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El foco de los expertos, sobre jóvenes y reuniones de amigos: «Es absurdo, creen que el virus no puede venir del familiar» Colaboración con 20minutos

Por LOLITA BELENGUER

Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.
Imagen de una terraza llena de jóvenes en Madrid, en la fase 2 de la desescalada.

«La nueva normalidad no tiene nada de normalidad», asegura el epidemiólogo Salvador Macip, que advierte de que estamos «en un momento muy frágil». Tanto es así que el segundo día de la llamada ‘nueva normalidad’ tres comarcas oscenses han retrocedido a la fase 2 de la desescalada por los brotes de Covid originados en la provincia, donde este lunes se registraron 33 nuevos contagios.Un botellón juvenil podría ser el origen de los contagios del nuevo brote de coronavirus en Huesca

Los focos se ubican en las localidades de Zaidín, Fraga, Monzón y Binéfar. El alcalde de Zaidín, Marcos Ibarz, ha señalado en COPE que el brote detectado en su localidad, vinculado a una empresa hortofrutícola, podría venir de un botellón al que acudieron varios trabajadores agrícolas

Durante el estado de alarma, las fiestas privadas en domicilios y las reuniones en parques para ingerir alcohol fueron objeto de multitud de sanciones -400 intervenciones y 97 multas solo en Madrid durante el primer fin de semana que se permitieron las salidas a los adultos-. Una vez iniciada la desescaladaen las terrazas se comenzó a observar relajación en las medidas de prevención contra el coronavirus, sobre todo entre la juventud«Es sin duda el sector de la población que toma menos medidas. A muchos les vemos en la calle abrazados, sin mascarilla y fumando», afirma el profesor de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y psicoanalista, José Ramón Ubieto. 

Esta actitud frente al virus y la menor percepción del riesgo tiene una explicación. Ubieto, que pide «no caer en la criminalización de la juventud», explica que esta etapa vital se caracteriza por una sensación de «invulnerabilidad» y «omnipotencia» que lleva a los jóvenes a «transgredir como forma de autoafirmación«. «Las conductas de riesgo están muy presentes en la adolescencia, tienen que ver con ponerse a prueba, para ver si damos o no la talla» ante el grupo de amistades.

El profesor de Psicología expone además otro factor: «Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro, y eso pasa por el contacto físico porque el cuerpo es un elemento fundamental del adolescente».

«Los jóvenes necesitan mucho el contacto con el otro, su identidad y estilo de vida depende mucho de la continua reafirmación del otro»

La doctora en psicología del Centro Álava Reyes, Silvia Álava, añade que si los jóvenes perciben un menor riesgo frente a la Covid-19 es porque «la zona del cerebro que evalúa el peligro -el lóbulo frontal- no termina de madurar hasta los 25 años«.

Además, «son mucho más sensibles a la presión grupal porque no han madurado la función ejecutiva caliente, que es la que regula las emociones. Esto significa que cuando van solos son tan cautos como un adulto, pero en grupo adoptan muchas más conductas de riesgo», abunda Álava. 

Aviso sobre las reuniones familiares

Ubieto apunta también como «elemento colateral», mensajes públicos que restan peligro a la pandemia como las «ideas negacionistas del virus» difundidas por mandatarios como el presidente de EE UUDonald Trump, o de BrasilJair Bolsonaro, los dos países más afectados por el virus a nivel mundial. 

El experto señala asimismo la idea «irracional» pero presente en el ser humano de que «lo familiar está preservado del virus». Ubieto advierte de la relajación de las medidas de distancia social y mascarilla entre familiares y amigos. «El «pensamiento inconsciente es que el virus no podría venir de un familiar y eso es absurdo, pero es que el humano no es racional».

La gente «se confía», se reúne con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero una celebración puede favorecer los contagios

A este respecto, el presidente del Colegio Oficial de Médicos de la provincia de Huesca, José Borrel, apeló este martes a la responsabilidad ciudadana para evitar contagios del SARS-CoV-2 y alertó de que «el gran problema son las concentraciones de personas». 

Borrel indicó que se están realizando celebraciones familiares porque los ciudadanos «se confían», se reúnen con la familia «porque no ha habido ningún caso», pero advirtió de que una celebración puede favorecer los contagios. En su opinión, «la gente está teniendo mucha prisa por juntarse y celebrar» y «las medidas de protección brillan por su ausencia», indicando que «no hay que tener tanta prisa».

