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Participación en el programa «Los miedos de…» de Cuatro Tv

Os adjunto mi participación en el programa «Los miedos de…» emitido por Cuatro en el que trabajamos con la cantante Toñi Salazar su gran temor a los espacios cerrados.

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Claves de la atención odontopediátrica: cómo manejar la conducta infantil en el dentista

Aún son muchos los padres que llevan a sus hijos al mismo odontólogo general que les atiende a ellos. Al fin y al cabo, le conocen, les ha tratado bien y confían en él, así que ¿Qué más se puede pedir?

Pues lo cierto es que sí se puede pedir mucho más. A pesar de que no existen las especialidades en Odontología, desde hace décadas se imparten ofertas de formación en Odontopediatría en todas las universidades. Además de esta formación especializada en problemas dentales infantiles, los odontopediatras aúnan vocación y experiencia en el cuidado exclusivo de la salud oral de los más pequeños de la casa. Y entre las muchas cuestiones que desarrollan los odontopediatras en su día a día destacan las técnicas de manejo de la conducta infantil. Estas técnicas son imprescindibles para lograr que el niño tenga una experiencia más que agradable en el gabinete dental. Porque, como pacientes, los niños no son precisamente adultos en pequeño.

Sonsoles García Garrido

10 consejos esenciales para el manejo de la conducta infantil

¿Qué podemos hacer cuando el niño se impacienta, se bloquea, siente miedo o no coopera durante una revisión dental? ¿Cómo lograr que una situación potencialmente estresante para el niño y los padres, y también para el odontólogo, se convierta en una experiencia grata?

Para responder a estas preguntas, hemos preparado esta lista de consejos claves de la mano de las doctoras Asunción Mendoza Mendoza, presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) y catedrática de Odontopediatría de la Universidad de Sevilla; Paloma Planells del Pozo, profesora titular de Odontopediatría en la Universidad Complutense de Madrid; y Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y especialista en Psicología Educativa.

La preparación desde casa

«La preparación es un aspecto esencial», explica la Dra. Silvia Álava. «Hay que indicar a los padres cómo proceder porque a veces somos los adultos los que podemos complicar las cosas al decir frases como «si no te portas bien, te van a tener que sedar». Es necesario hablar con los padres para explicarles qué le vamos a hacer y qué es lo que le tienen que decir al niño antes de entrar en la consulta. Ellos son el modelo para su hijo y tienen que transmitir seguridad y confianza. Por el contrario, cuando los padres vienen con dudas o miedos, sin querer, se lo van a transmitir al niño».

ANTES DE TRATAR UN NIÑO DEBEMOS DE PENSAR SI ESTAMOS CAPACITADOS. LA MAYORÍA DE LAS FOBIAS DEL ADULTO RESPONDEN A UNA MALA PRAXIS DURANTE LA INFANCIA; SI NO NOS SENTIMOS COMPETENTES, DEBEMOS DERIVAR AL NIÑO A OTRO PROFESIONAL MÁS ESPECIALIZADO

DRA. ASUNCIÓN MENDOZA MENDOZA

Ganarse la confianza del niño

Al llegar a la clínica «es fundamental ganarse la confianza del niño», comenta la Dra. Silvia Álava. «En lugar de pensar que es una pérdida de tiempo, pensemos que lo estamos empleando en ganarnos su confianza y, de esta forma, el niño estará más receptivo».
Para la Dra. Paloma Planells, «hay que pensar siempre que el niño o niña tiene que ver delante a una persona que está de su parte, que siente cariño por los pacientes infantiles y que desea entrar en sintonía con ellos».

La comunicación no verbal también importa

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Dra. Asunción Mendoza Mendoza, presidenta de la SEOP y catedrática de Odontopediatría de la Universidad de Sevilla. Imagen cedida por la Dra. Asunción Mendoza Mendoza.

