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Hablamos de las rupturas de pareja y las redes sociales en las Noticias Fin de Semana de Antena 3 Tv

Os adjunto el link al telediario de las Noticias Fin de Semana de Antena 3, donde hablamos sobre las rupturas en la era digital. Pincha en la imagen para ver el vídeo, que comienza en el minuto 27:28

Silvia Álava Noticias Fin de Semana2

 

Las vallisoletanas más tuiteras. En el diario El Norte de Castilla

Muy orgullosa de la noticia que os traigo hoy. Con motivo del Día Internacional de la Mujer el diario El Norte de Castilla ha elaborado un artículo sobre «las vallisoletanas más tuiteras», entre las que tengo el honor de aparecer! Os dejo el artículo de Liliana Martínez Cordón:

En estos días, el perfil de Twitter de la eurodiputada socialista Iratxe García Pérez (@IratxeGarper) arde. La intervención de la vallisoletana en el Parlamento Europeo contra el ultramachista político polaco Janusz Korwin-Mikke -que defendió la brecha salarial porque, a su (escaso) juicio- la mujer «es más débil e inferior»- le ha ayudado a sumar apoyos y simpatías en forma de menciones y retuits. Iratxe Pérez cuenta con más de 7.600 seguidores y cerca de 5.000 tuits.

mujeres twitteras

Es una de las vallisoletanas más tuiteras, pero hay más. Con un perfil eminentemente político, y bastante serio, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría (@Sorayapp), cuenta con más de 299.000 seguidores. Se limita a retuitear perfiles institucionales (incluimos el del propio presidente Mariano Rajoy) y sus propios actos oficiales.

También en el ámbito político encontramos a Soraya Rodríguez (@sorayapsoe), diputada socialista por Valladolid, con 27.900 seguidores; y María Sánchez (@mariatuitea), concejala de Medio Ambiente por Valladolid Toma la Palabra, muy activa y participativa con los comentarios y menciones de sus 6.110 seguidores.

La periodista Franca Velasco del gabinete de prensa del Ayuntamiento de Valladolid, mezcla oficio, trabajo y cotidianidad en un perfil auténtico y divertido. La podéis encontrar, junto a sus 2.800 seguidores, en su perfil @vallisoledades.

Los apasionados de los eventos TED están casi obligados a seguir a Belén Viloria (@Belen_Viloria), organizadora de TEDXValladolid. Más de 3.500 seguidores y un ‘timeline’ en el que no faltan ideas, talento e innovadores.

Dentro del mundo sanitario encontramos a la enfermera Esther Gorjón (@jesterhanny), que es muy activa en temas de educación, emergencia y primeros auxilios. Con 8.800 seguidores, fue una de las impulsoras de una iniciativa que se presentó en el Senado instando al Ministerio de Educación a incluir la enseñanza de conocimientos de primeros auxilios, seguridad vial autoprotección y emergencias.

Y para todos aquellos interesados en la educación de sus hijos está el perfil de la psicóloga vallisoletana Silvia Álava (@silviaalava). Conferenciante, escritora y directora del área infantil del Centro de Psicología Álava Reyes cuenta con 11.400 seguidores.

FUENTE: El Diaro de Valladolid

Qué hacer (y qué no) en el grupo de WhatsApp de padres del colegio. Colaboración con el diario ABC

En ocasiones, la raya roja entre el buen uso y el abuso de estos grupos de progenitores de niños en edad escolar es difusa

whatsapp

Las fotos personales de las paellas del domingo, los goles de nuestro equipo favorito, los postres hechos en casa o el descuento de turno. ¿Dónde está el límite a la hora de enviar ciertos mensajes en los grupos de WhatsApp de padres del colegio? ¿Cómo podemos hacer un mejor uso de la herramienta sin caer en el absurdo? Es habitual que por cada hijo se formen grupos de clase, de extraescolares, cumpleaños, o festivales de fin de curso con el objeto de disponer de un canal de comunicación ágil que ayude a mantenerse informados sobre novedades e imprevistos. El chat sustituye a los corrillos de la puerta del colegio, y puede ser un medio muy eficaz para distribuir información importante en cuestión de segundos.

