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¿Qué errores no debemos cometer en una separación cuando hay niños?

En la mayoría de los casos, son ellos, los hijos, los que más sufren cuando una pareja se separa… Son los daños colaterales cuando la brecha se hace insalvable…

Pueden llegar a vivirlo como una situación de abandono, sus figuras de referencia dejan el hogar, temen que ellos sean los culpables y que acaben por quedarse solos.

Nunca deben convertirse en el arma arrojadiza en medio de la separación, no pueden verse afectado el vínculo con su padre o con su madre.

¿Qué líneas rojas no debemos cruzar?

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Decálogo para educar con inteligencia emocional en familia

Las emociones son un integrante más de la familia y a pesar de que deberíamos hablar más de ellas, muchas veces es complicado manejar la conversación para que los niños aprendan sobre ellas. El papel de las familias en el desarrollo emocional de los hijos es fundamental y por eso las psicólogas Ruth Castillo Gualda y Silvia Álava Sordo, han preparado el libro ‘Inteligencia emocional en familia’ un manual para trabajar las emociones con los más pequeños.

La inteligencia emocional es un conjunto de destrezas y conocimientos relacionados con el procesamiento de todo aquello que sentimos. Desde pequeños, es muy importante trabajar en este campo desde la familia, el colegio, la calle… para que los niños aprendan a percibir, comprender y regular sus propias emociones.

De hecho, la educación socioemocional es el proceso de formación y conocimiento de las habilidades que permiten expresar, comprender y regular las emociones. El objetivo de esta educación es optimizar y promover el autoconocimiento, la toma de decisiones o la empatía.

‘Inteligencia emocional en familia’ (Ed. Síntesis) es un libro en el que las psicólogas Ruth Castillo Gualda y Silvia Álava Sordo profundizan en la inteligencia emocional y en la educación socioemocional para ofrecer un guía sobre el trabajo de las emociones con los niños.

En una entrevista para EFEsalud, la coautora del libro Silvia Álava nos explica y ofrece diez consejos fundamentales para educar con inteligencia emocional y trabajar en familia los sentimientos y mejores maneras de relacionarnos con nuestras emociones.

Son diez consejos que figuran en el libro a modo de conclusión.

“Las emociones son algo que no se puede reprimir”, afirma Silvia Álava.

1. Las emociones son un signo de fortaleza

Lo primero que debemos reconocer es que las emociones son un rasgo de fortaleza y no una debilidad como creen muchas personas. A lo largo de nuestra vida nos enfrentamos a situaciones complicadas en las que saber gestionar nuestras emociones será un punto a favor.

Además, la emociones son una fuente de información muy valiosa y según explica la psicóloga, no podemos reprimirlas porque representan todo aquello en lo que creemos o sentimos.

2. Todos podemos mejorar nuestra inteligencia emocional

Todos podemos mejorar nuestra inteligencia emocional y, por eso, es muy importante la educación de los niños desde pequeños.

“Cambiar nuestra mentalidad sobre la inteligencia emocional es clave para entender que independientemente de nuestra edad o características personales, todos podemos mejorarla”, destacan en el libro sus autoras.

3. Aceptar para poder manejar

Todas las emociones surgen por un motivo en particular. Para manejarlas de forma inteligente, debemos aceptar que forman parte de nosotros. En ocasiones ocultamos las emociones que nos hacen sentir incómodos o indefensos. En los casos donde la solución no es fácil o no existe lo mejor es aceptarlo y empezar a manejar desde ahí las emociones que estamos experimentando.

“Al final somos nosotros los que les tenemos que enseñar a los niños a entender sus emociones y para ello es importante que lo primero que tengamos claro es que nosotros también aceptamos y manejamos nuestras emociones buenas y malas”, explica la psicóloga Silvia Álava.

4. Expresar honestamente lo que sentimos

La expresión adecuada de nuestros sentimientos requiere buscar una respuesta equilibrada y acorde a nuestros objetivos.

“Tenemos la creencia de que nuestros hijos tendrán inteligencia emocional cuando sean capaces de no enfadarse, pero eso no es así porque siempre habrá situaciones en las que sus emociones les lleven al enfado y es normal “, explica Álava.

La experta afirma: “Tenemos que esforzarnos porque conozcan las emociones, saber cuáles son, ponerles una etiqueta, entender por qué las estamos siguiendo y aprender a convivir con ellas”.

“Son algo que no se puede reprimir, porque cuanto más las reprimimos o las negamos pueden incluso aparecer o transformarse en enfermedad de tipo psicosomática“, sostiene.

5. Identificar nuestros disparadores

A lo largo del libro, se explica que existen dos tipos de disparadores, por un lado los disparadores externos, que son aquellas cosas que suceden a nuestro alrededor como un cambio de planes, una noticia negativa o un comportamiento agresivo.

