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La escuela en casa y las ilusiones infantiles marchitas. Colaboración con El País de Bolivia

Por Danitza Pamela Montaño

A la tarijeña Laura Bejarano la escuela le devolvió los útiles escolares y los libros de su pequeña hija de cuatro años. “Finalmente parece ser que ya los niños no volverán a las aulas” se dijo cuando los recibió.

Sin embargo, no aguantó derramar una lágrima, pues al repasar las primeras páginas de los coloridos libros vio algunos trazos hechos por su pequeña, y sintió rabia de que la primera experiencia escolar de su niña, no sea como la de muchos antes, llena de actos escolares, aprendizaje guiado por sus maestras y travesuras en el recreo.

Vio en los útiles escolares tantas ilusiones marchitas y expectativas que sintió frustración, así concluyó que de alguna manera esto afectará a su niña. Hasta ahora no hay fecha clara de retorno a clases y aunque está consciente en que esto es lo mejor no puede evitar la tristeza de ver como el tan esperado primer año escolar de su niña transcurre frustrado en medio de la pandemia.

Hoy la sala de su casa se ha convertido en prácticamente un aula de clases para su pequeña, pues es donde a diario de manera virtual Camila pasa matemáticas, lenguaje, inglés, educación física y música.

Admite que su nueva labor como madre y maestra no ha sido sencilla, pues le ha costado muchísimo compatibilizar los horarios del colegio con los de su trabajo y sus labores en casa. Más aún, hace su mayor esfuerzo en el afán de que su hija aprenda de la mejor manera posible, pese a los obstáculos de la cuarentena.

Los expertos aconsejan

Son muchas las madres que tienen este sentimiento y ante la incertidumbre del año escolar los expertos les dan ánimo y una serie de consejos para aquellos padres que hoy cumplen la función de maestros.

Así el pedagogo Miguel Ángel Bargueño señala que es importante establecer rutinas, pues éstas aportan seguridad a los niños; “la repetición de tareas refuerza hábitos”, señala.

La psicóloga infantil Silvia Álava, quien además recomienda hacer partícipes a los hijos de las nuevas reglas de la casa, aconseja “Diseñar con ellos una tabla de horarios, en una simple cartulina, dice que esto les ayudará a ver que han colaborado en su elaboración, y no como algo impuesto. Así, los acatarán más fácilmente”, señala.

“Después de levantarse y desayunar, es momento de ponerse a estudiar”, dice Álava, quien incluso es partidaria de incluir la pausa del recreo para que tengan un rato de esparcimiento. “Pueden comer una merienda similar al que toman en el colegio”, añade.

En esa idea la revista de Salud y Educación Consumer Eroski reincide “Las rutinas las necesitamos todos, desde los niños a los mayores. Es muy importante mantenerlas, de cara a una mejor organización. Debe haber ratos para estudiar, para jugar, para comer, para hacer ejercicio, para dormir. Con cierta flexibilidad, ya que en casa se dispone de mucho tiempo”.

Los expertos recomiendan que a los niños les debe quedar en claro que no están de vacaciones. Según Consumer, un documento de la Universidad de Granada con recomendaciones para estudiar en casa durante la pandemia propone “alternar estudios que requieren más esfuerzo cognitivo (memorizar, asimilar, comprender) con actividades menos intensas (hacer lecturas, notas marginales, esquemas y resúmenes, etc.)”.

Un papel más activo de los padres

A menudo escuchamos que los padres no deben hacer las tareas con los hijos, sino asegurarse de que los hagan. ¿Requiere esta situación una mayor implicación por su parte? Laura opina que sí y los expertos coinciden.  “Los niños, sobre todo de los primeros años son muy dependientes de los padres. Necesitan la ayuda de ellos para manejar plataformas digitales”, explican.

En cualquier caso esa implicación paterna y materna en la educación de los hijos no debería limitarse al cumplimiento de tareas docentes. Pueden dedicarse otras franjas de la jornada a acometer labores tan imaginativas como divertidas, de las que también aprenderán.

