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La importancia de educar en igualdad, en el colegio y en casa. Colaboración con la revista Hola

Os adjunto el enlace al mi última colaboración con la revista Hola en la que hablamos sobre la importancia de educar en igualdad, en el colegio y en casa.

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El peaje que nos pasará esta pandemia y que aún no vemos

El peaje que nos pasará esta pandemia y que aún no vemos

En este podcast colaboración con «En Tres Puntos» vamos a analizar y reflexionar acerca del impacto de la pandemia en nuestro sistema educativo, especialmente en los más pequeños, y también conversaremos acerca del peaje que vamos a pagar todos a nivel de salud mental tras meses de confinamiento. Un impacto que nadie parece estar viendo, pero que nos puede traer consecuencias a nivel de conductas antisociales y enfermedades mentales.

¿Te apuntas?

Diferentes de formas de comportarnos ante el final del estado de alarma

Diferentes de formas de comportarnos ante el final del estado de alarma: La llegada del fin del «estado de alarma» en España ha sacado a la luz diferentes perfiles de comportamiento personal, en función principalmente de 3 variables:

  • La edad.
  • Las variables de personalidad.
  • Las circunstancias vividas.

¿Cómo entendimos que sobreproteger es desproteger?

¿Cómo entendimos que sobreproteger es desproteger? os adjunto esta colaboración con el Periódico de Aragón

¿Por qué es importante respetar y fomentar que nuestros hijos sean autónomos? ¿Qué pasa si siempre les resolvemos sus problemas? Os lo contamos con una historia.

Nuestros expertos y expertas suelen estar de acuerdo: la sobreprotección es uno de los mayores errores en la educación de nuestros hijos e hijas hoy en día. Os contamos por qué como mejor sabemos hacerlo: con una historia, la de Marta y sus padres.

Marta es una niña de nueve años de temperamento muy intenso. Sus padres, Lola y Manuel, creen que todo le afecta demasiado y que eso es un problema. Cuando encuentra algún obstáculo se frustra de tal manera que, muchas veces, Lola y Manuel van corriendo a buscar la solución y servírsela en bandeja, ya sea preparar un examen con ayuda, resolver un conflicto con alguna amiga, recoger su habitación para encontrar un juguete sepultado en una montaña de caos… Manuel y Lola esperaban que con el tiempo su hija fuese más autónoma y pudiera ir superando sus retos, creían que su papel era ayudarla hasta que estuviera preparada. Hasta que un buen día se dieron cuenta de que tal vez su responsabilidad era prepararla para ser autónoma en lugar de poner parches para que no se frustrara.

Ese buen día, Marta tenía que preparar una exposición oral para el día siguiente. Lo había ido dejando, porque, claro, ya la ayudarían sus padres e iría más rápido, con una tarde bastaba. Pero justamente ese día sus padres estaban con muchísimo trabajo y no pudieron ayudarla. Como ella no les había comentado nada hasta ese día porque siempre parecían disponibles y dispuestos a ayudarla, no pudieron organizarse. Imaginaos qué frustrada se debió de sentir Marta, que se vio incapaz de investigar sobre curiosidades de las serpientes y protestó por la injusticia que suponía que sus padres no le prestaran la “ayuda” que ella siempre había recibido.

-Mamá, ¿no puedes entregar ese informe más tarde? Yo mañana tengo la exposición y no he empezado, no puedo hacerla sola – decía a su madre indignada.

– Pero Marta, ¿cómo se te ocurre dejarlo para el último momento? – contestaba Lola, muy nerviosa. – Yo esta tarde lo tengo imposible. No te puedo ayudar.

-¿Y tú, papá? ¡Venga, que solo necesito dos horas para tenerlo listo, como siempre! ¡Por favooooor!

-No, cariño, tengo una reunión muy importante ahora.

Los padres se sentían culpables por no poder sacar un hueco para ayudar a su hija, estaban muy nerviosos por el contratiempo y trataron de buscar una solución: tal vez si Manuel pidiera aplazar la reunión…, tal vez si Lola entregaba el informe un poco después y se acostaba a las mil… Tal vez así podrían encontrar un hueco, porque pobre Marta, no era capaz, no iba a saber hacerlo y tenían que ayudarla. Sabían que otros niños de la clase de Marta preparaban casi toda la presentación solos, pero es que Marta no parecía estar preparada…

En esas estaban, debatiendo cómo encajar el puzzle, cuando Lola pegó un brinco:

-Manuel, es que no puede ser. No podemos estar haciendo lo imposible para que Marta no se enfrente a sus retos. Me da mucha pena que se sienta tan incapaz y no quiero fomentarlo.

