La extinción es una herramienta que podemos utilizar en todas las edades, lo que variará en función de la edad del niño, es la duración de la misma:
- Con los niños muy pequeños (hasta dos-tres años), basta con decirles “así no estoy contigo”, y en el momento que dejen de llorar, que vean que les hacemos caso.
- Según va creciendo, iremos aumentando el tiempo que estaremos extinguiendo (sin hacerles caso), por ejemplo, para un niño de 5 años, si te digo que por gritar, llorar… vas a estar cinco minutos sin que te hagamos caso, esto será suficiente para el niño se de cuenta que así no consigue atención, y además cinco minutos se recuperan fácilmente, y nos da opción a seguir con las actividades que teníamos pensadas para ese día.
- Según van creciendo, el tiempo fuera (en el que no estamos con el niño), puede aumentar.
- Con niños más mayores, (8-10 años), 10 minutos puede ser un tiempo ajustado.