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Las emociones son las grandes olvidadas del sistema educativo. Entrevista para Sapos y Princesas

Silvia Álava es doctora en psicología clínica y de la salud, psicóloga sanitaria y educativa, escritora y conferenciante. Combina esta actividad con la docencia universitaria, así como con la divulgación de la psicología en diversos medios de comunicación. Asimismo, es la directora del área infantil Centro
de Psicología Álava Reyes.

Hablamos con ella sobre el libro El arte de educar jugando, del que es coordinadora. Un ejemplar que aborda temáticas clave en la educación de los niños de hoy en día: la estimulación de su atención y su inteligencia; la autonomíalos límites; la seguridad y la autoestima o la educación afectivo-sexual, entre otras, y que aglutina valoraciones y propuestas de 14 expertos en psicología infantil

 Escucha aquí la entrevista completa:

Sapos y Princesas · Entrevista- Silvia Álava – El Arte de Educar Jugando


El arte de educar jugando

El arte de educar jugando

Si tienes este libro en tus manos, ¡enhorabuena! El arte de educar jugando, dos conceptos, educar y jugar, comentados con ejemplos por 14 especialistas en diversas temáticas. Ya seas padre, madre o docente lo importante es que eres consciente de que has iniciado un viaje apasionante y a la vez de gran importancia y responsabilidad: ocuparte de la educación de uno o varios niños. Como habrás oído en multitud de ocasiones, es un proceso precioso, pero no exento de dudas, momentos difíciles y cierta incertidumbre; ¿Estoy haciendo lo correcto? ¿Hay una forma más fácil de conseguir los resultados esperados? ¿Estoy dándole a mis hijos o alumnos lo que necesita?

Es normal sentir inseguridad y es bueno admitirlo, ya que es lo que nos anima a buscar respuestas y a mejorar. A lo largo de este libro iremos abordando varias temáticas que entendemos primordiales en la educación de los niños de hoy en día; por ejemplo, cómo estimular su atención y su inteligencia; cómo trabajar la seguridad y la autoestima; cómo promover una correcta educación afectivo-sexual; cómo enseñarle a cuidar de su cuerpo o qué pautas debemos de seguir para introducir las nuevas tecnologías, entre otras muchas cuestiones. Cada capítulo ha sido escrito por un psicólogo diferente, experto en el tema, que nos va sugiriendo cómo hacerlo, con juegos y dinámicas con las que además de pasar un divertido tiempo en familia, trabajaremos áreas que son fundamentales en el correcto desarrollo de los menores.

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Silvia Álava también es autora de otras obras como Queremos hijos felices o Queremos que crezcan felices. De la infancia a la adolescencia.

FUENTE: Sapos y Princesas

‘El arte de educar jugando’, guía práctica para aprender a través del juego en familia en EFE Salud

¿Estoy educando a mi hijo de una forma correcta?; ¿puedo conseguir los resultados que quiero de una manera más sencilla?; ¿estoy dando a mis hijos todo lo que necesitan? La psicóloga Silvia Álava, junto a otros catorce psicólogos, responde a estas y otras cuestiones en su nuevo libro ‘El arte de educar jugando’

Jugar es mucho más que divertirse. El juego es clave a la hora de consolidar procesos cognitivos, como la memoria, y de reforzar la autonomía, la seguridad, la autoestima y las habilidades sociales de los más pequeños.

Por ello, un grupo de 15 psicólogos, coordinados por la psicóloga infantil Silvia Álava, han escrito ‘El arte de educar jugando’.

En él, los expertos explican cómo educar y favorecer el correcto desarrollo de los niños y niñas a través del juego y nos dan las claves para hacerlo en familia.

De acuerdo con Silvia Álava, coordinadora del proyecto, “el juego tiene beneficios cuando los niños juegan solos, cuando juegan con otros niños y cuando se juega en familia, porque además de pasar ratos divertidos en familia, se trabaja el vínculo, el apego y toda una serie de valores”.

‘El arte de educar jugando’ es el octavo título de la colección ‘Tu vida en positivo’, que engloba una serie de títulos donde diferentes expertos de distintos sectores ofrecen consejos para ser más felices.

Consejos prácticos para jugar y aprender en familia

Estimular su cerebro, conseguir que presten atención, desarrollar la inteligencia emocional y el autocontrol o fomentar su autonomía son algunas de las cuestiones que, desde un enfoque práctico, aborda este trabajo.