Por otro lado, los disparadores internos que pueden ser independientes de la situación que estemos viviendo y tienen que ver con nuestras creencias y nuestros pensamientos.

Debemos identificarlos para trabajar en ellos y, sobre todo, la especialista Silvia Álava resalta la importancia de distinguir entre las emociones y los comportamientos.

6. El lenguaje, nuestro mejor aliado

Las expertas están de acuerdo en que siempre deberíamos pedir permiso sutilmente a los niños para hablar de sus emociones.

En este sentido, hay que tener cuidado porque no le puedo preguntar al niño qué le pasa y pretender que me lo cuente al instante. Por ello, la psicóloga prefiere utilizar otro tipo de lenguaje y formular preguntas como: ¿Oye, quieres hablar de lo que te pasa? o ¿Te apetece hablar?

“Tenemos que pedir a los pequeños poco a poco permiso para entrar en su corazoncito”, añade.

Al comunicar sobre todo algo que sabemos que al niño no le va a gustar, es importante utilizar el lenguaje correcto.

“En español tenemos dos verbos muy importantes que son ser y estar y debemos usarlos correctamente. Es decir, si en un determinado momento el niño o la niña ha hecho algo mal, por supuesto hay que corregirlo, pero hay que hacerlo utilizando el verbo estar y no el verbo ser. El ejemplo sería: Oye, ahora en este momento no lo estás haciendo bien, o en este momento estás gritando a mamá“, explica Silvia Álava.

7. Estrategias para manejar lo que sentimos

La regulación emocional es la habilidad más compleja. Entre las técnicas que podemos enseñar a nuestros hijos destaca la de manejar el foco de la atención dirigiéndolo hacia aquellos aspectos de la situación que interesan y aprendiendo a reinterpretar el evento desde una mirada alternativa.

8. Potenciar un ambiente óptimo en familia

Compartir emociones no es fácil y por eso, es importante que los niños se sientan en un clima de confianza plena en el que desenvolverse mejor.

“Hay que crear un espacio para hablar, un espacio en el que nuestros hijos se sientan seguros. Muchas familias viven con prisas y el único momento que tienen para hablar es cuando están en el coche de camino al colegio o de vuelta a casa y esto hace que muchos niños no paren ni se sientan cómodos para hablar”, explica la psicóloga.

Una de las cosas que suelen recomendar los psicólogos y que las especialistas recogen en su libro, es defender las cenas en familia, donde podemos dedicar un tiempo para hablar sobre nuestras emociones y vamos a generar un dialogo tranquilo basado en la inteligencia emocional.

“Para crear un clima cálido y de confianza lo primero es saber qué espacio les da seguridad a nuestros hijos, cuándo es el mejor momento y en tercer lugar, proponer temas de conversación pero no forzarlos, ni convertirlos en un interrogatorio”, expone la experta.

9. Fomentar el vínculo con nuestros hijos

En el libro, las especialistas recomiendan:

  • Conectar, desde la mirada respetuosa, con el mundo interior de los niños.
  • Reflexionar a través de la comunicación.
  • Empoderar haciéndoles confiar en sus propias habilidades.
  • Atender permitiendo sus emociones y necesidades.

10. Somos el ejemplo

“Educar con inteligencia emocional es un reto que debe de estar presente en la familia. Para poder enseñar a los niños a manejar sus propias emociones, tienen que sentir que predicamos con el ejemplo y que como adultos nosotros también sabemos como controlar lo que sentimos” concluye Silvia Álava.

FUENTE: fsalud.com

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¿Sabes lo que es la dismorfia corporal? ¿Qué opinas sobre el uso de filtros en las fotos de las redes sociales? No te pierdas este vídeo si quieres saber cómo puede afectarnos y cómo evitar sus consecuencias.

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Pautas para fomentar el bienestar emocional de nuestros hijos

El Colegio Miramadrid organizó el pasado viernes una conferencia titulada con la reconocida psicóloga Silvia Álava para ofrecer pautas que ayuden a las familias a fomentar el bienestar emocional de sus hijos

El bienestar emocional de los hijos es una responsabilidad compartida entre la familia y la escuela. Es crucial que los padres y educadores trabajen juntos para garantizar que los niños crezcan en un ambiente emocionalmente saludable. Por todo ello, el Colegio Miramadrid organizó el pasado viernes una conferencia titulada ¿Cómo fomentar la salud emocional en familia? con la reconocida psicóloga Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud, y psicóloga educativa, para ofrecer pautas que ayuden a las familias a fomentar el bienestar emocional de sus hijos.

