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Quiero que mis hijos y alumnos evolucionen. 10 Consejos para que consigan una mejor versión sí mismos

El ser humano tiene una gran capacidad de adaptación y sobre todo de evolución. A lo largo de nuestra vida tenemos la capacidad de mejorar, a todos los niveles.  Sin embargo, este proceso de mejoría no siempre es fácil y requiere un esfuerzo por nuestra parte. En el caso de los menores, en ocasiones necesitan la ayuda de un adulto para poder hacerlo. Y los que más influencia tienen en ellos, su padre, madre o su maestro o maestra son una gran ayuda para conseguirlo.

No siempre es fácil, y muchas veces queremos hacerlo, pero no sabemos cómo. Por eso en este artículo os propongo seguir diez pasos para facilitar el proceso y saber cómo hacerlo.

  1. Empezaremos por hacer consciente a nuestro hijo o alumno de dónde está, cuál es su punto de partida. Se trata de aprender a observarnos a nosotros mismos, saber cuáles son nuestros puntos fuertes y nuestros puntos débiles, que, además, es algo fundamental para trabajar el auto concepto. Se trata de tomar la línea base sobre la cual partimos.
  2. Como la primera tarea en ocasiones puede ser muy complicada, quizás podemos conseguir el mismo objetivo invitando a los menores a hacer balance sobre lo que han conseguido. No hace falta que sea el último año o el presente curso escolar. Cada persona puede decidir el periodo sobre el cual quiere centrarse. Definiremos el periodo, para a partir de ahí, saber decirles dónde tienen que poner el foco de atención. Por ejemplo, a lo largo del 2020 he visto que has colaborado mucho más en casa. O desde que ha empezado este curso escolar te noto más responsable, no hay que decirte que te pongas a estudiar y lo haces tú sola/o.
  3. Buscar las cosas en las que hemos mejorado, o en las que estamos en proceso de mejoría. Es fundamental atender a lo que vamos consiguiendo, dado que lo más habitual es centrarnos en todo lo que falta. Y esto con los alumnos y los hijos es aún más importante. Los chicos y las chicas hacen un gran esfuerzo por mejorar, pero no siempre lo consiguen. Cuando observan que los adultos que les rodean, tanto sus padres como sus profesores sólo se fijan en lo que les falta por conseguir, sienten que nunca lo van a lograr, que su esfuerzo no vale, porque no consiguen el resultado y es mucho más fácil que se desanimen e incluso que entren en una especie de “indefensión aprendida”, con pensamientos del tipo “para que lo voy a intentar, si nunca lo voy a conseguir”; lo que hace que la motivación caiga en picado y que dejen de intentarlo. Por tanto, reforcemos cada pequeño intento que veamos que realizan. Por ejemplo, si un alumno pasa de no entregar nunca los deberes a hacerlo de manera intermitente, el día que sí que los hace, deberíamos hacerle notar que nos hemos dado cuenta, con mensajes del tipo vas por buen camino, y no solo recordarle todos los ejercicios que todavía tiene pendiente.
  4. Una vez que veamos lo que hemos conseguido, será el momento de pensar que es lo que todavía podemos mejorar. Los niños y los adolescentes pueden necesitar ayuda en este proceso. No obstante, es importante dejarles espacio y que ellos mismos opinen. De esta forma aprenderán a conocerse mejor y seguiremos trabajando su autoconcepto.
  5. Es el momento de coger un lápiz y un papel para apuntar todo aquello que desean mejorar. Es importante que quede escrito, dado que todos tenemos un millón de pensamientos cada día, y los más pequeños también, y lo más habitual es que se nos olvide. Además de esta forma aumentarán el compromiso con el objetivo y les permitirá revisar si lo van consiguiendo o no.
  6. Puede ser interesante que cada uno elija dónde va a colocar dicho listado para así poder ir revisando si lo va cumpliendo o no. Puede ser el corcho de la habitación, la carpeta donde lleva las cosas del colegio… que esté a la vista para que sirva de motivación y también de recordatorio.
  7. Una vez que tienen claro lo que quieren mejorar, será el momento de establecer un plan de acción. Es decir, qué acciones concretas van a hacer para conseguirlo. Por ejemplo, si uno de sus objetivos es ser más responsable, como plan de acción podemos poner:
    • Escribir en la agenda cada día los deberes.
    • Apuntar los exámenes y el contenido que entra en cada uno de ellos.
    • Preparar la mochila por la noche o dejar los materiales preparados para la clase online.
    • Revisar que están hechos los ejercicios de cada asignatura.
    • Cada día, leer lo que se ha dado en clase y hacer un esquema.
  8. Establece momentos de supervisión, en los que podáis hablar de cómo lleva sus objetivos, dónde creen que más han avanzado, lo que más les cuesta… que se sientan arropados por nosotros en su proceso de mejoría.
  9. No dejes de preguntarle cémo se siente. Que identifique las emociones agradables asociadas al proceso. Sabemos que cuando nos esforzarnos y hacemos las cosas lo mejor posible aparecen emociones como el orgullo y la satisfacción.
  10. Utiliza las emociones como facilitador emocional y que nos sirvan para potenciar la motivación intrínseca. El mensaje para trasmitir podría ser: me esfuerzo por mejorar porque me hacer sentir mejor.

