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#Podcast y #Vídeo¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con Aprendemos Juntos

Firmes defensores de la autonomía de los niños, reclamamos el derecho al error en el aprendizaje y la superación de miedos y desafíos. Entre otros temas, explicamos por qué los padres deberían limitar su participación en los deberes de los niños, cómo afrontar la ansiedad ante un examen o evitar la sobreprotección. Además, proporcionamos las claves para que los niños desarrollen relaciones basadas en la confianza y la igualdad, así como el rechazo a conductas machistas.

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¿Cómo ayudar a hacer los deberes de los niños para que los padres nunca acaben haciéndolos? en Business Insider

Por Óscar F. Civieta

  • Hay unanimidad en que los padres no deben, en ningún caso, hacer los deberes de los niños. Aunque sí ayudarles en un momento puntual, preguntarles por ellos y dialogar antes que controlar.
  • El número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE.

Cuántos padres suspenderían los exámenes que hacen sus hijos en el colegio. Cuántos volvieron a la escuela (en sentido figurado) cuando comprobaron que no sabían hacer los deberes de los niños. Una opción es disimular tus carencias, otra (la más apropiada) tomar medidas para poder ayudar a tus hijos o hijas. 

Está abierto, desde hace tiempo, el debate acerca de la conveniencia o no de mandar deberes a los niños y, en caso de respuesta positiva, respecto al tiempo que deben dedicar a ellos. No hay controversia, sin embargo, en que tan importante como la enseñanza y el aprendizaje es el tiempo libre, el descanso y el esparcimiento. 

En la web Etapa Infantil muestran las horas que deben estudiar los niños según su edad

  • 6 años: “Mantendrá una atención de 10 a 30 minutos, siendo 30 minutos poco probable”.
  • 7 años: “Su capacidad de atención podrá aumentar hasta los 35 minutos”.
  • 8 años: “Con esta edad el tiempo de atención aumenta hasta los 40 minutos”.
  • 9 años: “Puede mantener su atención hasta 45 minutos”.
  • 10 años: “Será capaz de mantener la atención hasta 50 minutos y comenzar a hacer sus tareas de manera autónoma”.
  • Más de 10 años: “A partir de esta edad, el tiempo de estudio ideal seguido es de 1 hora, con su correspondiente descanso de 10 minutos. Las pautas de descanso son esenciales para que la mente recupere la energía”.

En el informe Panorama de la educación – Indicadores de la OCDE 2019, del Ministerio de Educación y Formación Profesional, se apunta que “el número total de horas obligatorias de clase en Educación Primaria es para los alumnos españoles ligeramente inferior a la media de la OCDE. En cambio, en la primera etapa de Educación Secundaria, España supera en más de 130 horas la media de la OCDE. En ambos casos, los alumnos españoles superan la media de la UE23”.

Así puedes ayudar a tus hijos a hacer los deberes

También presenta controversia el hecho de hasta qué punto deben implicarse los padres en la realización de los deberes de los niños. En general, el consejo habitual, como apunta M. Carmen Bouzas Cabello, directora de Remonta Pedagogía, es que “los padres podrán resolver dudas y supervisar el trabajo de los pequeños, pero no sentarse en la silla de al lado para hacerlos con ellos”. En la misma línea opina Jesús Alonso, profesor del IES Arturo Soria de Madrid: “El papel de los padres debe limitarse a proporcionarle a su hijo un espacio adecuado y un tiempo suficiente para que pueda hacer por él mismo los deberes, pero en ningún caso ocuparse directamente de ellos”.

Preocuparse por sus estudios y confiar en ellos

Varias universidades españolas realizaron un estudio que medía el rendimiento académico de estudiantes de Infantil, Primaria y Secundaria. Una de las conclusiones que extrajeron es que los padres han de leer con los niños, preguntarles por las clases y confiar en ellos. Se comprobó que ayudarles directamente en la realización de los deberes no mejora los resultados académicos.

Mejor dialogar que controlar

Con un enfoque muy similar al anterior, el informe La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio, elaborado por diversos profesores de la Universidad de Oviedo para el Observatorio Social de La Caixa, señala que “los hijos de familias más comunicativas muestran mejor desempeño escolar, todo lo contrario que los casos en los que los progenitores adoptan un estilo más controlador”.

