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#Vídeo Pautas psicoeducativas para favorecer un buen desarrollo emocional desde la infancia

Os comparto el vídeo de mi participación en el VIII Ciclo de Experiencias en Psicología Educativa organizado por el COP de Madrid. El título de la conferencia es «Pautas psicoeducativas para favorecer un buen desarrollo emocional desde la infancia»

COP Madrid

#Vídeo ¿Cómo validar emociones con los niños?

Somos humanos y tenemos emociones. ¿Cómo validar emociones con los niños?

Sentimos, y en ocasiones es difícil manejar nuestras emociones.

Las emociones están presentes en todas las esferas de nuestra vida, por mucho que nos esforcemos en no demostrar lo que sentimos, es imposible, están ahí, y son buenas porque nos dan información de lo que nos sucede, por eso hay que aprender a identificarlas, escucharlas comprenderlas y para por último regularlas. Y eso es algo es necesario que nos enseñen a hacer.

Los psicólogos insistimos mucho que hay que validar las emociones de los niños. Es un tema complicado porque genera muchas dudas de como hacerlo y en ocasiones no lo hacemos bien.

  • Emoción es lo que sentimos
  • Conducta es lo hacemos
  • Pensamientos en los que pensamos

Y en ocasiones en lugar de validar las emociones nos equivocamos y validamos las conductas.

Por ejemplo, mi hijo o mi hija puede estar enfadado, porque no quería recoger los juguetes y por eso chilla que no lo va a recoger y los tira. O está enfadado con su hermana y la pega. Como adultos debemos validar la emoción, decirles entiendo que estás enfado, pero nunca podremos validar la conducta de agresión. ¿Cómo lo hacemos?

Le diremos entiendo que lo que te pasa es que estás enfadado, probablemente sea porque no querías recoger los juguetes y querías seguir jugando, pero estar enfadado no significa que podamos pegar o gritar o hacer daño a los demás.

Emoción es lo que siento y conducta es lo que hago.

Con los niños se puede hablar y razonar y es bueno que trabajemos la inteligencia emocional para que sepan que es lo sienten, porque, y aprendan a expresarlo de la forma correcta. No obstante, es necesario elegir muy bien el momento y que no sea en medio de un estallido emocional. Mejor cuando ya ha pasado.

Otra cosa que nos puede ayudar es avisarles de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, que se te lo estás pasando muy bien jugando o viendo la televisión, youtube… pero en 5 minutos tenemos que recoger para ducharnos, cenar… te aviso que en 5 minutos vuelvo para que recojamos y así ya lo sabes. Le damos la oportunidad de cerrar el juego y de prepararse.

Es importante ir, agacharnos, que nos mire a los ojos y cerciorarnos que nos ha entendido porque a veces lanzamos las órdenes desde la cocina, según vamos andando por la casa y ni nos escucharon.

Se trata de aprender a validar las emociones para que estén presentes en nuestro día a día.

El agradecimiento como uno de los mejores predictores de la felicidad

Como ya hemos comentado en otras ocasiones el agradecimiento es uno de los mayores predictores de la felicidad. Estas Navidades tan atípicas pueden ser un gran momento para ponerlo en marcha.

#Vídeo ¡Llega una rabieta! ¿Y ahora qué hacemos?

Esta es una duda que nos preguntan muy frecuentemente en consulta. ¿Qué hacemos ante una rabieta de nuestra hija o hijo?

La respuesta: «depende»… porque nuestra actuación no será la misma si es un niño de dos años, de cuatro o de seis. También dependerá de las circunstancias y del tipo de rabieta que sea.

Pasos para seguir en la gestión de las rabietas:

  1. Antes de tomar cualquier decisión, observa detenidamente. Pero no solo lo que hace o deja de hacer tu hijo, sino lo que tú y el resto del entorno hacéis.
  2. Muchas veces la respuesta la vamos a encontrar en lo que nosotros hacemos, no tanto en lo que hace o dice nuestro hijo.
  3. ¿Qué edad tiene?      
    • Hasta los 3-4 años los niños utilizan los que se llama la red de control atencional, es decir, van guiando su conducta y sus actuaciones por los estímulos novedosos que se presentan, y todavía no tienen desarrollada la capacidad de autocontrol.
    • A partir de los 4 años se empieza a desarrollar la red de control ejecutivo, el niño empieza a ser capaz de autocontrolar su conducta. No obstante, el proceso es muy rudimentario y todavía necesitará nuestra ayuda para salir de la rabieta
    • Si tu hijo tiene menos de cuatro años, prueba a calmarle, a distraerle, pero sin dejar de mencionar lo que ha ocurrido y explicándole a posteriori la emoción que ha sentido.
    • Si tiene más de cuatro años ya podemos empezar a pedirle que se intente controlar. Sin embargo, en muchas ocasiones todavía no sabrá salir de su enfado y puede que necesite nuestra ayuda.
  4. ¿Por qué ha ocurrido la rabieta?
    • ¿Se trata de una llamada de atención o por el contrario es porque el niño no sabe resolver algo y necesita nuestra ayuda?

