Entradas

«Nos enfadamos mucho con los hijos, somos los padres los que debemos cambiar» Colaboración con ABC

Por Laura Peraita

¿Cuántos padres se sienten en alguna ocasión desesperados porque sus hijos no paran quietos y tienen que estar todo el día regañándoles?

¡Calma! «Los niños no es que sean malos, ¡es que son niños!», al menos así lo asegura la Doctora en Psicología Silvia Álava. «Son niños y, de vez en cuando, tienen algún comportamiento que es incorrecto. Eso no significa que sean malos. Lo primero que hay que hacer es pensar, «esto que está haciendo mi pequeño, ¿es lo que yo espero?». A veces los padres pueden resultar demasiado exigentes y tienen expectativas muy altas. Si yo espero que mi hijo se siente a comer y esté quieto sin moverse ni molestar, lo mismo tengo que bajar mis expectativas porque los niños se mueven y hacen ruido».

Otra cosa diferente, añade, es cuando se observa que actúan con cierta maldad, que insultan, pegan…, que no son capaces de conectar con las emociones ni los sentimientos de las personas que les rodean, no son conscientes del daño que hacen y, además, no se arrepienten ni piden perdón. «Eso es diferente y ahí sí tendríamos que trabajarlo con ellos».

Yo valgo

Lo habitual es que a partir de los dos años entren en una etapa de rabietas porque empiezan a sentirse personitas lo suficientemente mayores como para darse cuenta de que «yo valgo», y es la forma de demostrárselo a sus padres con esa rabia. «Este tipo de comportamiento no implica un problema, pero si cuando supera los cuatro años continua con estos estallidos emocionales tan fuertes con los que se hace daño y hace daño a los demás, entonces los padres sí que deben pararse y observar qué le está pasando, las causas para analizar su comportamiento y cómo le podemos ayudar. Entre otras cosas, habría que sentarse a su lado y hablar sobre lo ocurrido: ¿por qué has hecho eso? ¿Cómo te has sentido? ¿Cómo crees que se han sentido los demás? De esa forma va a ser mucho más productivo que un grito o castigo».

Fomentar el sentido crítico

No obstante, la autora de «Queremos hijos felices» apunta que los niños copian el comportamiento que observan en sus adultos de referencia, sus familiares, profesores y en los compañeros de clase y gente que ven en las redes sociales. «No se trata de prohibirles todo aquello que no sea de nuestro convencimiento para que solo vean el mundo que yo quiero mostrarles, sino fomentar en ellos el sentido crítico de que lo que están viendo, que quizá no es nuestro modelo ideal. En ese caso —matiza— podemos ver con ellos esos vídeos en redes sociales y reflexionar con ellos, plantearles ¿tú que opinas? ¿Qué piensas de lo que hacen? Si se va con otro discurso, con el de «mira qué mal lo están haciendo, qué barbaridad», es una fórmula que no funciona porque, incluso, les estamos transmitiendo cierto atractivo para ellos. Es mejor comentar, saber qué opinan e intentar cambiarles la idea inicial si era equivocada o perjudicial».

Agotados

Lo que ocurre en su opinión es que los adultos están a veces tan agotados que cualquier cosita que haga un niño, por pequeña que sea, les enfada. «Vamos a pararnos y a no poner el foco solo en lo que hace o dice mi hija, sino en lo que yo hago porque, en ocasiones, las primeras personas que deben cambiar somos nosotros. Hay que resetear y ver cómo arreglar la situación para no gritar porque el grito nos suele salir en automático debido a que tengo mucha prisa en que el niño desayune para ir corriendo al cole y no llegar tarde a la oficina. Eso no ayuda a la educación».

Añade que, para conseguirlo, los padres deben estar en sintonía «porque lo del poli bueno y poli malo no funciona. Las normas y los límites siempre tienen que estar marcados por los dos miembros de la pareja. Otra cosa es que como tenemos personalidades diferentes lo gestionemos de forma distinta, pero la norma y el límite tiene que ser siempre el mismo», concluye.

FUENTE: Diario ABC

#Vídeo ¿Qué es la mentalidad de crecimiento y cómo potenciarla?

