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Celebramos el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil

Recuerda que leer libros con tus hijos es la mejor manera de reforzar su seguridad.


El Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil se celebra el 2 de abril, coincidiendo con el nacimiento del escritor danés Hans Christian Andersen. El objetivo, es despertar el interés y amor por los libros y la lectura de los niños y jóvenes y hacer de ello, un hábito de vida.


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Leer libros con tus hijos, la mejor manera de reforzar su seguridad

Hay muchas maneras de dedicar a los hijos tiempo de calidad; por ejemplo: leyéndoles un cuento por la noche, lo cual también significa ayudarlos en su crecimiento.

Por Alicia Kelsey López Medina

Uno de los hábitos que brinda mayor bienestar es la lectura, haciendo que sea necesario fomentarla en los niños. De hecho, numerosos expertos destacan que leer libros con tus hijos es la mejor manera de reforzar su seguridad a nivel social y emocional, además de que les ayudará en su intelecto.

Es por ello que se recomienda incorporar la lectura desde temprana edad en los menores, haciéndola parte de la rutina diaria. Una de las mejores maneras de lograrlo es leyéndoles a tus hijos un cuento en la noche; quizás haya personas que lo relacionan con una actividad cliché, pero la realidad es que es una forma de aumentar su seguridad y estimularlos.

Protegidos y sin miedos

Leer libros con tus hijos ayudará a que se sientan seguros, tranquilos y protegidos. Por lo tanto, es una herramienta para reducir sus miedos, dormir solos, o dormir con la luz apagada. Hay que recordar que, según expertos como la psicóloga Silvia Álava, los niños viven una etapa de miedos de los dos a los seis años de edad.

Amados

Otro beneficio de la lectura es que los niños se sienten amados, porque están con los seres más importantes para ellos: sus padres. Y tenerles cerca, escuchar su voz y que les expliquen las cosas los hace sentir más cercanos. Este tiempo es vital para ellos e igual para ti, porque refuerza los lazos afectivos y la confianza.

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El libro que desvela cómo disfrutar de la vida y ser felices a pesar de las dificultades

Por CARMEN RAYA

Con motivo de la celebración el 20 de marzo del Día internacional de la Felicidad, y pese a las circunstancias que estamos viviendo, Silvia Álava quiere que aprendas a ser feliz (o a potenciar al máximo dicho sentimiento) y para eso ha formulado una serie de consejos, 10 para ser exactos, que pueden contribuir a incrementar nuestra felicidad y que además cuentan con el respaldo de la investigación científica. Todas están en el libro ‘¿Por qué no soy feliz?’ de la psicóloga Silvia Álava.

1.    Pasar tiempo con amigos o familiares. Todas las personas nos sentimos más felices cuando estamos con otras personas, cuando nos sentimos integrados y sentimos que pertenecemos a un grupo o una familia. Si tuviéramos que traducir toda la literatura científica de las causas de la felicidad humana en una sola palabra sería “social”. Somos con diferencia la especie más social de la Tierra. Si tuviera que predecir tu felicidad y solo pudiera saber una cosa de ti, no me interesaría conocer tu sexo, religión o ingresos. Querría saber sobre tu red social: amigos, compañeros de trabajo, familiares… y la solidez de tus lazos con ellos.

2.    Hablar con los amigos y compañeros. Cuidar las relaciones sociales. Cuidar y quedar con los amigos y hacer nuevas amistades también se relaciona con la felicidad.

3.    Llevar un “Diario de Gratitud”, anotar cada día, al menos, tres cosas por las que estamos agradecidos, o aquello que más nos han gustado del día, tomando el tiempo de reflexión necesario para ser conscientes de las cosas buenas. Aumentará nuestra satisfacción general y nos ayudará a dormir con un espíritu más positivo.

4.    Trabajar por una causa mayor. Tener un fin, un objetivo en la vida que nos mantenga con energía, por el que levantarse cada mañana.

