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El síndrome postvacacional nos puede durar hasta 15 días

Por Andrea Domene Lupiañez |

Madrid (EFE).- La vuelta a la rutina puede costar más de lo que parece y acabar en el conocido como síndrome postvacacional, un conjunto de síntomas y emociones negativas que aparece al término de las vacaciones y que puede prolongarse hasta quince días, según advierten los psicólogos.

Los expertos aclaran que este síndrome no es un cuadro clínico, sino un “proceso de adaptación” para volver a la práctica laboral.

Lo normal es que los síntomas que aparecen al retornar de las vacaciones duren dos o tres días, aunque en algunas personas se alarga hasta las dos semanas.

Si la sintomatología dura más, los profesionales aconsejan que se pida ayuda psicológica. “Hay personas que experimentan estos sentimientos de una forma muy intensa, hasta el punto de que se pueden bloquear en el proceso de adaptación”, explica la vocal del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid Mercedes Bermejo.

Síntomas más comunes

Entre los síntomas más comunes de este síndrome destacan el desánimo, la apatía, los pensamientos negativos, el insomnio o la irritabilidad, según detalla el psicólogo del Colegio de Psicólogos de Madrid Miguel Hierro.

Una mejor gestión de este periodo puede ayudar a prevenir la aparición de cuadros ansiosos-depresivos y a mejorar las relaciones de pareja y familiares.

Aunque depende de cada persona, y no todas lo experimentan, “el volver a una rutina que requiere exigencia y estrés elevado hace que la vuelta sea más costosa”, incide Bermejo.

Niños y adolescentes

La vuelta a los horarios establecidos hace que, en ocasiones, se produzca un “choque muy fuerte que el cuerpo nota”, según señala la psicóloga Silvia Álava.

Además, el paso del bienestar y la felicidad a un escenario de estrés y exigencia afecta al estado de ánimo y produce un malestar en general no sólo en los adultos, sino también en niños y adolescentes.

En etapas tempranas de la infancia y la adolescencia hay que tener un especial cuidado, en especial cuando están en un “proceso de maduración cerebral o cambios hormonales”, ya que estos cambios bruscos pueden crear una sintomatología más severa, sostiene Bermejo.

Consejos para sobrellevarlo

Para volver a la rutina con normalidad los expertos recomiendan que el cuerpo esté bien descansado y marcar unos objetivos a corto plazo, de manera progresiva y poco exigente, adaptándose a la rutina “cuidando el bienestar y la salud mental”.

Es necesario además adecuar los horarios unos días antes de la vuelta, buscar actividades que entretengan y planificar el trabajo con el objetivo de que el cambio, al final, “sea lo menos brusco posible”.

FUENTE: EFE.COM

6 pasos para el descanso y la desconexión digital

Reflexiona sobre el tiempo que pasas delante de una pantalla.

▶ Marca tus tiempos de desconexión.

▶ Haz descansos regulares y reales en tu día a día.

▶ Crea espacios libres de pantallas.

▶ Disfruta de tiempo de ocio analógico.

▶ Guarda tiempo para estar en familia (sin pantallas…)

▶ Lee libros, periódicos, revistas… en formado analógico.

Y recuerda que es necesario estar siempre disponible, nuestro cerebro necesita tiempos de desconexión…

Basados en el libro ¿Por qué no soy feliz?

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Nuevo trabajo y hogar, los cambios vitales que desean realizar los españoles

Este 2023, un 65,3% de los españoles desean llevar a cabo un cambio vital, relacionado con el ámbito laboral (39,5%) y el hogar (33,7%).

Cerca de siete de cada 10 españoles confirma su deseo para este 2023 de realizar un cambio relevante en su vida, relacionado con el ámbito laboral (39,5%) y el hogar (33,7%). También siete de cada 10 opina que lo conseguirá. 

Son datos de un estudio realizado por Ikea, SigmaDos y la doctora en psicología Silvia Álava para analizar las emociones que suscitan los cambios vitales; cuáles son las principales barreras para llevarlos a cabo y cuáles son las previsiones para 2023. 

