La Princesa Leonor no es la única que se va. Tips para superar la partida de un hijo (y lo que no debes hacer). Colaboración con YoDona

Por CRISTINA ALDAZ

La Reina Letizia no ha sido la única que estos días se abrazaba con fuerza a su hijo adolescente en el aeropuerto de Barajas, sabiendo que iba a pasar mucho tiempo hasta que volviera a verlo. ¿Cómo superar esa sensación de vacío que sin duda habrán sentido los Reyes y tantos otros padres?

A A.N. se le cayeron las lágrimas al ver la escena protagonizada por la familia real española, cuando acudió a despedir a la heredera, que comienza sus estudios de Bachillerato en el UWC Atlantic College de Gales. Lloró porque recordó cuándo, hace años, ella misma dijo adiós a su hijo de 15.

Ha pasado ya más de un lustro, pero no ha podido olvidar ese inmenso vacío que se le formó en la boca del estómago aquel 11 de agosto, cuando se despidió de su retoño, al que no vería hasta 11 meses después. Ni esa desazón que le nublaba el ánimo cada vez que pasaba por su habitación vacía.

El hijo de A.N. era uno de los muchos adolescentes que se iban a estudiar al extranjero un curso, o a hacer un Erasmus. No es para tanto, pensarán muchos. Pero cuando esa personita a la que has cuidado toda su vida se va para mucho tiempo, y aunque sepas que va a estar bien, algo se muere en el alma, como dice la canción.

CONSEJOS DE EXPERTA

¿Cómo superarlo? Nos ponemos al habla con la psicóloga Silvia Álava, que nos da unas pautas para saber qué debemos hacer, pero también qué hay que evitar.

«Las emociones forman parte de nuestra vida, y pueden ser muy intensas en situaciones como esa, en la que se mezclan la tristeza y la preocupación con la alegría de saber que nuestro hijo se va por su bien. Hay que escuchar esas emociones, reconocerlas, aceptarlas y verbalizarlas», dice la experta, que añade: «Incluso es bueno escribir lo que sentimos para comprender lo que sentimos: por qué se va, cómo estoy yo…».

El segundo paso, prosigue, es no tapar esas emociones. Álava recuerda con humor que «no es cuestión de montar el numerito en Barajas» y ponerte a llorar ríos de lágrimas, pero entre eso y permanecer impasible hay un término medio, lo que se llama ‘echar una lagrimilla’. «Eso sí, si al llegar a tu casa necesitas llorar, hazlo, es normal», aconseja

El tercer paso sería «aprender a seguir disfrutando de tu vida aunque él no esté. Se ha ido porque es bueno para él y si pasa algo ya te llamarán». Por lo tanto, sigamos con nuestro día a día con alegría y ocupemos la cabeza con otras cosas.

Hasta aquí, lo que debemos hacer. Pero ¿y lo que habría que evitar por tu bien y el del que ha abandonado el nido? En primer lugar, afirma la psicóloga, «no hay que sentir una preocupación excesiva por todo lo malo que pueda ocurrir». Y en segundo, y muy importante: «No lo llames de forma compulsiva ni intentes controlarlo desde aquí. Debes ser su apoyo emocional si lo necesita, pero no quieras resolverlo todo desde la distancia».

FUENTE: YoDona

Trabajadores sin desconexión en vacaciones: «Sus cuerpos están en la playa pero sus mentes, en la oficina»

Dejar de consultar el correo o de atender el móvil de empresa ha sido, para muchas personas, una misión imposible

Los psicólogos afirman que la pandemia y el teletrabajo han podido aumentar el llamado estrés vacacional 

Por JESSICA MARTÍN

Desconectar por completo en vacaciones: ¿a quién no le suena bien esa frase? 

Carla, subdirectora de una agencia de marketing, asegura que le encantaría ponerla alguna vez en práctica, pero la responsabilidad ligada al cargo que ostenta y su personalidad “autoexigente” le han impedido apartarse varios días del teléfono de empresa o del correo electrónico este verano.

“Yo no he desconectado totalmente jamás. La única forma en la que puedo conseguirlo un poco es yéndome de vacaciones a un sitio con cambio de horario donde haya ocho horas de diferencia con España, porque así, cuando allí es de día, están durmiendo aquí y sé que no me están llegando correos ni tengo la tensión de saber que están pasando cosas. Pero cuando estoy de vacaciones en España, con el mismo horario, al final estoy pendiente todo el día. Es inevitable”, cuenta Carla en una conversación con RTVE.es.

Sin escapatoria

Desde el pasado año, debido a la pandemia, las posibilidades de hacer viajes internacionales se han reducido, así que no ha tenido «escapatoria». Ya asumió en junio que este verano su mente no estaría alejada de la responsabilidad laboral en ningún momento.

“Hay veces en que sí me agobia. Una dice: ‘Estoy todo el año trabajando y no puedo estar una o dos semanas de desconexión total’, pero es cierto que también es culpa mía porque yo tampoco sé desconectar y porque no dejo pasar una (…) Cuando veo el correo de un compañero o percibo que algo se está haciendo mal, al final me resulta imposible quedarme con los brazos cruzados. No puedo irme de vacaciones y olvidarme del correo. Imposible. Por más que quiera, no puedo”, admite Carla.

Un problema extendido que ha podido empeorar con la pandemia

Su caso, aseguran distintos psicólogos, responde a un problema “muy extendido” entre la sociedad. La última encuesta de Adecco sobre Desconectar del Trabajo en Vacaciones ya señalaba en 2019 que el 39,3 % de los españoles no logra ese descanso mental, pero la situación podría haber empeorado desde la irrupción de la COVID-19.

La pandemia no solo ha elevado los niveles de ansiedad en buena parte de la ciudadanía, sino que además ha intensificado en muchos casos el ritmo laboral y ha “difuminado” los límites entre la vida personal y la laboral, como consecuencia del teletrabajo.

Nos hemos acostumbrado

“Nos hemos acostumbrado a que el trabajo no siempre sea un ‘voy a la oficina y cuando salgo desconecto’. Ahora muchos estamos trabajando en casa y en cualquier sitio donde se tenga un mínimo acceso a internet. Esto hace más difícil desconectar cuando llega la hora de hacerlo”, afirma la psicóloga Silvia Álava.

Lo más grave del asunto, avanza esta misma psicóloga, es que, justo este año, “necesitamos desconectar más que nunca”.

“La mayoría de personas llegan a estas vacaciones más irritables y con menos energía que nunca“

“La mayoría de personas llegan a estas vacaciones más irritables y con menos energía que nunca. El año pasado la situación era distinta porque, aunque veníamos de varios meses metidos en casa, vislumbrábamos el fin. En aquel momento llegamos a las vacaciones con una ilusión, porque parecía que íbamos a recuperar la normalidad, pero esta vez llevamos un año y medio sin ver el final. El cerebro está agotado y anímicamente estamos más flojos”, explica.

