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El ‘duelo por separación’ y otras claves para saber cómo y cuándo presentar una nueva pareja a tus hijos. Colaboración con ElDiario.es

¿Cuándo es el mejor momento para que se conozcan? ¿Y para iniciar la convivencia? ¿Lo llamo «pareja» o lo llamo «amigo»…? ¿Puedo ponerle normas si no es mi hijo?

Por Patricia Gea @patriciageaa

Cerca de la mitad de los niños españoles van a pasar por una separación de los padres. Los últimos datos anuales del INE, de 2019, recogen que el 45% de las parejas que se divorcian o separan en nuestro país tienen hijos menores de edad. A ojos de los niños y las niñas se derrumba el castillo de naipes que constituye su núcleo familiar, el único que tienen de referencia, y es posible que además vayan a conocer a nuevas parejas de sus progenitores, a convivir con ellos y también con la idea de que su padre y su madre no van a volver a estar juntos. «Esta posibilidad late como una pequeña esperanza en su imaginación fantasiosa hasta que aparece la nueva pareja; entonces, se la carga de un plumazo», cuenta Silvia Álava, doctora en psicología.

Situación de las familias reconstituidas en España

Hace una década, la Unión Nacional de Asociaciones Familiares (UNAF) se unió a la Universidad Complutense en la realización de dos estudios sobre la situación de las familias reconstituidas en España, y «una de las conclusiones es que necesitan una intervención específica», explica Gregorio Gullón, responsable del Área de Familias Reconstituidas de UNAF desde el momento de su creación, en 2015. «Llevábamos cerca de 30 años trabajando diversidad familiar en separación y divorcio, y nos dimos cuenta de que había otro momento crítico: cuando empezaban a aparecer las nuevas parejas del padre y de la madre».Publicidad

¿Hay una forma correcta de hacer las presentaciones? ¿Cuándo es el mejor momento? ¿Y para iniciar la convivencia? ¿Lo llamo «pareja» o lo llamo «amigo»…? ¿Puedo ponerle normas si no es mi hijo? «Está muy claro cuál es el rol de los progenitores, pero hay mucha ambigüedad con las nuevas parejas».   

El momento oportuno

Gullón cuenta que una de las grandes dudas que le plantean en terapia es cuándo introducir a la nueva pareja en la vida del niño o la niña. Blima Fernández, psicóloga especializada en familias, aconseja evaluar primero el nivel de estabilidad que se tiene con la persona con que se ha iniciado la relación. «Es imposible saber si va a salir como esperamos o no, cuánto va a durar, pero no es tan difícil saber si hay un proyecto de futuro en mente».

Si no lo hay, la psicóloga recomienda no hacer las presentaciones, porque «el niño va a construir un vínculo y cuando se rompa va a ser doloroso. Nosotros tenemos estrategias para gestionarlo, pero ellos no». En caso afirmativo, añade Gullón, lo que aconsejan en UNAF es «esperar un año desde la separación para presentárselo». Un año es el tiempo medio necesario para superar el duelo por pérdida, en este caso no por muerte sino por separación. «Les explicamos que el punto de partida de las familias reconstituidas es una pérdida, incidiendo especialmente en la persona que decide separarse». 

Duelo de separación

Sobre todo cuando hay hijos, el miembro de la pareja que anuncia que quiere separarse suele llevar tiempo madurando la idea, evaluando las consecuencias de la decisión y elaborando poco a poco el duelo de separación. «Normalmente cuando se decide a dar el paso ya ha superado ese duelo, ha conocido a otra persona y lo comunica a la pareja y los hijos. Le hacemos entender que para ellos el duelo empieza en ese momento: tú estás pletórico, pero tu pareja y tu hijo necesitan tiempo. Un año es suficiente para esto». Pero superar con éxito esta nueva etapa familiar no depende solo de la destreza en el manejo de los tiempos, hay una barrera también complicada, que varía mucho, explica Gullón, según el género y que ocasiona problemas con los hijos y con la propia pareja: el rol que el recién llegado asume (o se le otorga). 

«En nuestra cultura, y también los niños lo pueden percibir así, hay una creencia de que la aparición de la pareja nueva pone en riesgo el espacio que tú y yo tenemos, tanto con la expareja como con los hijos. Sin embargo no hay que caer en el escenario de competir por el amor de papá o mamá, porque en ningún caso la nueva pareja es un sustituto de nadie.»

