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Cómo trabajar la impulsividad en los niños. Colaboración con Guiainfantil.com

5 consejos para enseñar a los niños a manejar la frustración. Colaboración con Guíainfantil.com

Os adjunto el vídeo de la colaboración realizada con GuíaInfantil.com:

Cómo lograr que tu hijo te haga caso. Colaboración con el diario ABC

Los expertos consideran que los castigos no son eficaces. Prefieren hablar de establecer consecuencias

CastigoLa pasada semana dio la vuelta al mundo la actuación de un padre japonés que decidió abandonar a su hijo de siete años en un bosque como castigo por tirar piedras a los coches y a las personas. El niño estuvo desaparecido seis días. ¿Son este tipo de castigos eficaces? ¿Hasta dónde deben reprimir los padres una conducta?

Los expertos lo tienen claro. La decisión del padre japonés es inaceptable, «más que un castigo es maltrato», asegura Susana de Cruylles, psicóloga clínica y terapeuta de familia del Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Explica que lo primero que hay que hacer es dejar claro a los niños cuáles son las normas para que sepan que tienen que cumplirlas, y que si no lo hacen, tendrán consecuencias, «no nos gusta hablar de castigos», apunta.

Estas consecuencias deben ser siempre acordes al daño cometido, porque no tiene sentido dejarle sin ver la televisión un mes por romper un plato, y una tarde por suspender todos los exámenes. «Los padres no deben caer en el error de poner consecuencias desorbitadas ni estallar con ellos por estar muy estresados por los problemas del trabajo».

La cuestión es que, cuando esto ocurre y la consecuencia es desmedida, pasados unos minutos en el que el padre reflexiona con más calma, se da cuenta de que la sanción es exagerada «y tiende a arrepentirse y a quitársela al niño, lo que también es un error porque siempre deben cumplirla. Por tanto, los castigos no deben ser excesivos y, por supuesto, nunca pueden suponer agresiones físicas. Si se da un cachete a un niño, le estaremos enseñando que cuando uno se enfada la respuesta es pegar», explica Susana de Cruylles.

Motivarles

Una de sus recomendaciones que aporta Silvia Álava, psicóloga y autora de «Queremos hijos felices» y «Queremos que crezcan felices», es que en vez de amenazar o sancionar al hijo, se intente mostrarle que debe cumplir las normas, pero de forma positiva. Es decir, en vez de decirle «si no haces los deberes te quedas sin tele», se le debe indicar «cuando termines los deberes podrás encender la televisión».

Según esta psicóloga los castigos son poco efectivos, «es mejor motivarles y apremiarles –asegura Silvia Álava–. De esta forma, aprenderá la cultura del esfuerzo y que las cosas se las debe ganar. Asumirá que él es el que decide si quiere un premio o un castigo. El foco estará en él y no en el padre».

Las claves de una sanción efectiva

  • Obligado cumplimiento
  • Siempre que se imponga una medida por un mal comportamiento, el niño debe cumplirla. Por ello, los padres no deben excederse.
  • Mejor en positivo
  • Es más adecuado decirle «cuando termines los deberes podrás ver la tele» que «como no los hagas no hay tele».
  • Inmediatez
  • Según su edad, la sanción debe ser lo más inmediata posible para que pueda demostrar cuanto antes que ha aprendido.

FUENTE: Diario ABC

¿Cómo conseguir que mis hijos me obedezcan? Colaboración con Papás e Hijos

Hijos que no obedecenDuda de una lectora a Silvia Álava, psicóloga Directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Además de la autora del libro: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron”.

Querida Silvia,

Hola Silvia

Mis tres hijos (9, 7 y 5) tienen por costumbre ponerse a jugar cada vez que decimos de salir a la calle o asearse antes de cenar o jugar cuando deben ir a la cama. A veces los ignoro para mostrarles que no llaman así mi atención pero no sirve más que para ponerme más nerviosa.

Les refuerzo cuando hacen lo que deben en su momento. Siempre estoy en el dilema “no importa, sólo están jugando perooo no es lo que toca ahora”

No sé si soy demasiado estricta y me da miedo salirme de la rutina porque considero que deben tener marcadas unas pautas pero ¿dónde está el límite?

Cada vez que les digo lo que tienen que hacer, la mayor se enfada, no “soporta” que le diga lo que tiene que hacer. El pequeño sólo juega pero la mediana, que es súper responsable me dijo el otro día que no me hacia caso porque quería “ganarme”.

Lucho constantemente entre lo que quiero y lo que debo.

Gracias,

Madre de tres

silvia alava sordo psicologa infantil

Silvia Álava, psicóloga Directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes.