La psicóloga tarijeña Margot Castillo afirma que será importante también crear tiempos de estimulación a la creatividad, de reforzamiento de las tareas escolares mediante el juego. “Ánimos mamás y papás, esto en algún momento pasará. Debemos poner nuestros mayores esfuerzos en la educación de nuestros niños y apoyr la labor de los maestros que también enfrenta un gran reto”, concluyó.

ESPACIO

Un lugar para el estudio en la casa

El profesor tarijeño Marcos Téllez aconseja que aunque no en todas las casas hay un espacio o una oficina destinada al trabajo es importante disponer de una zona exclusiva, pues esto alejará a los niños de las distracciones. Debe estar ordenado: hacer hueco a los libros de texto entre una montaña de ropa o junto a enseres de cocina dificultará la concentración. “Aunque sea un espacio temporal póngale su toque, personalícelo con cosas que le gusten a su hija o hijo”, aconseja el profesor Marcos Téllez.

FUENTE: ElPais.bo

¿Necesito buscar culpables? Colaboración con Padres Y Colegios

Seguro que todos conocemos personas que cuando no se encuentran bien, cuando las cosas no ocurren como a ellos les gustaría, o incluso, en situaciones extremas como las que vivimos por el confinamiento debido al coronavirus, se obsesionan con buscar a un culpable.

¿Qué ganamos con esta actitud?

La respuesta es contundente: NADA. Incluso es algo nocivo para nuestra salud:

  • Cuando ponemos el foco en buscar quién tiene la culpa estamos generando emociones desagradables, tanto en nosotros, como en los demás.
  • Mi atención se centra en lo que los demás hacen o dejan de hacer,por tanto, en lo que no depende de mí, lo que me deja muy poco margen para la acción y para resolver la situación.
  • Generamos una actitud de victimismo, que es justo la contraria a la necesaria para favorecer la resiliencia, o lo que es lo mismo, crecer ante la adversidad.
  • No nos permite aprender de la situación, porque estamos externalizando cualquier tipo de responsabilidad o acción de enmienda por nuestra parte.
  • Nos impide la posibilidad de crecer como personas,de sacar de la adversidad una mejor versión de nosotros mismos.
  • Cuando nos centramos en criticar a los demás, sin aportar nada constructivo, sin dar un feedback de lo que creemos que se hizo bien, corremos el riesgo de convertirnos en personas tóxicas, dado que generamos emociones desagradables en los demás.
  • Y el problema es cuando, además, enseñamos a los niños a buscar los culpables fuera, en lugar de aprender del error y a reflexionar sobre qué pueden hacer ellos para solventar la situación.

Es cierto que muchas veces la situación es complicada, mucho más de lo que nos gustaría, y que nosotros no somos los que hemos originado el problema, lo que facilita el proceso de búsqueda los culpables, así que…

¿Qué podemos hacer?

1. Reflexiona sobre la situación¿qué puedes hacer tú para mejorarla?

2. Céntrate en tu área de acción.Es decir, en las cosas que dependen el 100% de ti.

3. Aparta todas las cosas que no dependen de ti, las que tienen que ver con la sociedad o con personas que ni siquiera conoces.

4. Si necesitas pedir ayuda, pídela.

5. No fomentes el rencor. Imagina que por cada persona que le guardas rencor por lo que hizo, te dijo, o por lo que te hubiese gustado que hiciera, es una piedra que cargas en tu mochila. ¿Estás dispuesto a cargar con ese peso?

6. Trabaja el perdón, es la mejor fórmula para no buscar culpables y generar rencores.

Todo esto es necesario trabajarlo con los niños

No nos podemos olvidar de que, tal y como hemos comentado varias veces, los niños aprenden por modelado, es decir, copian a sus adultos de referencia, que principalmente son sus progenitores y sus maestros.

Hay muchas situaciones en el día a día para ponerlo en práctica. Por ejemplo, cuando nos cuentan que han discutido con un amigo, o que han tenido un problema en el recreo, o en una conversación online entre amigos… ¿qué podemos hacer en esos casos?