No es un amigo, es mi pareja

Carlos, de 38 años, soltero desde hace tres, sentó en el sofá del salón a su hijo para contarle que había encontrado una nueva pareja, una persona que le «hace feliz» y con la que ha «comenzado una relación». Pero acabó hablándole de «una amiga», que «vendría a jugar algunos días con nosotros» y que «tenía que tratarla bien porque era muy amiga de papá». En ese momento, explica, no supo verbalizarlo «por miedo a hacer daño a Diego», que solo tiene cinco años. Es un error muy común, señalan las expertas consultadas, a la hora de tener la primera conversación sobre el asunto.

Ser lo más claro posible

«Lo ideal es ser lo más claro posible, evitar engaños o palabras suaves, y decirlo sin miedo: no es una amiga, es mi pareja y a partir de ahora estará presente en nuestras vidas». Mentirle u ocultarle la realidad son estrategias que no facilitan la construcción de una relación de apego segura. «Va a despertar desconfianza en el niño o la niña y estropearlo todo. Uno de los objetivos de los padres, a lo largo de toda la crianza, es que los hijos confíen en ellos», añade Blima. Se puede trabajar con otros mensajes, como que esa persona no va a sustituir al otro progenitor o que no habrá cambios en la frecuencia de las actividades juntos. «A un adolescente se le puede tratar de forma más adulta y preguntarle, por ejemplo, si quiere conocerle». Es importante, en todos los casos, elegir para contárselo un momento tranquilo, agradable, de buena relación y que permita hablar con calma.

Después de darle a nuestra hija o hijo toda la información y hacer las presentaciones, el vínculo «se va a formar poco a poco», explica Álava, así que la paciencia puede ser una buena aliada. «Al principio es mejor hacer actividades fuera de casa, pasar más tiempo juntos progresivamente, intentando sacar conversaciones de cosas que sepamos que le gustan para que se sienta cómodo… Y no obligarle a darle dar besos o abrazos a la nueva pareja si no nace de ellos». La relación avanza bien, es posible que el próximo dilema de la familia reconstituida sea cómo iniciar la convivencia.

El lastre de los roles de género

Es un momento siempre delicado, pero que se complica especialmente en la adolescencia. Y en concreto en la temprana, sobre los 13, 14 años, explica Gullón a elDiario.es. «Hay que ser cuidadoso e ir echando el freno porque en el contexto evolutivo del adolescente supone una crisis, ya que le pedimos que se desvincule de su padre o su madre y se vincule a una nueva persona adulta que, especialmente cuando es un hombre, suele entrar en la casa intentando poner orden». El paso a la convivencia, añade el experto, suele ser más fácil en la infancia aunque los roles no estén bien marcados porque los niños pequeños responden bien a la autoridad, pero en la adolescencia surge la famosa frase: ‘tú no puedes mandarme porque no eres mi padre’.

Padrastro y Madrastra

Lo que se espera del ‘padrastro’, o más bien el rol que acaba asumiendo, es muy distinto al de la ‘madrastra’ por una cuestión de herencia de roles de género. Gullón incide en que «es un aspecto importantísimo en las familias reconstituidas. «De ella se espera que sea la nueva madre, proveedora afectiva y que se ocupe de las tareas domésticas de la casa. Y de él, la otra cara de la moneda, que sea el sujeto normativo que pone y hace cumplir las normas, además del proveedor económico». Si las nuevas parejas se ajustan a estos roles de género, advierte, se condenan al fracaso.

«Cuando trabajamos con ellos les pedimos que vengan a una consulta con su nueva novia, les preguntamos qué tal se lleva con los hijos, y la respuesta es muchas veces, y con mucha alegría: ‘va perfecto, de hecho se llevan tan bien que cuando están tristes no vienen a mí sino que recurren a ella’. Pero eso no es una buena señal», apunta Gullón. «También es muy común que, cuando es ella la que aporta los hijos a la relación, estos son adolescentes y surgen discusiones, llega el nuevo novio como un caballero andante a decirles que no la pueden tratar así. Esto genera problemas con los hijos y además los traslada a la pareja porque a la madre en el fondo no le gusta que la cuestionen y vengan a rescatarla».