Seguro que observando a tus hijos e hijas, o a tus alumnos y alumnas, te has dado cuenta de que mientas a algunos les motivan los retos, se crecen ante la adversidad, y les gusta enfrentarse a nuevas tareas, hay otros que no quieren enfrentarse a los desafíos, se bloquean ante los retos y el miedo al fracaso hace que no quieran hacer tareas, a priori, más difíciles, porque creen que pueden fallar y que la gente se dará cuenta de que no son tan inteligentes. ¿Sabes que el tipo de mentalidad que tiene cada uno de ellos podría explicar estas reacciones? por eso hoy nos preguntamos ¿Qué es la mentalidad de crecimiento y cómo potenciarla?

Según la investigadora Carol Dweck, a la hora de enfrentarnos a los retos de la vida podemos tener dos tipos de mentalidades, no te pierdas este vídeo para enterarte de todo:

La cartera de papá y mamá no es infinita, cuanto antes lo sepan mejor

Aunque les cueste entenderlo al principio, para los niños el dinero es un concepto abstracto, la psicóloga Silvia Álava aconseja enseñarles el valor que tiene.

CRISTINA RAPOSO Miércoles, 28 abril 2021, 22:21

Nos guste o no, el dinero es parte de nuestras vidas. Muchos lo consideran el «elixir» de la felicidad del ser humano. ¡Qué disparate! Pensaran. Y tal vez estén en lo cierto, pero es innegable que ayuda. La crisis económica que ha dejado a su paso (y sigue dejando) el omnipresente virus ha abierto una gran brecha en la cartera de miles de personas. Y en una sociedad en la que reina el consumismo, no es tan descabellado asegurar que, al menos, sí que aporta tranquilidad. Quienes no son capaces de llegar a comprenderlo del todo son los pequeños. Y es normal, para ellos el dinero no es más que un concepto abstracto con el que papá y mamá «compran cosas». Habrá quien considere que «ya tendrán tiempo para ser responsables con sus finanzas». Sí, desde luego, pero cuanto antes lo aprendan mejor. No olviden que son pequeñas esponjas que absorben los comportamientos y costumbres de sus mayores. «Aunque les cueste entenderlo al principio, hay que educarles el valor que tiene el dinero. Tienen que ver de primera mano que las cosas cuestan un dinero. Que participen es muy beneficioso, pero también que conozcan de dónde sale», sostiene Silvia Álava, psicóloga del gabinete madrileño Álava Reyes.

La responsabilidad de su propio dinero

Lo que recomiendan los psicólogos es que se les dé una pequeña paga semanal (a partir de los ocho años está bien). De este modo, ellos mismos adquieren la responsabilidad de su propio dinero. «Tienen que aprender que cuando se acaba no hay más. Gestionarlo es el mejor modo para que le den el valor que realmente tiene», apunta la experta. Y reconoce que es «muy bueno» que nos acompañen a hacer las compras, que les hagamos algún encargo relacionado con ellas, o incluso que la revisemos. «Además de practicar y perfeccionar el cálculo matemático, de este modo comprobamos si nos han devuelto bien el cambio, o si podemos comprar algo más con las vueltas. Lo importante es que estén acompañados y que vayan viendo cómo funciona la vida», explica.

Ojo con premiar cualquier acto

Con lo que hay que tener cuidado es con financiarles «a demanda» o con premiarles porque han cumplido «alguna tarea». Deben aprender que una familia coopera y trabaja junta, y premiarles monetariamente por haber recogido la mesa está lejos de ser una buena idea. «No han de ser cantidades muy excesivas. Aunque en la familia no existan problemas económicos, no es bueno que los niños o los adolescentes tengan mucho dinero porque no sabrán valorarlo. Tienen que aprender lo que cuestan las cosas. Tener mucho dinero solo les generará problemas y frustración. Y así no aprenderán a ahorrar porque no les será necesario», subraya Álava.