No son los deberes de los padres

“Los deberes son responsabilidad de los niños”, la psicóloga educativa Silvia Álava lo deja muy claro en una entrevista en la web de BBVA. Si los deberes los hacen los padres, subraya, “los niños entienden que nos es su responsabilidad. Hay padres que ves que les importa más a ellos la nota que a los propios niños. Se puede ayudar de manera puntual, pero no hacerlos. Y si dicen que no lo entienden, pero resulta que no han hecho nada, no es que no lo entiendan, sino que quieren que se los hagas”.https://www.youtube.com/embed/bCyHwhybIVU?feature=oembed&enablejsapi=1&origin=https%3A%2F%2Fwww.businessinsider.es

Establecer una rutina de trabajo

Los padres han de generar una rutina para hacer los deberes de los niños. Transmitir a sus hijos el mensaje de que el trabajo escolar es una prioridad y establecer reglas básicas, que tengan que ver con un horario y un espacio. Así lo apuntan los expertos de KidsHealth.

Riñas, no; juegos, sí

La pedagoga M. Carmen Bouzas apunta que es conveniente “cambiar las riñas, protestas e insistencias en que hagan los deberes por un tiempo de juego cuando ha terminado de hacerlos”. Además, resalta lo importante que es marcar unos horarios, no sólo en el sentido de estatuir rutinas, sino en el de poner unos límites al tiempo que le dedica a los deberes. Algo que tiene mucho que ver con lo comentado anteriormente acerca de cuánto aguantan los niños concentrados según su edad.

FUENTE: Businessinsider.es

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Cómo evitar que los deberes de los hijos sean para los padres. Colaboración con el diario ABC

Los expertos creen que las tareas escolares las deben hacer los niños para asumir sus propias responsabilidades, pero a la vez animan a fomentar hábitos de estudio y a mostrar interés en el desempeño en el colegio.

Por Teresa Sánchez Vicente

En el término medio está la virtud, los padres deben motivar a los hijos a tener un buen desempeño escolar, pero sin ejercer un control directo y autoritario sobre sus deberes. En una era en la que las nuevas tecnologías facilitan la participación de los progenitores en el día a día del colegio a través de plataformas educativas, correo electrónico o de grupos de chat, gran parte de los expertos consultados así lo atestiguan: las tareas escolares las deben hacer los propios niños con el objetivo de que crezcan en responsabilidad y autonomía. Esta afirmación no excluye la implicación familiar a través de ayudas puntuales o desplegando un estilo comunicativo que transmita interés en su rendimiento diario y a la vez, expectativas sobre su futuro a los niños. «Los padres sí tienen la labor de inculcar el sentido de la responsabilidad mediante la imposición de hábitos y rutinas. Se puede merendar y descansar un rato y después hay que hacer los deberes» (Álava Sordo, doctora en Psicología)

Si lo que perseguimos es que consigan buenas calificaciones, hay que tener en cuenta que los estudiantes con padres que se implican de forma más indirecta obtienen mejores notas que aquellos con familias que ejercen un estilo más controlador, tal y como se extrae del informe «La implicación familiar en la educación: una herramienta de cambio», elaborado por profesores de la Universidad de Oviedo y publicado por la Fundación La Caixa. Los datos de PISA señalan que los niños que afirman recibir ayuda frecuente de cualquier familiar obtienen puntuaciones escolares más bajas que aquellos que hacen los deberes por su cuenta. En el informe tambien se concluye que la implicación familiar es positiva para los alumnos, pero siempre y cuando se lleve a cabo con un estilo comunicativo a través de la participación en el colegio y la implicación en el hogar mediante la dotación de recursos que fomenten el estudio. Por contra, no todas las formas de intervención familiar son adecuadas e incluso pueden llegar a ser perjudiciales para el desempeño escolar, tal y como es el caso de las interacciones que se centran únicamente en el control directo sobre los deberes.

Uno de los autores del estudio mencionado y profesor de la Universidad de Oviedo, Rubén Fernández Alonso, explica que el control excesivo de los padres «correlaciona negativamente con los resultados» por ser una práctica nociva para el desarrollo de la responsabilidad y la autonomía de los hijos. Además, «un perfil invasivo aumenta las probabilidades de conflicto, lo que redunda en una pérdida de la motivación, que es un factor clave para los buenos resultados». «Eso no quiere decir que los padres no deban ofrecer ayuda. Los extremos nunca son buenos en temas educativos. Por supuesto, a una demanda concreta, una consulta o petición de ayuda, los padres pueden y deben ayudar. Pero esta ayuda debe ser puntual y siempre a demanda», añade Fernández Alonso.

