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‘El arte de educar jugando’, guía práctica para aprender a través del juego en familia en EFE Salud

¿Estoy educando a mi hijo de una forma correcta?; ¿puedo conseguir los resultados que quiero de una manera más sencilla?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? La psicóloga Silvia Álava, junto a otros catorce psicólogos, responde a estas y otras cuestiones en su nuevo libro ‘El arte de educar jugando’

Jugar es mucho más que divertirse. El juego es clave a la hora de consolidar procesos cognitivos, como la memoria, y de reforzar la autonomía, la seguridad, la autoestima y las habilidades sociales de los más pequeños.

Por ello, un grupo de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito ‘El arte de educar jugando’.

En él, los expertos explican cómo educar y favorecer el correcto desarrollo de los niños y niñas a través del juego y nos dan las claves para hacerlo en familia.

De acuerdo con Silvia Álava, coordinadora del proyecto, “el juego tiene beneficios cuando los niños juegan solos, cuando juegan con otros niños y cuando se juega en familia, porque además de pasar ratos divertidos en familia, se trabaja el vínculo, el apego y toda una serie de valores”.

‘El arte de educar jugando’ es el octavo título de la colección ‘Tu vida en positivo’, que engloba una serie de títulos donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices.

Consejos prácticos para jugar y aprender en familia

Estimular su cerebro, conseguir que presten atención, desarrollar la inteligencia emocional y el autocontrol o fomentar su autonomía son algunas de las cuestiones que, desde un enfoque práctico, aborda este trabajo.

Cada capítulo está escrito por un experto en la materia, que explican la teoría y la práctica, para que, además de pasar un tiempo en familia, se trabajen áreas que son fundamentales para el correcto desarrollo de los niños.

“Lo que hemos hecho en cada capítulo es, en primer lugar, explicar brevemente la habilidad que vamos a trabajar, por qué es importante dicha habilidad y los beneficios de hacerlo en familia”, expone Silvia Álava.

Después de esta breve explicación teórica, se proponen juegos y actividades para trabajar la habilidad en cuestión.

“Esta parte la hemos dividido por edades, porque hay que tener en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños: de 0 a 3 años, 3 a 6, 6 a 9 y 9 a 12”, señala la psicóloga.

Además del juego, también se incide en el papel del deporte en la educación y el desarrollo de los menores:  “El deporte es fundamental. Sabemos que ayuda a fomentar muchos aprendizajes y favorece el desarrollo de la memoria, de la atención, la toma de decisiones… Pero también a nivel emocional y de habilidades sociales tiene un papel importante”, apunta Silvia Álava.

¿Nativos digitales? Sí, pero hay que enseñarles a usar las tecnologías

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Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

¿Una adolescencia perdida por la pandemia? colaboración con Telenoticias de TeleMadrid

¿Una adolescencia perdida por la pandemia?

Os adjunto mi última colaboración con Telenoticias de TeleMadrid donde se analizan los efectos que la pandemia está ocasionando a niños y adolescentes:

  • Faltan nuevos amigos.
  • Más tiempo en casa.
  • Aumentan las consultas por ansiedad, por depresión, por trastornos alimenticios…
  • Más Incertidumbre.
  • Distanciamiento familiar y/o social.

Son algunas de las dificultades que se reportan en los últimos informes de pediatras y psicólogos.

El arte de educar jugando en el programa «Vamos a ver»

Comparto la entrevista realizada en el programa «Vamos a ver» de Castilla y León Televisión en la que hablamos de nuestro libro «El Arte de educar jugando»

Consejos para educar a través del juego en casa

¿Estoy educando bien a mi hijo?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? Estas son algunas de las posibles preguntas que todo padre se hace a lo largo de su vida.

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Para dar respuesta a estas y otras preguntas, un total de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito el libro El arte de educar jugando, una obra en la que se abordarán varias temáticas primordiales en la Educación de los niños de hoy en día como, por ejemplo, cómo estimular su atención y su inteligencia; cómo trabajar la seguridad y la autoestima; cómo promover una correcta Educación afectivo-sexual; cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas hay que seguir para introducir las nuevas tecnologías, entre otras muchas cuestiones.

Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en cada materia, que va sugiriendo una metodología, con juegos y dinámicas con las que, además de pasar un divertido tiempo en familia, se trabajan otras áreas fundamentales en el correcto desarrollo de los menores.

