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La importancia del juego en el niño (III)

Los grupos  de juego guiado, de actividades programadas por adultos, como monitores de tiempo libre, (bien sean scouts, grupos de la parroquia de asociaciones vecinales, del colegio…) pueden facilitar mucho a nivel social la integración del niño, y pueden ser un buen campo de aprendizaje de sus habilidades sociales, pues se juega en grupo pero hay un adulto guiando el juego, que no permite que se salten las normas y además que puede evitar los posibles conflictos surgidos a la hora de jugar en grupo.

Pueden funcionar muy bien con todos los niños, pero especialmente en los niños con dificultades a nivel social, pues les ayuda a salvar las mismas, por ejemplo, en niños más impulsivos, que les cuesta esperar a que les toque, o niños más tímidos o retraídos que se quedan como en un segundo plano, niños excesivamente protagonistas…

Todas estas situaciones al ser canalizadas por un adulto conllevará menos dificultades a nivel social, así al impulsivo, le ayudará a hacerle ver la importancia que tiene el esperar a su turno, con los más timidillos, intentará que se integre más en el grupo, o cortará las llamadas de atención de aquellos que quieren hacerse más “protas”

La importancia del juego en el niño (II)

Hace quince días os dije que íbamos a hablar sobre la importancia de los juegos en la infancia, perdón por no haber podido escribir hasta ahora.

Cosas que son buenas para que los niños reduzcan el estrés y pasen su tiempo libre:

El tiempo libre, es para que le niño lo disfrute, juegue, brinque, corra, trepe… los padres y la sociedad marca los límites, pero dentro de estos el niño se mueve libremente. Es bueno, que los niños practiquen deportes reglados donde tienen que aprender a seguir la norma del entrenador y la convivencia y compañerismo con el equipo.

Cuando el tiempo lo permita, realizaremos actividades al aire libre, a ser posible en contacto con otros niños. Cuando los niños juegan en la calle, lo habitual es que no jueguen ellos solos, si no que lo hagan con más niños, por lo que previamente al juego, tendrán que negociar entre todos a que van a jugar, cómo jugar, cuáles son las normas del juego… En este proceso implicamos procesos atencionales, de negociación y de aceptación de unas normas y unas reglas previamente pautadas y aceptadas por el grupo, un aprendizaje muy valioso para su futuro. Los juegos que se realizan en la calle, permiten una mayor movilidad, por lo que, además de hacer ejercicio, se trabaja la psicomotricidad, la coordinación (juegos de saltar a la comba, goma, mientras se canta una canción…) o el desarrollo de las destrezas finas, como puede ser jugar con la arena.

Eso sí, si vamos a salir fuera bien sea a un parque, al campo, a la urbanización, donde haya más niños, no les llevemos con una consola portátil, porque si no, no conseguiremos los objetivos comentados.

La importancia del juego en el niño (I)

Revisando artículos sobre este tema, he recuperado uno publicado hace unos meses en El País, que me ha parecido interesante rescatar como introducción a este tema, del que hablaremos durante esta semana. Utilizad el link de la imagen para leerlo: 

trafico_expulsa_calles_ninos[1]

¿Cómo ser unos padres trabajadores y no morir en el intento? ( y IV)

     Madre trabajadora ¿Qué hacemos con el sentimiento de culpa de los padres que no pueden pasar tanto tiempo con sus hijos?

 Es muy habitual un  sentimiento de culpa de los padres que no pueden estar todo el tiempo que les gustaría con sus hijos. Pero eso no exime de la responsabilidad de su educación. No vale decir a todo que sí para que esté contento el poco tiempo que lo veo, o cargarle de juguetes para compensar la falta de los padres. Es importante, que aunque se disponga de poco tiempo, que les pongamos normas y límites a los niños.

Espero que las pautas que hemos resumido esta semana os hayan podido ayudar. No obstante, os recuerdo que el artículo completo lo tenéis en la Revista la Guía del Niño del mes de noviembre, en la sección de educación.

¿Cómo ser unos padres trabajadores y no morir en el intento? (III)

Familia2¿Qué pueden hacer los papás para que ese ritmo de vida no les creen ansiedad a los niños o influya en su educación?

Reservemos tiempos para estar con nuestros hijos y demos a ese rato prioridad absoluta. Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, lo importante es la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos. Un buen momento para hablar con ellos, que nos cuenten las cosas que les han pasado, sus vivencias, problemas… puede ser al irnos a la cama. Podemos reservar diez, quince minutos para charlar con ellos.

-¿Y si, por cuestiones ajenas a su voluntad, es imposible reducir las obligaciones laborales o de otro tipo de los padres? ¿Cómo se pueden organizar para que no le influya a los niños?

Valoremos en que empleamos nuestro tiempo  prioricemos; a lo mejor es más conveniente  ver menos rato de tele por la tarde, acostarse antes y poder despertarle con tiempo para que aprenda a adquirir hábitos de higiene y auto cuidado por las mañanas.

Cómo ser unos padres trabajadores y no morir en el intento (II)

Familia¿Es posible ser unos padres trabajadores y no morir en el intento? ¿Cómo?

 Es difícil pero se puede conseguir. Lo primero que tenemos que tener claro es que lo importante es la calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos. Si disponemos de poco tiempo, deberemos  asegurarnos la calidad del mismo y priorizarlo en las necesidades de nuestros hijos. Parémonos a escucharlos, los niños necesitan poder contarnos sus vivencias y sus problemas; y el percibir a sus padres como cercanos, no tiene que estar reñido con nuestro trabajo.

