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Participamos en el nuevo programa de RADIO ÉXITO EDUCATIVO

En el programa de noviembre de RADIO ÉXITO EDUCATIVO, tiene un especial protagonismo todo lo relacionado con la salud mental y el bienestar emocional en el ámbito educativo. Un tema que ocupa y preocupa cada vez más en colegios e institutos ante el alarmante aumento de casos de ansiedad, depresión y suicidios entre jóvenes y adolescentes. Para abordar todos estos temas Víctor Núñez, director de ÉXITO EDUCATIVO, ha entrevistado a la doctora en psicología clínica Silvia Álava, que cuenta con más de 20 años de experiencia trabajando con niños y adolescentes. Además, es experta en psicología educativa, especialista en Psicoterapia, escritora de libros como «¿Por qué no soy feliz?» o «Queremos Hijos Felices, lo que nunca nos enseñaron” y conferenciante en múltiples eventos y congresos nacionales e internacionales.

El Podcast completo lo puedes escuchar clicando en este enlace.

También puedes ver la Entrevista en El Pupitre Digital de Víctor Núñez a Silvia Álava en nuestro Canal en YouTube.

En su sección Desde el estrado, Luis Miguel Belda, profesor y periodista, habla de la autoridad del profesor, y su permanente cuestionamiento en un entorno donde cada vez crecen más las amenazas y agresiones a los docentes. También puedes ver Desde el estrado en nuestro Canal en Youtube:

En iVoox también puedes escuchar todos los podcast en nuestro perfil que contiene todos los programas anteriores de RADIO ÉXITO EDUCATIVO con entrevistas a Francisco Venzalá, Encarna Cuenca, Carlos Magro, Rosa Liarte, Manuel De Castro, Leo Farache, Toni García Arias, Javier Urra, Gregorio Luri, Juan Santiago, Enrique Maestu, y Andreu Navarra, entre otros.

Si eres usuario de Spotify, puedes acceder a todos nuestros pódcast desde la lista de reproducción del propio canal.

Además, ahora también lo puedes escuchar a través de la plataforma de podcast de Google.

El programa, dirigido y presentado por Víctor Núñez, que cuenta con el patrocinio de la Universidad a Distancia de Madrid, UDIMA y SchoolMarket, primera agencia de marketing educativo en España.

Hablamos del duelo en el programa Corazón, de TVE

La figura de Ana Obregón, y su experiencia tras dos años con fallecimientos de seres queridos, nos sirve para ilustrar la importancia y dificultad del periodo de duelo.

María Jesús y Silvia Álava te dan las claves para trabajar tu felicidad, en TRECE

Las psicólogas se han subido a ‘La Azotea’, con Antonio Hueso y María Ruiz, para dar a los espectadores las herramientas para afrontar una vida sin focalizar en el sufrimiento

«La azotea de medianoche» ha abierto sus puertas en TRECE. El ‘late night’ conducido por María Ruiz y Antonio Hueso ha tenido, este miércoles, unas invitadas muy especiales: Silvia Álava y María Jesús Álava. Las psicólogas, tía y sobrina, se han sentado en el plató de TRECE juntas por primera vez en televisión.

¿Cómo podemos ser felices?: “Para que la psicología funcione, la persona tiene que asumir que tiene que conocerse en profundidad”, comienza relatando María Jesús. Silvia apunta que no todo el mundo está dispuesto a encontrar cosas que no le gustan, ya que nadie nos prepara para ello: “Necesitamos herramientas y estas vienen de la mano de la psicología”.

Es complicado encontrar a alguien que se sienta absolutamente feliz y satisfecha consigo mismo. ¿Por qué nos cuesta reconocer las cosas positivas?: “Desde pequeños nos han señalado las cosas que hacemos mal y las que hacemos bien, se supone que las tenemos que hacer así. No nos sabemos tratar bien. Nos llamamos la atención cuando hacemos lago mal y a las personas que son buenas personas les cuesta perdonarse”, apunta María Jesús. “Es imposible ser feliz sin asumir fallos. La clave está en conocer lo que te hace sentir mal y, a partir de ahí, sustituir esos pensamientos por otros más realistas”.