FUENTE: Revista Padres y Colegios

La fatiga pandémica se extiende entre la sociedad: consejos para frenarla. Colaboración con RTVE.

La OMS estima que el 60 % de los europeos padece fatiga pandémica, un síndrome ligado al desánimo que provoca la situación sanitaria.

Echar la vista atrás provoca tristeza y mirar hacia delante genera incertidumbre. Cuando la pandemia ya ha colocado a la sociedad en ese punto, en ese escenario que sigue siendo incierto y desapacible tras casi un año de lucha, lo único que queda es centrarse “en el aquí y en el ahora” y apostar por el “autocuidado”, un arma que, según los psicólogos, puede aligerar el “peso” mental y reducir la llamada “fatiga pandémica”.

La Organización Mundial de la Salud fue quien acuñó ese término para definir la desmotivación que sufre una gran parte de la ciudadanía a la hora de seguir manteniendo las conductas de protección recomendadas, como consecuencia del gran desgaste emocional causado por la crisis sanitaria. En noviembre, alertó de que un 60 % de los europeos padecían ya ese síndrome que no ha dejado de propagarse.

Varios psicólogos consultados por RTVE.es coinciden en que, una vez contenida la COVID-19, habrá que surcar en España otra ola muy distinta, la de los problemas de salud mental, y por eso inciden en la importancia de prestar más atención a la mente durante este periodo de contención social.

Las restricciones para frenar el coronavirus y la incertidumbre provocan un desgaste emocional.

Estos son algunos de los consejos que comparten para no caer en el desánimo y, por tanto, frenar la “fatiga pandémica”:

Reconoce y normaliza las emociones negativas

Sentirse desganado, asustado, triste o enfadado en un contexto como el actual en el que una situación indeseada se prolonga sin fecha de término, mientras la vacunación sigue un proceso lento y amenazan nuevas cepas del coronavirus es, sencillamente, “algo normal”, dicen los psicólogos. Lo importante aquí es reconocer esas emociones negativas y normalizarlas para luego poder “gestionarlas”.

“La incertidumbre es lo que más ansiedad provoca al ser humano. Es normal que nos sintamos así. Hay que aceptarlo y trabajarlo. La frustración es parte de la vida“, señala Fernando Miralles, psicólogo clínico, docente y miembro de la Red Global de Práctica Clínica de la OMS, quien considera que no negar esas sensaciones es clave para poder minimizarlas. 

Reconduce el pensamiento y huye de los “y si…”

Tras ese primer análisis interior, la clave está en aplicar lo que los expertos llaman “reestructuración cognitiva” o, en otras palabras, aprender a reconducir el pensamiento negativo; huir de las ideas de “tipo irracional” y poner el foco en el lado amable de la realidad. 

“Esto sabemos que es difícil, pero hay que tratar de evitar las ideas catastróficas y tener mucho cuidado con los ‘y si…’. Preocuparse por anticipado sobre lo que puede ocurrir provoca un gran desgaste emocional y físico e impide que, si llegan retos en el futuro, tengamos fuerzas suficientes para enfrentarnos a ellos. Hay que vivir en el presente y no tener tantas ventanas abiertas a opciones que son negativas”, explica la psicóloga sanitaria, psicoterapeuta y divulgadora Silvia Álava.