«Momento muy frágil»

Por su parte, el epidemiólogo Salvador Macip, autor de Las grandes epidemias modernas: La lucha de la humanidad contra los enemigos invisibles (Destino, 2020), indica que «el problema con la gente joven es que piensan que este virus no les afecta. Lo cierto es que los casos más graves se han dado mayoritariamente en mayores, pero también ha habido algunos jóvenes». Y, añade, al llegar a sus casas pueden contagiar a los familiares más edad como padres o abuelos.

En opinión de Macip, «esto se junta con lo mal que se está explicando esta etapa, la ‘nueva normalidad‘ no tienen nada de normalidad. La normalidad significa que vamos a tener que seguir con precauciones».

El médico recalca que esta etapa de la pandemia es «un momento muy frágil» en el que además detecta un «efecto rebote» del confinamiento, que en España se ha cumplido, dice, muy bien. A ello, también «se suma que estamos en verano«.

«Vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, hay que ser más conscientes que nunca»

Con todo, Macip concluye que «no se ha explicado bien que este momento es muy frágil y que si se están relajando las medidas de control es por motivos económicos, por que si no no se abrirían las fronteras, vamos a correr riesgos para intentar salvar la economía, que depende en gran medida del turismo, y por tanto hay que ser conscientes de que hay riesgos, de que vamos a aumentar las situaciones de peligro y hay que ser más conscientes que nunca», avisa.

Macip recuerda que, aunque lo peor ya haya pasado en Europa, la pandemia está «en el momento más alto en América» y recalca que «si abrimos la movilidad, el virus va a volver, igual que le ha pasado a China y a Nueva Zelanda«, que han tenido que volver a adoptar medidas de contención tras detectar casos importados. «Así funciona una pandemia. La pandemia es un problema global, no nacional», zanja.

FUENTE: 20minutos.es

Las familias consideran positiva la convivencia durante el confinamiento para reforzar los vínculos entre padres e hijos. Colaboración con Cadena COPE

Un estudio concluye que 7 de cada 10 jóvenes considera reforzada la comunicación y el vínculo con sus padres durante el Estado de Alarma

Por Carmen Labayen

Mes y medio en casa, padres e hijos, teletrabajo y estudio a distancia incluidos, dan para mucho bueno y no tan bueno. En este confinamiento ha habido roces, peleas y conflictos en los hogares pero según las familias consultadas por COPE tras un periodo de adaptación inicial el poder pasar más tiempo juntos ha reforzado los vínculos y la comunicación entre padres e hijos.

La presencia es muy importante y creo que de eso se beneficia todo el mundo, yo pienso que el confinamiento está siendo positivo para mi familia” asegura Alejandra, madre de dos adolescentes.

Es verdad, admite esta madre, que cuando el espacio es reducido y no hay más opción que estar juntos “salen a relucir los problemas que existen en las familias pero al estar todos confinados no tienes más remedio que afrontar la situación y resolverla de la mejor forma posible”.

Otras familias con hijos de entre 13 y 16 años también que ha apuntan a que ha hecho falta un periodo de adaptación de hacerse los unos a los otros pero que finalmente la experiencia está sirviendo para conocerse todos mejor.

Y si los adolescentes con los que hemos hablado no esconden que hay peleas con sus padres y también con sus hermanos muchos como Zenobia o Javier están dispuestos a poner su grano de arena “hacer un esfuerzo entre todos para evitar que la situación se descontrole.

Más satisfechos se muestran los niños como Alvaro de 11 años que considera que al pasar más tiempo con sus padres “nos llevamos todavía mejor” que antes del confinamiento.

Su padre Raúl ha pasado como muchos españoles a teletrabajar y también nota un impacto positivo por el hecho de estar más tiempo en casa “mejora la comunicación y la convivencia porque me doy cuenta de más cosas que cuando iba a la oficina, es verdad que a veces hay tensión o momentos más difíciles pero todo se habla y se acaba solucionando”.

Según datos de un estudio que está elaborando la pedagoga y experta en educación emocional, Eva Bach, 7 de cada 10 jóvenes considera reforzada la comunicación y el vínculo con sus padres durante el Estado de Alarma, el 23 por ciento dice que solo en algunos aspectos o que ya era buena y solo un 2 por ciento considera negativo el impacto del confinamiento en su familia .

cuando la situación no va viento en popa, expertos como la psicóloga Silvia Alava consideran que la clave está en “la escucha activa, el diálogo y la empatía, ponerse en el lugar del otro y validar la forma en la que se siente”.

“En todo momento el cambio debe partir de los adultos, no podemos pretender que sean los niños o los adolescentes los que vayan a cambiar. Tenemos que ser nosotros los que demos el primer paso y centrarnos en lo que va a suceder desde hoy en adelante sin echar la vista a lo sucedido en el pasado” explica a COPE Álava.

