Entradas

Consejos para fomentar la lectura en los niños. Colaboración en la revista Padres y Colegios

Os adjunto el nuevo ejemplar de la revista Padres y Colegios en el que en la página 20 hablamos sobre consejos para fomentar la lectura en los niños:

 

Queremos que Crezcan Felices regalo recomendado para Navidades por ZurdaMagazine.com

Os adjunto el enlace al artículo Gift Guide 2015. Regalos Top para quedar bien en Navidad realizado por ZurdaMagazine.com dentro del cual han considerado al libro Queremos que Crezcan Felices como uno de los must!

Regalos Navidad

­

 

­

Gift Guide 2015 | Zurda Magazine

Educativos

Los libros siempre serán una opción especial y muy oportuna para regalar, pero si quieres hacer un regalo a un familiar muy cercano con hijos a partir de los 6 años de edad, el libro de la psicóloca Silvia Álava: Queremos que crezcan felices, será una guía de mucha ayuda, especialmente para quienes tengan hijos en la etapa de niñez y/o adolescencia, con consejos útiles para la vida diaria, y de cómo abordar temas tabú de forma natural con ellos.

25152_CUB_QueremosQueCrezcanFelices.indd

2 de Diciembre a las 19,30h Presentación del libro Queremos que Crezcan Felices

El 2 de Diciembre a las 19,30h Presentación del libro Queremos que Crezcan Felices. Será en la Delegación del Gobierno de Madrid (C/ Miguel Ángel, 25) y contará, con:

  • La delegada del Gobierno de Madrid, Doña Concepción Dancausa.
  • El periodista Don Antonio San José.
  • El psicólogo y prologuista Don Javier Urra.
  • La psicóloga y directora del Centro Álava Reyes, Doña María Jesús Álava.

Invitación presentación libro Queremos que crezcan felices

Entrada libre hasta completar aforo. Necesaria confirmación en los mail: mamoran@alavareyes.com, info@alavareyes.com o en el teléfono 639 650 578

Os espero!

Cómo mejorar las técnicas de comunicación interpersonal. Taller de Patricia Ramírez

Hoy he tenido el placer de asistir al taller impartido por Patricia Ramírez en el Congreso Internacional de Psicología Clinicia de Granada. El taller ha estado genial! hemos aprendido un montón!

Además, he aprovechado para compartir con ella mi nuevo libro Queremos Que Crezcan Felices. Un gustazo de jornada!

Patricia Ramírez y Silvia Álava

«Los padres no están para servir a sus hijos. No son sus súbditos» entrevista de Carlota Fominaya en el diario ABC

«Queremos que crezcan felices, de la infancia a la adolescencia», el nuevo libro de la psicóloga infantil Silvia Álava, llega a las librerías casi por petición popular

SILVIA ÁLAVA 44«Tras la publicación de «Queremos hijos felices», muchos padres nos comentaron que querían saber cómo actuar con hijos más mayores. Por eso en esta nueva entrega hemos decidido centrarnos en el periodo que va comprendido entre los seis y los doce años». Así, a través de experiencias reales vistas en consulta, Álava va tratando todo aquello que causa dudas a la familia, y hace que los padres se sientan mal, fallen, pierdan la paciencia, griten o digan cosas de las que luego se arrepienten.

-Muchos padres de hoy se ven perdidos ante tanta información de cómo educar a sus hijos.

-Los padres de hoy lo tienen más difícil que nunca. Porque se les junta que es verdad que están muy preparados a nivel profesional pero luego tienen un nivel de exigencia altísimo. A los padres de hoy en día se les exige prácticamente que sean perfectos en todas las facetas de su vida, incluida la paternidad. Pero es que la sociedad también exige a los niños que sean perfectos. Los niños desde bien pequeños ya tienen que estar apuntados a idiomas, a algún deporte, sacar unas notas estupendísimas… Creo que debemos relajarnos, intentar disfrutar de la paternidad, y que los niños disfruten de la niñez. Los padres deben ya no solo trabajar ese sentimiento de culpabilidad, sino también que somos imperfectos. Deben asumirlo. Lo van a hacer lo mejor posible, pero nunca hay que buscar ser el padre perfecto, porque el padre perfecto y la madre perfecta no existen.