«Un perfil invasivo aumenta las probabilidades de conflicto, lo que redunda en una pérdida de la motivación, que es un factor clave para los buenos resultados» (Fernández Alonso, Universidad de Oviedo)

En este sentido, Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron» deja claro que «los deberes son responsabilidad del niño, no de los padres». «Los padres tienen que tener claro que no es su labor, pueden supervisar lo que están haciendo, pero tienen que dejar que los niños vayan con errores y que se los corrija el profesor porque así aprenden más. Eso no quita que los padres atiendan dudas puntuales», añade Álava Sordo. Al mismo tiempo, los progenitores sí deben enfatizar la utilidad de hacer las tareas y fomentar el estudio. «Los padres sí tienen la labor de inculcar el sentido de la responsabilidad mediante la imposición de hábitos y rutinas. Se puede merendar y descansar un rato y después hay que hacer los deberes. No hay que perseguirlos, pero tampoco dejarles que cojan los juguetes antes de hacer las tareas», aclara Álava Sordo.

Un refuerzo de lo aprendido

Por su parte, el presidente nacional de ANPE (sindicato independiente de profesores), Nicolás Fernández Guisado, destaca que los deberes deben servir para «inculcar hábitos, responsabilidad, planificación y reafirmar el aprendizaje adquirido en el colegio». Por estas razones, Fernández Guisado opina que «los padres no deben hacer los deberes en absoluto» ni tampoco recurrir a clases particulares ya que son un refuerzo de lo enseñado en clase y los niños deben tener las herramientas para saber hacerlos por sí mismos. «Es mejor que el alumno no haga los deberes o que los haga de forma errónea a que se los hagan los padres para que sea el profesor quien les corrija. Ni es bueno despreocuparse, ni tampoco hay que sobreproteger de forma excesiva», sentencia el presidente de ANPE. Por ello, Fernández Guisado sí anima a los progenitores a «inculcar hábitos de estudio y autoestima a los hijos», a la vez que se les transmite que hay «preocupación por su evolución diaria» en el colegio. «El profesor de matemáticas enseña las matemáticas porque conoce a fondo esa materia, el profesor de inglés enseña el inglés por los mismos motivos. Lo que no puede ser es que el colegio ponga deberes a los padres» (L’Ecuyer, autora de «Educar en el asombro»)

La autora de «Educar en el asombro» y «Educar en la realidad», Catherine L’Ecuyer coincide en la idea de que los niños deben aprender las materias en el colegio y no en casa. «Los padres son primeros educadores, pero pueden delegar la instrucción a un colegio cuando no se ven capaces o preparados de asumirla. En ese caso, el colegio lleva a cabo la instrucción por encargo de los padres. Lo que no tendría sentido es que el colegio vuelva a delegar a los padres el encargo que los padres delegaron inicialmente al colegio porque no estaban preparados para llevarlo acabo. El profesor de matemáticas enseña las matemáticas porque conoce a fondo esa materia, el profesor de inglés enseña el inglés por los mismos motivos. Lo que no puede ser es que el colegio ponga deberes a los padres», señala L’Ecuyer.

Asimismo, L’Ecuyer aboga por que los niños tengan más tiempo para jugar y descansar. «Es curioso, porque hay tiempo de ver películas comerciales en las horas lectivas o durante el patio cuando llueve, pero luego los hijos llegan a casa con la mochila cargada de trabajos, y la gran mayoría de los padres sienten la necesidad de apuntar a sus hijos a refuerzo en inglés, en mates, etc. Es el mundo al revés. El tiempo se ha de aprovechar bien, hacer cada cosa cuando toca. En casa, los niños deberían tener más tiempo para jugar, estar tiempo con sus hermanos, conversar en la hora de la cena, etc», indica la experta en educación.

«Tenemos un examen»

Otro tema es el del lenguaje inclusivo y el hablar en plural, una práctica a evitar porque supone asumir las responsabilidades propias del niño. «No se puede decir ‘tenemos un examen’, ya que no lo tiene el padre, sino el niño», indica Álava Sordo. «Si actuamos así, los niños se vuelven comodones porque saben que los padres van a asumir sus responsabilidades. Esto ocurre, por ejemplo, cuando los niños ya no apuntan los deberes en la agenda porque las madres acaban preguntando en el grupo de chat que hay para el día», relata la autora de «Queremos hijos felices. Lo que nunca nos enseñaron».«Es mejor que el alumno no haga los deberes o que los haga de forma errónea a que se los hagan los padres para que sea el profesor quien les corrija» (Fernández Guisado, presidente nacional de ANPE)

Por su parte, el profesor Fernández Alonso aboga por dar de baja los grupos de chat de padres y madres donde se intercambia información sobre los deberes diarios. «Si un día se olvida el libro o no apuntó los deberes en la agenda, lo mejor es que los lleve sin hacer y se enfrente (sin mucho drama) al hecho de olvidar su responsabilidad», concluye.