Cuando es la empresa la que no permite desconectar

A la hora de analizar las causas del llamado estrés vacacional los expertos puntualizan que hay que distinguir entre distintos orígenes o factores que lo favorecen. El primero tiene que ver con la exigencia del puesto de trabajo y de la empresa; el segundo está relacionado con el funcionamiento del cerebro y la dificultad para adaptarse rápido al periodo de calma tras haber vivido una situación de estrés; y un tercero parte de un tipo de personalidad específica.

Respecto al primer punto, Alberto Alemany, director de intervención y psicólogo del equipo profesional de Mentevita, afirma que todavía son demasiadas las compañías que “no respetan” el descanso de sus trabajadores: “Esto habla de una mala planificación estratégica, de una mala gestión de los recursos humanos, y de poca comprensión sobre cómo funciona el rendimiento laboral de los profesionales”.

Lo afirma, además, basándose en su experiencia diaria, ya que el centro en el que trabaja está especializado en estrés y ansiedad laboral, e imparte cursos de formación para mejorar la salud psicológica dentro de las empresas.

Responsabilidad compartida

La mayoría de pacientes a los que Alemany atiende en una situación de estrés laboral trabaja en compañías que durante los periodos de descanso siguen demandando que sus profesionales trabajen sin comprender, dice, que no solo va en perjuicio del trabajador sino también de la empresa. No obstante, el psicólogo puntualiza que, en algunos casos, la responsabilidad es compartida: “Hay profesionales que no son capaces de decirle a su jefe: ‘estoy de vacaciones’”.

Esto último puede provocar ansiedad, rabia y malestar, según apunta también la psicóloga Lina Romillo, quien sostiene que “no saber poner límites a los demás, sea en el ámbito que sea», genera también «mucha inseguridad”.

Situación distinta es la de las personas que tienen una pequeña empresa o la de trabajadores autónomos, por ejemplo. En este caso, resulta más difícil desvincularse por completo durante un tiempo de las tareas y a menudo ocurre que el “cuidado” de la empresa queda por encima del cuidado de la propia salud mental.

Dificultad de la mente para «salir de la oficina»

El segundo factor que aumenta la probabilidad de que una persona tenga dificultades para desconectar del trabajo tiene que ver con el funcionamiento del cerebro y con la capacidad de adaptarse al cambio.

“Normalmente, durante el año estamos sometiendo a nuestro cuerpo a unos niveles de ansiedad elevados y mantenidos en el tiempo. Cuando llegan las vacaciones los estímulos que generan esa angustia desaparecen, pero nuestro cuerpo no aprende tan rápido esta cuestión (…) el cuerpo sigue pendiente de seguir trabajando. Se necesita un tiempo más largo para entender que esa situación (la que genera el estrés) no está presente”, explica Alemany.

Romillo precisa que muchas personas necesitan “3 o 4 días” para que su mente “se dé cuenta” de que está de vacaciones: “Los últimos 2 o 3 días antes de volver al trabajo suelen volver a pensar en el trabajo, así que, si se van 15 días de vacaciones, casi la mitad las ‘gastan’ no estando de vacaciones. Sus cuerpos están en la playa; sus mentes, en la oficina”

“Sus cuerpos están en la playa; sus mentes, en la oficina“

Alemany apunta que factores como la edad y el sexo también influyen en la aparición de lo que también se conoce como “depresión de la tumbona”: “Cuanto más jóvenes, más nos cuesta desconectar. Y a las mujeres les resulta menos difícil desconectar que a los hombres”, sostiene.

Rasgos de la personalidad que influyen: autoexigencia e inseguridad

Por último, los psicólogos coinciden en que la personalidad es un factor determinante y detallan cómo es el perfil de quienes padecen este estrés vacacional.

“Normalmente son personas muy autoexigentes que buscan la perfección en cada cosa que hacen. En cierta manera tienen miedo de fallar y viven sus trabajos como si fueran imprescindibles, pero nadie lo somos”, dice Romillo.

Álava menciona también que, en algunos casos, quienes sufren estrés vacacional se cargan con una responsabilidad excesiva por temor a que sus jefes dejen de valorarlos o a que sus clientes dejen de confiar en ellos, por ejemplo. También 

“También tiene que ver con la inseguridad. A medida que soy inseguro, soy más inestable y tengo la necesidad permanente de reactualizar mi valía. Esto es un círculo que se retroalimenta: si tengo esa necesidad de decir ‘aquí estoy, la empresa me necesita’, la empresa recibe ese mensaje y seguirá demandando (…) A veces se aprecia también un perfeccionismo elevado y una dificultad para poder delegar. Hay gente que tiene la necesidad de sentirse imprescindible en la organización y eso hace que les resulte difícil desconectar porque, si no tienen todo bajo control, sienten que algo horrible va a pasar”, agrega Alemany.

¿Qué supone no dejar al cerebro descansar?

Convivir con el estrés de manera sostenida y no dejar que el cerebro descanse, ni siquiera en vacaciones, tiene consecuencias negativas tanto para la salud mental como para la salud física.

“El estrés vacacional o la depresión de la tumbona, más allá de ser un nombre, tienen complicaciones. A corto y medio plazo, repercutirán en la esfera personal porque se pueden dar niveles de angustia, de ansiedad o incluso de depresión elevados. También dificultad para conciliar el suelo o trastornos psicosomáticos como migrañas, cefaleas o dolores estomacales. Y, a largo plazo, lo que puede provocar es un desgaste de profesional que va a incidir en su rendimiento laboral”, explica Alemany.

En línea con ese comentario, Álava recalca que “el cerebro es más productivo tras un periodo de descanso” y Romillo sostiene que el agotamiento mental puede provocar también un cansancio físico intenso.

«Después de correr una maratón, serias incapaz de correr otra maratón al día siguiente. Con la mente pasa lo mismo, igual que los músculos, necesita descansar. Si llevamos mucho tiempo trabajando a mucha intensidad entramos en lo que se conoce como fatiga. Dirás ‘estoy cansada, descanso, y sigo cansada’. Esto se acaba notando muchísimo a la hora de mantener la atención y en la productividad», agrega Álava.

Cinco consejos de los expertos

  1. Antes de coger vacaciones, planifica. Dedicar un tiempo previo al periodo vacacional para reunirse con los profesionales que se harán cargo de tu tarea puede ser muy útil. También es conveniente hacer supuestos de los problemas críticos que pueden darse durante ese tiempo y «practicar el ejercicio de delegar durante todo el año», aconseja Alemany. Este psicólogo también recomienda que, antes de coger vacaciones, se active la respuesta automática del correo y, en casos en que sea imprescindible, dejar «una vía de contacto urgente» para situaciones que realmente lo sean.
     
