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Este verano, los cuadernos de refuerzo también son digitales

Este verano, los cuadernos de refuerzo también son digitales. Las herramientas tecnológicas permiten reforzar contenidos en cualquier lugar y momento, pero también es importante dejar espacio para el descanso y las actividades de ocio al aire libre.

Por NACHO MENESES

Tras un curso difícil y en medio de un verano en el que las noticias sobre el avance de la vacunación se entremezclan con la mayor incidencia en meses, la incertidumbre y el miedo se resisten a desaparecer. Por eso, las largas vacaciones estivales aportan a millones de estudiantes un descanso merecido y muy necesitado que también suele aprovecharse para repasar o reforzar alguno de los contenidos que se aprendieron a lo largo del año: “Tenemos que pensar que el cerebro no entiende de vacaciones, de si estamos en agosto o en septiembre u octubre. El cerebro sigue aprendiendo, y por eso es importante seguir estimulándolo. Pero podemos hacerlo de una forma completamente diferente, sin necesidad de que se sienten a hacer deberes”, explica Silvia Álava, psicóloga infantil.

Aprovechar el verano

Según la experta, el verano es una época ideal para aprovechar con los niños situaciones cotidianas como ir a la compra y practicar el cálculo con los precios y las vueltas, fomentar la lectura leyendo un libro (y que luego nos lo puedan contar) o incluso ponerse a escribir sobre las cosas que han hecho a lo largo del día. Pero la transformación digital acelerada por la pandemia ha potenciado y transformado también otros recursos como los tradicionales cuadernos de refuerzo estivales, incorporando herramientas como la gamificación para aumentar la motivación y el interés de niños y jóvenes a la hora de dedicarle tiempo al estudio. No en vano, el informe anual de Qustodio 2020 sobre los hábitos digitales de los menores destacó que el uso de aplicaciones educativas aumentó un 54 % a lo largo del año, algo especialmente relevante si se tiene en cuenta que España fue el país donde más creció el uso de estas herramientas durante la pandemia.

Para Fran García Ferrández, profesor de Inglés de Secundaria en Alicante, “durante las vacaciones de verano, es importante que los alumnos no desconecten por completo del ambiente escolar. Sería interesante reforzar aquellas materias en las que el resultado puede ser mejorable, así como trabajar la escritura, la comprensión lectora y los idiomas” sin descuidar el aspecto lúdico, como señala Silvia Álava: “Si elegimos cuadernos, que sean cuadernos que puedan llamarles la atención y que sean divertidos; que no los vean como una carga añadida, porque lo último que queremos es que se desmotiven”.

¿Qué aportan los cuadernos digitales?

En unas circunstancias como las actuales, la tecnología brinda no solo la oportunidad de seguir aprendiendo en cualquier lugar y momento, sino también el hacerlo de una forma lúdica y motivadora. “Uno de los resultados que ha originado la pandemia es que ha acelerado nuestro conocimiento de qué funciona en la educación digital y cómo aprovecharlo para optimizar el aprendizaje”, señala Eilert Hanoa, CEO de Kahoot!. Por eso, desde la popular plataforma de aprendizaje se señalan varias ventajas:

  • Aprendizaje en cualquier lugar. Es fácil que, durante estas fechas, la familia se encuentre lejos de su lugar habitual de estudio o trabajo, por lo que las apps educativas posibilitan el dedicar un rato de estudio ya sea en la playa, en la piscina, en el hotel o durante un viaje en coche.
  • Mayor motivación. Los juegos interactivos, los retos digitales o las actividades online suelen resultar más motivadoras y llamativas, ya que presentan desafíos y permiten la competición entre amigos.
  • Interacción social. Las apps educativas hacen posible que los amigos y compañeros sigan en contacto e incluso interactúen y compartan actividades de aprendizaje en grupos o por videollamada.

Ahora bien, ¿qué herramientas es recomendable utilizar, y cuánto tiempo cada día? “Depende mucho del niño o niña, de la edad que tenga y de la velocidad a la que lea, escriba… Más que especificar un tiempo, sería mejor hacerlo por objetivos. Es bueno que desde pequeños les acostumbremos a marcar un objetivo, y que lo importante sea conseguirlo, no estar 45 minutos o una hora con ello”, afirma Álava. “Y tampoco es lo mismo un niño que ha terminado bien un curso que otro que necesita reforzar algo o que tiene dificultades específicas de aprendizaje”. El día da para muchas horas y muchas cosas, explica, aunque también depende de si los padres están o no trabajando y de sus posibilidades de conciliación, “porque una cosa es lo que recomendemos los psicólogos, y otra lo que realmente se pueda hacer”.