En su opinión, hay que magnificar las ilusiones que antes podían parecer pequeñas. Si en estos momentos no es factible viajar y “recorrer mundo” quizá sí sea posible disfrutar de un largo paseo o darse un baño de espuma, dice. 

También propone tener muy presentes las razones por las que la ciudadanía se encuentra tan limitada, para no decaer en el esfuerzo por seguir conteniendo la expansión del virus.

Piensa a corto plazo y trata de vivir “en el ahora”

Ese segundo consejo conduce al de valorar más el presente e intentar instalarse en él, apunta Elena García, especializada en Psicología Clínica y Estimulación del desarrollo.

“Hay que ver la situación de manera resolutiva y jugar con las cartas que tenemos. Comparar nuestra vida de ahora con la que teníamos antes es muy negativo; siempre vamos a salir perdiendo y vendrán sensaciones como la tristeza o la melancolía. Y si miras al futuro lo que encontraremos es incertidumbre, así que lo mejor es vivir “en el aquí y en el ahora”.

Fomenta el “autocuidado” y deja tiempo para actividades “gratificantes”

En paralelo a ese cambio de enfoque mental es importante, dicen los expertos, fomentar el “autocuidado”.

“Vivimos en una sociedad basada en producir, y ya antes de la pandemia dedicábamos poco tiempo a las actividades gratificantes. Ahora estamos aún más petrificados porque no podemos salir del mismo modo a tomar una caña o hacer una pequeña escapada y a menudo nos sentimos encerrados. Es más importante que nunca dedicar tiempo a las actividades que sí se puedan realizar y que nos hagan sentir bien”, señala García.

Respecto a esto último, también aconseja evitar el agobio por la sensación de improductividad, ya que airear la mente y dejar espacio para el ocio repercutirá después, de forma positiva, en las tareas menos gratas.

No descuides la imagen personal

El “autocuidado” también tiene que ver con la imagen personal, por lo que es muy importante no caer en una dinámica de “dejadez”. Sobre todo, en el caso de las personas que teletrabajan y que no se relacionan físicamente con otras personas.

“Hay personas que vienen a mi consulta que incluso están descuidando la limpieza personal y esto no debe ocurrir. Todos los días tenemos que cuidarnos y arreglarnos como si saliéramos a la calle, aunque no nos vea nadie. Si no, nos miraremos en el espejo y sentiremos que estamos hechos un desastre. Y, de vernos así a caer en la tristeza. hay solo un paso”, advierte Miralles.

Haz ejercicio, vigila la alimentación y duerme lo necesario

También inciden los psicólogos en la importancia de hacer ejercicio físico a diario, porque la conexión entre la actividad física y el bienestar emocional es, dicen, más estrecha de lo que a menudo se piensa.

“No solo mejora las capacidades cognitivas, la memoria y la atención sino que también nos genera endorfinas y serotonina, algo que en estos tiempos es muy necesario”, explica García, que puntualiza que no se trata de obsesionarse con la actividad física sino de establecer dinámicas que mejoren el bienestar, ya sea dentro o fuera de casa.

Otra de las «ramas» que no deben ser descuidadas es la alimentación, ya que abusar de la comida ‘basura’, si bien calma la ansiedad de manera inmediata, puede desencadenar problemas de salud mental, más allá de provocar un evidente perjuicio físico. Lo mismo ocurre con el descanso; dormir al menos seis horas cada noche es imprescindible, aseguran, para mantener el equilibrio.

Prueba algunas técnicas de desconexión y relajación

Otra recomendación que lanzan los especialistas tiene que ver con las técnicas de relajación y de desconexión, que pueden ser beneficiosas en un contexto pandémico que, recuerdan, “dispara los niveles de ansiedad” y mantiene a la población “en alerta continua” por las medidas y los datos cambiantes.

“Hacer todos los días técnicas de relajación y de respiración abdominal, como las que se hacen, por ejemplo, en yoga, viene muy bien”, señala Miralles, que apunta que estos ejercicios también ayudan a conciliar mejor el sueño.

Evita el “monotema” y la saturación informativa

Un ingrediente que alimenta la “fatiga pandémica” es la saturación informativa, a lo que a menudo se suman conversaciones con familiares o amigos que con mucha frecuencia giran en torno a un mismo tema: la COVID-19.