«Es cierto que ahora con la mascarilla no vemos la sonrisa, pero se nota mucho en esa comunicación no verbal», aconseja la Dra. Silvia Álava, para quien resulta esencial recibir al niño con una sonrisa para ganarnos su confianza.

La Dra. Asunción Mendoza advierte que es tarea de todo el equipo lograr un ambiente óptimo para fomentar la confianza. «Desde la recepcionista hasta la auxiliar debe conocer su papel y saber desarrollar sus habilidades tanto a nivel verbal como paraverbal, sonreír, dar la mano, interesarnos por sus gustos y hacer sentir al niño que es único y especial».

Por su parte, la Dra. Paloma Planells aconseja «evitar, en nuestro primer encuentro con el paciente, recibirlo ya en el propio sillón dental. Por el contrario, resulta muy beneficioso crear un ambiente propicio para hacer la historia clínica y de antecedentes odontológicos en una zona acogedora que nos facilite conocer las relaciones entre el paciente y los familiares o acompañantes. Estudiar sus comportamientos, movimientos… Todo ello nos dará claves fundamentales para el futuro acercamiento al tratamiento dental».

Utilizar un tono conciliador con el ñino

«Esto no quiere decir que tengas que hacer bromas o contar chistes», apunta Silvia Álava. «Simplemente hay que utilizar un tono conciliador, le podemos preguntar su nombre y a qué viene a la consulta».

También la Dra. Paloma Planells apuesta por hacer al niño «preguntas directas buscando la respuesta personal de ellos, para así darles importancia y seguridad en sí mismos. Una buena parte de la motivación, la estaremos comenzando en esos primeros momentos. Igualmente, los padres saben apreciar en nuestras acciones la profesionalidad y esto aumenta la confianza en nuestro trabajo posterior».

TRATAR CON LOS PADRES ES NUESTRO CABALLO DE BATALLA CONTINUO. CADA PROGENITOR TIENE SU PROPIO BAGAJE Y ELLO REQUIERE DE NOSOTROS UN ESFUERZO EXTRA PARA RESPONDER A LAS EXPECTATIVAS PROFESIONALES Y HUMANAS QUE LOS PROGENITORES ESPERAN

DRA. PALOMA PLANELLS DEL POZO

Entender las emociones

Es cierto que muchas veces los adultos solemos quitarle importancia a lo que los niños sienten. Pero esto no es correcto porque parece que estamos menospreciando sus emociones. «Debemos entender que en un determinado momento el niño puede tener un poco de miedo. Entonces podemos preguntarle si está preocupado, en lugar de decirle ‘no te preocupes’ porque parece que le estamos diciendo que está equivocado y que no debe sentirse así. Es más adecuado explicarle que es normal que esté preocupado, más aún si es la primera vez que viene», aconseja Silvia Álava.

Explicar los procedimientos con lenguaje simple

Los niños también son curiosos por naturaleza, así que los odontopediatras deben tener un extra de paciencia y los conocimientos necesarios para responder a preguntas de todo tipo siempre en un lenguaje lo más simple posible.

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Dra. Paloma Planells del Pozo, profesora titular de Odontopediatría en la Universidad Complutense de Madrid. Imagen cedida por la Dra. Paloma Planells del Pozo.

«Conviene explicar los tratamientos muy por encima y sin tecnicismos, que sea de forma clara y sencilla para que el niño lo pueda entender. Es muy importante explicarles lo que ellos tienen que hacer: ‘tienes que estar muy quieto, tienes que abrir la boca grande, aprieta fuerte, etc.’. Durante el tratamiento hay que darle algún respiro y decirle que lo ha hecho muy bien para continuar», argumenta la Dra. Silvia Álava.

Cada niño tiene sus tiempos

Ajustar la agenda de pacientes infantiles es realmente complicado porque «cada niño marca su ritmo y siempre hay que respetarlo. Nunca debemos forzarle a hacer algo que no quiere ni comprende», explica la Dra. Asunción Mendoza.