Enfado, frustración, la tristeza y agitación son sensaciones comunes en tiempos de confinamiento y no solo para los más pequeños de la casa. A ello se une la incertidumbre de cuánto va a durar esta situación y qué consecuencias va a tener en el futuro. Son temas de los que se puede hablar también en familia sin contar con las actividades.

Juegos de mesa, tertulias, hacer la comida o la cena son actividades que se pueden hacer todos juntos” señala esta psicóloga que considera importante, también en tiempo de confinamiento, limitar el uso de las pantallas.

“Decir que no se usen no sería realista pero los padres sí deben acotar los momentos en los que se puede usar la tecnología y también los tiempos de utilización” subraya.

Al final el confinamiento, asegura, “nos ofrece una nueva oportunidad de crecer en familia”.

Hay muchos recursos que se han puesto en marcha en esta etapa para ayudar a padres e hijos en este momento difícil entre ellos www.educaixa.com donde, tras registrarse, es posible descargar más de 400 recursos y materiales didácticos para familias. La mitad de los contenidos descargados en las últimas seis semanas tienen precisamente que ver señalan con resolución de conflictos, emociones, sentimientos y aprender a escuchar.

FUENTE: cope.es

Cómo aprovechar la cuarentena para reforzar los lazos familiares. Colaboración con Consumer

El confinamiento en casa con los hijos es un momento estupendo para reestructurar la vida hogareña, recuperar hábitos perdidos y conectar con nuestro clan.

Por Miguel Ángel Bargueño

El confinamiento por la COVID-19 presenta una situación nueva para todos: nunca antes, los miembros de una familia habían convivido 24 horas durante tantos días seguidos en un mismo espacio. Lo más parecido son las vacaciones, con dos grandes diferencias: la cuarentena no es voluntaria, sino obligatoria (y carece, por tanto, del optimismo y la ilusión características del periodo de asueto), por lo que se percibe como una pérdida de libertad; y en esta circunstancia no solo hay tiempo de ocio, sino que lo más habitual es que padres e hijos deban compaginar el esparcimiento con quehaceres laborales o académicos desde casa. A esto se unen la incertidumbre económica y la preocupación sanitaria. A priori, y por estos factores, estamos ante una reclusión complicada, pero de la que, pese a todo, pueden extraerse beneficios en lo que al refuerzo de lazos afectivos se refiere. Te contamos cómo:

Conviene asumir que la proximidad entre personas en estas condiciones produce, inevitablemente, roces. Cuanto más larga es la cuarentena, más proliferan los síntomas de estrés y depresión, según un estudio de 2004 realizado por un grupo de psicólogos canadienses que analizó la evolución de familias confinadas en Toronto un año antes por otro coronavirus, el SARS. Los eventos que amenazan la vida llevan a las personas a tomar medidas significativas en sus relaciones cercanas que alteran su curso, tal y como sostiene una investigación de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.), que explicó así el aumento de divorcios en Carolina del Sur tras el paso del huracán Hugo en 1989. Y más cercano en el tiempo, en el pasado mes de marzo, en ciudades chinas como Xi’an, las demandas de separación alcanzaron cifras inusitadas que algunos expertos atribuyen el estrés doméstico causado por el encierro.

Ante la rebeldía de los niños, técnicas de refuerzo

Como lo importante es sentirse a gusto, en lugar de vivir en un estado de tensión permanente, se impone gestionar los conflictos para que no se conviertan en una fuente de angustia añadida. Para reforzar los lazos familiares en plena cuarentena, la psicóloga infantil Silvia Álava subraya que, a pesar de que los niños poseen una gran capacidad de adaptación, es normal que puedan responder con rebeldía al aislamiento. Contra este, propone recurrir a técnicas de refuerzo. “Cuando los niños están haciendo cosas que queremos instaurar, debemos prestarles atención y premiarles. Cuando ejercen conductas disruptivas que queremos que desaparezcan, lo mejor es dejar de prestarles atención”, asegura. “No se trata de dejarles sin ver la tele si se portan mal; es que, si se portan mal, no se ganan el derecho a ver la tele”, explica.

Sigue leyendo el artículo pinchando aquí: consumer.es

Participamos en la jornadas Innovación Educativa en Águilas: Otra escuela y otra educación

Águilas acoge las III Jornadas de Innovación Educativa del Valle del Guadalentín, un evento organizado por el colectivo Innovamos Juntos

El próximo 14 de marzo se celebrarán en el hotel Puerto Juan Montiel de Águilas las III Jornadas de Innovación Educativa del Valle del Guadalentín. Se trata de un evento organizado por el colectivo Innovamos Juntos, cuya primera conferencia, ‘Educación emocional y apego’, impartirá Rafael Guerrero Tomás, licenciado en Psicología Clínica y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid. En estas jornadas también intervendrán Inmaculada Aldea Gómez, psicóloga especialista en neuromarketing, que hablará sobre ‘El docente, referente emocional en la educación de los alumnos/as’, y Noelia Salas Román, maestra Educación Infantil, cuya conferencia versará sobre ‘Desarrollar la inteligencia emocional en los niños a través de la literatura infantil’.