En conclusión, la clave para motivar residiría en no quitar el protagonismo de su vida (escolar) a nuestros hijos. No obstante, siempre es bueno interaccionar de forma indirecta mediante trucos -que resume el autor del estudio mencionado al principio de este artículo- como predicar con el ejemplo, proveer de medios y recursos necesarios para el estudio y ofrecer oportunidades culturales, así como enfatizar la utilidad de las tareas escolares y por último, reforzar positivamente las conductas responsables a la vez que se debe evitar perder los nervios cuando los hijos actúan de forma negativa.

FUENTE: DiarioABC

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Decálogo para conseguir que los niños estudien solos desde pequeños. Colaboración con Nosotras.com

Hoy en día un error muy común en los padres es cargarse con la responsabilidad de los deberes de los niños. En el Centro de Psicología Álava Reyes, a menudo vemos a padres que están demasiado preocupados por los deberes de sus hijos, hasta el punto que les afectan más a ellos las notas y los suspensos que a sus hijos. Esto no ayuda a los niños, porque ¿Para qué voy a asumir una responsabilidad, si se que ya la ha asumido mi mamá o mi papá?

Os dejo estos consejos para no permitir que la situación nos supere:

  1. Desde pequeños deben responsabilizarse de sus cosas: que no vean que no es necesario recoger sus juguetes o estar pendientes de ellos porque otros adultos los van recoger o guardar. Gracias a esto, cuando llegue la hora de estudiar o de hacer deberes, entenderán mejor que se trata de su responsabilidad.
  2. Cada cosa tiene un sitio. Establezcamos con el niño dónde vamos a poner cada cosa, y mantengamos su sitio. Mantener el orden exterior, ayuda a la concentración, y amuebla el cerebro.
  3. Trabajemos los hábitos desde bien pequeños, no esperemos a que sean ‘mayores’. Todos los días nos podemos sentar un ratito a trabajar en la mesa de estudio, en el mismo sitio a la misma hora a leer, hacer letras…
  4. Establezcamos tiempos cortos de trabajo y poco a poco vayamos alargándolos según la edad y sus obligaciones. No pretendamos que los niños estén horas trabajando ellos solos. Se pueden fijar periodos de trabajo de 20-25 minutos, y después establecer un descanso de 5 minutos.
  5. Utilicemos un sitio fijo de estudio. No vale hacer cada día los deberes en un lugar diferente. Lo ideal sería poner una mesa en su habitación, que tenga una buena iluminación, con la superficie lisa.
  6. Sobre la mesa de estudio solo  debe de estar el libro a estudiar y el estuche. No debe de haber ningún elemento distractor, como otros libros, ordenador, móvil, juguetes, figuritas…Se trata de evitar distracciones y fomentar la atención plena, tan de moda en estos últimos tiempos.
  7. La televisión siempre debe de estar fuera del cuarto de estudio. Y los móviles, ordenadores, reproductores de música, deben de estar fuera y apagados.
  8. Hay que sentarse todos los días en la mesa de estudio a la hora pactada. -Mismo sitio, misma hora-, siendo puntual a la hora de empezar y terminar de estudiar.
  9. Mantener la postura correcta, sentado en la silla, pies en el suelo y espalda recta. Nada de tumbado sobre la mesa, mal sentado o estudiar en la cama.
  10.  Trabajar la autonomía del niño. Los padres no tienen que estar con los niños haciendo los deberes. Tienen que aprender desde pequeños que los deberes son su responsabilidad, que los tienen que hacer ellos solos. Papá y mamá resuelven las dudas, pero no están sentados a tu lado.
Sílvia-Alava

 Silvia Álava Sordo es directora del Área Infantil Centro de Psicología Álava Reyes y autora del libro “Queremos Hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron” de la Editorial JdJ editores y Actitud de Comunicación.

El debate continúa: vacaciones de verano ¿con o sin deberes? Colaboración con YoDona

  • Por MARISA DEL BOSQUE

¿Cuánto tiempo deberían emplear los niños en hacer los deberes?

Inmersos ya en plenas vacaciones escolares, llega la hora de preguntarse: ¿qué hacer con la larga lista de actividades que recomiendan en muchos colegios? La respuesta no es fácil y oscila entre un amplio abanico de posibilidades que van desde obligar a los niños con mano firme a relajar la exigencia y liberarles de toda responsabilidad contraviniendo las indicaciones de los profesores que intentan que los chicos no pierdan el hábito durante los meses de parón.