Y es que «nunca debemos olvidar que cada edad requiere un trato y acercamiento diferente. Es frecuente tender a minimizar la edad del paciente y este hecho nos hace perder de forma inmediata la confianza de ellos», argumenta la Dra. Planells.

Mobiliario y ambiente adecuado para el niño

¿Hasta qué punto es indispensable que la clínica tenga un mobiliario infantil? Y es que hoy en día a nadie se le escapa la importancia de una primera impresión.

Es por eso que para la Dra. Paloma Planells «nuestro equipo de recepción debe saber tratar con corrección tanto al paciente infantil como a los progenitores, y desde el mismo momento en que se da la primera cita. Comprendemos que es algo ciertamente complejo, sin embargo, es crucial. En cuanto al mobiliario hay que cuidarlo, pero es fundamental prestar atención a que un paciente de dos años no tiene los mismos gustos que uno de cuatro, seis…, y no digamos a partir de la adolescencia. Por tanto, debemos considerar que ‘el paisaje’ de la sala de espera debe albergar a todas las edades y, por tanto, si tomamos la decisión de poner motivos infantiles, quizá habrá que separar los ambientes para que nadie se encuentre incomodado».

Para la psicóloga Silvia Álava el hecho de «conseguir que haya un ambiente agradable para los niños, les tranquiliza mucho. Pero también tranquiliza que haya más niños en la consulta y pueda comprobar que los demás no lloran y salen bien».

ES FUNDAMENTAL QUE EL NIÑO ENTRE CON CONFIANZA. Y PARA ELLO HAY QUE RECIBIRLO CON UNA SONRISA, PRESENTARNOS Y EXPLICARLE DE FORMA COMPRENSIBLE QUÉ ES LO QUE VAMOS A HACER. ESTA PREPARACIÓN NO ES UNA PÉRDIDA DE TIEMPO, SINO QUE ESTAMOS INVIRTIENDO PARA QUE EL TRATAMIENTO SEA MÁS RÁPIDO Y GRATO

DRA. SILVIA ÁLAVA SORDO

Educar a los padres

Lidiar con los padres «es nuestro caballo de batalla continuo como odontopediatras», explica la Dra. Paloma Planells. «Cada progenitor tiene su propio bagaje y esto requiere de nosotros un esfuerzo extra. El paciente infantil nunca toma la decisión final de ser atendido por un profesional u otro. Nosotros debemos responder a las expectativas profesionales y humanas que los progenitores esperan. Debemos contemplar, tanto la situación familiar, como el tipo de educación que reciben los niños y niñas (progenitores helicóptero, tigre, secretario…). Es fundamental conocer de antemano estas situaciones para poder entablar una buena relación tanto con los progenitores como con sus hijos y, a partir de ello, podremos conseguir crear una correcta salud oral y su posterior mantenimiento a lo largo del crecimiento y desarrollo del menor».

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Dra. Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y especialista en Psicología Educativa. Imagen cedida por la Dra. Silvia Álava Sordo.

Educar a los padres es esencial para tratar de evitar que entren en la consulta, porque, en ese caso, «es muy probable que haya que atender al niño y también a su padre o madre. Pero no solo porque hay que centrar la atención en el niño, sino porque, además, los niños se portan mejor cuando no están sus padres delante», argumenta la psicóloga Silvia Álava. «A no ser que sean casos especiales (niños con necesidades especiales) es mejor que entre el niño solo para procurar mejor atención».

En cuanto a la permanencia de acompañantes durante el tratamiento dental, la Dra. Paloma Planells opina que «debe ser manejado de forma individual en cada caso. En pacientes de corta edad, en muchas ocasiones preferimos que los progenitores permanezcan con sus hijos, pues el niño está acostumbrado a su presencia y ello nos facilitará el control y motivación durante los procedimientos. Del mismo modo, los progenitores suelen ser fundamentales en el tratamiento de pacientes con necesidades especiales, menores con desconocimiento de nuestro idioma y otras circunstancias individualizadas. En general, y salvo lo citado anteriormente, preferimos dar confianza al paciente y fomentamos la seguridad en ellos mismos mediante el tratamiento en el gabinete, rodeado de las personas que conforman el equipo clínico en Odontopediatría”.