En las familias tradicionales

Normalmente estas personas han llevado el mismo papel en su anterior relación, pero en las familias tradicionales se suele sostener mejor. «La recomendación general es que tienen que abandonar esos roles de género, y que son el padre y la madre quienes se tienen que hacer cargo de sus hijos en todos los aspectos: crianza, afectos, económico…”. Explica Gullón que ven a menudo que «cuando la nueva pareja es un hombre, se genera mucha confusión en cuanto al tema económico, también porque algunos padres biológicos no se hacen cargo de la pensión del menor». Les invitan a hablarlo, y no ignorarlo, porque dar por hecho que va a funcionar como proveedor económico «le hace acumular malestar y explotar de la manera menos apropiada». «Si ellos acuerdan compartir gastos, perfecto, pero hay que abordar este asunto».

Una buena base emocional

Antes de llegar al punto del divorcio, el duelo de separación y la presentación de la nueva pareja, venimos tejiendo un tipo de relación con nuestras hijas e hijos cuyas virtudes pueden cambiarlo todo en un momento de crisis. Es lo que en términos de crianza se conoce como ‘Teoría del apego’: de qué forma establecemos el vínculo con ellos para que se críen en un entorno de seguridad emocional. «Si ha habido una cobertura física y emocional de sus necesidades, en los momentos de cambio, como el de conocer a la nueva pareja de su padre o su madre, esta seguridad funciona como un colchón, un factor protector», dice Blima. Así que, para saber cómo puedo introducir la nueva pareja en la vida que tengo con mi hijo y comprender sus reacciones, primero he de entender qué represento para él en ese momento.

Apego en la niñez media

La psicóloga Kathrynk Kerns hace en su libro ‘Apego en la niñez media’ una diferenciación por etapas en la que afirma que, por ejemplo, en la primera infancia, las figuras paterna y materna son el centro social del menor (su todo), y así es percibido por éste aunque durante un periodo de tiempo quede al cuidado de otras personas. Cuando llegan a la escuela el centro de socialización cambia, pero los progenitores siguen siendo las figuras de apego, dice, insustituibles por amistades y cuidadores. Este vínculo se mantiene incluso en la adolescencia, cuando «el papel de las figuras parentales es estar disponible cuando sea necesario, mientras el adolescente hace excursiones al mundo exterior». Blima explica que «estando presentes en cada momento cuando lo necesitan, escuchándoles y dejando que expresen sus emociones, la sensación que van a tener, aunque aparezca una nueva persona, es que pueden contar con nosotros».

FUENTE: ElDiario.es

Comunicación en pareja. Participamos en un nuevo «Cuéntame desde casa» con Fabiola y Bertín Osborne.

En este #cuentamedesdecasa de La Fundación Bertín Osborne dedicado a la comunicación en pareja hablamos con Fabiola Osborne sobre como mejorar la comunicación en casa.

Un tema muy importante tras estos meses de confinamiento para abordar un verano, posibles vacaciones y nueva normalidad de la mejor manera posible, en pareja y en familia.

  • 💬 Escucha activa
  • 💬 Empatía
  • 💬 Asertividad
  • 💬 Comunicación no verbal
  • 💬 Solución de conflictos
  • 💬 Errores comunes

3 claves para gestionar la convivencia en pareja

Este confinamiento que estamos viviendo, ha demostrado que el famoso refrán español que dice que «El roce hace el cariño» no es del todo cierto.

En este vídeo os explicamos 3 estrategias para mejorar la comunicación y la convivencia en pareja.

#Vídeo Relación de pareja en confinamiento (parte 2): la empatía. Colaboración con la Fundación Bertín Osborne

La empatía es fundamental en pareja, tanto durante estas semanas de confinamiento como en el resto del tiempo.

En este vídeo os recordamos que es primordial que entendamos tanto la posición como los sentimientos de nuestra pareja y os damos una serie de consejos para mejorar la convivencia.

