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El arranque de 2021 nos sigue poniendo a prueba: ¿hasta qué punto somos resilientes? Colaboración con RTVE

Por JESSICA MARTÍN

El arranque de 2021 nos sigue poniendo a prueba: ¿hasta qué punto somos resilientes?

Resistir se ha convertido en un verbo crucial. Quizá, en la palabra más ligada a este nuevo tiempo de “dictadura vírica” en el que nos ha situado la pandemia. Pero, ¿no se agota la capacidad a la que nombra? ¿Hasta qué punto somos resilientes?

A sabiendas de que nadie puede ofrecer una respuesta universal, RTVE.es ha charlado con varios psicólogos para abordar esta cuestión y analizar el punto en el que se encuentra la sociedad tras constatar que el 2021, lejos de permitir una ansiada tabula rasa, continúa en la senda distópica que inició el 2020.

En solo 12 días, la ciudadanía surca la tercera ola de COVID-19 y sufre los efectos de un temporal histórico que, aunque deja imágenes insólitas y de gran belleza, ha obligado a muchos a acatar un nuevo “quédate en casa”. Vuelven numerosos niños a las clases ‘online’, sigue la economía recibiendo latigazos y continúa la pobreza arrasando vidas, mientras la situación epidemiológica empeora y la palabra normalidad suena a chiste.

«Año nuevo con pandemia vieja»

“Lo que nos han enseñado tanto el 2020 como este inicio de 2021 tan accidentado, con nueva ola, el asalto al Capitolio y la llegada de ‘Filomena’, es que tenemos que dejar de poner el foco en lo que está fuera de nosotros para ponerlo en nosotros mismos, en lo que podemos hacer para estar mejor”, recalca la psicóloga Silvia Álava, aludiendo a las expectativas que algunos pudieron depositar sobre el cambio de año.

No eran muy elevadas en cuanto al fin de los problemas, porque ya se sabía que el comienzo del 2021 no iba a ser muy distinto respecto al final del 2020, pero sí había quienes creyeron que estrenar calendario y ver cómo se inyectaban las primeras vacunas les dejaría, al menos, una sensación de liberación.

“Era una fantasía por algo que siempre nos han metido en la cabeza. Lo que tenemos es un año nuevo con pandemia vieja, y la gente ve que las medidas que se han tomado, aunque puedan ser correctas, no están dando el resultado esperado, lo que resulta cada vez más frustrante”, apunta el psicólogo Eduardo Paolini, convencido de que la triple crisis del coronavirus destará un “trauma epidémico social sostenido en el tiempo”.

La resiliencia, una capacidad que necesita ser ejercitada

Los efectos acumulativos y “colaterales” de aquel “año oscuro”, el 2020, no solo se reflejarán en el estado emocional de las personas en este 2021 sino “mucho más allá”, dice. Ante eso, ante una «dictadura vírica» sin derrocar que ha instaurado una “atmósfera depresiva”, solo queda apelar a la resiliencia, una capacidad que no se agota.

“No, no se agota esta capacidad y tenemos muchos ejemplos en la historia. Lo vemos en documentales sobre personas que sobrevivieron a los campos de concentración. La resistencia en sí misma solo se agota con la vida. Hay dos instintos o pulsiones básicas, el instinto de vida y el de la muerte, y ahora es la época del segundo, del ‘tánatos’ (en griego, muerte)”, opina Paolini.

“Yo considero que la resiliencia es una capacidad que hay que ejercitar, pero no es que tenga un cupo o que se termine. Ahora mismo hay que trabajarla constantemente porque vemos que la vida tiene muchas circunstancias complicadas y es importante saber digerirlas”, apunta el psicólogo Íñigo Estaún.

Una capacidad «altamente individual»

Otra profesional de la salud mental, la psicóloga Ana Martín, puntualiza que se trata de una capacidad «altamente individual», ya que no todos tienen facilidad para «manejar situaciones traumáticas» y crecerse ante la adversidad, y agrega que el cúmulo de experiencias vitales extraordinarias, si se enfoca bien, puede ayudar a adquirir cada vez mayor tolerancia.

“Las circunstancias que nos rodean solo tienen un peso del 10% en la felicidad“

Álava, por su parte, saca a relucir el mensaje principal de un libro de la psicóloga y profesora estadounidense Sonja Lyubomirsky titulado La ciencia de la felicidad:

“Lo que viene a decir es que, al final, las circunstancias que nos rodean solo tienen un peso del 10% en la felicidad. El 50% es genético y el otro 40% depende de nuestra actividad, de las cosas que nosotros hacemos o de las interpretaciones que hacemos sobre la situación. Así que, ahora más que nunca, tenemos que tirar de ese 40%”, dice Álava.

