Entradas

La enseñanza «online» a examen en 10 preguntas. Colaboración con El Diario Vasco

Los que dan clase y los que estudian ponen nota a esta forma de estudio que nos ha impuesto la cuarentena.

Por Yolanda Vega.

El confinamiento nos está poniendo a prueba de muchas formas. Y la enseñanza ‘online’ que han tenido que improvisar profesores y chavales está suponiendo un reto tecnológico y un pulso a la paciencia. Como va para largo –ya se ha advertido que los colegios serán los últimos que recobren la normalidad– aprovechamos las vacaciones de Semana Santa y estos días ‘sin deberes’ para examinar este sistema de enseñanza puesto en práctica sobre la marcha. Guillermo Bautista, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC e investigador principal de Smart Classroom Project; Silvia Álava, psicóloga del área Infantil del gabinete Alava Reyes (Madrid); y un puñado de estudiantes ponen nota a esta forma de estudio.

PREGUNTA 1 -> ¿Cuántas horas deben dedicar al estudio en casa?

Silvia Álava: Ojo, no son deberes. Son clases. Pero vamos a ser realistas, no van a poder estar tanto tiempo como en el colegio. Hasta los 8 años con que dediquen 20 minutos a cada asignatura sería suficiente, hora y media en total sin contar descansos. Y solo por la mañana. A partir de esa edad podrían llegar a 40 minutos por materia.

PREGUNTA 2 -> ¿Qué asignatura es más complicada de enseñar online?

Guillermo Bautista: Las que requieren manipulación física, trabajo de campo o contacto con la realidad. En Infantil y Primaria las que requieran equipamiento de laboratorio o las relacionadas con el arte, la música, etc. Especialmente puede ser complicado para algunas especialidades de las enseñanzas profesionales.

PREGUNTA 3 -> ¿Hay que mantener el recreo?

Silvia Álava: Sí, entre asignatura y asignatura hay que dejar un descanso de unos quince minutos, y en mitad de la mañana hacer uno más largo, de media hora, como el que tienen en el colegio. Es buena idea darles algo de almorzar, alguna fruta, para mantener en la medida de lo posible el ritmo habitual y llenar la mañana.

PREGUNTA 4 -> ¿Algunos padres están haciendo de ‘profes’…?

Silvia Álava: Si tu hijo tiene 7 años te quedas a su lado mientras hace el primer ejercicio, pero el segundo lo hace solo. Tampoco hay que ir de perro policía. Nos obsesionamos con la cantidad de materia que meten al cerebro, con que mi hijo llegue al nivel de sus compañeros, pero hay que resolver las necesidades emocionales de los niños.

PREGUNTA 5 -> ¿Qué edades van a acusar más esta ‘pérdida’ de curso?

Guillermo Bautista: Los cursos de la ESO son los más delicados, pero incluso más en clave de rutinas, disciplina, interés por lo que se les plantea en línea, etc. Los más pequeños tienen el juego y el aprendizaje muy vinculado y se puede seguir haciendo en casa. Y los que tienen cerca la Selectividad pueden seguir estudiando en el entorno virtual.

PREGUNTA 6 -> Y la vuelta al colegio…¿cómo se hace?

Silvia Álava: No vale llegar y decir: ‘Abrid el libro por la página 35’. Los chavales necesitan recuperar el ritmo, y va a ser más difícil que en septiembre, porque no es igual llegar relajados del verano que haber vivido una situación de impacto emocional como esta. Hay que hablar de lo que ha pasado, en asambleas, en redacciones, en dibujos…

PREGUNTA 7 -> ¿Cómo se puede recuperar lo perdido?

Guillermo Bautista: No hay que pensar en clave de ‘lo perdido’. No pensar en ‘temario’ y sí en competencias. No sólo se aprende escuchando al profesor, sino planteando buenas actividades de aprendizaje, y en la distancia se puede hacer. También hay situaciones positivas: niños que están muchas horas con sus familias y normalmente no pueden.

PREGUNTA 8 -> ¿Una enseñanza positiva a sacar de todo esto?

Guillermo Bautista: Quizás esta sea una oportunidad de plantearnos más la educación y el aprendizaje. Centrándonos en el que aprende, pensando en clave de qué tenemos que hacer como profesores para provocar el aprendizaje, y no tanto en clave de qué hacemos o decimos los docentes durante la clase para que los niños aprendan

PREGUNTA 9 ->¿Cómo llevan las tareas los más pequeños?

Laura (4 años): Mi hermana Olga me ha enseñado a leer y escribir y me ha puesto notas. Dice que hago todo bien pero que me porto regular. Algunos días hago fichas del cole y la que más me ha gustado es hacer un sol con papelitos de colores y pegamento. También me pone contenta escribir carteles. Uno pone: ‘Estop por pasar’, para que la gente no entre en mi habitación, y he hecho otro que pone ‘Mami la reina’.

Mauro (8 años): Lo que más me gusta es hacer matemáticas. El resto de las tareas las hago pero me cuesta concentrarme porque estoy pensando en jugar a la consola, que es lo mejor de estar encerrado. Estar con mis padres más tiempo también está muy bien, pero no me gusta que me expliquen las cosas de clase. Prefiero preguntar a los profesores.