La escuela juega un papel esencial en la promoción del bienestar emocional de los niños. No es suficiente que los niños aprendan a leer, escribir y hacer matemáticas, también deben aprender a manejar sus emociones. Es por eso que el Colegio Miramadrid ha tomado la iniciativa de invitar a una psicóloga de alto perfil como Silvia Álava, para ayudar a las familias a entender cómo pueden apoyar el bienestar emocional de sus hijos. La iniciativa del Colegio Miramadrid ha sido muy bien recibida, con una asistencia de cerca de 200 personas, prueba evidente de la importancia que los padres dan a la salud emocional de sus hijos.

¿Qué es la salud emocional y por qué es importante?


Álava recordó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define la salud mental como un estado de bienestar en el que la persona es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera, y es capaz de hacer una contribución a su comunidad. En otras palabras, una persona emocionalmente saludable es alguien que puede manejar sus emociones, trabajar eficientemente y contribuir positivamente a su comunidad.

«La importancia de la salud emocional se ha hecho más evidente en los últimos dos años, debido a los desafíos sin precedentes que hemos enfrentado como sociedad. La pandemia, la guerra, la inflación, entre otros, han impactado profundamente nuestra salud mental, y nuestros hijos no son la excepción», explica la Dra. Álava.

El papel de los padres en el fomento de la salud emocional


Los niños todavía están aprendiendo a manejar sus emociones, y necesitan de los referentes adultos, para guiarlos en este proceso. Silvia Álava enfatiza que, como adultos, «tenemos la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos a regular sus emociones, mostrándoles cómo manejamos las nuestras», por ello «los padres deben convertirse en expertos emocionales para enseñar a sus hijos. Es esencial que nos tomemos el tiempo para entender y nombrar nuestras emociones. Al hacerlo, podemos reconocerlas y procesarlas, lo que resulta en una comunicación más saludable con nuestros hijos», explicó.

Aunque es importante reconocer y expresar las emociones, también hay que aprender a no dejar que consuman a la persona. «A veces, necesitamos desahogarnos, pero luego es importante seguir adelante y encontrar formas de sentirnos mejor. Detenernos, respirar y encontrar cosas que nos hagan felices puede ayudar a mejorar nuestro bienestar emocional».

Silvia Álava destaca la importancia de tener una buena red social como factor protector de la salud mental. «No se trata de la cantidad de amigos que tenemos, sino de la calidad de nuestras relaciones. Sentir que podemos confiar en ciertas personas cuando tenemos un problema tiene un efecto liberador».

Es vital validar las emociones de los hijos y mostrar comprensión. Esto significa reconocer sus sentimientos y ofrecer tranquilidad y apoyo, destacando sus fortalezas y esfuerzos. Se trata de «ilustrar la empatía reconociendo los sentimientos de la persona». La conexión con las emociones y la comprensión de las emociones de los hijos es un componente crucial de la salud emocional en la familia. Validar las emociones y distinguirlas del comportamiento es esencial.

Las actitudes que los padres tienen hacia sus hijos influyen en su comportamiento diario y su socialización en casa. Estas actitudes pueden tener efectos duraderos que van más allá de las etapas infantiles y de la niñez. Por lo tanto, es importante centrarse en cómo se reacciona en situaciones pequeñas, como recoger juguetes o estudiar, y reparar y corregir errores cuando ocurren.

La psicóloga aconsejó a los padres «fomentar la independencia y la toma de decisiones apropiadas para la edad en nuestros hijos. Esto significa prestar atención a sus sentimientos y brindar verdaderas muestras de afecto». No obstante, destacó que las reglas y los límites son fundamentales para fomentar la salud emocional en la familia. Estos deben ser decididos por los adultos responsables, no por los niños. Las consecuencias por infringir las reglas deben definirse claramente, sin recurrir al castigo.

Comprender el impacto de las emociones propias en los demás


Es crucial para fomentar la salud emocional entender el impacto que las emociones de cada uno tienen en los demás. La doctora Álava anima a enseñar a los niños a ser conscientes de las emociones que generan ayuda a desarrollar la empatía y la responsabilidad, así como a crear un ambiente de confianza en el hogar para fomentar la salud emocional en la familia. «Es necesario trabajar activamente en la confianza tanto con adultos como con niños», insistió.

Para finalizar la conferencia, que suscitó gran interés entre las familias del Colegio Miramadrid, Silvia Álava destacó la importancia de crear un espacio de escucha para niños y adolescentes. Las cenas familiares sin dispositivos pueden ser un buen momento para escuchar sabiendo que «debemos respetar los tiempos de conversación de los niños y no obligarlos a hablar». 

El Colegio Miramadrid es una cooperativa de profesores que ofrece educación desde infantil hasta bachillerato ubicado en la localidad madrileña de Paracuellos de Jarama y ofrece una educación concertada durante las etapas obligatorias que apuesta por un modelo plurilingüe y basado en la innovación, el deporte y el cuidado integral de sus estudiantes. 