 -Los niños de hoy, también parecen estar expuestos a demasiada información, y a un altísimo nivel de exigencia. Con cuatro años van a clases de chino, de equitación, de música, y de predeporte.

-Los niños necesitan tiempo para jugar, y también necesitan tiempo para aburrirse. Hay momentos y edades para todo. Pero incluso cuando son un poquito más mayores, que ya no estamos hablando de niños pequeños, a partir de los 6 años, también necesitan un «tiempo en blanco», por así decirlo. Lo que no podemos pretender es que un niño tenga desde que se levanta hasta que se acuesta incluida toda la tarde completamente planificada de tal forma que no les sobra ningún minuto libre. Ese ritmo no hay quien lo aguante. Porque eso implica estar en una continua capacidad de atención, de organización, de planificación… no les das tiempo para distraerse un minuto con un muñeco. Los niños de hoy en día tienen que aprender a aburrirse.

Es genial aprender a aburrirse, aprender a estar con uno mismo… Si están todo el tiempo con un adulto que les guía, les planifica la tarea, no les dejas favorecer su autonomía, no les dejas generar recursos… No decimos que los niños no tengan que hacer actividades, pero sí que hay que reservar un tiempo libre para que estén ellos solos, que aprendan a entretenerse, que aprendan a aburrirse, y a generar una serie de competencias.

-Pero ahora todos los niños van a extraescolares. Parece que si no puede jugar en desventaja con otros niños de su entorno.

-Respecto a esto, es importante saber que cada niño tiene una velocidad de desarrollo. Y que no le podemos comparar ni con los amigos ni con los hermanos. Eso hay que asumirlo. A lo mejor el hijo del vecino tiene otra realidad, u otras competencias diferentes. Cada niño puede tener unos puntos en los que destaque, y esto no significa que sean ni mejores ni peores. Dentro de la familia, educar no es favorecer una competición para ver qué hijo es el mejor. Cada niño tiene que hacerlo lo mejor que pueda según sus posibilidades. Y nosotros tenemos la responsabilidad de reforzar según sus posibilidades, pero no se les puede exigir a todos los niños lo mismo. Eso es una faena. Porque hay algunos que pueden dar muchísimo y otros no te pueden dar todo. Y por supuesto no puedes compararle con amiguitos o vecinos…

-Muchas veces son ellos mismos los que a edades muy tempranas se miden con aquellos niños que les rodean de forma habitual.

-Sí. También ocurre. Pero muchas veces los niños no entienden que los chavales con los que tratan son mayores que ellos. Y un año en un pequeño de esas edades es muchísimo, es un mundo. Sobre todo porque maduran cognitivamente como a estirones. Igual que cuando crecen en altura. En este sentido a los 6 años hay un cambio muy importante, donde la función ejecutiva se empieza a regular. Entorno a los 8 o 9 años se produce otro cambio importante. De pronto se produce ese estirón y se ve todo de golpe. De la noche a la mañana no pero si de una semana a otra. No desesperemos. Cuando se trabaja con los niños determinados aspectos de su evolución y no vemos resultados no es que no se estén consiguiendo objetivos. Es que los niños necesitan un determinado periodo de tiempo para ir asimilando el aprendizaje.

-En el libro nos ofrecen un consejo muy básico, como es no poner etiquetas al niño. ¿Qué alternativas hay?

-El niño nunca va a funcionar bien con etiquetas. Una de las cosas en las que insistimos mucho es que en castellano existen dos verbos, ser y estar. Podemos decir «tú no eres malo; te estás portando mal, y en concreto hoy porque no has hecho los deberes, porque has gritado a tu hermano…». Debemos especificar exactamente lo que está haciendo mal en ese momento.

-¿Dónde está el límite para llevar al niño a una consulta en el psicólogo infantil?