Cambiando totalmente de rumbo, los dos padres se sentaron con Marta y le dijeron:

-Cariño, sabemos que puedes organizar tú la presentación un poco y luego, cuando acabemos nuestro trabajo, podremos ayudarte a terminar. Confiamos en ti y sabemos que lo puedes hacer.

Marta al principio se enfadó mucho, le parecía muy injusto que le tocara hacerlo a ella sola. Pero al final vio cómo sus padres habían organizado las anteriores exposiciones orales, pensó un esquema y fue buscando información. Poco a poco se fue sintiendo más capaz y luego pudo rematar sin problemas la presentación con sus padres. Y tuvo que admitir que hacer la mayor parte de la presentación ella sola le había hecho sentir muy muy bien, porque como dijo Silvia Álava en una entrevista a Educar es Todo, “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad,. Un niño seguro y autónomo es más probable que sea feliz. Cuando los niños no saben resolver las cosas por sí mismos, eso va en contra de su propia felicidad”. Y Manuel y Lola se dieron cuenta de que, como decía Heike Freire en otra entrevista para Educar es Todo, “sin autonomía no hay autoestima. Si no fomentamos que los hijos hagan las cosas por sí mismos, no se sentirán capaces y no se valorarán”.

Cómo pasar de fomentar la sobreprotección a educar en la autonomía

Os ofrecemos aquí unas claves para dejar atrás la sobreprotección de nuestros hijos y fomentar su autonomía:

1.   Tengamos muy muy claro antes de empezar el proceso que la autonomía es la base de la autoestima de nuestros hijos. Y que de hecho nuestros hijos quieren ser autónomos (¿por qué, si no fuera así, repiten bien pequeños: “yo solito, yo solita”) y para avanzar en este camino lo mejor es escucharlos. Como dice Alberto Soler en una entrevista a Educar es Todo la clave para educar niños autónomos está en escucharlos: “Se trata más bien de dejarles a ellos guiarnos en cuáles son los pasos que necesitan dar, porque si les escuchamos, normalmente ellos nos lo van diciendo”

2.   Como casi todo, esto empieza con una preguntatal como nos contaba Noelia López-Cheda en una entrevista a Educar es Todo: “Hazte la pregunta de qué pueden hacer. Por ejemplo, ¿puede mi hijo pequeño meter el tenedor en el lavavajillas? Si la respuesta es sí, que lo haga”.

3.   Es importante transmitir un mensaje de confianza, de que lo pueden lograr. Como nos decía Noelia López-Cheda en su ponencia viral en un evento de Gestionando hijos: “El mensaje que quería transmitiros hoy es que confiéis en vuestros hijos, que confiemos en la Humanidad, en que lo van a poder hacer, que van a superar problemas. Pensemos que son seres humanos completos, que tienen los recursos para crecer”Alberto Soler, en otra ponencia del mismo proyecto, nos decía: “La confianza es la base para el crecimiento. Confiemos en la capacidad que ellos tienen a nivel físico, a nivel emocional, a nivel cognitivo… Porque si no lo que estamos haciendo es limitar su automía y bajar su autoestima”

4.   Dejemos de ver el error como un drama y empecemos a verlo como un motor de aprendizaje. Nuestros hijos se van a equivocar, como lo hacemos nosotros también. “Nos estamos olvidando de que cuando nuestros hijos prueban y fallan, aprenden“, resume Noelia López-Cheda.

FUENTE: El Periódico de Aragón

SOS: Mi hijo es perfeccionista

Os adjunto mi última colaboración con la revista Padres y Colegios: SOS: mi hijo es perfeccionista, en la que hablamos sobre los rasgos que caracterizan a las personas perfeccionistas y sobre ciertas pautas para ayudarlas a que no se convierta en un problema:

Tomar la iniciativa en tiempos de coronavirus. En Saber Vivir

Parece que la situación con el virus no va a cambiar a corto plazo pero sí que podemos cambiar la actitud con la que lo afrontamos. En esta edición del programa Saber Vivir os damos las claves para mantener la ilusión tomando la iniciativa en estos tiempos de pandemia.

«Nos enfadamos mucho con los hijos, somos los padres los que debemos cambiar» Colaboración con ABC

Por Laura Peraita

¿Cuántos padres se sienten en alguna ocasión desesperados porque sus hijos no paran quietos y tienen que estar todo el día regañándoles?