Martín (10 años): Yo creo que tenemos demasiados deberes. Está bien tener porque si no el siguiente curso se nos hará más difícil, pero a veces me siento agobiado. Lo que más me gusta son los vídeos de gimnasia porque me parecen divertidos y los hago con mi hermana y a veces con mis padres, porque como estamos encerrados nos movemos muy poco. 

Aitor (13 años): Al principio se hace raro ver al profesor por el iPad pero luego te acostumbras. Es mejor la clase real porque puedes preguntar más fácilmente las dudas. Lo peor es que, como parece que no nos van a hacer exámenes, nos ponen más deberes. 

PREGUNTA 10 ->Y los mayores… ¿cómo se apañan estudiando desde casa?

Nora (15 años): No me gustan las clases ‘online’ porque es un lío. Cuesta más entender y seguir las materias y suele haber más interrupciones, muchas veces por problemas con la conexión. Una hora de clase por videollamada es como 30 minutos de clase normal. Hay asignaturas que son más fáciles de seguir pero en otras, por ejemplo matemáticas, se hace muy complicado

Pablo (18 años): Estudio un grado Superior de Automoción. La Formacion Profesional trata de formarte para desempeñar un trabajo, así que las prácticas son muy importantes. Con los estudios ‘online’ avanzamos toda la teoría para que cuando regresemos podamos desarrollar estos conocimientos en el taller. 

Jon (21 años): En Biología nos hemos perdido salidas de campo interesantes. Pero las clases vía telemática se siguen sin problema, y los profesores suelen estar disponibles por correo. Nos preocupa qué va a pasar con los exámenes, cómo nos van a evaluar. Lo que sí me ha supuesto mayor inconveniente es el Trabajo Fin de Grado. Lo hacía en un laboratorio y he tenido que cambiar de tema.

FUENTE: diariovasco.com

Niños y cuarentena: tiempo para juegos infantiles y actividades en familia. Colaboración con Consumer

Lograr un equilibrio entre el entretenimiento infantil y el ocio familiar resulta esencial de cara a aprovechar la situación para educar y estrechar vínculos.

PorMiguel Ángel Bargueño  – Leer el artículo completo en consumer.es

Tiempo para los niños: tareas, juego y videollamadas

La primera parte no solo servirá para que los niños disfruten jugando por su cuenta, sino que, como pone de relieve un documento de UNICEF, dotará a los padres de margen para trabajar o descansar: “Durante este tiempo, sus hijos pueden jugar, leer en silencio o hacer su tarea. Usted, que conoce a su hijo, puede elegir una actividad que le guste (sugiera actividades silenciosas como rompecabezas, bloques, escribir un diario…). Al principio, quizá le resulte difícil, pero puede trabajar en ello día a día, aumentando la cantidad de minutos progresivamente. Los niños, al igual que los padres, necesitan algo de tiempo para relajarse”.

El juego es la actividad más importante para el desarrollo de los niños, y el confinamiento no debe alterar ese precepto. Un estudio realizado por investigadores cubanos y publicado en 2015 en InfoHEM concluye que, mediante el juego, los pequeños “relacionan los conocimientos que ya han adquirido con otros nuevos, formando así procesos de aprendizaje individual. En los primeros años de la vida (…) aporta mucho en el desarrollo cognitivo, social, emocional y en la formación de la personalidad. A través del juego los niños enriquecen su mente, estimulan su fantasía, crean situaciones y les dan solución”.

Las nuevas tecnologías ofrecen hoy en día un amplio abanico de posibilidades de entretenimiento, ya sea a través de juegos virtuales o de series y películas de contenido infantil. Sin embargo, no es bueno que pasen todo el día pegados a las pantallas. De cara a consignar un tiempo de uso óptimo, la Academia Estadounidense de Pediatría propone una hora al día para niños de dos a cinco años. “A medida que tu hijo crece, un enfoque único no funciona tan bien. Tendrás que decidir cuántos medios audiovisuales le permitirás usar a tu hijo cada día y qué es apropiado”, añade esta institución. ¿Cómo lograr que no sobrepasen el límite? “Conviene pactar por escrito el tiempo que van a dedicar a la tableta, al móvil o los videojuegos”, señala la psicóloga Silvia Álava.

Leer el artículo completo en: consumer.es

¿Cómo explicar a los niños la pérdida de un ser querido? Colaboración con Funespaña

La muerte es un tema que generalmente no suele abordarse con normalidad ante los niños, hasta que ocurre en un entorno cercano. Es importante estar preparados para explicarles la situación tanto si se trata de una mascota, o la muerte de un ser querido.

Lo más probable es que surjan muchas preguntas y responderles con sinceridad será clave para transmitirles seguridad.

Además, debemos animarlos a expresar sus sentimientos para que sientan nuestro apoyo y gestionarlo de la mejor manera posible.

Siempre será una situación difícil, pero en estos momentos en los que no nos podemos despedir, en los que no habrá velatorios y los funerales tienen que aplazarse, es todavía más complicado.

Consejos para explicarle a los niños la muerte

Díselo según recibes la noticia

Te va a ver triste, llorar, y pasarlo mal. Tenemos que explicarles lo que ha ocurrido.

De lo contrario, les generaremos una incertidumbre, que los niños no van a saber gestionar.