Un 65,3% de encuestados afirma que este año le gustaría realizar un cambio relevante en su vida, siendo los más mencionados los relacionados con el ámbito laboral (39,5%), seguidos por los del hogar (33,7%). Por franjas de edad, este deseo es más elevado en la población joven, de 18 a 29 años, con un 78,6%. 

La percepción ante la consecución del cambio es optimista: siete de cada 10 cree que lo conseguirá. De nuevo, este porcentaje es mayor en la franja más joven, con un 77,4%. La seguridad económica (42,7%) y la seguridad personal y el bienestar emocional (39%) son los aspectos que ayudan a los españoles a realizar los cambios. 

El informe también analiza los cambios vitales llevados a cabo en 2022. Un año en el que cuatro de cada 10 asegura haber hecho un cambio relevante en su vida, habiendo sido exitoso para un 83,5%. También los jóvenes de entre 18 y 29 años han sido los que más se han atrevido a realizarlos (54,4%). 

Para un 46,9%, los factores económicos han supuesto un freno a la hora de realizar un cambio durante el pasado año, aunque la seguridad personal y el bienestar emocional (41,4%), y el apoyo familiar (38,2%) ha incentivado el atreverse. 

“Es decir, el factor económico puede llegar a bloquear el cambio, pero sin una buena seguridad personal, sin un buen bienestar emocional, es más complicado que pese a tener estabilidad económica, se lleven a cabo los planes”, ha asegurado la doctora en psicología, Silvia Álava. 

Emociones asociados a los cambios

De acuerdo con el estudio, las emociones que se asocian de manera más frecuente al cambio son la esperanza (20,8%) y la inseguridad (20,6%). Le siguen el interés (12,1%), la alegría (11,4%) y el miedo (10,8%). 

En el caso de los jóvenes entre 18 y 29 años, la emoción más predominante es la inseguridad que sube hasta el 28%, seguido por miedo para el 17,5%. Por el contrario, los mayores de 65 años son los que más asocian la esperanza a los cambios vitales (26,1%). 

La muestra también revela que, de cara a los cambios venideros, las emociones agradables actúan como facilitadoras del cambio en este orden: esperanza 51,9%; calma 38,7%; interés 35,7%; inspiración 31,3%; alegría 28,2%. Sin embargo, es importante gestionar las emociones desagradables dado que la segunda emoción que más se siente ante los cambios es la inseguridad (20,6%) y en menor medida el miedo (10,8%).

En cuanto a barreras, 7 de cada 10 encuestados afirma no haberse atrevido a realizar un cambio relevante en su vida pese a quererlo. Los motivos económicos son los que más pesan como barrera (48,6%) seguido de familiares (38,1%) y emocionales (27,9%).

FUENTE: IPMARK.COM

Participamos en un nuevo ‘Café de las 10 con FOESaludable’

La cita cumple su decimotercera edición prestando atención al ‘Bienestar emocional y satisfacción laboral’ de mano de una de las referentes nacionales en la materia.

‘Bienestar emocional y satisfacción laboral. Herramientas para poner las emociones a tu favor’ es el título del Café de las 10 de FOESaludable que conduce Silvia Álava.

Doctora en psicología clínica y de la salud, la ponente incidirá en la importancia del bienestar emocional en la empresa que favorece, por un lado, la salud del trabajador y potencia, por otro, el trabajo en equipo y la productividad.

Con más de 21 años de experiencia, Álava es la directora del Centro de Psicología Álava Reyes, labor que compagina con sus clases en la universidad y su labor como divulgadora científica, muy activa en medios de comunicación.

Autora de varios libros como ‘¿Por qué no soy feliz?’, ‘Queremos Hijos felices’ o ‘El arte de educar jugando’, Silvia Álava es premio de comunicación del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid y miembro y asesora de varias sociedades científicas.

Esta nueva edición del ‘Café de las 10’ entronca con los objetivos fundacionales de FOESaludable, la premiada iniciativa de la Federación de Organizaciones Empresariales Sorianas que, bajo el paraguas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), trabaja en pro de la salud y bienestar de los trabajadores de la provincia.