Los psicólogos creen que estar bien informados es fundamental, pero recalcan que, en algunos casos, se produce un consumo indiscriminado de noticias sobre la pandemia que es muy perjudicial y que contribuye al “hartazgo”, por lo que recomiendan evitarlo.

También aconsejan aprovechar los momentos en compañía –sea física o telemática— para conversar sobre temas agradables que no lleven, nuevamente, a conclusiones negativas sobre una realidad que, recuerdan los psicólogos, no se puede controlar.

FUENTE: RTVE.es

3 Emociones que favorecen el aprendizaje. Vídeo.

Sabemos que las emociones afectan al aprendizaje, unas de forma positiva y otras, como no, de forma negativa…

En este vídeo te hablamos de 3 emociones que ayudarán de forma positiva a tú aprendizaje y al del de los estudiantes.

https://youtu.be/XOcqEfMk5eQ

#Vídeo ¿Cómo «bajar las revoluciones» en estos tiempos complicados?

Con lo que está durando la situación de pandemia, vemos como llevamos nuestras emociones, cada vez más, a «flor de piel»… por eso, en este vídeo, os traigo algunos consejos para intentar bajar ese exceso de «revoluciones» y mejorar nuestro equilibrio emocional.

¿Cómo ganar autoridad ante tus hijos y poner límites sin ser autoritario? Colaboración con el diario La Vanguardia

Aprender a respetar las normas es básico para niños y adolescentes, pero no es tarea fácil para los padres

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Establecer límites es una de las parcelas más importantes en el proceso de crianza. Estas pautas son fundamentales para que los pequeños se integren socialmente y suponen un factor esencial en el ámbito de su cuidado. “Una educación carente de límites puede tener consecuencias negativas en su propio desarrollo personal y psicosocial. Basta con imaginarse a un niño que no sepa respetar la propiedad ajena o tolerar un no como respuesta”, explica Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez Psicólogos. No obstante, sentar las normas de forma efectiva no suele ser tarea fácil.

La importancia de estas restricciones reside en que los menores aprendan las normas del juego para vivir en sociedad y mantengan su seguridad. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, comenta Silvia Álava, psicóloga educativa.

Una falta de claridad ante el objetivo de las mismas, la falta de firmeza o una mala asociación de los límites con el castigo suelen ser los motivos de que se establezcan de forma poco satisfactoria o saludable. Sin embargo, basta con identificar estos aspectos y aprender las pautas para que el establecimiento de los límites sea efectivo y provechoso. Estas son algunas de las herramientas para asentarlos con éxito.

Marcar los propios límites

En muchas ocasiones, el establecimiento de los límites falla porque los adultos no saben aplicarlos en su propia vida. “Los padres también tenemos problemas en este aspecto, por ejemplo, en el trabajo. De alguna forma, dar una negativa como respuesta genera rechazo en los demás, o eso es lo que pensamos”, comparte el psicólogo. 

Vencer la necesidad de agradar y la frustración que pueda generar en los otros una negativa son aspectos que ayudan a mantener el bienestar psicológico y emocional, así como un paso esencial para proponer reglas en el entorno familiar.

Autoridad sin autoritarismo

Sin embargo, marcar normas o reglas en la vida de los pequeños, no se relaciona con un paradigma autoritario. “Es importante que los padres dispongan de herramientas más allá de ‘porque yo lo mando’. En el momento en el que caemos en el autoritarismo a la hora de poner límites, perdemos autoridad, ya que esta realmente es algo que otorgan los demás”, indica Domínguez. 

La actitud debe ser firme, coherente con la forma de actuar del adulto, y comunicarlos siempre en positivo. “Para que el niño aprenda nunca es necesario ni hacerle sentir mal ni insultar. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarlo”, explica la especialista.

Mejorar la educación emocional

Otro de los aspectos que pueden interponerse a la hora de ganarnos la autoridad de los niños y poner límites es una deficiente educación emocional. “Los padres y adultos debemos avanzar en la gestión de emociones incómodas, ya que la alegría y el disfrute los gestionamos estupendamente. Pero cuando se trata de gestionar límites ajenos que desencadenan frustración, tristeza, … es más complicado”, advierte Domínguez. 

Los adultos son modelos para los pequeños y aprenden a través del ejemplo. Por ello, cómo empaticemos con su frustración o cómo nos vean gestionar nuestra propia frustración va a determinar la forma en que acojan los límites propuestos. Es importante no reaccionar con gritos ni enfados ante el rechazo del menor a la norma. La paciencia, el cariño y la asertividad son las capacidades a desarrollar ante estas circunstancias.