No pasa nada porque te vea llorar

Eres humano y es bueno que vea tus emociones. No tienes que aparentar ser un superhéroe.

Agáchate o siéntate a su lado

Para sentirnos escuchados y atendidos nos gusta que nuestro interlocutor nos mire a los ojos.

Por eso, tus ojos y los de tu hijo deben de estar a la misma altura.

Adapta tu lenguaje en función de su edad

Los niños necesitan que les expliques con un lenguaje adaptado a su edad lo que está ocurriendo. No es momento de ocultarles la realidad.

También son muy buenos recogiendo y captando información. Sin embargo, por su propio desarrollo cognitivo, evolutivo y madurativo, no siempre lo entienden bien.

Sinceridad en las repuestas

Te van a hacer preguntas sobre lo que he pasado y puede que no tengas las respuestas.

En este caso, es mejor decir “no lo sé” a inventarnos las respuestas.

No obstante, una explicación del tipo: “se pusieron muy muy enfermos y que, aunque los médicos intentaron curarles no pudieron”, podría ser adecuada para los más pequeños.

Empatiza con sus emociones

Indícale que entiendes y sabes que está triste porque no va a poder volver a ver a esa persona, o que sabes que está enfadado y rabioso porque ya no está y no pudimos estar con él.

Deja un espacio para que ellos expresen sus emociones

Puede que necesite llorar ahora, o puede que sea en unos días. Vigila cómo se encuentra y tampoco fuerces a que hable del tema, si en un primer momento no le apetece.

Al principio puede que el silencio sea incómodo y que intentemos rellenarlo como sea.

Pierde el miedo al silencio, y deja espacios para que todos y cada uno de los miembros de la familia puedan expresar cómo se sienten.

Pídele que haga una carta o dibujo de despedida

Esto les puede ayudar a tomar conciencia del fallecimiento y ayudará a facilitar el posterior duelo.

Haz una caja de recuerdos del familiar fallecido

Podemos incluir fotos, recuerdos, dibujos, frases que nos decía esa persona. Esto ayudará a canalizar la tristeza y a elaborar el duelo.

Intentar restablecer la rutina

Es algo que tanto a los niños, como a los adultos nos puede ayudar. Sobre todo, a los niños, ver que su rutina sigue intacta, que no se ha visto alterada, dentro de lo que es la rutina en la situación de confinamiento, les dará seguridad y confianza.

No obstante, en absoluto hay que forzar la situación, lo importante es estar con y para el niño no tanto que haga cosas. No pasa nada porque durante algunos días no haga los deberes o no siga el ritmo escolar impuesto.

Lo prioritario en este momento es atender a sus necesidades emocionales, interiorizar la pérdida y hacer el duelo de la forma más sana posible.

Se trata de trasmitirles el mensaje de que va a ser duro, va a ser muy complicado, vamos a estar una temporada tristes, pero aprenderemos a ser felices sin esa persona.

Mantener vivo el recuerdo de esa persona

Otra estrategia que podemos realizar con los más pequeños, que incluso también nos puede ayudar a los adultos, es hacer un listado de las cosas que agradecemos. Por ejemplo, esa excursión que hicimos que fue especialmente divertida. Cosas que nos enseñó, las veces que nos hizo reír, los buenos momentos compartidos.

Se trata de mantenerlo en nuestra memoria, y de mostrar a los niños que, aunque esa persona ya no esté, siempre tendremos los recuerdos y es algo a lo que podemos acudir cuando queramos.

Debemos de respetar la decisión del niño sobre si quiere ir o no al acto de despedida. Si quiere participar en el mismo, será bueno que vaya para poder despedirse y recibir el cariño de los familiares.

No obstante, si no quiere, o es un niño más sensible, o nos dice que no quiere ir, nunca es bueno forzarle a hacerlo.

FUENTE: Funespaña

¿Qué tareas pueden hacer los niños en casa? Colaboración con Burgos Conecta

El encierro es un buen momento para iniciarles en las labores de casa. Dos psicólogas nos orientan sobre cómo hacerlo.

Por Yolanda Veiga.

Venga, que no llegamos. ¡Veeengaaaaa!».

Hace ya días que no arrancamos así la jornada. Confinados como estamos, los horarios se han relajado un poco, especialmente los de los niños. «Ya no hay excusa para que la niña no se vista sola. Que lo haga, aunque tarde veinte minutos en lugar de cinco». Porque ahora tenemos veinte, aunque cada mañana añoremos la prisa de antes. «Es un buen momento para trabajar la autonomía de los chavales. Tardarán el triple, sí, pero hoy podemos gastar ese tiempo que normalmente no tenemos», propone Silvia Álava, directora del área infantil del gabinete psicológico Álava Reyes (Madrid). No es echar rato para que se haga más corto, no. La idea es que los niños vayan asumiendo tareas que se hagan hábito. 

«No se trata de forzar situaciones. Hay padres que pueden pensar: ‘¡Qué buen momento para quitarle el pañal ahora que no tenemos que madrugar!’. Y lo hacen porque les viene bien a ellos aunque no sea el momento adecuado para el niño. Para lo que seguro que sí es buen momento es para enseñarle a tu hija de 2 años que hay que recoger los juguetes. Obviamente no lo va a hacer sola pero podemos dedicarle un rato a esa tarea: ‘Tú guardas un juguete y yo otro’».