  2. Céntrate en el ‘aquí y ahora’. La mente también puede ser reeducada y hay que empezar por focalizarla en las relaciones personales, en el lugar donde te encuentres, en vivir el momento con conciencia plena. “Si viviéramos conectados a la vida, no necesitaríamos desconectar de nada. Vivir siendo plenamente conscientes en ‘el aquí y ahora’ hace que trabajes de forma mucho más eficaz y eficiente, y vivir una vida en el presente es la única forma de vivir. Cuando la mente está en el pasado o en el futuro se sobrevive, no se vive», subraya Romillo.
     
  3. Dedica tiempo a pequeños placeres. Además de «obligarse a parar» y realizar un ejercicio de autoconsciencia, Álava aconseja dedicar en estas vacaciones más tiempo al autocuidado y realizar actividades para las que habitualmente no hay tanto tiempo durante el resto del año, como echarse una siesta o leer tranquilamente un libro. «Estas vacaciones, en pandemia, son especiales y no tenemos que pensar que para desconectar necesitamos coger un avión y viajar a sitios nuevos. Podemos disfrutar de las pequeñas cosas».
     
  4. Coge, al menos, dos semanas libres seguidas. Tener un mínimo de dos semanas de vacaciones ininterrumpidas, si es posible, ayudará a tener un mayor margen para adaptarse al ritmo que requiere la desconexión, según Alemany.
     
  5. Trata de cortar al máximo el vínculo con lo laboral. Por último, los psicólogos consultados coinciden en que lo más sano para la desconexión es evitar todo lo posible el contacto con las tareas profesionales. Si es necesario hacerlo, lo mejor es fijar un breve tiempo al día para consultar el correo o el móvil de empresa, y comprometerse a no revisarlo fuera de ese horario marcado. 

FUENTE: rtve.es

Webinar ¿Estás preparado para la vuelta al cole? Asiste gratis el 2 de septiembre 18:00h (España)

¿Estás preparado para la vuelta al cole? Descubre de la mano del Instituto de Investigación Agua y salud cómo afrontar la Vuelta al Cole. Veremos las principales recomendaciones para recuperar con menos esfuerzo las rutinas después de las vacaciones, cómo ser más receptivos con las emociones de los más pequeños o cómo afrontar un nuevo curso con medidas COVID, sin olvidarnos del papel de la hidratación para asegurar un regreso a las aulas con todas las garantías.

Puedes verlo en directo accediendo a este enlace el día 2 de septiembre a las 18:00h (hora Madrid) https://encuentrosaneabe.com/

Para cualquier consulta puedes escribirnos a comunicacion@aneabe.com

Niños responsables, niños más felices

La responsabilidad se educa, pero se aprende cuando permitimos que los niños verdaderamente interioricen y hagan propias sus obligaciones, y esto, los ayuda a ser más felices.

Por Claudia Guimaré

«¡Qué niño tan responsable y obediente!» decía mi tía Olga cuando veía un niño que para ella era merecedor de su máximo halago. Mi tía había sido maestra toda su vida, y para ella, la obediencia y la responsabilidad eran el summum de las cualidades del ser humano, especialmente en la infancia.

Para ella, ser obediente era ser responsable, porque la responsabilidad era inculcada en casa, por los padres. Y por ello, “los buenos niños” se reconocían rápidamente por obedecer sin chistar las reglas que los hacían ser ordenados, como no ensuciar la túnica, llevar los lápices con punta recién sacada en la cartuchera, no interrumpir a los mayores y hacer siempre los deberes.

Obediencia no es responsabilidad

Sin embargo, si lo pensamos un poco más, obediencia no es responsabilidad. Más aun, es todo lo contrario. Cuando obedecemos, no estamos siguiendo nuestro propio criterio. Estamos aceptando de buena gana el criterio de otro y asumiendo que tiene razón y que lo que nos sugiere debe ser la mejor opción. O en su defecto, estamos aceptando de mala gana esa indicación porque no nos queda más remedio. Pero la responsabilidad surge de la interiorización de un mandato porque nos reconocemos como los principales afectados de las consecuencias de nuestro accionar. Y sabemos por ende, que si hacemos esto, pasará esto otro. Y todos sabemos que a veces no nos basta con que otro nos adelante ese vaticinio para que nosotros lo creamos y adoptemos como propio.

Por ello, sin experimentación, sin decisión propia, sin verdadera conciencia de los resultados de nuestros actos y valorización de sus consecuencias, no podemos decir que hay genuina responsabilidad y es por esto que los niños no necesitan seguir a pie juntillas lo que se les dice. Lo que necesitan es entender de verdad y por motu propio lo que “deben” hacer ante cada situación.

El aprendizaje empieza en casa

Lo complicado es que ese aprendizaje empieza en casa desde la más tierna infancia, cuando todavía no logran imaginar cabalmente las consecuencias de sus actos por falta de experiencia: están aprendiendo. Y por eso los padres nos agarramos la cabeza cuando ante una indicación clara y simple como “no te subas ahí que te vas a caer”, el niño va corriendo a subirse y pum… se cae. Y aunque esto sea a diario para los padres un quemadero de cabeza, en el fondo sabemos bien que sólo una vez que se cayó, aprendió de verdad a que subirse ahí no es buena idea o al menos, conlleva sus riesgos.

Por eso decimos que la responsabilidad comienza en casa. Porque se la empieza a ejercitar en el día a día desde muy pequeños, mucho antes de que lleguen al jardín y sean las maestras también, quienes además de nosotros, les ayuden a desarrollar esa habilidad, ordenado juguetes y cuadernos, cuidando sus útiles y ordenando la fila para salir a jugar.

¿Y por qué los niños terminan más que obedeciendo, interiorizando estas conductas? Pues porque les hace sentir bien. Porque les hace sentir capaces. Porque les hace sentirse “grandes”. Todo lo contrario a cómo se sienten cuando se ven obligados a seguir una regla o cumplir con algo simplemente porque no tienen opción.

Cuando los hacemos responsables, genuinamente responsables, les estamos diciendo que confiamos en ellos plenamente, confiamos en sus capacidades y en su criterio. Y nada nos hace sentir mejor que eso, seamos grandes o pequeños.

Hiperpaternidad

Queremos Hijos Felices - Silvia Álava

Eva Millet, escritora, autora del libro “Hiperpaternidad” (donde habla de las consecuencias de lo que llama los padres “helicóptero), dice que cuando dejamos de hacer algo por nuestros hijos y les dejamos en libertad para hacerlo ellos, les estamos diciendo “tú puedes!” y por ende, siguiendo este silogismo, cuando por el contrario lo hacemos todo por ellos (“porque son chiquitos y no entienden aun lo que les conviene”), les estamos diciendo lo contrario, les estamos diciendo “déjame a mí que lo hago mejor” “no confío en ti para esto”. Y eso, claramente no los hace felices.