Silvia Álava es Doctora en psicología por la Universidad Autónoma de Madrid, conferencista y escritora de varios libros, Con más de 21 años de experiencia, es psicóloga sanitaria, experta en psicología educativa y especialista en Psicoterapia. Es profesora universitaria, divulgadora científica y, además, colaboradora en medios de comunicación, autora de varios libros y miembro del consejo editorial de Éxito Educativo.

FUENTE: comunicae.es

¿Eres un padre o una madre ventrílocuo?

«¿Cómo te ha ido el día, María?». Y el padre de María responde: «Bien, ha ido bien, ¿verdad?» ¿Te suena esta situación? Preguntarle a un niño algo sobre él y que su padre o madre conteste por él.

Pues bien, esto es un patrón de comportamiento conocido como «padre o madre ventrílocuo». Es decir, un padre ventrílocuo es aquel que suele responder por su hijo en lugar de permitirle que se exprese y tome decisiones propias.

Y, ¿por qué es perjudicial para los niños este comportamiento? Por varias razones, entre ellas porque afecta a su autoestima. Al no tener la oportunidad de expresarse y tomar decisiones, pueden sentirse inseguros de sí mismos e incapaces.

Además, esta dinámica podría limitar su capacidad de resolver problemas y desarrollar habilidades sociales fundamentales.

Pantallas sí o no: “Lo que debería preocupar es el uso fuera de la escuela”

Por Pablo Gutiérrez de Álamo Periodista especializado en educación. Director de El Diario de la Educación. Antes en Periódico Escuela

Las peticiones de prohibición o de control de los teléfonos móviles en los centros educativos están creciendo en las últimas semanas. Varias autonomías ya los han prohibido, mientras diferentes expertos y estudios no ven problemas en las pantallas y piden mayor formación en su uso.

Según quienes intentan estudiar los efectos, sean positivos o negativos, de las tecnologías, todavía queda mucho por hacer. Mientras que parece que algunas cosas pueden ser perjudiciales, otras pueden ser positivas. Ayer mismo se publicaba en la revista Nature un metanálisis de 2.400 estudios previos con una población total de casi dos millones de jóvenes. Entre los muchos resultados cabría destacar el escaso impacto, en un sentido u otro, de buena parte de los estudios.

La revisión, firmada por una veintena de académicos y académicas, ha repasado decenas de efectos de las pantallas en la educación para llegar a determinar cosas como que el uso generalizado de pantallas puede tener un efecto negativo en el aprendizaje, también ver la televisión o los videojuegos. Eso sí, “si el uso de pantalla involucraba la visualización conjunta (por ejemplo, ver con un padre), o si el contenido de los programas de televisión era educativo, la asociación con la alfabetización era positiva y significativa al nivel de confianza del 95%”.

En cualquier caso, explican las y los autores de esta revisión, “todos los efectos creíbles relacionados con los resultados educativos fueron de pequeños a moderados. Las intervenciones basadas en pantalla diseñadas para influir en un resultado (por ejemplo, un programa informático diseñado para mejorar el aprendizaje) tendían a tener tamaños de efecto más grandes que las exposiciones que no estaban específicamente destinadas a influir en ninguno de los resultados medidos (por ejemplo, la asociación entre ver televisión y aprender)”.

Para el biólogo e investigador en psicología cognitiva de la memoria y el aprendizaje, Héctor Ruiz, la evidencia que tenemos hasta ahora en relación al efecto de las pantallas en el aprendizaje o en la salud mental da niñas, niños y adolescentes tiene todo que ver con el uso que se hace de los dispositivos, y no con estos en sí mismos. Para este experto, en los últimos tiempos se están confundiendo, en no pocos momentos, causas con efectos.

Correlación no es causalidad

Este es, para Ruiz, uno de los problemas fundamentales cuanto se oyen voces críticas en relación al uso de dispositivos y pantallas en los centros educativos y, en general, cuando su uso lo protagonizan niñas, niños y adolescentes (NNA).

Por ejemplo, cuando se dice que provocan desórdenes en el sueño o sedentarismo y obesidad entre las personas jóvenes. “La investigación dice que puede haber causalidad entre el sueño y las pantallas cuando las utilizas antes de ir a dormir, sobre todo, cuando se trata de redes sociales y videojuegos, que pueden provocar activación emocional”.

Dentro de estas situaciones, Ruiz asegura que no debe confundirse qué pasa dentro de la escuela y fuera de ella y llama a las familias a que piensen en los centros educativos como aliados a la hora de educar a NNA en usos apropiados de las tecnologías, no simplemente basados en el ocio y la distracción. La escuela “es el mejor aliado de las familias para enseñar a los niños a gestionar este tema, a desarrollar la competencia digital. Decirle a la escuela que deje de usar la tecnología y de educar en ella es tirar piedras sobre el propio tejado. Es en la escuela donde se hace esta labor”.