Os dejamos el enlace a la primera parte de este vídeo, por si no lo has visto ya: Ver videotaller «parte 1: hacer equipo»: https://youtu.be/3RL1Lsqvtsc

www.fundacionbertinosborne.org

https://youtu.be/d8-lHXJoogo

#Vídeo Relación de pareja en confinamiento (parte 1): hacer equipo

Llevamos unas semanas conviviendo 24 horas con nuestra pareja y familia, y todos tenemos momentos más bajos de miedo o frustración que pueden que volquemos en nuestra pareja y se puede ver afectada la convivencia.

En este vídeo os damos una serie de consejos para hacer equipo con nuestra pareja, algo especialmente importante en estos momentos y más para las familias con niños y niñas con discapacidad.

www.fundacionbertinosborne.org

Consejos para fortalecer la pareja estas vacaciones. Colaboración con Mejorconsalud.com

Las vacaciones muchas veces, lejos de fortalecer la pareja, acaban por provocar rupturas y separaciones, ¿qué se puede hacer para evitar estas situaciones?

Las vacaciones son una época estupenda para descansar y disfrutar de la familia y los amigos, así como para fortalecer la pareja y afianzar los lazos de amistad. Sin embargo, ¿por qué entonces en este periodo del año se incrementa el número de separaciones y divorcios? 

En vacaciones pasamos mucho más tiempo juntos, lo que puede tener un efecto muy positivo si nos llevamos bien, pero muy negativo cuando la relación no está atravesando un buen momento.

A lo largo del año cada uno está inmerso en su trabajo, en su rutina, las actividades, las obligaciones familiares… y eso puede enmascarar posibles problemas en la relación, temas pendientes que se han quedado sin solventar, falta de comunicación, de acuerdo a la hora de pasar el tiempo libre, distribuir las vacaciones, intereses encontrados, incompatilidad en los gustos y en las aficiones…

Si la pareja no llega con los deberes hechos a las vacaciones, es más probable que se rompa. Las vacaciones no van a ser mágicas y no van a resolver por sí mismas todos los inconvenientes que han ido surgiendo a lo largo del año.

Otras veces tenemos unas expectativas demasiado altas y, al ver que no se cumplen, nos frustramos y echamos la culpa a nuestra pareja.

¿Qué podemos hacer para fortalecer la pareja estas vacaciones?

Mejorar la comunicación

La mayor parte de las dificultades que vive la pareja vienen por problemas en la comunicación. Por este motivo es importante saber  trabajar la comunicación positiva. 

En comunicación no solo es importante lo que decimos, sino:

  • Cómo lo decimos
  • Cómo nos ponemos en la situación del otro
  • Cómo entendemos
  • Cómo escuchamos

La clave de la comunicación positiva es saber escuchar.

Crear un clima de confianza

Es muy difícil generar una buena comunicación y que nos atrevamos a decir cómo nos sentimos o las cosas que nos preocupan si no hemos creado un clima de confianza. Puede parecer muy obvio, pero hay muchas parejas que tienen que crear ese clima de confianza, reservar un espacio para hablar, para comunicar, para estar juntos sin distracciones y, sobre todo, sin pantallas. Este punto es esencial para fortalecer la pareja y que esta empiece a funcionar como debe.

Trabajar la empatía

La empatía es la capacidad para ponernos en el lugar del otro, comprender cómo se siente, entender cuáles son sus motivos y sus opiniones… Y esto que parece obvio en pareja muchas veces se nos olvida, y no solo eso, sino que utilizamos al otro como un saco de boxeo para descargar nuestra rabia, tristeza, frustración…

Se trata de aprender a ponernos en los zapatos del otro, teniendo en cuenta sus circunstancias, sentimientos y emociones.

Aprender a pedir las cosas

Cuando estamos en pareja, parece que damos por hecho que el otro es un adivino o adivina y que tiene que saber qué es lo que queremos o lo que nos gustaría. Pues eso no siempre es así; de hecho, cada uno estamos inmersos en nuestro mundo, nuestros problemas, nuestro día a día y, en ocasiones, no hemos caído en la cuenta de que la otra persona nos necesitaba. Por eso, pedir las cosas es fundamental para fortalecer la pareja.

FUENTE: mejorconsalud.com

Podcast: Vacaciones en pareja en No Es Un Día Cualquiera de RNE

Septiembre es un mes en el que sistemáticamente aumentan las solicitudes de divorcio, así que esta en el programa «No es un día cualquiera» de RNE hablamos sobre vacaciones en pareja . Por qué surgen los problemas y cómo evitarlos.