“Si nos ponemos en un entorno ideal, en el que no tenemos de estar pendientes de cómo conciliar, lo ideal sería desayunar y descansar un rato, antes de ponerse a hacer estas actividades, de manera que se dejen hechas desde por la mañana y tengamos tiempo libre para el resto, para nuestra recompensa”, añade la experta. Una rápida búsqueda por Internet nos revela una amplia gama de opciones según los aspectos que quieran reforzarse: la lectura, la escritura, el cálculo matemático, los idiomas… Por eso, desde EL PAÍS queremos presentaros nuestra propia selección de apps educativas para este verano:

  • iCuadernos. Los tradicionales cuadernos Rubio se han transformado en herramientas digitales para que los niños aprendan jugandolectoescritura, matemáticas o ejercicios de refuerzo de la psicomotricidad fina desde su tablet.
  • Smartick. Una app española que ofrece distintos packs para afianzar las matemáticas y la lectura, en función de las necesidades de cada niño y gracias al uso de la Inteligencia Artificial. Los padres reciben, además, información instantánea por correo electrónico de las sesiones que completan sus hijos.
  • Kahoot! ofrece tres juegos distintos: para los más pequeños (entre tres y ocho años), Poio les ayuda a aprender a leer jugando; DragonBox para aprender Matemáticas y Drops para cultivar más de 41 idiomas a través de juegos visuales y divertidos.
  • Academons. Una completa app educativa para alumnos de cualquier curso de Primaria, con la que pueden aprender Lengua, Inglés, Ciencias Naturales y Sociales. Al estilo de Pokemon Go, los niños verán como las distintas criaturas presentes en Academons van evolucionando y adquiriendo nuevas habilidades con cada juego resuelto.
  • Lingokids.Una app con cientos de juegos para familiarizarse con el vocabulario en inglés desde edades tempranas.

La importancia de la salud emocional

A punto de cumplir un año y medio de pandemia, e independientemente del refuerzo escolar que escojamos para nuestros hijos, el descanso estival nos brinda la ocasión perfecta “para priorizar la salud emocional de la familia, hablar sobre lo que hemos sentido y cómo estamos. Estamos viendo que la salud de los niños y los adolescentes está muy afectada, y el juego es un vehículo ideal para crear un clima de confianza y que los menores expresen lo que sienten”, apunta Álava. Por eso, y después de tantos meses con restricciones, es recomendable aprovechar al máximo las oportunidades de hacer actividades al aire libre o deportivas, ya que, como recuerda Álava, el deporte está también relacionado con el aprendizaje y el desarrollo de las capacidades ejecutivas, de planificación y organización. Lingokids, por su parte, aporta unas pocas sugerencias:

  • Actividades al aire libre en contacto con la naturaleza, jugando con amigos o en la plaza del pueblo; correr, saltar, hacer guerras de agua o ir en bici; y hacer senderismo o ir a la playa o a la piscina con la familia son algunas de las muchas posibilidades a nuestro alcance.
  • Introducirlos a las tareas “de los mayores”, de forma lúdica y adaptada a su edad. Enseñarles a hacer su cama, dejarles que participen en la preparación de la comida o la cena, recoger la ropa, poner la mesa…
  • Reinventar los juegos en familia, usando cualquier espacio abierto: el escondite, el pañuelo, la gallinita ciega, las carreras de sacos o con un huevo y una cuchara, morder una manzana sumergida en agua…
  • Sacarle partido a las sobremesas, que son el momento ideal para echarse una siesta, leer un libro que ellos hayan elegido expresamente o incluso jugar a la tablet por un tiempo razonable, sin dejar que se enganchen y nunca cerca de la hora de acostarse, para que no interfieran con su rutina de sueño.

FUENTE: Diario El País

¿Cómo mantener a tu hijo entretenido este verano? en Trece Al Día

¿Cómo mantener a tu hijo entretenido este verano? ¿Las pantallas son un recurso didáctico para ellos? ¿Qué juegos podemos realizar este verano? Respondemos a todas estas dudas en ‘TRECE Al Día’.

Haz click en la imagen para ver el vídeo:

Hemos estado en ‘TRECE al día’ para hablar de nuestro último libro «El arte de educar jugando», escrito junto a más de una decena de psicólogos, en el que da las claves para conciliar y mantener entretenidos a los niños en verano ante el cambio de rutinas o el mayor tiempo libre.

Las claves para recargar las pilas en vacaciones. En Saber Vivir de TVE

Ha sido un año complicado para todos pero ahora afrontamos el verano con ganas de descansar, en la medida de lo posible, y de recargar las pilas. En Saber Vivir os explicamos las claves para conseguirlo y por qué no tiene que ir unido a gastar mucho dinero, ni a hacer grandes viajes.