Las jornadas, en las que colabora el diario LA OPINIÓN, rendirán un homenaje póstumo, con motivo del centenario de su nacimiento, a Francisco Ros Giner (Lorca 1920 – 1994), un profesor innovador en su tiempo. También participarán la psicóloga Urbania Rondón, con la conferencia ‘Inteligencia Emocional, Gestión del conflicto y Mediación’, y la periodista y escritora Cristina Selva Vicente, que hablará sobre las ‘Emociones en el ámbito literario’.

Por la tarde, la compañía Teatro de la Luz representará ‘Mi hemisferio izquierdo’, obra en un acto escrita y dirigida por Adela Mendiola, coach, actriz y escritora, y luego la farmacéutica y diplomada en Nutrición Angélica Aragón Aragón disertará sobre ‘Healthy Family; nutrición emocional en familias sanas’.

Otras conferencias serán la de Eva Murillo Ortiz, psicóloga y coach, sobre ‘El docente, líder emocional’, y la de Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología por la UAM, sobre ‘Familias felices’. El último acto de las jornadas, en las que también colabora la consejería de Educación, consistirá en una mesa redonda con ponentes en la que se expondrán conclusiones y que estará moderada por Juan Francisco Martínez y Lidia Valero, equipo coordinador de colectivo Innovamos Juntos Guadalentín.

Las inscripciones se pueden realizar en:

  • CPR Murcia, para el profesorado y funcionarios de la consejería de Educación.
  • innovamosjuntosguadalentin@gmail.com, para padres y madres pertenecientes a la FAMPA Guadalentín.
  • innovamosjuntosguadalentin@gmail.com, para psicólogos, pedagogos y personas interesadas en general.

Asignatura Pendiente

Innovamos Juntos cree que hay una asignatura pendiente: mostrar a las familias y docentes que «otra escuela y otra educación es posible si la basamos en la participación, la creatividad, la curiosidad, la colaboración, las nuevas tecnologías, la inteligencia y salud emocional€por ser principios básicos que demanda la sociedad actual».

El colectivo afirma que «solos no podemos, necesitamos la colaboración de las comunidades educativas de los distintos niveles, de organismos, instituciones, asociaciones y empresas que quieran otra forma de enseñar y educar para introducir las mejoras significativas en el funcionamiento de nuestros centros escolares. Maestros, profesores, orientadores, pedagogos, psicólogos, madres y padres que deseen ayudar a niños y jóvenes a desarrollar y descubrir lo mejor de sí mismos, para que aprendan desde la mente y el corazón, potenciando talento, creatividad, esfuerzo e introduciendo salud e inteligencia emocional como materias que mejoren la calidad educativa, el ser mejores personas y un sistema de valores tan necesario en estos momentos de degradación de nuestra sociedad».

Innovamos Juntos considera que hay que formar personas emocionalmente sanas que controlan sus pensamientos, sentimientos y comportamientos, siendo capaces de hacer frente a los desafíos de la vida, de construir relaciones fuertes con sus semejantes y de recuperarse de los contratiempos que la vida le presente.

Calidad intelectual y emocional

Innovamos Juntos se propone, entre otros, los siguientes objetivos para mejorar la calidad intelectual y emocional:

  • Trabajar para mostrar a padres y docentes otra Escuela y otra Educación.
  • Divulgar herramientas que ayuden a crecer por dentro porque el mundo cambia cuando nosotros cambiamos.
  • Sembrar ideas que ayuden a los docentes a educar con corazón y con mucha ciencia.
  • Conseguir un mundo mejor desde el aula con motivación de alumnos, padres/madres y maestros.
  • Incidir en las capacidades de los alumnos para transformar el mundo.
  • Fomentar el intercambio de ideas y experiencias sobre nuevos modelos de enseñanza.
  • Que la enseñanza sea igualitaria, dejando de educar a los niños para ser niños y a las niñas para ser niñas.
  • Descubrir que el afecto facilita el aprendizaje y se debe utilizar en la escuela.
  • Ser conscientes de tratar a cada alumno/a como persona única, especial y diferente y valorar el esfuerzo que realiza.
  • Implicar a Centros Educativos, Asociaciones de Madres y Padres, Consejería de Educación, Concejalías de Educación, Centro de Profesores y Empresas en unas jornadas de Innovación Educativa para todas las comunidades educativas de los municipios de Lorca, Puerto Lumbreras y Águilas.