¿Qué hacer cuando tu pareja mira al móvil más que a tí?

Uno de los más hábitos recomendables tiene lugar en el comedor, un espacio donde las pantallas tienen más capacidad de poner distancia en la relación.

El phubbing es una palabra que viene de la combinación de las palabras inglesas phone (teléfono) y snubbing (ignorar), aunque se puede traducir como ningufoneo, como recomienda traducirlo la Fundación del Español Urgente (Fundéu).

Un estudio publicado en la revista Journal of Applied Social Psychology reveló que el ningufoneo amenaza cuatro necesidades del ser humano: el sentimiento de pertenencia, la autoestima, la existencia significativa y el control de las personas excluidas. Los investigadores apuntaban que esta práctica puede ser particularmente dañina, ya que sucede con relativa frecuencia.

Esta cuestión tiende a agravarse cuando uno está con su pareja. En un estudio de la Universidad Baylor, en Texas, el 46% de los encuestados reconoció haber sufrido ningufoneo por parte de su pareja. Uno de cada cuatro admitió que esta situación le ha llegado a costar discusiones con ella y uno de cada tres afirmó que llegó a sufrir depresión durante un tiempo.

«Con nuestra pareja acostumbramos a tener mucha confianza; esto hace que cometamos más este error con ella que con alguien a quien no conocemos tanto», explicó Silvia Álava, psicóloga educativa y escritora.

Aún así, recuerda que las pantallas pueden jugar un papel muy positivo siempre que se utilicen correctamente. «El problema viene cuando las usamos para evitar a la otra persona, pero un mensaje de Te quiero, Qué guapo estabas esta mañana o Me acuerdo de ti siempre puede ayudar a la relación».

No obstante, los diálogos digitales no puede sustituir a la interacción presencial y hay momentos en los que se resulta imprescindible el cara a cara. «Una conversación importante debe tener el espacio que necesita, que es un espacio con proximidad física. Para cuestiones trascendentes, habría que evitar incluso la llamada telefónica, porque se pierden muchos matices», recomendó Álava.

Para evitar caer en el ningufoneo es importante consolidar buenos hábitos. Uno de los más recomendables tiene lugar en el comedor, un espacio donde las pantallas tienen más capacidad de poner distancia en la pareja.

Las personas que miran el móvil mientras comen en compañía disfrutan menos de su comida y se sienten menos comprometidos que quienes prefieren no recurrir a la tecnología en la mesa, de acuerdo con un informe de Journal of Experimental Social Psychology.

Las vacaciones pueden convertirse en el momento perfecto para que las parejas realicen actividades diferentes y retomen costumbres perdidas que les permitan alejarse de las pantallas. Y es que recurrir a los dispositivos electrónicos a la primera de cambio puede ser un síntoma de que algo no funciona.

El móvil puede servir como un remedio contra el aburrimiento en un momento determinado, pero se corre el riesgo de consolidarlo como un refugio para escapar de nuestros problemas personales y de pareja. «En ocasiones, utilizamos el móvil como un chupete emocional para no enfrentarnos a lo que estamos sintiendo», indicó Álava.

La psicóloga no considera que haya que tomar una solución radical como apagar el móvil e invita a ponerse objetivos que se puedan cumplir. «Podemos reservar momentos a solas con nuestra pareja, sin interferencias de la tecnología», propone. «Dejar las pantallas de lado durante media hora o una hora al día y dedicarnos exclusivamente a conversar».

El mero hecho de enviar mensajes de texto mientras estamos manteniendo una conversación hace que esta resulte menos satisfactoria, según un informe publicado en Computers in Human Behavior.

Tener el teléfono demasiado a mano ya puede traernos problemas: nuestro móvil es capaz de distraer nuestra atención incluso cuando está apagado. Otro estudio, de la revista académica Journal of Social and Personal Relationships, descubrió que, cuando hay una pantalla presente, aunque nadie la utilice, las personas que están cerca se sienten menos conectadas entre sí.

FUENTE: iprofesional.com

#ViernesdePodcast: Hablamos con Cris Moltó de los hijos ante la creación de nuevas parejas. En Capital Emocional, de Capital Radio