5.    Realizar actos altruistas. Ofrecer nuestro tiempo y/o nuestro dinero es una vía para alcanzar la felicidad, compartir, dar lo que no necesitamos y que para otros puede significar todo un tesoro, es una gran labor que todos podemos realizar.

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6.    Enviar mensajes positivos. Reforzar los comportamientos positivos de los demás y aprender a enviar mensajes de refuerzo y en positivo, incrementará nuestras emociones positivas y hará que nos sentimos más felices.

7.    Hacer como mínimo 30 minutos de ejercicio al día. Cuando nos movemos segregamos endorfinas que hacen que nos sintamos mejor.

8.    Dar las gracias. La gratitud es uno de los mayores predictores de la felicidad. Cuando agradecemos las cosas que hacen por nosotros las personas que nos rodean, incrementamos nuestra felicidad.

9.    Tener ilusión porque llegue algo. Crear y fomentar nuestras propias ilusiones: las cosas tienen la importancia que nosotros les damos, no hace falta que sean cosas materiales en las que tengamos que gastar dinero, incluso, mejor si el dinero no interviene: dar un paseo, charlar con un amigo, disfrutar de una buena comida…

10.     Reforzar nuestras virtudes. Cada vez que utilizamos una habilidad, sea la que sea, experimentamos un subidón de positivismo. Especialmente cuando ejercitamos una fortaleza de nuestro carácter, un rasgo propio y arraigado en nosotros. Por eso es importante pararnos a observar, saber cuáles son nuestras fortalezas y ser conscientes de que las estamos poniendo en práctica.

FUENTE: Stilo.es

Los 8 puntos para lograr ser un poco más felices

Los 8 puntos para lograr ser un poco más felices en estos momentos.
¿Qué es lo que realmente nos lo impide?
👉 basado en el libro ¿Por qué no soy feliz?

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Los enemigos de la felicidad, en Cadena Dial

Indudablemente todos buscamos la felicidad en nuestra vida, incluso puede que la tengamos al lado o más cerca de lo que creemos y no seamos capaces de verla, pero más allá de preguntas filosóficas hay algunas cosas que evitan que seamos felices.

Hay muchos motivos que nos hacen pasar etapas en las que no somos felices, en ocasiones por razones objetivas pero en otras no tanto. Hay una serie de impedimentos internos que dificultan esa felicidad, «los enemigos de la felicidad», así los ha llamado la psicóloga Silvia Álava. Todos tienen algo en común, la mente tiene mucho que ver en ellos.

Álava los ha clasificado en nueve concretamente,  el primero de ellos es tal y cómo recoge ABC Salud es La genética de la felicidad: «…se refiere a que todos tenemos un potente potencial de mejora. Muchas personas piensan que por las circunstancias no pueden serlo, pero eso solo pesa un 10%», explica.

Los enemigos de la felicidad, estos son los ocho restantes

Otro de estos enemigos serían  los pensamientos barrera, se refieren a aquellos pensamientos por los que es fácil dejarse llevar y que nos llevan a creer  que todo nos va a salir mal.

Algo a lo que también se refiere la experta es a las ideas irracionales, que explica así: «La realidad pasa por delante de nosotros y la vamos interpretando, y en ella metemos ideas irracionales que no son ciertas pero igualmente nos las creemos».

Dentro de ellas está la costumbre de hablarnos en términos de «debería» como si el no hacer algo fuese a darnos un gran problema: «… hay cosas necesarias en nuestro día a día que hay que hacer, pero hay otras que son elegidas, por lo que dejemos de referirnos a ellas con un ‘debo de’…». Es primordial diferenciar entre lo necesario de otras cosas que elegimos.

Pensar demasiado, compararnos y la envidia y los celos son otros factores que evitan que seamos felices. Al pensar demasiado, «.. ponemos el cerebro en modo centrifugadora, pero lo que hay que hacer es decirle ‘para’…. porque no hacemos un análisis para llegar a la solución, sino que nos quedamos pasmados en el pensamiento negativo», explica.