Es cierto que la vida cada día está más cara. Ahora ir al cine y tomarte un refresco con unas palomitas casi que es un artículo de lujo. Pues más aún para los menores. Pero no sientan lástima. Ojo, que tampoco hay que apartarles de su círculo de amigos y negarles el participar en cualquiera que sea el plan (también nos podemos estirar dándoles una propinilla mayor de vez en cuando). Pero deben aprender o, más bien, experimentar lo que la experta llama «la bienvenida al mundo real». «Muchos padres me dicen que si no les dan mucho dinero no pueden ir al cine y comprarse unas palomitas o quedarse a cenar después. Y sí, es así. Pero en la vida tenemos que aprender a elegir. Puedes entrar a una tienda y que te encanten tres vestidos, pero realmente, solo puedes comprar uno. Se trata de un aprendizaje vital. Si no les enseñamos esto, de mayores estarán frustrados. No se puede hacer todo. Hay que enseñarles que a veces hay que escoger, y que, en ocasiones, hay que coger un trabajo extra», manifiesta la profesional.

La tarjeta «infinita»

Algo crucial también es que nos vean pagar en metálico porque la tarjeta para los niños es como el bolsillo mágico de Doraemon, pide y se te dará. «Conviene que nos vean pagar con dinero porque estamos hablando de una cosa abstracta para ellos y deben ver el billete, en físico. Tienen que ser conscientes de que la tarjeta tiene un límite. Es muy recomendable explicarles que nuestro dinero está en el banco y que cada vez que pagas se descuenta», avanza la psicóloga.

Y si nuestro adolescente de hormonas revueltas nos lanza la posibilidad de querer buscarse un trabajo, calma, que ello no quiere decir que vaya a abandonar los estudios. Ni mucho menos. De hecho, es una gran oportunidad para que comience a familiarizarse con el mundo laboral y el de las finanzas. Sus finanzas. «A veces, ese trabajo se lo podemos dar nosotros mismos. Como pedirle que nos pinte y lije la verja. No hay que ser unos padres autoritarios, hay que dejarles que vayan experimentando la capacidad de decisión. Y, lo más importante, qué es lo prioritario», aconseja.

FUENTE: elcorreo.com

Ansiedad, tristeza o irritabilidad: así afecta al desarrollo de los niños el confinamiento por el Covid 19

  • «Los tres meses que estuvimos encerrados en casa afectan a los niños», deja claro la psicóloga Silvia Álava.
  • La experta insiste en que los niños tienen que jugar al aire libre y con otros niños.
  • Debido al confinamiento, los niños sufren más trastornos en el estado de ánimo.

Coincidiendo con el día del niño, ‘Cuatro al día’ se ha puesto en contacto con Silvia Álava, para saber cómo afecta el confinamiento por la pandemia del coronavirus al desarrollo de los más pequeños. 

«Tenemos que saber que todo lo que hemos vivido, los tres meses que estuvieron metidos en casa confinados y las restricciones que ha habido cuando hemos podido volver a salir, afectan al desarrollo de los niños. Hay más trastornos de ansiedad, de estado de ánimo, más tristes, más irritables, más irascibles… Hay algunos niños que han vivido situaciones de duelo muy complicadas y todo esto hay que tenerlo en cuenta», explica. 

Haz click en la imagen para ver el vídeo:

como afecta el covid a los niñosLa psicóloga Silvia ÁlavaCUATRO.COM

Además, la experta fomenta que los niños jueguen al aire libre y con otros niños. «Los niños necesitan jugar con otros niños, necesitan estar con más niños para cosas fundamentales. Cuando juegan entre varios tienen que ponerse de acuerdo en el juego, van a entrenar habilidades sociales y capacidades de negociación que van a ser muy importantes en su futuro. También van a trabajar la psicomotricidad gruesa, las destrezas finas, un montón de desarrollos cognitivos, como la memoria, la atención, de planificación, habilidades emocionales…». 

«Es importante fomentar que jueguen al aire libre y que jueguen a lo que ellos quieran, que no estén siempre guiados por un adulto o por una máquina, que dejen volar su imaginación«.

FUENTE: Cuatro.com

Los niños y las niñas piden celebrar su día cuando se cumple un año de su salida a la calle

Redacción Interempresas

El 26 de abril se cumple el primer aniversario de la salida de los niños a la calle, tras 42 días confinados, y entidades culturales y sociales, ayuntamientos, colegios y clubes deportivos se han sumado para celebrar este “Día del Niño y de la Niña” con actividades lúdicas para los más pequeños.

foto

El 26 de abril se conmemora el Día del Niño y de la Niña.

