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La pandemia, ¿ha cambiado nuestra forma de educar?

Hace un año era impensable que los niños saliesen solos del colegio, fuesen a comer a casa ellos solos, o recogiesen a sus hermanos pequeños y quedasen fuera del colegio con sus padres ¿Ha cambiado la pandemia nuestra forma de educar?

¿Estamos dejando de ser padres helicópteros?

Si somos realistas, muchos padres y madres están dando más responsabilidad a sus hijos, porque no les queda otra. No es posible acompañarlos a la fila o a su aula, y eso implica fiarse de ellos. ¿y que es lo que está ocurriendo? Que los niños están respondiendo.

La pandemia está haciendo que estalle esa burbuja de sobreprotección porque el sistema no puede permitírselo. La nueva logística familiar implica dar más responsabilidad y protagonismo a los niños. Y ellos responden muy bien.

En estos días es fundamental trabajar su autonomía y su responsabilidad. En muchas ciudades de España, niños de instituto solo van dos o tres días al colegio de forma presencial, el resto se conectan online en casa. Otros directamente tienen clases online y muchos de ellos por un positivo en el aula tienen que guardar cuarentena y estar en casa varios días.

La enseñanza online no puede sustituir a un profesor.

Pero mientras no haya otra alternativa requiere un mayor compromiso y una mayor responsabilidad por parte del alumno. Es hora de trabajar la autonomía y la responsabilidad de los niños y dejar el estilo sobreprotector.

Y eso también implica permitirles que experimenten emociones desagradables. Hay días muy complicados y estarás triste o enfadado, o tendrás que quedarte en casa, y tendremos que enseñarte a tolerar la frustración. Definitivamente es momento de cambiar la forma de educar para que estén lo más preparados posible para afrontar la situación.

¿Cómo conseguir las metas?

Acaba de empezar el otoño y promete ser duro, no sé si a nivel climatológico, pero desde luego si a nivel emocional.

Los números de positivos por coronavirus crecen, las malas noticias nos rodean, las dificultades para conciliar vida laboral y familiar, la gestión de la incertidumbre…

En medio de toda esta vorágine, tenemos que seguir con nuestra vida, con nuestros proyectos y luchando por conseguir nuestros objetivos.

Hoy os propongo una técnica para conseguirlo, para aumentar nuestra motivación, seguro que muchos de vosotros ya la conoceréis, pero siempre podremos darle una nueva aplicación.

Escribir una carta a nuestro yo futuro. En el que penséis donde queréis estar, que metas creéis que habréis conseguido y cual ha sido el camino que habéis tenido que recorrer.

Seis cuentos para educar en disciplina positiva

Os adjuntamos la reseña realizada por Anikaentrelibros.com de nuestro último libro: Seis cuentos para educar en disciplina positiva

Título: Seis cuentos para educar en disciplina positiva
Título Original: (Seis cuentos para educar en disciplina positiva, 2020)
Autores: Centro de psicología Álava ReyesToni Galmés
Editorial: Alfaguara Infantil Y Juvenil

Argumento:

Seis historias protagonizadas por trapecistas, ovejas, piratas y piedras mágicas recorren las páginas de este libro con el fin de compartir, ilustrar y enseñar a los más pequeños conceptos como las rutinas, la pertenencia, la persistencia, el perdón, el enfado o la autoestima, entre otros, de un modo sencillo y esclarecedor.

Además, es especial para los padres y educadores ya que contiene una guía práctica sobre el enfoque de los conceptos a trabajar.

Opinión:

El Centro de Psicología Álava Reyes es uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos, Psiquiatras, Logopedas y Neuropsicólogos que trabajan con todos los rangos de edad y tipos de terapia. Con el fin de llegar ampliamente al público suelen publicar, de forma individual o colectiva, manuales o guías de ayuda que abarcan diversos ámbitos.

«Seis cuentos para educar en disciplina positiva» 

Es una guía principalmente para padres y educadores que contiene una serie de cuentos ilustrativos en los que se aplica la teoría relacionada con este tipo de educación y se expone a los más pequeños.

La disciplina positiva se basa en la educación a través del diálogo, las reflexiones y la lógica de las normas impuestas apelando a sus sentimientos y haciéndoles partícipes de su proceso formativo dejando de lado, de ese modo, los castigos o las exigencias.  

Con una narrativa sencilla, concisa y poética, los autores presentan en sus cuentos aspectos de la disciplina positiva como la pertenencia, la persistencia, el conseguir metas, la paciencia, la perseverancia, la gratitud, las rutinas, la frustración, el perdón, el enfado, la autoestima y el aprendizaje basado en el error con el fin de dárselo a conocer a los niños de una forma sencilla y adaptada.

Con una guía para padres y educadores donde conocer el valor o el concepto a trabajar con el cuento.

Antes del inicio de cada historia, los autores ofrecen a los padres y educadores una guía en donde conocerán el valor o el concepto a trabajar, las pautas a seguir en el proceso educativo, el enfoque correcto que se le ha de dar a los niños y la función que se ha de llevar a cabo como educador.

A pesar de que los cuentos tienen un vocabulario sencillo y reflejan situaciones cotidianas que los niños han podido experimentar en algún momento de sus vidas, considero que se encuentran más enfocados a una lectura adulta que sea capaz de adaptarlo a los pequeños. De este modo la lectura no solo les resultará más amena, sino que el mensaje podrá ser focalizado de forma correcta siendo objeto de reflexión y consiguiendo sacar el mayor beneficio posible.

El ilustradorToni Galmés, deja patente la sutileza y armonía de su trabajo con unas bellísimas y delicadas imágenes confeccionadas en lápiz color pastel que transmiten la misma calma que los tonos azules que rigen, separan y encuadernan la edición.

Actividades para realizar con los más pequeños que giran entorno al cuento

Al final del volumen el lector podrá encontrar un código QR que no sólo facilita la ampliación de contenido, sino que además aporta una serie de actividades para realizar con los más pequeños que giran entorno al cuento. Un buen recurso para profundizar en los diferentes conceptos y trabajarlos de forma aislada.