Silvia Álava, Psicóloga y autora del libro “Queremos hijos felices”, dice “la felicidad está muy ligada al sentimiento de capacidad” y sostiene que “cuando los niños no saben resolver las cosas por sí mismos, eso va en contra de su propia felicidad”; y a su vez, el psicólogo infanto-juvenil Antonio Ortuño deja claro que “la responsabilidad se lleva muy bien con dos conceptos clave: la felicidad y la inteligencia”.

¿Cómo fomentar la responsabilidad desde pequeños en casa?

Fácil de decir y difícil de hacer, aquí te dejo mis 3 principales recomendaciones para logarlo.

1. Sé el ejemplo.


El primer paso es como siempre decimos, dar el ejemplo. La semana pasada la mamá de una compañera de mi hija de la escuela me contaba que fue a hablar con la Directora para expresarle que en su familia, no eran capaces de levantarse tan temprano por lo cual su hija iba a continuar yendo una hora tarde todos los días como hasta hoy.

Más allá de las problemáticas y dinámicas de cada familia, y de que las mañanas no son fáciles en casi ningún hogar con niños pequeños, queda claro que cuando estamos educando a nuestros hijos, debemos prepararlos para el camino y no el camino a ellos.

Mostrarles desde pequeños que pueden incumplir reglas importantes como el horario de entrada porque no les queda cómodo, permitirles interrumpir la dinámica de la clase que las maestras tanto preparan, llegando a media mañana o pretender que los demás se adapten a nosotros siempre, no puede ser el camino correcto. Si nosotros no valoramos el pertenecer a un grupo y respetar sus reglas y acuerdos básicos, difícilmente nuestros hijos puedan más adelante hacerlo.

2. Permite que se equivoquen.


Hace unos días mi hija de 6 años decidió cortarse sola el cerquillo… El resultado fue una mala imitación del personaje Amelie después de volver de la guerra. Cuando le dije por qué había hecho eso sin pedir ayuda me contestó que simplemente porque ella podía sola. Y cuando le dije “pero es que así te quedó feo”, me miró y me dijo “esa es tu opinión mamá, pero acordate que es mi pelo, y a mí me gusta cómo me quedó”.

Seguramente mi madre o mi tía Olga habrían reaccionado distinto a mí en esa situación, pero la verdad es que yo, no pude más que reírme y decirle “tenés razón”. Porque al fin y al cabo la tiene. O acaso yo le consulto cómo cortarme el pelo a mi vecino de al lado y sigo su consejo aun si no me gusta su opinión? Días más tarde me dijo “en este pedacito la verdad se me fue la mano” y yo entendí que la próxima vez que quiera cortárselo, seguramente me pida ayuda, o no, pero lo haga mejor.

3. Que realmente vivan las consecuencias de sus decisiones u omisiones


Hace 15 años atrás, cuando mis hijastros eran pequeños, tuve que llevarlos un día yo al colegio. Cuando bajamos, me preguntaron dónde estaban sus mochilas puesto que ellos no las agarraban nunca, porque su madre las cargaba por ellos. Yo, en mi inexperiencia de madrastra joven y el apuro de la salida, nunca chequeé que llevasen sus mochilas porque el portafolios lo revisaba yo cada noche en casa y lo cargaba yo a la escuela.

Entonces, recuerdo que les dije “vamos a volver a casa a buscarlas y por ello yo voy a llegar tarde a mi trabajo, pero ustedes van a venir conmigo y llegarán tarde a la escuela porque las mochilas son responsabilidad de ustedes”. Mi intención no era el castigo de la llegada tarde, sino que realmente se hicieran cargo del olvido y sus consecuencias, y puedo asegurar que nunca más se olvidaron de ellas.

En el otro extremo, una amiga me decía entre risas hace poco que como habitualmente se olvidaba de ponerle postre a la hija en la lonchera, ahora su hija, de 6 años, revisa sola su mochila cada mañana antes de salir de casa para cerciorarse de que lo lleva.

El mensaje está muy claro: si sé que realmente me tengo que hacer cargo de la consecuencia de una acción, pongo atención y me encargo de hacerla.
Los niños son esponjas y aprenden a velocidad crucero. Lo que necesitan es adultos disponibles que den buenos ejemplos. Y lo que necesitamos los padres es constancia y paciencia.

CONOCÉ A NUESTRA COLUMNISTA

Claudia Guimaré

Claudia Guimaré
La socióloga uruguaya y especialista en marketing y comunicación es la fundadora de Mamá estimula. En el grupo que administra desde Argentina, comparte materiales educativos y soluciones para padres.

FUENTE: ElPais.com.uy

Así afecta al cerebro del menor estar enganchado a la pantalla del móvil. Colaboración con La Vanguardia

Que los niños utilicen los móviles o tablets puede ser un salvavidas para muchos padres cuando tienen cosas que hacer. Pero pueden venir cargados de efectos adversos, como una menor empatía y habilidades sociales.

«Existe mucha literatura científica a favor y en contra de las pantallas, pero quizá el problema lo tenemos, no en el dispositivo, sino en el exceso de horas de exposición», afirmó la psicóloga educativa y autora, Silvia Álava Sordo consultada por La Vanguardia.

(…)

Por su parte, un estudio realizado por George y Odgers, la pregunta ya no es si los niños van a utilizar tecnología digital, sino cómo, por qué y con qué efectos.

¿Cómo afecta el tiempo en el que los niños utilizan pantallas sobre su bienestar, relaciones sociales y actividad física?

Pregunta el estudio realizado por Unicef y aclara: «La tecnología digital ofrece muchos beneficios potenciales para los niños, permitiéndoles conectarse con sus compañeros o acceder recursos educativos o entretenimiento. Al mismo tiempo, existen preocupaciones.

Cuando el tiempo de pantalla invade el espacio deseable para disfrutar de la vida analógica, ciertas habilidades se desvanecen, una de ellas es la inteligencia emocional.  «Es la capacidad que tenemos para percibir las emociones en nosotros mismos y los demás, comprender por qué ocurren, utilizar la información que nos da la emoción y regularla. Lo que se ha visto en estudios es que los adolescentes que pasan más tiempo con pantallas, pierden la capacidad de percibir esas emociones porque la interacción no es cara a cara y las emociones se expresan, sobre todo, de esta forma», matiza Álava.