La actividad, estrenada en abril de 2021, cumple su decimotercera edición ayudando a empresarios y autónomos asociados a aumentar su información y formación en materia de buenas prácticas en esta materia.

Lo hace de la mano de primeros espadas en la materia, como Silvia Álava, considerada como uno de los referentes nacionales en salud emocional.

El ‘Café de las 10 de FOESaludable’ se celebra el próximo 23 de noviembre a través de la plataforma Zoom. La inscripción se puede realizar a través de la web www.foes.es.

Para cualquier duda, se puede consultar a los técnicos del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales de FOES, organizadores de la actividad y responsables del proyecto FOESaludable.

FUENTE: Soria TV

El calor también afecta a nuestro rendimiento en el trabajo

El cambio climático es un hecho y, con ello, las altas temperaturas se mantienen estables en el tiempo. Una circunstancia que incide directamente en nuestro día a día en el trabajo. Por eso es importante, en la medida de lo posible, adaptar nuestro trabajo a las horas de menos calor y evitar estar en la calle en las horas centrales del día. Os hablamos de ello en este vídeo del Instituto Agua y Salud, IIAS

«El sistema de trabajo no nos pone fácil cuidar de la salud mental» Inauguración de EVADES

Por M. RIVERO. Foto Pablo Nosti

«Saludable es la empresa a la que te apetece ir a trabajar y las relaciones informales dentro de la misma tiene mucho que ver en ello»

La psicóloga y autora de varios libros Silvia Álava (Valladolid, 1978) inauguró ayer junto a la escritora Belen Varela la Escuela de Verano Evades. Lo hizo en Noreña, en una charla en la que abordó la relación entre la salud mental y el trabajo.

-Bienestar emocional y satisfacción laboral, la relación parece obvia, ¿qué se nos pasa?

-Cuando trabajamos todos tenemos el chip de que tenemos que producir y hacer las cosas bien sin que nos afecte nada. Somos humanos, estamos hechos de emociones y las sentimos, eso nos afecta y afecta a la producción. Pero sobre todo las relaciones con nuestros compañeros. ‘No es personal, son negocios’, como decía Corleone, pero nosotros hacemos que el trabajo sea personal. No se puede apagar el cerebro y ponerlo en modo avión, es imposible ser así de frío y distante. Además las emociones bien utilizadas se pueden utilizar para incrementar la productividad.

-¿Se puede mantener la salud mental en el sistema de trabajo actual?

-El sistema no lo pone fácil, no estamos en nuestro mejor momento. Hay trabajos muy precarios, mal pagados y a turnos. ¿Dónde nos centramos? En qué puedo hacer yo, cómo manejar las emociones. Ojalá cambiara el sistema, cada vez somos más conscientes de que tenemos que favorecer la conciliación. Porque nos están sometiendo a una situación difícil de mantener a largo plazo.

-¿Algunos consejos para mantener la cabeza en su sitio?

-Lo primero: párate y sé consciente de cómo estás, qué necesitas en cada momento y qué sientes. Muchas veces vamos en automático. Es importante pasar al manual y pensar si lo que sentimos acompaña y ayuda a realizar el trabajo o si hay que parar y ver qué nos dice esa emoción y regularla. El sigue para adelante y deja el problema de lado se convierte a la larga en un problema a nivel somático de salud: dolores, bajas por ansiedad o incluso lumbalgia. En segundo lugar, el cómo te hablas a ti mismo. En ese discurso interno con el que comentamos la jugada sobre todo lo que nos pasa y a veces echamos más leña al fuego. No se trata de decir que todo sea fantástico, el país de la piruleta no existe, pero a lo mejor las cosas no son tan terribles. Y practicar el autocuidado, muy de moda, en cosas tan básicas como alimentarse bien o dormir.

-Esto es el trabajador, pero ¿y la empresa?