Personalmente considero que «Seis cuentos para educar en disciplina positiva» es una guía para padres y educadores que permite a los niños ser partícipes de su propio proceso educativo a través de una serie de cuentos llenos de lecciones y valores.

Un recurso apropiado para trabajar en casa y conseguir que padres e hijos mantengan una relación de confianza y comprensión basada en una disciplina positiva.

Por Marisa Costa

Copyright:

© 2020, Silvia Álava Sordo, por el texto de la introducción y de «Mi vida en el circo. Sentimiento de pertenencia»

© 2020, Tatiana Fernández Marcos, por el texto «Carlota y su pelota. Conseguimos nuestras metas»

© 2020, Aroa Caminero Ruiz, por el texto «Olimpiadas por las mañanas. Las rutinas»

© 2020, Bárbara Martín Martí, por el texto «Los conejos del abuelo Paco. Comunicación respetuosa»

© 2020, Lucía Boto Pérez, por el texto «La ovejita que encontró su camino. Cómo fomentar la autoestima en nuestros hijos»

© 2020, Raquel Prieto Elipe, por el texto «¡No me rindo! Aprendemos con el error»

© 2020, Penguin Random House Grupo Editorial, SAU

© 2020, Toni Galmés por las ilustracionesIlustraciones: Color
Edición: 1ª Edición: Mayo 2020
ISBN: 9788420453347
Tapa: Dura
Etiquetas: actividades familia álbumes ilustrados aprendizaje educación cuentos diálogo guía psicología literatura española reflexiones 4 años 5 años 6 años 3 años valores emociones autoestima educadores positivismo disciplina Educación Infantil padres
Nº de páginas: 96
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Mi hijo no va al colegio, lo educo en casa: la pandemia como impulso del ‘homeschooling’ Colaboración con Xataka

Por ALESYA MO @alesyamo_

No toques a tus compañeros. Ponte mascarilla. No dejes tus lápices ni tu goma a otros niños. Distánciate. Quédate en clase en el recreo. No olvides utilizar el gel desinfectante. Si la vuelta al cole para los niños (y para los padres) ya era dura, ahora va a serlo aún más.

Cada comunidad autónoma ha elaborado y anunciado toda suerte de medidas para que los niños puedan volver a clase con la máxima seguridad posible, desde la distancia mínima de 1,5 metros entre alumnos hasta calzado específico para el aula en el caso de algunos centros. Aún así, algunos padres no acaban de estar convencidos con la vuelta a las clases y creen que la solución más coherente es la más simple: no ir al colegio.

Tras el comienzo de la pandemia se han triplicado las consultas sobre el ‘homeschooling’

Renunciar a asistir a la escuela no es sinónimo de negar la educación, según sus defensores. El ‘homeschooling’ es una opción educativa en la que los padres deciden educar a sus hijos fuera de las instituciones educativas tanto públicas como privadas para hacerlo por su cuenta.

Ya hemos hablado en Xataka sobre cómo la pandemia ha impulsado varios cambios en la sociedad, tales como hacer peligrar las oficinas tradicionales y favorecer el modelo del teletrabajo. Ahora, según hemos podido comprobar, el interés en estudiar desde casa también crece.

Así nos lo confirman desde ALE (Asociación por la Libre Educación) y La Coordinadora Catalana pel Reconeixement i la Regulació del Homeschooling (Coordinadora Catalana por el Reconocimiento y la Regulación del Homeschooling), las principales organizaciones centradas en el ‘homeschooling’ de España.https://www.youtube.com/embed/x-VwDlw4miM?enablejsapi=1&origin=https://www.xataka.com

“El año pasado la media de consultas eran seis a la semana y durante los meses de confinamiento pasaron a ser unas 25 de media. Actualmente, son unas 40 semanales (entre correos electrónicos y por Facebook)” nos afirman desde el Voluntariado de ALE.

Carlota Salas, presidenta de La Coordinadora Catalana, participa en la asociación desde hace cinco años y desde marzo de este año hace la función de portavoz de la organización. Nos cuenta que sus consultas también hasta se han triplicado respecto a estas mismas fechas del año pasado, sin concretarnos números. El interés ha crecido “sobre todo a partir de la desescalada, con todo el miedo a los rebrotes y todas las medidas que se están valorando tomar de cara al curso que viene”.

Las consultas provienen de padres con niños en edad de escolarización pero también con niños muy pequeños, bebés o que todavía están en embarazo, y se plantean hacer ‘homeschooling’ en un futuro. Esta situación, “les ha abierto la mirada a otras opciones educativas que antes no conocían o siquiera planteaban”.

Si consultamos las búsquedas en Google Trends de los últimos cinco años podremos ver que a partir de marzo de 2020, por razones obvias, la necesidad de informarse sobre educar en casa ha crecido. Pero ahora que la vuelta al colegio está cerca, han vuelto a crecer respecto a años anteriores.

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Podríamos pensar que el motivo principal por el que las familias se plantean la opción de educar en casa es por miedo al contagio, pero la realidad es que hay otras razones de peso para estos padres.

Cuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet

EN XATAKACuando llegué a la adolescencia tomé conciencia de que mis padres habían compartido toda mi infancia en Internet

«Me asusta someter a mi hijo a unas medidas extremadamente estrictas de régimen carcelario»

Una de esas madres es Mª Jesús, funcionaria en Valladolid, con dos hijos. La mayor tiene 18 años y el menor 14. Decidida a no escolarizar a su hijo este año, se anima a contarnos sus razones: “No, no tengo miedo al contagio. Lo que realmente me asusta es someter a mi hijo a unas medidas extremadamente estrictas de régimen carcelario y que el colegio se convierta en una fuente de problemas de convivencia”.

“Los niños necesitan reír, abrazarse, salir al patio, subir y bajar las escaleras en pandilla, compartir material, empujarse, pelear, jugar al fútbol… Si eso no lo tiene, ¿qué necesidad hay de enviarle al colegio? El aprendizaje siempre será mejor si es personalizado, más efectivo y rápido. Las relaciones sociales el resto del día”.

Mª Jesús aclara que no ha consultado ninguna asociación ‘homeschooler’, va por libre. Más adelante reconsiderará si retomarán las clases presenciales.