-La consulta de psicología infantil se ha polarizado mucho. Vemos casos en los extremos, por así decirlo: Padres cuyos hijos no tienen ningún problema de salud mental, que no tienen ninguna patología ni nada clínico. Son historias que se valoran y a los que simplemente se les ayuda porque quieren aprender a hacerlo mejor. Quieren tener menos desgaste emocional en el día a día. O que ven que les está costando más toda la parte emocional del niño. O que quieren aprender sobre regulación emocional, y cómo afecta o cómo tolerar la frustración, cómo se autocontrola. No son en absoluto casos patológicos, pero que acuden a consulta porque quieren saber qué es lo que pueden hacer para mejorar. Por otro lado están los otros casos en el otro extremo, que son patologías más complicadas. Casualmente, son familias que tardan más en venir a consulta. Si que es verdad que se complica pero siempre hay un margen de reacción y un margen de mejoría, si no, no me dedicaría a esto en concreto.

-A su juicio, ¿en qué aspecto deberíamos trabajar sí o sí todas las familias?

-En inteligencia emocional (IE). Aunque de unos años a esta parte ya se empieza escuchar, sigue siendo un tema desconocido. Hay muchas teorías y modelos para trabajarla. A mí me gusta mucho el modelo de Salovey y Mayer, de la Universidad de Yale (EUA), que fueron los que propusieron el propio término de IE. Ellos proponen un modelo basado en cuatro habilidades: la percepción emocional, la comprensión emocional, la facilitación emocional y la regulación emocional.

Hay muchos estudios que relacionan precisamente la regulación emocional con un factor de predicción de éxito en la vida. Y también mucha gente que piensa erróneamente que las emociones hay que suprimirlas o hay que dejar de sentirlas, cuando eso es absolutamente imposible. Tu tienes una emoción y la vas a sentir irremediablemente.

Lo que hay que hacer es aprender a regularlas. Tenemos que entender que cuando afloran en determinados momentos, esas emociones van a facilitarme las cosas, y simplemente tengo que dejarlas que fluyan, porque son apropiadas para esa situación. Si me ha pasado algo puede ser normal que surja la tristeza, y me tengo que permitir mi ratito de estar triste. Pero si yo tengo que ir a dar una conferencia o hablar en público o tengo una reunión en el trabajo y me estoy poniendo nerviosa, eso tengo que aprender a regularlo. Porque ahí los nervios y la ansiedad no me aportan nada, no me ayudan, y me van interferir en mi desempeño.

Los niños también deben aprender a regular las emociones. Hay muchos padres que confunden regular las emociones con aceptar el estallido emocional. Si a determinada edad el niño se frustra por algo, y le permitimos una pataleta que no está ajustada a su edad, con un estallido de gritos y contestaciones, el niño volcará su frustración en los padres.

-¿Cuál debería ser la actitud de los padres ante una pataleta de un niño de 6 o más años?

-En ese momento no se puede dialogar, hay que decirle que se calme. El niño tiene que aprender a calmarse. El problema fundamental es que intentamos dialogar con los niños y hacerles razonar en el momento de estallido emocional, y entonces lo único que conseguimos es que la situación, por así decirlo, termine de explotar. Porque además, como padre o como madre, es muy difícil mantener la calma con un niño gritando. En ese momento hay que dejar que la situación pase, y será cuando el niño esté tranquilo, cuando realmente se pueda hablar y tratar de razonar con él. Al niño le ha podido sentar mal una cosa pero eso no le da derecho a volcar su frustración con la persona que tiene delante. Ya sea su padre, su madre o su hermano.

-¿Qué hacemos con un niño manipulador en casa?

-Los niños manipuladores tienen muy claro su objetivo y no les importa en un determinado momento darle la vuelta a la situación para salirse con la suya. Hay que tener cuidado con los niños que tienen esa tendencia a manipular y ven que la manipulación les sale bien, porque entonces lo van a seguir haciendo. El problema es que se ven muy reforzados, porque consiguen su objetivo. Pero cuando sean un poquito más mayores, o fuera de casa, se van a dar cuenta de que la manipulación no funciona.