 

Conseguir que los niños obedezcan y al ser posible a la primera, ¡es el sueño de todos los padres!, pero como bien dices en ocasiones es difícil de conseguir y los niños se ponen a jugar o a realizar otra tarea en el momento más inoportuno. En tu consulta dices que has intentado ignorarles, pero no lo has conseguido, pues al final te has puesto nerviosa, es decir, los niños sabían que en el fondo no los estabas ignorando, sino que estabas pendiente de ellos (sino, no te hubieras puesto nerviosa), y además tu hija mediana te lo ha dejado claro, su objetivo es el reto, saber hasta donde puede llegar, y “quiere ganarte”.

Creo que lo primero que tendrías que hacer es marcar ese límite que mencionas. Tener claro donde está, no solo te ayudará a ti a marcar la pauta y a establecer las rutinas, sino que lo que parece que es lo que tus hijos están buscando, al no estar claro, los niños lo buscan y además te lo dicen: “quiero ganarte”.

Es importante que las normas estén claras desde el principio y que los niños sepan cuales son las normas de la familia. Por ejemplo una norma que se podría poner sería: se obedece a la primera. Eso implica que las cosas se van a decir solo una vez. Será importante que esta norma esté explícita, que los tres sepan que a partir de hoy las cosas se dicen solo una vez, y que tú vas a hacer caso a quien sí que obedezca.

Párate a observar, ¿quién de tus tres hijos se lleva más atención por tu parte, el que obedece y va a comer, o el que no lo hace y entonces le persigues para cumpla lo establecido?. Lo habitual es que la final la atención la acapare quien no está obedeciendo, así que los otros rápidamente le copian pues también quieren que estés pendiente de ellos. Es por eso que hay que darle la vuelta a esta situación y a partir de ahora, dejarles claro que las cosas se dicen una vez. Si por ejemplo los niños están entretenidos antes de la comida, puede funcionar bien si te aviso que en cinco minutos hay que apagar la tele, o la tablet porque vamos a cenar,además enunciarlo en positivo, “sé que vais a obedecer a la primera y mamá se pondrá muy contenta”.Cuando ya ha llegado la hora, basta con que les recuerdes que ya les avisaste hace cinco minutos que tocaba cenar y que ahora llega el momento de obedecer a la primera. Y presta atención de los tres al que te obedece. Eso sí si no apagaron el dispositivo electrónico que tuvieran entre manos, apágaselo tú.

Con las normas claras, por ejemplo: “se obedece a la primera”, las consecuencias establecidas, “yo haré caso a quien me esté obedeciendo”, y enunciando las cosas en positivo “lo vais a hacer muy bien y yo me pondré muy contenta”, seguro que vuestro día a día mejorará mucho. No obstante, en el libro “Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron”, tienes muchas más ideas sobre cómo conseguirlo.

 

Lo que hay que hacer y lo que NO hay que hacer en caso de rabietas infantiles. Colaboración con Papás e Hijos

rabietas-infantilesDuda de un lector a Silvia Álava, psicóloga Directora del Área Infantil del Centro de Psicología Álava Reyes. Además de la autora del libro: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron”.

Hola Doctora, le escribo para hacer una consulta.

Tengo un niño de 2 años de edad, desde hace una semana se esta despertando en la noche y comienza a hacer rabietas, comienza a llorar y llorar, tira la cabeza hacia atrás, tira patadas, le hemos pegado pero creo que eso no es la manera correcta.

Algunas veces este cuadro también lo hace en el día.

Qué puedo hacer, como puedo actuar.

De qué forma le puedo ayudar.

Le agradezco su repuesta.

Saludos

Atentamente

Julio

En estos casos lo primero que tenemos que hacer es valorar exactamente que es lo que puede estar ocurriendo. ¿A qué hora sucede esto? ¿el niño se llega a despertar? En torno a los dos años suelen ser habitual que los niños tengan terrores nocturnos. En estos casos a pesar de que el niño puede llorar, gritar o incorporarse, sigue dormido y cuesta despertarle. En estos casos el niño no recordará lo que ha soñado y suelen producirse en la primera mitad de la noche. Ante esta situación no es necesario que los padres lo despierten, basta con que le tranquilicen y vigilen que no se haga daño.

La situación difiere si es durante el día, o el niño está completamente despierto. Evolutivamente, en torno a los dos años de vida los pequeños pasan por una fase de autoafirmación personal, en la que parece que su respuesta favorita es “no”; quieren probar al adulto y quieren verse como “seres independientes que tienen una voluntad propia”, no obstante, pese a que su apariencia es de ser ya mayores, todavía son inmaduros; se muestran muy dependientes de sus padres y controlan poco los impulsos. A esta edad, las rabietas son normales. Pero lo que no podemos permitir es que una fase por la que todos los niños pasan se convierta en un problema.