Un perfil distinto de padres que han estado consultando a ALE estos meses: «Son familias que ya se sentían atraídas por una educación libre con anterioridad, pero que por motivos laborales, familiares o sociales preferían adaptarse al sistema educativo establecido». Aún así, se han encontrado a padres que se interesan por educar desde casa por el mismo motivo: “Hay otras familias que opinan que las medidas que se pretenden aplicar en las escuelas van a afectar psicológicamente a su progenie y se saben responsables de ese cuidado».https://www.youtube.com/embed/DCRnZrk2fzU?enablejsapi=1&origin=https://www.xataka.com

Ahora “muchas han decidido tomar esta decisión, priorizando el bienestar familiar y queriendo atender a su familia como modo de responsabilidad social frente a la incertidumbre, y a veces sumado a que algún miembro de la familia es grupo de riesgo, lo cual les hace asumir la responsabilidad como familias consecuentes de su decisión”.

Carlota Salas también confirma esta tendencia: «Que no pueda haber adaptación para los niños más pequeños, no pueda haber contacto físico entre los niños, que no puedas abrazar a tu maestra… Los padres se preocupan no tanto por el contagio, sino que al revés, preferirían que pudiera haber contacto, menos distancia, etc. Entonces hay muchas familias que no quieren escolarizar a sus hijos porque no quieren que a sus hijos les afecte psicológicamente estas medidas.”

«Las familias quieren poder dar otra opción educativa a sus hijos»

El miedo y la incertidumbre no son los únicos motivos por los que los padres se han interesado por el ‘homeschooling’. El confinamiento también ha hecho que reconecten con sus hijos. Desde ALE han podido ver que algunas familias deseaban que los más pequeños volvieran a la escuela, sin embargo “una minoría había experimentado que sus hijos aprendían mejor, de forma más tranquila y equilibrada” durante el encierro. Esto les ha dado en qué pensar. Para “algunas familias el confinamiento les conectó con la infancia y descubrieron que el aprendizaje era posible de otra manera”.

Mª Jesús está buscando alternativas por sus propios medios para continuar con la escolarización de su hijo hasta que la situación se aclare. Su planteamiento para proseguir la educación de su hijo es seguir el guión de contenidos escolares, explicar los temas en función de las necesidades de la comprensión del niño, utilizar las herramientas que ofrece internet, lápiz y papel.

Durante el confinamiento se encargó de que su hijo siguiera los estudios desde casa: “Yo le explicaba, poníamos las fórmulas en la pared (o los esquemas que él mismo hacía), y lo teníamos a la vista para hacer los ejercicios. Cuando me preguntaba algo, yo le decía que lo buscara en la pared. Al final acababa memorizando por el uso. Y disponía de los recursos para solucionar todos los problemas que se le planeaban”.

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Carlota se ha encontrado con un grupo de padres que durante la desescalada “se han dado cuenta de la mala gestión y de las carencias que hay en el sistema educativo”. “Durante la pandemia sus hijos no han sido atendidos como ellos creían, y se ha destapado una carencia en el sistema educativo que ellos no quieren para sus hijos”.

“Ellos quieren poder dar otra opción educativa a sus hijos», nos resume. En concreto, recuerda el ejemplo de una madre en particular que se había dado cuenta de que su hijo tenía una dificultad de aprendizaje durante esta pandemia y que en la escuela no le habían dicho nada. A pesar de comentarlo después con la maestra, ella consideraba que claramente su hijo tenía una dificultad y que no se había tomado en consideración hasta que ella misma lo vio en casa.

La otra cara de la moneda de este interés por el ‘homeschooling’ es que puede darse la situación en la que la motivación nace más desde el descontento con el sistema que replantearse en su totalidad lo que significa educar a los hijos en el hogar.

«Una inmensa mayoría de familias que tocan a nuestra puerta están rebotadas del sistema, ya sea porque no les ha gustado cómo se ha gestionado a nivel de sistema educativo durante la pandemia o no les ha gustado lo que han visto en sus hijos a raíz de estar con ellos durante la pandemia, entre otras razones. Entonces vienen rebotados, y nosotros hacemos mucha pedagogía de hacer entender que el ‘homeschooling’ o la responsabilidad que nosotros asumimos como familia de la educación integral de nuestros hijos, es otra cosa. No es en contra de nadie, sino a favor de nuestros hijos y de su educación. Para nosotros es muy importante que quede claro cuando nos consultan».

«Los niños deben aprender a acatar las normas en este marco social», psicólogos ante la vuelta al cole

silvia

«Es importante que los niños vayan al colegio para seguir en contacto con otros niños», nos explica Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en crianza, «porque habrá contacto visual, presencial». Por su forma de ser, «los niños aunque no se puedan tocar, abrazar o deban mantener distancia, se inventarán juegos simbólicos para interactuar entre ellos sin tener que tocarse, y son importantes también».

Una explicación adecuada a la edad del niño sobre las nuevas normas que les rodean no debería generarle problemas, según Silvia. Deben aprender a desenvolverse en una sociedad con unas nuevas normas. El colegio es un lugar indicado para ello.

«Un colegio no es solo para aprender la tabla de multiplicar. Hacen amigos, se relacionan, y ahora aprenderán la interacción con la sociedad con el Covid-19 de por medio. Cosas, por ejemplo, como aprender cuándo sí compartir un lapicero o cuando no para prevenir el contagio. En general, acatar las normas con este nuevo marco social, interiorizarlas. Enseñarles que estamos en una pandemia y esto es lo que se debe hacer. Es necesario para el desarrollo socioemocional y la interacción con sus iguales».

Javier Urra, psicólogo especializado en menores de edad y Defensor del Menor entre 1996 y 2001, concuerda con Silvia en que es necesario que los niños vayan al colegio. «En España es un derecho y un deber», nos recuerda, «hay que ir, no es una opción».

Javier Urra

«El confinamiento nos ha agobiado a todos y lo mejor que podemos hacer es intentar normalizar la situación, ¿cómo lo hago? Yendo a clase, yendo a ver a otros niños. Si tienes al niño entre cuatro paredes le estás limitando. Los niños deben de estar con otros niños, porque aprenden del juego, de la discusión, del diálogo, de hablar con otros niños, de la figura del profesor… Los niños tienen derecho a ir a la escuela, y realmente están deseando hacerlo, ver sus amigos e interactuar con otros niños».

