y rutinas.
  • Utilizar el juego dirigido según la edad.
  • Darles tiempo de calidad y apostar por los juegos de mesa frente a las pantallas.

Ejercicios para trabajar la función ejecutiva en casa

En los próximos días os traeremos una serie de vídeos con ejercicios concretos y muy sencillos con los que poder ejercitar distintas habilidades con nuestros hijos durante esta cuarentena. Espero que os resulten útiles e interesantes.

#YoMeQuedoEnCasa #15diaspara

Cómo detectar y potenciar las virtudes de tus hijos que les ayudarán a ser más felices. Colaboración con La Vanguardia

No debemos confundir las fortalezas del niño, que son parte del carácter, con sus intereses y preferencias

Por Rocío Navarro Macías

Decía Einstein que “todo el mundo es un genio. Pero si juzgas a un pez por su habilidad para trepar un árbol, vivirá toda su vida creyendo que es estúpido”. Si existe un momento en que esta afirmación es determinante es en la etapa infantil. Cualquier niño cuenta con un abanico de virtudes y debilidades. Potenciar sus fortalezas e incidir en aquellos aspectos que le suponen un desafío son fundamentales para que se crezca sin limitaciones.

“No sólo es posible detectar las virtudes en los niños, sino que es totalmente recomendable para que su desarrollo personal sea más completo”, comparte Marta Campo Ruano, Jefa de Psicología del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela.

¿Cómo identificarlas?

Para poner en marcha la maquinaria que refuerce estas actitudes, primero hay que identificarlas. “Simplemente parándonos y observando a qué se dedica el niño, cómo se comporta o qué deja de hacer vamos a tener bastantes señales sobre cuáles son sus fortalezas”, explica la psicóloga clínica Silvia Álava. El juego es un momento excelente para conocerlas, ya que nos da pistas sobre lo que prefieren, cómo socializan y se ven a sí mismos.

Marta Campo coincide en que la atención al comportamiento es una técnica válida para dar con las fortalezas. “Hay instrumentos de medida diseñados para niños que permiten identificarlas de un modo sistemático. Para ello lo ideal sería acudir a un psicólogo infantil que pudiera hacer una evaluación completa. De manera informal solo hay que estar atento a las preferencias que muestra el niño y a su competencia (sus talentos), facilitándole la exposición a un amplio rango de actividades”.

Atención debemos prestar también a las peculiaridades de cada niño. Son una valiosa fuente de información sobre su carácter y, por ende, sus virtudes. “Sabemos que la persistencia es una fortaleza que está muy relacionada con el logro. Para los padres puede tener una parte un poco negativa, ya que pueden ser un poco cabezotas, pero también significa que son perseverantes para cumplir sus objetivos”, comenta Álava. De hecho, que un hijo sea obstinado puede ser una buena noticia porque comportará ventajas cuando sea adulto.

Una herramienta fácil y efectiva para dar con las virtudes de los hijos es anotar sus actitudes en un diario. Por ejemplo, ¿qué hace que tu hijo esté contento? ¿Cuáles son las cosas que atrapan su atención durante más tiempo? ¿Es generoso? ¿Cómo lo demuestra? ¿Qué es lo primero que dice por la mañana? ¿Y antes de acostarse?

¿Por qué es bueno reforzar las fortalezas de carácter?

Como parte del carácter, las fortalezas son un compendio de factores genéticos y ambientales. Los primeros ya vienen marcados, pero en los segundos influye la educación que los adultos inculquen. “En niños de 4 ó 5 años ya podemos ver determinadas fortalezas del carácter, si bien es verdad que la personalidad se va a ir formando a lo largo de toda la niñez y la adolescencia”, expone Álava.

“A los 4-5 años ya podemos ver ciertas fortalezas del carácter, si bien la personalidad se va a ir formando en toda la niñez y adolescencia”

Silvia Álava

Cuando se identifican, es posible incrementar las emociones positivas. “El bienestar se asocia no sólo con la ausencia de enfermedad, sino con la detección y potenciación de las fortalezas de la persona. Es importante buscar apoyos para reforzar los déficits, pero es igualmente necesario poner atención en las experiencias positivas de los niños y enfatizar el desarrollo de sus habilidades. Así se alimenta su autoestima y disminuyen los comportamientos problemáticos”, advierte Campo.