(…)

Desarrollo integral

 «Los niños han de mantener un desarrollo integral, a todos los niveles: cognitivo, motor, comunicativo, social… Cuanto más pequeño es el niño, más vulnerable es su cerebro. Justo durante esos dos primeros años, es necesario estimularlos en el mundo real, no a través de una pantalla, porque esa estimulación determinará el tipo de conexiones nerviosas que se van a formar», explicó Álava.  

(…)

Uso responsable

Por último, un uso responsable de los dispositivos digitales puede utilizarse en beneficio de la curiosidad innata de los niños. «Gracias a las pantallas se favorece el aprendizaje porque es posible conseguir información sobre cualquier interés, fomentar la curiosidad… pero deben estar mediadas por los padres», recomienda Álava.

Haz click aquí para leer el artículo completo en la web de la Vanguardia

Cómo preparar a los pequeños para la vuelta al cole (física y emocionalmente): lo mejor es empezar una semana antes

Los niños y niñas necesitan un tiempo para adaptarse a los horarios, por ello en esta última semana antes del comienzo de curso, es aconsejable comenzar a adaptar las rutinas. Es clave hablar de emociones, nervios, miedos…

Por Beatriz G. Portalatín

Estamos a punto de cerrar las vacaciones, a punto de comenzar un nuevo curso escolar, a punto de volver a empezar… La vuelta al cole está a la vuelta de la esquina y los pequeños necesitan su proceso de adaptación en cuanto a horarios, pero también, abordar esos nervios típicos de final del verano y esos nervios por volver a empezar. Más aún en otro año de pandemia por COVID-19.

Con antelación

Lo mejor, dicen los expertos, es comenzar al menos una semana antes del primer día de clase a adaptar rutinas y horarios para que los niños y niñas no se vean agobiados, cansados, irritables o muertos de sueño.

“Tanto los niños como los adultos necesitamos tiempo para poder adaptarnos a los nuevos horarios y rutinas. En vacaciones los horarios se relajan, no tenemos que andar tan pendientes del reloj, vamos más despacio, con más tiempo. Por ello, y sobre todo en los más pequeños, es importante evitar los cambios bruscos”, afirma a laSexta Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología, psicóloga en el Centro de Psicología Álava Reyes y miembro de la comunidad Educar es todo.

Tanto los niños como los adultos necesitamos tiempo para poder adaptarnos a los nuevos horarios y rutinas, sobre todo los más pequeños. Por ello, es importante evitar los cambios bruscos

Dra. Silvia Álava Sordo

Debemos saber -explica la experta- que los adultos podemos cambiar la velocidad con la que hacemos las cosas. Por ejemplo, es habitual que en verano dediquemos mucho tiempo a desayunar, vestirnos, etc. Sin embargo, cuando empieza el periodo laboral, aceleramos y somos capaces de reducir estos tiempos y hacerlo todo mucho más deprisa. Pero los niños, sobre todo los más pequeños, no tienen esa capacidad. De ahí la importancia de hacer ese proceso de adaptación y que no haya cambios bruscos de horarios ni tiempos, y que puedan tener tiempo para hacer tareas tan esenciales y rutinarias como desayunar o vestirse.

Horarios de sueño y comidas

Está claro que no es fácil para nadie, adultos incluidos, volver a madrugar y a tener horarios, pero los niños y niñas lo notan mucho más. Por ello, las recomendaciones es la de una semana antes comenzar a acostarlos algo más temprano y comenzar de nuevo a instaurar unas rutinas de comidas.

Según aconseja Álava, podemos acostar a los pequeños a una hora razonable para poder levantarse bien por las mañanas. Y esto es algo que deben de hacer tanto los niños como los adolescentes. “Nos encontramos muchos niños y adolescentes que están muy irascibles, irritables, que incluso les cuesta mantener la atención por periodos largos de tiempo, y la explicación está en que les faltan horas de sueño”.

La semana de antes de volver al colegio, conviene también que el desayuno, la comida y la cena se realicen en el mismo horario que se realizan durante el periodo escolar

Dra. Silvia Álava Sordo

También es importante adaptar el horario de las comidas. “La semana de antes de volver al colegio, conviene que el desayuno, la comida y la cena se realicen en el mismo horario que se realizan durante el periodo escolar”, añade Álava, también autora del reciente libro ‘El arte de educar jugando’.

Igualmente, Pilu Hernández Dopico, maestra, formadora de formadores y Ceo de El Pupitre de Pilu, aconseja además, ir poniendo el despertador para que se vayan acostumbrando de nuevo al sonido. Y con respecto a las comidas sería también muy positivo, además de ir regulando -como hemos comentado- los horarios de comida, también “ ir introduciendo alimentos más saludables o platos más parecidos a los que solemos comer durante el curso. En verano, también relajamos más las comidas o comemos más veces fuera de casa”.

Emociones, nervios… y COVID-19

De forma general, «los pequeños tienen ganas de volver al colegio, de ver a sus amigos, de volver a socializar, tengamos en cuenta que durante el verano muchos niños y niñas están más solos o no están todo el día con niños y niñas de su edad», sostiene Hernández. Sin embargo, es normal que en esa semana antes de comenzar al curso haya un cóctel de emociones normales y esperables.

Es importante crear espacios con los niños en los que hablar sobre todo esto, preguntarles cómo se sienten en la vuelta al colegio, que lo verbalicen, que podamos validar sus emociones

«Las emociones están presentes todos los días de nuestra vida, y al volver al colegio es normal sentir un sinfín de emociones contradictorias: alegría por ver a los amigos, tristeza porque se acabaron las vacaciones, enfado por no querer estudiar, sorpresa por conocer en qué clase o qué profesor les tocará, y este año, al igual que el pasado, también el miedo, porque seguimos en pandemia y hay que seguir cumpliendo las medidas de seguridad. Por eso es importante crear espacios con los niños en los que hablar sobre todo esto, preguntarles cómo se sienten en la vuelta al colegio, que lo verbalicen, que podamos validar sus emociones y decirles que los entendemos, sin dejar de buscar lo positivo de la vuelta al colegio», aconseja Álava.

Con respecto al COVID-19 -tercer curso escolar consecutivo de pandemia- y con respecto a las medidas de prevención que van a seguir instauradas al igual el año pasado en las escuelas, Hernández aconseja que como madres y padres que «las normas sanitarias de los colegios (mascarillas, distancia social, higiene de manos…) se expliquen a los más pequeños de forma positiva y no de manera dramática: “Nada más ajeno y extraño para un niño que la mascarilla – salvo que sea una fiesta de disfraces-, la distancia social – ellos que necesitan el contacto… El juego, en gran medida, se basa en el contacto. Como de momento parece que estas medidas han llegado para quedarse un tiempo, es bueno que no las cuestionemos delante de ellos y se las comuniquemos como parte de un juego”.