¿Por qué nos cuesta tanto ir al psicólogo? Silvia destaca que, aunque esto está cambiando, todavía hay bastante tabú: “Hay gente que piensa que si va al psicólogo es como reconocer que tiene un problema. La gente más joven ya no tiene miedo de hablar de ello. Antes los adolescentes iban al psicólogo de la oreja por sus padres y ahora ellos mismos son quiénes lo piden”. María Jesús señala un problema que tenemos con las nuevas generaciones y es que se les ha sobreprotegido y, ahora, no tienen recursos para hacer frente a las dificultades.

Antes de la pandemia, el 25% de la población tenía ansiedad o depresión, algo que se ha acentuado estos últimos dos años: “Han incrementado los miedos, las fobias, los trastornos de alimentación… se tarda mucho en venir y llegan con casos ya cronificados”, aclara Silvia. También María Jesús relata cómo pusieron el abierto en sus redes sociales unos vídeos sobre la inutilidad del sufrimiento: “La primera mañana que lo pusimos en Twitter tuvo más de 30.000 visitas. Esto nos indica la necesidad de las personas de obtener recursos para superar ciertos problemas”.

Dale al PLAY para ver la entrevista completa y tomar nota de todos los consejos.

María Jesús Álava y Silvia Álava en La Azotea, de Trece TV

María Jesús y Silvia Álava responden en ‘La Azotea’ de TRECE

En esta sección, el invitado responde a preguntas indiscretas formuladas por personas que los conocen muy bien. En esta ocasión, los espectadores realizaban las preguntas:¿Cómo puedo superar la añoranza del pasado?: “Extrayendo todos los aprendizajes para vivir intensamente el presente. Tendemos a idealizar el pasado y no eras tan feliz como crees. Siempre pensamos que nunca vamos a ser tan felices como antes y también echamos la culpa de lo que nos pasa a lo mal que lo pasamos en el pasado”.

¿Cómo puedo afrontar la inseguridad?: “Nosotros siempre mantenemos un diálogo con nosotros mismos. Si te dices cosas negativas, lo que hay que hacer es decirte cosas positivas u objetivas como “Voy a hacerlo lo mejor que pueda”. Si no eres capaz, también puedes pensar qué le dirías a un amigo en esa misma situación”.

¿Cómo puedo hacerle una crítica a alguien y que no se lo tome mal?: “Las críticas tienen que ser cortas y positivas. Tu actitud no tiene que ser de regañar, hay que empezar diciendo algo positivo y terminar también con algo positivo como “creo que puedes solucionarlo”. También hay que esperar a que el otro esté receptivo y que quiera tu opinión”.

¿Por qué repetimos errores?: “Se desiste de intentar cambiarlos. En estos casos hay que hacerles conscientes de sus errores y ponerle objetivos. Los adultos no funcionamos a través del castigo, es necesario reforzar al otro positivamente y negativamente. Es más útil decirle cosas que ha hecho bien y quitarle algo que le preocupe en su vida, que le vas a ayudar mucho”.

FUENTE: COPE.ES

Entrevista en MadridDirecto: Feria del Libro de Madrid

Os comparto esta #Entrevista en el programa #MadridDirecto con motivo de mi participación en la Feria del Libro de Madrid con el libro «¿Por qué no soy feliz? Vive y disfruta sin complicarte la vida»

Un café con… Entrevista con la Editorial Sentir

Os comparto esta entrevista realizada con la Editorial Sentir a raíz de la publicación del libro «Dani quiere ser mayor!

Niños más independientes y menos sobreprotegidos, ¿Cómo lo hacemos?

Hablamos con Hola.com para dar con las claves sobre cómo evitar la sobreprotección y crear niños seguros, capaces y que puedan desarrollar habilidades socioemocionales. En definitiva, niños que sean felices.

Por POR MARTA DÍAZ DE SANTOS

Todos los niños atraviesan una etapa, durante aproximadamente los dos años de edad, en la que descubren que ellos también pueden hacer las cosas por sí mismos y se sienten con ganas de indagar e investigar. “Muchos lo identifican como la etapa del: “yo”, “solito”, “a mí”, es un momento muy especial que debemos de aprovechar para fomentar su autonomía y que se sientan más capaces”, asegura Silvia Álava Sordo, doctora en psicología clínica y de la salud y autora del libro ‘Dani quiere ser mayor’.

