Entradas

#ViernesDePodcast: hablamos del duelo de un niño ante la muerte de un ser querido. En Capital Emocional, de Capital Radio

“Ahora a todos os gusta Linkin Park”. ¿Por qué creemos que los lamentos son postureo? Colaboración con el diario El Confidencial

La muerte de un hijo no se supera nunca, se integra en la vida de los padres. Colaboración con el diario ABC

Consejos de los expertos para asimilar este tipo de fallecimientos

Duelo por la muerte de un hijoLa muerte de un hijo nunca está en el guión de la vida de un padre. Las personas estamos preparadas para asistir al fallecimiento de los padres, pero no de los hijos. Perder a un hijo para siempre es algo que va contra natura, que rompe los esquemas de una familia y que provoca un gran estrés físico y emocional muy difícil de evitar. La situación se agrava cuando los padres se sienten responsables y sufren un intenso sentimiento de culpa al entender que la seguridad de los hijos es competencia de ellos.

Eso, al parecer, le debió pasar al padre que este martes en la comunidad de Madrid decidió suicidarse pegándose un tiro con una escopeta en el mismo lugar en el que el día anterior murió su hija por un accidente de moto, moto que él le regaló.

Hay personas sufren un verdadero choque emocional, que no aceptan el fallecimiento de un hijo. Se piensa que lo que ha ocurrido no es real. Solo hay dolor, rabia, ira, desesperación… Por eso es importante, según explica la psicóloga Silvia Álava, del Centro de psicología Álava Reyes, que en los primeros momentos los padres estén siempre acompañados por otras personas muy cercanas. «No se puede relativizar la muerte, es un asunto muy delicado y difícil de asimilar —asegura—. Por ello, hay que llorar, y mucho, porque hay que airear los sentimientos. Sin embargo —advierte— cada persona lo hace de una manera diferente, cada uno necesita su tiempo, y las personas que les rodean no deben agobiar, solo acompañar».

Aprender a vivir con la ausencia

Según esta psicóloga hay que ser realista. «La muerte de un hijo no se supera nunca, sino que se integra en la vida de los padres. Es un trauma y hay que aprender a vivir con ello. Y se puede hacer y, aunque al principio parezca imposible, también se puede llegar a ser feliz con el paso del tiempo».

Apunta que la ausencia de un hijo se asimila. «Hay que dejar pasar tiempopara que los sentimientos de tristeza y dolor pasen a ser de nostalgia».

Esta especialista explica que los padres no pueden encerrarse. Poco a poco deben recuperar su rutina de vida y volver al trabajo, a centrarse en los otros hijos, a llevarles al colegio y a sus actividades extraescolares, incluso volver al gimnasio o salir con amigos. «El paso del tiempo es un gran aliado».

También es importante tener en cuenta que durante el duelo, la relación de pareja puede verse afectada porque se ha dañado la ilusión y el proyecto vital familiar. Esta situación puede producir desajustes entre los padres. Según la psicóloga clínica Susana de Cruylles «es necesario hablar y expresar las emociones, pedir lo que uno necesita y atenderse mutuamente. Asegura que igual que los padres se ponen de acuerdo en la formacion de la familia y en la educacion de los hijos, «deben intentar hacer este proceso juntos, llegando a acuerdos y respetándo los ritmos de cada uno. Los rituales de despedida y muerte propios de cada sociedad, como misas o funerales, suelen ayudar en este proceso».

«La culpa y el reproche —prosigue esta psicóloga que atendió a familiares de las víctimas del 11-M y del accidente aéreo de Spanair en Barajas— es un sentimiento que aparece con frecuencia cuando un ser querido muere, y aún es más habitual en la muerte de hijos por la responsabilidad de un padre hacia un hijo. Lo ideal es hablarlo y expresarlo, pero si no se puede compartir en pareja porque hay mucho dolor, se debe pedir ayuda profesional».