Se puede obtener información sobre las jornadas en el teléfono 670 83 77 18

FUENTE: Diario La Opinión De Murcia

Cuando el sueño del bebé mantiene en vela a la familia. Colaboración con El Correo

¿Es verdad eso de que los niños duermen del tirón? ¿O es más real eso de que se despiertan cuatro o cinco veces? Un pediatra y una psicóloga opinan

Por YOLANDA VEIGA

Se acordarán los talluditos de Cleo, Teté, Maripí, Pelusín, Colitas y Cuquín, los peques de la televisiva familia Telerín. Aquella cuadrillita que en los años 60 se llevaba a los peques a la cama a una hora prudencial. Y en un abrir y cerrar de ojos, nunca mejor dicho, esas criaturas ya estaban dormidas: ‘Zzzzz’… la noche del tirón. Sí, es ficción. Bien lo saben esos padres y madres angustiados porque la niña duerme mal. O se despierta cada poco, o solo se duerme al pecho, o con el chupete, o en la cama con aita… Carlos González ha visto de todo esto y más. Como pediatra y como padre de tres niños. Y la experiencia por ambos lados le ha hecho llegar a una conclusión francamente tranquilizadora: «No sé si tu hijo recogerá los juguetes o aprobará con notable el Bachiller, pero lo que sé seguro es que comerá y dormirá». Ahora bien, cuándo y cómo es lo que trae de cabeza a muchas familias.

El sueño del bebé es algo que estresa mucho a las familias

Lo ve todos los días en su consulta Silvia Álava, del gabinete psicológico Alava Reyes. «El sueño del bebé es algo que estresa mucho a las familias porque una de las funciones del descanso en adultos es poner a cero los niveles de ansiedad. Si no dormimos nos entra nerviosismo y entramos en un círculo en el que la persona que tiene que transmitir calma al bebé le transmite angustia. Y eso lo perciben. «Así que el primer paso es la calma», coinciden ambos especialistas.

Otro punto de partida: a nuestra hija o nuestro hijo no le pasa nada. «Los pades somos víctimas de un engaño. Nos han hecho creer que lo habitual es que los niños duerman del tirón y no lo es. Probablemente con tres meses lo sea, pero a partir de los cuatro muchos empiezan a despertarse cada hora y media». Y es en ese momento cuando «los padres entran en pánico porque creen que no es normal».

Y empiezan los experimentos: le saco de la habitación, le duermo en brazos y luego a la cuna, le canto, le leo, le doy un masaje, le baño después de cenar… «Lo importante es que concretemos una rutina de sueño. El problema es que cada día hacemos una cosa y para que haya aprendizaje tiene que haber repetición», insiste Álava. Y ofrece una pauta que puede ser otra: «Cenar, un baño de agua templada, un masaje y cantar».

El debate de siempre, ¿el bebé en la cama o en la cuna, en la habitación de los padres o en la suya?

Carlos González: La recomendación médica es clarísima, hasta los seis meses el bebé debe estar en la habitación de los padres. Lo de la cama o la cuna ya es más delicado, aunque si la madre o el padre fuman, beben o son obesos, en la cuna. Si no se dan esas circunstancias es indiferente.

¿Y a partir de los seis meses? Silvia Álava apuesta por ir dejándole en su propio cuarto de manera progresiva. «No se puede hacer de un día para otro porque es la hecatombe, pero podemos probar a enseñarle a dormir solito acostándonos con él o con ella en la cama. Le tocamos, le hablamos suave… hasta que se duerma. Cuando hayamos conseguido eso le acompañamos hasta que se quede dormido pero ya no tumbados, sino sentados en una silla, que iremos retirando poco a poco hasta lograr que no sea necesario que estemos con él o con ella».

Carlos González, sin embargo, rechaza los métodos de manual, empezando por ese que defiende que les dejes llorar hasta que se cansen y se duerman. «Yo no digo que no funcione, pero ¿quieres que tú hijo aprendar a dormir así? ¿Quieres enseñar a tu hijo que pese a que llore no vas a ir? Porque yo no quiero. Mi hija pequeña tiene 28 años y yo le he enseñado que en cualquier momentro del día o de la noche me puede llamar e iré. Ahora vive fuera y si me llamara de madrugada cogería un avión al día siguiente. Yo les diría a esas madres y padres preocupados que aprovechen, que es muy poco el tiempo en que los peques nos necesitan tanto y nos quieren con locura. Que dentro de unos años la preocupación será: ‘¿por qué no llama por teléfono más a menudo?’».