Nos cuenta que el deseo natural de los padres es que sus hijos sean felices y tengan una buena autoestima. “Sin embargo, no siempre somos conscientes de que está en nuestra mano hacer mucho para que se desarrollen correctamente y sean unos niños seguros, o todo lo contrario”.

Hay adultos que malentienden el amor hacia sus hijos y piensan que, haciéndoles todo, serán más felices. Detrás de este comportamiento, suelen estar ideas del tipo: “ya crecerá y tendrá tiempo de sufrir”, “si a mí no me cuesta nada”… sin ser conscientes de las implicaciones que esto tendrá en su desarrollo.

La experta concluye que los niños cuyos padres tienen un estilo educativo más sobreprotector suelen desarrollar menos competencias emocionales, desarrollan menos herramientas para desenvolverse con éxito en la vida, son más inseguros, pueden tener más problemas de autoestima y es más probable que sean víctimas de bulling y que desarrollen trastornos de ansiedad. Como conclusión, a la larga pueden ser más infelices.

“Sin embargo, cuando los adultos les acompañamos desde que son bebés y les vamos enseñando a valerse por sí mismos, les estamos dotando de herramientas y estrategias para que: se sientan seguros y capaces, para que desarrollen habilidades socioemocionales, aprendan a sentirse seguros y queridos, con una mayor autoestima, y en definitiva sean más felices”, indica.

Cómo evitar la sobreprotección: acompaña a tu hijo

La protección es algo normal, natural e instintivo, además de necesario para nuestra propia supervivencia”, indica Silvia Álava Sordo. El problema, nos confiesa, es cuando estamos demasiado encima y pasamos de proteger a nuestros hijos a sobreprotegerlos.

“No se trata tampoco de no atenderlos o dejarlos solos y que ellos no cuenten con nuestra ayuda. Hay que acompañar al niño, estar a su lado, escuchando de forma atenta sus problemas y alentándole para que los resuelva. El mensaje a trasmitirles es tú puedes. Se trata de estar a su lado, permitiéndole que haga las cosas solo, que coma solo, aunque se manche, que investigue por el parque, pero sin perderle de vista…”, sostiene la experta.

Decálogo para evitar la sobreprotección

  • Deja que el niño experimente: “Los bebés necesitan explorar y conocer el mundo que les rodea, y esa necesidad sigue vigente cuando el niño crece. Permítele que lo haga, y vigila, sin que él lo note, que no hay ningún peligro”.
  • Fomenta su independencia: “Que aprenda a jugar él solo, a entretenerse sin que un adulto esté las 24 horas del día encima de él”.
  • Trabaja su autonomía: “Que el niño aprenda a resolver sus necesidades fisiológicas básicas, como el control de esfínteres, el comer, que aprenda a vestirse solo, a dormir…”
  •  No hables por él: “Si estamos en un restaurante, que pida él las cosas al camarero, si vamos al parque, que pregunte él si puede jugar con los otros niños”.
  • Ayúdale a reflexionar sobre cuál es la mejor solución: “En ocasiones los niños no saben cómo resolver sus problemas. Prueba a escucharle, a preguntarle cómo cree que lo podría solucionar y ayúdale a reflexionar sobre la mejor solución. Tiene que aprender a proponer opciones, a valorarlas y a elegir la más adecuada”.
  • Fomenta su pensamiento crítico: “No le des la solución a sus problemas, pregúntale su opinión y ahonda con él sobre el porqué de las cosas”.
  •  Fomenta que juegue con otros niños: “Que cuando está con los demás, permitas que se vaya con otros niños, que se aleje y que disfrute con los demás”.
  •  Permite que colabore en casa asignándole tareas adecuadas para su edad: “Con un año puede dejar la ropa sucia en el cesto, con dos años puede llevar el pan o las servilletas a la mesa… se trata de ir asumiendo sus responsabilidades según vayan creciendo y que vean que pueden hacer las mismas cosas que los demás”.
  • Respeta su ritmo de aprendizaje: “No todos los niños aprenden a la misma velocidad, se trata de alentarle a que haga las cosas y se enfrente a pequeños retos, pero sin presionarle. Puede que su hermano con dos años y medio llevara una bicicleta sin ruedines y que él no lo consiga hasta los cuatro”.
  • Que practique nuevos deportes o actividades que le supongan un cierto esfuerzo, constancia y rutina.