FUENTE: Diario ABC

El duelo: integrar una pérdida en la vida de un niño. Colaboración con Agencia EFE Salud

Alberto tiene seis años y acaba de perder a su papá. Su madre y sus abuelos no saben cómo decírselo ni cómo actuar para que lo supere. Darle la noticia de forma clara, fomentar el diálogo y trabajar en todos los ámbitos de su vida ayudarán a que el niño integre esa pérdida en su vida y que siga siendo feliz.

La rabia, la no aceptación y conductas de mal comportamiento para llamar la atención son síntomas de que un niño no está atravesando su duelo por la pérdida de un ser querido de forma correcta.

Por eso, la psicóloga infantil del Centro Álava Reyes, Silvia Álava, aconseja trabajar “con todas las áreas del niño: padres, colegio, hermanos o abuelos” además de las sesiones con el psicólogo en consulta.

Silvia Álava trató el tema del duelo, en concreto en la infancia, en en el VIII Congreso Internacional y XIII Nacional de Psicología Clínica que tuvo lugar en Granada, a finales de noviembre.

Verbalizar para no enquistar el problema

La psicóloga Silvia Álava. Foto cedida por la especialista.

¿Cómo darle a un niño la trágica noticia de, por ejemplo, la muerte de su padre o de su madre? “Aunque suene muy duro, hay que decirle al niño: murió, eso significa que no va a volver”, apunta la psicóloga infantil.

Es muy importante aclarar al menor la idea de la muerte como el no retorno, pues a veces son tan pequeños que no entienden qué significa morir.

También hay que evitar retrasar ese momento, pues el niño sabe que algo ha pasado. Silvia Álava recomienda ser directos pero sin excesos: “No les podemos ocultar la información, pero tampoco hay que darle más de lo que necesita por su edad, no hay que entrar en detalles”.

Una vez recibida la noticia, comienza el duelo. El primer paso es la expresión, que el niño sea capaz de verbalizar su estado “con una serie de estrategias de regulación emocional”, según la especialista.

“Hablar del tema cuando ha habido una pérdida evita que se enquiste el problema”, añade.

El duelo puede verse interrumpido o no iniciarse si el niño no habla, si no tiene un espacio para comentar cómo se siente. Además, hay ocasiones en las que el menor ve tan triste al adulto superviviente que tiende a protegerlo y no expresarse delante de él.

Álava explica que, en definitiva, en el duelo, hay que trabajar la memoria autobiográfica: ser capaces de integrar la pérdida del ser querido y, aunque en determinado momento le invada la tristeza, hay que aprender a ser felices aunque esa persona ya no esté.

Niños estimulados, emociones más inteligentes

En el mismo Congreso de Psicología Clínica de Granada, Silvia Álava se encargo de desarrollar un tema ligado a la infancia y con aplicaciones también en el duelo: Inteligencia Emocional: aplicaciones en la clínica infantil.

“La inteligencia emocional es un subconjunto de inteligencia social que comprende la capacidad de controlar los sentimientos y las emociones propios y de los demás, discriminar entre ellas y utilizar esta información para guiar nuestro crecimiento y nuestras acciones”, define Álava.

Sombras de niños sobre fondo oscuro. Efesalud.com

EFE/Miguel Gutiérrez

FUENTE: Agencia EFE Salud

Para que el niño adquiera esa inteligencia, es imprescindible la estimulación desde su más temprana edad, pues su falta “va a tener un coste muy alto” en el desarrollo de su cerebro y sus relaciones con el entorno.

Esa estimulación en bebés comienza con el “diálogo tónico”, ese tono de voz característico de una madre al hablar a su hijo, con interrogaciones o exclamaciones, así como besos, mimos y caricias que crean un apego de seguridad.

En el taller de tres horas que impartió Silvia Álava sobre este tema, los psicólogos aprendieron los factores y modelos para trabajar el desarrollo de los niños “cuyo cerebro está en continuo crecimiento”, matiza la experta.