Otra de las confusiones entre correlación y causalidad estaría la idea de la pérdida de la atención. “Nuestra arquitectura cognitiva no cambia por dedicar mucho tiempo a una actividad -asegura Ruiz. Para que pasara eso necesitamos un proceso evolutivo”. Lo que sí ha cambiado es, dice este investigador, es la cantidad de estímulos a los que nos vemos expuestos, principalmente, por las redes sociales.

En este sentido, la psicóloga especialista en infancia Silvia Álava asegura que “si un adulto coge el móvil y no puede parar de utilizar las redes sociales por culpa del scroll infinito, imagínate un niño con cerebro no maduro, más ávido a estímulos novedosos” que, además no tienen descanso y sí mucha velocidad.

En este sentido, Ruiz comenta que uno de los mayores problemas en este sentido es que nuestro cerebro da mucha importancia a la información social, entre otras cosas por sentirnos parte de un grupo, sentirnos aprobados. Y las redes sociales, sobre todo, no dejan tiempo entre un estímulo y otro.

Familia

En las últimas semanas se han publicado diferentes informaciones sobre la petición de familias, muchas de ellas en Cataluña, para que de alguna manera se regule el uso de los móviles antes de cierta edad. La presión social que se ejerce sobre ellas y sobre sus hijas e hijos para que ya en los primeros años de la secundaria tengan acceso a la telefonía móvil, pone contra las cuerdas a muchas personas que no quieren tener que lidiar con estas cuestiones tan pronto y que entienden que hasta ciertas edades no es positivo que NNA tengan un móvil en las manos.

Silvia Álava tiene claro que no puede recaer toda la responsabilidad de estas cuestiones en las familias, que van ya sobrepasadas de muchas cuestiones. Por eso mira hacia las empresas multinacionales que desarrollan las redes sociales e incluso los videojuegos. “Necesitamos transparencia”, asegura. Una transparencia que pasa por algo parecido a lo ocurrido con los paquetes de tabaco. Debería avisarse de que los algoritmos que utilizan las compañías en muchos casos están basados en el “refuerzo intermitente”, muy similar, asegura esta psicóloga infantil, al que se utiliza en las máquinas tragaperras.

Además de esta transparencia, aboga por que las familias acompañen a sus hijos e hijas en su alfabetización digital. Que vayan mostrando cómo se utilizan, que aclaren que el teléfono es de la persona adulta y que, por lo tanto, se acompañe al menor durante su uso. “La tecnología no es mala, pero hay que aprender a utilizarla” y, para ello, Álava no solo mira hacia las familias, sino que, como Héctor Ruiz, ve en los centros educativos un aliado importante.

Álava también reclama que se haga caso de los códigos PEGI a la hora de decidir sobre el consumo de pantallas que hacen NNA. Recuerda que estos códigos no tienen relación, por ejemplo, con la dificultad de utilizar, por ejemplo, un juego, sino con el contenido al que se exponen. “Con el consumo de ocio digital somos permisivos y nos saltamos el código”.

En este sentido, también recuerda las recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría que establece que antes de los dos años de edad no debería haber contacto con las pantallas y entre los 3 y los 5 no debería llegar a la media hora diaria.

Educación

Para Ruiz una de las cuestiones clave es que la tecnología se use dentro del sistema educativo pero no como una sustitución del libro de texto, convertido en un PDF y proyectado en una pizarra digital o emitido por una televisión inteligente.

“Digitalizar un aula no es poner libros en pantallas”, asegura, sino tener la posibilidad de utilizar, cuando sea pertinente, dichas tecnologías. Tecnología que, además, no tienen porqué ser pasivas. “Entiendo a las familias que se quejan si llega el caso en el que se usa el ordenador en clase como si fuera un libro. “Si es así, bienvenida sea la queja, tenemos que exigir un uso más productivo” de los dispositivos.

Ruiz señala que las tecnologías al servicio de la educación pueden suponer tener al alcance de la mano la posibilidad de dar un feedback personalizado al estudiante o que el profesorado tenga información clave para poder tomar las mejores decisiones posibles.

Este experto entiende que la tecnología en educación debe tener un sentido, haber pensado en qué uso se le quiere dar y hacerlo de la manera más adecuada. “Forzar su uso no tiene sentido”, dice, “cuando no hace falta o cuando no tienes las herramientas adecuadas”.

Como recuerda, además, la escuela es el mejor aliado para que las familias puedan desarrollar una alfabetización para sus hijas e hijos. “Los profesionales de la educación se dedican a eso, a apoyar en uso responsable y productivo. A apreciar las TIC como herramienta de aprendizaje, no solo de ocio”.

Como señala Ruiz, (y quienes firman el estudio en la revista Nature), ya hace 5.000 años Platón ponía en boca de Sócrates la queja por el hecho de que la escritura, como tecnología, podría suponer una merma en la capacidad de memoria de los aprendizaje. “En el siglo XVI, publican en Nature, reinaba la histeria en torno a una nueva tecnología que amenazaba con ser ‘confusa y perjudicial’ para la mente. ¿La causa de tanta preocupación? La amplia disponibilidad de libros derivada de la invención de la imprenta”.