#Vídeo ¿Cómo nos planteamos el verano con los niños?

Tenemos que asumir que es una situación distinta a la idea que habíamos planificado, por ello:

  • Reconocer las emociones y dar espacio para expresarlas.
  • Explicarles la situación.
  • Olvidarnos un poco de las tareas y descansar, jugar al aire libre… con todas las medidas necesarias.
  • Vigilar las rutinas del sueño.

Pincha en el vídeo para ver todos los consejos:

«Hijo, este verano no nos vamos de vacaciones». Claves para afrontarlo de forma positiva. Colaboración con el diario ABC

Por motivos económicos, por miedo al contagio, por tener familiares en el hospital… Los expertos explican cómo lograr que no sean unos días «perdidos»

Por Laura Peraita

Este año, las vacaciones van a estar de una u otra forma marcadas por los efectos del Covid-19. Muchas familias se van a enfrentar a la difícil decisión de comunicar a sus hijos que «este verano no nos vamos de vacaciones». Son muchas las razones. En algunos casos, el bolsillo se ha visto gravemente dañado debido a que los padres están en paro o afectados por un Erte, lo que obliga a recortar gastos. En otras ocasiones es el miedo el que invita a quedarse en casa por temor a un posible contagio. Tampoco hay que olvidar a las familias que no tienen ánimo de ir a ninguna parte porque han perdido a un ser querido en duras circunstancias por el coronavirus o por estar pendientes de los que aun están hospitalizados por esta causa.

Sea por el motivo que sea, lo cierto es que Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», recomienda a los padres no tener miedo a comunicar en casa que este verano no salen fuera. «El problema es que tenemos asumido que estar de vacaciones es igual a viajar. Y si lo pensamos bien, no es así. Es solo una decisión opcional. Es una idea que hay que trabajar con los niños desde pequeños porque las vacaciones suponen mucho más que hacer las maletas».

Romper rutinas

No tener que trabajar o no ir a clase por unas semanas implica tiempo de descanso, de romper con la rutina, con los horarios, poder hacer actividades que normalmente no se pueden realizar debido al estrés diario e, incluso, tener momentos para perder el tiempo y aburrirse. «Lo importante –añade– es hacer cosas fuera de la rutina del resto del año: un picnic en un parque o en el campo, un paseo en bici todos juntos, visitar la propia ciudad en la que se reside con ojos de turista, descubrir un museo… Son muchas las alternativas a un viaje y que permiten disfrutar igualmente de las vacaciones. Lo ideal es ofrecer a los hijos que aporten ideas de lo que les gustaría hacer y negociar actividades. Hay miles de planes por hacer».

Los padres deben explicar a los hijos que no irán a la playa o montaña este verano de manera «serena, sin transmitir ansiedad, preocupación o tristeza», matiza Alicia López de Fez, directora del Centro de Psicología López de Fez. Mi recomendación es hacer una lectura positiva de la situación». De lo contrario, si los progenitores se lo dicen con mal tono, como si fuera un castigo o dando por hecho que es un auténtico fastidio, los niños también lo asumirán así, pero si se les transmite lo cómodos que estarán en casa y se les plantea un amplio abanico de posibilidades por hacer, el panorama será muy diferente.

Nano López, coach experto en adolescentes, asegura que, atendiendo a la edad de los hijos, hay que exponerles la situación con realismo y normalidad. «Necesitan saber el motivo del cambio de destino estas vacaciones porque ellos ven y escuchan muchas noticias, comentarios de personas… y los padres son los que deben exponerles la situación exacta para que no tengan dudas e incertidumbre y conozcan de paso las normas que deben seguir para evitar contagios».

Olvidar ideas limitantes

Asegura este coach que los niños suelen adaptarse mejor que los adultos a las nuevas situaciones. Son más flexibles. «No sufren tanto esa sensación de pérdida de un viaje de veraneo. Suelen ser precisamente los padres los que toleran menos no ver cumplido su deseo por sentir que las alternativas que se plantean no están a la altura de las expectativas. Sienten culpa y remordimiento. Mientras un padre lucha por resignarse a no ir a EuroDisney, un hijo puede estar tan feliz porque se le ofrece la sencilla alternativa de comprar una piscina hinchable para bañarse hasta las rodillas en la terraza de casa. Le parece un planazo y se lo pasará pipa. La clave, por tanto, está en ofrecer a los hijos diversión. Da igual en el lugar que sea –puntualiza–. Hay que ser más abiertos y olvidarse de ideas limitantes como que solo me lo puedo pasar bien en verano si estoy en la playa. Hay que ser más flexibles, lo que es muy útil para cualquier ámbito de la vida».