¿Qué es lo mejor? Pilu Hernández Dopico, reconocida maestra y preparadora de oposiciones, rechaza tajante el argumento del ‘hábito’ para defender ese trabajo extra en vacaciones. «Cuando hay un cumpleaños, compramos un regalo, comemos tarta y no por eso lo hacemos todos los días», dice. «Cuando llueve el niño sabe que tiene que ponerse una ropa determinada y coger un paraguas. ¿Hacemos que lo coja todos los días para que no pierda el hábito? No, porque no es necesario. Con los deberes ocurre lo mismo», concluye.

En este sentido, la maestra rechaza de forma contundente los deberes. «¿Acaso los adultos en vacaciones estamos dos horas haciendo cosas de nuestros trabajos para no olvidarnos?», se pregunta, «es mucho mejor que los niños lean por placer, lo que sea, pero que lean. Y que jueguen a ensuciarse, a mojarse y a caerse con sus padres, hermanos, primos y amigos». Así, Dopico elabora su particular lista de deberes: «Sueña despierto, quiérete y mímate, ayuda a los demás, saluda al entrar y despídete al salir, lee, escribe, salta en los charcos, báñate bajo la lluvia, aprende a escuchar, anda descalzo por la hierba, juega con globos de agua, acaba lo que empiezas y comparte».

Sin embargo, los deberes escolares ordinarios también tienen sus defensores, generalmente profesores que entre sus virtudes destacan que «mejoran la autodisciplina, la organización del tiempo, generan curiosidad y favorecen el desarrollo de atributos personales positivos en los niños», tal y como se recoge en un informe sobre sus pros y sus contras elaborado por la Xunta de Galicia.

Así las cosas, el debate lejos de cerrarse continúa muy vivo. Y los argumentos a favor o en contra parecen bastante distantes entre sí. «Desde mi propia experiencia como madre, y lo confirman luego los profesores, se nota mucho cuando un niño ha estado reforzando los conocimientos en casa y cuando no. En el último caso, tardan en arrancar a principio de curso, van más lentos, tienen que volver atrás en temas que ya tenían dominados y se les hace más cuesta arriba el inicio del ciclo escolar que a los que estuvieron practicando y reforzando lo aprendido el año anterior», afirma Katy Gutiérrez Herrera, madre, psicóloga, monitora de tiempo libre y autora del blog De orugas y mariposas. En su opinión, las ventajas de los deberes son claras: «Los niños afianzan lo aprendido en el curso anterior, adquieren responsabilidades y una rutina sana, y aprenden a distribuir su tiempo porque entienden que no les da para todo».

En esta línea se encuentra la especialista en Psicología Educativa y Psicología Clínica y de la Salud Silvia Álava, quien asegura que «el cerebro no entiende de vacaciones, le da igual que sea lunes, domingo, verano o invierno, lo que quiere decir que los niños siguen aprendiendo durante estos meses». No obstante, asegura que esto no tiene por qué suponer un sufrimiento, también se puede hacer de manera entretenida. «Tenemos que dejar de pensar en los deberes tradicionales: fichas, cuadernos…», dice Silvia Álava. «Es una época en la que podemos aprovechar para aprender de manera mucho más lúdica, jugando. Por ejemplo, utilizando los ratos en familia para hacer juegos de mesa en los que practicar la atención sostenida, el seguimiento de reglas, sumas y restas jugando a las cartas o a las tiendas para que tengan que darnos el cambio correcto… Se trata de hacer otro tipo de ejercicios con los que va a ser divertido aprender», afirma.

En esto coincide también Katy Gutiérrez: «Hay aplicaciones para las tablets muy buenas para repasar, y otras alternativas que refuerzan el aprendizaje, por ejemplo escribir un diario ilustrado de su día a día durante las vacaciones, realizar experimentos científicos caseros que refuercen lo aprendido en la teoría durante el curso, aprovechar momentos de juego para asentar conceptos como sumar o multiplicar, visitar museos… y leer y leer». En este punto, la lectura, insisten también hasta los férreos detractores de los deberes. «Pero deben hacerlo por placer, no como una obligación, y para eso tienen que ver a sus padres leyendo», puntualiza Silvia Álava.