Respecto a compararnos con otros, si nos lleva a mejorar estupendo pero no siempre es así y las redes sociales no lo ponen fácil ya que siempre muestran que los otros son mucho más felices que nosotros, algo que no puede ser real, simplemente «se trata de la proyección de realidad que los demás quieren que veas».

Comenzamos a compararnos y eso puede llevarnos a tener celos y envidia y sobre todo a sentirnos más inseguros y vulnerables:» Yo te aconsejo que pases, que te alegres por los demás y que procures construir tus propias metas…», dice Álava.

Con la ansiedad y el estrés, que con la pandemia ha aumentado de manera abismal, las películas que nos montamos nosotros mismos y que pocas veces ocurren de verdad y el uso del móvil para anestesiarnos y refugiarnos ante una realidad que no nos gusta, termina la psicóloga su lista de enemigos de la felicidad.

FUENTE: cadenadial.com

¿Cuáles son las claves de la felicidad? Entrevista en TeleMadrid

Llegamos a la vida sin una guía sobre cómo vivir, y menos sobre cómo ser felices. Muchos lo simplifican diciendo “salud, amor y dinero”, pero en verdad a lo que se refieren es a la felicidad.

Sin embargo, nos planteamos la felicidad como una carrera de fondo. ¿Por qué corremos tanto?

¿Qué es la felicidad?

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La psicóloga Silvia Álava ha querido estar con nosotros y explicarnos las razones de por qué no somos felices. Así es como se llama su nuevo libro, “¿Por qué no somos felices?”, en el que nos da las 9 claves para encontrar la felicidad.

Lo fundamental, según nos dice la psicóloga, es valorar las cosas positivas del día a día. Nuestra cabeza es esencial para entender este proceso y llegar a ese estado.

El 65% de los españoles manifiestan sentirse felices. En el ranking mundial España se posiciona como el país 24 más feliz del mundo, que encabeza Finlandia. Pero, ¿con qué es realmente feliz la gente? ¡Nuestro compañero Alberto Catalán ha salido a la calle a preguntarlo!

Aquí te dejo el vídeo:

¿Cómo conseguir el bienestar emocional? Entrevista en el Diario de Mallorca

Desgranamos en nuestro último libro qué nos impide ser felices

La psicóloga Silvia Álava desmitifica la idea idílica de felicidad y defiende en su lugar el bienestar emocional, un concepto más realista y accesible para las personas.

Así lo expone en su último libro ¿Por qué no soy feliz? (Ed. HarperCollins), en el que repasa cuáles son los enemigos de la felicidad y presenta un método para incrementar el bienestar emocional.

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«Si entendemos la felicidad como estar alegres, contentos, haciendo cosas satisfactorias las 24 horas del día los 365 días del año, ya vamos por mal camino porque es completamente imposible», valora Silvia Álava. En su opinión, «hay que ajustar muy bien la definición de felicidad. La felicidad es sentir calma, paz, estar a gusto con nosotros mismos, y tener cuidado con los mitos e ideas erróneas que nos han vendido. Más que de felicidad, se trata de conseguir bienestar y equilibrio emocional».

¿Se puede ser feliz en una pandemia?, preguntamos a esta experta. «Vamos a ser sinceros y realistas: es más difícil ser feliz en medio de una pandemia. La pandemia nos ha pasado una factura enorme a nivel emocional y de salud mental, a todos, lo vemos desde los niños pequeños, los adolescentes, muy afectados, y los adultos».

La psicóloga enumera diferentes enemigos de la felicidad, un asunto que analiza en un amplio bloque de capítulos del libro.

La rumiación, que es engancharte dando vueltas y vueltas a algo, poniendo el cerebro en modo centrifugadora; las ideas irracionales y los pensamientos automáticos; la comparación social; la envidia y los celos; las películas que nos montamos a modo de director de cine, o el móvil como anestesiador emocional.

«Tenemos que aprender a vivir de forma más pegada a la tierra, ver las cosas desde la realidad, no existe el país de la piruleta», destaca Silvia Álava.