Las «válvulas de escape», mejor activas que pasivas

Lo ejemplifica de muchos modos, dejando claro que, en estos días, «necesitaremos un esfuerzo extra» para encontrar nuevas «válvulas de escape», ya que el cansancio mental acumulado siempre dificulta el paso de la necesaria creatividad.

“Tenemos que ser muy, muy activos en esa búsqueda de situaciones que permitan que conectemos con nosotros mismos y que vayan bajando los niveles de ansiedad, y sabemos que para regularnos funcionan mucho mejor las estrategias de ocio activas, como cocinar, hacer manualidades, escribir o bailar, en lugar de otras que son pasivas como ver la televisión o engancharse a las series”, precisa.

Ante todo, es muy importante, señalan los psicólogos, “reconocer las emociones” y verbalizarlas si es necesario porque, incluso las personas más resilientes tienen malos momentos y sienten emociones desagradables que no deben minusvalorar.  

Un esfuerzo consciente

Es más, según Álava, en esta tercera ola de la pandemia el esfuerzo por proteger la salud mental tiene que ser “aún más consciente” para que lo vivido no pase factura.

Sobre todo, teniendo en cuenta las advertencias que hacen desde el Ministerio de Sanidad sobre las “semanas muy complicadas” que están por llegar debido al imparable aumento de contagios, una alerta que, señala Estaún, sirve para «preparar» a la sociedad.

“Cuando nos anticipan verbalmente este tipo de acontecimientos, la gente se lleva menos el susto después. Lo que viene súbito es más difícil de digerir”, dice este mismo experto sobre el «factor sorpresa» que tiene la vida.

“Vamos a tener que hacer un exorcismo psicosocial cuando la pandemia acabe”, bromea Paolini, que considera que los movimientos espontáneos que surgen entre la ciudadanía, como el de aplaudir a los sanitarios desde los balcones, funcionaban así, como una suerte de conjuro frente al mal y una fórmula amable para liberar presión.

Buscar la ilusión, pese a todo

Estas manifestaciones optimistas parecían darse cada vez en menor medida debido al propio hartazgo de la sociedad, pero una nueva situación extrema –la que ha provocado el temporal de nieve en algunos puntos de España— ha vuelto a promover iniciativas de apoyo colectivo.

“En estos momentos difíciles eclosiona la solidaridad. Se ha visto, por ejemplo, con los 4×4 que trasladaban a sanitarios. Una situación estresante, de peligro y ansiedad desemboca en ayuda”, explica Estaún, quien considera que sobrellevar la adversidad depende, en gran medida, de nuestras “estrategias” para fomentar la “ilusión”.

La solución pasa por la ilusión.

«Solo los pensamientos positivos pueden ayudarnos a evolucionar en estos tiempos y a pasarlo de la mejor manera posible. Hay que poner en foco en los proyectos a medio plazo y en lo que nos motiva, sin negar la situación; desviar nuestra atención de lo inmediato, no recrearnos en lo que ha ocurrido o cómo lo he vivido, sino en lo bueno que vendrá”, subraya.

“Cuando no tenemos ilusiones pasamos de vivir a sobrevivir“

Álava también lo ve así: «Es muy difícil vivir sin salud y sin dinero, pero cuando no tenemos ilusiones pasamos de vivir a sobrevivir. Lo que tenemos que hacer es empezar a cuidar de esas ilusiones y, en un determinado momento, transformar la ilusión y readaptarla. No puedo pensar en que no voy a estar ilusionado hasta que no haga el megaviaje que tenía previsto. A lo mejor podemos intentar ilusionarnos con cosas más cotidianas como salir de mi barrio, si no está confinado, a dar un paseíto».

Martín está de acuerdo con ese planteamiento, aunque ella habla más de mantener viva «la esperanza» y «confiar» en que, poco a poco, se irá resolviendo todo. También insiste en la importancia de mantenerse «en actitud activa» durante una espera todavía indefinida.

Paolini, por último, resume su consejo con una frase de autor desconocido que tiene que ver con otro difícil ejercicio, el de aceptar esos “vuelcos” que da la vida: “No todo tiene explicación, no todo tiene respuestas, no todo tiene sentido, no todo es justo, no todo es lógico, y tenemos que aprender a vivir con esto. Esa es la clave, la tolerancia. «La tolerancia es la resiliencia«.

FUENTE: RTVE.es

La Navidad: una «oportunidad» para conectar con los más íntimos y una «liberación» por despedir al 2020. Colaboración con RTVE.es

Tres psicólogas analizan el contexto de estas fiestas y comparten algunas recomendaciones en función de cada vivencia.