Asimismo, la experta anima a trabajar con ellas cuanto antes mejor: “Facilitar el reconocimiento de sus propias fortalezas y animarle a que las ponga en marcha debería estar incorporado en el día a día de la familia. La investigación indica que estos puntos fuertes de carácter actúan como factores de protección”. Prevenir problemas de conducta y propiciar las condiciones para un crecimiento pleno son otros de los beneficios de detectarlas.

Las fortalezas son más que intereses

Es importante no confundir las fortalezas del niño con sus intereses. Son conceptos relacionados, pero las fortalezas tiene un alcance más específico. Las virtudes son sentimientos positivos que acompañan al niño cuando desempeña determinadas acciones concretas. Y es en aquellas áreas donde son fuertes las que se desarrollan como intereses.

Por ejemplo, dos niños pueden mostrar interés por los animales, pero uno de ellos disfrutar cuidándolos, mientras otro lo hace entrenándolos. Ambos tendrían el mismo interés, pero fortalezas diferentes.

“Cuando el niño es consciente de que tiene facilidad para desempeñar una tarea, alcanzará un mayor compromiso con ella. A todos nos gusta comprobar nuestros puntos fuertes y tendemos a involucrarnos en actividades que, implicando cierto grado de dificultad, se nos dan bien”, añade Ruano.

Las fortalezas no son preferencias

También debemos diferenciar fortalezas y preferencias. Que tu hijo sea bueno en mates no es una fortaleza, sino algo relacionado con sus preferencias. “La fortaleza es una virtud, está más ligada al carácter. Lo demás son procesos relacionados con la inteligencia. En este ámbito se encuentran la planificación, la capacidad de expresión verbal, el razonamiento lógico, abstracto o matemático, por ejemplo. Hay que diferenciar ambos. Estos últimos están relacionados con las diferentes formas de inteligencia”, cuenta Álava. Y la inteligencia no va ligada a la felicidad, mientras que las fortalezas sí aumentan el bienestar.

Sin embargo, también es importante detectar las preferencias y trabajarlas. Además, estas pueden ser un catalizador para detectar otros aspectos que necesiten un refuerzo. “Por ejemplo, la planificación es un proceso que se puede entrenar, pero hay gente que es más planificada u organizada que otra. Por eso es importante detectar en qué son buenos nuestros hijos y trabajar aquellas parcelas en las que no lo son. Ya que un mínimo de planificación necesita todo el mundo en su día a día”, continúa la psicóloga.

Es importante conocer cuáles son los puntos fuertes y débiles tanto a nivel de procesos como de virtudes del niño para ponerlo al servicio del método de enseñanza. “Así se podría aplicar una educación lo más personalizada posible. Hay niños que funcionan bien en cualquier tipo de circunstancia. Pero existen casos en los que no hacerlo puede conllevar el fracaso del pequeño”, expone Álava. Y añade que en torno a los seis años es un buen momento para adaptarla.

La psicóloga concluye subrayando que identificar el carácter y preferencias de los hijos es una forma de ayudar a los padres a aceptar cómo son: “Asimismo sabrán qué pueden potenciar y cómo ayudarles a mejorar”.

FUENTE: LaVanguardia.com

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Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

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  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
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  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
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Consigue que tus hijos sean felices

Niños «youtubers», ¿un negocio cada vez más polémico? Colaboración con la Agencia EFE

Por Marta Ostiz.

Los Niños youtubers forman parte de un fenómeno que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren

Comienza el vídeo y una sonriente niña cuidadosamente vestida y peinada se dirige a la cámara para saludar a sus 3,26 millones de suscriptores y mostrar el mercadillo de Navidad que ha organizado en su jardín con decenas de juguetes, un castillo de princesa y una casa en miniatura.

Es una muestra de los muchos menores que triunfan en internet y forman parte de un fenómeno -los niños youtubers- que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren y los mensajes que lanzan, hiperconsumistas y plagados de estereotipos de género.