Evitar la culpa

La conciliación es todavía una cuestión a desarrollar en la sociedad actual. Multitud de padres y madres se ven cada día inmersos en jornadas de trabajo poco compatibles con la vida familiar. “Cuando los progenitores llegan del trabajo tarde, después de una jornada larga y disponen de muy poco tiempo para ver a sus hijos, no suelen afrontar la, en ocasiones, frustrante labor de poner límites”, reflexiona el psicólogo. 

Cuando los padres tienen poco tiempo no suelen afrontar la frustrante labor de poner límites» Abel Domínguez. Psicólogo infantil

Asimismo, esa carencia de tiempo para compartir, puede desencadenar en culpa y derivar en comportamientos condescendientes con los más pequeños. En estos casos, la tarea de los límites suele recaer sobre los cuidadores, abuelos, o escuelas, pero esto no debe sustituir el papel regulador de los adultos. En estos casos, cuando tanto padres como hijos se encuentran cansados, aplicar el humor puede ayudar a que los pequeños se ciñan a lo establecido.

Hacerles partícipes

Para que los niños entiendan el papel y la utilidad de las normas es importante hacerles partícipes de ellas. “Cada norma debe ir ligada a un para qué. Si no, perderían su sentido y se haría difícil cumplirlas. Explicarles su utilidad es una gran forma de que entiendan que no se puede hacer siempre lo que nos apetece.”, describe Domínguez. 

Ellos pueden colaborar en el establecimiento de algunas reglas aplicables a toda la familia. El contexto de la pandemia es un recurso útil para que comprendan cómo puede ser difícil acatar ciertos límites, pero son esenciales para que la sociedad funcione e incluso ayudan a salvar vidas.

Crear tabla de rutinas

Evitar las luchas diarias relacionadas con el juego antes de ir a la cama o con el aseo beneficia a la salud mental de toda la familia. Una técnica que ayuda a poner orden en torno a estos temas son las tablas de rutinas.

“Podemos colocar las actividades que se lleven a cabo en el día a día de tal forma que no haga falta negociar todas las tardes o mañanas los quehaceres de cada uno. De esa forma estamos también dulcificando el límite a través del hábito”, propone el especialista en psicología infantil.

Fomentar la empatía

Cuando los niños superan los seis o siete años son capaces de sentir empatía. Se puede fomentar esta capacidad y, de paso, contribuir en el establecimiento de normas, invitándoles a ponerse en el lugar de los adultos. 

“Podemos preguntarles qué harían en nuestro lugar ante una determinada situación; es una oportunidad de que se pongan en el lugar del otro y desarrollen la capacidad de poner límites a los demás. Por ejemplo, haciendo que sus compañeros respeten el material escolar que llevan al colegio o sus alimentos”, explica Domínguez.

Evitar la frustración con alternativas

La frustración de los niños ante los límites es uno de los aspectos más difíciles de tolerar. Rabietas, llantos o enfados suelen ser las consecuencias más comunes en los pequeños que aún no han desarrollado la capacidad para gestionarla. 

“En el momento que ven más allá del no, es más fácil que superen la desilusión que genera lo que no pueden hacer en un determinado momento. Ayudar a los menores a ver alternativas es la piedra angular del manejo de límites en la psicología positiva”, comparte el psicólogo.

Explicar las consecuencias

Además de explicar el motivo por el cual se fija un límite, los niños han de entender que pasarlo por alto tiene consecuencias. “Deben estar previamente dialogadas y pactadas”, sugiere el psicólogo, que lo encuentra especialmente útil con los adolescentes. Por su parte, Álava insiste en la necesidad de argumentarlas con ellos. “Ordenar como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, concluye.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Consejos para saber cómo mejorar la concentración. En el programa Saber Vivir

Consejos para saber cómo mejorar la concentración: Ser capaces de mantener la concentración es clave a lo largo de toda nuestra vida, especialmente en ciertas situaciones estresante, como le pude pasar a árbitros deportivos en cada partido.

En este vídeo del programa Saber Vivir vamos a aprender técnicas muy sencillas y efectivas para mejorarla. ¡Apunta!