Por eso nosotros insistimos tanto en el libro como en consulta que en casa se le puede querer mucho y permitirles todo, porque el amor hacia los hijos es incondicional, pero el problema es que esos niños luego tienen que salir a la sociedad y sus amigos y sus profesores no van a tener un amor incondicional hacia ellos. Los padres sí, y es genial que lo tengan porque además es su labor. Pero también lo es ayudarles a que sean capaces de regularse, de aprender unas básicas que luego le permitan ser feliz en el trabajo y en la vida.

-¿Cuáles son los síntomas más claros de baja tolerancia a la frustración?

-Cuando algo no les sale a la primera a estos niños, o no les sale como creen que les tendría que estar saliendo, entonces se enfadan, y tiran lo que están haciendo al suelo, o tachan, y borran el dibujo. Cuando son más mayores, abandonan y se van del juego. Además se crean ellos mismos una película mental que cada vez les va bloqueando más. Por eso es muy importante que trabajen la frustración. Porque con ella no se consigue nada en la vida. Y encima, les hace sentirse francamente mal, porque cada vez es más difícil conseguir resultados. Hay que entrenar a los niños en el esfuerzo y en la constancia y en que aprendan que es raro que las cosas nos salgan bien a la primera. Que lo normal es que todos tengamos que hacerlo varias veces antes de tener éxito. Ojo, que también hay que ajustar un poco los objetivos que les pedimos.

-Los niños se pelean. ¿Cómo podemos darles alternativas, sin intervenir?

-Lo ideal es que si tienen la misma edad, es decir, si es entre iguales, que aprendan a resolverlo entre ellos sin intervención de un adulto. Porque si intervenimos, no aprenden los recursos y la próxima vez no sabrán como solucionarlo porque pensarán que ya vendrá alguien a solucionárselo. Pero eso no quita para que una vez que ya ha pasado la pelea, hablemos sobre ello, y veamos qué pasó. Para que les preguntemos: ¿Qué es lo que tú sentías? ¿Qué es lo que sentía el otro niño? ¿Por qué discutíais? ¿Cómo se te ocurre a ti que podíais arreglarlo? Si vemos que una situación es muy repetitiva, podemos intentar ensayarla y llegar en común a una solución. Lo que en psicología llamamos «role-playing».

-Los niños de hoy tienen móvil cada vez antes. ¿Qué opina de esto? ¿Cuáles cree que deberían ser las normas en una familia?

-Es importante que quede claro que el móvil lo pagan los padres, y que los niños entiendan desde el primer momento que no tienen derecho al móvil. Que si nos cogemos la Ley de Derechos del Niño, en ninguno de los punto o cláusulas pone que los niños tengan derecho al móvil. El móvil se lo tienen que ganar. ¿Y cómo se lo tienen que ganar? Cada familia tiene que decidir cuáles son las cosas que hay que cumplir. Si los chavales tienen que haber hecho los deberes, que haber estudiado, haber recogido la casa, ayudado a poner la mesa, a hacer la cama… que no está mal que los niños ayuden en casa y que aprendan a ser cada vez más autónomos. La familia es un equipo donde todos tienen que hacer cosas. Papá y mamá no están para servir al niño. Están para darle su amor incondicional, pero no para ser sus súbditos.

Fuente: diario ABC Carlota Fominaya

Silvia Álava alerta sobre los perjuicios que causan los ‘padres helicóptero’ en el diario El Norte de Castilla

La psicóloga advierte de que la obsesión por sobreprotegerles contribuye a criar hijos infelices

Silvia Alava - Escuela de Padres - El Norte de CastillaSobreprotección. Esa es la palabra maldita, el origen de muchos de los casos que la psicóloga Silvia Álava Sordo se encuentra cada día en su consulta. No es la primera vez que se escucha esta palabra en la Escuela de Padres de El Norte de Castilla. La pronunció Javier Urra. Y también Bernabé Tierno. Y la repiten muchos expertos una y otra vez con un símbolo de alerta en rojo vivo dibujado junto a ella.

No es para menos.