Se trata casi de un trabajo

Grabados por sus padres, los menores escenifican distintas actividades o abren las cajas de multitud de juguetes, los montan y durante un buen rato juegan con los productos que figurarán después en las cartas a los Reyes Magos de los niños españoles.

En algunos casos se ha convertido en casi un trabajo. «No es que el niño grabe un vídeo porque le gusta o le apetece, sino que tiene una relación contractual con una casa de juguetes y no juega con lo que quiere, como quiere y cuando quiere, sino que es un adulto el que le dice lo que tiene que hacer».

Así lo advierte a Efe la doctora el Psicología Silvia Álava, que alerta de los efectos nocivos que puede tener para estos menores la sobreexposición y la sensación de vivir en un mundo irreal.

«En la vida real nadie te manda juguetes para que grabes un vídeo y te paguen dinero», y eso es lo que ven los millones de suscriptores que tienen esas cuentas, en muchos casos, niños muy pequeños.

Desde Save the Children, Carmela del Moral, analista jurídica de Derechos de la Infancia, advierte de que «no se debe demonizar» todo lo que viene de las nuevas tecnologías porque también es una forma de expresarse, pero admite que hay casos «complicados».

Explica que en el caso de los niños youtubers lo preocupante sería si protagonizar este tipo de vídeos les impide disfrutar de otros derechos como la educación o el ocio. «Se trata de saber cuánto es un trabajo y cuánto se puede regular, igual que hay limitaciones en el caso de los niños actores», apunta.

Sin regulación

Pero la realidad es que internet ha avanzado mucho más rápido que las leyes y no hay una regulación al respecto. El fiscal de Sala de Menores, Javier Huete, recuerda a Efe que se trata de niños que tienen progenitores y no se encuentran en ninguna de las situaciones en las que interviene la Unidad de Menores de la Fiscalía General del Estado.

«Nosotros intervenimos cuando detectamos que se está utilizando a los niños en campañas para obtener dinero a través de una estafa», como en el caso de menores enfermos.

Con los niños youtubers, al igual que con los actores, hay que buscar que no sufran un perjuicio en su escolarización. «Si tuviéramos un caso de absentismo escolar intervendríamos y en algunas circunstancias se podría entender que hay una comisión de hechos delictivos por abandono de las obligaciones familiares».

Pero advierte de que «de la mera exposición de los niños no se deriva que exista un incumplimiento de la obligación de escolarización. No es tan fácil».

Como pronóstico personal, Huete cree que cuando estos niños sean mayores y se encuentren con que su vida ha estado expuesta, muchos van a decir que no lo han consentido y que ahora les está afectando.

Pone el ejemplo de cuando busquen trabajo en el futuro. Las empresas podrán encontrar en internet situaciones que los padres consideran graciosas, pero en las que a los niños no les va a gustar.

Huella digital

La huella digital va a perseguir a estos menores en su edad adulta. Es el resultado de una hiperexposición para la que no han prestado su consentimiento, como recuerda Carmela del Moral.

A partir de los 14 años los niños pueden ejercer el derecho a su propia imagen, pero antes son los padres los que autorizan. «Cuando son muy pequeños hay que cuestionarse la implicación que tiene para su desarrollo y los valores que se están promoviendo», señala del Moral.

Silvia Álava apunta que hay padres que buscan realizarse a través de los hijos. El riesgo está en generar unas expectativas y que el niño acabe frustrado, porque cuando quiera dejar de participar en los vídeos sienta que no tiene escapatoria.

La psicóloga habla de los efectos negativos de la fama a edades tempranas y las dificultades a la hora de diferenciar entre su vida pública y la real (el colegio y sus amigos). Cree que a medio plazo estos pequeños pueden desarrollar complicaciones como el hecho de no saber valorar lo que tienen o estar alejados de la realidad.

Otra de las patas de este fenómeno son los consumidores de los vídeos, niños pequeños que pueden confundir lo que están viendo con la vida real. «Es bueno que los padres nos sentemos con ellos para enseñarles a ser más críticos».

