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#Vídeo Emociones en tiempos de Covid 19. Redes sociales y autoestima.

¿Creéis que las redes sociales afectan a la autoestima? Cuando ves un buen número de “likes” en tus publicaciones, ¿no te da un pequeño subidón? Y por el contrario, cuando ves que una foto, una frase, no tiene apenas “me gusta”, ¿te pones un poco triste?

Si te ocurre, esto, no es nada malo, significa que tienes emociones, y que te importa lo que los demás piensen de ti. El problema surge cuando nos importa en exceso, queremos gustar a los demás y nuestras emociones dependen de cuántos “corazones” llegan a conseguir nuestras publicaciones.

¿Cómo podemos conseguir que no nos afecte? Teniendo una buena autoestima.

De todo ello nos hablamos conservando con Guillermo Gámez, un joven madrileño en este evento organizado por la Comunidad de Madrid y el Colegio de Psicólogos de Madrid.

https://youtu.be/uLCDTMHb2Qs

Vídeo ¿Por qué últimamente estoy tan irascible y cómo remediarlo?

¿Te notas más nervioso, irritable y que te disparas con más facilidad o por el contrario sientes que tu cuerpo es como si se congelara, como si dijese “ya no puedo más” y empiezas a sentirte como en una nube donde la sensación es “todo me da igual? en este vídeo hablamos de ¿Por qué últimamente estoy tan irascible y cómo remediarlo?

Si esto te ocurre no es porque tengas un grave problema de salud mental ni mucho menos. Nos está pasando a todos y todas.

Lo que te está pasando es que seguramente estás fuera de tu ventana de tolerancia al estrés. Todos tenemos un espacio dónde nos sentimos seguros, dónde somos capaces de aprender, sentimos que, aunque ocurra algo desagradable, somos capaces de gestionarlo.

Sin embargo, hay varias cosas que nos disparan y hacen que salgamos de este círculo, que son:

  • La novedad: Experiencia nueva que nunca hemos experimentado
  • La «imprevisibilidad». La incertidumbre de no saber qué pasará
  • «Sensación de no control». No depende de nosotros
  • «Amenaza» para la personalidad. No cumplir expectativas…
  • Peligro.

Si os dais cuenta, la situación que estamos viviendo hace que prácticamente todos vivamos fuera de esa ventana de tolerancia al estrés.

¿Qué podemos hacer para llevarlo lo mejor posible?

  1. Conectar con nuestras emociones. Ser conscientes de lo que nos ocurre.
  2. Verbalizarlo y ponerle nombre
  3. Identificar la causa
  4. No rumiar en exceso, centrarnos en lo que sí que podemos hacer
  5. Cae en la cuenta de cómo es tu lenguaje interior ¿ayuda? ¿es ajustado a la realidad? Si no es así llega el momento de cambiarlo.
  6. Pide ayuda cuando lo necesites
  7. Practica el autocuidado.

Siguiendo estas estrategias ampliaremos nuestra «ventana de tolerancia al estrés» y conseguiremos estar más centrados y sobre todo menos irascibles.

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  • Yo en la de «Académicas, Investigadoras y Pensadoras»

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¿Cómo funciona el cerebro ante la fatiga pandémica? en el Telediario de TVE

La fatiga pandémica, las medidas cambiantes y el buen tiempo hacen que los ciudadanos se relajen frente al riesgo de contagio. Hablamos sobre cómo funciona el cerebro ante esta situación en el Telediario de TVE:

Vídeo: ¿Cómo favorecer el aprendizaje desde casa?

En el vídeo de hoy, os hablamos de ¿Cómo favorecer el aprendizaje desde casa? Os damos unos sencillos consejos para favorecer desde casa el aprendizaje de los más pequeños:

  • ¿Dónde es el mejor lugar para estudiar?
  • ¿Cómo prepararnos para hacer las tareas? ¿
  • Cuándo es el mejor momento?

La fatiga pandémica se extiende entre la sociedad: consejos para frenarla. Colaboración con RTVE.

La OMS estima que el 60 % de los europeos padece fatiga pandémica, un síndrome ligado al desánimo que provoca la situación sanitaria.

