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¿Qué tareas pueden hacer los niños en casa? Colaboración con Burgos Conecta

El encierro es un buen momento para iniciarles en las labores de casa. Dos psicólogas nos orientan sobre cómo hacerlo.

Por Yolanda Veiga.

Venga, que no llegamos. ¡Veeengaaaaa!».

Hace ya días que no arrancamos así la jornada. Confinados como estamos, los horarios se han relajado un poco, especialmente los de los niños. «Ya no hay excusa para que la niña no se vista sola. Que lo haga, aunque tarde veinte minutos en lugar de cinco». Porque ahora tenemos veinte, aunque cada mañana añoremos la prisa de antes. «Es un buen momento para trabajar la autonomía de los chavales. Tardarán el triple, sí, pero hoy podemos gastar ese tiempo que normalmente no tenemos», propone Silvia Álava, directora del área infantil del gabinete psicológico Álava Reyes (Madrid). No es echar rato para que se haga más corto, no. La idea es que los niños vayan asumiendo tareas que se hagan hábito. 

«No se trata de forzar situaciones. Hay padres que pueden pensar: ‘¡Qué buen momento para quitarle el pañal ahora que no tenemos que madrugar!’. Y lo hacen porque les viene bien a ellos aunque no sea el momento adecuado para el niño. Para lo que seguro que sí es buen momento es para enseñarle a tu hija de 2 años que hay que recoger los juguetes. Obviamente no lo va a hacer sola pero podemos dedicarle un rato a esa tarea: ‘Tú guardas un juguete y yo otro’».

Tareas por edades

2-3 años:Recoger algún juguete con ayuda, llevar el pañal sucio a la basura.4-5 años:Recoger juguetes con poca ayuda, llevar la ropa sucia al cesto, llevar las pinzas para colgar la colada, llevar los desperdicios al cubo de la basura.A partir de 6 años:Poner la mesa, pinche de cocina, meter los platos sucios al lavavajillas.A partir de 8 años:Hacer la cama, prrepararse el desayuno, emparejar calcetines.A partir de 10 años:Barrer la cocina, pasar la aspiradora.

Habla la experta de trabajar la «corresponsabilidad». «Ojo, no se trata de ‘ayudar en casa’. Ese planteamiento no vale. Vamos a aprovechar que estamos todos juntos sin poder salir para que los niños vean que las labores de casa son labores de equipo». Nada de tareas por sexo. Los trabajos se reparten en función de la edad. «Imaginemos una familia con tres hijos de 7, 4 y 2 años. No puede ser que el de 7 ponga la mesa y los demás no hagan nada porque son pequeños. El de 4 años puede poner la barra de pan, que no se rompe si se cae. Y el de 2 puede encargarse de llevar el pañal sucio, al que hemos hecho previamente una bola, a la basura. El objetivo es que todos vean que son importantes, que colaboran».

Para quien no sepa por dónde empezar, Silvia Álava propone una serie de tareas por cada franja de edad. «Podemos empezar por los juguetes. Con 2 o 3 años recogeremos nosotros más que ellos, pero es importante que empiecen a hacerlo. Con 4 o 5 años lo harán con menos ayuda y con 6 ya deberían hacerlo solos. Pongamos ahora el baño, que es algo que veces les cuesta. Al de 3 años con que deje el pijama encima de la cama es suficiente, de más mayores pueden llevar a la ducha el albornoz, coger la crema para después, y con 8 años deberían ya recoger la ropa sucia tras el baño y vestirse solos».

Los deberes

Explica la especialista que el ‘salto’ en cuestión de autonomía se produce en torno a los 6 años. «Con esa edad les gusta mucho hacer de pinches de cocina. No se trata de dejarles con la olla, sino de que cojan los tomates del frigorífico, que laven algún utensilio que no sea de cortar…». Y que a partir de los 8 ya podrían afrontar tareas como hacerse la cama o prepararse el desayuno. «Si es algo sencillo como unas tostadas bien pueden hacerlo solos. Se trata de que cojan un hábito y que lo mantengan después, cuando regresemos al trabajo y al colegio». «A partir de 10 años serían perfectamente capaces de barrer o de pasar la aspiradora, por ejemplo».