Javier entiende que actualmente hay personas que tienen miedo, pero los padres especialmente «no deben transmitir ese miedo a sus hijos». Destaca que efectivamente hay que prevenir, explicar a los niños las nuevas normas sociales, cómo los abuelos son más vulnerables ante esta situación, cómo deben actuar con cautela, pero evitar infundirles miedo.

Los problemas legales que pueden surgir por no llevar a tu hijo al colegio

Una de las mayores dudas que tienen los padres a la hora de dejar de escolarizar a sus hijos trata sobre su legalidad, nos confirman las dos asociaciones de ‘homeschooling’ antes referidas.

Recientemente, la Fiscalía se pronunció al respecto. Anunció que se iniciarán acciones penales en aquellos casos en los que los niños no asistan de forma repetida y presencial a clase sin una justificación clara, alegando absentismo escolar. Se activarían protocolos de actuación, aun teniendo en cuenta la crisis sanitaria.

Hemos contactado con todas las Consejerías de Educación de cada Comunidad Autónoma, pero solo hemos obtenido respuesta de la Consejería de Educación, Universidad y Formación Profesional de la Junta de Galicia.

Se activarían protocolos de actuación, aun teniendo en cuenta la crisis sanitaria.

Nos indican la obligatoriedad de asistencia recogida en la Ley Orgánica de Educación de 1990 y que se aplicará el Protocolo para la prevención y el control del absentismo escolar para hacer el seguimiento de los posibles casos de absentismo.

El único caso en el que «se prevé que no se aplique dicho protocolo es cuando la familia informe de cualquier posible caso relacionado con el Covid-19, bien del propio alumno o de su entorno, sin necesidad de justificante médico».

Indicándose así en Protocolo de Adaptación al contexto de la Covid 19 en los centros de enseñanza no Universitaria de Galicia, en el punto 2A.2 lo siguiente:

«En el caso de que se detectase sintomatología compatible en casa, el alumnado no acudirá a centro y él/ella o su familia contactará inmediatamente con el centro de salud de referencia del alumno/a y con alguna de las personas miembros del equipo COVID. Para la justificación de la ausencia, no será necesario ningún justificante médico, será suficiente con el comprobante de los/as padres/madres o tutores/as legales. Las ausencias derivadas de esta causa tendrán la consideración de justificadas a los efectos del protocolo de prevención de absentismo escolar.”

FUENTE: Xataka.com

Presentación del libro «6 Cuentos para educar en disciplina positiva»

Buenos días!

Recordad que, os esperamos a todas y a todos este miércoles, día 9 a las 18:00 en un precioso encuentro virtual en el que podréis conocer a nuestras queridas compañeras Silvia Álava Sordo Ph.DAroa Caminero RuizTatiana Fernández MarcosLucía BotoBárbara Martín Martí y Raquel Prieto Elipe. autoras de nuestro nuevo libro «6 Cuentos para educar en Disciplina Positiva«.

Aún no habéis reservado plaza?
Os esperamos!! https://lnkd.in/dGEHRSP

“Los retos de la vuelta al cole en tiempos del covid-19” webinar abierto en Casa Mediterráneo el martes 1 de septiembre

La nueva normalidad y las principales preocupaciones que marcan la era covid, tales como la vuelta a los colegios y el turismo, también se dan cita en la agenda mensual de la institución.

Para debatir estos temas con expertos, Casa Mediterráneo ha organizado una sesión de «Psicología mediterránea» centrada en “Los retos de la vuelta al cole en tiempos del covid-19”, que contará con la participación de la psicóloga Silvia Álava Sordo y el filósofo José Carlos Ruiz, quienes mostrarán sus impresiones sobre este tema el próximo martes 1 de septiembre a las 19:00 horas.

Casa Mediterráneo recuerda que todas las actividades comenzarán a las 19:00 horas con acceso libre y gratuito a través de sus redes sociales oficiales y su web www.casa-mediterraneo.es, en la que se puede consultar toda la información acerca de la programación online. Asimismo, la institución recuerda que se ha habilitado un nuevo sistema para la recepción de actividades vía WhatsApp, a través del envío de la palabra ALTA al teléfono +34 638 77 93 01.

Entrevistada por Tiching.com “Tenemos que utilizar las emociones siempre a favor del aprendizaje, nunca en contra”

¿Cómo funciona el cerebro de un adolescente? 
Lo que ocurre en el cerebro del adolescente es que hay un gran cambio. Sabemos que cuando los niños son pequeños (1-2 años) es el momento en el que el cerebro más crece y cuando llega a la adolescencia es cuando el cerebro se re-configura. Se da un proceso que se llama poda sináptica, es decir, todas aquellas conexiones nerviosas que hemos hecho a lo largo de la niñez, cuando llega la adolescencia, se van podando para que desaparezcan las que son menos importantes y se queden las más importantes para que, luego, el cerebro pueda procesar la información a la velocidad adecuada y pueda obtener un razonamiento más parecido al cerebro adulto.

¿Qué ocurre en el cerebro adolescente durante este proceso?
En este proceso de poda sináptica, que va desde la parte de atrás del cerebro hacia adelante, hace que la última región de todas, que es el lóbulo pre-frontal y que es con el que se regulan las emociones, donde está el autocontrol, donde se activa el peligro, como es lo último en madurar, muchas veces a los adolescentes les cuesta anticipar el peligro, regular las emociones y podemos ver que son más reactivos a nivel emocional. Y además, ocurre otra cosa en el cerebro adolescente y es que todo el sistema mesolímbico está tremendamente influenciado por una mayor carga hormonal y eso hace que toda la parte emocional sea más difícil de controlar para un adolescente que para un niño o un adulto.

Teniendo en cuenta esto, ¿cómo debemos abordar la educación emocional con adolescentes dentro del aula?
Sabiendo todo esto, lo primero que tenemos que entender es que los adolescentes van a ser más reactivos a nivel emocional, mucho más irritables, pero no significa que no puedan hacer un buen procesamiento de las emociones o que no las puedan entender bien. Lo que tenemos que hacer es permitir que las emociones entren en el aula.