-Cada vez se da más importancia a las organizaciones que tienen el sello de saludable. Estas promueven el ejercicio físico, la alimentación saludable, la responsabilidad social corporativa y ese bienestar. Saludable es la empresa a la que te apetece ir a trabajar. Y las relaciones informales tienen mucho que ver. Los líderes tienen que tener una buena inteligencia emocional para crear ese clima adecuado. Eso cuesta dinero, pero en 2010 ya nos decían que por cada dólar invertido en bienestar y salud se ahorran otros seis a medio o largo plazo.

-¿A favor o en contra del teletrabajo?

-No podemos decir que el trabajo sea bueno o malo. Los estudios dicen que no le vale a todo el mundo, depende mucho de la personalidad y situación familiar. A priori parece que puede ayudar a conciliar, pero tiene que ser cosa de todos. No puede ser que la mujer se quede en casa y trabaje entre col y col. Si bien es cierto que hay quien echa de menos el volver a la oficina, precisamente eso sucede cuando hay ese clima laboral positivo. Las encuestas desvelan que en mayoría quieren mantener un modelo mixto.

-¿Nos ha ayudado la pandemia a ser más conscientes de la importancia del bienestar emocional?

-Nos ha pasado muchísima factura. A adultos, niños, mayores… y lo que hemos hecho ha sido ser más conscientes de nuestra felicidad. Nos cuesta mucho más. Y ahora ya sabemos que se han incrementado.

-¿En qué trabaja a futuro?

-Lo primero y más inmediato disfrutar del día de hoy (por ayer) en Noreña y vivir más consciente, disfrutar de las conferencias, formaciones, mis pacientes… Luego ya veremos si llega otro libro, aunque ideas ya tengo.

FUENTE: Diario El Comercio

«Mi trabajo ya no es como era» Aprendiendo a ser flexible

A lo largo de este año y medio de pandemia nuestro trabajo y nuestra forma de trabajar ha cambiado. Por ello, os explicamos cómo podemos ser más flexibles en la oficina.

Desconectar y reconectar con uno mismo

Todos hemos sentido alguna vez que no podemos más, que nuestras “baterías” se agotan y que no somos capaces de seguir con nuestra vida… No obstante, nuestras obligaciones “nos pueden”, y al final continuamos adelante sin escuchar a nuestro cuerpo.

¿Qué nos ocurre cuando no escuchamos a nuestro cuerpo? Cuando negamos nuestras emociones, diciendo que “no pasa nada, yo puedo…”

 Lo más probable es que en lugar de mejorar la situación, la empeoremos. Por negar una emoción esta no desaparece, lo más probable es que termine saliendo en forma de “estallido emocional”, haciendo o diciendo algo de lo que luego nos arrepentimos, o en un bajo estado de ánimo, depresión, ansiedad, o en un problema somático, por ejemplo, dolor de cabeza o problemas gastrointestinales.

Sin embargo, lo que es aún más peligroso es negar nuestras necesidades. Por ejemplo, no escuchar a nuestro cuerpo cuando necesita descansar. ¿Qué es lo que nos ocurre? Que el cansancio se puede trasformar en fatiga. La diferencia es fundamental, dado que cuando estamos cansados, tras descansar, nos sentimos mejor. Sin embargo, con la fatiga es diferente. El descanso deja de ser efectivo y seguimos igual de fatigados.

Todos necesitamos tiempo de descanso, y también un tiempo para regular las emociones, cuando nos han ocurrido acontecimientos desagradables, y no hace falta que sean grandes traumas, sino las situaciones desagradables del día a día.

El hecho es que, nos cuesta pararnos a valorar cómo nos sentimos, es más, en ocasiones tenemos tanto miedo a reconocer que estamos sintiendo algo desagradable, que lo intentamos tapar de cualquier forma, y para ello, tiramos de, por ejemplo, dispositivos electrónicos, para entretenernos e intentar tapar esa emoción desagradable. Es decir, utilizamos el móvil como un “chupete emocional”. Con los niños hacemos lo mismo, para evitar que experimenten emociones desagradables les dejamos el móvil o la Tablet para que se calmen, no se aburran, no se enfaden, no estén tristes…