Una cuestión de tiempos

Incluso para los defensores de los deberes, hacerlos o no depende mucho de la edad del niño y de la etapa escolar que esté cursando. Así, cuando están «en proceso de aprender, es decir, primero y segundo de Primaria, deben afianzar la lectoescritura y leer un poquito en verano sí que es necesario, porque ese proceso tiene que quedar completamente automatizado», asegura Silvia Álava. «Sucede igual con el cálculo o con las tablas de multiplicar. En esos cursos está justificado seguir trabajando todos esos conceptos en verano. Los niños más pequeños, los de Infantil, realmente no tendrían que hacer nada, y si hablamos de Secundaria los deberes tampoco tienen tanto sentido ya que la parte de contenidos queda terminada a lo largo del curso. No obstante, esto cambia si existen dificultades específicas de aprendizaje o los profesores nos explican la necesidad de reforzar un área determinada. Un buen criterio es respetar el del profesor: si nos dice que hay presentar una serie de trabajos a la vuelta del verano, tendremos que hacerlo», concluye Silvia Álava.

Y ya puestos a hincar codos, ¿cuánto tiempo debemos dedicar? En esto sí parece haber acuerdo: «Entre 20 minutos y una hora, de lunes a viernes, en función de la edad y de la capacidad de concentración del niño; lo importante es que no le parezca que dedica toda una mañana», dice Katy Gutiérrez.

Por su parte, Silvia Álava introduce un término más en la ecuación: «No debería ser mucho tiempo, pero sí que hay que tener muy en cuenta la hora a la que se hacen. Lo ideal es por la mañana, después de desayunar, de tal forma que primero terminamos lo que debemos hacer para luego ya tener todo el día libre para disfrutar. Se trata de enseñar a los niños que tenemos que cumplir con nuestras obligaciones para luego disfrutar de nuestros derechos (bajar a la piscina, a la playa, jugar…). Los niños pequeños, de seis a ocho años, no deben dedicar más de 25 minutos, si hay alguno mayor con dificultades de aprendizaje puede alargarse hasta una hora, nunca más», concluye Silvia.

FUENTE: elmundo.es

#Vídeo: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes? Colaboración con el Diario El País y BBVA

¿Hay que ayudar a los niños con los deberes? Colaboración con ZEN de El Mundo

  • De qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado corregidos de antemano
  • No todos los niños son iguales y no todos tienen la misma facilidad
  • Silvia Álava: «Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables»

Los deberes son responsabilidad de los niños, nunca de los padres. Esa es la frase mantra, lo que reza el sentido común en la educación pero, entonces, ¿qué pasa para ese cruce de pantallazos en los grupos de WhatsApp con las tareas? ¿Por qué hay padres que hablan en plural de los deberes compartidos con sus hijos, «esta tarde nos han mandado muchos»? Depende a quién se consulte. Los expertos insisten en que los hagan solos y, eso sí, los padres se encarguen de que sus hijos dispongan de tiempo y de un espacio adecuado para hacerlos con tranquilidad, sin ruido, con buena luz. Y de resolver dudas puntuales.

Curiosamente, mientras se aconseja hacer a los niños resistentes frente a la presión del grupo, son los padres los que en ocasiones se muestran más proclives a sentirse influenciados por otros progenitores muy «hiperpadres», pendientes del último ejercicio de sus hijos.

Jesús Manso es investigador en didáctica de la Educación y psicopedagogo. En su contacto con maestros que pasan por la Universidad Autónoma, donde da clase, confirma que existe esa presión entre progenitores: «Se ha acentuado con los grupos de WhatsApp. Hay padres que se enteran de que otros están ayudando y, entonces, se ponen ellos también. Se genera una especie de competición. Los que pensaban que no era su papel, dudan y empiezan a ayudar».

La siguiente pregunta obvia es de qué sirven al profesor unos ejercicios que han estado supervisados y corregidos ya de antemano, qué información válida sobre el nivel puede sacar de ahí. «No tiene ningún sentido. Ahora que se cuestiona la utilidad de algunos deberes, así no tienen apenas», añade Manso.

Cuestión de responsabilidad

Carmen Pascual, directora del colegio Padre Coloma de Madrid, de Primaria, incide en ese papel pernicioso de algunos padres:»Hay que inculcar la responsabilidad desde el principio. En muchas ocasiones, no toman notas de sus tareas en las agendas a sabiendas de que se van a informar por los chats. Esta es una negación más, de tantas, en relación a la exigencia de los padres hacia los hijos».

Hay padres que tienen interiorizado cómo actuar: «No les debemos ayudar. Es su formación individual como personas, es su crecimiento personal, asumiendo obligaciones y responsabilidades», dice Manuel Espinosa, padre de dos hijos. Su discurso es el que va difundiendo Silvia Álava, psicóloga educativa, en sus numerosas apariciones en canales de vídeo cuando habla de los deberes: «Si se los hacemos, no llegan a hacerse responsables».