Introducción al movimiento y la emoción. Con mi cuerpo aprendo, con mi cuerpo siento! Colaboración con BAPNE

Os adjunto el vídeo de mi colaboración con Javier Romero, de BAPNE, titulado «Con mi cuerpo aprendo, con mi cuerpo siento»!, en el que hablamos de las emociones y el vínculo entre el movimiento y la emoción. Creo que os va a gustar!!

#Vídeo ¿Cómo mejorar nuestra concentración y productividad en el trabajo?

¿Cómo mejorar nuestra concentración y productividad en el trabajo en el momento actual? La situación que estamos viviendo nos pasa factura a todos los niveles, tanto mental como emocional, a nuestro estado físico… y seguro que has notado que cada vez te cuesta más mantener la atención en el trabajo. ¿No es así?

Esto ocurre por varios factores:

Desde la famosa fatiga pandémica, que hace que estemos más cansados, más apáticos e irritables a la carga mental extra que tenemos en nuestra cabeza.

Los humanos no somos máquinas. Es difícil encender sólo el modo trabajo y apagar las “aplicaciones” de emociones, preocupaciones, tareas pendientes, conciliación… es complicado, pero podemos aprender técnicas que nos ayuden a rendir mejor en el trabajo y a mantener la atención en el mismo.

¿Qué nos puede ayudar?

  1. Hacer listados con nuestras tareas pendientes. Yo soy muy visual y muy fan de los colores. Por eso. Hacer un listado con todo lo que tenemos que hacer, podemos utilizar colores por cada categoría. Por Ejemplo, yo subrayo de azul lo que son llamadas o mails, en las tareas que tienen que ver con medios de comunicación, en naranja subrayo las tareas de la docencia (preparar una casa, corregir ejercicios…) en rosa dejo apuntados los libros que tengo que escribir, aunque no me vaya a poner de forma inmediata y en amarillo las conferencias y artículos.
  2. Una vez que tienes todas las tareas, vamos a priorizarlas y numerarlas,
  3. Después vamos a añadir que fecha y a qué hora la vamos a realizar, aunque sea en meses, pero de esta forma ya están fijadas.

Cada día según llegas al trabajo, revisa tu lista, y puedes hacer una sublista con los objetivos de hoy, lo que está planificado.

Y al irte o desconcertar el ordenador, te recomiendo dos cosas:

  1. Tacha las tareas ya realizadas, esto tendrá un efecto muy positivo dado que sentirás que avanzas y eso nos motiva.
  2. Apunta las tareas que se na quedado pendientes para mañana.

¿Qué es lo que vamos a conseguir con esta técnica?

  1. Planificar y organizar nuestro tiempo.
  2. Categorizar las tareas pendientes.
  3. Ser conscientes de la carga real de trabajo.
  4. Como las vamos a ordenar en función de su importancia y urgencia nos ayudará a establecer prioridades.
  5. Y sobre todo nos va a liberar la mente. El tener las cosas apuntadas y citadas, con fecha aproximada de resolución, nos ayudará a evitar que esté continuamente saltando la alarma en nuestra cabeza de: tiene que hacer esto o esto otro y nos permitirá utilizar todos nuestros recursos en lo que estamos haciendo.

Os invito a que lo pongáis en práctica y me contéis como os va.

Hablamos sobre «la ilusión» en el programa Saber Vivir, de La2 de TVE

En este programa de Saber Vivir hablamos sobre «la ilusión»: ¿Qué cosas te ilusionan? ¿Hay algo que te desilusiona? ¿Qué consejo nos darías para poder mantener viva la ilusión?

Desde el realismo, debemos mantenernos optimistas, centrándonos en lo que «sí» podemos hacer.

Sabemos que es difícil vivir con poco dinero, con poca salud, pero cuando no tenemos ilusiones, pasamos de «vivir» a «sobrevivir».

De todo ello hablamos en este programa de Saber Vivir.

Fuente: Programa Saber Vivir – La2 – RTVE

El arranque de 2021 nos sigue poniendo a prueba: ¿hasta qué punto somos resilientes? Colaboración con RTVE

Por JESSICA MARTÍN

El arranque de 2021 nos sigue poniendo a prueba: ¿hasta qué punto somos resilientes?

Resistir se ha convertido en un verbo crucial. Quizá, en la palabra más ligada a este nuevo tiempo de “dictadura vírica” en el que nos ha situado la pandemia. Pero, ¿no se agota la capacidad a la que nombra? ¿Hasta qué punto somos resilientes?

