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Consejos prácticos para mejorar la comida con niños (segunda parte), entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

Silvia Álava y Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la AlimentaciónContinuamos con segunda parte de la entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

¿Qué razones pueden llevar a un niño a portarse mal a la hora de comer?

Es verdad que hay niños que son más comilones, otros más inapetentes… y que determinados alimentos no les pueden gustar, pero cuando un niño se porta mal en todas las comidas, lo más habitual es que esté llamando la atención de los padres. Los niños saben que es un momento propicio para hacerlo, y a veces juegan con eso.

¿Cómo deben reaccionar los padres en estos casos? ¿Hay que castigar a los niños?

Si un niño está intentando llamar la atención, no tenemos que utilizar el castigo como estrategia, pues verá que aunque sea de forma negativa, sigue acaparando la atención del adulto; si no la EXTINCIÓN, que vea que así no te hacemos caso. Si tu no comes o te dedicas a hacer tonterías en la mesa, lo que haremos será dejar de prestarte atención, ni te miro, en cambio cuando si que comes o te comportas de forma correcta si que te hago caso, participas en la conversación…

¿Hasta qué punto es importante que padres e hijos compartan la hora de la comida?

Eso sería lo ideal. Quizás cómo o el coincidir a la hora de la comida entre semana puede ser muy complicado porque los niños están en el colegio, los padres trabajando… se puede intentar coincidir en la cena y los fines de semana. Compartiendo la comida, ayudamos a que los niños se sientan más integrados en la dinámica familiar, aprovecharemos el momento para conversar y que cada uno cuente sus cosas… Además lo ideal es mantener unos horarios que nos faciliten además de mantener una rutina que favorezcan la regularidad de las ingestas.

¿Puede verse la televisión mientras se come o es mejor que la familia charle durante la misma?

Es muchísimo mejor eliminar la tele de la comida, pues de esta forma favorecemos la comunicación durante la comida. Y no nos engañemos es más fácil mantener una conversación con la tele apagada. De esta forma, conseguiremos principalmente tres objetivos:

Que los niños tarden menos, pues eliminamos un elemento distractor, muchas veces los niños se quedan “abducidos” delante del televisor, además, con la tele puesta se premia la lentitud, pues cuanto más tarde en comer, más rato de tele veo.

Que los niños se centren en la comida, no solo en ingerir los alimentos, si no en conseguir buenos hábitos alimentarios, además de un comportamiento correcto en la mesa.

Darle importancia a la comunicación familiar. No podemos olvidar la parte social de la comida, durante la misma no solo ingerimos alimentos, si no que conversamos con nuestros compañeros de mesa. Si hemos dicho que es bueno realizar al menos una comida en familia, aprovechemos el momento para charlar, que cada miembro pueda contar sus vivencias del día…

Si tenemos dos hijos y uno come bien pero el otro se porta mal, ¿cómo deben actuar los padres? ¿Se puede comparar a los niños?

Tenemos que pararnos a observar a ambos hijos y sobre todo pensar ¿quién es el que tiene más atención? Lo habitual es que, precisamente el que peor se porta es él que acapara la atención del adulto con frases del tipo come…pórtate bien… y al hermano que está comiendo correctamente es al que no hacemos caso. Se trata de dar la vuelta a la situación, vamos a atender y hacer caso al que se porta bien.

Eso no implica el entrar a comparar a ambos, si no, dejarles muy claro que vamos a hacer caso al que se porte bien (y además tenemos que especificar que es eso de portarse bien en la mesa), y que con el que no esté comiendo, se esté distrayendo, o se dedique a jugar en la comida no queremos estar. De esta forma reforzaremos al hermano que se porta bien, pero sin entrar en comparaciones entre ambos.

¿Desde qué edad puede empezar a inculcarse a los niños el buen comportamiento en la mesa?

Desde el principio, incluso cuando todavía son bebés, conviene que ya tengamos claras las pautas a seguir en las comidas, y se las vayamos inculcando a nuestro hijo, por ejemplo, desde bien pequeñín podemos enseñarle que cuando comemos, estamos a eso “a comer”, y no distraerle con la tele, o con juguetes, o parar para realizar otra actividad como el cambio de pañal…  tiene que aprender que estamos comiendo.

Consejos prácticos para mejorar la comida con niños, entrevista con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación

Cuentos para comer sin cuentosPasar del “este niño no me come nada” al “¡Qué bien que come!” no es sencillo. Pero este paso puede ser más fácil de la mano de la psicólogía, en esta ocasión, y a raiz de la colaboración con la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación, os ofrezco unos consejos prácticos para que la vida alrededor de la mesa familiar con niños pequeños sea más feliz. Y nutritiva.