¡Calma! «Los niños no es que sean malos, ¡es que son niños!», al menos así lo asegura la Doctora en Psicología Silvia Álava. «Son niños y, de vez en cuando, tienen algún comportamiento que es incorrecto. Eso no significa que sean malos. Lo primero que hay que hacer es pensar, «esto que está haciendo mi pequeño, ¿es lo que yo espero?». A veces los padres pueden resultar demasiado exigentes y tienen expectativas muy altas. Si yo espero que mi hijo se siente a comer y esté quieto sin moverse ni molestar, lo mismo tengo que bajar mis expectativas porque los niños se mueven y hacen ruido».

Otra cosa diferente, añade, es cuando se observa que actúan con cierta maldad, que insultan, pegan…, que no son capaces de conectar con las emociones ni los sentimientos de las personas que les rodean, no son conscientes del daño que hacen y, además, no se arrepienten ni piden perdón. «Eso es diferente y ahí sí tendríamos que trabajarlo con ellos».

Yo valgo

Lo habitual es que a partir de los dos años entren en una etapa de rabietas porque empiezan a sentirse personitas lo suficientemente mayores como para darse cuenta de que «yo valgo», y es la forma de demostrárselo a sus padres con esa rabia. «Este tipo de comportamiento no implica un problema, pero si cuando supera los cuatro años continua con estos estallidos emocionales tan fuertes con los que se hace daño y hace daño a los demás, entonces los padres sí que deben pararse y observar qué le está pasando, las causas para analizar su comportamiento y cómo le podemos ayudar. Entre otras cosas, habría que sentarse a su lado y hablar sobre lo ocurrido: ¿por qué has hecho eso? ¿Cómo te has sentido? ¿Cómo crees que se han sentido los demás? De esa forma va a ser mucho más productivo que un grito o castigo».

Fomentar el sentido crítico

No obstante, la autora de «Queremos hijos felices» apunta que los niños copian el comportamiento que observan en sus adultos de referencia, sus familiares, profesores y en los compañeros de clase y gente que ven en las redes sociales. «No se trata de prohibirles todo aquello que no sea de nuestro convencimiento para que solo vean el mundo que yo quiero mostrarles, sino fomentar en ellos el sentido crítico de que lo que están viendo, que quizá no es nuestro modelo ideal. En ese caso —matiza— podemos ver con ellos esos vídeos en redes sociales y reflexionar con ellos, plantearles ¿tú que opinas? ¿Qué piensas de lo que hacen? Si se va con otro discurso, con el de «mira qué mal lo están haciendo, qué barbaridad», es una fórmula que no funciona porque, incluso, les estamos transmitiendo cierto atractivo para ellos. Es mejor comentar, saber qué opinan e intentar cambiarles la idea inicial si era equivocada o perjudicial».

Agotados

Lo que ocurre en su opinión es que los adultos están a veces tan agotados que cualquier cosita que haga un niño, por pequeña que sea, les enfada. «Vamos a pararnos y a no poner el foco solo en lo que hace o dice mi hija, sino en lo que yo hago porque, en ocasiones, las primeras personas que deben cambiar somos nosotros. Hay que resetear y ver cómo arreglar la situación para no gritar porque el grito nos suele salir en automático debido a que tengo mucha prisa en que el niño desayune para ir corriendo al cole y no llegar tarde a la oficina. Eso no ayuda a la educación».

Añade que, para conseguirlo, los padres deben estar en sintonía «porque lo del poli bueno y poli malo no funciona. Las normas y los límites siempre tienen que estar marcados por los dos miembros de la pareja. Otra cosa es que como tenemos personalidades diferentes lo gestionemos de forma distinta, pero la norma y el límite tiene que ser siempre el mismo», concluye.

FUENTE: Diario ABC

Celebramos hoy el #DíaDelNiño con este #Vídeo ¿Cómo validar emociones con los niños?

Somos humanos y tenemos emociones. ¿Cómo validar emociones con los niños?

Sentimos, y en ocasiones es difícil manejar nuestras emociones.

Las emociones están presentes en todas las esferas de nuestra vida, por mucho que nos esforcemos en no demostrar lo que sentimos, es imposible, están ahí, y son buenas porque nos dan información de lo que nos sucede, por eso hay que aprender a identificarlas, escucharlas comprenderlas y para por último regularlas. Y eso es algo es necesario que nos enseñen a hacer.

Los psicólogos insistimos mucho que hay que validar las emociones de los niños. Es un tema complicado porque genera muchas dudas de como hacerlo y en ocasiones no lo hacemos bien.

  • Emoción es lo que sentimos
  • Conducta es lo hacemos
  • Pensamientos en los que pensamos

Y en ocasiones en lugar de validar las emociones nos equivocamos y validamos las conductas.