Reforzar la buena conducta

Una vez que ya hemos conseguido que el niño coopere y termina la atención clínica, aún tenemos un último aspecto que cuidar en la despedida: reforzar su buena conducta y felicitar al niño por lo bien que lo han hecho. «Funciona mucho mejor la motivación intrínseca que el premio material. Frases como ‘qué bien lo has hecho’, ‘has sido muy valiente’, ‘nos has ayudado muchísimo’, son importantes para motivarles, más aún si se las decimos también delante de los padres. Al finalizar la consulta también los padres deben reforzar el buen comportamiento del niño con mensajes como ‘qué bien lo has hecho’, ‘qué valiente has sido’, ‘estoy muy orgulloso’,» aconseja la Dra. Silvia Álava.

La Dra. Asunción Mendoza enfatiza en la importancia de «hacer sentir a cada paciente que es único, y una forma puede ser alabarle y darle una recompensa al final del tratamiento, aunque su comportamiento no haya sido totalmente de nuestro agrado»

Qué hacer ante un comportamiento complicado

Estos 10 consejos que hemos explicado ayudan y favorecen una experiencia grata para el niño, pero esto no siempre es posible, sobre todo, si el niño ha vivido una experiencia previa negativa. ¿Qué hacer entonces? Para la psicóloga Silvia Álava es necesario «valorar cada caso y ver qué podemos hacer. Lo ideal es que el niño no se vaya sin hacer el tratamiento porque al final el pequeño se queda con la sensación de no haber sido capaz de hacerlo y, además, aprende que si se pone muy bruto consigue evitar aquello que le da tanto miedo. Por lo tanto, hay que intentar hablar con los padres y dedicar más tiempo en la preparación de la consulta, en lugar de ir directamente al gabinete».

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Los niños son curiosos por naturaleza, así que los odontopediatras deben tener un extra de paciencia y los conocimientos necesarios para responder a sus preguntas. Shutterstock/Evgeniy Kalinovskiy.

«Son varias las técnicas que nos ayudan a controlar conductas difíciles y problemas de ansiedad», argumenta la Dra. Asunción Mendoza. «Por ello, desde el primer contacto con el niño durante la primera visita, el odontopediatra utiliza en todo momento las técnicas básicas del control de la conducta. Así, es frecuente que, a veces, los padres se queden asombrados y digan que es la primera vez que el niño se ha dejado explorar». Pero en ocasiones, la Dra. Mendoza sí que ha tenido que retrasar un tratamiento para dedicar más tiempo a la preparación del niño. «En casos donde el niño necesite romper con su esquema mental y superar el miedo creado por una mala experiencia anterior, puede programarse una visita preliminar que le proporcione una familiarización progresiva y coger confianza para la siguiente cita».


«Niños rebotados» con una mala experiencia en el dentista

Es, sin duda, uno de los mayores problemas a los que se enfrentan los odontólogos infantiles en sus consultas. Se trata de aquellos pacientes que llegan derivados por otros colegas con problemas creados en consultas previas. Muchos padres recurren entonces al odontopediatra como último recurso para atender a un niño que llega a la consulta muy alterado.

«Durante la primera visita, después de la presentación, suelo preguntar el motivo de consulta y si es la primera vez que acude al odontopediatra. La mayoría de los padres responden que han sido diferidos ante la imposibilidad de ser tratados», explica la presidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría, la Dra. Asunción Mendoza. «Lo que es totalmente lamentable es que generalmente comentan que el niño acudió sin desconfianza a la primera cita, pero que, por desgracia, tuvo una mala experiencia y, a partir de ese momento, fue imposible volver a tratarlo; siendo nosotros la última opción antes de la anestesia general. Lo que nos obliga a reconducir una situación que fácilmente se hubiese podido evitar con las técnicas adecuadas y la práctica especializada».