¿Qué estrategias o “trucos” puede dar a los padres para que sus hijos coman mejor o, al menos, sin que haya una guerra de cubiertos en cada comida?

Lo primero que tenemos que hacer es que el niño sepa que se espera de él en la comida. Una instrucción del tipo “pórtate bien” es demasiado ambigua y no le estamos explicando que tiene que hacer.  Por eso nos puede funcionar hacer una listado con las reglas que tenemos en la mesa. Como pueden ser:

  • Se come todo lo que está en el plato. Hay padres que sirven mucha comida a sus hijos y luego negocian cuanto se comen. El niño no tiene que entrar en este juego, sino que el adulto le servirá una cantidad adecuada y razonable, y eso es lo que se come. No negociamos con él. Si quieres más se puede repetir.
  • Pondremos un tiempo para la comida, y que los niños aprendan a comer en ese tiempo, pues otro de los problemas habituales, es que los niños tienden a alargar mucho las comidas, entre otras cosas porque saben que así tendrán un mayor rato de atención.
  • No se hacen tonterías en la mesa. Tienen que saber que cosas se permiten y cuales no, y que entiendan que estar comiendo o cenando con los mayores, implica tener un comportamiento correcto durante la comida, y que si no lo tienen no les vamos a hacer caso.

Enseñemos al niño a comer sólo desde pequeño, no dejemos que este aprendizaje lo haga exclusivamente en el comedor del colegio, pues será más fácil hacerlo en casa, donde puede disponer de más atención, tiempo… de tal forma que cuando llegue al cole, ya sepa manejarse con los cubiertos, y no dependa del adulto. Son muchos niños, y no hay una cuidadora por niño.

Intentemos que los niños lleven una dieta sana, equilibrada y variada desde pequeños, lo ideal es que los nuevos alimentos, ya han sido introducidos desde casa, “no descubrir la fruta y la verdura en el colegio”.

No sobreprotejamos al niño, y no le demos de comer, de esa forma no le estamos permitiendo entrenar el hábito, y que se vaya haciendo autónomo en el mismo. En el colegio tendrá que comer él solito, y no se lo va a dar una cuidadora.

Armémonos de paciencia, el aprendizaje es difícil, y se van a manchar, se les va a caer… es normal, no les regañemos, es importante que desde pequeños aprendan a manejar los cubiertos, y no les demos la sopa, porque se le va a caer se van manchar lo va a poner todo perdido…, hagamos con uno de esos simpáticos “baberos-chubasqueros”, y que el niño aprenda aunque se manche.

No olvidemos que la tarea de aprender a comer, es responsabilidad de los padres, no del colegio. Los niños no van al comedor a aprender a comer y a comer de todo, eso se tiene ir haciendo también desde la familia.

Los deberes de los niños: ¿tarea para los padres o para los hijos? colaboración con el diario El Confidencial

DEBERES100OK--644x362Los niños necesitan practicar los nuevos conocimientos, sobre todo en etapas claves como el aprendizaje de la lectoescritura, y para afianzar la mecánica de muchos aprendizajes. Es por eso que muchos días traen deberes del colegio para hacer en casa. Pero no podemos olvidarnos que los deberes son responsabilidad de los niños, no de los padres, y que los padres asuman esa responsabilidad es un error del que siempre nos arrepentiremos.

Lo ideal sería que los niños contasen con más tiempo dentro del horario escolar para poder realizar los deberes, pero también es importante que los niños aprendan la importancia del esfuerzo, del trabajo diario, y adquieran la rutina del estudio desde pequeños. Esto no quiere decir que con 8 años tengan que estar horas haciendo ejercicios en casa, pero sí un ratito de repaso para poder afianzar los conocimientos adquiridos durante el día. Según aumenta la edad, el tiempo dedicado al estudio irá aumentando progresivamente.

Los niños piensan que si otros hacen los deberes por ellos, ya no tienen obligación”

Los deberes son responsabilidad del niño, no de los padres, y desde el primer momento debemos hacérselo saber. En muchas ocasiones observamos que los estudios y las notas preocupan más a los padres que a los hijos. Esta es una actitud errónea, pues de esta forma, no lograremos que los niños asuman la responsabilidad de sus tareas y de sus estudios. Los niños piensan si otro lo hace por mí, ya no tengo esa obligación, y además se puede convertir en una llamada de atención hacia el adulto.