Tareas por edades

2-3 años:Recoger algún juguete con ayuda, llevar el pañal sucio a la basura.4-5 años:Recoger juguetes con poca ayuda, llevar la ropa sucia al cesto, llevar las pinzas para colgar la colada, llevar los desperdicios al cubo de la basura.A partir de 6 años:Poner la mesa, pinche de cocina, meter los platos sucios al lavavajillas.A partir de 8 años:Hacer la cama, prrepararse el desayuno, emparejar calcetines.A partir de 10 años:Barrer la cocina, pasar la aspiradora.

Habla la experta de trabajar la «corresponsabilidad». «Ojo, no se trata de ‘ayudar en casa’. Ese planteamiento no vale. Vamos a aprovechar que estamos todos juntos sin poder salir para que los niños vean que las labores de casa son labores de equipo». Nada de tareas por sexo. Los trabajos se reparten en función de la edad. «Imaginemos una familia con tres hijos de 7, 4 y 2 años. No puede ser que el de 7 ponga la mesa y los demás no hagan nada porque son pequeños. El de 4 años puede poner la barra de pan, que no se rompe si se cae. Y el de 2 puede encargarse de llevar el pañal sucio, al que hemos hecho previamente una bola, a la basura. El objetivo es que todos vean que son importantes, que colaboran».

Para quien no sepa por dónde empezar, Silvia Álava propone una serie de tareas por cada franja de edad. «Podemos empezar por los juguetes. Con 2 o 3 años recogeremos nosotros más que ellos, pero es importante que empiecen a hacerlo. Con 4 o 5 años lo harán con menos ayuda y con 6 ya deberían hacerlo solos. Pongamos ahora el baño, que es algo que veces les cuesta. Al de 3 años con que deje el pijama encima de la cama es suficiente, de más mayores pueden llevar a la ducha el albornoz, coger la crema para después, y con 8 años deberían ya recoger la ropa sucia tras el baño y vestirse solos».

Los deberes

Explica la especialista que el ‘salto’ en cuestión de autonomía se produce en torno a los 6 años. «Con esa edad les gusta mucho hacer de pinches de cocina. No se trata de dejarles con la olla, sino de que cojan los tomates del frigorífico, que laven algún utensilio que no sea de cortar…». Y que a partir de los 8 ya podrían afrontar tareas como hacerse la cama o prepararse el desayuno. «Si es algo sencillo como unas tostadas bien pueden hacerlo solos. Se trata de que cojan un hábito y que lo mantengan después, cuando regresemos al trabajo y al colegio». «A partir de 10 años serían perfectamente capaces de barrer o de pasar la aspiradora, por ejemplo».

No lo hagamos, en todo caso, con la idea «de que nos quiten trabajo a los trabajos», sino que la única finalidad es «educar en corresponsabilidad». «Deben asumir que las labores de casa son tareas de familia. Así que dejémosles que pasen la bayeta, aunque luego la tengamos que pasar nosotros por detrás». 

Mucho cuidado con los deberes

Trabajos que se harán sin descuidar los deberes. Mucho cuidado con esos deberes… «Las tareas escolares son ahora un tema un poco peliagudo. Insistimos en que las tienen que hacer solos, pero el problema es que el profesor no ha tenido ocasión de explicarles algunas de esas materias en clase. Así que lo que les toca a los padres ahora es explicarles las cosas. Pero solo eso. ‘Yo te explico este concepto y me voy’. No me quedo sentada a tu lado mientras haces los deberes. Los adultos, solo para resolver dudas», insiste.

En estos días que parece que tienen más de veinticuatro horas hay tiempo para mucho pero «hay que evitar sobrecargar a los niños», advierte la psicóloga Mariola Bonillo. «En las redes sociales se están compartiendo muchas ideas para hacer en casa pero escoged solo las que realmente os apetezca hacer». 

Recomienda la experta reservar huecos libres de tareas, de tablets, de televisión… para estar juntos, simplemente. «Pensemos en los bebés y menores de 3 años. Requerirán de más atención y alternancia de actividades: cogerles en brazos, montarles en el carrito y pasearles por la casa…».

«Estás enfadado porque querías salir a la calle, ¿verdad?»

Los adultos estamos francamente preocupados por cómo afectará el encierro al rendimiento escolar. Pero si lo estamos solo por eso, nos estamos quedando cortos. «Hay una cosa importantísima a trabajar en casa estas semanas, la inteligencia emocional. A veces las emociones nos saturan y tenemos un estallido de ira o de rabia. Y otras veces, simplemente nos las tragamos». Ni una ni otra opción son las mejores, advierte la psicóloga Silvia Álava, que ha preparado una guía con ejercicios para ayudar a los chavales a que identifiquen cómo se sienten estos días y por qué. «A menudo les decimos: ‘No te enfades’, ‘No llores’, ‘No es para tanto’ o les preguntamos de forma compulsiva qué les pasa. ¡Pero no lo saben! Debemos ayudarles a identificar lo que les ocurre: ‘Creo que te has enfadado porque querías salir a jugar. Estás aburrido porque llevas muchos días en casa, ¿es eso lo que te ha pasado?’». Aunque el principio sería otro, un ejercicio que es también una manualidad y que consiste en «recortar de revistas viejas caras de enfado, de tristeza, de alegría…», que les ayuden a identificar las emociones. «Podemos hacer una sesión de fotomatón: cada miembro de la familia se hará seis fotos representando emociones básicas». Que también hay que aprender a regular. «Para gestionar una emoción desagradable los chavales pueden coger una de esas bolas de cristal en las que se ve la nieve o la purpurina caer despacio. Al centrar nuestra atención en esa nieve, aunque sea por un momento, somos capaces de abandonar la preocupación».