El peso de la genética

La genética, expone la experta, tiene en la felicidad «mucho más peso del que puede creerse, para bien o para mal, hasta el 50 por ciento». Las circunstancias solo influyen en un 10 por ciento, y hay un 40 % de mejoría que «depende de nosotros», añade. Es aquí donde entra el método que la psicóloga propone para incrementar el bienestar emocional. En él, herramientas como la flexibilidad, fomentar la resiliencia, lograr que nuestras acciones y tareas fluyan, desarrollar la gratitud y la amabilidad, o interiorizar el sentido del humor son aliados muy útiles.

¿Y las redes sociales?, preguntamos a Silvia Álava. «Las redes sociales pueden aportar mucho para bien, pero también para mal. ¿Dónde está la diferencia? En el tipo de uso que hace cada persona. Si utilizas las redes como escaparate de comparación social, es un problema, pero si es para informarte o entretenerte, ningún problema», sostiene.

Álava plantea que para avanzar en el bienestar emocional y mejorar la salud mental, además de dar herramientas a la población para que sepa gestionar sus emociones, es necesario «incrementar la ratio de psicólogos en el Sistema Nacional de Salud; lo ideal es que en cada centro de Atención Primaria haya un psicólogo que pueda intervenir para atender a la población». Sobre el bienestar emocional y la felicidad en los próximos años, la psicóloga se muestra optimista y espera que, con lo aprendido en la pandemia y el desarrollo de las habilidades emocionales en la sociedad, la década de los años 20 resulte más feliz que las anteriores de este siglo. 

FUENTE: Diariodemallorca.es

«Nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí»

Especializada en Psicoterapia, esta profesora universitaria, conferenciante y divulgadora científica es una de las profesionales de su campo con más proyección mediática de España y un referente en el país por sus libros sobre psicología infantil.

Tan importante como conocer tus virtudes es ser consciente de tus defectos. Así lo explica la psicóloga Silvia Álava, en su último libro ¿Por qué no soy feliz? (HasperCollins), señalando que, solo de este modo se pueden ajustar las expectativas a la hora de definir nuestros sueños.

Álava recuerda que, desde que nacemos, nos venden la idea de que tenemos que perseguir nuestra felicidad, que para triunfar en la vida hay que ser felices y, además, en este siglo XXI, colgarlo en las redes sociales para demostrar al mundo lo bien que estamos. Pero, se pregunta, ¿realmente es necesario ser feliz?

Usted dice ofrecer en su libro las claves para vivir y disfrutar de la vida sin complicarse. ¿No es eso un tanto pretencioso?

Precisamente para evitar que sea pretencioso, en la primera parte hablo de lo que significa ser feliz, de desmitificar la felicidad, para entender que la idea de vivir constantemente dando botes de alegría es una falacia, es algo que no se puede conseguir. Ser feliz implica estar a gusto con uno mismo, con sus días buenos y malos, y entender que siempre no se va a poder hacer lo que a uno le apetece. Vivir acorde a nuestros valores e ideales, porque a veces lo que nos pasa es que nos hemos alejado de ellos y eso nos genera mucha frustración.

También plantea si realmente es necesario ser feliz, cuando se da por hecho en la sociedad actual…

Vivimos en un momento en el que nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí y además demostrarlo en las redes sociales. Antes el éxito en la vida pasaba por tener un determinado coche, una casa, un tipo de ropa… Hasta que llegó un punto en el que tampoco eso era la felicidad. Ahora hay que demostrar públicamente que se es feliz, y compartirlo con imágenes de una alegría exagerada. Pero cuidado, que habrá temporadas que estaré bien y otras no tanto, simplemente porque la vida es así, un cúmulo de reveses. Por eso, vamos a aprender a potenciar las emociones agradables para sentirnos bien, pero también a generar estrategias para regular esas emociones, que son también intensas, pero menos agradables.

¿Muchas de las frustraciones que sentimos podrían responder a esa idea de felicidad sobreactuada?

Algunas de ellas sí y otras no. Una de las ideas que se trabajan en el libro es que no existen las reglas generales. La felicidad depende de muchas variables, entre ellas de la genética, las circunstancias que se atraviesan en cada momento y como se interpretan esas situaciones.