A sabiendas de que nadie puede ofrecer una respuesta universal, RTVE.es ha charlado con varios psicólogos para abordar esta cuestión y analizar el punto en el que se encuentra la sociedad tras constatar que el 2021, lejos de permitir una ansiada tabula rasa, continúa en la senda distópica que inició el 2020.

En solo 12 días, la ciudadanía surca la tercera ola de COVID-19 y sufre los efectos de un temporal histórico que, aunque deja imágenes insólitas y de gran belleza, ha obligado a muchos a acatar un nuevo “quédate en casa”. Vuelven numerosos niños a las clases ‘online’, sigue la economía recibiendo latigazos y continúa la pobreza arrasando vidas, mientras la situación epidemiológica empeora y la palabra normalidad suena a chiste.

«Año nuevo con pandemia vieja»

“Lo que nos han enseñado tanto el 2020 como este inicio de 2021 tan accidentado, con nueva ola, el asalto al Capitolio y la llegada de ‘Filomena’, es que tenemos que dejar de poner el foco en lo que está fuera de nosotros para ponerlo en nosotros mismos, en lo que podemos hacer para estar mejor”, recalca la psicóloga Silvia Álava, aludiendo a las expectativas que algunos pudieron depositar sobre el cambio de año.

No eran muy elevadas en cuanto al fin de los problemas, porque ya se sabía que el comienzo del 2021 no iba a ser muy distinto respecto al final del 2020, pero sí había quienes creyeron que estrenar calendario y ver cómo se inyectaban las primeras vacunas les dejaría, al menos, una sensación de liberación.

“Era una fantasía por algo que siempre nos han metido en la cabeza. Lo que tenemos es un año nuevo con pandemia vieja, y la gente ve que las medidas que se han tomado, aunque puedan ser correctas, no están dando el resultado esperado, lo que resulta cada vez más frustrante”, apunta el psicólogo Eduardo Paolini, convencido de que la triple crisis del coronavirus destará un “trauma epidémico social sostenido en el tiempo”.

La resiliencia, una capacidad que necesita ser ejercitada

Los efectos acumulativos y “colaterales” de aquel “año oscuro”, el 2020, no solo se reflejarán en el estado emocional de las personas en este 2021 sino “mucho más allá”, dice. Ante eso, ante una «dictadura vírica» sin derrocar que ha instaurado una “atmósfera depresiva”, solo queda apelar a la resiliencia, una capacidad que no se agota.

“No, no se agota esta capacidad y tenemos muchos ejemplos en la historia. Lo vemos en documentales sobre personas que sobrevivieron a los campos de concentración. La resistencia en sí misma solo se agota con la vida. Hay dos instintos o pulsiones básicas, el instinto de vida y el de la muerte, y ahora es la época del segundo, del ‘tánatos’ (en griego, muerte)”, opina Paolini.

“Yo considero que la resiliencia es una capacidad que hay que ejercitar, pero no es que tenga un cupo o que se termine. Ahora mismo hay que trabajarla constantemente porque vemos que la vida tiene muchas circunstancias complicadas y es importante saber digerirlas”, apunta el psicólogo Íñigo Estaún.

Una capacidad «altamente individual»

Otra profesional de la salud mental, la psicóloga Ana Martín, puntualiza que se trata de una capacidad «altamente individual», ya que no todos tienen facilidad para «manejar situaciones traumáticas» y crecerse ante la adversidad, y agrega que el cúmulo de experiencias vitales extraordinarias, si se enfoca bien, puede ayudar a adquirir cada vez mayor tolerancia.

“Las circunstancias que nos rodean solo tienen un peso del 10% en la felicidad“

Álava, por su parte, saca a relucir el mensaje principal de un libro de la psicóloga y profesora estadounidense Sonja Lyubomirsky titulado La ciencia de la felicidad:

“Lo que viene a decir es que, al final, las circunstancias que nos rodean solo tienen un peso del 10% en la felicidad. El 50% es genético y el otro 40% depende de nuestra actividad, de las cosas que nosotros hacemos o de las interpretaciones que hacemos sobre la situación. Así que, ahora más que nunca, tenemos que tirar de ese 40%”, dice Álava.