Adolescentes

Cuando se trata de hijos adolescentes hay que tener en cuenta que prefieren antes su entorno social que el familiar. «Este año –añade Silvia Álava– se dará la circunstancia de que muchos amigos tampoco saldrán de su ciudad, por lo que podrán quedar más a menudo, algo muy motivador cuando a estas edades es habitual que piensen que viajar con los padres es un auténtico rollo. Hay que dejarles su propio espacio. Intentar hacer todos los planes juntos no es una buena opción. Aquí también hay que ser flexibles».

También explica esta doctora en Psicología que es importante escuchar a los hijos y conocer sus sentimientos, cómo se sienten. «Ver truncados sus planes de veraneo es un interesantísimo entrenamiento para la tolerancia a la frustración y para saber valorar lo que tiene cada uno. Hay que ser empáticos y decirles que los adultos también sentimos rabia o tristeza para que vean que es una emoción común y, por eso, juntos podrán hacer lo posible para mejorar la situación con planes divertidos».

Quedarse en casa «es también una oportunidad para todos de aprender el valor de las cosas que habitualmente se tenían y que este año no estarán –concluye López de Fed–. Es una estupenda ocasión para desarrollar aficiones dentro de casa o en el sitio en que esté cada familia. La próxima vez, seguro que las vacaciones se saborearán el doble».

FUENTE: Diario ABC

Este verano, asegúrate de que tus hijos se aburran. Colaboración con El Diario de Córdoba

En los meses de verano, sin extraescolares ni colegio, aumentan las posibilidades de aburrimiento

MARÍA DOTOR
29/06/2020

«Mamá, papá, me aburro». Esta es quizá una de las frases que más miedo nos da escuchar de la boca de nuestros hijos. Y ahora que vienen tres meses de verano, sabemos que la van a pronunciar muchas veces. No tienen colegio, ni extraescolares… Las horas libres abundan y las posibilidades de aburrimiento se multiplican.

Como dice Kim John Payne, de Simplicity Parenting, vivimos que nuestros hijos se aburran como «un fracaso personal», tal vez porque nos encontramos en una sociedad obsesionada por hacer y no parar.

¿Cómo? ¿Qué ya tienes una lista hecha de actividades para anticiparte a este problema? Ni hablar, olvídate de convertirte este verano en animadora sociocultural de tus hijos, porque el aburrimiento, como nos dice Álvaro Bilbao, es «la madre de la creatividad. Hace que el niño se fije, observe… En definitiva, que mate ese aburrimiento tirando de imaginación».

Pero no solo él le otorga cualidades positivas al aburrimiento, muchos otros expertos destacan lo maravilloso que es que nuestros hijos se aburran.

Silvia Álava: «Los niños tienen que tener tiempo para aburrirse»

La psicóloga infantil Silvia Álava lamenta que «en ocasiones carguemos a los niños con tal cantidad de actividades que luego no tienen tiempo libre para disfrutar». Por eso, nos recuerda que «los niños tienen que tener tiempo para estar ellos solos, para aburrirse, para fomentar su creatividad, tiempo sin estar constantemente con un adulto que le esté dirigiendo».

Heike Freire: «El aburrimiento es un momento de creatividad»

La experta en innovación educativa nos propone educar en verde, es decir, en contacto con la naturaleza. Pero es consciente de que en el campo «nuestros hijos se quejan más que nunca de que están aburridos». ¿Nos hemos planteado por qué? Quizá, en el día a día les ofrecemos tantos dispositivos externos para entretenerse que hemos atrofiado su capacidad de inventiva.

Eva Millet: «En esta carrera por lograr el súper-hijo nos cargamos la infancia y el tiempo para aburrrirse»

Nuestro miedo al aburrimiento de nuestros hijos tiene mucho de sobreprotección y de persecución de un ideal de perfección en la educación de nuestros hijos, tal como lo ve la periodista y autora de Hiperpaternidad: «En esta carrera por lograr el súper-hijo nos cargamos la infancia: el tiempo para jugar y para aburrirse y la adquisición de otras habilidades que también son básicas en la vida». Y es que, nos decía Eva, «la educación no solo es la adquisición de conocimientos puros y duros, también es la formación de un carácter para implementarlos (que incluye aprender a tener paciencia, capacidad de esfuerzo, empatía, curiosidad, tolerancia a la frustración…)», y, claro, también aprender a aburrirse.