FUENTE: burgosconecta.es

Vídeo ¿Cómo seguir trabajando la lectoescritura de forma divertida durante el confinamiento?

Desde el área de infanto-juvenil del Centro de Psicología Álava Reyes os hemos preparado distintos vídeos para trabajar, jugando, diferentes procesos cognitivos y emocionales!! Hoy, Silvia Álava nos enseña a trabajar la lectoescritura jugando con juegos clásicos que podemos tener en casa.

Puedes ver más vídeos en el canal de YouTube del Centro de Psicología Álava Reyes

¿Qué efecto nos van a hacer otros 15 días en casa? Colaboración con El Diario Montañés

¿Cuál va a ser el tramo más duro?, ¿a quién le va a costar más el encierro? Cuatro psicólogos nos orientan

Por Yolanda Veiga / Foto Laura Rico

Nos ha pasado como en el juego, que cuando veíamos que ya habíamos avanzado un buen trecho, nos mandan de regreso a la casilla de la salida. Esa es un poco la sensación que tenemos desde que el domingo supimos que los quince días de encierro serán un mes. De momento… Si dos semanas de teletrabajo (eso quien tiene la suerte de no haberse ido al paro) ya eran difíciles, échele el doble. Un mes sin pisar la calle, sin abrazar a nuestros mayores, un mes de niños jugando solos en casa… Cuatro psicólogos nos ofrecen herramientas para hacer más llevadero el confinamiento y advierten: «Un mes es un periodo corto de tiempo».La incertidumbre de hasta cuándo ¿Cuáles serán los días más complicados?

«Lo más difícil de abordar en estos momentos es, posiblemente, la incertidumbre. Saber hasta cuándo tendremos que estar en esta situación… Si uno sabe que son quince días, aunque estos se amplíen, se puede entender. Pero si la situación se vuelve inestable o no sabemos su evolución será más difícil de aceptar. En un periodo corto de tiempo como un mes probablemente los días más complicados del confinamiento son los intermedios. Ahí tendremos momentos de bajón», advierte Guillermo Fouce, presidente de Psicología Sin Fronteras.Los niños ¿Videoconfrencias como alternativa al parque?

«A todos se nos va a hacer larga esta ampliación del encierro, pero los niños se van a adaptar con mas facilidad que los adultos. Nuestra obligación es transmitirles calma y serenidad y hacerles ver que el confinamiento es un reto de todos. Si ven que tenemos tiempo para ellos lo van a llevar mucho mejor. Sobre los amigos… Nadie va a perder a un amigo por estar un mes sin verlo, pensemos si no en los amigos que solo vemos en verano porque viven en otra ciudad. Eso sí, vamos a ser razonables con las videoconferencias porque a veces las están forzando los padres, se las estamos imponiendo. ‘Ale, videoconferencia con todos los niños de la clase. Y cada chaval a su bola…’. Solo hay que llamar a los amigos cuando el niño o la niña lo diga y a quién ellos digan, no a quien quieran sus padres», advierte Silvia Álava, directora del área Infantil de Psicología Álava Reyes (Madrid).Las clases ¿Qué efecto tiene un mes de deberes ‘online’?

«El alumnado puede seguir trabajando ‘online’ sin que eso suponga que van a perder la rutina de trabajo. Otra cosa es pretender que a lo largo de este mes van a avanzar igual que si hubieran estado en clases presenciales», anticipa la psicóloga Silvia Álava. Los mayores Cómo acercarnos estando lejos

«En su caso la situación se complica porque no suelen sentirse a gusto con a tecnología, a algunos les cuesta y a otros les genera desconfianza. Nos tenemos que adaptar a ellos, intentar enseñarles a usar lo mejor posible la videollamada para que nos sigan viendo y podamos ver cómo están, pero si no es posible tenemos también las llamadas de teléfono, con las que pueden sentirse acompañados. Una vía que les ayuda a sentirse importantes es recibir fotos con dibujos que los nietos o audios en los que les cuentan lo que están haciendo durante el día…», Dafne Cataluña, fundadora del Instituto Europeo de Psicología Positiva.Psicología Positiva ¿Un par de herramientas para ‘aligerar’ el encierro?

«Las dos pautas son: en primer lugar, ser más flexibles que nunca con nosotros mismos y con los demás, porque una mente abierta nos permitirá adaptarnos mejor a nuestros errores y a los de los demás, de forma que juzguemos menos y aceptemos más. La segunda pauta consiste en priorizar el cariño, cuidar las palabras que elegimos y el tono con el que las transmitimos para sentirnos mejor nosotros y las personas que nos rodean», aconseja Dafne Cataluña.Los más vulnerables ¿Las personas solas lo van a pasar peor?