Es bueno que como padres y madres no cuestionemos las medidas de prevención en las escuelas delante de ellos y se las comuniquemos como parte de un juego

Pilu Hernández, maestra

En positivo

También, apunta Álava por su parte, es aconsejable que este tema se trate desde un enunciado en positivo. Es decir, tenemos que decirles, informarles o recodarles que de momento las medidas de seguridad van a ser como las del año pasado y que según vaya avanzando el curso escolar, ya se verá si se pueden relajar, pero hacerlo en positivo: ‘El pasado lo hicisteis genial y nos demostrasteis como los niños seguisteis todas las normas y apenas hubo contagios en las escuelas e institutos. Se que no te apetece seguir con la mascarilla, los grupos burbuja… pero sabemos que puedes hacerlo muy bien porque de momento es lo que nos toca’.

«Además es necesario que nuestros hijos vean que los primeros que cumplen todas estas medidas somos los padres y las madres. Que no es algo sólo para hacer el colegio y durante la jornada escolar. Que los adultos debemos dar ejemplo», añade.

No solo con el COVID, también los padres y profesores -figuras de referencia para los pequeños y jóvenes- «debemos evitar transmitir desánimo ante la reincorporación al trabajo, sino que será bueno que nos mostremos con ilusión ante los nuevos proyectos y el inicio del nuevo curso. Marcarnos nuevos objetivos para las próximas semanas que mantengan el espíritu de las vacaciones, con alguna visita dentro de nuestra ciudad o la práctica de actividades deportivas, hará que ese salto desde las vacaciones a los estudios no se vea como un castigo», finaliza Álava.

LaSexta/ Bienestar/ Psicología

FUENTE: LaSexta.com

Consigue que tus hijos sean felices, seguros y autónomos con nuestro curso on-line.

En este curso, seis psicólogos del centro de Psicología Álava Reyes mostramos las claves para conseguir que nuestros hijos sean autónomos, felices, y seguros. De forma amena aprenderemos las claves del éxito en la convivencia familiar con ejemplos prácticos sobre cómo gestionar las principales y típicas disputas que se dan en casa en relación a las quejas, protestas, frustraciones, retos y desobediencias de nuestros hijos e hijas. Además, aprenderemos a manejar los problemas de conducta con soltura, observándolos, clasificándolos y convirtiéndolos en comportamientos adecuados y normalizados; qué alternativas existen al castigo, cómo lidiar con los celos entre hermanos…

Aprovecha la ocasión ahora tienes un 10% de descuento sobre el precio del curso con el código ALAVA10

Comprar por 90€Se ha dedicado un apartado a la gestión emocional tanto de los padres, con estrategias dirigidas a no perder la calma, ni los nervios, para educar sin ira, sin gritos, de forma positiva, como de los niños, con ejercicios prácticos sobre cómo hacer tomar conciencia a nuestros hijos de las emociones, el autocontrol, las relaciones sociales, la autoeficacia y motivación, autoestima y empatía, entre otros. Nos muestran como reprimir los sentimientos negativos de nuestros hijos no es el camino para lograr respuestas ajustadas y que les hagan sentirse bien con ellos mismos. También veremos cómo enseñarles a comprender ese sentimiento y canalizar adecuadamente sus frustraciones.

Sin olvidarnos cuestiones del día a día sobre cómo favorecer la correcta autonomía de los niños, cómo y cuándo responder a sus preguntas sobre el sexo y qué contarles según su edad, y algunas estrategias para gestionar mejor su tiempo de estudio y cómo obtener el máximo provecho de sus horas de estudio para mejorar su rendimiento y sus resultados académicos.

Con este curso se pretende favorecer una autoestima positiva y saludable en nuestros hijos, para así potenciar su desarrollo personal, social, familiar y académico. También a dotarles de habilidades básicas que les ayudarán en su día a día y sobre todo en su futuro, cómo enseñarles a mantener conversaciones con los demás, a saber decir “no” y decir lo que se quiere sin sentirse mal ni herir los sentimientos de los demás, así como a solucionar problemas con el grupo de referencia con el objetivo de que tengan experiencias sociales más positivas. En definitiva, aprenderemos cómo desarrollar recursos y estrategias que serán necesarias para nuestros hijos en el futuro. Enseñarles a esforzarse para conseguir sus objetivos, a esperar por las recompensas y ser conscientes de que de los pequeños fracasos también se aprende.

OBJETIVOS DE APRENDIZAJE:

  • Aprende a manejar los problemas de conducta con soltura
  • Identifica y actúa ante el bajo estado de ánimo de los hijos para que vuelvan a sonreír
  • Descubre cómo enseñar a aprender a mantener conversaciones con los demás a los niños
  • Desarrolla recursos y estrategias que serán necesarias para los hijos en el futuro
  • Favorece una autoestima positiva y saludable en los hijos
  • Enseña y guíales para que puedan aprender a comer y a dormir bien y solos

ACERCA DE NOSOTROS: Centro de Psicología Álava Reyes

Equipo multidisciplinar en Madrid de Psicólogos

Uno de los Centros de Psicología más grandes de España, formado por un equipo multidisciplinar de Psicólogos donde se trabaja con un amplio abanico de rangos de edad (niños, adolescentes, jóvenes y adultos) y tipos de terapia.

Los más de 30 años de contrastada experiencia en diferentes campos profesionales, nos aportan gran seguridad y eficacia en los planteamientos de terapias y ayudas psicológicas.

El presente curso será impartido por seis psicólogos de dicho centro:

  • Silvia Álava, coordinadora del curso, directora del área infantil, colaboradora habitual de medios de comunicación y autora de los libros “Queremos Hijos Felices” y Queremos que crezcan felices”.
  • Ángel Peralbo, director del área de adolescentes, colaborador habitual de medios de comunicación y autor de los libros “El adolescente indomable”, “Educar sin ira” y “De niñas a malotas”.
  • Aroa Caminero, forma parte del área infantil del centro. Es experta en psicología educativa, neuropsicología e inteligencias múltiples.
  • Margarita Montes, es colaboradora habitual de los medios y experta del área infanto-juvenil del centro, especialista en intervención en crisis y superación del trauma.
  • Lucía Boto, experta en el área infanto-juvenil, especialista en técnicas proyectivas y profesora de la UNIR.
  • Sara Rios, experta en el área infanto-juvenil y trastornos de conducta en la infancia.

Pincha en la siguiente imagen para empezar a disfrutar de este curso. Además con el código ALAVA10 tienes un 10% de descuento adicional:

Consigue que tus hijos sean felices

Hablamos sobre educación infantil en el programa «Crecer» con Paloma Hornos

Hablamos sobre educación infantil en el programa «Crecer» con Paloma Hornos

“No olvidemos que el objetivo final de la educación es mitigar los defectos y potenciar la virtudes del niño y nadie como su padre y su madre, que son las personas que mejor le conocen en este mundo, para realizar esta tarea.

