¿Cómo ayudar a los niños a afrontar la vuelta al cole?

¡Comparte el artículo!

¿Cómo ayudar a los niños a afrontar la vuelta al cole?

La vuelta al cole supone mucho más que preparar mochilas, comprar material escolar y recuperar los horarios habituales. Para muchos niños y adolescentes, regresar a las aulas significa volver a enfrentarse a cambios, nuevas exigencias académicas, relaciones con compañeros y profesores, madrugar después de semanas de vacaciones y recuperar unas rutinas que durante el verano se habían relajado.

Por eso, cómo afrontar la vuelta al cole desde el punto de vista emocional es tan importante como preparar todo lo necesario para el primer día de clase.

En una entrevista en JELO en Verano, de Onda Cero, donde destacamos la importancia de acompañar a los hijos durante este proceso, escuchar sus preocupaciones y ayudarles a desarrollar herramientas para afrontar aquello que les genera malestar.

Además, existe un cambio especialmente interesante en la relación de los niños y adolescentes con la ayuda psicológica. Mientras que tradicionalmente muchos niños acudían a terapia porque sus padres les llevaban prácticamente obligados, cada vez es más frecuente que sean ellos mismos quienes expresen que necesitan ayuda y pidan acudir a un psicólogo para aprender estrategias y mejorar.

La vuelta al cole puede generar nervios y preocupación

No todos los niños viven el regreso a las aulas de la misma manera. Para algunos, volver al colegio es una experiencia positiva: recuperan a sus amigos, vuelven a sus actividades habituales y disfrutan recuperando cierta estructura después de las vacaciones, para otros, en cambio, puede generar nervios, preocupación o incluso ansiedad.

Puede preocuparles el cambio de curso, un nuevo profesor, las exigencias académicas, alguna asignatura que se les atraganta, las relaciones con sus compañeros o determinadas situaciones que ocurrieron durante el curso anterior. Ante estas preocupaciones, uno de los errores más habituales de los adultos es intentar quitarles importancia demasiado rápido. Frases como «no pasa nada», «ya verás como todo va bien» o «no tienes de qué preocuparte» pueden decirse con la mejor intención, pero no necesariamente ayudan al niño a sentirse comprendido.

Validar una emoción no significa dar la razón ni confirmar que aquello que preocupa al niño vaya a suceder.

Significa reconocer que esa emoción existe y ayudarle a comprenderla. Podemos decir: «Entiendo que te preocupe volver a esa asignatura», «es normal que estés nervioso ante un profesor nuevo» o «vamos a pensar juntos qué podemos hacer para que esto sea más fácil». El objetivo es pasar de la preocupación a la búsqueda de estrategias.

Preparar la vuelta al cole de forma progresiva

Vuelta al cole: cómo ayudar a los niños a afrontar el regreso a las rutinas

Uno de los aspectos que más puede facilitar la adaptación es no esperar al primer día de clase para recuperar de golpe todas las rutinas. Durante las vacaciones es habitual que los niños se acuesten y se levanten más tarde, que cambien sus horarios de comidas y que tengan una organización mucho más flexible.

Por eso, recomendamos comenzar a recuperar progresivamente las rutinas durante la semana previa al inicio del colegio. Una estrategia sencilla consiste en adelantar poco a poco la hora de acostarse, por ejemplo, en intervalos de unos 15 minutos. Lo mismo podemos hacer con los horarios de las comidas, intentando que se parezcan progresivamente a los que tendrá el niño durante el curso escolar. Esto permite que el cambio no sea tan brusco.

La adaptación funciona mejor cuando se hace de forma gradual.

Escuchar antes de buscar soluciones

Otra de las claves de una buena vuelta al cole es escuchar, a veces los adultos tenemos mucha prisa por solucionar el problema y empezamos a dar consejos antes de haber entendido qué está ocurriendo, sin embargo, antes de buscar soluciones necesitamos saber qué le preocupa realmente al niño o adolescente.

No es lo mismo que tenga miedo a no entender una asignatura, que exista un problema con un compañero, que esté preocupado por cambiar de etapa educativa o que simplemente le cueste recuperar los horarios después de las vacaciones. Preguntar «¿qué es lo que más te preocupa de volver al cole?» puede abrir una conversación mucho más útil que preguntar únicamente «¿tienes ganas de volver?». Y si el niño expresa una dificultad concreta, podemos ayudarle a identificar qué está bajo su control y qué recursos tiene disponibles.

Validar las emociones no significa permitirlo todo

Uno de los conceptos que conviene recordar a las familias es que validar una emoción no significa aceptar cualquier conducta.