1. Escuchar atentamente a tu hijo su versión, sin interrumpir su discurso.

2. Ponte a su altura. Si hace falta agáchate o siéntate a su lado para que se sienta escuchado.

3. Una vez que nos haya contado lo ocurrido, pregúntale cómo se ha sentido.No te conformes con una respuesta del tipo “bien” o “mal”, sólo nos está diciendo si lo que siente es agradable o desagradable. Pregúntale por la emoción en concreto.

4. Si no sabe decirnos cómo se siente, puedes probar a decirle “yo creo que por lo que me cuentas te sentiste decepcionado, porque tú esperabas que tu amigo te dejase jugar con él, o porque te hubiese gustado que tu amiga te hubiese invitado a su casa el fin de semana…

5. Una vez que ya sabe cómo se siente, es el momento de trabajar la empatía, preguntarle cómo cree que se ha sentido su amigo. En estas situaciones muchas veces los niños piensan que su compañero ha hecho algo adrede para hacerle sentir mal, cuando en absoluto ha sido así.

6. También es importante que les invitemos a reflexionar sobre cómo ellos han hecho sentirse a los demás. No sólo poner el foco en nosotros mismos, y sobre todo ayudarles a entender que estar enfadado con alguien no justifica decirle o hacerle algo que le haga daño, porque podemos hacerle sentir mal.

7. Buscar entre los dos la mejor solución posible, desde pedir perdón, invitarle a volver a jugar con nosotros… Se trata de que los adultos seamos un modelo conciliador, en el que todos hacemos por solventar la situación.

8. Nunca educar en el resentimiento. En ocasiones somos los propios adultos los que llevamos la cuenta de las “faenas” o los “feos” que un determinado niño ha hecho a nuestro hijo y sin querer estamos buscando un culpable y haciéndole a él la víctima. De esta forma no fomentamos que adquiera empatía ni habilidades sociales.

9. Ayudarle a que se capaz de expresar a sus amigos cómo se ha sentido en esa situación en concreto. Utilizando en todo momento fórmulas asertivas, respetando los sentimientos y las opiniones de los demás, pero no quedándose callado.

Se trata de enseñar a los niños a fomentar el pensamiento crítico, pero desde la iniciativa personal y viviendo cada situación como una nueva oportunidad para aprender.

FUENTE: PadresyColegios.com

Curso online: Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos.

En el presente curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma práctica aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

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Consigue que tus hijos sean felices

Presentamos la Vídeo-Guía #AprenderJugando

Los niños pasan mucho tiempo jugando. Jugar no es sólo divertirse, cuando los niños juegan están aprendiendo y se consolidan muchos procesos cognitivos. A través del juego se adquieren conocimientos, valores, además de generarse emociones agradables.

Queremos que los niños y niñas aprendan lo máximo posible, que no se retrasen en el colegio, que sigan el ritmo impuesto por el centro educativo, y en ocasiones se nos olvida que muchos aprendizajes se pueden realizar a través del juego.

La neuropsicología nos muestra que el aprendizaje se consolida mejor a través de las emociones agradables. Pensar que los niños tienen que sufrir o pasarlo mal para aprender no tiene ninguna base científica. Lo que se aprende jugando se retiene y se reproduce mejor.

Seis grandes beneficios del juego infantil:

  1. Cuando los niños juegan, adquieren autonomía, dado que según van creciendo les iremos pidiendo que cada vez se entretengan solos durante más tiempo, que sean ellos quienes decidan a qué jugar y que sean capaces de dirigir su juego.
  2. El juego aumenta la seguridad de los niños y la confianza. Ellos son los que dirigen el juego y conocen las reglas, lo que hace que se sientan líderes y capaces.
  3. El juego también sirve para desarrollar la autoestima, dado que los niños aprenden a conocerse, saber cuáles son sus fortalezas y cómo mejorar sus habilidades.
  4. A través del juego también se desarrollan habilidades sociales, especialmente en las interacciones grupales, ya que hay que aprender a negociar, a ceder, a seguir las reglas… todas ellas habilidades esenciales en la vida adulta.
  5. El juego sirve para desarrollar múltiples procesos intelectuales, como el razonamiento lógico y abstracto, la memoria, la atención, la organización espacial, la función ejecutiva…
  6. Muchas de las competencias emocionales necesarias para tener éxito en la vida se pueden desarrollar a través del juego.