“Con la comida, recuerda Ruiz, hemos aprendido a autorregularnos, a elegir la ensalada en vez del azúcar o la grasa (en otros tiempos, tan importantes para la supervivencia). Vamos a tener que autorregularnos” en lo relativo al uso de las pantallas también.

FUENTE: eldiariodelaeducación.com

¿Puede el profesor quitar el móvil a mi hijo? Así se regula su uso en las aulas de nuestro país

Solo tres comunidades españolas lo prohíben en horas lectivas mientras se extiende una ola de padres ‘antimóvil’ surgido en un barrio barcelonés y el debate sobre la conveniencia o no del uso de las tecnología en clase permanece abierto

E. C. / E. P.

«No están preparados para las cosas que pueden ver». Con esta frase resumía la psicóloga infantil Silvia Álava la entrega temprana de un teléfono móvil a los niños. Saben utilizarlo pero no gestionar su contenido. Aplaudía así la decisión inédita del pueblo irlandés de Greystones, que alcanzó el pasado mes de junio un acuerdo para regular el acceso a las nuevas tecnologías de los menores de 12 años que residen en esta localidad de 18.000 habitantes. Las asociaciones de familias de los ocho colegios de Primaria del distrito firmaron un ‘código de no uso de smartphones’, que se traduce, básicamente, en que ningún niño del pueblo tendrá móvil propio hasta Secundaria.

En nuestro país, un grupo de padres del barrio de Poblenou, en Barcelona, encendió la mecha de una ola ‘antimóvil’ que ya recorre el resto de nuestro país. Crearon un grupo en Telegram para luchar contra el supuesto «consenso social» de establecer en los 12 años la edad para entregar un teléfono, muchos de ellos, como regalo de la Primera Comunión o cuando entran en el instituto. «Mi hijo cumplió 12 años el domingo y no tiene móvil ni lo va a tener. Pero en su clase lo tienen casi todos», fue uno de los primeros mensajes en este grupo, que aboga por no entregar un teléfono a los adolescentes antes, por lo menos, de los 16 años. Ahora, son ya miles de padres más los que participan en cuentas inspiradas en la misma idea en el resto de España.

El impacto negativo del móvil en la educación de los niños ya no está en discusión. El último informe de la Unesco sobre educación y tecnología asegura que «el mero hecho de estar cerca de un dispositivo móvil distrae a los estudiantes y tiene un efecto negativo en el aprendizaje». En el mismo sentido, el organismo internacional advierte de que «la percepción de los docentes es que el uso de tabletas y teléfonos dificulta la gestión del aula» porque frenan la atención de los alumnos durante las clases y fomentan el acoso escolar. Según un estudio del Instituto Nacional de Estadística (INE), el 85% de los niños de entre 12 y 14 años ya tiene móvil.

El debate del uso de la tecnología en las aulas lo abría Suecia este verano al frenar la implantación de su plan de digitalización en la escuela y aumentar la presencia de libros de texto en las aulas. Tomó la decisión tras conocer el retroceso sufrido en los resultados del examen europeo que mide la capacidad de comprensión lectora de los alumnos (PIRLS), en el que España ha quedado muy por debajo del país nórdico y de la media europea. «Los libros tienen ventajas para el aprendizaje que ninguna tableta puede sustituir», argumentó la ministra sueca Lotta Edlhom. Los expertos apuntan que la revolución digital se está haciendo muy rápido y sin contar con evidencias científicas sobre sus efectos en la enseñanza.

Pero, ¿y el uso del teléfono en las aulas? ¿Está prohibida su utilización? ¿Puede quitar un profesor el móvil a tu hijo?

Solo tres comunidades prohíben el uso del móvil en clase

La Comunidad de Madrid, Galicia y Castilla-La Mancha son las únicas comunidades autónomas españolas que tienen prohibido el uso de teléfonos móviles como mecanismo de comunicación en los colegios durante los periodos lectivos, mientras que en el resto de regiones son los centros los que limitan su uso.

No obstante, la Conselleria de Educación de la Generalitat catalana ha impulsado ya un proceso participativo, que comenzará la próxima semana, para regular el uso de los teléfonos móviles en los centros educativos y prevé que el nuevo marco regulador llegue a las escuelas en enero de 2024.

Este proceso será conducido por el Consell Escolar de Catalunya (CEC), que dará indicaciones al departamento para elaborar el marco regulador y que, una vez esté hecho, se enviará en enero a todos los centros educativos catalanas. Este nuevo marco regulador tendrá orientaciones claras para las escuelas y pretende homogeneizar los elementos de referencia que se deberán regular en los colegios sobre el uso del móvil.