«Una persona que vive sola pero que cada tarde queda por videoconferencia para hablar con alguien lo vivirá con menos soledad que una pareja que esté toda la cuarentena sin hablar con nadie. Las relaciones son una fuente de satisfacción en la vida, por eso ahora es importante comprometernos con espacios en los que comunicarnos por videoconferencia. Y digo por videoconferencia, y no por teléfono porque no suscita la misma emoción una llamada de voz que una imagen. Si podemos, optemos por la videollamada. Si alguien está sólo y siente que le afecta puede utilizar la radio, los podcast… Una paciente me contaba que todas las mañanas hablaba durante casi una hora con su hermana antes de la cuarentena. Por supuesto no hay mucha novedad en la información de sus conversaciones. Lo que hay es compañía, es presencia», relata la psicóloga Dafne Cataluña. Deporte ¿Cómo no caer en la tentación de tirarse en el sofá?

«Por una cuestión de salud física, psicológica e inmunológica. El cerebro tiende a economizar energía por una cuestión de supervivencia. Así que lanzará señales o mensajes para que ‘no hagas’. Hay que luchar contra ello. Hay que hacer actividad física en la terraza o jardín y que te dé un poco el aire. Si no, dentro de casa, en un lugar con espacio, luz, buena temperatura y ventilado. Que sea el mismo lugar semanalmente, y si se puede, variar uno o dos días a la semana para romper la monotonía. Establecer rutinas semanales con días y horarios, preferiblemente por la tarde, sobre las 18.00 horas. Tener una tabla semanal, hacerla acompañado y con música que nos motive. En la mayoría de los casos, el objetivo de la actividad física no es reducir la ansiedad y el estrés, dado que el ejercicio físico será de intensidad baja. Lo que se busca es estar activo y desconectar», explica Alejo García-Naveira, psicólogo del deporte y Experto en estrategias psicológicas para el alto rendimiento y salud.Nuevas rutinas ¿Qué podemos incorporar como hábito?

«Al margen de lo obvio de hacer deporte, descansar y alimentarse bien, es aconsejable ver series de humor o empezar a hacer meditación. Y las de siempre: leer, escuchar música», enumera Alejo García-Naveira.¿Y si se alarga? ¿Hay un ‘techo’ de días para aguantar?

«No lo sabemos porque es una situación desconocida. De lo único de lo que tenemos certeza es de que es una carrera de fondo, aunque si se alargara más allá del mes previsiblemente se produciría un efecto complejo de cansancio o saturación. Un efecto que será mayor o menor en función de lo que hagamos: si mantenemos ciertas rutinas o no, si nos aislamos o no, si vivimos solos o no… Si pensamos que podemos recuperar nuestra vida anterior la cosa será más fácil. Y luego vienen los cambios añadidos que pueden aparecer y complicar las cosas: si nos despiden o reducimos ingresos, si empeora nuestra relación de pareja porque la convivencia agrava los elementos negativos, si enfermamos o tenemos a alguien cercano enfermo, si sufrimos un transtormo mental que se agrave…», explica el psicólogo social Guillermo Fouce.

FUENTE: Diario Montañés

10 Consejos para ayudar a los niños a superar el miedo. Colaboración con Padres y Colegios

Todos, tanto los niños como los adultos en alguna ocasión tenemos miedo. Y es algo que a veces nos cuesta expresar y asimilar. Nuestros hijos e hijas y nuestros alumnos y alumnas muchas veces tienen miedo y no saben reconocerlo, ni expresarlo, ni gestionarlo. El miedo no es malo, es una emoción, que además tiene un valor fundamental para nuestra especie.

¿Para qué sirve el miedo?

El miedo ha tenido y tiene un valor fundamental para la supervivencia. Es una alarma psicológica, que sirve para avisarnos de que una situación es peligrosa. Hace que se facilite la respuesta de escape. El miedo prepara al organismo para salir corriendo. Por eso cuando sentimos miedo el corazón late más deprisa, hiperventilamos, los músculos, principalmente de las piernas, se tensan… todo ello facilita la huida en una situación potencialmente peligrosa.

Cuando tenemos miedo, la atención se redirige y prestamos una atención exclusiva al estímulo temido. Nuestro cuerpo y nuestra mente actúa así, porque quieren tener bajo control algo que consideran potencialmente peligroso. Por eso, si tienes miedo a un bicho que ha entrado en la habitación donde estás, no puedes dejar de seguirlo con la mirada y eres incapaz de seguir con tu tarea.

El miedo nos prepara para poder reaccionar de forma rápida e instintiva a los estímulos potencialmente peligrosos. Si no sintiésemos miedo, tendríamos problemas para reaccionar de forma correcta ante el peligro y no tomaríamos precaución a la hora de enfrentarnos a situaciones peligrosas. Por ejemplo, el miedo ayuda a cruzar con cuidado una calle. Si enseñamos a los niños y niñas que pueden ser atropellados por un coche, serán más precavidos y cruzarán la calle con más cuidado.

El problema es cuando tenemos miedo a cosas o situaciones que a priori no son peligrosas. En el caso de los niños existen miedos de tipo evolutivo que es importante conocer.

¿Por qué es importante conocer los miedos de nuestros hijos y alumnos?