Cada capítulo está escrito por un experto en la materia, que explican la teoría y la práctica, para que, además de pasar un tiempo en familia, se trabajen áreas que son fundamentales para el correcto desarrollo de los niños.

“Lo que hemos hecho en cada capítulo es, en primer lugar, explicar brevemente la habilidad que vamos a trabajar, por qué es importante dicha habilidad y los beneficios de hacerlo en familia”, expone Silvia Álava.

Después de esta breve explicación teórica, se proponen juegos y actividades para trabajar la habilidad en cuestión.

“Esta parte la hemos dividido por edades, porque hay que tener en cuenta el desarrollo evolutivo de los niños: de 0 a 3 años, 3 a 6, 6 a 9 y 9 a 12”, señala la psicóloga.

Además del juego, también se incide en el papel del deporte en la educación y el desarrollo de los menores:  “El deporte es fundamental. Sabemos que ayuda a fomentar muchos aprendizajes y favorece el desarrollo de la memoria, de la atención, la toma de decisiones… Pero también a nivel emocional y de habilidades sociales tiene un papel importante”, apunta Silvia Álava.

¿Nativos digitales? Sí, pero hay que enseñarles a usar las tecnologías

Haz click aquí para seguir leyendo el artículo de EFE Salud

Libro escrito por: Lucía Boto, Aroa Caminero, Carolina Cárcamo, Tatiana Fernández, Manuel Gámez, Bárbara Martín, Estíbaliz Mateos, Margarita Montes, Raquel Prieto, Isabel Quesada, María Rosa del Rincón, Sara Ríos, Nicolás Sánchez, Gema Valenzuela y Silvia Álava.

Pediatras y psicólogos aplauden que los parques infantiles continúen abiertos. Colaboración con La Vanguardia

Madrid, (EFE).-

El juego es fundamental para el desarrollo emocional y cognitivo de los niños

Los niños necesitan moverse y jugar al aire libre. Por eso, psicólogos y pediatras aplauden que el cierre de los parques infantiles no se haya incluido entre las restricciones para los municipios con mayor incidencia de contagios de covid.

«Es una decisión muy acertada, la transmisión del virus en los espacios al aire libre es muy inferior a la transmisión en espacios cerrados. Los parques, al fin y al cabo, no dejan de ser uno de los pocos sitios que quedan abiertos al aire libre para que los niños puedan salir, correr y jugar», asegura a Efe el epidemiólogo Quique Bassat.

Aunque en un principio el Ministerio de Sanidad contempló la posibilidad de cerrar los parques infantiles entre las medidas restrictivas para intentar controlar la expansión de la pandemia y reducir la presión asistencial sobre el sistema sanitario, finalmente el acuerdo publicado este jueves en el Boletín Oficial del Estado (BOE) no lo incluye.

No obstante, la suspensión de la actividad de los parques infantiles es una de las restricciones que la Comunidad de Madrid ha impuesto a 45 áreas sanitarias con alta incidencia de la pandemia, por lo que el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero, ha defendido la conveniencia de cerrar estos espacios para «evitar la concentración de personas» y frenar la propagación del coronavirus.

El cierre podría influir negativamente en los pequeños

Un cierre que, de producirse, podría influir negativamente en los pequeños, advierte a Efe la psicóloga infantil Silvia Álava, que hace hincapié en que dentro de las medidas de seguridad e higiene que deben adoptarse, «cuanto más normalizada puedan hacer la vida» los niños, será mucho mejor.

Para Bassat, coordinador del Grupo de Trabajo de la Asociación Española de Pediatría (AEP) para la Reapertura de la Escolarización, resulta «absolutamente innecesario» cerrar los parques infantiles, más aún cuando hay otras actividades que «hacemos los adultos con mucha libertad» y que, a su juicio, contribuyen bastante más a la transmisión comunitaria, como son los gimnasios o restaurantes.

Admite que existe «un cierto riesgo», pero cree que es «muy bajo y asumible»: «Si no tendríamos que cerrar la calle», opina el epidemiólogo del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), que incide en que los niños han sido «los más perjudicados en esta pandemia sin ser los más vulnerables».

La importancia del juego para los niños en su desarrollo tanto a nivel emocional como cognitivo

Silvia Álava defiende la importancia del juego para los niños en su desarrollo tanto a nivel emocional como cognitivo, y subraya que está demostrado que los beneficios para los pequeños son mayores «cuando son juegos que implican deporte o movimiento».