Echar la vista atrás provoca tristeza y mirar hacia delante genera incertidumbre. Cuando la pandemia ya ha colocado a la sociedad en ese punto, en ese escenario que sigue siendo incierto y desapacible tras casi un año de lucha, lo único que queda es centrarse “en el aquí y en el ahora” y apostar por el “autocuidado”, un arma que, según los psicólogos, puede aligerar el “peso” mental y reducir la llamada “fatiga pandémica”.

La Organización Mundial de la Salud fue quien acuñó ese término para definir la desmotivación que sufre una gran parte de la ciudadanía a la hora de seguir manteniendo las conductas de protección recomendadas, como consecuencia del gran desgaste emocional causado por la crisis sanitaria. En noviembre, alertó de que un 60 % de los europeos padecían ya ese síndrome que no ha dejado de propagarse.

Varios psicólogos consultados por RTVE.es coinciden en que, una vez contenida la COVID-19, habrá que surcar en España otra ola muy distinta, la de los problemas de salud mental, y por eso inciden en la importancia de prestar más atención a la mente durante este periodo de contención social.

Las restricciones para frenar el coronavirus y la incertidumbre provocan un desgaste emocional.

Estos son algunos de los consejos que comparten para no caer en el desánimo y, por tanto, frenar la “fatiga pandémica”:

Reconoce y normaliza las emociones negativas

Sentirse desganado, asustado, triste o enfadado en un contexto como el actual en el que una situación indeseada se prolonga sin fecha de término, mientras la vacunación sigue un proceso lento y amenazan nuevas cepas del coronavirus es, sencillamente, “algo normal”, dicen los psicólogos. Lo importante aquí es reconocer esas emociones negativas y normalizarlas para luego poder “gestionarlas”.

“La incertidumbre es lo que más ansiedad provoca al ser humano. Es normal que nos sintamos así. Hay que aceptarlo y trabajarlo. La frustración es parte de la vida“, señala Fernando Miralles, psicólogo clínico, docente y miembro de la Red Global de Práctica Clínica de la OMS, quien considera que no negar esas sensaciones es clave para poder minimizarlas. 

Reconduce el pensamiento y huye de los “y si…”

Tras ese primer análisis interior, la clave está en aplicar lo que los expertos llaman “reestructuración cognitiva” o, en otras palabras, aprender a reconducir el pensamiento negativo; huir de las ideas de “tipo irracional” y poner el foco en el lado amable de la realidad. 

“Esto sabemos que es difícil, pero hay que tratar de evitar las ideas catastróficas y tener mucho cuidado con los ‘y si…’. Preocuparse por anticipado sobre lo que puede ocurrir provoca un gran desgaste emocional y físico e impide que, si llegan retos en el futuro, tengamos fuerzas suficientes para enfrentarnos a ellos. Hay que vivir en el presente y no tener tantas ventanas abiertas a opciones que son negativas”, explica la psicóloga sanitaria, psicoterapeuta y divulgadora Silvia Álava.

En su opinión, hay que magnificar las ilusiones que antes podían parecer pequeñas. Si en estos momentos no es factible viajar y “recorrer mundo” quizá sí sea posible disfrutar de un largo paseo o darse un baño de espuma, dice. 

También propone tener muy presentes las razones por las que la ciudadanía se encuentra tan limitada, para no decaer en el esfuerzo por seguir conteniendo la expansión del virus.

Piensa a corto plazo y trata de vivir “en el ahora”

Ese segundo consejo conduce al de valorar más el presente e intentar instalarse en él, apunta Elena García, especializada en Psicología Clínica y Estimulación del desarrollo.

“Hay que ver la situación de manera resolutiva y jugar con las cartas que tenemos. Comparar nuestra vida de ahora con la que teníamos antes es muy negativo; siempre vamos a salir perdiendo y vendrán sensaciones como la tristeza o la melancolía. Y si miras al futuro lo que encontraremos es incertidumbre, así que lo mejor es vivir “en el aquí y en el ahora”.

Fomenta el “autocuidado” y deja tiempo para actividades “gratificantes”

En paralelo a ese cambio de enfoque mental es importante, dicen los expertos, fomentar el “autocuidado”.