Frases como “sentir miedo es de débiles”, “el miedo es opcional”, “no tengas miedo”… no ayudan a conocer ni a gestionar esta emoción correctamente. Conocer los miedos que pueden tener los niños a las diferentes edades y cómo actuar ante ellos ayudará a que los menores los superen y no se queden enquistados.

Los niños experimentan miedos muy diferentes a lo largo de su desarrollo, muchos de ellos, son normales evolutivamente hablando y desparecerán con el tiempo.

Así, los niños de hasta 3 años pueden tener miedo a la separación de los padres, y los ruidos fuertes o sobresaltos inesperados es fácil que les asunten.

A partir de los 3 años el desarrollo cognitivo del niño es mayor y por eso pueden experimentar miedo ante seres imaginarios como fantasmas o monstruos. También en esta etapa pueden sentir miedo a los animales y a dormir solos.

De los 6 a los 9 años, los miedos ya no son tanto a seres imaginarios, sino que se vuelven más realistas y específicos. A esta edad puede aparecer el miedo a la propia muerte o a la de un familiar, a la sangre, agujas…

En la preadolescencia suelen reducirse los miedos a los animales y se incrementan el miedo a la crítica, al fracaso o a suspender.

Al llegar a la adolescencia decrecen los miedos relacionados con la muerte y el peligro y aparecen los miedos relacionados con la sexualidad.

10 consejos para ayudar a los niños a superar su miedo:

1.Observa tu comportamiento. No olvides que los niños copian a sus adultos de referencia, que son sus padres. Los padres son el modelo a seguir. Unos padres asustadizos y con miedo están enseñando a sus hijos a tener miedo.

2.Mantén la calma. Si tu hijo o un alumno te ve asustado interpretará que su miedo es real y cada vez lo experimentará con una mayor intensidad.

3.No muestres al niño una excesiva preocupación por su miedo.

4.Debemos transmitir firmeza y seguridad, no miedo y angustia.

5.Utiliza el sentido del humor; esto ayudará a que el niño se relaje y pueda relativizar sus miedos. Pero no te equivoques: no se trata de reírnos de él, tal actitud, además de agravar el problema, puede afectar a su seguridad y a su autoestima.

6.Controla los dibujos y las películas que ven los niños.Aunque sean aptos para su edad, puede que muestren determinados personajes o situaciones que les den miedo.

7.Haz aproximaciones sucesivas. Que poco a poco se vaya enfrentado con éxito a los miedos, empezando siempre por los temores más bajos e ir de forma gradual incrementando la exposición a lo que más miedo le da.

8.La clave es acompañar. No le dejes solo, pero tampoco lo resuelvas por él. Que sepa que estarás a su lado pero que tiene que enfrentarse él.

9.Prueba a ridiculizar los miedos. Como por ejemplo pintar el monstruo o fantasma que lo asusta y tacharlo, o ponerle lazos para que provoque risa en lugar de miedo.

10.Practica con él alguna técnica de relajación como la respiración diafragmática o abdominal.

Es importante distinguir entre los miedos evolutivos y el miedo patológico. Si vemos que el miedo interfiere en el día a día de nuestros hijos o alumnos, que lo pasan mal o que incluso les coarta de realizar algunas actividades, no dudes en pedir ayuda profesional.

FUENTE: PadresyColegios

Solos en casa… con niños. Colaboración con el Diario El Norte de Castilla

Por Carmen Barreiro

No se preocupen. Este reportaje no va de las mil y una manualidades que pueden hacer con sus hijos para entretenerles durante la cuarentena. Primero, porque no hay casa en el mundo –bueno, igual sí– que tenga la cantidad de purpurina, goma eva, globos, pegamentos y papeles de toda clase y textura que aparecen en los tutoriales ‘online’ y, segundo, porque bastante tenemos con trabajar en casa –los que pueden– y al mismo tiempo cuidar a la prole como para sumarle una nueva fuente de estrés. «El objetivo ahora es sobrevivir a estas dos semanas y no perder la cabeza. No es el momento de hacer cursos intensivos de inteligencia emocional. Tenemos que relajarnos y ser prácticos», recomienda la psicóloga educativa Silvia Álava.

Lo primero que recomiendan los expertos para hacer lo más llevadero posible este encierro involuntario es «intentar mantener las rutinas». Las de los niños, pero también las de los mayores. Ahora es cuando usted piensa ‘sí, claro. La teoría nos la sabemos todos muy bien, pero la práctica ya es otra cosa’. Efectivamente, tiene razón. Cuando los psicólogos hablan de mantener las rutinas no se refieren a hacer la misma vida que hacíamos antes de la declaración del estado de alarma –¿se acuerdan?– sino en «adaptarla» manteniendo nuestros hábitos. Si antes de la crisis del coronavirus, los niños no se levantaban entre semana a las diez de la mañana y se pasaban todo el día en pijama, malcomiendo y jugando a la consola, ahora tampoco.

Tenemos que procurar que se levanten a la misma hora de siempre –más o menos–, que desayunen como si fuese día de colegio y que se vistan. Que se vistan, aunque sea con un chándal. No pueden estar en pijama todo el día. Ni ellos, ni los adultos. «No estamos de vacaciones, ni de fin de semana», advierte Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del Centro de Psicología Área Humana de Madrid. Y eso es lo más difícil de entender, sobre todo para los más pequeños. De ahí que debamos intentar «mantener la normalidad» en la medida de lo posible. 