Obligación de los padres

La especialista en Políticas de Infancia de Unicef Comité Español, Almudena Olaguibel, incide en que son los padres los primeros que tienen la obligación de proteger a sus hijos.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que no deben ser objeto de «injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación».

A juicio de Olaguibel, cuando este derecho entra en conflicto con la libertad de expresión hay que preguntarse si el menor está siendo instrumentado, si hay alguien manipulando los contenidos y si tiene la suficiente madurez como para aceptar las críticas.

Carmela del Moral reitera el deber de protección que tienen los padres, a quienes aconseja «pensar en el futuro de sus hijos y si les va a gustar tener esa huella digital en su pasado».

FUENTE: Diario ABC

Vídeo ¿Cómo elegir los juguetes según la edad?

¿Cómo elegir los juguetes según la edad? Colaboración con El Corte Inglés

Esto es lo que pasa cuando los niños crecen sin límites. Colaboración con La Vanguardia

El aislamiento social o la falta de autocontrol son sólo algunas de las consecuencias

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Casi sin darnos cuenta, a los niños las normas y limitaciones les vienen marcadas casi por el nacimiento. Modelar sus necesidades de sueño, comida y juego según los ritmos de la casa es una de las primeras formas en que se enfrentan a las normas. Es algo que obedece a un dictamen social, por el que se consigue que la vida en comunidad tenga éxito.

A medida que el niño crece, la situación respecto a los límites se vuelve más compleja. Aparecen otro tipo de emociones, y descubren la empatía, algo esencial para trazar las reglas de comportamiento desde el respeto a los demás. Todos los expertos coinciden en que poner límites a ciertos conductas es esencial. “Vivimos en una sociedad tremendamente difícil, que tiene sus normas. Si no las siguiéramos, generaríamos situaciones incómodas a nivel social”, expone la psicóloga Silvia Álava. En su libro Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron. (J de J editores), cuenta que “los niños necesitan normas y límites, y cuando no los tienen, están muy perdidos, no saben qué es lo que tienen que hacer, qué es lo que se espera de ellos, y tampoco saben qué camino deben elegir”.

Autocontrol

¿Por qué son necesarias las normas?

Sin embargo, no todas las formas de establecer límites son válidas para fijar las pautas en lo que se imaginan como comportamientos deseables. Existe algo así como las “normas o límites saludables”, algo que permite al niño actuar desde el respeto, pero sin acotar su desarrollo. “Tan mala es la ausencia total de límites como que tengan muchos. Necesitan explorar, descubrir, inventar… todo esto implica cierto nivel de riesgo. Si limitamos (su conducta) tanto que los niños entienden que todo lleva unas normas que no se pueden pasar, estamos coartando su propio desarrollo”, comenta Abel Domínguez, psicólogo y director de Domínguez psicólogos. Encontrar el equilibrio y evitar transmitir frustraciones son dos aspectos fundamentales para establecer unos buenos límites.

La sociedad funciona en torno a las normas. Las hay para evitar peligros, pero también de convivencia, y conocerlas –por ejemplo al llegar a un sitio nuevo–, genera seguridad. De la situación contraria se derivaría un estado de frustración. “Los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro, porque nada más salir de su casa se encontrarán con ellos: por ejemplo si intenta quitarle el balón a un compañero y no le deja, o que los profesores le insten a reducir su movimiento en clase… El pequeño será mucho más infeliz en el futuro por esa frustración a nivel social”, analiza Domínguez.

La sociedad funciona en torno a normas; los niños sin límites se frustrarán a nivel social en el futuro

En algunos casos, los padres dudan respecto a establecer límites pesando que ello tendría consecuencias negativas en el desarrollo de sus hijos. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, apunta Álava.

De hecho, si un niño creciese sin conocer ninguna restricción a su conducta, el desenlace podría ser fatal. “Si evoluciona sin que se los pongan se puede convertir en un sociópata, que no tenga en cuenta los deseos y derechos de los demás y busque solo satisfacer su hedonismo”, advierte Domínguez.