El 26 de abril representa un hito histórico en el calendario de muchas familias españolas que hace un año vieron por fin cumplidas sus necesidades al permitir que los niños, tras 42 días confinados, pudieran volver a la calle. Y esa es justo la fecha que se ha escogido para celebrar el “Día del Niño y de la Niña” en España, una efeméride que pretende dar voz a los niños y niñas y poner foco en sus necesidades y con motivo de la cual, se organizarán en España multitud de iniciativas impulsadas por entidades culturales, sociales, ayuntamientos, colegios y empresas.

El “Día del Niño y de la Niña” quiere visibilizar el comportamiento ejemplar de las niñas y niños durante esas semanas, así como la importancia de su bienestar, reivindicando el desarrollo de las actividades lúdicas, deportivas y culturales como la esencia de la infancia, dado que a través de ellas descubren el mundo, aprenden sus reglas e impulsan su creatividad desde un entorno estimulante y feliz.

Expertos en la infancia ponen en valor la figura del niño y de la niña

La necesidad de cuidar la salud mental de los más pequeños y fomentar su bienestar, así como su desarrollo en un entorno lúdico y feliz han sido algunas de las principales conclusiones de la mesa de expertos que se ha constituido con el objetivo de reunir las opiniones transversales de expertos en diferentes ámbitos vinculados con la infancia.

Los participantes en esta mesa de expertos han sido: Inma Marín, pedagoga y presidenta de IPA en España; José María Mengual, médico pediatra y coordinador del Grupo de Trabajo (Previnfad); Gonzalo Jover, catedrático de pedagogía y presidente de la Sociedad Española de Pedagogía; Raúl Bermejo, maestro y autor de varios libros sobre educación infantil; Antonio G. Teijeiro, escritor y Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil; María Costa, experta en investigación infantil; Silvia Álava, psicóloga infantil y Carmen Osorio, periodista.

La importancia de la celebración

Todos los expertos han coincidido en afirmar la importancia de la celebración del “Día del Niño y de la Niña”. En concreto, Gonzalo Jover ha afirmado que “es importante porque esta fecha nos recuerda lo que deberían ser todos los días, que los niños nos enseñan a amar la vida”. Silvia Álava, por su lado, ha comentado que “este reconocimiento permite poner en valor la importancia de la infancia en el desarrollo pleno de las personas”. Antonio G. Teijeiro ha comentado que el Día del Niño y de la Niña“permite poner la atención en el entorno afectivo y emocional de los niños, en el cariño y respeto hacia ellos”. Carmen Osorio ha opinado que es “un día para transmitir el mensaje de la importancia de dar voz y visibilidad a los niños y niñas”. Raúl Bermejo, por su lado, ha afirmado que “su deseo es que ese día sea suyo. Ojalá que se logre que algún día hagan suyas las calles”, María Costa ha comentado que “es un día esencial para disfrutar de la importancia del juego, de estar con la familia y de disfrutar del aire libre”, José María Mengual, por su lado, ha señalado que “es importante que los niños perciban y sientan que los adultos estamos con ellos, que queremos darles salud global y atender sus necesidades psíquicas, sociales y emocionales”. Para finalizar, Inma Marín ha concluido que “ojalá que este día de celebración nos recuerde el principio del interés superior de los niños y nos estimule a preservarlo como la mayor de las ilusiones”.

Una efeméride que pretende dar voz a los niños y niñas y poner foco en sus necesidades.

Ayuntamientos de toda España se suman a las celebraciones

Los ayuntamientos de las principales ciudades realizarán acciones especiales, tanto en espacios públicos, como a través de actos en sus sedes consistoriales. En este sentido, el Ayuntamiento de Cádiz iluminará ese día todas las fuentes de la ciudad con el color del sello del “Día del Niño y de la Niña”; el Ayuntamiento de Santander ha organizado un concurso con los colegios para que los niños dibujen la bandera del “Día del Niño y de la Niña”. El diseño ganador se ubicará en la fachada del Consistorio. Además, el Ayuntamiento de Teruel ha planteado una agenda de juegos y actividades en sus calles y se hará una lectura del Manifiesto del “Día del Niño y de la Niña”.