Lo que hay que hacer en caso de rabietas *:

  • La actuación de los padres debe ser inmediata, no ceder, mantenerse en su decisión, y “extinguir” el comportamiento del niño. Es decir, dejarle muy claro que cuando se comporte así no le vamos a hacer caso. Muchas veces, aunque no consiguen su objetivo, han acaparado la atención del adulto, y esto puede ser para ellos mucho más valioso que aquello por lo que lloraban.

Lo que NO hay que hacer en caso de rabietas:

  • Muchos padres se desesperan intentando que sus hijos entiendan la situación con grandes charlas y explicaciones sobre el porqué de las cosas, de su orden… No se dan cuenta de que de esa forma sólo están consiguiendo que el niño obtenga atención, y que, además, el pequeño no atiende al “discurso” porque su propio desarrollo evolutivo se lo impide, se le queda muy grande y ha “desconectado” de él.

Estos temas están ampliamente desarrollados en el libro: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron”. Ed. JdeJ editores.

Quizás te interese leer: El porqué de las rabietas infantiles y cómo evitarlas.

*Extraído del libro: “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron”. Ed. JdeJ editores

Silvia Álava, psicóloga infantil, te ofrece las claves para resolver el día a día de tus hijos. En informativos TeleCinco

Ser padres es una tarea complicada y más aún si pretendemos convertirnos en «los mejores padres» y disfrutar de una adecuada calidad de vida familiar. Y aunque para esta labor no haya unas reglas infalibles y cada hijo puede ser un mundo, si seguimos los consejos adecuados podremos salir airosos de incómodas situaciones.

Queremos Hijos Felices - Silvia ÁlavaA día de hoy, en el mercado encontramos innumerables libros repletos de «toques de atención» para padres inexpertos, o no tanto, que buscan la felicidad plena de sus pequeños y recabar todas las técnicas eficaces para ello. En definitiva, se trata de alcanzar una educación sin gritos, eliminando el desgaste emocional de sus miembros. Este es el caso de la última colección de éxitos en liberarías, ‘Queremos ser felices‘ y ‘Queremos que crezcan felices‘. De la mano de la conocida psicóloga infantil, Silvia Álava, nos llegan dos obras que no dejarán indiferente a nadie y que forman parte de una serie denominada «Tu vida en positivo».

Un contenido que se transmite de forma sencilla y clara, y que alude a la preocupante necesidad de transmitir a nuestros hijos los valores que la sociedad está perdiendo, como la tolerancia o la honestidad; al tiempo que describe las situaciones a las que se enfrentaran los padres durante la etapa de crecimiento de sus hijos.

¿Aún te estás pensando ir a tu librería más cercana y conseguir un ejemplar? No lo dudes más, todos los Derechos de Autor obtenidos por la venta de ‘Queremos Hijos Felices’ se donarán íntegramente a la Asociación Nuevo Futuro que lucha por cumplir los derechos de la infancia. La cifra recaudada asciende ya a un total de 6.935,85 euros. Conoce además a la autora personalmente el próximo domingo 29 de mayo de 19 a 21 horas en la caseta 211 de la Feria del Libro de Madrid.

Firmas en la Feria del Libro de Madrid: Librería Polifemo: caseta 211

Os adjunto la información para la firma de libros en la Feria del Libro de Madrid. Os espero! 😉

Feria del Libro de Madrid 2016

Las 10 claves que te ayudarán a tener hijos felices. Colaboración con el diario ABC

Los expertos en educación familiar lo tienen claro. Hacer que un niño sea feliz no significa darle todo aquello que quiera. Si los padres compran o acceden a todos los deseos de sus pequeños, cada vez querrán más cosas y sus peticiones no tendrán fin, lo que supondrá que llegará un momento en que será imposible concederles todo y se enfadarán y no sabrán cómo aceptar su frustración.