¿Qué papel juega el componente genético en la felicidad?

Lo que dicen los estudios realizados en gemelos monocigóticos es que el 50 por ciento de la felicidad depende de este factor. Un 10 por ciento estaría determinado, en cambio, por las circunstancias. Por eso es muy importante aprender que hay recursos y habilidades que permiten una capacidad de mejoría.

Para estar bien, ¿hace falta hacer grandes cambios en la vida?

Encontrarse bien va a estar dentro de nosotros mismos y dependerá más de qué estrategias vamos usando para regular las emociones desagradables y propiciar las agradables que de hacer cambio radicales. El impulso inicial nunca tiene que ser la huida. Hay que aprender a manejar las situaciones y, a partir de ahí, decidir qué hacer en adelante.

¿En qué consiste la aceptación?

Aceptar nunca significa resignarse. Es ser consciente de qué se puede cambiar y qué no. Una vez que sabemos identificar lo que no depende de nosotros y las emociones que nos genera (rabia, enfado, frustración…), el foco de atención había que trasladarlo a gestionar cómo me hace sentir esa situación.

¿Qué significa estar en calma con uno mismo?

Nos han vendido una idea de felicidad asociada en todo momento a emociones agradables de alta intensidad. Pero, en situaciones como la que estamos viviendo ahora con la pandemia, aflora con fuerza otra emoción, en esta caso de baja intensidad, que es la calma y la serenidad. La hemos dejado un poco apartada y eso no puede ser. Porque hacer cosas muy alegres está bien, pero eso no puede ser constante. A veces no hace falta estar haciendo nada más allá de quedarse en casa leyendo un libro, viendo una película, paseando en conexión con la naturaleza.

¿Somos esclavos de la felicidad?

Somos esclavos de las emociones fuertes. Hay muchas personas que repiten «yo no quiero vivir en una montaña rusa constante», pero la realidad es que están enganchadas a eso y tienen que aprender a vivir desde la serenidad. Es la llamada adaptación hedonista, que consiste en acostumbrarte tanto a lo bueno que luego el resto de cosas no se valoran. Un ejercicio para trabajarlo es agradecer lo que se tiene y no poner tanto el foco en lo que no se tienen.

¿Somos todos capaces de aprender a gestionar sus emociones?

Se podría decir que sí, la parte del cerebro que regula las emociones puede aprender a lo largo de toda la vida. Hay gente que tendrá más facilidad que otra por sus variables de componente genético, pero todas las personas pueden hacerlo. El problema es que no nos enseñan. Muchos adultos que pasan por mi consulta me confiesan: «si yo hubiera sabido esto antes, cuantos disgustos me habría ahorrado».

¿Existe el secreto de la felicidad?

El mayor enemigo de la felicidad es nuestro director de cine interior. A veces somos nosotros mismos los que nos montamos las películas mentales, e incluso series de varias temporadas, sobre cosas que realmente no han ocurrido. Hay que vivir más pegado al Planeta Tierra, donde pasan cosas muy desagradables, buscar la objetividad y el ser más realista. Puede que una situación sea muy difícil y compleja, pero hay que intentar manejarla y no caer en el victimismo.

FUENTE: Diario de Burgos

«La felicidad no tiene que ver con vivir emociones agradables todo el tiempo» en el Diario ABC

La psicóloga Silvia Álava publica el libro ‘¿Por qué no soy feliz?’ en el que habla de la importancia de entender que el interés que le pones a las cosas no está reñido con conseguir tus objetivos, sino con ajustar expectativas

Por Melissa González Redactora

Me parece muy acertada la definición que nos ofrece Silvia Álava, psicóloga clínica y de salud, de lo que a día de hoy parece ser la búsqueda de la felicidad: una yincana o una carrera de fondo. ¿Por qué tanta prisa? ¿Y si disfrutamos del camino y valoramos los pequeños detalles de nuestro día a día? Puede que estos no sean siempre perfectos pero, estoy segura de que, en cada uno de los días de nuestra vida, por muy mal que nos haya ido, saquemos algún punto agradable.