Las «válvulas de escape», mejor activas que pasivas

Lo ejemplifica de muchos modos, dejando claro que, en estos días, «necesitaremos un esfuerzo extra» para encontrar nuevas «válvulas de escape», ya que el cansancio mental acumulado siempre dificulta el paso de la necesaria creatividad.

“Tenemos que ser muy, muy activos en esa búsqueda de situaciones que permitan que conectemos con nosotros mismos y que vayan bajando los niveles de ansiedad, y sabemos que para regularnos funcionan mucho mejor las estrategias de ocio activas, como cocinar, hacer manualidades, escribir o bailar, en lugar de otras que son pasivas como ver la televisión o engancharse a las series”, precisa.

Ante todo, es muy importante, señalan los psicólogos, “reconocer las emociones” y verbalizarlas si es necesario porque, incluso las personas más resilientes tienen malos momentos y sienten emociones desagradables que no deben minusvalorar.  

Un esfuerzo consciente

Es más, según Álava, en esta tercera ola de la pandemia el esfuerzo por proteger la salud mental tiene que ser “aún más consciente” para que lo vivido no pase factura.

Sobre todo, teniendo en cuenta las advertencias que hacen desde el Ministerio de Sanidad sobre las “semanas muy complicadas” que están por llegar debido al imparable aumento de contagios, una alerta que, señala Estaún, sirve para «preparar» a la sociedad.

“Cuando nos anticipan verbalmente este tipo de acontecimientos, la gente se lleva menos el susto después. Lo que viene súbito es más difícil de digerir”, dice este mismo experto sobre el «factor sorpresa» que tiene la vida.

“Vamos a tener que hacer un exorcismo psicosocial cuando la pandemia acabe”, bromea Paolini, que considera que los movimientos espontáneos que surgen entre la ciudadanía, como el de aplaudir a los sanitarios desde los balcones, funcionaban así, como una suerte de conjuro frente al mal y una fórmula amable para liberar presión.

Buscar la ilusión, pese a todo

Estas manifestaciones optimistas parecían darse cada vez en menor medida debido al propio hartazgo de la sociedad, pero una nueva situación extrema –la que ha provocado el temporal de nieve en algunos puntos de España— ha vuelto a promover iniciativas de apoyo colectivo.

“En estos momentos difíciles eclosiona la solidaridad. Se ha visto, por ejemplo, con los 4×4 que trasladaban a sanitarios. Una situación estresante, de peligro y ansiedad desemboca en ayuda”, explica Estaún, quien considera que sobrellevar la adversidad depende, en gran medida, de nuestras “estrategias” para fomentar la “ilusión”.

La solución pasa por la ilusión.

«Solo los pensamientos positivos pueden ayudarnos a evolucionar en estos tiempos y a pasarlo de la mejor manera posible. Hay que poner en foco en los proyectos a medio plazo y en lo que nos motiva, sin negar la situación; desviar nuestra atención de lo inmediato, no recrearnos en lo que ha ocurrido o cómo lo he vivido, sino en lo bueno que vendrá”, subraya.

“Cuando no tenemos ilusiones pasamos de vivir a sobrevivir“

Álava también lo ve así: «Es muy difícil vivir sin salud y sin dinero, pero cuando no tenemos ilusiones pasamos de vivir a sobrevivir. Lo que tenemos que hacer es empezar a cuidar de esas ilusiones y, en un determinado momento, transformar la ilusión y readaptarla. No puedo pensar en que no voy a estar ilusionado hasta que no haga el megaviaje que tenía previsto. A lo mejor podemos intentar ilusionarnos con cosas más cotidianas como salir de mi barrio, si no está confinado, a dar un paseíto».

Martín está de acuerdo con ese planteamiento, aunque ella habla más de mantener viva «la esperanza» y «confiar» en que, poco a poco, se irá resolviendo todo. También insiste en la importancia de mantenerse «en actitud activa» durante una espera todavía indefinida.

Paolini, por último, resume su consejo con una frase de autor desconocido que tiene que ver con otro difícil ejercicio, el de aceptar esos “vuelcos” que da la vida: “No todo tiene explicación, no todo tiene respuestas, no todo tiene sentido, no todo es justo, no todo es lógico, y tenemos que aprender a vivir con esto. Esa es la clave, la tolerancia. «La tolerancia es la resiliencia«.

FUENTE: RTVE.es