10 claves para tener hijos felices

Partiendo de esta premisa, la psicóloga y escritora Silvia Álava asegura que «dándoles caprichos se logra una felicidad momentanea, efímera, pero no una verdadera felicidad interna». Explica que hay diez claves que sí son importantes tener en cuenta para los padres que quieran hacer felices a sus hijos de verdad:

  1. El mayor regalo que se le puede dar a un niño no es material, es tiempo. La atención de sus padres es lo que más valoran. Cuando no tienen esa atención, a los niños no les importa portarse mal y que sus padres les regañen porque es su estrategia para conseguir que les hagan caso.
  2. Hay que darles mensajes positivos del tipo «Vamos, yo sé que tú puedes» cuando se sientan desaminados por alguna circunstancia. Es importante fortalecer sus acciones.
  3. Se debe medir bien lo que se les pide en función de sus edad y maduración. Si se les exige demasiado y no logran sus metas si son demasiado altas será frustrante para ellos. No merece la pena que se sientan así de forma gratuita.
  4. Reforzar cada paso positivo que dé. Si se ve que se esfuerza por conseguirlo, aunque no llegue a lograrlo hay que motivar también su esfuerzo porque cualquier aproximación es buena.
  5. Pedirle que haga cosas que se le den bien y que le haga sentirse feliz para que su autoestima crezca.
  6. Mitigar sus defectos y resaltar sus virtudes. Es importante observarse y detectar sus fortalezas para trabajarlas con él y fomentarlas.
  7. Si lo necesitan, los padres deben pedir ayuda sin sentirse mal por ello. Si les ayudan a sus tareas, el tiempo de calidad con los niños será más fructífero. Es mejor que los niños no noten el estrés de sus padres y que puedan disfrutar momentos importantes para ellos como son la hora del baño, los juegos, los deberes, un cuento por la noche…
  8. Es esencial enseñarles a pensar y, para ello, hay que dotarles de los recursos necesarios. No se deben resolver sus problemas, no hay que evitar que se equivoquen, sino ayudarles a darse cuenta de los errores para que sepan reaccionar de forma correcta.
  9. Las emociones positivas neutralizan las negativas. Por ello es importante buscar momentos positivos del día para recordarlos y resaltarlos en común para que aprenda a buscarlos él solo y se sienta bien.
  10. La vida es mucho más que un boletín de notas del colegio. No hay que quitar importancia a sus resultados académicos, pero hay saber qué lugar ocupan en su desarrollo y no «crear un drama» por las notas.

Silvia Álava añade que es importante que los niños «aprendan cuanto antes a tener la capacidad de ser autónomos porque les ayudará a sentirse seguros, ser tolerantes y soportar mejor la frustración».

FUENTE: Diario ABC

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¿A qué edad debemos enseñar a leer a los niños? Colaboración con Padres y Colegios

Os adjunto la últiama colaboración realizada para la revista Padres y Colegios:

Enseñar a leer a los niñosEste es un tema muy controvertido, y por el que padres y medios de comunicación nos preguntan muy a menudo. Hay colegios y escuelas infantiles donde los niños empiezan muy pronto con el aprendizaje lectoescritor, mientras que en otros se considera que es mejor esperar a que lo niños sean algo mayores y se inicia la lectoescritura en primero de primaria. Al analizar el asunto, nos damos cuenta de que la diferencia suele estar en que cuando

hablamos de trabajar la lectoescritura desde pequeños no nos referimos exclusivamente al hecho de decodificar el texto y aprender las letras, sino que ello implica que hay que trabajar toda una serie de requisitos previos, que serán necesarios para que los niños consigan abordar con éxito el aprendizaje de la lectura. Cuando los colegios y escuelas infantiles mencionan que trabajan la lectoescritura con los niños desde los tres años, se refieren a estos procesos, no al aprendizaje específico de las letras.

Conviene comenzar a desarrollar hábitos lectores prácticamente desde bebés. Eso no implica enseñar las letras a los niños, pero si que jueguen con libros de plástico, de cartón o de tela con imágenes vivas que llamen su atención.

Antes de enseñar a los niños a leer hay que trabajar con ellos toda una serie de procesos cognitivos que son necesarios para la adquisición de la lectoescritura. Cuando hablamos de enseñar a leer a edades tempranas a los niños, tenemos que tener en cuenta que no siempre

se refiere al hecho de aprender a decodificar el texto, sino que desde los tres años se trabajan procesos que son básicos para luego conseguir este aprendizaje lectoescritor, como son, entre otros:

  • La atención selectiva. Por ejemplo, con ejercicios como señalar en láminas lo que el adulto le pide o buscar un determinado dibujo.
  • La atención sostenida, contándoles cuentos cada vez más largos.
  • El ritmo, con canciones, rimas, juegos de palmas…
  • La memoria.
  • Las destrezas finas.
  • La grafomotricidad.
  • La coordinación oculomanual.
  • Otro ejercicio que será fundamental para realizar una correcta adquisición de la lectoescritura será que aprendan a diferenciar la derecha y la izquierda.