Propuestas de la experta:

En definitiva, no se trata de dejarles solos y que terminen frustrándose, ya que hay cosas que no saben hacer, sino que deberemos de acompañarlos en el proceso, para que aprendan durante el mismo. Para ello, debemos de incluir dos elementos esenciales en la ecuación: tiempo y paciencia. Los niños tardan en aprender y sabemos que las prisas no son buenas.

  • La psicóloga nos plantea planificar las tareas que pueden hacer tus hijos: “Dependiendo de la edad y de sus características, podrán hacer más o menos”.
  • Reservar el tiempo necesario para que puedan hacerlas: “El tiempo que el menor necesita, no en el que tú crees que debería haberlo hecho”
  • Trabajar la persistencia y el sentido del esfuerzo: “Las cosas rara vez salen bien a la primera, se trata de enseñarles el valor del esfuerzo, que adquieran tolerancia a la frustración y que vean cómo van mejorando y cómo, al final, lo consiguen”.
  • Tener paciencia: “El estrés no ayuda a aprender, de hecho, interfiere en el mismo llegándonos incluso a bloquear tanto a los niños como a los adultos”.
  • Trabajar desde la emoción: “La neuroeducación nos ha demostrado que los aprendizajes se generan y consolidan mejor, a través de las emociones positivas, como, por ejemplo, la calma, la curiosidad, la satisfacción…”
  • Utilizar la motivación extrínseca: por ejemplo, con refuerzo social, “mostrándoles nuestro reconocimiento ante su esfuerzo y lo mayores que se están haciendo”.
  •  Y, sobre todo, la motivación intrínseca: “Es decir, que reconozcan las emociones asociadas al proceso del aprendizaje, por ejemplo, reconociendo lo orgullos que están cuando consiguen hacer las cosas ellos solos y se esforzaron haciéndolo lo mejor posible”.
  • Tener muebles y los espacios adaptados a ellos para favorecer su autonomía, de manera que no dependan de un adulto. Cosas sencillas como colgar el abrigo al entrar en casa, guardar la ropa en su sitio, colgar la toalla después del baño… “Así, las podrán hacer ellos solos y no necesitarán la ayuda de un adulto”.

FUENTE: Hola.com

Entrevista en «De vinos» de Guía Peñín

Los clásicos nunca fallan, ¿tu vino de confianza?

Como pucelana me tiro a los vinos de mi tierra, la Ribera de Duero, aunque mi padre es muy de Rioja. Reconozco que últimamente “Lolo”, (albarino) me ha conquistado.

Una tapa (o plato) que te represente…

Me encantan las aceitunas, no tengo autocontrol con ellas, de pequeña me peleaba con mi hermano por la última y si me pones un plato delante, ¡si te descuidas no pruebas ninguna!

Aquí somos muy de bares, ¿el bar de tu vida? 

¿Sólo uno? Hay tantos… en Valladolid La sepia, Los Zagales, La Mina, el Corcho o el Jero entre otros muchos. Y un sitio que me parece con un encanto especial es La Perla, en la playa de La Concha de San Sebastián.

¿Con quién sería tu sueño tomarte una copa? Nos sirve vivo o muerto.. 

Mi sueño es volver a recuperar los vinos con amigos dentro de los bares, en la barra y sin miedo al virus.

¿La canción del año? 

¿De este año? Yo soy más de los ochenta, me quedo con “I love rock and roll” de  Joan Jett o con cualquiera de Sabina o de los Beatles.

¿Y la película de tu vida? 

Soy muy fan de Star Wars, de toda la saga, pero sin dudarlo, me quedaría con la primera, que ahora es el episodio cuatro.