Pero no todos los niños son iguales o tienen la misma facilidad. María Rodríguez es madre de tres, una con dislexia y dos con déficit de atención: «Hay niños a los que hay que ayudar y a otros a los que no. En mi casa, los dos niños necesitan supervisión. La niña, no».

Manso incide en la desigualdad social ante los deberes, las posibilidades de tener tiempo y conocimiento para solventar dudas y, como dice María, que haya niños con necesidades más específicas: «Ahí está el perfil socioeconómico muy marcado del fracaso escolar en España y eso tiene que ver con la falta de recursos para atender a la diversidad de la Administración».

Marta Cárdenas, que admite que jamás le ayudaron sus padres a los deberes, sí lo hace ahora con los suyos: «Estamos todo el día detrás de los deberes y sacan buenas notas. Pero no veo que profundicen si un tema les interesa mucho. Creo que debería haber un rato en el colegio para que los hicieran y llegar con la tarea hecha». Ella era más autónoma, sacaba peores notas pero leía por su cuenta los cómic de Marvel.

Fomentar su autonomía

Es curioso el caso de Esther Teruel, una pedagoga que siempre aconseja dejar a los niños solos y que sean responsables. Hace un mes, sin embargo, su hija mediana llegó con una nota pésima en una asignatura. Se enteró y resulta que el profesor no explica y se limita a decirles lo que entra en el examen. Se ha tenido que sentar con ella: «Debemos fomentar su autonomía pero hay colegios o docentes que nos obligan a faltar a nuestros valores«.

Jesús Manso se hace eco de algunas quejas de padres sobre la recarga de deberes por no poder abordar todo el temario por la celebración de charlas, conferencias, semanas temáticas, etc en el colegio: «Es verdad que el curriculum no ha parado de aumentar en las últimas décadas y, a la vez, se han introducido metodologías más innovadoras y actividades que no están centradas en el conocimiento». Al final, lo que no se hace en clase, se acaba en casa.

Los deberes se van complicando, además, y llega un momento en Secundaria que muchos padres no pueden ayudar ya. Y es en ese nivel donde se produce un altísimo fracaso escolar en España.

Pero no en todos los centros los padres tienen esas preocupaciones. En un instituto de un pueblo de las afueras de Granada, Antonio, un profesor, explica que el debate no existe donde los padres no tienen ni tiempo ni formación para estar encima de los deberes de los niños. «Sí les toman la lección de memoria y comparten lo que hay que hacer por los grupos de WhatsApp, luego en Secundaria se estrellan. Mientras, los padres están con el ruido mediático de lo que es acoso escolar o de si hay que prohibir los deberes».

Y Gregorio Luri, por último, suele poner de ejemplo otros «deberes» enriquecedores que sí se pueden hacer en familia: mantener una conversación interesante a la hora de la cena, elegir de quién y de qué se habla, comentar libros o noticias. Esos sí se pueden hacer juntos.

FUENTE: Diario El Mundo

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¿Debemos ayudar a nuestros hijos a hacer los deberes? Colaboración con #AprendemosJuntos

Muy contenta de formar parte del vídeo más valorado del YouTube Ads LeaderBoard del mes de marzo en España: ¿Es bueno ayudar a los niños a hacer los deberes?

La primera huelga de deberes empieza este fin de semana entre fuertes críticas de los profesores. Colaboración con el diario ABC

Ceapa llama a que los niños no hagan tareas escolares durante el mes de noviembre y los docentes la califican de «disparatada»

Este fin de semana comienza una nueva huelga en el sistema educativo español. Aunque esta es un tanto especial porque se trata de una huelga de deberes, la primera que vive nuestro país. La asociación mayoritaria de padres y madres de alumnos de la escuela pública, Ceapa, ha llamado a las familias a que durante los fines de semana de noviembre no se hagan tareas en casa. «Tratamos de recuperar el tiempo libre de nuestros hijos, que ya tienen jornadas de 65 horas semanales con los deberes. Necesitamos ese tiempo para hacer otra cosa que no sea ejercer de policías de nuestros hijos. El objetivo es que desaparezcan los deberes», explica a ABC el presidente de Ceapa, José Luis Pazos.

deberes escolares

Deberes y rendimiento

El debate de los deberes no es exclusivo de España. Países como Francia ya han vivido su jornada de «lápices caídos». Pero la realidad es que en todos los países que han particpado en las pruebas PISA se realizan deberes, desde las poco más de dos horas a la semana de Finlandia, a las casi 10 de Rusia. Nuestro país es el cuarto que más tareas fuera del horario escolar manda a sus alumnos. Y la propia OCDE reconoce que «el número medio de horas que los alumnos destinan a los deberes no suele estar relacionado con el rendimiento global del sistema escolar». Factores como la calidad de la enseñanza y el modo en que se organizan los centros serían más determinantes. De hecho, pese a ser de los que más deberes mandamos, tanto en Matemáticas, Lectura o Ciencias, nuestros alumnos estaban por debajo de la media de la OCDE en las pruebas PISA 2012.