Conociendo los beneficios del juego, ¿a qué esperar para aprender jugando? Descárgate gratis nuestra vídeo-guía #AprenderJugando:

#Vídeo. La importancia del juego simbólico

El juego simbólico es algo especialmente importante a partir de los 3 o 4 años. En esos momentos los niños:

  • Están representando una situación imaginaria.
  • Desarrollan sus habilidades sociales, competencias cognitivas y también competencias emocionales.

Posibles problemas del sueño durante el confinamiento y pautas de mejora. Colegio Oficial de Psicología de Madrid

Os adjunto mi participación en la serie de «píldoras psicoeducativas para el confinamiento» que ha puesto en marcha el Colegio Oficial de Psicología de Madrid: recomendaciones y consejos prácticos para manejar las dificultades de sueño en niños y adolescentes.

Pincha aquí para ver el resto de colaboraciones:

La enseñanza «online» a examen en 10 preguntas. Colaboración con El Diario Vasco

Los que dan clase y los que estudian ponen nota a esta forma de estudio que nos ha impuesto la cuarentena.

Por Yolanda Vega.

El confinamiento nos está poniendo a prueba de muchas formas. Y la enseñanza ‘online’ que han tenido que improvisar profesores y chavales está suponiendo un reto tecnológico y un pulso a la paciencia. Como va para largo –ya se ha advertido que los colegios serán los últimos que recobren la normalidad– aprovechamos las vacaciones de Semana Santa y estos días ‘sin deberes’ para examinar este sistema de enseñanza puesto en práctica sobre la marcha. Guillermo Bautista, profesor de Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC e investigador principal de Smart Classroom Project; Silvia Álava, psicóloga del área Infantil del gabinete Alava Reyes (Madrid); y un puñado de estudiantes ponen nota a esta forma de estudio.

PREGUNTA 1 -> ¿Cuántas horas deben dedicar al estudio en casa?

Silvia Álava: Ojo, no son deberes. Son clases. Pero vamos a ser realistas, no van a poder estar tanto tiempo como en el colegio. Hasta los 8 años con que dediquen 20 minutos a cada asignatura sería suficiente, hora y media en total sin contar descansos. Y solo por la mañana. A partir de esa edad podrían llegar a 40 minutos por materia.

PREGUNTA 2 -> ¿Qué asignatura es más complicada de enseñar online?

Guillermo Bautista: Las que requieren manipulación física, trabajo de campo o contacto con la realidad. En Infantil y Primaria las que requieran equipamiento de laboratorio o las relacionadas con el arte, la música, etc. Especialmente puede ser complicado para algunas especialidades de las enseñanzas profesionales.

PREGUNTA 3 -> ¿Hay que mantener el recreo?

Silvia Álava: Sí, entre asignatura y asignatura hay que dejar un descanso de unos quince minutos, y en mitad de la mañana hacer uno más largo, de media hora, como el que tienen en el colegio. Es buena idea darles algo de almorzar, alguna fruta, para mantener en la medida de lo posible el ritmo habitual y llenar la mañana.

PREGUNTA 4 -> ¿Algunos padres están haciendo de ‘profes’…?

Silvia Álava: Si tu hijo tiene 7 años te quedas a su lado mientras hace el primer ejercicio, pero el segundo lo hace solo. Tampoco hay que ir de perro policía. Nos obsesionamos con la cantidad de materia que meten al cerebro, con que mi hijo llegue al nivel de sus compañeros, pero hay que resolver las necesidades emocionales de los niños.

PREGUNTA 5 -> ¿Qué edades van a acusar más esta ‘pérdida’ de curso?

Guillermo Bautista: Los cursos de la ESO son los más delicados, pero incluso más en clave de rutinas, disciplina, interés por lo que se les plantea en línea, etc. Los más pequeños tienen el juego y el aprendizaje muy vinculado y se puede seguir haciendo en casa. Y los que tienen cerca la Selectividad pueden seguir estudiando en el entorno virtual.