“Vivimos en una sociedad basada en producir, y ya antes de la pandemia dedicábamos poco tiempo a las actividades gratificantes. Ahora estamos aún más petrificados porque no podemos salir del mismo modo a tomar una caña o hacer una pequeña escapada y a menudo nos sentimos encerrados. Es más importante que nunca dedicar tiempo a las actividades que sí se puedan realizar y que nos hagan sentir bien”, señala García.

Respecto a esto último, también aconseja evitar el agobio por la sensación de improductividad, ya que airear la mente y dejar espacio para el ocio repercutirá después, de forma positiva, en las tareas menos gratas.

No descuides la imagen personal

El “autocuidado” también tiene que ver con la imagen personal, por lo que es muy importante no caer en una dinámica de “dejadez”. Sobre todo, en el caso de las personas que teletrabajan y que no se relacionan físicamente con otras personas.

“Hay personas que vienen a mi consulta que incluso están descuidando la limpieza personal y esto no debe ocurrir. Todos los días tenemos que cuidarnos y arreglarnos como si saliéramos a la calle, aunque no nos vea nadie. Si no, nos miraremos en el espejo y sentiremos que estamos hechos un desastre. Y, de vernos así a caer en la tristeza. hay solo un paso”, advierte Miralles.

Haz ejercicio, vigila la alimentación y duerme lo necesario

También inciden los psicólogos en la importancia de hacer ejercicio físico a diario, porque la conexión entre la actividad física y el bienestar emocional es, dicen, más estrecha de lo que a menudo se piensa.

“No solo mejora las capacidades cognitivas, la memoria y la atención sino que también nos genera endorfinas y serotonina, algo que en estos tiempos es muy necesario”, explica García, que puntualiza que no se trata de obsesionarse con la actividad física sino de establecer dinámicas que mejoren el bienestar, ya sea dentro o fuera de casa.

Otra de las «ramas» que no deben ser descuidadas es la alimentación, ya que abusar de la comida ‘basura’, si bien calma la ansiedad de manera inmediata, puede desencadenar problemas de salud mental, más allá de provocar un evidente perjuicio físico. Lo mismo ocurre con el descanso; dormir al menos seis horas cada noche es imprescindible, aseguran, para mantener el equilibrio.

Prueba algunas técnicas de desconexión y relajación

Otra recomendación que lanzan los especialistas tiene que ver con las técnicas de relajación y de desconexión, que pueden ser beneficiosas en un contexto pandémico que, recuerdan, “dispara los niveles de ansiedad” y mantiene a la población “en alerta continua” por las medidas y los datos cambiantes.

“Hacer todos los días técnicas de relajación y de respiración abdominal, como las que se hacen, por ejemplo, en yoga, viene muy bien”, señala Miralles, que apunta que estos ejercicios también ayudan a conciliar mejor el sueño.

Evita el “monotema” y la saturación informativa

Un ingrediente que alimenta la “fatiga pandémica” es la saturación informativa, a lo que a menudo se suman conversaciones con familiares o amigos que con mucha frecuencia giran en torno a un mismo tema: la COVID-19.

Los psicólogos creen que estar bien informados es fundamental, pero recalcan que, en algunos casos, se produce un consumo indiscriminado de noticias sobre la pandemia que es muy perjudicial y que contribuye al “hartazgo”, por lo que recomiendan evitarlo.

También aconsejan aprovechar los momentos en compañía –sea física o telemática— para conversar sobre temas agradables que no lleven, nuevamente, a conclusiones negativas sobre una realidad que, recuerdan los psicólogos, no se puede controlar.

FUENTE: RTVE.es

#Vídeo ¿Cómo «bajar las revoluciones» en estos tiempos complicados?

Con lo que está durando la situación de pandemia, vemos como llevamos nuestras emociones, cada vez más, a «flor de piel»… por eso, en este vídeo, os traigo algunos consejos para intentar bajar ese exceso de «revoluciones» y mejorar nuestro equilibrio emocional.