La labor de los padres aquí será, sobre todo, ayudarlos a organizarse cuando son pequeños y resolver posibles dudas al final. Los padres no tienen que estar sentados en la silla de al lado haciendo los deberes con ellos, tienen que estar para resolver dudas y para supervisar, pero el niño debe aprender a trabajar de forma autónoma y hacerse el responsable de sus deberes.

Pongamos un tiempo límite a la ejecución de los mismos. Muchos niños estiran el tiempo de trabajo con distracciones y excusas porque la ganancia secundaria de tener a sus padres pendientes es muy fuerte e incluso mejor que jugar ellos solos.

Pasos a seguir para conseguir que los niños se hagan responsables de sus deberes y obligaciones:

1.    Desde pequeños deben responsabilizarse de sus cosas, que no vean que no es necesario recoger sus juguetes o estar pendientes de ellos porque otros adultos los van recoger o a guardar.

2.    Si pierden algo, no hay que reponerlo de inmediato. Tienen que aprender el coste de haberlo perdido.

3.    Cada cosa tiene un sitio. Establezcamos con el niño dónde vamos a poner cada cosa, y mantengamos su sitio.

4.    Trabajemos los hábitos desde bien pequeños, no esperemos a que sean “mayores”. Todos los días nos podemos sentar un ratito a trabajar en la mesa de estudio, en el mismo sitio a la misma hora, a leer, a dibujar, a hacer letras…

5.    Establezcamos tiempos cortos de trabajo, y poco a poco vayamos alargándolos. No pretendamos que los niños estén horas trabajando ellos solos.

¿Cómo fortalecer buenos hábitos desde pequeños?

Cuando son más pequeños se trata de trabajar el hábito. No hace falta que dediquen horas de trabajo y de estudio, bastaría con 20-25 minutos diarios. Si desde el cole no mandan deberes como tal, podemos dedicar este tiempo a leer en voz alta, contestar preguntas del texto (para trabajar la lectura comprensiva) y hacer un par de operaciones aritméticas. En el primer ciclo de primaria, con esto sería suficiente.

Recomendaciones para estudiar:

1.    Utilicemos un sitio fijo de estudio. No vale hacer cada día los deberes en un lugar diferente. Lo ideal sería poner una mesa en su habitación, que tenga una buena iluminación, con la superficie lisa.

2.    Sobre la mesa de estudio solo debe de estar el libro a estudiar y el estuche. No debe de haber ningún elemento distractor, como otros libros, ordenador, móvil, juguetes, figuritas…

3.    La tele siempre debe de estar fuera del cuarto de estudio. Y los móviles, ordenadores, reproductores de música, deben de estar fuera y apagados.

4.    Hay que sentarse todos los días en la mesa de estudio a la hora pactada (mismo sitio, misma hora), siendo puntual a la hora de empezar y terminar de estudiar.

5.    Mantener la postura correcta, sentado en la silla, pies en el suelo y espalda recta. (Nada de tumbado sobre la mesa, mal sentado o estudiar en la cama).

6.    Empezar a estudiar por una asignatura mediana en dificultad, pues al comenzar, el niño está bastante concentrado, pero todavía no ha llegado al punto máximo de concentración y productividad, seguido de las asignaturas más difíciles, para terminar con las fáciles, haciéndolas coincidir cuando ya estén cansados.

Charla sobre TDAH en la Asociación de Familias de Acogida de Castilla-La Mancha

Conferencia Sobre TDAH Silvia ÁlavaEl próximo domingo, día 16, la ASOFACAM celebra su encuentro de familias correspondiente al verano. Lo harrán aprovechando la recogida de los niños que participan en el campamento en la casa rural «El Clavero», en Almagro.

Dentro de ese encuentro colaboraré realizando una charla coloquio sobre “Niños con déficit de atención e hiperactividad”, tema que preocupa a muchas de las familias de la asiciación.
Espero que sea del interés de todos.

¿Una generación de niños distinta? Las nuevas tecnologías y el ocio (y II), colaboración de Silvia Álava con el diario El Confidencial

Comunicación con nuestros hijosPautas que deben de seguir los padres

Los niños necesitan que les marquemos las normas y los límites, y eso implica en todos los aspectos de la vida, si cuando son pequeños no les dejamos ir solos por la calle, ¿por qué vamos a dejarles navegar solos por Internet? Les hablamos mucho de los peligros de la calle, pero no de las nuevas tecnologías.