Por eso, argumenta la Dra. Mendoza, «antes de tratar un niño debemos de pensar si estamos capacitados. La mayoría de los casos de fobia del adulto al dentista se deben a una mala praxis durante la infancia; si no nos sentimos competentes, debemos derivar al niño a otro profesional más especializado. Por tanto, el mejor consejo que podría darle a los dentistas que quieren tratar niños es que inviertan en formación. Puedes conseguir una buena formación a través de cursos especializados en centros de formación con una duración mínima de un año y prácticas clínicas, o como sería lo ideal, un máster propio universitario de tres años. Considero que al elegir uno de estos cursos es importante, no solo el contenido del temario, sino la formación y currículum vitae del profesorado, así como la posibilidad de prácticas clínicas con pacientes. Por otro lado, además de que es fundamental una formación especializada antes de comenzar a tratar un niño, es igualmente importante una formación continuada, mantenerse siempre informado haciéndose miembro de nuestra sociedad (SEOP) y asistir a nuestros congresos. Para un odontopediatra es difícil de entender cómo en las consultas se buscan diferentes especialistas (ortodontistas, periodoncistas, etc.) y se prescinde de un odontopediatra porque entienden que el niño puede ser tratado por generalistas, dado que lo toman como un adulto pequeño. Nada más lejos de la realidad cuando comprenden que una atención especializada en Odontopediatría proporciona a estas clínicas un crecimiento sostenible de pacientes, no solo infantiles, sino de toda la familia», concluye la Dra. Mendoza.

FUENTE: gacetadental.com

¿Cómo pueden influir las películas de terror en los miedos de los niños? Halloween: Colaboración con GuíaInfantil.com

Halloween: ¿A qué tienen miedo los niños de 0 a 5 años? Colaboración con GuiaInfantil.com

¿Por qué el disfraz de «El juego del calamar» no, y el de otros personajes monstruosos y asesinos sí?

Hay colegios en los que no se permite a los niños acudir con el disfraz de la polémica serie. Esto es lo que explican los psicólogos al respecto.

Laura PeraitaPor Laura Peraita

Avisos en los colegios

Durante las últimas semanas algunos colegios están avisando a los padres para que sus hijos no vayan a la celebración de Halloween con el disfraz de la polémica serie de El juego del Calamar. Se trata de una medida, según apunta Sonia Castro, psicóloga en el Instituto Europeo de Psicología Positiva (IEPP), que pretende «no fomentar y evitar posibles conductas violentas y comportamientos agresivos entre los más pequeños».

Según esta psicóloga, existen numerosos estudios que confirman una relación entre la exposición a la violencia en distintos contextos (colegio, vecindario, casa y televisión) y el desarrollo de conductas agresivas en la infancia y adolescencia, puesto que aprenden conductas agresivas a través de la imitación de modelos agresivos.

Mayor conciencia sobre proteger a los más pequeños

Pero, ¿por qué el disfraz de esta polémica serie no y el de otros personajes sádicos y monstruosos sí? «La actualidad de esta serie tan criticada por la facilidad de acceso a la que han tenido los menores de 16 años la ha puesto en el punto de mira —asegura la Doctora en Psicología Silvia Álava Sordo—. Lo cierto es que parece que hay mayor conciencia sobre proteger a nuestros menores o, en el caso de no haber la suficiente, se pretende con este tipo de medidas comenzar a crearla. Si los niños pequeños ven este disfraz, querrán saber más y buscarán donde sea para conocer qué representa. De este modo, tendrán acceso a imágenes terribles que, por edad, no están en condiciones de gestionar ni cognitiva ni emocionalmente. Les quedarán grabadas en su cerebro y les pasará factura».