Así que mucho ánimo y no olvides que la más larga caminata comienza con un paso. Hoy es el día de dar ese paso en la educación de tus hijos.”

Adolescentes y vacuna del COVID: cómo ayudarles frente al miedo, la incertidumbre o los nervios por el pinchazo

Los adolescentes están respondiendo muy bien a la llamada de la vacunación, sin embargo también hay miedos y nervios ante los posibles efectos secundarios o incertidumbre por el qué pasará ahora una vez vacunados.

Por Beatriz G. Portalatín

Los adolescentes, mayoritariamente, se han portado muy bien durante toda la pandemia por el COVID-19 y ahora también, están respondiendo muy bien a la llamada de la vacunación. Sin embargo, como es lógico, hay miedo o nervios por el pinchazo que van recibir, por los posibles efectos secundarios, incluso por la incertidumbre del qué pasará ahora que estamos vacunados.

En España se está vacunando a todos los niños mayores de 12 años, una vez cumplidos (personas nacidas en 2009 o antes) con las vacunas de Comirnaty (Pfizer & BioNTech) y Spikevax (Moderna) -vacunas ARNm- las mismas vacunas usadas hasta ahora en los adultos. En cuanto a los efectos secundarios de estas vacunas, según explica el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría (CAV-AEP), como todos los medicamentos, pueden provocar efectos secundarios. “La mayoría son leves y de corta duración y no todas las personas vacunadas los padecen. Los más comunes son: dolor y sensación de pesadez en el hombro y el brazo donde se ha inyectado la vacuna; sensación de cansancio, malestar general y escalofríos; dolor de cabeza y fiebre de bajo grado”.

La mayoría de los efectos secundarios son leves y de corta duración y no todas las personas vacunadas los padecen. Los más comunes son: dolor y sensación de pesadez en el hombro y el brazo donde se ha inyectado la vacuna, malestar general, dolor de cabeza y fiebre

CAV-AEP

“Es importante minimizar los efectos secundarios de las vacunas que son, como de casi todas las vacunas, realmente leves y pasajeros. Duran uno o dos días como mucho y no afectan de forma general a la vida de los pacientes. Además, para paliarlos, poder tomar analgésicos como el paracetamol”, afirma a la Sexta Ángel Hernández Merino, pediatra y miembro del CAV-AEP.

Vacunarnos es fundamental y en España la respuesta de los adolescentes en general está siendo muy buena, “si la comparamos con otros países cercanos como Francia o como Reino Unido donde no tienen esa respuesta tan buena. En España, la historia y la confianza hacia las vacunas es muy buena”, añade.

No obstante, hay que comprender y ser conscientes de que “la vacuna es un paso importante, pero necesitamos que la vacuna esté extendida por todo el planeta, no sólo en mi ciudad o en mi país, con lo cual hay que tener paciencia y seguir aún con las medidas de prevención, sobre todo con la mascarillas, con la distancia social, y evitar aglomeraciones», sostiene el doctor.

Es fundamental que «los adolescentes no pierdan la paciencia, que no se desengañen con respecto al valor de las vacunas a pesar de que tengamos que seguir aplicando un poco más todavía, as medidas de seguridad. De cara, al curso que viene, los expertos abogan por seguir aplicando de momento, y en el contexto de la variante Delta, mucho más contagiosa que las anteriores, las mismas medidas de prevención que había el curso pasado.

Nunca le digas: «No tengas miedo»

Como padres y madres, es importante que dejemos que los adolescentes expresen su miedo, «que les dejemos verbalizarlo porque sentirlo es licito y nadie puede cuestionar nuestro miedo a vacunarnos, al pinchazo o los efectos secundarios. Otra cosa es que queramos, para tranquilizarles, darles información y evidencia científica y explicarles que no pasa nada, que esos efectos secundarios son normales, y además pasajeros, en todas las vacunas, pero sentir la emoción de miedo es lícita y válida», explica Silvia Álava, doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga en el centro Álava Reyes y autora de varios libros, el más reciente ‘El arte de educar jugando’.

Es importante que no les neguemos su miedo, que les dejemos sentirlo y que lo verbalicen. Que les digamos «entiendo que tengas miedo y es normal tenerlo», y que después le demos información científica sobre la realidad de los efectos secundarios o las vacunas

Silvia Álava, doctora en Psicología

«Como consejo, es mucho más efectivo decirles: ‘entiendo que tengas miedo y es normal, pero ahora, vamos a ser realistas: la formula para que acabe esta pandemia pasa por vacunarnos. Es normal que haya efectos secundarios, pero éstos durarán como mucho dos días. Porque ¿qué son dos días de tu vida?», aconseja la experta.

El miedo, los nervios (y también la alegría por supuesto), es normal. No hay que olvidar que “los adolescentes lo han pasado muy mal durante la pandemia, no solo en el confinamiento sino también con las medidas de restricción. Es cierto que todos estamos ya cansados, que a todos nos afecta el no socializar como antes, pero los adultos tenemos ya formada nuestra identidad, mientras que los adolescentes aún no”, afirma Álava.

En la adolescencia -continúa la experta- esa identidad está en proceso y para ello es fundamental la figura de su grupo de referencia. De su grupo de iguales. Cuando eres niño/a se hace más a través de la familia pero durante la adolescencia, la familia pierde importancia (aunque sigue siendo importante) y pasa a tener más peso el grupo social y de iguales. Es por ello que en este caso, al no tener el contacto de siempre, las emociones se regulan peor.

De hecho, han aumentado en los adolescentes las urgencias psicológicas, los problemas de conducta y de estados de ánimo, también incluso “aquellos que ya tenían rasgos más ansiosos o más obsesivos de personalidad, la pandemia ha hecho que aumenten y que aparezcan trastornos obsesivos por miedo a la enfermedad o al contagio. También, hay otros adolescentes que sin llegar a tener un problema clínico como tal, tienen miedo y una preocupación más acusada al contagio, tanto hacia ellos como a sus familias”, añade la doctora. Además de todo esto, «se les ha dado en muchas ocasiones mensajes contradictorios, incluso se les ha culpabilizado y criminalizado en muchas ocasiones de los contagios«.

Hacerles sentir parte de algo

No hay duda de que «el final de la pandemia pasa por la vacuna», afirma Álava. No sabemos cuándo llegará el final de la pandemia (ojalá lo sepamos) pero lo que está claro que el camino pasa por vacunarnos», afirma Álava. Por eso, es importante que nuestros adolescentes entiendan «que esto es una inversión a medio-largo plazo, que por estar vacunado tu vida inmediata no va a cambiar porque vamos a tener que seguir aplicando las medidas de seguridad seguridad y prevención, pero que amedio-largo plazo, sí será el final de la pandemia. Y nosotros, con la vacuna, habremos contribuido a ello».