Bei Muñoz, de Tigriteando: «Nuestros hijos no tienen tiempo de aburrirse y organizar su tiempo»

Cuando le preguntamos a Bei Muñoz cuál podría ser el reto educativo principal de las familias hoy en día, la autora de Tigriteando lo tuvo claro: la falta de tiempo. «No tenemos tiempo, es un ritmo de vida frenético el que llevamos, es prácticamente imposible dedicarnos a observar, simplemente observar, lo que hacen nuestros hijos, muchas veces no tienen si quiera tiempo de aburrirse y organizar su tiempo». Y es que nuestras prisas y «los horarios rígidos chocan con las necesidades de los niños, que realmente son bastante parecidos al primer Homo Sapiens que pisó la Tierra», es decir, que las prisas y el estrés «van en contra de la naturaleza, y cuando luchas contra ella siempre tienes las de perder».

Kim John Payne: «El aburrimiento es un regalo»

Payne es el creador de Simplicity Parenting (Parentalidad Sencilla), un movimiento que aboga por volver a los básicos al educar y evitar la sobreestimulación, la sobreprotección y el exceso de actividades dirigidas. Con la idea de que «menos es más», Payne no duda en afirmar que «el aburrimiento es un regalo, el puente entre no hacer nada y el juego profundamente creativo». Para Payne, los padres deberíamos desear que «nuestros hijos se aburran y así tengan que pensar qué hacer con ese aburrimiento, sin pantallas y sin nuestra ayuda».

Muchos expertos insisten en esta misma idea de Payne: «El precursor de la creatividad es el aburrimiento. Cuando los niños se aburran, hay que evitar las pantallas, en donde ven la creatividad de otras personas». Sin embargo, en una cultura en la que se ensalza el estar continuamente ocupado como un valor, «nos hemos acostumbrado a ver el aburrimiento de nuestros hijos como un fracaso personal».

Alberto Soler: «A veces proyectamos en los niños nuestra intolerancia al aburrimiento»

El conocido psicólogo afirma en una de sus Píldoras de Psicología que «a menudo los padres tenemos miedo al aburrimiento de los niños. Pensamos que si no les damos algo que hacer y les tenemos entretenidos nos la van a liar… ¡y puede que sea verdad! Pero… ¿es bueno evitarles siempre el aburrimiento a los niños?», se pregunta. Y es que «a algunos padres les agobia tanto el aburrimiento de sus hijos que se acaba convirtiendo en un parque de atracciones ambulante: les organizan juegos en el parque, contratan animadores en el cumple…».

Rescatar a nuestros hijos del aburrimiento no es bueno, porque «no les estamos dando la oportunidad de pensar ellos solitos cómo llenar ese vacío. Si nunca pueden decidir qué hacer con su tiempo libre, ¿cómo van a aprender a gestionarlo?». Alberto considera que somos los adultos «los que proyectamos en ellos nuestra intolerancia al aburrimiento. Esa intolerancia se ha agudizado desde que tenemos el telefonito inteligente. Nos ha invadido un horror al vacío en el que no podemos estar más de medio minuto sin estar ocupados en algo», como cuando sacamos el móvil mientras esperamos el autobús, por ejemplo.

Javier Urra: «Nuestros hijos tienen que aprender a aburrirse»

El primer Defensor del Menor advierte de la tendencia de los padres y madres a buscar la felicidad y la alegría de los hijos por encima de todo: «Educar para que mañana los niños sean felices no es real, no es verdad. Las pérdidas y las incomprensiones son parte de la existencia. Nuestros niños tienen que aprender a aburrirse, a manejarse en la soledad. Creo que esta sociedad exige a la vida mucho más de lo que la vida le puede dar».

Claves para gestionar el aburrimiento de nuestros hijos

1. No sacar el salvavidas: nadie muere de aburrimiento y no es muy positivo que les rescates de esa sensación. Y por salvavidas nos referimos a tus dotes de animador sociocultural, tu catálogo de soluciones o incluso las pantallas.

2. Ver el lado positivo del aburrimiento. Si vivimos el aburrimiento como un problema o como una pesadez o tenemos miedo, como dice Alberto, de que nos la líen, tal vez nuestros hijos verán el aburrimiento como un problema difícil de solucionar. Sin embargo, si les transmitimos que el aburrimiento es una oportunidad para pararse y pensar qué quiero y puedo hacer con mi tiempo, seguramente lo verán de otro modo.

3. Transmitir confianza en que podrán encontrar algo interesante que hacer. Muchas veces vivimos el aburrimiento de nuestros hijos como la obligación de sacarlos de ahí y, por lo tanto, los sobreprotegemos. Pero si pensamos que son ellos los que saben, mejor que nadie, qué hacer con ese tiempo y cómo divertirse, si les transmitimos el mensaje de que ellos pueden gestionar su tiempo, seguro que sentiremos menos presión y haremos a nuestros hijos más autónomos.

4. Vivirlo como una oportunidad para conectar y ser creativos. La unión hace la fuerza, y también contra el aburrimiento. Seguro que juntos se os ocurren muchos juegos, muchas actividades que realizar juntos o mucho por inventar.