No lo hagamos, en todo caso, con la idea «de que nos quiten trabajo a los trabajos», sino que la única finalidad es «educar en corresponsabilidad». «Deben asumir que las labores de casa son tareas de familia. Así que dejémosles que pasen la bayeta, aunque luego la tengamos que pasar nosotros por detrás». 

Mucho cuidado con los deberes

Trabajos que se harán sin descuidar los deberes. Mucho cuidado con esos deberes… «Las tareas escolares son ahora un tema un poco peliagudo. Insistimos en que las tienen que hacer solos, pero el problema es que el profesor no ha tenido ocasión de explicarles algunas de esas materias en clase. Así que lo que les toca a los padres ahora es explicarles las cosas. Pero solo eso. ‘Yo te explico este concepto y me voy’. No me quedo sentada a tu lado mientras haces los deberes. Los adultos, solo para resolver dudas», insiste.

En estos días que parece que tienen más de veinticuatro horas hay tiempo para mucho pero «hay que evitar sobrecargar a los niños», advierte la psicóloga Mariola Bonillo. «En las redes sociales se están compartiendo muchas ideas para hacer en casa pero escoged solo las que realmente os apetezca hacer». 

Recomienda la experta reservar huecos libres de tareas, de tablets, de televisión… para estar juntos, simplemente. «Pensemos en los bebés y menores de 3 años. Requerirán de más atención y alternancia de actividades: cogerles en brazos, montarles en el carrito y pasearles por la casa…».

«Estás enfadado porque querías salir a la calle, ¿verdad?»

Los adultos estamos francamente preocupados por cómo afectará el encierro al rendimiento escolar. Pero si lo estamos solo por eso, nos estamos quedando cortos. «Hay una cosa importantísima a trabajar en casa estas semanas, la inteligencia emocional. A veces las emociones nos saturan y tenemos un estallido de ira o de rabia. Y otras veces, simplemente nos las tragamos». Ni una ni otra opción son las mejores, advierte la psicóloga Silvia Álava, que ha preparado una guía con ejercicios para ayudar a los chavales a que identifiquen cómo se sienten estos días y por qué. «A menudo les decimos: ‘No te enfades’, ‘No llores’, ‘No es para tanto’ o les preguntamos de forma compulsiva qué les pasa. ¡Pero no lo saben! Debemos ayudarles a identificar lo que les ocurre: ‘Creo que te has enfadado porque querías salir a jugar. Estás aburrido porque llevas muchos días en casa, ¿es eso lo que te ha pasado?’». Aunque el principio sería otro, un ejercicio que es también una manualidad y que consiste en «recortar de revistas viejas caras de enfado, de tristeza, de alegría…», que les ayuden a identificar las emociones. «Podemos hacer una sesión de fotomatón: cada miembro de la familia se hará seis fotos representando emociones básicas». Que también hay que aprender a regular. «Para gestionar una emoción desagradable los chavales pueden coger una de esas bolas de cristal en las que se ve la nieve o la purpurina caer despacio. Al centrar nuestra atención en esa nieve, aunque sea por un momento, somos capaces de abandonar la preocupación».

FUENTE: burgosconecta.es

Vídeo ¿Cómo seguir trabajando la lectoescritura de forma divertida durante el confinamiento?

Desde el área de infanto-juvenil del Centro de Psicología Álava Reyes os hemos preparado distintos vídeos para trabajar, jugando, diferentes procesos cognitivos y emocionales!! Hoy, Silvia Álava nos enseña a trabajar la lectoescritura jugando con juegos clásicos que podemos tener en casa.

Puedes ver más vídeos en el canal de YouTube del Centro de Psicología Álava Reyes

¿Qué efecto nos van a hacer otros 15 días en casa? Colaboración con El Diario Montañés

¿Cuál va a ser el tramo más duro?, ¿a quién le va a costar más el encierro? Cuatro psicólogos nos orientan

Por Yolanda Veiga / Foto Laura Rico

Nos ha pasado como en el juego, que cuando veíamos que ya habíamos avanzado un buen trecho, nos mandan de regreso a la casilla de la salida. Esa es un poco la sensación que tenemos desde que el domingo supimos que los quince días de encierro serán un mes. De momento… Si dos semanas de teletrabajo (eso quien tiene la suerte de no haberse ido al paro) ya eran difíciles, échele el doble. Un mes sin pisar la calle, sin abrazar a nuestros mayores, un mes de niños jugando solos en casa… Cuatro psicólogos nos ofrecen herramientas para hacer más llevadero el confinamiento y advierten: «Un mes es un periodo corto de tiempo».La incertidumbre de hasta cuándo ¿Cuáles serán los días más complicados?