Cuándo y cómo imponerse

Normas “saludables”, y en su justa medida

De nada sirve tener una larga lista con lo que puede y no puede hacerse, ya que incluso puede ser contraproducente. “Los límites tienen que ser muy pocos, breves y adecuados a la edad. Muchos coartarían la libertad del niño. Es fundamental que se hable de cosas muy básicas y genéricas”, recomienda Álava, que recuerda cómo cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser. Además, todos estas reglas deben ser coherentes con los comportamientos que perciben los pequeños. “Ordenar e imponer como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, continúa.

Regular el comportamiento de los niñoses una tarea a la que conviene dedicarse casi desde su nacimiento. Aplicar normas de forma consciente es algo que debe introducirse desde muy temprana edad. “Cuando todavía no hablan, los bebés cogen las cosas o las quitan mientras juegan, y es un buen momento para explicarles que hay que pedirlas. Lo que no tendría sentido es castigar a un niño de dos años porque no ha pedido algo”, cuenta la psicóloga.

En torno a los cuatro años, cuando tienen la empatía más desarrollada, es momento de introducir reglas desde otra aproximación. “Podríamos invitarlos a pensar en lo que no les gusta que le hagan a ellos para que sean ellos mismos quienes vayan regulando sus conductas”, añade.

“Imponer no funciona; cada vez que se ponga una norma hay que explicar su razón de ser”

SILVIA ÁLAVA Psicóloga

Para quienes tienen dudas sobre cuándo aplicarlas, Domínguez alude a una circunstancia inequívoca: “Cuando comienzan a tener una idea de quiénes son y memoria para recordar lo que querían, va a aparecer la frustración; ese es el momento de empezar a ponerles límites”.

No es lo mismo imponer que invitar o razonar una norma. Las exigencias transmitidas desde la agresividad, de forma brusca o negativa van a generar rechazo en el pequeño. “Los límites siempre se deben comunicar en positivo, con las normas establecidas de antemano, no cuando ha surgido un problema”, recomienda Silvia.

Plantearlas como algo que nos ayuda a todos a tener una convivencia mejorará la aceptación del quien las recibe. Asimismo, Domínguez invita a recordar en la misma frase que se establece la norma que los niños son queridos y válidos: “Así les ayudamos a diferenciar cómo son de lo que están haciendo”. Es una forma de evitar que se identifiquen con su comportamiento. “Con los adolescentes hay que introducir sentimientos para que adquieran una cultura emocional. ‘Estoy defraudado con esto que has hecho y te agradecería que no lo hicieras’ u ofrecer alternativas a conductas que han desarrollado”, continúa el psicólogo.

Un proceso natural

Vencer la frustración

Cuando se acota un determinado comportamiento, lo normal es que la frustración aparezca. Si a un niño se le limita la parcela de lo que él todavía no conoce como algo aceptado,es natural que surjan emociones relacionadas con la tristeza o el enfado. “Este fenómeno hay que afrontarlo con la mayor de las naturalidades. En nuestro día a día todo el mundo experimenta frustración, satisfacción, alegría o tristeza. Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño o joven y enseñarle a gestionar la frustración”, insiste Domínguez.

Se trata de un proceso por el que aprenderán a autorregularse. No obstante, Álava alerta de que en ningún momento hace falta poner un castigo ejemplar, sino exponer las consecuencias lógicas, tanto a nivel conductual como emocional, si la norma no se sigue. “Nunca es necesario para que el niño aprenda ni hacerle sentir mal ni insultarle. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarle”, explica la especialista.

“Es una oportunidad y obligación como padres preparar al niño y enseñarle a gestionar la frustración”

ABEL DOMÍNGUEZ Psicólogo

Por otra parte, si se quedan muy enganchados a la tristeza o a la frustración por la limitación, se le puede ayudar a explorar las opciones que tienen. “Cuando son más mayores se tienden a comparar con otros niños –con alegaciones como ‘A mi amigo le dejan hasta las 10 y a mí no’–, y hay que frenarles; se les puede ofrecer una visión más global, con pautas y argumentos para que puedan equilibrar esa frustración”, finaliza Domínguez.

FUENTE: Diario La Vanguardia