Accede al portal Gestionando Hijos y disfruta de más consejos y claves de nuestros expertos.

FUENTE: diariodecordoba.com

Consejos de hidratación para las olas de calor

El Instituto de Investigación Agua y Salud da una serie de consejos y ha publicado una guía sobre la hidratación que necesita el cuerpo humano en estos días de verano y de olas de calor.

Como cada año a estas alturas, lleva a cabo una campaña didáctica para recordar a la población la importancia del consumo del agua mineral para garantizar una hidratación natural adecuada, especialmente durante los próximos meses de buen tiempo. Es un tema que se presta a muchos ángulos de interés informativo en las próximas semanas: empieza el buen tiempo, el calor y las deshidrataciones; los exámenes de selectividad; al iniciar un viaje largo en coche –próximos puentes o vacaciones de verano–, la calle se llena de runners ante la inminencia de la «operación bikini»; etc.

Las necesidades diarias de agua son diferentes en función de la actividad (para un correcto rendimiento cognitivo en el trabajo, la conducción prolongada o en los estudios; durante el ejercicio físico, etc). Desde otro punto de vista, también podemos destacar los aspectos clave a tener en cuenta para una correcta hidratación en colectivos de riesgo: durante embarazo y lactancia; infancia; mayores o personas con movilidad reducida.

El cerebro de un adulto está compuesto, aproximadamente, por un 85% de agua y esto hace que sea uno de los órganos más sensibles ante cualquier desequilibrio hídrico. A medida que el cuerpo va perdiendo agua, la capacidad intelectual disminuye de forma progresiva, y son muchas las funciones orgánicas que se ven afectadas. Estos son los tres tipos de deshidratación que existen, según los expertos del Instituto de Investigación Agua y Salud (IIAS):

Deshidratación leve (entre el 1 y el 5% de pérdida del agua corporal). La sensación de sed es ya un síntoma de alerta que activa el organismo para indicarnos que el cuerpo está deshidratado.

Este síntoma puede ir acompañado de malestar, fatiga, debilidad y dolor de cabeza y es una clara señal de que se debe aumentar la ingesta de agua.

Deshidratación moderada (entre el 6 y el 8% de pérdida del agua corporal). Tener la piel seca o con pérdida de elasticidad, escasa producción de sudor o sudor frío, insuficiente producción de orina o que sea de un color oscuro, dificultad para hablar y coordinar movimientos son algunos de los síntomas que podrían indican este grado de deshidratación.

Ante estos síntomas es aconsejable descansar o detener la actividad durante 15 o 20 minutos y rehidratarse.

Deshidratación severa (entre el 9 y el 11% de pérdida del agua corporal). Sentir espasmos musculares, problemas de equilibrio y confusión mental, así como un aumento significativo y rápido de la frecuencia cardíaca y de la temperatura podrían indicar que se ha perdido una cantidad importante de agua y que se requiere asistencia médica inmediata.

¿Con qué actividades nos deshidratamos más?

Aquellas actividades que impliquen trabajo corporal intenso o que se desarrollen en condiciones ambientales adversas (temperatura superior a 38 ºC o humedad relativa de más del 50%) provocan un mayor riesgo de deshidratación, especialmente en verano.

Si se practica ejercicio físico, aumenta la sudoración y, por tanto, se incrementa la necesidad de agua del organismo. Así, es importante beber antes, durante y después de la práctica deportiva.

Aquellas personas que trabajen en ambientes cálidos o desempeñen una actividad intensa (construcción, siderurgia, agricultura, pesca, minería, bomberos…) deben hidratarse a menudo pues un olvido puede afectar a la seguridad del trabajador, además de a su rendimiento y productividad.

Aunque el trabajo no sea de gran intensidad física, si se desarrolla en lugares con aire acondicionado o calefacción, ese ambiente seco que se genera da lugar a mayores pérdidas de agua a través de los pulmones y la piel, según precisan en el IIAS.

Por último, los niños que están en fase de crecimiento, a partir de los tres años realizan un mayor gasto físico al jugar y al practicar deporte, por lo que gastan una cantidad de agua corporal que necesitan reponer.

Cómo convertir beber agua en hábito

¿Cuánta agua deberíamos beber al día? Bajo condiciones normales de actividad y temperatura, se aconseja una ingesta total de agua de entre 2 y 2,5 litros al día, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Una cantidad, no obstante, que debe aumentar en los días de más calor si eliminamos una mayor cantidad de agua del organismo a través del sudor.

También aconsejan distribuir el consumo de agua a lo largo del día, bebiéndolo a pequeños sorbos, cada 20-30 minutos, aproximadamente.