Se trata por tanto de perder el miedo a reconocer lo que estamos sintiendo. Etiquetar esa emoción. Ponerla nombre es el primer paso para poder regularla. Estoy cansada, triste, agotada… investigando el porqué, cuál es la causa de mi emoción, quizás es porque tenemos una sobrecarga de trabajo, no sólo a nivel laboral, sino de tareas de la casa, más las obligaciones familiares… y como consecuencia, eso hace que no me apetezca , como, por ejemplo, practicar deporte, quedar con un amigo o amiga para desahogarme…

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Cómo combatir el estrés laboral en pandemia y desconectar del trabajo en vacaciones

Afecta a más del 40% de los trabajadores. No hay que normalizar tener estrés por trabajo ni estar medicalizado por ello. La psicóloga y doctora Silvia Álava nos ofrece algunas claves importantes para saber manejarlo.

Por Beatriz G. Portalatin

Pensamos de forma errónea que es normal tener estrés laboral y que éste además puede ser mayor si tenemos más responsabilidad. Pero lo cierto es que no es normal tener ansiedad por culpa del trabajo, ni mucho menos, estar medicalizados con ansiolíticos o tranquilizantes o fármacos similares.

Así, es importante que si notamos síntomas de estrés les pongamos remedio, que los paremos cuanto antes. Que tengamos estrategias para combatirlo y para poder solventar este problema tan común.

Aprovechemos las vacaciones de verano para gestionar nuestro estrés y ansiedad y cargar las pilas de verdad para volver renovados de nuevo al trabajo.

“El estrés laboral es uno de losproblemas más graves de las empresas: está vinculado con enfermedades cardiovasculares y supone un coste económico europeo de unos 136.000 millones de euros anuales, sumando gastos directos e indirectos”, afirma a laSexta la doctora en Psicología Silvia Álava Sordo, miembro del equipo del Centro de Psicólogía Álava Reyes .

Los datos no dejan lugar a dudas: el trabajo es el segundo motivo de estrés de los españoles, según indica el III Estudio de Salud y Estilo de Vida, de Aegon publicados en octubre de 2020.

Los efectos de la pandemia

Desde el comienzo de la pandemia, el principal motivo de estrés de los españoles ha estado ligado al Covid-19; así por ejemplo el 45% de los encuestados decía haber sentido estrés por miedo al contagio o el 36,2% lo achacaba a la situación de confinamiento. Y en segundo lugar, estaba el estrés ligado al trabajo que indicaban el 42 % de los encuestados. Sin embargo, en 2019, el trabajo era el primer motivo de estrés (43,8%).

Hasta la pandemia, el trabajo era el principal motivo de estrés para más del 43% de los españoles

III Estudio de Salud y Estilo de Vida, Aegon

No obstante, la pandemia ha agravado ciertas situaciones relacionadas con el trabajo. “Porque aunque el teletrabajo ha salvado a muchas personas de poder trabajar y de no estar por ejemplo, en un ERTE no ha sido la panacea”, sostiene Álava. Esto tiene que ver fundamentalmente, con la estructura y el tamaño de las casas y con los (muchos) problemas de la conciliación que aún existen.

Por ello, durante este tiempo de teletrabajo ha habido (o hay) problemas y discusiones de pareja (precisamente, por esa falta de espacio) o familiares (a los niños les cuesta pensar que estás trabajando si estás en casa, cuando antes no lo hacías).

Por otro lado -continúa explicando Álava- también se ha perdido ese contacto diario y de siempre con los compañeros y compañeras o con los amigos con los que quedábamos en nuestra rutina diaria, perdiendo así, parte de la vida social que se tenía antes.

Incluso han aparecido problemas físicos y ergonómicos por falta de sitio o de estructuras. Por ejemplo, haber trabajado en la silla de la cocina. En ocasiones, en casa no tienes un sitio adecuado para trabajar o una buena silla de trabajo, sí vale para unos días o un rato al día, pero no, a lo mejor, para tantos días y tantas horas seguidos.

Cómo saber si tengo, realmente, estrés laboral

Es importante conocer los síntomas que pueden avisarnos de un problema de estrés y poder solventarlo cuanto antes. Los síntomas pueden aparecer de dos formas: síntomas físicos y síntomas cognitivos.