«Si no hemos hecho nada para que aprendan a tolerar la frustración, no aprenderán cómo evitarla», advertía la psicóloga vallisoletana ayer en el salón de actos de EspañaDuero, que acogió esta segunda jornada bajo el patrocinio de Adeslas, Alimerka y Coca Cola.

Y es que las consecuencias de la sobreprotección son nefastas. «Estos niños sobreprotegidos tienen más posibilidades de ser víctima de acoso escolar», explicó Álava. Y claro, «a la larga serán más infelices».

Justo lo contrario de lo que quieren sus padres. «El primer día que vienen a la consulta siempre me gusta terminar preguntando qué quieren conseguir para sus hijos, y la respuesta que más nos dan, independientemente del diagnóstico, es que sean felices». La paradoja educativa. Por querer obsesivamente que sean felices, lo que se consigue es exactamente lo contrario. Los psicólogos han tipificado estos comportamientos sobreprotectores. Los llaman ‘padres helicóptero’ o ‘padres apisonadora’. «Son los que resuelven sus problemas antes de que pida ayuda. El niño no desarrolla sus propios recursos y sus competencias, porque se los resolvemos nosotros. Hay que dejarles, que se caigan, que aprendan a levantarse. También se llaman padres apisonadora, que allanan los caminos antes de que pasen los hijos», explicó Silvia Álava.

Y de ahí se derivan otros problemas. Porque un comportamiento sobreprotector suele ir acompañado de otras cosas que multiplican el conflicto. Como sentirse culpables por no dedicar a los hijos suficiente tiempo. «Ese sentimiento de culpa hay que trabajarlo, aumentar la cantidad de tiempo que les dedicamos a veces no es posible, pero sí es muy importante la calidad de ese tiempo». ¿Cómo? Pues por ejemplo evitando distraerse cuando se esté con ellos durante ese tiempo que, por breve que sea, sí es única y exclusivamente para estar con ellos.

Ayudar, no sustituir

Silvia Alava - Presentación Escuela de Padres - El Norte de CastillaLos niños tienen problemas. Todos los días. Y la tendencia de ese ‘padre helicóptero’ es a solucionárselos. Silvia Álava propone un camino algo más complicado pero también más fructífero a largo plazo. «Primero hay que escucharle sin distracciones. Ponernos a su nivel, mirándole a los ojos. No quitar importancia al problema. Y luego intentar que sea él quien encuentre la solución». A veces no es fácil.O no tiene la capacidad de razonamiento suficiente como para llegar a esa solución por sí mismo.Entonces es cuando hay que intervenir, pero sin pasarse. «Si no se le ocurre la solución, darle pistas que favorezcan su razonamiento y su lógica para que él llegue a ella».

El libro de Silvia Álava –‘Queremos hijos felices’– está enfocado a niños de entre 0 y 6 años. Por eso muchas de las pistas que lanzó durante su conferencia, y durante las intervenciones con el público, tenían que ver con sentar unas bases desde las que empezar a trabajar. A la hora, por ejemplo, de encomendar unas tareas que deben obedecer. «Hay que tener claro qué tienen que hacer. Y decirle las tareas de una en una. Establecer cómo hacerlo, un tiempo límite. Y las consecuencias de hacerlo. Pero consecuencias en positivo. La tableta, el ordenador, ver la tele, te lo vas a ganar pero haciendo lo que te corresponde, obedeciendo a la primera», puso como ejemplo.

Otra pista. Esta, contra las rabietas. «Lo que quiere el niño es nuestra atención. Si le retiramos la atención, además hay que retirarles lo que están haciendo». Es decir, no vale con decir ‘no te hago caso’ si el niño sigue viendo la tele, porque entonces la medida no será efectiva. Y esa cesión, a la larga, acaba teniendo efectos dañinos. «Muchas veces vemos casos bastante complicados que tienen en la base el miedo de los padres a decirles que no, a que se fueran a enfadar los niños. Y el niño ha cogido una fuerza que no le correspondía».

Vista la conferencia, cabe coincidir con ella en algo: «Hay un gran desnivel entre la preparación que recibimos para desempeñar bien nuestros trabajos y la formación que tenemos para ser padres, para educar a nuestros hijos».