«Los niños necesitan moverse, necesitan estar al aire libre, jugar al aire libre, necesitan tener un espacio donde puedan jugar y relacionarse con otros», sostiene la psicóloga, que argumenta que con el juego se trabaja la lógica, la memoria, las habilidades sociales y la motricidad gruesa y fina, entre otros aspectos.

Concienciar a los niños sobre cómo hay que jugar en esta nueva realidad

No obstante, hace un llamamiento a la responsabilidad de los padres para concienciar a los niños sobre cómo hay que jugar en esta nueva realidad que, a su juicio, «tienen muy interiorizada».

El doctor Bassat defiende los derechos de los niños e insiste en que el confinamiento por el que tuvieron que pasar fue el más duro: «Nos olvidamos completamente de ellos hasta un día que, de repente, nos acordamos que estaban encerrados en casa», recuerda.

Cree que «costó mucho» que pudieran volver a salir y a recuperar su actividad normal y que no se puede retroceder. Además, está convencido de que los niños «juegan un rol muy pequeño» en la transmisión que está ocurriendo ahora mismo. EFE.

FUENTE: Diario La Vanguardia

Juego y actividad física, esenciales para el desarrollo emocional de los niños. Colaboración con EFE Salud

La relación existente entre el juego y la felicidad está ampliamente demostrada. Sin embargo, ¿qué tipo de juego es el mejor para el desarrollo de los más pequeños? Para 9 de cada 10 padres, tanto la actividad física como el deporte son claves para el desarrollo emocional y de las habilidades de percepción y compresión de sus hijos, según el “I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños”, desarrollado por Galletas Príncipe junto a la psicóloga Silvia Álava

Este estudio, realizado por la empresa Ipsos, ha contado con la participación de más de 1.000 padres de todo el país con hijos de edades comprendidas entre 4 y 12 años.

El juego y la actividad física son fundamentales para los niños, ya que no solo disfrutan realizando este tipo de actividades, si no que también favorecen su aprendizaje.

“Hay una gran cantidad de trabajos científicos que han demostrado que a través del juego se potencian las funciones ejecutivas, se ayuda a mejorar el rendimiento matemático, el desarrollo lingüístico, la inteligencia fluída, la memoria de trabajo y el procesamiento, entre otros”, señala la psicóloga Silvia Álava.

Y es que los niños necesitan jugar y hacer ejercicio para desarrollarse con plenitud. Además, el juego promueve las relaciones entre iguales, desarrollan lazos de amistad con otros niños, competencias emocionales, habilidades sociales…

“Los padres son conscientes de esta realidad; de hecho, este estudio ha puesto de manifiesto que el 99,5 % considera que el juego es fundamental para el desarrollo de sus hijos”, señala Filipe Salsinha, director de la categoría de galletas en Mondelēz International en España.

Juego y actividad física, vital para los niños

Silvia Álava
La psicóloga Silvia Álava/ Foto cedida

Por otro lado, los resultados muestran que 9 de cada 10 padres creen que, para el desarrollo de las habilidades de percepción, comprensión y la regulación emocional, tanto el deporte como el ejercicio físico son clavesseguido de los juegos tradicionales.

En el caso de los niños más pequeños (4 a 6 años), los progenitores creen que son los juegos tradicionales los que más ayudan al desarrollo emocional de sus hijos.

“Estos resultados están en consonancia con la evidencia científica existente, que ha demostrado que, en la infancia, el desarrollo cognitivo se ve potenciado gracias a los juegos de reglas, interactivos y motores o de actividad física”, expone Álava, quién destaca que “además, el juego hace que desarrollen su creatividad y fantasía y les ayuda a comprender el mundo real”.

¿Qué juegos hacen más felices a los niños?

Otro de los principales objetivos de este estudio es conocer qué tipo de juegos hace más felices a los niños. Aunque 4 de cada 10 padres afirman que las pantallas son la principal fuente de disfrute de sus hijos, el 50 % de los encuestados declara que el ejercicio físico es el tipo de juego que más feliz hace a los niños.

“Uno de cada dos niños juega con pantallas a diario y el 31 % lo hace durante 2 horas o más. Son cifras que no nos sorprenden ya que vivimos en un mundo totalmente tecnológico”, manifiesta Filipe Salsinha, quien explica que “sin embargo, los padres tienen claro que sus hijos son más felices cuando practican actividad física o deporte”.