«Lo más difícil de abordar en estos momentos es, posiblemente, la incertidumbre. Saber hasta cuándo tendremos que estar en esta situación… Si uno sabe que son quince días, aunque estos se amplíen, se puede entender. Pero si la situación se vuelve inestable o no sabemos su evolución será más difícil de aceptar. En un periodo corto de tiempo como un mes probablemente los días más complicados del confinamiento son los intermedios. Ahí tendremos momentos de bajón», advierte Guillermo Fouce, presidente de Psicología Sin Fronteras.Los niños ¿Videoconfrencias como alternativa al parque?

«A todos se nos va a hacer larga esta ampliación del encierro, pero los niños se van a adaptar con mas facilidad que los adultos. Nuestra obligación es transmitirles calma y serenidad y hacerles ver que el confinamiento es un reto de todos. Si ven que tenemos tiempo para ellos lo van a llevar mucho mejor. Sobre los amigos… Nadie va a perder a un amigo por estar un mes sin verlo, pensemos si no en los amigos que solo vemos en verano porque viven en otra ciudad. Eso sí, vamos a ser razonables con las videoconferencias porque a veces las están forzando los padres, se las estamos imponiendo. ‘Ale, videoconferencia con todos los niños de la clase. Y cada chaval a su bola…’. Solo hay que llamar a los amigos cuando el niño o la niña lo diga y a quién ellos digan, no a quien quieran sus padres», advierte Silvia Álava, directora del área Infantil de Psicología Álava Reyes (Madrid).Las clases ¿Qué efecto tiene un mes de deberes ‘online’?

«El alumnado puede seguir trabajando ‘online’ sin que eso suponga que van a perder la rutina de trabajo. Otra cosa es pretender que a lo largo de este mes van a avanzar igual que si hubieran estado en clases presenciales», anticipa la psicóloga Silvia Álava. Los mayores Cómo acercarnos estando lejos

«En su caso la situación se complica porque no suelen sentirse a gusto con a tecnología, a algunos les cuesta y a otros les genera desconfianza. Nos tenemos que adaptar a ellos, intentar enseñarles a usar lo mejor posible la videollamada para que nos sigan viendo y podamos ver cómo están, pero si no es posible tenemos también las llamadas de teléfono, con las que pueden sentirse acompañados. Una vía que les ayuda a sentirse importantes es recibir fotos con dibujos que los nietos o audios en los que les cuentan lo que están haciendo durante el día…», Dafne Cataluña, fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva.Psicología Positiva ¿Un par de herramientas para ‘aligerar’ el encierro?

«Las dos pautas son: en primer lugar, ser más flexibles que nunca con nosotros mismos y con los demás, porque una mente abierta nos permitirá adaptarnos mejor a nuestros errores y a los de los demás, de forma que juzguemos menos y aceptemos más. La segunda pauta consiste en priorizar el cariño, cuidar las palabras que elegimos y el tono con el que las transmitimos para sentirnos mejor nosotros y las personas que nos rodean», aconseja Dafne Cataluña.Los más vulnerables ¿Las personas solas lo van a pasar peor?

«Una persona que vive sola pero que cada tarde queda por videoconferencia para hablar con alguien lo vivirá con menos soledad que una pareja que esté toda la cuarentena sin hablar con nadie. Las relaciones son una fuente de satisfacción en la vida, por eso ahora es importante comprometernos con espacios en los que comunicarnos por videoconferencia. Y digo por videoconferencia, y no por teléfono porque no suscita la misma emoción una llamada de voz que una imagen. Si podemos, optemos por la videollamada. Si alguien está sólo y siente que le afecta puede utilizar la radio, los podcast… Una paciente me contaba que todas las mañanas hablaba durante casi una hora con su hermana antes de la cuarentena. Por supuesto no hay mucha novedad en la información de sus conversaciones. Lo que hay es compañía, es presencia», relata la psicóloga Dafne Cataluña. Deporte ¿Cómo no caer en la tentación de tirarse en el sofá?