¿Por qué brindamos hoy?

Por todas las cosas buenas de la vida, por esas risas con los amigos, por las miradas que lo dicen todo y por los momentos de calma. En definitiva, como explico en el libro “¿Por qué no soy feliz?”, por todo aquello que nos ayuda a mejorar nuestro “bienestar emocional”.

FUENTE: guiapenin.com

¿Cuáles son las claves de la felicidad? Entrevista en TeleMadrid

Llegamos a la vida sin una guía sobre cómo vivir, y menos sobre cómo ser felices. Muchos lo simplifican diciendo “salud, amor y dinero”, pero en verdad a lo que se refieren es a la felicidad.

Sin embargo, nos planteamos la felicidad como una carrera de fondo. ¿Por qué corremos tanto?

¿Qué es la felicidad?

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La psicóloga Silvia Álava ha querido estar con nosotros y explicarnos las razones de por qué no somos felices. Así es como se llama su nuevo libro, “¿Por qué no somos felices?”, en el que nos da las 9 claves para encontrar la felicidad.

Lo fundamental, según nos dice la psicóloga, es valorar las cosas positivas del día a día. Nuestra cabeza es esencial para entender este proceso y llegar a ese estado.

El 65% de los españoles manifiestan sentirse felices. En el ranking mundial España se posiciona como el país 24 más feliz del mundo, que encabeza Finlandia. Pero, ¿con qué es realmente feliz la gente? ¡Nuestro compañero Alberto Catalán ha salido a la calle a preguntarlo!

Aquí te dejo el vídeo:

«Nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí»

Especializada en Psicoterapia, esta profesora universitaria, conferenciante y divulgadora científica es una de las profesionales de su campo con más proyección mediática de España y un referente en el país por sus libros sobre psicología infantil.

Tan importante como conocer tus virtudes es ser consciente de tus defectos. Así lo explica la psicóloga Silvia Álava, en su último libro ¿Por qué no soy feliz? (HasperCollins), señalando que, solo de este modo se pueden ajustar las expectativas a la hora de definir nuestros sueños.

Álava recuerda que, desde que nacemos, nos venden la idea de que tenemos que perseguir nuestra felicidad, que para triunfar en la vida hay que ser felices y, además, en este siglo XXI, colgarlo en las redes sociales para demostrar al mundo lo bien que estamos. Pero, se pregunta, ¿realmente es necesario ser feliz?

Usted dice ofrecer en su libro las claves para vivir y disfrutar de la vida sin complicarse. ¿No es eso un tanto pretencioso?

Precisamente para evitar que sea pretencioso, en la primera parte hablo de lo que significa ser feliz, de desmitificar la felicidad, para entender que la idea de vivir constantemente dando botes de alegría es una falacia, es algo que no se puede conseguir. Ser feliz implica estar a gusto con uno mismo, con sus días buenos y malos, y entender que siempre no se va a poder hacer lo que a uno le apetece. Vivir acorde a nuestros valores e ideales, porque a veces lo que nos pasa es que nos hemos alejado de ellos y eso nos genera mucha frustración.

También plantea si realmente es necesario ser feliz, cuando se da por hecho en la sociedad actual…

Vivimos en un momento en el que nos han vendido que tenemos que ser felices porque sí y además demostrarlo en las redes sociales. Antes el éxito en la vida pasaba por tener un determinado coche, una casa, un tipo de ropa… Hasta que llegó un punto en el que tampoco eso era la felicidad. Ahora hay que demostrar públicamente que se es feliz, y compartirlo con imágenes de una alegría exagerada. Pero cuidado, que habrá temporadas que estaré bien y otras no tanto, simplemente porque la vida es así, un cúmulo de reveses. Por eso, vamos a aprender a potenciar las emociones agradables para sentirnos bien, pero también a generar estrategias para regular esas emociones, que son también intensas, pero menos agradables.

¿Muchas de las frustraciones que sentimos podrían responder a esa idea de felicidad sobreactuada?

Algunas de ellas sí y otras no. Una de las ideas que se trabajan en el libro es que no existen las reglas generales. La felicidad depende de muchas variables, entre ellas de la genética, las circunstancias que se atraviesan en cada momento y como se interpretan esas situaciones.