PREGUNTA 6 -> Y la vuelta al colegio…¿cómo se hace?

Silvia Álava: No vale llegar y decir: ‘Abrid el libro por la página 35’. Los chavales necesitan recuperar el ritmo, y va a ser más difícil que en septiembre, porque no es igual llegar relajados del verano que haber vivido una situación de impacto emocional como esta. Hay que hablar de lo que ha pasado, en asambleas, en redacciones, en dibujos…

PREGUNTA 7 -> ¿Cómo se puede recuperar lo perdido?

Guillermo Bautista: No hay que pensar en clave de ‘lo perdido’. No pensar en ‘temario’ y sí en competencias. No sólo se aprende escuchando al profesor, sino planteando buenas actividades de aprendizaje, y en la distancia se puede hacer. También hay situaciones positivas: niños que están muchas horas con sus familias y normalmente no pueden.

PREGUNTA 8 -> ¿Una enseñanza positiva a sacar de todo esto?

Guillermo Bautista: Quizás esta sea una oportunidad de plantearnos más la educación y el aprendizaje. Centrándonos en el que aprende, pensando en clave de qué tenemos que hacer como profesores para provocar el aprendizaje, y no tanto en clave de qué hacemos o decimos los docentes durante la clase para que los niños aprendan

PREGUNTA 9 ->¿Cómo llevan las tareas los más pequeños?

Laura (4 años): Mi hermana Olga me ha enseñado a leer y escribir y me ha puesto notas. Dice que hago todo bien pero que me porto regular. Algunos días hago fichas del cole y la que más me ha gustado es hacer un sol con papelitos de colores y pegamento. También me pone contenta escribir carteles. Uno pone: ‘Estop por pasar’, para que la gente no entre en mi habitación, y he hecho otro que pone ‘Mami la reina’.

Mauro (8 años): Lo que más me gusta es hacer matemáticas. El resto de las tareas las hago pero me cuesta concentrarme porque estoy pensando en jugar a la consola, que es lo mejor de estar encerrado. Estar con mis padres más tiempo también está muy bien, pero no me gusta que me expliquen las cosas de clase. Prefiero preguntar a los profesores.

Martín (10 años): Yo creo que tenemos demasiados deberes. Está bien tener porque si no el siguiente curso se nos hará más difícil, pero a veces me siento agobiado. Lo que más me gusta son los vídeos de gimnasia porque me parecen divertidos y los hago con mi hermana y a veces con mis padres, porque como estamos encerrados nos movemos muy poco. 

Aitor (13 años): Al principio se hace raro ver al profesor por el iPad pero luego te acostumbras. Es mejor la clase real porque puedes preguntar más fácilmente las dudas. Lo peor es que, como parece que no nos van a hacer exámenes, nos ponen más deberes. 

PREGUNTA 10 ->Y los mayores… ¿cómo se apañan estudiando desde casa?

Nora (15 años): No me gustan las clases ‘online’ porque es un lío. Cuesta más entender y seguir las materias y suele haber más interrupciones, muchas veces por problemas con la conexión. Una hora de clase por videollamada es como 30 minutos de clase normal. Hay asignaturas que son más fáciles de seguir pero en otras, por ejemplo matemáticas, se hace muy complicado

Pablo (18 años): Estudio un grado Superior de Automoción. La Formacion Profesional trata de formarte para desempeñar un trabajo, así que las prácticas son muy importantes. Con los estudios ‘online’ avanzamos toda la teoría para que cuando regresemos podamos desarrollar estos conocimientos en el taller. 

Jon (21 años): En Biología nos hemos perdido salidas de campo interesantes. Pero las clases vía telemática se siguen sin problema, y los profesores suelen estar disponibles por correo. Nos preocupa qué va a pasar con los exámenes, cómo nos van a evaluar. Lo que sí me ha supuesto mayor inconveniente es el Trabajo Fin de Grado. Lo hacía en un laboratorio y he tenido que cambiar de tema.