Y para eso, ¿que podemos hacer?
Hay programas específicos en los que se trabaja la inteligencia emocional con los adolescentes que funcionan especialmente bien. Cuando, además, lo estamos trabajando en un aula, que se hace en grupo, es todavía mucho más enriquecedor. Estos programas van dirigidos a que el adolescente perciba correctamente las emociones en el mismo y en los demás, comprender el porqué de esa emoción, ponerle nombre y expresarlo correctamente, utilizar la información de la emoción para hacer una buena toma de decisiones y, por último, saber regularlas.

¿Hay tiempo para trabajar las emociones en el aula?
Hay muchos profesores que dicen que bastante ajustado está el temario como para poder dedicar tiempo a las emociones. Por eso, cuando se hacen este tipo de programas, se tiene en cuenta que la educación emocional se pueda integrar lo máximo posible en los contenidos que marca el currículum aprovechando esas situaciones que se dan en el día a día en las aulas. 

En esta etapa biológica, los jóvenes tienen más interés por sus amistades, su tiempo de ocio, la ropa, etc. que por el aprendizaje. ¿Cómo hacemos para promover la curiosidad por aprender?
Yo creo que es muy importante trabajar la motivación. Hay dos tipos de motivación: la motivación extrínseca o externa, que es lo que me viene de fuera; y la motivación intrínseca o interna, que es por lo que yo quiero seguir aprendiendo. Con los adolescentes hay que trabajar un compendio de las dos.

¿Cómo trabajamos la motivación intrínseca?
Para trabajar la motivación intrínseca, hay una emoción que está muy relacionada con el aprendizaje: la curiosidad. El adolescente muchas veces quiere aprender, por eso debemos ser capaces de fomentar esa curiosidad en el adolescente. Además, los adolescentes tienen un desarrollo en el pensamiento lógico, sobre todo, en la capacidad de pensamiento abstracto muy fuerte. ¿Por qué no lo utilizamos? ¿Por qué no utilizamos esa combinación de la curiosidad con ese desarrollo de la lógica? Por ejemplo podemos hacer un debate, o potenciar una participación mucho más activa en el aprendizaje. 
Se trata, sobre todo, de utilizar esa emoción de la curiosidad y aprovechar lo que sabemos sobre cómo ha evolucionado el cerebro, para ponerlo a favor del aprendizaje.

Muchos alumnos sufren nervios o ansiedad delante de una evaluación ya sea oral o escrita. ¿Qué técnicas podemos enseñarles desde la escuela para canalizar esas emociones y que puedan afrontar cualquier reto similar?
Yo a los adolescentes siempre les digo dos cosas: una cosa es que se este poniendo nervioso porque duda de lo que he estudiado: “sé que me lo sé pero, ¿y si me equivoco?”. Pero otra cosa es cuando les da un ataque de realidad porque no han estudiado o porque saben que con lo que han estudiado no podrán aprobar.

Cuando el alumno sabe que se lo ha estudiado pero aún así tiene ansiedad, ¿qué hacemos?
Una vez que el alumno sabe que se lo ha estudiado y se lo sabe, se pueden utilizar técnicas para controlar la ansiedad. Hay dos tipos de técnica: por un lado controlar el pensamiento, ya que a veces los alumnos empiezan a tener una cadena de pensamientos negativos que les produce taquicardia, opresión en el pecho, tensión… síntomas que interfieren en la correcta realización del examen. Tenemos que enseñar a sustituir esos pensamientos negativos por unos objetivos. Por ejemplo, pensar que si me lo he estudiado me va a salir bien.

¿Alguna otra técnica?
También va bien entrenar con los estudiantes alguna técnica a nivel fisiológico para reducir las taquicardia, la opresión en el pecho o la tensión muscular como puede ser una respiración diafragmática que consiste en coger aire por la nariz despacio haciendo que se hinchen, no solo los pulmones, sino también la tripa y luego sacarlo poco a poco.
Combinar los dos tipos de técnica, la parte cognitiva qué es lo que estoy pensando con alguna técnica de relajación de tipo fisiológico para controlar mejor los nervios, es fundamental. 

¿Realizar Mindfulness en las aulas es una buena técnica para relajar a los alumnos? ¿Por qué?
Las técnicas Mindfulness son muy parecidas a las respiraciones diafragmáticas. Lo importante es que el alumno conozca técnicas de relajación. 
Existen estudios donde se confirma que el Mindfulness es una técnica que les va especialmente bien a los alumnos. A veces emplear unos minutos en el aula para hacer Mindfulness, para conectar con uno mismo, ser consciente de dónde estás, cómo está tu cuerpo, de qué necesidades tienes y empezar a controlarlo, puede ser especialmente positivo.

Los docentes muchas veces se ven desbordados ante las conductas disruptivas de los alumnos y alumnas. ¿Qué deben hacer en estos casos los docentes?
Aquí no podemos decir que haya una ley universal que diga “siempre que tu alumno haga esto, tienes que hacer esta técnica” porque lo primero que tenemos que ver es cuál es la causa de esa conducta disruptiva. No es lo mismo un alumno que en un determinado momento está teniendo un estallido emocional, porque ha sentido algo que no sabe gestionar, que no sabe cómo verbalizar. En este caso tenemos que trabajar la emoción que ha sentido, por qué y cómo expresarlo de una forma más correcta. O cuando un alumno se siente frustrado porque le estamos pidiendo algo que no sabe realizarlo, que no está en su zona de desarrollo próximo y por mucho que se esfuerce no va a llegar. En este caso, el docente tendrá que ver si necesita parcelar la tarea o rebajar un poco el nivel, ofrecerle un poco de ayuda para que luego sea autónomo y lo pueda hacer.

¿Y cuando es simplemente una llamada de atención?
Es diferente cuando el alumno quiere llamar la atención. Entonces, no debemos hacerle caso. Debemos reforzar más los comportamientos en positivo que en negativo y, sobre todo, evitar que se salga con la suya.

¿Podemos lograr que los alumnos sean felices en las escuelas? 
Sí, pero lo que tenemos que ver es cuál es la definición de felicidad. Si creemos que la felicidad es estar todo el día alegre y contento, es inviable ir feliz a la escuela, al trabajo o a ningún sitio, porque es una absoluta falacia. 