«Por una cuestión de salud física, psicológica e inmunológica. El cerebro tiende a economizar energía por una cuestión de supervivencia. Así que lanzará señales o mensajes para que ‘no hagas’. Hay que luchar contra ello. Hay que hacer actividad física en la terraza o jardín y que te dé un poco el aire. Si no, dentro de casa, en un lugar con espacio, luz, buena temperatura y ventilado. Que sea el mismo lugar semanalmente, y si se puede, variar uno o dos días a la semana para romper la monotonía. Establecer rutinas semanales con días y horarios, preferiblemente por la tarde, sobre las 18.00 horas. Tener una tabla semanal, hacerla acompañado y con música que nos motive. En la mayoría de los casos, el objetivo de la actividad física no es reducir la ansiedad y el estrés, dado que el ejercicio físico será de intensidad baja. Lo que se busca es estar activo y desconectar», explica Alejo García-Naveira, psicólogo del deporte y Experto en estrategias psicológicas para el alto rendimiento y salud.Nuevas rutinas ¿Qué podemos incorporar como hábito?

«Al margen de lo obvio de hacer deporte, descansar y alimentarse bien, es aconsejable ver series de humor o empezar a hacer meditación. Y las de siempre: leer, escuchar música», enumera Alejo García-Naveira.¿Y si se alarga? ¿Hay un ‘techo’ de días para aguantar?

«No lo sabemos porque es una situación desconocida. De lo único de lo que tenemos certeza es de que es una carrera de fondo, aunque si se alargara más allá del mes previsiblemente se produciría un efecto complejo de cansancio o saturación. Un efecto que será mayor o menor en función de lo que hagamos: si mantenemos ciertas rutinas o no, si nos aislamos o no, si vivimos solos o no… Si pensamos que podemos recuperar nuestra vida anterior la cosa será más fácil. Y luego vienen los cambios añadidos que pueden aparecer y complicar las cosas: si nos despiden o reducimos ingresos, si empeora nuestra relación de pareja porque la convivencia agrava los elementos negativos, si enfermamos o tenemos a alguien cercano enfermo, si sufrimos un transtormo mental que se agrave…», explica el psicólogo social Guillermo Fouce.

FUENTE: Diario Montañés

10 Consejos para ayudar a los niños a superar el miedo. Colaboración con Padres y Colegios

Todos, tanto los niños como los adultos en alguna ocasión tenemos miedo. Y es algo que a veces nos cuesta expresar y asimilar. Nuestros hijos e hijas y nuestros alumnos y alumnas muchas veces tienen miedo y no saben reconocerlo, ni expresarlo, ni gestionarlo. El miedo no es malo, es una emoción, que además tiene un valor fundamental para nuestra especie.

¿Para qué sirve el miedo?

El miedo ha tenido y tiene un valor fundamental para la supervivencia. Es una alarma psicológica, que sirve para avisarnos de que una situación es peligrosa. Hace que se facilite la respuesta de escape. El miedo prepara al organismo para salir corriendo. Por eso cuando sentimos miedo el corazón late más deprisa, hiperventilamos, los músculos, principalmente de las piernas, se tensan… todo ello facilita la huida en una situación potencialmente peligrosa.

Cuando tenemos miedo, la atención se redirige y prestamos una atención exclusiva al estímulo temido. Nuestro cuerpo y nuestra mente actúa así, porque quieren tener bajo control algo que consideran potencialmente peligroso. Por eso, si tienes miedo a un bicho que ha entrado en la habitación donde estás, no puedes dejar de seguirlo con la mirada y eres incapaz de seguir con tu tarea.

El miedo nos prepara para poder reaccionar de forma rápida e instintiva a los estímulos potencialmente peligrosos. Si no sintiésemos miedo, tendríamos problemas para reaccionar de forma correcta ante el peligro y no tomaríamos precaución a la hora de enfrentarnos a situaciones peligrosas. Por ejemplo, el miedo ayuda a cruzar con cuidado una calle. Si enseñamos a los niños y niñas que pueden ser atropellados por un coche, serán más precavidos y cruzarán la calle con más cuidado.