Sobre esto y otros asuntos más relacionados con la felicidad habla Silvia Álava en ‘¿Por qué no soy feliz?’ (HarperCollins Ibérica), un libro que nos ayudará a entender por qué nos encontramos abatidos en muchas ocasiones y cómo podemos revertir ese sentimiento para llegar al equilibrio y bienestar emocional que tanto deseamos.’¿Por qué no soy feliz?’, de la editorial HarperCollins Ibérica

A lo largo de la lectura, el lector descubrirá que ser feliz no significa habitar en el «país de la piruleta», donde todo es fantástico y maravilloso, porque ese lugar no existe; que para estar bien no hace falta cambiar de vida, ni hacer giros radicales, sino vivirla de otra manera, con conciencia y conforme a tus valores, aceptándonos tal y como somos, sabiendo que somos perfectamente normales dentro de nuestra preciosa imperfección. Ese es el secreto para comprender que todo merece la pena.

Parece que nuestra vida tiene sentido si tenemos felicidad pero, ¿puede que su constante búsqueda nos produzca el efecto contrario?

Dejemos ya de creer en esos mitos de que hay que buscar la felicidad. Eso no hay que buscarlo porque la felicidad tiene más que ver con estar en calma con uno mismo y sin pensar en estar en esa especie de yincana de ‘a ver quién lo consigue antes’ y vivir con emociones agradables todo el tiempo. No es viable porque, además, nos ponemos metas que se nos hacen completamente inalcanzables y nos frustramos.

¿Tiene entonces que ver con valorar los pequeños detalles?

Vamos a definir muy bien la felicidad porque lo mismo lo que nos hemos propuesto es inalcanzable y hay que ser consciente de esos detalles que nos hacen estar bien. ¿Que lo mismo lo que a nosotros nos hace felices no es para tirar cohetes en comparación a lo que necesitan otras personas? Puede ser que no sean grandes cosas pero sí las que nos hacen sentir bien. Entendamos que no todos los días vivimos cosas ‘guau’, así que vivamos de manera consciente y tengamos en cuenta esas cosas que no solemos observar en el día a día, como disfrutar del café mañanero, de una ducha caliente en invierno… Luego se nos rompe la caldera y es cuando lo echamos en falta…

Yo, por ejemplo, ahora mismo valoro mucho que me entre el sol por la ventana. Antes vivía en una casa en la que, por su estructura, no lo veía… Hay que ajustar en todo momento las expectativas porque ‘el país de la piruleta’ no existe. Desde la realidad hay que entender que vamos a tener días buenos y días malos. Los días malos los tenemos todos, solo hay que saber gestionar esas emociones desagradables.

Nos acostumbramos rápido a lo bueno y a lo malo porque la capacidad que tenemos es de acostumbramos a todo. Eso sí, si tenemos días malos todos los días y nos impide disfrutar del resto es cuando tendríamos que pedir ayuda.«Nos ponemos metas que se nos hacen completamente inalcanzables y nos frustramos»Silvia Álava , Psicóloga clínica y de salud

Tilda la frase ‘si quieres, puedes’ de ser un tanto dañina. ¿Qué se esconde detrás?

Esa frase ha hecho mucho daño porque no siempre vamos a poder conseguir las cosas; no tiene nada que ver con el interés, sino con ajustar nuestras expectativas. Tenemos que conocernos a nosotros mismos para conocer los puntos fuertes y los débiles. Fracciona las metas con pequeños objetivos, así que si nos fiamos mucho de esa frase lo único que conseguiremos es sentirnos completamente frustrados.

Conozco casos de personas que tienen todo aquello que deseaban en la vida y afirman no ser felices. ¿A qué se debe?