Queremos Hijos Felices - Silvia Álava

Videochat en el diario El Norte de Castilla hoy 9 de noviembre a las 13h

silvia-alava-el-norte-de-castillaSilvia Álava, psicóloga infantil, participará el próximo 10 de noviembre, a las 19:00 horas,  en la Escuela de Padres de El Norte de Castilla (en el salón de Actos de EspañaDuero de Fuente Dorada, en Valladolid), con la conferencia ‘Cómo conseguir que nuestros hijos sean felices y capaces’. El día antes, 9 de noviembre, podrás charlar con ella desde las 13:00 horas en el videochat de El Norte de Castilla. ¡Puedes dejar tus preguntas en el siguiente enlace!: http://bit.ly/1kvpTpy

Queremos que Crezcan Felices: mi nuevo libro ya a la venta

Hoy jueves 8 de octubre presentamos a los medios de comunicación mi segundo libro: Queremos que Crezcan Felices

  • Este libro ofrece a los padres una guía de consejos para sus hijos de seis a doce años
  • El manual aborda temas de especial relevancia para entender mejor a los niños y los cambios psicológicos que ocurren en esos años 
  • Javier Urra menciona en el prólogo que este libro rebosa experiencia, sentido común y ciencia educativa

Madrid, 8 de octubre de 2015.- ¿Hay que ayudarle con los deberes? ¿Cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora?, ¿Qué criterios se deben seguir para la elección del colegio?, ¿Cómo gestionar la «paga»?, ¿Y si mi hijo es el único que no tiene móvil?, ¿Debo ser su agenda?, ¿Cuándo iniciarles en la información sobre la sexualidad?…

 

Estas son algunas de las muchas preguntas a las que la psicóloga infantil Silvia Álava da respuesta en su nuevo libro “QUEREMOS QUE CREZCAN FELICES. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)”.

Después de su primer libro “Queremos Hijos Felices (de 0 a 6 años)”, en el que se da respuestas a situaciones como decidir si llevar a los niños a la guardería, aprender a estimular la inteligencia del bebé, elegir el colegio adecuado, optar o no por dejarles en el comedor o corregir las primeras rabietas; la autora centra sus esfuerzos en solucionar las numerosas dudas que muchos padres tienen para saber cómo actuar con sus hijos más mayores.

 

Consejos para afrontar las dificultades de los hijos

En primer lugar, los progenitores deben saber que no existen los padres perfectos; lo más importante es saber afrontar el día a día con los niños e intentar esforzarse para dar lo mejor de sí mismos. “Un buen padre es el que se involucra en la educación de su hijo”, señala Silvia Álava quien destaca que “no hay un baremo para determinar en qué medida se es buen padre o buena madre, y no debemos destruirnos con otras teorías”.

 

Normas, límites y algunas pautas básicas de educación

Los niños necesitan saber qué está bien y qué está mal en cada momento, y cuáles son sus tareas establecidas. El sentido de lo moral no se termina de formar hasta los doce años de edad, razón por la que requieren que sus adultos de referencia les vayan guiando y les enseñen las reglas básicas de educación para que se comporten de forma correcta. Hay que trabajar la importancia del esfuerzo y de la constancia de forma que los niños puedan conseguir buenos resultados y valoren que detrás de una buena acción siempre hay una recompensa.

 

Desde los 6 hasta los 12 años

Silvia Álava dedica una sección especial –“A partir de los seis años hasta los doce- en la que ofrece las diferentes pautas para conocer cómo se desarrolla la amistad en los niños; la mejor manera de actuar cuando un hijo se pelea con sus amigos o cómo gestionar la paga; además, ofrece ayuda sobre otros temas de gran actualidad, como decidir la edad adecuada para que nuestros hijos tengan teléfono móvil.

 

¿Qué hacer con las nuevas tecnologías?

Los padres deben estar muy atentos para establecer un buen uso de las nuevas tecnologías. Se debe limitar y controlar tanto el tipo de páginas webs que visitan como el tipo de juegos a los que acceden. Por ejemplo, la autora recomienda situar siempre los aparatos electrónicos a la vista de todos los adultos para supervisar que los contenidos que van a visualizar los niños sean adecuados para su edad.