El problema es cuando tenemos miedo a cosas o situaciones que a priori no son peligrosas. En el caso de los niños existen miedos de tipo evolutivo que es importante conocer.

¿Por qué es importante conocer los miedos de nuestros hijos y alumnos?

Frases como “sentir miedo es de débiles”, “el miedo es opcional”, “no tengas miedo”… no ayudan a conocer ni a gestionar esta emoción correctamente. Conocer los miedos que pueden tener los niños a las diferentes edades y cómo actuar ante ellos ayudará a que los menores los superen y no se queden enquistados.

Los niños experimentan miedos muy diferentes a lo largo de su desarrollo, muchos de ellos, son normales evolutivamente hablando y desparecerán con el tiempo.

Así, los niños de hasta 3 años pueden tener miedo a la separación de los padres, y los ruidos fuertes o sobresaltos inesperados es fácil que les asunten.

A partir de los 3 años el desarrollo cognitivo del niño es mayor y por eso pueden experimentar miedo ante seres imaginarios como fantasmas o monstruos. También en esta etapa pueden sentir miedo a los animales y a dormir solos.

De los 6 a los 9 años, los miedos ya no son tanto a seres imaginarios, sino que se vuelven más realistas y específicos. A esta edad puede aparecer el miedo a la propia muerte o a la de un familiar, a la sangre, agujas…

En la preadolescencia suelen reducirse los miedos a los animales y se incrementan el miedo a la crítica, al fracaso o a suspender.

Al llegar a la adolescencia decrecen los miedos relacionados con la muerte y el peligro y aparecen los miedos relacionados con la sexualidad.

10 consejos para ayudar a los niños a superar su miedo:

1.Observa tu comportamiento. No olvides que los niños copian a sus adultos de referencia, que son sus padres. Los padres son el modelo a seguir. Unos padres asustadizos y con miedo están enseñando a sus hijos a tener miedo.

2.Mantén la calma. Si tu hijo o un alumno te ve asustado interpretará que su miedo es real y cada vez lo experimentará con una mayor intensidad.

3.No muestres al niño una excesiva preocupación por su miedo.

4.Debemos transmitir firmeza y seguridad, no miedo y angustia.

5.Utiliza el sentido del humor; esto ayudará a que el niño se relaje y pueda relativizar sus miedos. Pero no te equivoques: no se trata de reírnos de él, tal actitud, además de agravar el problema, puede afectar a su seguridad y a su autoestima.

6.Controla los dibujos y las películas que ven los niños.Aunque sean aptos para su edad, puede que muestren determinados personajes o situaciones que les den miedo.

7.Haz aproximaciones sucesivas. Que poco a poco se vaya enfrentado con éxito a los miedos, empezando siempre por los temores más bajos e ir de forma gradual incrementando la exposición a lo que más miedo le da.

8.La clave es acompañar. No le dejes solo, pero tampoco lo resuelvas por él. Que sepa que estarás a su lado pero que tiene que enfrentarse él.

9.Prueba a ridiculizar los miedos. Como por ejemplo pintar el monstruo o fantasma que lo asusta y tacharlo, o ponerle lazos para que provoque risa en lugar de miedo.

10.Practica con él alguna técnica de relajación como la respiración diafragmática o abdominal.

Es importante distinguir entre los miedos evolutivos y el miedo patológico. Si vemos que el miedo interfiere en el día a día de nuestros hijos o alumnos, que lo pasan mal o que incluso les coarta de realizar algunas actividades, no dudes en pedir ayuda profesional.

FUENTE: PadresyColegios

Solos en casa… con niños. Colaboración con el Diario El Norte de Castilla

Por Carmen Barreiro

No se preocupen. Este reportaje no va de las mil y una manualidades que pueden hacer con sus hijos para entretenerles durante la cuarentena. Primero, porque no hay casa en el mundo –bueno, igual sí– que tenga la cantidad de purpurina, goma eva, globos, pegamentos y papeles de toda clase y textura que aparecen en los tutoriales ‘online’ y, segundo, porque bastante tenemos con trabajar en casa –los que pueden– y al mismo tiempo cuidar a la prole como para sumarle una nueva fuente de estrés. «El objetivo ahora es sobrevivir a estas dos semanas y no perder la cabeza. No es el momento de hacer cursos intensivos de inteligencia emocional. Tenemos que relajarnos y ser prácticos», recomienda la psicóloga educativa Silvia Álava.

Lo primero que recomiendan los expertos para hacer lo más llevadero posible este encierro involuntario es «intentar mantener las rutinas». Las de los niños, pero también las de los mayores. Ahora es cuando usted piensa ‘sí, claro. La teoría nos la sabemos todos muy bien, pero la práctica ya es otra cosa’. Efectivamente, tiene razón. Cuando los psicólogos hablan de mantener las rutinas no se refieren a hacer la misma vida que hacíamos antes de la declaración del estado de alarma –¿se acuerdan?– sino en «adaptarla» manteniendo nuestros hábitos. Si antes de la crisis del coronavirus, los niños no se levantaban entre semana a las diez de la mañana y se pasaban todo el día en pijama, malcomiendo y jugando a la consola, ahora tampoco.

Tenemos que procurar que se levanten a la misma hora de siempre –más o menos–, que desayunen como si fuese día de colegio y que se vistan. Que se vistan, aunque sea con un chándal. No pueden estar en pijama todo el día. Ni ellos, ni los adultos. «No estamos de vacaciones, ni de fin de semana», advierte Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del Centro de Psicología Área Humana de Madrid. Y eso es lo más difícil de entender, sobre todo para los más pequeños. De ahí que debamos intentar «mantener la normalidad» en la medida de lo posible. 

La clave en este caso es la OR-GA-NI-ZA-CIÓN. Hacer un horario de actividades nos ayudará a planificar el día a día «y a los niños les da mucha seguridad saber lo que van a hacer en cada momento. Les tranquiliza», coinciden las psicólogas. No se trata de establecer un régimen militar de horas y actividades, «pero sí de intentar seguir una serie de pautas que nos ayuden a gestionar estos días de encierro», precisa Silvia Álava, doctora en Psicología y directora del área infantil en el gabinete Álava Reyes. El horario se puede colocar en algún lugar de la casa donde todos los miembros de la familia lo puedan consultar, como la puerta del frigorífico, el pasillo o la sala. Y, por supuesto, se puede decorar. Ya tienen una manualidad.

Un consejo de las expertas: tanto el tipo de actividades que figuran en el cuadrante como el tiempo que debe dedicarse a cada una de ellas deben ser «realistas» y adaptadas a la edad de cada niño. «No podemos poner dos horas de juego libre a un bebé de dos años porque sería engañarnos. También debemos evitar la sobrecarga de tareas o elegir aquellas que en realidad no nos apetece hacer», explica Bonillo. Ni tampoco establecer el mismo horario a un niño de cuatro años que a sus hermanos de siete y doce, por ejemplo. 

Y una advertencia. Tenemos que ser lo más prágmaticos que podamos y asumir que nos vamos a desesperar, que vamos a interrumpir nuestro trabajo cada media hora para poner un poco de orden en el caos y a acordarnos doscientas veces de ese perro que en su día no quisimos adoptar y que ahora estaríamos encantados de sacar a pasear catorce veces al día. «Porque va a pasar», admiten las psicólogas. Es una situación «desconocida y muy estresante» para todos los miembros de la familia, por lo que es «fundamental» que establezcamos una normas mínimas de comportamiento basadas en el respeto. «Puede parecer una perogrullada, pero con tantos días de encierro es muy fácil perder los nervios», señala Álava. Lo es.

Otra de las recomendaciones que hacen las psicólogas para estos días de convivencia intensa es intentar que los niños tengan un tiempo dedicado al juego sin pantallas. «No pueden estar todo el día viendo la tele o con la consola. Todos sabemos que es el recurso más fácil para mantenerles entretenidos un rato largo, pero debemos buscar alternativas», admiten. Una muy recomendable es que hagan ejercicio físico dentro de las limitaciones que supone la cuarentena. «Es bueno que los pequeños se muevan y se cansen», señala Bonillo. Ánimo, ya queda menos.

Rosa, nuestra aliada para contarle a los más pequeños lo que está pasando

¿Debemos contar a los niños lo que está pasando? ¿Cómo lo hacemos? ¿A partir de qué edad pueden entender lo que ocurre? ¿Es bueno que vean los informativos? ¿Sí? ¿No? Las dudas que asaltan a los padres estos días son muchas, pero vayamos por partes. 

¿Debemos contárselo? Los expertos son tajantes. Sí. Los niños, incluso lo más pequeños, son perfectamente conscientes de que algo raro está pasando. No van a clase, en algunos casos papá y mamá están en casa… Hay que explicárselo, pero con palabras que puedan entender. Cada edad requiere un tipo de explicación. El aluvión de consultas ha sido tal que el Colegio Oficial de Psicología de Madrid ha decidido editar un cuento digital gratuito para explicar qué son los virus y promover hábitos adecuados para combatir a estos microorganismos. ‘Rosa contra el virus’ «ayuda a conocer, entender y poder transmitir la información adecuadamente a los más pequeños teniendo en cuenta la incertidumbre en cuanto a la evolución del brote», explican en la editorial Sentir. Al final del cuento se incluye un apartado de recomendaciones para adultos adaptadas a niños y niñas de 4 a 10 años.

«A los más pequeños les podemos enseñar las calles vacías y decirles que la Policía ha cerrado los parques. Es necesario que entiendan que la decisión de no salir de casa no es de sus padres», añade Silvia Álava. La psicóloga madrileña es partidaria de que cada día recordemos a los niños por qué estamos en casa. «No hace falta que les saturemos con informativos o noticias del coronavirus, pero es importante que tengan claro el por qué de la situación», aclara. La psicóloga Mariola Bonillo también aconseja «dejarles espacios para que se expresen. Tenemos que ayudarles a comprender y regular sus emociones».

FUENTE: Diario El Norte de Castilla

¿Cómo conseguir teletrabajar cuando los niños están en casa?

¿Cómo hacer para que los niños entiendan que aunque estamos en casa, tenemos que trabajar?

  • Recordar cada día por la mañana que estamos viviendo una nueva situación, en la que aunque todos estamos en casa, no son vacaciones ni fin de semana.
  • Mantener horarios y rutinas.
  • Utilizar el juego dirigido según la edad.
  • Darles tiempo de calidad y apostar por los juegos de mesa frente a las pantallas.

Ejercicios para trabajar la función ejecutiva en casa

En los próximos días os traeremos una serie de vídeos con ejercicios concretos y muy sencillos con los que poder ejercitar distintas habilidades con nuestros hijos durante esta cuarentena. Espero que os resulten útiles e interesantes.

#YoMeQuedoEnCasa #15diaspara

Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos. Ahora con un 10% de descuento

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

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Consigue que tus hijos sean felices

Niños «youtubers», ¿un negocio cada vez más polémico? Colaboración con la Agencia EFE

Por Marta Ostiz.

Los Niños youtubers forman parte de un fenómeno que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren

Comienza el vídeo y una sonriente niña cuidadosamente vestida y peinada se dirige a la cámara para saludar a sus 3,26 millones de suscriptores y mostrar el mercadillo de Navidad que ha organizado en su jardín con decenas de juguetes, un castillo de princesa y una casa en miniatura.

Es una muestra de los muchos menores que triunfan en internet y forman parte de un fenómeno -los niños youtubers- que puede llegar a ser muy lucrativo, pero que no está exento de polémica por la sobreexposición que sufren y los mensajes que lanzan, hiperconsumistas y plagados de estereotipos de género.

Se trata casi de un trabajo

Grabados por sus padres, los menores escenifican distintas actividades o abren las cajas de multitud de juguetes, los montan y durante un buen rato juegan con los productos que figurarán después en las cartas a los Reyes Magos de los niños españoles.

En algunos casos se ha convertido en casi un trabajo. «No es que el niño grabe un vídeo porque le gusta o le apetece, sino que tiene una relación contractual con una casa de juguetes y no juega con lo que quiere, como quiere y cuando quiere, sino que es un adulto el que le dice lo que tiene que hacer».

Así lo advierte a Efe la doctora el Psicología Silvia Álava, que alerta de los efectos nocivos que puede tener para estos menores la sobreexposición y la sensación de vivir en un mundo irreal.

«En la vida real nadie te manda juguetes para que grabes un vídeo y te paguen dinero», y eso es lo que ven los millones de suscriptores que tienen esas cuentas, en muchos casos, niños muy pequeños.

Desde Save the Children, Carmela del Moral, analista jurídica de Derechos de la Infancia, advierte de que «no se debe demonizar» todo lo que viene de las nuevas tecnologías porque también es una forma de expresarse, pero admite que hay casos «complicados».

Explica que en el caso de los niños youtubers lo preocupante sería si protagonizar este tipo de vídeos les impide disfrutar de otros derechos como la educación o el ocio. «Se trata de saber cuánto es un trabajo y cuánto se puede regular, igual que hay limitaciones en el caso de los niños actores», apunta.

Sin regulación

Pero la realidad es que internet ha avanzado mucho más rápido que las leyes y no hay una regulación al respecto. El fiscal de Sala de Menores, Javier Huete, recuerda a Efe que se trata de niños que tienen progenitores y no se encuentran en ninguna de las situaciones en las que interviene la Unidad de Menores de la Fiscalía General del Estado.

«Nosotros intervenimos cuando detectamos que se está utilizando a los niños en campañas para obtener dinero a través de una estafa», como en el caso de menores enfermos.

Con los niños youtubers, al igual que con los actores, hay que buscar que no sufran un perjuicio en su escolarización. «Si tuviéramos un caso de absentismo escolar intervendríamos y en algunas circunstancias se podría entender que hay una comisión de hechos delictivos por abandono de las obligaciones familiares».

Pero advierte de que «de la mera exposición de los niños no se deriva que exista un incumplimiento de la obligación de escolarización. No es tan fácil».

Como pronóstico personal, Huete cree que cuando estos niños sean mayores y se encuentren con que su vida ha estado expuesta, muchos van a decir que no lo han consentido y que ahora les está afectando.

Pone el ejemplo de cuando busquen trabajo en el futuro. Las empresas podrán encontrar en internet situaciones que los padres consideran graciosas, pero en las que a los niños no les va a gustar.

Huella digital

La huella digital va a perseguir a estos menores en su edad adulta. Es el resultado de una hiperexposición para la que no han prestado su consentimiento, como recuerda Carmela del Moral.

A partir de los 14 años los niños pueden ejercer el derecho a su propia imagen, pero antes son los padres los que autorizan. «Cuando son muy pequeños hay que cuestionarse la implicación que tiene para su desarrollo y los valores que se están promoviendo», señala del Moral.

Silvia Álava apunta que hay padres que buscan realizarse a través de los hijos. El riesgo está en generar unas expectativas y que el niño acabe frustrado, porque cuando quiera dejar de participar en los vídeos sienta que no tiene escapatoria.

La psicóloga habla de los efectos negativos de la fama a edades tempranas y las dificultades a la hora de diferenciar entre su vida pública y la real (el colegio y sus amigos). Cree que a medio plazo estos pequeños pueden desarrollar complicaciones como el hecho de no saber valorar lo que tienen o estar alejados de la realidad.

Otra de las patas de este fenómeno son los consumidores de los vídeos, niños pequeños que pueden confundir lo que están viendo con la vida real. «Es bueno que los padres nos sentemos con ellos para enseñarles a ser más críticos».

Obligación de los padres

La especialista en Políticas de Infancia de Unicef Comité Español, Almudena Olaguibel, incide en que son los padres los primeros que tienen la obligación de proteger a sus hijos.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece que no deben ser objeto de «injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia ni de ataques ilegales a su honra y a su reputación».

A juicio de Olaguibel, cuando este derecho entra en conflicto con la libertad de expresión hay que preguntarse si el menor está siendo instrumentado, si hay alguien manipulando los contenidos y si tiene la suficiente madurez como para aceptar las críticas.

Carmela del Moral reitera el deber de protección que tienen los padres, a quienes aconseja «pensar en el futuro de sus hijos y si les va a gustar tener esa huella digital en su pasado».

FUENTE: Diario ABC

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