Además, fuentes de la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias han explicado que la regulación del uso de dispositivos móvil en las aulas es un tema que está sobre la mesa en estos momentos y que se va a abordar, aunque cualquier decisión que se adopte la debatirán previamente con los centros, el profesorado y las familias, con el objetivo de que sea una iniciativa consensuada con la comunidad educativa.

Castilla-La Mancha fue la primera comunidad autónoma en prohibir el uso de estos dispositivos en los centros escolares. Así, la Ley de Protección Social y Jurídica de la Infancia y la Adolescencia de 2014 establece que los menores «no deberán mantener operativos teléfonos móviles ni otros dispositivos de comunicación en los centros escolares, salvo en los casos previstos expresamente en el proyecto educativo del centro o en situaciones excepcionales, debidamente acreditadas».

En la misma línea, esta ley regional señala que los menores «deben hacer un uso adecuado y responsable de las tecnologías de la información y la comunicación, preservando su intimidad y respetando los derechos de los demás».

Un año después, en 2015, Galicia prohibió el uso de móviles y dispositivos electrónicos durante los periodos lectivos. El entonces presidente de la Xunta de Galicia, Alberto Núñez Feijóo, destacó que prohibían el uso de teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos como mecanismo de comunicación durante los periodos lectivos«. »Excepcionalmente, los centros podrán establecer normas para la correcta utilización como herramienta pedagógica. La prohibición es expresa y taxativa«, zanjaba el popular.

Galicia quiere abordar una regulación más estricta

Aunque esta norma continúa en vigor, el presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, se ha mostrado esta semana partidario de abordar una regulación más estricta sobre el uso del móvil en las aulas y ha sostenido que la decisión debe ser «colectiva» y contar con el «máximo consenso posible».

El máximo mandatario autonómico sostiene que es una cuestión que se «debe hablar» para ver si se debe prohibir de una forma «mucho más taxativa». Así, sostiene que debe ser un asunto a abordar por los centros educativos con las familias para llegar al mayor consenso posible y «con racionalidad».

«Creo que es una cuestión a hablar, está encima de la mesa y creo que la tendencia mayoritaria es que debe regularse y no debe permitirse utilizar el teléfono al libre albedrío», defiende el presidente de la Xunta de Galicia.

Por su parte, la Comunidad de Madrid limitó el uso del móvil en los colegios al inicio del curso 2020/2021 «para mejorar el rendimiento académico y luchar contra el acoso escolar». Este cambio en la regulación madrileña incorporaba la prohibición expresa del uso de los teléfonos móviles y dispositivos electrónicos durante la jornada escolar, permitiendo, exclusivamente, su uso como herramienta didáctica o por razones de salud.

Esta medida, contemplada en la Estrategia integral para la Convivencia escolar y en el Plan de Ciberseguridad del Ejecutivo regional, afecta a todos los centros públicos y concertados

La prohibición del uso de los teléfonos móviles y otros dispositivos electrónicos en la Comunidad de Madrid establece un margen de autonomía de los centros para que, en su contexto y dentro de las normas de convivencia aprobadas, puedan permitir el uso de estos medios, de forma excepcional, en determinado periodos, o con fines didácticos, así como a aquellos alumnos que por razones de necesidad o excepcionalidad lo necesiten.

Los docentes pueden retirar los móviles a los estudiantes

Por ello, en los colegios madrileños se permiten estos dispositivos a los alumnos que los necesiten por razones de salud o discapacidad, conforme a lo dispuesto en la normativa de convivencia. Asimismo, los docentes y la Dirección de los centros educativos podrán proceder a la retirada de los móviles de los estudiantes que incumplan esta obligación, que les serán restituidos según la normativa aprobada por el centro.

Igualmente, la norma madrileña establece que los dispositivos de grabación de sonido o imagen que fueran empleados para atentar contra la intimidad de las personas o su derecho a la propia imagen, pudiendo ser los hechos constitutivos de delito, serán entregados a los cuerpos de seguridad o al Ministerio Fiscal.

En Europa, algunos países ya han optado por regular el uso de móviles en colegios e institutos. Por ejemplo, en Francia, en los centros que imparten enseñanzas hasta los 15 años no están permitidos; en Portugal está prohibido su uso en las aulas sin autorización del profesor mientras que, como norma general, en el resto de países no hay establecidas prohibiciones expresas sobre su uso.

Desde la Conselleria de Educación de Baleares explican que no tienen previsto realizar nuevas directrices al respecto y que la limitación del uso del teléfono móvil en los colegios forma parte de la autonomía de los centros educativos y cada uno elige cómo regularlo.

En la misma línea, la Consejería de Educación de la Región de Murcia señala que el uso del móvil concierne a la autonomía pedagógica de cada colegio y que se recoge en la Programación Anual del centro, donde se determina el uso de dispositivos digitales.