¿Y dormirles al pecho? ¿Duermen peor los que maman?

Carlos González: Hay algún pequeño estudio que defiende que los niños nada más destetarse duermen más, pero como norma general darle el pecho no hace que duerma peor.

Silvia Álava: Lo ideal es que no se duerman mientras maman. Tienen que aprender que el pecho es para comer, no es una herramienta para dormir. Ni un biberón.

Carlos González: A mí me hace gracia cuando la gente dice que le da un masaje y funciona. Estupendo, pero ¿cuándo se despierte a las tres de la mañana llorando, qué haces, te levantas y le das el masaje? Sin embargo, cuando una madre dice que la teta es mano de santo no se ve igual. ¡Pero si es más rápido, cómodo y barato!

Lo del masaje es opcional pero lo que genera consenso y no hay atisbo de duda es en la crencia de que al niño hay que proporcionarle un entorno sosegado antes de ir a la cama. «Si antes de acostarse está corriendo, gritando, viendo la tele… su nivel de actividad es importante y no se va a dormir». Así que «luces bajas, tono calmado, cuento o canción suave…».

A la preocupación de que se duerma pronto se suma otra: ¿cuántas horas debe dormir? ¿de cuánto tiene que ser la siesta? A estas preguntas responde Carlos González con un experimento: «Busca fotos en Google de madres con sus hijos. Verás que en casi todas aparecen mujeres sonrientes diciendo algo al bebé. Ahora busca mujeres africanas con bebés y verás que en casi todas aparecen madres con los niños a la espalda haciendo labores mientras les llevan. A esos bebés su madres no les duermen, que solo es algo que solo hacen las madres occidentales y los anestesistas. Dormir es un verbo intransitivo, no dormimos a alguien. La gente se duerme. Y esos bebés africanos se duermen de manera natural mientras su madres hace otra cosa».

En todo caso, hay unos estándares respecto a las horas de sueño que se cumplen casi siempre. Aunque hay algo mejor que los estándares, advierte González. Y es la seguridad de que «cada niño duerme lo que tiene que dormir». Aunque, matiza la psicóloga, «en nuestro país tendemos a dormir poco». Lo que supone un problema más «en la adolescencia que en la infancia».

Si quieres más información o asesoramiento de este u otros temas no dudes en ponerte en contacto conmigo.

FUENTE: Diario El Correo

#Podcast Vacaciones en Familia: hablamos de las claves para la convivencia estival en No Es Un Día Cualquiera de RNE

Estamos de vacaciones y es época de compartir con familares, por eso, el sábado hablamos en RNE en No es día cualquiera sobre Claves para la convivencia estival.

  • Mantener una buena actitud, crear un clima de confianza
  • El respeto esté siempre presente entre todos los miembros de la familia.
  • Por mucha confianza que tengamos el “por favor” y las “gracias” deben se estar siempre presentes.
  • Evitar las comparaciones entre familias.
  • No competir.
  • Mantenerse abierto a aprender Mantente abierto/a a aprender otras formas de hacer las cosas, de gestionar las situaciones, no estás en posesión de la verdad absoluta.
  • Y sobre todo, nunca obligar a elegir: o tu madre/padre o yo. No solo porque puede no gustarnos la elección final, sino porque estamos poniendo a la persona en una situación muy comprometida y emocionalmente muy intensa.

Es tú oportunidad, así podrás crecer como familia este verano. Colaboración con el diario ABC

Claves reales para mejorar las relaciones con los hijos y de pareja

Por Laura Peraita @LauraPeraita

Durante al curso académico la mayoría de los padres se quejan de la falta de tiempo para estar con sus hijos y disfrutar del tiempo libre. El estrés, las prisas, las obligaciones diarias, las apretadas agendas… pueden poner al límite a cualquier familia y dejar en un segundo plano cuestiones tan importantes como conocerse más en profundidad, comunicarse en calma, resolver conflictos con reflexión, interesarse sobre cómo se sienten los demás… Ya no hay excusas: el verano es una oportunidad para crecer como familia. El tiempo libre es el mejor aliado.

Según Silvia Álava Sordo, doctora en Psicología y autora de «Queremos hijos Felices. Lo que nunca nos enseñaron», crecer como familia es mejorar. Para ello sugiere a los padres que se paren a pensar, que se planteen dónde están y dónde les gustaría llegar y, sobre todo, cómo conseguirlo. Cada familia es muy distinta y tiene metas diferentes, pero lo más habitual es que pretendan mejorar la comunicación, la paciencia, acabar con los gritos, fomentar el respeto, el afecto físico (dar más muestras de cariño con besos, abrazos), reconocer los aspectos positivos de los demás… «Por ello, –apunta–, hay que aprovechar las vacaciones para plantearse objetivos claros de mejora familiar y luchar por ellos. No hay que dejarse llevar por la pereza o por el día a día porque las relaciones no mejoran solas. El verano es el momento de actuar».