 

¿Cómo afrontar los miedos?

Además, en el manual se pone especial atención a los miedos que sufren los niños en esas edades, ya que es importante que aprendan a superarlos cuanto antes. De este modo, se reforzará su seguridad y su autoestima. No podemos olvidar que los niños aprenden por modelado, lo que significa que si los padres les transmiten inseguridad los pequeños lo notarán y se convertirán en personas miedosas.

 

Los estudios

Para muchos padres elegir el colegio adecuado para los hijos es una tarea muy complicada, pero siempre hay que pensar en que se deben cubrir las necesidades específicas de cada niño.

Durante el periodo escolar, los profesores siempre serán figuras de autoridad y respeto, y así deben tratarles tanto los padres como los niños.

 

¿Deberes para padres o para hijos?

Silvia Álava nos recalca en este capítulo del libro que los deberes siempre son responsabilidad de los niños, no de los padres. Sin embargo, cuando los hijos son pequeños debemos ayudarles para que se organicen correctamente. Además, hay que evitar el error de sentarse a su lado para hacer los deberes, ya que solo debemos solucionarles ciertas dudas y supervisar el trabajo y la constancia.

 

Cambios psicológicos en la adolescencia

Es cierto que esta es una de las etapas más complicadas para todos los padres y madres, pero hay que tener claro que a pesar de los cambios de conducta que puedan experimentar los chicos este periodo no es siempre conflictivo. En esta edad es importante que los padres se ganen la confianza de los hijos para que así les puedan contar lo que les sucede, pero sin forzarles.

 

El prestigioso psicólogo Javier Urra destaca que “este libro rebosa experiencia, sentido común y ciencia educativa, de él se pueden extraer diversos mensajes útiles para todos los progenitores. La autora habla con rotundidad, y nos escribe desde la coherencia y el criterio. En pocas palabras, Silvia Álava aúna juventud con saber”.

Padres, niños y aplicaciones de geolocalización. Entrevista en Madrid Despierta de TeleMadrid

Os adjunto el enlace al vídeo del programa Madrid Despierta de TeleMadrid, donde a las 2horas y 28 minutos de programa intervengo para hablar sobre niños, padres y aplicaciones de geolocalización:

Silvia Álava - Madrid Despierta

Por otro lado también aparecen las primeras imágenes de mi nuevo libro «Queremos que Crezcan Felices» que presentaré a los medios de comunicación mañana jueves y que ya está a la venta!!

 

Dormir como un conejo. Colaboración con el diario El Mundo

Dormir como un conejo | cultura | EL MUNDO

El conejito que quiere dormirse' es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin‘El conejito que quiere dormirse’ es el título del libro de Carl-Johan Forssén Ehrlin, donde en forma de relato infantil, se combinan diversas técnicas de psicología para facilitar el sueño de los más pequeños.

La historia se basa en el conejito Carlos, que pese a que quería quedarse dormido, no podía; su papá y sus hermanos se dormían con facilidad, pero él no era capaz de hacerlo. A través de los cuentos y de los personajes animados, los niños son capaces de empatizar con los protagonistas, el niño con dificultades para conciliar el sueño se verá identificado con el conejito Carlos, además para facilitar dicha conexión, el autor pide al lector del cuento que nombre al niño utilizando su nombre propio para que acompañe al protagonista de la historia a lo largo del cuento, y que vaya haciendo las técnicas de relajación propuestas por los diferentes personajes del libro (el Tío Bostezo, el Caracol Durmiente, el Búho de Ojos Pesados….)