Es importante hacerles ver que es un objetivo mundial, que estamos viviendo algo histórico y que todos podemos contribuir

Dr. Ángel Hernández Merino, miembro del CAV-AEP.

Por ello, también es el momento de trabajar la empatía -continúa exponiendo Álava- que nos vacunamos por nosotros mismos y por los demás, que es necesario vacunarnos y que pensemos que los estamos haciendo por todos.

Realmente, afirma por su parte el doctor Hernández Merino, «es importante pensar y hacerles ver a nuestros adolescentes que estamos contribuyendo a una causa muy importante para ellos, para su familia y para el mundo entero. Que es un objetivo mundial y global, que estamos viviendo lago histórico y que todos tenemos que ayudar y empujar. Que ellos -los adolescentes- también forman parte de ese algo».

Y esto en las enfermedades y sobre todo en su erradicación o en manejo clínico, es algo muy relevante. «Todos los adolescentes y jóvenes no están vacunados contra la viruela porque hace 30-40 años atrás, todas las personas se vacunaron para erradicar el virus», concluye el doctor. Y que «ahora nosotros también, en esta pandemia podemos contribuir con nuestro pequeño granito de arena».

FUENTE: LaSexta

El regreso del Tamagotchi: «Los niños de carácter obsesivo pueden verse perjudicados»

El regreso del Tamagotchi: «El ‘bichito’ que demandaba mimos, se deprimía e incluso moría, ha resucitado. Aunque objeto de culto, hay expertos que advierten de los riesgos para la infancia de hoy en día.

Por ELENA G. DIEZ. @elenagdiez

Retroceda 25 años, cuando lo más parecido a una red social era aquella vecina con una oreja en el patio y un guiso en la olla; los móviles tenían las teclas incrustadas y no estaban permanentemente conectados a internet. El juego del Snake era la gran moda tecnológica, lejos de las aplicaciones actuales que nos traen la comida hasta la puerta de casa, nos permiten ligar y alquilar un coche con un solo clic. El mundo de las mascotas también era diferente, las familias convivían con animales tradicionales: periquitos, perros y gatos. Ningún famoso paseaba con el exótico cerdo vietnamita, ni se veían peluquerías o tiendas de ropa caninas.

Aki Maita, una japonesa de 31 años

Fue en ese escenario cuando a Aki Maita, una japonesa de 31 años, se le ocurrió inventar un dispositivo electrónico que funcionaba con pilas y se convirtió en líder de ventas:el Tamagotchi. Se trataba de un animal virtual, que vibraba para solicitar cariño. Pero también tenía su lado oscuro: enfermaba si no recibía suficiente atención, se deprimía e, incluso, moría.

Este juego comenzó a quitar el sueño a padres y profesores debido a la fascinación de los niños, que lo cuidaban como si fuese un ser vivo. «El usuario tiene que estar pendiente todos los días, dedicar a la máquina el número de horas que requiera y si no lo hace recibe un estímulo negativo. Esa demanda continua hace que se genere mucha dependencia», explica Amparo García Méndez, experta en Neuropsicología.

La adicción fue la clave del éxito

La adicción fue la clave del éxito y también de la discutida reputación. Tras años de olvido del tamagotchila marca Bandai lo acaba de resucitar en el 25º aniversario de su nacimiento. Algo que despierta recelos en la comunidad educativa. Muchos de los antiguos consumidores serán los progenitores de la nueva era de aficionados, que se encuentran mucho más familiarizados con las nuevas tecnologías y el mundo de las pantallas. Desde Empantallados, asociación de educación digital para padres, alertan sobre un posible nuevo boom del efecto tamagotchi: «Un apego desordenado hacia algo, en vez de hacia alguien. Una mascota virtual que a priori pudiera parecer generador de empatía se vuelve contraproducente».

Confirma este riesgo Eli Gotchi (nombre de su avatar en redes sociales), coleccionista de más de 60 tamagotchis: «Cuando eres mayor sabes gestionar, a mí me da igual dejar el juego pausado para ir a trabajar e incluso durante semanas» -y añade-: «Pero a un niño de seis años le puede viciar e incluso llegar a frustrarle». Aunque no solo la edad, también la personalidad influirá en la gestión sentimental, según afirma la psicóloga Patricia Díaz Seoane: «Perfiles con carácter obsesivo, rígido o exigente pueden verse perjudicados. Otros más, flexibles o pasotas, jamás se van a ver en esa situación».

No es lo mismo preparar la comida, cepillar o ponerle agua a una mascota real; que hacerlo en una aplicación, que se basa en darle a un botón

Es conveniente que los niños aprendan a distinguir lo que es real de lo que es fantasía

Según los expertos, aunque el cuidado de una mascota genera en los más pequeños hábitos de responsabilidad, es conveniente que aprendan a distinguir lo que es real de lo que es fantasía. «No es lo mismo preparar la comida, cepillar o ponerle agua a una mascota real; que hacerlo en una aplicación, que se basa en darle a un botón. La realidad no tiene emoticonos o instrucciones que te explican cómo funciona el animal», advierte Silvia Álava Sordo, psicóloga experta en educación.

Hace más de 20 años la propia Aki Maita ya advirtió de que el tamagotchi era algo diferente. Para ella, según declaró a EL MUNDO, se trataba de una alternativa para quien, por diversos motivos, no pudiese disfrutar de animales de compañía.

La pandemia ha aumentado la demanda de mascotas, plantas y huertos urbanos

En estos momentos, la pandemia ha aumentado la demanda de mascotas, plantas y huertos urbanos. Todo el mundo quiere cuidar a un ser vivo. ¿Serán estos bichos tecnológicos una manera de implicarse en nuevos retos?

El perfil del usuarios de estos personajes interactivos es de lo más variado. Desde amantes del vintage hasta fanáticos del estilo Kawaii, un movimiento de la cultura japonesa que se asocia con aquello extremadamente tierno e infantil. El regreso del tamagotchi está en marcha y sus clientes serán nativos digitales, pero también mucho nostálgico. Según afirman fuentes de Bandai, la empresa juguetera ha recibido multitud de correos de adultos, que ya acudieron a la preventa. «Tamagotchi es mayor, no a todos los que nos gusta tenemos siete años, muchos somos coleccionistas de juguetes antiguos, yo voy a hacer 39 y no soy de las más mayores. Tenemos chats donde nos avisamos de los nuevos lanzamientos», reconoce Eri Gotchi, quien ya tenía su nuevo modelo reservado desde enero.

FUENTE: Diario El Mundo