Un niño puede estar enfadado, triste o preocupado y, al mismo tiempo, necesitar aprender a comportarse de una manera adecuada. Podemos comprender que esté nervioso por volver al colegio y, a la vez, mantener los límites necesarios. La educación emocional no consiste en evitar que los niños experimenten emociones desagradables. Consiste en enseñarles a reconocerlas, comprenderlas y desarrollar herramientas para gestionarlas.

¿Cuándo debemos pedir ayuda psicológica?

No siempre es fácil saber cuándo una preocupación infantil forma parte de una adaptación normal y cuándo conviene consultar con un profesional. Nuestra recomendación es especialmente relevante: no es necesario esperar a que exista un diagnóstico para acudir al psicólogo.

Si un niño o adolescente manifiesta que necesita ayuda, podemos escucharle y valorar esa posibilidad. La terapia también puede servir para aprender técnicas, desarrollar estrategias y afrontar mejor determinadas situaciones. Por ejemplo, si existe una dificultad concreta con los estudios, puede ser necesario buscar apoyo académico. Si el problema está relacionado con las relaciones sociales, será importante comprender qué está ocurriendo. Y si existe un malestar emocional significativo, un profesional de la psicología puede ayudar a identificar qué sucede y qué herramientas pueden ser útiles.

Pedir ayuda no significa que exista un problema grave: También podemos acudir a un psicólogo para aprender a gestionar mejor una situación antes de que se convierta en un problema mayor.

Los padres no tienen que solucionar todo

Acompañar a nuestros hijos no significa resolverles cada dificultad, nuestro papel consiste en ayudarles progresivamente a desarrollar recursos propios. Queremos que sepan que pueden acudir a nosotros cuando lo necesiten, pero también que son capaces de enfrentarse a determinadas situaciones por sí mismos.

Esto es especialmente importante durante la adolescencia, una etapa en la que aumenta la autonomía y en la que los jóvenes necesitan sentir que los adultos siguen siendo una referencia segura sin que eso implique controlar cada aspecto de su vida.

Por eso, ante la vuelta al cole podemos cambiar la pregunta. En lugar de pensar únicamente «¿cómo consigo que mi hijo vuelva al colegio sin pasarlo mal?», podemos preguntarnos:

«¿Cómo puedo ayudarle a desarrollar herramientas para afrontar aquello que le preocupa?»

La diferencia es importante. No podemos evitar todas las dificultades que nuestros hijos encontrarán en el colegio, en sus relaciones o en la vida. Pero sí podemos acompañarlos para que aprendan a afrontarlas.

Una vuelta al cole con menos presión y más acompañamiento

La vuelta al cole no tiene por qué convertirse en una fuente de estrés para toda la familia. Recuperar los horarios de manera progresiva, adaptar los tiempos de sueño y comida, escuchar las preocupaciones de los hijos, validar sus emociones y buscar soluciones concretas son algunas de las estrategias que pueden facilitar este proceso.

Y hay un mensaje especialmente importante para las familias: no tenemos que esperar a que el malestar sea enorme para pedir ayuda.

Cada vez más niños y adolescentes son capaces de identificar que algo no va bien y expresar que quieren aprender a gestionarlo mejor. Escuchar esa petición y tomarla en serio también forma parte de cuidar su salud mental. Porque preparar la vuelta al cole no consiste únicamente en tener lista la mochila.

También significa preparar emocionalmente a nuestros hijos para afrontar un nuevo curso con recursos, confianza y acompañamiento.

TAL VEZ TE PUEDA INTERESAR...

Otros artículos

Educación
¿Cómo ayudar a los niños a afrontar la vuelta al cole?
Adolescentes
¿Funcionarán las nuevas medidas de Instagram y Facebook para proteger a los adolescentes?
Psicología
Doomscrolling: por qué leer malas noticias sin parar puede aumentar nuestra ansiedad
Bienestar emocional
3 pasos para pensar antes, durante y después de utilizar la IA
Niños
Cómo ir recuperando los horarios de sueño de los niños después de las vacaciones
Bienestar emocional
¿Estresado/a en la toalla? Por qué nos cuesta tanto desconectar en vacaciones y cómo solucionarlo.

Me llamo Silvia Álava, nací en Valladolid, aunque hace más de veinte años que vivo en Madrid. Soy Doctora y licenciada en Psicología por la Universidad Autónoma en Madrid.

Especialista en Psicología General Sanitaria y en Psicología Educativa estoy acreditada por el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid como Psicóloga Educativa, y soy Psicólogo acreditado para el ejercicio de actividades sanitarias en el Registro de Centros Sanitarios de la Comunidad de Madrid.