¿Cómo ganar autoridad ante tus hijos y poner límites sin ser autoritario? Colaboración con el diario La Vanguardia

Aprender a respetar las normas es básico para niños y adolescentes, pero no es tarea fácil para los padres

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

Establecer límites es una de las parcelas más importantes en el proceso de crianza. Estas pautas son fundamentales para que los pequeños se integren socialmente y suponen un factor esencial en el ámbito de su cuidado. “Una educación carente de límites puede tener consecuencias negativas en su propio desarrollo personal y psicosocial. Basta con imaginarse a un niño que no sepa respetar la propiedad ajena o tolerar un no como respuesta”, explica Abel Domínguez, psicólogo infantil y director de Domínguez Psicólogos. No obstante, sentar las normas de forma efectiva no suele ser tarea fácil.

La importancia de estas restricciones reside en que los menores aprendan las normas del juego para vivir en sociedad y mantengan su seguridad. “Las normas y los límites no anulan, simplemente ayudan a adquirir autocontrol, algo necesario en la vida. Les estamos diciendo a los menores qué se puede hacer y qué no”, comenta Silvia Álava, psicóloga educativa.

Una falta de claridad ante el objetivo de las mismas, la falta de firmeza o una mala asociación de los límites con el castigo suelen ser los motivos de que se establezcan de forma poco satisfactoria o saludable. Sin embargo, basta con identificar estos aspectos y aprender las pautas para que el establecimiento de los límites sea efectivo y provechoso. Estas son algunas de las herramientas para asentarlos con éxito.

Marcar los propios límites

En muchas ocasiones, el establecimiento de los límites falla porque los adultos no saben aplicarlos en su propia vida. “Los padres también tenemos problemas en este aspecto, por ejemplo, en el trabajo. De alguna forma, dar una negativa como respuesta genera rechazo en los demás, o eso es lo que pensamos”, comparte el psicólogo. 

Vencer la necesidad de agradar y la frustración que pueda generar en los otros una negativa son aspectos que ayudan a mantener el bienestar psicológico y emocional, así como un paso esencial para proponer reglas en el entorno familiar.

Autoridad sin autoritarismo

Sin embargo, marcar normas o reglas en la vida de los pequeños, no se relaciona con un paradigma autoritario. “Es importante que los padres dispongan de herramientas más allá de ‘porque yo lo mando’. En el momento en el que caemos en el autoritarismo a la hora de poner límites, perdemos autoridad, ya que esta realmente es algo que otorgan los demás”, indica Domínguez. 

La actitud debe ser firme, coherente con la forma de actuar del adulto, y comunicarlos siempre en positivo. “Para que el niño aprenda nunca es necesario ni hacerle sentir mal ni insultar. Por ejemplo, si nos ha faltado al respeto podemos comentarle: ‘Espérate un ratito a que se me pase, porque me has hecho sentir mal’. Pero en ningún momento hay que castigarlo”, explica la especialista.

Mejorar la educación emocional

Otro de los aspectos que pueden interponerse a la hora de ganarnos la autoridad de los niños y poner límites es una deficiente educación emocional. “Los padres y adultos debemos avanzar en la gestión de emociones incómodas, ya que la alegría y el disfrute los gestionamos estupendamente. Pero cuando se trata de gestionar límites ajenos que desencadenan frustración, tristeza, … es más complicado”, advierte Domínguez. 

Los adultos son modelos para los pequeños y aprenden a través del ejemplo. Por ello, cómo empaticemos con su frustración o cómo nos vean gestionar nuestra propia frustración va a determinar la forma en que acojan los límites propuestos. Es importante no reaccionar con gritos ni enfados ante el rechazo del menor a la norma. La paciencia, el cariño y la asertividad son las capacidades a desarrollar ante estas circunstancias.

Evitar la culpa

La conciliación es todavía una cuestión a desarrollar en la sociedad actual. Multitud de padres y madres se ven cada día inmersos en jornadas de trabajo poco compatibles con la vida familiar. “Cuando los progenitores llegan del trabajo tarde, después de una jornada larga y disponen de muy poco tiempo para ver a sus hijos, no suelen afrontar la, en ocasiones, frustrante labor de poner límites”, reflexiona el psicólogo. 