Por JESSICA MARTÍN

El periodo navideño llegará en breve y lo hará acompañado de unas expectativas bastante pobres. Las limitaciones que ha impuesto la pandemia de COVID-19 y la atmósfera que se respira en todo el país permiten anticipar que, para una mayoría, estas fiestas no serán ni las más gozosas ni las más alegres, lo cual no impide que, incluso en este contexto, sea posible sacar provecho a la Navidad más atípica.

Lograrlo, no obstante, demanda un importante cambio de enfoque, un último esfuerzo en este año agotador que ha dejado a la sociedad con la energía bajo mínimos.

Tres psicólogas consultadas por RTVE.es analizan a qué nos enfrentamos en estas fechas desde el punto de vista de la salud mental y comparten algunos consejos para disfrutar de ellas o, al menos, para evitar que la carga simbólica de las Navidades haga más profundo el dolor de quienes más han sufrido el azote del coronavirus.

Asumir que será una Navidad «diferente» y cambiar el enfoque

“Tenemos que ser realistas. Van a ser unas Navidades muy complicadas porque aún no hemos superado la pandemia y porque hay personas que lo han pasado muy mal, que han perdido a familiares, o que tienen que vivir en soledad estas fechas. Por eso, lo primero que hay que hacer es escucharnos a nosotros mismos y, después, vivir estos días desde la consciencia personal y la responsabilidad”, apunta la psicóloga Silvia Álava.

Lo que ella propone a las personas que no estén pasando por un momento especialmente duro, pero que se sientan agotadas por todo lo vivido, es aceptar las restricciones como «la mejor solución» y no «banalizar» las emociones que nos provoque esta Navidad «diferente».

“Es normal que nos genere mucha rabia o tristeza no poder celebrar las Navidades como siempre y está bien reconocerlo y saber que esas sensaciones están ahí. Ahora bien, hay que evitar quedarse enganchado en eso. La mejor de las opciones es no vivir las limitaciones como una imposición sino entendiendo que es la mejor solución para protegernos a nosotros y a nuestra familia”, explica Álava.

“La mejor de las opciones es no vivir las limitaciones como una imposición sino entendiendo que es la mejor solución“

La psicóloga Iratxe López también incide en esto y aconseja «abrir las puertas al miedo, a la incertidumbre y al enfado» porque las emociones son adaptativas y negarlas o hacer como si no existieran no ayuda, sino todo lo contrario. 

Vigilar cómo nos estamos hablando

“Algo muy importante también es vigilar cómo nos estamos hablando a nosotros. Debemos dejar de decirnos frases como que este año no hay Navidad y cambiar el discurso negativo por uno que, simplemente, sea objetivo y neutro. Podemos decirnos que no son las Navidades que hubiéramos elegido y poner el foco en lo que sí podemos hacer para pasarlas del mejor modo posible”, añade Álava, que lo considera un buen método para bloquear el pensamiento pesimista y dejar margen a la ilusión y a las emociones agradables.

Para muchos, una oportunidad para estar junto a los más íntimos

Su planteamiento es muy similar al que expone la psicóloga Sonia García, quien considera que esta Navidad ofrecerá a muchos la «oportunidad» de hacer planes “caseros” junto al «núcleo» familiar que, sin duda, serán muy enriquecedores.

“En lugar de centrarnos en lo que nos va a faltar, tenemos que centrarnos en qué podemos hacer este año que otros años no hacíamos. Por ejemplo, las familias que solían irse fuera de vacaciones ahora pueden aprovechar para disfrutar de un maratón de películas navideñas, jugar con los niños o dedicar más tiempo a adornar la casa”, dice García.

López ve posible que, incluso, haya familias que disfruten de estas Navidades «más que otros años»: «Pensemos que la mayoría de las familias apenas se han visto durante el año, con lo cual, las comidas y cenas navideñas cobran un nuevo sentido», apunta.

Familias con niños

En el caso concreto de las familias con niños, lo que estas expertas aconsejan es no trasladarles a ellos la negatividad del mundo adulto mediante un lenguaje demasiado pesimista y transmitirles, por el contrario, mensajes de seguridad para que puedan seguir viviendo con ilusión estas fechas.

“Busquemos soluciones creativas para los más pequeños“

“Es necesario que respondamos a sus preguntas, sin ser alarmistas, trasmitiendo tranquilidad e indicándoles que la pandemia tiene un punto de inicio y también un final. Darle un carácter temporal les ayudará (…) Además, la creatividad es una herramienta muy útil. Busquemos soluciones creativas para los más pequeños. Si este año no podemos ir a la cabalgata, podemos, por ejemplo, simular nuestra propia cabalgata en casa», sugiere López.