Considera que es lógico que en los colegios lo prohiban «debido a que los profesores están observando que en los patios de recreo los niños reproducen los juegos que aparecen en esta serie televisiva, que tienen una apariencia infantil, pero un final violento y de muerte. Si los niños van disfrazados como en la serie, se les está dando «permiso» a este tipo de juegos. Los colegios que lo han prohibido están dando un mensaje de coherencia puesto que no pueden emular jugar a algo que se ha mostrado en una serie no apta para su edad».

Los padres deberían evitar algunos personajes

Destaca Silvia Álava Sordo que otros personajes como Freddy Krueger o la niña de El Exorcista no están ahora tan de moda «y los niños no tienen tanto interés por disfrazarse de ellos, pero igualmente —advierte— los padres deberían evitar que sus hijos fueran con este tipo de disfrazaces y optar, según las edades, por los típicos de una calabaza, un esqueleto o una bruja, por ejemplo».

Esta advertencia la realiza en virtud de su experiencia profesional. «En mi consulta he tenido niños que después de Halloween tenían muchos episodios de terror y un miedo incapacitante porque al disfrazarse de uno de estos personajes sanguinarios y asesinos han buscado más referencias en internet y han accedido a imágenes para las que nos estaban preparados».

Las modas

De la misma opinión es Sonia Castro al asegurar que en estas semanas la serie El juego del calamar está de moda, puesto que muchos líderes de opinión, instagramers y streamers están hablando de ella. «El efecto que esto provoca en los adolescentes es que quieran saber, conocer y sea referente para ellos». Señala que «otros disfraces terroríficos no están de moda, no están en el candelero, su momento culmen ya pasó y, por lo tanto, no tienen el mismo interés y no tendrán el mismo efecto».

Castro también matiza que, además, si un niño ve a sus compañeros de clase vestidos con el disfraz de esta serie para adultos se puede producir como efecto, muchas veces inconsciente y desapercibido, «una presión social ejercida por el grupo y puede hacer que el alumno considere que sea una moda, quiera ser parte del grupo, se normalice y quiera disfrazarse de lo mismo en Halloween. Aquí entra en juego el concepto de “desindividualización”; es decir, disminución de la responsabilidad al estar dentro de un grupo que lleva a las personas a mostrar comportamientos desinhibidos, violentos, anti-normativos, criminales e irracionales. A los niños y a los adolescentes les es difícil separar lo que es ficción de lo que es real por su estructura cognitiva».

FUENTE: DiarioABC

¿Cómo afecta Halloween a los niños con miedo a los monstruos? colaboración con Guiainfantil.com

Halloween: ¿Cómo ayudar a los niños con miedo a los monstruos? Colaboración con GuiaInfantil.com

El Juego del Calamar ¿apta para los más pequeños de la casa?

En este nuevo vídeo os doy mi opinión sobre lo adecuada o no que es la nueva serie de moda, «El Juego del Calamar» para los más pequeños de la casa.

‘El síndrome de la cara vacía’… o el miedo a quitarse la mascarilla

«Hay que ir tomando control y confianza poco a poco, sin forzar» 

Le llaman «El síndrome de la cara vacía’» o el estrés de los que no quieren quitarse la mascarilla por salud o estética. A una semana del fin de la obligatoriedad de las mascarillas en espacios exteriores, el temor de muchas personas a dar este ambicioso paso no deja de crecer.

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Son muchos los expertos que han pedido prudencia a la población de cara a las semanas venideras. Ni la pandemia ha terminado ni podemos pasar del cero al infinito en cuestión de días y abandonar todas las precauciones adoptadas durante meses.

Además del temor a la enfermedad o a los contagios, para otras personas el horizonte de una «cara vacía» sin mascarilla también les produce miedo, acentúa complejos o dispara las dudas sobre la estética personal. Han sido muchos meses sin mostrarnos como realmente somos.

Silvia Álava, psicóloga: «Poco a poco, sin forzar»

«Hay mucha gente que tiene todavía miedo», asegura la psicóloga Silvia Álava en 120 Minutos. Asegura que a muchas personas les va a costar un poco más, por el miedo que tienen a contagiarse. Por ello pide que no se fuercen las situaciones y se vaya «poco a poco», cada uno a su ritmo.