Por ejemplo, mi hijo o mi hija puede estar enfadado, porque no quería recoger los juguetes y por eso chilla que no lo va a recoger y los tira. O está enfadado con su hermana y la pega. Como adultos debemos validar la emoción, decirles entiendo que estás enfado, pero nunca podremos validar la conducta de agresión. ¿Cómo lo hacemos?

Le diremos entiendo que lo que te pasa es que estás enfadado, probablemente sea porque no querías recoger los juguetes y querías seguir jugando, pero estar enfadado no significa que podamos pegar o gritar o hacer daño a los demás.

Emoción es lo que siento y conducta es lo que hago.

Con los niños se puede hablar y razonar y es bueno que trabajemos la inteligencia emocional para que sepan que es lo sienten, porque, y aprendan a expresarlo de la forma correcta. No obstante, es necesario elegir muy bien el momento y que no sea en medio de un estallido emocional. Mejor cuando ya ha pasado.

Otra cosa que nos puede ayudar es avisarles de lo que va a ocurrir. Por ejemplo, que se te lo estás pasando muy bien jugando o viendo la televisión, youtube… pero en 5 minutos tenemos que recoger para ducharnos, cenar… te aviso que en 5 minutos vuelvo para que recojamos y así ya lo sabes. Le damos la oportunidad de cerrar el juego y de prepararse.

Es importante ir, agacharnos, que nos mire a los ojos y cerciorarnos que nos ha entendido porque a veces lanzamos las órdenes desde la cocina, según vamos andando por la casa y ni nos escucharon.

Se trata de aprender a validar las emociones para que estén presentes en nuestro día a día.

Más chándal, sofá y mejor comida: así han cambiado nuestros hábitos tras un año de coronavirus. Colaboración con los informativos de Antena3

Un estudio ha sido capaz de cuantificar cómo nuestros rituales de vida han ido cambiado a lo largo de estos meses. Se demuestra que no comemos igual ni cuidamos nuestro aspecto físico como lo hacíamos antes.

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Tras más de un año de pandemia del coronavirus, un reciente estudio ha sido capaz de cuantificar cómo nuestros rituales de vida han ido cambiado a lo largo de estos meses. Se demuestra que no comemos igual ni cuidamos nuestro aspecto físico como lo hacíamos antes.

El estudio ‘Rituales tras un año de pandemia’, explica que el coronavirus ha cambiado por completo nuestros hábitos. «Han cambiado mucho nuestros hábitos y rutinas para tratar de normalizar la situación sanitaria», explica Silvia Álava, doctora en psicología.

Uno de los aspectos que más ha cambiado es la apariencia física, el 30% de los españoles se arregla menos. De hecho, el chándal se ha convertido en la prenda estrella. El uso de la mascarilla también ha afectado de forma clara a rituales tan arraigados como el maquillaje. Un 34,5% de mujeres afirma haber variado su rutina de maquillaje y un 16,7% ahora solo se maquilla los ojos.

También hemos pasado más tiempo en la cocina, un 41% ha cambiado su dieta por una más elaborada. «Antes con el trabajo cogía lo primero congelado, ahora hago pan o bizcocho», explican.

Los jóvenes cambian sus hábitos matutinos

Los más jóvenes (25-34 años) son quienes más han alterado sus hábitos de levantarse por la mañana. Esto le ha ocurrido al 23,9% de los entrevistados, en comparación con otras franjas de edad mayores en las que este hábito apenas se ha alterado.

La ducha se mantiene para la gran mayoría (94,6%) y sin embargo ir a trabajar o estudiar es un hábito matutino en el que un 29,1% afirma haber experimentado cambios tras este año.

Pasamos más tiempo en el sofá

La pandemia nos ha alejado en muchas ocasiones de los más queridos, el 61% de los españoles echa en falta reunirse con su familia y amigos. Para aliviar esta añoranza el 33% de los entrevistados reconoce pasar más tiempo en el sofá. Ver la televisión, series o películas se ha convertido, más que nunca, en la forma de ocio favorita para un 36,6% de los españoles.

FUENTE: Antena3

Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

Afrontar la muerte no es fácil, y en la actual situación de la pandemia de COVID-19, menos aún. Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

El distanciamiento social y las diferentes limitaciones hacen que el duelo esté siendo especialmente complicado en el último año. Cuando este duelo afecta a los más pequeños, muchas familias no saben cómo hacerle frente. Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña, recalca la importancia de contar con recursos y herramientas que puedan ayudar a …

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-consejos-abordar-duelo-infantil-covid-19-20210330115147.html