Por otro lado, en el ámbito deportivo, clubes como Fundazioa Athletic Club de Bilbao, Cádiz Club de Fútbol, Villarreal Club de Fútbol, Granada Club de Fútbol y el Club Deportivo Leganés se suman y preparan una agenda de actividades como iluminación de sus estadios con los colores del Día del Niño y de la Niña, visitas de colegios y programas de entrenamientos especiales.

Un reto: el gran aplauso de los niños para los niños y niñas

Los centros educativos también tendrán un papel protagonista el 26 de abril. Se vieron obligados a reinventarse y retransmitir las clases por vía digital y los padres y la sociedad en general fueron consciente del papel primordial que las escuelas desempeñan en la vida de los niños. Por eso, multitud de colegios de distintas ciudades se han sumado al reto del aplauso y, tal como se hacía desde los balcones a los sanitarios, iniciarán su jornada con un gran aplauso a las 9.00 horas para rendir homenaje a todos los niños y niñas. Además, han incluido, en el programa de clases, talleres como agenda especial del día.

El rol de los colegios en la vida de los niños es tal que, según la investigación desarrollada por el Instituto Tecnológico del Juguete – AIJU, sobre más de 1.000 niños para preguntarles ¿Cómo querían que fuese su día? Casi un 60% señala que le gustaría celebrarlo en el cole, pero sin clases.

Impulsado por empresas y comercios

Por último, empresas y comercios han impulsado acciones y campañas especiales, incluidos descuentos, con motivo de este día en sus tiendas para dar visibilidad a esta iniciativa.

Teatros, grupos musicales y demás espectáculos y eventos dirigidos al público infantil también se han adherido y preparan sesiones especiales, incluso felicitaciones para los más pequeños. También las plantas de pediatría de los hospitales y las ONG y entidades benéficas se suman a esta iniciativa con diferentes propuestas para que todos los niños puedan celebrar su Día.

FUENTE: interempresas.net

«¿Pero qué te pasa?». El error de preguntar en plena rabieta

Por Laura Peraita

Muchos padres esperan una explicación cuando deberían ser ellos los que aclaren a sus pequeños la razón por la que están actuando así

Silvia Álavadoctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», considera que es habitual que los padres se preocupen por las necesidades fisiológicas de sus hijos, pero no tanto de las emocionales. «Es verdad que lo primero de todo es que estén bien atendidos en su alimentación, pero la pandemia ha dejado patente que la salud mental en la infancia también es muy importante». Y lo es, según explica, porque todo lo que ocurre en la primera etapa de la vida determina el desarrollo del niño y su forma de ser en la vida adulta, en sus relaciones de pareja, con sus futuros hijos, el entorno…

«La cuestión es que las necesidades emocionales de los niños no están cubiertas. No tiene capacidad de manejarlas y necesitan que un adulto de referencia (ya sea padres o docentes) les atienda en para entender qué les pasa en ciertos momentos cuando están enfadados, tristes…, y así poder actuar en consecuencia con una respuesta adecuada».

Esperar

Sin embargo, lo habitual es que, por ejemplo, cuando un niño tiene una rabieta, los padres le pregunten «¿qué te pasa?», cuando, en realidad deberían ser los padres los que le explicaran al pequeño lo que le ocurre para que pueda entenderlo. «En este caso, es mejor esperar a que la rabieta haya pasado para que los adultos expliquen al menor las razones de su sentimiento de rabia para que sepan qué es, porqué se siente así y qué pueden hacer para gestionarla con el objetivo de que la próxima vez, ante una situación parecida, no esté desconcertado, no sufra y sepa salir airoso. El problema, no obstante —matiza esta experta— es que en muchas ocasiones, son los padres los que no tienen herramientas para saber argumentar a sus hijos lo que les ha ocurrido».