Entonces… ¿por qué tiene tan mala fama? Los problemas surgen, explica Guillermo Cánovas, director del Observatorio para la Promoción del Uso Saludable de la Tecnología: EducaLIKE, «cuando algunas familias hacen un uso inapropiado que puede derivar en distintos malentendidos, como sucede en no pocas ocasiones». Una de ellas, «y quizá la más habitual –prosigue–, es el bombardeo constante de mensajes sobre cuestiones poco relevantes o que solo afectan a algunos alumnos».

Bombardeo constante

Muchos padres, continua este experto, «se quejan de que al abrir los mensajes de grupo pueden encontrarse a veces con 100 o 200 mensajes sobre intendencia tipo “¿quién ha cogido el baby de mi hijo?” al que se suceden docenas de mensajes del tipo:“yo no” “yo tampoco” “luego lo miro” , “a mi me pasó el viernes”, “así que si alguien ha encontrado el de fulanito, que me lo deje en la mochila”, “¿has preguntado en conserjería?».

«Tienen cosas buenas, pero la mayoría de las conversaciones son de este tipo, que no son del todo informativas y están llenas de emoticonos de besitos y aplausos pero, sobre todo, el principal error que cometen los padres es el de sacar a sus hijos las castañas de fuego, preguntando por fechas de exámenes y deberes», remarca Eva Bailén, autora del libro «Cómo sobrevivir a los deberes de tu hijo».

Asumir responsabilidades

Es por este motivo por el que a muchos profesores tampoco les gusta el empleo que los padres hacen de los grupos de WhatsApp. «Mi padre no descolgó un teléfono jamás para preguntar cuáles eran mis deberes. Si al niño se le olvida su tarea, es su problema. Estamos eximiendo a los menores de sus responsabilidades», apunta el docente y autor de numerosos libros de educación Óscar González.

Este tipo de acciones a través de la herramienta de WhatsApp «nos llevan a la hiperprotección de los niños», añade Eva Millet, madre, periodista y autora del libro «Hiperpaternidad». «Pidiendo que manden una foto de la página de tareas al chat de clase nos convertimos en la agenda de nuestros hjos, en madre secretaria, en su asistente personal… y les hacemos flaco favor», advierte.

Así lo corrobora la psicóloga Silvia Álava, del centro de psicología Álava Reyes, para quien «la responsabilidad de lo que pasa en el colegio es del niño, que es quien debe saber cuáles son sus deberes, qué día son las excursiones, o cuándo tiene que llevar la flauta o el bocadillo». Esta cuestión es, a juicio de Álava, «más grave de lo que parece»: «Al final, con estos grupos de WhatsApp estamos haciendo niños especialmente cómodos, e impidiendo que aprendan a asumir las responsabilidades que les corresponden según su edad».

No es poco frecuente tampoco, señala Cánovas, que algunos de estos grupos se utilicen «para poner en común quejas, acusaciones o juicios de valor sobre personal del centro educativo, produciéndose en ocasiones verdaderos linchamientos virtuales, en lugar de utilizar los canales adecuados ya establecidos para cada situación». Sean profesores o no, utilizar el chat para atacar, discutir o agredir verbalmente a otro integrante es algo que, a juicio del policía Pere Cervantes, coautor junto con Oliver Tauste del libro «Tranki pap@s», no se debería hacer jamás «primero, porque podría ser constitutivo de delito, y segundo, porque el cara a cara todavía suele funcionar».

Abandonar el grupo

Ante situaciones como estas hay padres y madres (mayoritarias en estas lides) que optan por salirse de los grupos. «Deberíamos evitar juzgar a quien decida dejar de pertenecer al grupo. Todo el mundo puede tener motivos para salir de dichos chats en un momento dado, pero casi nunca su objetivo es molestar u ofender a los demás. Seguro que preferirían salir de forma discreta y sin hacer que nadie se sintiera mal, pero no pueden evitar que aparezca el dichoso mensajito de «fulanito» ha abandonado el grupo». aclara Cánovas. «En cualquier caso, no se peor madre o padre por esto», concluye Millet. Porque como dice B. D, madre de una niña en edad escolar, «yo no estoy en ninguno, y mi hija ha sacado súper buenas notas y tiene un montón de amigas».