El libro está diseñado para ponerlo en práctica en familia ya que permitirá estimular las habilidades sociales, la autoestima y la seguridad de los menores, ya que se dan las claves a los menores para saber cómo superar los miedos y ser felices a la vez.

FUENTE: magisnet.com

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

«El Arte de Educar Jugando» ¡hoy presentamos nuevo libro!

Estamos muy contentos porque hoy se presenta nuestro nuevo libro, «El arte de educar jugando«, dos conceptos, educar y jugar, comentados con ejemplos por 14 especialistas en diversas temáticas dentro de la psicología.

Un viaje apasionante

Ya seas padre, madre o docente, lo importante es que eres consciente de que has iniciado un viaje apasionante y a la vez de gran importancia y responsabilidad: ocuparte de la educación de uno o varios niños. Como habrás oído en multitud de ocasiones, es un proceso precioso, pero no exento de dudas, momentos difíciles y cierta incertidumbre; ¿estoy haciendo lo correcto? ¿hay una forma más fácil de conseguir los resultados esperados? ¿estoy dándole a mis hijos o alumnos lo que necesita?

Es normal sentir inseguridad

Y es bueno admitirlo, ya que es lo que nos anima a buscar respuestas y a mejorar. A lo largo de este libro iremos abordando varias temáticas que entendemos primordiales en la educación de los niños de hoy en día; por ejemplo, ¿Cómo estimular su atención y su inteligencia?; ¿Cómo trabajar la seguridad y la autoestima?; ¿Cómo promover una correcta educación afectivo-sexual?; ¿Cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas debemos de seguir para introducir las nuevas tecnologías?, entre otras muchas cuestiones.

Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en el tema, que nos va sugiriendo cómo hacerlo, con juegos y dinámicas con las que además de pasar un divertido tiempo en familia, trabajaremos áreas que son fundamentales en el correcto desarrollo de los menores. Esperamos que el viaje a lo largo de estas páginas sea de gran ayuda y, sobre todo, muy fructífero.

Ya está a la venta en librerías y en El Corte Inglés, Amazon o La Casa del Libro

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

Cómo ayudar a tu hijo a ser él mismo y no dejarse influenciar por los demás. Colaboración con La Vanguardia

Que los niños se dejen llevar por los otros depende en gran medida de los padres y de sus pautas educativas.

Por ROCÍO NAVARRO MACÍAS

El ser humano es tremendamente influenciable, solo hay que dirigir la atención al poder que han atesorado los llamados influencers en las redes. Desde la pubertad, o incluso antes, los niños emulan, por ejemplo, los bailes, estilo y forma de hablar de los tiktokers. Pero su permeabilidad ante ellos no depende tanto del entorno o de lo que hagan esas personas como de las figuras que se encargan de su cuidado más directo. El influjo que ejerzan los padres será clave para que los pequeños se dejen influenciar por amigos o personajes o se mantengan firmes ante su propio criterio. Así que si a uno le preocupa que su hijo sea él mismo y no se deje llevar por otros a medida que crezca, tiene mucho margen para actuar en sus manos desde que es pequeño.

“Los niños son tremendamente influenciables porque tienen que aprender la forma de aproximarse al mundo. Cuando nacen, su mente es como una hoja en blanco, y en función de lo que ven, de cómo se comportan los demás y de todos los estímulos que reciben construyen su imagen del mundo”, comparte Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud.

Cuanto más pequeños son, más copian a sus figuras de referencia, y el comportamiento de estas determinará si en el futuro los niños serán asertivos con sus propias opiniones o desarrollarán una personalidad manipulable. “Es importante que tengamos presente que el entorno familiar es el que va a ejercer mayor influencia”, advierte Francisco Castaño, profesor de educación secundaria, autor del libro La mejor versión de tu hijo (Plataforma Editorial, 2020) y cofundador del proyecto Aprenderaeducar.org.

La influencia negativa

Muchos progenitores ven replicado su comportamiento en sus hijos. Esto sucede porque los niños son grandes observadores y la influencia es algo que no solo se ejerce con mensajes conscientes, sino también a través del comportamiento cotidiano. “Los padres son el espejo en el que se miran. Pero lo que va a influir, sobre todo, en la personalidad de los más pequeños, con otras personas, con sus iguales, con su pareja cuando sea mayor, con sus futuros hijos… es cómo responden los adultos a las pequeñas interacciones del día a día”, explica Álava.