¿Qué papel juega el componente genético en la felicidad?

Lo que dicen los estudios realizados en gemelos monocigóticos es que el 50 por ciento de la felicidad depende de este factor. Un 10 por ciento estaría determinado, en cambio, por las circunstancias. Por eso es muy importante aprender que hay recursos y habilidades que permiten una capacidad de mejoría.

Para estar bien, ¿hace falta hacer grandes cambios en la vida?

Encontrarse bien va a estar dentro de nosotros mismos y dependerá más de qué estrategias vamos usando para regular las emociones desagradables y propiciar las agradables que de hacer cambio radicales. El impulso inicial nunca tiene que ser la huida. Hay que aprender a manejar las situaciones y, a partir de ahí, decidir qué hacer en adelante.

¿En qué consiste la aceptación?

Aceptar nunca significa resignarse. Es ser consciente de qué se puede cambiar y qué no. Una vez que sabemos identificar lo que no depende de nosotros y las emociones que nos genera (rabia, enfado, frustración…), el foco de atención había que trasladarlo a gestionar cómo me hace sentir esa situación.

¿Qué significa estar en calma con uno mismo?

Nos han vendido una idea de felicidad asociada en todo momento a emociones agradables de alta intensidad. Pero, en situaciones como la que estamos viviendo ahora con la pandemia, aflora con fuerza otra emoción, en esta caso de baja intensidad, que es la calma y la serenidad. La hemos dejado un poco apartada y eso no puede ser. Porque hacer cosas muy alegres está bien, pero eso no puede ser constante. A veces no hace falta estar haciendo nada más allá de quedarse en casa leyendo un libro, viendo una película, paseando en conexión con la naturaleza.

¿Somos esclavos de la felicidad?

Somos esclavos de las emociones fuertes. Hay muchas personas que repiten «yo no quiero vivir en una montaña rusa constante», pero la realidad es que están enganchadas a eso y tienen que aprender a vivir desde la serenidad. Es la llamada adaptación hedonista, que consiste en acostumbrarte tanto a lo bueno que luego el resto de cosas no se valoran. Un ejercicio para trabajarlo es agradecer lo que se tiene y no poner tanto el foco en lo que no se tienen.

¿Somos todos capaces de aprender a gestionar sus emociones?

Se podría decir que sí, la parte del cerebro que regula las emociones puede aprender a lo largo de toda la vida. Hay gente que tendrá más facilidad que otra por sus variables de componente genético, pero todas las personas pueden hacerlo. El problema es que no nos enseñan. Muchos adultos que pasan por mi consulta me confiesan: «si yo hubiera sabido esto antes, cuantos disgustos me habría ahorrado».

¿Existe el secreto de la felicidad?

El mayor enemigo de la felicidad es nuestro director de cine interior. A veces somos nosotros mismos los que nos montamos las películas mentales, e incluso series de varias temporadas, sobre cosas que realmente no han ocurrido. Hay que vivir más pegado al Planeta Tierra, donde pasan cosas muy desagradables, buscar la objetividad y el ser más realista. Puede que una situación sea muy difícil y compleja, pero hay que intentar manejarla y no caer en el victimismo.

FUENTE: Diario de Burgos

Convertir las rutinas en juego, una alternativa para educar sin estrés

Convertir las rutinas en juego, una alternativa para educar sin estrés. Colaboración con NiusDiario.es

Por Aldara Martitegui

Educar es exigente pero no tiene por qué ser una fuente de estrés

  • Hablamos con la psicóloga infantil Silvia Álava, coautora del libro ‘El arte de educar jugando’
  • Reflexionamos sobre la necesidad cada vez mayor de muchos padres de aprender a educar: solo con amor no basta

Una de las cosas buenas que ha traído la pandemia, especialmente esos primeros meses de confinamiento, ha sido el despertar de conciencia de miles de padres y madres que se encontraron de la noche a la mañana con la terrible sensación de no tener ni idea de cómo gestionar a sus hijos en esa situación.