Estado emocional inicial

Pero antes de ponerse manos a la obra, Gema Garrido, presidenta de Praxxia, asociación especializada en coaching familiar y parentalidad positiva, aconseja que los padres, al echar el freno, aprovechen para analizar el estado emocional en el que se encuentran en ese momento como individuos; es decir, si están muy estresados, cansados, deprimidos, ilusionados… «porque la persona, como tal, no se enfrenta de la misma manera a una convivencia familiar las 24 horas».

También considera Garrido relevante tener expectativas reales. «Que llegue el verano no significa que vayan a ser las vacaciones de nuestra vida tal y como salen en los anuncios en los que todo es felicidad y diversión. En este periodo también hay tiempo para aburrirse o estar cansado. Es muy humano. No por ir a un hotel en la playa con la familia implica que todo el tiempo va a estar rebosante de felicidad», explica.

Con fecha y hora

En la misma línea se manifiesta Ana Asensio, psicóloga de Vidas en Positivo, quien reconoce que es muy habitual coger con unas ganas inmensas las vacaciones y a veces no suele ser todo como se idealizaba. «Nos da la sensación de que el tiempo en familia es un verdadero estrés, que no sabemos hacerlo bien o que nuestros hijos están “maleducados”, se enfadan todo el tiempo, protestan continuamente… mientras nosotros, como adultos, también tenemos la necesidad imperiosa de descansar. Somos humanos».El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión…

Por este motivo, Silvia Álava Sordo propone, en primer lugar, fijar los objetivos y buscar momentos de calidad en familia, «pero poniendo fecha y hora, planificándolos, porque si no esos ratos quedan diluidos y al final se dejan pasar. El tiempo de calidad tiene que suponer que todos los miembros de la familia participen de una actividad, lejos de cualquier distracción de móviles, televisión… De esta forma, fluirá la conversación para conocerse mejor. También se puede aprovechar para rescatar álbumes de fotos familiares, contar cómo se conocieron papá y mamá, cómo vivían los abuelos… Hacer juegos para que dibujen a cada miembro de la familia y conocer cómo los perciben nuestros hijos de forma divertida…».

Matiza, no obstante, que conocer a los hijos «es aceptar como son y olvidarse de cómo quiero transformarles en lo que yo quiero que sean. Es un error muy común. Se debe asumir que cada persona es única y tiene que hacer su vida a su manera dentro de un orden».

En este sentido, Gema Garrido propone a los cabeza de familia que bajen el nivel de exigencia con sus hijos porque en estos días libres se pueden pasar por alto ciertas rigideces imprescindibles para el resto del año. «Para que esta labor sea más fácil es bueno empatizar con los pequeños, hacer una regresión personal a cuando nosotros teníamos su edad para intentar entender qué es lo que nos motivaba entonces para, de esta forma, poder planear momentos y actividades acordes a sus deseos y en los que todos puedan disfrutar lejos de discusiones».

Cuando los hijos son adolescentes puede resultar más complicado que quieran pasar ratos junto a sus padres o hermanos por la etapa vital que atraviesan, «pero no pueden mantenerse al margen de la familia», prosigue Silvia Álava Sordo. «Lo mejor es dejarles espacio para su soledad y para estar con sus amigos, pero negociar con ellos que hay momentos dentro de la dinámica familiar en los que tienen que estar presentes, como a la hora de la comida o la cena, por ejemplo. Lo ideal sería que estas dos ocasiones no fueran impuestas, sino que se les presente como momentos divertidos y atractivos para que quieran compartirlos con el resto de la unidad familiar».

Espacios propios

No obstante, Ana Asensio advierte que, al igual que en el resto del año, «en vacaciones es esencial generar espacios en el hogar para compartir, pero también para disfrutar de momentos propios, para nuestras aficiones, descanso o para aburrirnos y no hacer nada». Recuerda que «no hacer, también es hacer», y es muy necesario en este instante vital aprender y enseñar a nuestros hijos a no hacer nada de vez en cuando y a sentirse cómodos por ello. «No hacer, no es una pérdida de tiempo; al contrario», matiza.Querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror…