Su consejo es ir abandonando la mascarilla, y cogiendo confianza y control de manera paulatina. Esa sensación de control nos ayudará a realizar de forma cómoda la transición. Y apunta a un paseo por la sierra, por ejemplo, como uno de los primeros capítulos de la fase de la liberación de la mascarilla. Poco a poco, podremos hacerlo en otros espacios abiertos.

FUENTE: Telemadrid

¿Por qué a algunos adolescentes les gustan tanto las películas de terror (y a algunos adultos también)? Colaboración con Bebesymas.com

De tener miedo a lo que hay bajo su cama cuando son niños a encantarles las pelis de terror total unos años después, cuando entran en la adolescencia. ¿Por qué les gusta tanto el miedo a algunos adolescentes? ¿Qué hace que quieran ver películas de terror?

Por qué nos gustan las pelis de miedo

El estudio del miedo y de la fascinación por el mismo lleva interesando a los investigadores desde hace años.

Inicialmente se redujo todo a un “chute de adrenalina”, que es adictivo, pero por sí solo esto no es una explicación satisfatoria para una conducta tan compleja (pasarlo mal a posta). En Bebés y más23 libros de terror y suspense para regalar a tus hijos en la noche de Halloween

Tradicionalmente se manejaban dos hipótesis o explicaciones acerca de por qué nos gusta pasar miedo en el cine:

  • La primera se centra en que esto sucede porque los espectadores de estas películas en realidad no sienten miedo, sino excitación (no sexual, sino a nivel cognitivo y fisiológico).
  • La segunda justificaba que aguantáramos pasarlo mal con esas películas porque después sentíamos un profundo alivio y una -adictiva- euforia.

Sin embargo posteriormente un estudio realizado en la Universidad de Berkeley y publicado en el Journal of consumer research, contradice estas dos propuestas afirmando que no es el alivio o la exitación lo que nos lleva a querer pasar miedo, sino que nos gusta sentirlo.

Otro estudio reciente (tan reciente como que es de este mismo año) explica por qué nos gusta el miedo y por qué repetimos experiencia a pesar de haberlo pasado fatal en la sala en otras ocasiones viendo películas de terror.

Según los autores, la exposición voluntaria a experiencias negativas intensas (como puede ser una película de terror, el pasaje del terror de un parque de atracciones o una montaña rusa con una baja de infarto), mejora nuestro estado de ánimo.

Aquellos participantes que habían indicado que estaban aburridos, cansados o estresados previo a ser expuestos a una experiencia de miedo (una especie de pasaje del terror), señalaron que se encontraban muchísimo mejor después: menos aburridos, más activos y sobre todo menos estresados.

Los autores concluyen entonces que la exposición voluntaria al miedo, por ejemplo, nos ayuda a reducir el estrés.

En el caso de los adolescentes

A muchos les resulta curiosa la fascinación que sienten los adolescentes por el miedo, el terror o lo paranormal. ¿Hay alguna explicación para ello?

Como casi todo en lo que respecta a la conducta humana, no hay una sola causa o explicación de por qué hacemos lo que hacemos.

Veamos algunas variables o circunstancias que puede estar tras esta fascinación:

  • Un estudio de 2014 revela que directamente los adolescentes encuentran excitante la exposición a situaciones o experiencias que evocan el miedo. Muchos adolescentes, de acuerdo con los autores, encuentran lo amenazante, lo peligroso, como gratificante, les gusta.
  • Para ellos puede ser como un reto, un “a ver cuánto miedo aguantamos”, una forma de tomar la medida de hasta donde llegan. En la adolescencia están definiéndose a sí mismos, están buscando quiénes son, y en ese proceso se prueban, se comparan con sus iguales, se llevan al límite en algunas cosas. Y esta puede ser una de ellas.
  • Están desprendiéndose de su yo infantil, “ahora soy mayor, adulto”. Las películas de terror pueden suponer para ellos un rito iniciático de la adolescencia, de la “siguiente etapa”. Dejan atrás los miedos que consideran típicamente infantiles y abrazan esto que para ellos, es adulto: enfrentarse al terror… sin pestañear.
  • Vía para ligar y tontear: ir en una cita a ver una peli de terror es un clásico adolescente, tanto que muchos de nosotros, ahora padres, seguramente habremos pasado por ello. Ver este tipo de películas con la persona que te gusta es la excusa perfecta para acercarse, para abrazarse, para tocarse… O sea, eso que todo adolescente hormonado desea.
  • Socialización de género: a esto anterior se le suma ese componente cultural, ese estereotipo social (que el propio cine ha explotado) de “la chica indefensa y/o sensible y el chico protector”… roles que en un cine, mientras descuartizan a un personaje, convenientemente se activan en pos de lo sexual. En un estudio -prehistórico, lo advierto- publicado en el Journal of personality and social Psychology, los autores encontraron que los chicos disfrutaban más de las pelis de terror cuando estaban en compañía de una chica “nerviosa o asustada” que cuando estaban con una tranquila o que controlaba sus emociones. Por otra parte, las chicas parecían disfrutar más de una sesión de cine de terror cuando iban acompañadas de un chico “que controlaba la situación”, tranquilo, que con uno nervioso o asustado. Pero este estudio es de 1986, y de eso ha llovido mucho.
  • Porque no es real: a pesar de lo explícita, de lo sanguinaria o terrible que pueda ser una película, ellos distinguen entre eso y la realidad, y es el escalón que marca la diferencia. Un estudio publicado en 1993 expuso a universitarios a escenas reales sangrientas. Los participantes mostraron altos niveles de malestar. Sin embargo, cuando después se les preguntó si irían al cine a ver una película de terror sangriento, afirmaron estar dispuestos sin ningún problema. El estudio demostró a su vez que cuanto más realista la película, más efectos negativos causaba en los espectadores jóvenes, por lo que la distancia con la realidad, o que se perciba como “no posible o realista” hace que toleren niveles más altos de miedo o terror sin pasarlo mal.
  • Tradicionalmente en las pelis de terror, ya en los 70 pero en pleno apogeo en los slasher de los 90, se mezclaban terror con violencia y sexo. Y… ¿qué adolescente no se siente lo “suficientemente mayor” como para ya poder ver eso?

Mejor en grupo

Si nos fijamos, los adolescentes tienen una clara preferencia por ver este tipo de películas en grupo. ¿Por qué? Porque supone un contexto seguro en el que experimentar determinadas emociones negativas sin tener que asumir ningún tipo de riesgo en realidad.

Tras una experiencia de este tipo, en grupo, tienen la sensación de haber sobrevivido a algo, y se creen más fuertes, lo que a su vez genera más cohesión de grupo, se sienten más unidos por la experiencia. Y si algo necesitan y buscan los adolescentes es sentirse parte del grupo de amigos.

Por otra parte, ver este tipo de películas con amigos y comentarlas después reduce los niveles de miedo, de acuerdo con un estudio de 2011. ¡Mejor con amigos!

Consejos para padres

Como con todo lo relacionado con nuestros hijos, merece la pena que estemos al tanto de qué ven, cómo lo ven y qué opinan y sienten al respecto.

Por muy mayores que nos parezcan están en pleno desarrollo, y estar a su lado y acompañarles en esta etapa es tan importante como cuando eran unos indefensos bebés.

Aprovecha estas películas, como hacemos los padres con otras tantas cosas, para abrir un diálogo con tu hijo adolescente: para hablar de violencia, de sexo, de estereotipos de género (de las que están bien cargaditas estas películas, especialmente las del siglo pasado).

No hace falta que hagas un cineforum «a lo Garci en La 2», hazlo de manera natural, relajada: ver películas en familia es siempre una buena idea, sean del género que sean.

FUENTE: Bebesymas.com