En torno a los cuatro años, los niños ya están preparados para aprender las vocales, y a partir de los cinco ya son capaces de aprender la correlación fonema-grafema y saber qué símbolo corresponde a cada sonido. De tal forma que a los seis años lo habitual es que los niños pueden realizar una lectura silábica, y a los ocho, una lectura léxica (ya no leen silabeando, sino que identifican visualmente cada palabra). No obstante, cada niño lleva su ritmo y aunque en el colegio el aprendizaje se realiza en grupo, hay que respetarlo.

En el momento de adquisición de la lectoescritura, será importante seguir el mismo método con el que trabajan en el colegio, pues hasta que el aprendizaje esté automatizado, el acceso a la lectura “mezclando” métodos puede tener un efecto contraproducente. Por eso será fundamental estar informado y coordinado con el colegio.

Desde bien pequeños también se puede trabajar para inculcar el hábito de leer. Los niños aprenden por modelado, es decir, copian a sus adultos de referencia, que son sus padres. Por eso es bueno que vean que sus padres leen, que reservan un tiempo cada día para hacerlo.

Así, los padres que leen a sus hijos, les regalan libros desde que son pequeños, refuerzan a los niños en su lectura y se interesan por lo que leen preguntándoles qué aprendieron con el libro, de qué trataba… tendrán una influencia positiva en los hábitos lectores de sus hijos y es más probable que estos descubran el placer de la lectura.

La forma de introducir a un niño en la lectura es a través de lo que los adultos le leen, por lo que hay que reservar todos los días un tiempo para ello. Cuando al niño se le narra un cuento, es más fácil que mantenga la atención, pues los cuentos se pueden personalizar, para que el niño se vea reflejado, añadir una moraleja para que aprendan…, pero cuando se les lee es más fácil que adquieran el hábito.

Al leer un cuento al niño se debe de tener en cuenta que el niño no tiene acceso al contenido del cuento, no sabe decodificar lo que pone en el texto, lo recibirá a través del adulto; por eso será fundamental que este lo haga con la mayor pasión posible, entonando mucho, con pausas que creen suspense, cambios en el tono de voz… De esa manera, el cuento será más atractivo para el niño. El objetivo de los padres será inculcar e incluso “transferir” su pasión por la lectura a los niños.

Pincha aquí para ir a la web de Padres y Colegios y descarga la revista de forma gratuita.

Los abuelos no deben ser los responsables de la educación de los niños.

“La educación de los niños es algo que no se puede delegar. Los abuelos pueden ayudar, pero la última responsabilidad será siempre de los padres”, asegura la psicóloga infantil Silvia Álava en su libro “Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia (de 6 a 12 años)”.

En su segundo libro, Silvia Álava responde a preguntas como: ¿Hay que ayudarle con los deberes?, ¿cómo conseguir que se vayan a la cama a su hora?, ¿qué criterios se deben seguir para la elección del colegio?, ¿cómo gestionar la «paga»?, ¿y si mi hijo es el único que no tiene móvil?, ¿debo ser su agenda?, o descubrir ¿cuándo iniciarles en la información sobre la sexualidad?Abuelos 1

También puedes consultar: Abuelos: ¡Cuídalos como ellos te cuidaron!

Actualmente, los niños pasan mucho tiempo con sus abuelos, debido sobre todo a las largas jornadas laborales de los padres. Sin embargo, no se debe olvidar que los responsables de la educación son los padres y que nunca deben renunciar a esa responsabilidad.

No abuses de su ayuda 

No se puede obligar a los abuelos a hacerse cargo de sus nietos. Se les puede pedir ayuda pero nunca cargarles con una responsabilidad que no les corresponde. No hay excusas para agobiarlos con obligaciones y que tengan que vivir pendientes de las tareas de sus nietos.

Claves para el entendimiento entre ambas partes 

Los abuelos deben seguir las mismas pautas educativas que utilizan los padres; dotar a los abuelos de la autoridad pertinente, para que los niños sepan que los abuelos aplicarán las mismas consecuencias que los padres; los padres no deben quitar la autoridad a los abuelos ni los abuelos a los padres delante de losniños; no se debe ceder ante el chantaje del niño, porque solo se agravará el problema.Abuelos 2

También puedes consultar: Abuelos. Cuidar a los nietos genera estrés y ansiedad

Define bien los roles 

Los abuelos tienen que respetar las decisiones de sus hijos y entender que el rol ha cambiado, que sus hijos han formado su propia familia y por lo tanto, son la máxima autoridad en los niños.

Es decir, si los padres dicen que su hijo tiene que comerse la verdura, los abuelos deben acatar esta norma y no eximir a sus nietos de esta decisión. Los niños saben perfectamente cómo se tienen que portar según la persona con la que estén.

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