En Andalucía, cada centro educativo, dentro de su Plan de Centro, debe establecer normas para la utilización de móviles y otros aparatos electrónicos, así como los procedimientos para garantizar el acceso seguro a Internet del alumnado, también medidas para el fomento, la prevención de riesgos y la seguridad en el uso de Internet y las tecnologías de la información y la comunicación de los menores. De esta manera, la Junta apuesta por el uso de los móviles con «un fin pedagógico, como herramienta dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje en las distintas materias».

Las instrucciones de inicio de curso en Cantabria incluyen la no utilización del teléfono móvil en las aulas entre sus recomendaciones, una medida que, según el Gobierno regional, está teniendo «buena acogida en la gran mayoría de centros».

FUENTE: elcomercio.es

Libro recomendado: “9 reglas para una educación consciente”

Ayer se presentó en Madrid, en la sede de la editorial Toro Mítico, una de las obras corales más recomendables de este curso: “9 reglas para una educación consciente” con la presencia de su coordinadora, la psicólogas Úrsula Perona, sus colegas, Begoña IbarrolaSilvia Álava Diana Jiménez, y el fundador de Educar es TodoLeo Farache. El libro supone un compendio revelador que explora la esencia de la educación consciente y su impacto fundamental en el desarrollo de los niños. El libro, además, de los ya citados ha contado con la colaboración de destacados otros destacados autores como Rafa Guerrero, Marina Marroquí, Pedro García Aguado y Gabriel García del Oro, quienes aportan su experiencia en campos como la psicología infantil, la crianza, la educación y la divulgación.

El texto se presenta como una guía accesible y profunda que introduce al lector en las nueve reglas fundamentales de la educación consciente. Con un tono ágil y sencillo, pero respaldado por el peso teórico de sus colaboradores, el libro aborda temas cruciales, desde la importancia de cultivar una mentalidad abierta y curiosa hasta la necesidad de fomentar la empatía y el respeto hacia los demás.

Tal y como explicó Úrsula Perona en la presentación, el libro surge inspirado por el libro ’12 reglas para vivir del psicólogo’ Jordan B. Peterson, y se enfoca en un aspecto específico de la crianza consciente, ofreciendo conceptos, claves y resolviendo dudas. El enfoque va desde el amor y la felicidad hasta habilidades sociales, emociones, igualdad, educación positiva, prevención y pensamiento crítico. Esto proporciona a los lectores una visión completa y detallada de cómo implementar una educación consciente en la vida diaria.

El libro está dirigido principalmente a padres de niños hasta los 12 años, pero su relevancia se extiende a educadores y cualquier persona interesada en mejorar la forma en que enseñamos y aprendemos. Las herramientas prácticas y efectivas presentadas a lo largo del libro ofrecen estrategias probadas mediante anécdotas y ejemplos, permitiendo a los padres y educadores crear un entorno de aprendizaje más satisfactorio, enriquecedor y emocionante para todos.

Comprar el libro ‘9 reglas para una educación consciente’

FUENTE: exitoeducativo.net

¿Cómo hacer que nuestros hijos sean felices? «Educar es todo», vuelve a Madrid

Educar es todo es el mayor evento de educación de nuestro país.  

En él, expertos de reconocido prestigio, a través de ponencias de 20 minutos de duración, nos ayudan a reflexionar y resolver esas dudas que nos surgen a la hora de educar a nuestros hijos. ¿Te apuntas? 

5 horas, 8 expertos, 7 ponencias. Haz click en la imagen para comprar las entradas:

Redes Sociales y su Impacto en la Autoimagen Juvenil

En CaixaFoum de #Zaragoza

Jueves 2 de noviembre a las 18h

La sesión se centrará en analizar el papel de las redes sociales en la autoimagen de adolescentes y jóvenes, en cómo la conexión permanente, el postureo, las aplicaciones para retocar imágenes o el seguir a determinados influencers pautan las formas de estar online, condicionan la imagen que proyectan adolescentes y jóvenes en sus redes, afectan a su autoestima y aspiraciones sociales y personales, teniendo muchas veces una repercusión negativa en su salud mental.

A cargo de:

  • Santos Solano, doctor en Psicología e investigador del grupo ANOBAS de la Universidad Autónoma de Madrid. Sus proyectos y aportaciones se han centrado en temas como los TCA
  • Beatriz Romero, politóloga, feminista y activista de la diversidad. Es colaboradora y portavoz de WeLoversize, una comunidad online que lucha por el empoderamiento femenino

Moderado por:

  • Silvia Álava, psicóloga sanitaria, experta en psicología educativa, escritora y conferenciante. Es directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes y directora de formación de Aperta Consulting
  • Alejandro Gómez, investigador del Centro Reina Sofía de la Fundación Fad Juventud.

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