Síntomas físicos

  • Sensación de falta de aire o no poder respirar.
  • El corazón va más rápido de lo normal.
  • Cansancio y sobre todo fatiga (aún descansando, sigues igual de cansado).
  • Problemas de concentración.
  • En ocasiones, puede haber también alteraciones del sueño y del hambre (bien por falta de apetito o bien porque aparece el llamado ‘hambre emocional’, es decir, la ansiedad te provoca comer y utilizamos la comida como un mal regulador emocional.

Síntomas cognitivos

  • Ideas repetidas y negativas tales como ‘yo no puedo’; ‘no voy a ser capaz de’, ‘no sirvo para nada’, etc.
  • Sensación de abatimiento y de no querer ir al trabajo, ir a trabajar es un suplicio.

«El escenario ideal sería que fuésemos al trabajo motivados porque es una forma de realizarse», explica Álava. Pero siendo realistas, no siempre podemos trabajar en lo que nos gusta o cómo nos gustaría, pero al menos, entendemos que el trabajo es nuestro medio de vida, y no nos cuesta ir. «El problema está cuando no encontramos motivación alguna para ir al trabajo y lo vemos como un suplicio».

Cosas qué hacer en vacaciones para cargar las pilas

Estas vacaciones no son iguales que las de otros años, porque después de un año y medio de pandemia, llegamos mucho más cansados, más irritables y estamos fuera de lo que en psicología llamamos, ‘ventana de tolerancia al estrés’”, expone la experta en psicología. Por lo que este año, «las vacaciones de verano son más necesarias que nunca».

Antes de la pandemia, teníamos nuestras pequeñas estrategias para evadirnos de nuestro del estrés laboral. Recursos tan sencillos como quedar con los amigos por las tardes (cosa que este año ha sido más complicado), volver a casa en coche del trabajo y durante el camino irse relajando escuchando la radio, ir al cine, etc. Se llaman ‘procesos de recovery’ o lo que es lo mismo, las estrategias que de forma natural, todos tenemos para regular nuestro estrés”, explica Álava. Y todas esas pequeñas cosas, este último año, no las hemos podido hacer de forma natural y normal, tal y como las conocíamos hasta entonces.

La pandemia ha pasado factura a nivel emocional y llegamos más cansados e irritados que nunca, por eso es clave desconectar de verdad

Silvia Álava, psicóloga

Por todo ello, es importante ahora desconectar de verdad y más que nunca del trabajo durante estas vacaciones. Para ello, Álava ofrece tres consejos claves.

En primer lugar, es fundamental no llevarnos el ordenador ni mirar el correo ni el móvil de trabajo. Si no podemos durante todas las vacaciones, al menos sí durante una semana o cuantos más días, mucho mejor.

En segundo lugar, es clave hacer actividades que nos gusten, aunque sean pequeñas cosas como una siesta sin despertador, un paseo por el campo, una película en casa o caminar por tu ciudad y mirarla con otros ojos.

Y por último, estar centrado en nuestras vacaciones, en el ‘aquí y ahora’ y no en pensar ni en el futuro, ni mucho menos en nuestra vuelta al trabajo. Disfrutar de lo que estamos haciendo ahora.

Todo esto nos ayudará a recargar las pilas para volver con otra actitud al trabajo. También es cierto que hay que mantener esa actitud, por lo que si no somos capaces o vemos que seguimos estresados y la situación se nos escapa de las manos, sería bueno pedir ayuda profesional. “Hay muchas técnicas para controlar el estrés con una evidencia muy alta en resultados, que sería conveniente aprender para poder gestionar estas situaciones. Porque es importante saber que el estrés laboral no es normal, que no podemos normalizar tener estrés”, finaliza..

FUENTE: LaSexta.com

Requisitos para que un trabajo nos aporte felicidad

En esto vídeo os traigo 3 requisitos que un trabajo han de cumplir para que que nos motive, para que cuando nos levantemos por la mañana tengamos de empezar a trabajar…