Por ejemplo, si el niño vive en un entorno en el que se falta al respeto de forma habitual, entenderá que este es un código válido. Esto sería un ejemplo de influencia negativa. “Por ejemplo, si un padre pierde los nervios y grita a su hijo, también perderá legitimidad al decirle que no se debe gritar. El niño probablemente lo hará”, añade la psicóloga. 

Algo en lo que coincide Castaño: “Suelo decir que educamos más con lo que hacemos que con lo que decimos. Si estamos con el móvil en la mesa, ellos también. Si no ordenamos la ropa, ellos tampoco. Hemos de tener presente que si queremos que los hijos actúen de algún modo en concreto, nosotros debemos hacerlo igual”.

Educar a réplicas

Otra forma de influencia negativa es desear que los hijos cumplan las expectativas que sobre ellos tienen los padres. “A veces se pretende que sean iguales a nosotros o, mejor dicho, que actúen de acuerdo a las expectativas que se tienen de ellos. Esto es negativo, ya que lo que se ha de conseguir es que cada hijo llegue a ser su mejor versión, no la que los padres tienen pensado para él”, aclara el educador. 

Por ello, Castaño anima a reconocer a los hijos tal cual son, no intentar modelarlos según un patrón. “Es importante aceptar sus gustos y aficiones. No intentar influenciar en gustos musicales, en modo de vestir o en amigos”, comparte.

No obstante, la influencia no tiene que ver tanto con la persona en sí, sino con el tipo de mensaje que se ofrece. “Si el comportamiento va a conseguir que el niño mejore y crezca, la influencia será positiva”, comparte la psicóloga. 

Estas son algunas pautas para ejercer un influjo que enriquezca a los pequeños:

Fomentar la asertividad. Que sea capaz de decir lo que siente y piensa

Uno de los fundamentos para que los niños puedan desarrollar su propio criterio y no dejarse llevar por opiniones de iguales o personajes virtuales es educarlos en la asertividad. “Es muy importante ejercer un modelo de asertividad que no sea un rasgo de personalidad, sino un estilo de comportamiento. Lograr que sea capaz de decir lo que se quiere y piensa teniendo en cuenta que el interlocutor puede tener una opinión diferente”, sugiere Álava.

Y subraya la importancia de la forma en que estos mensajes se manifiestan. “Hay que hacerlo sin herir los sentimientos del otro y respetando que pueda decir algo distinto”, añade. Por ello anima, por ejemplo, a resolver conflictos de forma asertiva. Por ejemplo, si un niño recibe un empujón es importante indicarle que la respuesta más adecuada es decir: ‘No me gusta que me empujes o que me hables así’. “De esta forma, tendrán habilidades y recursos para desenvolverse con éxito en la vida. También serán menos manipulables”, indica Álava.

Desarrollar el sentido lógico. Establecer límites razonados y dar margen a que decidan

Otra herramienta necesaria para evitar que los niños caigan en influencias poco deseables es favorecer el sentido lógico. “Para favorecer este comportamiento conviene preguntarles qué piensan y qué opinan. Siempre desde un entorno con límites, pero muy razonados y explicados”, matiza Álava. Muchas veces, las normas no se aplican de esta forma, sino recurriendo al poder del adulto y al “porque lo digo yo”. Pero esta actitud puede desencadenar también en una falta de iniciativa. “Si se educa dando órdenes, sin razonar como: ‘Hazte la mochila, recoge la ropa, ve al baño…’, esto repercute en que solo realizarán ciertos quehaceres cuando se les diga. Lo ideal es que ellos tomen decisiones sobre lo que está a su alcance”, aconseja Castaño.

Distinguir entre opiniones y hechos. Enseñar que los mensajes no siempre son verdad

Mantener la influencia de los otros a raya dependerá también del aprendizaje del conocimiento científico que tengan. Gracias a ello, serán capaces de distinguir entre opiniones y hechos. “Muchas personas se dedican a opinar, pero no hablan de hechos objetivos. Desde pequeños deben conocer lo que son las opiniones, y que cada persona puede tener una propia y diferente. Cuando son más mayores y hablamos de redes sociales es importante hacerles ver que los mensajes que se comparten no tienen por qué ser verdad. Cuanto más capaces sean de distinguir qué es un hecho y una opinión, menos influenciables serán”, concluye la psicóloga.