Como indica el “I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños”, la felicidad está más relacionada con saber disfrutar de cada momento y dotar de herramientas y recursos a nuestros hijos para que sean seguros y autónomos.

Por este motivo, “debemos fomentar que los niños jueguen al aire libre, a juegos que impliquen movimiento y que puedan practicar deporte, dado que está demostrado que estos tienen un efecto positivo en el aprendizaje y en el desarrollo cognitivo y emocional”, argumenta Silvia Álava.

Aunque las pantallas también tienen múltiples beneficios, no debemos permitir que ocupen todo el tiempo de ocio de nuestros menores, dado que los juegos tradicionales tienen unos efectos en el desarrollo cognitivo y socioemocional en los niños, que las pantallas no tienen.

De hecho, este estudio ha puesto de manifiesto que el 52 % de los padres consideran que estas herramientas tecnológicas podrían alterar y perjudicar la disposición al estudio.

FUENTE: EFESalud

La actividad física mejora el rendimiento escolar en la vuelta al cole. En los informativos de Madrid en TVE

El juego y el deporte al aire libre mejora el bienestar emocional

La noticia se hace eco del estudio realizado para Galletas Príncipe en el que se refuerza la idea de que la actividad física mejora el rendimiento escolar en la vuelta al colegio.

Pararnos a observar cómo los niños juegan al aire libre y cómo se relacionan con el resto de niños, nos puede dar muchas pistas de cómo están viviendo realmente esta vuelta al cole.

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Fuente: RTVE.es/alacarta

El juego y la actividad física, esenciales en el desarrollo emocional y cognitivo de los niños. Colaboración con El País

Por NACHO MENESES

Las pantallas son la principal fuente de ocio de los menores, pero las actividades que implican ejercicio físico son los que provocan una mayor sensación de felicidad

Jugar no es simplemente jugar, sino mucho más. Correr, jugar al pilla pilla, a los médicos, a las cartas, al fútbol, al ajedrez o incluso a un videojuego, son actividades fundamentales en el crecimiento de los niños, porque cuando estos juegan, están a la vez aprendiendo, asimilando valores y consolidando muchos procesos intelectuales, desarrollando sus habilidades sociales y emocionales y construyendo el adulto sano en el que un día se convertirán. Una visión que comparten al menos nueve de cada diez padres, que consideran que el deporte y la actividad física son claves para el desarrollo socioemocional de sus hijos, según el I Estudio sobre los beneficios del juego y la actividad física en niños, elaborado por Galletas Príncipe junto con la psicóloga Silvia Álava y la consultora Ipsos.

Prácticamente la totalidad de los padres que han participado en el informe (más de un millar de progenitores de niños entre cuatro y 12 años) reconocen el papel esencial del juego en el crecimiento de sus hijos. No se trata solo de que disfruten con dichas actividades, sino de que, sin saberlo, aumentan su capacidad de aprendizaje. “Hay una gran cantidad de trabajos científicos que han demostrado que a través del juego se potencian las funciones ejecutivas, se ayuda a mejorar el rendimiento matemático, el desarrollo lingüístico, la inteligencia fluida, la memoria de trabajo y el procesamiento de los niños, entre otras materias”, afirma Silvia Álava. Beneficios que son igualmente críticos en su bienestar emocional y social, ya que los niños establecen lazos de amistad, desarrollan habilidades sociales y promueven las relaciones entre iguales.

¿Qué juegos les hacen más felices?

En este verano, el de la pandemia de coronavirus, seguramente no sorprenda a nadie que cuatro de cada 10 padres reconozcan en este estudio que las pantallas digitales son, con una media de 9,8 horas semanales, la principal fuente de ocio de sus hijos, independientemente de su edad y muy por encima de los juegos tradicionales (6,2 horas), el deporte (5,5) y las manualidades (5,1). A fin de cuentas, la tecnología ha sido uno de los principales aliados de las familias durante el confinamiento, a todos los niveles: profesional, escolar y personal, para entretenernos y para mantenernos cerca de nuestros seres queridos.