Cuando los padres tienen poco tiempo no suelen afrontar la frustrante labor de poner límites» Abel Domínguez. Psicólogo infantil

Asimismo, esa carencia de tiempo para compartir, puede desencadenar en culpa y derivar en comportamientos condescendientes con los más pequeños. En estos casos, la tarea de los límites suele recaer sobre los cuidadores, abuelos, o escuelas, pero esto no debe sustituir el papel regulador de los adultos. En estos casos, cuando tanto padres como hijos se encuentran cansados, aplicar el humor puede ayudar a que los pequeños se ciñan a lo establecido.

Hacerles partícipes

Para que los niños entiendan el papel y la utilidad de las normas es importante hacerles partícipes de ellas. “Cada norma debe ir ligada a un para qué. Si no, perderían su sentido y se haría difícil cumplirlas. Explicarles su utilidad es una gran forma de que entiendan que no se puede hacer siempre lo que nos apetece.”, describe Domínguez. 

Ellos pueden colaborar en el establecimiento de algunas reglas aplicables a toda la familia. El contexto de la pandemia es un recurso útil para que comprendan cómo puede ser difícil acatar ciertos límites, pero son esenciales para que la sociedad funcione e incluso ayudan a salvar vidas.

Crear tabla de rutinas

Evitar las luchas diarias relacionadas con el juego antes de ir a la cama o con el aseo beneficia a la salud mental de toda la familia. Una técnica que ayuda a poner orden en torno a estos temas son las tablas de rutinas.

“Podemos colocar las actividades que se lleven a cabo en el día a día de tal forma que no haga falta negociar todas las tardes o mañanas los quehaceres de cada uno. De esa forma estamos también dulcificando el límite a través del hábito”, propone el especialista en psicología infantil.

Fomentar la empatía

Cuando los niños superan los seis o siete años son capaces de sentir empatía. Se puede fomentar esta capacidad y, de paso, contribuir en el establecimiento de normas, invitándoles a ponerse en el lugar de los adultos. 

“Podemos preguntarles qué harían en nuestro lugar ante una determinada situación; es una oportunidad de que se pongan en el lugar del otro y desarrollen la capacidad de poner límites a los demás. Por ejemplo, haciendo que sus compañeros respeten el material escolar que llevan al colegio o sus alimentos”, explica Domínguez.

Evitar la frustración con alternativas

La frustración de los niños ante los límites es uno de los aspectos más difíciles de tolerar. Rabietas, llantos o enfados suelen ser las consecuencias más comunes en los pequeños que aún no han desarrollado la capacidad para gestionarla. 

“En el momento que ven más allá del no, es más fácil que superen la desilusión que genera lo que no pueden hacer en un determinado momento. Ayudar a los menores a ver alternativas es la piedra angular del manejo de límites en la psicología positiva”, comparte el psicólogo.

Explicar las consecuencias

Además de explicar el motivo por el cual se fija un límite, los niños han de entender que pasarlo por alto tiene consecuencias. “Deben estar previamente dialogadas y pactadas”, sugiere el psicólogo, que lo encuentra especialmente útil con los adolescentes. Por su parte, Álava insiste en la necesidad de argumentarlas con ellos. “Ordenar como adultos no funciona, hay que hablar siempre desde el razonamiento”, concluye.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Consejos para saber cómo mejorar la concentración. En el programa Saber Vivir

Consejos para saber cómo mejorar la concentración: Ser capaces de mantener la concentración es clave a lo largo de toda nuestra vida, especialmente en ciertas situaciones estresante, como le pude pasar a árbitros deportivos en cada partido.

En este vídeo del programa Saber Vivir vamos a aprender técnicas muy sencillas y efectivas para mejorarla. ¡Apunta!

Introducción al movimiento y la emoción. Con mi cuerpo aprendo, con mi cuerpo siento! Colaboración con BAPNE

Os adjunto el vídeo de mi colaboración con Javier Romero, de BAPNE, titulado «Con mi cuerpo aprendo, con mi cuerpo siento»!, en el que hablamos de las emociones y el vínculo entre el movimiento y la emoción. Creo que os va a gustar!!