Entonces, ¿qué es la felicidad?
La felicidad no es una emoción sino un estado en el que una persona puede ser feliz a pesar de saber que habrá momentos en los que sentirá emociones desagradables que sabe que serán pasajeras y entenderá que en la vida hay otras muchas cosas positivas. 
Lo que no podemos pretender es que el alumno piense que el instituto es un lugar donde solamente se experimentan emociones de alegría. Si se está haciendo un buen entrenamiento de la inteligencia emocional y hacemos entender a los alumnos que se puede ser muy feliz aunque un día esté muy triste porque ha suspendido un examen, o está frustrado porque el profesor le ha echado una pequeña bronca, entonces sí que conseguiremos que vayan a la escuela felices.

¿Un niño feliz es más propenso a tener mejores resultados académicos?
Sabemos que las emociones potencian el aprendizaje, sobre todo, las emociones agradables como por ejemplo la curiosidad o la calma. En cambio, una emoción desagradable, como la ansiedad, dificulta que el proceso de aprendizaje se produzca. Tenemos que utilizar las emociones siempre a favor del aprendizaje, nunca en contra. 

¿Cómo puede conseguir un docente que los alumnos vayan felices al aula?
Una de las funciones del profesor es motivar a los alumnos de tal forma que vayan todos felices y contentos a clase. Y, aunque, el profesor va a intentar hacer la clase lo más atractiva posible, fomentando la curiosidad, potenciando esa motivación intrínseca… lo que no podemos pretender es se tenga que poner una nariz de payaso y estar todo el día contando chistes. Hay que ser realistas y si bien es cierto que hay que crear un ambiente lo más agradable y propicio posible para el aprendizaje, también habrá cosas que no les guste a los alumnos, como los exámenes o algunas tareas, que van a tener que hacer. 

¿La escuela está preparada para personalizar el aprendizaje de todo su alumnado?
Es muy complicado personalizar un aprendizaje. Es verdad que es hacia donde tenemos que ir y que el aprendizaje sea lo más personalizado posible, que el alumno se sienta un ser único. La mayor parte de los profesores está poniendo mucho empeño en ello y con esta situación del confinamiento lo estamos viendo, están trabajando desde casa, dedicando más horas que nunca, lo están haciendo lo mejor posible con muy pocos recursos… Pero no nos podemos olvidar de una cosa y es que para personalizar el aprendizaje necesitamos recursos y formación. Bastante bien se está haciendo para los medios que tenemos. Lo que no podemos es incrementar más el nivel de exigencia si no se da formación a los docentes.

Hay que formar a los docentes…
La evidencia científica lo que nos dice es que si queremos aplicar la inteligencia emocional en el aula, la primera persona que tiene que tener una alta inteligencia emocional es el docente, porque no se puede enseñar aquello que no se sabe. Por lo que primero hay que invertir en formar a los profesores para dotarlos de herramientas y recursos para que ellos luego puedan trasladarlo a sus alumnos.

Hablando de formación… ¿Los docentes tienen la suficiente formación para detectar problemas de aprendizaje en el aula?
No podemos pensar que todos los docentes están preparados para detectar los problemas de aprendizaje ni que ninguno lo está. Es muy importante, cuando hablamos de un problema de aprendizaje, darnos cuenta que el síntoma no es que el alumno suspenda, sino que hay muchos otros indicadores. No podemos esperar a valorar a un niño y detectar un problema del aprendizaje cuando ya haya un fracaso escolar claro. Cuando un alumno empieza a tener problemas en la lectoescritura, en la lateralidad, que le cuesta la organización temporal, que es muy movido o que tiene problemas de concentración, es la hora de empezar a evaluar, a observar y valorar los síntomas que presenta el alumno, no vamos a esperar a que tenga que repetir un curso para empezar a detectarlo.

¿Qué datos tenemos acerca de las dificultades o trastornos del aprendizaje en España?
Aproximadamente un 20% de los niños tienen dificultades a nivel escolar, es decir, les cuesta más aprender que al resto de sus compañeros. Entorno a un 5-6% tienen un trastorno del aprendizaje (dislexia, TDAH, discalculia…). Es un porcentaje muy alto, porque sabemos que si hay 25 niños por aula, habrá al menos un alumno por clase con problemas o trastornos en el aprendizaje.

¿Qué deben tener en cuenta los docentes a la hora de detectar un problema de aprendizaje?
Sobre todo no deben fijarse solamente en la nota. Hay niños que a pesar de tener un trastorno del aprendizaje, tienen tal apoyo en sus casas, que llegan al mínimo requerido. Sin embargo, los docentes no se deben fijar solo en la nota, sino que es necesario que observen los procesos de aprendizaje del niño o la niña, si tiene problemas en el pensamiento lógico o en razonamiento abstracto, cómo se expresa verbalmente, si se le da la información de forma visual la procesa mejor que de forma oral, si atiende o se despista con facilidad… y, sobre todo, saber cómo se está sintiendo.

¿Puede un problema emocional derivar en un problema de aprendizaje?
Sí. Nos encontramos con alumnos que tienen problemas emocionales y eso se traduce en problemas en el aprendizaje. O sea que, de entrada, el diagnóstico no es un problema de aprendizaje sino un problema emocional.

¿Cómo podemos diferenciar un niño movido de un niño con TDAH?

El Trastorno de la Atención con o sin Hiperactividad es un trastorno neurobiológico. Lo que está demostrado es que en los niños con TDAH, el lóbulo pre-frontal del cerebro no trabaja a las mismas revoluciones que en el resto de los niños. Entonces, no son solo niños que se mueven mucho más, porque ese es uno de los síntomas de la hiperactividad o la hipercinesia, sino que fallan en la función ejecutiva. Un ejemplo muy clarificador es imaginar que la función ejecutiva es un director de orquesta, que la zona del cerebro que organiza, planifica, supervisa que el resto de los músicos, que serían el resto de las áreas cerebrales, están haciendo bien su trabajo.