Un ejemplo:

La mamá de Ana, que tiene 5 años, me contaba que Ana en cuanto algo no salía como ella quería o tenía que esforzarse o pedir algo, en lugar de pedir ayuda o decirlo con un tono de voz normal se dedicaba a lloriquear con el objetivo de que se lo hiciesen. Por eso, una las pautas que pusimos fue explicarle a Ana que con el lloriqueo no la entendían y que tenía que decirlo sin llorar.

¿Cuál fue la respuesta de Ana? Al principio lloriqueaba y gimoteaba más alto, y sus padres le decían Ana, así no te entiendo. En cuanto lo repetía con un tono de voz normal, entonces Ana recibía toda la atención y la ayuda.

La estrategia funcionaba muy bien. Sin embargo, un día a Ana se le cayó un helado recién comprado y se echo a llorar. La estrategia no funcionó ¿porqué? Por que en este caso Ana no lloriqueaba como estrategia de llamada de atención o de bajo control de la frustración, lloraba por su helado y porque no tenía estrategias para solventarlo. En este caso, tendremos que consolar a Ana y si fuese necesario incluso se podría valorar comprar otro helado.

No es lo mismo llorar que lloriquear. Nunca le diremos a un niño NO llores, porque detrás puede haber una emoción que el niño necesita que le ayudemos a gestionar.

5. ¿Qué hacemos después?

Cuidado porque sin queremos muchas veces con nuestra actuación reforzamos conductas inapropiadas en lugar de las que queremos instaurar. Recordar que los niños siempre tienen que tener más atención en positivo que en negativo.

La pandemia, ¿ha cambiado nuestra forma de educar?

Hace un año era impensable que los niños saliesen solos del colegio, fuesen a comer a casa ellos solos, o recogiesen a sus hermanos pequeños y quedasen fuera del colegio con sus padres ¿Ha cambiado la pandemia nuestra forma de educar?

¿Estamos dejando de ser padres helicópteros?

Si somos realistas, muchos padres y madres están dando más responsabilidad a sus hijos, porque no les queda otra. No es posible acompañarlos a la fila o a su aula, y eso implica fiarse de ellos. ¿y que es lo que está ocurriendo? Que los niños están respondiendo.

La pandemia está haciendo que estalle esa burbuja de sobreprotección porque el sistema no puede permitírselo. La nueva logística familiar implica dar más responsabilidad y protagonismo a los niños. Y ellos responden muy bien.

En estos días es fundamental trabajar su autonomía y su responsabilidad. En muchas ciudades de España, niños de instituto solo van dos o tres días al colegio de forma presencial, el resto se conectan online en casa. Otros directamente tienen clases online y muchos de ellos por un positivo en el aula tienen que guardar cuarentena y estar en casa varios días.

La enseñanza online no puede sustituir a un profesor.

Pero mientras no haya otra alternativa requiere un mayor compromiso y una mayor responsabilidad por parte del alumno. Es hora de trabajar la autonomía y la responsabilidad de los niños y dejar el estilo sobreprotector.

Y eso también implica permitirles que experimenten emociones desagradables. Hay días muy complicados y estarás triste o enfadado, o tendrás que quedarte en casa, y tendremos que enseñarte a tolerar la frustración. Definitivamente es momento de cambiar la forma de educar para que estén lo más preparados posible para afrontar la situación.

¿Cómo conseguir las metas?

Acaba de empezar el otoño y promete ser duro, no sé si a nivel climatológico, pero desde luego si a nivel emocional.

Los números de positivos por coronavirus crecen, las malas noticias nos rodean, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, la gestión de la incertidumbre…

En medio de toda esta vorágine, tenemos que seguir con nuestra vida, con nuestros proyectos y luchando por conseguir nuestros objetivos.

Hoy os propongo una técnica para conseguirlo, para aumentar nuestra motivación, seguro que muchos de vosotros ya la conoceréis, pero siempre podremos darle una nueva aplicación.

Escribir una carta a nuestro yo futuro. En el que penséis donde queréis estar, que metas creéis que habréis conseguido y cual ha sido el camino que habéis tenido que recorrer.

Semana de vuelta al trabajo, y este año ¿tendremos también “depresión post vacacional”? lo explicamos en este nuevo vídeo

Es normal, que al acabar las vacaciones la gente se sienta triste y apática, las personas no somos máquinas y notamos el cambio al incorporarnos al trabajo, los estudios, la vida cotidiana; es decir a una agenda llena de obligaciones. El choque es brutal y nuestro organismo lo acusa, cambian los horarios, costumbres y actividades, y lo pero es que lo hacen para dejar paso a un montón de obligaciones no siempre placenteras.