Pero cuando se les pregunta por los juegos que hacen más felices a sus hijos, el 50 % de los padres señala al ejercicio físico: “Cuando nos movemos o practicamos deporte, cuando jugamos de esta manera, generamos endorfinas, que es lo que hace que nos sintamos especialmente bien”, sostiene Álava. “Aparte de que, como seres humanos, no dejamos de ser animales que deberíamos estar mucho más en movimiento que sentados”, continúa. “Ahora que estamos en verano y se puede salir a la calle, es importante facilitar que los niños se muevan, que corran al aire libre, que jueguen con la pelota… Sobre todo este año, ya que no sabemos lo que puede pasar cuando empiece de nuevo el colegio”.

De acuerdo con el estudio, los padres consideran que tanto el deporte como los juegos que conllevan actividad física son los que más favorecen el desarrollo cognitivo de sus hijos, ayudándoles a tomar decisiones, a resolver problemas y a entender el mundo. “Les sirven mucho para adquirir la capacidad de autocontrol, primero porque empiezan a controlar su movimiento y porque eso les ayuda a dominar su mente y su conducta. Les hace más rápidos a nivel mental y mejoran mucho la capacidad de inhibición: como sé controlar mi cuerpo, también puedo controlar mi mente y lo que hago”, razona Álava. Este tipo de actividades, además, suele tener un efecto positivo en su autoestima, en bajar una posible ansiedad y que haya menos depresión. “El juego les ayuda a comprender el mundo emocional, tanto sus propias emociones como las de los demás niños; aprenden a regular sus emociones, a calmarse y, desde un punto de vista social, a seguir unas reglas y a resolver conflictos”.

Evitar o no las pantallas es un dilema que separa a la comunidad científica, ya que mientras algunos autores aseguran que no afecta negativamente al desarrollo emocional de los niños, otros sostienen que un uso excesivo de las mismas lleva a mayores niveles de ansiedad y a conductas agresivas. “Las pantallas pueden generar emociones desagradables como enfado y tristeza, por tener que dejar de jugar o no poder hacerlo; algo que no sucede con los juegos tradicionales (de mesa, puzles, construcciones, muñecos) o los de ejercicio físico”, recuerda Álava. Por otra parte, en la actualidad hay numerosos videojuegos diseñados específicamente para mejorar el rendimiento escolar, como el sentido numérico o la competencia lectora.

A cada juego, sus ventajas

De acuerdo con los expertos, el juego es importante siempre, independientemente de la edad de los niños. Pero cuanto más pequeños son, “más importante es dedicar tiempo al juego, sobre todo fuera de las pantallas”, insiste Álava, para desarrollar todos los procesos cognitivos y emocionales, ya que es cuando tienen una mayor plasticidad cerebral y resulta más relevante hacer este tipo de estimulación. “Siempre decimos que los seis primeros años de vida son vitales, pero sobre todo los dos primeros. Si un niño no es correctamente estimulado, hay que tener cuidado, porque puede llegar a pasar factura a nivel emocional e incluso intelectual”.

¿Pero qué beneficio aporta cada actividad? “El juego simbólico (jugar a ser mamás y papás, o médicos, o conductores) favorece mucho el desarrollo emocional y del lenguaje, además de toda la parte de la atención y la función ejecutiva”, recuerda la psicóloga. “Los juegos de reglas favorecen el desarrollo cognitivo, al igual que los juegos interactivos; para el rendimiento matemático, los de construcciones y el ajedrez; para el cálculo, las cartas; y para el autocontrol, la inhibición y la velocidad de procesamiento de la información, los juegos con actividad física”.

FUENTE: ElPais

Hablamos de «tiempo de calidad» en Guiainfantil

¿Qué hacer para fortalecer el vínculo entre padres e hijos? A través del juego se puede conseguir reforzar el vínculo familiar desde la infancia. Para ello, Silvia Álava, doctora en psicología, propone varias actividades para hacer estos días en casa todos juntos. ¡Prueba estos divertidos juegos para pasar tiempo de calidad en familia!

  • Tiempo de calidad con los hijos: qué es y cómo conseguirlo. (00:12)
  • ¿Cómo crear momentos a partir de juegos de mesa? (00:48)
  • ¿Qué actividades podemos hacer para conocernos más los unos a los otros? (01:40)

Guiainfantil es una revista digital y un canal de vídeos con contenidos exclusivos para padres e hijos, tanto educativos como de entretenimiento. Embarazo, Bebés, Salud, Educación, Ocio, Alimentación y Recetas. Creemos en la familia y que juntos podemos formar a niños y padres más felices.