Calmar la situación

Si es así, Álava recomienda que en pleno enfado se intente pensar en otra cosa para calmar la situación. También aconseja respirar y relajarse y no reprochar nada en el momento. Una vez que hay una vuelta a la tranquilidad, lo mejor es reflexionar juntos qué ha pasado y los motivos que han llevado al pequeño a reaccionar de esa manera tan desmesurada. Para los que tengan dudas sobre cómo manejar estas emociones con los hijos, esta psicóloga les invita a que lean libros sobre tema siempre que tengan evidencia científica, «y que no se dejen llevar por lo que le ha ido bien a una vecina. También pueden acudir a profesionales de la salud mental para aclarar sus ideas y conocer los pasos a seguir. No hay duda de que la pandemia nos ha ayudado a que los padres sean conscientes de las necesidades emocionales de sus hijos y a darse cuenta de su fragilidad y vulnerabilidad. Es un primer paso para tomarse en serio este asunto que tanto influirá en su bienestar emocional futuro».

FUENTE: Diario ABC

¿Qué es la mentalidad de crecimiento y cómo potenciarla?

Os adjunto esta colaboración con la revista Padres y Colegios donde presentamos la importancia de transmitir «mentalidad de crecimiento» a nuestros hijos y alumnos:

Hablamos de Ventilación Emocional para 12 Causas Mediaset

La ventilación emocional

Es una técnica muy útil para ayudar a entender a los más peques lo que están sintiendo ante determinadas situaciones, poniéndole nombre a la emoción e identificando la causa. En este vídeo os hablamos de ello de la mano de 12 Causas Mediaset y la Fundación Crecer

Fundación Crecer Jugando#26deAbrilDíadelNiño#VentilaciónEmocional#Emociones#JugarEsUnAsuntoMuySerio#AmamosElJuguete🪀⚽#Jugueteamos🧸🪁#JuegoInfantil

Celebramos hoy el #DíaDelNiño con este #Vídeo ¿Cómo validar emociones con los niños?

Somos humanos y tenemos emociones. ¿Cómo validar emociones con los niños?

Sentimos, y en ocasiones es difícil manejar nuestras emociones.

Las emociones están presentes en todas las esferas de nuestra vida, por mucho que nos esforcemos en no demostrar lo que sentimos, es imposible, están ahí, y son buenas porque nos dan información de lo que nos sucede, por eso hay que aprender a identificarlas, escucharlas comprenderlas y para por último regularlas. Y eso es algo es necesario que nos enseñen a hacer.

Los psicólogos insistimos mucho que hay que validar las emociones de los niños. Es un tema complicado porque genera muchas dudas de como hacerlo y en ocasiones no lo hacemos bien.

  • Emoción es lo que sentimos
  • Conducta es lo hacemos
  • Pensamientos en los que pensamos

Y en ocasiones en lugar de validar las emociones nos equivocamos y validamos las conductas.

Por ejemplo, mi hijo o mi hija puede estar enfadado, porque no quería recoger los juguetes y por eso chilla que no lo va a recoger y los tira. O está enfadado con su hermana y la pega. Como adultos debemos validar la emoción, decirles entiendo que estás enfado, pero nunca podremos validar la conducta de agresión. ¿Cómo lo hacemos?

Le diremos entiendo que lo que te pasa es que estás enfadado, probablemente sea porque no querías recoger los juguetes y querías seguir jugando, pero estar enfadado no significa que podamos pegar o gritar o hacer daño a los demás.

Emoción es lo que siento y conducta es lo que hago.

Con los niños se puede hablar y razonar y es bueno que trabajemos la inteligencia emocional para que sepan que es lo sienten, porque, y aprendan a expresarlo de la forma correcta. No obstante, es necesario elegir muy bien el momento y que no sea en medio de un estallido emocional. Mejor cuando ya ha pasado.

Otra cosa que nos puede ayudar es avisarles de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, que se te lo estás pasando muy bien jugando o viendo la televisión, youtube… pero en 5 minutos tenemos que recoger para ducharnos, cenar… te aviso que en 5 minutos vuelvo para que recojamos y así ya lo sabes. Le damos la oportunidad de cerrar el juego y de prepararse.

Es importante ir, agacharnos, que nos mire a los ojos y cerciorarnos que nos ha entendido porque a veces lanzamos las órdenes desde la cocina, según vamos andando por la casa y ni nos escucharon.

Se trata de aprender a validar las emociones para que estén presentes en nuestro día a día.