La frecuencia aumenta, a la par que las condiciones de vida, especialmente en las grandes ciudades, se hacen cada vez más difíciles. Más que de un síndrome con identidad propia se trata de un problema de adaptación, y eso puede hacer que los primeros días sintamos:

  • Debilidad generalizada
  • Desmotivación
  • Angustia
  • Irritabilidad
  • Perdida de apetito
  • Disminución de la capacidad de concentración
  • Cambios de humor…
  • incluso se puede somatizar con molestias intestinales o gástricas,
  • Dolor de cabeza, 
  • Insomnio…
  • Pero lo más preocupante, es una profunda sensación de tristeza, apatía y falta de fuerzas.

Lo habitual es que pasados quinde días nos hayamos acostumbrado. Si no es así, quizás es el momento de pedir ayuda.

Y este año, en medio de una segunda ola de contagios ¿que va a pasar con nuestra capacidad de adaptación? ¿Se va a agravar este año la “famosa depresión post vacacional”?

Este es un año atípico, hemos llegado al verano después de un confinamiento que ha durado meses. El verano ha supuesto un respiro, poder salir a calle, volver a quedar con los amigos, ver a los familiares, hacer deporte al aire libre sin restricciones horarias… ha sido un balón de oxígeno que todos necesitábamos.

Ahora que las vacaciones van tocando su fin nos encontramos que los síntomas de la vuelta al trabajo este año pueden ser diferentes así:

  • El confinamiento ha pasado factura a nivel emocional a todos grandes y pequeños y en ocasiones la desconexión realizada durante las vacaciones no ha sido suficiente para recargar nuestro nivel de energía ni para resolver nuestros problemas emocionales.
  • En muchos casos sentimos añoranza por esas vacaciones perdidas. Mucha gente no ha podido viajar por la pandemia, por la situación económica, y lo echamos de menos. Además, en muchos casos los planes que hemos hecho han cambiado, no hemos podido movernos con libertad, no hemos podido abrazar a nuestros familiares y amigos… lo que puede incrementar los sentimientos de tristeza.
  • A todos los síntomas ya conocidos de la depresión postvacacional se le suma la gestión de la incertidumbre. No sabemos si vamos a nuestras oficinas, si seguiremos tele trabajando, si será un modelo híbrido, si los niños volverán al colegio y en qué condiciones… Hay muchas personas que siguen en Erte y no saben si se van a reincorporar a su puesto laboral…
  • Nos falta información para poder gestionar nuestro día a día y planificarnos y eso genera mucha frustración.
  • El miedo al contagio, a un segundo confinamiento

Sentir emociones desagradables mantenidas en el tiempo nos puede pasar factura tanto a nivel físico como mental.

¿Nos afecta a todos por igual?

Todavía no sabemos como va a afectarnos esta vuelta al trabajo tan atípica, pero está claro que dependerá de:

  • El carácter y la forma de tomarse la vida de cada individuo, las personas negativas, sensibles, perfeccionistas, idealistas u obsesivas, son las más proclives,
  • También depende el grado de satisfacción del trabajo, el ambiente, la responsabilidad del puesto y el nivel de reconocimiento laboral, y por supuesto la buena o mal relación con los jefes y compañeros.
  • De si estamos trabajando de cara al público con una mayor exposición al virus
  • De las medidas que se estén tomando en nuestros trabajos, no solo de separar las mesas, gel hidroalcólico, mascarillas… sino también si sentimos que se preocupan por nosotros.
  • De si se va a poder conciliar la vida personal y laboral…

Quizás el grupo de edad que peor lo puede pasar son aquellos con niños edad escolar, pues a la vuelta al trabajo se junta la incertidumbre de que va a pasar con los colegios y las dificultades para conciliar.

#Vídeo ¿Cómo nos planteamos el verano con los niños?

Tenemos que asumir que es una situación distinta a la idea que habíamos planificado, por ello:

  • Reconocer las emociones y dar espacio para expresarlas.
  • Explicarles la situación.
  • Olvidarnos un poco de las tareas y descansar, jugar al aire libre… con todas las medidas necesarias.
  • Vigilar las rutinas del sueño.

Pincha en el vídeo para ver todos los consejos:

¿Cómo actuar cuando nuestros hijos tienen ansiedad? Colaboración con la Fundación Bertín Osborne

Durante estos meses, muchos niños y niñas han estado más irritables, irascibles y con estrés. ¿Qué podemos hacer para que nuestros hijos e hijas estén lo mejor posible?

Os damos algunas claves, recomendaciones y estrategias para ayudar a calmar esa ansiedad.

#Vídeo ¿Cómo estás? – ¿Cómo actuar cuando nuestros hijos tienen ansiedad?

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3 claves para gestionar la convivencia en pareja

Este confinamiento que estamos viviendo, ha demostrado que el famoso refrán español que dice que «El roce hace el cariño» no es del todo cierto.

En este vídeo os explicamos 3 estrategias para mejorar la comunicación y la convivencia en pareja.