  •  Hay que informar a los niños, y controlar el uso que hacen, tanto de tiempo, como de tipo de juegos y páginas que visitan.
  • Debemos estar con ellos mientras juegan (sobre todo cuando son pequeños o cuando no conozcamos el juego o la página o red social a la que acceden).
  • Pongamos el ordenador, la tabletas y otros dispositivos electrónicos a la vista de todos, no permitamos que se encierren en su habitación mientras lo utilizan. La pantalla siempre tiene que estar a la vista del adulto.
  • No permitamos que jueguen a juegos que no son de su edad. A ningún padre se le ocurría dejar beber o fumar o ver pornografía a su hijo, ¿por qué sí que se permite con los videojuegos? Si pone que es para mayores de x años, será por algo.
  • Los niños de hoy en día están inmersos en el mundo tecnológico y las redes sociales forman parte de él. Pero eso no implica que estén preparados para ellos. Muchas veces estas herramientas se les quedan grandes y no son capaces de asumir la responsabilidad o las consecuencias del uso de las mismas.
  • Hasta que el niño cumpla 18 años, los padres son los responsables de todo lo que está colgando el menor en la red, así que como responsables que son, deben de vigilar lo que éste suba en su página. Sobre todo haciendo especial hincapié con las fotos y la información que se suministra (que no ponga su dirección, por ejemplo). Observar también con quién están hablando y advertirles de los peligros de hablar con desconocidos en las redes sociales.

 

¿Qué pasa con los juegos tradicionales?

Los niños tienen que aprender a jugar a todo, tanto con las nuevas tecnologías como con juegos tradicionales. Los juegos tradicionales favorecen aprendizajes que no se consiguen con las nuevas tecnologías. Como por ejemplo, los juegos de plastilina, los recortables, vestir y desvestir muñecos… son buenos para trabajar las destrezas finas, además de la paciencia del niño. Los juguetes tradicionales son importantísimos para favorecer una correcta estimulación en edades tempranas.

Es importante que los niños jueguen en la calle con otros niños. Cuando lo hacen, lo habitual es que no jueguen ellos solos, sino que lo hagan con más niños, por lo que previamente al juego, tendrán que negociar entre todos a qué van a jugar, cómo jugar, cuáles son las normas del juego… En este proceso implicamos procesos atencionales, de negociación, y de aceptación de unas normas y unas reglas previamente pautadas y aceptadas por el grupo, un aprendizaje muy valioso para su futuro. Los juegos que se realizan en la calle permiten una mayor movilidad de los niños, por lo que, además de hacer ejercicio, se trabaja la psicomotricidad, la coordinación (juegos de saltar a la comba, goma, mientras se canta una canción…) o el desarrollo de las destrezas finas, como puede ser jugar con la arena. Eso sí, hay un momento para cada cosa, no les llevemos al parque con una consola, porque si no, no conseguiremos los objetivos comentados.

¿Una generación de niños distinta? Las nuevas tecnologías y el ocio colaboración de Silvia Álava con el diario El Confidencial

Nativos tecnológicosEstamos ante una nueva generación de niños que son “nativos tecnológicos”, desde que nacen tienen acceso a móviles inteligentes, tabletas y ordenadores, ven a sus padres trabajar y divertirse con ellos, y están acostumbrados a utilizarlos desde bien pequeños. Hoy en día, los niños de dos años saben perfectamente cómo se ven fotos o vídeos en las tabletas o en el teléfono. Pero eso no implica que los niños tengan que tener acceso indiscriminado a las nuevas tecnologías, o que tengan que tener una tableta o un ordenador desde pequeños.

Los niños están inmersos en mundo tecnológico, por eso, no podemos pretender que no tengan juegos tecnológicos, pero sí debemos regular su uso, y no permitir que sólo jueguen con ordenadores y videoconsolas. No olvidemos la importancia y las bondades que tienen los juguetes tradicionales en el niño y cómo estos fomentan unos procesos de aprendizaje que no realizan los videojuegos.

“Los niños pequeños no deben jugar a videojuegos más de 30 minutos diarios”

 La actitud de los padres con los niños ante el uso de nuevas tecnologías para el ocio nunca puede ser pasiva. Los padres tienen que poner límites en su uso. Lo ideal es que se utilice como premio, que su uso se tenga que “ganar”, siguiendo unas pautas muy simples, para poder utilizarlas siempre tienen que estar, por ejemplo, los deberes hechos, haber obedecido durante el día, y no protestar cuando te mande apagarlo.

Por otro lado el tiempo debe estar siempre controlado: con niños pequeños no más de 30 minutos diarios. Cuando son adolescentes, también hay que seguir ejerciendo un control en cuanto a los horarios de utilización, tiempo máximo de uso, y no dejarles acceso a cualquier página o juego.