Para evitar sentimientos de culpabilidad cuando no todo el tiempo en familia sale como se esperaba, Ana Asensio apunta que sentir ese estrés de convivencia familiar en vacaciones y que puedan entrar ganas de huir es natural y humano, también forma parte de la vida. «En ocasiones, las demandas nos resultan elevadas. La exigencia de la crianza y la educación unida a la coordinación con nuestra pareja puede hacernos sentir agobio. Y, además, al querer hacerlo bien y darnos cuenta de que no podemos, o nos sabemos, también nos lleva a padecer malestar, culpa o a pensar que nuestros hijos son un horror… Bueno –insiste–, pues esto también es humano. ¿El truco? La calma. Si se monta un alud y la bola de nieve se hace cada vez más grande; para, respira, salte de la escena, observa y, cuando todo haya bajado de intensidad, decides qué hacer. Probablemente te resulte más fácil tomar una decisión adecuada sin carga emocional añadida».

Esta psicóloga anima a los progenitores recordando que hay que comprender que la convivencia con los niños es toda una aventura, «y a veces el humor nos ayuda mucho y nos saca victoriosos de situaciones que inicialmente nos puedan generar incomodidad y hasta miedo», concluye.

FUENTE: Diario ABC

II Jornadas Educar en Familia en Fuentes de Andalucía

Magnifica las II Jornadas Educar en Familia junto a Lucía Galán (Lucía mi Pediatra) y José Ramón Gamo esta mañana en Fuentes De Andalucía #EducarEnFamilia

Enhorabuena a Ayuntamiento y a todas las entidades organizadoras por el evento y los resultados. Os dejo algunas imágenes de día:

Podcast ¿Cuál es la edad recomendada para que los menores duerman fuera de casa? Colaboración con la cadena COPE

¿Cómo negociar con los más pequeños y con los adolescentes?

Todos los miércoles en ‘La Linterna’ saludamos a las compañeras Laura Otón o en esta ocasión a Amparo Latre para hablar en familia, seguramente lo que más nos preocupa. Hoy hablamos de dos situaciones a las que muchos padres se enfrentan de cara al final de curso y al buen tiempo. Si apuntamos, en este caso a niños de primaria a la típica excursión de cinco días a una granja o cinco días a un pueblo escuela y de repente se cierran en banda, ¿hasta dónde les forzamos? Silvia Álava, psicóloga nos ha ayudado con este tema. »Nos conviene ir trabajando con ellos e ir dándoles una mayor seguridad y una mayor independencia». Silvia nos explica que si nos encontramos a 2 meses de las vacaciones, vayamos hablando con ellos para que cuando llegue el momento no lo vean como algo extraño.

En la educación de los hijos nos vamos a ver presionados muchas veces y en este tipo de decisiones a veces nos vemos presionados por otros padres. Creemos que es importante no dejarse presionar y no contar todo, porque a veces detrás de él ‘no’ de un niño hay algo que al peque no le apetece compartir. Silvia Álava apunta al tema del apego. »Los psicólogos siempre decimos que los niños tienen que tener unos apegos seguros con sus padres, que fomenten la seguridad y no la dependencia». Los niños se tiene que sentir bien cuando están en casa, pero también cuando llega determinado momento en el que hay que salir y dormir fuera con amigos.

¿Y cuándo ya no son tan pequeños, sino adolescentes?seguro que en muchas familias ya ha salido, en alguna sobremesa, el famoso viaje de fin de curso. Es bastante frecuente la opción de viaje desfase de una semana a Mallorca con el principal objetivo de salir por la noche. Este tema siempre conduce a disputa. Silvia nos aconseja no perder la paciencia e intentar explicarles que porque vayan todos sus compañeros, él no tiene porque ir ni sentirse con la obligación. »Los padres saben muy bien los chicos que tienen suficiente grado de madurez para ir y que no se van a meter ningún follón». Es imposible hacer una rama general.

¿Y cuándo ya no son tan pequeños, sino adolescentes?seguro que en muchas familias ya ha salido, en alguna sobremesa, el famoso viaje de fin de curso. Es bastante frecuente la opción de viaje desfase de una semana a Mallorca con el principal objetivo de salir por la noche. Este tema siempre conduce a disputa. Silvia nos aconseja no perder la paciencia e intentar explicarles que porque vayan todos sus compañeros, él no tiene porque ir ni sentirse con la obligación. »Los padres saben muy bien los chicos que tienen suficiente grado de madurez para ir y que no se van a meter ningún follón». Es imposible hacer una rama general.

Si es un ‘no’ por lo menos hay que ofrecer una alternativa. »No conviene respuestas agresivas». También hay que explicarles que aunque son mayores, no tienen el dinero para pagar el viaje. E intentar convencerles de que no malgasten el dinero que puedan tener ahorrado.

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