¿Qué es lo que ocurre con los niños que tienen TDAH?
Pues que el problema está en el director de orquesta, en la función ejecutiva, a la hora de planificar lo que tienen que hacer, a la hora de ir supervisando y manteniendo la atención en lo que tienen que hacer tanto en la cantidad como en la calidad de tiempo de una tarea. Todo esto es en lo que falla. Por eso, no solamente debemos fijarnos en esa hipercinesia, que sería la parte de la hiperactividad, sino en todo lo que es la función ejecutiva.
Por eso cuando se hace una evaluación, lo que se tiene que observar es que hay una diferencia entre todo lo que sería la capacidad de planificación, de atención, de organización, de supervisión del niño y el resto de áreas, es decir, el razonamiento lógico, abstracto, la comprensión, la memoria…

¿Qué consejo le daría a un docente que tiene un niño con trastorno de aprendizaje o TDAH en el aula?
Lo primero es que hay que ser realista. Los docentes tienen muchos alumnos en el aula y lo que tenemos que hacer es detectar bien los problemas o dificultades en el aprendizaje, porque sino es muy difícil que el docente pueda hacer las adaptaciones curriculares necesarias. 
Pero algunas cosas fundamentales a tener en cuenta con alumnos con TDAH, es que tiene que estar sentado al principio de la clase, como se despista mucho más que el resto se tienen que fragmentar la tarea, que no sean actividades muy monótonas ni muy cargadas, evaluarle no solo por lo que contesta en el examen sino también en las preguntas que de forma oral que le vamos haciendo en el día a día. Hay una serie de protocolos que pueden ayudar mucho a llevar a cabo esa intervención de los niños con TDAH.

¿Por ejemplo?
Por ejemplo, cuando hay un caso de TDAH combinado que no se puede mantener quieto en el sitio, pues a veces nos puede venir bien, dejar que se mueva por el aula de tal forma que es el propio docente es que se lo está permitiendo. Si lo que estamos haciendo son clases virtuales, entender que no va a estar pegado a la pantalla todo el tiempo que va a necesitar tiempo para entrar, para salir, para moverse, que las sesiones no sean especialmente largas. Tenemos que intentar adaptar en todo momento el contenido y la metodología para que ese niño o niña pueda aprender de la mejor forma posible.

FUENTE: Tiching.com

#Vídeo ¿La vuelta al cole con más incertidumbre?

Este año la vuelta al cole viene llena de incertidumbre. No sabemos cómo se va ser esa vuelta ante la situación

  • Covid19,
  • Falta de contenidos del curso pasado,
  • Horarios,
  • Número de alumnos,
  • Número de profesores,
  • Nuevos aprendizajes…

Pero lo que no puede faltar es la ilusión del nuevo curso y la vigilancia de la salud tanto física como emocional de alumnos, padres y profesores…

#Vídeo ¿Por qué hay personas que no cumplen las medidas de seguridad ante el Covid19?

Es algo muy complejo y no podemos dar una única explicación, os dejamos algunos factores que podrían explicarlo.

  1. Las variables de personalidad. No todos tenemos la misma conciencia del peligro.
  2. La capacidad de autoregulación emocional.
  3. Ser capaces de ver las consecuencias a medio-largo plazo (un posible contagio), frente al refuerzo inmediato (me quito la mascarilla y como me es incomoda el refuerzo es inmediato).
  4. Las circunstancias que hemos vivido.
  5. Falta de conocimiento científico.
  6. Cuando estamos en grupo la responsabilidad se diluye y nos cuesta ser asertivos y mantener las medidas de seguridad.
  7. Se percibe como algo lejano y nos parece imposible que nosotros o nuestro grupo de referencia esté contagiado.
  8. Falta de comunicación de la realidad. Los muertos no son solo un número, tienen nombre y apellidos. No dejemos de empatizar con las familias y con su dolor.

Os dejo el vídeo donde ampliamos toda esta información:

#Vídeo ¿Qué hacemos para controlar el uso de pantallas de los niños este verano?

Durante el periodo de confinamiento el uso de las pantallas entre los más pequeños subió un 180% debido a la «educación virtual» y a la imposibilidad de salir de casa. Ahora estamos en verano y es necesario aprovechar el buen tiempo para recuperar buenos hábitos con los niños y niñas. Te propongo algunas ideas en este vídeo.

Este verano, asegúrate de que tus hijos se aburran. Colaboración con El Diario de Córdoba

En los meses de verano, sin extraescolares ni colegio, aumentan las posibilidades de aburrimiento

MARÍA DOTOR
29/06/2020

«Mamá, papá, me aburro». Esta es quizá una de las frases que más miedo nos da escuchar de la boca de nuestros hijos. Y ahora que vienen tres meses de verano, sabemos que la van a pronunciar muchas veces. No tienen colegio, ni extraescolares… Las horas libres abundan y las posibilidades de aburrimiento se multiplican.

Como dice Kim John Payne, de Simplicity Parenting, vivimos que nuestros hijos se aburran como «un fracaso personal», tal vez porque nos encontramos en una sociedad obsesionada por hacer y no parar.

¿Cómo? ¿Qué ya tienes una lista hecha de actividades para anticiparte a este problema? Ni hablar, olvídate de convertirte este verano en animadora sociocultural de tus hijos, porque el aburrimiento, como nos dice Álvaro Bilbao, es «la madre de la creatividad. Hace que el niño se fije, observe… En definitiva, que mate ese aburrimiento tirando de imaginación».

Pero no solo él le otorga cualidades positivas al aburrimiento, muchos otros expertos destacan lo maravilloso que es que nuestros hijos se aburran.

Silvia Álava: «Los niños tienen que tener tiempo para aburrirse»

La psicóloga infantil Silvia Álava lamenta que «en ocasiones carguemos a los niños con tal cantidad de actividades que luego no tienen tiempo libre para disfrutar». Por eso, nos recuerda que «los niños tienen que tener tiempo para estar ellos solos, para aburrirse, para fomentar su creatividad, tiempo sin estar constantemente con un adulto que le esté dirigiendo».

Heike Freire: «El aburrimiento es un momento de creatividad»

La experta en innovación educativa nos propone educar en verde, es decir, en contacto con la naturaleza. Pero es consciente de que en el campo «nuestros hijos se quejan más que nunca de que están aburridos». ¿Nos hemos planteado por qué? Quizá, en el día a día les ofrecemos tantos dispositivos externos para entretenerse que hemos atrofiado su capacidad de inventiva.