#Vídeo. La importancia del juego simbólico

El juego simbólico es algo especialmente importante a partir de los 3 o 4 años. En esos momentos los niños:

  • Están representando una situación imaginaria.
  • Desarrollan sus habilidades sociales, competencias cognitivas y también competencias emocionales.

Niños y cuarentena: tiempo para juegos infantiles y actividades en familia. Colaboración con Consumer

Lograr un equilibrio entre el entretenimiento infantil y el ocio familiar resulta esencial de cara a aprovechar la situación para educar y estrechar vínculos.

PorMiguel Ángel Bargueño  – Leer el artículo completo en consumer.es

Tiempo para los niños: tareas, juego y videollamadas

La primera parte no solo servirá para que los niños disfruten jugando por su cuenta, sino que, como pone de relieve un documento de UNICEF, dotará a los padres de margen para trabajar o descansar: “Durante este tiempo, sus hijos pueden jugar, leer en silencio o hacer su tarea. Usted, que conoce a su hijo, puede elegir una actividad que le guste (sugiera actividades silenciosas como rompecabezas, bloques, escribir un diario…). Al principio, quizá le resulte difícil, pero puede trabajar en ello día a día, aumentando la cantidad de minutos progresivamente. Los niños, al igual que los padres, necesitan algo de tiempo para relajarse”.

El juego es la actividad más importante para el desarrollo de los niños, y el confinamiento no debe alterar ese precepto. Un estudio realizado por investigadores cubanos y publicado en 2015 en InfoHEM concluye que, mediante el juego, los pequeños “relacionan los conocimientos que ya han adquirido con otros nuevos, formando así procesos de aprendizaje individual. En los primeros años de la vida (…) aporta mucho en el desarrollo cognitivo, social, emocional y en la formación de la personalidad. A través del juego los niños enriquecen su mente, estimulan su fantasía, crean situaciones y les dan solución”.

Las nuevas tecnologías ofrecen hoy en día un amplio abanico de posibilidades de entretenimiento, ya sea a través de juegos virtuales o de series y películas de contenido infantil. Sin embargo, no es bueno que pasen todo el día pegados a las pantallas. De cara a consignar un tiempo de uso óptimo, la Academia Estadounidense de Pediatría propone una hora al día para niños de dos a cinco años. “A medida que tu hijo crece, un enfoque único no funciona tan bien. Tendrás que decidir cuántos medios audiovisuales le permitirás usar a tu hijo cada día y qué es apropiado”, añade esta institución. ¿Cómo lograr que no sobrepasen el límite? “Conviene pactar por escrito el tiempo que van a dedicar a la tableta, al móvil o los videojuegos”, señala la psicóloga Silvia Álava.

Leer el artículo completo en: consumer.es

Premiar a los niños con tiempo de pantalla es tan malo como darles chucherías. Colaboración con el diario El País

Un estudio canadiense recalca que el castigo tampoco es eficaz, ya que cuanto más deseamos algo, más lo hacemos. El ejemplo paterno es lo mejor para el buen uso de la tecnología.

Por Carolina García  Twitter

Usar los aparatos electrónicos como castigo o como recompensa con nuestros hijos no es lo más recomendable. Así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Guelph en Canadá y publicado en la revista BMC Obesity. Es más, los investigadores añaden que utilizar esto como método correctivo hace que los menores pasen más tiempo usando su tableta o smartphone o viendo la televisión, que aquellos niños a los que sus padres no reprenden o premian con estos dispositivos.

“Es lo mismo que premiar o castigar a los más pequeños con chucherías, ya que lo que conseguimos es que aumente su deseo de comerlas, de tenerlas, lo que podría tener un efecto en su estado de salud”, asegura Jess Haines, una de las autoras en un comunicado. “Lo que consigues es que prefieran un pastel a una zanahoria. Pues lo mismo ocurre con el uso de la tecnología y el deseo de pasar más tiempo frente a una pantalla. Si se lo prohíbo, cuando lo tenga, querrá más. Si le recompenso con tiempo de pantalla, estará más tiempo y se podría volver más sedentario”, añade la experta.