Idealizamos mucho el ser feliz y creemos que depende de factores externos cuando en verdad la felicidad tiene más que ver con lo que aportamos nosotros mismos. Debemos tener un diálogo interno para saber lo que sentimos y queremos y cómo lo vamos a conseguir. Por supuesto, puede darse el caso de que aquello que deseábamos tantísimo no es lo que habíamos esperado, pero no pasa nada, hay que afrontar un cambio de planes e irse de todos aquellos lugares donde no se está bien. No hay que conformarse. Necesitamos ciertas estrategias que dependen de nosotros y de cómo nos enfrentamos a esas situaciones poco agradables de la vida.

Solemos diferenciar entre emociones positivas y otras negativas. ¿Es posible que las negativas hagan más ruido que las positivas o que al menos así lo percibamos?

Las emociones negativas no son malas, son solo que nos producen sentimientos que no nos gustan tanto como los otras. Solemos tener una mayor tendencia a las emociones negativas y desagradables porque ponemos el foco en ellas. Lo que hay que entender es que muchas veces no hay que compensar con una positiva porque hay cosas que no se pueden compensar. Yo recomiendo hacer un diario donde apuntar las cosas agradables y poner en foco en lo que comentábamos antes: en el sol que entra por la ventana, una conversación que por fin he podido tener, el café de la mañana…

«Para incrementar el bien emocional hay que hacer cosas por uno mismo, no solo por los demás» Silvia Álava , Doctora en Psicología clínica y de salud

¿Cómo podríamos enfocarnos en las que nos hacen sentir bien?

Vuelvo a votar por ese diario en el que poner las situaciones agradables. Otra técnica que funciona mucho es la escritura emocionalmente expresiva, escribir sobre lo que nos ha pasado. Con ello vamos a trabajar mucho la consciencia y sabremos cuál es la causa y consecuencia de cómo nos hemos sentido.

Ha creado un método para incrementar el bienestar emocional. ¿En qué consiste?

Una de las cosas que vamos contando en el libro es cómo vamos a incrementar las emociones. Vamos a intentar incrementarlas lo mejor posible; sin metas que sean muy complicadas de adquirir. Esto no tiene nada que ver con cómo mires algo, si no de ser realista y saber decir ‘esto es difícil y no me gusta’.

Una de las premisas del método es tomar buenas decisiones. Muchas personas no saben cómo han llegado donde están y ha habido una ausencia de toma de decisiones porque se han dejado llevar… pero el piloto automático no, mejor es pararse a tomar decisiones. No existe la decisión correcta, sino que la tomas dentro de las variables que tienes en ese momento y lo que te importa. Por supuesto, con el paso del tiempo puedes pensar que te equivocaste, porque ahora conoces otras cosas que antes no conocías…

El método también se basa en apoyarse en los amigos, la mejor de las medicinas. Son un factor de protección y una fuente de emociones positivas. Hay que tener una buena red social y no solo apoyarnos en ellos, también ellos en nosotros.

No obstante, para incrementar el bien emocional hay que hacer cosas por los demás pero también por nosotros, es decir, practicar el autocuidado. ¿Te estás cuidando? ¿Estás cuidando tu espacio? Y, sobre todo, ¿cómo te estás hablando? Nos decimos cosas a nosotros mismos que no se las diríamos a nadie, y yo aconsejo tratarse a uno mismo como si fuésemos un amigo. Si un amigo comete un error, qué le dirías, ¿que es tonto? No, así que con nosotros también hay que dejar de machacarse.

En su método también menciona el vivir de ilusiones…

Pregúntate: ‘¿qué me gustaría hacer?’ Tienes que pagar facturas y no puedes dejar el trabajo, pero lo mismo te gusta hacer senderismo en tu tiempo libre y eso ya te aporta suficiente bienestar.

Sobre Silvia Álava

Es doctora en Psicología clínica y de la salud. Ejerce como psicóloga sanitaria y educativa, especializada en Psicoterapia, profesora universitaria y divulgadora científica. Es directora del Centro de Psicología Álava Reyes y asesora a varias sociedades científicas a las que pertenece. Autora de varios libros, también es conferenciante y colabora con distintos medios de difusión. Ha recibido el Premio de Comunicación del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid.

FUENTE: ABCSalud