En situaciones de soledad, reforzar el contacto a distancia

Disfrutar de la Navidad cuando hay distancia física entre familiares que habitualmente celebran juntos las Navidades requiere de un esfuerzo mayor, admiten las psicólogas. En estos casos lo que proponen es reforzar el contacto telefónico y optar por recursos que fueron cruciales durante el confinamiento de la primera ola, como las videollamadas.

“Lo que hay que intentar es que todos los que estamos lleguemos a las siguientes Navidades“

“Es fundamental que podamos sentirnos acompañados aunque estemos en la distancia”, comenta García, mientras que Álava recalca la importancia de recordarnos a nosotros mismos las prioridades y las razones por las que conviene estar separados: “lo que hay que intentar es que todos los que estamos lleguemos a las siguientes Navidades. Esa es la clave”.

Después de haber vivido un confinamiento tan estricto en los peores meses de la pandemia, una buena práctica, añaden las psicólogas, sería utilizar lo aprendido durante ese periodo de encierro para “conectar con nosotros mismos” y «agradecer lo que tenemos».

Respecto a esto último, Álava, propone realizar un ejercicio que, asegura, tiene un efecto muy positivo en la mente: “Se trata de escribir cartas a nuestros allegados contándoles las cosas por las que estamos agradecidos. Ni siquiera hace falta enviarlas, aunque hacerlo puede ser muy bonito”.

Unas fechas aún más difíciles para quienes han perdido a un ser querido

Esta idea de la carta, precisa la psicóloga, también puede convertirse en una actividad infantil y que sean ellos quienes envíen un mensaje a esos familiares con los que no van a poder celebrar las Navidades, pero sobre todo es una herramienta muy valiosa para las personas que se encuentren en un proceso de duelo y que no pudieron despedirse de un ser querido por las circunstancias sanitarias.

“Las Navidades van a ser especialmente difíciles para quienes hayan perdido a alguien. Sobre todo, para quienes además no hayan podido despedirse porque el proceso de cierre es necesario y en esos casos puede ser muy beneficioso escribir una carta de agradecimiento o de despedida, aprovechar el final del año para hacerles un pequeño homenaje”, añade Álava.

A quienes se encuentren en ese momento de duelo García también les recomienda poner el foco en los momentos vividos y darse “permiso” para sentir emociones como la tristeza. “Estas fechas no siempre son felices para todos”, recuerda esta psicóloga, quien, no obstante, incide que lo más sano desde el punto de vista psicológico siempre es intentar reconducir los pensamientos negativos y recrearse en los momentos que sean más positivos.

El fin de 2020, ¿un acontecimiento «liberador»?

Por otro lado, tanto García como Álava coinciden en que estas Navidades pueden provocar una sensación de “libertad” en numerosas mentes. 

“Cuando el reloj de la Puerta del Sol suene ya no solo indicará que es un nuevo año, como pasa siempre. Esta vez tendrá un efecto liberador porque se acaba el 2020 y se entenderá como un momento de cierre”, señala Álava

En palabras de García, “supone terminar uno de los peores años de nuestra historia para las personas que estamos vivas» y cree que, «del mismo modo en que normalmente nos marcamos propósitos de año nuevo y nos despedimos de los hábitos que no nos gustan, en esta ocasión, simbólicamente, despedirse de un año tan duro es reconfortante, porque entendemos que un día más es un día menos de pandemia”.

Despedirse del año

En cuanto a esto, López hace una puntualización. «Es peligroso dar carpetazo al 2020 sin haberlo integrado y procesado todo, y tenemos mucho que procesar: los planes y objetivos que no hemos podido cumplir, todo a lo que hemos renunciado, la pérdida de la libertad y, en los peores casos, la muerte de un ser querido. Este es un proceso que para cada persona llevará un ritmo diferente, habrá quien este preparado para cerrar ya y personas que necesitarán más tiempo».

Ella considera que es importante que cada persona respete sus propios ritmos y no tiene tan claro que para la mayoría sea muy significativo el cambio de año porque la COVID, lamenta, seguirá ahí en 2021. «Lo que sí puede ser interesante es hacer balance: ¿Qué he perdido en este 2020?, ¿hay algo que he ganado?, ¿he aprendido nuevas habilidades durante la pandemia?, ¿qué estrategias me han sido útiles para lidiar en esta situación?, ¿cuáles no?», propone López.

FUENTE: RTVE.es