FUENTE: LaVanguardia.com

La cartera de papá y mamá no es infinita, cuanto antes lo sepan mejor

Aunque les cueste entenderlo al principio, para los niños el dinero es un concepto abstracto, la psicóloga Silvia Álava aconseja enseñarles el valor que tiene.

CRISTINA RAPOSO Miércoles, 28 abril 2021, 22:21

Nos guste o no, el dinero es parte de nuestras vidas. Muchos lo consideran el «elixir» de la felicidad del ser humano. ¡Qué disparate! Pensaran. Y tal vez estén en lo cierto, pero es innegable que ayuda. La crisis económica que ha dejado a su paso (y sigue dejando) el omnipresente virus ha abierto una gran brecha en la cartera de miles de personas. Y en una sociedad en la que reina el consumismo, no es tan descabellado asegurar que, al menos, sí que aporta tranquilidad. Quienes no son capaces de llegar a comprenderlo del todo son los pequeños. Y es normal, para ellos el dinero no es más que un concepto abstracto con el que papá y mamá «compran cosas». Habrá quien considere que «ya tendrán tiempo para ser responsables con sus finanzas». Sí, desde luego, pero cuanto antes lo aprendan mejor. No olviden que son pequeñas esponjas que absorben los comportamientos y costumbres de sus mayores. «Aunque les cueste entenderlo al principio, hay que educarles el valor que tiene el dinero. Tienen que ver de primera mano que las cosas cuestan un dinero. Que participen es muy beneficioso, pero también que conozcan de dónde sale», sostiene Silvia Álava, psicóloga del gabinete madrileño Álava Reyes.

La responsabilidad de su propio dinero

Lo que recomiendan los psicólogos es que se les dé una pequeña paga semanal (a partir de los ocho años está bien). De este modo, ellos mismos adquieren la responsabilidad de su propio dinero. «Tienen que aprender que cuando se acaba no hay más. Gestionarlo es el mejor modo para que le den el valor que realmente tiene», apunta la experta. Y reconoce que es «muy bueno» que nos acompañen a hacer las compras, que les hagamos algún encargo relacionado con ellas, o incluso que la revisemos. «Además de practicar y perfeccionar el cálculo matemático, de este modo comprobamos si nos han devuelto bien el cambio, o si podemos comprar algo más con las vueltas. Lo importante es que estén acompañados y que vayan viendo cómo funciona la vida», explica.

Ojo con premiar cualquier acto

Con lo que hay que tener cuidado es con financiarles «a demanda» o con premiarles porque han cumplido «alguna tarea». Deben aprender que una familia coopera y trabaja junta, y premiarles monetariamente por haber recogido la mesa está lejos de ser una buena idea. «No han de ser cantidades muy excesivas. Aunque en la familia no existan problemas económicos, no es bueno que los niños o los adolescentes tengan mucho dinero porque no sabrán valorarlo. Tienen que aprender lo que cuestan las cosas. Tener mucho dinero solo les generará problemas y frustración. Y así no aprenderán a ahorrar porque no les será necesario», subraya Álava.

Es cierto que la vida cada día está más cara. Ahora ir al cine y tomarte un refresco con unas palomitas casi que es un artículo de lujo. Pues más aún para los menores. Pero no sientan lástima. Ojo, que tampoco hay que apartarles de su círculo de amigos y negarles el participar en cualquiera que sea el plan (también nos podemos estirar dándoles una propinilla mayor de vez en cuando). Pero deben aprender o, más bien, experimentar lo que la experta llama «la bienvenida al mundo real». «Muchos padres me dicen que si no les dan mucho dinero no pueden ir al cine y comprarse unas palomitas o quedarse a cenar después. Y sí, es así. Pero en la vida tenemos que aprender a elegir. Puedes entrar a una tienda y que te encanten tres vestidos, pero realmente, solo puedes comprar uno. Se trata de un aprendizaje vital. Si no les enseñamos esto, de mayores estarán frustrados. No se puede hacer todo. Hay que enseñarles que a veces hay que escoger, y que, en ocasiones, hay que coger un trabajo extra», manifiesta la profesional.