La pandemia sacó a muchos padres de las inercias, automatismos y rutinas que hasta entonces les habían permitido sobrevivir en el día a día: de casa al cole, del cole a las extraescolares, luego un rato de pantalla en casa, baño, cena y a dormir…Así, un día tras otro, sin un plan de acción ni un propósito concreto; en el mejor de los casos con la única guía de los patrones educativos aprendidos de nuestros propios padres.

Tal vez este boom de publicaciones para padres que estamos viviendo en los últimos meses, responda a esa necesidad de aprender a educar con la que recientemente nos hemos dado de bruces tantos padres. “Estamos viendo publicaciones de todo tipo, explica la psicóloga infantil Silvia Álava, para que cada padre y madre pueda elegir con la que se siente más cómodo y cubra las necesidades que tiene en estos momentos su hogar”.

El esfuerzo que implica educar

Álava acaba de publicar junto a un equipo de 14 psicólogos El arte de educar jugando (JdeJ Editores y Actitud de Comunicación, 2021), una obra que ofrece claves, juegos y ejercicios para mejorar la vida familiar de forma lúdica, a la vez que estimulamos la inteligencia y atención de los niños, fomentamos su autonomía, autoestima, habilidades sociales y regulación emocional.

“Educar implica esfuerzo, implica tiempo, implica dedicación. Por eso, el juego es una de las cosas que hemos querido rescatar en el libro; aprovechar rutinas del día a día para hacerlo. Por ejemplo, vamos a hacer la compra y entonces trabajamos la función ejecutiva y la planificación de que tienes que hacer la lista, de que vas a ser el ayudante; y el momento del sueño para aprender a relajarnos y dormir; y el momento del baño con los bebés para hacer estimulación multisensorial. Hemos querido rescatar mucha rutina para que no sea una mayor carga de trabajo”.

Para que no sea una carga, una fuente de estrés y de frustración.

Tantos años pasando consulta, esta psicóloga infantil sabe lo importante que es para el correcto desarrollo del niño, el estado desde el que educamos los padres; quizás lo hacemos demasiadas veces desde la frustración por nuestro empeño en que los niños sean quienes nosotros queremos que sean y hagan lo que nosotros queremos que hagan.

Por eso es tan importante en todo momento conocer muy bien qué les podemos exigir a cada niño a cada edad (Silvia Álava, psicologa)

“Una cosa muy importante, explica Álava, es saber qué es lo que hacen los niños en cada edad. Tengo que entender que es normal que un niño de primero de infantil tenga una rabieta en la puerta del colegio y que le tengo que acompañar. Pero si es de primero de primaria, ahí tendré que utilizar otro tipo de estrategia. Es muy importante en todo momento saber qué es lo que podemos pedir a los niños en cada edad. Antes de los 3 o 4 años todavía no está madura esa red de control ejecutivo, es decir, el niño no va a saber salir de su rabieta solo, no tiene estrategias de regulación emocional. Necesita que tú, como adulto, le saques. A partir de los 3-4 años, empieza a madurar. ¿Qué es lo que vas a hacer entonces? Acompañarle y darle estrategias. Y según van creciendo, cada vez van a ser ellos más solos, aunque puede que necesiten de nuestra ayuda. Por eso es tan importante en todo momento conocer muy bien qué les podemos exigir a cada niño a cada edad”.

Ajustarnos a la edad del niño

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Esta necesidad de ajustarnos en todo momento a la edad del niño para saber qué le podemos pedir y qué no (y que tanto estrés nos puede quitar) nos lleva inevitablemente a otra necesidad: la de aprender.  Porque no debemos caer en esa falacia, insiste Silvia Álava, de decir que con amor todo se puede y todo va a salir siempre bien…