O permanecer, con sentido común

Lo cierto es que sí hay muchos padres de nativos digitales interesados en esta herramienta, pero que no han recibido nunca formación sobre cómo utilizar correctamente los medios que la tecnología pone a nuestro alcance, lo que da lugar a la improvisación sobre la marcha. Pero para generar buen ambiente y que el grupo sea útil hay algo que según Guillermo Cánovas nunca falla: «El sentido común, y procurar que no se llene de mensajes que no interesan a la mayoría. Seamos constructivos y no olvidemos que los niños aprenden de la forma que sus padres se relacionan entre ellos y con el colegio».

Viernes de podcast: Hablamos sobre Bulling en el programa Capital Emocional, de Capital Radio.

Capital Emocional - Silvia Álava

Esta semana, uno de nuestros libros de cabecera, “Las 365 reflexiones de lo realmente importante en nuestra vida” incide en lo importante de “Recibir ayuda”, y tras ella la Conversación del día nos llevará a conocer de primera mano lo novedoso y relativo al “Médoto Fendelkrais™de Educación Somática” con Susana Ramón. Esta semana, serán Crearte Coaching y Beatriz García Ricondo quienes en “La Píldora de la Felicidad” nos inviten a conocer los “Principios para crear un equipo sano y feliz”. Desde Tech-Inno-Emoción nos acercamos a cuanto sucede en un tema tan controvertido y alarmante como es el “Virtual Bullying”, gracias a SMS Europa y Daniel Kumpel. La parte final del programa se la dedicamos a los más pequeños y, por tanto, a nuestra Sección “Educa” con Silvia Álava Sordo para conocer a través de su experiencia -con niños y adolescentes- lo que está pasando con el “Bullying, acoso escolar”. ¡Eleva tu dosis de Capital Emocional!

¿Cuánto tiempo tienes para mí? Colaboración con el diario El Correo

«Hay niños a los que les sale rentable portarse mal porque es la manera de que sus padres les presten atención». Dos psicólogas debaten sobre el poco tiempo que hay para el disfrute familiar y advierten de la necesidad de dedicar a los niños «al menos media hora al día, pero media hora de calidad»

El panorama es el siguiente: de veinticuatro horas que tiene el día no llega a tres y media el tiempo libre que nos queda para dedicarlo al hogar y la familia. Más a las mujeres (4,29 horas), que a los hombres (2,32), pero poco en ambos casos. El dato es de un informe del Instituto de Política Familiar. Un dato entre muchos, todos en la misma línea: solo el 12% de los trabajadores españoles tienen horario flexible y únicamente el 8% utiliza el teletrabajo (empleo desde casa), una opción que se extiende al 30,2% en Suecia. El permiso de maternidad en España es de 16 semanas, muy por debajo de las 26 de media en Europa y solo el 0,24% de los asalariados piden una excedencia para el cuidado de hijos o familiares dependientes, excedencia con una duración máxima de 3 y 2 años respectivamente pero que no está remunerada.

Dibujo que una niña ha hecho en un concurso escolar organizado a nivel nacional.

Una de las consecuencias de todo esto es que los padres tienen poco tiempo para pasar con sus hijos. Menos desde hoy, con la ‘vuelta al cole’. Poco tiempo y mucho menos aún para ‘disfrutar’ de ese rato. Porque no cuenta igual. «El importante es el tiempo de calidad, es decir, el rato que se pasa jugando, conversando… con los niños», explica Silvia Álava, psicóloga y autora de los libros ‘Queremos hijos felices’ y ‘Queremos que crezcan felices’. Lamenta que haya «una mayor atención en negativo que en positivo» con los chavales y recurre a ejemplos reconocibles en muchos hogares: «Hay niños que esperan a que venga su padre a las ocho de trabajar para hacer los deberes porque saben que es la única manera de poder estar un rato con él. Y críos que tardan en meterse a la ducha o en cenar porque saben que así sus padres van a estar detrás de ellos, les van a dedicar atención».

Pero esa atención, insiste la psicóloga, debe ofrecerse de otra manera. «Si llegas a casa y tu hijo ha hecho los deberes él solo, en lugar de decir: ‘Ale, qué bien, que juegue con la tablet, que así yo tengo tiempo para responder los WhatsApp’, hay que decirle: ‘Como has hecho la tarea ya, vamos a jugar un rato’. Y lo mismo con ese niño que se mete a la ducha a la primera: ‘Como has obedecido y te has bañado rápido, ahora tenemos media hora para estar juntos’».

 

Lo están pidiendo los chavales a gritos. A trazos de dibujo más bien porque la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles ha organizado un concurso entre escolares de toda España. Un certamen bajo el título: ‘¿Cuánto tiempo tienes para mí?’. La ganadora ha sido una niña de Zaragoza de entre 6 y 12 años que se ha dibujado jugando sola con una muñeca. Una ilustración en tonos rosas con una leyenda: ‘Sería muy feliz si en lugar de jugar sola jugase con mis padres’. «Desde bebés los niños perciben si sus padres están con ellos o no. Por eso a los chavales les sale rentable portarse mal, porque es una manera de que les presten atención», concluye la experta.

En un país en el que cuatro de cada diez trabajadores se queda más rato en la oficina del que tiene acordado por contrato y solo el 28,6% tienen jornada continua matinal, buscar tiempo para estar con los hijos no es fácil, pero se puede hacer. «La clave es buscar ese tiempo de calidad. Yo propongo que padres e hijos cenen siempre juntos, media hora o cuarenta y cinco minutos sin distracciones, sin televisión ni móvil ni tablet. Que charlen, que todos cuenten qué tal ha ido el día», sugiere Silvia Álava. De esa forma los chavales saben que tienen un rato en familia y «los padres dejan de sentirse culpables por no poder dedicarles tiempo».

 

Porque así se sienten. «Se sienten mal por salir tan tarde de trabajar, por no tener tiempo para ver a sus hijos. Pero es que a algunos niños les apuntan a dos actividades extraescolares al día: música, judo, natación… Es mejor quitar alguna actividad y guardar ese rato para llevarles al parque». Tiempo de calidad, insisten los expertos. «Ese rato que estamos jugando con los niños, haciendo bromas… reduce el estrés en los padres», advierte Mariola Bonillo, psicóloga sanitaria del centro de Psicología Área Humana de Madrid. Y enmienda la culpa, un sentimiento muy negativo «porque bloquea y paraliza». Coincide con su colega Silvia Álava en que «media hora» es el mínimo de tiempo que padres e hijos deben pasar juntos al día disfrutando. «Y ese disfrute puede ser jugando en el parque o haciendo la compra juntos, o ayudando a poner la mesa».

Mujeres que vuelven a trabajar

Cuando hay hermanos y, sobre todo, en el caso de los mellizos. ¿Es importante que cada hijo pase un tiempo solo con sus padres o es preferible que las actividades sean todas conjuntas?

No. Debe haber siempre una parte individual, al menos diez minutos para cada hijo. Es bueno para que los niños desarrollen ese sentimiento de individualidad. Es muy importante en el caso de los mellizos, que no siempre tengan la sensación de que son dos para todo, y estén pendientes del afecto que los padres le dan al otro. Pero también es fundamental en hermanos que sean de diferentes edades. Y si los dos niños quieren sentarse siempre en el mismo lado del coche, por ejemplo, hay que negociar con ellos, un día cada uno, esa es la manera. Llegar a acuerdos desde la calma, empatizar con los niños porque no siempre la razón la lleva el adulto.

Y ocurre en muchos hogares con dos adultos que uno pasa más tiempo con los niños que el otro. Entonces será ese otro el que deberá buscar el hueco. Porque siempre lo hay, solo se trata de buscar el modo, reiteran los especialistas. «Ese papá o esa mamá que no llega antes de que se acuesten los niños tendrá que llamarles por teléfono para preguntarles qué tal el día. Aunque el niño alguna vez no se quiera poner al teléfono porque esté jugando o haciendo otra cosa. Pero que sepa que han llamado para preguntar por él».

El que pasa menos tiempo con los niños se siente culpable. Pero ocurre a veces que una mujer que ha pedido una excedencia para cuidar de sus hijos quiere volver luego a trabajar y en cierto modo también se siente culpable por querer hacer otra cosa que no sea estar todo el día con los niños.

En los primeros meses de vida del bebé la madre le tiene que ofrecer toda la atención, pero es importante no olvidar que la mujer también tiene vida en otras esferas. Hay muchas mujeres que después de un tiempo cuidando a los hijos dicen que les apetece volver al trabajo, a la rutina de antes, y eso no quierte decir que no quiera a su niño por encima de todo. Hay que normalizar ese pensamiento porque era la vida que esa persona tenía antes de que llegaran los niños. Hay que quitarse esas culpas absurdas.

¿Qué nos hace más felices: tener tiempo o dinero? Colaboración con BuenaVida de el diario El País

Si le dieran a elegir entre un aumento de sueldo y una reducción de jornada, ¿qué escogería? De la respuesta depende su felicidad

que-nos-hace-mas-felices Silvia Alava

El éxito está asociado a tener más de todo. Más cosas, más reconocimiento, más sueldo. Y tiene sentido: ya hemos contado cómo puede ayudarnos a la felicidad el dinero bien utilizado, pero ¿y el tiempo? Al estereotipo de persona exitosa normalmente va unido el de trabajador ajetreado que apenas tiene tiempo para dedicar a sus aficiones, a sus amistades, a su familia. Si el objetivo en esta vida es ser feliz, ¿lo conseguiremos a base a amontonar euros o será necesario disponer de tiempo libre para dedicarnos a nosotros mismos y a nuestros seres queridos?

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Precisamente un estudio publicado recientemente en la revista Social Psychological and Personality Science ha preguntado a casi 4.500 personas si valoran más el dinero o el tiempo para alcanzar la felicidad. El 64% declaró que prefería tener dinero, sin embargo, la investigación también arrojó que aquellos que daban más importancia a disponer de tiempo resultaban ser más felices.

La idea surgió de una vivencia personal de uno de sus artífices, Hal E. Hershfield. Sucede que este profesor recibió una invitación para participar en un seminario en otro estado diferente del que reside. Y sucede también que tenía en su hogar una niña nacida hace apenas 12 semanas. El dinero que le pagasen serviría para ayudar a la crianza de la criatura, pero también perdería un fin de semana para disfrutar con ella en esa etapa tan sensible de los bebés. En este caso, ¿qué le hacía más feliz, el tiempo o el dinero?

Según la consultora Price Waterhouse Coopers, los ‘millenials’ prefieren disponer de más tiempo libre que tener un gran salario

Los resultados de su investigación son los ya citados: “Si tuviéramos a dos personas que fueran por lo demás iguales, aquella que decidiera que el tiempo es más importante que el dinero sería más feliz que la que solo optara por el dinero”, explican Hershfield y su colega Cassie Mogilner Holmes, ambos miembros de la Universidad de California en Los Ángeles, en un artículo de The New York Times. Por cierto, el profesor Hershfield decidió quedarse en casa, y disfrutar de los días con la niña antes que de los dólares. Algunos de los entrevistados también acabaron en acuerdo con la investigación: un 25% de los que eligieron dinero; preguntados un año después, cambiaron de idea y optaron por el tiempo.

Cuestión de edad

No es el único estudio de este tipo: a principios de año una investigación de la Universidad de British Columbia en Vancouver (Canadá) arrojó que valorar el tiempo sobre el dinero está asociado a mayores niveles de felicidad, sobre todo cuando para conseguir ese dinero son precisas amplias jornadas laborales. También concluyó que, según aumenta la edad, el tiempo pasa a cobrar más importancia en las prioridades de las personas. Tiene lógica: cada segundo que pasa se convierte en un bien más escaso. Ya lo decía el poeta José Manuel Caballero Bonald: “Somos el tiempo que nos queda”.

Los más jóvenes parecen haber tomado nota del veterano poeta: valorar el tiempo parece ser una tendencia en la llamada generación de los millennials (nacidos entre 1980 y 1995): según un estudio de 2013 de la consultora Price Waterhouse Coopers esta horquilla de edades prefiere disponer de más tiempo libre y poder compatibilizar su vida laboral y personal antes que tener un gran salario. Los millennials consideran el trabajo solo un medio para tener estabilidad y bienestar, pero no el único medio. De hecho, un 21% de las mujeres y un 15% de los hombres, según el estudio, estarían dispuestos a renunciar a parte de su salario en pos de más flexibilidad.

El psicólogo Dan Gilbert, profesor en la Universidad de Harvard y autor del superventas Tropezar con la felicidad (Destino), explicó, en una reciente visita a España, que, llegados a cierto límite, la cantidad de dinero que se gane no proporciona una felicidad extra. Ese límite son los 60.000 euros. A partir de ahí, en cuestiones de felicidad, da igual ganar 60.000 euros o 60.000 millones. Por eso los multimillonarios no disfrutan, comparativamente, de tanta felicidad como de dinero (nada nos dice que Amancio Ortega o Bill Gates sean personas tan felices como adineradas).

Las cuatro claves de la felicidad son gratis

“Una vez tenemos cubiertas las necesidades básicas, que son fundamentales para nuestro bienestar, un aumento en nuestra riqueza puede generar algo de felicidad pero a corto plazo”, explica Silvia Álava, psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. “Después ocurre lo que llamamos la adaptación hedonista: nos acostumbramos a las cosas que tenemos, nos comparamos con los demás y queremos más”. Quizás a ustedes les haya pasado: han conseguido un coche un poco más potente, una casa un poco más grande, pero, pasada la primera satisfacción, no podría decirse que son más felices que antes. “Lo que si puede causar un incremento duradero del bienestar es invertir en cosas que nos hagan crecer como personas o mejoren nuestras relaciones con los demás”, apunta la psicóloga. Por ejemplo, un curso de guitarra o para hacer cupcakes, apuntarse a excursiones o actividades deportivas, son actividades que puede hacer más por nuestro buen ánimo que los citados cochazo y mansión.

“Lo que si puede causar un incremento duradero del bienestar es invertir en cosas que nos hagan crecer como personas o mejoren nuestras relaciones con los demás” (Silvia Álava, psicóloga)

Así, las cuatro actividades cotidianas que más felicidad aportan, según explica Gilbert, no cuestan un duro: practicar sexo, hacer ejercicio, escuchar música y charlar. No cuestan dinero, pero sí necesitan tiempo. “Invertir en experiencias es mejor que invertir en cosas materiales”, declaró el psicólogo. Es un hecho establecido dentro de la psicología que tener variadas y sanas relaciones con las personas, una vida social intensa y saludable (más allá de los likes de Facebook), es una de las cosas que más influye en nuestro bienestar y para ello es imprescindible el tiempo. “No podemos cifrar nuestra felicidad en los grandes eventos de la vida, tenemos que aprender a disfrutar de los pequeños momentos: un café mañanero con un compañero de trabajo, contar un cuento a nuestro hijos al anochecer”, concluye Álava. Vamos, que muchos pocos hacen un mucho. Y para ello hace falta mucho tiempo y no tanto dinero. Aunque, claro, lo ideal es el combo: conseguir un trabajo que nos den mucho millones mensuales trabajando solo un par de horas al día. No abundan.