La tarjeta «infinita»

Algo crucial también es que nos vean pagar en metálico porque la tarjeta para los niños es como el bolsillo mágico de Doraemon, pide y se te dará. «Conviene que nos vean pagar con dinero porque estamos hablando de una cosa abstracta para ellos y deben ver el billete, en físico. Tienen que ser conscientes de que la tarjeta tiene un límite. Es muy recomendable explicarles que nuestro dinero está en el banco y que cada vez que pagas se descuenta», avanza la psicóloga.

Y si nuestro adolescente de hormonas revueltas nos lanza la posibilidad de querer buscarse un trabajo, calma, que ello no quiere decir que vaya a abandonar los estudios. Ni mucho menos. De hecho, es una gran oportunidad para que comience a familiarizarse con el mundo laboral y el de las finanzas. Sus finanzas. «A veces, ese trabajo se lo podemos dar nosotros mismos. Como pedirle que nos pinte y lije la verja. No hay que ser unos padres autoritarios, hay que dejarles que vayan experimentando la capacidad de decisión. Y, lo más importante, qué es lo prioritario», aconseja.

FUENTE: elcorreo.com

Ansiedad, tristeza o irritabilidad: así afecta al desarrollo de los niños el confinamiento por el Covid 19

  • «Los tres meses que estuvimos encerrados en casa afectan a los niños», deja claro la psicóloga Silvia Álava.
  • La experta insiste en que los niños tienen que jugar al aire libre y con otros niños.
  • Debido al confinamiento, los niños sufren más trastornos en el estado de ánimo.

Coincidiendo con el día del niño, ‘Cuatro al día’ se ha puesto en contacto con Silvia Álava, para saber cómo afecta el confinamiento por la pandemia del coronavirus al desarrollo de los más pequeños. 

«Tenemos que saber que todo lo que hemos vivido, los tres meses que estuvieron metidos en casa confinados y las restricciones que ha habido cuando hemos podido volver a salir, afectan al desarrollo de los niños. Hay más trastornos de ansiedad, de estado de ánimo, más tristes, más irritables, más irascibles… Hay algunos niños que han vivido situaciones de duelo muy complicadas y todo esto hay que tenerlo en cuenta», explica. 

Haz click en la imagen para ver el vídeo:

como afecta el covid a los niñosLa psicóloga Silvia ÁlavaCUATRO.COM

Además, la experta fomenta que los niños jueguen al aire libre y con otros niños. «Los niños necesitan jugar con otros niños, necesitan estar con más niños para cosas fundamentales. Cuando juegan entre varios tienen que ponerse de acuerdo en el juego, van a entrenar habilidades sociales y capacidades de negociación que van a ser muy importantes en su futuro. También van a trabajar la psicomotricidad gruesa, las destrezas finas, un montón de desarrollos cognitivos, como la memoria, la atención, de planificación, habilidades emocionales…». 

«Es importante fomentar que jueguen al aire libre y que jueguen a lo que ellos quieran, que no estén siempre guiados por un adulto o por una máquina, que dejen volar su imaginación«.

FUENTE: Cuatro.com

Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

Afrontar la muerte no es fácil, y en la actual situación de la pandemia de COVID-19, menos aún. Consejos para abordar el duelo infantil ante la COVID-19.

El distanciamiento social y las diferentes limitaciones hacen que el duelo esté siendo especialmente complicado en el último año. Cuando este duelo afecta a los más pequeños, muchas familias no saben cómo hacerle frente. Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud colaboradora de Funespaña, recalca la importancia de contar con recursos y herramientas que puedan ayudar a …

Leer más: https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-consejos-abordar-duelo-infantil-covid-19-20210330115147.html

¿Cómo ayudar a hacer los deberes de los niños para que los padres nunca acaben haciéndolos? en Business Insider

Por Óscar F. Civieta

  • Hay unanimidad en que los padres no deben, en ningún caso, hacer los deberes de los niños. Aunque sí ayudarles en un momento puntual, preguntarles por ellos y dialogar antes que controlar.
  • El número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE.

Cuántos padres suspenderían los exámenes que hacen sus hijos en el colegio. Cuántos volvieron a la escuela (en sentido figurado) cuando comprobaron que no sabían hacer los deberes de los niños. Una opción es disimular tus carencias, otra (la más apropiada) tomar medidas para poder ayudar a tus hijos o hijas. 