Para convertir la ingesta de agua en un hábito, el Instituto de Investigación de Agua y Salud propone estos trucos:

– Lleva siempre encima una botella de agua.

– Deja siempre a la vista una botella de agua, ya sea en el trabajo o en casa. Según explican, el hecho de tenerla a la vista hace que recordemos la necesidad de beber agua.

– Bebe agua en cuanto te levantes y conviértelo en algo que haces a diario, como ir al baño, ducharse o lavarse los dientes. De esta manera recuperarás el agua perdida durante las horas de sueño debido a la saliva, la respiración o la orina.

– En la comida bebe siempre agua, que además contribuye a facilitar la digestión de los alimentos.

– Antes de ir a dormir bebe un vaso de agua para asegurar el equilibrio hídrico del organismo durante las horas de sueño.

– Si te cuesta beber agua, toma infusiones sin azúcar o añade al agua unas gotas de limón o frutas frescas cortadas en trozos.

Especialistas del Instituto de Investigación Agua y Salud:

  • Francisco Maraver: Presidente del Comité Científico del Instituto y Profesor Titular de la Cátedra de Hidrología Médica de la Universidad Complutense de Madrid. Especialista en los beneficios que tiene para la salud seguir unas buenas pautas de hidratación con agua y todo lo relacionado con la historia de las aguas minerales.
  • Jesús Román: Secretario General del Comité Científico del Instituto y Presidente del Comité Científico de la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA). Todo lo relacionado con la alimentación y los beneficios de incluir en la dieta diaria el agua como fuente de hidratación. 
  • Silvia Álava: Comité Científico del Instituto y Psicóloga del Centro de Psicología Álava Reyes. Puede explicar los beneficios de la hidratación con agua mineral enfocado al rendimiento cognitivo; ya sea en el trabajo, el estudio, la conducción.

FUENTE: Diario16.com

Podcast: Vacaciones en pareja en No Es Un Día Cualquiera de RNE

Septiembre es un mes en el que sistemáticamente aumentan las solicitudes de divorcio, así que esta en el programa «No es un día cualquiera» de RNE hablamos sobre vacaciones en pareja . Por qué surgen los problemas y cómo evitarlos.

Es tú oportunidad, así podrás crecer como familia este verano. Colaboración con el diario ABC

Claves reales para mejorar las relaciones con los hijos y de pareja

Por Laura Peraita @LauraPeraita

Durante al curso académico la mayoría de los padres se quejan de la falta de tiempo para estar con sus hijos y disfrutar del tiempo libre. El estrés, las prisas, las obligaciones diarias, las apretadas agendas… pueden poner al límite a cualquier familia y dejar en un segundo plano cuestiones tan importantes como conocerse más en profundidad, comunicarse en calma, resolver conflictos con reflexión, interesarse sobre cómo se sienten los demás… Ya no hay excusas: el verano es una oportunidad para crecer como familia. El tiempo libre es el mejor aliado.

Según Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», crecer como familia es mejorar. Para ello sugiere a los padres que se paren a pensar, que se planteen dónde están y dónde les gustaría llegar y, sobre todo, cómo conseguirlo. Cada familia es muy distinta y tiene metas diferentes, pero lo más habitual es que pretendan mejorar la comunicación, la paciencia, acabar con los gritos, fomentar el respeto, el afecto físico (dar más muestras de cariño con besos, abrazos), reconocer los aspectos positivos de los demás… «Por ello, –apunta–, hay que aprovechar las vacaciones para plantearse objetivos claros de mejora familiar y luchar por ellos. No hay que dejarse llevar por la pereza o por el día a día porque las relaciones no mejoran solas. El verano es el momento de actuar».

Estado emocional inicial

Pero antes de ponerse manos a la obra, Gema Garrido, presidenta de Praxxia, asociación especializada en coaching familiar y parentalidad positiva, aconseja que los padres, al echar el freno, aprovechen para analizar el estado emocional en el que se encuentran en ese momento como individuos; es decir, si están muy estresados, cansados, deprimidos, ilusionados… «porque la persona, como tal, no se enfrenta de la misma manera a una convivencia familiar las 24 horas».

También considera Garrido relevante tener expectativas reales. «Que llegue el verano no significa que vayan a ser las vacaciones de nuestra vida tal y como salen en los anuncios en los que todo es felicidad y diversión. En este periodo también hay tiempo para aburrirse o estar cansado. Es muy humano. No por ir a un hotel en la playa con la familia implica que todo el tiempo va a estar rebosante de felicidad», explica.