FUENTE: diariovasco.com

¿Cómo salvar la convivencia familiar en estos días de cuarentena?

En este vídeo os propongo algunos consejos salvar la convivencia familiar en estos días de cuarentena:

  • Establece las normas y los límites.
  • El respeto siempre debe estar presente.
  • Crea un clima de confianza para poder comentar cómo nos sentimos.
  • Intenta mantener los horarios y las rutinas.

«La isla de las tentaciones» también conquista a niños. Colaboración con el diario ABC

El «reality» ha sido visto, al menos un minuto, por casi dos millones de menores. Los progenitores son los responsables

Por Ana I. Martínez

Los datos son los siguientes: el 28,6% de los niños con edades de entre 4 y 12 años ve «La isla de las tentaciones», un «reality show» que se emite en «primer time» los martes y jueves en Cuatro y Telecinco, respectivamente, según los datos de audiencias facilitados por Barlovento Comunicación. Para quien no conozcan este programa líder para adultos y que empieza sobre las 22:45 horas, se trata de una producción protagonizada por cinco parejas que se someten a una «prueba de amor definitiva» mientras se alojan en dos lujosas villas de República Dominicana. En ellas, conviven por separado los participantes, los chicos por un lado y las chicas por otro. Pero no están solos: comparten su día a día con un grupo de 20 solteros -10 chicas y 10 chicos, respectivamente- que también desean encontrar el amor. Las infidelidades, las dudas o los celos son algunos de los ingredientes infalibles en una trama que mantiene en vilo a millones de espectadores.

Audiencias

Estos han sido los datos de audiencias que se han dado a conocer en las últimas semanas y que han puesto en alerta a la sociedad. Y es que el total de menores que han visto al menos un minuto de este programa en televisión asciende a 1.854.200, de los cuáles 298.000 tienen entre 4-6 años, 250.000 entre 7-9 años y 297.000 entre 10-12 años. Aunque la audiencia media se sitúa en 84.000 menores, los niños apenas protagonizan el 3,3% de la audiencia total del programa. Según los datos facilitados por Barlovento Comunicación, la mayoría de los menores (87%), han visto « La isla de las tentaciones» acompañados de sus familiares. Solo el 17% lo han visto solos.

Análisis de cifras

Pero, ¿cómo se deben interpretar estos datos? ¿Cuál es el papel de las familias? Para Daniel Aranda, Profesor de Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), estos datos de audiencia deberían ser profundamente analizados. «Se necesita un estudio aparte que vaya más allá de los puros índices de audiencias, cuyas cifras son las únicas que interesan a la cadena porque, cuanto mayor sea el número, mayores serán los ingresos», explica el experto. De hecho, Aranda subraya que «el total niños que hay en España de entre 4 y 12 años es de 1.690.000. Y los datos dicen que son 84.000 los que lo ven. Por tanto, la mayoría está durmiendo».

Por otro lado, destaca que, a pesar de los números puros, convendría averiguar cómo interpreta la audiencia este contenido y saber si se produce o no una resignificación del mismo, tal y como pasó con «Confianza Ciega», un programa emitido en el año 2002, muy similar a «La isla de las tentaciones», del que la audiencia se reía. Es decir, el programa no era visto como un espacio en el que se analizara el amor o las relaciones de pareja sino que era percibido con humor y «se generaban burlas a través de las redes sociales, como está pasando ahora con este ‘reality’».

Valores familiares

Lo que sí está claro es que es responsabilidad de los padres saber qué consumen los niños y cuándo. «Los progenitores son quienes deben encargarse de que el menor duerma las horas que les corresponde», añade el docente. «Deben pensar si un niño de 12 años tiene que estar a las 23:00 horas viendo la televisión –continua–. Los tutores legales, las familias, deben replantearse qué quieren pero se delega mucho. Hay que tomar responsabilidad como adultos y que el consumo vaya en relación con los valores de cada familia».

No hay que olvidar, además, que la televisión no es la plataforma por la que las nuevas generaciones se inclinen. «La percepción de los menores con respecto a la televisión, según los últimos estudios, es que se trata de un medio de comunicación que se consume en grupo y familia y, además, viene determinado por el gusto de los mayores, que se reúnen para verla», recuerda Aranda. «Otra cosa -añade- es debatir sobre la calidad que la televisión ofrece».

El desarrollo del menor

Tampoco se debe olvidar que los menores «de hasta los 6 años, aproximadamente, no distinguen la realidad de la ficción», explica Silvia Álava, psicóloga educativa. Además, cuando se trata de un «reality», la confusión en los menores es mayor «por el propio formato del programa», cuenta Álava. «En un programa de telerrealidad –continua– se vende algo que supuestamente ‘es real’ y eso hace que niños, e incluso algunos adultos, crean que es así». Por eso es más importante que nunca el papel de la familia. «Los menores carecen, además, de sentido crítico», recuerda.

Las investigaciones más actuales sobre la audiencia infantil destacan el papel de los progenitores como máximos responsables a la hora de contextualizar al niño el contenido que ve o consume para evitar un impacto negativo en su desarrollo. «Los padres tienen que pensar en qué tipo de educación y valores quieren dar a sus hijos», insiste la psicóloga, y «analizar si lo que ven en televisión encaja con dichos preceptos».

Porque, además, «La isla de las tentaciones», para Aranda, refleja problemas «muy conservadores». El espacio plasma cómo «un chico y una chica tienen que estar juntos. Todos son heterosexuales y blancos, y no creo que sean representativos de la mayoría de la población española». De hecho, «si no fueran heterosexuales, blancos y muy guapos, no generarían audiencia», subraya el docente de la UOC.

Pero ese tipo de mensajes pueden llegar a ser interiorizados por los menores, ya sea a través de la televisión o de cualquier otra plataforma. Por eso urge más que nunca que las familias controlen su exposición a contenidos inapropiados como la violencia o el sexo.

Para Álava «la educación sexual-afectiva debe empezar desde pequeños, aprovechando las situaciones de la vida cotidiana para comentarlas e ir normalizando la situación». La experta recuerda que la educación sexual no va sola, sino que siempre debe ir acompaña del afecto, porque es necesario incluir los valores en el sexo.

FUENTE: Diario ABC

Buenas notas, hacerse la cama… lo que la paga no debe comprar. Colaboración con El Diario Montañés

La asignación semanal a los niños es útil para enseñarles a gestionar el dinero, pero puede crear monstruos si se da como un premio por cosas que no deben ‘pagarse’

Por SOLANGE VÁZQUEZ

Si usted está ya en la edad adulta, seguro que en la infancia escuchó de boca de sus padres la siguiente pregunta: «¿Pero tú te crees que soy el Banco de España?». Esta joya de los aforismos ‘viejunos’ resume muy bien la filosofía que hace décadas tenían los progenitores respecto al dinero que se daba a los peques: si pedías algo al margen de tu asignación, tenías muchas probabilidades de recibir un no por respuesta. Ahora, sin embargo, padres y madres debaten mucho sobre si hay que ser más flexible y sobre el concepto de paga semanal, que para algunos está trasnochado.

Cada casa tiene su fórmula, pero, desde el punto de vista de la psicología, los expertos sí recomiendan que se les dé a los peques una pequeña cantidad. Se puede empezar con una hucha cuando son pequeñitos, pero «en torno a los ocho años ya se les puede dar una paga para que la gestionen», explica Silvia Álava, psicóloga del gabinete madrileño Álava Reyes. La otra opción, la de financiarles «a demanda», puede crear monstruos… y analfabetos monetarios, que viene a ser parecido. «Si aprenden que, cuando quieren algo, se les da, van a creer que pueden tener todo de inmediato -alerta Álava-. Y, si no comprenden el valor del dinero de pequeños, llegan a la edad adulta sin tener ni idea, cargándose de deudas, pidiendo microcréditos para vacaciones o cosas que no son necesarias…».

¿Cómo intentamos evitar este desastre desde la infancia? Dándoles a los niños y niñas una paga «ajustada», porque «si se ven con mucho dinero va a haber un problema». Vamos, que no le dé para muchas alegrías y que les obligue a priorizar… y, sí, a prescindir de cosas. «Tienen que aprender a elegir, la vida al final consiste en hacer elecciones constantemente -indica la psicóloga-. Deben saber, por ejemplo, que si se gastan su dinero en chuches, igual no les queda luego para cromos». ¿Y cuál es la cantidad adecuada? Por supuesto, depende de la edad y de la zona donde viva la criatura: «En una ciudad gastan más que en un área rural».

Otro beneficio de la paga es la demora de la recompensa. Si los niños y niñas quieren algo de cierto precio y tienen que ahorrar un poco para conseguirlo, «ganan en autocontrol, ya que la respuesta gratificante no es inmediata». Desaparece ese ‘lo quiero y lo quiero ya’ que tantas pataletas causa. «Si se hace así, ocurre un hecho curioso… te dicen ‘¡quiero estoooo!’. Pero tú le contestas ‘vale, pero lo pagas en tu dinero’. Entonces saltan, ‘ay, pues ya no lo quiero’», argumenta la psicóloga. Eso hace que sean menos consumistas, más reflexivos y previsores.

Sobreprotección

A estas alturas del reportaje ya habrá madres y padres diciendo ‘ay, pobres críos, qué pena, ahí contando los euros y quedándose con las ganas de cosas’. Pues de eso se trata. «Estamos haciendo cosas mal como sociedad. Creamos niños inseguros, hay mucha sobreprotección», comenta la psicóloga. Por eso, aconseja que, cuando son mayorcitos, se les anime a buscar un trabajito para que ganen algo -«de canguro, cortando césped, dando clases…»-. De este modo, también empatizarán más con sus progenitores, a los que más de mil veces les habrán echado en cara eso de ‘te pasas el día trabajando y casi no te veo’. «Así entienden que, sin esfuerzo ni trabajo, no hay dinero».

Algunos pensarán que la paga debe estar sujeta a las buenas notas o a la realización de tareas domésticas. «¡Noooo, al contrario! -se horroriza Álava-. Sobre las notas, mejor que premiarles dándoles dinero, se debe buscar la motivación intrínseca. Es decir, preguntarles cómo se han sentido de orgullosos y satisfechos al obtener buenos resultados… Porque el dinero ‘caduca’, pero ese sentimiento no», explica. Y, sobre vincular la paga a los quehaceres de la casa, menos. «Ni hablar, hay que hacerles entender que la familia es un equipo y que es resposabilidad de todos hacer la casa». Y eso no se paga con dinero.

El peligro de la tarjeta

Los expertos coinciden en afirmar que la educación financiera empieza con la paga, pero luego continúa en la adolescencia y la juventud. O debería Según un estudio del BBVA, un tercio de los jóvenes de entre 18 y 25 años se preocupa por ahorrar y más de un 20% usa parte del dinero que acumula para financiar sus estudios. ¿Y el resto? Pues parece que a esas edades aún no se preocupan del vil metal (seguramente, lo harán sus progenitores). «La educación financiera debe comenzar en familia, debe seguir en las escuelas y luego en la universidad, porque nos relacionamos con el dinero constantemente», asevera Elisabet Ruiz-Dotras, profesora de los estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya. Y alerta contra formas de pago que a los más jóvenes pueden hacerles perder la cabeza. Los milenials hacen el 80% de sus compras con tarjeta «y este fenómeno -advierte- contribuye a que se pierda la conciencia del dinero y de su valor, porque dejamos de tocarlo».

Una cantidad ‘ajustada’

  • De 6 a 8 años: Un euro valdría. Es más que nada para meter en la hucha y que aprendan a contarlos, ya que saben sumar y restar.
  • 8 años: Un euro o dos, no más. Suelen invertirse en chuches, cromos… pero tendrán que elegir.
  • 12 ó 13 años: Unos cuatro euros. Ya, no da para ir al cine. Tendrían que tirar de ahorros. porque no todos los fines de semana deberían ir.

FUENTE: eldiariomontanes.es