Ahora bien, conviene no olvidar que «los alumnos que no hacen deberes tienen más riesgo de bajo rendimiento», subraya la directora general adjunta de Educación de la OCDE, Montserrat Gomendio, La clave según ella está en «hacer deberes. Pero no muchas horas». En España la media está en seis horas y media semanales y la OCDE señala que «por encima de las cuatro horas semanales, apenas tiene un impacto significativo en el rendimiento».

Niños estresados

Hacer demasiados deberes no solo no es efectivo sino que estresa a los niños. Según una encuesta de la Organización Mundial de la Salud, a los 15 años (cuarto de ESO), un 70% de las chicas y un 60% de los chicos españoles dicen sentirse agobiados por los deberes. Y si volvemos a la OCDE, nos encontramos con que nuestro país se coloca como el segundo en el que los chicos entre 11 y 15 años se sienten «muy presionados por las tareas escolares». La parte positiva es que, pese a los deberes, el informe destaca que los niños españoles son los más felices.

La autoridad del profesor

Aunque desde Educación siempre se había mantenido que el tema de los deberes era una cuestión de cada centro, ayer mismo, el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo,admitió que el debate «está en la sociedad» y hay que abordarlo. «Habrá que ver si son excesivos, a partir de qué edad deben mandarse y si son adecuados», afirmó Méndez de Vigo, que no obstante rechazó las formas. «Ha llegado el momento no de hacer huelgas, sino de entrar en el espíritu colaborativo del pacto nacional por la Educación. La huelga implica una gran desconfianza hacia los profesores», lamentó.

También desde la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y padres de Alumnos (Concapa) piensan que el boicot no es lo más adecuado. «Sabemos que es un problema que todos sufrimos a principios de curso, pero seguimos diciendo que son necesarios en su justa medida. Hay que educar a los niños en el cumplimiento de las normas y en que con esfuerzo y dedicación se consiguen las metas. No llamar a los niños a la insumisión. Las familias buscamos conciliación laboral y familiar y está claro que si hay deberes es mas complicado pero tenemos que sentarnos todos a la mesa a discutirlo, incluyendo a los empresarios», asegura a ABCPedró José Caballero, presidente de Concapa.

Autonomía del alumno

En el sector docente, el llamamiento a la huelga ha sentado mal. El presidente de Educación de CSIF, Mario Gutiérrez, califica la iniciativa de «descabellada» porque pone al profesor «a los pies de los caballos». Según Gutiérrez, «es lícito pedir un debate sobre los deberes escolares para que se debata en los ámbitos pedagógicos, pero otra cosa muy diferente es llevar a los alumnos a incumplir las instrucciones y tareas que el profesorado tiene dentro de su programación educativa, un proceso dirigido a favorecer la mejora de las habilidades», subraya.

El sindicato independiente ANPE también rechaza de plano la iniciativa porque «lanza un mensaje demoledor sobre la relación profesor-alumno» y recuerda que los deberes buscan «afianzar lo aprendido en el aula, inculcar hábito de estudio, fomentar el esfuerzo personal e incluso la organización y planificación del trabajo del alumno».

Son para los niños

En este sentido, la psicóloga Silvia Álava, especializada en el entorno educativo y autora del libro «Queremos que crezcan felices», defiende que los niños necesitan practicar los nuevos conocimientos y afianzar la mecánica de muchos aprendizajes», y destaca la importancia de que aprendan a valorar el esfuerzo y adquieran la rutina del estudio desde pequeños. «Eso no quiere decir que tras ocho horas de colegio tengan que estar más horas haciendo ejercicios en casa», dice. Pero sí «veinte minutos». Y da, además, un dato clave en este debate. «Los deberes son responsabilidad del niño no de los padres. No es bueno sobreprotegerlos y estar todo el tiempo a su lado suplantándoles en la tarea». Entre otras cosas porque, a veces, los niños utilizan los deberes como «una forma de llamar la atención» para tener a los padres a su lado toda la tarde.

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FUENTE: Diario ABC