Con fecha y hora

En la misma línea se manifiesta Ana Asensio, psicóloga de Vidas en Positivo, quien reconoce que es muy habitual coger con unas ganas inmensas las vacaciones y a veces no suele ser todo como se idealizaba. «Nos da la sensación de que el tiempo en familia es un verdadero estrés, que no sabemos hacerlo bien o que nuestros hijos están “maleducados”, se enfadan todo el tiempo, protestan continuamente… mientras nosotros, como adultos, también tenemos la necesidad imperiosa de descansar. Somos humanos».El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión…

Por este motivo, Silvia Álava Sordo propone, en primer lugar, fijar los objetivos y buscar momentos de calidad en familia, «pero poniendo fecha y hora, planificándolos, porque si no esos ratos quedan diluidos y al final se dejan pasar. El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión… De esta forma, fluirá la conversación para conocerse mejor. También se puede aprovechar para rescatar álbumes de fotos familiares, contar cómo se conocieron papá y mamá, cómo vivían los abuelos… Hacer juegos para que dibujen a cada miembro de la familia y conocer cómo los perciben nuestros hijos de forma divertida…».

Matiza, no obstante, que conocer a los hijos «es aceptar como son y olvidarse de cómo quiero transformarles en lo que yo quiero que sean. Es un error muy común. Se debe asumir que cada persona es única y tiene que hacer su vida a su manera dentro de un orden».

En este sentido, Gema Garrido propone a los cabeza de familia que bajen el nivel de exigencia con sus hijos porque en estos días libres se pueden pasar por alto ciertas rigideces imprescindibles para el resto del año. «Para que esta labor sea más fácil es bueno empatizar con los pequeños, hacer una regresión personal a cuando nosotros teníamos su edad para intentar entender qué es lo que nos motivaba entonces para, de esta forma, poder planear momentos y actividades acordes a sus deseos y en los que todos puedan disfrutar lejos de discusiones».

Cuando los hijos son adolescentes puede resultar más complicado que quieran pasar ratos junto a sus padres o hermanos por la etapa vital que atraviesan, «pero no pueden mantenerse al margen de la familia», prosigue Silvia Álava Sordo. «Lo mejor es dejarles espacio para su soledad y para estar con sus amigos, pero negociar con ellos que hay momentos dentro de la dinámica familiar en los que tienen que estar presentes, como a la hora de la comida o la cena, por ejemplo. Lo ideal sería que estas dos ocasiones no fueran impuestas, sino que se les presente como momentos divertidos y atractivos para que quieran compartirlos con el resto de la unidad familiar».

Espacios propios

No obstante, Ana Asensio advierte que, al igual que en el resto del año, «en vacaciones es esencial generar espacios en el hogar para compartir, pero también para disfrutar de momentos propios, para nuestras aficiones, descanso o para aburrirnos y no hacer nada». Recuerda que «no hacer, también es hacer», y es muy necesario en este instante vital aprender y enseñar a nuestros hijos a no hacer nada de vez en cuando y a sentirse cómodos por ello. «No hacer, no es una pérdida de tiempo; al contrario», matiza.Querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror…

Para evitar sentimientos de culpabilidad cuando no todo el tiempo en familia sale como se esperaba, Ana Asensio apunta que sentir ese estrés de convivencia familiar en vacaciones y que puedan entrar ganas de huir es natural y humano, también forma parte de la vida. «En ocasiones, las demandas nos resultan elevadas. La exigencia de la crianza y la educación unida a la coordinación con nuestra pareja puede hacernos sentir agobio. Y, además, al querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror… Bueno –insiste–, pues esto también es humano. ¿El truco? La calma. Si se monta un alud y la bola de nieve se hace cada vez más grande; para, respira, salte de la escena, observa y, cuando todo haya bajado de intensidad, decides qué hacer. Probablemente te resulte más fácil tomar una decisión adecuada sin carga emocional añadida».

Esta psicóloga anima a los progenitores recordando que hay que comprender que la convivencia con los niños es toda una aventura, «y a veces el humor nos ayuda mucho y nos saca victoriosos de situaciones que inicialmente nos puedan generar incomodidad y hasta miedo», concluye.

FUENTE: Diario ABC

Con los hijos, sentido común y esfuerzo para el verano. Colaboración Educando que es gerundio, de Plaza Radio

Os contamos una serie de pautas para la familia de cara a mantener el orden en las vacaciones.

En pleno verano nos adentramos en los retos que se presentan durante estas fechas en lo que hace referencia a la educación de los más pequeños. En esta entrega de ‘Educando que es gerundio’ tratamos sobre si pueden los progenitores ser más flexibles con los horarios de las comidas, cenas y demás, y hasta qué punto. 

Hablamos, sobre todo, de cómo usar ese regalo que es pasar más tiempo con los hijos. 

Pautas y consejos para disfrutar sin perder el norte: