¿Qué hacer para ser más felices?
Los estudios de Sonja Lyubomirsky, demuestran la correlación entre ser amable y la felicidad. En uno de los estudios, se pidió a una muestra de participantes de EEUU, que hicieran nueve o diez actos de amabilidad a la semana durante un mes.
Al cabo de ese tiempo se produjo un aumento de la felicidad (medida en escalas de felicidad subjetivas), que se mantuvo durante un mes. Pero para que este efecto apareciera, había que ir cambiando las actividades de amabilidad, pues los sujetos se acaban adaptando a dichas actividades.
Cuando se les pidió que hicieran, sin variar, el mismo acto de amabilidad todas las semanas, se observó a mitad del estudio, que los sujetos se mostraban ser menos felices por sentirse obligados a hacer algo; aunque una vez finalizado el estudio se sentían de todas formas más felices que antes de la prueba.
En estos estudios, de nuevo podemos observar la importancia de la interpretación personal. El pensamiento es previo a la emoción; en consecuencia, ante una misma situación una persona puede sentirse bien y otra mal, en función de lo que cada una de ellas esté pensando. Podemos aprender a interpretar de forma positiva las situaciones para mejorar nuestra felicidad. Recordemos que según los estudios de la doctora Lyubomirsky, las circunstancias externas influyen solamente en un 10% en nuestra felicidad.
Como conclusión se establece que realizar actos amables nos ayuda a ser más felices, pero también hay otro hecho importante: la percepción de gratitud, de ella hablaremos otro día.