Con una muestra de 62 niños entre 18 meses y cinco años y 68 padres y madres, “queríamos investigar el impacto de las prácticas paternas con los dispositivos electrónicos y su efecto en los pequeños preescolares”, sostiene la autora de la investigación canadiense. De esta forma, preguntaron a los progenitores varias cosas, como cómo vigilaban el uso de dispositivos de sus hijos; cuándo les dejaban utilizarlos y si ellos mismos lo hacían delante de sus retoños. “Era importante estudiarlo, ya que a esta edad es cuando los niños comienzan a establecer hábitos y rutinas que continuarán a lo largo de su vida. Además, ha aumentado el uso de estos dispositivos en estas edades en los últimos años”, prosigue Haines.

Los resultados concluyen que de media los niños pasaban casi una hora y media delante de una pantalla durante los días de la semana y un poco más de dos horas, los fines de semana. Por su parte, los padres pasan una media de dos horas los días laborables y hasta dos y media los sábados y domingos. La Asociación Americana de Pediatría recomienda, por ejemplo, que los niños de menos de 18 meses no deberían usar nunca ningún tipo de pantalla. Y según explica la investigadora en el texto, en Canadá “solo un 15% de los preescolares cumplen el protocolo tecnológico de este país, que indica que estos deben pasar menos de una hora al día frente a estos dispositivos”.

Entre los factores que influyen en el uso de los dispositivos está cuando los padres lo usan como premio o reprimenda. “Este comportamiento correctivo o de recompensa hace que los niños pasen 20 minutos más al día frente a una pantalla”, continúa la experta en el texto. “Y este aumenta un poco más los fines de semana y creemos que se debe a que los progenitores pasan más tiempo con sus hijos y también más tiempo con sus dispositivos”. Según sus resultados, si los padres ven la tele con sus hijos, estos ven más tele, por ejemplo. “Esto es algo que ocurre menos cuanto más pequeños son los hijos, ya que los progenitores suelen aprovechar para ver la tele o usar sus dispositivos cuando estos, por ejemplo, están durmiendo la siesta”, subraya Haines.

Además, los autores del estudio son contundentes: no se deben usar pantallas durante las comidas, “sino que tiene que ser un tiempo para aprovechar en familia”. Hacer que los hijos pasen el menor tiempo posible frente a una pantalla es bueno para la salud de los niños, “recordemos que tener una vida sedentaria está vinculada con un mayor riesgo de padecer obesidad, con un menor rendimiento escolar y con habilidades sociales más pobres”. Cabe recordar que la obesidad infantil ha sido reconocida por la Organización Mundial de la Salud, como una creciente epidemia. Es más la prevalencia, según explica esta misma organización, está estimada en 41 millones de niños con sobrepeso u obesos en el mundo.

Y añaden que usar estos dispositivos también les aleja de tener relaciones satisfactorias con sus iguales. “Nuestra esperanza es que estos resultados hagan que los padres sean cautelosos ante de los dispositivos y en cómo educan a sus hijos a este respecto”, concluye Haines.

Consultada en relación a este estudio, la psicóloga infantil Silvia Álava asegura que «efectivamente, es peligroso o inadecuado relacionar el uso de dispositivos con un castigo o un premio. En el primer caso, los psicólogos estamos en contra del castigo, ya que el niño no aprende, no sabe cuál o cómo se corrige la conducta por la que ha sido reprendido. No es un buen uso. Si le prohíbo el uso de pantallas, en cuanto se las ponga delante se volverá loco. Fomentaré su deseo, las ganas. Cuando hace algo mal, es mejor explicarle las cosas, que aprenda a hacerlas bien o cómo tiene que hacerlas, paso a paso, lo que haga falta». «En cuanto a los premios es distinto. Está bien premiar a los más pequeños, que se recompense una tarea que han hecho bien o que les ha ocasionado cierto esfuerzo. Pero hay que premiar de forma coherente, con algo que desee el pequeño. Pero siempre debe ser algo vigilado y con control paterno, no aumentando el tiempo de pantallas, por ejemplo, que hace que el niño no interactúe con otros o que no juegue de forma activa, ambos comportamientos ideales para pequeños preescolares y más mayores», añade la autora de Queremos hijos felices, entre otros títulos.

«Los padres tienen que ser cautelosos con el uso de los dispositivos. Si los usan mucho, el niño percibe que pueden usarlo y que no pasa nada. Dejemos el móvil a un lado cuando estemos con nuestros hijos. El tiempo libre no es para estar más conectados, sino para disfrutar todos juntos y cuando son pequeños por qué no apostar por el juego guiado, por ejemplo», incide la psicóloga.

FUENTE: Diario El País