“El amor es imprescindible, porque si no tenemos amor y cariño, tenemos todas, pero todas las papeletas del mundo para que ese niño o esa niña tenga problemas a nivel de salud mental y muchos otros. Pero con amor solamente no basta (…) Por ejemplo, hablamos muchísimo de que no hay que sobreproteger a los niños, ¿por qué? Porque hay mucha investigación detrás que nos dice que los niños cuyos padres tienen un estilo educativo más sobreprotector, es decir son más permisivos, están muy encima, están como ‘¡ay que no le pase nada, ya se lo hago yo, si total, a mí no me cuesta nada’…pues es cierto que les quieren muchísimo, pero están malentendiendo el amor paternal o maternal y, al final, lo que están haciendo es que les están dotando de muchas menos herramientas, de muchos menos recursos. Y cuando esos niños son mayores ¿qué pasa? que desarrollan menos habilidades socioemocionales, que tienen una menor autoestima, que están más inseguros, porque no han aprendido a resolver las cosas por sí solos. Si el mensaje es ‘trae que yo te lo hago porque a mí no me cuesta nada, porque te quiero un montón’, el niño o la niña lo que interpreta es ‘tú puedes, yo no puedo’. Y esto es un mazazo para su autoestima”.

Qué tenemos que aprender los padres

Álava recomienda a los padres aprender técnicas y procedimientos que estén avalados centíficamente; que haya estudios detrás; que haya una evidencia de por qué hay que hacer las cosas de determinada forma. Un buen ejemplo sería el de cómo poner normas y límites hoy en día a los niños.

“Hay que poner límites, pero también hay que explicar las cosas. O sea, cuando hablamos de poner normas y límites ha cambiado el modelo. Podemos decir que a nosotros nos educaban en el ‘hay que hacerlo porque yo lo digo, porque soy tu padre’… bueno, pues esto hoy en día no funciona. Sabemos que funciona mucho mejor el ‘te explico por qué hay que hacerlo, igual que te explico que hay una norma que es por ejemplo que se cruzan los semáforos en verde porque si no viene un coche y te pilla. Te explico que en esta familia nos tratamos con respeto’ ¿por qué? porque nos queremos mucho…En todo momento la norma o límite está claro, pero está explicado, y además está explicado siempre en términos que los niños y las niñas puedan entender”.

Para que una terapia funcione con un niño, niña o adolescente, la variable que va a predecir el éxito es que la familia se implique (Silvia Álava, psicóloga)

Responsabilidad

Otra idea interesante que apunta la psicóloga infantil es que, como padres, debemos tener la humildad de reconocer nuestra responsabilidad si nuestro hijo tiene algún problema por el que necesite ir a terapia. Es muy habitual que los progenitores dejen a sus hijos en la consulta del psicólogo como el que deja el coche en el taller.

“Esto de decir, me traes al niño y ya te lo devuelvo con el cambio de aceite hecho, esto no funciona así. Nosotros siempre trabajamos con la unidad familiar, porque los primeros que necesitan ayuda, por lo general, son los padres. Y si hay un problema y tú sigues haciendo exactamente lo mismo, le podemos enseñar al niño técnicas, le podemos enseñar recursos, pero al final ¿qué es lo que pasa?, que el origen del problema muchas veces no lo vamos a poder trabajar. Entonces, la terapia en el área infantojuvenil, siempre se hace con la familia. Es decir, a los padres se les da pautas (…) Siempre hay una cosa que es fundamental y es que para que una terapia funcione con un niño, niña o adolescente, la variable que va a predecir el éxito es que la familia se implique. Cuando la familia no se implica y tú solamente puedes trabajar con el menor, muchas veces decimos que le ayudamos, pero que es un poco paliativo. Ese niño o niña va a estar mejor porque evidentemente le estamos ayudando, le estamos dando herramientas, de cómo ponerse las tiritas, le estamos diciendo un poco cómo manejarlo. Pero no es lo mismo cuando tú tienes la posibilidad de trabajar con todo el sistema y trabajar con los padres, porque si ellos no cambian, es muy complicado que cambie la situación”.

Juegos y rutinas

No siempre esos cambios tienen que venir de mano de la terapia. No siempre hay que esperar a que nuestro hijo tenga un problema para ponernos manos a la obra y aprender. Muchas veces basta con propuestas -como la que hace Silvia Álava en su último libro- de educar a través del juego, o mejor dicho impregnar de juego las rutinas diarias, con el propósito de educar; con el propósito de canalizar el amor y el cariño hacia donde mejor podamos contribuir al correcto desarrollo de nuestros hijos.

FUENTE: NiusDiario.es

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.