Conseguir esto es difícil, pues en la sociedad actual, en la que ambos padres trabajan y en ocasiones con horarios muy extensos, el sentido de culpabilidad afecta a muchos padres. Se sienten culpables por pasar poco tiempo con sus hijos, y el poco rato que están con ellos, les cuesta marcar las normas y los límites, por lo que no suelen limitar el acceso a los ordenadores y videojuegos de sus hijos. Por eso, no olvidemos que lo importante es la calidad del tiempo que se pasa con los hijos. Debemos recordar que los niños necesitan normas y límites, pues aunque en un primer momento les puede costar aceptarlas, es algo que les dará seguridad y confianza.

En nuestro próximo post veremos las pautas que aconsejamos seguir a los padres en estos casos.

Rebeldía en la adolescencia

Cambios en la pubertad - Diario El Confidencial - Silvia ÁlavaDedicaremos estas semanas a hablar de los adolescentes, que es un tema que se ha tratado poco en el blog:

¿Qué significa ser auténtico en la adolescencia? ¿Es una sensación diferente a la que se pueda tener en la madurez?

Cuando los niños llegan a la pubertad, biológicamente se produce un estallido de reacciones  endocrinas, que no sólo conllevan un aumento de los órganos sexuales, (llegada de la menstruación y desarrollo mamario en las chicas, y producción de esperma y  aumento de la pilosidad en los chicos),  sino que además producen  un cambio en todas las relaciones del niño consigo mismo y  con su entorno. Las hormonas van a adquirir un gran protagonismo, de tal forma que en muchas ocasiones serán las que tomen las riendas de su  comportamiento. El adolescente se siente confundido y en muchas ocasiones,  aunque parece haber asimilado los cambios físicos producidos en su cuerpo, no es capaz de controlar los desajustes hormonales propios de esta etapa; incluso puede llegar a sentir que ser auténtico es dejarse llevar por lo que te apetece, por lo que “te pide el cuerpo”, sin pararse a pensar las en las consecuencias que pueden tener determinadas conductas.

Por el contrario, ser auténtico en la edad adulta, aunque aún puede estar unido con la idea de hacer lo que uno quiere, significa alcanzar la madurez que te permite ser uno mismo, sin manipulaciones ni condicionantes externos. Los adultos soñamos con tener más capacidad de autocontrol y gobernar nuestras vidas; queremos enfrentarnos tal y como nosotros deseamos a las distintas situaciones que vivimos, intentamos alcanzar nuestras metas, las nuestras, no las que otros pueden tratar de imponernos. Esas metas en las que creemos, con las que nos identificamos y por las que luchamos.

Juegos electrónicos infantiles, colaboración con la revista SOS Mamá

Juegos electrónicos para niñosEs muy importante que un niño interactúe con otros niños, que corra, que salte, que negocie a qué jugar, que aprenda a ganar y a perder con otros niños… aunque tampoco debe quedarse atrás en la evolución tecnológica de la sociedad…

Pinchar en el siguiente link para acceder al artículo: Juegos Electrónicos para niños

Niños en el diván, colaboración con la revista YoDona

Os adjunto la colaboración publicada el pasado sábado en la revista YoDona en la que diferentes profesionales hablamos sobre el aumento y las causas de las consultas relacionadas con niños en los gabinetes de psicología (Creo que pinchando en ella podréis leer el artículo):

Niños en el diván

De niñas a Malotas, nuevo libro de Ángel Peralbo

De niñas a malotas Ángel PeralboDe niñas a malotas es un libro que refleja con acierto y profundo conocimiento cuál es la realidad de las chicas adolescentes hoy y, también, cómo afrontan sus padres ese momento tan difícil de sus «princesas». Ellas, entre la búsqueda de libertad y la inseguridad; sus progenitores, entre el amor incondicional y el desconcierto.

Ángel Peralbo, psicólogo especializado en adolescencia y autor de El adolescente indomable –del que se han vendido 10.000 ejemplares−, explica por qué muchas jóvenes no son dueñas de sus vidas, aunque parezca lo contrario; qué las lleva a tener prisas por crecer; qué hace que se sientan incomprendidas; cómo manejan las turbulentas relaciones con sus amigas o sus conflictos con su propia imagen; cuáles son los peligros en su tiempo de ocio; por qué caen en las redes de una pareja tóxica que sigue patrones de antaño…

Todas estas cuestiones y muchas más en una obra imprescindible para comprender y poder ayudar a su hija adolescente, y aprovechar la oportunidad que nos da la adolescencia para garantizar que tenga una autoestima adecuada.