Está abierto, desde hace tiempo, el debate acerca de la conveniencia o no de mandar deberes a los niños y, en caso de respuesta positiva, respecto al tiempo que deben dedicar a ellos. No hay controversia, sin embargo, en que tan importante como la enseñanza y el aprendizaje es el tiempo libre, el descanso y el esparcimiento. 

En la web Etapa Infantil muestran las horas que deben estudiar los niños según su edad

  • 6 años: “Mantendrá una atención de 10 a 30 minutos, siendo 30 minutos poco probable”.
  • 7 años: “Su capacidad de atención podrá aumentar hasta los 35 minutos”.
  • 8 años: “Con esta edad el tiempo de atención aumenta hasta los 40 minutos”.
  • 9 años: “Puede mantener su atención hasta 45 minutos”.
  • 10 años: “Será capaz de mantener la atención hasta 50 minutos y comenzar a hacer sus tareas de manera autónoma”.
  • Más de 10 años: “A partir de esta edad, el tiempo de estudio ideal seguido es de 1 hora, con su correspondiente descanso de 10 minutos. Las pautas de descanso son esenciales para que la mente recupere la energía”.

En el informe Panorama de la educación – Indicadores de la OCDE 2019, del Ministerio de Educación y Formación Profesional, se apunta que “el número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE. En cambio, en la primera etapa de Educación Secundaria, España supera en más de 130 horas la media de la OCDE. En ambos casos, los alumnos españoles superan la media de la UE23”.

Así puedes ayudar a tus hijos a hacer los deberes

También presenta controversia el hecho de hasta qué punto deben implicarse los padres en la realización de los deberes de los niños. En general, el consejo habitual, como apunta M. Carmen Bouzas Cabello, directora de Remonta Pedagogía, es que “los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no sentarse en la silla de al lado para hacerlos con ellos”. En la misma línea opina Jesús Alonso, profesor del IES Arturo Soria de Madrid: “El papel de los padres debe limitarse a proporcionarle a su hijo un espacio adecuado y un tiempo suficiente para que pueda hacer por él mismo los deberes, pero en ningún caso ocuparse directamente de ellos”.

Preocuparse por sus estudios y confiar en ellos

Varias universidades españolas realizaron un estudio que medía el rendimiento académico de estudiantes de Infantil, Primaria y Secundaria. Una de las conclusiones que extrajeron es que los padres han de leer con los niños, preguntarles por las clases y confiar en ellos. Se comprobó que ayudarles directamente en la realización de los deberes no mejora los resultados académicos.

Mejor dialogar que controlar

Con un enfoque muy similar al anterior, el informe La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio, elaborado por diversos profesores de la Universidad de Oviedo para el Observatorio Social de La Caixa, señala que “los hijos de familias más comunicativas muestran mejor desempeño escolar, todo lo contrario que los casos en los que los progenitores adoptan un estilo más controlador”.

No son los deberes de los padres

“Los deberes son responsabilidad de los niños”, la psicóloga educativa Silvia Álava lo deja muy claro en una entrevista en la web de BBVA. Si los deberes los hacen los padres, subraya, “los niños entienden que nos es su responsabilidad. Hay padres que ves que les importa más a ellos la nota que a los propios niños. Se puede ayudar de manera puntual, pero no hacerlos. Y si dicen que no lo entienden, pero resulta que no han hecho nada, no es que no lo entiendan, sino que quieren que se los hagas”.https://www.youtube.com/embed/bCyHwhybIVU?feature=oembed&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.businessinsider.es

Establecer una rutina de trabajo

Los padres han de generar una rutina para hacer los deberes de los niños. Transmitir a sus hijos el mensaje de que el trabajo escolar es una prioridad y establecer reglas básicas, que tengan que ver con un horario y un espacio. Así lo apuntan los expertos de KidsHealth.

Riñas, no; juegos, sí

La pedagoga M. Carmen Bouzas apunta que es conveniente “cambiar las riñas, protestas e insistencias en que hagan los deberes por un tiempo de juego cuando ha terminado de hacerlos”. Además, resalta lo importante que es marcar unos horarios, no sólo en el sentido de estatuir rutinas, sino en el de poner unos límites al tiempo que le dedica a los deberes. Algo que tiene mucho que ver con lo comentado anteriormente acerca de cuánto aguantan los niños concentrados según su edad.

FUENTE: Businessinsider.es

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