            Por efecto de las prisas no podemos caer en la sobreprotección, o en hacerle yo las cosas, (por ejemplo, muchos papás prefieren vestir a los niños para no llegar tarde al cole en lugar de esperar pacientemente a que éstos lo hagan solos),  pues el niño tiene que aprender a vestirse, a lavarse, a comer…  solo. Es fundamental que aprenda a valerse por sí mismo, haciéndoselo los padres no favoreceremos su correcto desarrollo ni su autonomía; y para eso necesita tiempo.

Cómo ser unos padres trabajadores y no morir en el intento (I)

Guía del niñoHe colaborado en la revista La Guía del Niño, que estará en los kioskos en el mes de noviembre, con pautas para padres ocupados. Bajo el título de Mamá, relájate. Evita que tus prisas provoquen estrés a tus hijos, Gema Martín, ha recogido las principales pautas a tener en cuenta y poder entender qué efectos pueden tener las prisas paternas en el estado psicológico de los niños.

No olvidemos que los niños aprenden por modelado, cuando nosotros vamos con prisas, agobiados a todos los sitios, les trasmitimos ese agobio a los niños. Por mucha prisa que tenga el adulto, no vamos a poder reducir los tiempos de reacción de los niños, que son superiores a los de los adultos. Planifiquemos el tiempo necesario en función de la edad de nuestro hijo, no del que necesita el padre. Nosotros nos tenemos que amoldar al horario infantil y no viceversa, ellos no cuentan con el suficiente desarrollo  psicomotor, cognitivo, ni recursos para hacerlo.

 ¿Y en su educación?

 Determinados aprendizajes llevan su tiempo, y por mucho que nos empeñemos los adultos, no vamos a poder reducirlo.

Cuentos para comer sin cuentos

Toda esta información que hemos ido viendo a lo largo de estas dos semanas y mucha más está recogida en el libro «Cuentos para comer sin cuentos».

Cuentos para comer sin cuentos

Las pautas pedagógicas que encontraréis, así como las actividades que se plantean para el trabajo conjunto de padres e hijos, os ayudarán a conseguir:

▪Que los hábitos matutinos se adquieran adecuadamente y a la hora del desayuno se respire en casa cierta armonía.
▪Que los niños comprendan la importancia del acto de comer y lo hagan con gusto.
▪Que aprendan a respetar la comida y entiendan el valor nutritivo de aquello que por lo general no les gusta, como las verduras y las frutas.
▪Que tengan un comportamiento correcto en la mesa, tanto en casa como en el colegio.
▪Que sepan por qué deben lavarse las manos antes e incorporen dicha conducta.
▪Que poco a poco, aplicando sistematicidad en las tareas que se les encomiendan, vayan creando unos hábitos saludables.

La tortuga Missi, el conejo blanco Nico y los amigos Edu y Pedro, entre otros muchos, serán los encargados de hacer más feliz la hora de comer.

Consejos si nuestro hijo va a empezar a quedarse en el comedor por primera vez

Comedor1. “Desdramatizar la situación”, muchos niños comen en el colegio, de hecho en las grandes ciudades es la práctica más habitual, sólo le estamos pidiendo que se acostumbre a algo normalizado. Que ellos lo vivan como algo normal y establecido. Y sobre todo no les traspasemos nuestros temores.

2. Enseñemos al niño a comer sólo desde pequeño, no dejemos que este aprendizaje lo haga exclusivamente en el comedor del colegio, pues será más fácil hacerlo en casa, donde puede disponer de más atención, tiempo… de tal forma que cuando llegue al cole, ya sepa manejarse con los cubiertos, y no dependa del adulto. Son muchos niños, y no hay una cuidadora por niño.

3. Intentemos que los niños lleven una dieta sana, equilibrada y variada desde pequeños, lo ideal es que los nuevos alimentos, ya han sido introducidos desde casa, “no descubrir la fruta y la verdura en el colegio”.

4. Establezcamos un tiempo para comer, no podemos estar horas delante de un plato, además es algo que en el comedor del colegio no se va a permitir.

5. No sobreprotejamos al niño, y no le demos de comer, de esa forma no le estamos permitiendo entrenar el hábito, y que se vaya haciendo autónomo en el mismo. En el colegio tendrá que comer él solito, y no se lo va a dar una cuidadora.

6. Armémonos de paciencia, el aprendizaje es difícil, y se van a manchar, se les va a caer… es normal, no les regañemos, es importante que desde pequeños aprendan a manejar los cubiertos, y no les demos la sopa, porque se le va a caer se van manchar lo va a poner todo perdido…, hagamos con uno de esos simpáticos “baberos-chubasqueros”, y que el niño aprenda aunque se manche.

7. No olvidemos que la tarea de aprender a comer, es responsabilidad de los padres, no del colegio. Los niños no van al comedor a aprender a comer y a comer de todo, eso se tiene ir haciendo también desde la familia.

¿Y si no les da tiempo a comer en el tiempo establecido?

Tiempo para la comidaOtra queja habitual es el tiempo, hay niños que son muy lentos y que tardan mucho en comer. En los colegios se establece un tiempo para comer, y es una práctica muy habitual, que se pueda ir a jugar hasta que se termine la comida. Favorezcamos desde casa la rapidez en el niño, no se tratan de que “engullan” y coman súper rápido, pero si que vean que disponen de un tiempo para comer y que son capaces de hacerlo en ese tiempo. De esta forma evitaremos complicaciones en el colegio y que se queden sin recreo por no haber terminado.