Al igual que les pasa a los niños que tienen dificultades para dormirse, el problema del conejito Carlos, es que está convencido de que él no puede dormir, y se repite continuamente, que no se puede dormir, pese a estar cansadísimo en lugar de pensar en dormir, piensa en que él no puede dormir y la cantidad de cosas que podría estar haciendo si no estuviera en la cama. Con la ayuda de los diferentes personajes, Carlitos, va cambiando su forma de pensar y al final del cuento es capaz de verbalizar que él también podrá quedarse dormido. Esta técnica en psicología se llama «autoinstrucciones», se trata en caer en la cuenta cómo nos hablamos a nosotros mismos, que en estos casos, suele ser de forma negativa, así el conejito se decía que él no podía dormir. El objetivo consiste en cambiar ese lenguaje interno negativo de «yo no me puedo dormir», por uno positivo: «Conciliaré el sueño rápido y mañana me quedaré dormido aún más rápido». Pero además es importante que el niño se lo crea, en ocasiones no basta con que se lo digan sus padres, como ocurría con la mamá conejo, si no que el niño tiene que experimentarlo por él mismo.

Otra variable que influye en que los niños no sean capaces de dormirse solos es que están muy tensos, por eso conviene practicar con ellos alguna técnica de relajación. En el libro son el Caracol Durmiente y el Búho de Ojos Pesados quienes le enseñan al conejito Carlos dos técnicas de relajación. La primera consiste en enlentecer todos los movimientos, de esa forma el cuerpo irá relajándose y cada vez notará más el cansancio. La segunda técnica se trata de una adaptación de la relajación muscular, en la que el Búho le pide a Carlos y al niño al que está dirigido el cuento que se concentre en el peso de las diferentes partes de su cuerpo, como los pies, las piernas, los brazos…

Las preocupaciones, las tareas pendientes, los problemas sin resolver… es otra de las variables que conviene controlar antes de irse a la cama, porque tanto en niños como en adultos interfieren a la hora de conciliar el sueño, e incluso pueden llegar a despertarnos a media noche. Por eso la mamá conejo le pide a Carlitos que apunte en un papel todas esas cosas que le preocupan o que quiere hacer, para dejarlos en una caja, apartados y le dice que a la mañana siguiente tendrá la respuesta a todos sus pensamientos. Ésta es una técnica que tanto los niños como los adultos pueden hacer. Cuando nos acostamos con tareas pendientes por realizar, nos es más difícil relajarnos, por eso si hay cosas que nos ha dado tiempo hacer, dejarlo apuntado en un papel, o una libreta para resolverlo a la mañana siguiente, o en el momento que corresponda, ayudará a liberar nuestra memoria a corto plazo, y nos será más fácil conciliar el sueño. Prueba a dejar apuntado al salir de la oficina las tareas pendientes para el día siguiente, o en la fecha que corresponda resolverlo, es una buena fórmula dejar citados los problemas que no son de resolución inmediata, para que no interfieran en el resto de nuestras rutinas.

A pesar de todas las técnicas que hemos comentado, aún hay niños a los que les sigue costando quedarse dormidos, siguen pensando que ellos no pueden dormir. Por eso en psicología es habitual utilizar placebo, es decir darles algo completamente inocuo, como los polvos del sueño que le da el Tío Bostezo a Carlitos, para incrementar la confianza en sí mismo, y lograr de ésta forma conciliar el sueño más rápido. El efecto del placebo es tan potente, que se ha descrito incluso en bebés de meses de edad.

No nos podemos olvidar del efecto del entrenamiento, así, al final del libro el conejo Carlitos es capaz de quedarse dormido cuando él quiere, y está convencido que cada día que pase tardará menos en quedarse dormido. Las técnicas de relajación hay que entrenarlas, y cuanto más se practiquen más efecto tendrán, y de una forma más rápida.

Utilizando la combinación de diversas técnicas citadas, conseguiremos que los niños se relajen, confíen en que ellos se pueden dormir y que cada vez tarden menos en conciliar el sueño. Es importante que los niños aprendan a dormirse por ellos mismos, que no necesiten la presencia del adulto. Dormir es una de las necesidades fisiológicas básicas y es fundamental desarrollar la autonomía en los niños, que aprendan a controlar ellos mismos sus necesidades fisiológicas básicas. De esta forma conseguiremos que sean más seguros, desarrollen mayores competencias a todos los niveles y a la larga también serán más felices.

*Silvia Álava es psicóloga y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.