Eva Millet: «En esta carrera por lograr el súper-hijo nos cargamos la infancia y el tiempo para aburrrirse»

Nuestro miedo al aburrimiento de nuestros hijos tiene mucho de sobreprotección y de persecución de un ideal de perfección en la educación de nuestros hijos, tal como lo ve la periodista y autora de Hiperpaternidad: «En esta carrera por lograr el súper-hijo nos cargamos la infancia: el tiempo para jugar y para aburrirse y la adquisición de otras habilidades que también son básicas en la vida». Y es que, nos decía Eva, «la educación no solo es la adquisición de conocimientos puros y duros, también es la formación de un carácter para implementarlos (que incluye aprender a tener paciencia, capacidad de esfuerzo, empatía, curiosidad, tolerancia a la frustración…)», y, claro, también aprender a aburrirse.

Bei Muñoz, de Tigriteando: «Nuestros hijos no tienen tiempo de aburrirse y organizar su tiempo»

Cuando le preguntamos a Bei Muñoz cuál podría ser el reto educativo principal de las familias hoy en día, la autora de Tigriteando lo tuvo claro: la falta de tiempo. «No tenemos tiempo, es un ritmo de vida frenético el que llevamos, es prácticamente imposible dedicarnos a observar, simplemente observar, lo que hacen nuestros hijos, muchas veces no tienen si quiera tiempo de aburrirse y organizar su tiempo». Y es que nuestras prisas y «los horarios rígidos chocan con las necesidades de los niños, que realmente son bastante parecidos al primer Homo Sapiens que pisó la Tierra», es decir, que las prisas y el estrés «van en contra de la naturaleza, y cuando luchas contra ella siempre tienes las de perder».

Kim John Payne: «El aburrimiento es un regalo»

Payne es el creador de Simplicity Parenting (Parentalidad Sencilla), un movimiento que aboga por volver a los básicos al educar y evitar la sobreestimulación, la sobreprotección y el exceso de actividades dirigidas. Con la idea de que «menos es más», Payne no duda en afirmar que «el aburrimiento es un regalo, el puente entre no hacer nada y el juego profundamente creativo». Para Payne, los padres deberíamos desear que «nuestros hijos se aburran y así tengan que pensar qué hacer con ese aburrimiento, sin pantallas y sin nuestra ayuda».

Muchos expertos insisten en esta misma idea de Payne: «El precursor de la creatividad es el aburrimiento. Cuando los niños se aburran, hay que evitar las pantallas, en donde ven la creatividad de otras personas». Sin embargo, en una cultura en la que se ensalza el estar continuamente ocupado como un valor, «nos hemos acostumbrado a ver el aburrimiento de nuestros hijos como un fracaso personal».

Alberto Soler: «A veces proyectamos en los niños nuestra intolerancia al aburrimiento»

El conocido psicólogo afirma en una de sus Píldoras de Psicología que «a menudo los padres tenemos miedo al aburrimiento de los niños. Pensamos que si no les damos algo que hacer y les tenemos entretenidos nos la van a liar… ¡y puede que sea verdad! Pero… ¿es bueno evitarles siempre el aburrimiento a los niños?», se pregunta. Y es que «a algunos padres les agobia tanto el aburrimiento de sus hijos que se acaba convirtiendo en un parque de atracciones ambulante: les organizan juegos en el parque, contratan animadores en el cumple…».

Rescatar a nuestros hijos del aburrimiento no es bueno, porque «no les estamos dando la oportunidad de pensar ellos solitos cómo llenar ese vacío. Si nunca pueden decidir qué hacer con su tiempo libre, ¿cómo van a aprender a gestionarlo?». Alberto considera que somos los adultos «los que proyectamos en ellos nuestra intolerancia al aburrimiento. Esa intolerancia se ha agudizado desde que tenemos el telefonito inteligente. Nos ha invadido un horror al vacío en el que no podemos estar más de medio minuto sin estar ocupados en algo», como cuando sacamos el móvil mientras esperamos el autobús, por ejemplo.

Javier Urra: «Nuestros hijos tienen que aprender a aburrirse»

El primer Defensor del Menor advierte de la tendencia de los padres y madres a buscar la felicidad y la alegría de los hijos por encima de todo: «Educar para que mañana los niños sean felices no es real, no es verdad. Las pérdidas y las incomprensiones son parte de la existencia. Nuestros niños tienen que aprender a aburrirse, a manejarse en la soledad. Creo que esta sociedad exige a la vida mucho más de lo que la vida le puede dar».

Claves para gestionar el aburrimiento de nuestros hijos

1. No sacar el salvavidas: nadie muere de aburrimiento y no es muy positivo que les rescates de esa sensación. Y por salvavidas nos referimos a tus dotes de animador sociocultural, tu catálogo de soluciones o incluso las pantallas.

2. Ver el lado positivo del aburrimiento. Si vivimos el aburrimiento como un problema o como una pesadez o tenemos miedo, como dice Alberto, de que nos la líen, tal vez nuestros hijos verán el aburrimiento como un problema difícil de solucionar. Sin embargo, si les transmitimos que el aburrimiento es una oportunidad para pararse y pensar qué quiero y puedo hacer con mi tiempo, seguramente lo verán de otro modo.

3. Transmitir confianza en que podrán encontrar algo interesante que hacer. Muchas veces vivimos el aburrimiento de nuestros hijos como la obligación de sacarlos de ahí y, por lo tanto, los sobreprotegemos. Pero si pensamos que son ellos los que saben, mejor que nadie, qué hacer con ese tiempo y cómo divertirse, si les transmitimos el mensaje de que ellos pueden gestionar su tiempo, seguro que sentiremos menos presión y haremos a nuestros hijos más autónomos.

4. Vivirlo como una oportunidad para conectar y ser creativos. La unión hace la fuerza, y también contra el aburrimiento. Seguro que juntos se os ocurren muchos juegos, muchas actividades que realizar juntos o mucho por inventar.

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FUENTE: diariodecordoba.com