La clave en este caso es la OR-GA-NI-ZA-CIÓN. Hacer un horario de actividades nos ayudará a planificar el día a día «y a los niños les da mucha seguridad saber lo que van a hacer en cada momento. Les tranquiliza», coinciden las psicólogas. No se trata de establecer un régimen militar de horas y actividades, «pero sí de intentar seguir una serie de pautas que nos ayuden a gestionar estos días de encierro», precisa Silvia Álava, doctora en Psicología y directora del área infantil en el gabinete Álava Reyes. El horario se puede colocar en algún lugar de la casa donde todos los miembros de la familia lo puedan consultar, como la puerta del frigorífico, el pasillo o la sala. Y, por supuesto, se puede decorar. Ya tienen una manualidad.

Un consejo de las expertas: tanto el tipo de actividades que figuran en el cuadrante como el tiempo que debe dedicarse a cada una de ellas deben ser «realistas» y adaptadas a la edad de cada niño. «No podemos poner dos horas de juego libre a un bebé de dos años porque sería engañarnos. También debemos evitar la sobrecarga de tareas o elegir aquellas que en realidad no nos apetece hacer», explica Bonillo. Ni tampoco establecer el mismo horario a un niño de cuatro años que a sus hermanos de siete y doce, por ejemplo. 

Y una advertencia. Tenemos que ser lo más prágmaticos que podamos y asumir que nos vamos a desesperar, que vamos a interrumpir nuestro trabajo cada media hora para poner un poco de orden en el caos y a acordarnos doscientas veces de ese perro que en su día no quisimos adoptar y que ahora estaríamos encantados de sacar a pasear catorce veces al día. «Porque va a pasar», admiten las psicólogas. Es una situación «desconocida y muy estresante» para todos los miembros de la familia, por lo que es «fundamental» que establezcamos una normas mínimas de comportamiento basadas en el respeto. «Puede parecer una perogrullada, pero con tantos días de encierro es muy fácil perder los nervios», señala Álava. Lo es.

Otra de las recomendaciones que hacen las psicólogas para estos días de convivencia intensa es intentar que los niños tengan un tiempo dedicado al juego sin pantallas. «No pueden estar todo el día viendo la tele o con la consola. Todos sabemos que es el recurso más fácil para mantenerles entretenidos un rato largo, pero debemos buscar alternativas», admiten. Una muy recomendable es que hagan ejercicio físico dentro de las limitaciones que supone la cuarentena. «Es bueno que los pequeños se muevan y se cansen», señala Bonillo. Ánimo, ya queda menos.

Rosa, nuestra aliada para contarle a los más pequeños lo que está pasando

¿Debemos contar a los niños lo que está pasando? ¿Cómo lo hacemos? ¿A partir de qué edad pueden entender lo que ocurre? ¿Es bueno que vean los informativos? ¿Sí? ¿No? Las dudas que asaltan a los padres estos días son muchas, pero vayamos por partes. 

¿Debemos contárselo? Los expertos son tajantes. Sí. Los niños, incluso lo más pequeños, son perfectamente conscientes de que algo raro está pasando. No van a clase, en algunos casos papá y mamá están en casa… Hay que explicárselo, pero con palabras que puedan entender. Cada edad requiere un tipo de explicación. El aluvión de consultas ha sido tal que el Colegio Oficial de Psicología de Madrid ha decidido editar un cuento digital gratuito para explicar qué son los virus y promover hábitos adecuados para combatir a estos microorganismos. ‘Rosa contra el virus’ «ayuda a conocer, entender y poder transmitir la información adecuadamente a los más pequeños teniendo en cuenta la incertidumbre en cuanto a la evolución del brote», explican en la editorial Sentir. Al final del cuento se incluye un apartado de recomendaciones para adultos adaptadas a niños y niñas de 4 a 10 años.

«A los más pequeños les podemos enseñar las calles vacías y decirles que la Policía ha cerrado los parques. Es necesario que entiendan que la decisión de no salir de casa no es de sus padres», añade Silvia Álava. La psicóloga madrileña es partidaria de que cada día recordemos a los niños por qué estamos en casa. «No hace falta que les saturemos con informativos o noticias del coronavirus, pero es importante que tengan claro el por qué de la situación», aclara. La psicóloga Mariola Bonillo también aconseja «dejarles espacios para que se expresen. Tenemos que ayudarles a comprender y regular sus emociones».

FUENTE: Diario El Norte de Castilla

¿Cómo conseguir teletrabajar cuando los niños están en casa?

¿Cómo hacer para que los niños entiendan que aunque estamos en casa, tenemos que trabajar?

  • Recordar cada día por la mañana que estamos viviendo una nueva situación, en la que aunque todos estamos en casa, no son vacaciones ni fin de semana.
  • Mantener horarios y rutinas.
  • Utilizar el juego dirigido según la edad.
  • Darles tiempo de calidad y apostar por los juegos de mesa frente a las pantallas.

Ejercicios para trabajar la función ejecutiva en casa

En los próximos días os traeremos una serie de vídeos con ejercicios concretos y muy sencillos con los que poder ejercitar distintas habilidades con nuestros hijos durante esta cuarentena. Espero que os resulten útiles e interesantes.

#YoMeQuedoEnCasa #15diaspara